Crítica de Noche de paz de John Woo

El maestro del cine de acción John Woo ha vuelto al cine comercial americano con Noche de paz, película con la interesante premisa de tener a un protagonista (Joel Kinnaman) y una película sin diálogos.

PUNTUACIÓN: 7/10

Nochebuena. Un padre atormentado (Joel Kinnaman) es testigo de la muerte de su hijo cuando éste queda atrapado en un fuego cruzado entre bandas. Roto de dolor y sin voz, debido a una herida profunda que afecta sus cuerdas vocales, decidirá someterse a un estricto entrenamiento para vengar su muerte.

John Woo (Cantón, China, 1946) es un director clave en la revolución estética y visual del cine de acción de los años 90. Sus película hongkonesas A Better Tomorrow (1986), The Killer (1989) y Hard boiled (1992) entre otras marcaron un antes y un después en el cine comercial de acción. Woo aplicó la lógica del cine de artes marciales en películas de pistoleros y asesinos, creando momentos rompedores nunca antes vistos. Matrix de las hermanas Wachowski o más recientemente la saga de John Wick no se explican sin la influencia de director afincado en Hong Kong.

Woo dió el salto a Estados Unidos con suerte dispar, empezando por Blanco humano (1993), película para lucimiento de Jean Claude Van-Damme en la que empezó a conocer el significado del concepto de «interferencia de los productores». Broken arrow (1996), Face/Off (1997), y sobre todo Misión Imposible 2 (2000) convirtieron a Woo en un conocido del gran público. Sin embargo, los fracasos de Windtalkers (2002) y Paycheck (2003) hicieron que Woo volviera al cine asiático, dirigiendo entre otras la épica película El acantilado rojo Partes 1 y 2 (2008-2009). Noche de paz, (Silent night en el original), marca el retorno de Woo al cine comercial americano.

Noche de paz es una película de 104 minutos producida por Lionsgate, productores de la saga de John Wick, con un presupuesto orientativo de 40 millones, que ha sido rodada en México D.F. La película cuenta con guion de Robert Archer Lynn, fotografía de Sharone Meir, montaje de Zach Staenberg y música de Marco Beltrami. El principal atractivo de la película es, además de volver a disfrutar de una película de Woo, su premisa de una película sin diálogos, lo que puede ser una genialidad o la clave de un fracaso.

Joel Kinnaman es el gran protagonista de la película, interpretando a Brian Godluck, un padre que tras la muerte de su hijo buscará venganza. Un argumento 100% Punisher. Scott Mescudi como el detective Dennis Vassel, Harold Torres como Playa y Catalina Sandino Moreno como Saya Godluck completarían el reparto en sus papeles principales.

Plantear una película sin diálogos es o una premisa genial para ver algo diferente en el género de la acción, o una idea fallida que no funciona en pantalla. Y me alegra poder decir que la película SI funciona y nos da un entretenimiento estupendo para todos los fans del cine de acción. El primer éxito está en las estupendas interpretaciones de Joel Kinnaman y Catalina Sandino Moreno como el joven matrimonio traumatizado por la muerte de su hijo por culpa de las bandas de (se supone) Los Ángeles. Dada la limitación que provoca la premisa, Noche de Paz se apoya en una perfecta expresividad de ambos, que transmiten todo el dolor que sienten sin necesidad de articularlo con palabras.

La película plantea una historia relativamente trillada de muerte de un familiar, recuperación del protagonista, entrenamiento y misión de venganza. Sin embargo, el montaje ayuda a cambiar en parte la percepción, amplificando la sensación de frenesí primero y de cuenta atrás inevitable en la parte final. Kinnaman se convierte en un omnipresente protagonista y gracias a su carisma y a su buen trabajo la película sale adelante y merece ser vista, aparte del hecho de tener a John Woo dirigiendo.

Porque hablamos de John Woo. Y eso provocó que mis expectativas estuvieran por todo lo alto. Y en realidad, tengo que decir que aunque la película está bien igual ese hype ha jugado en mi contra. En primer lugar porque hay menos escenas de acción de las que pensaba que habrían. Y frente a las clásicas flipadas a cámara lenta de Woo que yo esperaba, me he encontrado con una acción JohnWickizada, por decirlo de alguna manera, con tiroteos en primerísimo plano casi cuerpo a cuerpo en escaleras que ascienden. Y hay varios momentazos super chulos, pero a la vez está muy «pegada a la tierra», frente a las flipadas más locas a las que Woo nos acostumbró durante tantos años.

Si tengo que poner un pero, diría que esta sensación igual no tan buena vino porque la sala donde vi la película en los Cines Cinesa de Castellón no la proyectó bien, al verse todo excesivamente oscuro. Como si la bombilla de proyección estuviera excesivamente usada y hubiera perdido potencia. El no acabar de ver bien lo que estaba pasando, como si hubiera un velo sobre la pantalla, seguro fue un bajón. Pero dentro de que esto es así, también es cierto que la planificación de planos sobre todo en los tiroteos evita planos excesivamente generales, metiendo la cámara en medio de la acción, de forma que hay mucho frenesí pero igual la acción se resiente un poco.

Comentaba antes sobre que la historia era una típica venganza made in Punisher. Pero en realidad este personaje NO es el puto amo, sino una persona normal que en un año tiene que recuperarse de sus graves heridas iniciales, ponerse en forma y aprender el oficio de asesino, algo en lo que desde el primer momento ves que no es lo suyo, al cometer errores que a la larga pueden resultar mortales. Esta idea que este hombre no es para nada un John Wick en realidad es algo que agradezco, porque es también lo que hace que esta película tenga cosas diferentes además de la propia premisa silenciosa. Por cierto, Noche de Paz se une a la gran tradición de películas navideñas de acción.

En la sala en la que estuve el viernes casi no había público el viernes, a lo que hay que sumar que Noche de Paz sólo se ha estrenado en uno de los dos cines de Castellón. Eso me sugiere que la recaudación de la película va a ser bastante floja. Una pena, porque me parece un pecado que John Woo estrene una película y los amantes del cine de acción no vayan en masa al cine a verla. Igual es que la promoción ha sido mínima y mucha gente ni se enteró que esta película se ha estrenado. Aunque reconozco que no me ha volado la cabeza, creo que es una buena película y la recomiendo.

Comparto el trailer de la película:

Noche de paz es una buena premisa que hará disfrutar a los amantes del cine de acción. Siempre claro, que entren en la premisa y se animen a verla, cosa que parece que no ha pasado. Espero que en el streming encuentre una segunda vida que parece que no va a tener en las salas de cine.

PUNTUACIÓN:7/10

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Crítica de Batman Off-World 1 (de 6) de Jason Aaron y Dough Mahnke (DC Comics)

Tenía cierta curiosidad por leer Batman Off-World, el primer comic de Jason Aaron en DC Comics, que plantea una historia diferente para el Caballero Oscuro al sacarle fuera de su zona de confort de Gotham, con dibujo del veterano Dough Mahnke, entintado de Jaime Mendoza y color de David Baron. Hoy comparto mis impresiones de la lectura de la primera grapa de esta historia en seis partes.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Una noche rutinaria en Gotham City para un joven Batman resulta ser cualquier cosa menos rutinaria cuando el luchador contra el crimen se enfrenta a un tipo de enemigo al que nunca antes se había enfrentado: ¡uno de más allá de las estrellas! Un universo de posibles amenazas alienígenas lleva a Batman a tomar una arriesgada decisión: aventurarse solo en los confines del cosmos por primera vez, ¡donde el Caballero Oscuro se enfrentará a la lucha de su vida!

Jason Aaron, guionista superestrella, nos ofrece su primera historia de Batman, en colaboración con Doug Mahnke, artista de gran éxito, en un relato único y brutal.

«Me enamoré de los cómics gracias a DC», explica Aaron a IGN. «Los primeros libros que mi joven e imberbe yo cogió de la estantería de un supermercado fueron los New Teen Titans, World’s Finest y Batman. Libros que abrieron la puerta a un universo de historias que literalmente cambiarían el curso de mi vida. Así que es un gran honor y una gran emoción que por fin pueda hacer mi debut como escritor de DC, con una historia de Batman que lleva a un joven Caballero Oscuro en su primer viaje a los lejanos y maravillosos confines del cosmos de DC».

Aparte de una historia corta de Lobezno, el primer comic publicado de Jason Aaron fue el estupendo The Other Side, una historia ambientada en la guerra de Vietnam contada bajo el punto de vista de un soldado americano y de uno norcoreano. Aunque el comic fue editado por DC Comics, en realidad estaba dentro de su sello Vertigo, al igual que esa maravilla que es Scalped. Así que DC Comics y Aaron tienen razón al vender que estamos ante el primer trabajo superheróico de Aaron para ellos tras casi más de 10 años trabajando en exclusiva para Marvel en lo referido a comics de encargo. Y la verdad es que la primera impresión cuando anunciaron la sinopsis fue de extrañeza, al plantear Aaron un comic en el que saca a Batman de su típico escenario de Gotham para lanzarle al espacio por un motivo no aclarado. En positivo, siempre está bien que un autor piense en la forma de contar algo diferente con un personaje que ha tenido cientos (miles) de aventuras en sus 85 años de vida y que a veces parece que ya se ha contado todo lo que se podía contar del personaje sin repetirse una y otra vez. Por otro lado, viendo el vaso medio vacío, estaba por ver si «diferente» era sinónimo de «mejor», o si estábamos ante una idea fallida.

En el apartado gráfico, el comic luce estupendo gracias al buen hacer del dibujante Dough Mahnke, con entintado de Jaime Mendoza y color de David Baron. Mahnke es un veterano con amplísima experiencia en DC, y su representación de razas alienígenas siempre ha sido excelente, con unos seres que transmiten una buena sensación de peligro. Además, es un artista que sabe crear momentos super potentes, como podemos disfrutar en esta primera grapa con las presentaciones de Batman y de Ione de Tamarán. Además, su estilo de dibujo añade un toque «macarra» que clave el espíritu de la historia de Aaron y le va perfecto a este comic. Mahnke ya había dibujado a Batman en otras ocasiones, y desde la primera página queda claro que el dibujo de este comic va a ser uno de los pluses que animen a la compra y la lectura de esta serie.

En lo referido a la historia de Aaron, lo primero a comentar es que esta grapa me deja la sensación que se trata de una colección que será mejor leída de un tirón cuando salga el tomo. Aaron sitúa Off-World en un momento pasado en el que Bruce Wayne lleva apenas un año como Batman, por lo que podemos decir que se encuentra aún en formación, no siendo el puto-amo que es en la actualidad. Aunque estoy seguro que todo quedará perfectamente justificado al final, en esta primera grapa no han llegado a quedar claro los motivos por los que Batman decide viajar al espacio y en concreto a esa nave, dentro que por supuesto hablamos de convertirse en aún más duro de lo que es, dado que se sugiere que ha tenido problemas con un alien llegado a Gotham. Además, tampoco diría que el cliffhanger haya sido demasiado potente, y no me ha dejado con la necesidad de saber cómo continúa la historia. Y como digo, no tengo duda que la lectura me gustará cuando esté completa, pero este arranque diría que ha sido correcto sin más.

Aaron plantea una buena voz en off de Batman en la que expone que los aliens no saben quien es y por tanto no le temen… aún. Para ser la primera vez que escribe al personaje, diría que Aaron ha sabido encontrar la voz adecuada para Bruce Wayne / Batman, y creo que nos tiene guardados para próximos meses numerosos momentazos para Batman a medida que se endurezca en esa nave prisión. Sin embargo, dentro que no puede decir que nada esté mal en este comic, no consiguió quitarme la sensación de historia «extraña» que no se siente con el feeling que se espera en un comic de Batman.

Aaron comenta que busca recuperar las sensaciones que tenía de niño leyendo Batman. Él nació en 1973, por lo que puede decirse que es de mi quinta. Pero me queda la duda de si esos comics eran de los años 70 con Len Wein, Dennis O’Neil, Gerry Conway, Neal Adams, Marshall Rogers, José-Luis García López, etc… con lo que yo crecí, o hablamos de los comic previos de los años 50-60, donde las historias eran más extravagantes, por buscar un calificativo adecuado. Y con este primer número diría que busca actualizar precisamente esas historias más antiguas que con ojos de 2023 probablemente han envejecido realmente mal. Le deseo suerte, aunque como comentaba antes creo que me merece más la pena esperarme y leer la historia de un tirón. De hecho, no siendo mal comic, que no me deje la necesidad de leer el comic mes a mes si es sin duda una decepción pensando que Aaron es uno de mis guionistas favoritos.

Comparto algunas páginas del comic:

Batman: Off-World no es un mal comic bajo ningún punto de vista, pero me deja la sensación que será mejor leerlo cuando esté completo, frente a la lectura mensual grapa a grapa.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de La edad de oro de James Robinson y Paul Smith (Ediciones Zinco)

Gracias a mi amigo Marcos del podcast Tomando un chiriflús he recuperado los comics básicos del genial dibujante Paul Smith, empezando con La edad de oro, el maravilloso comic de 1993-94 realizado con el escritor James Robinson y el color de Richard Ory, que yo tengo en la primera edición española publicada por Ediciones Zinco en 1994

PUNTUACIÓN: 8.5/10

En la Edad de Oro de la década de 1940 surgieron extraordinarios hombres y mujeres con unas habilidades excepcionales, dispuestos a defender la retaguardia, y sus máscaras y trajes fueron un faro de esperanza para una nación atribulada. Flash, Green Lantern, Hawkman, Starman, el Átomo, Liberty Belle y muchos otros… esos superhéroes contestaron a la llamada a las armas de América, formando la Sociedad de la Justicia de América.

Pero la guerra terminó, y la necesidad de héroes terminó con ella. A medida que menguaba su importancia, estos campeones intentaron regresar a sus vidas, pero se encontraron con que eran vistos con sospecha y miedo, incluso por su propio Gobierno. Un nuevo héroe llamado Dynaman ha capturado la atención del público, apoyado por políticos que quieren promover los ideales fascistas del gobierno de la era McCarthy. Pero cuando queda claro que la agenda y los orígenes de Dynaman son más oscuros de lo que nadie podía haber imaginado, solo los justicieros de la Edad de Oro podrán detenerle.

Los aclamados creadores James Robinson (Starman) y Paul Smith (The Uncanny X-Men, Nexus) hacen historia y redefinen una era en esta historia clásica dentro del sello Elseworld (Otros Mundos). La edad de oro es una miniserie de cuatro números editada en el formato prestigio de 48 páginas por tomo.

James Dale Robinson (Mánchester, 1963) es uno de los grandes escritores de la década de los 90. Robinson debutó como escritor en 1989 con la novela gráfica London’s Dark, ilustrada por Paul Johnson. Colaboró en diversas antologías, como «Grendel: Devil’s Whisper», antes de llegar al mercado estadounidense con varias series de Terminator para Dark Horse. Entre 1993-94, Robinson escribió la serie limitada The Golden Age para DC Comics con dibujo de Paul Smith, que, a pesar de ser una historia de Elseworlds, estableció gran parte de la historia que más tarde utilizaría en su obra más conocida, Starman, co-creada junto a Tony Harris. En 1997, el trabajo de Robinson en este título le valió un premio Eisner a la «Mejor historia seriada». Además de Starman, en esa época Robinson colaboró en Batman: Legends of the Dark Knight, en una miniserie de Vigilante y el spin-of The Sandman, Witchcraft, para Vertigo.

En Image, Robinson escribió una breve pero estupenda etapa en Wildcats (1994-95) que amplió la mitología del equipo y lanzó la serie de creación propia Leave It to Chance (1996-2002) con el artista Paul Smith, que les valió otros dos premios Eisner en 1997, a la «Mejor serie nueva» y al «Mejor título para lectores más jóvenes». En Marvel trabajó como guionista en varios títulos de Marvel, como Cable y Generation X. En 1999, Robinson y su compañero David S. Goyer encabezaron el regreso del equipo de superhéroes de la Edad de Oro, la Sociedad de la Justicia de América, al Universo DC.

Robinson escribió el guion para la película directa a vídeo Firearm (1993), basado en el cómic creado por él publicado por Malibu. A finales de los 90, Robinson y David S. Goyer escribieron un borrador no utilizado para la entonces inminente película Freddy contra Jason. El trabajo más conocido de Robinson como guionista es la adaptación de 2003 de The League of Extraordinary Gentlemen, que causó una enorme controversia entre los fans de la obra original por los numerosos cambios que se realizaron. Tras varios años alejado de los comics, Robinson volvió a la industria en 2006, trabajando en numerosos comics de DC y Marvel, pero sin el brillo de sus primeros trabajos.

Paul Smith (Kansas City, 1953) comenzó su carrera como dibujante de animación en la película de Ralph Bakshi El Señor de los Anillos. A principios de la década de 1980 colaboró en diversos títulos de Marvel Comics, como Marvel Fanfare #4 (septiembre de 1982). Se convirtió en el dibujante regular de Doctor Strange a partir del número 56 (diciembre de 1982), pero lo abandonó tras sólo dos números para poder trabajar en The Uncanny X-Men. Su etapa en la serie duró desde el número 165 al 175, diseñando el look punk para Tormenta, que debutó en Uncanny X-Men 173 (octubre de 1983). Unos meses después de abandonar The Uncanny X-Men, Smith volvió como dibujante regular de Doctor Strange. Trabajó en esa serie desde el número 65 hasta el 73, dibujando siete de esos números. Smith trabajó brevemente en el spin-off de X-Men X-Factor. Otros de sus trabajos son The Golden Age (1993) y el cómic para jóvenes Leave It to Chance (1996-2002), ambos en colaboración con el escritor James Robinson. Smith también ha colaborado en varios títulos de First Comics, como American Flagg, Nexus y GrimJack.

Muchas cosas interesantes que comentar de La edad de oro. En la actualidad hay bastante unanimidad sobre que es uno de los mejores comics editados por la DC Comics de los años 90. Pero en ese momento de los años 90, James Robinson era un novato con muy poca experiencia previa en el mainstream americano. Es verdad que la novela gráfica London’s Dark recibió buenas críticas y las miniseries de Terminator en Dark Horse son super entretenidas, pero de alguna manera DC estaba apostando por un escritor poco o nada conocido. Por contra, Paul Smith era un dibujante super estrella en Estados Unidos tras su etapa en Patrulla-X que hubiera podido dibujar lo que hubiera querido en DC. Que decidiera unirse a Robinson para crear este Elseworlds fuera de continuidad resultó una feliz coincidencia para los lectores.

La edad de oro es un comic Elseworlds, sello de DC planteado para permitir contar historias fuera de la continuidad, dando mayor a los autores. Gotham by Gaslight (1989) de Brian Augustyn y dibujado por Mike Mignola, que presentaba una versión de la Edad Victoriana del superhéroe a la caza de Jack el Destripador, fue el primer comic considerado Elseworlds, aunque en realidad en ese momento no existía esa denominación. De hecho, fue el éxito de este comic lo que llevó a la creación del sello Elseworlds, pasando este título a ser declarado retroactivamente la primera historia Elseworlds. El primer comic en llevar el logotipo de Elseworlds fue Batman: Holy Terror en 1991, escrito por Alan Brennert e ilustrado por Norm Breyfogle, y ese mismo año también se publicó Batman: Red Blood de Doug Moench y Kelley Jones.

Tras unos primeros años dominados por Batman, La edad de oro cambió lo que hasta ese momento era la línea Elseworlds. En lugar de contar una historia alternativa del héroe en cuestión ambientada en una situación diferente a la habitual, La Edad de oro es una narración de una versión alternativo del pasado del Universo DC y el nacimiento de la Silver Age. De hecho, si no fuera por las numerosas muertes que tendremos en estas páginas, el comic podría perfectamente haber estado en continuidad. La edad de oro es un comic maravilloso que tuvo una gran influencia en la DC de la segunda década de los 90 y primeros 2000, por ejemplo por el retorno de la JSA a la continuidad de DC, realizada por el propio Robinson con David Goyer, a los que se les unió un joven Geoff Johns. Sin embargo, diría que en la última década ha quedado un tanto opacado no tanto por la indudable calidad de este comic, sino por el éxito arrollador que DC: La Nueva Frontera de Darwyn Cooke cosechó entre el fandom y la crítica comiquera, con una historia que es de alguna manera idéntica, al contar otra versión de la Golden Age.

James Robinson plantea la historia para realizar una crítica hacia el McCarthismo y la caza de brujas que se produjo en los años 50, aunque curiosamente esta historia está ambientada en los años previos, casi como si Robinson realice una precuela de esos hechos históricos además de contar una historia de superhéroes.

Robinson plantea una historia con mucho texto que implica una lectura interesante y larga. Esa podría ser una importante diferencia respecto a comics editados en los últimos años. En La edad dorada Robinson utiliza la voz en off como narrador de la historia, empezando por la explicación del periodo justo tras finalizar la 2ª Guerra Mundial. Junto a esto, el comic alterna otros narradores, como la voz de los noticieros que informaban de las últimas noticias, así como los pensamientos de algunos de los protagonistas. En especial Johnny Chambers, el antiguo velocista Johnny Quick, un cineasta que empieza la historia intentando terminar un documental sobre la desaparición de los héroes, y que nos dará otros detalles fundamentales, como el motivo real por el que los superhéroes no participaron en la guerra. Chambers es de alguna manera el hilo conductor de la historia, aunque en otros momentos estemos en la cabeza de Ted Knight (Starman), Rex Tyler (Hourman) y, sobre todo, Paul Kirk (Manhunter), el héroe amnésico cuya persecución iniciará de alguna manera el thriller y nos mostrará que algo anda mal en la teórica utopía que los los Estados Unidos de posguerra. Que estos tres héroes tengan problemas mentales también es otro elemento que resalta que estamos ante personas de carne, hueso y debilidades. Un detalle muy deudor de Watchmen, en mi opinión.

Junto a Manhunter, el comic narra el ascenso de Tex Thompson, antes conocido como el Americommando y Mr. America, que regresa de Europa como héroe de guerra y aprovecha su fama para iniciar una carrera política que le lleva ser elegido senador. Su ascenso al poder le llevará a formar su propio grupo de superseres que llene el hueco dejado por la retirada de la JSA y la All-Star Squadron. El grupo de Thompson estará formado por Robotman, que es cada vez más robot y menos hombre, el Átomo y Johnny Thunder, jóvenes que buscan un lugar al que pertenecer. Además, Dan el Dyna-Mite (Daniel Dunbar), aceptará ser sometido a unos experimentos que le convertirán en un superhombre a nivel de Superman (que no aparece en este comic tras ser reiniciado por John Byrne en 1986 y establecer que no estuvo presente en los años 40-50). La sensación que Thompson esconde un oscuro secreto es algo que nos acompaña en todo el comic, hasta que conocemos este secreto y su conexión con la amnesia de Manhunter en las últimas páginas del tercer número, que prepara el terreno para el climax final del último número.

Al ser una historia crepuscular de la JSA y el All-star Aquadron, por estas páginas aparecerán muchos superhéroes, de los cuales los que tienen relevancia son Linterna Verde (Alan Scott) y Liberty Belle, que se convertirá en la inesperada y justa protagonista en el climax final. Junto a ellos, Tarántula, el Capitán Triunfo (Lance Gallant), Bob Daley alias Fatman, Hawkman, el Capitán Cometa, Human Bomb, Sportsmaster, Doll Man, Red Bee y el Doctor Mid-Nite también estará presentes, aunque algunos de ellos sean apenas cameos en el climax final.

Releyendo el comic me queda la sensación de historia bien hilada que se construye a fuego lento sin apenas escenas de acción en los tres primeros números, nada que ver con lo que se espera de un comic de super-héroes. Este ritmo pausado sin cliffhangers potentes en los primeros números son elementos que también marcan que estamos en un comic creado hace 30 años, cosa que a mi no me ha desagradado, pero a la vez tampoco me ha flipado. En este sentido, tener números prestigio con 45 páginas cada uno permitió a Robinson plantear este ritmo diferente al de las grapas tradicionales, no estando constreñido con la obligación de plantear una escena de acción cada 15-20 páginas, al poder contar la historia como él prefiriera.

Un aspecto que con ojos actuales no me acaba de funcionar sería el papel que Robinson plantea para algunos personajes, por ejemplo para Ted Knight, que es más bien muy escaso. Al ser un Elseworlds fuera de continuidad, Robinson tenía vía libre para hacer lo que quisiera. En el climax final el villano realiza una masacre antes de ser detenido, matando a numerosos héroes que prácticamente no habían aparecido y por tanto no han creado ningún vínculo emocional con el lector (otra cosa es la conexión que cada lector tuviera con ellos), siendo poco menos que carne de cañón. Carter Hall (Hawkman) al menos acababa de aparecer en el tercer número, pero resulta super insuficiente para que funcione o impacte como debería. Este sería mi principal problema con la historia de Robinson, dentro que es un comic que disfruto mucho siempre que lo leo. Y cuyo final positivo deja una sensación satisfactoria estupenda, al plantear el final de una época y el comienzo de la siguiente (la Silver Age), que tendrá sus propios héroes.

Si la historia está bien, lo que sigue luciendo espectacular es el dibujo de Paul Smith, con el color de Richard Ory. El estilo minimalista de Smith es perfecto para este comic que por la propia premisa y protagonistas debe tener un feeling retro. Al igual que Darwyn Cooke en La última frontera, Paul Smith parece que ha nacido para dibujar a estos personajes y este momento temporal post Segunda Guerra Mundial. Los edificios, vehículos, trajes, etc,,, todo luce casi salido de un documental de la época. De hecho, el color de Ory ayuda a diferenciar claramente los diferentes elementos, consiguiendo que la lectura sea fluida y nunca te pierdas a pesar de la gran cantidad de personajes que van entrando y saliendo en la historia, dada la naturaleza coral planteada por Robinson.

En un momento en el que el comic de superhéroes estaba plagado de líneas cinéticas y colores por ordenador super impactantes, leer La edad de oro fue y sigue siendo un remanso de paz. Smith es un narrador extraordinario, y es un maestro colocando siempre las líneas justas para mostrar la acción de la forma más clara y elegante posible. Ni una más ni una menos. De igual forma, los colores planos de alguna manera ayudan también a transmitir el tono atemporal que necesitaba el comic, de forma que gráficamente el comic sigue luciendo una pasada.

El trabajo de Smith de caracterización de los héroes, aunque apenas llevan sus uniformes, me parece soberbio. Son de hecho la versión más icónica y reconocible. Pero incluso mejor está a la hora de dibujar a las personas debajo del antifaz, con protagonistas reconocibles de principio a fin que transmiten el dolor emocional que sientes en su interior. Y aunque como decía el comic evita las peleas de «pijameo», el climax final con el combate de todos los héroes contra el villano está super bien planteada, con varios momentos super impactantes.

En muchas ocasiones he comentado que un mal dibujo arruina un buen comic. En el caso de La edad de oro, el arte de Smith eleva aún más el estupendo guion de Robinson, haciendo que un comic notable se convierta en clásico.

En resumen, La edad de oro es uno de esos comics que todo fan de los comics de DC Comics debería leer al menos una vez en la vida. Y desde luego, tenerlo en casa, sea en la edición que sea.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Stan Lee y la gran novela americana de Alejandro Martínez Viturtia

Cuando me enteré que Editorial Base publicaba un nuevo ensayo sobre el mundo del comic, el tema no me pudo parecer más interesante. Así que me tiré de cabeza a leer Stan Lee y la gran novela americana, escrito por el editor de Marvel en España Alejandro Martínez Viturtia.

PUNTUACIÓN: 8/10

Durante décadas, escribir la Gran Novela Americana constituyó la ambición de muchos autores estadounidenses. Se trataba de concebir un texto que capturase la esencia de la joven nación, que expresase la experiencia de ser norteamericano, con sus preocupaciones y contradicciones… Moby Dick, Las aventuras de Huckleberry Finn o El arco iris de gravedad son algunos de los títulos que suelen invocarse cuando el concepto aparece en una conversación entre críticos. En este ensayo, Alejandro Martínez Viturtia, el que ha sido el gran editor de Marvel en España, nos invita a considerar esa narración de narraciones que es el Universo Marvel como una de las candidatas a la Gran Novela Americana. Y es que en aquellos cómics de superhéroes que comenzó a escribir en 1961, Stan Lee se ocupó de todos los grandes temas que preocupaban a la sociedad estadounidense. Unos tebeos que estos Apuntes de Cómic te harán observar con una mirada distinta.

Stan Lee, la figura más influyente del mundo del cómic, creador de Spiderman, Hulk, Iron Man,…

El autor del libro, A. Martínez Viturtia, es uno de los grandes editores de cómic en la historia de España.

Alejandro Martínez Viturtia nació en Terrassa hace ya muchos años. Aprendió a leer para poder descifrar lo que decían los tebeos, y muy joven comenzó a editar el fanzine Ragnarok y a escribir diversas secciones en las ediciones en español de cómics Marvel. Cursó una licenciatura en Ciencias Químicas y se desempeñó como ingeniero y consultor hasta que en 1998 asumió su destino y empezó a trabajar como editor de Marvel para Forum. En Forum fue el responsable de Marvel, Conan, Fanhunter, Clásicos de Prensa y, ocasionalmente, de tebeos europeos y españoles. En 2005 pasó a Panini Comics para asumir la misma posición de editor de Marvel y, poco después, la de director editorial de cómics. Amante de los cómics, de Marvel, de la literatura y del papel viejo en general, solo era cuestión de tiempo que escribiera este libro.

A poco que hayas leído artículos o libros sobre Marvel Comics y/o Stan Lee de los primeros años, o visto videos o escuchado podcasts, hay una idea que se repite en todos ellos. Y es la idea que Stan Lee en sus primeros años pensaba que el comic era una actividad de paso mientras afinaba su estilo para poder escribir LITERATURA, lo que a él le parecía una actividad más respetable en comparación a los comic para niños que escribía y editaba desde los años 40. Y dentro de la literatura, su ilusión era llegar a escribir «la gran novela americana», esa gran obra destinada a perdurar en el tiempo y que mostrara la sociedad americana como el crisol de gentes, culturas y religiones que lo componen, ayudando a mostrar y entender esta sociedad con grandes virtudes y problemas igualmente grandes.

Muchos estudiosos del medio han expresado la idea que sin que él se diera cuenta, Stan Lee SI fue el autor de esa gran obra sin necesidad de escribir ningún libro. Por ejemplo, en la biografía que Danny Fingeroth escribió de su jefe en Marvel, La asombrosa vida de Stan Lee – Una vida en clave Marvel. Los comics Marvel es una gran historia-río que a veces por casualidad pero siempre gracias al buen ojo de Lee para captar los cambios de la sociedad de su tiempo, supo reflejar los problemas de la sociedad americana y conectó con varias generaciones de lectores que se vieron reflejados en los personajes que creó junto a Jack Kirby, Steve Ditko y tantos otros profesionales.

Aunque como digo la idea central de este ensayo de Alejandro Martínez Viturtia no puede decirse que sea enteramente original, si agradezco que el autor haya escrito este interesante ensayo en el que presenta de forma amena, interesante y sobre todo ordenada, los principales hitos de la obra de Lee que explican que se cumpla esta apreciación sobre que los comics Marvel de los años 60 y 70 son una gran novela americana. Tal y como se entiende el término de crónica de la sociedad de la época. Tras haberlo leído y escuchado en varias ocasiones estas ideas, me parece genial tener todas estas ideas y claves condensadas en un único libro tan interesante como este.

Un elemento que resalta el enorme hito que suponen estos primeros comics Marvel es que Lee nunca pensó que estos comics fueran a perdurar en el tiempo como no lo hicieron los de los años 40 y 50. Aunque si intentó dignificarlos al reflejar problemas reales de su época y buscó ampliar su base de lectores al creer que los comics no eran sólo para niños de 10 años. Sus comics al final si son históricos y cambiaron para siempre el medio gracias a su calidad, por supuesto aquí entran también los genios del dibujo Jack Kirby y Steve Ditko, y la forma en que conectaron con los lectores gracias a unos personajes que crecían y evolucionaban al mismo tiempo que los lectores gracias al novedoso concepto de la continuidad.

El ensayo está dividido en 8 capítulos que cubren todas las claves de los elementos rompedores que Lee incluyó en sus historias entendiendo las inquietudes sociales de la época, y que le hacen merecedor de esta calificación de escritor histórico autor de una «gran novela americana». Pero ¿qué es la Gran Novela Americana?, El Universo Marvel es así, La Visión del científico en Marvel, La Guerra Fría, Negros, pieles rojas, judíos, amarillos, Los problemas sociales, La visión de Dios, y Por fin, la Gran Novela Americana. Martínez Viturtia incluye además tres interesantes apéndices reflejando la particularidad de España y cómo también aprendimos a amar a los comics Marvel, las reacciones de la prensa generalista americana a la revolución Marvel, además del manifiesto del autor argentino Héctor Germán Oesterheld escrito en los años 50 y que comparte importantes similitudes con lo que Lee escribió años más tarde en los Estados Unidos, bajo la premisa de intentar dignificar el medio del comic (historietas) como forma de expresión adecuado para contar todo tipo de historias y no sólo de temática infantil.

Este ensayo de 110 páginas se lee de una sentada y expone de forma tremendamente didáctica los diferentes capítulos en que se ha dividido esta obra. Se nota que Martínez Viturtia es un gran conocedor de Marvel Comics y de la figura de Lee como escritor y editor en jefe de la editorial, porque notas que no escribe «de oídas» sino que son unos comics que se los ha empapado desde hace décadas y los conoce casi como si fueran sus hijos.

Si eres fan de los comics Marvel y te gusta profundizar en ellos y no quedarte en la lucha superficial del pijameo, que por otro lado no tiene nada de malo cuando se hace bien, este ensayo se convierte en lectura obligada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Pd. La imagen de portada del ensayo que he utilizado para la portada de esta reseña es obra de Núria Isart Llorente.

Crítica de Transformers 2 de Daniel Warren Johnson (Image Comics)

Segundo número de Transformers de Daniel Warren Johnson, con color de Mike Spicer, y la historia se toma un respiro mientras se establecen relaciones y tenemos una nueva muestra de la crueldad de los Decepticons.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡LA EXITOSA SERIE CONTINÚA!

Los Decepticons se han desatado. Mientras Optimus Prime y los Autobots se reagrupan, Starscream aterroriza a la humanidad.

Además, ¡este número incluye una sorprendente primera aparición en el Universo Energon de un personaje que no te vas a creer!

Tras el brillante arranque de la nueva colección de Transformers, parece mentira lo bien que Daniel Warren Johnson consigue en apenas 20 páginas establecer un vínculo emocional creíble entre los Autobots recién despertados y los jóvenes Spike y Carly. El primer elemento que me ha encantado es la forma en que Optimus Prime entiende la fragilidad de los seres que vivimos en el planeta Tierra, en contraste con la dureza de todo en Cybertron, y como su obligación es defendernos frente a la villanía de los Decepticons.

Además, el comic tiene claro que ante todo es entretenimiento, y nos ofrece un momento super divertido con Cliffjumper y el repelús que le da conocer a los extraños humanos, la reacción que nosotros tendriamos si nos encontráramos un cangrejo gigante (u otro animal) que viene hacia nosotros y nos saludara. Que sea Carly la que le recuerde que ÉL es el alien en su mundo está super chulo. Y junto a la comedia y los momentos ligeros, DWJ plantea también un momento super dramático. Frente a las historias en otros comics en las que parece que nunca hay repercusiones, Carly va a sufrir un shock que cambiará su vida para siempre tras conocer que algo que pasó en el primer número. La forma de alternar comedia y drama de este comic me parece brillante, algo que por otro lado es una de las cualidades más brillante de DWJ a la hora de contar historias. Y uno de los motivos, junto a su espectacular dibujo, que hizo que sea uno de mis autores favoritos.

Por la parte de los Decepticons, Starscream vuelve a mostrar su crueldad. Frente a la naturaleza compasiva de Optimus Prime, en cierto sentido Starscream me recuerda a un niño cruel que se dedica a torturar animales o insectos en su jardín simplemente porque puede. Porque para él, los humanos no somos más que eso, hormigas que pisotear. Aunque no haya combates entre robots en este números, DWJ desarrolla la historia de forma emocional e impactante, como el momento super chungo de ver a Starscream enfrentarse a un caza de combate americano con unos pilotos que no tienen suficiente potencia de fuego y pagarán el precio.

Por cierto, la guinda de este comic la pone la presentación de un personaje viejo conocido de los lectores veteranos. Simplemente mostrando su nombre en un uniforme, hizo que me levantara y gritara ¡HELL YEAH!!!! mientras leía este comic. Aunque puede decirse que este comic únicamente plantea el desarrollo de la trama sin grandes cliffhangers ni batallas alucinantes, está todo tan bien contado que la compra y la lectura del tercer número, y en realidad todo el arco, es una obligación.

En lo referido al apartado gráfico, Daniel Warren Johnson con la colaboración de Mike Spicer en el color, ha creado un comic que ante todo es agradable de leer. La fluidez de DWJ y la sensación de velocidad y frenesí de los momentos de acción es algo ya conocido, pero me encanta la forma en que consigue transmitir los sentimientos de Optimus Prime incluso cuando su rostro robótico no lo permite en teoría. Aunque Spike y Carly son secundarios en la inminente guerra robótica, el dibujo los ha hecho tridimensionales y complejos, y no puedes más que preocuparte y empatizar con ellos. Sobre todos, porque ya hemos visto que los frágiles humanos pueden morir en cualquier momento.

En esta grapa me ha llamado mucho la atención la narrativa que DWJ plantea en muchas de las páginas. Aunque en general las páginas tienen entre 5-8 viñetas, hay varios momentos clave en los que incluye dentro de viñetas de gran tamaño otras pequeñitas que ofrezcan información sobre detalles clave de momento. Esto aumenta la cuenta hasta 13-14 viñetas, algo muy poco habitual en los comics mainstream actuales. De alguna manera, esto me recordó a lo que Paul Azaceta creó en Outcast junto a Robert Kirkman, o algunos comics de Frank Quitely como We3 con Grant Morrison. Y aunque puede ser una tontería, me parece un recurso super interesante y ayuda a que la experiencia lectora sea aún más satisfactoria y no te leas el tebeo en 3 minutos literalmente, como a veces me pasa con algunas grapas de Marvel.

Daniel Warren Johnson ofrece la perfecta fusión de una buena historia con un dibujo alucinante para destacar a unos personajes robóticos que merecían tener un comic a su altura. Estoy super dentro de este relanzamiento planteado por Skybound, el sello de Robert Kirkman dentro de Image Comics. No puedo recomendaros más claramente este comic, Transformers es un must-read absoluto.

Comparto páginas del comic:

Transformers es un comicazo, mientras se mantenga Daniel Warren Johnson se que lo voy a disfrutar un montón. Ya lo estoy haciendo.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros