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Crítica de La mejor historia de Zinco jamás contada de Gustavo Higuero, Carlos Giménez y Enrique Doblas (Diábolo Ediciones)

Tenía ganas de leer la La mejor historia de Zinco jamás contada de Gustavo Higuero, Carlos Giménez y Enrique Doblas, la crónica de una editorial que marcó una época con su edición de los comics de DC en España.

PUNTUACIÓN: 8/10

Hace cuatro décadas Ediciones Zinco irrumpió en el mercado editorial dignificando como nunca se había hecho antes las nuevas aventuras de los héroes de DC en España. Y lo hizo sin apenas hacer ruido, cambiando muchas de las reglas que imperaban en el sector, para abrir nuevos caminos.

La Mejor Historia de Zinco Jamás Contada, no solo es un detallado recorrido por la empresa editorial, es la historia de toda una generación de lectores que crecieron arropados por un equipo de colaboradores entregado que nos trajo un nutrido y variopinto abanico de publicaciones. Revistas especializadas, juegos de rol, algunas de las mejores obras del cómic europeo y nacional, conocidas franquicias televisivas infantiles y la que fue la columna vertebral de la editorial durante muchos años, los cómics de DC. Un compendio de curiosidades, aciertos y errores, que narra y analiza su auge y caída, en un sector siempre cambiante.

Zinco fue diferente entonces y lo sigue siendo hoy cuando se recuerda su andadura. Estas páginas son un homenaje a aquella editorial que hizo soñar a miles de aficionados al cómic.

Este volumen es un libro en tapa dura de 320 páginas editado de forma fantástica por Diábolo Ediciones, con un precio de 27.95 €uros. A la propia edición física de este libro hay que añadir que a través de la web de Diábolo puedes descargarte un apéndice en PDF de más de 200 páginas en el que se detallan todos los comics de DC que fueron publicados por Zinco en el periodo comprendido entre 1983 y 1997, con información de autores, número USA y portadas. Entiendo que puede ser super útil para los fans acérrimos de DC en España y entiendo que la realización de este dossier supuso un esfuerzo titánico de estos autores que hay que agradecerles un montón.

Gustavo Higuero (Zaragoza, 1975), redactor de Zona Negativa, Carlos Giménez (Barcelona, 1978), colaborador de la web comiquera Zona Zhero, podcasts como La Entretienda o Ánsia Viva y propietario durante 6 años de la librería Fénix Comics, y Enrique Doblas (Córdoba, 1977), redactor como Gustavo en Zona Negativa, son los autores de este libro que transmite su amor por esta editorial y sobre todo, por los comics de DC que publicaron durante 14 años.

Reconozco que cuando Carlos anunció este libro en redes sociales, supe que más pronto que tarde tendría que hacerme con él, porque yo también soy de la generación Zinco. Y de la generación Forum, porque mi afición comiquera nació gracias a ambas editoriales y con su forma ordenada y respetuosa (más o menos) con que empezaron a publicar los comics de superhéroes en España. Lo que nunca había pasado antes.

Por circunstancias de la vida tardé en ponerme con este libro aunque lo tengo en casa desde hace semanas. Pero cuando lo empecé lo devoré, leyéndolo en dos sentadas. Y tengo que reconocer que este libro me ha dejado sensaciones encontradas. Por un lado, lo mejor para mí es la narración de la propia historia editorial de Zinco, que desconocía completamente. No tenía ni idea de quién ostentaba su propiedad ni tampoco conocía los entresijos editoriales, como que Zinco (o su matriz, da igual), se dedicaron a publicar comics eróticos al mismo tiempo que los superhéroes. En justicia, en realidad los comics eróticos ya estaban antes de adquirir los derechos de DC. Gracias a podcasts como el Sala de Peligro si conocía la historia editorial de DC en España, aparte que la viví en su momento, buscando y sufriendo cuando era niño la locura que era encontrar los Poker de Ases, los comics de Bruguera o Surco en los kioskos por los que pasaba. Más que conocer la historia de Zinco y otras editoriales españolas previas, lo cierto es que la viví como lector y comprador. Y me parece fantástico tener este volumen con una narración ordenada de aquellos años.

Junto con la historia editorial de Zinco, otra de las cosas que más me han gustado del libro ha sido la forma en que recuperan las otras publicaciones de Zinco, que para mi resultaron igual de rompedoras en su día, como fue las publicaciones de rol y las revistas Comics Scene o Fangoria (entre otras), muchas de las cuales aún deben estar en casa de mis padres. Recordar Comics Scene ha sido una alegría, pero al mismo tiempo me generó cierta frustración, al no indicar el libro cuantos números de Comics Scene publicó Zinco o cual fue la fecha del último ejemplar, algo que considero incomprensible pensando que por ejemplo cuando hablan de Star ficcion si indican que llegó hasta el número 16, o que Fangoria empezó en junio del 1991 y acabó en diciembre de 1994. Que no den la misma información para todas las revistas es algo que no puedo entender. Y ojo porque creo que tengo en casa todos los ejemplares que se publicaron, y si la memoria no me falla fueron muy pocos ¿4-6?, pero no entiendo por qué no se indica. En mi caso, en esa época compraba la Wizard en inglés, y me daba más información que me interesaba antes que la publicación de Zinco, que tenía que recibir los textos, traducirlos e imprimirlos. No se si mi caso fue único o es un factor que explica la poca duración de la revista, pero si hay que agradecer a Zinco que fuera pionera en este tipo de contenidos.

Como digo, la parte de los entresijos editoriales es la que más me ha gustado y entretenido, dado que era justo lo que no conocía. Y me gusta el tono con que plantean el flujo de información sobre Zinco y sus publicaciones. Aunque su amor por estos comics es evidente, me gusta que intenten ser lo más «profesionales» y objetivos posibles a la hora de dar la información. Esto no quita que cuando haya que criticar aspectos de sus publicaciones lo hacen sin tapujos, como el gramaje y cola de los tomos de los últimos años o las cuestionables decisiones que tomaron, como fue publicar los annuales de New Teen Titans como complemento de los comics, lo que de facto spoileó aspectos claves de las tramas de los meses siguientes. Me gusta que el libro alabe cuando tiene que hacerlo, pero también critique lo que los autores entienden que debe ser criticado. Hay mucho amor en este libro, pero que no sea una salva de alabanzas de principio a fin lo aleja del fanboyismo y lo pone a un nivel para mi superior.

Dentro del afán de ordenar estos años de publicaciones, otra de las cosas que este libro hace muy bien es poner el contexto de lo que estaba pasando en la DC de esos años, contando los hechos fundamentales como la revolución que supuso Crisis en Tierras Infinitas o la creación de Vertigo, para luego ver cómo traslado Zinco esos comics en España. A título informativo y como fan, me gusta tener una narración ordenada de esos años en este volumen, de forma que puede convertirse en mi libro de cabecera para futuras consultas.

Una vez destaqué los aspectos que más me gustaron del libro tengo que reconocer que más allá del elemento de nostalgia, la parte central del libro en la que resumen todas las publicaciones de Zinco de DC es la parte que me ha dejado más frío. Hay un elemento positivo de todo esto, que es recordar que estos comics existen y se publicaron, algo que entiendo puede resultar super valioso para lectores y fans de DC más jóvenes que NO vivieron esa época. Pero en mi caso que SI la viví, que recuerden unos comics que en su mayoría tengo en casa de mis padres no me aporta demasiado, más allá del elemento de nostalgia. En este sentido, yo compré los comics de Zinco hasta más o menos 1992 o 1993 cuando me cambié a la grapa USA, dejando de comprar casi completamente las grapas de Zinco. Es por esto que si me parece curioso descubrir la decadencia de Zinco de los 90 y como fue disminuyendo paulativamente sus publicaciones cambiando en muchos casos la grapa por el tomo. (¿Le suena a alguien esto como algo que una editorial actual está haciendo?)

Agradezco muchísimo a Gustavo, Carlos y Enrique su esfuerzo para hacer este libro realidad. Y como les he escuchado en algún podcast, que escribieran el libro por su amor a estos comics, a esa época y ese editorial y a la vez Diábolo Ediciones buscara la posibilidad de publicar algo similar ya indica que había interés por un obra de este tipo, ya que miles de lectores de esos años seguimos teniendo estos comics como nuestras obras de cabecera.

Pero dicho esto, también creo que en cierto sentido este libro es una ocasión perdida. No me malinterpretéis mal, el libro me ha gustado. Pero no puedo entender como se puede entrevistar a Miguel G. Saavedra y no preguntarle, por ejemplo, un dato que para mi es clave y nunca nadie ha dado que yo haya leído. ¿Cuántos ejemplares se vendían de los Nuevos Titanes de Wolfman y Pérez? Y no me hace falta saber el dato exacto, que igual el propio editor desconocía, pero seguro que sí sabía si el comic vendía 10.000 o 50.000 ejemplares. Me choca muchísimo que se repita en numerosas ocasiones que «Superman (o el que sea) era uno de los tres comics más vendidos de la editorial» y no hayan intentado responder a esa pregunta que estoy seguro que muchísimos lectores y fans de DC nos hacemos. Y de Marvel. Y se que los datos de ventas de grapas de Panini y/o ECC parece ser un secreto de estado, pero estamos hablando de comics publicados hace casi 40 años por una editorial que ya no existe. Me resisto a pensar que nadie conoce ese dato, o que no hubiera curiosidad por preguntar la pregunta que todos nos hacemos. Y por eso me ha volado la cabeza ver que cuando entran en el rol sí dan el dato que la primera edición de los manuales de D&D vendieron 22.000 copias cada uno, teniendo varias ediciones adicionales. Si han podido obtener ese dato, hubieran podido obtener el otro, quiero pensar.

Me gusta el tono académico que plantean Gustavo, Carlos y Enrique para escribir este libro, creo que funciona y le sienta bien. Pero a la vez, cuando hablo de ocasión perdida me refiero a que 35 años después me hubiera gustado que hubiera habido un poco más de «salseo» y se hubiera entrado más a fondo en algunas polémicas o situaciones que nunca han estado del todo claras, como fue la propia pérdida de los derechos de DC por parte de Zinco. O la polémica Forum-Zinco. Está claro que esto es un poco un «wishful thinking» y estoy comentando lo que me hubiera gustado leer y no tanto lo que este libro es en realidad. Pero tras la publicación de este libro, que es muy muy interesante, veo casi imposible que nadie pueda plantear otro en el futuro para hablar de esos mismos años y esta misma editorial desde una perspectiva más «polémica» (el salseo que comento), por lo que estas preguntas van a seguir sin responder. Y me parece una pena.

Pero pensando en lo que es La mejor historia de Zinco jamás contada y no tanto en lo que me hubiera gustado, creo que el éxito es rotundo para sus autores, que transmite perfectamente su amor por estos comics, esta editorial y esta época. Si eren un fan de DC veterano como yo, la compra de este libro está más que justificada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Transformers 9 de Daniel Warren Johnson y Jorge Corona (Image Comics)

Transformers de Daniel Warren Johnson y Jorge Corona, con color de Mike Spicer, no da un segundo de respiro y nos ofrece otro comicazo de acción y emoción en su novena entrega.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Las guerras en Cybertron y la Tierra convergen de una forma que los Autobots y los Decepticons nunca esperaron…

Cuando empezó este segundo arco de Transformers pensé que de alguna manera podía ser una historia de transición hacia lo que nos fueran a ofrecer a continuación, porque el subidón de los primeros números era algo muy difícil de igualar. Pero estoy leyendo estas grapas y Daniel Warren Johnson ha vuelto a volarme la cabeza con su habilidad de elevar aún más las apuestas del juego al introducir Cybertron. Algo que son muy malas noticias para los Autobots.

La acción es increíble, pero son los momentos de emoción los que me han dejado sin aliento. El momento de Ratchet saliendo en defensa de Cliffjumper es bestial, y el final del combate con cliffjumper acabando prisionero de los Decepticons me puso los pelos de punta pensando en cual será su destino y el de Jazz. Junto al combate de los robots, DWJ da también la ocasión de ver qué están haciendo Carly con Arcee y sobre todo Spike, al que los decepticons quieren hacer pagar su ayuda a los autobots. Destacar también que desde el comienzo de este segundo arco junto a la historia en la Tierra teniamos una segunda trama en Cybertron protagonizada por una autobot llamada Elita, que intenta salvar a sus compañeros de la destrucción por parte de los decepticons. De alguna manera pensaba que esto era un flashback del pasado de Arcee, que pudo tomar su nombre actual tras los dramáticos sucesos que nos estaban cotando, pero el comic tiene una forma muy chula de conectar ambas tramas, confirmando que estaba en un error y que estamos ante dos robots femeninos diferentes. Teniendo en cuenta las pérdidas catastróficas que están sufriendo los autobots, sin duda la van a necesitar.

Otra cosa que me gusta mucho es la dupla de los villanos. Soundwave y Shockwave son bestiales, y el momento de Shockwave convirtiéndose en la pistola me parece uno de los más grandes en mucho tiempo, pensando que yo tuve a ese decepticon de niño y le transformé miles de veces de robot a pistola. Aparte de lo terrible que es el momento por lo que supone para los autobots, el comic está flipándome de todas las formas posibles, siempre para bien. Puede que haya una parte nostalgia, seguro que si, pero la historia de DWJ es mucho más que eso.

Parece mentira la cantidad de cosas que pasan en las apenas 20 páginas que tiene el comic. Y esto es otro elemento que resalta la habilidad de DWJ como narrador excepcional, pero también el extraordinario trabajo que está realizando Jorge Corona en el dibujo de este comic, acompañado por Mike Spicer. En tan sólo tres números ha hecho suya la colección y casi puede mirar de tu a tu a Daniel Warren Johnson en lo que se refiere a la fuerza de sus imágenes y la narrativa general del comic. Resulta extraño leer un comic mainstream USA con varias páginas con 8 y 9 viñetas, algo imprescindible para poder contar todo lo que sucede en el comic. Frente a tantos comics actuales que se mueven en las 4-5 viñetas por página esta distribución me gusta mucho, porque la sensación que pasan muchas cosas en las grapas de Transformers en realidad no es una sensación, es la realidad de lo que nos ofrecen cada mes. Y yo estoy encantado.

Corona dibuja de forma increíble a todos los robots, flipándome la emoción que sabe añadir a muchos momentos gracias a unas expresiones faciales super dramáticas. Igual si está un poco por debajo de DWJ en lo que se refiere a espectacularidad de las imágenes, pero me parece el gran sorpresón de los últimos meses y nos está dando un nivel de espectáculo que hace que Transformers sea mi comic favorito de la actualidad.

Hay tantas tramas abiertas y todas están en un momento tan apasionante que no veo el momento de poder leer el décimo número. Porque si algo han dejado claro DWJ y Corona es que si lo leído hasta ahora ha sido bestial, todo apunta a que el próximo número va a ser aún mejor.

Comparto las primeras páginas del comic:

Transformers es de largo el mejor comic que estoy leyendo en la actualidad. Imprescindible.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Savage Dragon vol. 1 de Erik Larsen (Planeta Comic)

Gracias a mi amigo Félix me metí en una máquina del tiempo hacia los años 90, al dejarme el primer volumen de la edición que Planeta Comics ha publicado de Savage Dragon, el mítico comic de Erik Larsen publicado en Image Comics que sigue publicándose en USA.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Un cómic histórico.

Chicago. Un genio criminal llamado OverLord controlaba la ciudad con aterrador puño de hierro. El tradicional cuerpo de policía estaba perdiendo la batalla contra OverLord y sus superengendros. Entonces ocurrió un milagro. Cuando lo encontraron, no tenía recuerdo alguno sobre su pasado. El teniente Frank Darling le ayudó a encontrar una identidad y una vida. Ahora tienen la oportunidad de luchar. Ahora tienen a… Dragon.

Este primer volumen de Planeta en tapa dura de 440 páginas recopila los números 1 a 5 de la miniserie original, THE DRAGON, y los números 1 a 8 de la serie regular, SAVAGE DRAGON. Además, el volumen viene con una enorme sección de extras, desde bocetos, portadas y diseños de Erik Larsen, además de una introducción de Robert Kirkman y unas reflexiones finales del propio Larsen.

Erik J. Larsen (Minnessota, 1962) es un dibujante, guionista y editor de cómics estadounidense. En la actualidad es el director financiero de Image Comics. A principios de la década de 1990 llamó la atención con su arte en la serie Spider-Man para Marvel Comics. En 1992 fue uno de los varios artistas que dejaron de trabajar para Marvel para fundar Image Comics, donde lanzó su serie de superhéroes Savage Dragon -una de las series de superhéroes propiedad de creadores más longevas- y fue editor de la empresa durante varios años.

Lo reconozco. Yo estaba allí cuando en 1991 la creación de Image Comics revolucionó la industria del comic mainstream americana. Mi yo lector de 17 años flipó con Youngblood, el primer comic de Image creado por Rob Liefeld que en esos momentos primigenios fue publicado en Malibú. Tras Youngblood llegaron Spawn, Wild C.A.T.s, CyberForce y, por supuesto, este Savage Dragon que empezó a publicarse en 1992. Y yo los compré todos. De hechos, las grapas USA de Savage Dragon siguen estando en casa de mis padres (no se si a estas alturas tendrán algún valor). Puede que hagan ¿20 años? desde la última vez que leí los comics que compré en su momento, porque creo que no seguí comprando más allá de la primera miniserie. De forma que este omnibus publicado por Planeta es a la vez un chute de nostalgia por la parte que ya había leído, y de descubrimiento por los comics que estoy leyendo, creo, por primera vez.

Y la verdad es que este Savage Dragon es un comic muy peculiar por muchos motivos. Empezando porque Erik Larsen es un dibujante increíble con un estilo super dinámico y espectacular. Larsen crea unos personajes con unos diseños super llamativos, tanto los héroes como los villanos. Además, sus mujeres son siempre voluptuosas y en algunos momentos tienen unas poses que se acercan peligrosamente a los comics eróticos. Si algo bueno tiene Larsen como creador es que sus comics son una gozada para el ojo y sus aventuras tienen siempre momentos super locos y espectaculares.

Sin embargo, dentro de las decisiones cuestionables que tomó Larsen, la primera y más «grave» fue la de hacer que en el mundo de Dragón pasara un mes entre comic y comic, como si fuera a la misma velocidad del mundo real. Esto es cuestionable porque provoca que en realidad la historia sea mínima y pasen muchas cosas fuera de la página. Por ejemplo, Dragón se convierte en policía en el primer número y casi a continuación en el segundo y tercero ya es un policía veterano y duro acostumbrado a la gresca. O qué decir cuando Dragon empieza a salir con su vecina y en el número siguiente es asesinada.

Dentro de la idea de historia mínima tenemos que en cada número Dragón se enfrenta a alguien, pero no hay presentación ni conclusión, la historia empieza en plena pelea y no hay caracterización ninguna, más allá de la locura que plantea para los diseños de los villanos. La amenaza en la sombra de Overlord nunca impacta como debería, porque este planteamiento de Larsen impide que haya una progresión dramática como en otros comics de la época. Anteriores o actuales.

Sin embargo, dentro de que la historia la encuentro flojilla, tengo reconocer que Savage Dragon es un comic super entretenido, y me lo he pasado genial con este chute de noventerismo en vena. Además, el ánsia de Larsen de crear un universo superheroico le provocó un impulso creativo al nivel (salvando las distancias) de los Stan Lee y Jack Kirby de la primera Marvel, al presentar casi en cada grapa uno o varios villanos y algunos héroes que acabarán formando su propio grupo, los Freak Force. Si el objetivo de cualquier comic de superhéroes es entretener al lector, este Savage Dragon transmite que Larsen también se lo pasó increíble creándolo. Y este entusiasmo también se contagia con la lectura de este primer volumen.

Comparto algunas páginas del comic:

Savage Dragon es un comic histórico que me ha devuelto a lo mejor de los años 90 cuando era un lector emocionado por la creación de Image Comics. Que un comic me devuelva esta sensación no puede ser malo.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Biblioteca Marvel. Los Cuatro Fantásticos vol. 11 de Stan Lee y Jack Kirby (Marvel Comics / Panini)

Undécimo volumen de la Biblioteca Marvel. Los Cuatro Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby. Unos comics de 1966-1967 que nos ofrecen un ejemplo estupendo del atractivo que durante décadas han tenido los comics Marvel.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Los prodigios se encadenan sin descanso. Estela Plateada ha vuelto y La Cosa va a tener con él algo más que palabras. Klaw el Amo del Sonido se cuela en el Edificio Baxter, mientras el Doctor Muerte planea el mayor engaño de la historia: el que le llevará a conseguir el poder cósmico absoluto. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen incluye Fantastic Four 54-58 y Annual 4 USA, publicados originalmente en 1966-1967.

El volumen anterior de la Biblioteca Marvel Los Cuatro Fantásticos puede ser uno de los puntos álgidos de esta colección, al asistir a la llegada de Silver Surfer y Galactus, y la presentación de Pantera Negra. Y dentro que en iconicidad los comics contenidos en este volumen tienen un interés mucho menor, y lo mismo comparado con el noveno volumen en el que además de la boda de Reed y Sue disfruté de la presentación de los Inhumanos, tengo que decir que lo que he leído en este undécimo volumen me ha gustado mucho.

Stan Lee está en la plenitud como escritor y editor, teniendo muy claro cómo aprovechar el creciente Universo Marvel que tenía a su disposición y las herramientas bien aplicadas de la continuidad comiquera. De esta forma, en el número 54 USA que inaugura este volumen se inicia una trama que continuará durante varios números, como es la búsqueda de Johnny Storm de la forma de poder derribar la barrera que se alza sobre Attilan y le impide llegar hasta su amada, la inhumana Crystal. Esta trama se beneficia de que esté acompañado por Wyatt Wingfoot, su compañero de universidad, mientras viajan por todo el universo buscando cómo llegar al interior de Attilan.

A la subtrama de Johnny y Wyatt viajando primero gracias a un vehículo de Pantera Negra y luego aprovechando las habilidades de Mandíbulas, el animal inhumano capaz de viajar por todo el multiverso, se verá acompañado por otra línea argumental dentro de Attilan, para ver qué están haciendo los inhumanos para romper la barrera que les aprisiona. Estos viajes son la excusa perfecta para que Jack Kirby se luzca como nunca a la hora de dibujar seres alucinantes y acción increíble, si bien la aparición de Preste Juan, el caballero medieval de la corte de Avalón, es un poco gratuita, pero permite a Kirby un despliegue artístico alucinante. Como curiosidad, me resulta alucinante que Preste Juan no vuelva a aparecer en otro comic Marvel (que al menos a mi me suene). Esta aventura es la principal de esta número 54 y a partir de aquí queda como una subtrama secundaria de los números posteriores.

Volviendo al buen ojo como editor de Stan Lee, en el número 55 recupera a Estela Plateada (Silver Surfer), tras su importante papel en la Saga de Galactus que terminó en el número 50 USA. Sin duda Lee sabía que tenía un éxito entre manos, o a lo mejor vio en el correo las reacciones a su presentación en el número 48 USA, pero sea por el motivo que sea, Lee no dudó en volver a aprovecharlo apenas 5 números después.

El comic en si no puede ser simple, al tener una combate absurdo provocado por Ben Grimm, a partir de la clásica confusión de los comics Marvel. Ben va a visitar a Alicia y encuentra allí a Silver Surfer, lo que le hace entrar en cólera en una muestra de machismo bestial. A pesar de la naturaleza compasiva de Silver Surfer, el combate en inevitable y se alarga casi toda la duración del comic, con las paradas obligatorias con las tramas alternativas antes mencionadas, ofreciendo la excusa perfecta para que Kirby se luzca.

En comics anteriores ha comentado que fruto de lo mal que han envejecido algunas cosas de estos comics de casi 60 años de antigüedad, algunos personajes me caían antipáticos, y este comic es una buena muestras. Por supuesto por la actitud super machista de Ben Grimm. Pero casi peor que Ben me resulta el diálogo de Reed a Ben en el que le abronca con frases como «¿Cuándo vas a madurar?¿O es que tratas de demostrar que eres tan tonto como pareces?» Esta segunda expresión me parece fuertísima, pensando que Reed y Ben se supone que eran/son amigos. Otras expresiones como «Será mejor que dejes esa actitud antes de que te la quite a tortas…» me parecen de una chulería insufrible casi insoportable.

Volviendo al uso de la continuidad, apenas 3 números desde que Lee y Kirby presentaran a Klaw en la historia de Pantera Negra del volumen anterior, este villano es recuperado para el número siguiente, el 56 USA. El comic plantea nuevas escenas de acción espectacular, destacando este comic el dibujo de un Kirby desatado en lo referido a su narrativa, expresividad y diseño de tecnología y ambientaciones fantásticas. Como digo la trama es muy muy sencilla con ojos de 2024, pero todo el comic funciona perfectamente, incluyendo que la victoria caiga de manos de los héroes gracias a la colaboración de Pantera Negra, al que acabábamos de ver apenas 2 meses antes. En lugar de crear nuevos conceptos Lee aprovecha para sacarle provecho a los ya existentes.

El Annual 4 incluye una de las grandes cerdadas de la historia de Marvel, y mira que a lo largo de los años han cometido unas cuantas contra los intereses de sus creadores. Y es que apenas unos meses de que finalizaran el periodo de propiedad de los derechos de la Antorcha Humana original, el personaje creado por Carl Burgos en 1939, Lee decide escribir este comic en el que le presentan para ser derrotado al final y morir de nuevo. Bueno, morir igual no es adecuado dado que estamos ante un robot.

Burgos estaba esperando poder reclamar los derechos, pero Marvel tenía otra idea, y su uso en este comic provocó que los derechos se renovaran y Burgos perdiera toda posibilidad de poder recuperarle, lo que provocó que no volviera a dibujar ningún comic posterior a la salida de este comic. Los comentario metatextuales que Lee puso en boca de Ben «En fin. A veces se gana y a veces se pierde» y Johnny «Intentó vencerme y aún así me es imposible odiarle» parecen puñaladas traperas dirigidas al propio Burgos, y muestran la peor cara de Marvel como empresa super poderosa con decenas de abogados que aplastó las demandas de muchos autores a lo largo de los años, empezando por Burgos pero que podría decirse lo mismo de Joe Simon, en ese caso con la complicidad del propio Jack Kirby.

Es tan fuerte la cerdada de Marvel que es difícil comentar nada de un comic en el que aparece también el Pensador Loco y su ordenador Quasimodo.

Los dos números siguientes son una de las historias que más veces se ha mencionado en la historia de Marvel, al asistir al momento en el que el Doctor Muerte roba los poderes a Silver Surfer y los usa para vencer a nuestros protagonistas. Aparte de las subtramas de Johnny y los inhumanos, en el número 57 vemos como Muerte atrae con engaños a Silver Surfer a Latveria, aprovechando su inocencia para robarle sus poderes cósmicos. Luego, en el 58 se enfrenta a los 4 Fantásticos, con una historia que destaca por el elemento «chorra» y un poco ridículo (con ojos de 2024) de los comics de los años 60, dado que Muerte viaja a Nueva York para matar a los héroes pero cuando Reed reconoce la derrota y que Muerte es más fuerte, les deja vivir y se va satisfecho. Viendo que no hace falta luchar contra nadie, simplemente reconocer que el malo es más fuerte, la de destrucción y daños a Nueva York que se hubieran podido ahorrar.

Esta aventura queda inconclusa, dejando este undécimo volumen de la Biblioteca Marvel un cliffhanger super interesante de cara al próximo número. Y digo esto porque creo que es la primera vez que leo estas aventuras. Poder leer por fin un comic mencionado en innumerables ocasiones en comics posteriores me ha dado una alegría importante y justifica de sobra la compra de la Biblioteca Marvel, a pesar de los elementos viejunos que tienen estos comics en lo referido a los diálogos y a algunas de sus tramas.

Y hablando de la continuidad, en este caso me gusta mucho que la trama de Johnny y los inhumanos haya quedado también inconclusa, siendo un ejemplo maravillosos de la narrativa-río que Stan Lee creó en el Universo Marvel y acabó convirtiéndose en la norma del género. Una norma que en los últimos años se ha sustituido por la narrativa de arcos cerrados. Quizá por eso tener estos subtramas en cada grapa me ha dado un chute de nostalgia en el buen sentido hacia la forma en que se hacían los comics no hace tanto tiempo.

No he entrado en detalle, pero el dibujo de Jack Kirby es espectacular. Creo además que el entintado de Joe Sinnot le sientan de maravilla a sus lápices, resaltando toda la fuerza que tenía The King con sus composiciones, sus muestras de tecnología y paisajes, y el dinamismo de sus escenas de acción. No he comprado la Biblioteca Marvel de Thor, pero estas historias creo que muestran a Kirby en su plenitud creativa. De hecho, Kirby en este periodo de 1966 creo que fue cuando Kirby abandonó las series de Vengadores y Patrulla-X, y creo que se nota que pudo contar con más tiempo para dibujar, porque son una gozada.

Cuando reseño las Bibliotecas Marvel de Vengadores, Patrulla-X o Nick Furia parece que siempre le encuentro los aspectos que peor han envejecido, pero en realidad me encuentro muy satisfecho de la compra de estos comics de los Cuatro Fantásticos. Mi objetivo de comprar los 100 primeros números cada vez está más cerca.

Comparto las primeras páginas del comics:

Me ha gustado este undécimo volumen de la Biblioteca Marvel de Los Cuatro Fantásticos, sus enormes virtudes compensan las cosas menos buenas y los actos mezquinos de Lee y Marvel hacia sus creadores. Ganas del siguiente.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

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Crítica de Caballero Luna Vol. 5 de Jed MacKay, Alessandro Cappuccio y Federico Sabbatini (Marvel Comics – Panini)

El quinto volumen de Caballero Luna de Jed MacKay, Alessandro Cappuccio, Federico Sabbatini y otros artistas es la culminación del actual volumen de la colección y confirma una vez más que MacKay puede ser el escritor más en forma de la Marvel Comics actual.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡Bienvenido a los últimos días del Caballero Luna! El pasado vuelve para atormentar al Puño de Khonshu mientras persigue a su más reciente enemigo, alguien a la vez familiar y novedoso. Con toda esperanza de resurrección desaparecida, todo está en juego para Marc Spector.

Este volumen contiene Moon Knight 25-30 USA.

Caballero Luna puede ser uno de los comics que más disfruto de la Marvel actual, junto al Doctor Extraño. ¿Veis la conexión? Si, Jed MacKay está on-fire y demuestra grapa a grapa, comic a comic, lo buen guionista que es. Y lo hace sin inventar ninguna rueda ni hacer nada rompedor, más allá de presentar héroes carismáticos con compañeros que hemos aprendido a querer y nos importan, enfrentados a buenos vilanos que ofrecen misterio en su identidad y en su plan, y verdadera sensación de peligro en una historia en la que sientes que la vida de Marc Spector pende de un hilo. Igual el título de «Los últimos días del Caballero Luna», o la imagen de portada con el héroe caído, son avisos sutiles de lo que nos vamos a encontrar en su interior.

En estos 30 números MacKay ha sacado todo el partido posible a la Misión de Medianoche, el Hogar del Caballero Luna destinado a ayudar a aquellos que necesiten ayuda en la noche. Y además ha presentado a unos personajes estupendos como el «hermano» de Spector, Luna de Cazador, el siguiente Puño de Khonshu, la vampira Reese y Soldado, además de la recuperación de Tigra y el elemento extraño que siempre ha sido Bola 8. Poco a poco les hemos visto crecer en esta colección y tras el final de este comic tendrán que dar un paso adelante para continuar el trabajo de Spector. Para que un comic de superhéroes funcione, los héroes deben conectar con los lectores, y conmigo lo han hecho completamente.

Pero además los vilanos deben de ser carismáticos y peligrosos, y Espectro Negro, unido a Zodiaco, no nos olvidemos, lo han sido. La sorpresa de la identidad de este tercer Espectro Negro resalta el buen uso de la continuidad que hace MacKay si bien lo hace utilizando a personajes pocos conocidos de la historia del Caballero Luna. Estoy tan cansado de leer comics mutantes en los que no reconozco a los personajes o etapas que obvian lo que acaba de pasar en la etapa precedente que leer unos comics que usan tan bien la continuidad es un placer. De hecho, detalles como el principio del tomo (que puedes ver abajo en la preview) en la que conocemos que los buenos tienen la Misión de la Medianoche que les protege, pero los malvados también tienen su contrapartida en la Capilla Peligrosa de Espectro Negro, ofrece un juego de espejos que ayuda a conseguir que el comic enganche desde la primera página.

Y si a eso le sumamos que el climax final con la culminación de toda esta etapa ofrece unos momentazos super emocionantes conectándolo todo de forma perfecta, tenemos un comic espectacular que no puedo recomendar con más ganas. De hecho, de nuevo haciendo la comparación con el trabajo de MacKay en Doctor Extraño, lo importante en el género del pijameo en muchas ocasiones no es el final del camino, sino el viaje que los protagonistas recorren. Y el de Marc Spector no podría haber sido mejor. Y luego el personaje seguro volverá, como las cambiantes fases de la luna, pero la etapa que se nos viene a continuación no podría resultar más interesante a priori. La Misión de Madianoche está en buenas manos, y no hablo sólo de MacKay.

En el apartado gráfico, Los habituales Alessandro Cappuccio y Federico Sabbatini se reparten el dibujo del comic, dibujando Cappuccio los números 25 y 30, mientras que Sabbatini se encarga de los números 26-29. A esto hay que añadir que al ser el número 25 un especial con ¡70 páginas! y que MacKay plantea varias líneas argumentales, a Cappuccio, que se encarga de la parte de la historia del Caballero Luna, se le unen Alessandro Vitti con un flashback del pasado de Marc Spector cuando era un mercenario,antes de morir por primera vez y convertirse en Caballero Luna, y Partha Pratim con la trama del villano Espectro Negro y de Zodiaco. Por supuesto, todo ello coloreado por Rachelle Rosemberg.

Tanto Cappuccio como Sabbatini tienen estilos muy particulares, pero reconozco que yo ya me he acostumbrado a ellos y los disfruto enormemente. Sobre todo la fuerza y la expresividad que transmite el primero en sus páginas. De hecho, es curioso que lo más flojo de estos comics serían las portadas super genéricas de Stephen Segovia, si exceptuamos la del número 30 que es la elegida por Panini como portada de este tomo.

En resumen, Caballero Luna no inventa nada pero ofrece el ideal al que todo comic Marvel, o en general el comic de superhéroes, debería aspirar y que no siempre ofrece a los lectores. Buenas historias con grandes personajes que resultan reconocibles respecto a comics y etapas anteriores, secundarios geniales, amenazas más grandes que la vida con unas apuestas que nunca estuvieron tan altas. Como me pasa con Doctor Extraño, por mi ya puede quedarse MacKay guionizando esta colección el tiempo que él quiera. Yo lo seguiré comprando.

Comparto las primeras páginas de este quinto volumen de Caballero Luna:

Jed MacKay ha escrito una estupenda etapa en Caballero Luna que nos deja la serie en lo más alto de cara al siguiente volumen de la historia. ¡Ganazas para que Panini publique la continuación!

PUNTUACIÓN: 8/10

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