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Crítica de El Gambito de Dama de Scott Frank (Netflix)

El Gambito de Dama es la última gran serie estrenada en Netflix. La serie creada, escrita y dirigida por Scott Frank basada en la novela de Walter Tevis ambientada en el mundo del ajedrez de los años 60 cuenta con una impresionante Anya Taylor-Joy como la problemática protagonista.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Miniserie de 7 episodios. Kentucky, años 60. En plena Guerra Fría, la joven Beth Harmon (Anya Taylor-Joy) es una huérfana con una aptitud prodigiosa para el ajedrez que lucha contra la adicción mientras trata de convertirse en la mejor jugadora del mundo.

Scott Frank es un escritor estadounidense con un currículum muy interesante, con guiones en películas como Malice, (Harold Becker, 1993), Get shorty (Berry Sonnenfeld, 1995) o Minority Report (Steven Spielberg, 2002). Ha sido nominado en dos ocasiones a los Premios Óscar en la categoría de mejor guion adaptado por sus guiones de Out of Sight (La maravillosa película de Steven Soderbergh de 1998) y Logan (James Mangold, 2017).

En 2014 dió el salto a la dirección con la estupenda Caminando entre las tumbas protagonizada por Liam Neeson, y en 2017 creó, escribió y dirigió Godless, estupendo western estrenado también en Netflix. El gambito de Dama es su segunda serie con Netflix, creada junto a Allan Scott, y en este caso adapta la famosa novela de ficción escrita por Walter Tevis, publicada en 1983. Scott Frank escribe y dirige los 7 episodios de que consta esta serie. Para ello ha contado con la fotografía de Steven Meizler, montaje de Michelle Tesoro y música de Carlos Rafael Rivera.


El principal reclamo de esta serie es la alucinante interpretación de Anya Taylor-Joy como Beth Harmon, una joven super dotada que intentará convertirse en la mejor jugadora de ajedrez, un deporte dominado por los hombres, en plena guerra fría, y que tendrá que enfrentarse a sus problemas con las drogas, el alcohol y el trauma provocado por la muerte de su madre cuando era una niña.

Anya Taylor-Joy realiza un tour-de-force interpretativo de los que marcan una carrera. Beth es inteligente, educada pero asocial, al no estar interesada por otra cosa que no sea el ajedrez. Taylor-Joy transmite inteligencia, personalidad y saber lo que quiere, pero a la vez muestra una parte de fragilidad y dolor por un pasado que no ha acabado de aceptar. Su adicción a las drogas resultado de su paso por el orfanato y una adolescencia un tanto desestructurada con una familia adoptiva la mete en una espiral autodestructiva.

Y además de todo esto, Taylor-Joy transmite una belleza magnética en pantalla, del tipo que no te permite dejar de mirarla. A mis años queda un poco viejuno hablar de “crush”, pero me declaro totalmente rendido ante su belleza. En este sentido, hay que decir que la ambientación de los años 60 ayuda también a mostrar a Beth en un momento histórico que fue clave para el diseño, la moda y los avances sociales, y que hace que aparezca siempre bellísima.

Aunque Taylor-Joy tiene en la actualidad 24 años, interpreta a Beth desde los 13 años, recién entrada en la pubertad, hasta los casi 20 en que termina la serie, en ese momento 1968. Las escenas de Beth de niña con 9 años cuando es llevada al orfanato están interpretadas por Isla Johnson, mientras que la Beth de 5 años es Annabeth Kelly.

Aunque Anya Taylor-Joy monopoliza casi completamente la serie, debo decir que el resto del reparto me parece que están también super acertados. Bill Camp interpreta al señor Shaibel, el conseje del Orfanato Femenino Methuen que la enseña a jugar a ajedrez. En el orfanato, su única amiga es Jolene (Moses Ingram de adulta) hasta que finalmente es adoptada por Alma Wheatley (Marielle Heller), una ama de casa que sufrirá el abandono de su marido Allston (Patrick Kennedy). Pero también conoceremos a la madre fallecida Alice (Chloe Pirrie) que sufrió problemas mentales.

Dentro del mundo del ajedrez, Beth conocerá en su Kentucky natal a su primer rival y luego amigo Harry Beltik (Harry Melling), a Townes (Jacob Fortune-Lloyd) su primer interés romántico no correspondido, y a Benny Watts (Thomas Brodie-Sangster), un joven prodigio que es el mejor jugador de Estados Unidos cuando Beth irrumpe en el mundo del ajedrez. El gran “rival” de Beth en esta serie es el gran maestro ruso Vasily Borgov (Marcin Dorociński), el mejor jugador del mundo con el que se encontrará en varios torneos.

El Gambito de Dama es una serie excelente bajo cualquier punto de vista que merece mucho la pena. Hay veces en que el hype está totalmente justificado, y este es uno de esos casos. Como ya he comentado, la interpretación de Anya Taylor-Joy es maravillosa y de esas que marcan una carrera, pero lo cierto es que toda la producción me parece de diez.

Hay que reconocer que para el medio audiovisual, los años 60 son super agradecidos. Las mujeres, la ropa, los vehículos, etc… todo parece que tenga más glamour en esos años. En ese aspecto, todo luce de maravilla, pero hay además un diseño de producción estupendo, con una enormes sets que entiendo han estado rodados en localizaciones originales que permiten unos largos travellings mientras acompañamos a Beth en los diferentes torneos a través de hoteles maravillosos. Hay veces que una serie o película transmite una idea de “barato”, no es el caso de esta serie. Al contrario, el sobresaliente diseño de producción, la fotografía, vestuario, música, etc… da idea de una producción de promer nivel de calidad cinematográfica, que ha tenido a su disposición todo lo que ha necesitado.

Además, a pesar de los grandes espacios, las perfectas localizaciones y el feeling clásico, Scott Frank da en la diana porque pone en el centro de todo la psicología de Beth y su forma de enfrentarse al mundo, con lo que la empatía es automática. Este núcleo emocional se construye también con un ritmo pausado (que no lento) y una estupenda evolución de la historia, transmitiendo un gusto evidente por una narrativa de inspiración clásica.

Otro elemento a destacar es la dificultad de mostrar de forma interesante el mundo del ajedrez, que es el deporte menos visual del mundo, y que Frank consigue que sea interesante incluso para gente que no lo haya jugado en su vida. Creo que es también un gran mérito en su haber, mostrando que no es sólo un buen escritor, sino un interesante director del que estar pendiente de sus próximos trabajos. La forma en que equilibra el melodrama con la tensión de la competición y el entrenamiento obligatorio, siempre con Anya Taylor-Joy en el centro del huracán, me ha parecido maravilloso.

Ya véis que no se me ocurre nada malo que decir sobre El Gambito de Dama. Me parece también un acierto la forma en que amolda la duración de cada episodio a las necesidades narrativas, moviéndose los episodios entre los 46 minutos del tercer episodio y los 67 del séptimo y último. Además, también me han acertado mucho mucho el final, que me parece que de nuevo acierta en la diana. Creo que es una serie super redonda, y aunque habría opción a hacer una continuación, no se si lo mejor sería dejarlo ahora que están en lo más alto. Aparte del hecho que entiendo que la novela termina en este mismo punto. En todo caso, si eso significa volver a ver a Anya Taylor-Joy en la cúspide de su belleza, ¿donde hay que firmar?

Comparto el trailer de esta serie:

El Gambito de Dama es la siguiente gran serie de Netflix tras The Haunting of Bly Manor, y te la recomiendo completamente.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Y vosotros, ¿ya habéis visto esta serie, qué os ha parecido? Espero vuestros comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de The Mandalorian 2×03 (Ep. 11 – La Heredera) Disney+

El tercer episodio de The Mandalorian dirigido por Bryce Dallas Howard ha tenido el valor de conseguir volarme la cabeza y a la vez reconocer que no ha sido el mejor de lo que llevamos de segunda temporada, con la promesa además del que puede ser el gran episodio de esta tanda, que será el próximo.

ARTÍCULO SIN SPOILERS

PUNTUACIÓN: 8/10

Episodio 11, La Heredera. El Mandaloriano se aventura en alta mar y encuentra aliados inesperados.

Bryce Dallas Howard vuelve a la dirección de The Mandalorian en este tercer episodio de la segunda temporada, que vuelve a contar con guión de Jon Favreau. Howard dirigió el cuarto episodio de la primera temporada, «Santuario», en el que se presentó a Car Dune (Gina Carano) y vuelve para enfrentarse a otro episodio complejo técnicamente con multitud de extras y un mundo nuevo, cuyas localizaciones que soluciona con nota. La realidad es que no soy capaz de ver un sello de autor en estos episodios desde el punto de vista de la dirección, sí claramente el sello de autor de Jon Favreau, pero me alegra que el equipo de dirección elegido por Lucasfilm sea tan sólido como estamos viendo.

Es complicado escribir este artículo SIN spoilers cuando las revelaciones que se ponen encima de la mesa en este episodio son tan importantes, pero desde el principio he planteado esta serie de artículos para que puedan ser leídos por todo tipo de público, sobre todo por aquellos no frikis de Star Wars (como yo) que vemos obligatoriamente el episodio de estreno el viernes. Y no pienso cambiar de enfoque ahora, aunque veo que va a ser obligatorio una vez acabe la temporada escribir el análisis en profundidad de la temporada ese ya full spoilers.

Entrando en materia, este tercer episodio es muy importante porque demuestra (una vez más) la habilidad narrativa de Jon Fabreau y cómo mientras nos está ofreciendo un maravilloso viaje por la galaxia con Mando como protagonista, sabe que también debe dar momentos de conexión con el universo de Star Wars para que los fans flipemos. Y oh, boy!! menuda conexión más flipante la que nos acaba de regalar!!!

Frente al desierto de Tattoine del primer episodio y el mundo helado del segundo, el mundo acuático habitado principalmente por Quarrens y Calamaris ofrece un espacio en el que las amenazas a Mando son diferentes a todo lo visto hasta ahora. Y me gusta que la sensación es que el próximo episodio va a ofrecer otro mundo diferente a lo visto hasta ahora, lo cual se nota que es una decisión creativa muy evidente.

De igual forma, ver de nuevo a las fuerzas imperiales en este episodio es otro elemento colocado evidentemente para recordar que sí hay una trama en esta temporada, que es el argumento principal de la misión de Mando de entregar a Baby Yoda a algún Jedi que cuide de él.

Otro elemento sobre el que reflexionar de la participación imperial en The Mandalorian es que al final de la temporada pasada descubrimos que Moff Gideon (Giancarlo Esposito) tenía en su posesión el DarkSaber Mandaloriano. El arma, presentado en Star Wars The Clone Wars y posteriormente en Star Wars Rebels, se presentaba como el sable de luz del primer caballero Jedi de origen mandaloriano. Con el paso de los siglos, su posesión se convirtió en un símbolo de autoridad para la sociedad mandaloriana. En ese momento, el detalle no pasó más que para resaltar que Moff Gideon era efectivamente el causante del genocidio mandaloriano, pero si pensamos en quien era el último poseedor del Sable Oscuro, las posibilidades que se abren son extraordinarias.

Y no hay duda que Jon Favreau lo tenía claro desde el primer momento. No sólo esto, sino que las sorpresas y apariciones especiales que se muestran en este episodio pueden ofrecer unos momentos gloriosos en los episodios restantes. Dentro que obviamente The Mandalorian no puede contar con Luke, Han o Leia, me alegra que ya en esta segunda temporada empezamos a ver las verdaderas posibilidades que The Mandalorian dentro del universo de Star Wars.

Y como comentaba antes, este episodio es alucinante y al mismo tiempo me ha parecido el más flojo de los tres. Narrativamente creo que está perfectamente construido para resaltar las sorpresas, pero frente a las aventuras con principio y final de los primeros episodios, este parece que está construido para lanzarnos la sorpresa del personaje al que casi con toda seguridad veremos la semana que viene, lo que convierte el episodio en parte en un teaser de lo que está por venir. Dicho esto, he disfrutado del episodio como un enano, y se trata de pequeños matices para un episodio que en cualquier caso me ha parecido de nuevo modélico.

Comparto el teaser de este episodio:

The Mandalorian sigue en curso de hacer historia televisiva. Y la cita de este viernes puede ser aún más emocionante, ¡no puedo esperar!!

PUNTUACIÓN: 8/10

¿Habéis visto ya este episodio? No puedo recomendar más esta serie. Espero vuestros comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Patria, la serie del año (HBO)

HBO emitió el domingo el último y emocionante episodio de Patria, confirmando que estamos antes la serie del año en España y una historia de obligado visionado por todo el mundo.

PUNTUACIÓN: 10/10

Miniserie de 8 episodios basada en la novela homónima de Fernando Aramburu, que abarca 30 años del conflicto vasco y estudia el impacto del mismo sobre la gente común, como la viuda de un hombre asesinado a tiros por la banda terrorista ETA, que vuelve a su pueblo natal tras el alto el fuego de 2011, o la madre de un etarra encarcelado. (FILMAFFINITY)

Reconozco que no he leído la novela de Fernando Aramburu, no me encontraba nunca mental ni emocionalmente preparado para leer la historia de estas familia rotas por décadas de violencia etarra, violencia que tiene muchas formás más allá de los asesinatos y las bombas, y que aún está extendida en múltiples capas de la sociedad vasca.

Aitor Gabilondo es el creador y escritor de esta adaptación de la novela de Aramburu. Gabilondo es un guionista y productor de gran experiencia, siendo el creador de series con o El Príncipe, Allí Abajo o Vivir sin permiso. Los 8 episodios han sido dirigidos por Félix Viscarret y Óscar Pedraza, y cuentan con fotografía de Álvaro Gutiérrez y Diego Dussuel y musica de Fernando Velázquez.

Uno de los grandes aciertos de la serie es un extraordinario reparto de actores de origen vascos, que transmiten una autenticidad total en sus interpretaciones, gracias a las expresiones familiares como el uso del euskera que usan de forma habitual. Patria es, además de un retrato de una sociedad vasca que alentaba a los asesinos y los vitoreaba como héroes mientas acosaban a las víctimas haciéndolas parecer culpables de no se sabe qué, la historia inspirada en hechos reales de dos mujeres que nos muestran dos caras de esta moneda.

Por un lado está Bittori (Elena Irureta), esposa y víctima del terrorismo, al ser viuda del empresario Txato Lertxundi (José Ramón Soroiz), asesinado por ETA. Por otro lado tenenos a Miren (Ane Garabain), amiga de Bittori y madre del etarra condenado por el asesinato de Txato. A pesar de ser grandes amigas, Miren se unió al señalamiento de la familia de Bittori que realizó todo el pueblo, al entrar su hijo Joxe Mari (Jon Olivares) en ETA y negarse a pagar Txato el impuesto revolucionario. No por españolismo ni nada que se le parezca, sino porque económicamente no se lo podía permitir.

Tras el asesinato del Txato, asistiremos a las diferentes formas en que los miembros de la familia Lertxundi asimilaron su muerte. El hijo mayor Xabier (Íñigo Aranbarri), médico, sufrió un dolor terrible y una depresión que le impidió no sólo feliz sino ni siquiera intentarlo. Nerea (Susana Abaitua) la hija pequeña, bajo su aparente superficialidad, sufrió un profundo dolor interior que la hizo intentar alejarse lo más que pudo de la violencia y del Pais Vasco.

Los asesinatos de Joxe Mari también afectaron a su familia. Joxian (Mikel Laskurain), marido de Miren y padre de Joxe Mari vivió el resto de su vida atormentado por un lado por no haber sabido criar mejor a su hijo, y por otro por hacer el vacío al Txato, (amigo suyo de toda la vida) antes de su asesinato por miedo a la presión abertxale que domina el pueblo. Los dos hijos de Joxian y Miren, Arantxa (Loreto Mauleón) y Gorka (Eneko Sagardoy) se marcharon del publo para intentar hiur de la violencia y la presión etarra, sin llegar a conseguirlo completamente. Arantxa sufrió un ictus y vive incapacitada en silla de ruedas cuidada por sus padres en el pueblo, mientras que Gorka es escritor y locutor de radio y vive en Bilbao.

Patria es una maravilla. Para tratarse de un tema tan espinoso como es el de la violencia etarra, lo presenta de forma tremendamente elegante y centrada no tanto en los hechos, que también, sino en como los mismos afectan a las personas. Y en este sentido, las interpretaciones de todo el reparto me parece magnífico. Elena Irureta y Ane Garabain son unas actrices maravillosas que realizan probablemente las interpretaciones de sus vidas.

Bittori es una mujer y madre normal cuya vida se rompió en dos y que no tiene motivos por los que vivir, más allá de obtener las respuestas que nadia fue capaz de darla sobre los motivos de la muerte de su marido. Cada momento en que está en pantalla, la emoción está a flor de piel y conseguía que mi corazón sufriera por lo que ella y sus hijos tuvieron que sufrir, algo que es reflejo del drama que sufrieron cientos o miles de familias vascas no abertxales. El personaje de Bittori es perfecto por lo bien construido que está y lo realista que es, sin dejar de mostrar que no era ni mucho menos perfecta y a la que el drama y los años la han convertido en alguien antipática para con sus hijos y que no se deja ayudar.

Y también es espeluznante el viaje al infierno de Miren, que aunque inicialmente tenia firmes convicciones vascas, solo se preocupaba de cuidar de su familia y de andar con sus amigas. De la noche a la mañana, a partir de entrar Joxe Mari en ETA, cambia completamente y se convierte en una abertxale radical. De esta forma, pasó de escandalizarse por los episodios de violencia callejera a justificar los asesinatos de gente inocente, todo en nombre del amor por su hijo.

Mi compañera y amiga Lupe comenta que en la novela Miren tiene una mayor profundidad que en la serie, y muestra a una madre que se convierte en abertxale en la creencia que así protege a sus otros hijos y a su marido de la violencia pro-etarra, y que quiere tanto a su hijo que pone por delante este amor por delante de todo lo demás, incluso de la realidad de los hechos que cometió. Sin embargo, este matiz que me comenta no se ve en la serie, en la que hasta el giro final aparece caracterizada como la peor radical del pueblo que ha perdido el contacto con la realidad, algo que por ejemplo queda reflejado en un diálogo con su marido en el ella le dice “qué sabrás tu del amor de una madre (hacia su hijo encarcelado)”, a lo que Joxian le contesta “yo también soy su padre”. Lo que yo lo interpreto que él le dice que se puede querer a un hijo y no por ello justificar sus actos, que no tienen justificación bajo ningún punto de vista.

Elena Irureta y Ane Garabain están como digo maravillosas, pero no quiero dejar de destacar a todo el reparto, que ofrece unas interpretaciones que transmiten verdad y todo el dolor de cómo asimiló cada uno su dolor de una manera diferente. Todos ofrecen unos interesantes puntos de vista a las consecuencias de la violencia etarra y como afectaron a la gente que tuvo que sufrirla en esos años.

Además de su brillante ejercicio de revisión histórica, los 8 episodios de Patria me han resultado un prodigio narrativo, ofreciendo un ritmo perfecto a todos los episodios mientras se van planteando las vidas de las dos familias casi como un rompecabezas que se va resolviendo hasta ponerse la última pieza al final.

Un elemento espeluznante de Patria es conocer el papel de la iglesia vasca durante estos años, una iglesia y unos párrocos a menudo más radicales que los propios chavales y que se convirtieron junto a la herriko tabernas en verdaderos reclutadores de asesinos. El cinismo del párroco local que tiene siempre buenas palabras para todos excepto las víctimas me ha repugnado profundamente, por ser un reflejo de lo que pasó ¿y sigue pasando? En muchos pueblos de Euskadi, sobre todo en los más pequeños.

Junto al papel de la iglesia, también se pone el foco en muchos momentos en la sociedad que calló y ayudó a acosar a las víctimas del terrorismo, haciéndoles el vacío en el pueblo, negándose a venderles en las tiendas, colocando pinturas en sus casas, hasta llegar al asesinato. El cinismo de esta sociedad que ve el retorno de Bittori al pueblo como un intento “de molestar” cuando ella es igual del pueblo que todos los demás me heló la sangre y no quiero ni imaginarme lo que tantas y tantas familias tuvieron que sufrir en ese ambiente.

Hubo controversia por el cartel que la HBO lanzó para promocionar la serie, poniendo al mismo lugar la violencia etarra y la violencia policial. Me alegra comprobar que, sin embargo, la serie nunca hace esa equiparación y desde el primer momento queda claro quienes fueron las víctimas inocentes y quienes los verdugos. Es cierto que existe una realidad añadida al drama del terrorismo, y es que las familias de los etarras también han sufrido por el encarcelamiento de sus hijos e hijas.

Pero queda claro que si alguien es responsable de ese sufrimiento, en primer lugar son sus propios hijos que cometieron los asesinatos, y en segundo la iglesia y en general la sociedad que radicalizó a toda una generación para luego abandonarles en las cárceles. Y me parece interesante que Aramburu en su novela planteara también el drama de las familias de etarras, pero esto nunca va a estar al mismo nivel que el dolor que ellos, los asesinos etarras, causaron a sus víctimas. Y no hay duda que los etarras eran asesinos sanguinarios, ya que se muestran varios atentados que me helaron la sangre y que resultan aterradores.

Además, la serie presenta también las torturas que Joxe Mari sufre tras su detención. Todo tipo de violencia debe ser perseguida e investigada, pero, de nuevo, desde mi punto de vista, esta realidad que sin duda existió no está equiparada a los asesinatos terroristas, ni desde luego tuvieron la misma extensión que los más de 850 asesinatos etarras.

Ante un problema tan complejo como fue el de la violencia terrorista y la sociedad que la amparó no existen soluciones mágicas fáciles. Me ha gustado por tanto que la serie, e imagino que lo mismo la novela, no los plantee tampoco. Me ha gustado mucho el final y me ha parecido un broche de oro para una serie que diría que puede aportar incluso un valor social añadido, al hacer que las víctimas del terrorismo vuelvan a estar en el debate de la calle y se muestre la realidad de estas familias que en gran parte han estado ninguneadas y olvidadas durante años.

Comparto el trailer de la serie:

Patria es de verdad una serie IMPORTANTE. La mejor serie de televisión del año y en general la mejor serie española hasta donde me llega la memoria. Un retrato descarnado pero necesario de lo que significó ser víctima de la violencia etarra durante los años más duros de su actividad armada, y que ahora tanta gente “de buena voluntad” quieren imponer su olvido como si esa violencia no hubiera existido.

PUNTUACIÓN: 10/10

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Crítica de The Mandalorian 2×02 (Disney+)

El segundo episodio de The Mandalorian estrenado esta semana en Disney+ confirma que Jon Favreau está cambiando el paradigma de la ciencia ficción desde la simplicidad, la calidad y el amor por el mundo de Star Wars.

PUNTUCIÓN: VA PARA CLÁSICO

El Mandaloriano debe llevar a una pasajera con una valiosa carga en un arriesgado viaje. Este segundo episodio tiene por título La Pasajera y ha contado con la sorpendente realización de Peyton Reed (Ant-Man), a partir de un guión de Jon Favreau.

No quiero comentar nada del argumento para no spoilear nadie, pero me maravilla la simplicidad de The Mandalorian, una serie creada con un objetivo sencillo, contar una aventura en la que el viaje es la recompensa. Aquí no hay tramas principales y secundarias, no hay arcos de personajes que crecen con las enseñanzas que aprenden. Es todo aventura, todo viaje. Sencillo y al grano. Y 100% satisfactorio. Ahora mismo no hay nadie haciendo nada igual en televisión, lo cual hace que aún aprecie más lo que Favreau, Filloni y el resto de Lucasfilm han creado.

Uno de los elementos que creo que merece la pena comentar en este momento es que uno de mis comics favoritos de siempre es Lone Wolf & Cub del escritor Kazuo Koike y el artista Goseki Kojima. Los paralelismos entre The Mandalorian y este manga son clarísimos, con Mando viajando por la galaxia cumpliendo misiones mientras protege a Baby Yoda. Uno de los elementos fundamentales del manga que se recogen es esta serie es que cada aventura era satisfactoria por si misma pero no implicaba una trama que continuara de un episodio a otro ni encerraba una moraleja para el lector.

El aspecto de héroe solitario ha sido también perfectamente reflejado en el western, del que Mandalorian también recoge muchas y claras influencias, además de series de televisión de los años 70 y 80 como El Prisionero o Kung-fu en las que el viaje era importante, no tanto el final del camino.

Si el primer episodio en Tattoine era 100% western con toques de Tiburón y Temblores, en este segundo el foco se dirige hacia la serie B y el género de terror. Había leído algún comentario relativo al primer episodio sobre que la historia estaba genial pero ambientarla en Tattoine resultaba un tanto repetitivo. El cambio de ubicación y de razas alienígenas de este episodio sin duda les hará muy feliz, reconozco que yo vine convencido de casa.

Además, se nota que Jon Favreau es muy inteligente y controla la narrativa audiovisual en todos los aspectos, dado que si en el primer episodio Baby Yoda casi no apareció, en este segundo tiene un enorme protagonismo en todo momento, y protagoniza momentos aterradores que recuerdan las películas de terror claustrofóbicas, cosa alucinante teniendo en cuenta que estamos ante una serie para todos los públicos.

Para resaltar este elemento de viaje y de etapas del camino, el estreno semanal de los episodios me parece que otro de los muchos aciertos de esta serie. La aventura es satisfacción en si misma, y tener que esperar por el siguiente capítulo no hace sino darle mayor valor. Frente a los 54 minutos del primer episodio, este segundo dura 41, pero es la duración perfecta para lo que la historia necesitaba. No sobra ni una coma, ni hay «minutos de la basura» en Mandalorian porque los capítulos tienen que durar 45 minutos obligatoriamente.

Otro elemento bestial es la realización y todo el elemento técnico. Como ya comentaba en el primer episodio, The Mandalorian luce mejor que el 99% de películas estrenadas en los últimos años, y este episodio no es una excepción. Hay un nivel alucinante y se nota que Disney ha invertido todo lo que Jon Favreau necesitaba para que la serie fuera lo mejor posible.

Comentaba en Twitter que si este era el nivel de un episodio «normal», íbamos a disfrutar muchísimo esta temporada. Cuanto más lo pienso más alucino con la calidad y el disfrute que The Mandalorian nos va a proporcionar en las próximas semanas.

Comparto de nuevo el trailer de esta estupenda temporada:

The Mandalorian va a ser la gran serie de ciencia ficción del año 2020, una pasada que ningún fan de Star Wars debería perderse.

THIS IS THE WAY!!

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Crítica de The Mandalorian 2×01 (Disney+)

Estoy super entusiasmado con The Mandalorian. No suelo escribir sobre episodios individuales de una serie porque prefiero valorar las temporadas completas, pero el arranque de la segunda temporada de la serie creada por Jon Favreau para Lucasfilm ha vuelto para recordarnos por qué esta serie puede marcar un antes y un después en la ciencia ficción televisiva.

Crítica SIN SPOILERS de este primer episodio.

El Marshall es el título de este primer episodio. En él, el Mandaloriano se dirige al borde exterior en busca de otros como él que le ayuden a encontrar la raza de Baby Yoda, tal y como vimos al final de la temporada anterior.

Jon Favreau es el director y guionista de este episodio. Es curioso, porque este es su primer episodio como director de la serie, cosa que no pudo realizar en la primera temporada. Y en este episodio vuelve a mostrar las señas de identidad que han hecho que los fans de Star Wars de todo el mundo volvamos a tener fe en las posibilidades de la franquicia galáctica.

Pedro Pascal vuelve a interpretar al Mandaloriano protagonista en un episodio en el que tiene un protagonismo casi total junto a Baby Yoda. En el casting de este episodio destaca John Legizamo como la voz de Gor Koresh, Amy Sedaris como la mecánica de Tatooine Pali Motto a la que conocimos en la primera temporada, y el estreno de Timothy Olyphant como el Marshall Cobb Vanth, que me ha parecido un personaje muy interesante que puede dar juego en próximos episodios. Y además, el final del episodio trae de regreso a un personaje sorpresa que me ha volado la cabeza.

Para empezar, hay una aparente falta de ambición de Jon Favreau a la hora de plantear este episodio, que no busca inventar la rueda, solo contar una historia ambientada en el mundo de Star Wars de la mejor manera posible, añadiendo capas de profundidad a varias razas que hasta ahora no la tenían. Pero que algo parezca sencillo o luzca simple no significa que lo sea, o que no haya un increíble trabajo de producción para la creación de este episodio.

En los 54 minutos que dura este episodio Favreau vuelve a dar una master-class narrativa. En un prólogo que enlaza con el género negro y el mundo criminal de la galaxia, nos recuerdan cual va a ser el hilo conductor de esta segunda temporada para Mando. Debe encontrar a otros Mandalorianos que le ayuden a encontrar a otros miembros de la raza de Baby Yoda para dejarle con ellos. Y esa misión le vuelva a dirigir a Tatooine.

Y la nueva aventura en el desierto de Tatooine es modélica en todos los aspectos, empezando por su clara inspiración en el western, género con el que Star Wars encaja a las mil maravillas. El forastero que llega a un pueblo acosado, la presencia de un sheriff misterioso, y el mensaje de que razas enfrentadas deben aprender a trabajar juntas si quieren sobrevivir me parecen elementos super interesantes de este episodio. Más si cabe teniendo en cuenta la polarización existente en la actualidad en la sociedad americana.

Además, me alucina la narrativa de The Mandalorian casi sin diálogos, haciendo que la acción cuente la historia, con unos grandes paisajes desolados y una música increíble de Ludwig Göransson, que hacen que este episodio luzca muchísimo mejor que el 99% de películas de este año. Disney sabe que The Mandalorian es la serie estrella de Disney+ y se nota que no han escatimado recursos para hacer que la serie sea única y deje en mal lugar al 99% de las series actuales de televisión.

Me alucina también que a pesar de que sabemos que la serie ha sido rodada en el domo digital del estudio de Disney en California, con la tecnología digital creada para la primera temporada, la serie nos mete en Tatooine y nos transmite en todo momento que estamos en el desierto desolado. Nunca hay una sensación de «cartón-piedra» o que algo no es real. Y esto me vuela la cabeza.

Con este nivel técnico y de producción, no me extraña que Disney tenga las películas de Star Wars en stand-by hasta aclarar cual va a ser el concepto clave de la siguiente trilogía. De hecho, gracias a The Mandalorian, no echamos de menos ver nuevos productos de Star Wars.

Otro tema genial de esta segunda temporada es que este episodio expande la serie sin necesidad de que aparezcan los secundarios principales de la temporada uno como Greef Karga (Carl Weathers), Cara Dune (Gina Carano) o el Moff Gideon (Giancarlo Esposito), que parecía (y aún puede que sea) el villano principal de la serie. Tanto hablar de Ahsoka Tano (Rosario Dawson) en la previa a su estreno, y ha resultado que ¡el Mandaloriano no la necesitaba!! Al menos de momento.

No se si es sorpresa que este primer episodio me haya gustado tanto. Lo mejor es que hay tantas opciones disponibles para Jon Favreau, Dave Filloni y el resto del equipo de Lucasfilm, que nada impide que los siguientes episodios sean al menos igual de buenos. Y quien sabe si mejores. Lo cual me llena de alegría y expectación de cara a los próximos episodios.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

The Mandalorian ha empezado de la mejor forma posible en esta segunda temporada. Nos lo vamos a pasar genial en las próximas siete semanas, vuelve a ser un gran momento para ser fan de Star Wars.

THIS IS THE WAY!

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