Archivo de la etiqueta: Bradley Cooper

Crítica de Sin conexión de Bradley Cooper

La nueva película de Bradley Cooper Sin conexión protagonizada por Will Arnett y Laura Dern es un estupendo ejemplo de cine para adultos que merece mucha más repercusión de la que ha tenido.

PUNTUACIÓN: 8/10

Mientras su matrimonio se desmorona silenciosamente, Alex se enfrenta a la mediana edad y a un divorcio inminente, buscando un nuevo propósito en el mundo de la comedia neoyorquina, mientras que Tess se enfrenta a los sacrificios que ha hecho por su familia, lo que les obliga a lidiar con la crianza compartida, la identidad y si el amor puede adoptar una nueva forma.

Bradley Cooper es un actor y productor de éxito y ha participado en infinidad de películas como actor. Su debut como director fue la excelente Ha nacido una estrella de 2018, a la que siguió Maestro (2024), el brillante biopic de Leonard Bernstein. Para esta película Cooper dirige, produce, realiza las funciones de operador de cámara y escribe el guion con Will Arnett y Mark Chappell. La película está basada libremente en la vida del comediante inglés John Bishop, quien aparece acreditado en la historia. La película tiene una duración de 121 minutos y ha contado con fotografía de Matthew Libatique, montaje de Charlie Greene y música de James Newberry.

En el reparto tenemos a Will Arnett como Alex Novak, Laura Dern como Tess Novak, Andra Day como Christine, la esposa de Balls (Bradley Cooper), el mejor amigo de Alex, Amy Sedaris como Kemp, presentadora del Comedy Cellar, Sean Hayes como Stephen, el recién casado esposo de Geoffrey, Christine Ebersole como Marilyn, la madre de Alex, Ciarán Hinds como Jan, el padre de Alex, Scott Icenogle como Geoffrey, el recién casado esposo de Stephen, Chloe Radcliffe como Nina, una comediante del Cellar, Jordan Jensen como Jill, una comediante del Cellar con la que Alex se enrolla, y Peyton Manning como Laird, quien tiene una cita con Tess después de que ella se separa.

Entré a ver Sin conexión sin saber nada de la película, excepto obviamente que la dirigía Bradley Cooper. Viendo la maestría de sus dos películas, era obligado ver esta. Y lo primero que me llamó la atención es que imagino que por la vorágine de los Oscars, en realidad no sabía ni que esta película existía. Si no es porque mi hermano Fernando me comentó de verla, ni me hubiera enterado. Y es llamativo porque estamos ante un peliculón para el público adulto, ese que todos los estudios dicen buscar y que ejemplifica el cine «de calidad» que se supone aspiran a hacer. La nula promoción de películas de este tipo me parece casi criminal.

En parte, casi entiendo la falta de promoción. El mundo cinematográfico actual está poblado de EVENTOS y de películas de temáticas «importantes» desde el punto de vista identitario o político. Sin conexión no es ni una cosa ni la otra. Estamos ante un drama con toques de humor, o una comedia dramática, sobre la forma en que dos personas recién separadas intentan seguir adelante con sus vidas. Puede que no sea «importante» desde el punto de vista político o identitario, pero es una película llena de humanidad que habla de temas universales con los que todos podemos conectar.

Sin conexión es una película de actores. En ese sentido, el trabajo de los protagonistas Will Arnett y Laura Dern me parece sobresaliente. En realidad Sin conexión está más centrado en el personaje de Alex, el marido de Tess que decide dar un cambio a su vida y dedidarse a la stand-up comedy, comedia en vivo, aunque no tiene ni idea de como hacerlo. Por su parte, Tess, antigua jugadora olímpica de Volleyball, se planteará dedicarse a entrenar para volver a conectar con una faceta de su vida que abandonó al casarse y tener hijos. Arnett y Dern demuestran lo grandísimos actores que son sin necesidad de momentos histriónicos ni over-the-top, sacando el máximo partido de una historia que podría calificarse de «slice-of-life».

La vida de la ex-pareja está llena de pequeños momentos de alegría y de drama, a veces todo al mismo tiempo. También situaciones que resaltan que las personas también nos equivocamos y cometemos errores. Como la vida misma. Al mismo tiempo, me ha gustado el plantel de actores secundarios, que ofrecen momentos que parecen de improvisación absoluta, pero que imagino que están super trabajados. Bradley Cooper se guarda un pequeño papel como Balls, un aspirante a actor que ofrece el personaje extravagante de la historia. Todos los personajes transmiten humanidad, en lo que es para mi lo mejor de la película.

Si tengo que calificar con una palabra la dirección de Bradley Cooper, lo primero que se me ocurre es «elegante». Me alucina la forma en que Cooper mueve la cámara alrededor de los personajes y hace que te sientas al lado de los protagonistas. En especial tenemos las actuaciones de Alex en escenarios de garitos pequeños, en las que la cámara operada por Cooper está siempre al lado del protagonista. Y alrededor. Y aunque hay una cierta sensación de cámara en mano, Cooper se las apaña para que la historia visualmente trasmita la elegancia a la que aludía antes.

Sin conexión actualiza de forma brillante el género de las comedias románticas, mostrando que no es necesario mostrar grandes pasiones para tocarte el corazón. La evolución de los protagonistas y la forma en que ambos abren sus corazones, reconocen los problemas que provocaron el fracaso de su primer matrimonio y se atreven a mirar hacia delante me parece super emocionante. Ojalá pueda ver muchas más películas como Sin conexión, que tengan la humanidad y personalidad que tiene esta película.

Y luego está la forma en que la crítica y los medios han ninguneado una película para mi más que notable. Pero claro, no está protagonizado por minorías raciales ni toca temas de denuncia social, política o identitaria. Que dos actores de raza blanca muestren sus problemas sentimentales entiendo que es un tema muy poco importante para los creadores de opinión. Y sin embargo, Sin conexión es un ejemplo de GRAN CINE, aquel que transmite verdad y humanidad. No le pido más a una película.

Creo que Sin conexión no va a aguantar mucho en la cartelera, pero si puedes no lo dudes y acércate al cine a verla en pantalla grande.

Comparto el trailer de la película:

Sin conexión me ha parece una película notable. Ojalá más películas así.

PUNTUACIÓN: 8/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de Maestro de Bradley Cooper (Netflix)

Maestro de Bradley Cooper con Carey Mulligan es un excelente retrato de la figura de Leonard Bernstein. Aprovechando su estreno en Netflix pude verla.

PUNTUACIÓN: 8/10

Un retrato del singular carisma de Leonard Bernstein y de su pasión por la música a medida que ascendía a la fama como el primer director de orquesta nativo de Estados Unidos de renombre mundial, todo ello tras su ambición de componer tanto obras sinfónicas como populares para Broadway. (FILMAFFINITY)

Bradley Cooper es un actor y productor de éxito y ha participado en infinidad de películas como actor. Su debut como director fue la excelente Ha nacido una estrella de 2018. Maestro es su segunda película, y además de escribir el guion junto a Josh Singer, la ha producido junto a Martin Scorsese y Steven Spielberg. La película de 129 minutos de duración cuenta con fotografía de Matthew Libatique y montaje de Michelle Tesoro. Además por supuesto de música de Leonard Bernstein y obras de Mahler y Beethoven entre otros.

Carey Mulligan como Felicia Montealegre y Bradley Cooper como Leonard Bernstein son las principales estrellas de la película. Otros actores son Matt Bomer como David Oppenheim, Vincenzo Amato como Bruno Zirato, Greg Hildreth como Isaac, Michael Urie como Jerry Robbins, Brian Klugman como Aaron Copland, Nick Blaemire como Adolph Green, Mallory Portnoy como Betty Comden y Maya Hawke como Jamie Bernstein.

Viendo la película, no dejaba de maravillarme por la elegancia que Bradley Cooper transmite en cada escena y como su movimiento de cámara parece planteado por el mejor alumno de Steven Spielberg. La calidad cinematográfica de la película planteada para contar la historia de la mejor forma posible me parece sobresaliente. Cada plano es perfecto, la iluminación es adecuada para la necesidad que plantea la escena, en muchos momentos optando por el blanco y negro, y las escenas fluyen con una suavidad que me dejó alucinado. Y todo ello, sin ponerse en medio de una historia llena de emoción, la compleja relación entre Leonard Bernstein y su mujer Felicia Montealegre. No sólo no se pone en medio sino que ayuda a que sintamos esa emoción y ese amor a menudo complicado que sintieron el uno por la otra y viceversa.

Bradley Cooper realiza una notable interpretación del maestro Leonard Bernstein. Hubo cierta polémica con el uso de una prótesis de nariz para que Cooper se pareciera al compositor, director de orquesta y divulgador musical judío, pero creo que el resultado es sobresaliente, consiguiendo que no parezca Cooper y a la vez que lo sugiera algo falso sino una seña de identidad del Bernstein. Cooper adopta los manierismos, la expresividad y el acepto de Bernstein mimetizándose hasta conseguir su interpretación más acertada.

Pero incluso mejor que Cooper está Carey Mulligan. Su interpretación es inmensa y llena la pantalla con una mujer que amaba a su marido aunque eso significara aceptar que él a su vez amaba a otros hombres. Hay momentos en los que una mirada suya dice más que cualquier diálogo, y la forma en que se enfrenta al cáncer que acabó con su vida nos regalan momentos super potentes, de esos que todo actor quiere tener en un personaje. Y Mulligan los aprovecha.

Tengo que reconocer que había un elemento que me echaba un poco para atrás a la hora de ver esta película, y es que claramente estamos ante un «Oscar-grab» de libro. La típica película que parece planteada para copar la temporada de premios y darle a Bradley Cooper el Oscar a mejor director, a mejor actor, o ambos. Porque qué mejor papel para ganar un Oscar que un genio homosexual que tuvo que vivir la mayor parte de su vida dentro del armario por miedo a las repercusiones que tendría en su carrera. Y que a pesar de ser homosexual, se debate también por su amor por su mujer y sus hijos. Sin conocer a Cooper de nada, transmite que se muere por ganar el Oscar, lo mismo que me pasó cuando vi Oppenhemer de Christopher Nolan, que aunque el director de Interstellar lo niegue, es igual de Oscar-grab que esta película.

Y dentro que esto esta sensación se confirma viendo la película, en realidad hay que reconocer que Cooper como actor borda al protagonista, y el Cooper director muestra una sensibilidad, un amor por el buen cine y un cuidado por los detalles para conseguir una película perfecta, que ¿Cómo no pensar en que Maestro pueda ganar todos los premios? Puestos a ver año tras año cómo dan los premios a películas mediocres por tocas temas «importantes», no me importaría que ganara una gran película que es simplemente eso.

No he comentado nada de la música, pero es una maravilla también. Como no serlo, al adornar la narración numerosas obras del compositor, como un tema de West Side Story o el número musical de On the town. Además, la película muestra varias piezas musicales dirigidas por Bernstein cuya ejecución en pantalla me parece magistral. En ese sentido, me parece interesante ver cómo en las dos películas de Cooper la música juega un papel fundamental, siendo un elemento clave en la trama y la ejecución de la historia.

De nuevo, Maestro es una película modélica que me ha gustado mucho y que me parece una nueva tarjeta de presentación para un director que muestra trazas de poder convertirse en uno de los grandes si en sus próximas 3-4 películas mantiene esta calidad y consistencia delante y detrás de las cámaras. Desde luego, como me pasa con Spielberg, Fincher, Allen o Scorsese, veré seguro la próxima película de Cooper como director sin necesidad de saber siquiera su argumento. La calidad mostrada hasta ahora es más que suficiente.

Comparto el trailer de la película:

Maestro es una película elegante que merece ser vista. Parece mentira que esta película sea la segunda película como director, porque demuestra una calidad y una sensibilidad cinematográfica al alcance de muy pocos directores actuales.

PUNTUACIÓN: 8/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones. Y si quieres, puedes invitarme a un café.

¡Saludos a todos!

Crítica de Licorice Pizza de Paul Thomas Anderson

La nueva película de Paul Thomas Anderson Licorice Pizza plantea un interesante intento de recrear la vida en Los Angeles en los años 70 y la alegría de vivir que sólo se tiene cuando se es joven.

PUNTUACIÓN: 7/10

Es la historia de Alana Kane y Gary Valentine, de cómo se conocen, pasan el tiempo juntos y acaban enamorándose en el Valle de San Fernando en 1973.

Paul Thomas Anderson (California, 1970) es un director, guionista y productor de cine estadounidense. Ha dirigido nueve largometrajes: Sydney (1996), Boogie Nights (1997), Magnolia (1999), Embriagado de amor (2002), There Will Be Blood (2007), The Master (2012), Puro vicio (2014), Phantom Thread (2017) y Licorice Pizza (2021). Ha estado nominado a ocho premios Óscar por Phantom Thread (Mejor película, Mejor director), There Will Be Blood (Mejor director, Mejor película y Mejor guion adaptado), Inherent Vice (Mejor guion adaptado), Magnolia (Mejor guion original) y Boogie Noches (Mejor guion original); ha ganado una Palma de Oro del Festival de Cannes por Embriagado de amor, un Oso de Oro y un Oso de Plata a la mejor dirección del Festival internacional de Cine de Berlín y un León de Plata al mejor director del Festival internacional de Cine de Venecia.

Licorice Pizza ha sido aclamada por la crítica y ha recibido tres nominaciones para los Premios Óscar de este año: Mejor película, Mejor director, y Mejor guion original. También recibió tres premios del National Board of Review, incluida Mejor película, fue nombrada una de las mejores películas de 2021 por el American Film Institute, y ha recibido múltiples nominaciones en los Globo de Oro, los Premios de la Crítica Cinematográfica o los BAFTA.

Además de dirigir, Paul Thomas Anderson escribió además el guión de Licorice Pizza, cogiendo elementos reales de la vida de su amigo Gary Goetzman, actor y productor cofundador de la productora Playtone con el actor Tom Hanks, que añadió a su idea inicial de una historia de amor entre un estudiante y una mujer adulta. Anderson además también realizó las labores de director de fotografía junto a Michael Bauman.

La película de 133 minutos de duración cuenta con montaje de Andy Jurgensen y música de Jonny Greenwood de radio head, contando además con una maravillosa selección de canciones entre las que tenemos temas de Paul McCartney, The Doors, Nina Simone, David Bowie, Chuck Berry, Bing Crosby y muchos más.

Anderson ha contado con varios amigos suyos para varios papeles secundarios entre los que encontramos a los megaconocidos Sean Penn, Bradley Cooper o Tom Waits. Sin embargo, el gran descubrimiento lo suponen la pareja de actores protagonistas en la que supone sus primeros papeles protagonistas. Por un lado tenemos a Alana Haim como Alana Kane, una joven de 25 años que trabaja como asistenta de un fotógrafo que trabaja en el Valle de San Fernando en la California de 1973, que conocerá a Gary Valentine, interpretado por Cooper Hoffman, un adolescente de 15 años que trabaja como niño actor y que se enamora de Alana a primera vista.

Cooper Hoffman es el hijo del tristemente fallecido Philip Seymour Hoffman, amigo personal de Anderson, y cuando rodó esta su primera película en 2020 tenía tan sólo 17 años. También es interesante la historia de Alana Haim. Anderson es un gran amigo de sus padres y dirigió varios videos musicales de Haim, un grupo de música formado por ella y sus dos hermanas. De hecho, Anderson afirma que escribió a Alana pensando en ella, de ahí que mantuviera el nombre, y en la película participa también toda su familia, sus hermanas Este y Danielle y sus padres Mordechai y Donna. Cuando la película se rodó en 2020 Alana tenía 29 años, con lo que el contraste por la diferencia de edad de los protagonistas estaba asegurado.

Entrando en valorar la película, lo primero que hay que decir es que toda la información técnica que acabo de incluir en este post la he buscado después de ver la película, a la que llegué sin saber (casi) nada ni haber visto ningún trailer. De hecho, de lo único que me enteré a medias es que hubo cierta polémica en Estados Unidos al mostrar la película la relación de una mujer adulta con un menor de edad. Pero aparte de eso, no sabía nada.

Y el caso es que Licorice Pizza me ha sorprendido por su tono optimista, por estar ambientada en Los Angeles de 1973 y porque no es bajo ningún punto de vista una historia típica de amor. La historia no es un drama, ya que tiene un feel-good en todo momento que podría recordar a una nostalgia por un tiempo pasado que siempre fue mejor, algo muy en boga en el entretenimiento actual.

Como pieza histórica, Anderson realiza una recreación alucinante del mundo de 1973, incluyendo elementos de la vida real de la época como fue la crisis del petróleo que provocó escasez de gasolina durante bastante tiempo. La película además incluye a personas reales como el productor Jon Peters (Bradley Cooper) o personajes inspirados en personas reales como el actor William Holden (Sean Penn) o el director Mark Robson (Tom Waits). Otro detalle mucho chulo de la película que descubrí luego es que la imagen parecía “empañada” de alguna manera mientras veía la película, y resulta que Anderson empleó ópticas antiguas para que pareciera como si se hubiera grabado en 1973. Eso, unido a unas localizaciones reales, un vestuario y un diseño de producción perfecto y una estupenda música de la época (o que se escuchaba en la época) hace que como pieza histórica, la película funcione de maravilla.

En lo relativo a los protagonistas, me encanta el carisma y la personalidad que transmite Alana Haim en pantalla, para mi el verdadero descubrimiento de la película. Tengo que reconocer que Cooper Hoffman me resultó bastante repelente en su papel de listillo sabelotodo adolescente. De hecho, no me lo acababa de creer como un chaval de 15 años debido a que es una persona muy grande y aparente tiene muchos más años, aunque realmente me sorprendió al saber que tenía 17 años cuando rodó la película, por lo que realmente no era tan mayor.

Sin embargo, lo que si transmiten, y eso si se nota en pantalla, es que no son actores profesionales y no parece que actúen, sino que son ellos mismos en pantalla. Esta naturalidad de ellos y otros secundarios que son familia y amigos de Anderson, aporta un feel realista que me encanta.

Pero al mismo tiempo que digo estos elementos que me han gustado también tengo que reconocer que la película no me ha flipado, y creo que se queda a medio camino en todo, lo cual es una sensación curiosa a la que no estoy demasiado acostumbrado. Como historia de amor no acaba de funcionar a pesar de la amistad y complicidad que comparten Alana y Valentine en pantalla, y como recreación histórica, aunque transmite una buena sensación biográfica, en la mayoría de momentos parece una anécdota ampliada a la que le falta interés.

Como digo, me fastidia que gustándome de alguna manera se me queda como una película “sin más”, muy alejada de películas como Pozos de ambición o The Master. En todo caso, cuenta con los suficientes elementos interesantes que hagan que la quiera recomendar con esta reseña.

Comparto el trailer de la película:

Licorice Pizza es una buena película que sin embargo se me ha quedado corta en varios aspectos.

PUNTUACIÓN: 7/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de El callejón de las almas perdidas de Guillermo del Toro

La nueva película de Guillermo del Toro, El callejón de las almas perdidas, es un estupendo ejercicio del género negro más clásico con un reparto espectacular.

PUNTUACIÓN: 8/10

Un buscavidas (Bradley Cooper) se compincha con una pitonisa (Cate Blanchett) para estafar a millonarios… Remake del film «El callejón de las almas perdidas» (Nightmare Alley) de 1947.

El callejón de las almas perdidas (Nightmare Alley en inglés) es un remake de la película de 1947 del mismo nombre dirigida por Edmund Goulding e interpretada por Tyrone Power, Joan Blondell y Coleen Gray, que a su vez adaptaba la novela escrita por William Lindsay Gresham y publicada en 1946, que realizaba un interesante estudio de las profundidades del mundo del espectáculo y sus sórdidos personajes.

Guillermo del Toro es un director, guionista, productor y novelista mexicano que siempre ha estado asociado al fantástico y al terror gracias a Cronos, Mimic, El espinazo del diablo, Hellboy 1 y2 , El laberinto del fauno, Pacific Rim y Crimson peak. Obtuvo la aclamación mundial gracias a su Oscar en por La forma del agua (2017), y hemos estado casi cinco años sin una película suya mientras intentaba llevar a buen puerto su adaptación de En las montañas de la locura de Lovecraft. Con este su último proyecto ha elegido realizar este remake como instrumento para hacer SU gran película noir, al conectar esta historia de género negro con el mundo onírico y del circo que enlazan con su gusto de historias de fantasía oscura.

Del Toro escribe el guión de esta adaptación junto a su mujer, la guionista Kim Morgan, a quien yo conocí hace un montón de años gracias a sus excelentes análisis de películas clásicas noir que Ed Brubaker incluía de complemento en sus comics de Sleeper. La película cuenta además con fotografía de Dan Laustsen, montaje de Cam McLauchlin y música de Alexandre Desplat, que ya trabajó con Del Toro en La forma del agua. La película de 150 minutos contó con un presupuesto de 60 millones de dólares y de momento ha fracasado en la taquilla americana, recaudando tan sólo 10 millones desde su estreno el 17 de diciembre, lo que no puede darme más pena, la verdad

Nightmare alley (me gusta más el título original y es más corto), cuenta con un reparto de lujo con Bradley Cooper, Cate Blanchett, Rooney Mara, Toni Collette, Willen Dafoe, David Strathairn, Richard Jenkins y el habitual Ron Perlman.

Me ha gustado Nightmare Alley. Del Toro hace un alucinante ejercicio de género negro con un protagonista con un final que parece marcado de antemano, algo que me recuerda precisamente a algo que Ed Brubaker establecía como uno de las características de un buen noir.

Situar la historia en los años 40 en la que la vida de la gente en la América rural valía muy poco es perfecta para una historia de género negro de este tipo. Si a esto le sumamos la ambientación de un circo de variedades rural que permite a Del Toro desplegar sus obsesiones con seres freak y situaciones con un toque onírico y sobrenatural en una situación en la que sabes, porque los personajes lo dicen explícitamente, que no es real y todo es un gran truco.

Me gusta mucho la parte en la que explican como los mediums realmente se dedican a leer y entender la psicología de la gente como forma de aprovecharse de ellos a la hora de hacer las predicciones ante el público, lo que conecta con el trabajo de la psicología, una ciencia «seria» que sin embargo hace más o menos lo mismo que estos buscavidas.

El diseño de producción y la fotografía me parecen extraordinarios, con algunos momentos que parecen casi en blanco y negro, buscando Del Toro claramente recrear imágenes icónicas de las películas noir clásicas. Los momentos con Bradley Cooper en sombra encendiéndose el cigarrillo, la seducción de Cate Blanchett, todas las escenas nocturnas lloviendo o nevando o las imágenes de pesadilla en el circo son momentos que podrían haber estado rodadas en los años 40 y me han volado la cabeza. No tengo duda que en los próximos años vamos a ver multitud de planos de la película en los típicos artículos de «perfect shots», porque visualmente la película me encanta.

En este sentido, me han gustado mucho las interpretaciones de todo el reparto, pero casi diría que me alucina la belleza pura y atemporal de Rooney Mara, que me traslada a un lugar mejor en un mundo poblado de gente mala que busca aprovecharse de los crédulos o los inocentes. Porque Cooper, Blanchett o el mismo Willen Dafoe están geniales y transmiten todo su carisma en pantalla, aunque quizá pecan en parte porque la historia hace a sus personajes demasiado arquetípicos a todos.

De hecho, si algo menos bueno tengo que decir de esta película es que se nota que Del Toro está intentando demasiado fuerte hace un noir super canónico por el que sea recordado, haciendo que todo sea tan lógico dentro de las convenciones del género que acabó resultándome demasiado frío. Siendo como digo todo lógico y casi inevitable.

A pesar de ello, me alegra poder decir que me asusté un poco al saber de su duración de 150 minutos, pero no se me hizo larga en ningún momento, permitiendo que la historia diera muchas vueltas y los giros nos llevaran hasta un final perfecto bastante habitual de ver en el cine de los años 40 y 50 pero no tanto en el siglo XXI.

El callejón de las almas perdidas me parece una gran película, de esas que estoy seguro que volveré a ver muy pronto de nuevo. De hecho, me da pena que la película haya fracasado de forma tan terrible sobre todo en la taquilla USA, algo que diría indica que el tipo de público que apreciamos el cine de Del Toro es probablemente el que menos vaya al cine en la actualidad. Algo que es en si mismo un contrasentido, porque si una película merece verse en pantalla grande y seguro perderá vista en casa, es esta. O eso, o es que realmente Del Toro no tiene una base de seguidores tan amplia como a mi me gustaría.

Comparto el trailer de la película:

El callejón de las almas perdidas me parece una estupenda película de género negro. Guillermo del Toro consigue una película super redonda que sin duda merece verse en pantalla grande. ¡No os la perdáis!

PUNTUACIÓN: 8/10

Gracias por leer este post. Espero tus comentarios. Y si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales y que te suscribas para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de The Mule de Clint Eastwood

Clint Eastwood es una leyenda viva del mundo del cine que a sus 88 años se resiste a retirarse. Con The Mule, película inspirada en hechos reales, consigue emocionarnos con su interpretación de un anciano que fue mula del cartel de Sinaloa.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

A Earl Stone (Eastwood), un octogenario que está en bancarrota, solo, y que se enfrenta a la ejecución hipotecaria de su negocio de plantas, se le ofrece un trabajo aparentemente fácil: solo requiere conducir de un estado a otro. Pero, sin saberlo, Earl se convierte en traficante de drogas para un cartel mexicano, y pasa a estar bajo el radar del agente de la DEA Colin Bates (Bradley Cooper).

El guión es obra de Nick Schenk y está basado en el artículo «The Sinaloa Cartel’s 90-Year-Old Drug Mule» de Sam Dolnick, escrito para el NY Times.

Junto a Eastwood podemos ver una constelación de grandes actores como Bradley Cooper, Michael Peña, Laurence Fishburne, Andy García o Dianne Wiest. Aunque sus papeles son todos bastante pequeños, consiguen transmitir todo su carisma en cada una de las escenas en las que aparecen.

Mula a me ha gustado mucho y es obligatorio verla, si es posible, en versión original para escuchar al anciano Clint. Su interpretación es genial y me emocionó sobre todo al final, a pesar de que reconozco que Eastwood vuelve a interpretar a la imagen que ha transmitido de si mismo todos estos años. Seco y de pocas palabras, tiene un humor políticamente incorrecto que le hace parecer un pez fuera del agua en varias ocasiones. Tras entender que sus elecciones alejaron a su familia de su lado, tendrá que luchar con todas sus fuerzas para recuperarla.

La película se mueve en un tono de road movie crepuscular, con un protagonista que sabe que sus oportunidades de redención se reducen con el paso de los días debido a su avanzada edad, y que tendrá que aprender lo que realmente es más importante para él.

De hecho, la película me gustó tanto que me animó a leer el artículo original de Sam Dolnick para el NY Times en el que se inspiraron para escribir el guión. Y no me sorprende descubrir que más allá del concepto general, se han inventado casi todo para conseguir que empatizáramos con Earl Stone. En todo caso , saber esta realidad no empaña que estamos ante una estupenda película que hace que nos metamos en la piel del octogenario protagonista.

En los últimos años Clint Eastwood se está convirtiendo casi en un género en si mismo, centrado en mostrar en sus películas a personas reales, como si quisiera convertirse en un cronista de nuestra sociedad. El francotirador (2015), Sully (2016), 15:17, tren a Paris (2018) y Mula (2019) han sido sus últimas películas y muestran esta tendencia. A mi es un cine que me gusta, pero reconozco que su tono pausado puede hacer que mucha gente no conecte con su cine. En todo caso, rezo para que la salud le siga acompañando y podamos disfrutar de su arte durante muchos años más.

Comparto el trailer de la película:

The mule me ha encantado y creo que es un nuevo ejemplo de la pericia narrativa del veterano Clint Eastwood. Una película que consigue emocionar y que recomiendo a todo el mundo.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

Si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que sigas mi blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!