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Crítica de Contagio de Steven Soderbergh

Ahora que el mes de junio y el pase de fase de confinamiento parece que nos hace pensar que lo peor de la crisis del Covid-19 ha pasado, he encontrado el estado mental adecuado para poder ver Contagio, la estupenda película de 2011 de Steven Soderbergh que está de plena actualidad.

PUNTUACIÓN: 8/10

De repente, sin saber cuál es su origen, aunque todo hace sospechar que comienza con el viaje de una norteamericana a un casino de Hong Kong, un virus mortal comienza a propagarse por todo el mundo. En pocos días, la enfermedad empieza a diezmar a la población. El contagio se produce por mero contacto entre los seres humanos. Un thriller realista y sin efectos especiales sobre los efectos de una epidemia. (FILMAFFINITY)

Steven Soderbergh dirige esta película estrenada en 2011 que en su momento tomó como inspiración laproblemática que planteaban los brotes de SARS entre 2002-04 y  de la gripe A (H1N1) en 2009-2010, con la que la actual Covid-19 comparte numerosos elementos. P ara escribir el guión contó con Scott Z. Burns, colaborador habitual suyo, planteando la historia desde el realismo, mostrando de forma comprensible y clara la respuesta científica y de salud pública ante una pandemia, y las diferentes derivadas que ello ocasiona a todos los niveles, desde sociales como empresariales e incluso en las relaciones internacionales.

Estamos por tanto ante historia coral, y me ha encanto poder disfrutar de un reparto de superestrellas entre las que tenemos a Matt Damon, Jude Law, Kate Winslet, Laurence Fishburne, Marion Cotillard y Gwyneth Paltrow, cubriendo la pandemia desde todos los puntos de vista.

A partir de un padre de familia normal, Mitch Emhoff (Damon), cuya vida se derrumba por la muerte de su mujer Beth (Paltrow) y su hijo, que son unas de las primeras víctimas de la epidemia en los Estados Unidos, conoceremos las consecuencias que la pandemia causa en la sociedad americana, cuyo confinamiento provoca pánico, saqueos y escasez. Damon ofrece el punto de vista de la gente normal y consigue dotar a su personaje de la perfecta humanidad ante lo que se le viene encima.

Laurence Fishburne es el Dr. Ellis Cheever responsable del Centro de Control de Enfermedades en Atlanta, y tendrá que enfrentarse a la vertiente científica pero también a la dimensión humana de la enfermedad, mostrando que nadie es perfecto y se puede ser un buen profesional y a la vez cometer errores. El Dr. Cheever manda a su amiga la Dra. Erin Mears (Kate Winslet) a investigar los primeros brotes en los Estados Unidos y a tratar de encontrar algún medio para controlar su propagación.

Mientras tanto, la Organización Mundial de la Salud manda a Hong Kong a la doctora Leonora Orantes (Marion Cotillard) para que se encargue de la investigación en el terreno, al creerse que la enfermedad se generó allí.

Mientras la doctora Ally Hextall (Jennifer Ehle) o el doctor Ian Sussman (Elliot Gould) intentan identificar el virus que provoca la pandemia y a su vez, encontrar una vacuna, Alan Krumweide (Jude Law), un bloguero online, extiende teorías de la conspiración contra la versión oficial y genera dudas entre la sociedad sobre las medicinas que se están preparando.

Soderbergh, que además de dirigir realiza la función de director de fotografía, siempre ha sido un maestro en el uso de la cámara y hace que desde el primer momento el espectador esté en el centro de la acción. Manteniendo además  un pulso narrativo brutal, consigue que todo se explique de forma clara y que no nos perdamos a pesar de los diferentes saltos entre personajes y localizaciones.

La música de Cliff Martínez transmite la sensación de frenetismo y drama aséptico ante una enfermedad contra la que no se puede combatir, solo asilarte para no enfermar. Además, con un estupendo montaje de Stephen Mirrione, consigue condensar un tema tan complejo con múltiples derivadas en una película perfecta de 100 minutos que condensa los principales temas que merecer ser considerados.

Soderbergh pone uno de los focos de la película en los medios de expansión de la enfermedad, que no son solo las personas, sino también los objetos que estos tocan y que serán tocados por otras personas que seguramente acabarán contagiadas. Este segundo detenido en los objetos, a veces ni siquiera tanto tiempo, tiene un efecto dramático increíble, sobre todo sabiendo como sabemos ahora cuales son los principales mecanismos de autoprotección.

Pero no es este el único hallazgo que Soderbergh nos ofrece durante la película, siendo de hecho una master class de síntesis y fluidez narrativa, de forma que ofrece una de las películas más redondas de su filmografía.

Lo alucinante de este Contagio es lo bien que muestra un motón de temas asociados a una pandemia que están de rabiosa y triste actualidad. Desde un gobierno chino que empieza con más interés de tapar el escándalo que de ofrecer soluciones, a un periódico que cuando conoce la existencia de la pendemia se resiste a publicarlo porque “no quiere ser el primero en gritar LOBO”. O los funcionarios públicos de un estado que a pesar de haber ya muertes en su territorio no quiere que se tomen medidas drásticas porque pueden afectar a la temporada de ventas de Acción de Gracias, y ante la construcción de un hospital de campaña pregunta quien va a pagarlo.

El personaje de Jude Law también muestra con gran acierto la realidad de las fake-news y los “expertos” que desafían la verdad oficial para conseguir su propio beneficio, otro elemento de plena actualidad. Aunque esta no es una historia de buenos y malos, me parece que quizá para Soberbergh él simboliza al “villano” de la historia, que rompe la paz social y ayuda a sacar lo peor de nosotros mismos.

En general las empresas farmacéuticas no salen demasiado bien paradas, aunque no se realiza una crítica directa contra ellas. Tampoco los sindicatos tienen en esta historia una función positiva, y veremos  como la escasez y la enfermedad sacan lo peor de mucha gente. Desde ese punto de vista, el guión de Contagio lo veo super realista y un poco descreido.

En todo caso, igual que ha pasado en la vida real, los grandes héroes de Contagio son el personal sanitario y los investigadores que buscan una cura, que ponen su vocación de servicio por encima de su seguridad personal y que sufrirán en sus carnes la enfermedad. Estos profesionales dan el toque humano positivo al que aferrarse incluso aunque se equivoquen y a veces antepongan a su familia frente al bien común. También en este aspecto, el no convertirles en seres perfectos hace que todo transmita una mayor sensación de realismo y me creo algunas decisiones que se toman, incluso las equivocadas.

Además del pánico de masas y al colapso del orden social, veremos los problemas derivados por la escasez de recursos que sufren los sanitarios y en general todo el mundo, algo que también hemos visto en las últimas semanas.

Además de todo lo anterior, la película como experiencia audiovisual está también planteada en clave de thriller en la que se investiga el nacimiento de la epidemia y quien fue el paciente “cero” que comenzó su transmisión. Incluso ese elemento está perfectamente resuelto gracias a un perfecto montaje que consigue que el visionado haya sido excelente de principio a fin.

Contagio me parece una película excente que huye de efectismos baratos y presenta una dura realidad posible que nueve años más tarde se ha convertido en dolorosa realidad.

Comparto el trailer de la película:

Contagio es una película espectacular que aunque se estrenó en 2011 está de plena actualidad debido a la situación que estamos viviendo por la crisis del Covid-19. Si tienes el adecuado estado mental, te la recomiendo completamente.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de John Wick 3: Parabelum, de Chad Stahelski

John Wick Capítulo 3: Parabellum, dirigida por Chad Stahelski y con unos excelentes Keanu Reeves y Halle Berry, es tan entretenida como repetitiva, mostrando claros signos de agotamiento de la fórmula. En todo caso, agradezco que exista este tipo de película que cubre el hueco que existía en el cine de acción mainstream.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Tras los sucesos de la segunda película, John Wick ha sido excomulgado y pesa sobre él una recompensa de 14 millones de dólares. Convertido en objetivo de todo el submundo criminal, tendrá que buscar ayuda en su familia y en antiguas compañeras si quiere sobrevivir.

Chad Stahelski repite en la dirección de John Wick 3, que cuenta con un guión escrito a cuatro manos por Derek Kolstad, guionista de las dos primeras partes, Shay Hatten, Chris Collins y Marc Abrams. A Keanu Reeves y los ya habituales Ian McShane, Laurence Fishburne y Lance Reddick se unen para esta tercera parte Halle Berry, Mark Dacascos y Asia Kate Dillon.

La película cuenta con música de Tyler Bates y Joel J. Richard, con fotografía de Dan Laustsen y montaje de Evan Schiff.

Esta reseña es FULL SPOILERS, así que te recomiendo que si eres un fan de las películas de acción vayas a verla antes de leer el resto de la reseña. ¡Estáis advertidos!!

Empezando por lo más positivo, ver a Keanu Reeves y Halle Berry realizar la mayoría de escenas de acción es bestial. Verles entrenando para la película sabiendo que Keanu va a cumplir 55 años y Halle 53 es una pasada, y la verdad es que lucen geniales en pantalla realizando las largas escenas de acción.

En lo referido a estas escenas de acción, me encanta lo bien que se ven y como optan siempre por el plano largo y la narración clara, frente a los montajes videocliperos con los que nos castigaban otras películas de acción más o menos recientes que optaban por esta fórmula tramposa para intentar tapar sus carencias. John Wick no tiene problema en mostrar la habilidad de todo el reparto en realizar sus stunts, y esto es muy de agradecer.

Además, el diseño de producción es excelente cuenta con unos sets imponentes que ayudan a crear unas escenas visualmente sobresalientes. Se nota que hay una criterio estético muy definido que busca imágenes de gran belleza que atrapen al espectador, y es una pena que acaben quedando en momentos un tanto vacíos a medida que avanza el metraje.

Y por otro lado, la película utiliza de forma brutal a unos perros para una escena de acción, lo que mola mucho, y cuenta con unas primeras escenas de acción en una biblioteca, con uso creativo de libros incluido, en una tienda con cuchillos y en una cuadra con caballos que molan mucho. Justo a continuación, la escena en Marrakech protagonizada por Keanu Reeves y Halle Berry dando cera mola mucho, y marca lo mejor de la película y el comienzo de la caída en barrena que sufre John Wick en su segunda mitad.

Empezando a comentar los aspectos que menos me han gustado, justo a continuación de la escena en Marrakech se produce el giro de la película. Y este giro para mi es un WTF! de libro a partir del cual John Wick 3 degenera hasta convertirse en un parodia de si misma. A esto contribuye el penoso papel que dan al villano interpretado por Mark Dacascos (un clásico de las películas de acción), que trasmite este feeling casi paródico en lugar de ofrecer una sensación real de amenaza. Ni Mark Dacascos ni la Magistrada interpretada por Asia Kate Dillon que representa a la “Alta Mesa” en Nueva York aportan nada positivo a la película más allá de intentar lucir “guays”.

John Wick 3 muestra que hay un claro agotamiento de la fórmula del “gun-fu” cuando Keanu Reeves y Halle Berry están repitiendo una y otra vez la misma técnica de proyección-suelo-disparo a la cabeza. En las primeras escenas mola, pero ya durante la pelea de Halle Berry acaba siendo monótona y repetitiva. E incluso la brutal entrada en acción de los perros acaba siendo monótona cuando les vemos destrozar por octava vez los genitales de los esbirros que atacan a Berry.

De hecho, comparando con otras películas como Vengadores e incluso Misión Imposible en las que cada personaje tiene un estilo de lucha que ayuda a definir su personalidad, es un bajón ver a Halle Berry realizando las mismas técnicas que Reeves, no solo por el elemento “copia”, sino porque si Berry es tan buena como él, que lo es, él ya no es “el mejor” si claramente hay dos asesinos con la misma capacidad.

E incluso aunque hay dos persecuciones bastante chulas con Keanu a caballo y en moto perseguido por esbirros en motos, mi suspensión de credulidad salta por los aires al ver a asesinos expertos acercarse hasta él con espadas y cuchillos a gran velocidad para ser masacrados por las armas de fuego de Wick.

Esa misma repetición de esquemas, monotonía y casi hasta aburrimiento tiene su máxima expresión en el tiroteo final, que casi se convierte en una parodia de si mismo y de estar dentro de un  videojuego sin ningún tipo de tensión, provocando situaciones casi ridículas como que Wick dispare 20 veces al mismo asesino para atravesar su armadura.

Otro hecho que no me gustó y que me parece casi ofensivo es que el final de John Wick 3 nos deja a Keanu Reeves, narrativamente hablando, prácticamente en el mismo lugar en el que estaba al final de John Wick 2, dejando el final para la cuarta parte. Hasta tal punto es supérfluo lo que nos acaban de contar que probablemente si te saltas esta película y te pones a ver la cuarta tras la segunda probablemente no pasará nada y no nos perderemos nada importante.

La obra culmen del cine de acción del siglo XXI sigue siendo The Raid, a mucha distancia de todo lo demás. No solo por sus brutales escenas de acción, sino por lo bien rodado que está todo y la enorme tensión creciente que van construyendo, algo de lo que John Wick 3 podría aprender. En este sentido, no es casualidad que Yayan “Perro Loco” Ruhian de The Raid 1 y Cecep Arif Rahman, el villano de The Raid 2,  salgan en esta película. Y de hecho, que sean los únicos “villanos” que sobreviven al enfrentamiento con Keanu muestra claramente el respeto que el equipo de John Wick tiene hacia la película de Gareth Evans.

John Wick 3 ha sido un gran éxito de taquilla. Con tan sólo 40 millones de presupuesto, ha recaudado 120 millones sólo en los USA en el momento que escribo estas líneas, más otros 100 millones más en el resto del mundo. No es de extrañar que los productores contaran con este éxito a la hora de confirmar que la saga va a tener una cuarta parte cuya fecha de estreno es 2021. Estos dos años de diferencias me sugieren que todo el mundo se da cuenta que la edad de Keanu, a punto de cumplir 55 años, puede ser un problema a medio plazo, por lo que se han propuesto acelerar para estrenar la siguiente película lo antes posible.

Y si te quedaste con ganas de más John Wick, puedes escuchar la nueva edición del Twisted Podcast, grabado justo al terminar de ver la película:

https://www.ivoox.com/36737594

Comparto el trailer de la película:

John Wick Capítulo 3: Parabellum es entretenida pero muestra unos síntomas claros de agotamiento. Una película únicamente dirigida para los muy fans del cine de acción.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

 

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¡Saludos a todos!

 

Crítica de The Mule de Clint Eastwood

Clint Eastwood es una leyenda viva del mundo del cine que a sus 88 años se resiste a retirarse. Con The Mule, película inspirada en hechos reales, consigue emocionarnos con su interpretación de un anciano que fue mula del cartel de Sinaloa.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

A Earl Stone (Eastwood), un octogenario que está en bancarrota, solo, y que se enfrenta a la ejecución hipotecaria de su negocio de plantas, se le ofrece un trabajo aparentemente fácil: solo requiere conducir de un estado a otro. Pero, sin saberlo, Earl se convierte en traficante de drogas para un cartel mexicano, y pasa a estar bajo el radar del agente de la DEA Colin Bates (Bradley Cooper).

El guión es obra de Nick Schenk y está basado en el artículo “The Sinaloa Cartel’s 90-Year-Old Drug Mule” de Sam Dolnick, escrito para el NY Times.

Junto a Eastwood podemos ver una constelación de grandes actores como Bradley Cooper, Michael Peña, Laurence Fishburne, Andy García o Dianne Wiest. Aunque sus papeles son todos bastante pequeños, consiguen transmitir todo su carisma en cada una de las escenas en las que aparecen.

Mula a me ha gustado mucho y es obligatorio verla, si es posible, en versión original para escuchar al anciano Clint. Su interpretación es genial y me emocionó sobre todo al final, a pesar de que reconozco que Eastwood vuelve a interpretar a la imagen que ha transmitido de si mismo todos estos años. Seco y de pocas palabras, tiene un humor políticamente incorrecto que le hace parecer un pez fuera del agua en varias ocasiones. Tras entender que sus elecciones alejaron a su familia de su lado, tendrá que luchar con todas sus fuerzas para recuperarla.

La película se mueve en un tono de road movie crepuscular, con un protagonista que sabe que sus oportunidades de redención se reducen con el paso de los días debido a su avanzada edad, y que tendrá que aprender lo que realmente es más importante para él.

De hecho, la película me gustó tanto que me animó a leer el artículo original de Sam Dolnick para el NY Times en el que se inspiraron para escribir el guión. Y no me sorprende descubrir que más allá del concepto general, se han inventado casi todo para conseguir que empatizáramos con Earl Stone. En todo caso , saber esta realidad no empaña que estamos ante una estupenda película que hace que nos metamos en la piel del octogenario protagonista.

En los últimos años Clint Eastwood se está convirtiendo casi en un género en si mismo, centrado en mostrar en sus películas a personas reales, como si quisiera convertirse en un cronista de nuestra sociedad. El francotirador (2015), Sully (2016), 15:17, tren a Paris (2018) y Mula (2019) han sido sus últimas películas y muestran esta tendencia. A mi es un cine que me gusta, pero reconozco que su tono pausado puede hacer que mucha gente no conecte con su cine. En todo caso, rezo para que la salud le siga acompañando y podamos disfrutar de su arte durante muchos años más.

Comparto el trailer de la película:

The mule me ha encantado y creo que es un nuevo ejemplo de la pericia narrativa del veterano Clint Eastwood. Una película que consigue emocionar y que recomiendo a todo el mundo.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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Crítica de Ant-Man y la Avispa, de Peyton Reed

Tras el dramático cliffhanger de Vengadores: Infinity War, Marvel ha programado la perfecta película para el verano, Ant-Man y la Avispa, una comedia de aventuras familiares que ha sido dirigida Peyton Reed, autor de la primera película de estos personajes, y que cumple perfectamente con lo que se espera de ella.

PUNTUACIÓN: 7/10

Después de “Capitán América: Guerra Civil”, Scott Lang (Paul Rudd) lidia con las consecuencias de sus elecciones como superhéroe y padre. Mientras lucha por mantener un equilibrio entre su vida hogareña y sus responsabilidades como Ant-Man, se enfrenta a Hope van Dyne (Evangeline Lilly) y al Dr. Hank Pym (Michael Douglas) con una nueva misión urgente. Scott debe volver a ponerse el traje y aprender a luchar junto con La Avispa mientras el equipo trabaja en conjunto para descubrir secretos del pasado.

El guión de Ant-Man y la Avispa está escrito a cinco manos por Andrew Barrer y Gabriel Ferrari, autores del primer borrador, y Chris McKenna y Erik Sommers, quines junto al propio Paul Rudd perfilaron el guión definitivo. Creo que la base sobre la que empezaron a escribir fue que no hay que cambiar lo que no está roto. Los guionistas, junto al director Peyton Reed tenían claro que el centro de la película debía ser la familia, por lo que toda la película se centra en la lucha de los protagonistas, Scott Lang y Hope y Hank Pym, en mantenerlas unidas.

Ant-Man y la Avispa es super entretenida y ofrece justo lo que esperas de ella. Mantiene el uso imaginativo de los poderes de encogimiento y agrandamiento vistos en la primera Ant-Man y en Capitán América: Civil War, ofreciendo algunas escenas geniales sobre todo en el último tercio, y tiene un humor muy bien dosificado centrado, aunque no solo, en el personaje de Luis (Michael Peña) que funciona perfectamente. En muchos aspectos, esta secuela mejora lo visto en la primera película, y se nota que tomaron nota de lo que funcionaba de la primera película, y de lo que no lo hizo.

Debo destacar además el excelente trabajo de producción y unos efectos especiales perfectos que en ningún momento hacen que pienses que son CGI “malo”, como sí ha pasado en otros blockbusters recientes de otros estudios que daban la sensación de estar viendo un videojuego cutre. Leí que la producción costó alrededor de 175 millones de dólares, que van a amortizarse sin duda,  y lucen a la perfección en cada plano.

En lo referido a los protagonistas, me llama la atención como Marvel la elegido elevar a Hope Pym por encima de Scott Lang. La Avispa es la primera heroína Marvel (co)protagonista absoluta en una película Marvel, y tengo claro que Marvel quería que brillara en pantalla. Y lo hace sin duda, ya que Hope Pym tiene recursos de sobra en combate cuerpo a cuerpo y domina el uso de su traje de Avispa, todo ello con una personalidad arrolladora y una gran inteligencia. Es una lástima que para conseguir que Avispa brille en parte hayan tenido que convertir a Scott en un bufón que comete error tras error. Scott en Civil War fue un recurso cómico, es verdad, pero en su película conocimos su inteligencia, sus recursos a la hora de realizar los robos, y su control del traje y las habilidades de Ant-Man en tiempo record. Hope Pym se sale en esta su película, mientras que Scott no tanto, aunque no hay duda que ambos comparten el protagonismo.

Me quedé con ganas de ver mucho más a Michelle Pfeiffer (Janet Van Dyne), lo cual es bueno, porque con un poco de suerte podremos ver nuevas aventuras de esta familia de superhéroes que NO son los Increíbles. Y estaría genial volver a verles en una misión del pasado a lo 007 que tuviera repercusiones en el presente. Por imaginar…

En el aspecto de lo menos bueno, el guión se centra tanto en la construcción del núcleo familiar Pym/Lang y del humor que se olvidan en parte de los antagonistas. Es una pena que los personajes de Laurence Fishburne, cuyo nombre no quiero revelar para no spoilear la sorpresa, y Hannah John-Kamen como Fantasma sean sólo esbozos de personajes, a los que presentan en apenas dos frases y ofrecen lo mínimo exigible. Más delito tiene convertir a Walton Goggins (The Shield, The hateful eight) en un matón de tres al cuarto únicamente destinado al desahogo cómico. No hay una verdadera  amenaza en la película y sí la sensación de estar viendo un episodio puntual de las vidas de los protagonistas que no es el más interesante que se podría haber contado.

Las escenas de acción de la parte final están geniales y son muy imaginativas, pero te queda la sensación de que todo lo relacionado con el laboratorio, con sus idas y venidas, lo han cogido de un episodio de los Looney Tunes. Vi escenas muy entretenidas, pero algo chorras.

Por último, debo decir que Marvel ha vuelto a acertar programando una película de aventuras ligera justo de Infinity War, que es justo lo que nos pedía el cuerpo tras el dramático final del primer enfrentamiento de Thanos y Los vengadores. De hecho, tras echar unas risas con Ant-Man y la Avispa, la escena post-créditos sirve para devolvernos a la realidad post Infinity War, recordándonos que aún quedan nueve meses para el estreno de Vengadores 4. Se van a hacer largos.

Globalmente, Ant-Man y la Avispa es la peor película Marvel de la última hornada si exceptuamos la decepcionante Black Panther, que es posiblemente la peor película de Marvel junto a Iron Man 2. Dicho esto, agradezco que una película tenga claro el tipo de cine que quiere ser, y no tenga complejos a la hora de mostrar sus virtudes al público.

Comparto el trailer de la película:

Ant-Man y la Avispa es una película ligera y entretenida que alegrará a los espectadores y hará que nos olvidemos durante unas horas del bochorno de las tardes de verano. Objetivo cumplido.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

John Wick 2: Pacto de Sangre – Acción in your face

John Wick 2: Pacto de Sangre está protagonizada por Keanu Reeve y dirigida por Chad Stahelski, y refina la fórmula que hizo de la primera parte una película de culto para los aficionados al cine de acción en 2014.

A John Wick (Keanu Reeves) le mataron a su perro y le robaron el coche en la primera parte. Esto provocó un baño de sangre en Nueva York que no dejó títere con cabeza. Ahora, mientras recupera su coche, un antiguo asociado miembro de la camorra italiana le pedirá su ayuda exigiendo que cumpla un pacto de sangre que firmó años antes de retirarse. Más vale que las autoridades italianas encarguen muchas bolsas para cadáveres, las van a necesitar…

Lo mejor de John Wick (2014) era su falta de pretensiones en cuanto a profundidad argumental, que contrasta con unas excelentes coreografías de acción en las que se combinaba el uso de artes marciales con armas de fuego. La violencia “in-your-face” es la gran protagonista con un John Wick ejecutando sin problemas a sus enemigos disparándoles a la cara desde corta distancia. Aunque por supuesto no llega al nivel del cine de Hong-Kong o Indonesia (con The Raid a la cabeza), sus largos planos secuencia casi daban la sensación que estar ante lo mejor que se podía conseguir en el cine comercial americano. Al menos, hasta el éxito de taquilla de Deadpool del año pasado, que ha abierto la puerta a más producciones con calificación para adultos con un mayor presupuesto, que permiten un mayor nivel de violencia en pantalla.

Además, aunque el argumento se resume en el típico “me atacas, voy a vengarme” que hemos visto innumerables veces en películas de Stallone, Seagal, etc… el argumento de una sociedad de criminales en la sombra a la que John Wick pertenecía hasta que se retiró, resultaba curioso y abría un montón de posibilidades que esta segunda película aprovecha.

El director Chad Stahelski, se inició en el mundo del cine como especialista, llegando a doblar a Keanu Reeves en Matrix, donde entablaron amistad. Tras actuar en multitud de películas, amplió su currículum realizando labores de coordinador de stunts, y director de segunda unidad en producciones de acción, hasta que consiguió dar el salto a la dirección con la primera John Wick. Stahelski y Reeves comparten la misma filosofía en lo referido al tipo de acción que les gusta, e identificaron un claro déficit en el tipo de acción que se podía ver en las pantallas de cine, acertando completamente.

Gracias al éxito de la primera película, este “Pacto de Sangre” cuenta con un mayor presupuesto que luce claramente en pantalla. Y ante todo, aplican la máxima de “si no está roto no hay que arreglar nada”. Las coreografías de acción son más espectaculares, y tengo que destacar especialmente la escena inicial en la que nos recuerdan que John Wick es el pu&% amo, y que eleva el nivel comparada con la primera parte. Junto al arranque, la última escena es visualmente apabullante y muestran que muchas veces no es un tema de presupuesto, sino de tener las ideas claras y intentar mostrar algo diferente.

Y además, la película sirve también para ampliar lo que conocemos de la sociedad secreta que domina el mundo del hampa a nivel mundial. Aunque de manera muy esquemática conocemos más cosas sobre el mundo de John Wick, y sin duda será una parte importante del argumento en la siguiente película. Porque dado el éxito comercial de la película, no tengo duda que vamos a tener una tercera parte de John Wick que sirva para cerrar la trilogía.

Si tengo que comentar algo negativo de la película es que en la parte central hay una saturación de violencia y muertes que diría que roza el umbral del ridículo y la autoparodia. Sobre todo en lo relativo al enfrentamiento entre John Wick y el asesino que interpreta el rapero Common. Aunque esto fue una sensación personal, que el resto de gente que vino conmigo a verla no tuvieron.

Lo que también noté es que en esta parte central la acción no mola tanto como en la primera película. Aunque se mantienen los largos planos secuencia de acción, hay un exceso de casi primeros planos de John Wick disparando a gente que se le acerca a un metro de distancia para morir, cuando en la anterior los planos eran más generales y se podía ver mejor el espacio por el que se movía el personaje de Keanu Reeves.

Al menos, la película “pierde” unos minutos mostrando la preparación de Wick ante el inminente tiroteo en Roma, o el encargo de ropa a prueba de balas que le mantiene con vida, de forma que en parte justifica algunas de las locuras que vamos a ver a continuación.

Además, la película cuenta con un variado grupo de secundarios de renombre entre los que encontramos a Laurence Fishburne, Ian McShane, Franco Nero o John Legizamo  que aportan su calidad a la cinta y que ayudan a que la película luzca mejor.

Comparto el trailer de la película, para que os hagais una idea de lo que podeis esperar:

John Wick 2 ofrece justo lo que se espera de ella. Es entretenida y aunque “solo” ofrece más de los mismo, es un producto muy bien ejecutado. Si te gusta el cine de acción palomitero sin pretensiones, te gustará John Wick.

PUNTUACIÓN: 6.5/10