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Crítica de Black Phone 2 de Scott Derrickson

Me gustó mucho Black Phone, la película de Scott Derrickson con Ethan Hawke. Tener al equipo de vuelta incluyendo el guionista C. Robert Cargill hizo que el visionado de Black Phone 2 fuera obligado.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Secuela de «Black Phone». El Raptor quiere vengarse de Finn desde la tumba y escoge como objetivo a Gwen, su hermana pequeña. Gwen, una adolescente de 15 años con mucho carácter, empieza a recibir llamadas de un teléfono negro en sueños, acompañadas de inquietantes visiones de algo o alguien acechando a tres chicos en el campamento de invierno de Alpine Lake. Decidida a resolver el misterio y a acabar con el tormento de su hermano, Gwen convence a Finn para ir al campamento durante una tormenta de nieve. Juntos, los dos hermanos deberán enfrentarse a un asesino aún más poderoso desde la muerte. (FILMAFFINITY)

Scott Derrickson (Denver, 1966) es un director y guionista conocido en el mainstream tras dirigir la primera película de Doctor Strange (2016) para Marvel Studios. En realidad su sensibilidad le ha hecho conectar principalmente con el terror, estando la mayoría de sus películas conectadas a este género: Hellraiser: Inferno (2000), El exorcismo de Emily Rose (2005), Ultimatum a la Tierra (2008), Sinister (2012), Líbranos del mal (2014).

Tras abandonar Doctor Strange in the multiverse of madness (Sam Raimi, 2022) debido a las típicas diferencias creativas, Derrickson volvió por sus fueros con Black Phone (2022), película basada en una historia de Joe Hill (Locke & Key) que escribió junto a su colaborador habitual, el escritor C. Robert Cargill. Antes de esta secuela, Derrickson estrenó en Apple TV The Gorge , película protagonizada por Anya Taylor-Joy y Milles Teller.

The phone 2 es una película de terror de 114 minutos de duración que cuenta con guion de Derrickson y C. Robert Cargill. La fotografía es de Pär M. Ekberg, el montaje de Louise Ford y la música de Atticus Derrickson (hijo del director). Su presupuesto ha sido de 30 millones de dólares, superior a otras producciones similares de Blumhouse, su productora. Viendo que recaudó en USA 26 millones durante su primer fin de semana de estreno, parece claro que va a ser rentable.

En el reparto encontramos a Mason Thames como Finney, el único superviviente conocido del Grabber; Madeleine McGraw como Gwen, la hermana menor de Finney; Ethan Hawke como el Grabber, un asesino en serie que fue asesinado anteriormente por Finney; Demián Bichir como Armando, el supervisor del campamento Alpine Lake, y Jeremy Davies como Terrence, el padre de Finney y Gwen.

Me gusta mucho Scott Derrickson como director. Y sus colaboraciones con el escritor C. Robert Cargill ha sido siempre una gozada de ver. En el caso de Black Phone, Derrickson y Cargill adaptaban una historia de Joe Hill que era una película «pequeña» rodada casi en su totalidad en un espacio cerrado, el sótano del asesino en serie Grabber en el que había dejado al joven Finney, el niño que había secuestrado y al que estaba claro que acabaría matando.

Para esta Black Phone 2, Derrickson y Cargill han partido del clásico «bigger, badder, more spectacular» que se espera de las secuelas de películas de éxito. En lugar de un sótano oscuro, la acción se traslada a un campamento al lado de un lago helado en medio de la mayor helada que se recuerda. Esto ya es un cambio sustancial, pero no el mayor. Porque lo que más me ha gustado de esta película es que los creadores se han atrevido a hacer una película diferente a la primera. Por supuesto, el hecho que el asesino de la primera hubiera muerto complicaba las cosas, pero montones de películas de terror simplemente han optado por presentar a otro asesino en serie. Por suerte, Black Phone 2 no es el tipo de película.

Black Phone 2 cambia el mundo real por el mundo de los sueño como el campo de batalla. Grabber está muerto, pero en la primera película ya descubrimos que «muerto es sólo una palabra». Finney, el protagonista de la primera película, ha crecido pero sigue traumatizado por los sucesos de la primera película. Para no parecer débil no deja de meterse en peleas (que gana), muchas veces con la excusa de proteger a Gwen, su hermana ahora adolescente. Gwen se va a convertir en la gran protagonista de la película, al descubrir que posee los poderes de su madre, que aparentemente se suicidó debido a las visiones que tenía del más allá.

En sus sueños, Gwen ve a unos niños asesinados hace años en el campamento Alpine Lake, pidiendo su ayuda. También escucha a su madre, que fue monitora de ese campamento cuando los crímenes tuvieron lugar. Unos crímenes que van a estar conectado con Grabber, el asesino interpretado por Ethan Hawke en la primera película. En cierto sentido, esta película tiene muchas similitudes con Pesadilla en Elm Street 3: Dream Warriors, en el que los sucesos que suceden en el mundo onírico tiene consecuencias en el mundo real. Y es una historia que me ha gustado mucho.

Viendo Black Phone 2 me daba cuenta de lo buen director que es Scott Derrickson. Otro de los hallazgos visuales de la película es que Derrickson hace que la imagen en el mundo de los sueños sea como si estuviéramos viendo una película antigua, con poca definición y muchísimo grano, consiguiendo que parezcan películas distintas. Imagino que una gran parte de los 30 millones del presupuesto de la película fueron a los efectos visuales creados en post-producción para crear este efecto. Visualmente la película tiene momentazos increíbles, aparte de varias escenas super perturbadoras cuando vemos algunas de las muertes provocadas por Grabber en el pasado.

Otro elemento muy interesante es que aunque la película es muy diferente a la primera, argumentalmente es una perfecta continuación de la primera, continuando y explicando de forma super orgánica aspectos clave de la historia de la familia de Finney y Gwen. Las sorpresas están bien distribuidas a lo largo de la película. Una película que dura casi 2 horas y nunca se hace larga, y que consiguió mantenerme super implicado con los personajes todo el grupo.

En lo referido al reparto, me han gustado mucho el trabajo de los dos protagonistas Mason Thames y Madeleine McGraw como los hermanos Finney y Gwen. Ambos consiguieron que me importaran mientras intentan luchar contra los miedos que les acosan. El drama que sufre Gwen y las cosas que descubre en el mundo de los sueños son super impactantes. No pude ver la película en versión original, así que no puedo comentar demasiado el trabajo de Ethan Hawke más allá de confirmar que está, aunque siempre con la máscara y mucho maquillaje y prótesis. Por poner un pero a un película que me ha gustado mucho, tendría que decir que el resto del reparto tienen muy poca importancia más allá de estar ahí.

Como digo, Black Phone me ha gustado mucho, creo que prácticamente todo lo que plantean lo hacen bien. Por supuesto, veré seguro la próxima película que haga Scott Derrickson. Dicho esto, lo cierto es que me ha gustado pero no me ha flipado. Igual hay un par de momentos con diálogos expositivos demasiado largos, aunque acierten en la parte emocional. Al mismo tiempo, hay un par de momentos en que Gwen es herida de gravedad en el mundo de los sueños, con heridas abiertas en el mundo real, que luego no tuvieron una consecuencia más adelante en la película, cuando debería haber provocado que llevara el brazo en cabestrillo. Son detalles muy pequeños, y ciertamente no me molestaron durante la película ni me la han arruinado de ninguna manera, pero son pequeñas cosas que igual influyeron en la valoración general.

De igual manera, el climax me parece narrativamente perfecto, pero al mismo tiempo sorprende un poco que nos avisen de la debilidad de Grabber y que al final sea exactamente eso lo que le derrota sin ningún giro posterior. Y me gustan mucho los guiones que son lógicos, pero al mismo tiempo igual el climax debería haber tenido algún highlight más potente.

En todo caso, Black Phone 2 me ha gustado mucho, y sin duda la recomiendo.

Comparto el trailer de la película:

Da gusto ver a un director atreverse a llevar una franquicia cinematográfica por un camino diferente al visto en la primera película. Black Phone 2 me ha gustado mucho.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de La vida de Chuck de Mike Flanagan

Tenía ganas de ver La vida de Chuck, la película de Mike Flanagan adaptando un relato de Stephen King que está protagonizada entre otros por Tom Hiddleston.

PUNTUACIÓN: 8/10

Basado en el relato de Stephen King, cuenta tres historias relacionadas con el personaje Charles Krantz, en orden inverso: desde su muerte por un tumor cerebral a los 39 años hasta su infancia en una casa supuestamente encantada.

Mike Flanagan es uno de los grandes nombres del terror en televisión y un especialista en la obra de Stephen King, al que ha adaptado en numerosas ocasiones. Para televisión creó, escribió, produjo y fue showrunner de las series de terror de Netflix La maldición de Hill House (2018), La maldición de Bly Manor (2020), Misa de medianoche (2021), El club de medianoche (2022) y La caída de la casa Usher (2023). Para el cine hizo lo propio con Absentia (2011), Oculus (2013), Hush, Before I Wake, Ouija: Origin of Evil (todas de 2016), Gerald’s Game (2017) y Doctor Sleep (2019).

Flanagan adapta la novela del mismo nombre de Stephen King. Como en otras ocasiones, Flanagan produce y ha realizado el montaje de esta película de 111 minutos de duración, que cuenta además con fotografía de Eben Bolter y música de The Newton Brothers.

Como su nombre indica, en esta película conoceremos la vida de Chuck, que está interpretado por Tom Hiddleston en su edad adulta. Jacob Tremblay, Benjamin Pajak y Cody Flanagan también interpretan a Chuck en diferentes etapas de su vida.

Chiwetel Ejiofor como Marty Anderson, un profesor de instituto y exmarido de Felicia (Karen Gillan), una enfermera que se enfrenta al fin del mundo; Mark Hamill como Albie Krantz, abuelo de Chuck que también es contable; Mia Sara como Sarah Krantz, la abuela de Chuck que inspira el amor de Chuck por la danza, Nick Offerman como el narrador, Carl Lumbly como Sam Yarborough, un anciano dueño de una funeralia, Annalise Basso como Janice Halliday, una joven que se recupera de una ruptura sentimental y que se convierte brevemente en la pareja de baile de Chuck y Taylor Gordon como Taylor Franck, una percusionista callejera y artista callejera, completarían el reparto en sus papeles principales.

Flanagan guarda pequeños papeles para Kate Siegel, Samantha Sloyan, Rahul Kohli y Carla Gugino, habituales de su filmografía. La actriz mito del cine de terror Heather Langenkamp (Pesadilla en Elm Street), David Dastmalchian , Harvey Guillén y Matthew Lillard completan el reparto.

Más que una historia convencional, lo primero a destacar es que La vida de Chuck es un cuento. Tener a un narrador con la voz de Nick Offerman como voz neutra que nos acompaña a lo largo de todo el relato es una primera clave que hace que no haya demasiadas dudas al respecto. También me ha parecido muy curioso encontrarme una película de estructura poco habitual. Digo esto porque hace nada vi Weapons de Craig Zeggler, una buena película que se apoya en una narración fragmentada divida en varios capítulos cada uno de los cuales está dedicada a ver el punto de vista de uno de los personajes. En el caso de La vida de Chuck tenemos una historia en 3 partes contada en orden cronológico inverso. La primera parte presenta de forma brillante un argumento de terror existencial que plantea un misterio que tendrá que ser aclarado a lo largo de los otros dos capítulos. Unos capítulos ahora sí protagonizados por Chuck Krantz.

Mike Flanagan es un director brillante y un estupendo guionista. Cuando terminé de ver la película y pude pensar en ella en su totalidad, me encantó lo claro que tenía el mensaje humanista que pretendía transmitir, consiguiendo que la película me dejara con buen sabor de boca. Dentro que no me flipó, cosa que luego comentaré. Técnicamente, la película es también de 10, con un montaje, una música y una producción perfectas que transmiten de forma modélica lo que Flanagan quería mostrar al público.

En lo referido a la dirección de actores, lo primero a destacar es que el reparto me parece que está increíble. Chiwetel Ejiofo, Karen Gillan, Mark Hamill y Mia Sara están increíbles dentro de lo pequeños que son sus papeles, demostrando lo buenísimos actores que son y lo bien que están en facetas dramáticas. Dentro del trabajo de actores de Flanagan, me encanta que todos los secundarios tengan una escena para lucirse actoralmente. Desde sus amigos con los que trabaja en todas sus series a los más inesperados como Matthew Lillard o la actriz Heather Langenkamp. En la parte actoral, están todos de 10. Y lo mismo los jóvenes actores que interpretan a Chuck de niño y adolescente.

Con Tom Hiddleston me pasa algo curioso. Creo que lo hace muy bien, pero su participación destaca sobre todo por un baile increíble de un montón de minutos junto a Annalise Basso, que me gustó mucho. Aunque el baile también se me hizo un pelín largo, las cosas como son. Sin embargo, y reconociendo lo difícil que es que unos actores bailen tanto rato y tan bien, por la parte actoral la participación de Hiddleston se me hizo muy corta. Pensando que él es el gran reclamo en el poster de la película, que aparezca apenas un tercio del metraje me supo a muy poco.

La historia busca plantear una historia humanista que destaque la importancia de intentar vivir la vida de la mejor forma posible ahora, sin dejarnos nada para el futuro porque no sabes si te vas a morir mañana. Sin embargo, en muchos momentos hay un sentimiento melancólico, al ver la infancia y adolescencia de un niño al que en su edad adulta hemos visto morir previamente. Una muerte extraña al estar conectada con el misterio del primer acto, que en ese momento no sabes qué es pero opaca este drama.

Comentaba que los tres actos de la película están contados en orden inverso cronológicamente. «Gracias, Chuck», es el tercer acto pero es el primero que vemos. «Músicos callejeros para siempre», con el baile de Tom Hiddleston, es el segundo. Y «Yo contengo multitudes», una referencia a una frase del poema «Song of myself» de Walt Whitman que es la clave de la película, es el primer acto, pero lo vemos el último. Un primer acto en el que veremos la infancia de Chuck en la que aprenderá las claves de la vida.

Cuando el Chuck niño descubre lo que significa de esta frase «Yo contengo multitudes» y de alguna manera se descubre el pastel que aclara el enigmático primer arco, la película de alguna manera se me desinfló. Y es que todo el primer arco fue un gran truco un poco tramposo para llamar nuestra atención de algo que no era de lo que iba la película en realidad. Tras esta respuesta aún queda otro misterio que el joven Chuck tiene que descubrir y que no hará hasta justo el final de la película: Lo que hay en el ático de casa de sus abuelos que aterrorizó a su abuelo cuando lo vio hace un montón de años. Esto es un elemento que conecta con el elemento fantástico que tan bien ha utilizado Stephen King en sus historias.

Mi problema principal con La vida de Chuck es que el tono de cuento y la figura del narrador en off hizo que toda la película me resultara demasiado plana. Aunque hay buenos momentos actorales, al final son una parte del engranaje planteado por Stephen King en su novela. Y no llegó a emocionarme en ningún momento. Y es curioso que intelectualmente entienda que todo en la película funciona de maravilla, hasta el punto que no le pueda poner ni un pero. Pero al mismo tiempo la frialdad del conjunto impidió que existiera esta conexión emocional.

Por otro lado, dentro de ser una historia «bonita», cuando pienso en la vida que llevó Chuck después de descubrir lo que descubre de joven con 17 años, de alguna manera pienso que no ha cumplido el propósito que vivir una vida plena, pensando lo aburrida que es su vida en el segundo acto antes del baile. Igual sobreanalizo las cosas y le doy vueltas a algo que no toca, pero me supo mal no haber salido del cine flipado con la película de Mike Flanagan.

En todo caso, creo que es una buena película que en realidad si consigue dejarte con un buen sabor de boca, así que ni tan mal.

Comparto el trailer de la película:

Me ha gustado La vida de Chuck, pero aún sabiendo que es una película estupenda bajo todo punto de vista, no me ha llegado.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Tron: Ares 3D de Joachim Rønning

Lo mejor de ir a ver una película con cero expectativas es que de vez en cuanto te sorprende para muy bien. Es justo lo que me ha pasado con Tron: Ares, la tercera película de la franquicia de Tron que ha dirigido Joachim Rønning (Kon.Tiki, Piratas del Caribe: La venganza de Salazar) que he visto esta semana en 3D.

PUNTUACIÓN: 8/10

Tercera entrega de la saga «TRON». Cuenta la historia de Ares, un programa altamente sofisticado que es enviado desde el mundo digital al mundo real en una misión peligrosa, marcando el primer encuentro de la humanidad con seres de inteligencia artificial.

Joachim Rønning (1972) es un directora noruego conocido por la película Kon-Tiki, nominada a los premios Óscar y Globo de Oro, y por las películas de Disney Piratas del Caribe: La venganza de Salazar, protagonizada por Johnny Depp, y Maléfica: Maestra del mal, protagonizada por Angelina Jolie. En 2024 estrenó Young woman and the sea, su última película antes de Tron: Ares.

Tron: Ares es la tercera película de la franquicia TRON (Steven Lisberger, 1982) y Tron: Legacy (Joseph Kosinski, 2010). La película cuenta con un guion de Jesse Wigutow, basado en una historia de David Digilio y Wigutow. La película de 119 minutos de duración cuenta con un presupuesto de 180 millones de dólares, y tiene música de Nine Inch Nails, fotografía de Jeff Cronenweth y montaje de Tyler Nelson.

En el reparto tenemos a Jared Leto como Ares, un programa superinteligente creado por Julian Dillinger. Greta Lee como Eve Kim, la actual directora ejecutiva (CEO) de ENCOM, que está buscando el Código Permanente de Kevin Flynn. Evan Peters como Julian Dillinger, director ejecutivo de Dillinger Systems y nieto de Ed Dillinger. Jodie Turner-Smith como Athena, un programa que es el segundo al mando de Ares. Hasan Minhaj como Ajay Singh, socio comercial de Eve y director de tecnología de ENCOM. Arturo Castro como Seth Flores, un colega y amigo de Eve, Gillian Anderson como Elisabeth Dillinger, madre de Julian e hija de Ed Dillinger, Jeff Bridges como Kevin Flynn, el antiguo director ejecutivo de ENCOM que anteriormente se sacrificó en la Red.

El concepto de TRON es uno de los más guapos jamás imaginado: ¿Y si una persona normal entrara en un videojuego? La premisa a partir de la que se creó la película de 1982 dirigida por Steven Lisberger se amplió al mundo digital para la secuela de 2010, Tron: Legacy, dirigida por Joseph Kosinski. Y sobre estas películas tengo que decir que nunca fueron tan buenas como el concepto en si.

Volví a ver ambas películas a modo de previa de Tron: Ares. Tron ha envejecido terriblemente mal. Es curioso como lo que fue revolucionario en su momento 40 años después es como pedir a un jugador de Play5 que pruebe un Commodore 64. La mayoría no entenderá la referencia. Sobre Tron Legacy, sigo enamorado de la música de Daft Punk y de Quora, y el diseño de producción es flipante. Pero el carisma del chaval Garrett Hedlund como el protagonista Sam Flynn es nulo y la historia era flojita. Resumiendo mucho, aunque al guion le faltó punch por todas partes, visualmente me parece una película notable que 15 años se sigue disfrutando igual.

Llegamos a Tron: Ares. Las críticas han machacado a la película de Disney. Y de vez en cuando notas que hay mucha gente que le tiene ganas a Disney y aprovecha para ir a hacer daño cuando siente que tiene una víctima propiciatoria que resulta fácil destruir. A esto se ha juntado las denuncias de comportamiento inapropiado por parte de Jared Leto hacia chicas que eran menores de edad cuando supuestamente contactó con ellas para iniciar relaciones. Lo que ha provocado un apagón de relaciones públicas por parte de Disney, que ha ocultado al protagonista en la promoción de la película.

A todo esto hay que sumar la indiferencia del público general hacia el mundo de TRON. Algo que en realidad ya pasó con las dos anteriores películas. Pensar que Tron es una franquicia popular de la que millones de espectadores se morían de ganas de ver en cine una nueva película era un claro error de base que se ha hecho patente al ver la recaudación de la película en su estreno. Sobre todo cuando los espectadores sabemos que en 3/4 meses la podremos ver «gratis» en Disney+.

Por todo lo anterior, fui a ver a ver Tron: Ares esperando ver una película con un guion «malillo» pero con un buen elemento visual. Mientras fuera entretenidilla, ya me valía. Lo que no esperaba era encontrarme un peliculón que me ha flipado al verla en 3D. Y no, este no es un caso de «es tan mala que es buena» o «Es mala, pero me lo he pasado genial». NO, amigos. Hablamos de que Tron: Ares me ha parecido fantástica. Y creo que la película va a ganar con su estreno en Disney+ y con el tiempo puede ser considerada de culto de la ciencia ficción. De hecho, no tengo duda que dentro de 4/5 meses cuando lleve unas semanas estrenada en Disney+ empezaremos a ver montones de comentarios de «¿por qué no vi esta película cuando se estrenó?

A poco que hayas visto algún trailer o visto alguna imagen, ya sabrás que la premisa de Tron: Ares cambiaba completamente el concepto original, al ser el programa digital ARES el que sale al mundo real. Esto significaba una novedad absoluta respecto a la secuela Tron: Legacy, que en cierto sentido se limitó a repetir el argumento de la primera película en una especie de remake encubierto, concepto que estuvo bastante de moda durante algunos años. Y si no, que se lo pregunten a Star Wars Episodio VII o Jurassic World. Y me gusta que se planteen cosas nuevas que amplíen las posibilidades de la historia. Y por tanto, de la franquicia cinematográfica.

Tron: Ares es la película que por fin hace justicia a la premisa original. Además de la novedad de que los programas digitales entren en el mundo real, Ares por fin explota todo el potencial de ver el interior del mundo digital, por ejemplo viendo un hackeo desde el punto de vista del programa de seguridad (Ares) que lo está realizando. A esto hay que sumar que hay también entradas desde el mundo real al digital, lo que para mi fue una sorpresa absoluta, planteando un giro super chulo. Tengo un pequeño reparo a la historia referido al climax final, luego entraré a ello en la parte de las cosas menos buenas, pero globalmente la historia en todo lo referido a los conceptos de ciencia ficción, me parece modélica.

Tron: Ares se sale con su impresionante apartado visual. El diseño de producción es increíble, desde los trajes de Ares o Athena, como la construcción de los vehículos digitales que se hacen reales. Las motos, el tanque o las naves son increíbles. Y me dieron la misma sensación que los Transformers de Michael Bay, que a pesar de ser películas terribles los autobots parecía que realmente eran una obra de ingeniería en la que cada tuerca y cada tornillo tenía una función y conseguía que te creyeras que un robot de existir realmente sería así de detallado y complejo.

El apartado visual, tanto en el mundo digital como en el real, unido a la increíble música de Nine Inch Nails, provoca momentos apabullantes que me volaron la cabeza. Igual la música de NIN no es tán icónica como la de Daft Punk, pero me ha parecido magistral. El contraste de ver en el mundo real a los programas y naves digitales con sus colores brillantes provoca un montón de imágenes memorables que en breve empezaremos a ver en las cuentas de «A perfect shot» en redes sociales. La primera persecución en el mundo real con las motos digitales o el combate entre cazas de combate y las naves digitales en el climax me perecen momentazos increíbles de Tron: Ares.

Se ha comentado como una crítica hacia Tron: Ares que NO tenga ninguna conexión con Tron: Legacy aparte de unos recortes de periódico al comienzo de la película. Obviamente, Garrett Hedlund y Olivia Wilde no aparecen en esta película. En el mundo de las franquicias cinematográficas actuales hay quien piensa que todo lo que no potencia la interconectividad entre películas es un error. Pero en mi opinión, es positivo que Disney haya planteado una película autoconclusiva y contenida que busca contar una historia única con principio y final que en realidad no necesita ni hace obligatorio tener que ver las película previas para disfrutarla. Dicho esto, me sorprendió para bien la conexión que se plantea con la primera película de Tron, jugando visualmente con el aspecto visual para resaltar donde se encuentra Ares. Esa escena me parece una chulada.

La película plantea la lucha empresarial entre empresas tecnológicas. ENCOM, la empresa de Kevin Flynn (Jeff Bridges), en 2025 ya no está dirigida por Sam Flynn (el hijo de Kevin al que conocimos en Tron: Legacy) sino por Eve Kim (Greta Lee), una genio de la informática que cree que la tecnología debe ayudar a los menos favorecidos. Por contra, Dilliger Systems, empresa dirigida por Julian Dillinger (Evan Peters), nieto de Ed Dillinger, el villano de la primera Tron, busca destruir a ENCOM para convertir las innovaciones tecnológicas en armas que pueda vender al complejo industrial-militar. Y así hacerse más rico y poderoso de lo que ya es.

Ambas empresas están en una carrera contra el reloj para llevar las construcciones digitales al mundo real. Como una impresora 3D pero con láseres generadores de luz sólida, ENCOM y Dillinger han tenido éxito en la construcción de la tecnología para conseguirlo, pero solo durante 29 minutos. Y es que las construcciones no pueden mantenerse en el mundo físico más allá de ese tiempo, debido al gasto de energía y a un problema en el código. El mcguffin de la película es el «código de permanencia», el secreto que permitirá romper la barrera de los 29 minutos y convertir las creaciones digitales en permanentes en el mundo físico.

Eve Kim de ENCOM ha encontrado el «código de permanencia» en el trabajo de Kevin Flynn, y Julian Dillinger de Dillinger Systems quiere robar este invento revolucionario. Para ello, activará a su programa de seguridad ARES (Jared Leto) para que lo consiga en el mundo real. De forma inesperada, Ares aprende más allá de su programación y se negará a seguir las órdenes de su creador. Y hasta ahí puedo leer sin entrar en spoilers.

Hablaba antes que mucha gente le tiene ganas a Disney. Pues eso multiplicado por X es el odio que se le tiene a Jared Leto. Y no es por el escándalo de este verano, hace tiempo que mucha gente le tiene una tirria que no le puede ni ver. Algo en lo que creo que ha ayudado que interpretara a Joker y a Morbius en las fracasadas películas de Warner y Sony. Digo esto porque he leído cuentas alegrándose del fracaso de Tron: Ares y gritando en redes sociales «Fuck, Leto». Y lo cierto es que desde el punto de vista actoral, Jared Leto es lo mejor de la película con muchísima diferencia. Me gusta cómo interpreta Leto a Ares y como muestra como las cosas que va aprendiendo le cambian y le convierten en un ser más empático y no el tío duro de Dillinger capaz de cualquier cosa en el mundo digital que es al principio. Pensando en Tron: Ares en su conjunto, Leto sin duda suma al positivo resultado de la película.

Lo que no suma y es uno de los dos problemas de la película son el resto de actores. Y más concretamente, lo que el guion plantea para ellos. Greta Lee hace lo que puede como la co-protagonista Eve Kim, una rica ejecutiva que en realidad es alguien «del pueblo» que quiere ayudar a la humanidad. Evan Peters como Julian Dillinger plantea un villano muy poquita cosa que no transmite nada, aumentado por una historia que le convierte en secundario de su propia villanía. Jodie Turner-Smith como Athena simplemente tiene que parecer una puta-ama, cosa que consigue gracias al apartado visual más que a verla a ella plantada delante de las cámaras. Especialmente sangrante es ver reducida a Gillian Anderson (la mítica Scully de Expediente X) a la nada más absoluta como Elisabeth Dillinger, la madre de Julian. Y el resto de secundarios, los informáticos amigos de Eve, son totalmente intercambiables y sin ningún interés dramático en la película. Como digo, excepto Leto, el factor humano de Tron Ares me parece más bien justito.

El trabajo del director Joachim Rønning me ha parecido fantástico. Como comentaba antes, hay tantos momentazos visuales increíbles que no tengo espacio para destacarlos todos. Hablando de eso, vi la película en formato Real 3D de Cinesa en mi ciudad. No estoy seguro, pero diría que el 3D de Tron: Ares es de post-producción, dado que había algunos planos en que el 3D se veía muy bien con personas o vehículos en primer plano o por ejemplo en el paso del mundo digital al real y viceversa. Pero luego en otras escenas prácticamente no se apreciaba. El 3D inmersivo de Avatar es tan alucinante que no cabe duda que todo lo que no sea acercarse al resultado que obtiene James Cameron se ve un poco como de segunda división. Pero dicho esto, tengo que decir que en los momentos en que el 3D destaca, ayudó a que la sensación de WOAH estuviera presente en los momentos más espectaculares de la película.

El flojo papel de los actores en Tron: Ares es una evidencia, pero no no me impidió disfrutar de la película. Porque tengo claro que esta es una película de ciencia-ficción de acción, no de personajes. Lo que sí afectó al visionado es que el climax final no acaba de acertar el final. Incluso cuando la forma de vencer a los programas digitales esté en la misma premisa y el guion plantee una progresión argumental totalmente lógica que no necesita caer en chorradas o giros absurdos de guion. Sin embargo, aunque Ares está salvando a Eve, que ellos no sean los que realmente terminan con la amenaza hace que este final quede un poco chof. Siendo como digo lógico. De alguna manera, el clásico meme «lo hizo un mago» ha sido actualizado a los tiempos modernos con «lo hizo un informático».

Y aunque es cierto que el final es un poco chof, quiero resaltar que me gusta porque es lógico con lo planteado por la película, hasta el punto que es casi el único final posible, algo casi inevitable. Y tengo que resaltar esto como positivo, porque estoy tan cansado de película que plantean giros absurdos con los que parece que se están riendo del espectador, que agradezco que una película caiga en ser demasiado lógico y acorde con lo que se suponía que tenía que pasar.

A pesar de este pequeño problema del climax final, Tron: Ares me ha parecido una fantástica película de ciencia-ficción que tengo claro que volveré a ver con mi hijo en cuanto se estrene en Disney+. Y que volveré a ver cada pocos años. Si tenéis oportunidad, no lo dudéis e ir a verla en la pantalla más grande posible y con el sistema de sonido más atronador, porque el subidón de adrenalina que os va a dar la película lo recordaréis.

Comparto el trailer de la película:

Tron: Ares me ha parecido un peliculón. Tal cual. Si podéis, ir a verla al cine.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Juego sucio de Shane Black (Prime Video)

Shane Black se atreve a utilizar al mítico Parker de las novelas de Donald E. Westlake en Juego sucio, su última comedia de acción protagonizada por Mark Wahlberg que ha estrenado Prime Video.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Parker es un experto ladrón, muy profesional en lo suyo, que elabora sus golpes con una ética de trabajo clara y directa. Junto con Grofield, Zen y un equipo experto, todos se toparán con un robo que los enfrenta a la mafia de Nueva York.

Shane Black (Pittsburgh, 1961) es un guionista, director de cine y actor estadounidense, conocido por su estilo en películas de comedia de acción. Es el creador de la saga Arma letal y también ha escrito películas como El club de los monstruos (1987), El último boy scout (1991), El último gran héroe (1993) y El largo beso de la noche (1996). Como actor, Black es más conocido por su papel de Hawkins en Predator (1987). Debutó como director con la película Kiss Kiss Bang Bang en 2005. Black pasó a escribir y dirigir Iron Man 3 (2013), The Nice Guys (2016) y The Predator (2018).

Black además de dirigir escribe el guion junto a Charles Mondry y Anthony Bagarozzi. Una guion que coge al mítico personaje de Richard Stark (psudónimo de Donal E. Westlake) en una historia completamente nueva que no adapta ninguna novela concreta, aunque si coge elementos de algunas. La película de 128 minutos de duración cuenta con fotografía de Philippe Rousselot, montaje de Chris Lebenzon y Joel Negron, y música de Alan Silvestri. Destacar que la película ha sido producida por Robert Downey Jr. a través de su productora Team Downey, junto a Amazon MGM Studios.

En el reparto encontramos a Mark Wahlberg como el protagonista absoluto Parker. a Wahlberg le acompañan LaKeith Stanfield como Grofield, Rosa Salazar como Zen, Keegan-Michael Key como Ed Mackey, Chukwudi Iwuji como Phineas Paul, Nat Wolff como Kincaid, Gretchen Mol como Grace Webb, Thomas Jane como Philly Webb, Tony Shalhoub como Lozini, Hemky Madera como el coronel Ortiz y Alejandro Edda como De La Paz.

Shane Black es un director muy particular. A mi me gusta, a pesar del fracaso tremendo que fue The Predator (2018). Pero sus películas Kiss kiss bang bang y The Nice guys me parecen unos peliculones que combinaban perfectamente el género negro con una comedia con momentos divertidísimos. Juego sucio conecta esta sensibilidad con el mítico Parker, al que hemos visto en novelas, comics increíbles como los creados por Darwyn Cooke, y numerosas películas. Mi película favorita de Parker es Payback, protagonizada por Mel Gibson, que probablemente sea el mejor Parker hasta la fecha. Superando al Parker de Juego sucio, las cosas como son.

Entrando a valorar Juego Sucio, lo primero a comentar es que Shane Black ofrece una película entretenidísima que en varios momentos parece una montaña rusa de situaciones a cual más increíble. En muchos momentos parece que Shane Black y su colega Robert Downey Jr. han planteado un «sujétame un cubata», al meter a Parker en no un robo ni dos, sino tres robos complejos que mirarían de tu a tu a la trilogía de Ocean´s 11. Es cuestionable que Parker sea el protagonista adecuado para una película de robos que parece inspirarse en Fast & Furious 5 (la mejor de toda la serie, la de Brasil) o la franquicia de Misión Imposible con la idea del «más difícil todavía». Pero eso es justo lo que Black nos da con esta película.

La película empieza como El Cazador, con Parker siendo traicionado tras un atraco por Zen (Rosa Salazar, la protagonista de Alita), que mata a todo el equipo e hiriendo a Parker. Bueno, para que quede claro el tono de lo que vamos a ver, antes de eso durante este primer robo el equipo de Parker es robado por una persona normal que pasaba por ahí, provocando una persecución super loca que acaba en el hipódromo con coches chocando contra caballos. Una locura. Tras sobrevivir, Parker empezará la persecución de Zen, jurando a la viuda de Philly (interpretado por Thomas Jane, uno de los fallecidos que era el único amigo de Parker) que vengará su muerte. Esto le llevará a Nueva York, donde Zen está preparando un golpe mil-millonario que le puede compensar a Parker por las pérdidas del golpe anterior.

Juego sucio no adapta ninguna novela concreta de Parker, pero si coge elementos de varias, como de La Compañía, donde se enfrenta a la Mafia de Nueva York y sobrevive. En Juego Sucio Parker se supone que no puede ir a Nueva York porque así lo acordó con La Compañía, lo que va a añadir un nivel añadido de peligro a toda la trama, al tener que llevar a cabo el atraco y escapar de la mafia al mismo tiempo. Como decía, las dos horas de duración se pasan en un suspiro dado que siempre están pasando cosas, siempre hay un robo, una persecución, una explosión, una sorpresa, una sorpresa o un diálogo divertido.

Aunque tengo varios problemas con la película, tengo que decir que el final me parece perfecto, con el ADN de Parker que se supone que debe tener una historia protagonizada por él. Un ADN que igual no hemos tenido en la mayor parte de la película, porque lo del «más loco posible» no se si me encaja con Parker. Pero como digo, que el final sea perfecto me parece un plus enorme que consiguió dejarme con buen sabor de boca.

En la parte de humor, obviamente Mark Wahlberg no funcionaría ni desde luego Parker se presta a ello. Sin embargo, el equipo que reúne para el segundo robo, que se convierte luego en el tercer robo, son gente peculiar que si nos da momentos bastante divertidos. LaKeith Stanfield como Grofield, un ladrón con alma de actor que es dueño de un teatro ruinoso, y el matrimonio formado por Keegan-Michael Key como Ed Mackey o Gretchen Mol como Grace Webb, están bastante bien.

En realidad mi problema principal en Mark Wahlberg. Uno de los misterios insondables del entretenimiento americano es cómo consiguió Wahlberg ser percibido como una estrella de cine. Aunque físicamente está fuerte y está bien en las escenas de acción, las cualidades interpretativas de Wahlberg son mínimas, al igual que su carisma. Y esto es un problema para este Parker. Pensando que Parker ha sido interpretado por Lee Marvin, Mel Gibson (mi favorito) o Jason Statham (que al menos proyecta fuerza y tienen carisma), Wahlberg probablemente sea el peor actor que recuerdo que haya hecho de Parker.

Otro error garrafal de casting es elegir al por otro lado buen actor Tony Shalhoub como Lozini, el jefe de la mafia de Nueva York. Y que parece un oficinista del ayuntamiento. Rosa Salazar creo que hace un trabajo como Zen, la ladrona que en realidad busca una vida mejor para su pueblo en sudamérica, para lo que necesita el botin mil-millonario que espera conseguir con el golpe que ha preparado en Nueva York. Aunque es una militar fría que mata sin dubitación, en realidad tiene unos fuertes valores morales. Algo que va a chocar con Parker, obviamente.

Wahlberg suele estar mejor cuando tiene un compañero que le ayuda a lucir mejor en pantalla, como por ejemplo en The Fighter, una de sus mejores películas con Christian Bale y Amy Adams. O The Departed, con Matt Damon y Jack Nicholson. Sin embargo, en Juego sucio ni Rosa Salazar ni LaKeith Stanfield consiguen arreglar algo que no tiene arreglo.

Parker es un personaje noir de vieja escuela. Un solitario egoísta y amoral que sólo se preocupa por lo suyo. Me gusta mucho el giro final, que es lo mejor de la película. Aunque en realidad no es un giro, más bien el único final posible a lo que habiamos visto. Pero toda la película es una locura tras otra de robos y persecuciones con montones de efectos digitales que no tengo claro que sean la historia en la que Parker encaja del todo. Y es verdad que la película es super entretenida, pero creerme si os digo que lo de «sujétame el cubata» es algo que se hace super evidente cuando ves que a un robo le sigue una persecución, luego otro robo y otra persecución, y así hasta el final de la película.

En realidad no es que yo sea el defensor de las esencias de las novelas de Richard Stark o del personaje de Parker. Juego sucio me ha entretenido y me hizo pasar un buen rato. Al verla en casa gracias a su estreno en Prime Video, no me sabe mal haberla visto A pesar de sus varios WTF? me ha entretenido. Que tengo claro que era el objetivo principal de Shane Black. De hecho, aunque creo que Wahlberg es un tremendo error de casting, creo que vería una segunda película si la dirigiera Shane Black. No creo que pagara por verla en el cine, pero seguro la vería en casa, como hice con Juego sucio. Sabiendo lo que vas a ver, y seguro sin poner las expectativas demasiado altas, creo que la película puede ofrecer un entretenimiento más que correcto.

Comparto el trailer de la película:

Juego sucio es un over-the-top super exagerado, pero Shane Black consigue ofrecer una película super entretenida con un final perfecto. Podía haber estado mejor, probablemente con otro protagonista más adecuado, pero también mucho peor.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Elio de Madeline Sharafian, Domee Shi y Adrian Molina (Disney+)

No vi en su momento Elio, la última película de Pixar estrenada este verano, que fue dirigida por Madeline Sharafian y Domee Shi. Aprovechando su estreno en Disney+ me animé a verla.

PUNTUACIÓN: 6/10

La historia de Elio, un niño de 11 años con una imaginación desbordante y una enorme obsesión por los extraterrestres, que lucha por encajar hasta que de repente es transportado al espacio y es identificado por error como el embajador galáctico de la Tierra. (FILMAFFINITY)

Elio es una película estadounidense de aventuras y ciencia ficción animada de 2025 producida por Pixar Animation Studios para Walt Disney Pictures. Dirigida por Madeline Sharafian y Domee Shi (Red), tras abandonar Adrian Molina (Coco) la dirección para ponerse con Coco 2. La guion de la película fue escrito por Julia Cho, Mark Hammer y Mike Jones, a partir de una historia desarrollada por Molina, Sharafian, Shi y Cho. La película cuenta con fotografía de Derek Williams y Jordan Rempel, montaje de Anna Wolitzky y Steve Bloom, y música de Rob Simonsen. Descontando los títulos de crédito, la película tiene una duración inferior a los 90 minutos. Destacar además que Elio resultó un monumental fracaso de taquilla tras su estreno en cines, al recaudar 154 millones de dólares en todo el mundo a partir de un presupuesto superior a 150 millones.

En el reparto de voces originales encontramos a Yonas Kibreab como Elio Solís, un niño de once años que es identificado erróneamente por los alienígenas como el embajador de la Tierra; Zoe Saldaña como Olga Solís, tía de Elio y comandante de la Fuerza Aérea. Remy Edgerly como Glordon, un alienígena con forma de gusano del que Elio se hace amigo; Brandon Moon como Helix, un embajador alienígena; Brad Garrett como Lord Grigon, un corpulento señor de la guerra alienígena con una armadura de alta tecnología que es el padre de Glordon; Jameela Jamil como Questa, una embajadora alienígena con forma de radiodonte; y Dylan Gilmer como Bryce, un niño que comparte la misma fascinación por los alienígenas que Elio.

Hace unos años el estreno de una película de Pixar era un acontecimiento para los amantes del cine de animación. En parte, el ascenso de calidad y capacidad de entretenimiento de otros estudios como Dreamworks y Illumination consiguieron que Disney perdiera el casi monopolio en el cine de animación que mantuvo durante décadas. Y por si fuera poco, la decisión de Disney de no estrenar en cine varias película de Pixar durante el COVID para estrenarlas en Disney+ tuvo la perversa consecuencia que los espectadores entendiéramos que si la propia Disney no creía que esa película mereciera un estreno en cines, ¿Para qué pagar por ver la película en cines? Sobre todo cuando Disney nos ha informado que en 3 meses se va a estrenar en Disney+.

La certeza del estreno en 3 meses en Disney+ y el hecho que en realidad la película no me llamaba la atención, provocaron que no viera esta película en el cine. A todo esto, a los problemas creados por Disney habría que sumar la casi nula promoción que ha hecho de la película, que provocó que amigos fans de la animación no se enteraran que la película existía hasta que se estrenó en el cine. Caso real que viví este verano hablando con unas amigas con niños pequeños. Además hay otros elementos intangibles que hacen que una película por un motivo u otro no pinte bien. Incluso antes de conocer la parte de la intrahistoria que ha rodeado la producción de esta película de Pixar.

Elio fue concebida por Adrián Molina (director y guionista de Coco) como una historia sobre la madurez y la alienación juvenil, inspirada en su infancia en una base militar, previo a su posterior ingreso en el Instituto de las Artes de California, donde realmente Molina se encontró a si mismo. Dos años después, en 2024 Pixar informó que Molina abandonaba el proyecto para centrarse en la dirección de Coco 2, confirmando el estudio a Madeline Sharafian y Domee Shi (Red) en la dirección de la película.

En las semanas previas al estreno, Elio se vio envuelta en la controversia, al publicarse un artículo en The Hollywood Reporter que afirmaba que Pixar había eliminado toda la caracterización del protagonista que conectaba con temática queer. Un protagonista que es un niño de 11 años, no nos olvidemos. Así que por un motivo u otro, Elio no llamó la atención de ningún público al que teóricamente se dirigía.

Y entrando a valorar Elio por sus aspectos positivos, la película me ha resultado muy entretenida con una duración directa al grano de menos de 90 minutos que me parece adecuada a lo que nos han contado. A pesar de la polémica creada, Elio es una película blanca para todos los públicos que no tiene ningún elemento que pueda resultar problemático para ningún padre, y que puede poner a sus hijos sin problemas.

La animación de Pixar es una maravilla como siempre, destacando sobre todo en la construcción del hábitat alienígena Communiverso, que es una flipada de color y espectacularidad. Los serie alienígenas también me han gustado mucho, destacando sobre todo el de la raza de Glordon, unos gusanos que en su forma adulta son insertados en una armadura de alta tecnología preparada para la guerra, como veremos con Lord Grigon, el padre de Glordon. Aunque igual la animación no es tan brillante o sorprendente que como en otros clásicos del estudio, los amantes de la animación vamos a flipar con la película.

Elio es un niño de 11 años cuyos padres fallecen y que criado por su tía, una militar que renuncia a su sueño de ser astronauta por cuidarle. Elio conoce gracias a ella la misión del Voyager 1 y el mensaje de concordia que lleva para que sea encontrado por una posible civilización alienígena. Tras años aislándose y rechazando hacer amigos, Elio consigue su sueño de ser abducido por unos alienígenas, y vive una aventura colorida en la que encontrará a un amigo en el ser más inesperado y en la que descubrirá cosas que cambiarán su forma de ver el mundo. El mensaje que da igual lo raro que sientas que eres, siempre puedes conocer amigos y encontrar tu lugar en el mundo, me parece positivo.

Como amante de la ciencia-ficción espacial, la mención al Voyager 1 y su importancia en la trama me han gustado, al igual que la escena en que los protagonistas escapan del campo de residuos especiales que rodea el planeta gracias al trabajo en equipo de científicos de todo el mundo. La idea del trabajo en equipo y en confiar en la ciencia son cosas que siempre me gustan.

Además, como Pixar es muy lista, además de la parte de la trama de Elio sintiéndose solo hasta el punto de querer irse a otro planeta, la película añade una segunda subtrama sobre el trabajo y el sacrificio que significa ser padre, y como haces siempre lo mejor para tus hijos aunque ellos no lo valoren ni desde luego lo agradezcan. Algo representado en Olga, la tía de Elio, pero de forma inesperada también en Lord Grigon. Este aspecto conecta con la idea que siempre tuvo Pixar de hacer películas que apelen de una manera u otra al público infantil pero también al adulto. Algo que me parece bien, por supuesto.

En resumen, como entretenimiento sin complicaciones, creo Elio cumple de sobra su función. Y dado que puede verse «gratis» con tu suscripción a Disney+, mejor que mejor.

Ya entrando en los aspectos negativos, quizá el principal problema de Elio es precisamente su protagonista. Tengo que agradecer el intento de Pixar de corregir el rumbo de una producción con problemas, que acabó entregando una película tan entretenida como insustancial.

Y quizá el problema insalvable viene en su origen con Elio. Un niño hispano (luego vuelvo a eso), que entra completamente en la calificación de «ostiable» desde el minuto uno. Elio sufre un trauma por la muerte de sus padres. Pero luego no deja de comportarse como un repelente hacia todo el mundo. Dice que no tiene amigos, pero en realidad no quiere tenerlos y trata mal a los que se acercan a él de buena fe. Afirma que nadie le quiere cuando su tía ha expresado delante suyo que ha abandonado su sueño de ser astronauta para cuidarle y estar con él. Hay que ser egoísta y bastante asqueroso para tratar a su tía como lo hace. Pero es que incluso todo eso no es suficiente para justificar su enfermiza obsesión con ser abducido que roza la enfermedad mental. De modo que por primera vez en ni me acuerdo me encontré con un protagonista de una película de Disney / Pixar que me caía mal.

Lo curioso de la caracterización de Elio es que rompe además con otro aspecto clave para el mundo progresista americano, su condición de hispano. Y lo cierto es que Elio es hispano porque nos lo han dicho, pero si algo se caracteriza el mundo hispano (por ejemplo Coco o Encanto) es el respeto y la lucha de los protagonistas por su familia. Y en concreto, con mantenerla unida. Incluso en Lilo & Stitch la idea de mantener unida a la familia es esencial. Elio es todo lo contrario. Y es algo que a priori no tiene nada de negativo, aunque en el caso de esta película no acabó de funcionarme.

Hay otro elemento menos importante que es la nula profundidad o incluso interés de los aliens que Elio descubrirá en su viaje. Porque sus diseños son super chulos, pero no tienen personalidad aparte de estar presentes en pantalla. Y resultan bastante decepcionantes a nivel global.

Aparte de los problemas de Elio, otra cosa que me pasó durante la película es que a pesar de la aventura y los seres coloridos, en realidad no tenía claro lo que Pixar me estaba intentando contar. Porque Pixar no es Illumination, una película de Minions no tiene mayor mensaje aparte de las bromas de pedo, culo, pis. (Bueno, hay quien dice que si tienen mensaje, dado que eternizan el modelo de familia tradicional invisibilizando a personas de otros colectivos). Pero creo que me entendéis. Las películas de Pixar además de ser entretenidas aprovechan en su mayoría para resaltar un tema concreto. Luca las aventuras y las amistades que hacimos en verano cuando fuimos niños, Red sobre la ansiedad de la adolescencia y muy evidentemente con la llegada de la menstruación, etc… Y estaba viendo Elio y no acababa de ver qué me estaban contando.

Adrián Molina (director y guionista de Coco), primer director y creador de la idea inicial afirmó que quería hacer una sobre la alienación juvenil y el paso al periodo adulto, inspirada en su infancia en una base militar, previo a su posterior ingreso en el Instituto de las Artes de California, donde realmente Molina se encontró a si mismo. ¿Estaba en la idea original la idea que Elio, como algunas personas gays, tenían que abandonar el mundo (la familia) que les reprime para poder salir del armario y ser feliz siendo él mismo? Obviamente no podemos saber si ese era el tema de la película, pero si lo era, me alegro que Pixar lo cambiara. De hecho, ya tuve que sufrir el despropósito de Mundo extraño, la terrible película de Disney que hacía apología de la idea que los adultos lo hacen(mos) todo mal (han destruido el planeta) y está bien que los niños les rechacen y hagan lo que ellos prefieran.

Viendo Elio no he visto en él ningún elemento gay/queer. Según el artículo de THR, porque lo quitaron. Pero, ¿en serio un niño de 11 es gay? Esto me recuerda la misma polémica ridícula que surgió con Luca, en la que descerebrados afirmaban estar ofendidísmos porque Pixar había quitado un supuesto romance gay entre los 2 niños protagonistas. Algo que nunca estuvo ahí, y que en realidad mostraba a gente ridícula que solo le gusta algo si «habla de lo suyo». Y al igual que en Luca, creo que hubiera sido inadecuado en Elio teniendo como tiene 11 años. Y me parece perfecto que cada uno elija con quien quiere compartir su vida y ser feliz, pero un niño pequeño antes de la pubertad no está en eso. Querer forzar para que lo esté y así poder cubrir tu mensaje identitario me parece un error.

Al final, me gusta la idea que es posible encontrar amigos hasta en los lugares más insospechados, aunque un poco tienes que querer encontrarlos, unido al reconocimiento que la película hace a la figura de los padres, que en este caso puede ser una madre poco convencional al ser inicialmente la tía del protagonista. Pero sobre todo la parte de los padres parece lo que probablemente es, un injerto de última hora. Algo que no está mal, de hecho está guay, pero que no está todo lo bien ensamblado que me hubiera gustado.

Ver cómo Pixar hizo control de daños y redujo el metraje a menos de 90 minutos es otro elemento que me sugiere que el estudio quitó todo lo que consideró no esencial y se centró en la aventura con sus contados momentos dramáticos. Consiguiendo acertar sólo a medias, al quedar Elio como una película entretenida que puede verse tranquilamente con los más pequeños de la casa, pero es una de las películas más flojas de Pixar.

Comparto el trailer de la película:

Elio es una película entretenida a la que le falta un protagonista que funcione y una idea potente. Sin duda, una de las películas más flojas de Pixar.

PUNTUACIÓN: 6/10

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