Archivo de la categoría: Películas

Películas favoritas

Critica de The Night Comes For Us, de Netflix

The Night Comes For Us es la película de artes marciales más bestia desde The Raid 1 y 2, y se ha estrenado en todo el mundo gracias a Netflix. Si eso no hace que la veas corriendo, no se qué más decir.

PUNTUACIÓN 7/10

Ito, un hombre que trabajaba para la mafia, tendrá que proteger a una joven y escapar de su anterior banda criminal en una violenta batalla en las calles de Jakarta.

La película es una producción Indonesia dirigida por Timo Tjahjanto, y cuenta con el equipo de coreografías de escenas de acción de The Raid. Está interpretada por Joe Taslim y Iko Uwais, que ya aparecían en la primera The Raid, aunque aqui Taslim tiene el papel principal y Uwais hace de antagonista.

La verdad es que el guión es una locura, como suele pasar en muchas películas asiáticas. Las motivaciones de los personajes son algo cuestionables y aparecen algunos personajes por que si, sin más motivo que porque quedan guay.
Hay también que reconocer que Gareth Evans es mejor director que Timo Tjahjanto, siendo The Raid 1 y 2 mejores películas tanto por la simplicidad de la primera como por el despliegue técnico de la segunda, ambas con unas coreografías brutales que han influido de forma clara en el cine de acción de los últimos años.
He preferido decir esto lo primero para no dar lugar a engaños. En todo caso, cuando vemos este tipo de cine, no buscamos una profundidad de personajes, sino os€»@s como panes. Y las que vemos en The Night Comes For Us son antológicas, con una pelea final entre Iko Uwais y Joe Taslim brutal y salvaje hasta decir basta.
Pero además hay varias melés sangrientas e incluso una pelea entre tres luchadoras que resultó novedosa y muy chula.
Dado además que hace años de The Raid 1 y 2, la segunda parte se estrenó en 2014, ver esta película me ha parecido una pasada. Y más teniendo en cuenta que gracias a Netflix la podemos ver al mismo tiempo en todo el mundo. Por que no nos engañemos, esta película no se hubiera estrenado en cines, igual que The Raid no se estrenó y solo unos pocos privilegiados pudieron verla en festivales tipo Sitges. Igual que hace unos días con Apostle, de Gareth Evans, tengo que agradecer que Netflix esté ofreciendo un catálogo tan variado y alejado en muchas ocasiones del mainstream.
Comparto el brutal trailer de la película:
The Night Comes For Us es la película de acción más bestia del año. Para los fans del cine asiático es como si fuera nuestro cumpleaños, Navidad y nos hubiera tocado la lotería todo el mismo día. Imprescindible su visionado lo antes posible.
PUNTUACIÓN 7/10

 

Critica de Apostle de Gareth Evans Netflix

Netflix ha estrenado la nueva pelicula de Gareth Evans (The Raid 1 y 2), esta vez alejado de las artes marciales, para contarnos una drama de época que habla sobre los extremismos religiosos y como incluso las mejores intenciones pueden estar manchadas de sangre.

PUNTUACION 7 de 10

Es el año 1905. Thomas Richardson viaja a una isla remota para rescatar a su hermana, que ha sido secuestrada por una misteriosa secta religiosa que pide un rescate por ella. A medida que se introduce en la comunidad, Thomas descubrirá peligrosos secretos.

Gareth Evans escribe y dirige esta película interpretada por Dan Stevens (Legion) , y Michael Sheen entre otros actores. En 2011, Evans nos dejó en estado de shock a todos los aficionados al cine de acción y las artes marciales con The Raid, una película que supuso una revolución para el género y que ha influido en multitud de películas de acción com John Wick o Atómica. The Raid 2 (2014), también rodada y financiada en Indonesia aumentó su prestigio como director de culto, y hacía inevitable su traslado a Europa o EE.UU. para dirigir su siguiente película.

Personalmente, me ha parecido muy interesante que esta primera película «occidental» no sea una cinta de acción, sino una historia de terror ambientada en un espacio cerrado, una isla, de la que es casi imposible escapar. Claramente, Evans no quiere ser encasillado en un único género, y aunque esta película no es perfecta, creo que sí es una buena presentación en sociedad.

Además, gracias a Netflix pude ver la película en casa el mismo fin de semana de su estreno mundial. Esto para mi es una buenísima noticia, ya que Apostle es la típica película de género que en España sólo se estrena en festivales como Sitges, en la que tuvo también un pase de estreno previo, y que luego no tienen distribución, uno de los grandes problemas del actual cine asiático o de serie B.

Evans es heredero de las antiguas producciones de la Hammer y su historia me recordó a The Wicker Man (2006 Neil Labute, con un Nicolas Cage desatado), que a su vez era una versión de «El hombre de Mimbre» de 1973 con Christopher Lee.

Apostle realiza un gran trabajo en lo relativo a la ambientación y en transmitir una atmósfera malsana. Me gustó que se tomara su tiempo en mostrar como Thomas Richardson (un genial Dan Stevens) va descubriendo la sociedad de la isla y sus demonios ocultos, mientras intenta evitar ser atrapado por el lider de la secta Malcolm Howe (Michael Sheen). Un ritmo pausado que desemboca en una última media hora final que es una orgía de sangre y gore.

Dan Stevens realiza un buen papel de un hombre atormentado por un pasado que le dejó marcado, y que hará lo que sea para recuperar a su hermana secuestrada. Su interpretación está un poco pasada de rosca, pero consigue caminar sobre el filo de navaja y ser nuestros ojos en medio de esta sociedad aparentemente ideal que oculta un oscuro y sangriento secreto.

En medio de este drama rural, Evans critica el poder de los cultos religiosos que a pesar de mostrarse como organizaciones benignas, siempre acaban explotando al individuo. Un tema complejo que siempre se disfruta más con una explosión de gore y violencia que nos golpea en la parte final de la película.

Quizá el principal problema de Apostle es que aunque todo lo que nos cuenta y la forma en que lo hace consiguió atraparme durante el visionado, al final las andanzas de Richardson no acaban de ser especialmente interesantes, hasta el punto que una ver finalizada la orgía de violencia final, llegues a lamentar que esto mismo podría haber rodado mejor quitando 15 minutos de metraje, para hacer que llegáramos antes a los momentos realmente interesantes de la película.

En todo caso, me alegro de haber podido ver Apostle en casa gracias a mi suscrición a Netflix. Y aunque no es perfecta y quizá le falte punch en la primera hora, es un buen ejemplo de serie B de las que ya no se estrenan en cine. Y mejora sin duda a otros bodrios estrenados por Netflix como Tau, Bright o The Cloverfield paradox, por por poner algunos ejemplos. Así que yo, globalmente, quedo más que satisfecho.

Comparto el trailer de la película:

Apostle es una buena serie B con un sangriento increscendo que gustará a los fans del género.

PUNTUACION 7 de 10

Crítica de First Man de Damien Chazelle

Damien Chazelle nos cuenta en First Man el camino de Neil Armstrong para llegar a ser el primer hombre que pisó la luna, un viaje que fue físico pero también emocional. Una película inesperada que aunque quizá no acierte en todo lo que propone ha resultado una interesante experiencia.

PUNTUACIÓN: 7/10

Cuenta la historia de la misión de la NASA que llevó al primer hombre a la luna, centrada en Neil Armstrong (interpretado por Ryan Gosling) y el periodo comprendido entre los años 1961 y 1969. Un relato en primera persona, basado en la novela de James R. Hansen, que explora el sacrificio y el precio que representó, tanto para Armstrong como para Estados Unidos, una de las misiones más peligrosas de la historia.

Aunque estamos hablando de hechos históricos conocidos, lo que viene a continuación son SPOILERS, estáis advertidos.

Lo primero que se me ocurre de First Man es que es una película inesperada respecto a lo que yo esperaba que sería la narración de la llegada del hombre a la Luna. Damien Chazelle centra su historia en la figura de Neil Armstrong y como esta hazaña de la NASA fue casi un milagro debido a la limitada tecnología de la época. De hecho, si algo queda claro es que los astranautas son verdaderos héroes que lo arriesgaban todo a sabiendas que habían muchas posibilidades de que no volvieran con vida. Visto ahora, los Apollos eran tartanas en la que cualquier cosa podía fallar en la muchos cálculos debían realizarse de forma manual.

Alejado de la épica, Chazelle consigue su propósito de darnos este punto de vista diferente a unos hechos históricos que ya han sido contados en otras películas y documentales y son de sobra conocidos.

En lo relativo a la misión Apollo 11, la película muestra acertadamente como los americanos optaron por una misión imposible como era llegar a la Luna en ese momento, porque había que empezar de cero tecnológicamente para conseguirlo, y por tanto estaban en igualdad de condiciones respecto a los hasta ese momento superiores rusos. Y hasta llegar al Apollo, tuvieron que hacerse muchas pruebas, cometerse muchos errores y sufrir varios accidentes que costaron la vida de varios pilotos compañeros de Armstrong.

Desde el primer fotograma, Chazelle muestra a las claras lo que va a ser la película, hacernos sentir a los espectadores lo que tuvo que sentir Armstrong, colocando la cámara siempre en primeros planos del actor. Cuando Armstrong vuela, nos sitúa siempre dentro de la cabina, de forma que sentimos su estrechez y escuchamos todos los ruidos del metal cuando es sometido a stress, el temblor de los aparatos de la cabina y las imposibles vibraciones que tenían que superar los pilotos para controlar las aeronaves. Sin duda, los elegidos eran auténticos superhéroes y esta parte está perfectamente reflejada.

Sin embargo, la clave de la película no es tecnológica sino emocional, y en eso era fundamental que el protagonista clavara lo que Chazelle planteaba, y en esto debo decir que Ryan Gosling lo hace genial.

Neil Armstrong era un frío piloto y padre de familia, pero esta estoicidad oculta a un padre que no sabe como asumir la muerte de su hija pequeña Karen víctima de un cancer. Un padre que hasta ese momento era feliz y que se refugió en su trabajo tras su pérdida, creando una coraza emocional a su alrededor que acabó afectando también a su familia. Armstrong probablemente fue el hombre indicado para este trabajo imposible además de por su habilidad y pericia técnica, precisamente por esta coraza y su frialdad. Sin embargo, lo que fue bueno para la NASA y la exploración espacial le apartó de su mujer y sus otros hijos.

Hay una imagen bellísima al final de la película que explica toda la película, cuando Armstrong ya en la Luna, el lugar más alejado de la humanidad y en el momento de mayor soledad, por fin asume la pérdida de su hija y llora, rompiendo su coraza y volviendo «metafóricamente» a la raza humana, aunque se encuentra a más de 300.000 kms de la Tierra.

Claire Foy interpreta a Janet, la mujer de Armstrong, una mujer endurecida por las muertes de otros compañeros astronautas que sabe que tiene que aguantar a su familia. A pesar de ver como su marido cada vez se aleja más de ella, la cultura imperante obligaba a la mujer a dejar estar a su marido, en la creencia que el hombre debe tener su espacio y más en una actividad tan estresante como la de astronauta.

Ella protagoniza junto a Neil el segundo momento más dramático de la película, cuando Janet obliga a Neil a hablar con sus hijos antes de la misión,  ante la posibilidad de que muera en el espacio. Un momentazo cinematográfico en la que Armstrong no sabe ni como hablar con sus hijos, y Gosling lo borda en el papel de alguien que no sabe expresar sus sentimientos mientras mueve nerviosamente sus manos.

Destacaría tambien a Jason Clarke como Ed White, el primer americano que realizó un paseo espacial y que murió en el Apollo 1, Corey Stoll como Buzz Aldrin, el piloto del módulo lunar que acompañó a Armstrong en su visita a la Luna, o Patrick Fugit como Elliot See, astronauta reclutado por la NASA al mismo tiempo que Armstrong.

La decisión de Chazelle de meternos en la piel de Neil Armstrong para contar la llegada a la Luna me parece valiente, pero la forma de hacerlo es algo más controvertido y creo que no acierta del todo, a decir verdad.

Chazelle usa durante TODA la película primeros planos de Armstrong y su mujer para contar su historia, hasta llegar a provocar un poco de cansancio. Está bien meternos en la piel de Armstrong, pero considero que no era necesario utilizar una única herramienta para ello, hasta el punto que narrativamente yo hubiera agradecido que hubieran alternado estos continuos primeros planos con otros diferentes. A modo de anécdota, comentar que los ojos azules de Ryan Gosling deben ser probablemente los más retratados en primer plano de la historia del cine.

Además, aunque Armstorng era frío, eso no significa que tu película tenga que serlo. Y hay muchos momentos de la primera mitad en que abusa de la asepsia y que peca de una excesiva frialdad: Un ejemplo claro de esto es la forma en que nos muestra el accidente del Apollo 1, en la que un incendio provocado por una chispa causó la vida a 3 astronautas. Los astronautas mueren y la cámara se aleja poco a poco, como si fuera un informe del forense, sin ninguna emoción.

Debo decir que la segunda parte de la película mejora en este aspecto, y que la misión del Apollo 11 tiene varios momentos realmente emocionantes. Creo que fue algo totalmente pensado que no se mostraran planos generales amplios de los vuelos hasta el despegue del Apollo, para dejarnos con la boca abierta y sintiéramos que ese momento fue clave en la historia de la humanidad.

Linus Sandgren, director de fotografía en La La Land no lo ha tenido nada fácil en First Man, pero ha resuelto con sobresaliente un encargo que no era nada fácil. El uso repetitivo de los primeros planos y trasmitir la atmósfera opresiva de las cabinas de las naves espaciales eran elementos complejos que ha resuelto perfectamente.

Unido a esto, la música de Justin Hurwitz es brillante en todo momento, pero durante la misión del Apollo 11 transmite una sensación casi operística, y de estar viendo un vals con múltiples partes en movimiento que tienen que cuadrar. Alucinantes son también los silencios al llegar a la Luna, un momento de especial emoción.

First man es una buena película que sin embargo no me ha dejado con ganas de volver a verla en un futuro cercano. Sin embargo, considero que para vivir la experiencia de la forma adecuada, la película debe verse en pantalla grande. No creo que la película enganche igual vista en casa, hasta el punto que creo que una tele normal las vibraciones de las cabinas o los primeros planos reiterados pueden hacer que el espectador pierda la atención.

Diría que si analizamos si la película transmite al espectador lo que Chazelle quería, en ese aspecto la película es un triunfo absoluto. Sin embargo, creo que podría haberlo conseguido igual sin necesidad de ser tan fría y árida en algunos momentos.

En todo caso, la forma en que Chazelle termina la película me ha parecido brillante y una buena metáfora del camino emocional que recorrió Neil Armstrong. Encerrado en una sala de cuarentena tras volver a la Tierra, se encuentra separado por un cristal de su mujer, y pone su mano en él para intentar volver a conectar con ella y en general con su familia. Neil busca romper por primera vez el muro de cristal que había construido durante años a su alrededor y parece que va a intentar volver a ser feliz. Lo dicho, gran final.

Comparto como siempre el trailer de la película, aunque en este caso debo decir que transmite una épica que la película no tiene y que por tanto, probablemente haya dado a quien lo haya visto una idea equivocada del tipo de película que es First Man.

Valoradlo por vosotros mismos:

Aunque entiendo que First Man no es una película para el espectador que vaya esperando una «de aventuras», creo que merece la pena verla en pantalla grande,  y que sus virtudes compensan las cosas que a mi no han terminado de cuadrar, convirtiéndola en una interesante experiencia cinematográfica.

PUNTUACIÓN: 7/10

Crítica de El Reino de Rodrigo Sorogoyen

Qué tremenda decepción me he llevado con El Reino de Rodrigo Sorogoyen. Una historia que aunque empieza muy bien es un bluff tremendo que se desinfla hasta niveles sonrojantes y que no entiendo las casi unánimes buenas críticas que está recibiendo.

PUNTUACIÓN: 4/10

Según la larga sinopsis de Filmaffinity, Manuel (Antonio de la Torre), un influyente vicesecretario autonómico que lo tiene todo a favor para dar el salto a la política nacional, observa cómo su perfecta vida se desmorona a partir de unas filtraciones que le implican en una trama de corrupción junto a Paco, uno de sus mejores amigos. Mientras los medios de comunicación empiezan a hacerse eco de las dimensiones del escándalo, el partido cierra filas y únicamente Paco sale indemne. Manuel es expulsado, señalado por la opinión pública y traicionado por los que hasta hace unas horas eran sus amigos. Aunque el partido pretende que cargue con toda la responsabilidad, Manuel no se resigna a caer solo. Con el único apoyo de su mujer y de su hija, y atrapado en una espiral de supervivencia, Manuel se verá obligado a luchar contra una maquinaria de corrupción que lleva años engrasada, y contra un sistema de partidos en el que los reyes caen, pero los reinos continúan.

Podemos analizar El Reino desde dos facetas, la puramente cinematográfica de una película que nos cuenta una historia, y desde el metalenguaje de intentar hacer una crónica de la corrupción política que hemos vivimos en España en los últimos años.

Reconozco que no sabía nada de la película excepto que trataba el tema de la corrupción en España, pero tenía mucha curiosidad y ganas de ver que historia nos proponía. Y me duele que el chasco sea tan grande porque no me gusta hablar mal en general, y menos en el caso del cine español.

En cuanto al análisis cinematográfico, El Reino tiene un excelente reparto que hace un gran trabajo con las herramientas que el guión de Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña ponen a su disposición. Antonio de la Torre lo hace genial, pero también me han gustado mucho Josep Maria Pou, Nacho Fresneda, Ana Wagener, Bárbara Lennie, Mónica López y el resto del reparto.

Sin embargo, los escritores ya cometen un primer error de bulto al convertir a todos los personajes en seres despreciables que hacen imposible que como espectadores empaticemos con ellos. Está claro que los corruptos son malas personas y no son modelos a seguir, pero Martin Scorsese en «El lobo de Wall Street», también basada en hechos reales,  ya demostró que puedes mostrar las acciones de un criminal e incluso hacer que caiga simpático al espectador sin que eso signifique que estés de acuerdo con sus acciones o las apruebes.

No cabe duda que esta opinión no es compartida por Sorogoyen y Peña, que muestran a los personajes que rodean a este partido político como asquerosos y desagradables, sin darnos nada a lo que aferrarnos.  Por si hubiera alguna duda de esto, en la primera escena de la película, estos millonarios corruptos se pelean por unos langostinos durante una mariscada.  Antonio de la Torre nunca nos cae bien, no porque no lo haga bien, sino porque el guión no le da nada con lo que podamos empatizar los espectadores. «¿Como vamos a empatizar con él si es un corrupto?» Debieron pensar los autores.

E incluso aunque no nos caiga bien, si «El reino» nos contara una historia bien justificada,el espectador podría hacer el esfuerzo de seguir a un personaje que odia. Pero lamentablemente tampoco es el caso y tenemos secuencias ambiguas que no proporcionan la información necesaria y van convirtiendo una película pretendidamente realista en una serie de sucesos inverosímiles.  Y este es el principal problema de la película.

Aunque su buen ritmo inicial te atrapa, vas notando como algo no cuadra, y es que realmente no te cuenta nada con claridad. En todos los diálogos deja caer frases sueltas con hechos oscuros que nunca llegan a explicar convenientemente con el objetivo de que el espectador rellene los huecos con su conocimiento de los casos reales de corrupción del PP que hemos conocido por los medios de comunicación en los últimos años, principalmente el caso Gürtel.

Cualquier película que busca contar una historia debería ser completa en si misma y darte la información suficiente para comprender lo que está pasando. En el momento en que necesitas ayudas “externas” para entenderla, es señal que tu narración no ha funcionado. Si un extranjero que no sabe nada de la corrupción en España ve «El Reino», apuesto que no entenderá nada. ¿Qué ha hecho Manuel (Antonio de la Torre)? Atendiendo a lo visto, comer con empresarios y compañeros de partido y hablar de cosas que nunca vemos. Sin ser trigo limpio, no tenemos claro el papel real de juega Manuel en la trama, más allá de servir posteriormente de chivo expiatorio cuando el partido busca salir de rositas.

Si El Reino trata de denunciar la corrupción que ahoga en España, ¿porqué no contar una historia de corrupción concreta y mojarse a denunciar a los causantes del delito a modo ejemplarizante? En su lugar, hace un mezcladillo en el que intenta meter todo en el mismo saco, sin tener muy claro a qué se refiere en concreto.

Una máxima audiovisual es “show, don´t tell”. Y «El Reino» sólo nos cuenta atisbos de cosas que han pasado fuera de plano sin llegar nunca a aclarar quien las planeó, en colaboración de quiense llevaron a cabo y quienes se han beneficiado. Narrativamente, es un desastre.

Por otro lado, la película intenta transmitir una narración y estética pseudo-documental que se rompe a mitad de película, con unos últimos 45 minutos que son una espiral de locuras y sinsentidos imposibles que sonrojan y dan vergüenza ajena.

La sensación es que Sorogoyen con la guionista Isabel Peña tenían claro el final de la película, el problema es que para llegar ahí todo vale, incluso situaciones imposibles y ridículas que rompen todo atisbo de “realismo.”

Esto es el síndrome que sufren muchos films de «gente estúpida cometiendo estupideces para justificar todo tipo de locuras de guión». El Reino empieza bien pero es una pena porque ha partir de un intento de Antonio de grabar una conversación con un micrófono oculto, degenera en una serie de secuencias totalmente inverosímiles que para mi suspenden la película.

No comprendo como la crítica especializada está siendo tan efusiva con esta película cuando aparte de la labor de sus actores tiene muy poco que salvar. Hay gente que incluso se atreve a comprarla con «El lobo de Wall Street» cuando Scorsese es mucho más valiente que Sorogoyen, aparte de mejor director en todos los aspectos.

En conclusión, analizada sólo como cine, la película suspende.

Y ahora voy al análisis meta-lenguaje. Aunque la película se vende como una película con un mensaje arriesgado y provocador, en el fondo me ha parecido  muy tramposo. El mensaje final de la película es que TODO el sistema es corrupto, empezando por las grandes empresas de IBEX, los políticos, empresarios, jueces y fiscales. Ni siquiera los medios de comunicación se libran de reproche, aunque sea un «cachete» muy light. Y claro, contra un sistema así es imposible luchar.

Digo que es tramposa porque si todos somos responsables, realmente no señala ningún culpable. Y hubiera agradecido que Sorogoyen se hubiera mojado. Si hay que empezar a limpiar el pais, ¿por donde empezamos? ¿Vamos a por los políticos que amañan contratos? No, Sorogoyen les califica de víctimas del IBEX. Un argumento muy maniqueo, en mi opinión.

Es curioso que según el mensaje del discurso final del protagonista, toda la corrupción viene del empresario hacia abajo, cuando hay casos como el 3% catalán o los EREs andaluces que muestran una corrupción creada desde la política que salpica al resto de la sociedad. Pero esa no sale en la película. O tal vez si, quien sabe, pero como todo está tan mal contado, no queda muy claro a qué corrupción se refieren.

Por otro lado, la película se anunciaba como una denuncia contra la corrupción de asola España, pero realmente está hablando sin nombrarlo de la corrupción del PP. Sobre lo que por supuesto puede y debe hablarse y denunciarse, pero mojándose. Todos vemos que Josep Maria Pou está inspirado en Bárcenas con su famosa libreta de ingresos y gastos, aunque su papel en la película es muy diferente al que jugó Bárcenas en la realidad. Y me imaginaba al “Bigotes” como uno de los empresarios conseguidores de la película. Entonces, ya que dejas todos estos elementos muy claras para que el espectador los pille y los asocie durante el visionado, ¿por qué no lo dices claramente y denuncias estos hechos? Supongo que queda mejor hablar de todo sin concretar nada.

Por tanto, desde el punto del metalengüaje, la película también es un fail total.

Comparto el trailer de la película:

Lo dicho, muy muy decepcionado con El Reino, y más si pienso que nos ha colado un gol muy grande a los espectadores y nos han  vendido humo bajo una apariencia formal supuestamente seria y grave. Buff, si esta es la mejor película española del año, es que estamos realmente mal.

PUNTUACIÓN: 4/10

Crítica de The Predator de Shane Black

The Predator (2018) de Shane Black es una vuelta al pasado con una película over-the-top que recuerda la diversión gore y políticamente incorrecta de las películas de acción de finales de los ochenta y noventa. Una película que aunque no es perfecta sí me ha ofrecido un par de horas de entretenimiento con unas risas geniales.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Desde los confines del espacio hasta los suburbios de las pequeñas ciudades, la reinvención de la saga «Predator» llega de la mano del director Shane Black (Iron Man 3, The Nice Guys). Ahora, los cazadores más letales del universo son más fuertes, más inteligentes y más mortales que nunca, y se han mejorado genéticamente con ADN de otras especies. Cuando un niño accidentalmente desencadena su regreso a la Tierra, solo un grupo de ex soldados y una profesora de ciencias podrán evitar, quizá el fin de la raza humana…

Fox ha intentado relanzar la franquicia del cazador alienígena contratando al director de Iron Man 3 Shane Black, director que apareció como actor en la primera película de John McTiernan y Arnold Schwarzenegger de 1987, que ha adquirido por méritos propios la categoría  de película de culto del cine de acción.

Shane Black es un guionista y director que se ha convertido en un género en si mismo. Sus afilados diálogos, su humor políticamente incorrecto y su feeling a un tipo de cine que recuerda al de épocas pasadas son algunos de sus rasgos distintivos que hemos disfrutado en películas como Kiss kiss bang bang (2005) y más recientemente The Nice Guys (2016). Estas películas se caracterizan por ser un crossover de géneros que hacen que sean difíciles de vender para los encargados del marketing de los estudios. ¿Es cine negro con toques de humor? ¿Son comedias con toques negros? ¿Parodias del cine de detectives? ¿O son todo esto a la vez?

En The Predator, Black se ha unido al guionista Fred Dekker, amigo y colaborador habitual, para entregar una película que nos recuerde por qué nos alucinó el personaje de Predator en 1987 y que abra las puertas de una nueva franquicia cinematográfica para Fox que de a  conocer a este icono a las nuevas generaciones de espectadores. Y quizá este es el origen de los problemas de la película.

Pero no nos adelantemos. Empezando por lo que más me ha gustado, The Predator es principalmente una comedia que cuenta con algunos gags antológicos. Black y Dekker vuelven a deleitarnos con unos diálogos frescos y super divertidos, y consiguen que nos interesemos por unos personajes que en su mayoría se ve a la legua que son carne de cañón camino del matadero.

Boyd Holbrook (conocido principalmente por Narcos) es Quinn McKenna un tirador del ejército que sobrevive a un enfrentamiento contra un Predator. Tras quedarse con armas y material del alien, el gobierno intenta enterrar el asunto ingresándole en una clínica para veteranos con Síndrome de Stress Post-Traumático y otros problemas mentales. Allí conocerá a un grupo de soldados desequilibrados entre los que están Thomas Jane, Trevante Rhodes y Keegan-Michael Key entre otros. 

Mientras, el gobierno contacta con la bióloga Casey Bracket (Olivia Munn) para que les ayude en su investigación del alien, mientras que el agente Sterlin K. Brown intentará que no queden cabos sueltos.

El primer giro chulo de Shane Black es precisamente el meter a McKenna en medio de un grupo de enfermos mentales, en contraste con el equipo de Dutch de la primera película que eran lo mejor de lo mejor. Esto crea unas dinámicas muy chulas que me descolocaron y me sorprendieron durante el visionado. Todos los personajes molan, no solo los protagonistas Olivia Munn y Boyd Holbrok, sino en general todo el reparto de grillados. Incluso el hijo de McKenna, Rory (Jacob Tremblay ) un niño autista está bien y no quieres que muera como le pasa al 99% de niños que salen en este tipo de películas. Las dinámicas entre personajes molan y se nota el carisma de los actores y la buena química entre ellos, lo que hace que toda la parte central de la película con los soldados sea muy entretenida.

Globalmente, diría que se nota que Shane Black y Fred Dekker se lo han pasado genial haciendo la película. El tono de no tomarse muy en serio a sí mismos es lo que tocaba para darnos un buen espectáculo que opta por potenciar el humor frente al gore y la violencia, que en todo caso sí  aparece en dosis pequeñas hasta que llegamos a la batalla final.

Además, la música de Henry Jackman recupera el tema original de Alan Silvestri, y mola mucho cada vez que suenan sus acordes iniciales. Otro elemento positivo es la fotografía del veterano Larry Fong, colaborador de Zack Snyder en 300, Sucker Punch o Batman v Superman.

Sin embargo, más allá de estos dos elementos positivos del casting y el humor de la película, hay numerosos elementos mucho más flojos. En primer lugar, en una película de acción como es Predator yo esperaba principalmente eso, acción. Y la acción no acaba de llegar y al final queda eclipsada por la comedia. Y lo cierto es que esto a priori no es malo, e incluso narrativamente puede servir para aumentar la expectación ante el climax. Pero si haces que la acción tarde en llegar, cuando lo haga debería ser la bomba, y lamentablemente la acción es solo correcta y principalmente confusa. Sin duda decepcionante. Entiendo que es difícil ser original en la sexta película protagonizada por los Predators, pero deberían haber intentado cuidar más este aspecto.

Pero es que además se nota para mal que la película ha sufrido cortes en el montaje y los reshoots han cambiado elementos de la historia y el final. Durante toda la película hay un montón de saltos no justificados que hacen que aunque superficialmente parezca que va al grano realmente provoca que el visionado vaya a saltos y sean escenas sueltas sin conexión. Por poner un ejemplo, los soldados escapan del Predator en un autobús de transporte de presos. La siguiente vez que les vemos, han llegado a la casa de McKenna armados hasta los dientes conduciendo una caravana. ¿What?! ¿Qué ha pasado? Está claro que no ver como roban una caravana a un traficante de drogas  no es importante para la trama principal, pero no puedes pegar ese salto y quedarte tan tranquilo. Y como este ejemplo hay un montón.

No, este tanque tampoco sale en la película.

Por eso aunque la película es divertida, globalmente te das cuenta que no es todo lo buena que hubiera podido ser. Con el añadido de que su final abierto y la sorpresa final no aporta nada especialmente interesante a la franquicia ni creo que deje este universo en un mejor punto respecto a como estábamos antes de ver la película.

Pero yendo más allá, hay una realidad que ni FOX ni Shane Black han entendido sobre lo que los espectadores esperan de una franquicia como la que querían relanzar. Y es que las películas deben comunicarse de una manera clara, no puedes hacer una película y que la siguiente haga como si lo anterior no existiera, empezando por los protagonistas. Es cierto que el guión inicial quería que la película terminara con un cameo de Arnold Schwarzenegger retomando el personaje de Dutch. Este final que no pudo ser porque Arnold no acepto no tener mayor protagonismo. Pero si no es Arnold, ¿porqué no aprovechar a los personajes de Danny Glover o Adrien Brody? La sensación que han transmitido es que esta es otra película más en la franquicia, sin llegar a ofrecer elementos realmente originales. Y es que aunque la principal amenaza es la presencia de un super predator evolucionado, lo cierto es que esto ya lo vimos en la anterior película de 2010.

Y volviendo a la película de 2010, hubieron fans de la saga que se cabrearon con el cliffhanger del final de la película, ante la sospecha  que nunca iban a cerrar la historia. Cuando anunciaron The Predator se confirmaron las sospechas, y cuando ves franquicias, quieres que todas las películas cuenten y sean «importantes». Sin embargo, vemos como vuelven a reunir a un nuevo grupo de desconocidos para ser masacrados, por lo que es muy difícil que te preocupes por ellos, a pesar del carisma de los actores implicados. Sin garantías además de que los productores no decidan tirar a la basura a estos personajes y empezar de cero en el futuro.  Este error es garrafal, sobre todo teniendo en cuenta los ejemplos existentes en otras franquicias cinematográficas, como Misión Imposible o Fast & Furious. Aunque llamar «actores» a los protagonistas de «Fast & Furious» es ser muy generoso, lo cierto es que desde la cuarta película estamos viendo a los mismos personajes y cada historia se construye claramente de la anterior, por lo que al final les coges cariño.  Hacer un 4º film de Predator sin que se asome ninguno de los protagonistas de las 3 primeras película es una pena de muerte y demuestra que no están al tanto de lo que la gente espera de una franquicia hoy.

Y encima, tenemos la confirmación de que el taquillazo de Iron Man 3 fue una excepción en la filmografía de Shane Black. Es un director que me encanta, pero lo cierto es que no conecta con el público generalista, de forma que peliculones como Kiss kiss bang bang o The Nice Guys fueron fracasos de taquilla que no supieron encontrar a su público. Esto, unido a la polémica provocada por Olivia Munn al descubrir que Black había contratado a un amigo actor con antecedentes de acoso sexual, ha provocado que durante los días previos se haya hablado más de este tema que de la película, algo que sin duda tampoco le ha venido bien.

Comparto el trailer de la película:

The Predator es super divertida pero a la vez es una pena, porque no es todo lo buena que nos hubiera gustado. Creo que a los espectadores veteranos nos gustará bastante, pero entiendo que puede dejar indiferentes a los espectadores que no sean fans de la franquicia.

PUNTUACIÓN: 6.5/10