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Crítica de Velvet de Ed Brubaker y Steve Epting (Image Comics – Panini)

Tras revisionar la obra completa de Ed Brubaker y Sean Phillips, comienzo el mes de agosto recuperando Velvet, la colaboración de Brubaker con Steve Epting (Capitán América, The Marvel Projects) publicado en Image Comics, que buscaba recuperar el espíritu y el carisma de las clásicas historias de espías ambientadas en la guerra fría.

PUNTUACIÓN: 8,5/10

De los creadores más vendidos de CAPTAIN AMERICA: THE WINTER SOLDIER Ed brubaker y Steve Epting llega VELVET, una nueva y atractiva versión del género de espías de la guerra fría. El mejor espía del mundo ha sido asesinado y todas las pruebas apuntan hacia Velvet Templeton, la secretaria personal del director de la Agencia. Pero Velvet tiene un secreto oculto… ¡Porque ella también es la mujer viva más peligrosa que existe!

Velvet fue una serie de 15 números USA, publicados entre octubre de 2013 y julio de 2016. Para esta primera gran historia de Velvet Templeton, Brubaker y Epting, plantearon tres arcos argumentales de cinco números cada uno: Antes del gran final, La vida secreta de los muertos y El hombre que robó el mundo, que fueron publicados en España por Panini. Frente a la regularidad de los comics de Brubaker con Phillips de esa época, Velvet tuvo numerosos problemas de regularidad, ya que tras el estreno de Capitán América: Soldado de Invierno, Brubaker fue fichado por HBO en calidad de Supervising Producer dentro del writer´s room de Westworld. Ante el aumento de su carga de trabajo, Velvet y Steve Epting teminaron “pagando el pato” sufriendo unos fallos de periodicidad al que no estábamos acostumbrados en los comics de Brubaker hasta ese momento.

Brubaker comenta que su amor hacia el género de espías hizo que siempre quisiera realizar una historia ambientada en la guerra fría, protagonizada por un super espía a lo 007 al que quería darle un giro que hiciera que su historia no fuera una sucesión de tópicos del género. De hecho, el tono que imprimió a su Capitán América refleja su intento de crear estas historias dentro del Universo Marvel. Pero claro, dentro que estamos ante una de las grandes etapas del personaje, como historia de espías realmente sólo rascaba la superficie de sus aspiraciones.

La idea de Velvet Templeton, la secretaria que secretamente era más capaz que lo agentes de campo que sólo la veían como una presa a la que conquistar, estuvo rondando en su cabeza durante años en diferentes versiones, hasta que una conversación con Steve Epting en la que el artista expresaba su interés en colaborar en una historia de este tipo, unido al salto que Brubaker hizo a Image y el interés de la editorial por publicar todo aquello que Brubaker les presentara, precipitó el desarrollo de lo que acabó siendo este primer arco de Velvet, que podría resumirse en modo pitch “¿Y si Moneypenny fuera mejor que James Bond?”

Velvet Templeton es un gran personaje. No sólo por lo compleja psicológicamente que es y todo el drama que carga a su espalda. Además, se convierte en la protagonista perfecta para contar un tipo de historia que se siente clásica, pero que contiene numerosos elementos que son super actuales, por ejemplo la posibilidad de una organización secreta que mueva los hilos políticos y económicos en todo el mundo bajo la excusa que “buscan lo mejor para nosotros”. Hay un elemento descreído y cínico en la historia en las antípodas del ejercicio de nostalgia por un tiempo pasado que no necesariamente fue mejor.

Este primer arco de Velvet es una historia completa con principio y final cerrado y satisfactorio. Dentro de esto, Brubaker plantea su escritura de forma que pasan un montón de cosas importantes en cada grapa que justifican su compra mes a mes (lo que hice yo), pero a la vez cada uno de los tres arcos de la serie culminan a su vez una etapa en la historia, haciéndola avanzar y generando giros que nos dejaban con ganas de más. Además, ahora que lo releí para escribir la reseña, la lectura fue un suspiro estupendo y funciona también como lectura cerrada.

En este sentido, Brubaker triunfa en todos los aspectos con una historia en la que claramente ha volcado todas sus inquietudes y lo que le gustaría ver en una historia de espías, empezando por algún que otro gadget que Velvet va a utilizar a lo largo de la historia, que no puede ser más bondiano.

Steve Epting es un autentico seguro de vida, y en Velvet realiza un dibujo sencillamente espectacular. Su recreación del mundo de 1973 es maravillosa, desde los vehículos, la ropa y en general todos los escenarios alrededor del mundo en los que se mueve la historia. Además, sabe imprimir una personalidad estupenda a cada uno de los personajes. El estilo de Epting es casi foto realista, y todo desde las caras hasta la dinámica gestual ayuda a transmitir la personalidad de los personajes.

Frente a la tiranía de las chicas jóvenes en el mundo del entretenimiento, Velvet es una mujer que ha superado los 40 años y a punto estará de llegar a los 50, que claramente es mostrada con esa edad en el comic, transmitiendo en la página Epting toda su veteranía, experiencia y dolor por una vida que no salió como ella esperaba. Como elemento curioso, el mechón canoso de Velvet casi parece un homenaje a la Condesa Valentina de Fontaine, la novia de Nick Furia en sus celebrados comics de los años 70 de Jim Steranko y otros artistas.

La colaboración de Elizabeth Breitweiser en el color es espectacular. Además del perfecto dibujo, el color ayuda a trasladarnos al momento cumbre del espionaje internacional en los años 70. Los callejones oscuros, las mesas del casino o los despachos de organizaciones secretas, todo en el comic te mete de lleno y cumple con lo que esperas de una historia de este género. Y es curioso que Velvet es un comic actual publicado hace apenas 5 años, sin embargo todo transmite un feeling atemporal que hace que dentro de 10 años podamos seguir leyendo y disfrutando esta historia.

Y ya no es sólo el dibujo o el color planteado como herramienta narrativa, es que Epting y Breitweiser transmiten el estilo, el flow y la tensión que se supone que una historia de espías clásica debería ofrecer al lector, como si hubieran elegido utilizar los mejores elementos del género a su disposición, ofreciendo una experiencia lectora perfecta.

Dentro que el comic me ha gustado mucho, un elemento menos bueno es que Brubaker parece que está tan centrado en utilizar los tópicos del género que en todo momento hay cierta sensación de familiaridad en lo que estamos leyendo, incluso a pesar de lo original que supone la protagonista, de forma que el giro final y la identidad del villano en la sombra realmente parece telegrafiado desde el minuto uno.

Si tengo que ponerle un pero, es que Brubaker prometió que esta era la primera historia de muchas de Velvet, y sin embargo pasado este tiempo parece difícil que vayan a publicar una continuación. No tengo claro si el comic no se vendió tanto como los autores esperaban o si los retrasos de Brubaker molestaran a Epting hasta el punto de no interesarle una nueva colaboración, teniendo en cuenta que un guionista puede trabajar simultáneamente en varios proyectos a la vez, pero un dibujante sólo puede dibujar un comic al mes, y si él no aceptó encargos durante unos meses para dibujar el comic y luego Brubaker tarda más de la cuenta, en lugar de por ejemplo 6 meses, igual estuvo casi un año sin la fuente de ingresos de los comics de Marvel que entiendo que iría alternando.

De hecho, en 2016 parecía que Velvet tenía el viento a favor, ya que se anunció que Brubaker y Epting habían vendido los derechos del comic a uno de los grandes estudios de Hollywood. Sin embargo, tras estos cinco años el proyecto parece encontrarse en vía muerta aparcado en un cajón. Y es una pena, porque la historia podía dar para una gran película o serie, aunque parece que el género de espías ha perdido su importancia tras Jason Bourne. Más si cabe al hablar de una historia de época.

Comparto lar primeras páginas del comic:

Velvet es un gran comic que gustará a todo tipo de lectores, no únicamente a fans de 007, realizado por unos autores en estado de gracia. Os lo recomiendo sin duda.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Batman – Gotham Noir de Ed Brubaker y Sean Phillips (DC Comics – ECC Ediciones)

Termino mis serie de reseñas a los comics de Ed Brubaker y Sean Phillips con mi revisión del especial Elseworlds de DC Comics Batman – Gotham noir publicado en 2001 y que es de hecho la primera colaboración de la pareja como guionista y dibujante.

PUNTUACIÓN: 5,5/10

Gotham City, 1949. James Gordon es un detective privado alcohólico, venido a menos y con serios problemas familiares. Su vida es un desastre, pero aún puede empeorar, porque está a punto de convertirse en el principal sospechoso del asesinato de una mujer que él debía proteger. Solo Batman y su propia pericia pueden sacarle de este embrollo. Desgraciadamente, es posible que el primero sea una alucinación y la segunda… ¿cuánto hace que la perdió? Batman: Gotham Noir incluye el fabuloso relato imaginario de Ed Brubaker y Sean Phillips (Gotham Central)

La primera colaboración de Brubaker y Phillips fue en La escena del crimen de 1999, aunque Phillips no dibujaba, sino que entintaba a Michael Lark. La miniserie de Vertigo fue nominada a los Eisner de 2000 dentro de la categoría de “Mejor miniserie”, y fue un elemento fundamental para que DC ofreciera a Brubaker en 2000 un contrato como escritor en exclusiva para ellos y entró en la franquicia de Batman, sonde escribió una buena etapa entre 2000 y 2003. En 2001 redefinió a Catwoman junto a Darwyn Cooke, manteniéndose como guionista de su serie más de tres años, hasta 2004. Y en 2003 creó junto a Greg Rucka y el dibujante Michael Lark una de los mejores comics de DC del siglo XXI: Gotham Central, el maravilloso comic centrado en mostrar el punto de vista de los policía de calle de Gotham, enfrentados a amenazas super poderosas. Como véis, todo comics de la máxima calidad.

Estos años tan prolíficos de Brubaker dentro de la Bat-familia son los que le permitieron a Brubaker lanzar una idea para un especial Elseworlds ambientado en una Gotham de 1949 que le permitiera explotar la vena noir que tan de su agrado era y que no conseguía explotar del todo en la serie regular de Batman.

Tras La escena del crimen, el británico Sean Phillips pasó de Vertigo a Wildstorm dibujando principalmente la etapa de Joe Casey en Wild C.A.T.s. Supongo que Brubaker y Phillips debieron conectar mientras realizaban la miniserie de Vertigo, porque Phillips parece el dibujante perfecto para este proyecto noir de Brubaker, casi como si lo hubiera escrito pensando en él. Y ambos debieron quedar muy satisfechos de esta colaboración, ya que pocos meses después repitieron en Sleeper (2003). Y el resto, es historia.

Entrando en la valoración del comic, debo señalar que quizá el principal interés del comic sea no tanto la historia en si sino lo que supuso para ambos autores, que empezaron una colaboración que dura ya 20 años. Porque si bien el comic es correcto, se queda muy por debajo de otras obras de la pareja.

Y quizá el principal problema empiece en la portada, al colocar un BATMAN en portada que no reflejaba lo que era el comic en realidad, una historia de un James Gordon convertido en un detective privado alcohólico venido a menos y con serios problemas familiares. Aprovechando algunos de los mitos de Batman introducidos en una ambientación noir de 1949, la historia navega en aguas revueltas intentando ofrecer un feeling familiar con dichos personajes y una historia que precisamente rompe con esos conceptos predefinidos. Y en mi opinión, a pesar de tener una premisa interesante con muchas posibilidades, Brubaker no acaba de dar con la tecla correcta y la historia queda a medio camino de todo. De hecho, en mi opinión, es una de las obras menos acertadas de Brubaker.

A pesar de intentar alejarse del standard comiquero, la historia por otro lado no podría ser más tópica dentro del género negro: el detective alcoholizado con problemas, la ciudad corrupta dominada por criminales, la guapa mujer que pagará el precio y un encargo que le viene grande al protagonista. En muchos aspectos leyendo este Elseworlds tenía la no demasiado agradable sensación que esto ya lo había leído. O peor, que Brubaker nos estaba colando todos los estereotipos del género.

En este sentido, quizá el hallazgo más interesante de su historia es que Gordon volviera de la 2ª Guerra Mundial traumatizado por el horror de la guerra, donde además conoció al joven pacifista Bruce Wayne. Frente a la imagen heroica que los Estados Unidos quiso transmitir de la guerra, algo que de hecho no cambió hasta Vietnam, Brubaker añade este detalle que posiblemente viniera de las historias que su padre militar o su abuelo escritor debieron contarle cuando era niño.

El apartado artístico no es el problema del comic, más bien al contrario. Phillips realiza un buen trabajo en este Elseworlds acompañado con el maestro Dave Stewart en los colores, que consigue transmitir el perfecto tono noir de callejones oscuros y noches lluviosas que la historia y el género demandaban.

El dibujo se luce a la hora de recrear esta época post 2ª Guerra Mundial alejada de las luces y la esperanza, con un vestuario y una ambientación perfectas. El Phillips de este comic me parece que hace además una buena caracterización de los personajes que hace que recuerdes a sus contrapartidas de la Bat-familia, pero diría que crea unas viñetas quizá demasiado estáticas y faltas de dinamismo.

Batman – Gotham Noir es entretenida pero sin más. Interesará sobre todo a los fans completistas de Brubaker y Phillips, ya que por la propia historia, es difícil que consiga atraer a lectores habituales del Hombre Murciélago. En todo caso, sí es un interesante experimento dentro del género para afinar una fórmula que refinaron unos años más tarde en Sleeper y, sobre todo, en Criminal.

PUNTUACIÓN: 5,5/10

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Crítica de Friend of the Devil: A Reckless book, de Ed Brubaker y Sean Phillips (Image Comics)

Fieles a su cita, Ed Brubaker y Sean Phillips acaban de publicar la segunda novela gráfica de su serie Reckless, Friend of the devil, con colores de Jacob Phillips y editada por Image Comics, que nos devuelve al Los Ángeles de los años 80 con un caso completamente nuevo.

Reseña SIN spoilers.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡El siguiente libro de la serie superventas RECKLESS ya está aquí!

“Nadie hace ficción criminal como BRUBAKER y PHILLIPS, y su colaboración nunca se ha sentido más nueva. Explosiva. Vital. Y sí … imprudente”. – DAMON LINDELOF (Lost, Watchmen de HBO)
Los maestros del género negro superventas ED BRUBAKER y SEAN PHILLIPS están de regreso con una nueva novela gráfica original que presenta al buscalíos de alquiler Ethan Reckless. Es 1985, y las cosas en la vida de Ethan van bastante bien … hasta que una mujer desaparecida aparece en el fondo de una vieja película de serie B, y Ethan se ve atraído por los secretos ocultos de Hollywood mientras la busca entre los escombros de los días salvajes de los 70.

Otro éxito de los galardonados creadores de PULP, MIS HÉROES SIEMPRE HAN SIDO JUNKIES, CRIMINAL, y KILL OR BE KILLED, ¡Imprescindible para todos los fans de BRUBAKER y PHILLIPS!

¡Y busca el próximo libro de la serie RECKLESS en octubre!

Dado que se trata de una obra inédita en España que acaba de publicarse en USA, planteo esta reseña completamente libre de spoilers.

En mi reseña de la primera novela gráfica de Reckless ya comentaba cómo el COVID cambió la forma en que Brubaker y Phillips planteaban sus obras, siempre con la vista puesta en una distribución tradicional, primero en formato de grapa, luego en tomo, softcover, hardcover, etc… Recordando la serie de novelas gráficas que Darwyn Cooke realizó de Parker antes de su prematuro fallecimiento, y las novelas de género negro que Brubaker leía con su padre de niño, planteó a su socio Sean Phillips la posibilidad de crear su propia serie de novelas gráficas en las que cada una cuente una historia autoconclusiva con el mismo protagonismo.

Ethan Reckless es un personaje que bebe mucho de la historia personal de Brubaker y sus aventuras muestran también muchas de sus obsesiones y temas fetiches que hemos leído en otras obras suyas previas. De igual forma, la localización de la historia en Los Ángeles de los años 80 tampoco es casualidad, al ser los años de niñez y adolescencia de Brubaker en los que los dramas y problemas de esa época más le marcaron.

Entrando en la historia, se nota que Reckless tiene vocación de perdurar en el tiempo. Un primer elemento interesante es que en contraste con el actual mundo del entretenimiento planteado a partir de largas historias-río que se cuentan en múltiples novelas o temporadas televisivas, Brubaker y Phillips plantean estas novelas gráficas como si de una novela de Parker o una película de 007 se tratara, es decir contando una historia cerrada autoconclusiva que sea satisfactoria en si misma y sin continuarás ni cliffhangers. De esta forma, obviamente si compras todas conocerás mejor al protagonista, pero puedes leer esta segunda parte sin haber leído la primera sin ningún problema. Lo cual es algo totalmente premeditado que casi lo convierte en una rareza.

Tras una primera aventura en 1981, en esta segunda novela gráfica Friend of the devil saltamos a 1985, un año en el como bien indica Brubaker el crack estaba empezando a hacer estragos en la sociedad americana, y sobre todo en la californiana. Aparte de la ambientación ochentera, la narración en primera persona y el misterio que Ethan Reckless tiene que investigar conectan con los principales clichés del género negro con los que Brubaker se siente super a gusto. Ethan es un héroe atormentado por su pasado al que la posibilidad de ser feliz le es extraña, y cuya investigación en seguida sugiere que no va a tener un buen final. Es por esto que toda la historia tiene una sensación de inevitabilidad trágica estupenda que también ayuda a que empaticemos (y un poco suframos) con el protagonista.

Friend of the devil tiene 144 páginas, y ello permite a Brubaker desarrollar la historia a su ritmo sin tener que caer en giros locos o cliffhangers impactantes para mantener interesado al lector. Curiosamente, al igual que en Reckless, la novela empieza con un momentazo super potente, para luego volver atrás para conocer la historia desde el principio en orden cronológico. Tras estas 4 páginas iniciales, encontramos dos grandes capítulos de 34 y 24 páginas respectivamente, claramente separados por dos páginas en negro que remarcan el cambio y permiten incluso que respiremos y pensemos en lo que hemos leído hasta el momento. A partir de ahí, la historia no frena hasta llegar a un climax que, aunque es lógico y hasta cierto punto razonable, acaba resultando un tanto anticlimático. Sobre todo teniendo en cuenta lo fuerte que comenzó la historia.

En todo caso, se nota que Brubaker y Phillips han creado a Ethan Reckless con la intención de ser un personaje recurrente al que volver cada poco tiempo para contar una nueva aventura. De hecho, Brubaker comenta en su newsletter que inicialmente habían planteado hacer tres novelas gráficas de Reckless antes de cambiar de registro, pero la escritura le dió nuevas ideas y el plan actual es hacer cinco novelas gráficas seguidas. Teniendo en cuenta el éxito arrollador de crítica y ventas, tampoco me extraña, la verdad.

Sean Phillips comenta que el cambio de la grapa mensual al nuevo formato de novela gráfica, incluso de un tamaño de 144 páginas como éste, le ha supuesto un chorro de aire fresco y novedad que le ha sentado de maravilla. Mientras que con las grapas mensuales tiene que dibujar páginas interiores, pensar la portada más icónica y plantear diferentes opciones hasta acertar con la definitiva, controlar las pruebas de impresión, etc… lo que de facto interrumpe constantemente su trabajo, ahora puede concentrarse todo el tiempo en dibujar, en la narrativa y la creatividad, lo que le ha ayudado incluso a aumentar su productividad. De esta forma, incluso descontando las páginas en negro que separan los diferentes capítulos, tenemos más de 120 páginas dibujadas en el periodo de cuatro meses que pasó desde la publicación de la anterior novela novela gráfica, lo que suponen más de 30 páginas al mes. Ya le gustaría al 99% de los profesionales del medio mantener un ritmo como el de Phillips en los últimos meses.

El resultado gráfico me parece más que notable. Phillips se encuentra en un momento de plenitud creativa increíble. Aparte de una perfecta ambientación en los años 80 en lo referido a vestuario, vehículos y edificios, sus páginas brillan ante todo en la narrativa y la fluidez de la historia, que se convierte en una experiencia inmersiva que no puedes dejar hasta que llegas al final. De hecho, un elemento de autor veterano es que no pierde el tiempo con elementos superfluos, cuando hay que crear fondos y elementos que resalten un detalle de los personajes y la ambientación, ahí está. Sin embargo, en otras muchas viñetas sólo encontraremos una figura, un plano medio o un primer plano, lo justo para la perfecta comprensión de la historia. Dado que la narrativa es perfecta, nunca te da la sensación que Phillips sea rácano o busque quitarse trabajo que tendría que hacer. Algo que sin ir más lejos sí le noté a Mike Deodato Jr. en The Resistance.

Esto me sirve para conectar con el carismático color que aplica su hijo Jacob. Parte del éxito de estas novelas gráficas se encuentra también en los colores pastel aplicados en la página que ayudan a transmitir una sensación atemporal. Aunque se siente actual en lo referido a la historia y los personajes, te creerías si alguien digera que se había publicado por primera vez hace 25 años. Y del mismo modo, dentro de 15 años seguiré leyéndola y no creo que me deje la sensación de que ha envejecido mal. Comentaba antes sobre la falta de fondos en algunas viñetas, pero eso creo que también se explica porque Sean da espacio a su hijo para que se luzca y sea su color el que cree la ambientación y el sentimiento que necesita la página en cada momento.

Está claro que en mi caso, Brubaker, Phillips y Phillips están predicando a un converso, pero gráficamente me encanta su obra y la sensibilidad que subyace.

En la reseña de Reckless comenté que NO le encontraba nada malo a esa novela gráfica y que pensaba que todo estaba estupendamente planteado y ejecutado. Sin embargo, si tengo algo menos bueno que comentar sobre Friend of the devil. Y no me entendáis mal, me ha gustado mucho todo lo que nos han contado. El pero que le veo viene provocado porque en el último medio año he aprovechado para volver a leerme la obra completa de Brubaker y Phillips para reseñar aquellos comics que por un motivo u otro aún no había reseñado. Criminal, Fatale, La escena del crimen, incluso me he leído en estas últimas semanas Gotham Noir, cuya reseña publicaré en breve.

Y en este sentido encontrarme en este Friend of the Devil otra historia ambientada en la industria de Hollywood y con una secta satánica de por medio me dió cierta sensación de repetición, de estar leyendo algo que no acaba de ser novedoso ni original. Y eso a pesar que realmente en su desarrollo Friend of the devil no tiene nada que ver con lo leído en The Fade Out, La Escena del Crimen y Fatale entre otras. Además, ya se que la segunda novela gráfica de un personaje por definición no puede ser novedosa ni original, independientemente de la historia que contara. Eso lo se. Y también creo que es normal que dado que Brubaker admite que los asesinatos de sectas satánicas de finales de los años 70 y 80 provocó un shock tremendo en la sociedad americana, eso le marcara a él también y sea algo que quiera reflejar en su obra. Sin embargo, lo que veo lógico desde un punto de vista racional, en lo emocional hizo que no conectara como debería con esta novela gráfica. Estando muy bien, que quede claro.

De hecho, incluso un detalle menor en la historia como que Ethan Reckless esté depresivo por la muerte de su padre, algo inspirado en la propia vida de Brubaker contado por él mismo en multitud de columnas en sus comics previos, también hizo que todo tuviera una excesiva sensación de familiaridad, como si de alguna forma esto ya lo hubiera leído.

En todo caso, reafirmar que me ha gustado mucho esta novela gráfica y que por supuesto voy a comprar la siguiente, DESTROY ALL MONSTERS, prevista para octubre, sin necesidad de leer su sinopsis. Entiendo que difícilmente nadie que no sea yo pueda sentir lo mismo que yo leyendo esta novela gráfica, teniendo en cuenta que no debe ser normal que un lector lea tantas obras seguidas de un mismo equipo creativo en tan poco tiempo.

Comparto algunas páginas del comic:

Friend of the devil es un nuevo éxito de Ed Brubaker y Sean Phillips, espero que mantengan esta consistencia y calidad durante muchísimos tiempo, yo les seguiré comprando encantado.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Friday 3 de Ed Brubaker, Marcos Martín y Muntsa Vicente (Panel Syndicate)

Un año después del inicio de Friday de Ed Brubaker, Marcos Martín y Muntsa Vicente, este pasado mes de abril se publicó su tercer número que cierra el primer arco de la serie. Comparto mis impresiones de este comic publicado en la web Panel Syndicate en la modalidad de paga lo que quieras.

PUNTUACIÓN: 8/10

El fabuloso equipo de Ed, Marcos y Muntsa está de vuelta con el capítulo final de nuestro primer arco. Friday intenta cruzar la ciudad durante una de las peores tormentas de nieve en la historia de Kings Hill mientras suceden cosas extrañas, el misterio se agranda y la vida de Friday quedará cambiada para siempre. ¡Y no es una frase hecha, de verdad que va a ser así!

Si aún no le habías echado un vistazo a Friday, ahora es el momento perfecto para probarlo. Recuerda, los tres capítulos están disponibles en inglés y español, y en formatos widescreen y de una sola página en panelesyndicate.com por el precio que desees pagar, ¡incluido cero!

Friday fue una de las pocas novedades comiqueras que disfrutamos durante el confinamiento y el primer estado de alarma del COVID, al publicarse su primer número en abril de 2020 a través de la web Panel Syndicate. Tuvimos que esperar hasta el pasado NOVIEMBRE para poder leer el segundo número, que resultó aún más interesante si cabe. Cinco meses después nos llega este tercer número que aunque cierra el primer arco realmente nos deja todos los frentes abiertos y un shock final que va a dar mucho juego.

Y cambiando mi orden habitual, lo peor de este comic no es el comic en si, sino la imposible periodicidad que hace imposible seguir esta serie en su formato de grapa digital. Pasaron 7 meses entre el primer y el segundo número, y ahora cinco entre el segundo y el tercero. Es una locura imposible para un lector como yo que normalmente prefiero las grapas antes que los tomos. Pero en este caso, tengo claro que me esperaré al tomo para leer de un tirón el segundo arco.

Una vez me he quitado este peso de encima, lo cierto es que el comic es una pasada sobre todo en lo referido al apartado artístico. Si, ha sido mucho tiempo, pero cada página de Marcos Martín con los colores de Muntsa Vicente compensan de sobra esta espera, porque me parecen una maravilla super detallista cuando tiene que serlo con una fluidez narrativa extraordinaria. Que además transmite el perfecto tono malrollista ante un mundo en la que los protagonistas realizan investigaciones sobrenaturales. La ventaja de publicar en la web Panel Syndicate es que además de por supuesto mantener los derechos de su obra, Brubaker y Martín no están constreñido con las limitaciones del comic impreso que obligatoriamente debe tener una extensión concreta. En este caso, el comic tiene 33 páginas, las justas para que Martín pueda contar la historia de Brubaker de la mejor manera posible.

Brubaker describía Friday como “Post-YA (Young Adults – literatura juvenil), que es un género que realmente no existe. Friday es una joven que pasó su adolescencia en su pueblo de Kings Hill siendo una detective adolescente, luchando contra el crimen y explorando misterios ocultistas, siendo la Watson para el Holmes del pueblo, el inteligente Lancelot Jones, convirtiéndose en su ayudante, compañera, mejor amiga y ¿algo más? Convertida en universitaria, Friday volverá a Kings Hill aprovechando sus vacaciones navideñas y recordará todo lo que dejó atrás.

Lo cierto es que el final de este número nos ofrece un shock super interesante, pero de momento Brubaker y Martín han puesto más empeño en presentar el mundo de Friday en Kings Hill y el tono de las aventuras que quieren contar, que en que pasen muchas cosas y la aventura en si sea interesante y te deje con ganas de seguir leyendo. De hecho, Brubaker comenta que en su primer borrador, el giro de este tercer número realmente lo planteaba para el final del primer número, que era un comic de 24-25 páginas. Sin embargo, a medida que el world-building fue creciendo y junto a ello la narración del “origen” de Friday, al final este giro ha acabado llegando tras tres números y más de 100 páginas de comic.

Digo esto pero al mismo tiempo quiero que quede claro que no parece mal que de momento este sea un comic de ambientación más que trama, ya que para que el protagonista funcione y empaticemos con el primero tenemos que conocerlo y entender su motivación, y es por esto que me encanta el ritmo pausado que han elegido Brubaker y Martín para este comic. De hecho, tengo claro que es gracias a este worldbuilding que los próximos números los vamos a disfrutar aún más.

Además, gracias a que estamos ante autores consagrados que entiendo que más o menos tienen la vida solucionada con sus otras obras, me gusta que puedan permitirse crear un comic como este que puede contruir su historia a su rimo y se nota no tiene los problemas a los que se enfrentan los típicos comics de Marvel o DC que tienen que darlo todo cada mes ante la amenaza de caída de ventas y una eventual cancelación al cabo de 10/12 meses. No se cuantos comics plantean hacer de esta serie, pero excepto catástrofe de ventas o que Martín se canse y prefiera hacer otros encargos, la historia va a desarrollarse hasta su final perfecto.

Además, hay que resaltar que Panel Syndicate publica sus comics en la modalidad “paga lo que quieras”, por lo que puedes leerlo de forma legal pagando cero €uros, de forma que puedes probarlo sin que te cueste nada. Una vez lo empieces, estoy seguro que querrás seguir leyendo y pagarás por los siguientes números, porque sin duda Brubaker, Martín y Vicente lo merecen.

Es una pena la periodicidad, porque Friday es sin duda alguna uno de los comics con mejor arte que actualmente puede encontrarse, en este caso no en las librerías, sino vía online. Por todo esto, hoy quiero recomendaros este comic, no os lo podéis perder.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de La escena del crimen de Ed Brubaker, Michael Lark, Sean Phillips y James Sinclair

Aproveché el inicio de 2021 para revisar los comics de Ed Brubaker y Sean Phillips sobre los que aún no había escrito en el blog, como Fatale o los comics de Criminal publicados en Image Comics. Así que mientras espero que se publique la segunda novela gráfica de Reckless, voy a analizar el primer trabajo de la pareja: La escena del crimen, miniserie de 1999 publicada en el sello Vertigo y en la que curiosamente Phillips no dibujó, sino que entintó al gran Michael Lark.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El investigador privado Jack Herriman ha visto demasiados cadáveres, pero esa es la maldición familiar, porque su tío es el más famoso fotógrafo de escenas del crimen desde Weegee. Recuperándose de un caso con mal final, Jack se lanza resolver el asunto de una persona desaparecida que tendría que ser fácil, pero que en cambio conduce directamente a los secretos y las mentiras de una extraña secta sexual.

La escena del crimen de Ed Brubaker y Michael Lark se publicó años antes de sus aclamadas etapas en Gotham Central y Daredevil que les consiguieron numerosas nominaciones a los premios Eisner.

En España Norma Editorial publicó esta serie en 2000 en un formato curioso medio camino de todo, al ser comics con tapa más rígida que agrupaban dos grapas USA. Posteriormente, Planeta publicó también un tono en tapa dura similar al que fue publicado en USA cuando Brubaker y Lark movieron sus obras a Image Comics.

He hablado tantas veces de Ed Brubaker y Sean Phillips que prefiero no repetirme. Su biografía más completa la podéis leer aqui.

Michael Lark es una autentica estrella del comic americano. Nominado al premio Eisner por su trabajo en Daredevil, Gotham Central, Batman Nine Lives y Terminal City. Ha ilustrado Terminal City: Aerial Graffiti, Scene of the Crime, y ha trabajado en varios otros títulos para DC / Vertigo, incluidos All-Star Comics, Superman: War of the Worlds, Sandman Mystery Theatre, The Invisibles y Legends. del Halcón. También dibujó la miniserie de Stephen King Dark Tower The Battle of Tull.

Lark comenzó en La escena del crimen una fecunda colaboración con Ed Brubaker que nos trajo a continuación etapas celebradas por crítica y público en Gotham Central o Daredevil. Actualmente está dibujando su serie de creación propia Lazarus junto a su otro gran colaborador, el escritor Greg Rucka.

La escena del crimen es una miniserie de cuatro números publicada en 1999. Ahora Brubaker, Lark y Phillips son profesionales de reconocido prestigio, y Brubaker y Phillips forman una de las parejas más celebradas en el mundo del comic americano mainstream, pero en el siglo pasado el noir era un género casi imposible de encontrar en las librerías especializadas, siendo una rara-avis para la época junto a comics como Sandman Mistery Theatre o Sam and Twitch entre otros.

Y lo cierto es que si algo es este comic es noir. Parece que Brubaker cubre todas las bases del género, un protagonista torturado por sus errores del pasado que nos cuenta la historia en primera persona, una investigación rutinaria a cargo de un detective que va a morder más de los que esperaba, y un mundo truculento en el que los inocentes suelen ser presa de depredadores sin escrúpulos. Además, Brubaker acompaña al protagonista, el investigador privado Jack Herriman , de un interesantísimo plantel de personajes secundarios, algunos de los cuales son estupendos, lo que indicaba que Brubaker tenía planes para la historia que iban más allá de esta primera miniserie.

Además me parece interesante que esta investigación gira alrededor de una secta de carácter sexual, algo que estuvo muy en boga en los años 80, y sobre lo que ha vuelto a escribir en otros comics suyos como Fatale o, más recientemente, en su novela gráfica Reckless. No tengo claro si este tema recurrente es debido a algún hecho de su vida real, o simplemente que quedó marcado en su infancia por los numerosos sucesos que protagonizaron estas sectas en los años 70 y 80.

El Brubaker de 1999 se muestra como un experto del género e incorpora además un tono de tristeza a la historia que encaja con estos personajes que han cometido muchos errores de los que responder. En este comic tiene además un detalle curioso y un tanto supérfluo, ya que marca en la página cada escena como si fuera un capítulo de un libro, algo que realmente es innecesario en un comic y que no hemos vuelto a ver en sus obras posteriores. De esta forma, la miniserie de cuatro números estaba a su vez dividida en 20 capítulos. Pero dejando aparte este detalle sin importancia, en La escena del crimen veremos elementos que Brubaker ha reflejado de una forma u otra en mucha de su obra posterior. Un trauma provocado por la falta de un familiar y el morboso atractivo que es el mundo del crimen y las muertes que provocan para los lectores, reflejado en la figura del tío de Jack, un famoso fotógrafo de escenas del crimen.

Lark dibujó y entintó el primer número, pero a partir del segundo sus lápices fueron entintados por Sean Phillips. Viendo la comparación del primer número respecto de los demás, diría que Phillips entintó de forma muy elegante sin tapar los lápices de Lark, permitiendo que las imágenes se sientan totalmente suyas. En estas páginas ya vemos al Lark super narrador que es hoy en día, un dibujante con un estilo poco corriente centrado en que todo aparezca en la página de la forma más realista posible y alejado de las poses y las splash pages espectaculares. En Lark todo es narrativa y sus páginas suelen estar bastante abarrotadas de viñetas, normalmente entre 6 y 10, planteando contar la historia de la forma más sobria posible, alejado de efectismos propios del comic de superhéroes. James sinclair fue el colorista de toda la serie y utilizó una palea de tonos apagados que recalcan el carácter realista de la historia.

El comic no tiene soluciones fáciles ni finales felices, quizá por eso deja tan buen sabor de boca y te deja con ganas de más. De hecho, resulta una pena que a pesar que DC / Vertigo anunció una segunda miniserie de La Escena del Crime, no llegó a publicarse, entiendo que porque Brubaker y Lark fueron ascendiendo en DC y recibiendo encargos cada vez más importantes.

Si tengo que ponerle un pero tras mi relectura de esta semana, diría que dentro que me ha gustado mucho La escena del crimen es casi demasiado noir, hasta el punto de casi verse venir todo lo que va pasando en el comic al ajustarse tan milimétricamente a los clichés del género. En todo caso, esto es un pero muy pequeñito para un comic super disfrutable hoy en día.

Comparto a continuación las primeras páginas del comic que seguro os engancharán:

La escena del crimen es noir en su estado más puro y a pesar de haber pasado más de 20 años desde que se publicó por primera vez, sigue siendo una excelente lectura por la que no pasan los años.

PUNTUACIÓN: 8/10

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