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Crítica de 28 años después de Danny Boyle

Tenía ganas de ver 28 años después, la nueva película de Danny Boyle con guion de Alex Garland que continúa la historia de infectados que creó en la mítica 28 días después.

PUNTUACIÓN: 7/10

Años despúes de los sucesos de «28 días después» y «28 semanas después», el virus de la ira ha regresado y un grupo de supervivientes debe sobrevivir en un mundo asolado por hordas de infectados. Realizada con un iPhone 15 Pro Max y con la ayuda de numerosos accesorios especializados. (FILMAFFINITY)

Daniel Francis Boyle (Lancashire,1956) es un director y productor inglés. Es conocido por su trabajo en las películas Shallow Grave (1994), Trainspotting (1996), La playa (2000), 28 días después (2002), Sunshine (2007), Slumdog Millionaire (2008), 127 horas (2010), Steve Jobs (2015) y Yesterday (2019). Boyle fue productor de 28 semanas después (2007), secuela de su clásico de zombies, y vuelve con fuerza con esta continuación 23 años después de la película original.

Boyle produce y dirige esta película que cuenta con guion de Alex Garland (guionista habitual de Boyle y director de Ex-Machine, Aniquilación, Civil War y Warfare entre otras). La película de 115 minutos de duración ha contado con fotografía de Anthony Dod Mantle, montaje de Jon Harris y música de Young Fathers. El rodaje tuvo lugar principalmente en el norte de Inglaterra, en las regiones de North East y Yorkshire and the Humber. Uno de sus principales hechos distintivos tiene que ver con principalmente con un iPhone 15 Pro Max, recordando al rodaje de 28 días después con la videocámara digital Canon XL-1.

En el reparto tenemos a Alfie Williams como Spike, el hijo de 12 años de Jamie (Aaron Taylor-Johnson) e Isla (Jodie Comer), que irá primero con su padre en un rito de iniciación como cazador dentro de territorio infectado, y que luego intentará llevar a su madre en busca de un doctor que trate su enfermedad, el Dr. Ian Kelson interpretado por Ralph Fiennes. Edvin Ryding como Erik Sundqvist, un soldado sueco de la OTAN, Chi Lewis-Parry como «Samson», un imponente líder alfa de los infectados y Jack O’Connell como Sir Jimmy Crystal, líder de la secta de los «Jimmies» y superviviente del brote original, completan el reparto en sus papeles principales.

El género de zombies me gusta mucho, así que no es sorpresa que tuviera ganas de ver 28 años después. Entrando a valorar una película que me ha gustado, una de las primeras cosas que me han parecido curiosas es que Danny Boyle y Alex Garland parece que obvian la película de 28 semanas después, que ni fue dirigida por Boyle aunque si se mantuvo como productor. Si en la película de Juan Carlos Fresnadillo los infectados murieron de hambre en apenas unas semanas, lo que provocó el intento de recuperación de Londres, en esta película los infectados siguen viviendo tras todos estos años, manteniéndose eso si su cualidad de ser unos zombies corredores.

Danny Boyle es un director brillante a la hora de crear imágenes super impactantes. En el caso de estos 28 años después, una parte importante de este éxito está en el montaje de la película, que intercala imágenes perturbadoras en muchos momentos, o se recrea en la sangre y el gore en varias escenas en las que los protagonistas lanzan flechas a infectados y el estallido de sangre queda congelado en pantalla. Cuando terminó la película nos preguntamos si se notaba que la película estuviera rodada con un iPhone, siendo yo de los que pensaba que no. Desde luego, no como un elemento negativo de la película.

Si en 2002 los zombies corredores de 28 días después impactaron a los espectadores, la principal sorpresa y añadido de esta película son los infectados Alpha, seres a los que el virus de la rabia actúa como un chute de anabolizantes que les transforma en seres más grandes, poderosos y difíciles de matar. Estos alpha nos van a dar un par de momentazos muy fuertes en la película con su hobby de arrancar las cabezas de sus víctimas como si de predators se tratara.

Más que una película unitaria, me ha sorprendido la naturaleza episódica que tiene la película. Y es que 28 años después plantea varias historias que son casi independientes entre si. En la primera, Jamie (Taylor-Johnson) quiere iniciar a su hijo de 12 años Spike (Alfie Williams) en el trabajo de cazador / buscador de su comunidad, ubicada en la isla de Lindisfarne, una isla ubicada en la costa norte de Inglaterra unida al continente solo en momentos de marea baja por una calzada fuertemente fortificada. Jamie lleva a su hijo a territorio infectado para que se cobre su primera presa en la forma de un infectado. Su aventura se encuentra con varios problemas e imprevistos, siendo el peor cuando se encuentran a un alpha que quiere comérselos. Sin embargo, tras una misión compleja, ambos consiguen volver con vida a la isla.

La segunda parte empieza cuando Spike descubre la existencia de un doctor que podría tratar a su madre enferma Isla (Jodie Comer), lo que le hace empezar un segundo viaje aún más peligroso que el anterior. Sobre todo cuando el posible doctor Kelson es una persona enloquecida a la que ningún humano ha visto en muchos años, y el viaje les hace pasar por territorio alpha.

Como fan del cine de zombies, la verdad es que la película tiene momentos super potentes y algunos bastante chungos, pero globamente creo que ha saciado mi sed de este tipo de historias. El poderío visual de Danny Boyle sale super reforzado tras ver la película en pantalla grande.

Sin embargo, me ha costado conectar con una historia que en muchos aspectos plantea el típico «gente tonta haciendo tonterías» como motor de la historia. Si Spike no hubiera ido nunca a «tierra firme» infectada, tendría algo de sentido que se fuera con su madre enferma que apenas puede andar a buscar al doctor. Pero que lo haga tras una misión en la que casi muere, y si no lo hace es gracias a su padre, es completamente una tontería ridícula. Y si, tengo claro que sin eso no hay película, pero me llama la atención que un guionista super inteligente como Garland (y el propio Boyle) tengan que acudir a estas «trampas» porque no se les ocurren otra forma mejor de hacerlo.

La película tiene otro problema grande, que es que no acabo de creerme este mundo 28 años después del primer estallido del virus de la rabia. Empezando porque los infectados hayan sobrevivido tanto tiempo, incluso naciendo nuevos niños infectados. De nuevo, esto es un problema pequeñito, porque tengo claro que sin eso no hay película. Pero dentro de este mundo con recursos super escasos de 28 años después, me parecía super imposible que por ejemplo Jamie no recuperara las flechas con las que había matado a infectados. (¡Si hasta Daryl lo hacía en The Walking Dead). Incluso pensando en que la sangre de los infectados mancha la flecha, pensar que algo tan valioso se deje sin más en el bosque me volaba la cabeza cada vez que pasaba. Porque me muestra a unos creadores que no han pensado del todo bien este mundo.

La llegada de unos soldados suecos varados en Inglaterra al estropearse su barco también ofrece varios momentos de «gente tonta…» super decepcionantes, al disparar en modo ráfaga malgastando munición escasa cuando deberían ser quirúrgicos en su enfrentamiento con los infectados. Aunque visualmente ya digo que hay momentos chulísimos, también me sucedía que esas escenas resultaban inverosímiles. Y eso es un problema.

Cuando Spike y su madre llegan hasta el doctor interpretado por Fiennes tenemos algunos de los momentos más potentes de la película con el monumento que ha creado para los muertos, realizado con calaveras de personas fallecidas. El papel del personaje de Ralph Fiennes me parece super interesante y añade un elemento excelente, si bien comete también alguna locura ridícula cuando duerme a un alpha y no le mata, algo que es de nuevo ridículo. Como digo, en lo relativo a la historia, junto a cosas muy chulas siempre me encontraba otras que me costaban digerir, y que provocan mi sensación de decepción.

Y a todo lo anterior hay que sumar un último aspecto que este si considero lamentable. En lugar de plantear una película con una historia con principio y final, lo mínimo que se exige cuando se va al cine a ver una película, Boyle y Garland deciden NO terminar la historia, dejando la historia en un cliffhanger absoluto.

Tengo que decir que había leído la intención de Boyle de crear una trilogía de películas de la que esta 29 años después sería la primera parte. Y también a la vez que esta película habían rodado casi en secreto su continuación. Pensando que el protagonista Alfie Williams es un chaval que tiene que crecer, tiene sentido rodar la segunda película a la vez para que no crezca entre rodajes y no cuadre con que la segunda película tenga lugar justo a continuación del final de esta. Desde un punto de vista logístico, es algo que se entiende.

Pero lo que no tiene un pase es que la película podría haberse planteado con un final que diera la sensación de historia cerrada de forma satisfactoria. Y sin embargo, Boyle creo que mete la pata con el final abierto en medio del meollo con que termina esta película. Incluso sin cambiar nada, simplemente jugando con el montaje y tomando la misma solución que planteó Ryan Cloogler en Los pecadores, terminando la película en un momento concreto para luego colocar el epílogo como una escena extra entre los créditos de la película, la sensación con que me hubiera dejado la película hubiera sido radicalmente distinta. Esto en realidad sería copiar la narrativa de Marvel Studios, que plantea las claves de las siguientes películas en las escenas entre y post-créditos. Y no se si esto les da vergüenza porque sería admitir que Marvel Studios planteaban buenas ideas en la parte de narrativa serializada.

Creo que los estudios y directores como Danny Boyle se equivocan completamente con estos no-finales. Hasta ahora, la principal diferencia del cine con la televisión es que el cine ofrecía una historia completa con inicio y final. Incluso las películas de Marvel Studios, tan criticadas por gente que no sabe de lo que habla, acertaban en este aspecto ofreciendo historias con principio y final satisfactorio, que luego dejanban tramas que serán desarrolladas más adelante. La actual moda / obsesión de los estudios de crear franquicias está provocando situaciones ridículas como en Fast X (de la que 2 años después de su estreno aún no se sabe cómo o cuando va a rodarse la continuación). Que se repite en esta película al no ofrecer un final satisfactorio me parece una tomadura de pelo.

El modelo de exhibición de películas en los cines está en crisis dado que mucha gente prefiere quedarse en casa viendo cine y series en streaming. Plantear películas sin final es la forma más rápida que puedo imaginar para echar de los cines a los pocos que aún vamos. Porque para tragarme una película sin final, incluso con las cosas destacables que tiene esta película, mejor me hubiera quedado en casa y cuando estrenen la historia completa ya si eso ya las veré en casa. Me parece un error de bulto que al final quien lo va a sufrir son los cines, cuando noten que cada vez va al cine menos espectadores.

28 años después me estaba gustando incluso con las pequeñas trampitas en la historia. Pero este no final me ha dejado con las peores sensaciones posibles. Muy mal, Boyle.

Comparto el trailer de la película:

28 años después está bien hasta que comete el pecado de dejar la historia sin final. Una moda terrible que acabará pasando factura a la industria.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Namor: El último rey de Atlantis 3 de Jason Aaron, Alex Lins y Paul Davidson (Marvel Comics – Panini)

Último número de la miniserie Namor: El último rey de Atlantis de Jason Aaron, Alex Lins y Paul Davidson. Una serie que busca dar un nuevo rol al hasta ahora Señor del mundo submarino del Universo Marvel.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡La conclusión! ¿Quién será coronado como el Último Rey de Atlantis? La batalla final de la Guerra Mundial Marina prepara el escenario para una visión completamente nueva de Atlantis. ¿Dónde deja eso a Namor? ¿Quedará algún lugar en los océanos para el Hombre Submarino?

Este número de Panini incluye Namor 6-8 USA, y significan el final de esta miniserie.

En los últimos años, Marvel está usando a Jason Aaron para cambiar el statu-quo de personajes clásicos de la casa. Lo hizo con Punisher, con un comic cuyo objetivo editorial de retirar de la circulación a Frank Castle era vergonzoso, pero que Aaron se las apañó para entregar un comic super entretenido. En el caso de Namor, la clave de la historia era convertir a Namor en el defensor del mundo submarino desligándolo a los conceptos de «monarquía» o «realeza» que hasta ahora le han acompañado. Un empeño en Namor para el que Jason Aaron vuelve a aprobar con nota.

Aaron ha planteado una historia en la que Namor tiene que romper con un ciclo de violencia que acompaña a Atlantis desde mucho antes que él naciera. Una violencia que se inició con la propia creación de la sociedad submarina por parte de su Dios Neptuno y que cada monarca antes que él se ha encargado de perpetuar. En muchos sentidos, esta historia de Aaron es una crítica hacia los extremismos religiosos tanto como un intento de quitar de la ecuación del personaje la figura de la Monarquía. Algo que conseguirá si evita que ninguno de los 7 pretendientes a su trono consiga su objetivo. Frente a una sociedad submarina construida sobre el conflicto y la guerra, Namor conseguirá poner la primera piedra a una nueva sociedad en la que se escuche y se tenga en cuenta a todos los ciudadanos, incluso los más desfavorecidos.

Aaron ha planteado un relato épico que podría decirse que enlaza con las historias mitológicas. Los textos del escritor se recrean con la gran cantidad de lugares, seres y culturas submarinas, creando cuadros de texto super recargados que funcionan en el contexto de esta historia mítica y super épica. Ver a Namor enfrentarse solo contra los 7 ejércitos de los pretendientes al tronos tiene una épica al nivel del Abismo de Helm, con el añadido de plantear una lucha en la que no quiere matar a nadie. Leyendo la historia en su conjunto, creo que Aaron ha realizado un trabajo increíble.

Me gusta mucho el trabajo de Aaron. Siempre me ha gustado. Y me parece interesante que sea capaz de plegarse a los deseos editoriales y a la vez escribir una buena historia. Al mismo tiempo, desde cierto punto de vista este es un comic plagado de elementos woke, pero Aaron consigue plantear una historia brillante sumamente entretenida que te atrapa sin que parezca que busca predicar una ideología desde un púlpito. Que es lo que lamentablemente sufrimos con cada vez más frecuencia en los comics Marvel.

Namor el último Rey de Atlantis es ante todo un comic de aventuras que te hacer querer saber cómo continuará la historia y que consigue atrapar al lector resaltando la figura de héroe caído que debe aprender de sus errores pasados si quiere levantarse hasta convertirse en el héroe que estaba destinado a ser. Pero dicho esto, no es ninguna sorpresa que en medio de la guerra de los 7 reinos subacuáticos, la única pretendiente al trono «buena» con las correctas cualidades morales sea una mujer, Kailani de los Mares Secretos. Mientras los demás reyes son belicosos y violentos, ella busca el bien de la gente corriente dado que no pertenece a la nobleza. Nacida en la pobreza, ha vivido las injusticias cometidas por el abuelo de Namor contra el pueblo llano. Y representa el elemento de «el pueblo levantándose contra los poderosos» al mismo tiempo que es un personaje femenino fuerte que conecta con las modas actuales.

De igual forma, Marvel quiere acabar con la idea de monarquías en el Universo Marvel. T´Challa renunció al trono de Wakanda y planteó un gobierno democrático y ahora le llega el turno a Namor y Atlantis. Desde el punto de vista de un activista «progresista» americano, las monarquías son dictaduras inaceptables que no escuchan las necesidades del pueblo, y eso es justo lo que Aaron ha planteado en este comic. Que el héroe sea un Rey justo que busca lo mejor para su pueblo mientras lo defiende de todo tipo de amenazas carece de importancia dado que sufre el pecado original de su derecho de nacimiento. Como si el comic fuera el mundo real y no una historia ficticia idealizada. La idea es ridícula a poco que una persona no fanatizada se pone a pensar en ello, pero eso es lo que Marvel ha decidido para el presente, es lo que hay.

Por suerte, lo importante de este comic no es si esos elementos woke existen, sino si Aaron los utiliza dentro una historia satisfactoria que atrapa al lector. Y la historia no va de eso, sino que mantiene esos elementos en el subtexto mientras nos atrapa con la figura trágica de NAMOR. Como siempre, lo importante no es la herramienta o el tema que toque la historia, sino lo que el escritor hace con ello. Gracias a lo gran escritor que es, Aaron nos ha dado un comic super recomendable que me ha gustado mucho.

El dibujo de Paul Davidson, que se encarga de la parte del presente, me ha gustado muchísimo más que el de Alex Lins, que dibuja los momentos de flashback y una parte del epílogo. El trabajo de Davidson tiene una personalidad muy potente y triunfa con la creación de los seres que pueblan los 7 reinos submarinos. También me ha gustado la forma en que plantea la épica y el elemento mitológico que tiene la historia de Aaron, ofreciendo unas páginas super espectaculares. Lins sin embargo tiene un cierto feeling a Silver Age que funciona bien en el contexto de que la parte del origen de Namor, pero que flojea por la falta de detalle que aporta a los personajes. Globalmente, aunque un dibujante me ha gustado mucho más que el otro, termino el comic bastante satisfecho del apartado gráfico. Destacar además el color de Neeraj Menon y las potentes portadas de Alexander Lozano para esta serie. Portadas que acompañan la reseña y me parece que ayudan a transmitir la idea de historia mitológica.

Namor el último rey de Atlantis me parece un gran comic que creo que puede gustar a fans veteranos o lectores novatos del Universo Marvel comiquero. Me gusta mucho el final y lo que plantea para el renovado reino de Atlantis y el propio Namor, Dicho esto, me genera cierta duda lo que Marvel va a plantear a continuación. ¿Algún escritor de Marvel se va a atrever a retomar la historia donde la ha dejado Aaron? ¿O este comic va a significar que Namor descanse unos años en el limbo comiquero mientras alguien piensa qué hacer con él y vuelve a cambiar el statu-quo actual? Igual me equivoco, pero me da que nos vamos hacia la segunda opción. Aaron es el único guionista que ha utilizado de forma regular a Namor en los últimos años (aunque no he leído los 4F de Ryan North y no se si los ha utilizado), y no acabo de ver a nadie con algo que contar del personaje.

Espero que este comic haya sido un éxito de ventas y de crítico, y que eso ayude a que Marvel se plantea nuevas historias de Namor y no caiga en el sueño de los justos. Veremos qué anuncios tenemos en el futuro.

Comparto las primeras páginas del comic:

Namor: El último rey de Atlantis me ha parecido un comic estupendo que ha redefinido al personaje y al mundo submarino del Universo Marvel. Veremos qué sucede a partir de ahora y sobre todo, quien se atreve a retoar la historia donde Aaron la ha dejado.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de 28 semanas después de Juan Carlos Fresnadillo (Disney+)

A modo de previa al inminente estreno de 28 años después en los cines, volví a ver 28 semanas después, la película del director español Juan Carlos Fresnadillo secuela de clásico del género de zombies 28 días después de Danny Boyle.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Seis meses después de que la propagación de un virus haya devastado las Islas Británicas, el ejército de los Estados Unidos declara que, vencida la epidemia, ya se puede acometer la reconstrucción del país. Los evacuados regresan entonces al país y las familias se reúnen de nuevo. Sin embargo, el virus aún no ha sido destruido y es más peligroso que nunca. (FILMAFFINITY)

28 semanas después es la continuación de 2007 del clásico de cine de zombies 28 días después dirigida por Danny Boyle y escrita por Alex Garland. Para esta continuación Boyle no pudo dirigirla al estar ocupado con el rodaje de Sunshine (2007), película también con guion de Garland. Boyle se mantuvo como productor ejecutivo, con el productor de la primera película Andrew Macdonald también involucrado en esta continuación. Garland eligió al director español Juan Carlos Fresnadillo (Tenerife, 1967) para dirigir esta película, tras quedar impresionado del trabajo de Fresnadillo en la película Intacto (2001), protagonizada por Leonardo Sbaraglia.

Fresnadillo de involucró completamente en la película. A partir del primer guion escrito por Rowan Joffé, Fresnadillo y sus colaboradores E.L. Lavigne y Jesus Olmo reescribieron completamente la historia de una familia que vuelve a reunirse tras los inicios de la reconstrucción de la sociedad en Gran Bretaña. La película de 99 minutos de duración cuenta con fotografía de Enrique Chediak, montaje de Chris Gill y música de John Murphy. Con un presupuesto de 15 millones, recaudó más de 60 en las salas comerciales, siendo además un éxito en la venta de DVDs, demostrando el tirón del género de zombies.

En el reparto tenemos a Robert Carlyle como Don, el padre de Tammy (Imogen Poots) y Andy (Mackintosh Muggleton) y marido de Alice (Catherine McCormack). Rose Byrne como Scarlet, una oficial médica estadounidense, Jeremy Renner como Doyle, un francotirador de la Fuerza Delta, Harold Perrineau como Flynn, un piloto de helicóptero e Idris Elba como Stone, un general estadounidense que supervisa el Distrito Uno, completan el reparto en sus papeles principales.

Antes de empezar mi opinión sobre la película, quiero avisaros que dado que hablamos de una película estrenada hace 18 años que todo el que ha querido verla lo ha podido hacer en Disney+ desde hace años, esta reseña va a ser FULL SPOILERS. Seguir leyendo bajo vuestra responsabilidad.

28 semanas después es una película con un montón de cosas super chulas. Empezando por un prólogo acojonante, en el que Don huye de la casa de campo donde se había refugiado con su mujer Alice, a la que abandona presa del pánico. La escena es un prodigio de tensión y dramatismo, con unos momentos bestiales como la icónica escena de Don corriendo por el campo perseguido por decenas de zombies mientras se dirige al río. La imagen de Alice mirando por la ventana mientras Don la abandona también es una pasada. Dentro de la brillantez de este prólogo, del que se dice que Boyle participó en su rodaje, quizá es necesario comentar que posiblemente sea lo mejor de la película, de forma que 28 semanas después da sensación de ir de más a menos.

Me parece curioso cómo la percepción ante este hecho ha cambiado en los espectadores durante estos 18 años. Recuerdo que cuando vi la película en el cine y la comenté con amigos, la idea general era que Don era un cobarde asqueroso que merecía morir por abandonar a su mujer, siendo este su «pecado original». Claramente Fresnadillo y su equipo de guionistas también plantean un efecto moralizante al hacer que el cobarde de la primera escena acabe sufriendo aquello de lo que escapaba. Un elemento moralizante está presente en todo el cine de terror.

Sin embargo, la llegada de The Walking Dead y otras historias y videojuegos de zombies (por ejemplo, pero no solo, The last of us) ha provocado que en la actualidad se imponga una visión más pragmática y egoísta de la vida en medio de un apocalypsis zombie. Viendo la escena, una vez Don y Alice son separados, él no tenía forma de salvarla sin ser mordido. Pensando en que en este tipo de historias los altruistas son quienes mueren primero, cosa que también veremos más adelante en esta película, creo que la visión hacia Don ya no es tan negativa como hace 18 años. En general se entiende mucho mejor que tenga un ataque de pánico y escape para salvar la vida. Esto no le convierte en un ser horrible, simplemente en una persona con las flaquezas que tendriamos todos.

Los zombies de 28 días / semanas después son transformados en segundos tras entrar en contacto con la sangre o saliva de un contagiado. Eso y que son corredores son las principales características de estos monstruos. En la parte del guion, me parece que la primera parte presenta las ideas más interesantes, como el hecho que tras 5 semanas sin alimento, la mayorías de zombies murieron de hambre. Pensando que una persona sólo puede estar ¿2/3 días? sin beber agua, tiene sentido que el cuerpo físico de los zombies muera, aunque siga siendo un arma bacteriológica a punto de estallar. Esto es una idea muy interesante. Que ello sea aprovechado para iniciar la reconstrucción me parece otra idea brillante con la que da inicio la película.

La otra gran novedad de 28 semanas después que marca su principal separación respecto a otras películas de género es el personaje de Alice. Una persona inmune al virus que no murió tras ser abandonada por Don, y que sobrevivió hasta ser encontrada por sus hijos. Frente a la visión utópica de la persona inmune como ser clave para encontrar una vacuna o cura, la película abraza el nihilismo extremo y nuestra que Alice es portadora del virus y en realidad es la que provoca el nuevo estallido de forma involuntaria, al ser besada por su marido y transmitir el virus con su saliva. Esto me parece brillante y explicaría como el virus pudo extenderse fuera de Gran Bretaña por todo el mundo, como se sugiere en el final de la película. Un desastre sin duda provocado por la decisión errónea del piloto Flynn de llevar a Francia a los hijos de Don y Alice, Tammy y Andy, tras ser mordido el niño por su padre y ser portador del virus.

Aunque el General Stone es visto como «el malo» que ordena el exterminio de la población de Londres una vez empieza un nuevo estallido del virus, en perspectiva te das cuenta que estaba haciendo lo correcto. Él tenía razón y la oficial médica Scarlet se equivocó debido a su buenismo. Unas buenas intenciones que han provocado la extensión del apocalipsis zombie por todo el mundo. En lugar de plantear llevarse a los niños a Francia debería haberlos llevado a las instalaciones militares americanas, porque esa decisión entiendo que es lo que provoca la expansión del virus por el continente europeo.

Por cierto, no recodaba que Jeremy Renner aparecía en la película interpretando al francotirador Doyle. Y la verdad es que me gusta mucho su presencia en pantalla, ofreciendo el carisma que ya en ese momento de 2007 todos sabiamos que tenía. Pensando en las fechas de producción y rodaje, diría que esta película se rodó antes que Renner fuera contratado por Marvel para interpretar a Clint Burton, en el que fue uno de los muchos castings acertados que hizo Marvel Studios en esos primeros años. Su muerte resalta la idea de que las personas altruistas mueren primero, al poner la vida de los niños por delante de su seguridad.

Pensando en otros aspectos de la película, creo que es un acierto que los hijos de Don y Alice sean unos críos guays que no quieras ostiar. Tam y Andy son unos chavales con los que empatizas y quieres proteger, a pesar del hecho de abandonar una zona de cuarentena para ir a buscar una foto de su madre, a la que creen muerta, a su casa a kilómetros de distancia. Este es un momento clave de la película que tiene que pasar o si no, no hay película, dado que es en ese momento cuando encontrarán viva a su madre malviviendo en el sótano. Y podría decirse que dado que estuvieron en Canarias de vacaciones y no vivieron el apocalipsis zombie, no saben a lo que se enfrentaban y por eso se marcharon con esa facilidad. Pero diría que es una de tantas muchas conveniencias que tiene la película. Algunas mejores que otras.

Otro de las cosas más positivas de la película es su ajustada duración inferior a los 100 minutos. Me gusta que la película vaya al grano. Tras el caos de estallido zombi, la película nos deja buenos momentos con la muerte de Renner, por ejemplo, o con la escena por el metro de Londres en la que Scarlet acaba muriendo y los niños se mueven sin ver nada ayudados por el visor del rifle de Doyle.

Visualmente, 28 semanas después sigue teniendo momentazos super chulos. Sin embargo, reconozco que por ejemplo el bombardeo del Distrito Uno no es uno de esos momentos, con una expansión del fuego y la destrucción que no ha envejecido demasiado bien. En esos momentos de pánico, entiendo el uso de la «cámara en mano» como herramienta narrativa que ayuda a transmitir el caos del momento. Sin embargo, esos momentos de «no se sabe qué está pasando» ahora me indica que era un truco más o menos apañado para tapar carencias presupuestarias, al mostrar todo con planos super cortos y casi nunca generales. No diré que queda horrible, pero si que se nota el truco. Dicho esto, en realidad estos aspectos tienen un pase.

Con lo que no puedo conectar es con las chorradas y absurdeces de la historia, que es el verdadero problema de la película y lo que impide que la disfrute. De hecho, tras volver a ver la película en Disney+ entendí por qué no había vuelto a verla desde que la vi la primera vez en el cine cuando he visto innumerables veces El amanecer de los muertos o 28 días después.

Hay una obviedad clara en películas de género. Si no hay estallido zombie no hay película. Pero dentro de la obligación de que eso pase, la ejecución, el como y por qué sucede, es bastante mejorable. Hay una primera chorrada muy grande que es más o menos aceptable, entrando en el apartado de «cosas convenientes necesarias para poner en marcha la acción»: Que Don trabaje en mantenimiento y tenga acceso a zonas restringidas. Lo que es menos aceptable es que Alice esté en aislamiento y sea portadora del virus zombi y no tenga vigilancia, lo que permite a Don entrar en la sala de contención y convertirse en zombie tras besar a su mujer. Hasta ahí podemos aceptar estas conveniencias. Lo que es una trampa grosera del guion es que Don convertido en zombi pueda salir de esta zona de aislamiento para la que se necesita una tarjeta magnética que no sabe utilizar. Terrible. Esta chorrada sumada a otras que se suceden a partir de ese momento de alguna manera me arruinaron el visionado e impidieron que disfrutara de la película. De hecho, el estallido empieza porque Don entra en una sala con centenares de civiles a la que no debería haber podido entrar por lo mismo que no debería haber podido escapar de la sala de aislamiento en primer lugar, dándose un festín con la gente indefensa. Esto para mi es un problema, porque no hay nada que odie tanto en una película como una historia que no tiene sentido en un elemento esencial.

Tras este visionado y pensando en mis vacaciones del año pasado en Londres me he dado cuenta de otra cosa. Y es que cuando Doyle, Scarlet, Tam, Andy y otro civil que es carne de cañón escapan del Distrito Uno, tienen la misión de llegar a Regent Park para ser recogidos por el helicóptero de Flynn. En ese momento hay varios planazos con ellos caminando por calles famosas y cerca de monumentos, el Parlamento, etc… Estas imágenes de los protagonistas pasando por espacios míticos de la ciudad es parte del ADN de la serie y como espectador molan. Pero en realidad el paseo que dan no tiene sentido cuando tienen que llegar al parque lo más rápidamente posible. Son momentos muy chulos, pero vacíos narrativamente.

De hecho, que vayan a Regent Park y el piloto no les coja tras matar a casi todos los zombies, obligándoles a cruzar otra vez media ciudad para alcanzar otro espacio seguro para la recogida es otra conveniencia de guion un poco absurda. Y de nuevo, el guion necesita que tras escapar de los zombis, sobrevivir a la nube tóxica y que muera Doyle protegiendo a los niños, los supervivientes entren en el metro huyendo del ejército, lo que nos da toda la escena a oscuras. Pero la ejecución de este nuevo imprevisto es un poco absurda. Como tantas cosas de la película en su segunda mitad.

Descontando estas conveniencias y absurdeces, en realidad la película me parece muy potente y tiene algunas escenas muy chulas. Además, la idea del portador inmune como vehículo de expansión del apocalipsis zombie me parece una idea genial. Pero me sabe mal quedarme con esta sensación de que con un guion un poco más trabajado la película hubiera podido ser super top y se ha quedado en un bien sin más.

A ver si la tercera parte, 28 años después, consigue dejarme con mejor sabor de boca.

Comparto el trailer de la película:

28 semanas después es una buena película que no se puede desembarazar de las tonterías de un guion poco trabajado que debería haber sido mejor.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de El increíble Hulk 21 de Phillip Kennedy Johnson y Danny Earls (Marvel Comics – Panini)

Tras el histórico The Incredible Hulk 800 que Panini publicó el mes pasado, en Junio volvemos a la normalidad con una grapa doble con guion de Phillip Kennedy Johnson y Danny Earls, en el que Jack Russell, el Hombre Lobo, es el invitado especial.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Banner y Charlie vuelven a la carretera y a la clandestinidad… o eso cree él. El Hombre Lobo entra en escena, para advertir a Charlie de las consecuencias del uso de sus nuevos poderes. Mientras tanto, Hulk es perseguido por una de las criaturas más antiguas y poderosas de la Tierra, el demonio lobo inmortal llamado Vârcolac.

Esta grapa doble de Panini incluye The Incredible Hulk 20 y 21 USA.

Debo parecer un disco rallado, pero el dibujo de Danny Earls me parece lamentable. Es que veo todas las páginas de este comic, TODAS, y creo sinceramente que yo podría hacerlo mejor si me pagaran lo que le pagan a él y tuviera un mes para entregar las 20 páginas incluidas en cada grapa USA. Me flipa la falta de detalle de las figuras como si las dibujara mi hijo, el montón de viñetas en las que dibuja a los personajes con una silueta negra o tapando la cara y haciendo que esté en sombra. Lo que dibujar «feos» a los protagonistas casi ni cuenta como problema, pero su estructura de página super anodina transmite lo contrario a «emocionante», lo peor que le puede pasar a un comic. Se que en el fondo el tonto soy yo por comprar un comic con un dibujo que no me gusta, pero la falta de aptitud profesional de Earls me parece alucinante. Cosa que en realidad no es culpa suya, sino del inútil del editor que le contrató y le sigue dando trabajo.

El dibujo de Earls arruina completamente la experiencia lectora. Y es una pena por que Phillip Kennedy Johnson había planteado una historia con elementos de sobre para que el dibujante se luciera. Tras un arranque de etapa en la que todos los monstruos a los que se enfrenta Hulk estaban directamente conectados con la Primogénita, en este arco se enfrentarán a un grupo / secta de licántropos que buscan recuperar la piel cambiaformas de Lycana que Charlie se apropió en el número anterior, que fue lo que hizo que Hulk pudiera liberarse. Además de estos bichos, el gran enemigo es el demonio lobo inmortal llamado Vârcolac, que llevará a Hulk a su infierno particular.

Charlie disfruta de su recién adquirida libertad y de los poderes que le proporciona la piel de Lycana. De momento todo va bien, aunque todos sabemos que esta piel acabará llevando a Charlie hacia su condenación. La aparición de Jack Russell, el Hombre Lobo, se plantea para advertir a la joven del peligro al que se expone Charlie. Este invitado especial me sugiere que Marvel anda a saco intentando promocionar como sea sus series de «clase media» para intentar que sobrevivan. De hecho, me entero aquí que Hulk ya había aparecido en la serie del Hombre Lobo, por lo que podría decirse que Jack Russell le está devolviendo la visita.

El comic es un medio visual. Y simplemente viendo las potentes portadas de Nic Klein podemos ver lo que podría haber sido este comic con un buen dibujo. Sin embargo, dentro tenemos la lamentable realidad que nos hemos encontrado con el dibujo de Earls. Buff, qué malo es.

Comparto las primeras páginas del comic:

Tener a Danny Earls dibujando El Increíble Hulk es un poco como si yo dibujara el comic. Lamentable de principio a fin. Toca esperar un mes para que Nic Klein vuelva a dibujar la colección.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

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Crítica de Mountainhead de Jesse Armstrong (Max)

Jesse Armstrong triunfó como creador de Succession, así que tuve cierta curiosidad por ver Mountainhead, película estrenada en Max que plantea una crítica de trazo grueso hacia los magnates tecnológicos.

PUNTUACIÓN: 3/10

Cuatro amigos millonarios se escapan del ojo público cuando explota una crisis internacional.

Jesse David Armstrong (Oswestry, Inglaterra, 1970) es un guionista y productor británico. Conocido por escribir para una serie de varias series de comedia británicas aclamadas por la crítica, así como dramas satíricos, ha recibido numerosos elogios, incluidos dos premios BAFTA de televisión, tres premios Globo de Oro, tres premios WGA y ocho premios Emmy, además de nominaciones a un premio de la Academia y dos premios BAFTA de cine. Fue aclamado por crear la serie de HBO Succession, (2018-2023), con la que ganó cuatro veces consecutivas el premio Primetime Emmy al mejor guionista de una serie dramática.

Tras una vida en televisión, Mountainhead es su primera película como director, aunque no llegue a estrenarse en los cines debido a su estreno directamente en streaming en Max. Armstrong produce, escribe y dirige esta comedia satírica de 109 minutos de duración, que ha contado con fotografía de Marcel Zyskind y montaje de Mark Davies y Bill Henry. A pesar de ser un largometraje, los tiempos de producción recuerdan completamente a los de televisión, porque Armstrong empezó a escribir el guion en enero de este mismo año, realizándose el rodaje en la localización de la mansión de Park City, Utah, en marzo de 2025. La película se estrenó en España el 1 de junio.

En el reparto tenemos a cuatro actores en un espacio cerrado interpretando a 4 magnates tecnológicos. Steve Carell es Randall Garrett, el miembro más veterano y mentor del grupo que recientemente ha recibido un diagnóstico de cáncer incurable. Jason Schwartzman interpreta a Hugo «Souper» Van Yalk, quien, a pesar de su patrimonio neto de 521 millones de dólares, sigue siendo significativamente menos rico que sus amigos billonarios. Cory Michael Smith es Venis «Ven» Parish, propietario de Traam y la persona más rica del mundo, mientras que Ramy Youssef interpreta a Jeffrey «Jeff» Abredazi, propietario de Bilter, una empresa especializada en inteligencia artificial que es codiciada por Ven.

Estaba dudando si ver Mountainhead antes que terminara mi suscripción a Max, una vez terminé de ver The last of us. Y esto me parecía curioso, dado que Succession me gustó muchísimo. Sin embargo, este retrato / crítica satírica de cuatro de los techno-bros más ricos del mundo tenía toda la pinta de ser un panfleto infumable. Finalmente la vi. Y lamentablemente el elemento panfletario se confirmó.

Donald Trump ganó las elecciones americanas en noviembre, recibiendo una importante ayuda de Elon Musk que desmontó muchas de las mentiras de los demócratas. Y viendo los rapidísimos tiempos de producción de Mountainhead, la sensación que deja es que Armstrong pensó deprisa y corriendo una historia con la que «ajustarle cuentas» al dueño de Tesla y Twitter (ahora X). Aunque no es una norma exacta, cuando leo en wikipedia que Armstrong escribió el guion en 10 días me doy cuenta que igual debería haberle dado un par de vueltas a su historia. O a su falta de ella.

Tras ver la película y pensar en ella me doy cuenta que el intento de ataque hacia Elon Musk es evidente. Sin embargo, mientras veía la película, su no-historia me estaba dejando perplejo porque más que a Musk, la sensación que me dejaba era que a quien estaban criticando era a Mark Zuckerberg, el dueño de Facebook (ahora Meta). Que igual también, ojo. Y eso también me pasaba con el personaje interpretado por Steve Carell. ¿Está criticado a Bill Gates, a Jeff Bezos? ¿O la inspiración le vino a Armstrong de Steve Jobs, fallecido de cáncer? Al no estar al tanto de las biografías de los dueños de las empresas tecnológicas, ¿por qué debería?, la sensación era de estarme pendiendo parte de la gracia, lo cual es la peor sensación posible para una película de esta naturaleza. A todo esto, ¿A quién puede interesarle las vidas de estas personas? A mi desde luego no.

Mountainhead tiene un tema evidente. La película es una crítica hacia unos billonarios que viven aislados del mundo real en una burbuja mientras creen que el mundo tiene que plegarse a sus deseos. Estos millonarios son personas inmorales lamentables, y no se inmutan ante el dolor que viven las personas normales por todo el mundo por culpa de situaciones creadas por ellos. Aunque dicen que el dinero no les importa, hacen juegos para dejar claro dentro de este grupo de «amigos» quien es el más rico del grupo y quien el menos rico. Y lanzan todo tipo de ideas ridículas que van desde realizar un golpe de estado en los Estados Unidos o dirigir todo el continente sudamericano. Tan rápido como lanzan las ideas más alucinadas desaparece su interés en ella, pasando a la siguiente «genialidad».

Sin embargo, la película tiene un problema fundamental. Varios, en realidad. Y es que se queda a años luz de Succession a pesar de intentar recrear la mayoría de elementos que hicieron triunfar a su serie. Empezando porque intenta ser graciosa en varios momentos a costa del grupo de techno-bros, sin conseguirlo nunca. La serie tenía por ejemplo montones de momentos incómodos un poco de vergüenza ajena con las ideas ridículas de los hermanos y cómo ridiculizaban a las personas a su alrededor. Aquí esos momentos no funcionan.

Sussession tenía un contraste interesante con unos personajes asquerosos 100% ostiables que también mostraban momentos de humanidad y debilidad. En Mountainhead tampoco existe este matiz. Podría ser que el personaje de Jeff Abredazi, el propietario de la empresa de inteligencia artificial que es codiciada por Ven Parish (Elon Musk), es el único que muestra algún rastro de humanidad. Pero no lo bastante para hacerle interesante. Y mucho menos los demás. De hecho, se ha hecho un suplicio seguir las acciones de este grupo de niñatos asquerosos. Algo que reconozco que no ha ayudado al disfrute de esta película incluso teniendo clara la crítica mediante el intento de humor negro.

La no-historia de Mountainhead gira alrededor de la reunión de fin de semana de los 4 millonarios en un retiro alejado del mundo donde puedan alejarse del stress de sus complicados mundos empresariales. La reunión la organiza Hugo «Souper» Van Yalk (Jason Schwartzman), un rico acomplejado porque «sólo» posee 500 millones de dólares y no sabe como superar los 1000 millones que le convertiría en billonario (según los estándares anglosajones) como el resto de sus amigos.

La reunión tiene lugar coincidiendo con el lanzamiento en Traam, la empresa de Venis «Ven» Parish (Cory Michael Smith), el hombre más rico del mundo, de una aplicación que permite la creación de videos falsos indistinguibles de la realidad, lo que está provocando disturbios en todo el planeta. Estos videos falsos están provocando el inicio de guerras raciales, sociales, culturales y entre países en todo el mundo provocando miles de muertos que no tocan la fibra sensible de estos hombres ridículos y egoistas.

Al mismo tiempo, Randall Garrett (Steve Carell), otro milmillonario que es un poco el mentor del grupo, descubre que tiene un cáncer incurable. Debe ser jodido ser super rico y poder hacer lo que quieras y que no sea suficiente para salvar tu vida. De lo poco salvable de la película situaría la interpretación de Carell, que transmite de forma muy minimalista la sensación de vértigo y de no entender cómo él también va a morir como cualquier persona corriente. Su única tabla de salvación es conseguir que Ven Parish compre la empresa de I.A. de Jeff, con la esperanza que puedan crear la tecnología que les permita descargar la consciencia humana, lo que le convertiría en inmortal al iniciar una sociedad transhumana. Una tecnología que estiman que tardará en crearse alrededor de 5-10 años, el tiempo que le han dado de vida.

Cuando Jeff se niegue a vender, porque no traga a Ven y porque los problemas que la tecnología de Ven está creando en todo el mundo le están convirtiendo en aún más rico, al ser su I.A. lo único que puede distinguir las imágenes reales de las creadas por la tecnología de Traam, empezará el sorprendente y ridículo conflicto que se genera a partir del giro de la película. En ese momento todo lo ridículo que estaba siendo la película alcanza un nivel superior de estupidez. Y tengo claro que en parte esto es buscado para reforzar la idea que son personas ridículas, pero a mi no me funciona.

De los 4 protagonistas, Jeff es el único que parecía tener un poco de empatía ante el drama que se estaba viviendo en el resto del mundo y parecía claro que acabaría enfrentado a los demás. Sin embargo, el último giro final de la película (muy de Succession, a todo esto), sirve para que veamos que estos ricos no son personas normales, no se rigen por las mismas normas ni desde luego tienen los valores morales mínimos exigibles para vivir en sociedad. A todos esto, me hizo cierta gracia como Randall Garrett alude a filósofos y a citas de personajes históricos tergiversando lo que decían para acomodarlo a lo que necesita en cada momento. Ese pensamiento sí es típicamente trumpista y, desde una perspectiva española, totalmente Sanchista. Aunque claro, es lo mismo.

Mountainhead falla completamente en el ritmo, inexistente. En la creación de personajes y incluso tiene unos diálogos mucho menos brillantes de los que disfrutamos en Succession. Falla también en la progresión dramática. Todo parece una sombra de la brillantez que Armstrong nos regaló en la serie de televisión. Incluso diría que incluso la última sorpresa final de la película suena a «Esto ya lo he visto mejor antes».

No diré que he llevado una decepción tremenda con Mountainhead porque en realidad creo que esperaba algo así. Pero si creo que crear una película de este tipo con una fecha de caducidad tan evidente, de ahí las prisas por rodarla y estrenarla cuanto antes, van a ser una mancha en el curriculum de Jesse Armstrong. Tras Succession me dije a mi mismo que vería lo siguiente que hiciera Armstrong. Tras ver Mountainhead, me pensaré volver a ver algo suyo. No digo que no lo vaya a hacer, pero si que veré si es algo que me interesa o es mejor dejarlo correr.

Comparto el trailer de la película:

Mountainhead ha sido una decepción tremenda y un fail como una casa. No lo puedo expresar de otra manera.

PUNTUACIÓN: 3/10

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