Crítica de Los Vengadores 11-12 de Jed MacKay y Francesco Mortarino (Marvel Comics – Panini)

Analizo el cruce de Los Vengadores de Jed MacKay con el actual arco de La Caída de X, que se ha desarrollado en los números 11 y 12 con dibujo de Francesco Mortarino y color de Federico Blee.

PUNTUACIÓN: 7/10

Un episodio relacionado con «Caída de X». Los Vengadores han estado suspendidos en el espacio demasiado tiempo, lo que representa un peligro para Orchis. Sabiendo que sólo tenían una oportunidad de atacar, esperaron a que Iron Man estuviera listo. Ahora el momento ha llegado.

¡Los Vengadores contra los Centinelas Stark! El contraataque de Orchis pone a Los Vengadores en desventaja después de que se descubra el verdadero alcance de los Centinelas Stark. ¿Podrán Los Héroes Más Poderosos de la Tierra enfrentarse a obstáculos imposibles?

Por una vez los editores de Marvel se han coordinado adecuadamente y un evento de la franquicia mutante tiene su reflejo en una colección que no pertenece a la misma. Y en este caso, la ocasión lo merecía, porque la masacre mutante provocada por Orchis en la Gala Fuego Infernal 2023 no podía quedar sin respuesta. Tras la miniserie Imposibles Vengadores de Gerry Duggan y Javier Garrón, ahora llega el momento del contraataque de los pesos pesados. Y Jed MacKay nos ofrece dos comics estupendos en lo que prima primero de todo es la inteligencia, no la fuerza bruta. El saber el momento de atacar y estudiar la forma de hacerlo provocando los mayores daños posibles a Orchis. Y esto me parece un momento muy inspirado de MacKay.

La historia ofrece un giro con la revelación que el antiguo vengador Hombre 3D trabaja para Orchis, Tras un estupendo cliffhanger que marca el final del número 11, el comic nos ofrece un contra giro bastante esperable, pero que creo que está bien ejecutado por parte de MacKay, ofreciendo una historia que es puro entretenimiento. Dentro de no ser un problema, me llama la atención que tanto los Vengadores como la Patrulla-X hayan repetido la idea del infiltrado que nadie sabe que lo es, algo que creo debería merecido un mejor planteamiento.

El comic está dibujado por Francesco Mortarino con color de Federico Blee, y me resulta correcto y resultón por momentos, pero sin llegar a alcanzar el nivel de calidad y personalidad que debería tener el dibujo de la que para mi debería ser la colección más importante de Marvel. La acción es aceptable aunque pecando de poco dinamismo. Pero lo que me sacaba un poco de la lectura es ver que todos los personajes tienen la misma cara (mirad a Tony Stark y al Hombre 3D de las páginas de muestra de abajo), o están dibujados desde el mismo ángulo, como si sólo supiera dibujarles en un plano concreto. Entre eso y las narices de los personajes, no puedo decir que haya conectado con el dibujo de Mortarino.

Como viene siendo habitual, dicho en negativo, el mejor arte de estos comics no está en su interior, sino en las portadas, la del número 411 a cargo de Stuart Immonem y la del número 12 de Joshua Cassara. Ambas me parecen espectaculares, pero en ambos casos aparte de vender el comic sirven para resaltar que el dibujo interior no está al nivel que se demanda de Los Vengadores.

Y la acción no para, porque al igual que vimos en Doctor Extraño, sin un segundo de respiro el final nos coloca directamente en el comienzo del evento Caza sangrienta guionizado por MacKay. Espero por tanto que la coordinación del evento con sus series asociadas será perfecto. MacKay ha brillado en las series individuales de personajes de segunda línea como Doctor Extraño y Caballero Luna, ya toca comprobar cómo se las gasta el escritor en los grandes eventos. Espero que el comic sea super impactante y entretenido, a ver si hay suerte.

Comparto las primeras páginas del número 11:

Los Vengadores de Jed MacKay son entretenidos, pero algo no acaba de hacer click, empezando por un dibujo que es sólo correcto. Veremos con qué nos encontraremos el mes que viene con el cruce de Caza Sangrienta.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Tokyo Vice temporada 2 (MAX)

Las historias ambientadas en Japón vuelven a estar de moda en el mainstream televisivo. La estupenda segunda temporada de Tokyo Vice emitida en Max es una buena prueba de ello.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Finales de los años 90. Jake Adelstein es un joven periodista norteamericano que trabaja para un importante periódico de Tokio. Bajo la supervisión de un veterano detective de la policía de la ciudad, Jake comienza a investigar el oscuro mundo de la Yakuza, la peligrosa mafia japonesa controlada por algunos de los criminales más poderosos del país. (FILMAFFINITY)

Tokyo Vice es una serie de televisión estadounidense creada por J. T. Rogers y basada en las memorias de 2009 de Jake Adelstein. Tras su exitosa primera temporada, Max dio luz verde a una segunda que cerraría las principales tramas abiertas. Esta temporada ha contado con 10 episodios que han sido dirigidos por Josef Kubota Wladyka (4 episodios), Alan Poul (2), Takeshi Fukunaga (2) y Eva Sørhaug. Los guiones corren a cargo de Brad Caleb Kane, Karl Taro Greenfeld, Francine Volpe, Ashley M. Darnall, Adam Stein, Annie Julia Wyman & Joshua Kaplan, Arthur Phillips, Jen Silverman y J. T. Rogers escribiendo el primer y último episodios de la temporada. La producción de la segunda temporada comenzó en noviembre de 2022 en Tokio y concluyó en agosto de 2023.

Ansel Elgort (Baby driverWest Side Story) interpreta al protagonista Jake Adelstein, un periodista estadounidense de Missouri que se traslada a Tokio. Cuanto más se queda, más se adentra en la corrupción de los bajos fondos de Tokio, donde nadie es lo que parece. Ken Watanabe como Hiroto Katagiri, detective de la división de crimen organizado. Es una figura paterna para Adelstein que le ayuda a atravesar la delgada y a menudo precaria línea que separa la ley del crimen organizado. Rachel Keller como Samantha Porter, una expatriada americana residente en Tokio que se gana la vida trabajando en el Onyx Club del distrito de Kabukicho. Sus clientes varían desde asalariados a clientes de alto standing y yakuza. Show Kasamatsu es Sato, un ejecutor del clan yakuza Chihara-kai que cobra dinero por protección y es el encargado de Samantha en el Club Onyx. Rinko Kikuchi como Emi Maruyama, la supervisora de Adelstein, una mezcla de varios colegas y supervisores que trabajaron con Adelstein en la vida real durante su carrera. Ayumi Tanida como Shinzo Tozawa, el líder del clan yakuza Tozawa, una organización rival de la Chihara-kai, que intenta establecerse en Tokio mientras sufre una enfermedad incurable,

Los nuevos personajes de esta segunda temporada son Miki Maya como Shoko Nagata, una detective de la Agencia Nacional de Policía asignada a Tokio, que pretende crear un nuevo grupo de trabajo para erradicar definitivamente el crimen organizado en la ciudad. Yōsuke Kubozuka como Naoki Hayama, un yakuza de alto rango en el Chihara-kai, que acaba de ser liberado de un encarcelamiento de 7 años y es nombrado segundo al mando de Ishida.

La segunda temporada de Tokyo Vice empieza justo donde se quedó la estupenda primera temporada. Y una de las cosas que más me han gustado es que ofrece un final satisfactorio a las tramas principales, dentro que como comentan los protagonistas en un momento determinado, el trabajo de periodista y de policía en realidad nunca termina. Siempre tendrán un nuevo caso, una nueva noticia que cubrir. Pero al menos el final de esta serie, que por lo que he leído no va a tener una tercera temporada, resulta perfecto.

La serie ha planteado una serie de tramas entrecruzadas, siendo la más importante la del periodista americano Jake Adelstein, que trabaja junto al policía Hiroto Katagiri para encontrar pruebas que les permitan detener a Shinzo Tozawa, el líder del clan yakuza Tozawa. Tozawa está consolidando su poder no sólo dentro de los clanes yakuzas, sino en los principales estamentos políticos y económicos de Japón, y parece imparable.

En paralelo, Sato, un yakuza del Chihara-kai sufre al descubrir que su hermano quiere seguir su camino criminal, mientras sufre a Naoki Hayama, un cruel yakuza de alto rango que acaba de volver a Tokyo tras un periodo en prisión. Además, intentará aclarar qué tipo de relación quiere tener con Samantha Porter, la chica de compañía americana que ha inaugurado su propio club y que tendrá que enfrentarse a los problemas que ello conlleva. Igual que Emi Maruyama, la supervisora de Jake Adelstein en el periódico que intenta compaginar su vida profesional con la personal, con el añadido de tener que cuidar a un hermano depresivo que vive con ella en casa y puede ser bastante despótico.

Los diez episodios de esta temporada consiguen moverse por todas estas tramas (y otras más) de forma ágil, de forma que la mayoría me interesaban. Dentro de esto, quizá la relación de Emi Maruyama o la del periodista gay con el oficial de la embajada americana son algunos de los elementos menos buenos de la serie. También la trama del club de Samantha acaba resultando de las tramas más flojas, hasta el punto de tener que buscarle los guionistas algo que hacer durante el cliax, aprovechando su relación con el resto de personajes. Por contra, el retorno de Shinzo Tozawa a Tokyo y su toma de control de la mayoría de clanes, excepto el Chihara-kai de Sato, resulta de las partes más interesantes. Al igual que ver como el poder y la influencia de Tozawa se extiende incluso por el periódico de Jake o la policía de Tokyo, de forma que parece imparable sin importar lo que él y Katagiri puedan hacer.

La tensión de la serie no deja de ir a más, de forma que en los dos últimos episodios están super bien. Y dentro de ofrecer un final satisfactorio, me llamó la atención que este final se plantee fuera del sistema, dado que el sistema y los métodos legales resultan insuficientes para vencer a Tozawa. Que haya que acudir al final que se plantea sólo puede verse como un fracaso de unas instituciones japonesas infestadas de corrupción. Esto puede ser una solución «realista», pero resulta desoladora. Unido a esto, los personajes me han gustado mucho. Y sobre todo me gusta que no sean perfectos y cometan errores y decepcionen a familia y amigos. El final con Jake pegándole una puñalada trapera a un compañero con tal de conseguir la noticia es un buen ejemplo de una ambición que pone por delante su carrera y la noticia a cualquier otra consideración. Que cada uno decida si es algo bueno o no.

Tokyo Vice me ha parecido una gran serie, la he disfrutado mucho. Si os gustan las temáticas japonesas y no tenéis problemas con series que e obligan a leer los subtítulos el 90% del tiempo, ya que los personajes hablan en japonés la gran mayoría del tiempo, hay muchas posibilidades que tu también puedas disfrutarlas.

Comparto el trailer de esta segunda temporada:

Tokyo Vice ha sido una serie estupenda que nos ha dejado con un buen final. Ojalá más series que saben terminar a tiempo como esta.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Ascensión de Potencias de X 4 de Kieron Gillen y R.B. Silva (Marvel Comics – Panini)

Estaba disfrutando moderadamente el capítulo final de la Era de Krakoa de la franquicia mutante, pero el giro que han planteado en Ascensión de Potencias de X de Kieron Gillen, R.B. Silva y David Curiel (y en Caída de Dinastía de X) me ha echado completamente. Desastre total.

PUNTUACIÓN: 4/10

¿Quién es el Traidor-X? Tras la mayor traición en la historia de La Patrulla-X, el Consejo Silencioso en el exilio debe actuar. Tienen un plan. ¿Alguien o algo puede sobrevivir a la experiencia? A medida que La Era de Krakoa avanza hacia su conclusión, las dos series que son una convergen en un acto de infamia.

Siempre digo que intento ser lo más «objetivo» posible, pero es un objetivo imposible, porque todos tenemos nuestros gustos que hacen que un comic o película nos guste o no lo haga por motivos concretos o por sensaciones inconcretas. Y en el caso de Ascensión de potencias de X hay un poco de cada.

En mi reseña del lamentable Caída de Dinastía de X ya comenté lo absurdo que me resultó el giro de hacer que Xavier fuera un traidor a la causa mutante, y como esta absurdez me ha echado del comic. Pero en realidad este giro tuvo lugar primero en el cliffhanger del tercer número de esta colección, que terminó con Xavier disparando a Rachel Summers. El momento estaba contado de una forma tan extraña, aparte del detalle de ¿De donde ha sacado Xavier la pistola?, que mi mente no podía procesar en ese momento la posibilidad que Xavier estuviera traicionando a la raza mutante. Y cuando leo este comic esta traición simplemente no tiene sentido. No lo tiene cuando en esa misma grapa Xavier iba a matar a una Moira McTaggert niña para reiniciar la realidad. Que decida no hacerlo y justo a continuación mate a Rachel y ponga en marcha la traición en un fail como una casa. Narrativamente no tiene sentido.

En Caída de Dinastía de X ya comenté lo ridículo y frustrante que es comprar dos series de 5 números que se supone que cuentan una historia autocontenida y satisfactoria para descubrir que no se entiende porque deberías haber comprado otras series adicionales de la franquicia mutante. Pero incluso sin haber leído ese Dead X-Men 4 donde se cuenta como tuvo lugar la traición (cambio de opinión) de Xavier, la sucesión cronológica de hechos que lleva a esta traición no tiene sentido. Desde el número 1 de esta colección Xavier se encuentra en el lugar nulo fuera del tiempo, por lo que esta traición debería hacer tenido lugar ANTES del inicio de esta miniserie, lo cual convierte todo lo que hemos visto hasta ese momento en una mentira que no debería haberse podido producir. Ya no es que ética o filosóficamente no me crea que Xavier sea capaz de convertirse en un asesino de masas para salvar a los mutantes, es que resulta ridículo que antes no matara a todos los simpatizantes de ORCHIS cuando tuvo ocasión, aún sabiendo que son malvados, y ahora nos tengamos que creer que matará a gente inocente. No es posible, la suspensión de credulidad ha saltado por los aires. Y si encima la cronología no se entiende o está poco clara, el problema es enorme.

Además del problema de Xavier, que ya es bastante grave, Ascensión de Potencias de X sufre por una historia de Kieron Gillen que se hace difícil de seguir en la mayoría de momento. Aparte del Lugar Nulo fuera del tiempo, en esta grapa tenemos escenas en Krakoa Pacífica (la Tierra), Krakoa Atlántica (la Sala Blanca) y Krakoa (la Tierra). ¿No son lo mismo? Parece ser que no. Apocalipsis que se suponía que había salvado al ser vivo Krakoa, pero parece que las islas son otra cosa que no acabo de entender. Y en estas islas, de repente aparece Éxodo al que no se le había visto en la Sala Blanca. ¿De dónde ha salido? Entre lo que no entiendo y lo que no tiene sentido o es un porque si, cuando dejo de ver las bonitas imágenes y me pongo a pensar en lo que me están contando, no dejo de ver los agujeros a todo. Y es una sensación terrible, pensando en que estoy pagando por un comic que debería ser satisfactorio en si mismo, cosa que esta miniserie no consigue ni siquiera pensando en la unidad que se supone que forma con Caída de Dinastía de X. A todo esto, otro detalle insatisfactorio es que Jonathan Hickman planteaba un orden de lectura para Dinastía de X y Potencias de X que hacía que la lectura fuera aún más satisfactoria. En el caso de estas miniseries es imposible que haya ningún orden porque los sucesos de los dos comics se cruzan varias veces, de forma que es imposible decir si hay que leer antes un comic u otro. En realidad, los dos chafan situaciones del otro. El bajonazo ha sido tremendo.

Y a todo esto, la traición de Xavier ha monopolizado esta grapa hasta el punto que la amenaza de Enigma, la inteligencia creada por Nathaniel Essex, casi ha quedado aparcada en esta grapa, con apenas unas viñetas con Moira y el final del comic con Madre Justa en la que el clon de Essex promete contar a Enigma todo lo que sabe. Mientras, aunque Xavier lo ha retrasado matando a Rachel Summers, en realidad parece que la solución de todos los males de los mutantes reside en que Jean Grey resucite con el poder del Fénix, lo que en realidad sería un final super facilón (si es que confirma) para una trama que ha sido exageradamente enrevesada, cuando no hubiera sido necesario pensando en lo parece que nos han contado.

En positivo, tengo que decir que me encanta el dibujo de R.B. Silva y el color de David Curiel. Silva ha sido el factor clave que hace que este comic sea mucho mejor que su compañero Caída de Dinastía de X, con el agravante del baile de dibujantes con Lucas Werneck y Jethro Morales. Todo lo que dibuja Silva luce espectacular. Y los personajes tienen una personalidad y una fuerza que Werneck ni sueña en poder añadir a la página. Incluso aunque la historia de Gillen resulta ininteligible en muchos momentos, Silva consigue que la lectura de este comic sea un placer. Como digo, el dibujo es con mucha diferencia lo mejor de este comic.

Lo malo es que la historia hace agua por todos lados. Los editores mutantes salientes la han cagado de forma alucinante. No se qué es peor, si leer estos comics o pensar que alguien pensó en este giro de Xavier y al resto de todo el staff editorial de Marvel y al resto de escritores, les pareció bien. Dado que sólo queda u número para terminar la miniserie, lo compraré para saber cómo se las apañan para terminar esta historia. Pero a pesar del estupendo dibujo de Silva, en realidad lo que me pide el cuerpo ahora mismo es dejar de comprar todo lo que tenga que ver con los mutantes de Marvel. Naufragio total.

Comparto las primeras páginas del comic:

A pesar de un dibujo estupendo, Ascensión de Potencias de X se ha ido a la mierda con el terrible giro de Xavier ideado por los editores de la franquicia mutante. Desastre absoluto.

PUNTUACIÓN: 4/10

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Crítica de Caída de Dinastía de X 4 de Gerry Duggan y Lucas Werneck (Marvel Comics – Panini)

Cuarto número Caída de Dinastía de X de Gerry Duggan, Lucas Werneck y Jethro Morales en el dibujo y Bryan Valenza en el color, un número en el que tengo que decir siendo suave que me han perdido completamente.

PUNTUACIÓN: 2.5/10

¡Mi aliado, mi enemigo! Dicen que un animal herido puede ser el tipo de animal más peligroso al que enfrentarse. A medida que la lucha entre los mutantes y Orchis alcanza un punto mortal, una revelación sacude a La Patrulla-X. ¡Las dos series que son una confluyen en una horrible traición a medida que La Era de Krakoa se acerca a su fin!

Los cuartos números de Caída de Dinastía de X y su serie hermana Ascensión de Potencias de X representan todo lo malo que ha tenido la Era de Krakoa que se encuentra en sus últimos coletazos. Empezando por un giro ridículo que ha convertido a Charles Xavier en un villano que matará a los humanos con tal que las I.A. de Nimrod y la Centinela Omega perdonen la vida a los mutantes y les permitan vivir en una «reserva» natural exclusiva para ellos. No es que sea ridículo, es que me ha repugnado profundamente. Pensar que los escritores y editores mutantes han pensado esta idea y nadie tuviera ningún reparo refleja el desvío moral que se vive en la oficina-X. E incluso si el mes que viene resultara que Xavier buscaba conseguir la confianza de las I.A.s para traicionarlas en el último momento, han convertido a Xavier en un asesino de masas con la destrucción de la nave militar que se dirigía a destruir la Ciudad Centinela. Ese es un pecado, un crimen en realidad, del que ya no se vuelve. No hay vuelta atrás para Xavier. Y es todo culpa de los editores idiotas con ideas de bombero.

Una idea de bombero torero que en realidad no era necesaria. Si ya era complicado ver a los mutantes luchar contra las diferentes facciones de Orchis por un lado, contra Nimrod, la centinela Omega y su Ciudad Centinela por otro, y contra la I.A. ENIGMA creada por Mister Siniestro y sus diferentes clones (argumento principal de Ascensión de Potencias de X), enrevesar aún más el final de era Era de Krakoa con el giro de Xavier y su conversión a villano es una vergüenza absoluta. Una vergüenza que no mejora lo que había y que me echado emocional e intelectualmente de este comic.

Cuando comentaba que este comic representaba todo lo malo de la franquica mutante y la Era de Krakoa me refiero en concreto al otro gran problema de este comic y es que es ininteligible si no has leído TODAS las colecciones mutantes. Cuando se inició la Era de Krakoa, Jonathan Hickman planteó Dinastía de X y Potencias de X como unas series hermanas interconectadas que en sus 12 números te daban toda la información para poder entenderlas disfrutarlas. Al anunciarse Caída de Dinastía de X y Ascensión de Potencias de X entendía que planteaban algo similar, cosa que no se ha cumplido. Si el propio giro de Xavier es terrible, casi peor es que surge de la nada y sin justificación ninguna. Y luego resulta que Julián Clemente comenta en el Spot On que tendríamos que haber leído el Dead X-Men 4 para conocer de donde viene el cambio en Xavier. Un giro ridículo que aparentemente (porque no lo he leído) viene por una conversación de Xavier con alguien que le convence para hacer todo lo que haya que hacer, sea lo que sea, para garantizar la supervivencia de la raza mutante. Dentro de lo malo que es que el comic en si no te de la información necesaria para entender la historia, no quiero ni imaginar qué debieron sentir los lectores americanos al encontrarse este giro ridículo de la nada sin ningún contexto de ningún tipo.1 Yo me he llevado un chasco importante, pero en USA el golpe debió ser de aupa. Y en realidad, en el momento en que un comic no ofrece una lectura autocontenida satisfactoria en si mismo, es el momento en que el comic no funciona. Y no soy un lector novato, llevo leyendo a los mutantes desde hace 40 años y conozco la complejidad que exista a la hora en empezar a leer a los mutantes. Pero eso es una cosa y otra es el engendro que Marvel ha planteado para este final de la Era de Krakoa. Comprar dos miniseries de 5 números y quedarte con la sensación que me he quedado a mitad de la historia es una sensación negativa tremenda pensando que me estoy gastando mi dinero para leerlos. Y a la vez, que Marvel me obligue a comprar ¿otros 10 comics?¿más? para poder entender una historia es un sacacuartos inconcebible. Con actitudes como esta lo único que puede suceder es que deje de comprar completamente a los mutantes.

Caída de Dinastía de X en realidad tiene otros problemas añadidos. Y es que en realidad no está contando una única historia como sí vemos en Ascensión de Potencias de X (aunque la historia de Gillen sea también ininteligible). En este comic tenemos varias tramas en paralelo que van más o menos a su aire. Una de las tramas es el intento de Orchis de destruir a Krakoa. Al comienzo de la miniserie era Juggernaut el que intentaba protegerle, pero no se sabe muy bien por qué Cain Marko ha desaparecido y es Apocalipsis quien tiene que llegar al rescate. La idea que para que Krakoa viva varios mutantes deben dar su vida y su energía vital, apalizándoles antes Apocalipsis, es otra idea un tanto perturbadora que tampoco me funciona. Aunque en este caso, al menos es algo que ya habiamos visto de Apocalipsis, que forzaba a los mutantes sin poderes a luchar contra él para mostrarse dignos de ser resucitados con sus poderes.

Otro tema es el combate de los mutantes contra Nimrod y la Ciudad Centinela. Lo que debería ser el arco principal de esta miniserie se ha quedado en casi nada limitado por la extensión de las otras tramas que tenemos en este arco. Apocalipsis y Krakoa se extienden a lo largo de 10 páginas de las 22 que tiene este comic, mientras que la lucha contra Nimrod y la traición de Xavier tienen 12 páginas. Y el conflicto ético entre Scott Summers y Xavier está bien, pero queda lastrado por el propio cáncer de un giro absurdo y por un dibujo decepcionante.

Porque este es el otro gran pecado de este comic y que representa el gran problema de los comics Marvel del siglo XXI: El baile de dibujantes. Como ya pasó en el número anterior, Lucas Werneck no dibuja todo el comic, siendo acompañado por el muy mediocre Jethro Morales. Y Werneck no es gran cosa, pero Morales es aún peor. No se explica cómo Marvel piensa en él para los que se supone que son los comics más importantes de 2024 de la franquicia mutante. Hablaba antes de las diferentes tramas de este comic. Y la verdad es que el ataque de la estación S.W.O.R.D. contra la ciudad Centinela, la splash-page de los mutantes contra Nimrod o el rescate de Apocalipsis de Krakoa eran situaciones que daban para momentazo visual. Lamentablemente, los dibujantes no saben sacar partido a ninguno de estos momentos, desluciendo el resultado final. Si ya es malo tener una historia mala, si el dibujo tampoco acompaña es imposible disfrutar de un comic mainstream de estas características.

En resumen, el chasco que me he llevado con este número de Caída de Dinastía de X ha sido monumental. Y si leéis mis reseñas, podéis comprobar que aunque no he conectado con la Era de Krakoa, empecé a comprar estas dos miniseries (Caída y Ascensión) deseando que acertaran con el final y queriendo que me gustaran. Pues a pesar de la predisposición positiva, siento que me han echado. Dado que sólo falta un número para terminar las miniseries, las compraré para acabar de leer esta historia. Pero menudo desastre.

Comparto las primeras páginas del comic:

Marvel la ha cagado con Caída de dinastía de X. El ridículo giro de Xavier, a falta que intenten otro giro final, ya no tiene vuelta atrás y significa el desastre para la franquicia mutante.

PUNTUACIÓN: 2.5/10

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Crítica de La trampa de M. Night Shyamalan

Intento ver todas las películas de M. Night Shyamalan sin saber nada de la trama. Y La trampa, su última película protagonizada por Josh Hartnett, es super entretenida, tramposa y desequilibrada.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Un padre y su hija adolescente asisten a un concierto de música pop, donde se dan cuenta de que están en el centro de un oscuro y siniestro suceso. (FILMAFFINITY)

La trampa es la decimosexta película del director M. Night Shyamalan (India, 1970). El director de El sexto sentido y Unbreakable parece que está viviendo una segunda juventud desde que Split (2016) supuso una sorpresa tremenda para los aficionados. Glass (2019), Old (2021) y Llaman a la puerta (2023) han sido sus últimas propuestas en las que ha sabido labrarse una carrera envidiable con películas de presupuestos ajustados y conceptos siempre originales.

M. Night Shyamalan produce, escribe y dirige su nueva película que parece que muestra un aumento de escala respecto a sus películas anteriores, abandonando las cabañas y las playas apartadas por un gran estadio de conciertos. La película se ha rodado en Cincinnati (Ohio) y se trasladó a Toronto (Ontario, Canadá). El concierto pop de la película, conocido como «Tanaka Arena», se rodó en el FirstOntario Centre, un estadio con capacidad para 20.000 espectadores. La película de 105 minutos de duración y 30 millones de presupuesto ha contado con fotografía de de Sayombhu Mukdeeprom, fue editado por Noëmi Preiswerk y cuenta con música de Herdís Stefánsdóttir. A destacar además que la hija de M. Night Shyamalan Saleka escribe y canta las canciones de la película y tiene un papel destacado en la película.

Josh Hartnett es el protagonista absoluto de la película interpretando a Cooper, un padre abnegado que quiere dar a su hija Riley (Ariel Donoghue) el regalo de su vida, al llevarla al concierto de su artista favorita Lady Raven, interpretada por Saleka Night Shyamalan, hija del director. Alison Pill como Rachel, madre de Riley y esposa de Cooper, Hayley Mills como la Dra. Josephine Grant, la psicóloga que ha realizado el perfil del Carnicero y que dirige la búsqueda en el concierto. Jonathan Langdon como Jamie y Mark Bacolcol como Spencer completan el reparto.

Aviso, la reseña obligatoriamente incluye SPOILERS relativos a la trama de la película. ¡Estáis avisados!

Como decía al principio, soy el tipo de espectador que no quiere saber nada de películas como La trampa porque confío totalmente en su director M. Night Shyamalan. Sin embargo, compruebo que el trailer de la película ya desvela EL GIRO de la historia, una idea tan loca que seguro ayudó a vender la película y que yo no conocía: Un padre lleva a su hija a un concierto en el que descubre que la policía ha preparado una trampa para detener a un asesino en serie que resulta ser el propio protagonista.

La película plantea un punto de vista interesante al seguir al villano, algo que me ha parecido muy Hitchcockniano. Y Shyamalan construye una estupenda tensión durante el concierto en la que casi quieres que el malo escape y burle a la policía. Porque en realidad la película no va de quien es el asesino, sino de si va a conseguir escapar y, en su caso, cómo lo va a hacer. Y la primera mitad de la película en el estadio me parece lo mejor de La trampa, en la que además de ver los intentos de Cooper de escapar de la policía hay una buena química entre él y su hija Riley que inicialmente te hace dudar que él pueda ser el malo de la película. Dentro de esta buena primera parte me gusta mucho la forma en que Shyamalan rueda el concierto y los movimientos de padre e hija.

Viendo la historia, hay un límite de veces en que el padre puede abandonar a su hija durante el concierto sin romper la suspensión de credulidad. Sin embargo, viendo la locura en que se convierte la película a partir que los protagonistas abandonan el concierto, casi preferiría que se hubieran mantenido allí todo el metraje. Dicho esto, a pesar de lo que comentaré a continuación, La trampa me ha parecido super entretenida dentro de su locura y su over-the-top. Y creo que si entras en el juego, la película puede ser super disfrutona.

La parte del estadio está lleno de tensión, a lo que hay que añadir preguntas importantes que quedan en el aire como ¿Cómo sabía la policía que el asesino en serie El Carnicero iba a estar en el concierto? Esto hace que la primera hora me parezca modélica. Sin embargo, el primer elemento cuestionable es que a partir de este momento y de que los protagonistas abandonan el edificio, La trampa da un protagonismo excesivo a Saleka Shyamalan, la hija del director. Si el nepotismo de hacer que su hija cante (y escriba) las canciones de la película no era suficiente, ella será clave no sólo en la detención del malo, sino en la liberación del rehén de Cooper. Esto hace que la película abandone toda la química que había entre padre e hija que era uno de las mejores cosas de la película se abandone a favor de la locura más absoluta.

Había cierta lógica y bastante tensión en la primera mitad. Pero ya la forma en que Copper consigue escapar de la trampa en el estadio es un what-the-fuck alucinante. Y a partir de ahí, la película va cuesta abajo y sin freno, planteando locura tras absurdez tras sinsentido. Todo ello para generar una sorpresa tras otra, un giro y un más difícil todavía que puede ser muy divertido para algunos espectadores, o una locura para otros. Por suerte, yo estuve en el grupo de los primeros, quizá porque Shyamalan creo que entiende el elemento de entretenimiento y le quita la sensación de seriedad que tenía hasta ese momento. Igual esto no es algo bueno.

Josh Hartnett creo que lo hace super bien como un padre que se preocupa por su hija pero tiene otra faceta más oscura ya que es un sociópata asesino en serie. Dentro de una actuación muy contenida, tiene algunos tics que transmiten que algo no cuadra con él. Y a medida que avanza la cita se une al over-the-top sobre todo con la llegada a su casa y cuando conocemos a su mujer, interpretada excelentemente por Alison Pill, con un papel pequeño pero super importante. Saleka Shyamalan es una cantante correcta, pero es una actriz limitada y no acaba de estar a la altura de Hartnett. Dicho esto, diría que el casting, en el que como siempre Shyamalan se guarda un pequeño papel, cumple perfectamente con lo que necesita la película.

Visualmente Shyamalan plantea algún momento chulo en el concierto, demostrando que sabe rodar en grandes localizaciones, especializado como estuvo en muchas películas en espacios pequeños. La forma en que plantea los planos durante el concierto me ha gustado mucho, aunque globalmente me han faltado más momentazos, que se pierden entre los giros loquísimos de Shyamalan. A pesar de la sorprendente premisa, creo que el director no acaba de sacarle todo el partido, quedando una película entretenida que sin embargo no tengo claro que vaya a volver a ver.

Comparto el trailer de la película:

La trampa es un enorme juego de artificios que te resultará super entretenida si entras en la locura que plantea M. Night Shyamalan.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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