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Crítica de La vida de Chuck de Mike Flanagan

Tenía ganas de ver La vida de Chuck, la película de Mike Flanagan adaptando un relato de Stephen King que está protagonizada entre otros por Tom Hiddleston.

PUNTUACIÓN: 8/10

Basado en el relato de Stephen King, cuenta tres historias relacionadas con el personaje Charles Krantz, en orden inverso: desde su muerte por un tumor cerebral a los 39 años hasta su infancia en una casa supuestamente encantada.

Mike Flanagan es uno de los grandes nombres del terror en televisión y un especialista en la obra de Stephen King, al que ha adaptado en numerosas ocasiones. Para televisión creó, escribió, produjo y fue showrunner de las series de terror de Netflix La maldición de Hill House (2018), La maldición de Bly Manor (2020), Misa de medianoche (2021), El club de medianoche (2022) y La caída de la casa Usher (2023). Para el cine hizo lo propio con Absentia (2011), Oculus (2013), Hush, Before I Wake, Ouija: Origin of Evil (todas de 2016), Gerald’s Game (2017) y Doctor Sleep (2019).

Flanagan adapta la novela del mismo nombre de Stephen King. Como en otras ocasiones, Flanagan produce y ha realizado el montaje de esta película de 111 minutos de duración, que cuenta además con fotografía de Eben Bolter y música de The Newton Brothers.

Como su nombre indica, en esta película conoceremos la vida de Chuck, que está interpretado por Tom Hiddleston en su edad adulta. Jacob Tremblay, Benjamin Pajak y Cody Flanagan también interpretan a Chuck en diferentes etapas de su vida.

Chiwetel Ejiofor como Marty Anderson, un profesor de instituto y exmarido de Felicia (Karen Gillan), una enfermera que se enfrenta al fin del mundo; Mark Hamill como Albie Krantz, abuelo de Chuck que también es contable; Mia Sara como Sarah Krantz, la abuela de Chuck que inspira el amor de Chuck por la danza, Nick Offerman como el narrador, Carl Lumbly como Sam Yarborough, un anciano dueño de una funeralia, Annalise Basso como Janice Halliday, una joven que se recupera de una ruptura sentimental y que se convierte brevemente en la pareja de baile de Chuck y Taylor Gordon como Taylor Franck, una percusionista callejera y artista callejera, completarían el reparto en sus papeles principales.

Flanagan guarda pequeños papeles para Kate Siegel, Samantha Sloyan, Rahul Kohli y Carla Gugino, habituales de su filmografía. La actriz mito del cine de terror Heather Langenkamp (Pesadilla en Elm Street), David Dastmalchian , Harvey Guillén y Matthew Lillard completan el reparto.

Más que una historia convencional, lo primero a destacar es que La vida de Chuck es un cuento. Tener a un narrador con la voz de Nick Offerman como voz neutra que nos acompaña a lo largo de todo el relato es una primera clave que hace que no haya demasiadas dudas al respecto. También me ha parecido muy curioso encontrarme una película de estructura poco habitual. Digo esto porque hace nada vi Weapons de Craig Zeggler, una buena película que se apoya en una narración fragmentada divida en varios capítulos cada uno de los cuales está dedicada a ver el punto de vista de uno de los personajes. En el caso de La vida de Chuck tenemos una historia en 3 partes contada en orden cronológico inverso. La primera parte presenta de forma brillante un argumento de terror existencial que plantea un misterio que tendrá que ser aclarado a lo largo de los otros dos capítulos. Unos capítulos ahora sí protagonizados por Chuck Krantz.

Mike Flanagan es un director brillante y un estupendo guionista. Cuando terminé de ver la película y pude pensar en ella en su totalidad, me encantó lo claro que tenía el mensaje humanista que pretendía transmitir, consiguiendo que la película me dejara con buen sabor de boca. Dentro que no me flipó, cosa que luego comentaré. Técnicamente, la película es también de 10, con un montaje, una música y una producción perfectas que transmiten de forma modélica lo que Flanagan quería mostrar al público.

En lo referido a la dirección de actores, lo primero a destacar es que el reparto me parece que está increíble. Chiwetel Ejiofo, Karen Gillan, Mark Hamill y Mia Sara están increíbles dentro de lo pequeños que son sus papeles, demostrando lo buenísimos actores que son y lo bien que están en facetas dramáticas. Dentro del trabajo de actores de Flanagan, me encanta que todos los secundarios tengan una escena para lucirse actoralmente. Desde sus amigos con los que trabaja en todas sus series a los más inesperados como Matthew Lillard o la actriz Heather Langenkamp. En la parte actoral, están todos de 10. Y lo mismo los jóvenes actores que interpretan a Chuck de niño y adolescente.

Con Tom Hiddleston me pasa algo curioso. Creo que lo hace muy bien, pero su participación destaca sobre todo por un baile increíble de un montón de minutos junto a Annalise Basso, que me gustó mucho. Aunque el baile también se me hizo un pelín largo, las cosas como son. Sin embargo, y reconociendo lo difícil que es que unos actores bailen tanto rato y tan bien, por la parte actoral la participación de Hiddleston se me hizo muy corta. Pensando que él es el gran reclamo en el poster de la película, que aparezca apenas un tercio del metraje me supo a muy poco.

La historia busca plantear una historia humanista que destaque la importancia de intentar vivir la vida de la mejor forma posible ahora, sin dejarnos nada para el futuro porque no sabes si te vas a morir mañana. Sin embargo, en muchos momentos hay un sentimiento melancólico, al ver la infancia y adolescencia de un niño al que en su edad adulta hemos visto morir previamente. Una muerte extraña al estar conectada con el misterio del primer acto, que en ese momento no sabes qué es pero opaca este drama.

Comentaba que los tres actos de la película están contados en orden inverso cronológicamente. «Gracias, Chuck», es el tercer acto pero es el primero que vemos. «Músicos callejeros para siempre», con el baile de Tom Hiddleston, es el segundo. Y «Yo contengo multitudes», una referencia a una frase del poema «Song of myself» de Walt Whitman que es la clave de la película, es el primer acto, pero lo vemos el último. Un primer acto en el que veremos la infancia de Chuck en la que aprenderá las claves de la vida.

Cuando el Chuck niño descubre lo que significa de esta frase «Yo contengo multitudes» y de alguna manera se descubre el pastel que aclara el enigmático primer arco, la película de alguna manera se me desinfló. Y es que todo el primer arco fue un gran truco un poco tramposo para llamar nuestra atención de algo que no era de lo que iba la película en realidad. Tras esta respuesta aún queda otro misterio que el joven Chuck tiene que descubrir y que no hará hasta justo el final de la película: Lo que hay en el ático de casa de sus abuelos que aterrorizó a su abuelo cuando lo vio hace un montón de años. Esto es un elemento que conecta con el elemento fantástico que tan bien ha utilizado Stephen King en sus historias.

Mi problema principal con La vida de Chuck es que el tono de cuento y la figura del narrador en off hizo que toda la película me resultara demasiado plana. Aunque hay buenos momentos actorales, al final son una parte del engranaje planteado por Stephen King en su novela. Y no llegó a emocionarme en ningún momento. Y es curioso que intelectualmente entienda que todo en la película funciona de maravilla, hasta el punto que no le pueda poner ni un pero. Pero al mismo tiempo la frialdad del conjunto impidió que existiera esta conexión emocional.

Por otro lado, dentro de ser una historia «bonita», cuando pienso en la vida que llevó Chuck después de descubrir lo que descubre de joven con 17 años, de alguna manera pienso que no ha cumplido el propósito que vivir una vida plena, pensando lo aburrida que es su vida en el segundo acto antes del baile. Igual sobreanalizo las cosas y le doy vueltas a algo que no toca, pero me supo mal no haber salido del cine flipado con la película de Mike Flanagan.

En todo caso, creo que es una buena película que en realidad si consigue dejarte con un buen sabor de boca, así que ni tan mal.

Comparto el trailer de la película:

Me ha gustado La vida de Chuck, pero aún sabiendo que es una película estupenda bajo todo punto de vista, no me ha llegado.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Tron: Ares 3D de Joachim Rønning

Lo mejor de ir a ver una película con cero expectativas es que de vez en cuanto te sorprende para muy bien. Es justo lo que me ha pasado con Tron: Ares, la tercera película de la franquicia de Tron que ha dirigido Joachim Rønning (Kon.Tiki, Piratas del Caribe: La venganza de Salazar) que he visto esta semana en 3D.

PUNTUACIÓN: 8/10

Tercera entrega de la saga «TRON». Cuenta la historia de Ares, un programa altamente sofisticado que es enviado desde el mundo digital al mundo real en una misión peligrosa, marcando el primer encuentro de la humanidad con seres de inteligencia artificial.

Joachim Rønning (1972) es un directora noruego conocido por la película Kon-Tiki, nominada a los premios Óscar y Globo de Oro, y por las películas de Disney Piratas del Caribe: La venganza de Salazar, protagonizada por Johnny Depp, y Maléfica: Maestra del mal, protagonizada por Angelina Jolie. En 2024 estrenó Young woman and the sea, su última película antes de Tron: Ares.

Tron: Ares es la tercera película de la franquicia TRON (Steven Lisberger, 1982) y Tron: Legacy (Joseph Kosinski, 2010). La película cuenta con un guion de Jesse Wigutow, basado en una historia de David Digilio y Wigutow. La película de 119 minutos de duración cuenta con un presupuesto de 180 millones de dólares, y tiene música de Nine Inch Nails, fotografía de Jeff Cronenweth y montaje de Tyler Nelson.

En el reparto tenemos a Jared Leto como Ares, un programa superinteligente creado por Julian Dillinger. Greta Lee como Eve Kim, la actual directora ejecutiva (CEO) de ENCOM, que está buscando el Código Permanente de Kevin Flynn. Evan Peters como Julian Dillinger, director ejecutivo de Dillinger Systems y nieto de Ed Dillinger. Jodie Turner-Smith como Athena, un programa que es el segundo al mando de Ares. Hasan Minhaj como Ajay Singh, socio comercial de Eve y director de tecnología de ENCOM. Arturo Castro como Seth Flores, un colega y amigo de Eve, Gillian Anderson como Elisabeth Dillinger, madre de Julian e hija de Ed Dillinger, Jeff Bridges como Kevin Flynn, el antiguo director ejecutivo de ENCOM que anteriormente se sacrificó en la Red.

El concepto de TRON es uno de los más guapos jamás imaginado: ¿Y si una persona normal entrara en un videojuego? La premisa a partir de la que se creó la película de 1982 dirigida por Steven Lisberger se amplió al mundo digital para la secuela de 2010, Tron: Legacy, dirigida por Joseph Kosinski. Y sobre estas películas tengo que decir que nunca fueron tan buenas como el concepto en si.

Volví a ver ambas películas a modo de previa de Tron: Ares. Tron ha envejecido terriblemente mal. Es curioso como lo que fue revolucionario en su momento 40 años después es como pedir a un jugador de Play5 que pruebe un Commodore 64. La mayoría no entenderá la referencia. Sobre Tron Legacy, sigo enamorado de la música de Daft Punk y de Quora, y el diseño de producción es flipante. Pero el carisma del chaval Garrett Hedlund como el protagonista Sam Flynn es nulo y la historia era flojita. Resumiendo mucho, aunque al guion le faltó punch por todas partes, visualmente me parece una película notable que 15 años se sigue disfrutando igual.

Llegamos a Tron: Ares. Las críticas han machacado a la película de Disney. Y de vez en cuando notas que hay mucha gente que le tiene ganas a Disney y aprovecha para ir a hacer daño cuando siente que tiene una víctima propiciatoria que resulta fácil destruir. A esto se ha juntado las denuncias de comportamiento inapropiado por parte de Jared Leto hacia chicas que eran menores de edad cuando supuestamente contactó con ellas para iniciar relaciones. Lo que ha provocado un apagón de relaciones públicas por parte de Disney, que ha ocultado al protagonista en la promoción de la película.

A todo esto hay que sumar la indiferencia del público general hacia el mundo de TRON. Algo que en realidad ya pasó con las dos anteriores películas. Pensar que Tron es una franquicia popular de la que millones de espectadores se morían de ganas de ver en cine una nueva película era un claro error de base que se ha hecho patente al ver la recaudación de la película en su estreno. Sobre todo cuando los espectadores sabemos que en 3/4 meses la podremos ver «gratis» en Disney+.

Por todo lo anterior, fui a ver a ver Tron: Ares esperando ver una película con un guion «malillo» pero con un buen elemento visual. Mientras fuera entretenidilla, ya me valía. Lo que no esperaba era encontrarme un peliculón que me ha flipado al verla en 3D. Y no, este no es un caso de «es tan mala que es buena» o «Es mala, pero me lo he pasado genial». NO, amigos. Hablamos de que Tron: Ares me ha parecido fantástica. Y creo que la película va a ganar con su estreno en Disney+ y con el tiempo puede ser considerada de culto de la ciencia ficción. De hecho, no tengo duda que dentro de 4/5 meses cuando lleve unas semanas estrenada en Disney+ empezaremos a ver montones de comentarios de «¿por qué no vi esta película cuando se estrenó?

A poco que hayas visto algún trailer o visto alguna imagen, ya sabrás que la premisa de Tron: Ares cambiaba completamente el concepto original, al ser el programa digital ARES el que sale al mundo real. Esto significaba una novedad absoluta respecto a la secuela Tron: Legacy, que en cierto sentido se limitó a repetir el argumento de la primera película en una especie de remake encubierto, concepto que estuvo bastante de moda durante algunos años. Y si no, que se lo pregunten a Star Wars Episodio VII o Jurassic World. Y me gusta que se planteen cosas nuevas que amplíen las posibilidades de la historia. Y por tanto, de la franquicia cinematográfica.

Tron: Ares es la película que por fin hace justicia a la premisa original. Además de la novedad de que los programas digitales entren en el mundo real, Ares por fin explota todo el potencial de ver el interior del mundo digital, por ejemplo viendo un hackeo desde el punto de vista del programa de seguridad (Ares) que lo está realizando. A esto hay que sumar que hay también entradas desde el mundo real al digital, lo que para mi fue una sorpresa absoluta, planteando un giro super chulo. Tengo un pequeño reparo a la historia referido al climax final, luego entraré a ello en la parte de las cosas menos buenas, pero globalmente la historia en todo lo referido a los conceptos de ciencia ficción, me parece modélica.

Tron: Ares se sale con su impresionante apartado visual. El diseño de producción es increíble, desde los trajes de Ares o Athena, como la construcción de los vehículos digitales que se hacen reales. Las motos, el tanque o las naves son increíbles. Y me dieron la misma sensación que los Transformers de Michael Bay, que a pesar de ser películas terribles los autobots parecía que realmente eran una obra de ingeniería en la que cada tuerca y cada tornillo tenía una función y conseguía que te creyeras que un robot de existir realmente sería así de detallado y complejo.

El apartado visual, tanto en el mundo digital como en el real, unido a la increíble música de Nine Inch Nails, provoca momentos apabullantes que me volaron la cabeza. Igual la música de NIN no es tán icónica como la de Daft Punk, pero me ha parecido magistral. El contraste de ver en el mundo real a los programas y naves digitales con sus colores brillantes provoca un montón de imágenes memorables que en breve empezaremos a ver en las cuentas de «A perfect shot» en redes sociales. La primera persecución en el mundo real con las motos digitales o el combate entre cazas de combate y las naves digitales en el climax me perecen momentazos increíbles de Tron: Ares.

Se ha comentado como una crítica hacia Tron: Ares que NO tenga ninguna conexión con Tron: Legacy aparte de unos recortes de periódico al comienzo de la película. Obviamente, Garrett Hedlund y Olivia Wilde no aparecen en esta película. En el mundo de las franquicias cinematográficas actuales hay quien piensa que todo lo que no potencia la interconectividad entre películas es un error. Pero en mi opinión, es positivo que Disney haya planteado una película autoconclusiva y contenida que busca contar una historia única con principio y final que en realidad no necesita ni hace obligatorio tener que ver las película previas para disfrutarla. Dicho esto, me sorprendió para bien la conexión que se plantea con la primera película de Tron, jugando visualmente con el aspecto visual para resaltar donde se encuentra Ares. Esa escena me parece una chulada.

La película plantea la lucha empresarial entre empresas tecnológicas. ENCOM, la empresa de Kevin Flynn (Jeff Bridges), en 2025 ya no está dirigida por Sam Flynn (el hijo de Kevin al que conocimos en Tron: Legacy) sino por Eve Kim (Greta Lee), una genio de la informática que cree que la tecnología debe ayudar a los menos favorecidos. Por contra, Dilliger Systems, empresa dirigida por Julian Dillinger (Evan Peters), nieto de Ed Dillinger, el villano de la primera Tron, busca destruir a ENCOM para convertir las innovaciones tecnológicas en armas que pueda vender al complejo industrial-militar. Y así hacerse más rico y poderoso de lo que ya es.

Ambas empresas están en una carrera contra el reloj para llevar las construcciones digitales al mundo real. Como una impresora 3D pero con láseres generadores de luz sólida, ENCOM y Dillinger han tenido éxito en la construcción de la tecnología para conseguirlo, pero solo durante 29 minutos. Y es que las construcciones no pueden mantenerse en el mundo físico más allá de ese tiempo, debido al gasto de energía y a un problema en el código. El mcguffin de la película es el «código de permanencia», el secreto que permitirá romper la barrera de los 29 minutos y convertir las creaciones digitales en permanentes en el mundo físico.

Eve Kim de ENCOM ha encontrado el «código de permanencia» en el trabajo de Kevin Flynn, y Julian Dillinger de Dillinger Systems quiere robar este invento revolucionario. Para ello, activará a su programa de seguridad ARES (Jared Leto) para que lo consiga en el mundo real. De forma inesperada, Ares aprende más allá de su programación y se negará a seguir las órdenes de su creador. Y hasta ahí puedo leer sin entrar en spoilers.

Hablaba antes que mucha gente le tiene ganas a Disney. Pues eso multiplicado por X es el odio que se le tiene a Jared Leto. Y no es por el escándalo de este verano, hace tiempo que mucha gente le tiene una tirria que no le puede ni ver. Algo en lo que creo que ha ayudado que interpretara a Joker y a Morbius en las fracasadas películas de Warner y Sony. Digo esto porque he leído cuentas alegrándose del fracaso de Tron: Ares y gritando en redes sociales «Fuck, Leto». Y lo cierto es que desde el punto de vista actoral, Jared Leto es lo mejor de la película con muchísima diferencia. Me gusta cómo interpreta Leto a Ares y como muestra como las cosas que va aprendiendo le cambian y le convierten en un ser más empático y no el tío duro de Dillinger capaz de cualquier cosa en el mundo digital que es al principio. Pensando en Tron: Ares en su conjunto, Leto sin duda suma al positivo resultado de la película.

Lo que no suma y es uno de los dos problemas de la película son el resto de actores. Y más concretamente, lo que el guion plantea para ellos. Greta Lee hace lo que puede como la co-protagonista Eve Kim, una rica ejecutiva que en realidad es alguien «del pueblo» que quiere ayudar a la humanidad. Evan Peters como Julian Dillinger plantea un villano muy poquita cosa que no transmite nada, aumentado por una historia que le convierte en secundario de su propia villanía. Jodie Turner-Smith como Athena simplemente tiene que parecer una puta-ama, cosa que consigue gracias al apartado visual más que a verla a ella plantada delante de las cámaras. Especialmente sangrante es ver reducida a Gillian Anderson (la mítica Scully de Expediente X) a la nada más absoluta como Elisabeth Dillinger, la madre de Julian. Y el resto de secundarios, los informáticos amigos de Eve, son totalmente intercambiables y sin ningún interés dramático en la película. Como digo, excepto Leto, el factor humano de Tron Ares me parece más bien justito.

El trabajo del director Joachim Rønning me ha parecido fantástico. Como comentaba antes, hay tantos momentazos visuales increíbles que no tengo espacio para destacarlos todos. Hablando de eso, vi la película en formato Real 3D de Cinesa en mi ciudad. No estoy seguro, pero diría que el 3D de Tron: Ares es de post-producción, dado que había algunos planos en que el 3D se veía muy bien con personas o vehículos en primer plano o por ejemplo en el paso del mundo digital al real y viceversa. Pero luego en otras escenas prácticamente no se apreciaba. El 3D inmersivo de Avatar es tan alucinante que no cabe duda que todo lo que no sea acercarse al resultado que obtiene James Cameron se ve un poco como de segunda división. Pero dicho esto, tengo que decir que en los momentos en que el 3D destaca, ayudó a que la sensación de WOAH estuviera presente en los momentos más espectaculares de la película.

El flojo papel de los actores en Tron: Ares es una evidencia, pero no no me impidió disfrutar de la película. Porque tengo claro que esta es una película de ciencia-ficción de acción, no de personajes. Lo que sí afectó al visionado es que el climax final no acaba de acertar el final. Incluso cuando la forma de vencer a los programas digitales esté en la misma premisa y el guion plantee una progresión argumental totalmente lógica que no necesita caer en chorradas o giros absurdos de guion. Sin embargo, aunque Ares está salvando a Eve, que ellos no sean los que realmente terminan con la amenaza hace que este final quede un poco chof. Siendo como digo lógico. De alguna manera, el clásico meme «lo hizo un mago» ha sido actualizado a los tiempos modernos con «lo hizo un informático».

Y aunque es cierto que el final es un poco chof, quiero resaltar que me gusta porque es lógico con lo planteado por la película, hasta el punto que es casi el único final posible, algo casi inevitable. Y tengo que resaltar esto como positivo, porque estoy tan cansado de película que plantean giros absurdos con los que parece que se están riendo del espectador, que agradezco que una película caiga en ser demasiado lógico y acorde con lo que se suponía que tenía que pasar.

A pesar de este pequeño problema del climax final, Tron: Ares me ha parecido una fantástica película de ciencia-ficción que tengo claro que volveré a ver con mi hijo en cuanto se estrene en Disney+. Y que volveré a ver cada pocos años. Si tenéis oportunidad, no lo dudéis e ir a verla en la pantalla más grande posible y con el sistema de sonido más atronador, porque el subidón de adrenalina que os va a dar la película lo recordaréis.

Comparto el trailer de la película:

Tron: Ares me ha parecido un peliculón. Tal cual. Si podéis, ir a verla al cine.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Bala perdida de Darren Aronosfky

Darren Aronosfky (Pi, Requiem por un sueño, Mother!, The Whale) cambia de registro y se lanza al noir en Bala perdida, película protagonizada por Austin Butler que era de visionado obligado en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 7/10

Nueva York, años 90. Hank Thompson (Austin Butler) era un fenómeno del béisbol en el instituto que ya no puede seguir jugando, pero todo lo demás le va bien. Tiene una novia estupenda (Zoë Kravitz), es camarero en un antro en Nueva York y su equipo favorito está sorprendentemente luchando por el campeonato. Cuando su vecino punki Russ (Matt Smith) le pide que cuide de su gato durante unos días, Hank se encuentra atrapado en medio de un variopinto grupo de gángsters amenazantes. Todos quieren algo de él; el problema es que él no sabe por qué.

Darren Aronofsky (Nueva York, 1969) es un cineasta estadounidense. Su ópera prima, el thriller psicológico Pi (1998), le valió el premio al Mejor Director en el Festival de Cine de Sundance y un Independent Spirit Award al Mejor Guion Original. Sus siguientes películas son la rotunda obra maestra Requiem for a Dream (2000), la ininteligible The Fountain (2006), el drama The Wrestler (2008, galardonada con el León de Oro en el Festival de Cine de Venecia). Con Black Swan (2010), fue nominado al premio al mejor director en los Óscar, los premios de la Academia Británica de Cine y los Globos de Oro. Noah (2014), Mother! (2017) y The Whale (2022, Oscar a Brendan Fraser como Mejor Actor), han sido sus últimas películas.

Bala perdida es la novena película de Aronosfky, y cuenta con un guion de Charlie Huston, basada en su novela Caught Stealing. La película rodada en Nueva York con un presupuesto de 40 millones de dólares tiene una duración de 107 minutos, y cuenta con fotografía de Matthew Libatique, montaje de Andrew Weisblum y música de Rob Simonsen y de Idles.

En el reparto encontramos a Austin Butler como Henry «Hank» Thompson, Regina King como la detective Elise Roman, Zoë Kravitz como Yvonne, Matt Smith como Russ Miner, Liev Schreiber como Lipa Drucker, Vincent D’Onofrio como Shmully Drucker, Benito Martínez Ocasio como Colorado, Griffin Dunne como Paul, Carol Kane como Bubbe, Action Bronson como Amtrak y George Abud como Duane.

Darren Aronofsky es uno de esos directores cuyas películas veré siempre, normalmente sabiendo lo menos posible. Tras varios dramones intensos no, lo siguiente, en Bala perdida parece que buscaba cambiar de registro apelando al público generalista con una película en teoría más convencional. El resultado no le ha salido demasiado bien, dado que en el momento de escribir estas líneas ha recaudado apenas 32 millones de dólares en todo el mundo, a partir de un presupuesto de 40.

El caso es que la película es bastante entretenida gracias a un guion de Charlie Huston en la que adapta su propia novela Caught stealing. Una historia de género negro de perdedores en la que la mayoría de situaciones suceden por pura casualidad. En positivo, Aronofsky plantea algunos planazos super chulos, como por ejemplo un plano con dron en el que Hank (Austin Butler) intenta acceder a su casa a través de la escalera de incendios. O en una persecución en la que Hank intenta escapar de dos gangsters judíos super peligrosos.

Austin Butler es un actor estupendo que está intentando ser una estrella de cine. O más bien, sus agentes son los que lo están intentando consiguiendo que le contraten para un montón de películas recientes. Y como digo, el chaval me gusta y creo que trabaja muy bien, pero parece claro que no es una estrella capaz de atraer a público a las salas simplemente porque él protagoniza la película. Hank, su personaje, es un protagonista atípico, porque es un chaval normal que sufrió un accidente de tráfico que acabó con su carrera de jugador profesional de beisbol y en la que mató a su mejor amigo. Tras el accidente y a pesar de haber pasado varios años, no ha llegado a asumir su culpa y su responsabilidad por lo ocurrido, mudándose a Nueva York donde trabaja de camarero en un bar. Ha empezado una relación con Yvonne (Zoë Kravitz), una paramédico buenorra y super dulce e inteligente y parece que la vida está yendo bien. A partir de una confusión, su vecino Russ (Matt Smith) que trapichea con drogas se va de la ciudad, repentinamente todo el elemento criminal de Nueva York cree que Hank tiene un objeto de gran valor que custodiaba Russ. Y quieren recuperarlo.

Bala perdida es un noir de perdedores en el que Hank es pisoteado y machacado durante prácticamente toda la película y él no puede hacer nada para evitarlo, estando totalmente indefenso. Es una situación inesperada de ver en una película comercial mainstream, sobre todo con el añadido de que todo sucede por una serie de casualidades sucesivas que van aumentando el número de problemas que Hank tendrá que enfrentarse. Y la cantidad de golpes que irá recibiendo.

Bala perdida tiene una duración corta de apenas 105 minutos. Y dentro que pasan muchas cosas todo el rato la mayoría sorprendentes, lo cierto es que en los primeros 15 minutos el ritmo es pausado mientras conocemos el mundo de Hank y su relación con Yvonne. En este momento, la escena íntima de la pareja es otro momento que no acaba de ser nada de lo que debería. Intenta ser sexy pero no acaba de serlo, al interrumpirla con un humor extraño. Esto es antes que todo se vaya a mierda por la casualidad que se ponga en marcha la historia de verdad. No soy seguidor de Michael Bay y su idea que en toda película suya debe haber una explosión en los primeros 5 minutos que atrape al espectador. Pero el ritmo y el montaje es un poco extraño, primero porque cuesta que sepamos de qué va la película en realidad, alternando momentos dramáticos con situaciones extrañas con personajes peculiares pensados para añadir un toque de comedia que probablemente no sea adecuada teniendo en cuenta lo que estamos viendo.

Lo cierto es que dentro de que me gusta lo atípico de la historia, en realidad Bala Perdida no me ha hecho click. Y me parece curioso que diría que el principal problema de la película es el mismo que tuvo el Superman de James Gunn: Aronofsky equivoca completamente el tono de la película. Como digo, tenemos momentos super chungos que suceden literalmente porque si, con un pobre Han rodeado de criminales peculiares que rompen la idea de historia realista con que había empezado la película en sus primeros minutos. Tenemos a los asesinos rusos por un lado y a los asesinos judíos, que añaden un elemento exótico que rompe la supuesta seriedad y las apuestas del juego. Por ejemplo, cuando los duros asesinos judios llevan a Hank a comer con su madre porque es un festivo para su comunidad. Es una situación atípica que rompe la tensión del momento. Y como esa hay varias situaciones, como cuando la agente de narcóticos Elise Roman (Regina King) putea a Hank en su entrevista tras llamarle él tras recibir una paliza que casi le mata.

Cuando ves trainspotting desde el primer momento Danny Boyle te mostró que todo iba a ser un over-the-top super exagerado. Pero Aronosfky no hace eso. De hecho, parece que en realidad no sabe a qué carta agarrarse para esta película. Y la dirección es correcta, el diseño de producción y la música molan mucho. Los actores cumplen con lo que el director pide de ellos. Pero el humor no acaba de funcionar casi nunca y las pocas escenas de acción tienen un feeling diferente al del resto de la película.

Comentaba que me gusta Austin Butler. Pero igual él no es un casting acertado, porque él es un actorazo buenorro y super chacas que está interpretando a un perdedor indefenso que no sabe por donde le están cayendo las ostias y no tiene forma de evitarlas o de defenderse. Su figura de estrella de cine super cachas no se corresponde con alguien semi alcoholizado con una rodilla destrozada que debería ser un tirillas indefenso. Está mandando las señales equivocadas, lo que creo que es otra de las cosas que no acaban de cuadrar en Bala perdida.

En positivo, el guion de Charlie Huston tiene una cualidad circular que hace que muchas cosas tengan sentido, lo que sirve a Hank para enfrentarse a su pasado y con suerte conseguir salir vivo de toda la situación. En realidad me gusta ver un noir de perdedores que se aleje de los Parker y de todos los tipos duros super molones que dominan el género negro, con Jason Statham y similares protagonizando películas casi clónicas. En ese sentido, Bala perdida es tan original que me ha gustado verla.

Pero me resulta llamativo que Darren Aronofsky no haya acertado en su intento de hacer una película «comercial». Desde luego, los mecanismos del noir no los tiene controlados, y por eso Bala perdida es una película tan desigual, alternando momentos visual y narrativamente muy potentes con otros que no funcionan y que son como un huevo a una castaña. En ese sentido, me sabe mal por Aronofsky. Y resalta lo difícil que es hacer una película «buena».

Bala perdida lo tenía todo para haberme flipado, empezando porque Aronosfky me encantó en casi todas sus películas previas. Pero en realidad no ha sabido hacer una película «comercial» que interese al público que va a los cines regularmente, mientras que el público gafapasta ha rechazado la película precisamente por su intento de hacer algo convencional. Aunque la película sea cualquier cosa menos convencional. En ese sentido, que en alguna entrevista parecía que estuviera pidiendo perdón por hacer una película de género negro «normal» en lugar de sus dramones a los que nos tenía acostumbrados es algo que tampoco es que haya ayudado a vender la película precisamente. En lugar de abrazar que lo ha hecho porque ha querido y era lo que le pedía el cuerpo.

En todo caso, sigo pensando que Aronosfky merece ser visto en pantalla grande. Ya veremos qué película hace a continuación.

Comparto el trailer de la película:

Bala perdida no ha hecho click. A pesar de las muchas cosas interesantes, empezando por su historia fuera de lo habitual, Aronosfky no le ha cogido el truco a los convencionalismos del noir.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Elio de Madeline Sharafian, Domee Shi y Adrian Molina (Disney+)

No vi en su momento Elio, la última película de Pixar estrenada este verano, que fue dirigida por Madeline Sharafian y Domee Shi. Aprovechando su estreno en Disney+ me animé a verla.

PUNTUACIÓN: 6/10

La historia de Elio, un niño de 11 años con una imaginación desbordante y una enorme obsesión por los extraterrestres, que lucha por encajar hasta que de repente es transportado al espacio y es identificado por error como el embajador galáctico de la Tierra. (FILMAFFINITY)

Elio es una película estadounidense de aventuras y ciencia ficción animada de 2025 producida por Pixar Animation Studios para Walt Disney Pictures. Dirigida por Madeline Sharafian y Domee Shi (Red), tras abandonar Adrian Molina (Coco) la dirección para ponerse con Coco 2. La guion de la película fue escrito por Julia Cho, Mark Hammer y Mike Jones, a partir de una historia desarrollada por Molina, Sharafian, Shi y Cho. La película cuenta con fotografía de Derek Williams y Jordan Rempel, montaje de Anna Wolitzky y Steve Bloom, y música de Rob Simonsen. Descontando los títulos de crédito, la película tiene una duración inferior a los 90 minutos. Destacar además que Elio resultó un monumental fracaso de taquilla tras su estreno en cines, al recaudar 154 millones de dólares en todo el mundo a partir de un presupuesto superior a 150 millones.

En el reparto de voces originales encontramos a Yonas Kibreab como Elio Solís, un niño de once años que es identificado erróneamente por los alienígenas como el embajador de la Tierra; Zoe Saldaña como Olga Solís, tía de Elio y comandante de la Fuerza Aérea. Remy Edgerly como Glordon, un alienígena con forma de gusano del que Elio se hace amigo; Brandon Moon como Helix, un embajador alienígena; Brad Garrett como Lord Grigon, un corpulento señor de la guerra alienígena con una armadura de alta tecnología que es el padre de Glordon; Jameela Jamil como Questa, una embajadora alienígena con forma de radiodonte; y Dylan Gilmer como Bryce, un niño que comparte la misma fascinación por los alienígenas que Elio.

Hace unos años el estreno de una película de Pixar era un acontecimiento para los amantes del cine de animación. En parte, el ascenso de calidad y capacidad de entretenimiento de otros estudios como Dreamworks y Illumination consiguieron que Disney perdiera el casi monopolio en el cine de animación que mantuvo durante décadas. Y por si fuera poco, la decisión de Disney de no estrenar en cine varias película de Pixar durante el COVID para estrenarlas en Disney+ tuvo la perversa consecuencia que los espectadores entendiéramos que si la propia Disney no creía que esa película mereciera un estreno en cines, ¿Para qué pagar por ver la película en cines? Sobre todo cuando Disney nos ha informado que en 3 meses se va a estrenar en Disney+.

La certeza del estreno en 3 meses en Disney+ y el hecho que en realidad la película no me llamaba la atención, provocaron que no viera esta película en el cine. A todo esto, a los problemas creados por Disney habría que sumar la casi nula promoción que ha hecho de la película, que provocó que amigos fans de la animación no se enteraran que la película existía hasta que se estrenó en el cine. Caso real que viví este verano hablando con unas amigas con niños pequeños. Además hay otros elementos intangibles que hacen que una película por un motivo u otro no pinte bien. Incluso antes de conocer la parte de la intrahistoria que ha rodeado la producción de esta película de Pixar.

Elio fue concebida por Adrián Molina (director y guionista de Coco) como una historia sobre la madurez y la alienación juvenil, inspirada en su infancia en una base militar, previo a su posterior ingreso en el Instituto de las Artes de California, donde realmente Molina se encontró a si mismo. Dos años después, en 2024 Pixar informó que Molina abandonaba el proyecto para centrarse en la dirección de Coco 2, confirmando el estudio a Madeline Sharafian y Domee Shi (Red) en la dirección de la película.

En las semanas previas al estreno, Elio se vio envuelta en la controversia, al publicarse un artículo en The Hollywood Reporter que afirmaba que Pixar había eliminado toda la caracterización del protagonista que conectaba con temática queer. Un protagonista que es un niño de 11 años, no nos olvidemos. Así que por un motivo u otro, Elio no llamó la atención de ningún público al que teóricamente se dirigía.

Y entrando a valorar Elio por sus aspectos positivos, la película me ha resultado muy entretenida con una duración directa al grano de menos de 90 minutos que me parece adecuada a lo que nos han contado. A pesar de la polémica creada, Elio es una película blanca para todos los públicos que no tiene ningún elemento que pueda resultar problemático para ningún padre, y que puede poner a sus hijos sin problemas.

La animación de Pixar es una maravilla como siempre, destacando sobre todo en la construcción del hábitat alienígena Communiverso, que es una flipada de color y espectacularidad. Los serie alienígenas también me han gustado mucho, destacando sobre todo el de la raza de Glordon, unos gusanos que en su forma adulta son insertados en una armadura de alta tecnología preparada para la guerra, como veremos con Lord Grigon, el padre de Glordon. Aunque igual la animación no es tan brillante o sorprendente que como en otros clásicos del estudio, los amantes de la animación vamos a flipar con la película.

Elio es un niño de 11 años cuyos padres fallecen y que criado por su tía, una militar que renuncia a su sueño de ser astronauta por cuidarle. Elio conoce gracias a ella la misión del Voyager 1 y el mensaje de concordia que lleva para que sea encontrado por una posible civilización alienígena. Tras años aislándose y rechazando hacer amigos, Elio consigue su sueño de ser abducido por unos alienígenas, y vive una aventura colorida en la que encontrará a un amigo en el ser más inesperado y en la que descubrirá cosas que cambiarán su forma de ver el mundo. El mensaje que da igual lo raro que sientas que eres, siempre puedes conocer amigos y encontrar tu lugar en el mundo, me parece positivo.

Como amante de la ciencia-ficción espacial, la mención al Voyager 1 y su importancia en la trama me han gustado, al igual que la escena en que los protagonistas escapan del campo de residuos especiales que rodea el planeta gracias al trabajo en equipo de científicos de todo el mundo. La idea del trabajo en equipo y en confiar en la ciencia son cosas que siempre me gustan.

Además, como Pixar es muy lista, además de la parte de la trama de Elio sintiéndose solo hasta el punto de querer irse a otro planeta, la película añade una segunda subtrama sobre el trabajo y el sacrificio que significa ser padre, y como haces siempre lo mejor para tus hijos aunque ellos no lo valoren ni desde luego lo agradezcan. Algo representado en Olga, la tía de Elio, pero de forma inesperada también en Lord Grigon. Este aspecto conecta con la idea que siempre tuvo Pixar de hacer películas que apelen de una manera u otra al público infantil pero también al adulto. Algo que me parece bien, por supuesto.

En resumen, como entretenimiento sin complicaciones, creo Elio cumple de sobra su función. Y dado que puede verse «gratis» con tu suscripción a Disney+, mejor que mejor.

Ya entrando en los aspectos negativos, quizá el principal problema de Elio es precisamente su protagonista. Tengo que agradecer el intento de Pixar de corregir el rumbo de una producción con problemas, que acabó entregando una película tan entretenida como insustancial.

Y quizá el problema insalvable viene en su origen con Elio. Un niño hispano (luego vuelvo a eso), que entra completamente en la calificación de «ostiable» desde el minuto uno. Elio sufre un trauma por la muerte de sus padres. Pero luego no deja de comportarse como un repelente hacia todo el mundo. Dice que no tiene amigos, pero en realidad no quiere tenerlos y trata mal a los que se acercan a él de buena fe. Afirma que nadie le quiere cuando su tía ha expresado delante suyo que ha abandonado su sueño de ser astronauta para cuidarle y estar con él. Hay que ser egoísta y bastante asqueroso para tratar a su tía como lo hace. Pero es que incluso todo eso no es suficiente para justificar su enfermiza obsesión con ser abducido que roza la enfermedad mental. De modo que por primera vez en ni me acuerdo me encontré con un protagonista de una película de Disney / Pixar que me caía mal.

Lo curioso de la caracterización de Elio es que rompe además con otro aspecto clave para el mundo progresista americano, su condición de hispano. Y lo cierto es que Elio es hispano porque nos lo han dicho, pero si algo se caracteriza el mundo hispano (por ejemplo Coco o Encanto) es el respeto y la lucha de los protagonistas por su familia. Y en concreto, con mantenerla unida. Incluso en Lilo & Stitch la idea de mantener unida a la familia es esencial. Elio es todo lo contrario. Y es algo que a priori no tiene nada de negativo, aunque en el caso de esta película no acabó de funcionarme.

Hay otro elemento menos importante que es la nula profundidad o incluso interés de los aliens que Elio descubrirá en su viaje. Porque sus diseños son super chulos, pero no tienen personalidad aparte de estar presentes en pantalla. Y resultan bastante decepcionantes a nivel global.

Aparte de los problemas de Elio, otra cosa que me pasó durante la película es que a pesar de la aventura y los seres coloridos, en realidad no tenía claro lo que Pixar me estaba intentando contar. Porque Pixar no es Illumination, una película de Minions no tiene mayor mensaje aparte de las bromas de pedo, culo, pis. (Bueno, hay quien dice que si tienen mensaje, dado que eternizan el modelo de familia tradicional invisibilizando a personas de otros colectivos). Pero creo que me entendéis. Las películas de Pixar además de ser entretenidas aprovechan en su mayoría para resaltar un tema concreto. Luca las aventuras y las amistades que hacimos en verano cuando fuimos niños, Red sobre la ansiedad de la adolescencia y muy evidentemente con la llegada de la menstruación, etc… Y estaba viendo Elio y no acababa de ver qué me estaban contando.

Adrián Molina (director y guionista de Coco), primer director y creador de la idea inicial afirmó que quería hacer una sobre la alienación juvenil y el paso al periodo adulto, inspirada en su infancia en una base militar, previo a su posterior ingreso en el Instituto de las Artes de California, donde realmente Molina se encontró a si mismo. ¿Estaba en la idea original la idea que Elio, como algunas personas gays, tenían que abandonar el mundo (la familia) que les reprime para poder salir del armario y ser feliz siendo él mismo? Obviamente no podemos saber si ese era el tema de la película, pero si lo era, me alegro que Pixar lo cambiara. De hecho, ya tuve que sufrir el despropósito de Mundo extraño, la terrible película de Disney que hacía apología de la idea que los adultos lo hacen(mos) todo mal (han destruido el planeta) y está bien que los niños les rechacen y hagan lo que ellos prefieran.

Viendo Elio no he visto en él ningún elemento gay/queer. Según el artículo de THR, porque lo quitaron. Pero, ¿en serio un niño de 11 es gay? Esto me recuerda la misma polémica ridícula que surgió con Luca, en la que descerebrados afirmaban estar ofendidísmos porque Pixar había quitado un supuesto romance gay entre los 2 niños protagonistas. Algo que nunca estuvo ahí, y que en realidad mostraba a gente ridícula que solo le gusta algo si «habla de lo suyo». Y al igual que en Luca, creo que hubiera sido inadecuado en Elio teniendo como tiene 11 años. Y me parece perfecto que cada uno elija con quien quiere compartir su vida y ser feliz, pero un niño pequeño antes de la pubertad no está en eso. Querer forzar para que lo esté y así poder cubrir tu mensaje identitario me parece un error.

Al final, me gusta la idea que es posible encontrar amigos hasta en los lugares más insospechados, aunque un poco tienes que querer encontrarlos, unido al reconocimiento que la película hace a la figura de los padres, que en este caso puede ser una madre poco convencional al ser inicialmente la tía del protagonista. Pero sobre todo la parte de los padres parece lo que probablemente es, un injerto de última hora. Algo que no está mal, de hecho está guay, pero que no está todo lo bien ensamblado que me hubiera gustado.

Ver cómo Pixar hizo control de daños y redujo el metraje a menos de 90 minutos es otro elemento que me sugiere que el estudio quitó todo lo que consideró no esencial y se centró en la aventura con sus contados momentos dramáticos. Consiguiendo acertar sólo a medias, al quedar Elio como una película entretenida que puede verse tranquilamente con los más pequeños de la casa, pero es una de las películas más flojas de Pixar.

Comparto el trailer de la película:

Elio es una película entretenida a la que le falta un protagonista que funcione y una idea potente. Sin duda, una de las películas más flojas de Pixar.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Reflexiones de Domingo 20/2025: Un variadito de comics y cine

¡Feliz Domingo! Hoy aprovecho mi sección de Reflexiones de Domingo para un variado de temas que he visto a lo largo de la semana.

PANINI PUBLICA EL ESPECIAL MASACRE / BATMAN APENAS 3 SEMANAS DESPUÉS DE SU PUBLICACIÓN EN USA

El crossover que estabas deseando leer pero que dabas por imposible. Masacre se enfrenta a Batman al tiempo que Marvel y DC se unen por primera vez después de varias décadas. Wade Wilson ha sido contratado para un trabajo en Gotham City. ¿Contará con la ayuda de Batman o éste le señalará como un nuevo enemigo? Zeb Wells y Greg Capullo tienen la respuesta. ¡Y esto es sólo el comienzo! A continuación, el Capitán América y Wonder Woman se encuentran, cortesía de Chip Zdarsky y Terry Dodson; Jeff y Krypto comparten juegos, con Kelly Thompson y Gurihiru; Kevin Smith, acompañado de Adam Kubert, reúne a sus dos personajes fetiche, Daredevil y Green Arrow, y otros formidables equipos presentan los más sorprendentes cruces entre ambas compañías. ¡Un acontecimiento que no puedes perderte!

Reconozco que no tengo especial ilusión por la nueva tanda de especiales que Marvel y DC Comics van a lanzar combinando a sus personajes. Puestos a elegir, prefiero muchísimo más el Batman – Deadpool de Grant Morrison y Dan Mora que el comic preparado por Marvel, obra de Zeb Wells y Greg Capullo. Wells no me llama nada la atención y los últimos trabajos de Capullo en Marvel me han parecido inferiores a su trabajo en DC.

Otro motivo de queja es el propio formato del comic, dado que han planteado una historia principal de Wells y Capullo con una extensión de veintipocas páginas, a la que siguen varias historias cortas protagonizadas por otros personajes, como Daredevil-Green Arrow. De forma que la sensación sin haberlo leído es que este comic va a ser apenas un teaser de las aventuras que podrían haber sido. Aparte de la excusa perfecta para lanzar decenas de portadas alternativas con todo tipo de crossovers, algunos soñados, otros super locos.

Lo que me parece una pasada es que PANINI haya entendido el evento que tiene entre manos y haya corrido increíblemente para publicar este especial apenas 3 semanas después que se publicara en USA. Normalmente el salto entre la edición USA y la española es de unos 4 meses en el caso de Marvel, lo cual me parece que es un plazo super ajustado. Que haya podido publicar este comic con tan poca diferencia me parece que puede significar un antes y un después para el mundo de los superhéroes en España. Y entiendo que probablemente no sea viable para toda la línea editorial pero si creo que va a poder extenderse para comics especiales como sin duda es este.

Llamativo es también que Panini se haya lanzado a saco al mundo de las portadas alternativas al publicar este comic con 5 portadas, incluida la polémica portada dibujada por Frank MIller. Como LECTOR que soy, el tema de las portadas alternativas es algo que me deja perplejo, pero tengo claro que las ventas que provocan son una parte importante de los ingresos que están manteniendo a flote a editoriales y a librerías. Las decisiones de publicar el comic de forma inmediata sumado a las portadas creo que va a ayudar a que Panini venda como churros este comic. Un comic que ya apuntaba a super ventas.

Por contra, los que creo que no deben de estar nada contentos son las librerías especializadas que traen comics USA de importación. Porque es posible que algún comprador con dudas si comprar este comic USA igual se han esperado a comprarlo en español debido a que va a salir la semana que viene. Otra duda que se me plantea si somos los mismos que compramos grapas USA y españolas, que creo que si. En mi caso yo compro las grapas Marvel en la edición española de Panini, pero la mayoría del indy y DC lo compro en grapas y tomos USA. En realidad aplaudo a Panini por su gestión para publicar este comic tan rápido, pero al mismo tiempo, me sabe mal por las librerías especializadas. Espero que no tengan que comer muchas grapas USA de este especial.

Y ahora la pregunta que queda hacerse es, ¿Qué edición voy a comprar yo? Porque aunque es cierto que no me apetecía a priori, creo que acabaré comprándolo de todos modos. Y lo cierto es que la edición de Panini es más económica que las grapas USA, así que blanco y en botella.

MARK MILLAR ANUNCIA CONQUERED, SU NUEVO COMIC EXCLUSIVO EN KICKSTARTER

Independence Day meets Game of Thrones!

Imagina que nuestro mundo es invadido por un reino fantástico y que todos tenemos que luchar por nuestras vidas o vivir bajo su yugo para siempre.

Las luces se apagaron, se cortó la electricidad y se abrió un agujero en el espacio tan grande como el mundo. Lo que salió por él destrozó Estados Unidos, tomó la Casa Blanca y los ojos de un enemigo que no sabíamos que existía buscaban nuevas naciones que someter.

Conquered es una nueva serie de cuatro volúmenes creada por Mark Millar (Kick-Ass, Civil War) y Valerio Giangiordano (Nemesis: Rogue´s Gallery, Spawn) sobre un mundo ablandado por la tecnología y las leyes creadas por el hombre, obligado a luchar por su vida o convertirse en esclavo de los millones de bárbaros que atacan con sus caballos, dragones y bestias mitológicas que creíamos que solo existían en los cuentos.

Clasificación por edades: 18+ público adulto

En sólo un día, el Kickstarter de Conquered ya ha cumplido su objetivo, así que Millar debe estar contento, ya que su anterior crowdfunding para el comic Psychic Sam con John Romita Jr. también fue un éxito. Sin embargo el anuncio de este nuevo comic me sugirió varias cosas.

Lo primero es que el dibujo de Valerio Giangiordano no acabó de convencerme en Nemesis: Rogue´s Gallery. Giangiordano es el último de la actual hornada de dibujantes de tableta de ordenador cuyas plantillas le hacen dibujar cosas anatómicamente correctas y montones de fondos de edificios y arquitectura, pero al que le falta la espectacularidad y la emoción que debería formar parte del ADN de cualquier comic. Copiándome de mi reseña «este exceso de «realismo» acaba provocando que las imágenes con las que cuenta la historia me resultan demasiado estáticas. Es por esto que quizá las imágenes no consiguen ser todo lo espectaculares e impactantes que en realidad el medio comiquero le permitiría, no contando la historia de la mejor manera posible». Esto es un punto en contra.

Lo siguiente que me sugiere este anuncio es que parece confirmarse la sensación que Netflix ha cambiado su contrato con Millar (o el contrato ha caducado) y el escritor escocés está buscándose la vida por su cuenta aparte del Millarworld. El trabajo que Millar hacía para Netflix NO era publicar comics sino crear conceptos que pudieran desarrollarse para cine y televisión. Conceptos que luego algunos se convirtieron en comic, como The Magic Order. Pero tras un porrón de años, Netflix en realidad no ha producido casi nada. Jupiter´s Legacy fue un fracaso y se canceló tras su primera temporada y Super Crooks se convirtió en una serie de anime. Poco, muy poco. Dentro que en el mundo del comic Millar ha creado comics estupendos como Big game, desde el punto de vista empresarial de Netflix, no se si la compra de Millarworld les ha salido rentable.

En ese sentido, en lo primero que se ha notado este cambio en el status del Millarworld propiedad de Netflix es que ha cerrado el grifo a Millar, provocando una bajada inmediata de calidad de los dibujantes que Millar ha contratado en la última hornada. El desastre de Vatican City dibujada por el artista no profesional Per Berg, el horror de leer el final de Jupiter´s Legacy con tres dibujantes diferentes en una serie de 5 números, dos de ellos no demasiado buenos, o el propio Giangiordano dejan claro que los tiempos en que Millar colaboraba con Pepe Larraz, Jorge Jiménez, Stuart Immonem, Greg Capullo o Goran Parlov quedan muy lejos de la situación actual de la compañía.

Por último, Millar tiene un ego enorme y no deja de recordar a sus seguidores que SU Civil War es el tomo más vendido de Marvel en el siglo XXI. Sin embargo, dentro que eso es verdad y está claro que Millar ganó muchísimo dinero durante tu tiempo en Marvel, la actualidad no es tan exitosa. Si, el kickstarter de Psychic Sam con John Romita Jr. fue un éxito que cumplió el objetivo. Pero en realidad, tan sólo 1.686 patrocinadores contribuyeron 80.966 £ibras al proyecto. Es cierto que multiplicaron por 4 el objetivo propuesto, pero viendo como otros kickstarters como el de G.I. Joe de Skybound ingresaron casi 3.800.000 dólares gracias a 10.490 patrocinadores, te das cuenta que la popularidad de Millar es como mucho relativa.

Para Conquered, 545 patrocinadores han aportado 34.000 dólares en el primer día. Está bien, pero en absoluto es un éxito arrollador. Daniel Warren Johnson en cada uno de sus dos kickstarters ha ingresado muchísimo más que Millar. ¿Quién es realmente más popular? Y sobre todo, ¿sigue siendo Millar un guionista estrella del mainstream comiquero que mueve al gran público a comprar sus comics? Pensando en los últimos comics que ha publicado o se publicarán en breve, la respuesta es NO.

Normalmente compro los comics indys en edición USA. Creo que para Conquered me esperaré a ver si alguna editorial española lo saca. Y en ese caso, ya veré si lo compro o no.

Comparto páginas del comic:

VOLVIMOS AL CINE A VER AVATAR: EL SENTIDO DEL AGUA EN 3D

Tengo Avatar: El sentido del agua comprada en blu-ray y la hemos visto varias veces en casa. Pero poder volver a verla en pantalla grande y en 3D era algo demasiado bueno para dejarlo pasar. Además, seguramente debido por el acondicionamiento cinéfilo que impongo en mi casa, mi hijo también tenía ganas de verla de nuevo en 3D.

Y es un peliculón. Menudo disfrute y qué increíble sensación inmersiva me ha vuelto a dar James Cameron. Tengo claro que Avatar Fire & Ash va a ser un peliculón. Probablemente sea LA PELÍCULA de 2025. Junto a Superman, esta es la película que más ganas tenía de ver este año, y estoy seguro que James Cameron no me va a decepcionar como si lo hizo James Gunn.

Esto me recuerda la chorrada esta de la «nula importancia cultural» de Avatar con que los gafapastas nos martirizan cada cierto tiempo. En breve empezaremos a leer a gente en redes sociales decirnos lo poco que les importa la película y como no piensan verla en el cine. El público no sabremos el nombre de Jake Sully, pero gastaremos nuestro dinero en ver la película. Y el propio hecho de hablar de algo aunque sea para decir que no te importa ya refleja la importancia que tiene esa cosa, aunque intenten negarla.

Tengo claro que Avatar Fire & Ash lo va a volver a petar. Todo el mundo vamos a ir en tromba estas navidades a verla en 3D en pantalla grande y casi seguro será la película más taquillera del año. El caso de Avatar creo que es un nuevo ejemplo de como las redes sociales no representan al mundo real.

VIMOS TRON: LEGACY ANTES DEL ESTRENO DE TRON: ARES

Aún recuerdo cuando vi Tron (Steven Lisberger, 1982) y me voló la cabeza con su concepto de un humano entrando en mundo digital. En 2010 Disney estrenó Tron: Legacy (Joseph Kosinski), con la que intentaba aprovechar el concepto de Tron para crear una franquicia multimedia. El resultado no salió como Disney esperaba, al tener una taquilla suficiente para no perder dinero y ser rentable pero sin poder ser considerada un exitazo.

Disney parece que no ha perdido la ilusión con Tron, porque va a estrenar una tercera película Tron: Ares, dirigida por el director noruego Joachim Rønning y protagonizada por Jared Leto y con Jeff Bridges retomando su papel de Kevin Flynn de las películas anteriores.

Cuando pienso en Tron no dejo de pensar que se trata de películas que nunca consiguieron cumplir con las expectativas de su alucinante concepto de humano metido en un videjuego. La primera Tron no se la he puesto a mi hijo porque sus efectos especiales han envejecido realmente mal. La sigo teniendo mucho cariño por lo que supuso a mi yo de 8 años cuando la vi por primera vez, pero creo que es mejor que se quede en los recuerdos nostálgicos.

Sin embargo, puestos a ver Tron: Ares en el cine, le comenté a mi hijo si quería ver Legacy a modo de previa. Y a él le gusto mucho y ahora seguro que iremos al cine a ver Ares. Así que objetivo cumplido. Incluso si como parece van a desechar a los personajes de Legacy para esta nueva película 15 años después.

En mi caso me sigue flipando la música de Daft Punk y sigo enamorado de Olivia Wilde es su papel de Quora. Y el diseño de producción es acojonantemente bueno. Lo malo es el nulo carisma que tenía Garrett Hedlund como el protagonista Sam Flynn y lo flojo que es el guion que parecía planteado para copiar descaradamente elementos de la franquicia de Matrix. Me parece una película entretenida que entra en la categoría de «debería haber estado mejor».

Tengo ganas que me guste Tron: Ares. La idea de que el mundo digital invade el mundo real me parece una buena idea, para no dar la sensación de repetición. La banda sonora de Nine Inch Nails seguro me va a gustar y visualmente será la bomba.

Sin embargo, esta semana me entero que mucha gente online quiere que la película fracase porque Jared Leto fue acusado este verano de conducta inapropiada con varias mujeres, algunas menores de edad, cosa que él niega. No se qué pensar sobre las denuncias contra él, dentro que el término «conducta inapropiada» es una forma de decir que en realidad no ha cometido ningún delito. Pero leyendo sobre el tema, si parece que era de dominio en público en Hollywood, aunque nadie denunció nada, que Leto era el típico baboso que le entraba a toda mujer que pasara por su lado. Como dice mi madre, al vicio de pedir, la virtud de no dar.

Leto no me parece ni bien ni mal como actor, aunque destaca su mal ojo para elegir papeles, pensando que ha sido Joker y Morbius. Me gusta su grupo 30 seconds to Mars, pero sin entusiasmo. Teniendo la ocasión de verle este año en Benicasim, no compré la entrada al FIB. Pero es curioso que antes de estas denuncias Leto ya era super odiado en redes sociales tras hacer de Joker en Escuadrón Suicida de David Ayer. También amado, tiena ¿tenía? miles de seguidorAs en redes sociales. Su imagen de Jesucristo con melena y barba parecía sugerir que iba a iniciar una secta sexual, las cosas como son. En todo caso, quise ver Tron: Ares antes de saber que Leto la protagonizaba, y la veré a pesar de él.

Os dejo con el trailer de Tron: Ares. Espero que a la tercera vaya la vencida y esta sea la película que de verdad me flipe.

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