Gracias a Prime Video pude ver este pasado fin de semana la última película de Guy Ritchie, El pacto (The Covenant), drama bélico protagonizado por unos estupendos Jake Gyllenhaal y Dar Salim.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
En su último período de servicio en Afganistán, el sargento John Kinley incorpora al intérprete local Ahmed para que sea su traductor en la región. Cuando su unidad sufre una emboscada, Kinley y Ahmed son los únicos supervivientes. Con los enemigos persiguiéndoles, Ahmed arriesga su propia vida para intentar llevar a Kinley herido a través de kilómetros de terreno agotador a un lugar seguro.
Guy Ritchie resulta un seguro de vida en lo referido al cine de entretenimiento en su vertiente de acción y criminal. Lock, Stock & Barrel, Snatch!, Revolver, Rocknrolla, la serie de dos películas de Sherlock Holmes con Robert Downey Jr. y Jude Law, El hombre de U.N.C.L.E., Rey arturo, Aladdin, The gentlemen, Despierta la furia u Operación fortune son prueba de un gran ojo para hacer películas que ante todo cumplen con la función de entretenimiento desde una perspectiva británica en mucha ocasiones.
Ritchie produce, dirige y ha escrito el guión junto a Ivan Atkinson y Marn Davies. La película de 123 minutos ha contado con un presupuesto de 55 millones, contando con Ed Wild en la fotografía, James Herbert en el montaje y Christopher Benstead en la música. A título de curiosidad, la película no ha estado rodada en Afganistán, obvio, sino en localizaciones de Alicante.
Además de los omnipresentes Jake Gyllenhaal como el sargento mayor John Kinley y Dar Salim como su interprete Ahmed, El pacto nos trae a caras conocidas en papeles secundarios comoJonny Lee Miller como el Coronel Voke, Alexander Ludwig como Sgto. Declan O’Brady y Antony Starr como Eddie Parker.
Me ha gustado mucho El pacto. Quizá el único problema que le veo a la película es que el trailer muestra toda la película, incluido el giro que plantea en su última media hora. Al terminar de verla me quedé con la sensación que esta historia podría estar inspirada en hechos reales, pero no es el caso. La clave es que Ritchie quiere poner el foco en los miles de traductores que trabajaron para el ejército americano durante su misión de 20 años en Afganistán, y como la mayoría fueron abandonados a pesar de prometerles un visado para poder viajar a los Estados Unidos. Entenderéis que no es spoiler decir que esta historia tiene final feliz, pero si que esto contrasta con la oscura realidad de cientos o miles de personas asesinados por los talibanes tras tomar el control del país, mientras el gobierno de los Estados Unidos miraba para otro lado como si la cosa no fuera con ellos.
Como historia contada en imágenes, Ritchie plantea una novedad super interesante al colocar la cámara como si fuera el punto de vista de los heridos que se ocultan para no ser encontrados, con momentos borrosos y otros vistos desde detrás de cajas apiladas en un camión, que reflejan muy bien la situación que vivirá el sargento Kinley mientras es puesto a salvo por Ahmed huyendo de los talibanes. Otro de los éxitos de la película es que pasan muchas muchas cosas y la película se convierte en varias películas a medida que avanza la narración. Lo que empieza con una película bélica bastante convencional se convierte en una lucha por la supervivencia tras la emboscada que sufre el equipo de Kinley. Y antes que esta situación empiece a hacerse larga, la historia evoluciona y se convierte en otra cosa. Y todo el conjunto funciona a la perfección.
Aunque los momentos de combates son pocos, la verdad es que son una pasada. La emboscada está contada con una fuerza bestial, al igual que la huida. La ubicación espacial de todos los combatientes siempre está clara y sus movimientos por el terreno se entienden y son lógicos en una misión de combate. La huida transmite el frenesí de dos hombres luchando por sus vidas, y el climax final cuenta con imágenes super potentes. Se nota que Guy Ritchie es un director experimentado que tiene claro lo que quiere y la forma de mostrarlo al público, porque el éxito es total.
El pacto no es una historia sesuda. Dicho esto, Jake Gyllenhaal y Dar Salim lo hacen genial. Gyllenhaal tiene una faceta de combate y otra dramática, y en las dos está super bien, demostrando una vez más lo versátil que es como actor. Y Salim dentro que tiene un papel sobre todo físico, transmite la fuerza y las convicciones de Ahmed de forma super convincente. Si a esto unimos el hecho que tienen buena química entre ellos, el acierto de casting es total.
No tengo claro si el El pacto se estrenó en cines en España. Si lo hizo desde luego me la perdí. Pero con su paso a Prime Video se convierte en visionado obligado para todos los amantes del buen cine de acción y bélico con una vertiente dramática.
Comparto el trailer de la película, aunque casi os recomendaría que NO LO VEAIS:
El pacto es una estupenda película cuyo visionado se convierte en obligatorio para todos los amantes de los dramas bélicos.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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Tras ver El contador de cartas el año pasado, la presencia de Sigourney Weaver en la nueva película de Paul Schrader (guionista de Yakuza o Toro Salvaje) El maestro jardinero me ha animado a verla.
PUNTUACIÓN: 6/10
Narvel Roth (Joel Edgerton) es el meticuloso horticultor de Gracewood Gardens. Está tan dedicado a cuidar los jardines de esta maravillosa e histórica finca como a complacer a su jefa, la rica viuda Sra. Havernhill (Sigourney Weaver). Pero el caos se apodera de la ordenada existencia de Narvel cuando la Sra. Haverhill le exige que tome como aprendiz a su rebelde y problemática sobrina nieta Maya (Quintessa Swindell). Esta nueva situación va a sacar a la luz oscuros secretos de un pasado violento que también es una amenaza para todos.
Paul Joseph Schrader (Míchigan, 1946) es un guionista y director de cine estadounidense. En 1975 escribe junto a su hermano Leonard el guion de Yakuza, que posteriormente dirigiría Sydney Pollack con Robert Mitchum de protagonista. En 1976 escribiría el guion de la película de Brian De Palma Obsession. Ese mismo año Martin Scorsese se encargaría de dirigir su guion de Taxi Driver, que ganaría la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes. El binomio con Scorsese crearía las películas Toro Salvaje (1980), La última tentación de Cristo (1988) y Al límite (1999). En 1986, Peter Weir dirigiría su guion de La costa de los mosquitos y diez años más tarde Harold Becker haría lo propio con City Hall. El resto de sus guiones originales ya fueron dirigidos por él mismo.
Schrader inicia su carrera como director gracias al éxito de Taxi Driver, y lo hace con Blue Collar (1978), un drama sobre tres trabajadores que planean escapar a sus dificultades económicas cometiendo un robo. Tras Blue Collar Schrader ha dirigido un total de 17 películas. La religión (The Last Temptation of Christ, Touch, Dominion), las difíciles relaciones familiares (Affliction), las vidas de gente que intenta cambiar o fingir su clase social (American Gigolo, The Walker), las relaciones sentimentales marcadas por la frustración sexual (Cat People, The Comfort of Strangers), el mundo de los bajos fondos (Hardcore), las vidas al margen de la ley (Light Sleeper) y los personajes autodestructivos (Taxi Driver, Raging Bull, Mishima: A Life in Four Chapters, Auto Focus o El contador de cartas) son algunos de los temas recurrentes en su filmografía.
El maestro jardinero ha estado escrita y dirigida por Schrader. La película de 107 minutos de duración tiene fotografía de Alexander Dynan, montaje de Benjamin Rodriguez Jr. y música de Devonté Hynes. La película tuvo su premiere en el pasado Festival de Venecia en septiembre de 2022.
Para esta El maestro jardinero, Schrader cuenta con Joel Edgerton para interpretar a Narvel Roth, el calmado y meticuloso horticultor protagonista que esconde un pasado, Sigourney Weaver como la rica egoista y celosa viuda Sra. Havernhill, jefa de Narvel, y Quintessa Swindell como Maya, la problemática sobrina nieta de Havernhill que empezará a trabajar en el jardín.
Se habla mucho que el star-power ha desaparecido, pero la verdad es que no tenía muy claro si ver o no esta película, dado que El contador de cartas me pareció correcta sin más, Sin embargo, tener a Sigourney Weaver me dio en empujón necesario para hacerme a ir al cine. El maestro jardinero plantea una historia no demasiado original, al seguir los pasos de un callado jardinero con una vida tranquila y monótona que verá como su ordenada vida se verá alterada por la llegada de una joven que le hará recordar la vida que dejó atrás hace más de 10 años.
Joel Edgerton está bien dentro que su papel implica que sea un témpano de hielo el 99% del tiempo. Su personaje nos hará de narrador al servir su diario como hilo conductor de una persona que ha llegado a creer que las personas pueden ser cambiadas y moldeadas con la misma facilidad que cultivas y creas un jardín. Quizá el principal problema es que no hay evolución en el personaje, que hace lo que hace y luego vuelve a su rutina como si nada hubiera pasado, con una frialdad excesiva que lastra el conjunto.
Me ha gustado ver a Sigourney Weaver, aunque en esta película se transforme en una señora mayor chismosa, controladora y celosa que empieza a estar senil. Entiendo que su interpretación da lo que Schrader pide dentro de la frialdad de todo el conjunto, aunque sinceramente me hubiera gustado que tuviera mayor protagonismo del que tiene en realidad, al limitarse su participación a apenas cuatro o cinco escenas, siendo el nombre conocido que ayuda a vender la película. No, Joel Edgerton no tiene ningún tirón. Junto a Weaver, creo que Quintessa Swindell también está correcta, ofreciendo lo que Schrader pide para el personaje, pero participando en la frialdad general.
Uno de los problemas de la película es que diría que el trailer es super tramposo. Dentro del concepto tópico de la historia, el trailer nos muestra prácticamente todas las escenas de acción de la película sugiriendo que estamos ante un drama de acción que no es. De hecho, es que dichas escenas de acción son parte de los flashbacks en los que vemos detalles del pasado de Narvel, por lo que no representan lo que es la película en realidad porque en el presente ya no es ese hombre ni actúa como se sugiere en dicho trailer.
Paul Schrader tiene 76 años, y parece que se ha quedado anclado en un tipo de historias que estarían mejor si no fueran tan frías y, sobre todo, si tuvieran un climax satisfactorio. El tema es que El maestro jardinero presenta el mismo tempo y la misma intensidad (o falta de ella) de principio a fin, lo que al final provoca que sea una película correcta en todo pero a la vez nada sea especialmente bueno o interesante. Una pena.
Comparto el trailer de la película:
El maestro jardinero es correcta pero su excesiva frialdad y un guion al que le falta punch han impedido que disfrutara de la película como me hubiera gustado.
PUNTUACIÓN: 6/10
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¡Feliz domingo! ¿Ya habéis visto Spiderman: Cruzando el multiverso? Dentro que la película de Sony Animation producida por Phil Lord y Christopher Miller me gustó mucho, hoy quiero entrar a valorar la tendencia actual que estamos viendo en el entretenimiento mainstream cinematográfico en la que las películas no tienen final, aplazándolo hasta una próxima entrega.
Para empezar a hablar de esta moda de dejar las películas a medias habría que empezar con la trilogía de El Hobbit de Peter Jackson estrenada entre 2012 y 2014. Peter Jackson comenta que él quería hacer dos películas, pero Warner a través de New Line Cinema exigió tres películas para dar luz verde al proyecto. Teniendo en cuenta el exitazo de crítica y público de El Señor de los Anillos, los ejecutivos debieron pensar que estarían tontos si no exprimían la gallina de los huevos de oro con esta precuela-continuación. Y el resultado, obviamente, no fue bueno. Ya en su momento comenté sobre las películas lo absurdo que es que se tarde menos en leer El Hobbit de Tolkien que en ver las tres películas inspiradas en él. Y eso sin entrar que con El Señor de los Anillos adaptaron un libro en cada película, mientras que tuvieron que estirar el chicle para que la pequeña novela les diera para tanto.
En medio de esta problemática, el final de La desolación de Smaug (2013) hizo que saliera indignado del cine, dado que Jackson inició la tendencia actual a estrenar películas que NO tenían un final y dejaban todo colgado de cara a la siguiente película en medio de un cliffhanger monumental. Y dentro de lo malo, al menos La batalla de los cinco ejércitos se estrenó un año después de Smaug, en las navidades de 2014.
Pensando en otras trilogías cinematográficas, Matrix Reloaded y Matrix Revolutions se estrenaron en mayo y octubre de 2003, con 5 meses de diferencia. En la franquicia de Harry Potter, el final de la serie tuvo lugar en Harry Potter y las reliquias de la Muerte: partes 1 y 2, que se entrenaron con 8 meses de diferencia (noviembre 2010 – julio 2011). El último libro de la trilogía de Los Juegos del Hambre, Sinsajo, también adaptado en dos películas, se estrenaron en noviembre de 2014 y 2015. Dentro de lo poco habitual que es tener películas sin final como parte de una narrativa mayor, al menos el tiempo de espera era de máximo un año, algo que encuentro que es bastante adecuado.
Marvel Studios ha cambiado el mundo del entretenimiento mainstream cinematográfico. Y tras el hito que supusieron Vengadores Infinity War (mayo 2018) y Vengadores Endgame (mayo de 2019) al convertirse en dos de las películas más populares y taquilleras de la historia, la consigna en Hollywood estaba clara. Hay que hacer más franquicias con múltiples películas, y cuanto más grandes sean, mejor. En este análisis a menudo económico (si gano mucho dinero con una película de una franquicia popular, ganaré mucho más si en lugar de una película estreno dos), se olvida un elemento clave a la hora de copiar a Marvel Studios, y es el aspecto creativo.
Y es que Infinity War y Endgame significaron el final de la «trilogía del Infinito» de Marvel Studios, pero realmente son dos películas totalmente diferentes. De hecho, Infinity War sí tiene un final dado que la película narra el viaje de Thanos para conseguir Las Gemas del Infinito, asistiendo a su triunfo frente a los Vengadores. Infinity War SI tiene un final, lo original es que posiblemente no fuera la historia que los espectadores esperábamos. Por eso es tan buena y su final tan impactante y satisfactorio. Y por eso Endgame resulta tan satisfactoria al ver por fin el contraataque de TODOS los héroes. Pero este pequeño matiz que la historia mandaba sobre todo lo demás en las películas de Marvel, ofreciendo siempre una historia completa aunque presentando elementos que serán desarrollados más adelante, no se ha tenido en cuenta quedándose como digo en lo superficial.
En la actualidad, esta manía de los blockbusters palomiteros de no terminar y dejarn la historia colgada en dos se está yendo de las manos. Empezando por la doble tomadura de pelo de Dune Parte 1 en 2021. Por un lado por el papelón de Denis Villeneuve y de Warner sobre que la segunda parte no estaba garantizada y dependía que tuviera una buena taquilla, intentando trasladar SU responsabilidad de producir o no una película al público. Porque no hablamos que el éxito de una película permite que se hagan más de esos personajes y franquicia, sino de la adaptación de una novela superventas planteada desde el comienzo por el director, productores y guionistas como dos películas. La segunda tomadura de pelo ha venido por los más de 2 años que van a trascurrir entre el estreno de la Parte 1 en septiembre de 2021 y la parte 2 en noviembre de 2023. No, el COVID no es excusa, hace tiempo que no cuela invocar ese comodín. Estos dos años para conocer el final de la novela ha roto completamente la tradición imperante de estrenar este tipo de películas con como máximo un año de diferencia.
Y no es sólo Dune. Hace un mes escaso descubrí para mi sorpresa negativa que Fast X terminaba sin final con un final en cliffhanger en la que Toretto y su hijo están en una situación de vida o muerte y el resto de miembros de la familia parece que han muerto al ser derribado su avión. Obviamente no van a morir ni unos ni otros, pero los productores nos han colado una película sin final cuya continuación no tiene ni fecha de estreno. De hecho, se comenta oficiosamente una fecha de estreno de Fast 11 de ¡2025/26! y por eso han confirmado deprisa y corriendo una película de The Rock para cubrir el tiempo de espera entre ambas películas. Si dos años de espera para Dune me parecen demasiado, imaginar lo que opino ante la perspectiva de esperar 3 años para ver una película que tampoco ha sido nada del otro mundo. A lo que hay que sumar la realidad del agotamiento de la franquicia y sus taquillas cada vez menores.
En mi reseña de Spiderman: Cruzando el multiverso ya comenté que me gustó muchísimo y la disfruté de principio a fin, incluso reconociendo que es 10/15 minutos demasiado larga, al recrearse demasiado con las carreras, persecuciones y en general, con el balanceo en Nueva York. Como la película me encantó, que la historia se quedara colgada con un cliffhanger monumental no me importó demasiado. Pero la realidad es que estamos ante la siguiente película/franquicia que se suma a esta moda, a la que hay que sumar la nueva Misión Imposible: Sentencia mortal parte 1 que se estrena en julio. En ambos casos, al menos las segundas partes se entrenarán en 2024, con menos de un año de diferencia. Pero conozco gente que opina con razón que el gran problema de Cruzando el multiverso es hacer una película al que le falta el tercer acto y que deja colgado a los espectadores.
Aparte de la propia experiencia social de desplazarse y ver la película en pantalla grande con más gente, la gran diferencia entre el cine y la televisión (y en mi opinión la principal ventaja histórica del cine) es el hecho que las películas ofrecen una historia completa con principio y final en dos horas, cosa que la televisión no. Las películas exigen una capacidad de síntesis al tener que plantear una presentación, nudo y desenlace que fuerza una narrativa que no tiene nada con la narrativa serializada de la televisión. Por su parte, el streaming ha cambiado la forma en que se consumen las series de televisión, pero siguen exigiendo un mayor esfuerzo de tiempo y, fuera de Netflix, obligación ante los estrenos semanales de sus episodios. El auge de las series y el gusto de los espectadores por historias que permitan una mayor evolución de los personajes a lo largo del tiempo, unido a la caída de de ingresos del cine, ha provocado que sobre todo los blockbusters hayan alargado sus duraciones para ofrecer historias que se sientan lo bastante importantes como para que el espectador pague por verlo en el cine, frente a la comodidad de ver la última mediocridad en Netflix en el comedor de tu casa.
Tengo claro que como me encanta Miles Morales no tengo inconveniente que se hagan 3 películas o 33 mientras mantengan la calidad de Cruzando el multiverso. Pero lo que en un caso concreto no es un problema puede acabar siéndolo si más ejecutivos sin escrúpulos piensan que les sale a cuenta cambiar el ADN del cine dejando de ofrecer una experiencia completa al espectador que entra a una sala, ante la promesa de ganar el doble con dos películas de lo que ganan con una sola. Que el espectador vea normal NO ver una historia completa en el cine rompe la propia experiencia cinematográfica, lo que creo que a la larga puede provocar que la gente se abstenga de ir al cine.
Obviamente esto no pasa en el 99% del cine que se estrena en salas, pero esta tendencia en el blockbuster palomitero de Hollywood no es casualidad. Hablamos de una consecuencia de la política de explotar al máximo los contenidos de sus franquicias más populares. Reconozco que probablemente no estaría escribiendo este artículo si Fast X y Spiderman se hubieran estrenado con un par de meses de diferencia en lugar del par de semanas que hemos tenido, pero ver seguidas estas películas me ha parecido muy fuerte. Y en 5 semanas, tendremos Misión Imposible, de la que espero que al menos planteen una historia con sensación de capítulo cerrado aunque le falte la segunda parte de la historia.
Espero que una vez las franquicias de Fast & Furious o Misión: Imposible terminen, los estudios se olviden de esta moda que estamos viviendo en el entretenimiento. Entiendo que la forma de dar a entender que estos finales van a ser apoteósicos se refleja en esta decisión de dividirlos en dos películas, y que para el resto de películas volveremos a la estructura clásica de «presentación-nudo-desenlace». El cine NO es como la televisión, sus historias no tienen nada que ver, y cuanto antes se entienda por todas las partes, mejor para los espectadores.
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Venía con el hype por las nubes y Spiderman Cruzando el multiverso nos ha gustado aún más. La nueva película de Sony Animation dirigida por Joaquim Dos Santos, Kemp Powers y Justin K. Thompson se va directa a mi top de mejores películas del año.
PUNTUACIÓN: 9/10
Tras reencontrarse con Gwen Stacy, el amigable vecindario de Spider-Man de Brooklyn al completo es catapultado a través del Multiverso, donde se encuentra con un equipo de Spidermans encargados de proteger su propia existencia. Pero cuando los héroes se enfrentan sobre cómo manejar una nueva amenaza, Miles se encuentra enfrentado a las otras Arañas y debe redefinir lo que significa ser un héroe para poder salvar a la gente que más quiere. Secuela del film de 2018 «Spider-Man: Un nuevo universo».
Spiderman: Cruzando el multiverso es el nuevo éxito creativo de Sony Animation, creadores de la revolucionaria animación de Spiderman: Un nuevo universo. Curiosamente, ninguno de los directores de esa película repiten, contando esta secuela con la dirección de Joaquim Dos Santos (director de las series Avatar: The last airbender y Justice League Unlimited), Kemp Powers (Soul) y Justin K. Thompson (diseñador de producción de la anterior película).
David Callaham escribe esta secuela de la brillante película de 2018 a partir de una historia suya y de Phil Lord y Christopher Miller, productores de ambas películas y de la tercera parte que se estrenará en 2023: Spiderman: Más allá del multiverso. La película de 140 minutos de duración ha contado con un presupuesto estimado de 100 millones de dólares, que por los primeros trackings de taquilla van a quedar amortizados en una semana.
En el reparto de voces encontramos a Shameik Moore como Miles Morales / Spider-Man, Hailee Steinfeld como Gwen Stacy / Spider-Gwen, Jake Johnson como Peter B. Parker / Spider-Man, Oscar Isaac como Miguel O’Hara / Spider-Man 2099, Lauren Vélez como Rio Morales, la madre de Miles, Brian Tyree Henry como Jefferson Morales, su padre, Jason Schwartzman como Jonathan Ohnn / la Mancha, Issa Rae como Jessica Drew / Spider-Woman y Karan Soni como Pavitr Prabhakar / Spider-Man India, entre otros actores.
Spiderman: Cruzando el multiverso me ha parecido una pasada. Luego entraré a la alucinante animación, pero si la película, cualquier película en realidad, triunfa es por la construcción de los protagonistas y la forma en que consigue que nos enamoremos de Miles Morales y Gwen Stacy. Y el primer sorpresón es comprobar que Gwen roba la película en varios momentos cuando conocemos su origen y entendemos el drama que vive, un drama compartido con Miles dado que sus padres son los dos policías. Gwen fue uno de los hallazgos de la primera película y ahora se convierte por méritos propios en uno de mis personajes favoritos de la Marvel cinematográfica. Y eso es fruto de una buena escritura y de poner a los personajes por encima de la acción. Acción que por otro lado es alucinante.
Otra cosa que me ha gustado mucho es la construcción emocional de Gwen y Miles. En estos tiempos que parece que se exigen explosiones y acción a raudales, me ha flipado que la película se atreva a pararse para que conozcamos a Gwen primero y a Miles después, para que recordemos las apuestas a las que se enfrentan y sobre todo, porqué merecen ser nuestros héroes. Había leído comentar que a la película le cuesta arrancar, pero no estoy de acuerdo, ya que la construcción del mundo de Miles y su relación con sus padres me parece una pasada, es el núcleo que va a hacer que el drama posterior nos importe y nos interese.
Otro punto a favor de la película son los padres de Miles, Rio y Jeff. Si Gwen y Miles van a enamorar a los niños y mayores, los padres de Miles representan el miedo que todos los padres tenemos ante el paso del tiempo y comprobar que nuestros hijos se hacen mayores y llegará un día que no nos van a necesitar. Su amor incondicional consiguió emocionarme y hace que entiendas que Miles hará cualquier cosa por ellos. Volviendo a la parte de lo bien escrita que está la película, me encanta ver cómo la película da elementos a niños y mayores para que quedemos rendidos ante ella.
La animación de Un nuevo universo fue revolucionaria, y esta Cruzando el multiverso la puede mirar de tu a tu. Pensando en la cuenta de Twitter A perfect shot, con esta película tendría material de sobra para todo el año, porque todo es un despliegue alucinante que provoca una sobrecarga sensorial alucinante. Los balanceos de Miles y Gwen son increíbles, a lo que hay que sumar el resto de personajes arácnidos, que nos dan momentos para reír y que nos dejan con la boca abierta.
Por quitármelo de encima ya, tengo que reconocer que NO le he puesto un 10 a esta película porque en general la película se recrea demasiado con los paseos, las persecuciones y los combates. Si hubieran quitado 10 minutos sólo de estos elementos sin tocar nada de la trama, la película hubiera sido la misma y me hubiera parecido más compacta y satisfactoria. Dicho esto, es que hay que reconocer que esos planos ampliados de más son una pasada. La construcción de los diferentes mundos, ese Manhattan hindú, el mundo de Miguel O´Hara o la Tierra 42 me han volado la cabeza con cada plano, cada cambio de animación. Qué maravillosa locura.
La película vuelve a sacar todo el partido a las posibilidades expresivas de la animación, enfatizando las emociones y creando momentos super potentes. Las escenas de Gwen con su padre y cómo en función del momento y la emoción el color cambia me ha vuelto loco. Por no hablar de la humanidad de Miles y Gwen, que son unos diamantes que han explotado en esta película. La forma en que son personas reales porque olvidas que han sido creados con animación es alucinante. Gwen roba la película en varios momentos y la película lo agradece, pero el dolor de Miles cuando siente que sus amigos le han traicionado al no contarle la verdad es uno de los momentos más dolorosos de la película. Se habla de animadores, pero deberiamos decir «artistas», porque aquí tenemos una obra con vocación de trabajo artístico que además entretiene y además emociona
Aparte de por los personajes, me he quedado con unas ganas tremendas de volver a ver la película porque la sobrecarga sensorial y de información es tan grande que siento que me he perdido multitud de detalles de la película. El Spider-Punk me parece una locura, y quiero volver a verle porque diría que no me he dado cuenta toda la animación que se ha traido consigo. Y lo mismo para los momentos en que Miles es perseguido por cientos de Spidermans de diferentes dimensiones, que nos ofrece una sobrecarga de easter-eggs mientras identificamos a cada uno de los personajes. O qué decir de La Mancha, y lo que pasa cada vez que algo traspasa uno de sus portales espaciales.
Llega el momento de hablar de los villanos. La Mancha la verdad es que es más el plot-point necesario para que la historia avance que un personaje con presencia en la película. Porque creo que aparece muy pocos minutos de esta larga película. Sin embargo, tiene una cualidad interesante de opuesto de Miles que al final está buscando lo mismo que él, que le vean y que alguien se preocupe por él. Su cuerpo está cubierto por portales interdimensionales que le permiten viajar por el espacio, y cuando aprende a usarlos para viajar por el multiverso se convierte en una amenaza para todas las realidades. La forma en que ve a Miles como el responsable de su transformación y quiera hacérselo pagar quitándole lo que más ama, y su conexión con el origen de Miles y el sorprendente drama subyacente, forman una guinda perfecta que da lo que la historia necesita de él.
Luego tenemos a Miguel O´Hara, el mítico Spiderman 2099 creado por Peter David y Rick Leonardi. La película realmente no sigue los comics Marvel de la línea 2099 y nos trae a un O´Hara obsesionado por la protección del continuo espacio-temporal a partir de un drama de su pasado causado por él sin pretenderlo. El único Spiderman sin sentido del humor es una persona bastante amargada que no cree que el futuro pueda cambiarse, y en caso de hacerlo, las consecuencias serían aún peores. La película juega con el mito de Spiderman y como todos los héroes arácnidos tienen que sufrir una pérdida familiar que defina su carácter. Que Miles busque romper ese círculo vicioso y que Miguel se enfrente a él por ello ofrece un drama personal que eleva aún más apuestas, porque no hablamos del multiverso sino de la familia más cercana. Y en esto todos somos Miles.
Justo antes de ver la película me enteré (o me recordaron) que la película no terminaba, con una tercera parte ya en proceso de rodaje de cara a su estreno el año que viene. Y menos mal, porque podría entender que haya espectadores a los que el final con el monumental cliffhanger no les haya sentado bien, al pensar que estábamos ante una película con comienzo y final. Reconozco que no es mi caso, y mi hijo y mi sobrino a los que llevé al cine han salido flipados con ganas de más. De hecho, mi sobrino Alex me ha comentado que si hubiera durado una hora más para él hubiera sido mejor. Y ojo que menudo gliffhanger y menudo giro tan potente con el que nos han dejado jugando con las posibilidades de las realidades alternativas.
Por cierto, que el final de la película se cierre con la reunión del grupo de personajes de Un nuevo universo quizá no me gusta demasiado, al volver a un concepto que esta película había superado que puede restar protagonismo a Miles, Gwen y Peter B. Parker y la super genial May. Sin embargo, esto de momento no es ni mucho menos un problema, dado que ha quedado como un easter-egg más a falta de ver cómo lo desarrollan en la siguiente película.
Pensando en el enorme éxito creativo, expresivo y emocional de la película, entiendo que Miles Morales pueda ser el SPIDERMAN de toda una generación para los que no es necesario que hayan leído comics. Miles y Gwen han sido maravillosos en todos los aspectos, toda una generación de niños y niñas tienen aquí a sus héroes favoritos para mucho tiemo. A mi hijo esta película le ha volado la cabeza. Miles se ha convertido en su Spiderman favorito por encima del Peter Parker de Tom Holland. Y no me extraña, porque la animación añade un carisma, una personalidad y un flow a Miles que Peter nunca tuvo en pantalla. De hecho, en cierto sentido dándole la razón entiendo que esto es un poco injusto porque el Peter del MCU realmente aún no ha sido el Spiderman que amamos al separarse las películas de los elementos más icónicos para no parecer más de lo mismo frente a las películas anteriores. El último balanceo en No way home nos prometía que eso era precisamente lo que tendriamos en la siguiente película, pero realmente no lo hemos tenido con la escala y maravillosa locura que acabamos de disfrutar en Cruzando el multiverso.
Las únicas dudas que me quedan es cuando volveré a verla, esta vez en versión original, y cuando saldrá el Blu-Ray para comprarlo. Porque no quiero depender de si la película está en una plataforma u otra, quiero tener en casa la película, y la quiero ya.
Comparto el trailer de la película:
Spiderman: Cruzando el multiverso es una pasada. Lo que acabamos de vivir ha sido histórico. Y aún nos queda una tercera película. Es un buen momento para ser fan de Spiderman, en todas sus encarnaciones.
PUNTUACIÓN: 9/10
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Décima entrega de la serie Fast & Furious, dirigida por Louis Leterrier (Transporter, El Increíble Hulk, Ahora me ves). Una película que a pesar de su factor de entretenimiento muestra que la franquicia no da más de si en cuanto se centra en el personaje de Vin Diesel.
PUNTUACIÓN: 5.5/10
Durante numerosas misiones más que imposibles, Dom Toretto y su familia han sido capaces de ser más listos, de tener más valor y de ir más rápido que cualquier enemigo que se cruzara con ellos. Pero ahora tendrán que enfrentarse al oponente más letal que jamás hayan conocido: Un terrible peligro que resurge del pasado, que se mueve por una sangrienta sed de venganza y que está dispuesto a destrozar a la familia y destruir para siempre todo lo que a Dom le importa. (FILMAFFINITY)
Fast X es una película de acción de 2023 dirigida por Louis Leterrier a partir de un guión escrito por Dan Mazeau y Justin Lin, que también coescribió la historia con Zach Dean. Letterier es un correcto director sin demasiada personalidad que se amolda a lo que los productores necesitan que ha dirigido de todo, desde El Increíble Hulk para Marvel Studios, Ahora me ves, el remake de Furia de Titanes o la franquicia Transporter con Jonathan Statham. Juntin Lin, director de cinco películas de la franquicia, la tercera, cuarta, quinta, sexta y novena, actúa como guionista y productor de esta película.
La película de 141 minutos de duración cuenta con fotografía de Stephen F. Windon, montaje de Dylan Highsmith, Kelly Matsumoto, Laura Yanovich y Corbin Mehl y música de Brian Tyler. Si los datos de wikipedia son correctos, el presupuesto de Fast X se eleva por encima de los 300 millones de dólares, una cantidad loquísima que hace muy difícil que la película pueda resultar rentable.
El reparto original repite en esa décima película de la franquicia, con Vin Diesel como Dominic Toretto, Michelle Rodriguez como Letty Ortiz, Tyrese Gibson como Roman Pearce, Chris «Ludacris» Bridges como Tej Parker, John Cena como Jakob Toretto, Nathalie Emmanuel como Ramsey, Jordana Brewster como Mia Toretto, Sung Kang como Han Lue, Helen Mirren como Magdalene «Queenie» Ellmanson-Shaw, Jason Statham como Deckard Shaw, Charlize Theron como Cipher y Rita Moreno como Abuelita Toretto.
Las nuevas incorporaciones a la franquicia son Jason Momoa como Dante Reyes, el hijo del narcotraficante Hernán Reyes, que busca venganza contra Dom y su equipo por la muerte de su padre y la pérdida de la fortuna de su familia durante los acontecimientos de Fast Five. Brie Larson es Tess, la hija de Mr. Nobody y representante de su agencia. Alan Ritchson (Reacher) es Aimes, el nuevo líder de la agencia de Mr. Nobody. Por último, Daniela Melchior es Isabel Neves, una corredora callejera brasileña que se revela como la hermana de la antigua novia de Dom y madre de su hijo, Elena Neves.
Tras el hito que supuso Fast 7 gracias al homenaje al recién fallecido Paul Walker, la octava y novena películas de la serie dirigidas por F. Gary Grey y Justin Lin mostraban una peligrosa sensación de agotamiento de la franquicia, reconociendo que Justin Lin mejoraba a su precedesor. Esta novena película mantiene esa sensación ampliándola debido al planteamiento centrado en Dominic Toretto, que sólo consigue recordarnos lo mayor que está Vin Diesel y que su falta de carisma es brutal a pesar de sus poses de malote.
El hecho diferencial de esta franquicia de Fast & Furious es que los productores y directores saben que todo es una flipada increíble e imposible, pero nos lo muestran igual porque confían en la complicidad del espectador y nuestras ganas de disfrutar. Cuantas más leyes de la física se saltan en la película, mayor es el disfrute de los espectadores. Y en ese sentido, el set de acción en Roma y la locura absurda del climax final en la autopista en Portugal finalizado en una presa a punto de estallar son de largo lo mejor de una película que en esos momentos nos hizo aplaudir con las orejas.
Sin embargo, la película se hace muy larga cada vez que Toretto nos recuerda que para él lo principal es la familia. O, por qué no decirlo, todo lo relativo a la trama que implica al resto de miembros de la familia, Roman Pearce, Tej Parker, Ramsey y Han Lue. Una trama secundaria no, lo siguiente, que si se eliminara completamente de la película no perderiamos nada importante. Roman siempre ha sido el recurso cómico, pero hace ya tiempo que él perdió la gracia. Y sus amigos, el motivo de estar en estar en estas películas. En contraste, a pesar de lo chorra de su personaje, la parte de John Cena con su sobrino (el hijo de Toretto) están geniales y transmiten el carisma y la vis cómica de Cena.
Ver a un Jason Momoa fondón y con papada como gran villano de la película me genera sentimientos encontrados. Su villano Dante Reyes es un over-the-top imposible que canta ópera se pinta las uñas y se dirige a una matanza bailando. Como villano con sensación de peligro la verdad es que es penoso, posiblemente lo peor de la pelícual. Sin embargo, pensando en ello no tengo claro si Momoa está penoso en pantalla o ha entendido el espíritu de la franquicia y crea una genialidad super exagerada que ayuda a que no nos tomemos en serio nada de lo que pasa.
Fuera de las escenas de coches, es sintomático que las mejores escenas sean justo los casi cameos de Jason Statham y la primera aparición de John Cena, que dejan claro el carisma que tienen muy superior al del resto del reparto que a priori está por encima de ellos en cuanto a historia en la franquicia. En este sentido, tener a Alan Ritchson (Reacher) en la película y desaprovecharlo de la forma en que lo hacen me parece una pena, entendiendo que no hay minutos para todos.
Otro elemento que me molesta es lo flojo que es el guion. Las películas no son la vida real, obviamente. Y Fast & Furious aún menos. Sin embargo, hay varios momentos que tras una escena la película sigue en una localización y tú te quedas como ¿así termina? Pero si Dante está ahí al lado, ¡ve y acaba con él!!! La sensación de escenas puente sin más interés que llevarnos a la siguiente escena de acción es super palpable viendo la película, y provoca que en conjunto no sea lo compacto que debería.
En ese sentido, una clave de la película es separar al grupo haciendo que cada uno tenga sus aventuras en solitario. Toretto por un lado, John Cena por otro, los 4 mediocres por otro y una Michelle Rodriguez compartiendo prisión con Charlize Theron mientras intentan escapar. La sensación de que esta no es una película sino la primera parte del final de la franquicia que se suponía iban a ser dos películas es otro problema, al no resolver ninguna de las tramas tras más de dos horas de visionado. Leer que los productores se están planteando hacer dos películas más me deja anonadado, dado que la historia realmente no da para tanto. Y hacer que dos películas seguidas colgadas sin finalizar me parecería una temeridad. De hecho, ni siquiera las dos sorpresas finales consiguen revitalizar una franquicia en caida.
Otro dato a tener en cuenta es que Fast X parece haber costado la salvajada de 340 millones de dólares. Me da la sensación que la franquicia tiene demasiados productores que exigen su parte del pastel, porque es una barbaridad. Tras 10 días en cartel la película ha superado los 500 millones de recaudación en todo el mundo. Y aunque la cifra es alta, aún están lejos de conseguir recuperar la inversión. Que con estas cifras menguantes de taquilla realmente planteen dos películas más en lugar de uno me parece un error. Cierra bien la historia, no lo alargues más de la cuenta. Dentro que ya lo han alargado más de le cuenta. Vin Diesel tiene 55 años y ya se ve mal en la película. Pensar que pueda continuar en el papel de Toretto hasta los 60 años me parece una locura.
Comparto el trailer de la película:
Fast X es super loca y entretenida en cuanto se suben a los coches, pero muestra que la fórmula se está agotando a marchas forzadas en cuanto los personajes intentan tener algo interesante que contar.
PUNTUACIÓN: 5.5/10
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