¡Feliz Domingo! Hace unos días, mientras grababa el último podcast de El Colmo dedicado a la mejor serie de 2024, Arcane: League of Legends, el director del programa Daniel Padilla nos preguntó a los contertulios si creíamos que 2024 había sido un buen año para el cine o televisión. La pregunta me dejó un poco descolocado, y estuve pensando en ella desde entonces.
La respuesta más rápida a esa pregunta sería que aunque en 2024 he disfrutado numerosas películas a lo largo del año, pero no he encontrado esos PELICULONES que disfruto todos los años. Y lo mismo para las series: Arcane me parece la mejor serie del año, pero dentro de haber disfrutado varias series, excepto Arcane ninguna me dejó con la sensación de haberme volado la cabeza.
Empezando con el CINE, en 2024 he ido al cine 44 veces, lo que significa que voy a las salas comerciales 4 veces al mes. Haber ido tantas veces al cine ya indica que se estrenan muchísimas películas que me llaman lo bastante la atención lo suficiente como para pagar por verlas en el cine. De hecho, a pesar de estar muy contento con la calidad de imagen y sonido de mi televisión, sigo creyendo que la mejor manera de disfrutar del cine es la experiencia inmersiva que se produce en una sala comercial.
Pero viendo las películas de 2024, me parece que el primer gran debe de este año es la ausencia de películas de superhéroes, Star Wars o de franquicias del entretenimiento que me hagan flipar. No, no conecté demasiado con Deadpool y Lobezno, aunque si aprecio las cosas buenas que también tenía. Y es que la huelga de guionistas provocó el retraso de numerosas producciones a 2025, por ejemplo la última película de Misión Imposible o varias de Marvel Studios. Y por supuesto, la falta de Star Wars, que ni está ni se la espera, o Avatar, que nos hará esperar aún un año más.
Aunque a final de mes publicaré las típicas listas de «LO MEJOR DEL AÑO» de comic, cine y televisión, pensando en las películas que vi este año, empezando por el mainstream y las franquicias, he visto mucho notable, pero probablemente ningún sobresaliente. Me gustó mucho Twisters sobre todo por verla en el increíble formato 4DX. Y ver la nueva película de Godzilla y Kong: El nuevo imperio también estuvo muy bien. Pero Furiosa quedó bastante por debajo de Mad Max: Fury Road sobre todo por su naturaleza derivativa y falta de sorpresa ante un final que tenía que enlazar con lo visto en la anterior película de George Miller. También El Reino del planeta de los simios estando bien se quedó muy por debajo de las películas de Matt Reeves. Dune Parte Dos comparte los problemas de su primera parte, y otras como Del revés 2, Gladiator 2 o Cazafantasmas: Imperio helado estando bien no dejan de sonar a la misma melodía que ya conocemos.
Dentro del cine fuera de las franquicias, me gustó mucho Anora de Sean Baker, y Horizon parte 1 de Kevin Costner, que hubiera merecido mejor suerte que la que ha tenido con el descalabro comercial de su western épico. Sin embargo, no conecté con Kinds of kindness de Yorgos Lanthimos como sí lo hice con Pobres Criaturas, películón absoluto, en lo visual y con un mensaje super potente. Longlegs de Osgood Perkins o Megalópolis de Francis Ford Copola o La sustancia de Coralie Fargeatno me gustaron como me hubiera gustado. Por suerte, Clint Eastwood sigue siendo un seguro de vida como vimos en Jurado nº2.
Como digo, muchas películas me han gustado este 2024, pero ninguna superó la sorpresa y la maravilla que disfruté con Pobres Criaturas, y creo que vi esa película en enero. Que ninguna haya igualado a la película de Lanthimos explica quizá la sensación que tengo que al año cinematográfico le ha faltado algo más potente.
En lo referido a la TELEVISIÓN, quizá lo primero a destacar es la edad de oro que estamos disfrutando los amantes de la animación. Al éxito de Arcane hay que sumar el estreno de series estupendas como Invencible, X-Men ´97, Hit-Monkey, La leyenda de Vox Machina o Star Wars: The Bad Batch. Creo que el nivel de las series de animación es estupendo, aunque también tendría que destacar la decepción que tuve con la animación de Batman: Caped Crusader. Cada vez más autores están entendiendo las posibilidades expresivas y dramáticas que se pueden conseguir con la animación, y me alegra que los espectadores abracemos y celebremos estas series. Desde este punto de vista, 2024 ha sido un años extraordinario para la animación televisiva.
En imagen real, dentro que disfruté mucho con Fallout, igual a 2024 le ha faltado el subidón que me dan series como The Mandalorian o The last of us. Y tuvimos series estupendas como Masters of the Air, Monach: Legacy of monsters o For all mankind en Apple TV. También comedias criminales como The Gentlemen o dramas históricos como Shōgun. Historias inclasificables como El simpatizante. Pero creo que me falta LA SERIAZA de 2024 en imagen real.
Sin embargo, quizá la decepción vino por parte de las franquicias, con el mal sabor de boca que dejó Echo de Marvel Studios y con una Agatha ¿Quien sino? que no llegué a acabarla. Decir que la segunda temporada de Los Anillos de Poder estuvo mejor que la primera en realidad no es decir gran cosa pensando en el desastre anterior. Y pensando en HBO, dentro que me gustó House of the Dragon, no dejo de pensar que debería haber estado mejor y que sigue siendo un trailer de lo que está por venir, sin llegar casi nunca a mostrar el espectáculo que se supone a una serie ambientada en el mundo de Juego de Tronos. Además, no comparto el entusiasmo general con The Penguin, dentro que si reconozco el sobresaliente trabajo de su pareja protagonista. En Netflix, Cobra Kai ha quemado completamente su interesante premisa inicial y debería haberse acabado mucho antes.
Como todos los años, siempre pueden encontrarse series de televisión muy chulas, y me alegro mucho de la buena salud que el streaming ha dado a la animación. Pero dentro de los muchos notables, me faltó haber disfrutado de más sobresalientes.
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Cuando se anunció la producción de una película de animación ambientada en el mundo de El Señor de los Anillos sabía que la iría a ver al cine nada más se estrenara. Hoy comento mis impresiones de La Guerra de los Rohirrim de Kenji Kamiyama.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
Ambientada 183 años antes de los acontecimientos de la trilogía original de películas, ‘El señor de los anillos: La guerra de los Rohirrim’ narra el destino de la Casa de Helm Hammerhand, el legendario Rey de Rohan. Un repentino ataque de Wulf, un astuto y despiadado señor de los Dunlending que busca venganza por la muerte de su padre, obliga a Helm y a su pueblo a hacer una última y audaz resistencia en el antiguo bastión del Hornburg, una poderosa fortaleza que más tarde será conocida como el Abismo de Helm. Encontrándose en una situación cada vez más desesperada, Héra, la hija de Helm, debe reunir la voluntad para liderar la resistencia contra un enemigo mortal que pretende su destrucción total.
Kenji Kamiyama (prefectura de Saitama, 1966) es un artista, escritor, director y autor japonés. Kamiyama ha trabajado regularmente con el estudio de anime y la productora Production I.G, produciendo obras como Jin-Roh, Patlabor, Blood: El último vampiro, y dirigiendo la serie de televisión Ghost in the Shell: Stand Alone Complex, a la que siguió una segunda temporada, Ghost in the Shell: S.A.C. 2nd GIG y una película para televisión, Ghost in the Shell: Stand Alone Complex – Solid State Society. Kamiyama ya trabajço en la Warner Animation en la serie de anime Blade Runner: Black Lotus (2021-22).
La película dirigida por Kenji Kamiyama cuenta con un guión de Jeffrey Addiss, Will Matthews, Phoebe Gittins y Arty Papageorgiou, basado en los personajes creados por J. R. R. Tolkien. Producida por New Line Cinema, Warner Bros. Animation y Sola Entertainment en asociación con WingNut Films, la productora de Peter Jackson, que es productor ejecutivo de la película junto a Philippa Boyens, la guionista y productora de El Señor de los Anillos y El Hobbit. La película ha contado con un presupuesto aproximado de 95 millones de dólares y tiene una duración de 134 minutos. La música de la película es de Stephen Gallagher, que utiliza pasajes clásicos de la música de Howard Shore.
En la versión original tenemos las voces de Brian Cox como Helm Hammerhand, el temperamental rey de Rohan que intenta proteger a su pueblo. Gaia Wise como Héra, la hija de Helm que ayuda a defender a su pueblo. Luke Pasqualino como Wulf, el despiadado líder de los Dunlendings que busca vengarse de Rohan por la muerte de su padre, y Miranda Otto como Éowyn, la futura escudera de Rohan que narra la película. Además, el reparto de voces de la película incluye a Lorraine Ashbourne como Olwyn, la ayudante y protectora de Héra, Yazdan Qafouri y Benjamin Wainwright como los hijos de Helm, Hama y Haleth, Laurence Ubong Williams como Fréaláf Hildeson, sobrino de Helm y sucesor al trono de Rohan, Shaun Dooley como Freca, el padre de Wulf, un señor de Dunlending con sangre rohírrica que intenta reclamar el trono, y Michael Wildman como el general Targg, lugarteniente de Wulf.
Tolkien escribió en sus Apéndices la historia de la Casa de Eorl, que detalla la historia de los gobernantes de Rohan. Esta historia incluye detalles sobre la muerte de Helm y sus hijos, Haleth y Hama, pero no el de su hija sin nombre, que se convierte en la protagonista de esta película. Y empezando por los elementos positivos, La película acierta en la forma en que crea al personaje de Hera y consigue que conectemos completamente con ella como protagonista de esta película. En cuanto a la historia, creo que estamos ante un buen guion que cubre de forma correcta este periodo histórico previo a El Señor de los Anillos.
Héra es una estupenda protagonista, tiene una empatía y unos valores super positivos, empezando por el amor que siente por sus hermanos y su padre. Y me gusta que tenga una conexión con Wulf, que será el gran villano de la película. La forma en que da un paso adelante, aunque su padre sobreprotector quiera tenerla en una burbuja de seguridad, creo que conecta con los temas que están de moda en el mainstream actual. Pero la película consigue mostrarlo de forma interesante y entretenida, consiguiendo que los espectadores conozcamos un momento clave de la historia de Rohan previo a las películas.
La película hace una buena conexión con el mundo de El Señor de los Anillos, empezando por la música de Howard Shore que es super icónica. De forma que casi con el primer acorde ya estaba dentrísimo de la película. Poder volver a ver el reino de Rohan con sus míticas localizaciones como la ciudad de Edoras, la fortaleza de Isengard o el propio Abismo de Helm me proporcionó una alegría inmensa. Además, tenemos a las águilas gigantes, olifantes dirigidos por mercenarios, un monstruo de la laguna y un sorprendente cameo final que hace que la conexión con el mundo de El Señor de los Anillos esté muy bien.
El problema de La Guerra de los Rohirrim parte de la base de todo, y es el estilo del anime elegido para hacer esta película. Queda super raro y para mi no funciona tener una animación 3D super detallada e hiperrealista para fondos y decorados combinada con unos personajes creados con una animación 2D «mediocre» como si esto fuera para un anime japonés normal. Igual todo influye, pero ver La Guerra de los Rohirrim después de Arcane: League of Legend me provocó que la animación me pareciera super decepcionante. Porque en realidad lo es.
La película empieza con un gran paisaje que parecía una imagen real, con un nivel de detalle alucinante. Y cuando llegamos a Edoras, se puede apreciar el detalle de cada una de las decoraciones de los muros y las columnas del gran salón del trono. Y todo eso está super bien. Pero cuando llegamos a los personajes, dentro que Héra es super guapa y se resalta su naturaleza indómita, los personajes se mueven de forma rara, como si el anime tuviera un número de frames inferior al normal para abaratar. Por ejemplo, una de las primeras escenas, en la que Freca, el padre de Wulf, se dirige al Rey Helm Hammerhand, me sacó de la película porque hacen que Freca se moviera de forma nada natural. El resultado es una película con unos personajes que lucen pobres en pantalla y que NO luce espectacular cuando la historia daba para ello, y se le roba toda la épica que debería haber tenido.
Dentro de esta animación que no me ha gustado y que casi parece que se plantea para hacer una película «barata», tenemos una batalla nocturna es la que no se ve bien el combate y una gran parte de la película ambientado durante el invierno en el Abismo de Helm, con una tempestad que tampoco permite bien lo que está pasando. Hay un combate super exagerado de Helm que enlazaría con las locuras que se esperan ver en un anime, pero que es super exagerado si pensamos que esta historia está ambienta en el mismo mundo de El Señor de los Anillos. Como digo, dentro de tener una película que está bien, se me hizo imposible conectar como me hubiera gustado.
Comentaba antes el ejemplo de Arcane, y lo cierto es que es super decepcionante que nos hayan mostrado lo que una animación con vocación artística puede llegar a expresar y a transmitir emocionalmente, para luego ver una película de anime en la que los personajes lucen pobres y se mueven de formas no naturales. Esto provoca que la conexión emocional no se realice de la forma que debería, a pesar que como digo el personaje de Héra me gusta y creo que está bien. Y sobre todo, que la épica que debería tener una película con el título de El Señor de los Anillos esté ausente en todo momento.
Durante muchos años, cuando una historia era demasiado grande para ser rodada en imagen real, empezando por el tema presupuestario y logístico, se planteaba hacerlo en animación, donde no había idea lo bastante grande o loca que no se pudiera hacer con animación. Y luego tenemos esta película de animación rodada 20 después de El Señor de los Anillos que luce super pobre cuando se compara con las películas de Peter Jackson. Y esto es un pecado tremendo que no se debería haber permitido.
Y luego leo que uno de los motivos que explican que está película exista es porque New Line no quería perder los derechos cinematográficos de El Señor de los Anillos y El Hobbit, y por eso tenía que estrenar algo, lo que fuera, para mantenerlos. En ese contexto, se entiende que la elección de una animación «barata» fuera política y no creativa. Había que hacer una película, la que fuera, pero por si acaso no nos gastamos demasiado dinero.
Y esto es una pena. Porque en realidad la película está bien, pero nunca puede ser nada más que eso, cuando debería haber sido sobresaliente. La decepción está asegurada.
Comparto el trailer de la película:
Me da pena que una elección para mi fallida del estilo de animación haya provocado que La Guerra de los Rohirrim no me haya gustado lo que esperaba.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
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24 años después de Gladiator Ridley Scott nos trae una segunda parte protagonizada por Paul Mescal y Denzel Washington.
PUNTUACIÓN: 7/10
Años después de presenciar la muerte del admirado héroe Máximo a manos de su tío, Lucio (Paul Mescal) se ve forzado a entrar en el Coliseo tras ser testigo de la conquista de su hogar por parte de los tiránicos emperadores que dirigen Roma con puño de hierro. Con un corazón desbordante de furia y el futuro del imperio en juego, Lucio debe rememorar su pasado en busca de la fuerza y el honor que devuelvan al pueblo la gloria perdida de Roma. (FILMAFFINITY)
Sir Ridley Scott (Inglaterra, 1937) va a cumplir 87 años a final de este mes de noviembre. Y ya me gustaría llegar a su edad con la vitalidad y la cabeza del director inglés, uno de los grandes directores del cine comercial de los últimos 40 años. Debutó como director de cine con Los duelistas (1977) y obtuvo un mayor reconocimiento con su siguiente película, Alien (1979). Sus películas abarcan un amplio abanico de escenarios históricos, desde la Roma del siglo II en Gladiator (2000), la Jerusalén del siglo XII en El reino de los cielos (2005), la Inglaterra medieval en Robin Hood (2010), la antigua Menfis en Éxodo: dioses y reyes (2014), la Mogadiscio contemporánea en Black Hawk derribado (2001) y los paisajes urbanos futuristas de Blade Runner (1982) y diferentes planetas en Alien, Prometheus (2012), The Martian (2015) y Alien: Covenant (2017). Varias de sus películas también son conocidas por sus fuertes personajes femeninos, como Alien, Thelma & Louise (1991) o La Teniente O´Neil (1997). Y en general ha demostrado que puede hacer lo que quiera, con películas como Black Rain (1989), Legend (1985), Hannibal (2001) o American Gangster (2007). Aunque en alguna ocasión parecía perder el rumbo como con Prometheus (2012), luego se saca de la manga peliculones como The Martian (2015) que demuestran que quien tuvo retuvo. En los últimos años y ya sobrepasando los 80 años, Scott parece que se encuentra en una madurez creativa en la que no quiere parar ni un segundo, quien sabe si por el temor de no poder rodar más adelante. El último duelo (2021), La Casa Gucci (2021), Napoleón (2023) y Gladiator 2 (2024) se han rodado una detrás de la otra sin casi un segundo de respiro.
Gladiator fue un fenómeno en el momento de su estreno en 2000. Aparte de hacer un taquillazo en todo el mundo, ganó cinco Oscars, entre ellos el de mejor película y mejor actor para Russell Crowe. No sorprendió que desde 2001 se intentara realizar algún tipo de continuación, ya fuera como precuela o como secuela, incluso buscando la fórmula para que Russell Crowe pudiera protagonizarla. Tras múltiples tratamientos, finalmente la película que se ha estrenado cuenta con un guion de David Scarpa, colaborador de Scott en los últimos años que ha escrito los guiones de Todo el dinero del mundo (2017) y Napoleón (2024), a partir de una idea suya y de Peter Craig.
Gladiator II cuenta con un enorme presupuesto superior a los 200 millones de dólares y se ha rodado en localizaciones en Marruecos, Malta y Gran Bretaña. La película ha contado con fotografía de John Mathieson, montaje de Claire Simpson y Sam Restivo y música de Harry Gregson-Williams, recuperando varios de los temas de la clásica banda sonora de Hans Zimmer.
En el reparto tenemos a Paul Mescal como Lucius Verus, también conocido como Hanno. El antiguo heredero del Imperio Romano e hijo de Lucilla (Connie Nielsen, que retoma su papel en Gladiator) y Maximus Decimus Meridius (interpretado por Russell Crowe en el clásico de 2000). Pedro Pascal es Marcus Acacius, un general romano que se formó con Máximo y marido de Lucilla. Además, el carisma y la personalidad en la película corren a cargo de Denzel Washington como Macrinus, un antiguo esclavo que posee un grupo de gladiadores entre los que se encuentra Lucius.
Otros miembros del reparto son Joseph Quinn como el emperador Geta, co-emperador de Roma junto a su hermano, Caracalla (Fred Hechinger); Lior Raz como Viggo, el entrenador de gladiadores de Macrino; Alexander Karim como Ravi, un antiguo gladiador que ganó su libertad y luego eligió servir como médico, y Sir Derek Jacobi como el senador Gracchus, retomando su papel de la película original.
Gladiator 2 cumple en la parte de espectacularidad y de producción de gran escala que merece verse en pantalla grande. La película tiene un diseño de producción excepcional, a lo que habría que sumar el vestuario, la peluquería, el atrezzo y resto de elementos. Aparte de un uso del CGI bastante adecuado que ayuda a aumentar la sensación arquitectónica de la película, en la mayoría de escenas hay un montón de personas en plano que hace que la película recuerde a las producciones clásicas del cine de aventuras. Precisamente las película que la primera Gladiator buscaba emular y homenajear.
Hablando del reparto, es una pasada ver a Denzel Washington en pantalla. De hecho, puede decirse sin temor a equivocarse que Washington se come la película con su carisma y presencia, y se apropia de todas las escenas en la que aparece, que son muchas. Sorprendentemente, muchas más de las que hubiera pensado a priori. Esto por un lado es mérito de Washington, una de las últimas estrellas de Hollywood que sólo por él merece pagar por ver una película en el cine. Pero por otro, hay que decir también que el correcto Paul Mescal no tiene el carisma que se le supone a una estrella de cine. Y que si tenía Russell Crowe. Y tener a una figura como Washington todavía resalta más este hecho.
Para ser una película de casi dos horas y media con una estructura bastante previsible, hasta que deja de serlo, lo cierto es que Gladiator II ofrece un entretenimiento de primer nivel que consigue que la película nunca se haga larga. En ese sentido, aparte de algunos problemas del guion y el montaje, el poderío visual y narrativo de Ridley Scott con 86 años me vuela la cabeza. Es digno de elogio ver la forma en que Scott está consiguiendo estrenar películas con esta escala arquitectónica todos los años. Y que a pesar de lo que a continuación comentaré, son películas que merecen verse en pantalla grande y que sales de verlas pensando que ha sido un dinero bien invertido.
Sin embargo, dentro de ser entretenida, en realidad Gladiator II palidece en todo cuando se compara con la primera película del año 2000. Por supuesto el problema de tener a un protagonista como Paul Mescal que está sólo correcto es un problema. Exceptuando a Denzel, otro problema del reparto es que todos están correctos, pero no llegan a tener forma de lucirse. Otro damnificado de la comparación es Joseph Quinn como el emperador Geta, uno de los villanos de la película. Y que queda en segundo o tercer lugar ante la compleja creación que Joaquin Phoenix hizo en la primera película. Y como digo, no es que crea que algún actor está «mal», sino que estar correcto no acaba de cubrir las expectativas. Dicho esto, ver lo desaprovechado que está Pedro Pascal en la película si podría ser un motivo de queja.
Gladiator II es un blockbuster que repite muchos de los convencionalismos de las películas «legado» de franquicias de éxito que llevamos viendo en los últimos años. Excepto por la parte del giro final que prefiero no comentar, en realidad en cuanto a estructura la película es idéntica a la primera Gladiator, con una primera batalla, Lucius hecho esclavo y siendo comprado por un empresario de gladiadores que le llevará a Roma. Todo parece familiar porque lo es, y como digo nada mejora a lo que vimos en 2000. Ni siquiera la batalla naval del coliseo , con toda su espectacularidad, llega a igualar las diferentes escenas de la película original. Y esto no es bueno.
Gladiator II tiene un exceso de devoción hacia la primera película, empezando por la mítica música de Zimmer, que fuerza demasiadas escenas para que provoquen esa sensación en el espectador, pero que narrativamente no tienen sentido en la película. Por ejemplo, cuando Lucius grita al final «Fuerza y Honor» que es repetido por el resto de gladiadores, cuando es una frase que no se había verbalizado antes y no significa nada para esta generación de guerreros. O la escena de la mano de Maximus tocando el trigo, que le hace recordar su casa. Algo que tampoco tiene sentido porque esa escena le recordaba a Maximus su casa EN HISPANIA con su mujer y su hijo, algo que Lucius nunca vivió y no tiene forma de saber. Y está claro que es una escena de su imaginación, pero no puede imaginar lo que no vio ni sintió por sus propios medios. Si me ha gustado ver a Connie Nielsen retomando su papel de Lucilla, y lo mismo para Derek Jacobi como el senador Gracchus. Estos detalles si que me gustaron mientras vi la película. Pero la parte del legado de la película me parece exagerado y mal llevado en algunos momentos.
Luego hay otro tema controvertido, que es el giro que hace que haya película, y es el descubrimiento que Lucius es en realidad hijo de Maximus, que tuvo una aventura con su Madre. En realidad esto es algo que nunca se sugiere en la película. Y lo que es más, esta retrocontinuidad deja en mal lugar al personaje interpretado por Russell Crowe, ya que por un lado engañó a su esposa con Lucilla, y por otro en la película no muestra ninguna conexión paterno – filial con Lucius. Porque no había ninguna. Entiendo que sin este añadido no hay película, pero es algo que no se si me funciona, aparte de lo que significa de mancha para el honor de Maximus.
Comento que las escenas del coliseo, o en general cualquier escena de acción, no son tan espectaculares respecto a la primera. Pero es que en realidad creo que están más contadas. O más concretamente, parece que son escenas con un montaje atroz. Porque en Gladiator cada combate tenía una estructura y un final muy claro. Sin embargo, en Gladiator II hay combates cuyo final no se ve en pantalla porque el montaje precipita un no-final. Por ejemplo en la escena contra los monos o en el combate marino, que están combatiendo y de repente fin. No se si dentro de un año Scott nos sacara un «montaje del director» con una hora más de metraje en la que veamos la conclusión de estas escenas, pero no lo descarto porque Scott es muy fan de estos montajes ampliados, ya desde sus tiempos de Blade Runner. Pero lo cierto es que no siendo un problema gordísimo, si es cierto que son escenas que no lucen como deberían y que me dejaron una sensación sorprendente no para bien mientras veía la película.
Creo que Denzel Washington es lo mejor de la película. Pero siguiendo con el guion, los giros y las sorpresas que hay alrededor del personaje de Macrinus son muy locos. Con un plan que en algunos momentos resulta inverosímil siendo elegante en mi valoración. Luego hay un elemento sobre lo que aún no me he decidido, y es qué analogía tiene Macrimus respecto al mundo actual. Porque todo el entretenimiento mainstream tiene un factor de metáfora de la actualidad. ¿Lo de Macrimus es una metáfora de los peligros de los populismos que trabajan dentro de las instituciones para dinamitarlas cuando alcanzan el poder? Podría ser.
Con todo, Gladiator II resulta super entretenida. Pero la verdad es que el climax final es una sucesión de situaciones demasiado convenientes (o directamente locuras) que provocó que no fuera satisfactorio. Sobre todo con el final homenaje al personaje de Russell Crowe que no pinta nada en ese momento. Pero también con la duda de cómo va a hacer Lucius para conseguir que el «sueño de Roma» que tenía su abuelo el Emperador Marco Aurelio pueda hacerse realidad. Y que a priori y por lo visto en la película, sólo podrá conseguirse mediante una dictadura autoritaria que le permia a Lucius llevarlo a cabo.
Dicho todo esto, creo que Scott tenía todo el derecho de hacer esta película si le apetecía hacerla en este momento de su vida. Desde luego, hacer dos películas con 24 años de diferencia no considero que sea «ordeñar la vaca», dentro que seguro los estudios si piensan que dar luz verde a una película de un concepto popular sea la forma más fácil y sin riesgo de ganar mucho dinero. (Aunque ojo al enorme presupuesto de la película, que exige que recaude más de 550 millones de dólares en todo el mundo sólo para cubrir costes). En ese sentido, mi madre que apenas va al cine me dijo que la apetecía verla y fuimos juntos al cine. Y mi sala el miércoles estaba llena a rebosar, algo que se repitió en todas las sesiones del cine de ese día y que no es para nada habitual. Algo que me sugiere que en realidad el público SI teniamos ganas de ver otra película de gladiadores, dado que en más de 20 años no se había estrenado nada similar. No tengo duda que Gladiator II no va a perder dinero, lo que sería una muestra del buen ojo comercial del director inglés.
Gladiator II es inferior a la primera película de 2000, pero eso no quita que sea muy disfrutable, y que crea que pueda empatizar con varias generaciones de espectadores. Ahora mismo, en la cartelera no hay una película que entretenimiento a la escala que nos presenta Scott. En eso también creo que Scott es un productor mu hábil que sabe dar al público lo que no sabe que necesita.
Comparto el trailer de la película:
Gladiator II es entretenida y espectacular, pero se queda muy lejos del carisma y la fuerza de la primera película.
PUNTUACIÓN: 7/10
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Me gusta mucho Michael Keaton como actor, y descubrir que también dirigía El método Knox, su última película, convirtió en obligado el pasar por el cine a ver qué tal.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
John Knox (Michael Keaton) es un asesino a sueldo al que le diagnostican una demencia en estado avanzado. Decide entonces pasar sus últimos días intentando redimirse ayudando a su hijo adulto (James Marsden), del que ha estado mucho tiempo separado. Pronto John encuentra en una carrera contra las autoridades, así como en el tictac del reloj de su propia mente, que se deterioran rápidamente.
Michael Keaton (Pensilvania, 1951) empezó como actor de comedia en películas Turno de noche (1982), Mr. Mom (1983) y Beetlejuice (1988). Alcanzó es estrellato mundial gracias a Batman (1989) y Batman Returns (1992) de Tim Burton. Keaton experimentó un resurgimiento en su carrera tras asumir un papel protagonista como actor en horas bajas en Birdman (2014), de Alejandro González Iñárritu, por la que ganó un Globo de Oro al Mejor Actor y una nominación al Oscar al Mejor Actor. Desde entonces ha actuado en dramas biográficos como Spotlight (2015), El fundador (2016), El juicio de los 7 de Chicago (2020) y Worth (2021). Keaton volvió al mundo de los superhéroes interpretando al Buitre en Spider-Man: Homecoming (2017), al tiempo que retomó sus papeles de Batman en The Flash (2023). Y este mismo año me lo pasé muy bien con Beetlejuice Beetlejuice (2024).
Para mi sorpresa descubro que El método Knox NO es la primera película de Keaton como director, ya que en 2008 dirigió Caballero y asesino, película que pasó completamente por debajo de mi radar. El método Knox cuenta con guion de Gregory Poirier, fotografía de Marshall Adams, montaje de Jessica Hernández y música de Alex Heffes. Se trata de una película de 114 minutos de duración que se estrenó en el Festival de Cina de Toronto en 2023, llegando ahora a nuestras pantallas.
Michael Keaton es John «Aristotle» Knox, un asesino a sueldo que fue militar durante la Guerra del Golfo y tiene además dos títulos universitarios. James Marsden es Miles Knox, el hijo de John que le hizo de lado hace más de 10 años cuando descubrió su profesión. Suzy Nakamura es la Detective Emily Ikari, que investiga un crimen que cree realizó John. Joanna Kulig es Annie, una prostituta que ve a John todos los jueves, Ray McKinnon es Thomas Muncie, compañero de John en los encargos, John Hoogenakker es Detective Rale, Lela Loren as Cheryl Knox, hija de Miles, Marcia Gay Harden as Ruby Knox, la ex-esposa de John, Dennis Dugan as Philo Jones and Jay Paulson as Detective Gelfuso. A destacar también el placer que es tener a Al Pacino en un pequeño papel, Xavier Crane, el responsable de los encargos de John.
El método Knox es una película que podríamos considerar de «vieja escuela», al tener una historia de género negro en el que el protagonista tiene que realizar un último trabajo que es además personal, antes de que pierda la cabeza debido a su enfermedad. Knox es el clásico personaje noir que vive alejado del sistema y ha vivido su vida con su propio código moral, centrado salirse siempre con la suya. Y le da la oportunidad a Keaton (como actor) de realizar un trabajo estupendo a partir de una enfermedad que le hace vivir confuso cada vez más tiempo. Comentaba al principio que Keaton es un actor que me encanta, pero este asesino con demencia le permite realizar muchos de los gestos, guiños y manierismos que llevamos viendo en sus personajes desde hace décadas. En todo caso, la película resalta el star-system de Keaton, ya que el mero hecho de tenerle a él de protagonista es suficiente para pagar por ver la película en el cine.
El Keaton director se muestra como un narrador eficaz que sabe contar la historia sin alardes ni elementos superfluos. Me llama la atención que un Michael Keaton de 73 años se ponga a dirigir una película sobre un hombre mayor que pierde la cabeza por culpa de la demencia, algo que supongo debe ser una preocupación para él como persona de edad avanzada que podría sufrir esa misma situación (esperemos que no). La película es una buena muestra de género negro y me ha resultado muy entretenida. Por cierto, cuando comentaba que es una película de vieja escuela me refiero también en que la historia se desarrolla por caminos lógicos, hasta el punto que el final de la historia me parece que está telegrafiado desde el momento en que aparece el hijo de John Knox en pantalla y le dice a su padre que necesita su ayuda. Esto no es para mi un problema, porque desde luego prefiero esto a la moda actual (te miro a ti, J.J. Abrams y a todos los de tu cuerda) de romper las películas con giros absurdos que rompen absurdamente la experiencia cinematográfica. El método Knox no necesita giros sorprendentes y absurdos, aunque su final sea inevitable, en mi opinión acierta en todo lo que plantea.
El resto del reparto creo que son también eficaces y contribuyen a que la película tenga un carisma estupendo. Por supuesto James Marsden, cuyo personaje acaba siendo más parecido a su padre de lo que a él le hubiera gustado. Y por supuesto, es un lujo contar un Al Pacino que está espectacular simplemente por estar en pantalla. Como digo, El método Knox es una película en que todos los aspectos, el diseño de producción, la música, la fotografía, etc… están perfectos y ayudan a contar la película de la mejor forma posible.
El método Knox me parece una muy buena película que me ha entretenido. En realidad no se le puede pedir más a una película de este tipo. No me va a cambiar la vida ni tampoco lo pretende. Y tengo que reconocer que me ha gustado esta nueva faceta de Michael Keaton. Si se anima a volver a dirigir, creo que pasaré por taquilla encantado. Ojalá se estrenen más películas de «serie media» similares a ésta.
Comparto el trailer de la película:
El método Knox es una buena película bajo cualquier punto de vista, que me ha entretenido a pesar que el final resultaba inevitable.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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No soy demasiado fan de las comedias románticas, pero aprovechando mi suscripción a Movistar+ he aprovechado para ver Cualquiera menos tú, película de Will Gluck planteada para el lucimiento de los guapísimos y carismáticos Sydney Sweeney y Glen Powell.
PUNTUACIÓN: 7/10
Bea y Ben se conocen y parecen la pareja perfecta, pero tras una increíble primera cita sucede algo que enfría su fuerte atracción, hasta que meses después ambos se encuentran inesperadamente en una boda en Australia. Obligados a verse, y a pesar de su rechazo mutuo, por conveniencia para ambos deciden fingir que son una pareja. (FILMAFFINITY)
Cualquiera menos tú es una comedia romántica dirigida por Will Gluck, conocido por ser el director de las películas de Peter Rabbit. Gluck escribe el guion junto a Ilana Wolpertm que escribió la historia original. La película de 103 minutos de duración cuenta con fotografía de Danny Ruhlmann, montaje de Tia Nolan y Kim Boritz-Brehm y música de Este Haim y Christopher Stracey. Rodada en Australia, contó con un presupuesto de 25 millones de dólares. Teniendo en cuenta que recaudó 220 millones en taquilla, es uno de los grandes éxitos de este 2024.
La película está construida a partir de su pareja protagonista, formada por los guapísimos Sydney Sweeney como Beatrice «Bea» Messina y Glen Powell como Ben. En el resto del reparto tenemos a GaTa como Pete, el mejor amigo de Ben. Alexandra Shipp es Claudia, la hermana de Pete, que se casa con Halle Spence (Hadley Robinson), la hermana de Bea. Michelle Hurd y Bryan Brown interpretan a los padres de Claudia y Pete, mientras que Dermot Mulroney y Rachel Griffiths son los padres de Bea y Halle. Darren Barnet como Jonathan, hasta hace poco prometido de Bea, Charlee Fraser como Margaret, ex novia de Ben, y Joe Davidson como Beau, actual pareja de Margaret, completan el reparto.
Cualquiera menos tú es una película bastante típica con un enredo un poco tonto que provoca que dos personas que parecían destinados el uno para la otra se separen y se encuentren casualmente meses después con motivo de la boda de unos familiares/amigos. Lo que empieza como una guerra abierta entre ambos acabará en un romance emocionante (para ellos). En este contexto, no creo que decir que la película acaba bien para los protagonistas sea un spoiler. Dentro de los convencionalismos del género de la comedia romántica, la película cumple con todos los puntos esperables de este tipo de historias.
Sin embargo, mientras veía la película no podía dejar de pensar en lo guapísimos que son los protagonistas Sydney Sweeney y Glen Powell. La película muestra a dos actores que comparten una química estupenda rivalizando a ver quién aparece en pantalla más guapo, cachas (él), voluptuosa (ella), elegantes y atractivos. En ese sentido, Cualquiera menos tú es un festín para los ojos de los espectadores, con un despliegue de belleza física que se contagia al resto del reparto y que seguro va a dejar satisfecha a la audiencia de este tipo de cine.
La película también juega la baza de situar la historia en un sitio vistoso como es Sidney, con varias escenas con vistas a su mítica ópera. La idea de ver un espacio diferente al de nuestras vidas rutinarias también es un factor que sumar al entretenimiento. Otro elemento a su favor es el de la diversidad, dado que la boda a la que van a asistir los protagonistas es la de dos mujeres. A lo que hay que sumar que los padres de una de las novias está formado por una pareja con diversidad racial. Esto es otro tick que una película de Hollywood sin duda tiene en cuenta a la hora de realizar el casting y escribir el guion. En mi caso, creo que estos factores de diversidad no perjudican a la película. Ni la benefician, en realidad, pero no hay duda que si se han incluido es precisamente para no ser tachada de «falta de diversidad» por los odiadores profesionales habituales.
Cualquier menos tú no exige un despliegue actoral sobresaliente. Pero si me recuerda que el cine es ante todo un medio visual. Y aunque hay mucho influencer y político «progresista» que insiste que lo importante es la «diversidad» y resaltar lo no-normativo, en realidad el público SI queremos ver a gente guapa y cachas mostrando lo guapos y carismáticos que son. Sydney Sweeney y Glen Powell son guapos, son exuberantes y la cámara les quiere. De hecho, si la película triunfa es precisamente por tenerles a ellos de protagonistas y no a otros actores.
Por mucho que nos digan que da igual, esta película con una actriz menos «potente» que Sweeney no hubiera sido igual de atractiva. Y lo mismo pienso sobre Powell, un actor que está on-fire tras Top Gun Maverick (la película que le lanzó a la fama), Twisters o Hit-Man: asesino por casualidad. Y aparte que Powell sea mejor o peor actor (desde luego malo no es), lo que veo es un actor muy inteligente que está sabiendo elegir muy bien sus proyectos. Lo mismo puede decirse de Sydney Sweeney, que ha sabido crecer hasta ser mucho más que una cara bonita, empezando a producir sus propias películas. Ambos tienen un carisma bestial y han acertado en juntarse para esta comedia romántica. Tras ver varias películas suyas, están en la categoría de actor que sólo por aparecer en una película van a provocar que me plantee ver la película en cuestión. Algo que no todos los actores actuales pueden decir.
Y tampoco es que quiera fliparme demasiado, porque Cualquiera menos tu me hizo pasar un buen rato, en el que estuve con la sonrisa en la cara la gran mayoría del tiempo. Pero no es que sea especialmente sorprendente, novedosa o divertida, cumpliendo en todo momento con una corrección extrema. En todo caso, una película de este tipo no aspira a cambiarle la vida a nadie, sino más bien en hacer pasar a su audiencia 100 minutos entretenidos que nos distraigan de los problemas del mundo real. Y no consigue. Tampoco hay que pedirle más.
Comparto el trailer de la película:
Cualquiera menos tu me ha parecido una comedia entretenida que triunfa a la hora de resaltar los motivos que pueden hacer de Sydney Sweeney y Glen Powell las próximas grandes estrellas de cine de Hollywood.
PUNTUACIÓN: 7/10
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