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Crítica de Biblioteca Marvel: La Patrulla-X vol. 4 de Stan Lee, Roy Thomas y Werner Roth (Marvel Comics – Panini)

El cuarto volumen de la Biblioteca Marvel: La Patrulla-X trae la novedad de la sustitución de Stan Lee en los guiones, que da paso a un jovencísimo Roy Thomas como guionista de la serie, manteniéndose Werner Roth en el dibujo con Dick Ayers en el entintado.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO DURILLO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. El regreso de Magneto precede al debut de El Mímico, el único superhombre capaz de imitar los poderes de todos los miembros de La Patrulla-X. En este tomo descubrirás también el origen del Profesor Xavier, en la primera de las historias escritas por Roy Thomas después de sustituir a Stan Lee. ¡Es el comienzo de una nueva era para los mutantes de Marvel! Contiene los correos de lectores de la edición original. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen recopìla los números 18-23 USA, publicados en 1966.

Las seis grapas que componen este cuarto volumen de la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X se dividen en una primera grapa, el número 18 USA, para cerrar la trama de Magneto que nos dejó el cliffhanger del volumen aterior, un número suelto con la presentación de Mímico, un villano que puede copiar las habilidades del grupo (nº 19), y dos historias de dos números de extensión. La primera contra Lucifer (nos. 20 y 21), el villano que dejó inválido a Charles Xavier, y la segunda (nos. 22 y 23) reutilizando al Conde Nefaria, al que vimos en Los Vengadores y que también se enfrentó a Iron Man en Tales of Suspense.

Es importante destacar que Roy Thomas se convirtió en guionista de la serie a partir del nº 20 USA, sustituyendo al maestro Stan Lee. Y aunque era novato como guionista de Marvel, Thomas tenía 26 años en 1966, mostrándose en seguida digno de la confianza de Lee. Estos primeros números puede decirse que son continuistas, al usar Thomas a villanos ya inventados por Lee, en lugar de arriesgarse a crear personajes nuevos. Thomas se muestra como un buen conocedor de todo el universo Marvel, porque Lucifer es un villano de los mutantes, pero Nefaria y sus esbirros el Hombre Planta, Espantapájaros, Puercoespín, Anguila y Unicornio habían aparecido en otras cabeceras.

Thomas mantiene el melodrama de folletín con la no-relación entre Scott Summer y Jean Grey. Los monólogos interiores de ambos son continuistas respecto a lo visto hasta ahora, pero resultan un tanto ridículos vistos hoy en día, al llorar por las esquinas Scott porque ama a Jean pero no hace nada al respecto, al sentir que es un peligro para los demás. Al menos Jean si es proactiva, teniendo en cuenta que también afirma estar enamorada de él (no se sabe muy bien por qué), y le invita a cenar junto a ella y Ángel. Chafándole la fiesta a Warren, todo hay que decirlo. Hablando de Scott, resulta penoso verle abandonar el grupo un número por el miedo que tiene a hacer daño a alguien con sus poderes, para volver en ese mismo número y que nadie le pregunte nada. O que Xavier les de vacaciones y él se alquile una habitación en un hotel cercano porque no tiene donde ir o con quien.

Las historias de estas grapas son hijas de su tiempo, pero hay que reconocer que han envejecido tremendamente mal. Por ejemplo, en el número 20, primero del arco de Lucifer, en la primera mitad nos encontramos con que Mole y Unus, el Intocable se visten de X-Men para robar varios bancos. Y aunque los héroes evitan que se lleven el botín del segundo, en realidad escapan sin ser detenidos tras robar el primer banco con éxito. Pero es más, la reputación de la Patrulla-X queda muy dañada tras estos robos y no se ha hecho nada para repararla, al menos que se vea en la página.

Otro elemento que ha envejecido tremendamente mal son los poderes cambiantes de Charles Xavier y los villanos, y las tecnologías imposibles que justifican algunas de las situaciones. Entiendo que esto es también fruto de su tiempo, pero resulta lamentable ver a Magneto hipnotizar a los padres de Warren con su «atracción magnética», o que Nefaria envíe a Washington una imágenes sólidas de la Patrulla-X para incriminarles en sus crímenes. Y qué decir de su cúpula que cubre Washington y mantiene encerrada a la ciudad, un plan maléfico pensado para robar al gobierno… 100 millones de dólares. Que estos comics de Marvel fueran considerados «profundos» en los años 60 o incluso dirigidos a universitarios y no sólo a niños resulta un poco risible.

La mayoría de finales de estos comics resultan demasiado facilonas que llegan a resultar un poco ridículas, repitiendo Deus-Ex-Machina como que Magneto huya por la llegada de El Extraño, que Mímico crea que la máquina de su padre le aumentará los poderes mientras que Xavier sabe (vete tú a saber cómo) que se los va a quitar, o que el Jefe Supremo de la raza alienígena a la que pertenece Lucifer le destierre porque la Patrulla-X destruye a sus robots guardaespaldas (en serio). Y qué decir sobre el plan de Nefaria para robar dinero al gobierno. O que Xavier se saque de la manga una tecnología que le permite andar porque si. Incluso sabiendo el tipo de comics que son, tengo que reconocer que han envejecido tremendamente mal.

Por no decir sólo cosas negativos, en positivo tengo que decir que me gustan las caracterización de Scott, Jean, Bobby, Warren y Hank. Hablando de las Bibliotecas Marvel de Los 4 Fantásticos, Los Vengadores o incluso Nick Furia , he comentado que no me gustan nada los diálogos de Stan Lee por la forma en que convierten a los héroes en personas maleducadas y bordes con sus compañeros. Sin embargo, esta sensación no la he tenido jamás en los comics de La Patrulla-X, Stan Lee primero y Roy Thomas ahora han usado bien el elemento juvenil creando personalidades positivas que invitan a que los lectores nos podamos identificar con un personaje u otro. Sólo Scott es más pesimista y deprimente por el miedo que tiene a dañar a algún amigo con sus poderes, pero el resto transmiten un positivismo que me gusta mucho.

Otra de las constantes de estos comics es el protagonismo excesivo de Charles Xavier, que acaba siendo en muchos momentos quien salva la situación. De hecho, si me pongo a pensarlo, da las claves para derrotar a Mímico y a Lucifer, y ejecuta él mismo el plan para derrotar a Nefaria usando la misma tecnología de imágenes sólidas (si, es ridículo) que usó antes el villano. En 1966 Xavier es un héroe benigno que ayuda a la humanidad, y de alguna manera conecta con la idea de los héroes «científicos» que presentó Marvel en todas sus colecciones, un héroe que usa su inteligencia para vencer al mal. Esto sumado al elemento de ser el mentor de los jóvenes X-Men creo que es la clave que explica que en estos comics el papel principal está reservado a Xavier.

Gran parte del problema de estos comics añejos lo tengo en el dibujo de Werner Roth con entintado de Dick Ayer. Roth era un dibujante de amplísima experiencia en los años 50 y 60 que trabajó con el propio Stan Lee en los comic de romance o western. Cuando se planteó que empezara a dibujar comics de superhéroes de Marvel, Stan Lee pensó que la forma en que Roth se acostumbrara al tipo de narración de los nuevos comics de la editorial fue que Jack Kirby abocetara los comics y Roth los terminara, algo que vimos en el volumen anterior.

En estos comics Roth ya es artista completo, y siendo anatómicamente correcto, le falta toda la fuerza y el dinamismo que Kirby imprimía a sus páginas. Correcto es la palabra que más veces me viene a la cabeza cuando pienso en el dibujo de estos comics, aunque en este caso, resulta un antónimo respecto a otros calificativos que debería tener un comic de superhéroes, como «emocionante» o «potente». De hecho, algunas apariciones de los esbirros de Nefaria resultan un poco ridículas, casi como si llevaran disfraces de Halloween poco favorecedores.

Hay que reconocerle a Roth la dificultad que tenían estos comics al estar protagonizados por un grupo numeroso de héroes que había que colocar en las viñetas, consiguiendo que todo se entienda bien a pesar de la sensación de melé que hay en algunos momentos. Pero globalmente, esta sensación de corrección no es una buena noticia. Algo que se suma a las historias envejecidas contenidas en este volumen.

Cuando empecé la colección de la Biblioteca Marvel sabía de la naturaleza añeja de estos comics publicados hace 60 años. Pero mi afán completista pesó más que el atractivo de estos comics con ojos de 2024. Tenía ganas de comprar y poseer estos comics clásicos y no me arrepiento de estas compras.

Sin embargo, viendo este volumen me entra una duda sobre hasta cuando comprar la colección. Porque la mítica etapa de Neal Adams empezó en el número 55 USA. Y antes, Jim Steranko dibujó los números 50-51 USA que fueron super rompedores en su momento. Los comics de Steranko calculo que no se publicarán hasta el noveno volumen de esta colección, y los de Adams en el décimo. Esto significa que quedan 4 volúmenes con el actual equipo de un Roy Thomas novato con el correcto y muy poco emocionante Werner Roth en el dibujo. Tenía ganas de comprar estos comics hasta enlazarlo con la etapa de Claremont, para poder decir que poseo todos los comics clásicos de la Patrulla-X. Pero ahora que estoy en ello, no se si mi afán coleccionista vale tanto la pena.

Esta duda que tengo hoy me va a obligar a reflexionar sobre el alcance del coleccionismo. Tengo hasta agosto para pensarlo, dado que es cuando se publicará el quinto volumen.

Comparto las primeras páginas de este volumen, pertenecientes al número 18 USA:

Se lo que hay cuando compro la Biblioteca Marvel, pero tengo este cuarto volumen de La Patrulla-X se me ha hecho bola cuando lo leía.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO DURILLO

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Crítica de Furia Max: Mis guerras perdidas de Garth Ennis y Goran Parlov (Marvel Comics – Panini)

Descubrir que Garth Ennis ha vuelto a Marvel para publicar una nueva historia de Punisher Max conectada con el Nick Furia Max me hizo volver a la serie original de 2011-12 (2013 en España), realizada en colaboración con Goran Parlov y color de Lee Loughridge. Furia Max: Mis guerras perdidas es un repaso cínico y triste a la historia de las guerras en que Estados Unidos de metió en la segunda mitad del siglo XX.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡Nueva serie! Garth Ennis, el aclamado autor de la mejor etapa de Punisher, se alía con su viejo compañero de batalla Goran Parlov para mostrarte su perspectiva de una figura clave dentro del Universo Marvel. En las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, Nick Furia se lanza de pleno a cualquier batalla que le ofrezcan. Pero el mundo de los superhéroes está cambiando las cosas. La guerra del futuro será diferente a cualquier otra y necesitará de un Furia diferente. ¡Aquí descubrirás la manera en que el Sargento Furia llegó a convertirse en el mayor espía que haya conocido jamás la historia!

Las guerras de Nick Furia le llevan a una sucia misión en Vietnam, donde se cruzará en el camino de Frank Castle antes de convertirse en El Castigador. Furia debe asesinar a un general del Viet-Cong, pero cuando sea capturado junto a Castle y descubra el punto de vista de éste, tal vez verá las cosas de otra forma. Y por si fuera poco, en este volumen Furia se encuentra con una de las más brutales creaciones de Garth Ennis para su etapa en MAX Punisher: ¡¡Barracuda está aquí, tan bestia como siempre!!

Fury Max: Mis guerras perdidas es una serie completa recopilada en dos tomos 100% Max, que publican Fury Max 1-13 USA. Estos tomos fueron publicados en España en 2013.

Garth Ennis (Irlanda del Norte, 1970) comenzó su carrera en la industria británica, trabajando en Crisis, 2000AD y Judge Dredd Megazine, para la que escribió Judge Dredd, Strontium Dogs, y True Faith entre otros.

En 1991, Ennis se hizo cargo de la serie de terror Hellblazer, del sello Vertigo de DC Comics, junto a Steve Dillon. Escribieron la serie hasta 1994, cuando la abandonaron para crear Predicador, que duró de 1995 a 2000 y es considerada la obra cumbre de Ennis junto a su Punisher Max. De 1993 a 1995, Ennis trabajó con el dibujante John McCrea en otro título de DC, The Demon, durante el cual el dúo introdujo al asesino a sueldo superpoderoso Tommy Monaghan, un personaje que Ennis y McCrea utilizarían en el propio título del personaje, Hitman. Hitman contó con 60 números, publicados entre 1996 y 2001. Otros proyectos de DC Comics escritos por Ennis incluyen Bloody Mary para el sello Helix con Carlos Ezquerra; un arco en The Authority y Midnighter para el sello Wildstorm; Unknown Soldier, con la que este Furia Max comparte numerosos elementos, Goddess y Pride & Joy se publicaron todas en el sello Vertigo.

El primer trabajo de Ennis para Marvel fue Punisher Kills the Marvel Universe, en 1995. Tras el final de Hitman, Ennis recibió una nueva oferta para escribir Punisher en Marvel, comic en el que volvió a colaborar con Stev Dillon. Ennis relanzó The Punisher bajo el sello MAX de Marvel, lo que permitió historias más oscuras y violentas. Su serie de 60 números a la que hay que añadir varias miniseries y especiales se considera la obra cumbre del personaje.

Dentro de los comics de creación propia es conocido sobre todo por The Boys junto a Darrick Robertson, además de por sus numerosos cómics bélicos, como War Stories, Battlefields, Out Of The Blue, The Stringbags y Sara.

Goran Parlov es un dibujante de cómics croata nacido en Pula (Croacia) en 1967. Se licenció en la Academia de Bellas Artes de Zagreb en 1991. Comenzó a dibujar cómics profesionalmente en los años 90, tras trasladarse a Italia. Su primer trabajo publicado fue en la revista Ken Parker Magazine. En 1993, Parlov se incorporó a Bonelli, donde empezó ilustrando la serie Nick Raider, y más tarde pasó a Magico Vento. A principios de la década de 2000 comenzó a trabajar para el mercado estadounidense, primero en Vertigo, donde terminó la serie Outlaw Nation de Jamie Delano para Goran Sudžuka. Posteriormente hizo un arco de relleno en Y: The Last Man, y más tarde empezó a trabajar para Marvel, donde sobre todo destaca su colaboración con Garth Ennis en Punisher MAX y Punisher Max: The Platoon. También ha trabajado con Mark Millar en su sello Millarworld, primero en Starlight, uno de los mejores comics de Millar que es un precioso homenaje a Flash Gordon, y luego en un arco de Hit-Girl.

Cuando leí esta miniserie hace 10 años la verdad es que no conecté con la clave que Ennis planteaba para este Nick Furia Max. Porque frente a la versión heroica de Furia en los comics para todos los públicos de Marvel, como agente primero y director de S.H.I.E.L.D. después, esta versión adulta en el sello MAX presenta a un yonki de la guerra que es el único sitio donde está a gusto y que hará lo que sea para ser destinado a otro conflicto armado, sea el que sea. Los Estados Unidos en la 2ª Guerra Mundial se colocaron en el centro moral de la geo-política mundial tras combatir a los nazis, a los fascistas italianos y a los japoneses. Pero a este Furia le da igual a quien combate con tal de tener él su dosis de violencia y adrenalina. Esta mirada cínica y probablemente atinada de como debe ser por dentro una persona que no quiera vivir en el mundo real y que sólo se siente vivo en medio del conflicto, es algo que no me gustó en su momento, pero en esta relectura en la que sabía lo que había lo he disfrutado un montón, una vez he alejado esta obra de las versiones previas, que son obviamente otra cosa.

Si este Nick Furia sale mal parado en este comic, peor lo tiene la política exterior de los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX. Ennis hace una crítica brutal ante las atrocidades sin control que cometieron por todo el mundo en unos tiempos en los que parecía que cualquier cosa valía con tal de detener el avance del comunismo. Más que una novela en 13 partes, Ennis plantea esta serie como un comic clásico en la que presenta 4 arcos de tres números cada uno, situados en 4 momentos y lugares diferentes del planeta que explican la inmoralidad de la política exterior americana: Indochina, Cuba, Vietnam y Nicaragua. Es curioso que quizá en la primera misión aún podía haber duda sobre la moralidad o no de la política americana, pero a medida que pasa el tiempo se aprecia como hombre mediocres egoístas controlaban las operaciones militares, y sólo pensaban en su interés y en el de sus socios. Algo en lo que normalmente los soldados de a pie pagaban el precio, claro. Los personajes como el Senador McCuskey es un ejemplo perfecto de cómo el camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones.

El personaje de Nick Furia sale super mal parado de este comic, pero es curioso que Frank Castle tampoco es que quede mucho mejor en el tercer arco ambientado en Vietnam. En su misión descubren información sensible que podría haber acabado la guerra para el ejército americano, sacando a la luz el tráfico de drogas ejecutado por el ejército y la CIA. La respuesta de ambos es destruirla para poder seguir con sus guerras particulares sin que nadie amenace sus «chiringuitos» violentos. Vaya ostia en toda la cara para los lectores. Dentro de esta visión nihilista y super deprimente de la historia americana hay que colocar a dos secundarios de la serie, el agente de la CIA Hatherly que acompaña a Furia y que empieza siendo un boy-scout en toda regla, abandonando antes de convertirse en alguien como Fury, o la ayudante del senador McCuskey Shirley que folla con Furia durante años (eso no es amor), y que muestra una degradación similar a todo lo que la rodea.

En este contexto, resulta muy interesante descubrir que quizá el personaje más honorable sea el General Giap del Viet Cong, dentro que tiene claro que la única forma de ser libre sea cometer todas las atrocidades que sean capaces con tal de forzar la retirada de los americanos, cosa que finalmente sucedió. Ennis diría que tiene un respeto enorme por el Vietcong, unas hormigas luchando con palos y cuchillos contra la industria de guerra más poderosa del planeta y que les dejó llenos de vergüenza. Que haya seguido utilizando a Giap en obras porteriores como Punisher: The Platoon o la actual Punisher: Get Fury me sugiere el juego que le da tener a una persona honorable dentro de los que se suponen son los malos, el Viet Cong. Otra buena idea de Ennis.

Una gran parte del éxito del comic lo tiene el apartado artístico. Me encanta Goran Parlov, su presencia en cualquier comic asegura una calidad gráfica maravillosa. En Furia Max está acompañado por un super profesional Lee Loughridge en el color, ofreciendo el complemento perfecto para el lápiz de Parlov. Parlov destaca por una narrativa impecable que siempre muestra la acción de la forma más clara posible. En esta miniserie también hay que destacar la perfección en que recrea los diferentes pasajes históricos, con unos vehículos, armas y localizaciones que se sienten perfectas. Además, Parlov diría que añade un ligero toque cartoon en el diseño de personajes como McCuskey, que ayuda a transmitir la naturaleza cínica de la historia que ha creado Ennis.

El apartado artístico sin duda suma y añade valor a añadido a una historia de Garth Ennis que entiendo que sabía no sería del agrado de una parte del público americano. Ennis se muestra como un escritor consumado, añadiendo montones de detalles de historia real que aportan credibilidad a las partes ficticias, cosa que potencia el elemento de crítica feroz contra lo que hace años se denominó el «complejo político-industrial-militar» que controla Estados Unidos. El hecho que el comic sea contado por el propio Furia a modo de flashback me parece otro detalle super interesante, porque da pie a que Ennis pueda escribir las historias de Furia que quiera. O de Frank Castle Max, como acaba de verse en USA con la serie recién publicada. Bueno, todas las que le dejen hacer los editores de Marvel, que durante bastantes años parecía que no estaban por la labor.

Si estás esperando una historia de héroes y de lucha del bien contra el mal, mejor que no te acerques a este comic. Sin embargo, si quieres un relato sin concesiones con todos los grises de un mundo sin esperanza, creo que puedes disfrutar de este comic: Furia Max: Mis guerras perdidas.

Comparto las primeras páginas del comic:

Furia Max es un comic con el Ennis más cínico y crítico hacia la historia militar de los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX. Un relato duro pero certero que pone el dedo en la llaga de forma magistral.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Friday 7-9 de Ed Brubaker, Marcos Martín y Muntsa Vicente (Panel Syndicate)

El primer número de Friday de Ed Brubaker, Marcos Martín y Muntsa Vicente fue publicado en la web Panel Syndicate en Abril de 2020. Poder leer el final de la historia 4 años más tarde me parece un pequeño milagro. Pero la espera ha valido la pena.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Esta aventura que desafía los géneros literarios de los galardonados creadores Ed Brubaker, Marcos Martín y Muntsa Vicente llega por fin a su conclusión.

Friday Fitzhugh ha sido enviada de vuelta a la noche en que llegó por primera vez a Kings Hill. Pero la pregunta es por qué: ¿para salvar a Lancelot Jones, el chico más listo del mundo, o para tener que verlo morir una vez más? ¿Está viajando en el tiempo o atrapada en un bucle temporal? ¿Y cuál es el plan secreto de la Dama Blanca para su pueblo en el presente? Todo se desvelará en el asombroso capítulo final de esta obra maestra de la literatura juvenil.

El tercer volumen de Friday se ha publicado en los números 7, 8 y 9 de su serie regular (irregular en realidad, al publicar un número cada 6 meses aproximadamente). Estos comics tienen 35, 35 y 51 páginas, respectivamente, y que se han publicado en la web Panel Syndicate bajo la fórmula de «paga lo que quieras», incluido cero.

Ed Brubaker describió Friday como “Post-YA» (Young Adults – literatura juvenil), que es un género que realmente no existe. Brubaker comentaba con mucho humor que un amigo le comentó que «post-literatura juvenil» es, básicamente, adulta. Obviamente su intención es jugar con muchos de los estereotipos de este tipo de literatura, al contar la historia de una joven investigadora de 18/19 años, Friday Fitzhugh, que creció siendo una detective adolescente, luchando contra el crimen y explorando misterios ocultistas, haciendo de Watson para el Holmes de su pueblo King´s Hill, su mejor amigo Lancelot Jones. La relación de Friday y Lancelot se enfrió cuando ella se marchó a la universidad, y con su regreso al pueblo empieza un nuevo caso mucho más peligroso y aterrador que nada a lo que se hayan enfrentado anteriormente. Un caso que implica posesiones, seres sobrenaturales y ¿viajes en el tiempo? La combinación de la vida de los pueblos pequeños de Nueva Inglaterra con una atmósfera malsana Lovecraftiana funciona de maravilla para esta historia.

Y en el climax de esta colección tenemos además un puzzle a lo Back to the future creo que bastante bien ensamblado, al ver sucesos que hemos visto en números previos contados desde un nuevo punto de vista, el de la Friday del futuro. Al menos, en una primera lectura no me ha chocado nada, más allá del propio mecanismo que le permite a Friday hacerlo. Algo que hay que aceptar porque si no, no hay historia. El comic destaca sobre todo por el carisma y la empatía que Brubaker y Martín han sabido transmitir a los lectores hacia Friday, nuestra protagonista. Esto es en si mismo una pasada, a lo que hay que sumar el éxito de Brubaker a la hora de la compleja maquinaria de relojería del viaje en el tiempo.

Por ponerle un pero, la amenaza de la Dama Blanca resulta totalmente anticlimática, con un final que simplemente sucede y fin. Un final en el que Friday vuelve a convertirse en la Watson de su Sherlock que es el que resuelve la situación con su inteligencia. Sin embargo, diría que en este caso estamos ante una historia en la que lo importante es el viaje de la protagonista más que si el villano es peligroso o su amenaza satisfactoria. Y en realidad creo que la lectura ha resultado super satisfactoria.

Hablando de Martín Martín, y por supuesto junto a su compañera Muntsa Vicente en el color, la verdad es que la historia de Brubaker está muy chula, pero realmente es el artista español el que da el salto de calidad para convertir un comic notable en uno sobresaliente.

Porque Martín es un maestro en narrativa. La acción fluye en cada viñeta, encontrando siempre el encuadre perfecto que mejor cuenta la historia y nos hace avanzar hacia la siguiente viñeta, con un uso modélico de las sorpresas al girar la página y de unas dobles splash-pages espléndidas. La personalidad de Friday se transmite en todo momento y construye un personaje complejo con dudas del que resulta genial aprender como es. Además, el nivel de detalle de los fondos es increíble y hace que Friday esté más cercano a los álbumes europeos que a los comic-books americanos, convirtiendo realmente a King´s Hill en un personaje más de la historia. Me gusta mucho el diseño de la villana Dama Blanca y de sus esbirros de corte lovecraftianos. El feeling malrollista que Martín añade en la página cada vez que aparecen es otro de los aciertos de Martín, que en realidad lo hace todo bien. Friday es un comic que estoy seguro que ofrecerá un montón de detalles con los que no caí en la primera lectura en la tablet, con lo que la lectura se enriquecerá un montón, y creo que esto es otro acierto de Marcos Martín.

Parte importante del éxito del comic es también gracias al color de Muntsa Vicente, que transmite el elemento costumbrista de los pueblos pequeños en invierno cuando toca, para darle un giro estupendo a la paleta de color cuando aparece el elemento sobrenatural, resaltando el peligro y la amenaza hacia Friday y sus seres queridos. Como digo, es una pasada leer un comic en el que no necesitas los textos para entender lo que está pasando y que independientemente de la historia merezca la pena comprar este comic sólo por el dibujo. Martín y Vicente se encuentran en un estupendo momento de madurez creativa, consiguiendo que cualquier cosa que publiquen sea una compra obligada.

Otro elemento a destacar es lo guay que es poder disfrutar de un comic de tantísima calidad como Friday en la web de Panel Syndicate bajo la modalidad de paga lo que quieras. Que super estrellas como Brubaker, Martín y Vicente ofrezcan su mejor trabajo a sabiendas que puede leerse gratis es un ejercicio de generosidad increíble. Pero puedo garantizarte que si empiezas a leer Friday pagando cero para probar, terminarás colaborando económicamente con este equipo creativo. Yo al menos tengo clarísimo que quiero que este experimento editorial les salga rentable y ganen mucho dinero con Friday, que al final es la clave para que puedan seguir creando estas historias. Si no conoces esta web, entra a conocer las diferentes series disponibles en su catálogo.

El pero que le pongo a Friday viene derivado de su periodicidad. Como comentaba al principio, el primer número se publicó en abril de 2020. El tercero que cerraba el primer arco lo hico en mayo de 2021. A final de octubre de 2022 se publicó el sexto número que cerraba el segundo arco. Y este noveno salió a final de mayo de 2024. Una vez ya está cerrada la serie se confirma que Panel Syndicate publicó un número de Friday cada 6 meses. Y tengo claro que Friday va a ser un comic que dentro de 10 años se seguirá reimprimiendo y vendiendo y los lectores del futuro fliparán con el dibujo de Martín y Vicente y la historia de Brubaker. Porque su calidad lo merece. Sin embargo, como lector que he leído estos comics online a medida que se publicaban, la experiencia ha sido super frustrante. El comic como digo es una pasada, pero como esta sensación la he sentido no tengo más remedio que comentarla.

Por suerte, si alguien lee esta reseña y descubre la existencia de Friday no va a tener ningún problema, porque ahora la historia ya está completa en Panel Syndicate y se puede leer de una sentada. Además, leí que Image Comics ya ha incluido en la solicitación de ¿Agosto? el tomo con estos 3 últimos números, por lo que en nada la edición en papel también estará disponible para todo el mundo. Por cierto, esta edición de Image son unos softcover de tamaño pequeño muy similar al manga. Imagino que el comic se habrá vendido como churros gracias a su precio reducido. Pero en realidad esta Friday sería ideal para un tomaco de tamaño superior al de una grapa usa, para poder disfrutar del maravilloso arte de Martín. Supongo que esa edición no tardará en salir, y será seguro una compra muy apetecible.

En resumen, Friday es un comic estupendo realizado por profesionales en plenitud creativa. No hay ningún motivo para no comprar este comic y disfrutarlo.

Comparto las primeras páginas de este séptimo número:

Friday ha sido un comic fantástico cuya lectura merece mucho la pena. Y ahora que ya está completa, creo que en la relectura el comic va a subir mucho enteros.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Cobra Commander 5 de Joshua Williamson y Andrea Milana (Image Comics)

Termina Cobra Commander, la miniserie dedicada al clásico villano de los G.I. Joe como parte del relanzamiento de la franquicia que está realizando el sello Skybound de Robert Kirkman. Hoy comento mis impresiones del último número, realizado por Joshua Williamson, Andrea Milana y Annalisa Leoni.

PUNTUACIÓN: 8/10

FINAL DE LA MINISERIE. EL ASCENSO DEL COMANDANTE COBRA

Para construir un ejército, el Comandante Cobra hace un trato con un poderoso aliado en el que no se puede confiar. Ahora que ha comenzado, ¿podrá detenerse la Amenaza Cobra?

Esta miniserie de Cobra Commander dejó claro desde el principio que planteaba una historia de origen de un villano. Y el origen era del propio Comandante, un ser ambicioso y amoral que hará lo que sea para salirse con la suya, algo que de momento consigue, como también de la propia COBRA, como queda perfectamente patente en las páginas finales. El final de esta miniserie resulta super satisfactorio en lo referido a esta parte de la historia, con el añadido de ser la primera piedra para un camino hacia el futuro de la franquicia Energon Universe que pinta apasionante.

Todo lo visto en los números anteriores converge en el final de la miniserie, asistiendo a la primera reunión del Comandante Cobra y Destro. Por ponerle un pequeño pero a la historia, que después de la destrucción provocada por el Comandante en instalaciones de Destro éste acceda a reunirse con él en SPRINGFIELD es un poco demasiado facilón. Aunque en realidad lo acepto sin problemas, dada la limitación de páginas y la necesidad que la historia nos lleve hasta el punto actual, con una Cobra recién formada en la sombra de los Estados Unidos. En todo caso, me gusta que ya desde el comienzo quede claro que Destro es aliado del Comandante Cobra porque no tiene alternativa, y no dudará en pegarle una puñalada a traición en cuanto tenga la oportunidad.

Otra cosa que me gusta mucho de esta miniserie es la forma en que ha presentado el complejo ecosistema de villanos del mundo del Universo Energon. A Destro y su empresa M.A.R.S. les vimos por primera vez en la miniserie de Duke y claramente va a jugar un papel fundamental en el Universo Energon, como lo constata que va a protagonizar la siguiente miniserie de Skybound, realizada por Dan Watters y Andrei Bressan y que empezará en Junio.

Además de Destro y sus subordinados, hemos conocido a los Dreadnoks, que son un verso suelto que pueden dar bastante juego en el futuro como amigos o enemigos de Cobra, según les interese en cada momento. Y sobre todo, la sorpresa (para mi) del mundo serpiente de Cobra-La, sobre todo con la sorpresa final que puede conectar a esta sociedad no tengo claro si con Transformers, o más probablemente con Void Rivals. A todo esto hay que destacar el papel que tiene el energón en la creación de la tecnología militar de Cobra, que al menos inicialmente les va a dar mayor potencia de fuego que la que tendrán los Joes. Unos Joes que de momento aún no existen como tal.

Más cosas que me gustan de la historia de Williamson es que la historia se siente unitaria y satisfactoria en si misma, pero además todas las grapas están plagadas de worldbuilding del Universo Energon, construyendo este universo de forma super orgánica y dejando detalles que seguro serán continuados en próximos comics. En este caso, tenemos un caso perfecto de conectividad realizada bien que anima a comprar los siguientes comics de esta franquicia.

La historia me ha gustado, algo que en realidad no ha supuesto una sorpresa dado el éxito de Joshua Williamson en la miniserie de Duke. Pero en realidad el verdadero descubrimiento de Comandante Cobra ha sido el dibujante italiano Andrea Milana. El estupendo color de Annalisa Leoni no es sorpresa, porque ella trabajó con Lorenzo De Felici en Oblivion Song, un comic maravilloso del sello Skybound en el que el color marcaba el tono de la historia y diferenciaba la acción en la Tierra de la situada en la parte alienígena. Así que esta parte no es sorpresa.

Milana se ha destacado como un artista todo terreno que dibuja con la misma soltura un reino subterráneo poblado de seres serpiente, los pantanos donde viven los Dreadnoks, laboratorios de alta tecnología o unos suburbios sin nada especial. Da igual la situación, Milana lo dibuja todo bien. A esto añado unas caracterizaciones perfectas de todos estos personajes de larga historia en los comics o en animación, y una narrativa estupenda que amplifica en la página la potencia de la historia de Williamson. Da gusto ver un comic dibujado de forma tan chula como lo hace este dibujante.

Cobra Commander sabía desde el primer momento en qué liga jugaba, y acierta completamente en todo lo que plantea, dejando a los lectores con ganas de más. Ganazas de seguir enganchado al Universo Energón de Skybound.

Cobra Commander ha sido un comic de origen estupendo que marca el nacimiento de Cobra y plantea las semillas para un futuro que luce espectacular para la franquicia de G.I. Joe dentro del Universo Energon.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Gone de Jock (DSTLRY)

Descubrí un poco por casualidad Gone, la primera serie de creación propia como autor completo de Jock (The Losers), que ha sido publicada por la editorial de reciente creación DSTLRY. Ahora que la serie está completa tras publicarse el tercer y último número, quiero analizarla.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

En un planeta empobrecido y distante, donde los trabajadores se ganan la vida a duras penas reabasteciendo naves estelares, el mejor lugar para estar es DESAPARECIDO… y ahí es exactamente donde ABI, de 13 años, quiere estar.

JOCK DEBUTA EN UNA NUEVA SERIE, escribiendo y dibujando por PRIMERA VEZ un proyecto de creación propia.

Jock es el dibujante británico tres veces superventas del New York Times más conocido por su trabajo en cómics con el guionista Andy Diggle en The Losers de DC/Vertigo, el galardonado Batman: The Black Mirror y Wytches con el guionista Scott Snyder, así como por su propia obra Batman: One Dark Knight. Jock también ha realizado diseños artísticos y conceptuales para los principales estudios de Hollywood, en películas como Dredd, Annihilation, Star Wars: Los últimos Jedi y la oscarizada Ex Machina. Nacido en Glasgow (Escocia), actualmente vive y trabaja en Devon (Inglaterra).

DSTLRY es una editorial de cómics de nueva generación y una empresa de coleccionables físicos y digitales creada por David Steinberger y Chip Mosher, cofundador y director ejecutivo de comiXology y jefe de contenidos de comiXology, respectivamente. DSTLRY busca «redefinir los cómics de autor para los consumidores de todo el mundo». DSTLRY publica contenidos originales que pretenden satisfacer tanto la experiencia del coleccionista a través de sus libros en papel, pero que también se publican digitalmente. Los números digitales se ponen a la venta durante una semana en la que los aficionados pueden comprar cómics directamente a la empresa, tras lo cual los propietarios pueden comprar y vender cómics en el mercado secundario.

DSTLRY se centrará en la ética, la capacitación de los creadores y la equidad. Además de la participación inicial de los creadores fundadores, DSTLRY ha reservado un 3% adicional del capital de la empresa para distribuirlo entre los creadores que tengan proyectos publicados en los tres primeros años. Este capital se distribuirá en función del rendimiento de los títulos.

Entre los profesionales del mundo del cómic que se han unido a DSTLRY figuran Mirka Andolfo, Brian Azzarello, Marc Bernardin, Elsa Charretier, Becky Cloonan, Lee Garbett, Jock, Joëlle Jones, Tula Lotay, Jamie McKelvie, Junko Mizuno, Stephanie Phillips, Scott Snyder, James Tynion IV y Ram V.

Leyendo una entrevista a Jock, el autor comenta que de niño sus comics favoritos en Reino Unido eran la ciencia ficción de 2000 AD y similares. Esto es algo que se transmite en este comic, al tener una historia de ciencia ficción con elementos de crítica social y algunos detalles muy locos que Jock no se corta a la hora de introducir en su comic. Esto tiene un aspecto positivo, porque hay un montón de situaciones que no ves venir y desde luego no parecen un cliché mil veces leído. En la parte de crítica social, me gusta mucho la parte de una sociedad en la que los pobres viven en el arroyo sobreviviendo como pueden de las cosas que roban de las naves de los ricos y poderosos que viven en el puerto espacial. En este sentido, hay una rebelión que intenta destruir la nave espacial en la que Abi, nuestra protagonista, se ha subido para robar. Y esta lucha por la supervivencia será el hilo conductor de la historia.

Me gusta que la historia no nos de todo mascadito y deje elementos ambiguos, o directamente no responda las preguntas que tenía como lector de este comic. Diría que Jock ha pensado mucho en esta sociedad antes de ponerse a dibujar el comic, porque hay un montón de elementos que quedan en el aire y que seguro que podrían dar para nuevas historias, protagonizados por la protagonista Abi, o por nuevos personajes que vivan en este mundo.

Estoy hablando de esta sociedad con problemas de luchas sociales y de pobres rebelándose contra los ricos, o al menos contra las mega corporaciones que acaparan todo el poder. Pero esto en realidad es el contexto general, porque en realidad Gone se centra en la lucha a lo largo de años de Abi para mantenerse viva en el corazón de una nave gigante en la que queda atrapada cuando sube a robar suministros. Me parece interesante las elipsis que Jock plantea al final de cada número, transcurriendo años desde el primer número hasta el final.

En este momento toca destacar la edición de este Gone por parte de DSTLRY, al publicar la serie en tres números de tamaño más grande del habitual, similar a de algunos comics Black Label de DC, y una extensión de 48 páginas cada número. Esta extensión permite que Jock juegue con el ritmo de la historia sin tener la limitación de las 20 páginas por grapa normal. Además, las portadas vienen glasofonadas, con unos brillos chulísimos que hacen de esta colección un comic que luce estupendo en mis manos mientras lo leo.

Pero no todo es positivo en Gone. El principal problema para mi es el propio Jock. Me gusta los autores que tienen y transmiten su personalidad en la página, y Jock es uno de esos artistas. Pero al final del día, Jock es un ilustrador capaz de crear imágenes super potentes, pero un narrador bastante limitado, con un exceso de sombras que le ayuden a que las escenas avancen. En The Losers, donde le conocí junto a Andy Diggle, ya me encontré con todo lo bueno del Jock portadista e ilustrador y todo lo malo como narrador. Y el tiempo no le ha hecho mejorar. Dicho esto, es un artista tan diferente en lo suyo que creo que me compensan algunos elementos menos buenos para tener sus puntos fuertes. Además, creo que hacía años desde que compré un comic suyo, así que creo que me sale a cuenta. Por cierto, aunque Jock estaba acreditado también como colorista en el primer número, en los siguientes números cuenta con la colaboración de Lee Loughridge en el color.

He hablado del Jock dibujante, pero también tengo que hablar del Jock guionista. Y aunque he buscado cosas positivas que comentar de este Gone, en realidad el comic es un lío tremendo, con un montón de situaciones que pasan prácticamente porque si. He comentado el elemento de crítica social, pero en realidad nunca queda claro qué pretenden estos rebeldes, más que nada porque el sabotaje implicaría la explosión de la nave y su muerte. ¿Son unos kamikazes suicidas? No le veo el sentido. Pero aparte, agradecía elementos inesperados, pero que esos rebeldes saboteadores se conviertan de un número a otro, en miembros de una secta que adora a un ser extraterrestre que es una nebulosa espacial es una locura. Incluso con la elipsis que provoca que pasen 10 años entre el final del primer número y el comienzo del segundo. El elemento familiar que Abi incorpora al guion en su parte final consigue dar mayor tensión al comic, pero diría que entra en las casualidades demasiado convenientes. Y por si fuera poco, el final resulta anticlimático.

No revelaré si Abi consigue escapar de la nave y volver a su hogar. Pero lo que si está claro es que los problemas a los que se enfrentará la obligarán a darlo todo para intentar sobrevivir. Gone seguro no va a estar en mi lista de mejores comics de 2024, y tiene muchos detalles cuestionables en la historia de jock. Pero al menos ha saciado mi sed de lecturas diferentes, cosa que también cuenta en positivo. No se si recomendarte este comic, aparte que no se si alguna editorial española se animará a publicarlo, pero creo que tiene detalles muy chulos que gustarán a los muy fans de la ciencia ficción.

Comparto las primeras páginas del comic:

Gone me ha dejado frío. Jock me parece un ilustrador fantástico, pero como narrador la verdad es que su habilidad flaquea bastante. En todo caso, creo que estamos ante una interesante obra de ciencia ficción.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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