Reflexiones de Domingo 25/2023: Sobre el estado de las grapas en España

La polémica por la subida de precios anunciada por Panini a partir de Enero de 2024 ha provocado que muchos lectores expresaran su hartazgo por la situación de las grapas Marvel en España. A esto hay que sumar las dudas que cada cierto tiempo aparecen sobre la viabilidad del formato, por ejemplo tras la decisión de ECC de reducir a la mínima expresión las grapas de DC Comics en España, al apostar claramente por el formato tomo. Estas noticias hacen que reflexione sobre el estado de las grapas y lo que suponen para mi afición comiquera, empezando por cómo me aficioné a comic de superhéroes.

Empecé a leer comics de superhéroes de Marvel y DC Comics hace más de 40 años, pero fue con las ediciones de Forum y Zinco con las que se afianzó una afición que mantengo hasta nuestros días. Que es seguir mensualmente las aventuras de mis personajes favoritos del mundo del comic. O más exactamente, de mis universos de ficción favoritos. El atractivo del comic de superhéroes se explica por numerosos factores, empezando por poder disfrutar de una fantasía escapista en la que personajes heroicos viven aventuras en las que el bien triunfa frente al mal.

El gran aporte de Stan Lee, Jack Kirby y Steve Ditko fue crear al héroe con problemas, personajes con problemas reales e incluso minusvalías a las que debían enfrentarse antes incluso de empezar a hacer el bien, que ayudaban a generar empatía en el lector y que nos preocupáramos por ellos. Peter Parker y sus problemas económicos, Matt Murdock y su ceguera, Ben Grimm con su apariencia monstruosa, etc… Cuando sumamos a la empatía la continuidad, la sensación de poder ver la vida de los personajes a lo largo del tiempo, viendo a Peter Parker pasar del instituto a la universidad, pasando de soltero a casado por el camino, nos dio un tipo de entretenimiento que no existía en ese momento en el mainstream. Un mundo en el que James Bond vivía aventuras más o menos intercambiables y las series de televisión se planteaban como «el caso de la semana» ofreciendo una fórmula que se repetía sin fin. Los comics resultaron revolucionarios en ese aspecto, y lo siguen siendo incluso cuando algunas editoriales (ejem, DC, ejem) han puesto en duda la conveniencia y la propia existencia de la continuidad.

Tan importante como las luchas de héroes contra villanos era conocer la vida privada de los protagonistas, y a la aventura pura se unió el toque de folletín y melodrama que Stan Lee tan bien conocía al haber escrito centenares de comics de romance en los años 50. La fórmula del bien contra el mal era lo normal, pero ver a los protagonistas tener citas, empezar y terminar relaciones sentimentales y sufrir con el héroe cuando perdía a la chica por llegar tarde a una cita al tener que salvar a alguien en peligro de un villano, significó la perfección de la fórmula, el pegamento que mantuvo pegados a esta afición a varias generaciones de lectores.

Los comics de superhéroes de los años 70 y 80 con los que me aficioné tuvieron además a los que subjetivamente pueden ser catalogados como los mejores dibujantes de la historia del medio, algo que ayudó aún más a que estas aventuras lucieran de forma increíble en la páginas. John Byrne, George Pérez, Frank Miller, John Romita Jr., Jim Starlin, Paul Smith, Walter Simonson, John Buscema, Alan Davis, Dave Gibbons, Barry Windsor-Smith… Algunos de estos artistas eran autores completos, realizando la doble tarea del guion y el dibujo, y ofrecían un tipo de historias con una escala imposible de ver en cualquier otro medio. La sensación de acción más-grande-que-la-vida con el destino del mundo (e incluso el universo) en juego era algo que sólo podías disfrutar en los comics (bueno, y en Star Wars a partir de 1977), y cuando esta acción era narrada por alguno de estos dibujantes, el resultado era magia pura.

A todas estas maravillas había que sumar lo que era la guinda del pastel, al tener estas aventuras por un precio más que asequible de las grapas que te permitía poder comprar múltiples colecciones a la vez. De hecho, estar en contacto todos los meses con tus personajes favoritos fue clave para afianzar el vínculo que se generó entre lectores y personajes y editoriales.

Aunque durante los 80 compraba mucho de Forum y Zinco, en los 90 se produjo el primer cambio cataclísmico en mi afición. Por un lado, la expansión sacacuartos de Marvel y DC hizo imposible comprar todas las colecciones (aunque en realidad nunca compré el 100% de los comics que se publicaban), por lo que llegó la necesidad de seleccionar qué comprar y qué dejar en el quiosco. A eso se añadió otra clave que me ha movido desde entonces. No era lo mismo leer la Patrulla X de Chris Claremont que la que Scott Lobdell, ni tenia nada que ver ver al Capitán América dibujado por John Byrne que por Paul Neary o Kieron Dwyer. Mi afición siempre ha sido LEER las aventuras, y hubo un momento que entendí que era mejor comprar las series realizadas por mis autores favoritos, fueran cuales fuesen, que comprar por completismo unos comics realizado por profesionales mediocres que me daban unas aventuras que no me gustaban, ya fuera por el dibujo, el guion o la unión de las dos cosas. Y respeto máximo para los coleccionistas completistas, como gasten su dinero me parece perfecto. Simplemente, ese no es mi hobby.

Hace 3 décadas que sigo más a autores que a personajes. Excepto la colección de Los Vengadores, creo que he dejado en algún momento todas las colecciones que compraba, incluido Spiderman y mis amados mutantes, que han tenido etapas realmente ilegibles. De hecho, ahora que lo pienso diría que también dejé de comprar alguna etapa de Los Vengadores, el reinicio de Heroes Reborn de Liefeld o los comics de Chuck Austen previos a la llegada de Bendis, por ejemplo, aunque hablamos de etapas cortas de apenas un año.

En los años 90 hice el cambio de la grapa española a la grapa USA gracias a la llegada del Previews a algunas librerías de Valencia, lo que me permitía estar al día de la actualidad americana, frente al margen que existía en las ediciones españolas que en algunos casos podía ser de AÑOS. Durante 20 años me mantuve comprando todos los meses más de 30 grapas mensuales de todas las editoriales americanas. Porque a las clásicas Marvel y DC se sumaron Image, Dark Horse, Malibú y alguna editorial más.

En 2016 decidí abandonar la compra de grapas USA. Esta decisión vino provocada sobre todo por el mal servicio de mi librero de entonces, que me perdía todos los mes un par de grapas sin darme ninguna solución, haciendo insostenible la compra y el mantenimiento de mi afición en este formato. Unos meses antes aproveché el evento de DC Convergencia (dos meses en abril-mayo de 2015 llenos de fill-ins destinados a cubrir el trasladó de las oficinas de DC de Nueva York a Burbank – California) para dejar de comprar DC debido a la caída en picado de la calidad media en sus series a partir del reboot de los Nuevos 52.

En lo relativo a las grapas Marvel, realicé este salto aprovechando el final de las Secret Wars de Jonathan Hickman y Esad Ribic que provocaron un reinicio del universo Marvel. En ese momento, el salto entre la edición de Panini y la americana era de pocos meses, y hay que reconocer que en ese momento las grapas de Panini eran realmente económicas, nada que ver con los precios que tenemos en la actualidad.

En lo referido a las editoriales independientes, opté por pasarme de las grapas USA al tomo USA, dado que su compra era relativamente sencilla y sin quebraderos de cabeza, y no tenía nunca claro qué colecciones iban a ser publicadas en España, con cuanta diferencia respecto al original, y en qué formato y a qué precio. En ese sentido, el formato Trade Paperback en tapa blanda por ejemplo de Image me parece perfecto para la compra y disfrute de estos comics y de autores TOPs para mi como Robert Kirkman, Rick Remender, Greg Rucka, Ed Brubaker y todos sus artistas asociados.

Al poco de empezar a comprar las grapas de Panini se produjo la primera gran subida de precios de la editorial. Unas subidas que ya se han convertido en habituales con el paso de los años con el compresible enfado de los aficionados. Pero, con un precio u otro, sigo pensando, y se que nado contracorriente, que la grapa sigue siendo el mejor formato para seguir disfrutando de estas aventurasEmpezando por el elemento principal, y es que quiero tener mi dosis de mis personajes favoritos todos los meses, mientras que si los leyera en tomo, lo normal es que pasen mínimo de 6 a 8 meses entre un tomo y el siguiente. Sobre todo Batman tiene múltiples colecciones y por tanto podrían publicarse tomos casi todos los meses . Pero cualquier otro personaje, Nightwing, Thor, Daredevil, etc… con una única grapa mensual, obligatoriamente me dejarían muchos meses de espera entre un tomo y el siguiente, lo cual es muchísimo tiempo para mi. En series como Daredevil ya lo hemos vivido, y el tiempo entre tomos era exageradamente largo, a veces de casi un año. No es sorprendente que en cuanto pudo, Panini volvió a publicar el personaje en grapa, porque en mi opinión en los largos meses entre la salida de un tomo y el siguiente se produce una desconexión entre el héroe y el lector.  Me encanta la actual colección de Caballero Luna de Jed MacKay y Alessandro Cappuccio (entre otros), pero cada vez que compro un tomo tengo que repasar lo que pasó en el anterior porque no lo recuerdo. Algo que nunca me pasara en las numerosas grapas que compro mensualmente.

Está claro que la afición comiquera es un hobby caro, no es sólo un tema de las grapas. No es algo de ahora, los tomos también tienen unos precios prohibitivos en cuanto las editoriales optan por ediciones en tapa dura, que son cada vez más frecuentes. Dicho esto, se me plantea otra duda económica importante que pone en duda que la grapa sea más cara que otros formatos. Con 50 €uros compro todos los meses +/- 10-12 grapas de Panini, con lo que tengo 12 historias diferentes de 12 personajes y grupos diferentes. Si empleara esos mismos 50 €uros para comprar tomos que sustituyeran a las grapas, en los formatos de Panini de tapa blando o tapa dura apenas me llegaría para comprar 2-3 tomos. Si pongo en la balanza 12 historias, aunque sea en dosis pequeñas, frente a 2-3 arcos completos que me obligan a dejar sin leer todo lo demás, creo que no me compensan los tomos, al perderme un montón de cosas que estarían pasando en el resto de colecciones. Aventuras que no quiero perderme.

Una de las polémicas de hace unos días ha sido la noticia del desproporcionado aumento de los tomos de la Biblioteca Marvel, que van a pasar de 12.00 €uros en 2023 a 13.90 €uros en 2024, un incremento de más del 15%. Una polémica sobre el precio de estos tomos, no de las grapas. Una tomadura de pelo si pensamos que se trata de comics antiguos que ya han sido reeditados en múltiples ediciones anteriores por parte de Panini. Mi queja en Twitter (¿X?) consiguió que un tuit mío tuviera la difusión que no había tenido ninguna publicación mía en meses en esa red social, porque no cabe duda que la gente está calentita con este tema. Sin embargo, a pesar de todo, sigo pensando en la grapa como unidad de medida y como contenedor de historias, a pesar que Marvel plantee sus historias para que sean recopiladas en tomo, lo que afecta al disfrute de algunas colecciones.

Hay otro elemento que quiero comentar, y es sobre las nuevas generaciones y el manga. Por un motivo que no acabo de entender no dejo de leer comentarios y escuchar opiniones en podcasts que ven normal que muchos chavales vayan todos los meses a comprar su manga a la librería, pero a la vez niegan que precisamente esos mismos lectores jóvenes puedan aficionarse a Marvel o DC con grapas que les obliguen a ir a la misma librería todos los meses. Y entiendo que el manga por 10-12 €uros te dan 200 páginas de historia (en blanco y negro), frente a los 3 €uros por apenas 20 páginas de historia de las grapas USA. Pero no todos los mangas son como los de Urasawa en los que pasan muchas cosas, he leído mangas en los que a lo largo de 2-3 volúmenes han contado una única escena de acción, o un partido de baloncesto o tenis, en los que realmente la historia no ha avanzado tampoco casi nada. Frente a comics de Bendis o King que son insufribles leídos mes a mes, también hay lecturas de grapa que resultan super satisfactorias, como estamos viendo en los comics de Jed MacKay o de Jason Aaron. Comics que justifican más que de sobra su lectura mensual en el formato grapa.

Un problema que SI tiene el comics de superhéroes es que los continuos reinicios y cambios de equipos creativos hacen complicado que un nuevo lector sepa por donde empezar a disfrutar de la afición. (Aunque en realidad todos empezamos a leer con una grapa suelta que estaba a mitad de la historia). ¿Por donde empiezo a leer Spiderman? Ciertamente los primeros comics de Lee y Ditko han envejecido muy mal para los nuevos lectores. Y en lugar de esta etapa original, ¿recomiendo la etapa de Roger Stern y John Romita Jr de los 80? ¿La de J. Michael Straczynski de nuevo con Romita Jr de 2000? ¿O mejor las últimas de Nick Spencer o la actual de Zeb Wells? Y qué decir de la influyente etapa de Dan Slott tras el mefistazo. Hay demasiadas etapas buena y malas, lo que puede resultar demasiado confuso. Aparte que no existe correlación entre las historias de las películas y las de los comics, siendo en muchos momentos casi hasta opuestas.

En lo que también tiene todas las de perder las grapas es en lo referido a los cambios de hábitos de consumo. Si el modelo de Netflix y el binge-watching y los maratones son el modelo que se está imponiendo para ver televisión y ocio en general, no hay duda que leer 20 páginas de una historia y tener que esperar 5 meses en saber el final no resulta nada atractivo. En este sentido sí veo que las grapas están perdiendo la batalla frente a los nuevos modos de consumo, y por eso desde hace años los comics de Batman o Spiderman son quincenales, para que al menos los lectores no tengan que esperar tanto tiempo entre un número y el siguiente.

En este momento tengo que aclarar que esto que digo de las grapas sería de aplicación para el UNIVERSO MARVEL. Como comentaba antes, DC cometió el pecado de echarme y hacer que me diera cuenta que podía pasar sin comprar sus comics. Y aunque he disfrutado de algunos comics puntuales como Nightwing de Tom Taylor y Bruno Redondo (cuando dibuja), el Batman de Marc Silvestri o Batman – Superman World´s Finest de Mark Waid y Dan Mora, pero sigo desenganchado de su universo y sin ganas de volver. Además, la apuesta por los comics Black Label fuera de continuidad es cada vez más fácil poder comprar alguna colección de algún autor que me gusta sin tener que preocuparte de una continuidad inexistente. Tampoco tengo necesidad de comprar el indy en grapa, empezando por el problema del Previews que comentaba antes, por lo que la mayoría de colecciones las compro y disfruto en formato tomo. Aunque alguna colección si que he picado en grapa, como el disfrute de Big Time de Mark Millar y Pepe Larraz, Conan The Barbarian de Jim Zub y Roberto de la Torre o los comics de Daniel Warren Johnson. En ese sentido, resulta sintomático que nada que haya publicado Marvel en los últimos meses y casi años tenga en mi el impacto de los últimos comics de Daniel Warren Johnson, Mark Millar, Robert Kirkman Ed Brubaker y sus artistas colaboradores. Marvel tiene a los personajes, pero la calidad de estos autores está a años luz de lo que está publicando la Casa de las Ideas.

No soy coleccionista completista, pero tras 40 años comprando y leyendo reconozco que si que me gusta la familiaridad del universo Marvel, y me gusta estar al día de lo que pasa (a grandes rasgos) gracias a la lectura de sus principales eventos. No tengo problema en dejar de comprar una grapa o varias, por ejemplo los mutantes de Krakoa tienen sus días contados, pero no me veo ahora mismo dejando de comprar los comics Marvel en su conjunto. Dicho esto, la alarmante pérdida de calidad (o al menos, comics que no conectan con mis gustos) ha provocado que lleve meses comprando apenas 8-9 grapas Marvel mensualmente. Cada vez compro menos comics Marvel y las oportunidades que sigo dando a nuevas series y autores no siempre están saliendo bien. Si la disminución de compras se mantiene, igual no tengo que decidir dejar de comprar Marvel porque mes a mes la afición irá muriendo por falta de comics que me apelen a mi como comprador.

En ese sentido, la compra en tomos si tiene una ventaja a la grapa, dado que te permite tener una idea más ajustada de lo que te espera, al poder leer críticas y comentarios de lectores amigos que han leído esos comics, frente al salto de fe que los lectores de grapa tenemos que hacer a la hora de empezar a comprar una nueva colección. Algo que decidimos basados únicamente en el marketing con el que Marvel / Panini te vende una colección que puede pintar bien pero acabar siendo un desastre infumable. Y que esto pase una vez es normal, pero si se acumulan las lecturas insatisfactorias, que es lo que está pasando en los últimos años, reduces las oportunidades que le das a nuevas series. Sin embargo, cuando sale un tomo puedes ir poco más a lo seguro, y aunque el desembolso sea mayor lo normal es acertar más veces.

El baile de dibujantes y no poder tener al mismo artista en todo un arco es uno de los grandes pecados de la Marvel actual, unido a la contratación de guionistas mediocres que no han demostrado en colecciones indys que tienen calidad suficiente para guionizar comics Marvel, sino que parece que han sido contratados para cubrir una cuota de «diversidad». Marvel piensa con razón, por las ventas de sus grapas, que los artistas son intercambiables y que los lectores nos comemos con patatas cualquier cosa mientras tenga «Spiderman» en portada. No se dan cuenta que los grandes comics siempre han sido los que combinan una gran historia con un arte sobresaliente. El problema de los dibujantes mediocres y los cambios artísticos me parece un cáncer en la Marvel actual. Como lo es que están alienando a sus compradores actuales y pasados, los que mantuvimos abierto el chiringuito con nuestro dinero, buscando un nuevo público «diverso» que creo que no existe, al menos en el canal de las librerías de comic. Publicando comics infumables de autores que fallan una y otra vez sin que los editores hagan nada para mejorar la situación.

En lo referido a Panini, aparte de la pasada de sus subidas de precio, su decisión de publicar grapas dobles incluyendo en una cabecera popular otra serie diferente que ellos saben que no tiene el mismo tirón comercial me parece un segundo sacacuartos vergonzoso que ha hecho que no comprara colecciones como Inmortal X-Men y que ahora ha conseguido que deje de comprar Patrulla-X. Estas decisiones muestran a una editorial que NO cuida a sus lectores y que debe pensar que vamos a seguir comprando lo que sea que publiquen. Cosa que se está demostrando que no es el caso, si cada vez menos compradores compramos las grapas mensuales.

Por cierto, que las ventas no son las que deberían se aprecia en la decisión de Panini de publicar en enero dos números 1 de dos etapas que empiezan ese mes a precios reducidos: el Capitán América de J. Michael Straczynski y Jesús Saiz y Daredevil de Saladin Ahmed y Aaron Kuder, con unos precios gancho de 2.00 €uros y 2.50 €uros respectivamente. Estos precios son muy inferiores a los normales, pero no tengo claro que vayan a funcionar dado que todos sabemos que el segundo número ya tendrá el precio normal de la grapa. En ese sentido, IMAGE le lleva un montón de ventaja a Panini en lo relativo a promocionar sus colecciones, al vender el primer tomo de sus colecciones (no la primera grapa) a un precio de 9.95 US$, pasando ya el segundo al precio normal de 17-18 dólares. Si Panini hubiera planteado publicar todo el primer arco a precio reducido, igual me planteaba comprar alguna colección pero sólo una grapa a precio reducido no es suficiente para engancharme.

Quiero ver el vaso medio lleno y confiar que las nuevas colecciones Marvel de 2024 van a conseguir devolverme la ilusión, por ejemplo con el final de la Era de Krakoa. Pero desde luego ni Marvel ni Panini tienen un cheque en blanco, sólo compraré lo que realmente pinte interesante y se ajuste a mis gustos.

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¡Saludos a todos!

Crítica de Loki temporada 2 episodio 5 (Disney+)

El quinto episodio de Loki en Disney+ ha resultado interesante y con momentos muy chulos, pero vuelve a parar la acción mientras el protagonista aprende cómo solucionar el colapso temporal.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Episodio 5. Ciencia / Ficción

Loki cruza líneas temporales moribundas buscando a sus amigos, pero la realidad no es la que parece.

Justin Benson y Aaron Moorhead dirigen este quinto episodio que tiene guion de Eric Martin, el responsable de guiones de esta temporada. Episodio de 47 minutos (39 sin los títulos de créditos) como siempre con música de Natalie Holt.

En el episodio tenemos al reparto de héroes de la TVA formado por Tom Hiddleston como Loki, Sophia Di Martino (Sylvie), Owen Wilson (Mobius), Wunmi Mosaku (Hunter B-15), Eugene Cordero como Casey / agente de la TVA y Ke Huy Quan (Ouroboros – O.B.).

Tras el cliffhanger brutal de la semana pasada en el que el Telar Temporal colapsó anticipando la desaparición de todas las líneas temporales del multiverso, en este episodio la historia se para para coger impulso de cara al climax final final del próximo episodio, dando tiempo a Loki a aprender a controlar sus habilidades de deslizamiento a través del tiempo.

Me han flipado varias cosas del episodio. En primer lugar, Loki vuelve a ser el centro de todo, y Tom Hiddleston realiza un trabajo espectacular. La realización de que debajo de la fachada de héroe que quiere salvar el multiverso está una persona asustada que quiere recuperar a sus amigos y no sabe qué hacer con su vida sin ellos es uno de los grandes momentos de esta temporada. Sylvie es egoísta por querer tener una vida, y su negativa a ayudar a Loki provocará la destrucción de todo, o al menos no la evitará. Pero Loki también lo es, aunque eso le haga hacer lo correcto. Hiddleston está increíble, y me gusta mucho también su química con Sophia Di Martino.

En este episodio veremos por fin cómo hubieran sido las vidas de los agentes de la TVA si no hubieran sido extraídos del tiempo para convertirles en agentes temporales. Y la verdad es que son momentos que tampoco aportan demasiado a la trama general, más allá de plantear la duda de si no merecen vivir sus vidas robadas, aunque sus yo agentes de la TVA disfruten de la vida que han vivido estos años. Sylvie plantea que una vez vean la TVA no hay vuelta atrás, ya no podrán volver a sus vidas mundanas previas, cosa que posiblemente sea verdad, pero al final el no hacer nada si provoca el colapso multiversal.

El otro momentazo del episodio, y posiblemente por lo que se recordará la serie (a falta de ver las sorpresas del último episodio), es la conversación metatextual entre Loki y Ouroboros en su versión de Doug, un científico profesor de física teórica en Caltech y aspirante a escritor de ciencia ficción en 1994. Doug (Ouroboros) le dice a Loki que buscan una solución basada en la ciencia cuando igual deberían hacerlo en la ficción, ya que es imposible viajar en el tiempo en un lugar que no tiene tiempo como es la TVA, cosa que ha hecho Loki durante la serie, y también lo es viajar a un sitio que no existe AHORA. Tantas imposibilidades le sugieren a Doug que seguro Loki puede hacerlo si junta a todos sus amigos y controla sus habilidades de deslizamiento temporal, cosa que acaba haciendo al final del episodio.

El elemento metatextual de este momento me ha flipado, porque en muchos momentos los espectadores / lectores de la ciencia ficción (y el entretenimiento en general) a menudo exigimos que algo sea «lógico» o sea verosímil, cuando en realidad estamos consumiendo obras de ficción en las que cualquier cosa es posible mientras el creador lo imagine. Mientras el conjunto encaje, igual los fans deberiamos entrar en la propuesta en lugar de ser puntillosos sobre si algo tiene o no sentido según unas normas físicas del mundo real que no tienen por qué ser aplicables. Dicho esto, por supuesto en muchas ocasiones una obra establece unas normas que luego se las saltan porque si, y encuentro que eso puede ser criticado. Pero en el caso de Loki, la forma de plantear este viaje del héroe me ha parecido brillante.

Doug comenta que en la ciencia uno se pregunta «qué» y «cómo», mientras que la ficción se centra en «por qué». Así Loki aprende que sus saltos temporales y espaciales no son aleatorios, ya que siempre termina donde tiene que estar con las personas a las que busca, luego hay un sentido en el caos. Y en el momento final, Loki entiende que en realidad la ficción no es un tema de donde, cuando o por qué, sino de QUIEN. Y solo Loki puede solucionar el caos temporal de la TVA, cosa que veremos la semana que viene. Esta evolución personal del protagonista, y cómo al final aprende a controlar sus poderes cuando lo ha perdido todo, me ha encantado.

Dentro de ser un episodio que me ha gustado y como veis le he encontrado un montón de elementos destacables, en realidad el episodio ha sido un largo diálogo expositivo de 40 minutos que explica cómo Loki aprende sus habilidades, dejándonos prácticamente en el mismo momento temporal que la semana pasada, 15 segundos antes del colapso temporal. Viendo lo que acabo de ver me parece un recurso facilón que el héroe solucione el embrollo viajando atrás en el tiempo evitando el colapso antes que se produzca, cosa que parece será lo que pase la semana pasada. Por cierto, aunque hablaba antes de NO ser puntilloso, no puedo evitar comentar que la habilidad de Loki de deslizarse por el continuo espacio temporal se la han sacado de la manga esta temporada literalmente «porque si». Dicho esto, obviamente estamos en una situación en que si Loki no tiene estos poderes no hay serie, todos mueren, fin. Así que prefiero que estemos donde estemos con Loki con estas habilidades.

Otro elemento que resulta chocante es que Victor Timely (Kang) o Renslayer no hayan aparecido en todo el episodio. Sobre todo Renslayer sabemos que no está muerta, ya que cuando una persona es «purgada» en realidad viajaba al momento justo antes del final del tiempo que conocimos en el quinto episodio de la primera temporada. Y Miss Minutes se supone volverá a aparecer cuando el reinicio de su programa se produzca. Entiendo que este episodio es en realidad un interludio para Loki antes de la tormenta final de la semana que viene, pero es curioso que el villano de esta temporada en realidad no es una persona sino el propio tiempo. Y más concretamente, su colapso. Queda claro que la llegada de Kang que se anticipó al final de la primera temporada NO va a suceder en esta segunda, como mucho como una escena post-créditos que nos lance a su posible aparición en la próxima película de los 4 Fantásticos antes de Vengadores: Dinastía de Kang. Sobre todo pensando en que la sobrecarga de radiación temporal que sufría Timely al final del episodio anterior justificaría en parte sus habilidades superiores y por tanto su transformación en Kang. Aunque queda la duda de si eso va a suceder en la nueva realidad que va a crear Loki tras viajar de vuelta a la TVA. Muchas preguntas que tendrán que ser respondidas en un único episodio, el de la semana que viene.

Visto lo visto en este episodio, me voy a tirar a la piscina para anticipar que Loki salvará al multiverso la semana que viene pero elegirá perder a sus amigos para que vivan sus vidas normales antes de la AVT, antes de conocerle. Esto reforzará la idea de héroe trágico en Loki, una idea inesperada que nunca la hubiéramos asociado a este personaje antes de la serie de televisión, y que me gusta. De hecho, que Loki salve el multiverso pero posiblemente la AVT deje de existir será otro factor que ayudará a que la llegada de Kang no tenga oposición.

Pero eso, lo comentaré la semana que viene.

Comparto el trailer de esta serie:

Loki se dirige hacia el final con el ritmo pausado que nos ha acostumbrado en esta segunda temporada. A ver cómo lo cierran la semana que viene.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Hypnotic de Robert Rodríguez

No sabía si ir al cine a ver la última película de Robert Rodríguez Hypnotic con Ben Affleck. Pero tras hacerlo me he encontrado con una serie B super digna que merecía más suerte de la que ha tenido en su pase por la cartelera internacional.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Decidido a encontrar a su hija desaparecida, el detective Danny Rourke (Ben Affleck) se ve inmerso en un laberinto mientras investiga una serie de asaltos a bancos que desafían la realidad y que le harán cuestionarse sobre todo y todos los que le rodean. Con la ayuda de Diana Cruz, una vidente superdotada, Rourke persigue y, al mismo tiempo, es perseguido por un espectro letal, el único hombre que él cree que tiene la clave para encontrar a su hija. Pero acabará descubriendo mucho más de lo que esperaba.

Robert Anthony Rodriguez (1968) es un cineasta, compositor y supervisor de efectos visuales estadounidense. Filma, edita, produce y compone muchas de sus películas en Texas, su estado natal. Rodríguez dirigió en 1992 la película de acción El Mariachi, que fue un éxito comercial tras recaudar 2,6 millones de dólares a partir de un presupuesto de 7.000 dólares. La película dio lugar a dos secuelas conocidas colectivamente como la Trilogía de México: Desperado y Érase una vez en México. Dirigió From dusk till dawn en 1996 y desarrolló su serie de adaptación televisiva (2014-2016).Codirigió en 2005 Sin City junto a su credor Frank Miller y la secuela de 2014, Sin City: Una dama por la que matar. Rodríguez es también el creador de la franquicia Spy Kids, así como de Las aventuras de Sharkboy y Lavagirl, Planet Terror, Machete, The Faculty y Alita: Battle Angel son otras de sus películas como director. En los últimos años ha creado su propia productora Troublemaker y sus propio estudio en su hogar en Austi, Texas donde realiza sus propias películas.

Rodríguez produce, dirige y realiza el montaje en solitario de Hypnotic, película que tiene además un guion suyo escrito junto a Max Borenstein. Rodríguez es también el director de fotografía, en este caso junto a Pablo Berrón. Y como todo queda en casa, la música está escrita por Rebel Redríguez, hijo de Robert que trabajo de actor infantil en varias de sus películas. La película de 94 minutos de duración fue rodada en Austin, Texas, con un presupuesto de 65 millones de dólares. Lamentablemente, Hypnotic se estrelló en la taquilla de Estados Unidos, recaudando apenas 12 millones, siendo el mayor fracaso comercial de Rodríguez y de su protagonista Ben Affleck.

Ben Affleck interpreta a Danny Rourke, un agente de policía traumatizado tras la desaparición de su hija Minnie hace unos años. Alice Braga es Diana Cruz, una medium que ayudará a Danny, J. D. Pardo es Nicks, compañero en el departamento de policía de Danny. Dayo Okeniyi como River, un hacker amigo de Diana, Jeff Fahey como Carl, Jackie Earle Haley como Jeremiah forman también parte del reparto. Hala Finley y Ionie Olivia Nieves interpretan a Minnie, la hija desaparecida en diferentes momentos temporales. Y el villano de la película Dellrayne está interpretado por William Fichtner, un habitual del cine comercial.

Hypnotic es una película de estructura, planteada para entretener al espectador mientras le mantiene en un estado de desequilibrio constante, al seguir a un protagonista que va a descubrir que las cosas no son como él las pensaba inicialmente. Y la verdad es que me ha gustado, no necesito que una película me vuele la cabeza o la considere una obra maestra para poder disfrutarla.

Rodríguez tiene unas fuentes de inspiración bastante claras para esta película centrada en la existencia de unos «super hipnotistas» que pueden jugar con la mente de la gente y hacerles creer la realidad que él les imponga. Hay una parte de Matrix sobre la duda de lo que es real y sobre todo de Inception en lo visual que funciona a veces, pero no siempre. Y teniendo en cuenta esto, anticipé el giro de la película al darme cuenta que los rollos expositivos en los que Diana le cuenta a Danny el origen del villano Dellrayne, interpretado por el siempre competente William Fichtner, en realidad no estaba hablando de él.

Ben Affleck y Alice Braga creo que están bien, dentro que la película es la que es y tampoco les da momentos para su lucimiento. Affleck se encuentra como pez en el agua en estos papeles de padre traumatizado que sufre, y él y Braga tienen buena química en pantalla, lo cual es algo de agradecer. Por cierto, un detalle en relación al parecido de Diana con la hija de Danny desaparecida fue también otro elemento clave para anticipar el giro de la película.

Quizá el problema de Hypnotic es que para tener un presupuesto de 65 millones de dólares, no siempre lucen bien en pantalla. Siendo películas muy diferentes, Hypnotic está visualmente muy influenciada por Inception de Christopher Nolan, y los intentos de crear planos similares en los que la realidad salta por los aires alrededor de Danny quedan super cutres. Con la veteranía de Rodríguez en el cine comercial, hay varios momentos que realmente no están a la altura. Y esos momentos me devolvieron a los peores momentos de El libro de Boba Fett, en los que lo peor no era que algunas cosas quedaran cutres, sino que Rodríguez lo viera y pensara que no hacía falta mejorarlos.

Dentro de esto, Rodríguez hace un uso intensivo e interesante de los recursos a su disposición. De hecho, parece que para la creación de algunas escenas se pensaron a partir del inventario de los decorados de su estudio en Austin, reutilizándolos en varios momentos e incluso mostrando el propio estudio. Algo que no tiene nada de malo, ya que conecta con toda la historia de cine independiente de bajo presupuesto en el que nació Rodríguez.

La película viendo el trailer sugiere un torbellino de acción y efectos especiales, y no es tanto así. Sin embargo, la tensión ante la sorprendente premisa de ciencia-ficción consiguió mantener mi interés incluso en los momentos expositivos más duros en la parte central de la película. Hypnotic conecta con la mejor tradición del cine de serie B con premisas locas realizado con cariño y que un buen creador sabe llevarlas a buen puerto. Y en realidad no hace falta más para hacer de Hypnotic una película disfrutable.

Comparte el trailer de la película:

Hypnotic me parece una buena película. A veces no hace falta más.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Pluto (Netflix)

Netflix estrenó el Anime de Pluto, la adaptación del célebre manga de Naoki Urasawa, y mi alegría ha sido total.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Serie de TV (2023). 8 episodios. Adaptación del manga homónimo de Naoki Urasawa, creado basándose en una historia del legendario mangaka Osamu Tezuka. Pluto sigue al detective de la Europol Gesicht en su intento por descubrir el misterio que se esconde tras una serie de muertes de robots y humanos. El caso se vuelve mucho más desconcertante cuando las pruebas apuntan a que los asesinatos son obra de un robot, algo que no ocurría desde hacía 8 años.

Naoki Urasawa (Fuchu, Tokio, 1959), es mi mangaka favorito. Le conocí gracias a Monster, manga multipremiado que le convirtió en una estrella internacional del comic. 20th Century Boys (con su continuación 21st Century Boys), Master Keaton (y Remastered) y Billy Bat han sido mangas que han disfrutado un montón, ofreciendo siempre una tensión y un desarrollo de personajes extraordinario. En la actualidad se encuentra realizando Asadora!, serie que sigue abierta.

Pluto es un manga de Naoki Urasawa publicado por la editorial Shōgakukan en la revista Big Comic Original entre 2003 y 2009. Takashi Nagasaki aparece como coautor de la serie, que fue supervisada por Makoto Tezuka, hijo de Osamu Tezuka. La serie está basada en la obra de Tezuka Astro Boy, específicamente en el arco argumental «El mayor robot en la Tierra», y nombrada en base al principal villano de este. Es España Planeta publicó esta serie en 8 tomos.

Pluto fue galardonada con el noveno Premio Cultural Tezuka Osamu y el Premio a la Excelencia en el séptimo Festival de Artes Audiovisuales de Japón, ambos en 2005. En 2010, la serie recibió el 41º Premio Seiun al Mejor Cómic y ganó el premio a la Mejor Serie en los Lucca Comics Awards de Italia. En Francia, el manga ganó el premio Prix Asie-ACBD 2010 en la Japan Expo y el Premio Intergeneracional 2011 en el Festival Internacional del Cómic de Angulema.

El anime de Pluto se enunció en el Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy de 2017 a cargo de Studio M2. Toshio Kawaguchi es el director de la serie, con Urasawa realizando funciones de asesor creativo, Shigeru Fujita ha diseñado los personajes y es el director de animación, y Yugo Kanno compone la música. Los 8 episodios de esta serie cuentan con guion de Heisuke Yamashita y Tatsurou Inamoto.

El anime de Pluto es una traslación literal del manga de Urasawa. Resulta una pasada volver a disfrutar de esta historia que incluye temas muy maduros e interesantes. Empezando por la posibilidad que los robots / I.A.s puedan tener sentimientos y quieran formar familias, el precio de la guerra y las vidas rotas que deja, y su potente mensaje antibelicista al aprender el protagonista que no es posible crear nada si dejas que el dolor invada tu corazón. Por cierto, en esta historia nacida a partir de las repercusiones surgidas tras una guerra le encontré ciertas similitudes con el conflicto entre la Irak de Saddam Hussein y las democracias occidentales, con las mentiras alrededor de la búsqueda de las armas de destrucción masiva que no existieron en Irak.

Aunque a priori estamos ante una historia de Astro Boy, y eso puede provocar que la historia se viera como algo infantil, Urasawa hace un giro que consigue que Pluto atrape al lector / espectador, al convertir al inspector Gesicht, un robot policía que trabaja para la Interpol, en el protagonista de la historia. Gesich tiene que encargarse de la investigación de unos asesinatos de unos científicos y activistas en favor de los derechos de los robots y de la destrucción de varios super robots que hace años participaron en una guerra entre el reino de Persia y el resto del mundo. Unos crímenes que en seguida descubriremos que ha cometido la misma persona, un robot. Algo imposible a priori, teniendo en cuenta las leyes de la robótica.

El grupo de super robots a los que pertenecen Gesich y Atom (Astro Boy) está formado por Mont Blanc, North 2, Brando, Heracles y Epsilon y son personajes carismáticos e inolvidables. Y aunque la mayoría van a perecer a lo largo de la historia, Urasawa consigue contarnos sus historias de una forma que provoca más de una lágrima cuando su vida llega a su fin. El principal valor de Urasawa como creador de historias siempre nace a partir de la creación de personajes inolvidables y cómo no le importa alejarse de la historia principal con tal de presentar a unos personajes tridimensionales que te llegan al corazón. A la vez, tener en el fondo una historia procedimental en la que se está investigando unos crímenes para intentar detener al culpable permite plantear numerosos misterios y giros en la historia que consiguieron tenerme super intrigado e interesado ante lo que iba a pasar a continuación.

Uno de las cosas que hizo que Pluto sea uno de mis mangas favoritos tiene que ver que la historia se contó en apenas 8 volúmenes, una duración muy baja comparada a otros mangas. Tener una historia tan perfecta y emocionante con un final tan satisfactorio sin tener que leer miles y miles de páginas me parece una pasada, y el elemento distintivo que hace que lo recomiende a todo el mundo que quiere empezar a leer manga y no sabe por donde empezar. Dentro que obviamente hay mangas de todo tipo, género, público objetivo, claro.

Aparte de los robots, los humanos también ofrecen elementos muy interesantes y no exentos de polémica, empezando con el Doctor Tenma, el creador de Atom y que tendrá una importancia capital en la historia de origen del villano de la historia. También me gusta mucho Uran, la «hermana» de Atom que tiene una sensibilidad especial para leer las emociones a su alrededor. Sumando todos los elementos, Pluto forma un tapiz de personajes y situaciones super interesante y recomendable para todo tipo de lectores y espectadores.

Puestos a ponerle un pero, con este anime me ha pasado como con otras series similares que he visto en el pasado. Y es que al ser una traslación literal de la historia del comic se recrea un comic en imagen animada que se centra en la fidelidad pero se olvida de los valores que debe tener una obra audiovisual en lo relativo a ritmo, tensión o todo lo relativo al climax final. Si el manga de Urasawa me encanta este anime obviamente no puede ser malo, pero a la vez me sabe mal porque podía haber sido una de las grandes series de este año y en algunos momentos parecía un pase de diapositivas, con una frialdad excesiva que no resalta los numerosos momentazos.

Y es que en el comic el lector es el que marca el ritmo de lectura, y puede pararse en una imagen concreta o recrearse en una situación determinada que le ha impactado. Sin embargo, en el anime la historia está mostrada como si todo tuviera la misma importancia, una escena detrás de la otra. Y claramente no es así. De hecho, en algunos momentos hubiera agradecido que por ejemplo, en lugar de hacer 8 episodios de una hora, los productores hubieran planteado 12 episodios de 40 minutos, para que por ejemplo algunas muertes marcaran el final de un capítulo, para que al menos en los 10 segundos hasta que Netflix carga el siguiente el espectador pudiera asimilar la muerte que acabábamos de tener. Cosa que no sucede, claro.

Otro elemento es la propia animación, que encuentro funcional y cumplidora sin más. Dentro que los diseños de los personajes y de todo son clavado del manga, este tipo de animación tan habitual en Japón se limita a contar la historia de la forma más neutra posible, eliminando la posibilidad de que la animación añada elementos emocionales que enganchen aún más al espectador, como estamos viendo en obras como Arcane o Spiderman: Cruzando el multiverso. En realidad no puedo decir que la animación sea mala, pero tampoco es especialmente buena. Correcta y cumplidora sin más.

Este es un pero que he encontrado a este anime, pero no invalidad la obra en su conjunto, dado que Urasawa compone una historia universal con personajes inolvidables y unos temas complejos que me maravillan cada vez que leo el manga. Y ahora sentiré cuando veo este anime. A pesar de todo, creo que Pluto es una serie super recomendable que todo el mundo debería animarse a ver, aprovechando que está disponible en Netflix.

Comparto el trailer de esta serie:

Pluto ha sido una estupenda adaptación del manga de Urasawa, aunque igual un poco demasiado literal para conseguir la tensión que demanda el medio audiovisual. En todo caso, ha sido genial recordar el maravilloso manga del autor japonés.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Preparando Halloween: El extraño de Na Hong-jin

Llegamos al día de Todos los Santos y aprovecho para analizar una de las sorpresas de los últimos tiempos, El extraño de Na Hong-jing, una película de 2016 que mezcla todos los géneros imaginables del terror.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

La vida de un pueblo coreano se ve alterada por una serie de asesinatos, salvajes y misteriosos, que azota a la pequeña comunidad rural. Los rumores y las supersticiones se propagan a causa de la presencia, desde hace poco tiempo, de un anciano extranjero que vive como un ermitaño. Ante la incompetencia de la policía para encontrar al asesino y sin tener una explicación racional, algunos habitantes del pueblo buscan a un chamán. Jong-Gu, un policía cuya familia está directamente amenazada, también cree que se trata de crímenes sobrenaturales. (FILMAFFINITY)

Na Hong-jin (1974) es un director de cine, productor y guionista surcoreano. Saltó a la fama con su debut en el largometraje, The Chaser (2008), un éxito comercial y de crítica que se convirtió en la tercera película más taquillera de Corea ese año. La segunda película de Na, The Yellow Sea (2010), se proyectó en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes de 2011 y recibió críticas positivas.

El extraño es una larga película de 156 minutos de duración estrenada en 2016 que cuenta con guion y dirección de Hong-jin, fotografía de Hong Kyung-pyo, montaje de Kim Sun-min y música de Jang Young-gyu y Dalpalan. La película consiguió una aclamación unánime de la crítica y el público, tanto en la crítica coreana como en la internacional.

Kwak Do-won interpreta a Jong-goo, un torpe y cobarde policía padre de Hyo-Jin (Kim Hwan-hee). Hwang Jung-min es Il-gwang, un chamán contratado para proteger el pueblo. Chun Woo-hee es Moo-myung, la mujer de blanco. Jun Kunimura interpreta al extraño japonés que vive como un ermitaño cerca del pueblo. Her Jin es la suegra de Jong-goo, y Jang So-yeon su mujer. Kim Do-yoon es Yang I-sam, un diácono que habla japonés y Son Gang-guk interpreta a Oh Seong-bok, compañero de Jong-goo en la policía.

El extraño ha sido una película curiosa, porque casi parece que su director Na Hong-jin planteaba en una única historia un greatest-hits del género de terror desde una vertiente coreana. Además del género de fantasmas que se sugiere en los títulos de crédito iniciales, la película empieza con lo que parece una historia bastante trillada de zombies, al enfrentarse la policía local a lo que parece una epidemia de asesinatos cometidos por personas que enloquecieron sin motivo aparente. A partir de ahí la película se convierte en una historia de posesión, a partir de descubrirse que la hija del protagonista ha enfermado de forma inexplicable y empieza a comportarse de forma violenta, que sería el género principal de la película. Este cambio entre géneros es el más impactante de los giros de El extraño.

La hija del protagonista está poseída, pero no está claro si es así hasta el final. A eso hay que añadir la presencia de la «mujer de blanco» Moo-Myung (que significa «sin nombre» en coreano), que puede ser o no un fantasma, el Chamán local que va a intentar realizar un exorcismo siguiendo las tradiciones coreanas a la niña para expulsar el posible demonio. Y sobre todo, la presencia del japonés ermitaño que puede ser el causante de todo o la última defensa para intentar evitar que el mal que asola la región se extienda. La película tiene elementos de una plaga zombis, brujería, posesión, fantasmas y demonios, y nunca revela realmente lo que está pasando hasta los últimos momentos de la película, lo cual es uno de los aciertos y también, de los problemas de la historia.

El protagonista Jong-goo es un personaje típicamente coreano, un policía torpe y cobarde que ofrece momento supuestamente humorísticos para el público coreano que a mi no me funcionaron, que sin embargo se va ver envuelto en una situación que le supera y contra lo que hará lo que sea necesario con tal de salvar a su hija. La investigación de los diferentes asesinatos le llevará a buscar las respuestas hasta en lo más inverosímil, porque cuando descartas las explicaciones «normales», la que queda por muy loca que sea debe ser la correcta.

El personaje del extranjero japonés es para mi lo más interesante de la película. Las habladurías hablan que es un brujo que come carne cruda y que vive casi aislado en el valle entre montañas. Y algunas pruebas parecerían indicar que él es el villano y el causante de todo. Pero al mismo tiempo, también se plantea la posibilidad que realmente sea un chamán que persigue al demonio e intenta detenerle, y la persecución que se forma contra él está acosando a un inocente. La película tiene varios giros super potentes que hacen que nunca sepas lo que está pasando en realidad y quien es el causante de todo. Y esto me parece super interesante.

Tenía miedo de aburrirme con la película dada su duración de dos horas y media. Sin embargo, a pesar de su ritmo pausado me mantuvo super interesado todo el tiempo precisamente por este cambio de géneros y el no saber nunca qué estaba pasando en realidad, alucinando con las impactantes sorpresas que la historia nos irá planteando. En este sentido, el giro final de la película hizo que el conjunto casi pareciera un whodunit que me ha volado la cabeza.

Puestos a ponerle un pero importante a la película, lo menos bueno de El extraño es tener una película de terror que no da miedo en ningún momento y que no consigue crear la atmósfera desasosegante que se esperaría en una historia de género, independientemente que sea de zombies, de fantasmas y demonios o de posesiones. Por ejemplo, cuando el chamán realiza el exorcismo el director parece que está mostrando un concurso de coros y danzas de su pueblo, sin tensión ninguna. En la montaña cuando los hombres del pueblo buscan al extranjero japonés hay un ataque de una persona «zombificada» que casi provoca risa al ver que todos tropiezan con las piedras del terreno, con unos intentos de matarlo que resultan casi cómicos. Y así todo.

Unido a la falta de terror o incluso un tono desasosegante, aunque la película sorprende por los giros y cambios antes mencionados, al mismo tiempo me provocaba cierta frustración por la forma tan neutra y sin intensidad dramática con que estaba contado todo. Porque la historia debería ser la bomba y sin embargo resultaba casi hasta insulsa, algo que creo que es un pecado muy grande. Y asumo que aquí entra el choque cultural, porque igual para el público coreano esta película si resulta aterradora, posiblemente por el conocimiento que puedan tener de los mitos y las leyendas relativas a demonios y fantasmas. En mi caso, lamento tener que decir que no me funcionó.

Y el caso es que la película resulta entretenida y nunca se me hizo larga, luego algo positivo seguro que tiene. Por cierto, comentaba antes que el final de la película me había volado la cabeza, pero una gran parte de la sensación fue al no tener claro qué había pasado y quien era el «villano» de la función. Que tras pensarlo un poco no había duda, pero me pareció curiosa la sensación de «¿WTF, qué acaba de pasar?». Quiero quedarme con lo bueno, y la verdad es que hay que agradecer que exista una película que se haya atrevido a realizar estos giros y combinaciones de subgéneros de terror en la misma película.

Comparto el trailer de la película:

The wailing (El extraño) es una película extraña como su título, y muy interesante incluso a pesar que algún elemento no me hayan funcionado. En todo caso, creo que le puede gustar y mucho a todos los amantes del cine coreano.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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