Crítica de Cobra Kai Temporada 3 (Netflix)

La tercera temporada de Cobra Kai recién estrenada es Netflix ha sido un chute ochentero bestial y un viaje a la nostalgia de LAS películas clásicas de Karate Kid de la mejor manera posible, que además ha mirado hacia el futuro ofreciendo un buen cierre a varios de los argumentos principales de la serie.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Cobra Kai está ambientada 34 años después de la película original de Karate Kid, reexaminando la narrativa desde el punto de vista de Johnny Lawrence (William Zabka), y su decisión de reabrir el dojo de karate Cobra Kai que lleva a reavivar su antigua rivalidad con Daniel LaRusso (Ralph Macchio).

La tercera temporada arranca dos semanas después de la monumental pelea en el instituto en la que Miguel Díaz (Xolo Maridueña) quedó gravemente herido al final de la segunda temporada. La comunidad de All-Valley todavía está conmocionada al enfrentarse a las consecuencias. Robby Keene (Tanner Buchanan), responsable de la caída de Miguel, ha huido para escapar de la policía, mientras Samantha LaRusso (Mary Mouser), la hija de Daniel tiene ataques de pánico recordando su pelea con Tory (Peyton List) y las heridas de Miguel. Por su parte, Johnny, padre de Robby y sensei de Miguel, se siente responsable de todo, momento que fue aprovechado por su sensei John Kreese (Martin Kove) para hacerse con el control del dojo Cobra Kai.

Cobra Kai fue para mi la gran sorpresa televisiva de 2019. La serie, creada por Josh Heald, Jon Hurwitz y Hayden Schlossberg, basándose en los personajes de las películas clásicas de los años 80 creados por Robert Mark Kamen, fue producida por Youtube Red, el fracasado canal con contenidos propios de pago que intentó lanzar Youtube entre 2018 y 2019. Y como era de esperar, no funcionó porque muy poca gente se suscribió por un único contenido. La espectacular primera temporada fue estrenada en mayo de 2018 mientras que la segunda lo hizo en abril de 2019, menos de un año después de la primera, confirmando el interés que existía por la serie gracias a su original idea de mostrar la historia desde el punto de vista del “malo” de la primera película. Aunque la Youtube confirmó en su día la tercera temporada, finalmente Netflix se hizo con los derechos de la serie y la emisión de las dos primeras temporadas fueron uno de los grandes éxitos de 2020 para la cadena de streaming.

Para esta tercera temporada, sus creadores Josh Heald, Jon Hurwitz y Hayden Schlossberg escriben todos los guiones y dirigen la mayoría de los 10 episodios de que consta esta temporada, que vuelve a contar con música de Leo Birenberg y Zach Robinson.

Entrando a comentar la serie y para que no quede ninguna duda, me ha encantado esta tercera temporada, y me ha dejado muy arriba. Y eso a pesar de un par de detalles que no me han acabado de cuadrar, que luego comentaré también.

Empezando por lo fundamental, el concepto de Cobra Kai en contraste con Karate Kid me parece brillante. En esta tercera temporada me flipa como vemos cómo los actos de la pasada emporada tienen consecuencias y los que los han provocado deben pagar el precio. Precio que no siempre es físico, sino que en muchos casos es psicológico. El corazón de la serie siempre ha sido el contraste y la enemistad de Johnny y Daniel, pero consigue un buen equilibrio entre los adultos y los jóvenes adolescentes, con los dramas a los que ellos también tendrán que enfrentarse.

Los chavales adolescentes me parecen bien construidos con interesantes matices que les sitúan en territorios grises, alejándoles de los obvios “buenos y malos”, cosa que me encanta. Personajes como Robby o Tory han sufrido una vida dura y sin ayudas y entiendes que lleguen a tomar las decisiones que toman, aunque obviamente son justo esas elecciones las que marcan la diferencia, ya que una vida dura no justifica la comisión de delitos ni ser un chungo.

Hay matices para todos excepto obviamente para el psicópata de John Kreese, que ese sí es un villano puro. Pero incluso para Kreese, la serie en esta temporada se detiene a mostrarnos su pasado como joven idealista que fue a Vietnam buscando servir a su patria y ser un héroe que volvió traumatizado y con el convencimiento que el “matar o morir” debía ser llevado a la práctica en todos los momentos de la vida. Esta parte de la historia no evita que siga siendo un villano de la peor calaña, pero le humaniza de forma interesante.

Pero no nos engañemos, los grandes protagonistas son Johnny Lawrence y Daniel LaRusso, y en esta temporada hay un porrón de momentazos para su lucimiento que me han flipado, ya sea cuando ellos interactúan en estos episodios, como en los momentos en que sus caminos se separan. El drama que vive Johnny justo cuando intentó hacer el bien y ve que Miguel pagó el precio lo viví como si me hubieran pegado a mi un bofetón en toda la cara. Por suerte, después de todos los malos momentos que sufre en esta temporada, el climax de esta temporada me parece bestial y sirve para reivindicarle después de todos estos años.

Por su parte, Daniel LaRusso continúa en esta temporada con su homenaje a las películas previas conectando su historia actual con las tramas de las tres películas clásicas de 1984, 1986 y 1989 de una forma que no esperaba y que me emocionó un montón. Lo reconozco, un adulto que pasa ampliamente de los 40 emocionado al borde de la lágrima viva por una serie de televisión que recuerda una película de hace 30 años no se si en muy normal, pero me devolvió a mi adolescencia y juventud de la mejor manera posible, usando personajes que jamás esperé. Que grandes. Esta revisión y homenaje a la historia previa para construir a partir de ella me parece brillante y se me queda a un cercano segundo puesto respecto el histórico momento que The Mandalorian nos hizo vivir hace apenas unas semanas.

Reconozco además que al anunciar Netflix el estreno de esta tercera temporada que había aprobado la cuarta me entró un poco de canguelo pensando que Netflix pudiera plantear alargar artificialmente una trama que no daba tanto de si. Tras ver la temporada completo, me alegro poder decir que no es el caso. Pasan un montón de cosas durante los 10 episodios y no tuve la sensación de más de lo mismo (excepto en algún momento puntual que luego comentaré), todo aporta y suma al crecimiento emocional de los personajes, y el climax es un momentazo que hace justicia tanto a Johnny como a Daniel, consiguiendo un buenísimo cierre a su enemistad de 30 años. En ese sentido, la existencia de una cuarta temporada no se ve forzada y lo que suceda se mostrará con matices diferentes a los vistos hasta ahora, dado que el capítulo fundamental de la serie se ha visto satisfactoriamente cerrado con este final.

Otro detalle interesante de Cobra Kai es la forma en que son mostradas las artes marciales. Cobra Kai, al igual que Karate Kid, muestra el karate desde un punto de vista realista alejado de las flipadas videocliperas. Además, hay que tener en cuenta que Martin Kove tiene ¡74 años!, unido a unos Ralph Macchio y William Zabka de 59 y 55 años respectivamente. Esto hace que no puedan hacer determinadas cosas, al igual que les pasa a los chavales adolescentes, que se encuentran en fase de aprendizaje, por lo que la posibilidad de plantear escenas a lo John Woo no funcionaría en ningún caso. Dicho esto, las escenas de acción de Macchio y Zabka creo que están muy bien rodadas y no piensas en ellos como en los señores mayores que son. Y a la vez, aunque globalmente diría que hay menos acción que en la segunda temporada, los guionistas se lo guardan todo para un climax y una batalla final que consigue superar el nivel de la temporada anterior y que me parece una chulada.

Como véis, esta tercera temporada me ha flipado. Sin embargo, hay algunas cosas que no me han cuadrado mientras veía la serie y que hicieron que se empezaran a ver las “costuras” narrativas. El primero y más problemático, es que tras unos primeros episodios super dramáticos en los que Johnny se hunde en la bebida y la autocompasión al hacerse responsable de pelea que hirió a Miguel, que me llegaron al corazón, una vez empieza la rehabilitación de Miguel, Johnny es usado de nuevo como recurso cómico al mostrarle como un bruto que no se ha adaptado al mundo moderno. Momentos como la creación de su perfil de Facebook me parecieron un poco bochornosos. Y entiendo que tiene que haber un equilibrio entre el drama de la comedia, y Johnny ha sido durante toda la serie el hombre anclado en los 80, pero tras tanto sufrimiento, este humor a su costa al menos a mi no me hizo ni pizca de gracia. Suerte que en el último episodio tiene ocasión de desquitarse y la serie le da el momento de gloria que todos llevábamos tiempo esperando.

El segundo detalle que me parece un recurso narrativo de párvulos es la forma en que hacen que los matones de Cobra Kai aterroricen el instituto mientras Sam y el resto de alumnos del Miyagi-Do son vistos como los violentos. Entiendo también el sentido narrativo para hacer que la tensión entre los dos grupos vaya escalando, pero creo que en este aspecto los guionistas fueron bastante obvios y deberían haberse esforzado por buscar conseguir este efecto de una forma tan burda.

Y por último, yo veo la serie en V.O. subtitulada y se produjo un detalle curioso (y un poco chungo) durante la emisión, ya que en varios momentos emocionantes, los subtítulos indicaban justo antes de ese momento “música emotiva”, y cuando la música empezaba a sonar sonaba como un pegote puesto de repente en una escena que hasta ese momento no había tenido música, buscando amplificar de forma burda una emoción que la escena ya la tenía sin necesidad de esta música mal escogida y peor insertada en la escena. No se si me hubiera dado cuenta de esto de forma tan clara sin los subtítulos que lo anunciaban, pero una vez empecé a verlo, cada vez que volvía a salir el subtítulo me mataba parte de la emoción del momento, al quitarme la sorpresa y mostrarme la parte de emoción forzada.

En todo caso, estos son tres detalles menores teniendo en cuenta el enorme disfrute que estos tres episodios me han ofrecido. De forma que no puedo más que recomendar a todo el mundo esta serie, que creo que gustará a los “carrozas” fans de las películas clásicas, y también a nuestros hijos que no las conocían de nada antes de ver la serie por primera vez.

Por cierto, he llegado al final de la crítica y he conseguido NO hablar de la aparición estelar de ESE personaje que llevábamos tres temporadas esperando y que ofrece unos minutos que son oro puro y otro excelente cierre emocional para Cobra Kai. En serio, no te puedes perder esta serie, ¿qué haces que no empiezas ya a verla?

Comparto el trailer de esta tercera temporada:

La tercera temporada de Cobra Kai no podía haber sido mejor. Un chutazo de optimismo ochentero presentado de la mejor manera posible que me ha deja con unas ganas tremendas de poder ver la que espero sea la temporada final. Espero que no tarden mucho en anunciarla.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

¿Ya has visto esta serie? No puedo recomendártela más efusivamente. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

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