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Crítica de Thunderbolts* de Jake Schreier

Ya tenemos la siguiente película de Marvel Studios, Thunderbolts*, dirigida por Jake Schreier. Y me alegra que por fin tengamos una historia redonda que sabe qué quiere contar y cómo sacar el máximo partido a sus protagonistas.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

PRIMERA PARTE DE LA RESEÑA SIN SPOILERS.

Un grupo de supervillanos poco convencional es reclutado para hacer misiones para el gobierno: Yelena Belova, Bucky Barnes, Red Guardian, Ghost, Taskmaster y John Walker. Después de verse atrapados en una trampa mortal urdida por Valentina Allegra de Fontaine, estos marginados deben embarcarse en una peligrosa misión que les obligará a enfrentarse a los recovecos más oscuros de su pasado.

Jacob Stacey Schreier (Berleley, California) es un director estadounidense. Fue miembro fundador de Waverly Films, un colectivo cinematográfico con sede en Brooklyn, y se unió a Park Pictures en 2006, estrenando su primer largometraje Robot & Frank en 2012, que pudo verse en Sitges. En 2015 estrenó Ciudades de papel, adaptación de la novela homónima de John Green de 2008. Antes del estreno de Thunderbolts*, Disney le hizo dirigir uno de los capítulos de la estupenda Star Wars Tripulación perdida.

Schreier dirige esta película con un guión de Eric Pearson (escritor en plantilla de Marvel Studios que ha trabajado en varias películas del estudio como Thor Ragnarok y Black Widow y que también estará en la película de Los 4 Fantásticos) y Joanna Calo (co-showrunner de The Bear junto a su creador Christopher Storer), a partir de una idea de Pearson. La película tiene una duración de 126 minutos y un presupuesto orientativo de 180 millones de dólares. Además, ha contado con fotografía de Andrew Droz Palermo, montaje de Angela Catanzaro y Harry Yoon y música de Son Lux

En el reparto encontramos a un montón de caras conocidas dentro del MCU. Florence Pugh interpreta a Yelena Belova, la nueva Viuda Negra a la que conocimos en la película de 2021 y que apareció en la serie de Ojo de Halcón. Sebastian Stan vuelva a interpretar a Bucky Barnes, Wyatt Russell es John Walker / U.S. Agent, al que conocimos en la serie Falcon and the Winter Soldier. En la película de Viuda Negra conocimos a David Harbour como Alexei Shostakov / Guardián Rojo y a Olga Kurylenko como Antonia Dreykov / Taskmaster. Mientras, Ant-Man y la Avispa presentó a Hannah John-Kamen como Ava Starr / Fantasma. Por último Julia Louis-Dreyfus es Valentina Allegra de Fontaine actualmente la directora de la CIA. Por último, la nueva incorporación al MCU es Lewis Pullman como Bob, un individuo con superpoderes que sufre de amnesia.

Empezando a valorar Thuderbolts* SIN SPOILERS, tengo que decir que estoy muy contento porque Marvel Studios por fin haya estrenado una película casi redonda que resulta satisfactoria. Tras los fracasos creativos de Capitán América Brave New World y The Marvels, poder disfrutar de una BUENA película del MCU era una necesidad. Y Jake Schreier cumple gracias a un guion muy sólido.

Thunderbolts* sabe qué historia quiere contar y cómo sacar el máximo partido a los protagonistas. Porque esta NO es una película de coreografías y explosiones, aunque hay varias y muy buenas. Estamos ante una historia de antihéroes que son personas rotas que tendrán que aprender a confiar en otras personas rotas como ellos, creyendo que es posible cambiar y hacer el bien quien sabe si una primera vez.

Me gusta mucho que Marvel Studios reconozca que Florence Pugh es la mejor actriz del grupo y plantee para ella el principal peso dramático de la película. Yelena lleva la película, la historia empieza con ella y es nuestros ojos a través de gran parte del metraje. Y tenemos a una gran Florence Pugh interpretando a una mujer rota tras la muerte de su hermana que se da cuenta que su vida como asesina a sueldo no tiene sentido y siente un vacío tremendo en su interior. La idea del vacío existencial y cómo luchar contra ello es la clave de la película. De hecho, podría decirse que el verdadero villano de la película es la depresión, la soledad y la enfermedad mental, y no Valentina Allegra de Fontaine. Algo que, por supuesto, es una interesante novedad en una película del MCU.

En este sentido, el sorpresón de Thrunderbolts* es Lewis Pullman como Bob. Pullman me ha parecido un actor excelente que transmite la confusión de otro personaje perdido con un pasado trumático. Bob, al igual que Florence, consiguió que las emociones corrieran a flor de piel durante el metraje. Y hace otra cosa que es tremenda, que es transmitir todo el poder y la oscuridad que saldrán al mundo real a partir del giro de la película. Un giro que de momento no comentaré, dejándolo a la segunda parte en la que entre a analizar la trama con spoilers. La forma en que la película nos muestra la enfermedad mental de Bob es uno de los éxitos absolutos de la película.

Otra de las cosas que me gusta mucho de Thunderbolts* es su capacidad de síntesis y de contar una historia completa en apenas dos horas. Dentro de lo cerrada que puede ser una historia en el MCU, claro. Digo esto porque en una película coral como ésta los guionistas podrían haber caído en el error de querer seguir a cada miembro del grupo antes de su reunión, cosa que hubiera hecho que la introducción se hiciera eterna. Entender esta clave es básica para conseguir un metraje ajustado a las dos horas en el que no sientes que te falta nada vital para entender la historia. Y de ahí el acierto de seguir a Yelena y cómo su última misión de limpieza para Valentina hará que se encuentre con otros 3 operativos en la misma ubicación, lo que pondrá en marcha la historia.

Una de las claves del disfrute de la película es haberla visto en versión original. Y es un placer escuchar a Florence Pugh y a David Harbour con acento ruso. Yelena es el corazón dramático de la película, a lo que hay que sumar una excelente química con Harbour. de hecho, Harbour está perfecto jugando al humor del personaje patético que realmente ama a su hija adoptiva y haría lo que fuera por protegerla. El Guardián Rojo tiene varios momentos de humor involuntario que funcionan, y también la emoción en el momento justo de la película, en que los héroes tienen que levantarse a pesar que el enemigo delante suyo sea imposible de derrotar. El trío formado por Pugh, Harbour y Pullman son los que mantienen la emoción y el interés de la película.

Sebastian Stan está bien como Bucky Barnes. Su papel es importante en la parte en la que el resto del grupo ve que es posible hacer lo correcto y convertirse en héroes a pesar de su pasado, porque Bucky (Soldado de Invierno) ya ha recorrido ese camino. Stan se nota que está muy a gusto con su personaje y sabe ser un escudero de las principales espadas (emocionalmente hablando) de la película. Dentro de los roles secundarios, a pesar de estar en el poster de la película, tenemos a Wyatt Russell como John Walker / U.S. Agent, que ya se enfrentó a Bucky en la serie de televisión, y que en la película juega al humor a costa del agente super capaz que irrita a todo el mundo. Pero que también tiene sus propios pecados en su pasado y un dolor a pesar de la fachada que intenta ofrecer.

Hannah John-Kamen como Ava Starr / Fantasma y Olga Kurylenko como Antonia Dreykov / Taskmaster son las partes secundarias del conjunto, sobre todo una más que la otra. De hecho, dentro de los traumas de los personajes que iremos viendo a lo largo del metraje, no vemos los de estos dos personajes, dejando claro, por si no quedara claro desde el principio, su naturaleza secundaria. Hablando de estas dos asesinas black-ops, la escena de acción a cuatro bandas con Yelena, Walker, Ghost y Taskmaster en la que cada personaje utiliza sus habilidades especiales, me parece una de las más originales que he visto en mucho tiempo.

Esto me lleva a la parte visual. Thunderbolts* tiene pocas escenas de acción, pero están todas muy guay. En especial Ghost y su habilidad de convertirse en intangible me parece una pasada dentro de un grupo que como ellos mismo dicen, sólo «disparan y pegan puñetazos». Me gustan mucho los trajes de los personajes, empezando por Taskmaster y también el de Ghost. Y por supuesto, del personaje al que vemos una vez conocemos el giro de la película. La película luce estupenda sabiendo la escala de lo que nos están contando.

La parte negativa de Thunderbolt* es todo lo relacionado con la villana Valentina Allegra de Fontaine interpretada por Julia Louis-Dreyfus. Marvel Studios sigue con su racha de villanos decepcionantes. Y comentaba al principio que en realidad el villano es la depresión y la enfermedad mental, pero dentro de ser así es algo provocado también por una Valentina super floja que es una villana de una sola voz, la de megalomaniaca que hará lo que sea para conseguir sus planes y no tener que responder de sus crímenes. Se que en USA Julia Louis-Dreyfus es una actriz super valorada, pero en el MCU no ha demostrado nada. Si eso, tiene el triste record de convertir a este personaje en lamentable.

Tampoco no me han gustado los 30 últimos segundos de película (antes de las dos escenas post-créditos). Creo que emborronan la que era una película brillante hasta ese momento, provocando una situación absurda que no hay por donde cogerla. Incluso aceptando las posibilidades que esto abre en el MCU de cara a las siguientes películas. Pero tengo que reconocer que a pesar de este mal final, he disfrutado mucho de la película, y recomiendo pasar por caja para ver la película en pantalla grande.

A partir de aquí voy a analizar los aspectos claves de la trama CON SPOILERS, sigue leyendo bajo tu responsabilidad.

Aparte de la lucha contra el trauma y la depresión que es el tema central de Thunderbolts*, la trama gira en torno a que el Congreso de los Estados Unidos quiere despedir a Valentina de su puesto como directora de la CIA por sus actividades ilegales, entre otras el intento de crear su propio superhéroe. Valentina intenta borrar cualquier prueba incriminatoria, lo que implica deshacerse de 4 operativos que han realizado misiones encubiertas para ella. Esto nos lleva a la brillante escena de acción a cuatro bandas entre Yelena, Walker, Ghost y Taskmaster que comentaba antes, que creo que está super chula. En medio de este combate, una caja es dañada y de ella aparece un amnésico Bob, que será clave a partir de ahora. Cuando Valentina descubra la identidad de Bob, la única persona que ha sobrevivido a los experimentos, querrá utilizarle para tener su propio superhéroe que la ayude a llevar a cabo sus planes de dominación. Algo que los antihéroes más inesperados intentarán evitar.

Una de las cosas que más me gustan de la película es que estamos ante una historia coral en la que no todos tienen el mismo peso, con varios secundarios claros desde el minuto uno. Y dentro de estos roles secundarios, estaba claro que uno de los personajes iba a morir en algún momento, para dejar claro que las apuestas eran altas y cualquiera podía morir. Sin saberlo, tenía la sensación que iban a utilizar una estrategia tipo Escuadrón Suicida entraba en todas las apuestas. Y claro, viendo la promoción y todo lo relacionado con la película, estaba claro que Taskmaster tenía todas las de perder. De hecho, los breves segundos en los que vemos la cara de Olga Kurylenko como Taskmaster no parecen que se rodaran con el resto del grupo, probablemente confiando toda la coreografía de acción a una doble que lleve su armadura, insertando su cara digitalmente en post-producción. Dentro que claramente Taskmaster iba a morir, tengo que decir que su muerte sorpresiva en medio de la brillante coreografía de acción resultó decepcionante. Decepcionante por lo anticlimática y por la falta de peso dramático. Es un pero pequeñito a una escena que por lo demás está muy bien.

Cuando ya nos quedamos con Yelena, Walker, Ghost y Bob, la película muestra sus señas de identidad, con una química tremenda entre estos personajes tan diferentes y parecidos a la vez. La frase con la que despachan a la fallecida Taskmaster «vivió matando y murió de esa manera» sería aplicable a todos ellos. Y que la asesina fuera Ghost, la secundaria absoluta del grupo, permite evitar que Walker y Yelena lo hagan. Sobre todo pensando que ambos buscan empezar un camino de redención. La posterior llegada de Red Guardian ofrece momentos de humor super divertidos. Y luego Bucky es la brújula moral que les marca el camino al que aspirar. Son un montón de piezas que encajan muy bien entre si, formando un tapiz brillante.

La sorpresa de Bob puede ser una de las peor guardadas de la historia del MCU. Bob es SENTRY / Void. Una persona sometida por Valentina a experimentos para convertirle en superhéroe bajo su control que sufre una enfermedad mental que provoca que su yo oscuro (Void) se haga con el control en situaciones dolorosas o de stress. Me encanta la interpretación de Pullman, y aún más cuando le vemos convertido en el brillante y super poderoso Sentry y el malvado Void. Por cierto, el traje de Sentry me parece una pasada, me encanta. Y sus poderes le convierten en alguien que puede mirar de tu a tu a Thor o Capitana Marvel. Su personaje es el MVP de la película, pensando que ya sabiamos que Florence Pugh lo iba a hacer genial, pero todo lo relativo a Sentry es novedoso y sobresaliente. La parte en la que los Thunderbolts* entran en la oscuridad de la mente de Bob para rescatarle a él y a Yelene me parece una de las mejores escenas recientes en una película de superhéroes. Desde luego, de las más inesperadas y satisfactorias. Otro de las cosas positivas de Thunderbolts* es que no caigan en la solución fácil de «quemar» personajes que tantas veces hemos visto en el MCU. Que Bob / Sentry / Void siga vivo y en el grupo plantea posibilidades muy potentes pensando que Sentry pueda enfrentarse a Thor, por poner una posibilidad automática que me viene a la cabeza.

No me ha gustado nada la villana Valentina. Es una megalomaniaca sin matices que resulta penosa. Como decía antes, me parece lo peor de la película de largo. Y en ese sentido, el final de la película es un fail como una casa. La idea que después de que Valentina intentara matarles a todos, que ha maniobrado para salir indemne ante la investigación del Congreso y lo consiga porque decide convertir a los Thunderbolts* en SU grupo ante los medios de comunicación, y Yelena y el resto acepten me resulta penoso, absurdo y ridículo. Al final, Valentina NO paga por sus crímenes. Patético.

La película plantea que Yelena, Walker y Ghost desean dejar atrás su pasado asesino oscuro y volver a la senda del bien. Red Guardian incluso verbaliza que quiere volver a ser adorado por el público como en Rusia. Si no piensas mucho en ello, eso podría explicar que Yelena y el resto acepten la mentira a Valentina que les convierta en héroes para la opinión pública. Aparte que en el fondo ha quedado claro que NO son héroes. Pero esto es una absurdez dado que Valentina intentó matarles en varias ocasiones. La frase de Yelena de «Ahora nos perteneces» es ridícula porque nada impide a Valentina volver a matarles en cuanto la interese, porque va a seguir controlando todos los recursos de la CIA.

Pero este giro final es aún más absurdo pensando que Bucky Barnes está allí, y todo su arco en la película es encerrar a Valentina por sus crímenes en la CIA. Puedo aceptar que Yelena en un momento egoísta pueda aceptar el gambito de Valentina, pero Bucky no lo haría jamás. Y puedo especular que Bucky pasa por el aro porque si tira de la manta Valentina iría a prisión, pero también Yelena, Walker y Ghost, que han sido asesinos a sueldo de Valentina. Pero la idea que Bucky acepte que esta megalomaniaca peligrosa siga controlando la CIA es absurdo y ridículo. Como digo, no me ha gustado nada este final.

Parte de la gracia de la promoción de la película empezaba por el propio título de Thunderbolts* ¿A qué viene ese *?¿Qué significa? La sorpresa viene cuando Valentina afirma que el grupo son sus NUEVOS VENGADORES. No los Thunderbolts, que es un nombre en medio de una broma repetida en varias ocasiones a lo largo de la película. NEW AVENGERS. En la escena post-créditos tenemos el que puede ser el conflicto en las próximas películas del MCU. La negativa de San Wilson / Capitán América a unirse a este grupo formado por la villana que además es la directora de la CIA va a provocar la existencia de dos grupos enfrentados. Estos Nuevos Vengadores de Yelena y Bucky (Absurdo) y los Vengadores que forme Sam, con un montón de opciones abiertas empezando con Doctor Strange, Shang-Chi, Hulk, Capitana Marvel, Photon y quien sabe si incluso Thor. Desde luego, si han querido plantear hype para Vengadores: Doomsday, lo han conseguido.

Tener la posibilidad de tener dos grupos de Vengadores enfrentados entiendo que era una idea demasiado jugosa para desaprovechar, debieron pensar los productores de Marvel Studios empezando por Kevin Feige y los hermanos Russo. Sin embargo, esto rompe lo que creo que pudiera haber sido el final natural de la película, en la que Mel, la ayudante de Valentina, acaba traicionándola tirando de la manta en la rueda de prensa, dejando a los Thunderbolts como héroes. Mel ve lo malvada que es Valentina y descubre que no dudará en matar a cualquiera que signifique una amenaza para ella, lo que incluye por supuesto a ella. Esto es algo que la película muestra explícitamente. Que no se atrevieran a llevarlo a cabo y planteen este final es decepcionante. Incluso aceptando las posibilidades que se abren para el futuro del MCU, de alguna manera ha empañado una película que esta siendo brillante.

La primera escena post-créditos es una broma con Red Guardian a partir de ver que uno de sus sueños se ha cumplido. La segunda anticipa este conflicto con el grupo que vaya a formar Sam Wilson, y nos deja con una sorpresa final, la llegada a nuestra realidad de una nave que lleva un símbolo de un 4 en su fuselaje. Esta sorpresa no lo es tanto porque la música ya anticipa el tema de Los 4 Fantásticos de Michael Giacchino, por lo que la identidad de los tripulantes de esta nave está claro desde el comienzo. Sin embargo, queda la duda de si el final de su película, que se estrena en apenas dos meses y medio, conectará con esta escena o será algo diferente. Veremos qué depara el futuro.

Lo que sí está claro es que tras varias decepciones, Thundebolts* vuelve a mostrar un MCU que apetece ver qué nos ha preparado a continuación. Un futuro que tengo ganas de ver. Espero que la película sea un éxito de taquilla, sin duda lo merece.

Comparto el trailer de la película:

Thunderbolts* ha sido una sorpresa muy positiva en una película casi redonda. Así si.

PUNTUACIÓN: 7.5/10



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Crítica de Falcon y el Soldado de Invierno episodio 6 (Disney+)

Dos años después del final de Vengadores Endgame, por fin vemos a Sam Wilson convertido en el Capitán América en el final de Falcon y el Soldado de Invierno, la segunda serie de Marvel Studios estrenada en Disney+.

Artículo CON spoilers.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Episodio 6. Un mundo, un pueblo.

Los Sin Banderas se vuelven más peligrosos. Sam y Bucky entran en acción.

El showrunner Marcolm Spellman escribe este último episodio de Falcon y el Soldado de Invierno junto a Josef Sawyer, que ha sido dirigido como los anteriores por Kari Skogland. El episodio tiene una duración de 52 minutos, lo que le convierte en el cuarto de menor duración, sólo superando a los dos primeros.

Como comentaba en la introducción, han pasado dos años desde el final de Vengadores Endgame, y poder ver por fin a Sam Wilson (Anthony Mackie) convertido en el Capitán América es una pasada. Me gusta mucho lo fiel que es el diseño del traje de la serie al diseño de Carlos Pacheco que Stuart Immonem convirtió en uno de los más molones trajes vistos en acción. En este sentido, las escenas en vuelo me flipan y me dan lo que llevaba esperando desde el principio de la serie.

Vista la serie ya en su conjunto, Falcon y el Soldado de Invierno ha sido espectacular y globamente entretenida, con varios momentazos increíbles, como el ver a John Walker empuñar el escudo ensangrentado, o el propio traje de «Capi» Sam. Aunque desde ya confirmo que para mi no llega satisfacer como debería por culpa de un guión muy deficiente. Y no me mal entendáis, me parece perfecto el camino que realizan los personajes a nivel general durante la serie y donde se encuentran al final. Creo por ejemplo que narrativamente tenía todo el sentido y era más interesante que Sam tuviera dudas al principio pero acabara abrazando su identidad de Capitán América al final de la serie tras sufrir una evolución y un aprendizaje. También mola (a nivel general) la presentación de John Walker (Wyatt Russell), que fuera brevemente el Capitán América, su «fall-from-grace» y que adopte al final su identidad comiquera de U.S. Agent con un traje perfecto. O que Bucky Barnes (Sebastian Stan) busque no sólo a vengarse de Hydra, sino intentar reparar el daño que causó a personas concretas que aún hoy siguen sufriendo por la pérdida de seres queridos.

En general, la serie tiene un feeling comiquero con el que conecto, y tiene destellos con momentos que están bien, pero te dejan en la mayoría de los casos con una sensación de que no han conseguido sacar todo el partido a la situación como hubiera sido deseable.

El problema es que la ejecución es realmente floja, lo que ha sido una decepción brutal. Y todo es culpa del flojísimo guión. Me imagino a Kevin Feige dándole el visto bueno a las ideas a nivel general viendo el timeline de la serie en la sala de escritores, pero luego Spellman ha fracasado terriblemente como creador de momentos carismáticos a partir de diálogos interesantes y una buena caracterización y evolución de los protagonistas.

El camino de Sam, Bucky y Walker es correcto, aunque no la ejecución, sobre lo que luego me extenderé. Pero todo lo relativo a Karly Morgenthau (Erin Kellyman) y sus Sin Banderas y el GRC me parece terrible. Ya he comentado en las reseñas previas de los episodios tres, cuatro y cinco los diversos problemas relacionados con ellos. Sobre el GRC, querer utilizarlo como metáfora del intento de expulsión de inmigrantes ilegales de Trump me parece que no funciona en ningún momento y queda como un pegote mientras la serie se mantiene en una estudiada ambigüedad.

Los Sin Banderas son unos villanos random y sin sensación de amenaza que no han estado a la altura de la serie. Eso para empezar. Pero partimos del problema de un showrunner que busca todo el rato que empaticemos con una terrorista que ha puesto un bomba y matado a inocentes porque su «lucha es justa», lo que transmite una lamentable traslación de esta historia de ficción con los disturbios raciales del BLM donde se quemaron casas y negocios de gente inocente y también se decía que había que «intentar comprender» a los manifestantes violentos, evitando calificarles de violentos o delincuentes, cosa que eran. NO todos los manifestantes lo son, claro, y está genial manifestarse contra el racismo, pero los violentos son violentos y querer ocultar esta realidad desde luego no creo que que ayude a aliviar los problemas que se viven actualmente en los Estados Unidos.

Esto vuelve a hacerse dolorosamente presente en este episodio en el terrible diálogo de Sam al senador de GRC «Dejen de llamarles terroristas«. Dice Sam ¿Y cómo llamas tú a alguien que pone una bomba y mata a inocentes? «Estas etiquetas, terrorista, refugiado, matón.. a menudo se usan para eludir la pregunta ¿por qué?» WHAAAAT? ¿Qué me estás contando? No hombre no, el discurso y en general toda la escena no funciona porque el diálogo es terrible en la medida que nos cuela de mala manera este ideario político tan pernicioso que nos alecciona para que creamos que determinadas violencias son buenas siempre que alguien diga que se hacen «por nuestro bien» o que la causa «es justa».

Y me parece estupendo la parte del discurso en el que dice que aspira a inspirar a la gente a hacerlo mejor «El único poder que tengo es que YO creo que podemos hacerlo mejor. No podemos exigirle a gente que de un paso adelante y no encontrarles a medio camino«. Esa parte está muy chula y me gusta, porque realmente esa es la esencia del Capitán América de los comics con los que he vivido toda mi vida. El que cree que para que las cosas mejoren todos bebemos ayudar en la medida de nuestras posibilidades. Y que si alguien necesita ayuda, es nuestro deber hacerlo sin importar nuestra conveniencia personal. Esta parte sí está muy bien.

Otro tema que en mi opinión no funciona es la forma en que nos intentar meter el tema racial en la historia. «Soy un hombre negro que lleva las barras y estrellas. ¿Qué es lo que no entiendo? Cada vez que cojo este escudo, se que hay millones que van a odiarme por ello. Incluso ahora, aquí, lo noto. Las miradas, juzgándome, y no puedo hacer nada para cambiarlo. Y aún así, aquí estoy sin super suero, sin pelo rubio u ojos azules.» Y el caso es que este diálogo sería brillante en el comic de Nick Spencer y Daniel acuña (entre otros artistas) que sí realizó un acertado análisis y crítica al racismo y al papel de los medios de comunicación en la sociedad americana que ayudaban a extender el odio y el conflicto. Pero aquí, en esta serie, el diálogo no funciona porque ¡es la primera vez que se pone el traje de Capitán América!! ¿Cada vez que cojo este escudo? ¿De qué estás hablando? De hecho, la gente que hay a su alrededor sin ninguna duda le vitorea, en el puente primero y tras salvar a los políticos después. ¿Quién le está odiando en ese momento? Claro que no funciona el diálogo, es que decirlo en ese momento es absurdo y no se corresponde con lo que estamos viendo, ni con el camino vital de Sam como personaje del MCU en el que nunca ha sufrido el racismo en pantalla. Por cierto, en ambos momentos le aplauden gente de varias razas incluidos blancos, sin embargo, tampoco es casualidad que en el momento del diálogo «– Ese es Black Falcon. -NO, es el Capitán América«, sólo se vean afroamericanos. Y todo eso aparte que es en respuesta a una pregunta del senador que le intenta explicar que el asunto de los asentamientos en un tema complejo, por lo que de hecho la respuesta de Sam no tiene sentido en el contexto de lo que esa persona le dice.

Pero si Karly es maniquea y tramposa, y no tanto ella sino el mensaje que Spellman lanza aprovechando ese personaje, muchísimo peor lo de Sharon Carter (Emily VanCamp), que se convierte en el verdadero desastre de la serie. De hecho, viendo de nuevo el tercer episodio sabiendo lo que sabemos ahora, te das cuenta que todo es un sinsentido terrible, y conecta completamente con el simplismo y los giros locos de las series de The CW, que en todo caso son honestas y saben qué tipo de producto son y a pesar de su falta de presupuesto y calidad profesional, hacen maravillas y transmiten su amor a los comics. Pero que de calidad de guión van justitas, justo lo mismo que este Falcon y el Soldado de Invierno. La idea que Sharon, lider de UN PAIS SOBERANO invitaría a Sam y Bucky a que se acercaran para detener a su principal activo, el doctor creador del suero del super soldado del que sólo ella tiene control y que le puede fabricar más, es una ridiculez que casi me hace pensar si Spellman nos trata a los espectadores como si estuviéramos tontos.

Sobre Bucky comentaba que es genial que busque reparar el daño a los familiares de la gente que mató. Pero su escena final con el padre de una víctima a la que mató está super mal rodada y peor, deja ambiguo un momento que debería haber sido super emocional. ¿El vecino de Bucky le ha perdonado? ¿Incluso si eso es imposible, ha encontrado algún tipo de satisfacción al conocer cómo murió su hijo y al menos eso le permite pasar páginas? NO lo sabemos, porque queda todo ambiguo debido a un montaje demencial. En todo caso, comentar que a pesar de su papel secundario, creo que Sebastian Stan está mucho mejor que Anthony Mackie y muestra un mayor carisma en pantalla que su limitado compañero.

Me gusta que en este último episodio John Walker aparezca como un héroe intentando detener a los Sin Banderas en Nueva York. Y su traje de U.S. Agent me parece perfecto. Pero sin embargo, Spellman hace que Wyatt Russell añada unos tics en su interpretación que no se entienden y no acaban de tener tampoco sentido. Además de hacerle decir una frase final que resulta de nuevo, absurda: «¡He vuelto!» ¿Has vuelto a donde? ¿Al ejército, te han readmitido? Realmente no se sabe porque, de nuevo, la escena está mal contada. Pero además, tiene lugar en la misma sala donde el ejército echó a Walker en el episodio anterior sin posibilidad de defenderse, lo que diría que es únicamente porque Julia Louis-Dreyfus (Condesa Valentina Allegra de Fontaine) sólo rodó con ellos un día y usaron el mismo set para las dos escenas, no porque esta tenga un significado concreto. Ni en un sentido ni en otro. Por cierto, el personaje de la Condesa es otro que tampoco funciona por su ambigüedad y por unos diálogos que no funcionan.

Sobre Sam / Capitán América, he comentado que me flipa verle volando con el escudo en la mano, y me traslada a los comics de Stuart Immonem y Daniel Acuña, entre otros artistas. Sin embargo, debo reconocer que el traje que es perfecto en los comics y a adaptación es literal, no acaba de funcionar en imagen real. No lo hace en lo referido a la cabeza, las gafas de vuelo y las orejas al aire, pero tampoco a la sensación de «hinchado» que da al cuerpo y sobre todo la zona de los hombros. Posiblemente esto sea una sensación subjetiva y no compartida por todo el mundo, pero debo decirlo porque así lo sentí. En todo caso, tampoco acabaron de acertar con el traje de Steve Rogers en su primera película o en la de los Vengadores, así que hay tiempo de ajustar hasta mostrar el que espero que sea el traje definitivo del nuevo Capitán América de cara a su próxima película, recién anunciada de momento en pre-producción.

Pero más allá del tema anecdótico del traje, Marcus Spellman hace un deficiente papel a la hora de construir la evolución de Sam. En la crítica del episodio pasado comentaba que NO habían mostrado correctamente dicha evolución y por qué si antes pensaba que el escudo era un símbolo que sólo tenía sentido con Steve, porqué ahora piensa diferente. «De qué serviría todo el dolor y el sacrificio si no estuviera dispuesto a seguir luchando» no es una explicación satisfactoria. Porque de hecho, él ya seguía luchando como Falcon, no es como si se hubiera retirado tras Endgame. Que no expliquen bien el cambio de opinión cuando explícitamente sí nos informaban de todos los motivos por los que NO debería ser el Capitán América narrativamente es el gran problema de la serie. Y lamentablemente, se veía venir que este último episodio tampoco se explica el cambio de criterio de Sam, no era un tema de «ya lo explicarán la semana que viene». Parece también claro que no quieren mostrar a un afroamericano admitir que se había equivocado en una idea previa, lo que al final confirma que tenía razón en mis críticas al episodio anterior, con unos problemas que no se han arreglado en este.

Falcon y el Soldado de Invierno es muy entretenida, no me molesta decirlo una vez más. Pero está muy mal escrita. Fijáos si está mal escrita que tras detener a los Sin Banderas, tenemos la escena en la que TRES supersoldados entran en un furgón para ser trasladados a la Balsa, y acaban muriendo en un atentado. Pero luego la noticia dice que murieron ¡cuatro!! Pero si sólo habían tres, ¿que mie~€¬ de guión es éste? Esta locura para terminar la serie sin otros supersoldados que Bucky y Walker, es de nuevo un elemento menor si se quiere, pero ilustrativo de lo mal acabado que está todo y que parece que les da igual que se note, lo que probablemente sea lo que más mal me sabe de todo el asunto. Y como esta, hay varias iguales durante el episodio.

Es una pena que teniendo las herramientas para haber hecho un serión, se hayan confirmado con una aventura normalita «sin más, que claramente me deja una sensación de decepción que se queda muy lejos del éxito creativo que supuso Wandavisión. De hecho, se nota que incluso en Marvel sabían que esa serie y no la de Bucky y Falcon era la buena y por eso le dieron prioridad a la hora de estrenarla.

Por todo lo expresado en las últimas semanas, me parece super equivocada la decisión de Marvel de permitir que Malcom Spellman escriba el guión de la próxima película de Capitán América protagonizada por Sal Wilson. No lo puedo decir de otra manera.

Comparto el trailer de este último episodio, que me alegra que fuera totalmente libre de spoilers.

Falcon y el Soldado de Invierno ha sido entretenida y espectacular, pero sin más. Algo que claramente me ha dejado sensación de decepción y de que los autores no han estado a la altura del encargo recibido. Una pena.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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