Crítica de Batman Un caballero oscuro de Jock (DC Comics – ECC Ediciones)

Gracias a nuestro amigo Félix hemos podido leer Batman. Un caballero oscuro, el comic creado por el artista británico Jock para el sello Black Label de DC Comics, que ECC Ediciones ha publicado en un lujoso tomo en tapa dura.

PUNTUACIÓN: 7/10

Va a ser una noche frenética. Batman tenía la misión de acompañar a la policía local durante el traslado de un preso a la penitenciaría de Blackgate. No obstante, Edward M. Pressler, alias E.M.P., tiene poderes eléctricos. Y lo que parecía pura rutina se ha convertido en un apagón que ha dejado toda la ciudad sumida en las tinieblas y más a merced que nunca de los muchos peligros que recorren sus calles. Batman: Un Caballero Oscuro cuenta con guion y dibujo de Jock, autor conocido por obras como El Batman Que Ríe Espejo oscuro. Su estilo es uno de los grandes activos de una trama que deja a los habitantes de Gotham City en una situación complicada de la que solo los podrá sacar su principal defensor.

Jock es el dibujante británico tres veces superventas del New York Times más conocido por su trabajo en cómics con el guionista Andy Diggle en The Losers de DC/Vertigo, el galardonado Batman: The Black Mirror y Wytches con el guionista Scott Snyder. En los últimos tiempos se ha convertido en autor completo, ya que además de este comic ha publicado en DSTLRY su comic de ciencia ficción Gone. Jock también ha realizado diseños artísticos y conceptuales para los principales estudios de Hollywood, en películas como Dredd, Annihilation, Star Wars: Los últimos Jedi y la oscarizada Ex Machina. Nacido en Glasgow (Escocia), actualmente vive y trabaja en Devon (Inglaterra).

Jock planteó para esta historia de Batman en la que es autor completo un comic de acción directo al grano que me recordó a la película 16 blocks de Richard Donner protagonizada por Bruce Willis. En la película Willis, un veterano policía quemado con su trabajo, tiene que trasladar a un testigo de corrupción policial para que testifique en el juzgado, siendo perseguido por mafiosos y policías corruptos. Para este comic Jock plantea que Batman tiene que trasladar a Edward M. Pressler, alias E.M.P., una persona con unos poderes que no controla y que causan un apagón total en la ciudad. Batman tiene que llevarle a la prisión de Blackgate donde hay un aparato que cancela sus poderes y evita que pueda convertirse en una amenaza para la ciudad o para él mismo. Lo malo es que alguien ha puesto precio a la cabeza de Pressler y todas las bandas de Gotham quieren el premio aprovechando la oscuridad. Y si es con el bonus de acabar con Batman, mucho mejor. Perseguido y asediado por todos los frentes, y sin poder contar con su alta tecnología debido al pulso electromagnético, la noche se convertirá en un infierno en el que solo vale sobrevivir.

El trabajo de Jock como guionista me ha gustado mucho más que en Gone, donde me parece que planteó una historia demasiado compleja que no supo ejecutar del todo bien. Sin embargo, en Batman Un caballero oscuro se limita en ir al grano con una historia básica que le da la excusa perfecta para desatarse en lo que mejor se le da, crear imágenes potentes de combate en la sombra. La identidad y motivación de la villana de este comic está suficientemente desarrollada, aunque estamos ante la típica premisa que mejor no analices demasiado porque se caería a pedazos. En lo que si acierta Jock es con la caracterización de Batman, un héroe que intenta salvar a todo el mundo, aunque esa persona sea un criminal que tiene que pasar un tiempo en prisión. Y que nunca se rinde, no importa lo altas que estén las apuestas contra él.

Para valorar el dibujo, antes tengo que empezar comentando que Jock siempre me ha parecido un sobresaliente portadista y diseñador, capaz de crear imágenes super potentes. Por ejemplo, la idea del plano de Gotham en la que vemos los diferentes barrios y bandas, y el camino que está realizando Batman para llegar a Blackgate me parece una genialidad. Sin embargo, en lo referido a la anatomía y sobre todo a la fluidez narrativa, Jock siempre me ha parecido un dibujante bastante justito. El uso de manchas oscuras es parte de su estilo y ADN, pero en muchos momentos me parece que el recurso de dibujar siluetas en sombra lo utiliza simplemente para ahorrarse dibujar, no porque crea que eso ayuda a que la historia o la narrativa sea mejor.

Un comic de Batman dibujado por Jock en realidad es un Win-Win para DC Comics y por supuesto para Jock. El comic se beneficia además del formato extra-grande de la edición Black Label, resaltando los momentos más espectaculares que ha creado Jock. Y hay unos cuantos. Aunque como narrador va justito, Jock es un artista tan diferente en lo suyo y con tanta personalidad, que creo que sus puntos fuertes me compensan de sobra sus elementos menos buenos. Además, pensando que este comic nos lo dejó nuestro amigo Félix, la verdad es que lo he disfrutado un montón. Y creo que también lo harán los fans de Batman a los que les gusten las historias oscuras. 

Comparto las primeras páginas del comic:

Batman. Un caballero oscuro es un buen comic con una historia simple y directa que ofrece un estupendo entretenimiento.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Reflexiones de Domingo 24/2024: ¿2024 ha sido un buen año audiovisual?

¡Feliz Domingo! Hace unos días, mientras grababa el último podcast de El Colmo dedicado a la mejor serie de 2024, Arcane: League of Legends, el director del programa Daniel Padilla nos preguntó a los contertulios si creíamos que 2024 había sido un buen año para el cine o televisión. La pregunta me dejó un poco descolocado, y estuve pensando en ella desde entonces.

La respuesta más rápida a esa pregunta sería que aunque en 2024 he disfrutado numerosas películas a lo largo del año, pero no he encontrado esos PELICULONES que disfruto todos los años. Y lo mismo para las series: Arcane me parece la mejor serie del año, pero dentro de haber disfrutado varias series, excepto Arcane ninguna me dejó con la sensación de haberme volado la cabeza.

Empezando con el CINE, en 2024 he ido al cine 44 veces, lo que significa que voy a las salas comerciales 4 veces al mes. Haber ido tantas veces al cine ya indica que se estrenan muchísimas películas que me llaman lo bastante la atención lo suficiente como para pagar por verlas en el cine. De hecho, a pesar de estar muy contento con la calidad de imagen y sonido de mi televisión, sigo creyendo que la mejor manera de disfrutar del cine es la experiencia inmersiva que se produce en una sala comercial.

Pero viendo las películas de 2024, me parece que el primer gran debe de este año es la ausencia de películas de superhéroes, Star Wars o de franquicias del entretenimiento que me hagan flipar. No, no conecté demasiado con Deadpool y Lobezno, aunque si aprecio las cosas buenas que también tenía. Y es que la huelga de guionistas provocó el retraso de numerosas producciones a 2025, por ejemplo la última película de Misión Imposible o varias de Marvel Studios. Y por supuesto, la falta de Star Wars, que ni está ni se la espera, o Avatar, que nos hará esperar aún un año más.

Aunque a final de mes publicaré las típicas listas de «LO MEJOR DEL AÑO» de comic, cine y televisión, pensando en las películas que vi este año, empezando por el mainstream y las franquicias, he visto mucho notable, pero probablemente ningún sobresaliente. Me gustó mucho Twisters sobre todo por verla en el increíble formato 4DX. Y ver la nueva película de Godzilla y Kong: El nuevo imperio también estuvo muy bien. Pero Furiosa quedó bastante por debajo de Mad Max: Fury Road sobre todo por su naturaleza derivativa y falta de sorpresa ante un final que tenía que enlazar con lo visto en la anterior película de George Miller. También El Reino del planeta de los simios estando bien se quedó muy por debajo de las películas de Matt Reeves. Dune Parte Dos comparte los problemas de su primera parte, y otras como Del revés 2, Gladiator 2 o Cazafantasmas: Imperio helado estando bien no dejan de sonar a la misma melodía que ya conocemos.

Dentro del cine fuera de las franquicias, me gustó mucho Anora de Sean Baker, y Horizon parte 1 de Kevin Costner, que hubiera merecido mejor suerte que la que ha tenido con el descalabro comercial de su western épico. Sin embargo, no conecté con Kinds of kindness de Yorgos Lanthimos como sí lo hice con Pobres Criaturas, películón absoluto, en lo visual y con un mensaje super potente. Longlegs de Osgood Perkins o Megalópolis de Francis Ford Copola o La sustancia de Coralie Fargeatno me gustaron como me hubiera gustado. Por suerte, Clint Eastwood sigue siendo un seguro de vida como vimos en Jurado nº2.

Como digo, muchas películas me han gustado este 2024, pero ninguna superó la sorpresa y la maravilla que disfruté con Pobres Criaturas, y creo que vi esa película en enero. Que ninguna haya igualado a la película de Lanthimos explica quizá la sensación que tengo que al año cinematográfico le ha faltado algo más potente.

En lo referido a la TELEVISIÓN, quizá lo primero a destacar es la edad de oro que estamos disfrutando los amantes de la animación. Al éxito de Arcane hay que sumar el estreno de series estupendas como Invencible, X-Men ´97, Hit-Monkey, La leyenda de Vox Machina o Star Wars: The Bad Batch. Creo que el nivel de las series de animación es estupendo, aunque también tendría que destacar la decepción que tuve con la animación de Batman: Caped Crusader. Cada vez más autores están entendiendo las posibilidades expresivas y dramáticas que se pueden conseguir con la animación, y me alegra que los espectadores abracemos y celebremos estas series. Desde este punto de vista, 2024 ha sido un años extraordinario para la animación televisiva.

En imagen real, dentro que disfruté mucho con Fallout, igual a 2024 le ha faltado el subidón que me dan series como The Mandalorian o The last of us. Y tuvimos series estupendas como Masters of the Air, Monach: Legacy of monsters o For all mankind en Apple TV. También comedias criminales como The Gentlemen o dramas históricos como Shōgun. Historias inclasificables como El simpatizante. Pero creo que me falta LA SERIAZA de 2024 en imagen real.

Sin embargo, quizá la decepción vino por parte de las franquicias, con el mal sabor de boca que dejó Echo de Marvel Studios y con una Agatha ¿Quien sino? que no llegué a acabarla. Decir que la segunda temporada de Los Anillos de Poder estuvo mejor que la primera en realidad no es decir gran cosa pensando en el desastre anterior. Y pensando en HBO, dentro que me gustó House of the Dragon, no dejo de pensar que debería haber estado mejor y que sigue siendo un trailer de lo que está por venir, sin llegar casi nunca a mostrar el espectáculo que se supone a una serie ambientada en el mundo de Juego de Tronos. Además, no comparto el entusiasmo general con The Penguin, dentro que si reconozco el sobresaliente trabajo de su pareja protagonista. En Netflix, Cobra Kai ha quemado completamente su interesante premisa inicial y debería haberse acabado mucho antes.

Como todos los años, siempre pueden encontrarse series de televisión muy chulas, y me alegro mucho de la buena salud que el streaming ha dado a la animación. Pero dentro de los muchos notables, me faltó haber disfrutado de más sobresalientes.

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Crítica de El Señor de los Anillos. La Guerra de los Rohirrim de Kenji Kamiyama

Cuando se anunció la producción de una película de animación ambientada en el mundo de El Señor de los Anillos sabía que la iría a ver al cine nada más se estrenara. Hoy comento mis impresiones de La Guerra de los Rohirrim de Kenji Kamiyama.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Ambientada 183 años antes de los acontecimientos de la trilogía original de películas, ‘El señor de los anillos: La guerra de los Rohirrim’ narra el destino de la Casa de Helm Hammerhand, el legendario Rey de Rohan. Un repentino ataque de Wulf, un astuto y despiadado señor de los Dunlending que busca venganza por la muerte de su padre, obliga a Helm y a su pueblo a hacer una última y audaz resistencia en el antiguo bastión del Hornburg, una poderosa fortaleza que más tarde será conocida como el Abismo de Helm. Encontrándose en una situación cada vez más desesperada, Héra, la hija de Helm, debe reunir la voluntad para liderar la resistencia contra un enemigo mortal que pretende su destrucción total.

Kenji Kamiyama (prefectura de Saitama, 1966) es un artista, escritor, director y autor japonés. Kamiyama ha trabajado regularmente con el estudio de anime y la productora Production I.G, produciendo obras como Jin-Roh, Patlabor, Blood: El último vampiro, y dirigiendo la serie de televisión Ghost in the Shell: Stand Alone Complex, a la que siguió una segunda temporada, Ghost in the Shell: S.A.C. 2nd GIG y una película para televisión, Ghost in the Shell: Stand Alone Complex – Solid State Society. Kamiyama ya trabajço en la Warner Animation en la serie de anime Blade Runner: Black Lotus (2021-22).

La película dirigida por Kenji Kamiyama cuenta con un guión de Jeffrey Addiss, Will Matthews, Phoebe Gittins y Arty Papageorgiou, basado en los personajes creados por J. R. R. Tolkien. Producida por New Line Cinema, Warner Bros. Animation y Sola Entertainment en asociación con WingNut Films, la productora de Peter Jackson, que es productor ejecutivo de la película junto a Philippa Boyens, la guionista y productora de El Señor de los Anillos y El Hobbit. La película ha contado con un presupuesto aproximado de 95 millones de dólares y tiene una duración de 134 minutos. La música de la película es de Stephen Gallagher, que utiliza pasajes clásicos de la música de Howard Shore.

En la versión original tenemos las voces de Brian Cox como Helm Hammerhand, el temperamental rey de Rohan que intenta proteger a su pueblo. Gaia Wise como Héra, la hija de Helm que ayuda a defender a su pueblo. Luke Pasqualino como Wulf, el despiadado líder de los Dunlendings que busca vengarse de Rohan por la muerte de su padre, y Miranda Otto como Éowyn, la futura escudera de Rohan que narra la película. Además, el reparto de voces de la película incluye a Lorraine Ashbourne como Olwyn, la ayudante y protectora de Héra, Yazdan Qafouri y Benjamin Wainwright como los hijos de Helm, Hama y Haleth, Laurence Ubong Williams como Fréaláf Hildeson, sobrino de Helm y sucesor al trono de Rohan, Shaun Dooley como Freca, el padre de Wulf, un señor de Dunlending con sangre rohírrica que intenta reclamar el trono, y Michael Wildman como el general Targg, lugarteniente de Wulf.

Tolkien escribió en sus Apéndices la historia de la Casa de Eorl, que detalla la historia de los gobernantes de Rohan. Esta historia incluye detalles sobre la muerte de Helm y sus hijos, Haleth y Hama, pero no el de su hija sin nombre, que se convierte en la protagonista de esta película. Y empezando por los elementos positivos, La película acierta en la forma en que crea al personaje de Hera y consigue que conectemos completamente con ella como protagonista de esta película. En cuanto a la historia, creo que estamos ante un buen guion que cubre de forma correcta este periodo histórico previo a El Señor de los Anillos.

Héra es una estupenda protagonista, tiene una empatía y unos valores super positivos, empezando por el amor que siente por sus hermanos y su padre. Y me gusta que tenga una conexión con Wulf, que será el gran villano de la película. La forma en que da un paso adelante, aunque su padre sobreprotector quiera tenerla en una burbuja de seguridad, creo que conecta con los temas que están de moda en el mainstream actual. Pero la película consigue mostrarlo de forma interesante y entretenida, consiguiendo que los espectadores conozcamos un momento clave de la historia de Rohan previo a las películas.

La película hace una buena conexión con el mundo de El Señor de los Anillos, empezando por la música de Howard Shore que es super icónica. De forma que casi con el primer acorde ya estaba dentrísimo de la película. Poder volver a ver el reino de Rohan con sus míticas localizaciones como la ciudad de Edoras, la fortaleza de Isengard o el propio Abismo de Helm me proporcionó una alegría inmensa. Además, tenemos a las águilas gigantes, olifantes dirigidos por mercenarios, un monstruo de la laguna y un sorprendente cameo final que hace que la conexión con el mundo de El Señor de los Anillos esté muy bien.

El problema de La Guerra de los Rohirrim parte de la base de todo, y es el estilo del anime elegido para hacer esta película. Queda super raro y para mi no funciona tener una animación 3D super detallada e hiperrealista para fondos y decorados combinada con unos personajes creados con una animación 2D «mediocre» como si esto fuera para un anime japonés normal. Igual todo influye, pero ver La Guerra de los Rohirrim después de Arcane: League of Legend me provocó que la animación me pareciera super decepcionante. Porque en realidad lo es.

La película empieza con un gran paisaje que parecía una imagen real, con un nivel de detalle alucinante. Y cuando llegamos a Edoras, se puede apreciar el detalle de cada una de las decoraciones de los muros y las columnas del gran salón del trono. Y todo eso está super bien. Pero cuando llegamos a los personajes, dentro que Héra es super guapa y se resalta su naturaleza indómita, los personajes se mueven de forma rara, como si el anime tuviera un número de frames inferior al normal para abaratar. Por ejemplo, una de las primeras escenas, en la que Freca, el padre de Wulf, se dirige al Rey Helm Hammerhand, me sacó de la película porque hacen que Freca se moviera de forma nada natural. El resultado es una película con unos personajes que lucen pobres en pantalla y que NO luce espectacular cuando la historia daba para ello, y se le roba toda la épica que debería haber tenido.

Dentro de esta animación que no me ha gustado y que casi parece que se plantea para hacer una película «barata», tenemos una batalla nocturna es la que no se ve bien el combate y una gran parte de la película ambientado durante el invierno en el Abismo de Helm, con una tempestad que tampoco permite bien lo que está pasando. Hay un combate super exagerado de Helm que enlazaría con las locuras que se esperan ver en un anime, pero que es super exagerado si pensamos que esta historia está ambienta en el mismo mundo de El Señor de los Anillos. Como digo, dentro de tener una película que está bien, se me hizo imposible conectar como me hubiera gustado.

Comentaba antes el ejemplo de Arcane, y lo cierto es que es super decepcionante que nos hayan mostrado lo que una animación con vocación artística puede llegar a expresar y a transmitir emocionalmente, para luego ver una película de anime en la que los personajes lucen pobres y se mueven de formas no naturales. Esto provoca que la conexión emocional no se realice de la forma que debería, a pesar que como digo el personaje de Héra me gusta y creo que está bien. Y sobre todo, que la épica que debería tener una película con el título de El Señor de los Anillos esté ausente en todo momento.

Durante muchos años, cuando una historia era demasiado grande para ser rodada en imagen real, empezando por el tema presupuestario y logístico, se planteaba hacerlo en animación, donde no había idea lo bastante grande o loca que no se pudiera hacer con animación. Y luego tenemos esta película de animación rodada 20 después de El Señor de los Anillos que luce super pobre cuando se compara con las películas de Peter Jackson. Y esto es un pecado tremendo que no se debería haber permitido.

Y luego leo que uno de los motivos que explican que está película exista es porque New Line no quería perder los derechos cinematográficos de El Señor de los Anillos y El Hobbit, y por eso tenía que estrenar algo, lo que fuera, para mantenerlos. En ese contexto, se entiende que la elección de una animación «barata» fuera política y no creativa. Había que hacer una película, la que fuera, pero por si acaso no nos gastamos demasiado dinero.

Y esto es una pena. Porque en realidad la película está bien, pero nunca puede ser nada más que eso, cuando debería haber sido sobresaliente. La decepción está asegurada.

Comparto el trailer de la película:

Me da pena que una elección para mi fallida del estilo de animación haya provocado que La Guerra de los Rohirrim no me haya gustado lo que esperaba.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de The Sacrificers vol. 2 de Rick Remender, Max Fiumara y André Lima Araujo (Image Comics)

Segundo volumen de The Sacrificers de Rick Remender, Max Fiumara, André Lima Araujo y color de Dave McCaig.

PUNTUACIÓN: 8/10

El trauma ineludible del abuso infantil de Pigeon se convierte en rabia cegadora contra un mundo que nunca le protegió, una rabia que por fin tiene la fuerza de expresar de una forma imposible de ignorar. La riqueza y el amor con los que Soluna creció no la prepararon para la caída en desgracia y la pérdida de control a las que ahora se enfrenta. A través de estas dos vidas divergentes, se remodelará un mundo y nacerá un nuevo dios.

Este segundo volumen recopila los números 7-11 USA.

Tras el tremendo giro del final del primer arco, Pigeon y Solina han dado un vuelco a sus vidas y de alguna manera se han convertido en el otro. Tras toda una vida maltratado hasta el punto que sus padres ni siquiera le dieron un nombre, como si fuera ganado del que no quieres encariñarte ante de llevarle al matadero, Pigeon encuentra el poder para rebelarse contra una sociedad que se aprovecha y se alimenta del débil. Aunque no sabe lo que ha provocado que el mundo se dirija hacia su destrucción no es culpa suya, ha tenido el valor de levantarse y luchar contra todo lo que está mal en el mundo. Y la sensación es que todo lo que quiere es ver el mundo arder. Por su parte Soluna ha tenido una vida plácida como hija de los dioses Sol y Luna que dominan este mundo, y una vez lo ha perdido todo se dirige hacia un infierno en el que conocerá como vive y sufre el pueblo llano. Y el comic apunta a que su sufrimiento n ha hecho más que empezar.

Rick Remender es especialista en crear historia con comentario y crítica social, y en The Sacrificers vuelve a los high-concepts super potentes con unos protagonistas que tienen delante suyo un viaje que les cambiará completamente. La idea de unos Dioses que exprimen la vida de la gente corriente que les adora como forma de mantenerse jóvenes y fuertes es una idea que sirve para criticar no solo a los extremismos religiosos (aunque también) sino a una sociedad capitalista en la que el SISTEMA se aprovecha del débil y ha construido unas estructuras para mantenerles dóciles y sumisos. Este comic es un grito para romper estas estructuras, y de momento nos está ofreciendo momentos crueles y la promesa de una venganza. Así que todo bien.

En el apartado artístico tenemos una de cal y otra de ahora. Me encanta el estilo de Max Fiumara con el color de Dave McCaig. A pesar de ser Pigeon un pájaro antropomórfico, sus personaje transmiten una expresividad bestial. El dolor que transmite Soluna me parece una barbaridad, y consigue que el comic tenga un dibujo sobresaliente. El pero sobre el que comentaba es que Fiumara NO dibuja las cinco grapas de este volumen, sino sólo los números 7, 8 y 9. Y reconozco que su sustituto André Lima Araujo es otro artista sobresaliente dentro del roster de artistas que colaboran con Remender. Pero me parece una pena que un comic de creación propia pierda la consistencia artística en apenas dos volúmenes. Entiendo que algún motivo importante habrá impedido a Fiumara realizar estas grapas, pero espero que estas ausencias no se hagan habituales.

Otro tema a comentar es el hecho que Remender plantea un tomo con 5 grapas en lugar de las 6 con que empezó la historia. Esto ya lo vi en Deadly Class, que empezó con arcos de 6 grapas y llegó a sacar tomos con apenas 4 grapas, lo que me pareció un detalle muy feo dentro de una colección maravillosa. En todo caso, no he leído ninguna declaración de Remender, pero viendo la velocidad con que Pigeon se ha encargado del Dios del Mar, la sensación que tengo es que The Sacrifficers no va a ser una serie larga al nivel de Deadly Class o Black Science, sino que en 25-30 números (4 o 5 tomos) creo que pueda terminar la historia. Esto supone una extensión mayor que las de otras series recientes como Una sed de venganza justificada, The Scumbag o Death or glory, y para mi explica la ambición con que Remender plantea esta historia de fantasía oscura.

The Sacrificers es el tipo de comic que conecta conmigo inmediatamente y me da el tipo de entretenimiento antisistema con mensaje potente que me encanta.

Comparto las primeras páginas del comic:

Se nota que The Sacrificers es una historia muy personal para Rick Remender, mostrando su lado más antisistema y radical, que no va reñida con el entretenimiento. Y cuando tenemos un comic con un dibujo increíble, la conexión es total.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Star Wars Tripulación perdida episodios 1 y 2 (Disney+)

Tenía mucha curiosidad con la nueva serie de Star Wars, Tripulación perdida, que acaba de estrenar Disney+. Hoy comento mis impresiones de esta serie creada por Jon Watts (Trilogía Spiderman) y con Jude Law de adulto que tendrá que cuidar o malcriar a este grupo de chavales perdidos en el espacio.

PUNTUACIÓN: 8/10

8 episodios. Un grupo de niños perdidos en la galaxia intentan encontrar su camino a casa en la era de la Nueva República.

Jon Watts, el director de la última y exitosa trilogía de Spiderman protagonizada por Tom Holland y producida por Marvel Studios, es el creador de esta serie. Watts dirige además el primer episodio, mientras que el segundo ha sido dirigido por David Lowery, director de Green Knight , A ghost story o Peter y el Dragón. Además, Watts también escribe el guion de esta serie junto a Christopher Ford, que comparte las labores de showrunner. La serie de ocho episodios ha sido rodada en el Domo digital de The Mandalorian, y va a contar con directores populares para la crítica como Los Daniels (Todo a la vez en todas partes) y Lee Isaac Chung (Minari, Twisters), una habitual dentro de las series de Star Wars como es Bryce Dallas Howard (The Mandalorian) y el próximo director de Thunderbolts* de Marvel Studios Jake Schreier. Como curiosidad, la música de esta serie ha sido creada por Mick Giacchino, el hijo de MICHAEL Giacchino.

En el reparto tenemos a Jude Law como Jod Na Nawood, un listillo con un pasado oculto que cree que su encanto le permitirá escapar de los problema que se va encontrando. Ravi Cabot-Conyers es Wim, un joven humano que tiene sueños de aventura lejos de su perfecto y aburrido planeta At Attin. El resto de jóvenes perdidos son Ryan Kiera Armstrong como Fern, una joven demasiado lista para su propio bien, Kyriana Kratter como KB, amiga de Fern que lleva un visor cibernético conectado a un implante conectado a su cabeza y Robert Timothy Smith como la voz de Neel, un joven alienígena no identificado con aspecto de elefante y amigo de Wim. Además, Nick Frost hace la voz de SM-33, el decrépito droide primer oficial de la Onyx Cinder.

Lucasfilm y Disney perdieron el crédito que tenían entre el fandom con el terrible Episodio IX. Este crédito aún no lo han recuperado, a pesar que cuando permiten trabajar con libertad a creadores como Jon Favreau nos entrega esa joya del entretenimiento que es The Mandalorian, de largo la mejor historia de Star Wars de la última década y probablemente la mejor serie de televisión creada para Disney+. A pesar de las excepciones de los éxitos de Favreau y Dave Filoni (Ahsoka), la sensación en los últimos años con Lucasfilm es de una empresa sin dirección que va como pollo sin cabeza lanzando todo tipo de propuestas a una pared esperando ver cual funciona entre el público. Que si una trilogía de los creadores de Juego de Tronos, que si una comedia de Taika Waititi, que si el proyecto que no acaba de arrancar de X-Wing Rogue Squadron de Patty Jenkins, la historia de Rey, ahora la terrorífica noticia de que están hablando con Simon Kinberg para una nueva trilogía… Hay tanto y tan diferente que es normal que el fandom esté despistado y no tenga claro cuales de esos proyectos se van a rodar al final. Algo que no creo que sepan ni siquiera en Lucasfilm.

Sumado al desastre cinematográfico, las series de televisión han acabado de matar la devoción que muchos espectadores sentíamos hacia Star Wars, empezando porque le quitaron la sensación de EVENTO de visionado obligado que tenían las primeras películas. Por culpa de desastres como Obi Wan (o la horripilante serie de Willow, también producida por Lucasfilm), el reclamo de Star Wars ya no es suficiente para ver una serie o película. Lo que me apetezca lo veré y lo que pinte mal lo rechazaré de plano. Cosa que ya pasó con El Acólito, serie que no he visto y no pienso ver.

Aunque las cosas no pintan especialmente bien para las series de Star Wars, lo cierto es que conecté con Tripulación perdida desde que vi el primer teaser y me transmitió un feeling absoluto a «Los Goonies en el espacio». Y he leído algunos comentarios sobre si Lucasfilm va a lo fácil con esta premisa, pero en realidad tan fácil no será cuando algo tan a priori interesante como conocer el origen secreto de los Siths lo han cagado de forma tan tremenda. La clave como siempre no es la premisa, sino la ejecución. Y era responsabilidad de los creativos, con Jon Watts a la cabeza, de ofrecernos una serie que nos llegara al corazón con unos personajes interesantes y una historia que nos atrapara. Todo eso es justo lo que tenemos en estos dos primeros episodios de Tripulación perdida, que me parecen modélicos y nos han enganchado a mi y a mi hijo.

Hablaba de una premisa de «Los Goonies en el espacio». Y siendo cierto, la verdad es que los dos primeros episodios ampliaron este concepto primero a un «Goonies vs Piratas del Caribe en el espacio«. Y pensando en la sorpresa final, esta premisa se ampliaría a «La Isla del Tesoro en el espacio con un grupo de niños«. Una premisa que consigue que los espectadores quedemos completamente enganchados.

Tripulación perdida está ambientada en la línea temporal post-Retorno del Jedi. Aunque el Imperio ha sido derrotado y la Nueva República gobierna la galaxia, en los puntos más remotos no llega la autoridad (algo de lo que ya fuimos testigos en The Mandalorian) y provoca el aumento de la actividad de naves piratas que atacan a todo carguero que se cruce en su camino. Mientras, en el mundo paradisiaco de At Attin, la vida es plácida y sin sorpresas, y las familias viven una vida cómoda en casas en los suburbios. El paisaje urbano y suburbano de At Attin es novedoso dentro del canon de Star Wars, al mostrar un mundo con tecnología pero también bosques y naturaleza. Viendo este mundo, parece increíble que existiera una Guerra de las Galaxias.

El primer gran éxito de Tripulación perdida son los chavales protagonistas. En cierto sentido son un poco arquetipos de lo que se espera de este tipo de grupos de chavales que inicialmente no son amigos, tienen personalidades opuestas y a medida que avance la serie aprenderán a trabajar en equipo y a confiar en los demás. Empezamos con Wim, un chaval aparentemente huérfano de madre que sufre la soledad de un padre que está trabajando a todas horas y no tiene ni un momento para su hijo. Win es fan de las historias de Jedis y sueña con vivir aventuras por la galaxia ayudando a la gente. Como vive en las nubes, tiene problemas en el colegio al perderse exámenes y no estudiar lo que debería. El mejor y único amigo de Win es Neel, un chaval con aspecto de elefante que es el típico chaval listo, obediente y un poco tímido, al que no le gusta el peligro y que vive perfectamente bien en At Attin. Win descubre por casualidad una nave enterrada en un bosque cercano a su casa, pero su exploración se convertirá en una carrera cuando competirán contra Fern, una chica super inteligente que participa en carreras de moto y lucha contra la exigencia de perfección de su madre, y KB, la amiga de Fern que será la miembro del grupo frío y analítico. Cuando la nave se active por error, llevará a los niños al espacio sin posibilidad de encontrar el camino de vuelta, lo que marca el principio de la aventura.

Los personajes inicialmente empiezan como aceite y agua, pero tienen un corazón enorme que hace que les cojas cariño desde el primer momento. Tripulación perdida es una serie para todos los públicos dentro de un ámbito familiar, y tiene un tono alegre y juguetón con varios momentos super divertidos. Otra cosa que me hizo disfrutar de la serie son los diálogos, que me parecen perfectos para establecer este tono y las personalidades de los chavales. Y es que recordando series como Los Anillos de Poder o lo que se comenta de El Acólito, no siempre tenemos creativos que sepan crear diálogos interesantes ni mucho menos situaciones potentes con los protagonistas. Jon Watts me parece que sin inventar ninguna rueda ni ser rompedor sí tiene claro lo que necesita una historia de esta naturaleza para enganchar al espectador. Y lo ejecuta de forma modélica.

Esta historia de niños perdidos en un universo traicionero lleno de piratas podría ser un dramón oscuro, pero Jon Watts acierta con el tono para todos los públicos de la serie. Además, plantea unas situaciones divertidas resultan interesantes y ayudan a que nos engancháramos a la serie. La llegada al puerto espacial controlado por los piratas nos ofrece un segundo episodio super divertido que tiene el feeling perfecto de Piratas del Caribe, apoyado entre otros aspectos por la estupenda música de Mick Giacchino. Estos piratas pertenecen a todo tipo de razas galácticas diferentes y nos dan el feeling de Star Wars que a lo mejor el perfecto mundo de At Attin igual no tuvo. La conexión de un personaje con The Mandalorian es un elemento orgánico que conecta perfectamente con el lore actual de Star Wars.

Los chavales llegaron a este puerto espacial buscando el camino a casa. Pero la mención de su mundo At Attin plantea un misterio que conecta a Tripulación perdida con La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, y que me dio un nuevo elemento para engancharme. A lo que hay que sumar la aparición de último segundo de Jude Law como Jod Na Nawood, que ofrece el cliffhanger maravilloso y 100% Star Wars que fue la guinda del pastel.

Los efectos especiales de Tripulación perdida me han gustado mucho. Viendo los títulos de crédito descubrí que han rodado la serie con el Domo LED Digital creado en The Mandalorian. Y la verdad es que durante el visionado no vi nunca el punto de salto entre el atrezzo y el fondo digital. Porque creo que está super bien planteado. Las naves y razas alienígenas son puro Star Wars, como también lo es tener a un robot SM-33, primer oficial de la nave, cuyas células de memoria se han frito por el paso del tiempo. Los momentos de acción son pocos, pero están rodados de forma modélica, y parece claro que lo mejor está aún por llegar.

Creo que cuando Lucasfilm se pone pretensioso, o busca plantear metáforas relativas al mundo actual, la caga. Entre otros motivos porque significa no entender la esencia de Star Wars como entretenimiento para todos los públicos. Y por eso The Mandalorian primero y ahora Tripulación perdida aciertan y conectan con los espectadores. Porque no hay nada más honesto que intentar entretener con unos personajes maravillosos llenos de corazón, y una historia que sabe conectar con el lore existente pero sin que ello les impida plantear una buena historia. La idea de poder disfrutar de un viaje muy divertido por la galaxia es justo lo que me pide el cuerpo. Y tengo claro que con estos personajes y con los misterios que tienen que revelarse, el disfrute está asegurado.

Comparto el trailer de esta serie:

Star Wars. Tripulación perdida ha empezado de la mejor manera posible y me ha enganchado. No le pido más a una serie de Star Wars.

PUNTUACIÓN: 8/10

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