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Crítica de Ford v Ferrari, de James Mangold

Ford v Ferrari (Le Mans 66) de James Mangold es una buena película basada en hechos reales del mundo de las carreras con unos excelentes Christian Bale y Matt Damon. Una película que lo hace todo bien pero que se me queda en «buena sin más» y alejada de mi top de películas de 2019.

PUNTUACIÓN: 7/10

Ford v Ferrari se centra en un excéntrico y decidido equipo americano de ingenieros y diseñadores, liderados por el visionario automovilístico Carroll Shelby (Matt Damon) y su conductor británico Ken Miles (Christian Bale). Henry Ford II y Lee Iacocca les dan la misión de construir desde cero un nuevo automóvil con el fin de derrocar el dominio de Ferrari en el Campeonato del Mundo de Le Mans de 1966. (FILMAFFINITY)

James Mangold (Logan, Tren 3:10 a Yuma) dirige y escribe el guión de esta película inspirada en hechos reales que adapta el libro de A.J. Baime. Además de Mangold, Jason Keller, Jez Butterworth y John-Henry Butterworth colaboraron en el guión. Ford v Ferrari cuenta con música de Marco Beltrami ( Logan, Tren 3:10 a Yuma, Yo, Robot, Guerra Mundial Z…) y una excelente fotografía de Phedon Papamichael (Tren 3:10 a Yuma, Nebraska,…)

Viendo el equipo técnico, no hay duda que Mangold confía totalmente en sus colaboradores habituales, y lo cierto es que en lo referido a estos apartados, la película es irreprochables, y se demuestra el viejo dicho que si algo no está roto, no lo cambies.

Christian Bale es Ken Miles, un piloto inglés que es un desastre en su vida normal y que solo es feliz cuando conduce. Matt Damon es Carroll Shelby, un expiloto campeón en Le Mans experto en el diseño coches de carreras.

Ambos protagonizarán el asalto de Ford al trono de Ferrari en las míticas 24 horas de Le Mans de 1966. Para crear un coche de carreras ganador, Shelby y Miles tendrán que enfrentarse no a los italianos, sino a la burocracia de una gran empresa, la FORD de los años 60, que ahoga la creatividad y busca la estardarización de todo lo que hacen.

Escuchar a Bale y Damon en Versión Original ha sido una pasada, aunque reconozco que un poco complicada. Bale crea un acento super british cerrado bastante complicado de entender en muchos momentos, mientras que Damon añade a su interpretación un acento sureño algo más sencillo de entender. No es sólo el carisma, la personalidad y la buena química que ambos transmiten en pantalla, es que son grandísimos actores y detalles como los acentos, para igualarles a las personas reales a las que encarnan, es un detalle brutal.

Técnicamente, Ford v Ferrari está super bien rodada, la fotografía y el montaje de sonido son espectaculares y meten al espectador en el circuito al lado de Christian Bale. Hay varios momentos durante las carreras que son bestiales, creo que la faceta de película “deportiva” es una pasada. Pero además de como una funcional historia de carreras, la película funciona razonablemente bien como una fábula de creativos vs burócratas, gracias a unas notables interpretaciones que elevan el acabado final.

Sin conocerlo exactamente, me ha parecido que la recreación del mundo de las carreras de los años 60 es también perfecta, y he visto fotos de la época que demuestran que Mangold y su equipo han cuidado hasta el último detalle. La película ha contado con un presupuesto cercano a los 100 millones de dólares y la verdad es que lucen en pantalla. Este presupuesto es super importante teniendo en cuenta el momento de incertidumbre que están viviendo los grandes estudios para presentar propuestas que capten la atención del espectador y les hagan ir al cine porque la película parece mejor que la última serie de Netflix o la HBO, y demostraría que la Fox tiene una confianza total en el directo de Logan.

Dicho esto, y recalcando que la película en líneas generales me ha gustado y creo que todo lo que propone lo hace razonablemente bien, personalmente se me ha quedado en una película de «bien sin más». Ford v Ferrari es correcta en todo pero no consigue emocionarme nunca y no me dejó con ganas de volverla a ver. Quizá es porque nunca fui demasiado fan de las carreras de formula 1 o porque los protagonistas no tiene un verdadero desafío que vencer más allá de hacer que «el sistema y la burocracia” sean los antagonistas a superar, pero me ha parecido una historia muy funcional de dos personas muy diferentes que tienen que trabajar juntos para conseguir que sus sueños se hagan realidad.

Respetando todas las opiniones, no entiendo esta obsesión de encumbrar películas que son solo correctas, ni la falta de memoria de mucha gente para los que el estreno de la semana parece que sea siempre la mejor película del año… hasta el siguiente estreno 7 días más tarde. Es cierto que el carisma de Bale y Damon elevan la calidad de una película que en circunstancias normales sería muy normalita, pero en ningún caso se me ocurriría calificarla de sobresaliente.

Personalmente, una película sobre el mundo de las carreras y sus pilotos que me gustó mucho más que esta Ford v Ferrari fue Rush de Ron Howard (2013), con unos excelentes Daniel Brühl como Niki Lauda y Chris Hemsworth como James Hunt, que aún no me explico como pudo pasar tan desapercibida. Un película en la que nos muestran una rivalidad legendaria en el mundo de la Fórmula 1 de los años 70 con dos grandes pilotos con formas de ver la vida opuestas pero que compartían el amor por el deporte y el ansia de superación.

Comparto el trailer de la película:

Ford v Ferrari cuenta esta historia inspirada en hechos reales de forma correctísima y funcional, y es una película especialmente indicada para los fans de las películas deportivas de superación.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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Crítica de Zombieland Mata y Remata, de Ruben Fleischer

Ha sido genial volver a reirme con Zombieland Mata y Remata, secuela de la excelente comedia de 2009 que ha reunido al reparto original para una nueva aventura aún más loca y divertida.

PUNTUACIÓN: 7/10

En esta secuela y empleando el característico sentido del humor del que hizo gala «Zombieland», el grupo de protagonistas tendrá que viajar desde la Casa Blanca hasta el corazón de los Estados Unidos, sobreviviendo a nuevas clases de muertos vivientes que han evolucionado desde lo sucedido hace algunos años, así como a algunos supervivientes humanos rezagados. Pero, por encima de todo, tendrán que tratar de soportar los inconvenientes de convivir entre ellos. (FILMAFFINITY)

Ruben Fleischer vuelve a dirigir esta secuela, que cuenta con un guión firmado por Dave Callaham, Rhett Reese y Paul Wernick. El principal hallazgo de esta comedia es poder contar con el reparto original formado por Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Emma Stone y Abigail Breslin, a las que se les unen la divertidísima Zoey Deutch y la carismática Rosario Dawson.

Zombieland Mata y Remata ha conseguido que me muriera de risa durante los casi 100 minutos de duración. La primera Zombieland fue una de las comedias sorpresa de 2009 gracias a su estilo de humor negro a costa de los clichés del género de zombies y los atontados protagonistas masculinos. Y 10 años más tarde este tipo de humor grueso sigue funcionando.

Debo decir no obstante que el humor funciona gracias a la nueva dinámica que incorpora al grupo el nuevo personaje interpretado por Zoey Deutch, una pija tontísima con un coeficiente de inteligencia negativo que es asombroso que haya sobrevivido todo este tiempo. Los mejores momentos y los chistes más divertidos, excepto una escena en concreto que comento más adelante, son siempre con ella de protagonista. El hipocondríaco Jesse Eisenberg, el paleto amante de Elvis Woody Harrelson, o una Emma Stone enemiga del compromiso muestran sin embargo claras muestras de agotamiento y de repetir demasiadas veces el mismo chiste, que acaba quedándose sin gracia. Y junto a ellos, mi amor platónico Rosario Dawson, cuya mera presencia ya hace que mejore cualquier película, aunque lamentablemente tenga aquí un papel secundario y solo aparezca en dos escenas puntuales.

He flipado además con una escena concreta que es un plagio clarísimo de Shaun of the dead (Zombies Party, 2004), la genial comedia de Edgar Wright. No se si los escritores cuentan que sirva como homenaje de dicha película, y lo cierto es que es un puntazo divertidísimo, pero me ha parecido un detalle un poco chungo, porque es literalmente la misma broma, ampliada incluso.

En cuanto a la historia, diría que está mejor hilada que en la primera parte. Mientras que Zombieland era una serie de gags más o menos inconexos a los que dieron un anticlimático final con su climax en el parque de atracciones, aquí hay un hilo conductor claro en la búsqueda de Abigail Breslin, que se nota que es la actriz del grupo original que menos éxito tuvo durante estos años, ya que tiene un papel mucho menor que el resto.

Comparto el trailer de la película:

Zombieland Mata y Remata me ha divertido mucho aunque para mi ha mostrado claros síntomas de agotamiento de la fórmula. En todo caso, reconozco que no me importaría ver en 2029 una hipotética Zombieland 3.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de The Laundromat: Dinero Sucio de Steven Soderbergh (Netflix)

Steven Soderbergh estrena con Netflix su última película The Laundromat: Dinero Sucio, contando los entresijos de los paraisos fiscales y las compañía pantalla que abogados sin escrúpulos crean para que los poderosos oculten su patrimonio y no paguen impuestos.

PUNTUACIÓN: 5/10

Una viuda (Meryl Streep) investiga un fraude al seguro. Todas las pistas conducen a dos abogados de Ciudad de Panamá (Gary Oldman y Antonio Banderas) que se benefician de las lagunas del sistema financiero mundial…. Película sobre los llamados «papeles de Panamá», investigación periodística del 2017 en la que tras un filtración de un despacho de abogados se desveló que importantes personalidad mundiales tenían patrimonio no declarado en bancos de Panamá, paraíso fiscal. (FILMAFFINITY)

Dirigida por Steven Soderbergh a partir de un guión de Scott Z. Burns adaptando la novela de Jake Bernstein “Secrecy World: Inside the Panama Papers Investigation of Illicit Money Networks and the Global Elite.“, The Laundromat cuenta con un reparto de autentico lujo formado por Meryl Streep, Gary Oldman y Antonio Banderas en los papeles principales, y Jeffrey Wright, Robert Patrick, David Schwimmer y Sharon Stone entre otros como secundarios.

Tras años buscando financiación, Netflix produjo la última película de Steven Soderbergh The Laundromat: Dinero Sucio, historia en forma de fábula sobre el escándalo de los Papeles de Panamá y en general sobre la realidad de los paraisos fiscales. Un tema super interesante que sin embargo, tras ver la película, solo me transmitió una idea: Ahora entiendo por qué ningún estudio tradicional quiso financiársela.

Quedan lejos los días de los grandes éxitos comerciales de Steven Soderbergh como la serie de Ocean´s 11 o Erin Brockovich. Sin embargo, en los últimos años ha seguido ofreciendo una interesante filmografía alejado del mainstream que confirmaban que no ha perdido su buen ojo para contar historias a partir de un enfoque personal. Esto hace que sus películas sean de obligado visionado, incluso las fallidas como esta.

Y es que una cosa es contarnos como funcionan los paraísos fiscales y que el espectador entienda por la narración por qué están mal, no solo desde el punto de vista moral y ético en el que hay pocas dudas, sino también desde un punto de vista legal. Y frente a los grises legales y los complejos entramados societarios que a menudo impiden perseguir estas conductas, es básico un cambio en las normativas legales internacionales para perseguir estas conductas.

Sin embargo, Soderbergh opta por un panfleto político, una sátira en la que los villanos Gary Oldman y Antonio Banderas cuentan su historia a los espectadores mirando a la cámara y dirigiéndose a nosotros en todo momento. Digo sátira porque no hay matices, desde el primer fotograma son mostrados como unos gilis prepotentes que merecen ser “ostiados”, con trajes brillantes y ostentosos y actitud sobrada y chulesca. Esto provoca que a pesar de estar hablando de hechos reales muy serios que afectaron la vida de mucha gente, como la estafa de seguros mostrada, yo como espectador no pude tomarme en serio lo que me estaban contando.

Hay sin embargo una idea muy potente en la película que no conocía que merece destacarse y que casi justifica la existencia de The Laundromat, y es que los Estados Unidos fueron los creadores del primer paraíso fiscal de la historia en el estado de Delaware, paraiso fiscal que aún existe y que permite evitar cada año el pago de miles de millones a empresas de todo el pais. Esto es importante porque mientras se nos llena la boca de hablar de lugares exóticos como Islas Cayman o Panamá, resulta que el enemigo siempre estuvo en casa, y las autoridades no hacen nada para evitarlo.

Lamentablemente, a pesar del potentísimo casting, Meryl Streep o Antonio Banderas tienen poco donde rascar al actuar como narradores de parte. Gary Oldman está al menos curioso al interpretar a un abogado de origen aleman, adoptando un acento que al menos supuso cierto desafío interpretativo, pero poco más. Y el resto de secundarios de lujo, poco o nada que comentar porque poco o nada tienen que rascar.

Comparto el trailer de la película:

The Laundromat es una película denuncia fallida que, sin embargo, va a tener una difusión amplísima gracias a su estreno en Netflix, lo que me hace pensar que Soderbergh ha conseguido su objetivo que planteaba con ella.

PUNTUACIÓN: 5/10

 

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Crítica de Día de lluvia en Nueva York, de Woody Allen

Woody Allen mantiene una excelente plenitud creativa a sus 83 años y su última película, Día de lluvia en Nueva York, es una comedia atemporal que consigue que los espectadores salgamos del cine con una sonrisa.

PUNTUACIÓN: 7/10

Dos jóvenes llegan a Nueva York durante un fin de semana donde se topan con el mal tiempo y una serie de aventuras. (FILMAFFINITY)

Tras más de 50 películas dirigidas, Día de lluvia en Nueva York es la última película del director neoyorquino rodada en la Gran Manzana antes del boicott sufrido a partir del surgimiento del movimiento “Me Too”, que provocó que Amazon decidiera no estrenar la película en los Estados Unidos. Esta película ofrece una primera sorpresa al contar con el gran Vittorio Storaro (ganador del Oscar con Apocalypse Now, El Último Emperador y Reds) como director de fotografía, lo que ya asegura una elegancia alejada de las modas y de lo que se considera “hot” del momento.

La película está protagonizada por Timothée Chalamet, Elle Fanning, Selena Gomez, Jude Law, Diego Luna y Liev Schreiber entre otros.

Una película de Woody Allen ya debería ser suficiente reclamo por si misma, pero la polémica surgida al negarse su productora Amazon a estrenarla en Estados Unidos convierte en obligado el visionado de esta película. Allen mantiene a sus 83 años una notable madurez artística y creativa y es un género en si mismo, así que hay que aprovechar las ocasiones que nos quedan para disfrutar de una de sus obras.

Día de lluvia en Nueva York (A rainy day in New York en V.O., formato en que la vi) es una estupenda historia atemporal a partes iguales nostalgia de épocas mejores en una ciudad única como es la Gran Manzana, unida a una comedia ligera a costa de los profesionales del mundo del cine y los pijos neoyorquinos. Me lo he pasado muy bien viendo la película, no me voy a andar con rodeos.

Timothée Chalamet tiene el punto justo de pijo tonto de clase alta que hace que sea la perfecta versión joven de Woddy Allen. Siendo malo, no se si es que ha realizado una estupenda interpretación o que él realmente tiene ese toque snob y de superioridad, pero me gustó el camino y la evolución que sufre durante la película, aunque fuera a costa de que el mensaje, en cierta forma, sea que neoyorquinos son mejores que los demás y donde mejor viven es en su ciudad.

Elle Fanning también me alucinó con su papel de chica rica que intenta parecer más inteligente, profunda e intelectual de lo que realmente es. ¿Estamos ante una crítica velada al postureo actual de Instagram y del resto de redes sociales? Creo que los tiros probablemente vayan por ahí. Fruto de ello, queda ensimismada por el glamour del cine y sus profesionales y vive varias peripecias muy divertidas cuando conoce a un director (Liev Schreiber) en plena crisis creativa por su última película, un guionista con problemas familiares además de los que tiene en la producción (Jude Law) y un actor latino de éxito que, obviamente, suda carisma pero es un mujeriego (Diego Luna).

Selena Gomez es la tercera parte de este trío y es la persona «normal» que tiene que luchar por salir de la sombra de su perfecta y maravillosa hermana mayor, y que sirve de perfecto contrapunto del desequilibrado Chalamet.

Woody Allen aprovecha para reírse con su humor irónico característico de la gente del cine en general, de sus neuras, sus inseguridades, sus egos desmedidos y su necesidad de atención, lo que básicamente es reirse de si mismo como lleva haciendo más de 50 años. A mi este tipo de humor y su tono ligero alegado de polémicas me funciona siempre.

Aunque la historia está ambientada en la actualidad, por ejemplo se menciona la posibilidad de sacar entradas para ver el musical Hamilton, tiene un tono atemporal que la haría encajar perfectamente en cualquier momento pasado. La fotografía de Vittorio Storaro ha sido un lujo inesperado que sin duda ayuda a transmitir este feeling, y la lluvia en la Gran Manzana transmite el perfecto tono melancólico que necesitaba la película, además de la música de piano «de bar» que toca el protagonista.

Otra cosa que me llamó la atención y que acrecienta la sensación atemporal es el lenguaje viejuno, extra formal y educado con el que se expresan los protagonistas, al menos en la V.O. Los jóvenes protagonistas hablan de forma muy poco natural, desde luego no como hablan las nuevas generaciones, y casi parece que son versiones jóvenes de personajes mayores empezando por Chalamet, que es un joven Woody Allen.

La película es genial y ofrece justo lo que se espera de ella. En todo caso, si tengo que decir algo menos bueno sería quizá que Allen nos cuenta una historia bastante anecdótica, sin grandes dramas ni grandes pasiones. Aunque dado que la vida real es así, cada uno pensamos que nuestra crisis está destruyendo la civilización occidental cuando realmente es una tontería y una gota en el océano, así que Allen mantiene también en esto una gran coherencia.

Comparto el trailer de la película:

Woody Allen es un género en si mismo como lo es Clint Eastwood o Martin Scorsese, y mantiene una plenitud creativa que hace que sus películas sigan siendo un must-watch. Ojalá la salud le aguante y podamos disfrutar sus películas muchos años.

PUNTUACIÓN: 7/10

 

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Mientras dure la guerra de Alejandro Amenábar

Alejandro Amenábar firma una de las mejores películas de su carrera con Mientras dure la guerra, ambientada en el comienzo de la Guerra Civil y centrada en la figura de D. Miguel de Unamuno.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

España. Verano de 1936. El célebre escritor Miguel de Unamuno decide apoyar públicamente la sublevación militar que promete traer orden a la convulsa situación del país. Inmediatamente es destituido por el gobierno republicano como rector de la Universidad de Salamanca. Mientras, el general Franco consigue sumar sus tropas al frente sublevado e inicia una exitosa campaña con la secreta esperanza de hacerse con el mando único de la guerra. La deriva sangrienta del conflicto y el encarcelamiento de algunos de sus amigos provoca que Unamuno empiece a cuestionar su postura inicial y a sopesar sus principios. (FILMAFFINITY)

Alejandro Amenábar dirige, escribe el guión junto a Alejandro Hernández y realiza la música de esta película rodada en localizaciones históricas de Salamanca y que cuenta con una fotografía de Alex Catalán.

Reconozco que no conocía casi nada de la vida de Miguel de Unamuno más allá de ser uno de los más célebres escritores y filósofos de la generación del 98, y su mítica frase “venceréis pero no convenceréis”. Poder ver esta película hizo que me interesara por este importante momento de la historia de España y que quisiera saber más sobre estos hechos.

Karra Elejalde realiza una portentosa interpretacion de Miguel de Unamuno, un intelectual que representa en cierta medida lo que es España. Unamuno a lo largo de su vida cambió varias veces de ideas políticas y representaba un personaje incómodo para los poderosos, llegando a ser incluso desterrado por criticar al rey Alfonso XIII. Aunque inicialmente se posicionó contra la República por los abusos y asesinatos que se cometían, acabó entendiendo que un régimen militar no iba a devolver la legitimidad democrática y que cometía los mismos abusos y asesinatos que se suponía que buscaba evitar y combatir. De lengua larga, Unamuno nunca evitó dar su opinión sin importarle lo polémico que pudiera ser, y no hay duda que cometió errores a lo largo de su vida, aunque su discurso en la universidad de Salamanca pasó a la historia por su significado.

La película me ha gustado mucho porque intenta mostrar de forma ecuánime estos meses de 1936, alternando el conflicto interno de Unamuno ante una realidad más cruel de lo que él esperaba y los planes de Franco por conseguir todo el poder de la junta militar que se levantó en armas contra la república.

El casting de la película me parece muy potente. Además del propio Elejalde, destaca el actor Eduard Fernández, que realiza una imponente interpretación como el general José Millán-Astray, fundador de la legión y en la película. el antagonista intelectual de Unamuno. Santi Prego interpreta al caudillo Francisco Franco. Otros actores destacados son las actrices Patricia López Arnáiz e Inma Cuevas como las hijas de Unamuno María y Felisa, Mireia Rey como Carmen Polo esposa de Franco, y Luiz Zahera y Carlos Serrano-Clark como los amigos de Unamuno que fueron detenidos y asesinados, el Pastor protestante Atilano Coco y el profesor de izquierdas Salvador Vila.

Hay un montón de momentos de gran potencia dramática, como la detención delante de Unamuno de su amigo Salvador Vila, o los diálogos entre Unamuno y Millán-Astray. O las escenas de Unamuno con sus hijas, en especial la combativa Felisa, y sobre todo, la escena de Unamuno con Franco y su mujer en el que Unamuno entiende que el bando nacional es igual de malo que el republicano. Por no hablar del excelente climax de la película marcado por el discurso de Unamuno en la Universidad en presencia de Carmen Polo y Millán-Astray.

Me gusta el mensaje que en una Guerra Civil no hay bando bueno, cometiendo ambos actos horribles, y el conflicto entre el idealismo de salón y la dura realidad de la calle. Pero incluso en esos momentos, las personas con valores morales fuertes deben levantarse ante la injusticia, quien sabe si aún a costa de su vida.

Visualmente, la película tiene una elegancia atemporal que hace que dentro de diez años o más seguiremos viéndola. Rodar en localizaciones reales sirve para transmitir la sensación de verosimilitud, y algunas escenas tienen una belleza impresionista que ayudan a enfatizar la lucha de D. Miguel por encontrar su camino en medio de esta oscuridad.

Obviamente, la película es una obra de ficción que muestra momentos históricos reinterpretándolos con motivos dramáticos y de economía narrativa. En este sentido, una cosa que me llamó la atención es el hecho que Amenábar presenta a Franco como un hombre dubitativo y un poco pusilánime, cuando parece ser que en realidad era más complejo e inteligente de como es mostrado. Un ejemplo que ilustra este punto de vista es la escena en que se muestra la decisión de Francose usar los símbolos monárquicos como la bandera y el himno para unir a todas las facciones rebeldes como un hecho fortuito, casi una casualidad, cuando en realidad fue una decisión consciente y calculada de Franco en un acto público en Sevilla, nada que ver con su estancia en Salamanca.

Otro elemento polémico es la teoría que Franco pudo acabar la guerra atacando Madrid en 1936, y decidió no hacerlo por interés personal prefiriendo rescatar al destacamento atrapado en el Alcázar de Toledo para convertirse en un héroe para las fuerzas nacionales, lo que alargó la guerra varios años y en consecuencia, causó miles de muertos. Aunque el ego de Franco hace que convertirse en caudillo sea fuera una posibilidad  muy razonable, varios historiadores han puesto en duda las opciones militares reales de  Franco de conquistar Madrid, dado que mandaba una fuerza que era claramente insuficiente para atacar las fuerzas republicanas destinadas en la capital y controlar una ciudad con millones de habitantes. Dar voz a esta teoría hace que Franco sea, si cabe, aún más el villano de esta función.

Agradezco que esta película se haya estrenado porque hizo que me interesara por estos hechos y provocó que buscara documentación que ampliaran mis conocimientos. Solo por esto, doy gracias a Amenábar por su valentía en rodarla, aunque creo que queda claro que aunque intenta mostrar estos hechos de forma ecuánime, en el fondo él tiene claro quien considera que son los “malos” de esta historia. Así, aunque se sugiere que durante la república antes del alzamiento militar se cometían asesinatos de signo político por fuerzas de izquierdas, los únicos asesinatos que se muestran son los del bando franquista. En este sentido, hay una clave muy importante cuando Unamuno se sorprende cuando Franco le reconoce que ellos también asesinan a sus oponentes políticos igual que los republicanos, pero los nacionales son mejores porque «dejan que los detenidos se confiesen para poder ir al cielo».

Tras acabar la Guerra Civil en 1939, obviamente España se convirtió en una dictadura horrible y los vencedores nacionales maltrataron y torturaron al bando perdedor durante casi 40 años, hasta la llegada de la democracia. Durante estos años no hay ninguna duda quien fue la víctima y quien el verdugo, pero en 1936 estamos ante un momento complejo de nuestra historia en el que probablemente no había un bando “bueno” siendo ambos merecedores de reproches, y el drama de las dos Españas nunca fue tan claro.

Como digo, creo que Mientras dure la guerra es una película importante, y su importancia no disminuye a pesar de las posibles dudas históricas que pueda contener algunos aspectos puntuales del relato, y me  parece muy importante en este momento en que nuestra sociedad parece más polarizada que nunca.

Comparto el trailer de la película:

Mientras dura la guerra me ha parecido una película notable que merece ser vista por todo el mundo y que creo que puede significar la mejor película dentro de la amplia filmografía del director español.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

 

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