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Crítica de Frankenstein de Guillermo del Toro (Netflix)

Había mucha expectación con la nueva versión de Frankenstein del mexicano Guillermo del Toro. Y me alegra haberme encontrado un espectáculo visual lleno de grandes interpretaciones. Netflix tiene su éxito cinematográfico de 2025.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Un científico brillante y obsesivo, Victor Frankenstein, en su ambición por desafiar a la muerte, consigue dar vida a una criatura humanoide ensamblada con partes de cadáveres. Pese a tratarse de una proeza científica, Frankenstein considera que la criatura carece de inteligencia y la rechaza. Dolida, ésta se rebela contra su creador.

A estas alturas, no hace falta presentar a Guillermo Del Toro (Jalisco, México 1964), uno de los grandes nombres del fantástico. El director, guionista y productor mexicano ganador del Oscar por La forma del agua (2017) empezó su carrera alternando películas personales de bajo presupuesto en español, como Cronos (1993) El espinazo del diablo (2001) y El laberinto del fauno (2006, ganadora entre otras de 3 Oscars), con películas de Hollywood, como Mimic (1997), Blade II (2002), Hellboy (2004) y su secuela Hellboy II: El ejército dorado (2008), Pacific Rim (2013), Crimson Peak (2015), El callejón de las almas perdidas (2021). Desde hace unos años del Toro mantiene una frustífera relación con Netflix, que le ha producido la antología El gabinete de curiosidades de Guillermo del Toro (2022), la nueva versión en animación stop-motion de Pinocho (2022) o la serie para todos los públicos Trollhunters.

Para esta nueva versión de Frankenstein, además de producirla, del Toro escribe la adaptación de la novela de Mary Shelley. La película de 150 minutos de duración ha tenido un increíble presupuesto de 150 millones de dólares. Frankenstein tiene fotografía de Dan Laustsen, montaje de Evan Schiff y música de Alexandre Desplat.

Oscar Isaac como el barón Víctor Frankenstein, con Christian Convery interpretando al joven Víctor. Jacob Elordi como La Criatura, Mia Goth como Lady Elizabeth Harlander, la prometida de William por la que Víctor siente algo, Felix Kammerer como William Frankenstein, el hermano menor de Víctor, Lars Mikkelsen como el capitán Anderson, Christoph Waltz como Henrich Harlander, el tío de Elizabeth y un rico fabricante de armas que financia los experimentos de Víctor, David Bradley como el Ciego, Charles Dance como el barón Leopold Frankenstein, el estricto y opresivo padre de Víctor y un renombrado médico, Lauren Collins como Alma, la esposa del cazador, Sofia Galasso como Anna-Maria, Ralph Ineson como el profesor Krempe y Burn Gorman como el verdugo.

Me ha gustado mucho la nueva versión de Frankenstein que ha estrenado el mexicano Guillermo del Toro esta semana en Netflix. El primer elemento destacado es que estamos ante una película visualmente apabullante. Los sets de rodaje son enormes, la paleta de colores que emplea para cada personaje funciona, y tiene una fotografía, un vestuario y un maquillaje y peluquería de 10. Me sabe muy mal que la película no se estrenara en los cines de mi ciudad, porque visualmente estamos ante una película que merecía verse en pantalla grande.

Se nota que Frankenstein era una historia muy importante para Guillermo del Toro, porque el nivel de detalle que tiene todo me parece alucinante. Netflix ha invertido un presupuesto increíble en esta película, y lo bueno es que cada millón se ve reflejada en cada imagen. No me extrañaría que la película recibiera varias nominaciones a los Oscars, porque el trabajo es brillante.

Para ser una película larga de 150 minutos con una historia super conocida que hemos visto en varias ocasiones, me parece brillante el ritmo que del Toro imprime a la película, consiguiendo que todo sea interesante y nunca aburra. De hecho, creo los importantes cambios que del Tor ha hecho a la novela de Mary Shelley provoca una novedad que hace que quieras ver qué más ha cambiado. Sobre todo, porque todo funciona en el contexto de lo que nos está contando.

El reparto es uno de los grandes aciertos de la película. Oscar Isaac es un perfecto Victor Frankenstein. Isaac plantea de forma perfecta la locura de la creación del protagonista, y cómo sus sentimientos desatados le convierten en el villano de la historia. Frankenstein se ajusta como un guante a los puntos fuertes actorales de Isaac, es un acierto total.

El gran descubrimiento de la película es ver al actor Jacob Elordi como el Monstruo de Frankenstein. Tenía a Elordo como una cara bonita, pero es un pedazo de actor que me ha volado la cabeza. El dolor y el patetismo inicial está en sus ojos en todo momento, y consigue que te pongas de su parte y entiendas que es una víctima de Victor, castigado con la condena de la inmortalidad. (Si, ese es uno de los numerosos cambios de la película). Elordi ha creado a un Franskenstein que será recordado, me ha gustado mucho. De nuevo, funciona perfectamente en el contexto de lo que quiere contarnos del Toro.

Lars Mikkelsen como el capitán Anderson, Christoph Waltz como Henrich Harlander, el tío de Elizabeth y un rico fabricante de armas que financia los experimentos de Víctor, David Bradley como el Ciego y Charles Dance como el barón Leopold Frankenstein, padre de Victor y William, son actores estupendos que están geniales en la película. Pero el segundo gran descubrimiento de Frankenstein es la interpretación de Mia Goth como Lady Elizabeth Harlander, la prometida de William (el hermano de Victor, un personaje que no estaba en la novela y que interpreta con acierto Felix Kammerer). Víctor siente celos hacia su hermano y desea a su prometida, pero ella se sentirá más atraída por el monstruo, primero movida por la compasión. Goth es una actriz peculiar, pero es perfecta para hacer de una Elisabeth a la que del Toro también ha añadido una vertiente freak. Como he comentado con todo, Goth es un casting perfecto que conecta con la visión que tenía del Toro y con lo que quería contar.

Lo más polémico de esta versión de Frankenstein son los numerosos cambios que del Toro ha realizado respecto a la novela original. Entre otros detalles importantes, alterando el final cambiando la naturaleza trágica de la historia por un final positivo con el monstruo asumiendo el control de su destino. Este es un cambio radical respecto al original, pero en realidad creo que si pensamos en la película como su propia historia con principio y final, creo que es un éxito en el que todo funciona como un mecanismo de relojería.

De hecho, lo único que no funciona a pesar del buen trabajo actoral, es el paso de Elisabeth de sentir compasión por el monstruo a estar enamorada. Esto es algo totalmente gratuito que hubiera necesitado al menos de una escena que hiciera de puente de esta evolución en sus sentimientos. Para mí esto es un fallo en el guión de del Toro, pero en realidad no creo que sea uno grave que cambie mi percepción positiva de la película.

Otro de los cambios es la importancia del hermano de Víctor, que en la novela solo aparece como niño. Pero este cambio ayuda a que la historia sea mas fluida y los sentimientos de Víctor hacia la prometida de su hermano se entiendan como incorrectos. Lo que llevará a otra serie de sentimientos extremos, como sentir que ha fracasado con la creación del monstruo, lo que lleva a su intento de destruirlo. Aunque los cambios son numerosísimos, en realidad creo que consiguen que una historia conocida tuviera un toque novedoso. Y para mí eso también es un éxito.

Da gusto ver una película visualmente poderosa. Por cierto, se me olvidaba destacar la magnífica música de Alexandre Desplat, que es genial. Es que todo está muy bien en este nuevo Frankenstein. Una película que no te puedes perder.

Comparto el trailer de la película:

Frankenstein me ha gustado mucho. Incluso creo que los cambios funcionan muy bien en el contexto de la película que ha creado Del Toro. Éxito total.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Esa cosa con alas de Dylan Southern

La tercera y última película que he visto esta Fiesta del Cine ha sido Esa cosa con alas, película de Dylan Southern realizada para el lucimiento dramático de Benedict Cumberbatch.

PUNTUACIÓN: 5/10

Luchando por procesar la repentina e inesperada muerte de su esposa, un joven padre pierde el control de la realidad cuando una presencia aparentemente maligna comienza a acecharle desde los oscuros recovecos del apartamento que comparte con sus dos hijos pequeños.

Dylan Southern es un director de cine y documentales y guionista inglés. En 2011, su película No Distance Left to Run fue nominada al Grammy al mejor vídeo musical de larga duración. Sus trabajos previos son documentales centrados en el mundo de la música, como Shut Up and Play the Hits (2012), Aziz Ansari: Buried Alive (2013) y Meet Me in the Bathroom (2022). Southern escribe y dirige esta película que adapta el libro El dolor es lo que tiene plumas de Max Porter. La película de 104 minutos de duración ha tenido un presupuesto de 6 millones de dólares, y está producida por la productora SunnyMarch de Benedict Cumberbatch. La película cuenta con fotografía de Ben Fordesman, montaje de George Cragg y música de Zebedee C. Budworth.

En el reparto tenemos a Benedict Cumberbatch como papá, David Thewlis como la voz de Cuervo, los hermanos Richard y Henry Boxall interpretando a los hijos del protagonista, Eric Lampaert como Cuervo, Vinette Robinson como Amanda, Sam Spruell como Paul, Leo Bill como el Dr. Bowden, Tim Plester como Andy y Claire Cartwright como mamá.

Cuando hablaba con mi hermano Fernando sobre qué película ver aprovechando la Fiesta del Cine surgió la opción de ver el nuevo drama de Benedict Cumberbatch. El actor británico asegura una interpretación siempre estupenda, pero nos temiamos que esta película fuera el último ejemplo de porno emocional atrapa-premios. Y ha resultado que Esa cosa con alas es precisamente eso.

Y el caso es que como se esperaba, Benedict Cumberbatch lo hace genial como este padre y marido afligido por la muerta repentina de su mujer, que hace que su vida entera se desmorone. El rango de dolor y patetismo de Cumberbatch es increíble, y confirma una vez más lo buen actor que es. Que haya sido productor de la película indica que la idea de un drama «de prestigio» que le ponga en el trampolín de la temporada de premios es algo que tampoco puede descartarse. Aunque la propia idea del porno emocional sea cuestionable, y no haya terminado de conectar con la historia, no puedo ponerle ni un pero al trabajo del actor. Es que lo hace genial.

El casting de los hijos de Cumberbatch me parece muy interesante, porque han buscado a dos hermanos que son niños pequeños pero que tengan unos ojos que indican que son juguetones y un poco puñeteros. Pensando en la película tiene el 95% a Cumberbatch solo, con el Cuervo o los niños, estos personajes tenían que funcionar para que la película funcionara.

Otra que me ha gustado es la representación de Cuervo, que es un ser extraño de formas que no pueden ser reales. La textura de Cuervo me parece una chulada, como también la forma como se mueve y la voz de David Thewlis en el original. Esta parte me gusta, al igual que la fotografía y el montaje, que resaltan el elemento perturbador y terrorífico que tiene la historia.

Mi principal problema con Esa cosa con alas es con el guion de la película. Viendo la sinopsis uno puede imaginarse que el Cuervo es la representación del trauma o del duelo que siente el protagonista. Pero la película hace algo super cuestionable que es hacer que los niños también puedan verlo, lo cual rompe la idea de ser algo en la cabeza del marido afligido. Estas inconsistencias rompen la idea de ver cómo el personaje interpretado por Cumberbatch asume la pérdida y realiza el duelo por su mujer.

Reconozco que soy un espectador de argumento y las películas poéticas o metafóricas pueden conectar menos con mis gustos. No siempre, Mother! de Aronosfky es una obra maestra absoluta. En realidad, no pido que todo tenga siempre sentido, pero si debería tener coherencia, y es algo que Esa cosa con alas no tiene. Sobre todo en su parte final en la que Cuervo tiene una pelea gore contra un demonio en la que la sangra corre a borbotones y las vísceras y los intestinos quedan tirados por los pasillos. Esa escena que es el climax final rompe con todo lo que habiamos visto hasta ese momento, aunque Cuervo si pega al principio una paliza a Cumberbatch. E imagino que para el público de festivales tipo Sitges (donde se estrenó), la escena sería recibida con aplausos inesperados. Pero es un sinsentido absoluto.

De hecho, en historias de este tipo lo que esperas es que el protagonista acabe asumiendo la pérdida y recupere sus ganas de vivir. Sin embargo, ¡eso no lo vemos en esta película! De hecho, incluso si pensamos que el «demonio» pudiera representar el suicidio, en realidad no es Cumberbatch quien le derrota, sino el Cuervo. Aparte que la idea de derrotar a la depresión a ostias es un concepto que no se si resulta demasiado acertado. Como decía al principio, el elemento actoral muy bien, pero la historia no hay por donde cogerla.

No puedo decir que Esa cosa con alas no fuera un poco lo esperado, pero me fastidia que el guion sea un sinsentido.

Comparto el trailer de la película:

Esa cosa con alas es porno emocional muy bien interpretada, pero con una historia que le ha hecho perder bastantes puntos.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Crítica de Springsteen: Deliver me from nowhere de Scott Cooper

Springsteen: Deliver me from nowhere de Scott Cooper es la siguiente película que he visto gracias a la Fiesta del Cine. Una película con un reparto fantástico en el que destaca Jeremy Allen White como The Boss.

PUNTUACIÓN: 8/10

Adaptación cinematográfica del relato de Warren Zanes sobre la grabación del álbum «Nebraska», de Bruce Springsteen, de 1982. La película sigue a ‘The Boss’ cuando era un joven músico en los albores de la fama mundial, tratando de reconciliar las presiones del éxito con los fantasmas de su pasado. Grabado en un viejo cassette de cuatro pistas en su habitación en Nueva Jersey, ‘Nebraska’ refleja un periodo trascendental de su vida y está lleno de personajes perdidos en busca de una razón para creer.

Scott Cooper (Virginia, 1970) es un cineasta estadounidense y antiguo actor. Es conocido por las películas Crazy Heart (2009), Out of the Furnace (2013), Black Mass (2015), Hostiles (2017), Antlers (2021), The Pale Blue Eye (2022). Cooper dirige esta película y escribió el guion basado en el libro Deliver Me from Nowhere (2023) de Warren Zanes, así como en algunos elementos de la autobiografía de Springsteen Born to Run. La película de 119 minutos de duración y un presupuesto de 50 millones de dólares cuenta con fotografía de Masanobu Takayanagi, montaje de Pamela Martin y música de Jeremiah Fraites.

Jeremy Allen White como Bruce Springsteen es uno de los grandes aciertos de la película. Recordándole de The Bear, estaba claro que cuando se trata de personajes torturados que miran al infinito con seriedad, no hay nadie como White. Pero lo cierto es que el actor se ha mimetizado como The Boss, haciendo un trabajo increíble.

El resto del reparto, en sus papeles principales, está formado por Matthew Anthony Pellicano como Bruce Springsteen niño, Jeremy Strong como Jon Landau, el mánager y productor discográfico de Springsteen, Paul Walter Hauser como Mike Batlan, el ingeniero de sonido de Springsteen durante las sesiones de Nebraska, Stephen Graham como Douglas Springsteen, el padre de Bruce, con quien tenía una relación complicada, Odessa Young como Faye Romano, el interés amoroso de Bruce, Gaby Hoffmann como Adele Springsteen, la madre de Bruce, Marc Maron como Chuck Plotkin, productor e ingeniero de mezclas de Springsteen, David Krumholtz como Al Teller, ejecutivo discográfico de Columbia, Harrison Gilbertson como Matt Delia, amigo íntimo de Springsteen.

Lo poco que sabía de Deliver me from nowhere era que se trataba de una película intimista alejada que de adrenalina que Bruce Springsteen derroche en sus conciertos. Y tengo que decir que mis hermanos han sido siempre super fans de The Boss, con lo que su música estaba muy presente en mi casa durante mi adolescencia. Pero al mismo tiempo no soy un fan mitómano que haya estado pendiente de los detalles de su vida privada. Más bien al contrario. Escuchar su música ya era más que suficiente.

Más que un biopic, Springsteen: Deliver me from nowhere es una película sobre un momento muy concreto de la vida de Bruce Springsteen, el momento en 1981 en que tras el éxito de The River (1980), The Boss se alejó del mundo para escribir Nebraska, su disco acústico grabado en solitario que abraza las raíces del folk. En cierto sentido, esta película nos muestra a una estrella de la música en su momento más bajo, cuando luchaba contra la depresión y el trauma por un padre abusivo.

Para que una película de este tipo triunfara, era necesario que el casting del actor que interpretara a Bruce Springsteen fue acertado. Y me alegra que Jeremy Allen White haya realizado una de esas interpretaciones que se recuerdan durante mucho tiempo. A White le conocía de The Bear, que ha significado su gran plataforma de lanzamiento hacia el reconocimiento mainstream. Y en esta película está increíble, hasta el punto de mimetizarse con The Boss en la forma de moverse, mirar, sentarse o hablar. Escuchar a White cantar las canciones era un desafío tremendo, y la verdad es que lo hace genial. Y aunque lo comentaba un poco en broma antes, White tiene una mirada muy potente que transmite tristeza y melancolía, que es justo lo que necesita esta película. Pensando en que estamos en una película en la que gran parte del metraje es verle a él sólo en una habitación, White y la maravillosa música aguantan perfectamente la película.

La música en general de Deliver me from nowhere me ha gustado mucho. Y hay que destacar que además de la música de Bruce tenemos muchas otras canciones de la época, además de una banda sonora que agudiza los dramas que veremos en la pantalla. Es normal que en una película de Bruce Springsteen la música sea genial, pero me ha encantado toda la música que NO es suya.

Deliver me from nowhere hace una cosa muy inteligente narrativamente, que es que por un lado vemos a Bruce sufrir sin saber el motivo mientras escribe Nebraska, y luego durante su fallida grabación con The E Street Band, hasta que Bruce decidió sacar el disco acústico tal y como lo había grabado en su casa. En paralelo, la película hace que sea Jon Landau, el mánager y productor discográfico de Springsteen interpretado de forma genial por Jeremy Strong (Succession), el que verbalice para el espectador los motivos por los que Bruce sufre, empezando por la vergüenza y el sentimiento de culpa al hacerse rico y famoso, sintiendo que está traicionando sus orígenes. Algo que entiende a partir de escuchar sus canciones, ojo. Aunque entiendo que esto no es realista en absoluto, la ventaja de escribir un libro a posteriori es que se tienen respuestas que en ese momento no se sabían, añadiendo un contexto que a lo mejor Bruce tardó meses o años en asumir tras decenas de sesiones con un psicólogo. utilizar a Landau con este propósito narrativo consigue que la película funcione de maravilla.

Las historias de Nebraska están llenas de perdedores y criminales, que es la forma de Bruce de transmitir lo que siente. Jeremy Strong verbaliza mucho de lo que podía estar pasando por la cabeza de Bruce, a lo que se añade las escenas de su niñez con un padre alcohólico que se supone que le agredía. Y digo se supone porque la película no quiere hacer leña de estos hechos que sin duda si impactaron a Bruce de niño, siendo muy discreto a la hora de mostrar momentos escabrosos. Que en realidad no son mostrados.

En esas semanas o meses Bruce tuvo una relación con Faye Romano (Odessa Young), la hermana de un conocido del instituto. Young hace también una interpretación genial de una relación condenada por los problemas mentales y los complejos no superados por el Bruce Springsteen de esos años. Un complejo que empezaba con la idea subconsciente de que no merecía ser feliz.

Sin conocer en realidad los detalles de la vida de Bruce, y por tanto saber qué elementos se han dulcificado, lo cierto es que Deliver me from nowhere me ha gustado mucho. Aunque hablamos de una película intimista, nunca se me ha hecho larga, gracias por supuesto a la música y a unas actuaciones increíbles que rebosan humanidad y personalidad. Y en realidad me ha dejado con ganas de conocer más detalles de la vida de The Boss. Empezando por volver a ponerme sus discos, empezando por Nebraska, que ni recuerdo cuando fue la última vez que lo escuché. Seguro en el siglo XX. Y luego irán los siguientes.

Comparto el trailer de la película:

Me ha gustado mucho Springsteen: Deliver me from nowhere. Mucho más de lo que esperaba. Super recomendable, sobre todo si eres fan de The Boss.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Los tigres de Alberto Rodríguez

Gracias a la Fiesta del Cine he visto Los tigres, la película dirigida por Alberto Rodríguez y protagonizada por Antonio de la Torre y Bárbara Lennie.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Antonio y Estrella son hermanos. Su padre era buzo, como ellos. Llevan toda la vida en el mar. Antonio es «el Tigre», un buzo imbatible, el compañero que todos quieren ahí abajo, cuando en unos segundos te juegas la vida y lo haces todos los días. Estrella asiste a su hermano en la barcaza en la que trabajan. Ella le mantiene unido a tierra, fuera del agua Antonio es un auténtico desastre. Ha vivido siempre el hoy, sin pensar nunca en el mañana, y su situación económica es delicada. Antonio tiene un accidente y le comunican que sus días de buceo van a acabar pronto. El futuro se les presenta oscuro y complicado. Una situación que puede cambiar cuando dan con un alijo de cocaína escondido en el casco de un petrolero. Antonio no ve otra posibilidad, su hermana Estrella no lo ve claro. Como siempre.

Alberto Rodríguez Librero (Sevilla, 1971) es un director y guionista de cine español. Ha escrito y dirigido películas como La isla mínima, ganadora de 10 premios Goya y El hombre de las mil caras con la que obtuvo el premio Goya al mejor guion adaptado. En su filmografía encontramos, El factor Pilgrim (2000), El traje (2002), 7 vírgenes (2005), After (2009), Grupo 7 (2012), La isla mínima (2014), El hombre de las mil caras (2016) y Modelo 77 (2022).

Rodríguez escribe el guión junto a Rafael Cobos. La película de 109 minutos de duración cuenta localizaciones en Huelva y también se rodó en los estudios Ciudad de la Luz de Alicante. La fotografía corre a cuenta de Pau Esteve Birba, el montaje de José M. G. Moyano y la música de Julio de la Rosa.

Antonio de la Torre y Bárbara Lennie interpretan a los hermanos Antonio y Estrella. Unos hermamos marcados por el mar debido a la influencia que su padre, también buzo, tuvo en ambos. Joaquín Núñez, José Miguel Manzano Bazalo «Skone», Silvia Acosta y César Vicente completarían el reparto.

Los tigres es una película producida por Movistar+ que ha tenido ayudas económicas de todo el mundo, desde la Junta de Andalucía a la Diputación de Huelva. Y la verdad es que si algo tiene bueno la película es que se nota que el presupuesto está. Empezando por el rodaje de las escenas submarinas y los planos con drones y alrededor de barcos petrolíferos en la bahía de Huelva. Como espectador, agradezco que una película española plantee una ambientación compleja nada habitual como es el mundo de los buzos profesionales.

Sin embargo, lamento tener que decir que Los tigres me ha parecido una película totalmente fallida. Fallida empezando por un guion muy flojo que no tiene elementos realmente interesantes ni permite a los actores lucirse en ningún momento. Y que no acaba de saber qué quiere ser, si un thriller o un drama familiar. Si Alberto Rodríguez y Rafael Cobos querían hacer un thriller, habría que concluir que no saben plantear nada remotamente parecido. Por ese lado, la trama del robo de droga es la nada más absoluta, seguido por una conclusión ridícula. Y si el foco es el drama familiar, es que no hay apenas nada a lo que agarrarse que resulte mínimamente interesante. Desde luego, los actores no pudieron.

El segundo elemento fallido me ha parecido la dirección de Rodríguez, que parece más interesado en rodar con vocación documental que en plantear imágenes y escenas que resulten atractivas para el espectador visual o narrativamente. Si Rodríguez no sabe escribir thrillers, tampoco sabe transformar su guion en imágenes. Porque hay una nula sensación de tensión sobre nada de lo que sucede. Ni cuando Antonio sufre un desvanecimiento que puede acabar con su carrera de buzo o descubre la droga en la bodega del barco, todo es mostrado de la forma más plana y carente de interés imaginable. Tampoco el bastante evidente drama que ha sufrido Estrella toda su vida ante un padre y un hermano que han hecho toda la vida lo que les ha dado la gana y nunca la escucharon, ni cuenta estaba enferma. Todo se resuelve de la forma menos interesante posible desde un punto de vista dramático.

Tengo que reconocer que entré al cine sin saber casi nada de la película, aprovechando el descuento de la Fiesta del Cine. Cuando terminó la película y me dejó tan decepcionado, lo primero que pensé era que esto lo había rodado un director novel o el director de fotografía de alguien conocido que hacía el salto a la dirección. Cuando he caído quien es Alberto Rodríguez y la filmografía que tiene me he quedado muerto. Para mal, claro.

Creo que Antonio de la Torre y Bárbara Lennie son buenos actores, y creo hacen lo que pueden con un guion muy flojo. Pero al mismo tiempo, les he visto demasiado de una única nota. Ni cuando parece que están alegre, obviamente muy poco tiempo en la película, transmiten estarlo en realidad. Y ambos están siempre con cara de mala leche y/o concentrados. Tampoco me han transmitido demasiado ellos.

Comentaba lo llamativo que es tener una historia de buzos con varias escenas submarinas. Pero otro aspecto que me ha parecido llamativo es que en la mayoría de escenas en realidad no se les ve la cara, con lo que parte de la gracia que es ver a los actores realizando estas escenas se pierde. De hecho, diría que las escenas al lado de los barcos son momentos rodados por buzos profesionales, dejando a las escenas en piscina los planos en los que probablemente hayan estado de la Torre y Lennie bajo el agua. Obviamente que ellos no realicen todas las escenas no es el motivo por el que la película no funciona, pero al mismo tiempo es un elemento que tampoco suma.

Dentro de la dirección aburrida, parece que Rodríguez elige siempre el plano menos interesante, más simple y carente de interés. Hay planos de drones de la Bahía de Huelva y la petroquímica, pero son los mismos planos que veríamos en un documental o en un spot publicitario. Me parece super llamativo lo floja que me ha parecido la película. Menudo chasco.

Comparto el trailer de la película:

Me sabe mal tener que decirlo, pero lo mejor de Los tigres fue ver la película a precio reducido. Vaya chasco.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

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Crítica de Una casa llena de dinamita, de Kathryn Bigelow (Netflix)

Dentro de la morralla, Netflix a veces sorprende con películas y series que se salen de lo normal. Es junto el caso de Una casa llena de dinamita, la última película de Kathryn Bigelow (Point Break, Strange days, The hurt locker, Zero Dark Thirty, Detroit) que acaba de estrenarse esta semana.

PUNTUACIÓN: 5/10

Cuando un misil sin identificar el origen es lanzado contra Estados Unidos, la Casa Blanca comienza una carrera contrarreloj para determinar quién es el responsable y cómo actuar en respuesta.

Kathryn Ann Bigelow (San Carlos, California, 1951) es una directora, productora y guionista de cine estadounidense. Bigelow debutó como directora con la película sobre moteros The Loveless (1981). Saltó a la fama dirigiendo los thrillers Near Dark (1987), Blue Steel (1990), y ese clásico del cine de acción que es Point Break (1991). A estas películas siguieron Strange Days (1995), K-19: The Widowmaker (2002) y The Hurt Locker (2008), la película con la que Bigelow se convirtió en la primera mujer en ganar el Óscar a la mejor dirección. Desde entonces, ha dirigido Zero Dark Thirty (2012) y Detroit (2017).

Una casa llena de dinamita está escrita por Noah Oppenheim, y cuenta con fotografía de Barry Ackroyd, montaje de Kirk Baxter y música de Volker Bertelmann. La película tiene 112 minutos de duración.

En el reparto tenemos a Idris Elba como el presidente de los Estados Unidos, Rebecca Ferguson como la capitana Olivia Walker, una oficial superior de la Sala de Situación de la Casa Blanca, Gabriel Basso como el asesor adjunto de Seguridad Nacional Jake Baerington, Jared Harris como el secretario de Defensa Reid Baker, Tracy Letts como el general Anthony Brady, oficial superior de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en el Comando Estratégico de los Estados Unidos (STRATCOM), Anthony Ramos como el comandante Daniel González, comandante de Fort Greely, una base militar responsable de detectar amenazas entrantes y destruirlas con misiles interceptores terrestres. Moses Ingram como Cathy Rogers, funcionaria de la FEMA en la Oficina de Programas de Continuidad Nacional; Jonah Hauer-King como el capitán de corbeta Robert Reeves, asesor de estrategia de represalias y ayudante militar presidencial; Greta Lee como Ana Park, oficial de inteligencia nacional de la NSA para Corea del Norte, y Jason Clarke como el almirante Mark Miller, alto funcionario de la Sala de Situación en comunicación con el presidente.

Es curioso cómo funcionan el mundo del cine. Nos pasamos años con películas mainstream con narrativa lineal convencional, y en muy pocas semanas se han estrenado tres películas que juegan con una narrativa no lineal poco convencional. La primera fue Weapons, de Zack Cregger, la semana pasada vi La vida de Chuck de Mike Flanagan y justo a continuación nos llega a Netflix Una casa llena de dinamita de Kathryn Bigelow.

La película plantea la premisa novedosa de ver el punto de vista de varios personajes a partir de un lanzamiento de un misil nuclear contra los Estados Unidos, volviendo atrás en el tiempo para ver durante los 3 actos de la película como viven varias personas esos minutos dramáticos. De forma que llegaremos a ver varios diálogos claves desde 3 puntos de vista diferentes.

Y no quiero esperar más. La película me parece totalmente fallida. Si, hay un grupo tremendo de actores mirando preocupados hacia varias pantallas, y lo cierto es que lo hacen de maravilla. Y Kathryn Bigelow plantea un curioso ejercicio de tensión a partir de un hecho dramático tremendo: Que un misil nuclear se dirige hacia Estados Unidos y las defensas antiaéreas fallan en destruirlo. Ante la inminente destrucción de Chicago que no puede ser evitada, la maquinaria militar inicia los protocolos de extracción del personal esencial, y se plantean un contraataque nuclear ¿Contra quién?

Bigelow plantea todas las trampas narrativas imaginables para aumentar la tensión y la incertidumbre. Empezando porque se lanza un misil nuclear contra los Estados Unidos y los americanos no saben desde donde se ha lanzado. Y por tanto y más importante, contra quien contraatacar con toda la potencia de su arsenal nuclear. Que alguien haya hackeado los satélites militares para que no detectaran el lanzamiento indica un grado de preparación y de amenaza bestial, que creo invalida la posibilidad de un error, siendo algo planeado de forma premeditada por un pais con recursos, nunca un grupo terrorista radical aislado. Pero queda claro que lo único que se busca es generar la situación imposible, no plantear hacer nada plausible sobre el grado de peligrosidad de los enemigos de los Estados Unidos..

Si, es verdad que la posición del Presidente de los Estados Unidos, estupendamente interpretado por Idris Elba, es imposible. Porque tiene que tomar una decisión que puede provocar la destrucción de toda la vida del planeta Tierra si decide lanzar un ataque masivo ¿contra quien? Una decisión para la que no tiene los datos correctos, pero que es inevitable porque un ataque de esa escala contra los Estados Unidos no puede quedar sin respuesta. Con todo lo que ello implica. De los 3 actos de la película, el tercero desde el punto de vista del Presidente es el actoralmente hablando el mejor de la película gracias a la interpretación de Idris Elba. Y porque nos hace ver no tanto el drama del misil nuclear que ya vimos en los 2 actos precedentes, sino lo complicado que es su situación. Una situación que se agudiza debido a que cuando empieza esta crisis, el Presidente no está en el Despacho Oval, sino en un acto en mitad de la nada. Lo que va a dificultar las comunicaciones y su acceso a una información clave que no tiene. Pero que no le va a impedir tomar la decisión de ataque, aunque nos quedemos sin saber el alcance del mismo.

Lo malo de Una casa llena de dinamita es que Bigelow parece plantear varias críticas al mundo real. Pero es todo tan ambiguo que en mi opinión no funcionan. Por supuesto, la primera crítica viene provocada desde el propio título, que viene a decir que cuando existe un armamento nuclear tan enorme en el planeta, es inevitable que alguien encienda una cerilla y arda todo. Pero, ¿la crítica es hacia los Estados Unidos o hacia todas las naciones nucleares? Si fuera el segundo caso sería algo razonable, pero dado que sólo vemos el punto de vista de lo Estados Unidos, la crítica parece que se hace hacia la administración americana, lo cual es absurdo. Hay un corto diálogo de un asesor de la Casa Blanca con un ministro ruso que sugiere que ellos son inocentes y no lanzaron el misil, pero todo queda en la duda.

En este momento, si la crítica es hacia el gobierno de los Estados Unidos, es absurda. Porque reconociendo que la realidad es la que es y hay demasiadas armas nucleares, la respuesta correcta sería evitar que ningún nuevo jugador consiga convertirse en una potencia nuclear. Por lo tanto, las acciones contra Irán o Corea del Norte estarían plenamente justificadas. Pensar que los Estados Unidos deberían eliminar su arsenal nuclear sin que lo hagan los demás es ridícula. Otra idea que nos da a entender la película es que la idea de «destrucción nuclear mutua» de la Guerra Fría podía ser correcta en su momento, pero en estos momentos con tantos jugadores (enemigos) potenciales, ha dejado de tener sentido. Podría ser una idea interesante para un documental, pero en medio de todas las situaciones simplistas del guion de la película, queda como una más.

La película hace otra trampa, al hacer que los 2 misiles lanzados para destruir el misil nuclear fallen. Y entonces la película plantea un golpe en los morros hacia la falsa sensación de seguridad de los Estados Unidos, afirmando que en las pruebas realizadas, sólo un 61% de los misiles aciertan (es tirar una moneda a ver qué sale, dicho literalmente). Luego se comenta que «Se quiere detener una bala con una bala» para destacar lo absurdo de la estrategia de defensa americana. Y no se si el dato del 61% es correcto, la verdad. Pero viendo como Israel ha defendido con éxito su país de misiles enemigos con la misma estrategia de «detener una bala con una bala», benditos misiles Patriot, no se si me creo lo que me muestra Bigelow. Por supuesto, la acepto sin problemas para crear un drama en una película de ficción, pero me chirria si se piensa en esta película como una muestra de como es del mundo real.

Bigelow comete la trampa definitiva con el final abierto que plantea, dejando una sensación de haber visto una escena alargada que es apenas una anécdota, sin contexto previo ni un final aceptable. Y acepto que como ejercicio de tensión Bigelow sabe plantear situaciones muy potentes, apoyada en un reparto hace maravillas pensando que está el 90% mirando a una pantalla. A todo esto, esta producción parece un quién es quien del nuevo Hollywood, con montones de caras conocidas en papeles pequeños de apenas dos frases. El reparto no es el problema. En realidad, creo que todos lo hacen muy bien.

Analizando la película globalmente, el problema que se me planteó mientras la estaba viendo es que en el primer acto si tenemos un notable ejercicio de tensión cuando descubrimos toda la historia: La detección del misil dirigiéndose a los Estados Unidos, el fallo de las contramedidas, la posible destrucción de Chicago y la decisión del Presidente de contraatacar. Las reacciones emocionales de todo el reparto me gustan mucho. Pero cuando empieza el segundo arco, la tensión se pierde cuando empezamos a ver los mismos hechos desde otros puntos de vista repitiendo diálogos una segunda vez. Si, esto muestra lo complejo que la toma de decisiones y la cantidad de actores tienen un papel en una crisis de esta naturaleza. Pero la tensión se perdió completamente, y ni siquiera las buenas interpretaciones del reparto o el ritmo de Bigelow consiguieron recuperarlo.

En el tercer acto con el punto de vista del Presidente de los Estados Unidos, Idris Elba lo hace muy bien, pero hemos visto en los 2 actos precedentes que el Presidente SI va a lanzar un ataque, por lo que por curioso que sea el mecanismo burocrático y la complejidad de tener que tomar estas decisiones claves en su coche o en un helicóptero, el final de la película no me funciona en absoluto. Se que el muy obvio mensaje de Bigelow es que da igual a quien ataquen o la intensidad del mismo, en el momento en que los EE.UU. lancen un ataque sea el que sea el mundo se va a la mierda. Pero como ejercicio narrativo que me cuenta una historia con principio y final, la película me ha fallado completamente.

Otro aspecto super positivo es el diseño de producción de la película. No he encontrado el dato del presupuesto de la película, pero estamos ante una super producción absoluta. Entiendo que no han rodado en la Casa Blanca, pero las imágenes de Washington son estupendas, y las imágenes del helicóptero del presidente, los B-52 y todas las medidas de seguridad lucen completamente reales. Además, al tener varias localizaciones, la sensación de historia coral se consigue completamente.

El chasco que me llevado con Una casa llena de dinamita ha sido tremendo. No lo puedo expresar de otra manera.

Comparto el trailer de la película:

Me he llevado un buen chasco con Una casa llena de dinamita, a pesar de la habilidad de Bigelow para crear tensión, el concepto y la ejecución me parece completamente fallido.

PUNTUACIÓN: 5/10

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