Crítica de Namor_ El último rey de Atlantis de Jason Aaron, Alex Lins y Paul Davidson (Marvel Comics – Panini)

Marvel ha encargado a Jason Aaron reinventar a Namor, el primer mutante y Rey caído de Atlantis. Y para ello Aaron plantea una historia en dos líneas temporadas diferentes dibujadas por Paul Davidson y Alex Lins, todo ello con color de Neeraj J. Menon.

PUNTUACIÓN: 8/10

La guerra se libra bajo las olas, desde las ciudades perdidas hasta las profundidades insondables. Siete reyes luchan por gobernar el reino acuático. ¿Dónde está Namor, el otrora poderoso Hombre Submarino? En la superficie, sin intención de volver a poner un pie en el mar. Así comienza un evento atlante que remodelará para siempre el paisaje del mundo submarino y dejará al descubierto la oscura historia de Atlantis. Jason Aaron regresa a Marvel para una historia en la tradición de El Castigador: El Rey de los Asesinos.

Este primer número contiene Namor 1-2 USA, de una miniserie de ocho números.

Marvel ha planteado repetir el concepto de la serie Castigador: El Rey de los Asesinos de Jason Aaron para revolucionar a Namor, el Rey de Atlantis y primer mutante de Marvel. En este momento quiero recordar que creo que es compatible pensar que el boicott que Marvel planteó contra Punisher / Frank Castle es asqueroso, y a la vez reconocer que la historia que Aaron ejecutó estuvo bien, con el añadido del estupendo apartado artístico.

Para esta miniserie de Namor Marvel ha contratado a Paul Davidson para la parte principal de la historia que tiene lugar en el presente, y a Alex Lins para la historia de la juventud de Namor, que nos descubrirá algunos secretos que no conociamos y que cambiarán su mundo para siempre. El comic es super continuista con las últimas apariciones de Namor, que precisamente estuvieron escritas por Aaron. Y empiezan con Namor en prisión pagando por los crímenes que cometió en la etapa de Los Vengadores de Aaron. La clave del comic es conocer que con su abdicación y abandono de la vida bajo el agua, 7 reinos con sus 7 reyes se disputan el control del océano, lo que ha iniciado una guerra total que puede arrasar con todo el mundo submarino.

El comic creo que va a cumplir dos funciones. En primer lugar, ampliar el mundo acuático con estos reinos diferentes, siendo el primero de ellos el dominado por Attuma, un clásico de los comics Marvel. Por el lado de los flashbacks, aparte de recordar como Namor ha sido visto como un bicho raro toda su vida, hemos conocido a Kailani, una joven que también era una híbrida como él pero que sufría los problemas de pertenecer al pueblo llano. Una joven que cumple el cliché de revolucionaria del pueblo que busca derribar las estructuras injustas de la monarquía. Aunque el elemento woke es más que evidente, lo cierto es que la historia me ha gustado, sobre todo cómo el drama que vivió Namor en su juventud va a llegar hasta el presente cuando se encuentre con Kailani ya adulta.

Lo que está claro leyendo estos dos primeros números de Namor es que Jason Aaron conoce perfectamente al personaje, algo que queda claro con la narración de la voz en off que tendremos a lo largo de esos comics. Namor es uno de los personajes clásicos de Marvel, y me gusta que este comic demuestra que sigue siendo un personaje complejo que merece su momento de protagonismo. Alguien que puede ser el héroe de la función, pero llegado el momento, también el villano. Y es esta complejidad y ambigüedad lo que hace que cualquier cosa sea posible. Lo cual es una buenísima noticia cuando estás leyendo un comic mainstream como este.

Junto a una historia estupenda de Aaron, el apartado artístico es el otro elemento destacado de este comic. Paul Davidson y Alex Lins tienen estilos bastante diferentes, pero encajan muy bien con las tramas que plantea Aaron, consiguiendo que haya disfrutado muchísimo este comic. Dentro de lo difícil que es que un dibujante pueda dibujar un arco completo debido a los apretados plazos de entrega, la opción de plantear una historia con dos momentos temporales y que cada parte tenga a su artista consigue que la consistencia artística esté asegurada. En ambos casos, los paisajes submarinos y las caracterizaciones de los diferentes atlantes me parece que están super bien.

Me ha gustado mucho este primer número de Namor El último Rey de Atlantis. De hecho, si tengo que comentar algo menos bueno sería la publicación de Panini, que ha decidido publicar 3 comics trimestrales, de forma que hasta ¡Marzo de 2025! no podré leer el siguiente número. Y por supuesto que prefiero que se publique con esta periodicidad a que no se publique. Pero el motivo por el que 3 números trimestrales es mejor que dos números con 4 grapas USA cada una, o un tomo unitario con la miniserie completa, es algo que me parece que ha sido completamente aleatorio.

Comparto las primeras páginas del comic:

Namor: El último rey de Atlantis ha empezado muy bien, con un Jason Aaron en plena forma y un estupendo apartado artístico. Ganazas de leer el siguiente número.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Star Wars Tripulación perdida episodio 3 (Disney+)

El tercer episodio de Star Wars Tripulación perdida en Disney+ confirma que su creador Jon Watts ha entendido lo que es Star Wars para crear una estupenda historia que gustará a toda la familia.

PUNTUACIÓN: 8/10

Episodio 3. Muy interesante, como problema de astronavegación.

Un misterioso desconocido se ofrece a ayudar a nuestros héroes.

Jon Watts (director de la trilogía de Spiderman de Tom Holland) y Christopher Ford son los creadores y showrunners de Star Wars Tripulación perdida, y escriben el guion de este tercer episodio que ha sido dirigido por Davod Lowery, director de Green Knight , A ghost story o Peter y el Dragón. y que ya dirigió el segundo episodio. La serie de Lucasfilms ha sido rodada en el Domo digital de The Mandalorian, y su música ha sido creada por Mick Giacchino, el hijo de MICHAEL Giacchino. Este tercer episodios ha tenido una duración de 40 minutos, incluyendo los títulos de crédito y el resumen inicial.

En el reparto tenemos a Jude Law como Jod Na Nawood, un prisionero con un pasado oculto que cree que su encanto le permitirá escapar de los problema que se va encontrando. Ravi Cabot-Conyers es Wim, un joven humano que tiene sueños de aventura lejos de su perfecto y aburrido planeta At Attin. El resto de jóvenes perdidos son Ryan Kiera Armstrong como Fern, una joven demasiado lista para su propio bien, Kyriana Kratter como KB, amiga de Fern que lleva un visor cibernético conectado a un implante conectado a su cabeza y Robert Timothy Smith como la voz de Neel, un joven alienígena no identificado con aspecto de elefante y amigo de Wim. Además, Nick Frost hace la voz de SM-33, el decrépito droide primer oficial de la Onyx Cinder.

En mi reseña de los dos primeros episodios de Star Wars Tripulación perdida ya comenté que aparte del obvio «Goonies en el espacio», la serie me transmitía unas excelentes vibraciones que me recordaron a las historias de piratas y en concreto a La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson. En este tercer episodio se confirma que el personaje de Jod Na Nawood interpretado por Jude Law tiene una conexión clarísima con John Silver, el capitán pirata de la novela de Stevenson. Un capitán que se ofrece a llevar a los niños a su planeta natal de At Attin, pero no por el altruismo de su corazón sino por la expectativa de encontrar un tesoro oculto allí, el Santo Grial de los piratas del mundo de Star Wars.

Jude Law es un actorazo y en Tripulación perdida transmite todo su carisma, entendiendo y abrazando el tono ligero para todos los públicos de la serie. En este episodio se confirma que Jod Na Nawood es en realidad el Capitán Silvo que lideraba a los piratas en el principio de la serie y sufrió un motín cuando un ataque a una nave carguera no consiguió ningún botín. Además, Silvo / Jod Na tiene también el sobrenombre de «Crimson Jack», y tiene precio a su cabeza en la Nueva República. Pero a pesar de todo se intuye que Jod Na, como John Silver antes que él, tiene buen corazón y puede que llegue a encariñarse con los crios. Si bien esto no le impedirá hacer alguna jugada chunga a lo largo de la serie. La ambigüedad del personaje me parece que puede ser lo mejor de la serie, y de momento tuvimos varios momentos super divertidos en el episodio, como cuando tiene que volver al puerto a rescatar a SM-33, y cómo el robot averiado le cala en seguida y no se fía de él.

Como en el arranque de la serie, me gustan mucho los chavales. Me encanta cómo Wim y Neel confían automáticamente en su salvador, sobre todo ante la posibilidad de que sea un Jedi. El contraste lo ponen Fern y KB que desconfían de alguien que parece un pirata, se comporta como un pirata y estaba en un puerto pirata. Blanco y en botella. Los diálogos de los niños con Jod Na nos da momentos maravillosos, como cuando le preguntan por qué no escapó de la prisión antes si podría haberlo hecho en cualquier momento. O la forma en que en realidad no sabemos como Jod Na consiguió la llave pero Fern nos da varias posibilidades para que los espectadores elijamos la que más nos guste. Al final, aunque no lleguen a confiar en él, no tienen otra opción si quieren volver a casa, así que desconfianza que existe puede ser la fuente de conflictos y momentos super chulos a medida que avance la serie.

Me gusta mucho que los creadores de Tripulación perdida entienden la naturaleza episódica de la narrativa televisiva, y nos ofrecen un entretenimiento estupendo que además se siente como un capítulo satisfactorio dentro de lo que va a ser este viaje. La huida del puerto pirata nos da un momento super espectacular que luce increíble y es 100% Star Wars. Como también lo es Kh’ymm, la experta en mapas estelares a la que Jod Na acude para pedirle ayuda para encontrar el planeta de los críos, que es un muppet con forma de buho y es también 100% Star Wars. Como The Mandalorian, me encanta que una serie entienda y abrace lo que George Lucas creó con Star Wars, que está ligado a la existencia de múltiples seres alienígenas de formas diversas. Sin importar lo absurdo o irreal que pueda parecer a priori. Un tono Star Wars que por ejemplo Andor no tiene.

Narrativamente, el episodio tiene acción y espectáculo, pero también da algunas claves que se intuyeron en el arranque de la serie, como que Attin es una de las Joyas de la Antigua República. Unos planetas repletos de maravillas que fueron ocultados para su protección, pero que fueron encontrados y destruidos todos excepto Attin, que se ha convertido en un tema de cuentos infantiles, rumores y conversaciones de piratas en la barra de un bar. Otro elemento que creo que puede ser interesante es la identidad del Supervisor de At Attin, la misteriosa persona que se supone dirige el planeta. Y que me da que no existe (o falleció) y el planeta está controlado con robots que siguen ciegamente una programación que se quedó obsoleta tras la caída del Imperio, aunque ellos no lo sepan. A todo esto, está el propio tesoro de At Attin, que en realidad nadie sabe lo que es y que puede ser una fuente de frustración para Jod Na cuando finalmente lo encuentren. Hay un montón de misterios por descubrir, y creo que llegar a At Attin va a ser más complicado de lo que los niños imaginan. Pero seguro será super entretenido.

El corazón de Tripulación perdida está en el sitio correcto, y sumando el feeling 100% Star Wars a unos personajes entrañables maravillosos y una historia divertida y disfrutable por toda la familia, tenemos una serie que para mi está acertando en todo lo que nos ha propuesto hasta ahora. Y que estoy seguro que voy a disfrutar durante las 5 semanas en que se emita.

Comparto el trailer de esta serie:

Tripulación perdida va a ser LA SERIE para toda la familia de estas navidades. Puro Star Wars y pura diversión.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Here de Robert Zemeckis

Robert Zemeckis es uno de los grandes nombres del cine comercial de los últimos 40 años. El estreno de su nueva película Here protagonizada por Tom Hanks y Robin Wright, protagonistas de Forrest Gump, era una cita obligada.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Varias familias de diferentes generaciones formaron su hogar en una única habitación. Una historia de amor, pérdida, risas y vida, desde un pasado muy remoto hasta un futuro próximo. Un viaje a lo largo de cientos de miles de años que transcurre, de principio a fin, en un solo lugar: aquí.

Robert Zemeckis (Chicago, 1952) es uno de los grandes directores del cine comercial de los años 80. Zemeckis comenzó su carrera dirigiendo las comedias I Wanna Hold Your Hand (1978), Used Cars (1980) y Romancing the Stone (1984). Se hizo famoso la trilogía de Regreso al futuro (1985-1990), la comedia fantástica Quién engañó a Roger Rabbit (1988) y la maravillosa Forrest Gump (1994), película que ganó entre otros los Oscars a Mejor Película, Mejor Director y Mejor Actor Tom Hanks. También ha dirigido la comedia negra Death Becomes Her (1992), Contact (1997), Náufrago (2000), Flight (2012), The Walk (2015) y Allied (2016). Su exploración de las técnicas de captura de movimiento y avances en CGI puede verse en las películas de animación Polar Express (2004), Beowulf (2007), Cuento de Navidad (2009) y Bienvenidos a Marwen (2018). Ha colaborado con el compositor cinematográfico Alan Silvestri desde 1984, y ha dirigido a Tom Hanks en cinco películas.

Además de dirigir y producir la película, Zemeckis coescribió el guion con Eric Roth, basada en la novela gráfica de 2014 de Richard McGuire. La película de 104 minutos de duración y un presupuesto cercano a los 50 millones de dólares contó con música del mítico Alan Silvestri, fotografía de Don Burgess y montaje de Jesse Goldsmith. Se da la circunstancia que Here reúne a Tom Hanks, Robin Weight, Zemeckis, Roth, Don Burgess y Alan Silvestri por primera vez en 30 años tras el estreno de Forrest Gump en 1994. La producción comenzó en enero de 2023 en los estudios Pinewood. La película utiliza una nueva tecnología de inteligencia artificial generativa llamada Metaphysic Live para cambiar la cara y eliminar la edad de los actores en tiempo real mientras actúan, en lugar de utilizar métodos adicionales de procesamiento en posproducción.

En el reparto tenemos a los maravillosos Tom Hanks y Robin Wright como los protagonistas absolutos, interpretando al matrimonio formado por Richard y Margaret Young. Paul Bettany y Kelly Reilly interpretan a los padres de Richard, Al y Rose. Michelle Dockery como Pauline Harter, Gwilym Lee como John Harter, el marido de Pauline, Ophelia Lovibond como Stella Beekman, una modelo pin-up y David Fynn como Leo, su marido inventor, son algunos miembros del reparto de esta película.

El único pero que le podía poner a Here (Aquí) es que una película cuya premisa es contar una historia a lo largo de muchos años con una cámara siempre fija en el mismo plano podía ser un fracaso absoluto o una genialidad. No parecía que hubiera margen para el término medio. Y me alegra decir que Here me parece un películón, una película mucho más dramática y emocionante de lo que hubiera creído a priori.

A pesar de quien la pese, Robert Zemeckis entra en la categoría de «director visionario» que desarrolla tecnologías (o al menos las prueba) para contar historias de forma que nadie más hace. Parece que el término «autor» está limitado a los gafapastas del cine independiente, sea lo que sea lo que eso signifique. Pero para mi Zemeckis es y siempre será un director clave que merece su hueco en los libros de historia. Por sus clásicos como Regreso al futuro o Forrest Gump, pero también por su experimentación en el desarrollo de tecnologías que le permitieran contar las historias que le interesaban en cada momento. Y Here me parece una película super redonda y satisfactoria.

Ver a los actores en diferentes momentos temporales de sus vidas significaba un desafío fundamental para la película. Si los espectadores no nos creiamos al Tom Hank joven o a la Robin Wright anciana (o a cualquiera del resto del reparto) la película fracasaría. Sin embargo, me quedo super flipado con la nueva cámara y tecnología que Zemeckis ha usado en Here, Metaphysic Live, una nueva tecnología de inteligencia artificial generativa que cambia las caras y elimina la edad de los actores en tiempo real mientras actúan delante de la cámara, eliminando los costosos efectos digitales realizados en post-producción. Mi hermano Fernando me comentó que estos cambios le cantaron un par de veces, pero a mi la película me ha encantado y me he creído en todo momento los cambios de edad de los protagonistas. Una vez eso estaba resuelto, tocaba contar una historia con la que pudiera conectar.

Otro de los éxitos de Here es el reparto. Me encantan Tom Hanks y Robin Wright, creo que están siempre fantásticos. Y en Here tenemos unos papeles mucho más dramáticos de lo que esperaba, con varias escenas super potentes que me emocionaron. La premisa es que en esa casa y en esa habitación concreta va pasando la vida, y eso incluye las alegrías pero también los problemas y las insatisfacciones. La vida y la muerte. Y en Here hay más drama de lo esperado, algo que está mostrado de forma inesperada para el espectador. Hanks y Wright tienen un carisma y comparten una química alucinante en la película, sin importar el momento vital de sus personajes. Da gusto ver una película con actores tan buenos. Lo que sería trasladable al resto del reparto, por ejemplo un genial Paul Bettami en un papel bastante ingrato como es interpretar al padre de Richard.

No conozco el comic / novela gráfica que adapta Here, pero la historia me ha gustado mucho. No sólo en la parte de ver la vida de diferentes familias a lo largo del tiempo, aunque por supuesto con predominio de la formada por la pareja Hanks – Wright. Sino también para ver el cambio en la sociedad americana, algo ejemplificado en el personaje de Margaret (Wright) una joven que aparcó sus sueños al quedarse embarazada, no pudiendo ir a la universidad. Y que vivirá con mucha emoción cuando su hija si pueda cursar estudios superiores. Aparte del cambio que supuso que una mujer empiece a trabajar cuando la sociedad cambió y la situación económica de la pareja la obligaba. Y volviendo al elemento dramático, la forma en que Robert (Hanks) se olvidó de vivir ahogado en las preocupaciones por sacar adelante a su familia me parece un elemento muy interesante que ataca el concepto del «Sueño Americano» que se vendió durante los años 50 y 60.

Dos cosas también me han gustado mucho de la película. La primera es la música de Alan Silvestri, acompañado por algunas canciones de cada época. Silvestri añade como siempre el toque de emoción perfecta para cada momento y tiene una calidez y una humanidad que transmite el canto por la vida que es la película. El segundo elemento es el montaje de Jesse Goldsmith, que me parece brillante. En una película con un (falso) plano fijo durante toda la película cabía la posibilidad de que la historia acabara aburriendo. Sin embargo, las transiciones entre momentos temporales diferentes, marcando por ejemplo un objeto en el plano que cambiará y llevará al cambio temporal de la escena me parece super chulo. O los momentos en los que dos momentos temporales son mostrados al mismo tiempo. Estos elementos del montaje consiguieron añadir una sensación de movimiento a una imagen fija que me ha parecido una genialidad. Por cierto, la duración de 100 minutos me parece también perfecta, dejándonos además con un final perfecto que cierra la historia de forma emocionante y satisfactoria.

Here marca un hito en el género del slice-of-life. Y como digo me ha gustado mucho. En realidad más de lo que esperaba. Buscando algo menos bueno, lo cierto es que la parte realmente interesante es la de Richard y Margaret (Hanks y Wright), y un poco la de los padres de Richard interpretados por Paul Bettany y Kelly Reilly. El resto son momentos algo intrascendentes que sirven para generar movimiento y sensación de paso del tiempo, como la parte del paleolítico o el segmento de los nativos americanos. Pero que son apenas una curiosidad dentro de la película. La historia del inventor y su mujer chica pin-up, o la de la familia que vive después de Richard y Margaret en la casa, se quedan en intentos de historias interesantes. Aunque sirvan para recordarnos el drama del COVID o el problema del racismo policial que se ha vivido en los últimos años en Estados Unidos. Globalmente, esto en realidad no me supuso ningún problema porque la historia de Richard y Margaret, y sobre todo el drama de la parte final si me enganchó y me emocionó, lo que compensa todo lo demás.

Here me ha emocionado. Y tengo que lamentar la forma en que el público en general está rechazando las últimas propuestas de un director maravilloso que sigue buscando contar historias desde ópticas diferentes. Y es verdad que Here es una propuesta arriesgada por el planteamiento de tener un plano fijo toda la película, o su narrativa fragmentada poco convencional. Pero me parece una película muy destacable interpretada con mucho cariño por unos actores maravillosos que incorporan una humanidad y una verosimilitud increíble. Sin duda os la recomiendo.

Comparto el trailer de la película:

Me alucina pensar que una persona como Robert Zemeckis con 72 años siga pensando en hacer películas que se salgan de la zona de confort y planteen nuevas formas de contar historias. Muy contento de haber visto Here en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Solo asesinatos en el edificio temporada 4 (Disney+)

Solo asesinatos en el edificio es lo más parecido que existe a una zona de confort televisiva. Y en esta cuarta temporada me ha gustado mucho el homenaje que la serie ha hecho con el mundo del cine.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Charles, Oliver y Mabel se enfrentan a las consecuencias impactantes del final de la tercera temporada, que involucran a la enigmática Sazz Pataki, la doble y amiga de Charles. Su búsqueda de respuestas los lleva a Los Ángeles, donde un estudio de Hollywood está produciendo una película basada en su propio podcast.

Sin embargo, al regresar a Nueva York, el trío se adentra en una nueva y emocionante investigación dentro del Arconia, explorando las vidas complicadas y los oscuros secretos de los residentes de la Torre Oeste.

El genial Steve Martin creó la serie con John Hoffman para 20th Television Studios (antes 20th Century Fox). Esta cuarta temporada ha contado con 10 episodios, igual que en temporadas anteriores. Hoffman dirige los dos primeros episodios además de escribir la serie.El resto de directores, a razón de dos episodios cada uno, son Chris Koch, Jessica Yu, Shari Springer Berman y Robert Pulcini, y Jamie Babbit.

Steve Martin interpreta a Charles-Haden Savage, un actor semiretirado que fue la estrella de la popular serie televisiva de detectives de los años 90 Brazzos. Vive en el 14C del Arconia. Martin Short es Oliver Putnam, un director de Broadway con problemas económicos que concibe la idea del podcast y se convierte en su director. Vive en el 10D del Arconia. Selena Gomez como Mabel Mora, una joven que vive en el 12E del Arconia, un apartamento que está renovando para su tía y que fue amiga de la víctima de asesinato de la primera temporada, Tim Kono.

Meryl Streep como Loretta Durkin, una actriz en apuros e interés amoroso de Oliver vuelve en esta cuarta temporada, al igual que Paul Rudd, aunque en su caso interpretando a otro papel: Glen Stubbins, el antiguo doble de Ben Glenroy de origen irlandés: Las sorpresas son los actores elegidos para interpretar a los protagonistas en la película que se está rodando, que son Zach Galifianakis haciendo una versión ficticia de sí mismo para el papel de Oliver, Eugene Levy en el papel de Charles y Eva Longoria en el papel de Mabel.

Comentaba sobre la zona de confort televisiva que para mi es Solo asesinatos en el edificio. Y la verdad es que Charles, Mabel y Oliver son casi de la familia llegados a este punto. La serie como siempre continúa justo en el momento en que terminó la temporada anterior, con el asesinato de Sazz Pataki, la amiga y doble de Charles. La duda que quedó era saber si el asesino estaba buscando a Charles o si era ella la víctima.

Por empezar al revés, dentro que la serie funciona de maravilla, creo que la parte más floja de la temporada es la investigación del asesinato, que queda casi en segundo frente al importante aumento de personajes que tenemos en estos episodios. Sin embargo, lo que es menos bueno se compensa completamente con el humor de los nuevos personajes. Por un lado, el reparto de la película, que ofrece momentos super chulos mientras los actores intentan conocer a los protagonistas de cara a interpretarles en la película. Y también me han gustado los nuevos inquilinos del edificio que conoceremos en esta temporada, que ofrece el elemento freak que tan bien le va a la serie.

Me gusta mucho además el homenaje que la serie hace al mundo del cine, empezando por la locura que se vive en los rodajes. También la parte del mundo de los stunts da para momentos emocionantes. Y por supuesto, la locura de los guionistas a los que exigen cambios de todo tipo a cual más loco y absurdo. Además, hay sobre todo un cameo de un director famosos que me ha flipado un montón.

Me parece curioso que Mabel sea la protagonista que menor papel tenga en la serie, con un Charles traumatizado por la muerte de su amiga Sazz y Oliver más loco de lo habitual pensando que su novia Loretta le va a abandonar debido a su éxito en Hollywood. Y mira que la serie siempre ha sido muy obvio en la distribución de protagonismo, pero en esta temporada ha sido muy evidente esta descompensación en contra de Mabel. Y hablaba que la investigación ha sido menos interesante que en temporadas anteriores, pero quizá eso es porque se han planteado semillas para varios misterios alrededor del Arconia que parece que por fin van a ser resueltos en la quinta temporada, que no se si será la última.

Dicho esto, lo cierto es que cuando algo no está roto no hace falta arreglarlo. Y creo que Solo asesinatos en el edificio es una máquina tan bien engrasada que casi parece que incluso con el piloto automático va a entretener a su público. Y no creo que esta temporada vaya con el piloto automático, al haber un montón de momentos emocionantes y darnos una buena evolución de los protagonistas. He disfrutado mucho con Solo asesinatos en el edificio, y hay tantos misterios que descubrir que tengo claro que la próxima temporada va a ser también genial.

Comparto el trailer de esta cuarta temporada de Sólo asesinatos en el edificio:

Sólo asesinatos en el edificio sigue disfrutando de una salud de hierro. Disfrute total.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Batman: Scottish connection de Alan Grant y Frank Quitely (DC Comics – ECC Ediciones)

Gracias a mi amigo Felix he leído Batman: Scottist connection de Alan Grant y Frank Quitely, con color de Matt Hollingsworth y Brad Matthew.

PUNTUACIÓN: 8/10


Bruce Wayne viaja a Escocia para asistir a la inhumación de Sir Gaweyne de Weyne, un antepasado suyo. Y aunque no esté en Gotham City, es una suerte que su fiel Alfred haya metido en la maleta el disfraz de Batman, porque lo que empieza como una profanación de tumbas termina destapando un misterio relacionado con los Caballeros Templarios. 

El guionista inglés Alan Grant fue uno de los principales autores de las aventuras del Hombre Murciélago en la década de los años noventa, y en este volumen traslada al personaje al Reino Unido acompañado por el escocés Frank Quitely, dibujante de obras capitales de DC Comics como All-Star Superman o JLA: Tierra 2Batman: El Detective, El Caballero del Dragón… Por muy vinculado que esté Batman a Gotham City, han sido muchas las ocasiones en que ha luchado contra el crimen en otros países. En Scottish Connection emprende el viaje de la mano de dos autores que conocen muy bien las verdes tierras escocesas.

Alan Grant (Bristol, 1949-2022)​ fue un guionista de cómic y televisión escocés, más conocido por sus trabajos en Judge Dredd de la revista 2000 AD y varios títulos de Batman durante la década de 1980 y principios de 1990. Durante esta etapa en DC Comics creó a los personajes de Anarky, Victor Zsasz y el Ventrílocuo junto al artista Norm Breyfogle

Vincent Patrick Deighan (Rutherglen, Escocia, 1968), más conocido como Frank Quitely, es un dibujante de cómics escocés conocido por sus frecuentes colaboraciones con Grant Morrison en títulos como New X-Men, We3, All-Star Superman y Batman and Robin, así como por su trabajo con Mark Millar en The Authority y Jupiter’s Legacy.

En muchos aspectos, Batman: Scottist connection parece un comic anacrónico, de otra época. Tenemos un viaje de Bruce Wayne a Escocia para asistir al sepelio de un antepasado lejano, y como es normal se verá envuelto en un misterio que conecta con la historia de la región. La historia en cierto sentido parece una excusa para dibujar elementos típicos de Escocia, como los acantilados, los paisajes envueltos en bruma, las carreteras estrechas en el campo, o elementos reales como la capilla Eosslyn, cerca de Edimburgo, o el propio castillo que domina la capital escocesa. Por suerte, todo eso está dibujado por un fuera de serie como es Frank Quitely.

El nivel de detalle del dibujo de este comic me parece sobresaliente, y es el principal reclamo que justifica la compra de este comic. En Batman: Scottist connection tenemos a un Quitely anterior a convertirse en una super estrella, ya que se publicó originalmente en USA en 1998. Quitely hace una master-class de narrativa de comic, con unos lápices centrados en mostrar la historia de la forma más clara posible, usando la estructura de página y la composición de las viñetas para ofrecer escenas super dinámicas y espectaculares, como se puede ver en las páginas que tenéis a continuación. Entiendo que aparte de todo, poder dibujar localizaciones de su tierra resultó un plus añadido para Quitely, cuyo trabajo para este comic es sencillamente sobresaliente.

El guion de Grant me parece que está bastante bien, conectando con la historia de Escocia y de alguna manera las reivindicaciones sociales de un pueblo llano cuyas tierras fueron usurpadas por los poderosos terratenientes. Me gusta que Bruce tenga mucho protagonismo, además de un Alfred que se encuentra en su salsa en este viaje, empapándose de la historia local. Grant fue durante muchos años el guionista de Batman, unos comics que me encantan, y creo que realiza un trabajo estupendo con una historia con un toque sobrenatural que tiene claro su factor de entretenimiento ligero y que triunfa por ello.

Comentaba que he leído este comic gracias a mi amigo Félix. Y me ha resultado muy curioso leer este comic justo a continuación de Batman: Un caballero oscuro de Jock, que también me lo dejó. Lo digo porque en muchos aspectos ha sido una experiencia casi opuesta, al tener a un Quitely centrado en la narrativa y la claridad que es justo lo más flojo que tiene Jock, que busca crear imágenes impactantes aunque la forma de llegar hasta ellas sea un tanto confuso visualmente. Además, la edición en tapa dura de mayor tamaño del comic de Jock contrasta con la edición «normal» de este Batman: Scottish Connection. Un comic que en realidad hubiera merecido una edición como la de Jock para poder disfrutar de la narrativa e imágenes de Quitely.

Grant y Quitely tenían claro el factor de entretenimiento ligero de Batman: Scottish Connection, y precisamente por eso nos dieron un comic estupendo que hará las delicias de todos los fans del Hombre Murciélago y del trabajo de estos dos grandes profesionales del mundo del comic.

Comparto las primeras páginas del comic, gracias a la previa publicada en la web de ECC Ediciones:

Batman: Scottish connection es un comic estupendo con un dibujo sobresaliente. Por comics sin pretensiones como este me aficioné a los comics de superhéroes.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros