Netflix ha estrenado estas navidades Chicken Run: Amanecer de los nuggets, la secuela de esa maravilla del stop-motion que es Chicken Run. Y el resultado es igual de divertido que la primera.
PUNTUACIÓN: 8/10
Después de desafiar a la muerte en la arriesgada fuga de la granja de Tweedy, Ginger ha cumplido su sueño: una tranquila reserva isleña para toda la panda, lejos de los peligros del mundo humano. Cuando ella y Rocky tienen una niñita llamada Molly, el final feliz de Ginger parece definitivo. Pero en el continente, el mundo gallináceo se enfrenta a una nueva y terrible amenaza. Esta vez Ginger y sus amigos, en vez de fugarse… ¡van a perpetrar un allanamiento! Aunque para ello deban poner en peligro su libertad, que tanto les costó conseguir. (FILMAFFINITY)
Chicken Run de 2000 es un clásico de la animación stop-motion. Han pasado más de veinte años para que esta continuación, que ha sido dirigida por Sam Fell, con un guion escrito por Karey Kirkpatrick, John O’Farrell y Rachel Tunnard, basado en una historia original de Kirkpatrick y O’Farrell. La película ha sido producida por Aardman Animations y Netflix Animation, y cuenta con fotografía de Dave Alex Riddett, Tristan Oliver y Frank Passingham, montaje de Mark Solomon y música de Harry Gregson-Williams
Entre las voces protagonistas en la versión original se encuentran Thandiwe Newton, Zachary Levi, Bella Ramsey, Romesh Ranganathan, David Bradley, Daniel Mays, Jane Horrocks, Imelda Staunton, Lynn Ferguson, Josie Sedgwick-Davies, Nick Mohammed y Miranda Richardson.
La primera película de Chicken Run recreó el clásico La gran evasión de Steve McQueen, con la valiente gallina Ginger intentado conseguir la fuga de todas las gallinas de la granja de la malvada Melisha Tweedy con la ayuda del aventurero Rocky Rhodes. En esta continuación la película parece que busca la inspiración en la serie de Misión Imposible, al plantear la infiltración en una instalación impenetrable para rescatar a la hija de Ginger y Rocky, Molly. Y que nos ofrecerá un montón de sorpresas y momentos super buenos a lo largo de los 98 minutos de duración,
Ver una película de animación stop-motion tiene un encanto especial. Un encanto que surge de la propia imperfección de este tipo de animación que mueve las figuras fotograma a fotograma y que sería imposible de conseguir con las perfectas técnicas de animación por ordenador. Dicho esto, hay algunos fondos que si están creados por ordenador, insertando delante a los personajes. Pero la integración de todos los elementos funciona de maravillando, creando una película que es una maravilla visual. Ver los gadgets de cada personaje, la isla donde viven las gallinas o la instalación en la que tienen que infiltrarse nos regala unos diseños buenísimos.
Esta nueva Chicken Run transmite unas vibraciones perfectas desde el primer fotograma, consiguiendo contar algo nuevo con unos personajes reconocibles que son todo amor y diversión de principio a fin. La nueva granja parece perfecta pero esconde un oscuro secreto que conecta con la primera película de forma perfecta, y la sensación de «más grande, más pelicroso» que se supone de una secuela está cubierta más que de sobra.
En realidad, ya sabía a lo que venía cuando me puse la película en Netflix, y en cierto sentido la verdad es que esta segunda película de Chicken Run es más de lo mismo. Pero mola tanto que me tuvo con la sonrisa en la cara de principio a fin, no le pido nada más a esta película. Lo único malo que se me ocurre es pensar que vayan a pasar otros 20 años para que el estudio Aardvark se anime a producir una tercera película. Espero que sea un éxito de audiencia en Netflix, y gracias al streaming el stop-motion siga dándonos películas tan chulas como esta.
Comparto el trailer de la película:
Chicken Run: El amanecer de los nuggets es una estupenda película que hará las delicias de todos los miembros de la familia.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Maestro de Bradley Cooper con Carey Mulligan es un excelente retrato de la figura de Leonard Bernstein. Aprovechando su estreno en Netflix pude verla.
PUNTUACIÓN: 8/10
Un retrato del singular carisma de Leonard Bernstein y de su pasión por la música a medida que ascendía a la fama como el primer director de orquesta nativo de Estados Unidos de renombre mundial, todo ello tras su ambición de componer tanto obras sinfónicas como populares para Broadway. (FILMAFFINITY)
Bradley Cooper es un actor y productor de éxito y ha participado en infinidad de películas como actor. Su debut como director fue la excelente Ha nacido una estrella de 2018. Maestro es su segunda película, y además de escribir el guion junto a Josh Singer, la ha producido junto a Martin Scorsese y Steven Spielberg. La película de 129 minutos de duración cuenta con fotografía de Matthew Libatique y montaje de Michelle Tesoro. Además por supuesto de música de Leonard Bernstein y obras de Mahler y Beethoven entre otros.
Carey Mulligan como Felicia Montealegre y Bradley Cooper como Leonard Bernstein son las principales estrellas de la película. Otros actores son Matt Bomer como David Oppenheim, Vincenzo Amato como Bruno Zirato, Greg Hildreth como Isaac, Michael Urie como Jerry Robbins, Brian Klugman como Aaron Copland, Nick Blaemire como Adolph Green, Mallory Portnoy como Betty Comden y Maya Hawke como Jamie Bernstein.
Viendo la película, no dejaba de maravillarme por la elegancia que Bradley Cooper transmite en cada escena y como su movimiento de cámara parece planteado por el mejor alumno de Steven Spielberg. La calidad cinematográfica de la película planteada para contar la historia de la mejor forma posible me parece sobresaliente. Cada plano es perfecto, la iluminación es adecuada para la necesidad que plantea la escena, en muchos momentos optando por el blanco y negro, y las escenas fluyen con una suavidad que me dejó alucinado. Y todo ello, sin ponerse en medio de una historia llena de emoción, la compleja relación entre Leonard Bernstein y su mujer Felicia Montealegre. No sólo no se pone en medio sino que ayuda a que sintamos esa emoción y ese amor a menudo complicado que sintieron el uno por la otra y viceversa.
Bradley Cooper realiza una notable interpretación del maestro Leonard Bernstein. Hubo cierta polémica con el uso de una prótesis de nariz para que Cooper se pareciera al compositor, director de orquesta y divulgador musical judío, pero creo que el resultado es sobresaliente, consiguiendo que no parezca Cooper y a la vez que lo sugiera algo falso sino una seña de identidad del Bernstein. Cooper adopta los manierismos, la expresividad y el acepto de Bernstein mimetizándose hasta conseguir su interpretación más acertada.
Pero incluso mejor que Cooper está Carey Mulligan. Su interpretación es inmensa y llena la pantalla con una mujer que amaba a su marido aunque eso significara aceptar que él a su vez amaba a otros hombres. Hay momentos en los que una mirada suya dice más que cualquier diálogo, y la forma en que se enfrenta al cáncer que acabó con su vida nos regalan momentos super potentes, de esos que todo actor quiere tener en un personaje. Y Mulligan los aprovecha.
Tengo que reconocer que había un elemento que me echaba un poco para atrás a la hora de ver esta película, y es que claramente estamos ante un «Oscar-grab» de libro. La típica película que parece planteada para copar la temporada de premios y darle a Bradley Cooper el Oscar a mejor director, a mejor actor, o ambos. Porque qué mejor papel para ganar un Oscar que un genio homosexual que tuvo que vivir la mayor parte de su vida dentro del armario por miedo a las repercusiones que tendría en su carrera. Y que a pesar de ser homosexual, se debate también por su amor por su mujer y sus hijos. Sin conocer a Cooper de nada, transmite que se muere por ganar el Oscar, lo mismo que me pasó cuando vi Oppenhemer de Christopher Nolan, que aunque el director de Interstellar lo niegue, es igual de Oscar-grab que esta película.
Y dentro que esto esta sensación se confirma viendo la película, en realidad hay que reconocer que Cooper como actor borda al protagonista, y el Cooper director muestra una sensibilidad, un amor por el buen cine y un cuidado por los detalles para conseguir una película perfecta, que ¿Cómo no pensar en que Maestro pueda ganar todos los premios? Puestos a ver año tras año cómo dan los premios a películas mediocres por tocas temas «importantes», no me importaría que ganara una gran película que es simplemente eso.
No he comentado nada de la música, pero es una maravilla también. Como no serlo, al adornar la narración numerosas obras del compositor, como un tema de West Side Story o el número musical de On the town. Además, la película muestra varias piezas musicales dirigidas por Bernstein cuya ejecución en pantalla me parece magistral. En ese sentido, me parece interesante ver cómo en las dos películas de Cooper la música juega un papel fundamental, siendo un elemento clave en la trama y la ejecución de la historia.
De nuevo, Maestro es una película modélica que me ha gustado mucho y que me parece una nueva tarjeta de presentación para un director que muestra trazas de poder convertirse en uno de los grandes si en sus próximas 3-4 películas mantiene esta calidad y consistencia delante y detrás de las cámaras. Desde luego, como me pasa con Spielberg, Fincher, Allen o Scorsese, veré seguro la próxima película de Cooper como director sin necesidad de saber siquiera su argumento. La calidad mostrada hasta ahora es más que suficiente.
Comparto el trailer de la película:
Maestro es una película elegante que merece ser vista. Parece mentira que esta película sea la segunda película como director, porque demuestra una calidad y una sensibilidad cinematográfica al alcance de muy pocos directores actuales.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Aquaman de James Wan es de largo mi película favorita de la última hornada de películas inspiradas en los personajes de DC Comics. Es por esto que tenía muchas ganas de ver esta segunda parte, Aquaman y el reino perdido, sobre todo al seguir James Wan de director.
PUNTUACIÓN: 7/10
Al no poder derrotar a Aquaman la primera vez, Black Manta, todavía impulsado por la necesidad de vengar la muerte de su padre, no se detendrá ante nada para derrotar a Aquaman de una vez por todas. Esta vez Black Manta es más formidable que nunca y ejerce el poder del mítico Tridente Negro, que desata una fuerza antigua y malévola. Para derrotarlo, Aquaman recurrirá a su hermano encarcelado Orm, el ex rey de la Atlántida, para forjar una alianza improbable. Juntos, deben dejar de lado sus diferencias para proteger su reino y salvar a la familia de Aquaman, y al mundo, de una destrucción irreversible. (FILMAFFINITY)
La película fue dirigida por James Wan a partir de un guion de David Leslie Johnson-McGoldrick, colaborador habitual de Wan, que parte de una historia de Wan, Johnson-McGoldrick, Jason Momoa y Thomas Pa’a Sibbett. la película de 124 minutos de duración cuenta con un presupuesto de 200 millones y fotografía de Don Burgess, montaje de Kirk Morri y música de Rupert Gregson-Williams. Debido a los cambios en la dirección de Warner en lo referido a los personajes de DC Comics, el montaje final de la película ha sufrido numerosos cambios, al tratarse de la última película del DCEU, antes del reinicio que lideran James Gunn y Peter Safran.
Jason Momoa repite su papel protagonista como Arthur Curry / Aquaman. al igual que Patrick Wilson como Orm Marius, hermanastro atlante de Arthur, Amber Heard como Mera, la esposa de Arthur y madre de su hijo Arthur Jr, Yahya Abdul-Mateen II como David Kane / Black Manta. Dolph Lundgren como Nereus, rey de Xebel y padre de Mera, Temuera Morrison como Tom Curry, padre de Arthur y Nicole Kidman como Atlanna: La madre de Arthur y Orm y la antigua reina de Atlantis. El nuevo personaje de esta película es Randall Park como el doctor Stephen Shin, un biólogo marino obsesionado con encontrar Atlantis que trabaja para Black Manta.
Hay un término que me molesta mucho aplicado al mundo del entretenimiento, y es el de «innecesario». En redes sociales se crean narrativas tóxicas que perjudican a los estrenos en cine, y en el caso de Aquaman y el reino perdido además de innecesario se han inventado una nueva, y es la que opina que al ser la última película del DCEU, no merece la pena verse dado que esta película no va a tener continuación en el futuro, sea cual sea ese futuro. Y es una opinión perversa y muy dañina, dado que el objetivo de cualquier película es y siempre ha sido ofrecer un buen entretenimiento con principio y final sin pensar en nada más que lo que la película es. Y es este sentido, esta película cumple sin duda con su objetivo.
Me encanta James Wan y creo que aún está por llegar el día en que haga una película mala. Porque Aquaman y el reino perdido es una película super entretenida. Wan se ha especializado en el terror, pero en lo referido a la aventura pura, su habilidad como narrador nos ofrece unos momentazos alucinantes, unos planos increíbles y una imaginación genial a la hora de crear seres y sets donde tiene lugar la acción.
La película ofrece la misma premisa de la primera Aquaman, al presentar un problema que obliga a Aquaman a vivir una aventura por múltiples localizaciones a cual más exótica. La novedad es que Orm, el villano de la primera película y hermano de Arthur, se convertirá en involuntario compañero de aventuras, sirviendo esta película de rehabilitación al hacer las paces los hermanos, lo que es un elemento super satisfactorio de la película que me ha gustado mucho.
Si tengo un problema con la película, es el propio Jason Momoa. Esto no es un problema achacable a James Wan, dado que el casting del actor vino marcado desde BvS de Zack Snyder. Momoa creo que fue un error de casting tremendo al intentar resaltar la faceta de tío duro «bad-ass» frente a una caracterización fiel del personaje de los comics. Y en esta película Momoa no es tan gracioso como él se cree que es, forzando unos momentos de humor que no acaban de funcionar casi nunca y rompen el tono. Aparte, al tocar Momoa el guion hace que su personaje navegue entre su papel de padre que hará lo que sea por proteger a su hijo, el de un Rey aburrido que no consigue realizar cambios reales en Atlantis, el de aventurero gracioso que duda entre ser un héroe de acción y un chistoso. Y son muchas facetas que en dos horas es complicado unir adecuadamente.
Aparte, Momoa hace unos años era un tío duro cachas, algo que recuerdo de la primera película con sus múltiples escenas descamisado. En esta segunda película siempre lleva ropa y su papada cervecera me da la sensación que en su vida real se está divirtiendo a lo grande. Me da la sensación que Momoa se está convirtiendo en un Vin Diesel, alguien que intenta parecer duro cuando su cuerpo ya no le apoya. Los trajes que lleva parecen más armadura rígida que marca músculos que ya no están en la realidad, y esa es una sensación que tuve en numerosos momentos viendo la película.
En realidad, viendo Aquaman y el reino perdido, me reafirma en algo que ya pensé en la primera película, y es que Patrick Wilson hubiera sido el casting perfecto para Aquaman, aparte de por su parecido físico al personaje de los comics DC, porque es mucho mejor actor que Momoa. La parte de buddy-movie está bastante bien, aunque como digo que Aquaman haga bromas a costa de su hermano son detalles que no molan nada. Excepto la escena de la cucaracha, esa si está bien. En todo caso, Wilson y el resto de casting cumplen con lo que la película pide de ellos.
La película tiene numerosos momentos de voz en off que me sugieren las múltiples reescrituras que sufrió la película, al contar algún personaje los elementos de la trama necesarios para desarrollar la historia. Sin embargo, estas escenas no impiden que la película se disfrute. Un elemento que muestra estos cambios es el papel mínimo que le ha quedado para Mera, interpretada por Amber Heard, actriz envuelta en el juicio de Johnny Depp, que prácticamente ha desaparecido de la película.
En la parte del villano, Yahya Abdul-Mateen II como David Kane / Black Manta creo que lo hace bastante bien. Un villano que cumple bastante bien con su función y que ante su ansia de venganza no le importa ver el mundo arder, sobre todo al dejarse poseer por un poder ancestral que le dará unas habilidades sobrenaturales que sobrepasan a las de Aquaman. La parte del villano me gusta, empezando porque la película emplea bastante tiempo en que conozcamos su plan, algo que ayuda a que la amenaza sea más importante y funcione.
El diseño de producción y los efectos especiales me parece que están super bien. Por ponerle un pero, el reino perdido del título a veces se parece demasiado más de la cuenta a Mordor. Además, en la parte final la película cae con el vicio que han sufrido las películas de Warner, al acabar con un villano de CGI que no puede imponer al ser la primera vez que aparece en pantalla. Hechas estas apreciaciones, la verdad es que me encantan las diferentes localizaciones de la película, y el efecto subacuático me parece una pasada. Cuando estás viendo la película se justifica el presupuesto que ha tenido la película.
Aquaman y el reino perdido no inventa ninguna rueda pero ofrece un entretenimiento más que digno que merece verse en una pantalla que proyecte bien la película. Me lo he pasado de maravilla viéndola, aún reconociendo el problema que le veo a Jason Momoa como protagonista. En todo caso, la aventura está genial y ofrece un final satisfactorio a esta serie de películas. No se le puede pedir más a una película de este tipo, lo que me da me vale.
Por desgracia, por un motivo o por otro, la sensación es que la película va a fracasar en taquilla, no interesando al gran público. o pensaba que la primera película había gustado a nivel general, pero parece que los cinco años transcurridos han provocado que esta película y su protagonista han restado el interés que pudiera haber. Y es una pena, porque como película de aventuras a mi me funciona completamente. Queda la opción que el público familiar acabe yendo aprovechando la temporada navideña, unas fechas muy propicias para ir al cine. Pero parece difícil que Warner recupere su inversión, siendo la cuarta película de Warner de este 2023 que fracasa, tras Shazam 2, Flash y Blue Beetle. Le deseo suerte a James Gunn y Peter Safran, les queda muchísimo trabajo para recuperar la ilusión del gran público por los personajes de DC Comics.
Comparto el trailer de la película:
Aquaman y el reino perdido es pura aventura y puro espectáculo. Es una pena la mala elección de Momoa, porque la película podría haber sido un éxito brutal. En todo caso, yo la he disfrutado.
PUNTUACIÓN: 7/10
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Poder ver en pantalla grande una película japonesa de Godzilla era algo demasiado bonito para dejarlo escapar. Así que me fui con mi hijo a ver Godzilla Minus One, película escrita y dirigida por Takashi Yamazaki.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
Japón, desolado tras el fin de la segunda guerra mundial, entra en crisis tras la aparencia de un monstruo atómico. (FILMAFFINITY)
Godzilla Menos Uno es una película japonesa dirigida, escrita y con efectos visuales de Takashi Yamazaki. Producida por Toho Studios y Robot Communications y distribuida por Toho, es la 37ª película de la franquicia Godzilla. La película de 125 minutos de duración tiene fotografía de Kōzō Shibasaki, montaje de Ryūji Miyajima y música de Naoki Satō.
Está protagonizada por Ryunosuke Kamiki como Kōichi Shikishima, un antiguo piloto kamikaze que vive con el remordimiento de no haber muerto en la guerra. Minami Hamabe es Noriko Ōishi, una joven que se convierte en madre adoptiva de Akiko, una bebé huérfana, que acaba ciendo acogida por Shikishima. Yuki Yamada es Shirō Mizushima, joven tripulante a bordo del Shinsei Maru, un barco de madera busca minas en el que se enrolará Shikishima. Munetaka Aoki es Sōsaku Tachibana, antiguo técnico del Servicio Aéreo de la Armada, Hidetaka Yoshioka interpreta a Kenji Noda, antiguo ingeniero de armamento naval que también trabaja en el Shinsei Maru, Sakura Ando es Sumiko Ōta, vecina de Shikishima, y Kuranosuke Sasaki hace de Yōji Akitsu, capitán del Shinsei Maru.
Me gustan las últimas películas americanas de Godzilla, y disfruté mucho viendo Godzilla vs Kong con mi hijo, aceptando la idea que han convertido a Godzilla en el mecanismo de defensa de la Tierra contra amenazas monstruosas. Casi un héroe, vamos. Pero dentro de eso, tengo que reconocer que ver una película en la que se vuelve al concepto de monstruo salvaje y amenazador que puede destruir a la civilización es mucho mejor. Godzilla Minus One es una vuelta a los orígenes, y me ha parecido un triunfo de principio a fin.
Las apariciones de Godzilla son todas espectaculares. La primera al principio de la película me flipó y casi convierte la historia en una película de terror. Los combates marinos son estupendos, transmitiendo la idea de estar ante un monstruo imparable ante el que nada puede hacerse. El momento de la persecución del barco de Shikishima tiene una tensión brutal. Y el ataque de Tokio es una escena increíble en la que en algunos momentos parecía que se hacía un homenaje a las películas clásicas en la que un actor con un traje de Godzilla se movía entre maquetas de edificios hechas de cartón y madera. Pero rodado de forma increíble en la que te duele ver morir a toda esa gente. El diseño de Godzilla le convierte en un monstruo imponente y amenazante, y creo que es uno de los éxitos de la película.
Pero quizá el gran éxito de Godzilla Minus One que lo eleva de la media son los estupendos personajes humanos. Empezando por el protagonista, Kōichi Shikishima, un piloto kamikaze que se negó a morir y que se considera un cobarde, amplificado por la primera escena de la película. Al principio esa cobardía hace que no conectes con él, pero verle luego como hace lo correcto a pesar de creer que no merece seguir con vida me parece una evolución tremenda para el personaje. El climax enfrentando sus miedos me parece de lo mejor que he visto este año en una película.
El resto de secundarios me gustan mucho también. Noriko, una joven que acoge a un bebé cuyos padres murieron porque alguien tiene que hacerlo. O los tripulantes del barco buscaminas Shinsei Maru en el que trabaja Shikishima. En especial Kenji Noda, el ingeniero que inventará el plan para luchar y derrotar a Godzilla. El gran problema de las películas americanas siempre ha sido el factor humano, y en Godzilla Minus One se convierte en uno de sus principales éxitos. Por cierto, que en una película japonesa se critique abiertamente al gobierno y al ejército japonés y se les acuse de los problemas del país me parece un elemento de crítica sorprendente que me gustó mucho. La idea de la gente corriente uniéndose contra Godzilla es estupenda. Si es que prácticamente todo lo hacen bien.
El guion me parece estupendo. La idea de volver al pasado y situar la película justo tras la Segunda Guerra Mundial añade un elemento retro que consigue que conectemos con los protagonistas. Y que justo en ese momento en que Japón se encuentra en su peor momento sea cuando ataque Godzilla añade tensión y sensación de amenaza, al no tener Japón suficiente potencia de fuego para derrotarle. Que se le derrote con inteligencia y no tanto con artillería me parece una idea genial también. Dentro de una historia muy acertada, la forma en que el drama golpea a los protagonistas me parece estupendo también, con una muerte que me impactó muchísimo.
El diseño de producción me parece también una pasada. Empezando por la creación del Japón destruido tras la guerra, que luce espectacular en la película. Comentaba antes la sensación de «caja de galletas» en el ataque de Godzilla a Tokio. Pero en realidad es sólo una sensación, porque la escena con la escala de destrucción es tremenda. El momento en que Godzilla coge el tren en el que va Noriko, o cuando carga su rayo de energía resultan terroríficos.
El directo Takashi Yamazaki realiza un trabajo espectacular. Los planos de cámera a pie de calle para ver el tamaño y la monstruosidad de Godzilla funcionan siempre y añaden una tensión brutal, y los generales de destrucción lucen impresionantes gracias a un uso brillante de los efectos especiales y el CGI. De hecho, la película tiene un presupuesto ridículo sobre todo comparado con el de los blockbusters americanos, pero la verdad es que luce increíble de principio a fin. Sin duda puede mirar de tu a tu a películas de 200 millones de presupuesto contando con una fracción de ese dinero.
Y si a todo esto le sumamos un climax estupendo con una forma imaginativa de matar a Godzilla, y un giro final para dar un final feliz a la historia, tenemos un éxito brutal de principio a fin. Bueno, dentro que en la mejor tradición de las películas japonesas, en realidad Godzilla no está muerto y se está regenerando. Aunque no estoy seguro y no lo he mirado, diría que el Minus One hace referencia que esta película sería una precuela además de un reboot de la primera película clásica de Godzilla, al terminar la acción en 1947, mientras que las películas antiguas estaban ambientadas en los años 50. Podría estar equivocado, pero si es como digo la verdad es que tiene todo el sentido.
Por cierto, se me ha olvidado comentar la estupenda música de Naoki Satō, que aparte de realizar una buena partitura estoy también seguro al 99% que utiliza el tema clásico de Godzilla cuando ataca Tokio, lo que sería un elemento más que conecta con la idea de historia antigua y elemento retro, algo que le va perfecto a la historia.
Además, ver la película en versión original en japonés creo que también ha sido un plus. Oír la voz gutural de los actores me parece un acierto y posiblemente hizo que entrara aún más en la historia. Hasta en eso creo que Godzilla Minus One acierta. En serio, dentro del género de monstruos, esta película de Godzilla me parece un peliculón. Pero no solo, ya que como historia de redención y de la humanidad uniéndose para combatir a un enemigo más grande que la vida, la película es un éxito total.
Comparto el trailer de la película:
Godzilla Minus One es un peliculón, me ha encantado. No puedo recomendarla más. Si te gustan las películas de monstruos, no te la puedes perder.
PUNTUACIÓN: 8.5/10
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Aunque en breve se estrenará en Netflix, me he animado a ver en pantalla grande La sociedad de la nieve, la película de J.A. Bayona en la que vuelve a contar la historia de supervivencia de los pasajeros supervivientes a un accidente aéreo que ya vimos en ¡Viven! de Frank Marshall en 1993. Y merece la pena.
PUNTUACIÓN: 8/10
En 1972, el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya, fletado para llevar a un equipo de rugby a Chile, se estrella en un glaciar en el corazón de los Andes. Solo 29 de sus 45 pasajeros sobreviven al accidente. Atrapados en uno de los entornos más inaccesibles y hostiles del planeta, se ven obligados a recurrir a medidas extremas para mantenerse con vida… Basada en «La sociedad de la nieve», de Pablo Vierci.
Juan Antonio García Bayona (Barcelona, 1975), es uno de los directores de cine español más internacional. Es autor de películas como El orfanato (2007), Lo imposible (2012) y Un monstruo viene a verme (2016) en España, y fue elegido por Steven Spielberg para dirigir Jurassic World: el reino caído (2018).
El guion de la película es de Bernat Vilaplana, Jaime Marques, Nicolás Casariego y el propio Bayona, adaptando la novela La sociedad de la nieve de Pablo Vierci. Pedro Luque es el director de fotografía, Jaume Martí realiza el montaje y Michael Giacchino se encarga de la música. El rodaje tuvo lugar en Sierra Nevada, Montevideo, Uruguay y Chile y Argentina en los Andes, incluido el lugar real del accidente. La película tiene una duración de 144 minutos y ha sido seleccionada para representar a España en la edición de los Oscars de este año. Netflix la estrenará en streaming en 4 de Enero.
Bayona dirige a un reparto de actores argentinos y uruguayos para conseguir mayor verosimilitud, entre los que encontramos a Enzo Vogrincic Roldán como Numa Turcatti. Matías Recalt como Roberto Canessa, Agustín Pardella como Nando Parrado, Tomas Wolf como Gustavo Zerbino, Diego Vegezzi como Marcelo Pérez del Castillo. Esteban Kukuriczka como Adolfo «Fito» Strauch, Francisco Romero como Daniel Fernández Strauch, Rafael Federman como Eduardo Strauch, Felipe González Otaño como Carlitos Páez, Agustín Della Corte comos Antonio «Tintín» Vizintín, Valentino Alonso como Alfredo «Pancho» Delgado, Simón Hempe como José Luis «Coche» Inciarte, y Fernando Contigiani García como Arturo Nogueira, entre otros actores.
La sociedad de la nieve tenía dos handicaps a priori. El primero es que a pesar de haber pasado 30 años, recuerdo muchísimo ¡Viven!, la estupenda película de Frank Marshall que contó estos mismos hechos. El segundo es que en apenas 3 semanas la película se estrenará en Netflix. El 4 de enero, en concreto. La suma de ambos elementos me hizo dudar si ver la película en el cine o esperarme a verla en casa. Me alegro de haberla visto en el cine.
J.A. Bayona crea una película llena de drama y emoción que consigue tener al espectador sobrecogido la mayor parte del metraje. La escena del accidente aéreo casi hizo que me diera un ataque al corazón de la tensión. Y la situación de los supervivientes plantea un drama humano de proporciones tremendas. A Bayona a veces se le va la mano a la hora de putear a los personajes para enfatizar el elemento dramático, me acuerdo por ejemplo de Lo Imposible. Pero esta película está contada con muchísimo tacto y respeto a las personas que vivieron esta situación.
El casting de actores sudamericanos está estupendo y consiguen que la idea de hermandad y la emoción de la situación se transmita al espectador. La idea de Bayona, que no se si estaba ya en el libro, de hacer que diferentes supervivientes cuenten determinados tramos de la película mediante la voz en off, me parece un recurso super interesante que me funciona completamente. Por la parte humana, la película me parece que es un éxito monumental.
Aparte de esto que en el fondo es lo fundamental, la verdad es que Bayona ha rodado la película de forma espectacular. Los paisajes nevados son sobrecogedores, y escenas como la avalancha me dejaron aguantando la respiración. No me importa reconocer que las lágrimas surgieron en varios momentos, y es que la película era todo emoción. A pesar de saber el final de la película y que 16 personas fueron rescatadas con vida, la tensión en algunos momentos era bestial, por ejemplo cuando vemos que personas aceptan que estaban a punto de morir y lo hacían sin miedo.
La sociedad de la nieve es una película que lo hace todo bien. El diseño de producción es sobresaliente, y me parece que la música de Michael Giacchino es un éxito que sabe transmitir el elemento humano y las ganas de sobrevivir de las personas que lo hicieron. Me parece una pasada descubrir que una parte de la película se rodó en Sierra Nevada y no en los Andes. Y para durar casi dos horas y media, el visionado se me pasó en un suspiro.
Pensaba en algún elemento menos bueno, pero la verdad es que La sociedad de la nieve es una película que lo hace todo bien. Me parece que el éxito creativo para J.A. Bayona es total. No puedo recomendaros más esta película, dentro que hay que saber a lo que se va, entiendo también que la temática igual no es del agrado de mucha gente o que haya espectadores que no quieran ver una película «para sufrir». En mi caso, yo la he disfrutado muchísimo.
Comparto el trailer de la película:
La sociedad de la nieve es un peliculón que se va a ir a mi lista de mejores películas del año.
PUNTUACIÓN: 8/10
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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