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Crítica de Mr. Milagro de Tom King y Mitch Gerads (DC Comics)

Llevaba unos meses alejado de la actualidad de DC Comics, publicada en España por ECC Ediciones. Gracias a un amigo pude leer recientemente el excelente El Reloj del Juicio Final de Geoff Johns y Gary Frank, y hoy comento mis impresiones de uno de los comics de DC más premiados de los últimos años: Mr. Milagro de Tom King y Mitch Gerads.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

No hay prisión que pueda detenerle ni trampa de la que no pueda escapar. Él es Scott Free, la celebridad mundial conocida como Mr. Milagro, y es el mejor escapista del mundo. Pero ¿podrá llevar a cabo el truco definitivo y escapar de la muerte? Algo ha salido terriblemente mal con la perfecta vida que Scott y su esposa Big Barda habían construido para ellos en la Tierra. Mientras la guerra devasta sus mundos natales de Apokolips y Nueva Génesis, Darkseid, el cruel padre adoptivo de Scott, parece haber encontrado por fin la Ecuación de la Antivida, el arma que le dará la victoria total. Mientras las montañas de cadáveres en ambos bandos no dejan de crecer, solo Mr. Milagro puede detener la matanza y restaurar la paz. Pero el terrible poder de la Ecuación de la Antivida podría estar ya interfiriendo en su mente, distorsionando su realidad y rompiendo la frágil felicidad que ha encontrado en la mujer que ama. ¿Es la muerte la trampa que le ha estado esperando todo este tiempo? ¿O es la vida misma? ¿Y qué precio tendrá que pagar Scott Free para conocer la respuesta?

Los ganadores del premio Eisner Tom King (Batman, Vision) y Mitch Gerads (El sheriff de Babilonia) presentan una nueva y atrevida visión de una de las mejores creaciones de Jack Kirby en Mr. Milagro: ¡impactante, profundo y sumamente original, este clásico moderno de los cómics hará que te cuestiones todo lo que creías saber sobre los superhéroes!

Mr. Milagro fue creado en 1971 por Jack Kirby y forma parte de los Nuevos Dioses y su Cuarto Mundo. Sin embargo, dentro de ser unas historias muy apreciadas por los fans del “Rey” Kirby, nunca ha contado con una regularidad en la publicación de sus comics. Esta miniserie de Mr. Milagro de 12 números fue publicada en Estados Unidos entre 2017 y 2018 y cuenta como el Volumen 4 del personaje, siendo el volumen 3 una serie de corta duración (7 números) publicada en 1996. Ya veis, hemos tenido muy poco del personaje en estos 20 años, con la única excepción de la miniserie de Grant Morrison de 2005-06 de cuatro números protagonizada por Shilo Norman, que formaba parte del experimento narrativo que fueron los 7 Soldiers.

Mr. Milagro de Tom King y Mitch Gerads ha disfrutado de un éxito de crítica y público bestial. Ya en 2018 con la serie a mitad Tom King y Mitch Gerads ganaron los Eisner a Mejor Escritor (junto a Marjorie Liu) y Mejor Artista Dibujante / Entintador. En 2019 se confirmó la aclamación universal a este comic, que acabó ganando los Eisner a Mejor Serie Limitada, Mejor Escritor (ahora ya sí King en solitario) y Mejor Artista Dibujante / Entintador.

King y Gerads empezaron una más que fructífera colaboración en 2015 con su primera serie Sheriff of Babylon, publicada en el sello Vertigo. Tras algunos números sueltos en el Batman de King, Mr. Milagro ha significado su consagración en el medio. Actualmente, King y Gerads están publicando su nueva serie Strange Adventures, en la que han cogido a otro personaje poco conocido o utilizado como es Adam Strange, un aventurero de la Tierra que se ve transportado al mítico mundo de Rann por un rayo Zeta de teletransportación, como centro de su mirada personal.

Tras esta primera parte en el que confirmo el éxito creativo sin paliativos que este Mr. Milagro ha supuesto para Tom King y Mitch Gerads, una vez he leído los 12 números de un tirón lamentablemente debo decir que este comic NO es para mi.

Al final, todo Mr. Milagro gira en torno a la metáfora de un adulto que debe madurar, abandonar las aventuras de juventud y asumir lo que significa la paternidad (y el matrimonio). El mensaje, aunque ambiguamente presentado, está para mi muy claro a lo largo de la serie, y tras la lectura he encontrado un enorme desequilibrio entre el envoltorio y el contenido.

En este sentido, debo indicar que no he conectado nada en absoluto con la historia de King, pero tampoco con el dibujo feísta de Gerads, que ejerce de artista completo aplicando también el color. Además de la metáfora sobre las obligaciones de la paternidad, hay otra metáfora para mi muy clara en el uso repetitivo de una estructura de página de 9 viñetas, unido al uso de múltiples viñetas idénticas: Tras las aventuras de la juventud, los adultos debemos asumir que la vida, sobre todo a partir de tener hijos, se vuelve monótona y repetitiva.

Gerads emplea sus conocimientos en diseño gráfico para plantear dos mundos en constante contraste, el mundo “real” en la Tierra en el que los tonos azulados y grisáceos dominan, y el mundo de Apokolips en el que el rojo es protagonista. Esto hace que cuando en varios momentos la historia mezcla la gama cromática plantea la duda de si Scott Free está viviendo esto en realidad, o si se encuentra preso de una prisión del pensamiento imposible de superar. Unido a esto, aunque en general Gerads hace un trabajo estupendo en lo referido a las expresiones faciales, sus páginas tienen cero narrativa y con unas figuras decepcionantes que no transmiten el movimiento que deberían.

¿Está Scott en el cielo, en el infierno o el mundo real es una mezcla de todo? ¿Acaso importa si Scott es feliz? El final ambiguo de la historia de King hace que todas las interpretaciones sean posibles, lo cual también en parte me parece tramposo por su parte, como si supiera que no dar respuestas fuera una solución “AUTORAL” que le iba a asegurar los premios y el reconocimiento. Como lector me gusta cuando una obra desafía mi percepción y mis ideas preconcebidas, pero no que me alarguen una idea que no daba para tanto gracias a un continente bastante vacío en mi opinión.

E igual que digo esto, hay momentos de gloria que brillan a gran altura, como en el número 9 en el que Scott alterna su vida de guerrero contra Darkseid con los momentos en los que disfruta en su casa de la paternidad con su hija recién nacida, que me llegaron porque me hicieron recordar lo que sentía siendo padre primerizo al volver a trabajar tras finalizar la baja de paternidad, en el que sólo pensaba en llegar a casa para estar con mi hijo. La situación en que se encuentra Scott Free es una que todos los padres / madres nos hemos encontrado, y consiguió que me identificara completamente.

Por cierto, lo que si me han encantado son las portadas de Nick Derington para esta serie, al igual que las portadas alternativas del propio Gerads, que congelan momentos de gran iconicidad y que las hacían destacar respecto a otros comics de DC que se publicaban en ese momento.

Se que mi opinión sobre Mr. Milagro se encuentra completamente en minoría, pero incluso sin acabar de gustarme como me cuentan King y Gerads esta historia, me parece perfecto que se hagan comics diferentes que se salgan de la zona de confort superheróica. Este es el detalle clave por el que creo que no pasa nada si no he conseguido conectar con este Mr. Milagro, creo que cuanta más variedad se publique, más lectores de todo tipo se acercarán al mundo del comic, lo cual siempre será bueno para la industria en su conjunto.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

¿Os gustó más que a mi esta miniserie? Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de El Reloj del Juicio Final de Geoff Johns y Gary Frank

Tenía cierto reparo a leer El Reloj del Juicio Final de Geoff Johns y Gary Frank, sería de 12 números con la reunión de los personajes de Watchmen con los héroes del universo DC tradicional. Y lo que me he encontrado ha sido uno de los comics más emocionantes que recuerdo de la DC Comics en continuidad que hará las delicias a todos los lectores veteranos como yo.

PUNTUACIÓN: 9/10

ECC Ediciones tiene el orgullo de presentar uno de los cómics más esperados de todos los tiempos. Batman, Superman y otros muchos héroes y villanos de DC Comics se encuentran por primera vez con los personajes de Watchmen. ¿Es el Doctor Manhattan el responsable de trastocar la continuidad del Universo DC? Nadie está preparado para lo que sucede en estas páginas. Geoff Johns, el guionista que colocó la chapa del Comediante en la Batcueva, colabora de nuevo con la estrella del dibujo Gary Frank (¡Shazam!) para dar continuidad al clásico atemporal de Alan Moore y Dave Gibbons y dar respuesta a todos los misterios surgidos desde la publicación de Universo DC: Renacimiento.

Doomsday Clock surgió como parte de Rebirth, el relanzamiento que DC Comics realizó de su línea editorial en mayo de 2016. Geoff Johns fue el escritor de este especial en el que se sugería que el Doctor Manhattan de Watchmen había cruzado al universo DC tradicional. Tras el crossover “La Chapa” entre Batman y Flash de Abril y Mayo de 2017 en el que se ahondaba en esta misteriosa presencia, en ese mismo mes de mayo se anunció la publicación de El Reloj del Juicio Final, realizado por el Dream-Team de Geoff Johns y el artista Gary Frank. Johns expresó que había una historia interesante a partir del contraste entre Superman, un extraterrestre que encarna el concepto de compasión y humanidad, y el Doctor Manhattan, un humano normal cuyos poderes que le han separado de la humanidad.

En Estados Unidos, los 12 números de El Reloj del Juicio Final se publicaron entre noviembre de 2017 y diciembre de 2019. Aunque inicialmente se planteó con una periodicidad mensual con dos meses de descanso entre medias, DC en seguida cambió su periodicidad a bimensual para acoplarlo al volumen de trabajo que requería para los autores. A pesar de ello, el número 11 se publicó en septiembre de 2019, 4 meses de su fecha inicial de publicación, mientras que el número 12 salió en diciembre de 2019. Durante su publicación en grapa, esta serie siempre superó los 100,000 ejemplares vendidos en Estados Unidos, y resultó un enorme éxito de ventas, que fue reforzado con los tomos recopilatorios.

En España ECC Ediciones empezó la publicación de esta miniserie en julio de 2019, al tener ya presente los retrasos en la salida de los últimos números americanos, publicando la serie a ritmo mensual excepto por un pequeño salto entre los números 10 y 11, de forma que terminó de publicarse en Julio de 2020. Mirando en la web de ECC, parece que hay prevista la publicación de una edición en tapa dura para diciembre de este año, entiendo que a tiempo de navidad.

Reconozco que de base, estoy en contra de las continuaciones de Watchmen debido a la jugada que DC le hizo en su día a Alan Moore, al prometerle que los derechos del comic se le darían a Moore y Gibbons cuando el comic dejara de estar en impresión, cosa que 34 años después aún no ha sucedido. Dado que para Moore Watchmen era una obra cerrada con un principio y final y que él ya había contado lo que quería y no estaba de acuerdo en que se hicieran continuaciones, en su día no compré los Before Watchmen, ni tampoco esta serie El Reloj del Juicio Final. Gracias a mi amigo Félix pude finalmente leer este comic de Geoff Johns y Gary Frank, y tengo que reconocer que me acabo de encontrar uno de los mejores comics de DC del año, de cualquier año.

Geoff Johns y Gary Frank han creado una carta de amor al género superheroico y a Superman como el primero y el mejor de todos, y lo hacen desde el respeto más absoluto por el comic de Moore y Gibbons y sus personajes. Whoa!! Conseguir esto no es nada fácil, casi parece que Johns ha conseguido la cuadratura del círculo.

Sin embargo, por empezar por elementos menos buenos, es posible que lectores de Watchmen que hayan comprado este comic puedan acabar decepcionados ya que Johns utiliza de forma brillante a estos personajes para poner en valor al Universo DC y a sus héroes de todas las épocas, previos incluso a la obra de Moore y Gibbons, con un Superman en el centro de una nueva mitología. Esto para mi es un gran logro, pero para un lector no acostumbrado al Universo DC, puede resultar chocante, y hasta confuso en varios momentos por el uso de personajes, situaciones y hasta fechas reales de publicación que no tienen por qué ser conocidas por el gran público.

De igual forma, la historia va de menos a más y hay que dar un margen a que la historia de Johns despegue. Y diría que en la primera mitad en la que los personajes de Watchmen son los grandes protagonistas, la historia de Johns es quizá en exceso derivativa de la obra de Moore y Gibbons. Cada número se centra en un personaje, y se fuerzan algunos elementos como la entrada en prisión de Rorschach claramente para que nos recuerden al comic original. En paralelo se crea un puzzle complejo situado en varios momentos temporales que se irá resolviendo en el perfecto final en el número 12. Como véis, dicho así parece una copia evidente.

Otro elemento derivativo de este El Reloj del Juicio Final es el propio diseño de la portada, con el primer plano de la primera viñeta del comic, que a su vez es un elemento secundario de la historia, con el título del comic en vertical con la misma tipografía que se usó en Watchmen, en el lado izquierdo de la portada. Este elemento también puede ayudar a provocar la confusión que comentaba antes, al pensar un lector no habitual que van a leer un nuevo comic de Watchmen, cuando diría que este comic es en realidad una historia del Universo DC en la que aparecen algunos personajes del Watchmen original de Moore y Gibbons, junto con algunos nuevos.

Mientras El Reloj del Juicio Final es un “Watchmen 2” en la primera mitad, el comic se queda en un buen comic bien realizado sin más, pero con una extraña sensación de familiaridad y que esto de alguna medida ya lo habiamos leído. Pero en cuanto el comic vira en su segunda mitad y se convierte en un EVENTO de DC Comics con el destino del multiveso en juego, la historia aumenta la tensión y ofrece un buen puñado de momentazos que me pusieron el corazón en un puño y me hicieron gritar de emoción (literalmente) leyendo la resolución del perfecto número 12.

Aprovecho este punto para reconocer a Gary Frank. Se trata de uno de los grandes artistas de DC y realmente no se le alaba lo suficiente. El Reloj del Juicio Final puede ser su obra cumbre dentro de una carrera increíble con montón de comicazos a sus espaldas: Superman: Secret Origin y Batman: Earth One (junto a Geoff Johns), Midnight Nation de J. Michael Straczynski o el Incredible Hulk junto a Peter David, entre otros.

Desde el respeto a Gibbons y utilizando sus mismas herramientas narrativas como el uso de rejillas de 9 viñetas por página, consigue crear una obra que se siente propia, aunque venga inspirada e influenciada por la obra de Dave Gibbons. En el apartado gráfico, Frank está de 10, no se le puede poner ni un solo pero. Además, su colaboración con el colorista Brad Anderson ofrecen unas páginas perfectas narrativamente, que hacen que la lectura sea una delicia.

Junto a Frank, el trabajo de Johns me parece también brillante. No se si este El Reloj del Juicio Final es su obra maestra, pero va a quedar muy probablemente en su Top 3. Y lo hace desde el respeto más absoluto al comic original de Watchmen, llevando al Dr. Manhattan y a Ozymandias un paso más alla y provocando una evolución que se siente lógica por lo leído en los 24 números, los 12 originales de Watchmen y estos 12 de ahora.

Johns plantea El Reloj del Juicio Final como una obra indivisible que aunque puede leerse comic a comic se disfruta incluso más con la lectura de un tirón. La tensión creciente que construye me parece maravillosa, y el todo cobre sentido de manera brillante en las últimas páginas me ha parecido bestial. Como comic que simplemente cuenta una entretenida aventura con principio y final me ha gustado mucho mucho. Pero esta obra tiene otros niveles de lectura que hacen que este comic me parezca una pasada.

A nivel metalingüístico, este comic resalta el deseo de Johns de demostrar que la industria del comic ha superado el «grim-n-gritty» de 1986, estilo que nació a partir del éxito de Watchmen pero que no fue creado por Moore y Gibbons, sino por otros autores que buscaron copiarles, en muchos aspectos mostrando que no habían entendido nada del comic de Watchmen, quedándose sólo con los aspectos superficiales. Tras tener su auge en el final de los 80 y sobre todo en la década de los 90, 30 años después todavía sigue presente en la industria mainstream americana.

El mundo del comic puede (DEBE) ser luminoso y optimista, y ofrecer valores positivos a los que los lectores debemos aspirar. El mensaje de Batman a Rorschach de apropiarse de máscaras negativas para transformarlas en algo positivo es súper importante hoy en día, debido a la gran polarización que sufre nuestra sociedad.

A nivel editorial, Johns crea una historia súper emocionante que ADEMÁS busca arreglar los problemas de continuidad de toda la historia de DC. El concepto del Metaverso con Superman y la Tierra en el centro me parece super brillante, más aún por su simplicidad. Siempre ha existido un Superman que inspire a los lectores, y seguirá existiendo en el futuro, sin importar que iteración del personaje tengamos, si el Superman de la Silver Age, de la Golden, la versión de Byrne post Crisis de 1985, el reinicio del Universo DC de 2011 de los Nuevos 52, el Rebirth de 2016 o quien sabe qué versión llegue en el futuro. Superman es eterno, y este comic sirve para ponerle aún más si cabe en el centro del universo DC.

Dentro del jaleo editorial que supone la DC del siglo XXI, con múltiples reinicios y relanzamientos que eliminan aspectos del pasado y los ponen en entredicho, Johns pone el énfasis en lo verdaderamente importante, que es la emoción y el corazón que Superman imprime en cada página, y cómo es y será siempre un icono independientemente del aspecto o el enfoque que tengan sus comics en un momento determinado.

Por ponerle otro pero, quizá los nuevos personajes del mundo de Watchmen Marioneta, Mimo o el nuevo Rorschach están un poco por debajo de la historia, pero al final cada uno de ellos tienen un papel que jugar, y sirven para resaltar que las historias nunca terminan. En todo caso, me encuentro maravillado con este comic, que se convierte en una lectura obligatoria para todos los fans de los comics de DC pero sobre todo veteranos como yo. El Reloj del Juicio Final se ha creado con vocación de clásico absoluto de DC, y muestra las posibilidades del género para contar historias que solo pueden crearse en el medio del comic.

Las mejores historias son las que dejan poso, las que te tienen pensando en ella horas después de haberla terminado y estás con ganas de volver a leerla y disfrutarla, sabiendo que en las nuevas lecturas vas a encontrar detalles que se escaparon. En ese sentido, El Reloj del Juicio Final me ha parecido un éxito sin paliativos, con una historia llena de emoción.

(Offtopic) Me ha gustado tanto este comic en la forma en que crea una nueva historia construyendo desde el respeto a los comics que vinieron antes, que hace que odie un poco más la serie de Damon Lindelof de la HBO que usa a estos personajes como excusa para contar otra cosa. Este Reloj del Juicio Final me ha parecido la forma perfecta de continuar desde el respeto con una obra previa, respetando lo existente y construyendo a partir de ahí, confirmando que es posible. Si se quiere. Qué lástima que Lindelof fuera a su aire pensando que su historia sobre el reacismo era más importante que el mundo creado por Moore. En todo caso, podéis leer mi reseña de esta serie de la HBO aquí.

Entiendo que la naturaleza derivativa de este comic respecto a la obra de Moore y Gibbons va a colocar a este comic siempre un peldaño por debajo del Watchmen original. Y entiendo que para lectores poco habituados al Universo DC puede resultar incluso confuso en algunos momentos. Pero Geoff Johns y Gary Frank han creado un comic muy especial para todos los fans de DC que es un must-read absoluto.

Cuando pensamos en DC, pensamos en escritores como Brian Michael Bendis, Grant Morrison, Greg Rucka… Pero visto lo visto, Geoff Johns es para mi el gran AUTOR de la casa, que no tiene el reconocimiento que merece quizá por haber bajado su producción comiquera al centrarse en las versiones cinematográficas y televisivas de los héroes de DC. Ahora que su acoso online sigue en marcha por parte de los del culto a Zack Snyder, veo que no se le agradece lo suficiente todo lo que ha creado para DC en todos estos años. Para mi, Johns es un grande entre los grandes, y ojalá podamos seguir disfrutándole en DC durante muchos años.

Por último, aparte de confirmar que tendré que comprarme el tomo de El Reloj del Juicio Final cuando salga en España, este comic me ha dejado con muchísimas ganas de leer Batman: Three Jokers de Geoff Johns y Jason Fabok, que está publicándose en estos momentos en USA dentro del sello Black Label. Esta semana me llegan los 2 primeros números y a final de mes se publica el último, por lo que en breve espero estar escribiendo mi reseña del nuevo comic de Johns.

El Reloj del Juicio Final es una miniserie sobresaliente que pone de manifiesto lo importante que es Superman para varias generaciones de lectores y para DC Comics en su conjunto. Un comic imprescindible para todos los fans de los comics de DC entre los que me incluyo.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Batman: La maldición del Caballero Blanco de Sean Murphy

Tras el éxito de crítica y público de Batman: Caballero Blanco, Sean Murphy continúa la historia con Batman: La maldición del Caballero Blanco, segunda miniserie ambientada en esta Gotham en la que el Joker fue durante unas semanas un héroe para la ciudad. Y debo decir que el resultado final me parece mucho más acertado de lo que esperaba.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡La explosiva continuación de la aclamada miniserie Batman: Caballero Blanco! El escritor y dibujante Sean Murphy (Punk Rock Jesús) retoma su exitosa versión del mundo del Hombre Murciélago en esta serie limitada de ocho entregas. Un fantasma del pasado entra en juego para exponer un impactante secreto de la familia Wayne y para sembrar el caos en Gotham City. ¡El nombre del caballero es Azrael! Mientras Batman se esfuerza por proteger a la ciudad y a sus seres queridos, la verdad sale a la luz. ¡Preparaos para conocer a nuevos villanos y a inesperados aliados en este nuevo capítulo de la saga del Caballero Blanco!

Batman: La maldición del Caballero Blanco es una miniserie de 8 números editada dentro del sello Black Label de DC Comics que amplía el mundo presentado en Batman: Caballero Blanco, continuando los conceptos de dicha miniserie e inspirándose en la rica historia de Batman para introducir a un interesante Jean Paul Valley (AZRAEL), que sustituyó a Bruce Wayne en el puesto de Batman tras el ya clásico Knightfall, para llevar más allá la historia de Bruce y Gotham.

Narrativamente, una de las cosas que no me gustó de Batman: Caballero Blanco fue que Murphy empleara el viejo tópico culturilla de que Batman no sería creíble en el mundo real y que en lugar de apalizar criminales debería emplear su fortuna para aplicar cambios radicales en la sociedad que erradicaran la pobreza. Dicho esto, una vez este mundo y sus reglas ya han quedado establecidos, Murphy los utiliza con acierto en esta segunda serie, centrando el foco en un Bruce que descubre que han habido ricos que se han aprovechado del sistema durante años, además del descubrimiento de una verdad sobre el origen de su familia que alterará para siempre el legado de los Wayne en Gotham.

En Caballero Blanco, Batman era secundario en un comic que tenía a Jack Napier / Joker de gran protagonista. En esta segunda miniserie ya tenemos a un Batman protagonista absoluto, aunque seguimos teniendo junto a él al elenco de secundarios de la anterior miniserie, destacando Harley Quinn, Joker, Barbara Gordon / Batgirl y el Comisario Gordon.

Sean Murphy presenta un guión muy acertado, en mi opinión, centrado en ofrecer una historia quizá más superheróica que la anterior, pero donde todo sucede más orgánicamente. Además, en cada una de las 8 grapas presenta unos estupendos cliffhangers que mantienen al espectador completamente enganchados durante todos estos meses, que han explotado en un estupendo climax final que altera para siempre el mundo de Bruce Wayne.

Artísticamente, Murphy junto a Matt Hollingsworth en los colores ofrecen un espectáculo de gran consistencia, y mantiene todas las señas de identidad de la primera miniserie, creando momentos de una potencia visual bestial. Además, Murphy sigue jugando con elementos históricos de Batman y utiliza elementos no sólo de los comics, sino de las película, creando momentazos que me dejaron con una sonrisa en el rostro.

Batman: La maldición del Caballero Blanco me ha gustado mucho más que Caballero Blanco y me ha dejado con ganas de más. Entiendo que Sean Murphy ha encontrado un filón y espero con ganas a ver cómo continúa la historia.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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Crítica de The Green Lantern: Blackstars de Grant Morrison y Xermánico

Grant Morrison culmina junto al artista español Xermánico su primera temporada al cargo de The Green Lantern con la miniserie de 3 números Blackstars, que mantiene para lo bueno y para lo malo las señas de identidad de Morrison en este comic.

PUNTUACIÓN: 6/10

¡Interludio – Green Lantern: Blackstars! ¿Qué ha pasado con Hal Jordan? Tras los catastróficos eventos del número anterior, ningún Green Lantern patrulla el espacio, ningún anillo de poder verde ilumina en la oscuridad. ¡Los Green Lantern Corps están muertos desde hace mucho tiempo! El guionista Grant Morrison (Los Invisibles) y el dibujante español Xermánico (Injustice 2) dan forma a un nuevo capítulo de la mitología del Gladiador Esmeralda. Todo empieza cuando los imparables Blackstars fijan su mirada en un pequeño planeta antes conocido como la Tierra…

Ya comenté en mi reseña del segundo volumen de The Green Lantern que no había conectado nada con la propuesta intencionadamente enrevesada de Morrison. Tras el final cataclísmico del número anterior, en esta miniserie empezamos directos al grano en un mundo donde los Darkstars dominan la galaxia y los Green Lanterns nunca existieron. Entiendo que nadie va a comprar este comic sin haber leído los 12 números previos, pero creo que de nuevo Morrison opta por ponerle las cosas difíciles al lector, no facilitando en nada la lectura.

Hay que reconocer que una vez leídos estos 15 números de golpe aprecias como Morrison tenía todo pensado desde el principio y hay semillas plantadas el número uno que han explotado en estas páginas. Sin embargo, la forma que tiene de contarlo me parece confusa, pero no confuso por mala escritura, sino porque realmene lo ha buscado, lo cual como lector me deja perplejo. Aparte, Morrison se ha sacado completamente de la manga al Controlador Mu, el villano superpoderoso en la sombra, y es muy fácil crear a un villano todopoderoso que sea imbatible, creo yo, hasta que Jordan se saque su as en la manga.

Sin embargo, a pesar de que globalmente no he conectado con estos comics, en el número 14 de la edición española de EEC Ediciones, que se corresponde con el segundo número de esta miniserie, Morrison se saca de la manga unas páginas bestiales que son las mejores de toda su etapa, en la que a partir de la llegada del Blackstar Hal Jordan a la Tierra, hace una metáfora alucinante de la situación de Batman, Superman y Wonder Woman Woman a partir de sus sencillos orígenes editoriales hasta la compleja situación que vive el mundo del comic en la actualidad, que me han dejado maravillado y que confirman que Morrison no se olvidó de escribir de repente.

Lástima que luego entregue en el siguiente número un final apresurado y totalmente anticlimático, aunque lógico en la forma en que se desarrolla, que me dejó con una sensación de perplejidad tras leerlo y que ha terminado de echarme de esta serie.

En el apartado artístico, Liam Sharp ha descansado en esta miniserie, cayendo las labores artísticas en el artista español Xermánico, con colores de Steve Oliff. Su lápiz es más limpio respecto al dibujo «sucio» de Sharp y sus viñetas no tienen imágenes apenas abocetadas como le pasa a Sharp cuando las fechas de entrega le empiezan a apretar, pero su dibujo tiene una falta absoluta de personalidad, quedando todas las imágenes planas y sin fuerza. Es una pena, pero no consigue crear ningún momento GUAU!!! en toda la miniserie y creo que Morrison se lo puso en bandeja para que pudiera lucirse. Es por esto que globalmente su dibujo lo veo super normalito tirando a flojo, con una nula expresión en las caras de los protagonistas y unas figuras demasiado estáticas, haciendo que, de hecho, acabe echando de menos a Sharp.

Terminé mi compra de The Green Lantern. Lo que ha hecho Grant Morrison no me ha convencido y creo que a pesar de sus ideas locas se queda muy por debajo de la etapa de Johns. Este comic no es para mi, esperaré tiempos mejores para volver a comprar la serie.

PUNTUACIÓN: 6/10

 

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The Green Lantern vol 2: El día en que los astros cayeron, de Grant Morrison y Liam Sharp

La primera temporada de The Green Lantern de Grant Morrison y Liam Sharp finaliza confirmando para lo bueno y para lo malo las impresiones que me llevé tras la lectura de su primera mitad.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

¡Los giros argumentales continúan mientras Grant Morrison sacude las cosas a un nivel completamente nuevo! Hal Jordan siempre ha creído en la defensa de la ley. ¡Pero después de los últimos acontecimientos, puede verse obligado a romper su propio código para proteger el universo mismo! Una cosa es segura. La mejor serie de drama policial del espacio exterior continúa, ¡y el mundo de Hal Jordan nunca será el mismo! Este segundo volumen recopila los números 7 a 12 de la serie regular, más el annual.

Cuando comentaba mis impresiones de los seis primeros números, comentaba que me resultaba imposible conectar con este comic debido al estilo de dibujo de Sharp, a pesar de encontrarnos con una historia de Morrison super loca y repleta de imaginación, aunque algo deslavazada. Luego, gracias a un maravilloso séptimo numero con una narración con un marcado feeling de cuento de hadas y las mejores páginas que le he leído a Sharp en los últimos años, me decidí a darle una segunda oportunidad para ver cómo cerraba Morrison su historia, al tratarse de una temporada de 12 números.

La idea de Morrison de resaltar la faceta de Hal Jordan como policía galáctico daba a Morrison un abanico de posibilidades inmenso a la hora de desarrollar su historia. Mientras que en el primer volumen optó por crear historias más o menos autoconclusivas que nos presentaban de forma sutil lo que iba a ser la trama principal de esta primera temporada, en esta segunda parte ya opta por crear unos episodios con continuarás que forman un arco claro. Y en lo positivo, se nota que Morrison ha escrito este arco como un todo compacto, ya que en los últimos números nos cuenta como elementos presentados en los primeros números tienen una importancia vital en la trama que estamos leyendo.

Si hay algo que los comics de Morrison nunca han sido, son previsibles o monótonos. Pero lo que no esperaba encontrarme en The Green Lantern es a un Morrison confuso y voluntariamente enrevesado, haciendo que la experiencia lectora no sea buena. Obviamente esta sensación viene agravada por el dibujo de Liam Sharp, pero creo que Morrison ha optado por no ponerle las cosas fáciles a los lectores en una historia que en la que no tenía necesidad.

Tras cosa que no me ha cuadrado es que tras 12 números y un annual no he reconocido a Hal Jordan en estas páginas, no he visto rasgos claramente suyos hasta el punto que veo a un héroe genérico que podría ser cualquiera. Dado que Morrison actualizó el concepto del Multiverso en el Universo DC, no sorprende que lo utilice en esta historia, haciendo que Hal Jordan se encuentre con otros protectores del sector estelar 2814 de universos diferentes, y a algunos villanos. Sin embargo, estos héroes se quedan en meros engranajes del guión necesarios para que la historia avance, pero no me transmiten la más mínima personalidad o carisma, simplemente están.

En el apartado artístico, nunca fui fan de Liam Sharp y su The Green Lantern acrecienta esta opinión. Tras un número 7 maravilloso, el resto de comics reinciden en un estilo “sucio” que alterna páginas con splash-pages espectaculares con otras viñetas que parecen apenas abocetadas. Ni siquiera el color de Steve Oliff, uno de los coloristas más prestigioso del medio, consigue transmitir una sensación de fluidez que invite a leer estas páginas, creando una experiencia confusa que no me ha resultado agradable.

Y para hacer las cosas aún peores, antes comentaba que tras el super chulo número 7, al final me decidí a comprar este comic dado que la historia completa era de 12 números. Comprar 5 comic extra me parecía un precio pequeño para poder leer la historia completa de Morrison. La sorpresa me la he llevado tras leer el número 12 y ver que la historia no acaba, sino que tenemos que comprar 3 comics más pertenecientes a la miniserie Black Stars. Entiendo que una obligación del comic es hacer que compres más comics, pero el bajón que me he llevado ha sido de aupa.

Le tenía muchas ganas a este The Green Lantern, pero no he llegado nunca a conectar con la propuesta de Morrison y Sharp, y dejaré de comprarla en cuanto termine la miniserie Blackstars que debe cerrar definitivamente esta historia. Una pena.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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