Crítica de Tokyo Vice temporada 2 (MAX)

Las historias ambientadas en Japón vuelven a estar de moda en el mainstream televisivo. La estupenda segunda temporada de Tokyo Vice emitida en Max es una buena prueba de ello.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Finales de los años 90. Jake Adelstein es un joven periodista norteamericano que trabaja para un importante periódico de Tokio. Bajo la supervisión de un veterano detective de la policía de la ciudad, Jake comienza a investigar el oscuro mundo de la Yakuza, la peligrosa mafia japonesa controlada por algunos de los criminales más poderosos del país. (FILMAFFINITY)

Tokyo Vice es una serie de televisión estadounidense creada por J. T. Rogers y basada en las memorias de 2009 de Jake Adelstein. Tras su exitosa primera temporada, Max dio luz verde a una segunda que cerraría las principales tramas abiertas. Esta temporada ha contado con 10 episodios que han sido dirigidos por Josef Kubota Wladyka (4 episodios), Alan Poul (2), Takeshi Fukunaga (2) y Eva Sørhaug. Los guiones corren a cargo de Brad Caleb Kane, Karl Taro Greenfeld, Francine Volpe, Ashley M. Darnall, Adam Stein, Annie Julia Wyman & Joshua Kaplan, Arthur Phillips, Jen Silverman y J. T. Rogers escribiendo el primer y último episodios de la temporada. La producción de la segunda temporada comenzó en noviembre de 2022 en Tokio y concluyó en agosto de 2023.

Ansel Elgort (Baby driverWest Side Story) interpreta al protagonista Jake Adelstein, un periodista estadounidense de Missouri que se traslada a Tokio. Cuanto más se queda, más se adentra en la corrupción de los bajos fondos de Tokio, donde nadie es lo que parece. Ken Watanabe como Hiroto Katagiri, detective de la división de crimen organizado. Es una figura paterna para Adelstein que le ayuda a atravesar la delgada y a menudo precaria línea que separa la ley del crimen organizado. Rachel Keller como Samantha Porter, una expatriada americana residente en Tokio que se gana la vida trabajando en el Onyx Club del distrito de Kabukicho. Sus clientes varían desde asalariados a clientes de alto standing y yakuza. Show Kasamatsu es Sato, un ejecutor del clan yakuza Chihara-kai que cobra dinero por protección y es el encargado de Samantha en el Club Onyx. Rinko Kikuchi como Emi Maruyama, la supervisora de Adelstein, una mezcla de varios colegas y supervisores que trabajaron con Adelstein en la vida real durante su carrera. Ayumi Tanida como Shinzo Tozawa, el líder del clan yakuza Tozawa, una organización rival de la Chihara-kai, que intenta establecerse en Tokio mientras sufre una enfermedad incurable,

Los nuevos personajes de esta segunda temporada son Miki Maya como Shoko Nagata, una detective de la Agencia Nacional de Policía asignada a Tokio, que pretende crear un nuevo grupo de trabajo para erradicar definitivamente el crimen organizado en la ciudad. Yōsuke Kubozuka como Naoki Hayama, un yakuza de alto rango en el Chihara-kai, que acaba de ser liberado de un encarcelamiento de 7 años y es nombrado segundo al mando de Ishida.

La segunda temporada de Tokyo Vice empieza justo donde se quedó la estupenda primera temporada. Y una de las cosas que más me han gustado es que ofrece un final satisfactorio a las tramas principales, dentro que como comentan los protagonistas en un momento determinado, el trabajo de periodista y de policía en realidad nunca termina. Siempre tendrán un nuevo caso, una nueva noticia que cubrir. Pero al menos el final de esta serie, que por lo que he leído no va a tener una tercera temporada, resulta perfecto.

La serie ha planteado una serie de tramas entrecruzadas, siendo la más importante la del periodista americano Jake Adelstein, que trabaja junto al policía Hiroto Katagiri para encontrar pruebas que les permitan detener a Shinzo Tozawa, el líder del clan yakuza Tozawa. Tozawa está consolidando su poder no sólo dentro de los clanes yakuzas, sino en los principales estamentos políticos y económicos de Japón, y parece imparable.

En paralelo, Sato, un yakuza del Chihara-kai sufre al descubrir que su hermano quiere seguir su camino criminal, mientras sufre a Naoki Hayama, un cruel yakuza de alto rango que acaba de volver a Tokyo tras un periodo en prisión. Además, intentará aclarar qué tipo de relación quiere tener con Samantha Porter, la chica de compañía americana que ha inaugurado su propio club y que tendrá que enfrentarse a los problemas que ello conlleva. Igual que Emi Maruyama, la supervisora de Jake Adelstein en el periódico que intenta compaginar su vida profesional con la personal, con el añadido de tener que cuidar a un hermano depresivo que vive con ella en casa y puede ser bastante despótico.

Los diez episodios de esta temporada consiguen moverse por todas estas tramas (y otras más) de forma ágil, de forma que la mayoría me interesaban. Dentro de esto, quizá la relación de Emi Maruyama o la del periodista gay con el oficial de la embajada americana son algunos de los elementos menos buenos de la serie. También la trama del club de Samantha acaba resultando de las tramas más flojas, hasta el punto de tener que buscarle los guionistas algo que hacer durante el cliax, aprovechando su relación con el resto de personajes. Por contra, el retorno de Shinzo Tozawa a Tokyo y su toma de control de la mayoría de clanes, excepto el Chihara-kai de Sato, resulta de las partes más interesantes. Al igual que ver como el poder y la influencia de Tozawa se extiende incluso por el periódico de Jake o la policía de Tokyo, de forma que parece imparable sin importar lo que él y Katagiri puedan hacer.

La tensión de la serie no deja de ir a más, de forma que en los dos últimos episodios están super bien. Y dentro de ofrecer un final satisfactorio, me llamó la atención que este final se plantee fuera del sistema, dado que el sistema y los métodos legales resultan insuficientes para vencer a Tozawa. Que haya que acudir al final que se plantea sólo puede verse como un fracaso de unas instituciones japonesas infestadas de corrupción. Esto puede ser una solución «realista», pero resulta desoladora. Unido a esto, los personajes me han gustado mucho. Y sobre todo me gusta que no sean perfectos y cometan errores y decepcionen a familia y amigos. El final con Jake pegándole una puñalada trapera a un compañero con tal de conseguir la noticia es un buen ejemplo de una ambición que pone por delante su carrera y la noticia a cualquier otra consideración. Que cada uno decida si es algo bueno o no.

Tokyo Vice me ha parecido una gran serie, la he disfrutado mucho. Si os gustan las temáticas japonesas y no tenéis problemas con series que e obligan a leer los subtítulos el 90% del tiempo, ya que los personajes hablan en japonés la gran mayoría del tiempo, hay muchas posibilidades que tu también puedas disfrutarlas.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

Tokyo Vice ha sido una serie estupenda que nos ha dejado con un buen final. Ojalá más series que saben terminar a tiempo como esta.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de Ascensión de Potencias de X 4 de Kieron Gillen y R.B. Silva (Marvel Comics – Panini)

Estaba disfrutando moderadamente el capítulo final de la Era de Krakoa de la franquicia mutante, pero el giro que han planteado en Ascensión de Potencias de X de Kieron Gillen, R.B. Silva y David Curiel (y en Caída de Dinastía de X) me ha echado completamente. Desastre total.

PUNTUACIÓN: 4/10

¿Quién es el Traidor-X? Tras la mayor traición en la historia de La Patrulla-X, el Consejo Silencioso en el exilio debe actuar. Tienen un plan. ¿Alguien o algo puede sobrevivir a la experiencia? A medida que La Era de Krakoa avanza hacia su conclusión, las dos series que son una convergen en un acto de infamia.

Siempre digo que intento ser lo más «objetivo» posible, pero es un objetivo imposible, porque todos tenemos nuestros gustos que hacen que un comic o película nos guste o no lo haga por motivos concretos o por sensaciones inconcretas. Y en el caso de Ascensión de potencias de X hay un poco de cada.

En mi reseña del lamentable Caída de Dinastía de X ya comenté lo absurdo que me resultó el giro de hacer que Xavier fuera un traidor a la causa mutante, y como esta absurdez me ha echado del comic. Pero en realidad este giro tuvo lugar primero en el cliffhanger del tercer número de esta colección, que terminó con Xavier disparando a Rachel Summers. El momento estaba contado de una forma tan extraña, aparte del detalle de ¿De donde ha sacado Xavier la pistola?, que mi mente no podía procesar en ese momento la posibilidad que Xavier estuviera traicionando a la raza mutante. Y cuando leo este comic esta traición simplemente no tiene sentido. No lo tiene cuando en esa misma grapa Xavier iba a matar a una Moira McTaggert niña para reiniciar la realidad. Que decida no hacerlo y justo a continuación mate a Rachel y ponga en marcha la traición en un fail como una casa. Narrativamente no tiene sentido.

En Caída de Dinastía de X ya comenté lo ridículo y frustrante que es comprar dos series de 5 números que se supone que cuentan una historia autocontenida y satisfactoria para descubrir que no se entiende porque deberías haber comprado otras series adicionales de la franquicia mutante. Pero incluso sin haber leído ese Dead X-Men 4 donde se cuenta como tuvo lugar la traición (cambio de opinión) de Xavier, la sucesión cronológica de hechos que lleva a esta traición no tiene sentido. Desde el número 1 de esta colección Xavier se encuentra en el lugar nulo fuera del tiempo, por lo que esta traición debería hacer tenido lugar ANTES del inicio de esta miniserie, lo cual convierte todo lo que hemos visto hasta ese momento en una mentira que no debería haberse podido producir. Ya no es que ética o filosóficamente no me crea que Xavier sea capaz de convertirse en un asesino de masas para salvar a los mutantes, es que resulta ridículo que antes no matara a todos los simpatizantes de ORCHIS cuando tuvo ocasión, aún sabiendo que son malvados, y ahora nos tengamos que creer que matará a gente inocente. No es posible, la suspensión de credulidad ha saltado por los aires. Y si encima la cronología no se entiende o está poco clara, el problema es enorme.

Además del problema de Xavier, que ya es bastante grave, Ascensión de Potencias de X sufre por una historia de Kieron Gillen que se hace difícil de seguir en la mayoría de momento. Aparte del Lugar Nulo fuera del tiempo, en esta grapa tenemos escenas en Krakoa Pacífica (la Tierra), Krakoa Atlántica (la Sala Blanca) y Krakoa (la Tierra). ¿No son lo mismo? Parece ser que no. Apocalipsis que se suponía que había salvado al ser vivo Krakoa, pero parece que las islas son otra cosa que no acabo de entender. Y en estas islas, de repente aparece Éxodo al que no se le había visto en la Sala Blanca. ¿De dónde ha salido? Entre lo que no entiendo y lo que no tiene sentido o es un porque si, cuando dejo de ver las bonitas imágenes y me pongo a pensar en lo que me están contando, no dejo de ver los agujeros a todo. Y es una sensación terrible, pensando en que estoy pagando por un comic que debería ser satisfactorio en si mismo, cosa que esta miniserie no consigue ni siquiera pensando en la unidad que se supone que forma con Caída de Dinastía de X. A todo esto, otro detalle insatisfactorio es que Jonathan Hickman planteaba un orden de lectura para Dinastía de X y Potencias de X que hacía que la lectura fuera aún más satisfactoria. En el caso de estas miniseries es imposible que haya ningún orden porque los sucesos de los dos comics se cruzan varias veces, de forma que es imposible decir si hay que leer antes un comic u otro. En realidad, los dos chafan situaciones del otro. El bajonazo ha sido tremendo.

Y a todo esto, la traición de Xavier ha monopolizado esta grapa hasta el punto que la amenaza de Enigma, la inteligencia creada por Nathaniel Essex, casi ha quedado aparcada en esta grapa, con apenas unas viñetas con Moira y el final del comic con Madre Justa en la que el clon de Essex promete contar a Enigma todo lo que sabe. Mientras, aunque Xavier lo ha retrasado matando a Rachel Summers, en realidad parece que la solución de todos los males de los mutantes reside en que Jean Grey resucite con el poder del Fénix, lo que en realidad sería un final super facilón (si es que confirma) para una trama que ha sido exageradamente enrevesada, cuando no hubiera sido necesario pensando en lo parece que nos han contado.

En positivo, tengo que decir que me encanta el dibujo de R.B. Silva y el color de David Curiel. Silva ha sido el factor clave que hace que este comic sea mucho mejor que su compañero Caída de Dinastía de X, con el agravante del baile de dibujantes con Lucas Werneck y Jethro Morales. Todo lo que dibuja Silva luce espectacular. Y los personajes tienen una personalidad y una fuerza que Werneck ni sueña en poder añadir a la página. Incluso aunque la historia de Gillen resulta ininteligible en muchos momentos, Silva consigue que la lectura de este comic sea un placer. Como digo, el dibujo es con mucha diferencia lo mejor de este comic.

Lo malo es que la historia hace agua por todos lados. Los editores mutantes salientes la han cagado de forma alucinante. No se qué es peor, si leer estos comics o pensar que alguien pensó en este giro de Xavier y al resto de todo el staff editorial de Marvel y al resto de escritores, les pareció bien. Dado que sólo queda u número para terminar la miniserie, lo compraré para saber cómo se las apañan para terminar esta historia. Pero a pesar del estupendo dibujo de Silva, en realidad lo que me pide el cuerpo ahora mismo es dejar de comprar todo lo que tenga que ver con los mutantes de Marvel. Naufragio total.

Comparto las primeras páginas del comic:

A pesar de un dibujo estupendo, Ascensión de Potencias de X se ha ido a la mierda con el terrible giro de Xavier ideado por los editores de la franquicia mutante. Desastre absoluto.

PUNTUACIÓN: 4/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de Caída de Dinastía de X 4 de Gerry Duggan y Lucas Werneck (Marvel Comics – Panini)

Cuarto número Caída de Dinastía de X de Gerry Duggan, Lucas Werneck y Jethro Morales en el dibujo y Bryan Valenza en el color, un número en el que tengo que decir siendo suave que me han perdido completamente.

PUNTUACIÓN: 2.5/10

¡Mi aliado, mi enemigo! Dicen que un animal herido puede ser el tipo de animal más peligroso al que enfrentarse. A medida que la lucha entre los mutantes y Orchis alcanza un punto mortal, una revelación sacude a La Patrulla-X. ¡Las dos series que son una confluyen en una horrible traición a medida que La Era de Krakoa se acerca a su fin!

Los cuartos números de Caída de Dinastía de X y su serie hermana Ascensión de Potencias de X representan todo lo malo que ha tenido la Era de Krakoa que se encuentra en sus últimos coletazos. Empezando por un giro ridículo que ha convertido a Charles Xavier en un villano que matará a los humanos con tal que las I.A. de Nimrod y la Centinela Omega perdonen la vida a los mutantes y les permitan vivir en una «reserva» natural exclusiva para ellos. No es que sea ridículo, es que me ha repugnado profundamente. Pensar que los escritores y editores mutantes han pensado esta idea y nadie tuviera ningún reparo refleja el desvío moral que se vive en la oficina-X. E incluso si el mes que viene resultara que Xavier buscaba conseguir la confianza de las I.A.s para traicionarlas en el último momento, han convertido a Xavier en un asesino de masas con la destrucción de la nave militar que se dirigía a destruir la Ciudad Centinela. Ese es un pecado, un crimen en realidad, del que ya no se vuelve. No hay vuelta atrás para Xavier. Y es todo culpa de los editores idiotas con ideas de bombero.

Una idea de bombero torero que en realidad no era necesaria. Si ya era complicado ver a los mutantes luchar contra las diferentes facciones de Orchis por un lado, contra Nimrod, la centinela Omega y su Ciudad Centinela por otro, y contra la I.A. ENIGMA creada por Mister Siniestro y sus diferentes clones (argumento principal de Ascensión de Potencias de X), enrevesar aún más el final de era Era de Krakoa con el giro de Xavier y su conversión a villano es una vergüenza absoluta. Una vergüenza que no mejora lo que había y que me echado emocional e intelectualmente de este comic.

Cuando comentaba que este comic representaba todo lo malo de la franquica mutante y la Era de Krakoa me refiero en concreto al otro gran problema de este comic y es que es ininteligible si no has leído TODAS las colecciones mutantes. Cuando se inició la Era de Krakoa, Jonathan Hickman planteó Dinastía de X y Potencias de X como unas series hermanas interconectadas que en sus 12 números te daban toda la información para poder entenderlas disfrutarlas. Al anunciarse Caída de Dinastía de X y Ascensión de Potencias de X entendía que planteaban algo similar, cosa que no se ha cumplido. Si el propio giro de Xavier es terrible, casi peor es que surge de la nada y sin justificación ninguna. Y luego resulta que Julián Clemente comenta en el Spot On que tendríamos que haber leído el Dead X-Men 4 para conocer de donde viene el cambio en Xavier. Un giro ridículo que aparentemente (porque no lo he leído) viene por una conversación de Xavier con alguien que le convence para hacer todo lo que haya que hacer, sea lo que sea, para garantizar la supervivencia de la raza mutante. Dentro de lo malo que es que el comic en si no te de la información necesaria para entender la historia, no quiero ni imaginar qué debieron sentir los lectores americanos al encontrarse este giro ridículo de la nada sin ningún contexto de ningún tipo.1 Yo me he llevado un chasco importante, pero en USA el golpe debió ser de aupa. Y en realidad, en el momento en que un comic no ofrece una lectura autocontenida satisfactoria en si mismo, es el momento en que el comic no funciona. Y no soy un lector novato, llevo leyendo a los mutantes desde hace 40 años y conozco la complejidad que exista a la hora en empezar a leer a los mutantes. Pero eso es una cosa y otra es el engendro que Marvel ha planteado para este final de la Era de Krakoa. Comprar dos miniseries de 5 números y quedarte con la sensación que me he quedado a mitad de la historia es una sensación negativa tremenda pensando que me estoy gastando mi dinero para leerlos. Y a la vez, que Marvel me obligue a comprar ¿otros 10 comics?¿más? para poder entender una historia es un sacacuartos inconcebible. Con actitudes como esta lo único que puede suceder es que deje de comprar completamente a los mutantes.

Caída de Dinastía de X en realidad tiene otros problemas añadidos. Y es que en realidad no está contando una única historia como sí vemos en Ascensión de Potencias de X (aunque la historia de Gillen sea también ininteligible). En este comic tenemos varias tramas en paralelo que van más o menos a su aire. Una de las tramas es el intento de Orchis de destruir a Krakoa. Al comienzo de la miniserie era Juggernaut el que intentaba protegerle, pero no se sabe muy bien por qué Cain Marko ha desaparecido y es Apocalipsis quien tiene que llegar al rescate. La idea que para que Krakoa viva varios mutantes deben dar su vida y su energía vital, apalizándoles antes Apocalipsis, es otra idea un tanto perturbadora que tampoco me funciona. Aunque en este caso, al menos es algo que ya habiamos visto de Apocalipsis, que forzaba a los mutantes sin poderes a luchar contra él para mostrarse dignos de ser resucitados con sus poderes.

Otro tema es el combate de los mutantes contra Nimrod y la Ciudad Centinela. Lo que debería ser el arco principal de esta miniserie se ha quedado en casi nada limitado por la extensión de las otras tramas que tenemos en este arco. Apocalipsis y Krakoa se extienden a lo largo de 10 páginas de las 22 que tiene este comic, mientras que la lucha contra Nimrod y la traición de Xavier tienen 12 páginas. Y el conflicto ético entre Scott Summers y Xavier está bien, pero queda lastrado por el propio cáncer de un giro absurdo y por un dibujo decepcionante.

Porque este es el otro gran pecado de este comic y que representa el gran problema de los comics Marvel del siglo XXI: El baile de dibujantes. Como ya pasó en el número anterior, Lucas Werneck no dibuja todo el comic, siendo acompañado por el muy mediocre Jethro Morales. Y Werneck no es gran cosa, pero Morales es aún peor. No se explica cómo Marvel piensa en él para los que se supone que son los comics más importantes de 2024 de la franquicia mutante. Hablaba antes de las diferentes tramas de este comic. Y la verdad es que el ataque de la estación S.W.O.R.D. contra la ciudad Centinela, la splash-page de los mutantes contra Nimrod o el rescate de Apocalipsis de Krakoa eran situaciones que daban para momentazo visual. Lamentablemente, los dibujantes no saben sacar partido a ninguno de estos momentos, desluciendo el resultado final. Si ya es malo tener una historia mala, si el dibujo tampoco acompaña es imposible disfrutar de un comic mainstream de estas características.

En resumen, el chasco que me he llevado con este número de Caída de Dinastía de X ha sido monumental. Y si leéis mis reseñas, podéis comprobar que aunque no he conectado con la Era de Krakoa, empecé a comprar estas dos miniseries (Caída y Ascensión) deseando que acertaran con el final y queriendo que me gustaran. Pues a pesar de la predisposición positiva, siento que me han echado. Dado que sólo falta un número para terminar las miniseries, las compraré para acabar de leer esta historia. Pero menudo desastre.

Comparto las primeras páginas del comic:

Marvel la ha cagado con Caída de dinastía de X. El ridículo giro de Xavier, a falta que intenten otro giro final, ya no tiene vuelta atrás y significa el desastre para la franquicia mutante.

PUNTUACIÓN: 2.5/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de La trampa de M. Night Shyamalan

Intento ver todas las películas de M. Night Shyamalan sin saber nada de la trama. Y La trampa, su última película protagonizada por Josh Hartnett, es super entretenida, tramposa y desequilibrada.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Un padre y su hija adolescente asisten a un concierto de música pop, donde se dan cuenta de que están en el centro de un oscuro y siniestro suceso. (FILMAFFINITY)

La trampa es la decimosexta película del director M. Night Shyamalan (India, 1970). El director de El sexto sentido y Unbreakable parece que está viviendo una segunda juventud desde que Split (2016) supuso una sorpresa tremenda para los aficionados. Glass (2019), Old (2021) y Llaman a la puerta (2023) han sido sus últimas propuestas en las que ha sabido labrarse una carrera envidiable con películas de presupuestos ajustados y conceptos siempre originales.

M. Night Shyamalan produce, escribe y dirige su nueva película que parece que muestra un aumento de escala respecto a sus películas anteriores, abandonando las cabañas y las playas apartadas por un gran estadio de conciertos. La película se ha rodado en Cincinnati (Ohio) y se trasladó a Toronto (Ontario, Canadá). El concierto pop de la película, conocido como «Tanaka Arena», se rodó en el FirstOntario Centre, un estadio con capacidad para 20.000 espectadores. La película de 105 minutos de duración y 30 millones de presupuesto ha contado con fotografía de de Sayombhu Mukdeeprom, fue editado por Noëmi Preiswerk y cuenta con música de Herdís Stefánsdóttir. A destacar además que la hija de M. Night Shyamalan Saleka escribe y canta las canciones de la película y tiene un papel destacado en la película.

Josh Hartnett es el protagonista absoluto de la película interpretando a Cooper, un padre abnegado que quiere dar a su hija Riley (Ariel Donoghue) el regalo de su vida, al llevarla al concierto de su artista favorita Lady Raven, interpretada por Saleka Night Shyamalan, hija del director. Alison Pill como Rachel, madre de Riley y esposa de Cooper, Hayley Mills como la Dra. Josephine Grant, la psicóloga que ha realizado el perfil del Carnicero y que dirige la búsqueda en el concierto. Jonathan Langdon como Jamie y Mark Bacolcol como Spencer completan el reparto.

Aviso, la reseña obligatoriamente incluye SPOILERS relativos a la trama de la película. ¡Estáis avisados!

Como decía al principio, soy el tipo de espectador que no quiere saber nada de películas como La trampa porque confío totalmente en su director M. Night Shyamalan. Sin embargo, compruebo que el trailer de la película ya desvela EL GIRO de la historia, una idea tan loca que seguro ayudó a vender la película y que yo no conocía: Un padre lleva a su hija a un concierto en el que descubre que la policía ha preparado una trampa para detener a un asesino en serie que resulta ser el propio protagonista.

La película plantea un punto de vista interesante al seguir al villano, algo que me ha parecido muy Hitchcockniano. Y Shyamalan construye una estupenda tensión durante el concierto en la que casi quieres que el malo escape y burle a la policía. Porque en realidad la película no va de quien es el asesino, sino de si va a conseguir escapar y, en su caso, cómo lo va a hacer. Y la primera mitad de la película en el estadio me parece lo mejor de La trampa, en la que además de ver los intentos de Cooper de escapar de la policía hay una buena química entre él y su hija Riley que inicialmente te hace dudar que él pueda ser el malo de la película. Dentro de esta buena primera parte me gusta mucho la forma en que Shyamalan rueda el concierto y los movimientos de padre e hija.

Viendo la historia, hay un límite de veces en que el padre puede abandonar a su hija durante el concierto sin romper la suspensión de credulidad. Sin embargo, viendo la locura en que se convierte la película a partir que los protagonistas abandonan el concierto, casi preferiría que se hubieran mantenido allí todo el metraje. Dicho esto, a pesar de lo que comentaré a continuación, La trampa me ha parecido super entretenida dentro de su locura y su over-the-top. Y creo que si entras en el juego, la película puede ser super disfrutona.

La parte del estadio está lleno de tensión, a lo que hay que añadir preguntas importantes que quedan en el aire como ¿Cómo sabía la policía que el asesino en serie El Carnicero iba a estar en el concierto? Esto hace que la primera hora me parezca modélica. Sin embargo, el primer elemento cuestionable es que a partir de este momento y de que los protagonistas abandonan el edificio, La trampa da un protagonismo excesivo a Saleka Shyamalan, la hija del director. Si el nepotismo de hacer que su hija cante (y escriba) las canciones de la película no era suficiente, ella será clave no sólo en la detención del malo, sino en la liberación del rehén de Cooper. Esto hace que la película abandone toda la química que había entre padre e hija que era uno de las mejores cosas de la película se abandone a favor de la locura más absoluta.

Había cierta lógica y bastante tensión en la primera mitad. Pero ya la forma en que Copper consigue escapar de la trampa en el estadio es un what-the-fuck alucinante. Y a partir de ahí, la película va cuesta abajo y sin freno, planteando locura tras absurdez tras sinsentido. Todo ello para generar una sorpresa tras otra, un giro y un más difícil todavía que puede ser muy divertido para algunos espectadores, o una locura para otros. Por suerte, yo estuve en el grupo de los primeros, quizá porque Shyamalan creo que entiende el elemento de entretenimiento y le quita la sensación de seriedad que tenía hasta ese momento. Igual esto no es algo bueno.

Josh Hartnett creo que lo hace super bien como un padre que se preocupa por su hija pero tiene otra faceta más oscura ya que es un sociópata asesino en serie. Dentro de una actuación muy contenida, tiene algunos tics que transmiten que algo no cuadra con él. Y a medida que avanza la cita se une al over-the-top sobre todo con la llegada a su casa y cuando conocemos a su mujer, interpretada excelentemente por Alison Pill, con un papel pequeño pero super importante. Saleka Shyamalan es una cantante correcta, pero es una actriz limitada y no acaba de estar a la altura de Hartnett. Dicho esto, diría que el casting, en el que como siempre Shyamalan se guarda un pequeño papel, cumple perfectamente con lo que necesita la película.

Visualmente Shyamalan plantea algún momento chulo en el concierto, demostrando que sabe rodar en grandes localizaciones, especializado como estuvo en muchas películas en espacios pequeños. La forma en que plantea los planos durante el concierto me ha gustado mucho, aunque globalmente me han faltado más momentazos, que se pierden entre los giros loquísimos de Shyamalan. A pesar de la sorprendente premisa, creo que el director no acaba de sacarle todo el partido, quedando una película entretenida que sin embargo no tengo claro que vaya a volver a ver.

Comparto el trailer de la película:

La trampa es un enorme juego de artificios que te resultará super entretenida si entras en la locura que plantea M. Night Shyamalan.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Reflexiones De Domingo 20/2024: Marvel boicotea el nuevo comic de Garth Ennis

¡Feliz Domingo!!! Aprovechando la lectura de los primeros números de la miniserie Get Fury de Garth Ennis y Jacen Burrows, editada dentro del sello MAX de comics adultos de Marvel Comics, hoy quiero aprovechar la sección Reflexiones de Domingo para comentar la extraña situación que vive el personaje de Frank Castle PUNISHER en la Casa de las Ideas.

GARTH ENNIS VUELVE A MARVEL – ¡CON NICK FURY Y FRANK CASTLE COMO NUNCA LOS HAS VISTO!

Es 1971, hay una guerra en Vietnam, y Nick Fury ha sido capturado por el Viet Cong. En ese momento, no acaban de comprender que tienen en su poder a un hombre que conoce suficientes secretos como para dañar a los Estados Unidos más allá de lo comprensible. La C.I.A., sin embargo, SÍ se da cuenta de ello y no pueden arriesgarse a que su enemigo consiga esos secretos, así que envían al hombre más letal del ejército de los Estados Unidos: el LT. FRANK CASTLE.

Esta miniserie Get Fury de cinco números vuelve a reunir a Garth Ennis con el dibujante Jacen Burrows, con entintado de Guillermo Ortego y color de Nolan Woodard, además de contar con unas excelentes portadas de Dave Johnson. De momento se han publicado en USA tres números, aunque yo sólo pude leer los dos primeros.

En 2020 terminó Punisher: Soviet, el último comic de Garth Ennis protagonizado por Frank Castle con su título en portada dentro del sello MAX de Marvel Comics. Una vez terminada la serie, Ennis comentó en las páginas finales del comic que tenía nuevas historias de Frank Castle en su versión MAX, y también de la versión adulta de Nick Furia que ya protagonizó su propia miniserie MAX entre 2011 y 2012. Ese comic que comentó al final de Punisher: Soviet, Marvel le comentó que lo publicaría de forma más o menos rápida.

Pasaron los meses y los años y nunca más se supo del comic del sello Max, aunque Ennis comentaba a todo aquel que le preguntara que la miniserie estaba hecha desde hacía tiempo. Si Marvel no la publicaba era porque estaba esperando el momento más propicio para hacerlo. Y claro, parece que para los editores, NO era el momento adecuado para hacerlo. Sobre todo pensando que en marzo de 2022 Marvel empezó a publicar la serie de Castigador de Jason Aaron, Jesús Saiz y Paul Azaceta, un comic planteado por los editores para quitar a Frank Castle del Universo Marvel en continuidad. La miniserie terminó en 2023 y tras ella Marvel presentó a un nuevo Punisher, Joe Garrison, un ex-agente de SHIELD retirado con un origen muy parecido al de Frank Castle. El personaje de Garrison no llegó a cuajar (¡sorpresa!), cancelándose su colección con apenas 4/5 números.

Tras varios meses de espera, finalmente Marvel aceptó publicar GET FURY, el último trabajo que sepamos para la Casa de las Ideas, una serie ambientada dentro de la continuidad MAX creada por Garth Ennis y que está ambientada en 1971. Aunque la colección está protagonizada por Furia y Castle, como habéis podido comprobar que se omite a Castle en la portada. Y esto me parece una locura, pensando que tirón comercial que seguro tendría haber titulado esta colección PUNISHER: Get Fury. Pero no, parece que Marvel publica el comic porque no tiene más remedio, al haber pagado hace meses a todos los profesionales implicados. La no publicación sería llevar a pérdidas ese dinero, así que supongo que han optado por la solución «menos mala» para ellos. Dentro que si, para Marvel publicar un comic de Punisher ahora mismo en un problema, da igual lo mucho que se vendiera.

Y todo parte de la falacia que supone esta idea que repiten como loros los editores de Marvel y muchos abducidos: La figura de Frank Castle / PUNISHER ES PROBLEMÁTICA.

Por supuesto, esto una gran mentira. Y esta supuesta incomodidad de Marvel hacia Punisher no es debido a que sea un personaje que mate, dado que numerosos personajes Marvel también lo hacen, empezando por dos de los más populares, Logan y Deadpool. Personajes que acaban de estrenar una super exitosa película matando sin contemplación a sus enemigos sin ningún problema para Marvel Studios. También matan sin contemplaciones el Motorista Fantasma, Blade, Veneno o la Viuda Negra, lo han hecho en múltiples ocasiones sin mayor problema por parte de otros héroes o del staff editorial de Marvel. De hecho, Punisher en el universo Marvel NO es un héroe, es en el mejor de los casos un antihéroe y si preguntamos a Spider-Man o Daredevil, es un psicópata que tiene que estar entre rejas. El problema no son las muertes, aunque seguro que ver a un hombre blanco matar a criminales racializados como hispanos o afroamericanos generaba sarpullidos en las mentes bienpensantes y progresistas de alguno de los editores de Marvel desde hace tiempo.

No, el problema fundamental ha venido del mundo real, al utilizar su icónico logo del cráneo blanco personas inscritas ideológicamente como republicanas, desde policías a miembros de las fuerzas armadas americanas. Recuerdo la película El Francotirador de Clint Eastwood de 2014, y en este biopic de Chris Kyle, el tirador más letal de la historia del ejército de los EE.UU. que sirvió en Irak, vimos como tanto él como sus compañeros lucían el emblema de Punisher del cráneo blanco sobre fondo negro en su indumentaria. En la sociedad super polarizada de los Estados Unidos post-Black Lives Matter y con Donald Trump con muchas posibilidades de ganar las elecciones, editores super progresistas han decidido que «al enemigo ni agua». Primero optaron por la fórmula del cobarde al cambiar el logo al personaje para intentar desvincular a Punisher de los actos de estas personas, a pesar de lo absurdo que es negar la realidad Punisher siempre estará unido a ese logo, trans verlo en 50 años de comics, varias películas y videojuegos y una exitosa serie de televisión de Netflix. Eso no fue suficiente, así que Marvel acabó jubilando al personaje de Frank Castle bajo la excusa de esta «naturaleza problemática».

Merece la pena recordarse que LOS COMICS NO SON EL MUNDO REAL NI SON REALISTAS. Nunca lo han sido, a pesar de frases publicitarias míticas como que el Universo Marvel era «el mundo al otro mundo de tu ventana». En el mundo real Superman, Batman, Spiderman o Daredevil no podrían tener identidad secreta. Batman y DD hace años que habrían sido detenidos y cumplirían largas condenas de cárcel. Por no hablar que la gran mayoría de héroes estarían muertos por un disparo de bala aleatorio disparado por don nadies. El universo Marvel es una fantasía escapista que presenta una realidad estilizada inspirada en aspectos del mundo real, no ha sido y nunca será realista. Y por esa lógica, que en el mundo real nuestro un policía torture a un detenido con un cráneo blanco en su manga no debería convertir a un personaje de comic con más de 50 años de vida en algo problemático, porque son cosas que no tienen nada que ver entre si. Nadie medianamente normal o inteligente puede creer que alguien comprará un comic de Punisher y pensará «voy a ponerme un traje de cuero y asesinar a todos los negros que me parezcan camellos». Y sin embargo, los editores de Marvel se han creído esta mentira. No sólo se la han creído, la han hecho suya y la han repetido una y otra vez hasta que han calado en cotorras que la repiten en todos los ámbitos. Frank Castle es Problemático.

Curiosamente es sólo Frank Castle el problemático, su sustituto Jim Garrison podía matar sin generarle a sus editores ningún problema moral. Que una persona identificada como republicana pueda comprar este comic creo que se percibe como peor que las posibles muertes que provoque Castle en el comic. Creo que tenemos todos claro que si de repente un grupo de «vigilantes» de barrio empezaran a dar palizas con camisetas de Batman, nadie diría que Batman es problemático y hay que jubilarlo. (Bueno, si hablamos de Bruce Wayne igual algún editor se lo piensa….)

Por otro lado, hay que recordar que sólo en algunos comics los héroes no matan. En el resto del entretenimiento mainstream nunca hubo ningún problema con que John McClane, Indiana Jones, James Bond o John Wick mataran. Los espectadores no se ha convertido en asesinos en masa que se toman la venganza por su mano tras ver sus películas. Pero sin duda para los editores de Marvel y sus cotorras mediáticas, Frank Castle es problemático. Si, claro.

Y vuelvo a Get Fury y la incomprensible decisión de Marvel de quitar a Frank Castle / Punisher del título de la colección. Por lo visto en los dos episodios publicados hasta ahora, Castle es incluso más protagonista que el cautivo Furia, mientras se dirige a liberarle si puede, o asesinarle si no lo consigue, para que no revele los secretos de la CIA que conoce. Incomprensible también desde el momento que esta colección seguro se vendería mucho más a poco que hubieran publicitado el team-up escrito por el mítico Garth Ennis. Sin embargo, la sensación es que Marvel lo publica porque no tiene más remedio, pero parece que cuanta menos gente se entere de su existencia, mejor. Si Get Fury no se vende no tendrán que justificar que no publiquen nuevas miniseries de estos personajes, tendrán la explicación en las bajas ventas. Igual que la idea de contratar a Garth Ennis, eso de querer escribir comics de guerra donde se ha visto…

Como digo, pensando en términos comerciales y de interés del fandom, resulta incomprensible intentar ocultar a Punisher. Pero en cuanto empezamos a pensar en términos de activismo liberal y de izquierdas contra derechas, es normal esta nueva muestra de boycott hacia uno de los personajes de Marvel más populares. Curiosamente, este fin de semana se está celebrando el evento D23 de Disney, y en el panel de Marvel Studios mostraron imágenes de la nueva serie de Daredevil, y en las imágenes mostradas Jon Bernthal vuelve a enfundarse el traje de Punicher con el cráneo blanco en el pecho. Parece que para la televisión y el streaming Punisher tampoco es problemático. Sin embargo, los editores de Marvel seguirán creyéndose esta mentira. y seguirán difundiéndola.

Comparto una interesante entrevista a Garth Ennis en la que habla de sus últimos trabajos y por supuesto de este Get Fury:

Por si te quedaba alguna duda, comparto a continuación las primeras páginas del primer número de Get Fury, un comic super interesante que por supuesto te recomiendo:

Lo que Marvel está haciendo con el personaje de Punisher no tiene nombre, y parece que esta situación está salpicando a Nick Furia y en general a la casi inexistente línea MAX para adultos. Espero en todo caso que las ventas acompañen y Garth Ennis pueda seguir escribiendo historias de estos personajes todo el tiempo que quiera.

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros