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Crítica de Cobra Commander 1 de Joshua Williamson, Andrea Milana y Annalisa Leoni (Image Comics)

Tras el estupendo arranque de la colección de Duke, el origen de los G.I. Joe se desdobla para ver también el origen de los villanos, un origen que además está conectado con los Transformers, al formar parte del Energon Universe de Skybound Entertainment, el sello de Robert Kirkman. Hoy toca hablar de Cobra Commander 1 (de 5), comic escrito por Joshua Williamson, con dibujo de Andrea Milana y color de Annalisa Leoni.

PUNTUACIÓN: 8/10

Estreno de la miniserie. El ascenso de Cobra comienza AQUÍ.

En un mundo en el que la organización Cobra aún no se ha formado, los siniestros planes de un hombre para utilizar la misteriosa sustancia alienígena conocida como Energon causan conmoción en todo el mundo. ¿Quién es el Comandante Cobra? ¿De dónde viene? ¿Y qué horrores planea desatar que sacudirán el mundo -y quizá el universo- hasta sus cimientos? El guionista JOSHUA WILLIAMSON (Superman, DUKE) y la dibujante ANDREA MILANA (IMPACT WINTER: ROOK) dan el pistoletazo de salida a la segunda de cuatro miniseries repletas de acción que presentarán lo mejor y lo peor que la humanidad puede ofrecer en el Universo Energon.

Cobra Commander es una miniserie de 5 números.

Compré los comics de G.I. Joe que Comics Forum publicó en los años 80 en España. Y en ellos y en los dibujos de la serie de televisión el Comandante Cobra no dejaba de ser un villano genérico super malvado sin matices. En cierto sentido, la parte débil de conjunto siempre era él, al tener más adelante otros villanos como la Baronesa, Destro o Storm Shadow que resultaban, dentro de no ser tampoco especialmente complejos, mucho más interesantes.

Llegamos al Universo Energón de Skybound, y lo primero que se me ocurre es que el sello de Robert Kirkman está acertando completamente con la construcción de este mundo compartido por humanos y robots gigantes. Un mundo en el que todavía no existen Cobra ni los G.I. Joe y que está lleno de conexiones orgánicas que enriquecen un montón la lectura sin resultar problemáticas de ninguna manera. Me parece super chulo que de alguna manera Duke conectaba su historia con los thrillers conspiranoicos, y en paralelo la sorpresa del origen del Comandante Cobra nos muestra que SI existe un mundo más allá de nuestra comprensión oculto de las sociedades occidentales. En este punto, el cambio del comic convirtiéndose en una ciencia ficción muy loca me ha resultado sorprendente, dando una complejidad al Comandante Cobra que igual antes no tenía al ser el típico villano con planes de dominación mundial. Y ojo que su objetivo también acabará siendo ese en este comic, pero de momento estamos en una fase muy inicial de su viaje iniciático. Un viaje de una persona amoral y asocial que hará lo que tenga que hacer sin importarle la cantidad de cadáveres va dejando en su camino. En el entretenimiento mainstream hay una tendencia en los últimos años de «humanizar» a los villanos. Esto es algo que hemos visto en multitud de comics Marvel, por ejemplo. Y de momento, me gusta mucho que NO sea el caso de lo que Joshua Williamson está planteando en este comic. Si algo queda claro leyendo este estreno es que estamos en la historia del villano, de una mala persona.

El comic tiene además un cameo de los Transformers que aparte de dar mucho juego en este comic va a tener muchísima importancia para el futuro del comic de Daniel Warren Johnson. Como decía al principio, estamos en un momento emocionante para los lectores en el que la interconexión está super bien planteada y resulta fácil de seguir, al estar hablando de tan sólo tres comics: Duke, Comandante Cobra y los Transformers. Porque Void Rivals es el mismo universo pero está ambientado en otros planetas y por tanto va más a la suya. Igual dentro de unos años el Universo Energón ha crecido tanto que la continuidad es complicada de seguir entre las diferentes colecciones, pensando cuando la franquicia mutante ha tenido cerca de 10 colecciones mensuales. Pero ahora mismo me resulta un lujo poder asistir a estos primeros pasos, sobre todo porque todos los comics están siendo super entretenidos y diferentes entre si.

Una parte importante del éxito del comic viene del apartado artístico, gracias al buen hacer de la dibujante Andrea Milana y del color de Annalisa Leoni. Milana y Leoni aciertan en el prólogo (que podéis ver abajo) transmitiendo la sensación de espacio desolado donde arranca la historia. Pero cuando el comic da un giro hacia la ciencia ficción, la imaginación desbordante de Milana resulta más interesante si cabe, con un color de Leoni enfatizando la ambientación de ciencia-ficción. En este comic hemos conocido el origen de las heridas que provocan que el Comandante Cobra lleve siempre su casco y un uniforme que le tapa completamente el cuerpo. Esto provoca una obvia falta de expresividad del villano protagonista, pero al tratarse de un villano cuyos actos van a hablar por él, no creo que vaya a ser un problema.

En algunos comics mainstream el dibujo no ayuda a la experiencia de lectura, pero Andrea Milana ha resultado una sorpresa super positiva que me hará estar atento a lo siguiente que publique. A la que ya conocía es a la colorista Annalisa Leoni (Oblivion Song), y su trabajo en este comic me parece que no baja del notable.

El objetivo de cualquier número 1 comiquero es provocar que el lector quiera comprar el siguiente. Cobra Commander es un gran éxito, porque confirmo que voy a seguir esta miniserie hasta su finalización. Aparte de lo interesante de esta historia, poder conocer nuevas conexiones con el Universo Energón es también la guinda de este estupendo pastel.

Comparto las primeras páginas del comic:

Cobra Commander es un comic estupendo centrado en el origen del villano que nos va a mostrar por qué los Joes deben estar preocupados por los planes de este asesino de masas en potencia. Muchas ganas de leer cómo continúa.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Action Comics 1061 de Jason Aaron y John Timms (DC Comics)

Jason Aaron está disfrutando el final de su contrato en exclusiva con Marvel. Tras empezar hace unas semanas Batman: Off-world junto a Doug Mahnke, tenía curiosidad por leer su primera historia de Superman, que ha empezado a publicarse en el Action Comics 1061, con el equipo artístico de John Timms (Young Justice, Superman: Son of Kal-El) y color de Rex Lokus.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¡COMIENZA SUPERMAN SUPERSTARS!

JASON AARON ESCRIBE SUPERMAN POR PRIMERA VEZ, ¡JUNTO AL ARTISTA FAVORITO DE LOS FANS JOHN TIMMS! ¡EL MAGO BIZARRO!

Jason Aaron escribe Superman por primera vez y se une al artista estrella John Timms para presentar una nueva y sorprendente visión del enemigo más extraño del Hombre de Acero. Cuando el doppelgänger de Superman descubre un oscuro secreto sobre sí mismo, se desata la versión más peligrosa de Bizarro que el mundo haya visto jamás.

No existen los malos personajes, sólo autores mediocres que no saben qué hacer con ellos. Este axioma es algo que tengo muy claro que es de aplicación para el mundo del comic mainstream americano. Y lo más destacado que para mi tiene este comic es la forma en que Jason Aaron consigue dar una nueva vida a uno de los villanos clásicos de Superman: Bizarro. Un personaje con el que nunca he conectado demasiado, en realidad. Aaron utiliza de forma novedosa una de las señas de identidad de Bizarro, ser el opuesto a Superman, para plantear un giro alucinante al vincular las mejoras de Bizarro con una de las mayores debilidades de Superman. Y este giro es algo que podría verse como una idea muy loca, pero sin embargo funciona de maravilla para esta historia. No es el único cambio que aplica a Bizarro, al añadir un elemento de pérdida personal que hace que las apuestas aumenten y que en parte sientas pena por la pérdida que ha sufrido.

Aparte de Bizarro, me gusta mucho la forma en que Aaron presenta a Superman / Clark Kent. Si algo queda claro con esta grapa es que Aaron sabe cómo hacer que el Hombre de Acero mole siendo fiel a la esencia atemporal del personaje. Además, cuando llega la acción, me flipa que el comic plantee una escala de poder a nivel cósmico, con unas páginas estupendas que resaltan la idea de «más grande que la vida» que deberían tener todas las aventuras de Superman. En lo referido al guion de Aaron, esta grapa me deja más que satisfecho.

En lo relativo al dibujo de John Timms, me gusta la forma en que dibuja a Superman y a Bizarro. Superman tiene un aspecto poderoso y protector, como se supone que tiene que lucir el Hombre de Acero en las páginas de un comic, mientras que Bizarro parece corpulento y tallado en mármol, con una tremenda sensación de amenaza. La narrativa de Timms también me parece correcta, ofreciendo un buen comic de superhéroes. Junto a Timms tenemos a Rex Lokus en el color, y creo que también hace un gran trabajo marcando el contraste entre el luminosos mundo de Superman con la oscuridad que se cierne sobre Metrópolis con la llegada de Bizarro. El color tiene que apoyar al dibujo y ayudar a la lectura y el disfrute del comic, y en ambos aspectos creo que Lokus saca buena nota.

Por ponerle un pero pequeñito, creo que Timms tiene la capacidad de convertirse en uno de los grandes dibujantes de pijameo a medida que mejore y crezca como artista. Digo esto porque el dibujo está bien, por ejemplo, refleja de maravilla la escala galáctica del combate entre Superman y Bizarro. Pero en algunas viñetas los personajes tienen poca expresividad y parecen un pelín demasiado rígidos. Esto no es un problema grave, y desde luego creo que a base de trabajar se mejora, cosa que Timms tiene más que asegurado.

Por ponerle otro pero a esta grapa, descubro que I. Bizarro va a ser una historia de tan sólo 3 números. En el lado positivo, la compra de estas dos grapas adicionales está más que asegurada. Pero en realidad me sabe mal que un concepto que podía dar tanto juego, sobre todo pensando en el estupendo cliffhanger con el que termina esta grapa, vaya a ser despachado en tan pocas entregas. En todo caso, este comic ha conseguido llamar mi atención, algo que para mi significa mucho pensando que hacía bastantes años que no compraba una grapa de Superman.

Comparto las primeras páginas del comic:

Buen arranque de la historia de Jason Aaron para Superman, me da dejado con muchas ganas de saber cómo continúa. Saber que se trata de un arco de tres números la convierte en compra segura.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de La zona de interés de Jonathan Glazer

La zona de interés del director Jonathan Glazer (Under the skin) es una película de mensaje poderoso gracias a una historia espeluznante que da una nueva vuelta de tuerca al exterminio nazi de los judíos.

PUNTUACIÓN: 7/10

El comandante de Auschwitz Rudolf Höss y su esposa Hedwig se esfuerzan en construir una vida de ensueño para su familia en una casa con jardín cerca del campo. (FILMAFFINITY)

Jonathan Glazer (1965) es un director de cine y guionista inglés. Nacido en Londres, Glazer comenzó su carrera en el teatro y ha dirigido videoclips para grupos como Radiohead o Jamiroquai, antes de dar el salto al cine. Ha dirigido Sexy Beast (2000), Birth (2004) y Under the Skin (2013) siendo La zona de interés es su cuarta película. Con La zona de interés, ganó tanto el Gran Premio como el Premio FIPRESCI en el Festival de Cannes 2023.

Glazer escribe el guion de la película. Aunque en los créditos aparece como basado en la novela del mismo nombre de Martin Amis, en realidad sólo utiliza la ambientación de una casa al lado del campo de concentración de Auschwitz, siendo la historia totalmente diferente. La película de 105 minutos de duración cuenta con fotografía de Łukasz Żal, montaje de Paul Watts y música de Mica Levi. La película se rodó en localizaciones cercanas al propio campo de concentración y se cuenta en la versión original en alemán.

El reparto está formado por actores alemanes, entre los que encontramos a Christian Friedel como Rudolf Höss, comandante del campo de concentración de Auschwitz, Sandra Hüller como Hedwig, esposa de Rudolf, Ralph Herforth como Oswald Pohl, Daniel Holzberg como Gerhard Maurer, Sascha Maaz como Arthur Liebehenschel, Freya Kreutzkam como Eleonore Pohl, Imogen Kogge como Linna Hensel y Johann Karthaus como Klaus Höss.

La zona de interés es una película perturbadora. Creo que resulta un enorme éxito que puede servir para remover consciencias en un mundo actual dominado por el egoísmo extremo. La premisa no puede ser más potente, y es de hecho lo mejor de la película. Pegado al campo de concentración y exterminio de Auschwitz el comandante Rudolf Höss y su esposa Hedwig tienen una casa de campo en la que crían a sus hijos como si fuera el paraíso ajenos al drama que se vive literalmente al otro lado del muro de su jardín. Y en realidad no son ajenos, ya que Rudolf es el responsable del exterminio y se esfuerza en mejorar la productividad de los hornos, mientras que Hedwig disfruta de los «regalos» de ropas y otros objetos sustraídos a familias judías y amenaza a una criada con que su marido la mandará a un horno por hacer mal su trabajo. Son perfectamente conocedores de lo que está sucediendo, lo que pasa es que no les importa. La degradación moral de esta pareja es trasladable a toda la sociedad alemana que luego hizo como si no supiera lo que estaba sucediendo a su alrededor. En este sentido, se resalta el papel de la mujer que si bien no realizó directamente los hechos, los conocía y estaba de acuerdo con lo que se hacía cuando salía beneficiada.

La vida de esta familia está llena de escenas banales repetitivas que no hacen más que poner de relevancia que no les importa nada de lo que pasa fuera de su propiedad. Reuniones de amigos con diálogos sin interés, excursiones con picnic incluido, baños en la piscina… todo sería normal si no fuera por la terrible anormalidad que sucede en el campo. Otro elemento terrible es ver el Holocausto desde los ojos de un burócrata para el que la muerte era un proceso industrial que optimizar. Esta mirada fría que se desprende de toda la narración ayuda a la potencia del mensaje, pero también me echó un poco para atrás como espectador mientras veía la película, aunque entiendo que es una decisión creativa totalmente buscada por parte de Glazer.

Glazer plantea un contraste terrible entre la vida bucólica de la familia con los ruidos terribles que se oyen al otro lado del muro, como gritos de dolor, disparos y alguna explosión. La película nunca muestra ninguna imagen del genocidio, pero tan sólo los sonidos ya ofrecen un mensaje terrible. Los únicos inconvenientes que sufre esta familia son hechos colaterales como que se ensucien cuando se están bañando en el río con una marea de cenizas tiradas al río. O el olor que comentan que despide el campo, o el ruido que generan los trenes que constantemente llegan al campo, se entiende que cargados de presos camino a su muerte. El exterminio está siempre presente, a lo que los adultos hacen oídos sordos.

La película me sirve también como crítica a nuestra sociedad actual. El egoísmo consciente de la sociedad es puesto a prueba en esta película, por ejemplo al ver que ante el ascenso de su marido que implica su traslado, su mujer Hedwig se niega a irse de su «paraíso», una casa construida con la muerte y el sufrimiento de una parte de la población que a esta mujer le da completamente igual mientras ella tenga esas posesiones materiales. Y aunque el pecado es por supuesto de los adultos, esta crueldad también acaba permeando en los niños. La escena en que el hermano mayor «putea» al niño pequeño puede verse como cosas de niños, pero en realidad tenemos a alguien más fuerte que disfruta con el sufrimiento de alguien que no puede defenderse. No creo que esta escena aparezca casualmente, esta intencionalidad la veo clarísima. Y me parece super interesante.

Aunque sea un poco off-topic, la película me recordó la historia de «se llevaron a los poetas pero no me importó porque no soy poeta. Luego se llevaron a X…. y así hasta que solo quedaba yo y cuando pedí ayuda, no quedaba nadie porque habían sido detenidos antes». He resumido la historia, pero creo que sabéis a qué me refiero. Algo que pasó en la Alemania Nazi y que está sucediendo a otro nivel en las sociedades occidentales. Es tremendo que ahora mismo se cancele a gente que pierde empleos por mostrar opiniones diferentes a las marcadas por el poder y el resto de la gente pensemos que mejor no meterse en determinados charcos de las redes sociales no sea que nos salpique. Hasta que no nos afecta directamente a nosotros, el dolor ajeno nos trae sin cuidado. Una degradación moral que se ve también estas últimas semanas en España con las actuaciones del gobierno de la nación.

La película presenta otros elementos perturbadores, empezando con un inicio de la película que es un fundido a negro de varios minutos en los que sólo escuchamos ruidos como si fueran extraídos de lo que se escuchaba en el campo. En este momento quiero destacar la potente música de Mica Levi que no busca crear una partitura «bonita» sino generar unos sonidos que ayuden a crear esta atmósfera malsana que sobrevuela toda la película. Y junto a la música, por supuesto el diseño de sonido de la película. También resulta chocante la puesta en escena, con una fotografía que plantea planos bellísimos, si no fuera por la estructura anexa a la casa. En este sentido, el poster de la película me parece brillante, al colocar sólo lo que Hedwig quiere ver a la hora de disfrutar su casa soñada, haciendo como si el holocausto anexo no estuviera teniendo lugar.

El mensaje de la película es super potente. Sin embargo, dentro de los elementos menos buenos, en realidad este mensaje podría haberse contado mejor con un cortometraje de 30 minutos, dado que la película acaba siendo un tanto redundante con este mensaje. La zona de interés es un proyecto de mensaje, y su mensaje es potente y merecía ser contado. Pero no acaba de funcionar como una narrativa que nos cuenta una historia, resultando algo hueca. De forma que lo único que hay es el mensaje, y todo lo demás acaba resultando repetitivo.

En este sentido, la parte final en la que Rudolf se muda a la ciudad y participa en reuniones de alto nivel del ejército nazi creo que provoca que se pierda el foco en lo que la película nos quiere contar, resaltando el elemento «burocrático» del Holocausto en un momento en que no era necesario ni adecuado, ayudando a la sensación que me dejó de que Glazer no supo como terminar su historia. La escena con imágenes modernas de limpiadoras limpiando varias estancias y objetos de los que ahora es el Museo del Holocausto en las instalaciones del campo de concentración de Auschwitz puede ser una forma diferente de mostrar las consecuencias del genocidio. Pero en mi caso me parece que es una escena bastante gratuita que no me funciona, dado que las limpiadoras están realizando un trabajo repetitivo y monótono en el campo. Estoy seguro (espero) que Glazer no quiere hacer un paralelismo entre este trabajo de las limpiadoras y el trabajo burocrático de Höss, pero en realidad es por esto que este final no me funciona.

Un elemento que no me ha gustado es que Rudolf Höss era obviamente una persona inteligente, y en la película él y su mujer son mostrados casi como si fueran retrasados mentales. O al menos esa sensación me ha dado a mi la película, aunque igual estoy equivocado. Esto me ha parecido un elemento bastante maniqueo (como es nazi es tonto o desde luego, simple), porque hubiera resultado aún más terrible tener a gente culta e inteligencia comportándose de forma terrible sólo por un interés egoísta. Por cierto, aparte de todo Rudolf engaña a su mujer con otra mujer, no queda claro si es una amante o una prostituta. O peor, una mujer prisionera del campo que sobrevive como puede. Esto muestra también la inmoralidad del protagonista que sin embargo repite una y otra vez lo mucho que ama a su mujer a su familia. Ni una cualidad positiva tiene, ¡qué crack!

La película plantea que también hubo gente buena. La madre de Hedwig va de visita y aparentemente se marcha sin avisar cuando descubre lo que pasa en el campo de concentración. Y una niña polaca dejaba comida durante la noche en los campos de trabajo para que los judíos tuvieran algo que comer. Pero en realidad son momentos que están mal contados y provocan más perplejidad que otra cosa. Puede suponerse que la madre al no poder cambiar lo que sucede se marcha para no ser cómplice del disfrute de la casa, pero es una suposición que hago yo, porque no hay ninguna explicación al respecto. En relación a la niña polaca, al terminar la película busqué información y vi que esta niña existió en la vida real. Pero la escena está contada como si fuera el negativo de una película, de forma que se ve apenas las siluetas de la acción nocturna. Puestos a buscarle una explicación, puedo especular que ante el pecado original de toda la sociedad alemana, los que se sitúan fuera del radar ni siquiera aparecen, son gente en los márgenes. Pero, como decía antes, son interpretaciones mías, porque las escenas no puedo decir que estén bien contadas.

Me gustan las películas que me hacen pensar, así que me ha gustado ver La zona de interés. Incluso sin conectar del todo con el envoltorio de este mensaje tan potente, me parece una película muy apreciable. No creo que la vuelva a ver, pero estimo que merece ser vista al menos una vez.

Comparto el trailer de la película:

La zona de interés es una película incómoda con un mensaje potente que sin embargo se queda más como un ejercicio artístico de estilo que una buena narrativa cinematográfica.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Veneno 17-23 de Al Ewing, CAFU y vv. aa. (Marvel Comics – Panini)

Tras la marcha de Bryan Hitch de Veneno, toca repasar mis impresiones de los últimos números de Veneno de Al Ewing, con dibujos de CAFU, Ramón F. Bachs, Sergio Dávila, y otros artistas, que han supuesto una nueva vuelta de tuerca al viaje de Eddie Brock y su hijo Dylan como Veneno.

PUNTUACIÓN: 7/10

¡Locura y más allá! Eddie Brock se ha enfrentado con muchos monstruos en su vida, pero ninguno tan terrible como el que ha nacido de su propia rabia: Locura. En este número, contempla el regreso de Locura al Jardín del Tiempo y en qué se convierte Eddie tras «Red Oscura».

Los números 17 a 23 de Panini incluyen Venom 17-25 USA, más las páginas correspondientes a Veneno del especial Free Comic-Book Day 2023: Spiderman/Venom One-Shot.

Tras Bryan Hitch, el artista español CAFU (Carlos Alberto Fernández Urbano) se convirtió en artista oficioso de la colección con el color de Frank D´Armata, que colorea toda la serie. CAFU ha dibujado los números 17, 18, 20, 21 (con Pere Pérez) y algunas páginas del número 25 USA, además del especial del Día del Comic Gratis.

Además de CAFU, Rogê Antonio dibuja el número 19 USA, Ramón F. Bachs el 22, Ken Lashey con Bachs dibujan el 23, Sergio Dávila con entintado de Sean Parsons el 24 y en el especial 25 tenemos además de a CAFU a Sergio Dávila con Sean Parsons, Ken Lashey y Julius Ohta.

Junto a esto, comentar también que Al Ewing guioniza todos estos números excepto el 23 USA que cuenta con guion de Torunn Grønbekk, que se encargará de guionizar la nueva etapa que empezará a partir del 26 USA con una nueva portadora del simbionte Veneno.

Veneno de Al Ewing parece un comic salido de la Marvel de los 70-80. Y pensando que toda su trama discurre con Eddie a través del tiempo, igual no es una idea tan descabellada. Y digo esto porque frente a la tendencia del comic mainstream actual de agrupar sus historias en arcos más o menos cerrados que ofrezcan una lectura satisfactoria en tomo, Al Ewing sigue con su historia río en la que no hay puntos en inicio (más allá del obvio, el primer número de su reinicio) y, sobre todo, no se le ve un final a la vista. En lo relativo a las colecciones de Marvel y DC que sigo, suelo esperarme a tener un arco completo para reseñarla, pero en el caso de Veneno he tardado mucho en decidir a hacer este artículo precisamente porque en estos meses no me encontraba nunca ese cierre de arco que me diera la oportunidad de hacerlo. Tener el especial 25 USA este mes en la edición de Panini me ha dado por fin ese momento.

A esto se le añade la complejidad de tener a dos protagonistas, que Ewing soluciona dividiendo el comic en dos. Unas grapas están centradas en la epopeya de Eddie a través del tiempo para recuperar su cuerpo y con ello su vida, intentando derrotar a su versión oscura futura Meridius, mientras que en otras grapas diferentes intercaladas su hijo Dylan sigue con sus aventuras en Nueva York en el presente, captando amigos para que se unan a su lucha, como es el caso del nieto de Norman Osborn.

Esta narración está resultando muy exigente para el lector. O al menos, para mi. Porque en las 9 grapas USA publicadas por Panini, además de la historia del Día del Comic Gratis, nos hemos encontrado con una distribución de 2 grapas para Eddie (números 17-18 USA) con el renacimiento de Eddie tras el cruce con Red Oscura, la siguiente (no. 19) centrada en Dylan contra Duende Dorado y la presentación de Flexo, otras 2 con Eddie (20-21) en las que controla a su versión oscura y enfadada de Locura, dos con Dylan (22-23) siguiendo con Flexo y una historia con Toxina con guion de Torunn Grønbekk, y las dos últimas (24-25) centradas por Eddie buscando apoderarse de la máquina del tiempo del Doctor Muerte para ir al futuro a enfrentarse a Meridius.

Esta distribución quizá es lo menos bueno de una historia que en todo caso se nota muy pensada por Ewing. Porque aunque deberían ser igual de importantes, en realidad la historia que me interesa es la de Eddie, de forma que las grapas intercaladas de Dylan aparte de estar peor dibujadas y tener muchísimo menos interés, provocan que se pare la narración de la historia principal. Hasta el punto que cuando volviamos tras una grapa de Dylan con Eddie me tenía que volver a leer lo anterior porque me encontraba despistado por lo contado hasta ese momento. Y diría que esto mismo lo siente también Panini al agrupar en una única grapa española (nº 21) dos grapas USA con dos historias de Dylan (nos. 22 y 23), para no parar dos meses la historia de Eddie. Y tengo claro que para Ewing sus dos protagonistas son importantes en su historia, y cuando llegue la convergencia de ambos resultará fundamental haber leído el viaje de Dylan igual que el de Eddie. Pero en mi caso me está provocando una dificultad inesperada para seguir esta colección, porque como digo el interés y el disfrute no es el mismo cuando protagoniza Eddie que cuando lo hace Dylan. Nada que ver.

En la parte de Eddie Ewing plantea soluciones narrativas alucinantes, como el momento en el limbo en que la acción se desdobla en dos realidades diferentes con dos finales diferentes para Eddie, una de las cuales conectando con el cruce de hace unos meses con Thor, mientras que la otra provoca el renacimiento de la consciencia de Eddie. Ver a Ewing jugando con la realidad y el tiempo me está resultando superchulo. Sin embargo, aparte del menor interés de Dylan, ver que Torunn Grønbekk parece que ha sido contratada para escribir estas historias resulta un bajón tremendo. Porque tras haberla leído en Jane Foster: Valquiria, Thor y Jane Foster y El Poderoso Thor veo a una escritora bastante mediocre, que a pesar de sus conocimientos en cultura nórdica cuenta sus historias de una forma que no las hace interesantes.

Otro tema es el apartado artístico. Que Bryan Hitch dibujara 16 grapas consecutivas de Veneno fue un hito alucinante. Sin embargo, tras la marcha de Hitch Marvel ha recaído en sus vicios actuales, iniciando un baile de dibujantes que me parece lamentable. Empezando por lo positivo, me gusta mucho CAFU, su narrativa y personalidad ayudan a que los comics protagonizados por Eddie molen mucho, trasladando las locuras de guion de Ewing a imágenes de forma modélica. Intentando mirar en positivo la situación, que Marvel dejara a CAFU el arco de Eddie y a otros artistas el de Dylan no es mala idea en principio. Sin embargo, al final tenemos que en 9 grapas USA CAFU sólo ha dibujado 4 grapas USA, más el especial del Día del Comic Gratis y algunas páginas del especial 25 USA. Muy poca producción. De hecho, me resisto a pensar que CAFU no pueda mantener un ritmo mensual de publicación ni 3 meses seguidos, de forma que estos cambios de dibujantes son cosa de Marvel, no del artista en cuestión. Aparte que tras dibujar el 21 USA, tendría que haber dibujado el 24 USA que volvía a estar protagonizado por Eddie, y sin embargo lo dibuja Sergio Dávila, que es muuuuuuy inferior. Luego en realidad no se puede decir que CAFU sea el artista «oficial» de Eddie Brock, es uno más de los diferentes artistas de paso que han pasado por esta cabecera. De hecho, compruebo en la solicitación que las próximas tres grapas las dibuja Julius Ohta, de forma que sus páginas en el especial 25 USA han servido de presentación en esta colección.

Y aquí viene lo negativo, porque Rogê Antonio, Ramón F. Bachs, Ken Lashey, Sergio Dávila con entintado de Sean Parsons y Julius Ohta dibujan el resto de números e historias de esta etapa. Y me gusta el estilo de Ramón F. Bachs, pero los demás artistas están a un nivel muy inferior al de CAFU. En especial, Ken Lashey es terrible. Y todo lo chulo que tenía la lectura inicial de esta colección con su consistencia artística se ha convertido en un sin-dios en el que no sabes lo que te espera en la siguiente grapa. Lo cual es la realidad actual en Marvel, pero no deja de ser un bajón que hace que la lectura no sea tan satisfactoria como antes.

Marvel ha decidido que Bryan Hitch siga realizando las portadas de Veneno, que he acompañado al artículo. Y dentro que las portadas me parecen modélicas y en general me gustan, en realidad me generan cierto rechazo. Porque Marvel intenta transmitir una consistencia artística que en realidad no existe en el interior. Y además, porque el Eddie Brock de Cafu tiene un feeling diferente al de Hitch, y sin embargo Marvel de alguna manera le desmerece al seguir anclados en lo que de facto es el pasado del personaje que no va a volver a páginas interiores. De hecho, no me sorprende que la portada del 25 USA (nº23 de Panini) sea la última de Hitch. (Por cierto, por eso mismo, que Cafu vaya a hacer las portadas de los números de Grønbekk y Ohta me genera la misma duda que estas de Hitch).

En general el Veneno de Al Ewing me gusta. Pero se me plantea un importante dilema de cara a los próximos meses. Y es que compruebo que Torunn Grønbekk se va a encargar de guionizar las tres próximas grapas USA, con dibujo de Julius Ohta, con una historia de Dylan que servirá de presentación de la Viuda Negra como la nueva Veneno. Y por lo visto hasta ahora ya digo que no conecto nada con Grønbekk, no creo que esta historia sea nada del otro mundo como ya no lo fue el número 23 USA. ¿Qué hago? ¿Me salto estas tres grapas y vuelvo para el 29 USA en el que Ewing y CAFU vuelven para seguir contando la historia de Eddie enfrentado a Meridius en el Jardín del Tiempo? La duda está ahí, aparte del problema de comprobar que tras las dos grapas de Ewing y CAFU empieza un crossover de Veneno y Matanza de nuevo con guion de Grønbekk y dibujo del terrible Lashey. Si empezamos con eventos mal vamos, la verdad.

Me resisto a no ver cómo cierra Ewing su historia. Eso me interesa. Pero la idea de comerme un montón de comics mediocres de Grønbekk con otros personajes que no sean Eddie me reconcome también. No tengo claro qué voy a hacer, pero que entre dentro de las posibilidades dejar de comprar Veneno ya muestra el problema que ha surgido en los últimos meses. Y ahora mismo no tengo respuesta.

Comparto las primeras páginas del número 17 de Panini:

Veneno de Al Ewing es un buen comic cuando tenemos a Eddie Brock de protagonista y cuando lo dibuja CAFU. Pero cae muchos enteros cuando la historia se centra en Dylan. Y sobre todo cuando no guioniza Ewing.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Rogue Sun vol. 1 de Ryan Parrott y Abel (Image – Norma Editorial)

Tras leer los primeros volúmenes de Radiant Black, me he animado a comprar otros comics del Massive-Verse, empezando con Rogue Sun, el comic de Ryan Parrott y Abel que muestra una nueva visión del concepto de legado superheroico y de la difícil relación entre padres e hijos.

PUNTUACIÓN: 7/10

ARRANCA UNA NUEVA SAGA SUPERHEROICA DENTRO DEL MASSIVE-VERSE

Ayer: El gran héroe de Nueva Orleans, Rogue Sun, fue asesinado. Hoy: el adolescente rebelde Dylan Siegel descubre que Rogue Sun era su padre ausente, Marcus… y que de él ha heredado la Piedra Solar que le concede poderes.

Con la tarea de proteger nuestro mundo de las fuerzas de lo sobrenatural (y resolver el asesinato de su padre), Dylan se verá obligado a aceptar al hombre que se ha pasado la mayor parte de su vida odiando.

¡Del aclamado guionista Ryan Parrott (Mighty Morphin Power RangersDead Day) y el artista revelación Abel (Harley QuinnCrimes of Passion) llega un misterio sobrenatural que explora la complicada relación entre padre e hijo e irrumpe con fuerza dentro del Massive-Verse!

Me ha gustado mucho el guion de Ryan Parrott de este primer volumen. Me parece que Rogue Sun es una fantástica idea que no deja de sorprender al lector y llevarle por caminos poco o nada explorados en el medio super heroico. Empezando porque los dos supuestos poseedores del poder de Rogue Sun, Marcus Bell y su hijo Dylan, que asumirá sus poderes tras su muerte en la primera escena del comic, son ambos gilipollas. Resulta terrible ver la justificación de Gwen, la madre de Dylan, a que su marido las abandonara: «Pensaba que tu padre nos dejó para protegernos, para no ponernos en peligro. Hasta que se casó por segunda vez y formó otra familia». Y al mismo tiempo, Dylan ha podido sufrir una infancia triste sin padre, pero eso no es excusa para ser un imbécil en el instituto que acosa a chavales más pequeños que él. Hay que ser muy valiente en presentar a los protagonistas desde una óptica tan poco favorecedora, y yo lo he agradecido un montón.

Al mismo tiempo, creo que Parrott ha creado un worldbuilding estupendo para Rogue Sun. Las impresiones de los protagonistas principales son las que son, pero al mismo tiempo diría por como se han contado las cosas que hay mucho más en el pasado de esta familia, y las nuevas revelaciones nos mostrarán a Marcus con una óptica trágica que confío le rehabilite parcialmente. La segunda familia de Marcus formada por Juliette y sus hijos (hermanastros de Dylan) Aurie y Brock son unos personajes geniales que ya han dado mucho juego y estoy seguro que lo seguirán haciendo en el futuro.

Y luego tenemos el efecto Invencible. Y es que Rogue Sun no da un segundo de respiro y en este mismo volumen tenemos la confirmación de la identidad del asesino de Marcus. Algo que en realidad es un WTF? de libro, pero a la vez tiene sentido y da otro momentazo que muestra lo jodido que lo tiene Dylan para ser el héroe que necesita Nueva Orleans. En lo relativo a la historia, Rogue Sun me ha encantado.

En el dibujo tenemos a Abel, que dibuja este tomo con las seis primeras grapas de la serie, excepto los interludios que tenemos en algunos números y que están dibujados por Francesco Mortarino. Junto a Abel tenemos a Simone Ragazzoni en las páginas de flashback del número cinco, y en el color tenemos a Chris O´Halloran en los cuatro primeros números y a Natalia Marques en los números 5 y 6. Y la verdad es que no me ha gustado demasiado.

El estilo de Abel es super montonero, no sabiendo narrar la historia de forma interesante en ningún momento y con unos diseños de los personajes muy muy flojos. Rogue Sun, como Radiant Black, sufre del virus de ser un comic publicado por una indy que no puede pagar bien a sus autores, por lo que la calidad de los que trabajan allí es cuestionable. De hecho, Image no paga, sino que publica comics en los que los autores conservan los derechos, de forma que también asumen los riesgos y tienen que pagar todos los costes.

El dibujo tira para atrás y no es nada atractivo a la hora de contar la historia. De forma que tengo que decir que el comic me ha gustado a pesar del dibujo. Ni el dibujo es dinámico, ni las figuras están mostradas de forma atractiva, destacando para mal también la falta de fondos en montones de momentos. Por no hacer, no siquiera las splash-pages son espectaculares. Abel es un artista muy muy flojo. Me gustaría pensar que hay margen de mejora a medida que siga Pero también creo que el color de Chris O´Halloran y Natalia Marques tampoco es adecuado, tapando el dibujo en muchos momentos y haciendo que las páginas parezcan «muteadas«, apagadas y con aún menos chispa de la que tienen los lápices de Abel.

A pesar del deficiente dibujo, la historia de Ryan Parrott me justifica de sobra la compra de este volumen. De hecho, si encuentro una buena oferta del segundo volumen, lo compraré inmediatamente.

Comparto las primeras páginas del comic:

Rogue Sun ha empezado de la mejor forma posible y me ha dejado con ganas de más, a pesar de un dibujo que no está a la altura de la historia. Con todo, me apetece saber cómo continúa la historia de esta familia super disfuncional.

PUNTUACIÓN: 7/10

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