Crítica de Teenage Mutant Ninja Turtles 6-12 de Jason Aaron y Juan Ferreyra (IDW)

Jason Aaron y Juan Ferreyra nos han regalado un arco increíble en Teenage Mutant Ninja Turtles.

PUNTUACIÓN: 9/10

¡El famoso artista Juan Ferreyra (Batman & Robin, Green Arrow) debuta como nuevo dibujante de TMNT! Las Tortugas están de vuelta, huyendo y peleándose entre ellas. Recorriendo una ciudad de Nueva York que solía ser su hogar, pero que ahora es un territorio hostil, los cuatro hermanos intentan que todo vuelva a la normalidad, pero Donatello está profundamente marcado tras su cautiverio. ¿Podrán los cuatro hermanos unirse? ¿O se encontrarán a merced del Clan Foot?

La etapa de Jason Aaron en las Tortugas Ninja (TMNT) empezó de forma poco habitual, al encontrarse los hermanos separados y viviendo aventuras en solitario. Finalmente las 4 tortugas volvieron a reunirse para enfrentarse a la amenaza que les atacó cuando se encontraban en su momento más débil. En esta segunda etapa los hermanos se han vuelto a reunir, pero los viejos agravios siguen a flor de piel, por lo que antes de derrotar a nadie tendrán que resolver sus problemas.

Jason Aaron me encanta y es uno de mis escritores favoritos. Cualquier comic que realiza es siempre algo que merece la pena, y con las Tortugas Ninja Aaron empleó un enfoque poco convencional, aunque tampoco es que sea novedad en el género super heroico. En lugar de plantear las aventuras de un grupo super establecido en el inconsciente colectivo que tiene cientos ¿miles? de comics publicados desde los años 80, Aaron planteó una situación en la que los hermanos están separados tras una pelea entre ellos. De esta forma, Aaron pudo centrarse en cada tortuga y mostrar por qué son únicos.

El trabajo de caracterización de Aaron ha sido mayúsculo, mostrando que son mucho más que Ninjas cuya única diferencia son las armas que llevan. Me ha flipado descubrir la psicología de Leonardo, Michelangelo, Donatello y Raphael. Y viendo lo diferentes que son entre si, por eso resulta tan satisfactorio cuando por fin aceptan esas diferencias y se unen para volver a ser el equipo que siempre fueron.

Hablaba de los cientos de comics publicados de las Tortugas, y otro de los aciertos que tiene esta etapa es que Aaron acierta completamente en la forma en que hace que este comic sea super reader-friendly, consiguiendo que yo por ejemplo entrara a tope en la historia sin sentir que me estaba perdiendo algo que debería haber leído antes. Estos 12 números son una historia completa con comienzo y final que ha resultado una de las mejores lecturas de 2025.

Dentro que la historia de Aaron me parece un triunfo absoluto, el verdadero MVP de estos comics ha sido el dibujante argentino Juan Ferreyra. Para mi este comic ha supuesto una revelación absoluta, y Ferreyra pasa a convertirse en un dibujante al que seguir en sus próximos trabajos. De hecho, no me sorprende en absoluto que Aaron haya sugerido a DC que debía contratar a Ferreyra, y el dibujante vaya a dibujar el próximo arco de Absolute Superman con Aaron. Me alegro mucho por él.

Y es que el comic es ante todo un medio visual. La historia puede estar bien, pero son las imágenes las que tienen que contar la historia y conseguir que conectemos con los personajes y sus problemas. Ferreyra se ha salido en estos 7 números de las Tortugas Ninja. Ya no es que su narrativa sea increíble y las caracterizaciones perfectas, hasta el punto de poder diferenciar a las 4 tortugas entre ellas. Es que en cada grapa Ferreyra planteaba una solución visual extraordinaria para cada uno de los desafíos narrativos que le planteaba Aaron.

Teniendo en cuenta que se asocia ninja con coreografías de acción, el trabajo visual y narrativo de Ferreyra me parece sobresaliente. No sólo eso, el creador argentino sabe crear dramatismo cuando toca y aligerar otros momentos más divertidos de la historia, y siempre añade el tono perfecto que la historia necesita. Cuando descubro un trabajo sobresaliente de un dibujante que me ha transmitido tanto como lo ha hecho Ferreyra, es cuando queda más patente el lamentable trabajo de los editores de Marvel en los últimos años, contratando a dibujantes funcionales que cumples los plazos de entrega pero no transmiten nada. ¡Qué diferencia con Ferreyra!

Aparte de la perfecta caracterización de las Tortugas, el comic destaca también por la aparición de April O´Neill, Casey Jones y del fallecido Splinter! What??! La forma en que Aaron construye el mundo de las turotugas me ha parecido perfecto. También me ha gustado el villano, el corrupto fiscal Hieronymus Hale. Un villano que trabaja con los enemigos de las tortugas y que supone un enemigo peligros que pone a los héroes contra las cuerdas, al poner a toda la ciudad contra las tortugas.

El climax final del comic con el juicio en el que se juzga a las tortugas, con el maravilloso combate final me parece un ejemplo de buena narrativa que acierta con el ritmo de la historia y de las sorpresas que se van conociendo. En este sentido, que una clave es que el pueblo de Nueva York se una para ayudar a las tortugas me parece una idea super bien ejecutada que ayuda a que la tensión y la recompensa emocial para el lector sea aún mayor.

Por cierto, en otros momentos ha comentado lo cansado que estoy de las narrativas woke que han colonizado el entretenimiento mainstream. Digo esto porque en cierto sentido, la historia de Aaron es super woke, al plantear que un poder del estado como es la fiscalía es corrupta y el pueblo debe levantarse para derribarlo. Cosa que sucede. Pero la clave de todo no es la trama básica de la historia, es la ejecución de Aaron y Ferreyra. Y este comic no puede ser más entretenido y disfrutable, frente a los tostones ridículamente aburridos que nos venden las webs como «must-read» porque su temática es «importante». Mientras la calidad sea tan alta, ya puede Aaron escribir de lo que quiera, seguirá siendo compra segura.

Leer Teenage Mutant Ninja Turtles ha sido una pasada de principio a fin. Resulta alucinante leer un comic tan perfecto y satisfactorio. Y quizá por eso haya tardado tanto en escribir esta reseña. Porque de alguna manera, una vez publico una reseña de un comic, este pasa a la estantería y desaparece entre la montaña de lo ya leído, al tener que centrarme en el siguiente comic sobre el que escribir. Sin embargo, he tenido este comic más de un mes en casa con la reseña pendiente, y no encontraba el momento. Estas navidades aproveché para volver a leerlo de un tirón, y si la lectura mensual de las grapas fue buena, la lectura completa ha sido aún más satisfactoria. Lo cual es una doble satisfacción, por el comic en si y porque su calidad sea aún mayor con la relectura. No es algo que pase con todos los comics que leo.

Incluso si no eres fan de las Tortugas Ninja este comic está pensado para que cualquiera pueda leerlo empezando de cero y disfrutarlo. Aunque en este mundo multimedia, diría que es imposible que alguien llegue a este comic sin saber nada de los cuatro hermanos ninjas que viven en las alcantarillas de Nueva York. El comic de Aaron y Ferreyra me parece una maravilla, no os lo puedo recomendar con más pasión.

Comparto las primeras páginas del número 6 USA:

Cuando unos autores se encuentran en plenitud creativa, el resultado sólo puede ser alucinante. Muchas gracias, Jason Aaron y Juan Ferreyra, por esta maravillosa etapa en Teenage Mutant Ninja Turtles.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Un mundo bajo Muerte 7 de Ryan North y R.B. Silva (Marvel Comics – Panini)

El séptimo número de Un mundo bajo Muerte de Ryan North y R.B. Silva, con el color de David Curiel, coloca todas las fichas de cara al climax final de esta miniserie – evento.

PUNTUACIÓN: 6/10

Muerte no renunciará a su poder sin luchar. Mientras las rebeliones a lo largo del mundo son sofocadas rápida y brutalmente, el emperador se prepara para la última batalla, enfrentándose a todo un ejército de proporciones mundiales. No será suficiente para que muerda el polvo: Mister Fantástico prepara una última jugada desesperada

Llevo pensando todos estos meses por qué este comic de Un mundo bajo Muerte no ha hecho click. No para mi, ni para mi hermano Fernando. Y leyendo los comentarios en Twitter y otras redes sociales, en general en el fandom comiquero. Y me doy cuenta que el problema principal no es la ejecución, que también, sino de CONCEPTO. La idea de un mundo controlado por muerte tendría que haberse planteado como una temporada entera al mismo nivel que fue Dark Reign, cuando Norman Osborn consiguió el poder y mando a los héroes a la clandestinidad. De esta forma, hubiéramos podido tener una primera fase en la que TODO el Universo Marvel asistiría a unas primeras medidas que realmente mejoraban la vida de la gente en todo el mundo, lo que planteaba un dilema moral. En una segunda fase, empezarían a conocerse los secretos de Muerte, lo que llevaría a que se levantara la rebelión contra él, de forma que cada personaje o grupo podría ir tomando sus propias decisiones, o incluso sería posible que alguno cambiara de opinión. De forma que la miniserie que culminaría toda esta etapa (esta) se centraría en el combate final. No es mala idea, ¿verdad?

Lamentablemente, eso no ha pasado. Marvel ha obligado a Ryan North a condensar toooodas esas narrativas en una única colección con grapas de 20 páginas. Demasiado que contar en demasiadas pocas páginas. Y en este séptimo número tenemos otra vez el ejemplo perfecto. Tras la revelación del numero anterior, descubrimos que Muerte había usado la esencia vital de todos los habitantes presentes y futuros de Latveria para aumentar sus poderes y convertirse en casi omnipotente. Tras esta revelación Muerte torturó a Reed Richards ¡arrancándole un trozo de la cabeza!

En este número tenemos en las dos primeras páginas ejemplos de cómo se toma la sociedad la revelación que Muerte es malvado, que sólo busca el poder y la dominación sobre todo lo demás. Y aquí North muestra uno de los problemas del comic, al querer hacer una asociación de lo que pasa en este comic con la actualidad social y política de los Estados Unidos y la polarización de su sociedad con dos grupos enfrentados que ven cualquier cosa desde puntos de vista opuestos. Así, mientras unas personas se dan cuenta que Muerte es malvado, incluido J. Jonah Jameson, otras personas opinan que les da igual todo porque a ellos les va bien y no conocen a ningún latveriano. Otra persona tiene claro que Muerte no tiene que dimitir porque le ganó el debate a Reed Richards tras torturarle. Como si eso fuera bueno. Y esto podría parecer una idea genial si no fuera que es demasiado poco, demasiado intrascendente. Porque en realidad, es que todo nos da igual. Y nos da igual porque no hemos llegado a conocer la sociedad de Muerte, por lo que esto no conecta emocionalmente.

Luego tenemos el siguiente problema del comic, y es que el comic continúa con otra gran escena de combate, al reunirse TODOS los héroes para otro ataque contra Muerte. Pero son unas páginas vacías porque en realidad dan igual y son combates vacíos. Y porque como en números anteriores el dibujo de R.B. Silva no ayuda a tener una experiencia satisfactoria, a pesar que el vistoso color de David Curiel. Luego tenemos la sorpresa y el siguiente problema. La sorpresa es que Reed Richards ¡ha aprendido a dominar la magia y busca la revancha! Lo malo, ¿no había torturado Muerte a Richards y le había arrancado un trozo de cabeza?¿Cómo se ha liberado Richards y como ha encontrado tiempo para todo eso? Este giro, a pesar de lo impactante que es, no es más que una sorpresa un poco absurda que me ha transmitido que en realidad todo da igual y nada tiene consecuencias. Lo contrario a lo que tiene que provocar un comic para engancharme.

Lo he adelantado antes, pero el dibujo de R.B. Silva no me está funcionando. El primer problema viene con el programa de dibujo que utiliza. Me da la sensación que usa referencias de fotos de personas reales para sus dibujos, y esto provoca una sensación rara, porque da la sensación que debería saber a quien alude Silva con cada cara random que dibuja. Pero lo peor es que luego dibuja a los protagonistas de forma rara. Por ejemplo, no reconozco para nada a la María Hill tal y como la dibuja Silva. Por añadir problemas, hay imágenes en las que los personajes están dibujados en posturas extrañas, por ejemplo la llegada de Reed Richards como Científico Supremo, que debería ser una splash-page acojonante, pero que me deja pensando ¿Dónde está la mano izquierda de Richards?

El sexto número de esta serie terminó con Muerte derrotando a Reed Richards. El séptimo número lo hace exactamente igual. ¿Nadie pensó que eso podría ser un problema? ¿O es que asumían que a estas alturas a nadie le importaría? A veces pienso que el problema no es este comic concreto. Igual el problema soy yo que he leído demasiados comics y nada me sorprende. Y eso es cierto, he leído mucho. Pero cuando un comic plantea una buena narrativa y plantea un buen gancho emocional, conecta conmigo y me engancha. Un mundo bajo muerte no lo hace. No lo ha hecho hasta ahora y en los dos números que faltan no lo va a conseguir. Lo único a lo que puedo aspirar a estas alturas es que al menos acierten el final.

El caso es que tampoco puedo decir que Un mundo bajo Muerte es un mal comic, pero si que es un comic sin chispa, que es lo peor que le puede pasar a lo que se supone que es el principal evento de Marvel Comics de 2025.

Comparto las primeras páginas del comic:

Un mundo bajo Muerte se dirige al final con los mismos aciertos y desaciertos que hemos visto hasta ahora. Quedan dos números, espero que al menos acierten el final.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Out of Alcatraz de Christopher Cantwell y Tyler Crook (Oni Press)

Justo a tiempo para Navidad me llegó la novela gráfica Out of Alcatraz publicada en Oni Press, realizada por el equipo creativo formado por Christopher Cantwell (Halt and catch fire) y Tyler Crooke (Harrow County)

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Inspirada en uno de los mayores misterios sin resolver del siglo XX, el escritor Christopher Cantwell (Plastic Man No More, Briar), nominado al premio Eisner, y el ilustrador Tyler Crook (Harrow County, The Lonesome Hunters), también nominado al premio Eisner, presentan la novela gráfica más tensa y emocionante del año…

Los convictos Frank Morris y Clarence Anglin han llegado a la costa de San Francisco tras sobrevivir a su famosa fuga de la prisión federal de Alcatraz en junio de 1962. Pronto se encuentran con su brusca y decepcionada guía, una misteriosa joven que también huye de algo, y esperan poder llegar rápidamente al norte, a la frontera, si es que consiguen salir vivos de Modesto. Mientras una tenaz persecución federal y encuentros fortuitos amenazan a los desesperados convictos, todos los involucrados están a punto de descubrir la misma verdad manchada de sangre: la vida en fuga es una prisión aún más infernal de lo que Alcatraz jamás podría haber sido…

Conocí a Tyler Crook gracias a Harrow County, el comic de terror rural creado junto a Cullen Bunn. Crook siempre me ha parecido un dibujante fantástico, con un estilo pintado como a acuarela cuya principal virtud es su capacidad de transmitir la atmósfera que necesita cada historia en la que colabora. Además, pensando de nuevo en Harrow County, Crook parece brillar aún más en historias ambientadas en el pasado, de forma que su estilo artístico ayuda a trasladarnos a una época anterior a la nuestra. Que este comic esté inspirado en hechos reales que sucedieron en 1962, al menos en lo referido a la fuga de Alcatraz, ayudaba a que todo invitara a pensar que Crook podía estar en su salsa en este comic.

Y en lo referido al apartado gráfico, lo cierto es que Out of Alcatraz es un comic fantástico. Crook me da todo lo que buscaba de él, empezando por unos protagonistas reconocibles, una ambientación increíble en la América rural de 1962 y unas páginas que crean la atmósfera malsana y sin esperanza que envuelve a los protagonistas, que es perfecta para la historia que vamos a leer. Compré este comic principalmente por el dibujo, y no tengo ninguna queja con el trabajo de Crook, creo que hace un gran trabajo.

Sin embargo, lamento decir que no he conectado nada con la historia de Christopher Cantwell. El tema principal del comic es que los protagonistas van a descubrir que aunque han escapado de Alcatraz, siguen presos por una sociedad que no les va a dejar escapar jamás. Algo aplicable a los convictos Frank Morris y Clarence Anglin que escapan a nado del penal situado enfrente a San Francisco. Pero que también sufre Miriam, la mujer que les ayuda a escapar debido a que lo ha perdido todo por culpa del racismo de la sociedad americana debido a su condición de mestiza.

La huida de este grupo variopinto podría resumirse en el clásico «gente tonta haciendo tonterías», al estar todo el rato cometiendo errores que provocan que su huida esté a punto de fracasar en varias ocasiones. La esperanza de los fugados reside en poder llegar a la frontera con Canadá, donde un terrateniente les dará trabajo en condiciones casi de esclavitud que les permitirá ser libres pasados unos años. La libertad pasa por una situación casi peor que la que tenían en Alcatraz, pero al menos no estarán confinados entre los muros de la prisión. Aunque la alternativa a la cárcel no parece que sea mejor que lo que tenían en Alcatraz, no está claro que vayan a conseguirlo, debido a los problemas que se encontrarán en su viaje.

El elemento sorprendente del comic está en la parte de que aunque el FBI quiere tapar lo sucedido por la vergüenza que supone que varios convictos hayan escapado de su prisión perfecta, dos agentes se lo tomarán como algo personal e intentarán detenerles por su cuenta. Son los agentes Cy Michedoros y Bob Canton. Estos agentes son los que refuerzan la idea que la racista y homófoba sociedad americana de los años 60 es en si misma una prisión que destruye a los que se salen de la moral establecida. Y son ellos los que protagonizan el ridículo giro final que me ha dejado con mal sabor de boca.

En positivo, diré de Cantwell que plantea una narración tensa con numerosas sorpresas a lo largo de las cinco partes que tiene esta novela gráfica. La calidad de Crook en el dibujo consigue mantenernos interesados con las dos narraciones en paralelo, la de los fugados y la de los perseguidores enamorados. Pero reconozco que no esperaba que una fuga de Alcatraz acabara siendo la escusa para conocer los problemas de una pareja homosexual en la América de Hoover. De alguna manera, esta novela gráfica confirma algo que ya había sentido leyendo algún otro comic escrito por Cantwell. No puedo decir que sea un mal escritor, pero escribe de temas que no me interesan. Dicho eso, más allá de gustos personales, el giro final de esta historia es realmente ridículo y no tiene sentido en absoluto. Aparte que aparte de esta situación, que la historia de los fugados no vaya a tener un final feliz me parece un planteamiento extrañamente moralista, justo como las historias de la época planteadas para resaltar que los criminales siempre acaban pagando por sus crímenes.

Tenía muchas ganas de leer Out of Alcatraz, y esta comic ha confirmado lo que ya sabía: Tyler Crook es un artista brillante. Y no me interesa lo que tenga que contarme Christopher Cantwell. Bien por un lado, mal por el otro.

Comparto las primeras páginas del comic:

Me sabe mal no haber conectado nada con la historia de Cantwell, porque tenía muchas ganas de leer esta novela gráfica y el trabajo de Tyler Crook me parece fantástico. Una pena.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Amos del nospacio de Adrian tchaikovsky

Aprovechando las vacaciones de Navidad me he leído Amos del nospacio, la tercera y última novela de la serie de Los Arquitectos de Adrian Tchaikovsky.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Tras el aviso del misterioso heraldo llamado Ash, los Arquitectos, orbes dentados del tamaño de lunas, atacaron los mundos humanos y los reconstruyeron como elaboradas esculturas inertes. Los restos de la humanidad se dispersaron por el espacio, sobreviviendo como pudieron y preparando sus armas para contraatacar. Idris fue una de estas armas. Su cerebro modificado puede pilotar naves por el nospacio, el sustrato del universo que permite el viaje interestelar. Pero también contactar con las mentes de los Arquitectos y ahuyentarlos. Hasta que, décadas después, los Arquitectos regresan. Los restos de la humanidad debaten cómo reaccionar. El Partenón, poblado por mujeres soldado mejoradas, se enfrenta a los nativistas encabezados por los aristócratas de Magda. Otros humanos fían su suerte a los alienígenas de la Hegemonía, que prometen defenderlos. Sólo Idris tiene la respuesta. Gracias a los científicos renegados de la instalación conocida como el Ojo, puede operar en el nospacio junto con otros pilotos. Y allí ha encontrado el nido de los Arquitectos. Los aliados de Idris se aprestan a exterminar a los destructores de mundos. Pero Idris tiene otros planes: enfrentarse a los amos ocultos de los Arquitectos, averiguar sus designios para el universo, y derrotarlos en su propio terreno.

Adrian Tchaikovsky nació en Woodhall Spa, Lincolnshire, antes de ir a Reading a estudiar psicología y zoología. Por razones que ni él mismo conoce, acabó estudiando Derecho y ha trabajado como ejecutivo legal tanto en Reading como en Leeds, donde vive actualmente. Está casado, es un entusiasta de las partidas de rol en vivo y un actor aficionado ocasional, se ha entrenado en la lucha escénica y no tiene ningún tipo de mascota exótica o peligrosa, posiblemente a excepción de su hijo. Es el autor de Children of time, Children of ruin y muchas otras novelas, novelas cortas y relatos. Children of time ganó el premio Arthur C. Clarke en su 30º aniversario.

Tras Huérfanos de la Tierra y La mirada del vacío, por fin he podido leer Amos del nospacio, la novela de Adrian Tchaikovsky que cierra su trilogía de Los arquitectos. Me gusta mucho la forma en que Adrian Tchaikovsky plantea esta historia de ciencia ficción espacial en la que plantea un mundo complejo a punto de su destrucción, con múltiples personajes y varios bandos enfrentados, y una ciencia loquísima para explicar la existencia del Nospacio que permite los viajes espaciales a velocidades más altas que la luz pero también ha traído a los gigantescos arquitectos que atacan si piedad los mundos de todas las civilizaciones conocidas.

Los protagonistas siguen siendo el piloto intermediario Idris Telemmier, la especialista en drones Olli Timo, la soldado parteni Solaz, la abogada Kris Almir, el factor hannilambra Kit y el espía del HUM (la autoridad humana) Havaer Mundy. Hasta ahora sólo han reaccionado a los problemas que han ido surgiendo, pero ahora tienen los medios para sumergirse en el nospacio para descubrir a los amos de los arquitectos que han destruido la mayoría de planetas humanos. Para intentar razonar con ellos, o si es posible, evitar que sigan atacando.

Pero en el mundo real los problemas se acumulan también, porque el Morzarin Ravin Uskaro, un noble de una facción humana que estaba construyendo arcas para que la clase dirigente pudiera abandonar la vida en planetas como fórmula para sobrevivir, se va a aliar con una facción rebelde del Partenón, para provocar un cambio de status-quo. Y eso mientras se sigue luchando para evitar que los Arquitectos destruyan planetas habitados y la civilización alienígena de los Essiel tenga también sus propias ideas sobre el futuro de la raza humana.

Me asombra la cantidad de cosas siempre interesantes que suceden en esta novela de apenas 500 páginas. Reconozco que la parte científica de explicación del nospacio y los seres que lo habitan se me hizo un poco farragoso. Pero me encanta leer una ciencia ficción poblada de seres completamiente alienígenas que no tienen nada que ver con los humanos, ni en forma, lenguaje o costumbres. Una rama de la ciencia ficción espacial optó por una star-trekización haciendo que todos los seres sean humanoides a los que se añadía unas orejas puntiagudas. Me flipa todo lo que ha imaginado Adrian Tchaikovsky en esta serie de novelas.

Y frente a las típicas historias de elegidos heroicos, me encanta que Idris Telemmier sea una persona físicamente débil que siempre ha dependido de otros para salir adelante. Que justo él sea la clave para la supervivencia de la raza humana añade una capa de complejidad que hace que el final de la historia sea sorprendente y emocionante a partes iguales. A pesar de lo diferentes que son todos entre si, me encanta la conexión que se ha creado en este grupo, consiguiendo que todos sean protagonistas y tengas su momento clave sin el cual la misión estaría abocada al desastre.

Amos del nospacio ha sido una estupenda novela que finaliza de forma super satisfactoria la trilogía de los Arquitectos. Agradezco que una novela no me lo ponga fácil a la hora de presentar los diferentes conceptos, de forma que cuando por fin me pude poner con la lectura, la experiencia haya sido super diferente a cualquier otra novela leida previamente. Me declaro super fan de Adrian Tchaikovsky.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Superman: The Kryptonite Spectrum de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo (DC Comics)

DC Comics ha publicado dentro de su sello Black Label Superman: The Kryptonite Spectrum, el nuevo comic de los inclasificables autores de Ice Cream Man W. Maxwell Prince y Martín Morazzo, con Chris O´Halloran en el color. Y me ha resultado una lectura fascinante, dentro que reconozco que hay que leer este comic con el estado mental adecuado.

PUNTUACIÓN: 8/10

El equipo responsable del aclamado cómic Ice Cream Man llega a DC para aplicar su singular estilo narrativo nada menos que al Hombre de Acero.

Se han descubierto cuatro nuevas kriptonitas en el espacio profundo, y Superman necesita saber exactamente qué efecto tienen sobre él, ¡para evitar que las coloridas rocas de su planeta natal caigan en manos malvadas! Con Batman al lado de Superman, este evento de DC Black Label Superman explora las consecuencias de cada variedad nunca antes vista de kriptonita, todo ello con el estilo formal y transgresor por el que son famosos W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O’Halloran.

W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos llamados Mischief y Mayhem. Es autor de ONE WEEK IN THE LIBRARY (Image), The Electric Sublime (IDW) y Judas: The Last Days (ibíd.). Cuando no está escribiendo, intenta plasmar toda la experiencia humana en forma de gráficos.

El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su nueva colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics. She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.

Superman: The Kryptonite Spectrum de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran me parece un triunfo absoluto. Esta miniserie del sello Black Label de DC Comics justifica y explica la misma existencia de este sello, donde pueden ubicarse todo tipo de historias que no estén limitadas por la continuidad.

Si te gusta Ice Cream Man, creo que este Superman: The Kryptonite Spectrum te gustará mucho. Si no has leído Ice Cream Man y no sabes nada del estilo y el tono malsano y deprimente de las historias de este equipo creativo, te recomendaría una mente abierta para una historia que se siente que bebe de los mitos de Superman, pero que no es para todos los paladares.

El origen del comic no puede ser más Silver Age. Superman descubre cuatro nuevos tipos de kryptonita. Hasta ahora conociamos la kryptonita verde, la clásica que puede debilitar y matar a Superman, la roja, que hace que Superman se vea cegado por la ira, la kryptonita negra separa el cerebro de Superman en dos, y la kryptonica amarilla roba los poderes de Superman. Ante la posibilidad de que un enemigo (Lex Luthor) las use en algún momento contra él, Superman decide experimentar con ellas y saber si puede controlarlas. A pesar de opinar en contra de estos experimentos, Batman aceptará ayudar a Superman.

La kryptonita púrpura provoca que cambie la percepción del TIEMPO de Superman . La kryptonita cobalto convierte a Superman en un gigante, la kryptonita moteada revierte los efectos de la anterior. Los efectos de la Kryptonita Arco Iris serán un misterio hasta más avanzada la serie. E incluso en el climax final Superman sufrirá los efectos de una kryptonita rosa.

W. Maxwell Prince demuestra que conoce los mitos de Superman, se los conoce al dedillo. Lo bueno y lo malo del caso es que cuando ves a Grant Morrison trasteando con estos mitos, todo transmite el sentido de la maravilla. Sin embargo, Prince no puede evitar que sus comics intenten esto mismo y ofrezcan al lector una historia con trazas deprimentes y malsanas. En un contexto de Silver Age tiene sentido que Superman quiera experimentar con los distintos tipos de kryptonita, pero Prince hace que Superman parezca un loco que no sabe lo que tiene entre manos.

Fruto a esta visión deprimente de la vida, Lois Lane una mujer adulta con una complexión nada saludable, está extremadamente delgada, que no quiere mantener su relación con Superman porque aspira a ser madre y ya tiene 40 años. La visión malsana de Prince sugiere que no podrá ser madre con Superman, al contrario de lo que es canon e el Universo DC tradicional. Y como digo es muy curioso ver una historia de Superman pasada por un tamiz tras gris y casi deprimente.

Por suerte, W. Maxwell Prince con Martín Morazzo no hacen sólo esto, dado que utilizan las diferentes locuras del comic para volver a experimentan con las posibilidades narrativas de un comic que no tienen otros medios. El primer número es casi una obra maestra por la forma en que vemos la percepción alterada del tiempo que tiene Superman, solapándose acciones que tiene lugar en momentos temporales diferentes. Por experimentos como este realmente merece la pena la compra de esta miniserie.

Pero no es sólo eso, hay mucho más. Como podéis ver en las portadas, en el número tres tendremos a Shazam! de invitado especial al convertirse Superman en un niño. En este comic veremos el uso de una narrativa infantil de cuento, incluso dibujado por los niños, será clave para el devenir de la historia. Y en el cuarto número Superman viajará a la Quinta Dimensión para un viaje alucinado que romperá numerosos moldes metatextuales, consiguiendo una experiencia única.

Cuando leo un comic dibujado por Martín Morazzo, con el color de Chris O´Halloran, me viene siempre a la cabeza Kevin O’Neill y su Marshall Law. La autoridad del Comics Code americana dictaminó que EL ESTILO de O´Neill estaba fuera del Código. No un aspecto concreto o la forma en que dibujada a algún personaje. Su forma de dibujar.

Y salvando las numerosas diferencias, los comics de Morazzo transmiten a la perfección el mensaje nihilista, desasosegante y demencial de las historias de Prince. Nadie más que Morazzo podría transmitir todo eso en la página. Comentaba antes sobre la Lois Lane con aspecto enfermizo extremadamente delgada y mirada deprimida Pero en realidad son todos los personajes, en especial sus ojos. Unos ojos alucinados. Los vemos en Lex Luthor, por supuesto, pero también Superman tiene una mirada alucinada antes incluso de empezar a sufrir los diferentes envenenamientos radioactivos. Aparte que Morazzo dibuja a Superman con elementos que recuerdan a Frank Quitely, pero donde Quitely mostraba a Superman super fuerte, Morazzo hace que parezca desgarbado y un poco patizambo. Todo lo contrario a lo que debe lucir el mayor héroe de todos. Luego otro caso aparte es el de Batman, dibujado delgado y con un disfraz ridículo que le hace parece un loco alucinado recién escapado de un manicomio. Morazzo nos recuerda que el traje de los superhéroes en el mundo real quedarían ridículos, algo que puede también decirse de la armadura de Lex Luthor o del resto de villanos que aparecen en el comic.

En positivo, aparte de ser un estilo único que nunca hemos visto aplicado a un comic de superhéroes (¿acaso este lo es?), Morazzo realiza montones de homenajes de toda la historia de Superman. Por supuesto, al arte de Frank Quitely, pero también al de José Luis García López y a los comics de la Silver Age. Hay un montón de momentazos visuales en este comic, aparte de la propia experimentación narrativa que plantea X. Maxwell Prince a sus historias. Es todo tan diferente y experimental que este comic me ha merecido muchísimo la pena.

Reconozco que como con Ice Cream Man, hay que entrar a este comic con el estado mental adecuado. Pero si consigues entrar, Superman: The Krytonite Spectrum es un disfrute total.

Comparto las primeras páginas del comic:

Superman: The Kryptonite Spectrum de W. Maxwell Prince, Martín Morazzo y Chris O´Halloran me parece un triunfo absoluto. Si has leído Ice Cream Man y te gusta la sensibilidad de sus autores, no te puedes perder este comic. En caso contrario, hay que buscar la lectura de este comic teniendo el estado mental adecuado.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros