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Crítica de Tiempo de M. Night Shyamalan

Una película de M. Night Shyamalan es siempre una montaña rusa inesperada de tensión. Tiempo, su última película recién estrenada, nos ofrece eso mismo y mucho más gracias a su original premisa.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Durante unas vacaciones en un paraíso tropical, una familia empieza a percibir que en la recóndita playa elegida para relajarse unas horas suceden algunas anomalías temporales…

Inspirado en la novela gráfica Sandcastle de Pierre Oscar Levy y Frederik Peeters (aunque sólo en la premisa básica), M. Night Shyamalan escribe y dirige la que es su decimo cuarta película en 30 años, lo que marca una carrera envidiable. La película ha costado tan sólo 30 millones de producir, principalmente debido a la propia localización donde sucede la historia, lo que invita a pensar que va a volver a resultar rentable para los productores

Para Tiempo, Shyamalan ha contado con fotografía de Mike Gioulakis, música de Trevor Gureckis y montaje de Brett M. Reed. Debido a la propia premisa, la película está rodada íntegramente en la República Dominicana, siendo la primera película en la que Shyamalan no rueda en Filadelfia. A destacar además que la película se rodó a partir de Septiembre de 2020, terminando en noviembre, lo que marca una de las primeras películas producida tras el COVID.

La familia Cappa protagonista está interpretada por Gael García Bernal y Vicky Krieps como los padres Guy y Prisca. Alexa Swinton, Thomasin McKenzie y Embeth Davidtz interpretan a la hija mayor Maddox que al comienzo de la película tiene 11 años mientras que Luca Faustino Rodriguez, Alex Wolff y Emun Elliott interpretan a Trent, el hijo pequeño de 6.

Junto a los integrantes de la familia Cappa, el reparto de veraneantes atrapados en la playa se completa con Rufus Sewell, Chrystal, Nikki Amuka-Bird, Ken Leung,Eliza Scanlen, Kyle Bailey y Mikaya Fisher. Además, como siempre Shyamalan se guarda un papel secundario en la película.

Tiempo me ha gustado mucho, la verdad. Shyamalan como siempre se erige en un maestro a la hora de planificar una historia sencilla pero muy original con sorpresas y mucha tensión a lo largo de sus 100 minutos de duración. A pesar de rodar prácticamente en una única localización, Shyamalan realiza un trabajo de cámara espectacular que saca el máximo partido del espacio aumentando en muchos momentos la sensación de paranoia que van sintiendo las víctimas de esta playa, además de ayudar a mostrar el paso del tiempo de forma brillante.

Tiempo es una película de trama más que de personajes, pero me gusta cómo consigue hacer que empaticemos, aunque sea un poco, con casi todos los veraneantes. Además, de forma muy inteligente nos muestra como el paso del tiempo afecta a la mente además de a los cuerpos, haciendo que esta situación afecte de forma diferente a cada persona que allí se encuentra. En este sentido, ningún actor del reparto me ha enamorado pero sí creo que realizan un buen trabajo y cumplen con lo que Shyamalan necesitaba de ellos.

En cierto sentido, me recuerda a películas tipo Cube en la que no hay un antagonista al que enfrentarse porque es el espacio en el que se encuentran el que supone el desafío insalvable. Esto, narrativamente, me parece un plus para la película, aunque al mismo tiempo entiendo que haga que pueda haber espectadores que no conecten con la premisa de base, algo vital para poder entrar en la película y disfrutarla.

Como pasa en mucha parte de la filmografía de Shyamalan, la propia premisa encierra una truco que permita finalizar la historia. NO estoy hablando de los tan traídos agujeros de guión, Tiempo NO los tiene, pero si que mencionar una vez un elemento en un diálogo que se supone intrascendente al comienzo de la película que acaba resultando la clave en la resolución sin haber aparecido antes en pantalla es eso, un truco, una pequeña trampa. En todo caso, reconociendo esto, realmente durante el visionado no me supuso ningún problema la forma como finaliza su historia.

Por otro lado, aunque hay cierta pseudo ciencia durante la película, realmente Shyamalan no quiere explicar nada, sólo mostrar lo que sufren un grupo de gente enfrentado a esta situación. Por ello, el final es csi también secundario, lo que en cierto sentido esto recuerda a un episodio de En los límites de la realidad. Esta sensación de ¿intrascendencia? puede que no encaje a según que tipo de espectadores. En mi caso, entré de lleno en la historia y me ha ofrecido un estupendo entretenimiento que he disfrutado mucho.

Comparto el trailer de la película, que casi os recomiendo que NO veáis:

Tiempo ha sido una película super entretenida. Solo por eso ya merece la pena, a veces no hace falta más.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de The empty man, de David Prior (Disney+)

Gracias a mi suscripción a Disney+ he podido descubrir dentro de Star The Empty Man, película de terror dirigida por David Prior inspirada en el comic de Cullen Bunn, que pasó sin pena ni gloria por los cines en 2020 y que me ha ofrecido una experiencia estupenda que hoy quiero recomendaros.

PUNTUACIÓN: 8/10

Siguiendo el rastro de una niña desaparecida, un ex policía se encuentra con un grupo secreto que intenta invocar a una aterradora entidad sobrenatural.

David Prior es un guionista y director americano que ha escrito y dirigido The Empty Man inspirado en el comic de terror de Cullen Bunn y Vanessa R. Del Rey, publicado en Boom. Además de dirigir la película, Prior ha escrito el guión y montado la película junto a Andrew Buckland. Prior era relativamente conocido como director de documentales y como creador de contenidos para los extras de DVDs como los de varias películas de David Fincher como El Club de la lucha. Con The Empty Man asistimos a su debut en la dirección de largometrajes, que resuelve de forma estupenda.

La película cuenta con fotografía de Anastas N. Michos y música de Christopher Young. Con 137 minutos de duración, es sin duda una rara avis en el actual cine de terror y serie B que en la mayoría de los casos no supera los 100 minutos. Y desde la duración a la propia estructura de la película, todo hace que sientas que es una película diferente a la típica película de terror.

La película está protagonizada por James Badge Dale (Iron Man 3, Spectral, 13 Horas: Los guerreros secretos de Bengasi) como el ex-policía James Lasombra, que vive traumatizado por un trauma del pasado. Junto a Badge, encontramos a Marin Ireland como Nora Quail, una amiga de James que le llama cuando su hija Amanda (Sasha Frolova) desaparece, tras estar ella y sus amigos adolescentes en contacto con la que podría ser una secta.

Entrando en materia, la película me ha gustado mucho. Quizá lo peor de la película es la propia premisa que mostraba el trailer, con unos adolescentes convocando a un ser fantasmal pensando en él y soplando en una botella que provoca la muerte allá donde llega. Este argumento realmente está super trillado, se me ocurre inmediatamente Candyman pero hay muchos más ejemplos, y es por esto que entiendo, yo el primero, que en su momento la película pudiera pasar desapercibida porque parecía un típico slasher del subgénero de seres demoniacos. Cosa que la película dista mucho de ser.

Como buen alumno de Fincher, David Prior realiza un ejercicio notable de narrativa audiovisual, con una fotografía y una planificación de planos estupendos. Visualmente la película tiene un montón de elementos super interesantes. De hecho, no es casualidad que muchos de los momentos claves de la película tengan lugar en puentes, que sirve de clara metáfora de espacio que permite el tránsito de un lugar a otro, aplicado sobre nuestro mundo terrenal y otros planos de realidad por encima ¿o por debajo? del nuestro y habitados por seres más allá de nuestra comprensión.

Por encima del slasher y las muertes adolescentes, la película tiene una premisa muy interesante que es además el núcleo para muchas sectas religiosas reales. La creencia que si suficientes personas creen algo con la fuerza suficiente y enfocados de la forma adecuada, pueden conseguir que se haga realidad. Esto plantea un tipo de horror psicológico que conecta en la película con la iconografía y el terror cósmico de Lovecraft que son lo que han hecho que la película me flipara.

James Badge Dale es el gran protagonista de la película y creo que realiza un estupendo trabajo como un investigador que va a ver sus creencias alteradas para siempre a medida que avanza la película con los conocimientos que encuentra en su camino. Algo que en algunos aspectos me ha recordado (siendo la historia muy diferente) a la madriguera de conejo que Sam Neill se encuentra en el clásico de John Carpenter En la Boca del miedo.

Tengo que reconocer que no soy un gran fan del terror ni veo todo lo que se estrena, principalmente por falta de tiempo. Sin embargo, es curioso que justo estas semanas pasadas he disfrutado mucho la trilogía de películas de terror La Calle del Terror en Netflix, reconociendo que en su mayoría estaban construidas sobre todos los tópicos imaginables del terror. Curiosamente, The Empty Man es todo lo contrario. Ni tiene sustos de primero de terror, aunque tiene algunos momentos perturbadores e impactantes, ni te la ves venir desde el minuto uno como me pasó con las películas inspiradas en los libros de R.L. Stine, ni tiene temazos de rock noventeros de los años 90 que apelen a nuestro pasado. Y sin embargo, globalmente me ha gustado más este The Empty Man.

Es una pena que la película a partir de únicamente 15 críticas publicadas apareciera como suspenso en webs como Rotten Tomatoes. Por supuesto que casa opinión es respetable y puedo entender por la premisa, duración o ritmo la película pueda no gustar. Pero en este caso esas poquísimas opiniones han podido tener un impacto fatal para el visionado de la película en espectadores que ante una película sin una gran estrella asociada, se pueden fiar de lo que digan las webs de este tipo. Cuando hay 400/500 opiniones de críticos sobre un blockbuster, si se puede decir que hay una cierta unanimidad sobre algo. De hecho, ahora que lo miré de nuevo (meses después), al haberse publicado 5 nuevas reseñas positivas, ahora aparece aprobada, pero con un 65%, que sigue sin ser una cifra para nada buena. Aunque es mejor que estar en un 45% como llegó a estar.

Recomiendo completamente el visionado de The Empty Man. Sobre todo si buscas una película que se aleje en forma y fondo de los convencionalismos del género. De hecho, he intentado hacer esta reseña totalmente libre de spoilers para intentar que disfrutes de todas las sorpresas que tiene la película, empezando por su propia estructura.

Comparto el trailer de la película:

Quizá es por lo inesperado de la propuesta de The empty man, pero lo cierto es que la película me ha gustado mucho, mucho más de lo que imaginaba a priori que me iba a gustar. Y precisamente por ser una película tan ninguneada, creo que merece la pena que le des una oportunidad, aprovechando que está gratis en Disney+.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de La Calle del Terror Parte 3: 1666, de Leigh Janiak (Netflix)

Ya tenemos el final de La Calle del Terror con la Parte 3 ambientada en 1666 que da todas las respuestas al misterio que ha estado afectando a los pueblos de Sunnyvale y Shadyside durante más de tres siglos, confirmando que estamos ante uno de los experimentos más entretenidos de Netflix de los últimos tiempos.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

En 1666, un pueblo colonial sufre una caza de brujas que tiene consecuencias letales durante siglos. Está en manos de los jóvenes de 1994 poner fin a esta maldición. (FILMAFFINITY)

La calle del Terror Parte 3: 1666 culmina la trilogía de terror adolescente dirigida por Leigh Janiak, con un guión coescrito por Phil Graziadei y Janiak, a partir de una historia original de Kyle Killen, Graziadei y Janiak, basada en la serie de libros del mismo nombre de R. L. Stine. La película de 114 minutos cuenta con fotografía de Caleb Heymann, montaje de Rachel Goodlett Katz y música de Marco Beltrami y Anna Drubich.

En esta tercera parte volvemos a encontrar a los adolescentes protagonistas de la primera película ambientada en 1994: Kiana Madeira como Deena, Benjamin Flores Jr. como su hermano Josh y Olivia Scott Welch como Samantha. A ellos se les une Gillian Jacobs en el papel de la adulta Ziggy Berman que sobrevivió a la matanza ocurrida en el campamento Nightwing en 1978 y Ashley Zukerman como el Sheriff de Sunnyvale Nick Goode.

Por si os interesa, enlazo a continuación las reseñas de la Parte 1 y la Parte 2.

La calle del terror me ha dado un entretenimiento estupendo estos últimos tres fines de semana. Las películas basadas en los libros de R.L. Stine se han movido en todo momento por casi todos los clichés del género de terror, pero han sabido equilibrar estos tópicos con una historia interesante y unos personajes con los que he conectado. Esta tercera parte ambientada en 1666 ofrece todas las respuestas a las cuestiones que quedaban por resolver, lo cual a su vez genera un último giro que, aunque evidente a priori, no deja de estar bien resuelto. Y es que la semana pasada en mi reseña de la Parte 2 ambientada en 1978, hice una predicción del que creía que iba a ser el giro de la historia, y no me sorprende que se haya confirmado punto por punto.

Al final de la segunda película, Deena reúne todo el cadáver de la bruja Sarah Fier, y al hacerlo ve transportada su mente a 1666 para vivir en el cuerpo de Sarah y conocer lo que realmente pasó en el pueblo tres siglos antes. Además de Deena ( Kiana Madeira), la tercera parte toma una decisión creativa curiosa al hacer que todos actores principales de las dos primeras partes hagan papeles de habitantes del pueblo de 1666. Este elemento me parece curioso, pero en algunos casos no se si me acaban de funcionar porque esos personajes parecen como peces fuera del agua. En todo caso, este es un elemento anecdótico más que otra cosa que no afecta al disfrute de la película.

La historia de 1666 con una caza de brujas dirigida por gente odiosa hacia aquellos (en este caso aquellas) que son diferentes movidos por un odio irracional es un argumento muy actual con reminiscencias del siglo XXI. Lo que hace que el contraataque de los nerds y los raritos en 1994 para acabar con la maldición sea casi un exorcismo de estos males que aquejan a nuestra sociedad actual.

Toda La Calle del Terror me ha parecido una historia perfectamente desarrollada con los giros, las muertes y las sorpresa situados en el sitio justo. Y además del propio giro que comentaba antes, esta tercera parte tiene varios detalles muy chulos en ambos momentos temporales, 1666 y 1994.

Por ponerle un pero, esta tercera parte es la peor película de las tres. Por un lado con una caza de brujas que se queda mueve por todos los tópicos del género y se me queda un pelín plana ya que más que shock emocional está planteada a modo de exposición de hechos que den las respuestas para el presente de 1994 y consiga que todo cuadre. Y justo a continuación, la resolución final de la historia en 1994, a pesar de algún detalle puntual se me ha quedado también un poco meh. Por un lado por el papel menor que tiene el que ha sido el villano en la sombra todo este tiempo y por las reminiscencias a Strangers things situando el climax en el centro comercial.

En todo caso, aunque diría que puesta en la balanza esta tercera parte es la menos terrorífica y quizá la menos buena de las tres películas, da un buen cierre a la historia en la que todo cuadra a la perfección, de forma que globalmente me siento satisfecho de la experiencia de ver La Calle del Terror durante las últimas semanas.

¡Ah! Y como era perfectamente esperable en este tipo de películas, la última escena en los títulos de créditos deja un elemento abierto que podría facilitar, si a Netflix le cuadra la audiencia, la realización de nuevas películas.

Comparto el trailer de la película:

La Calle del Terror me ha resultado una buenísima idea, a pesar de su simplicidad y que todos los elementos estaban telegrafiados, nos ha ofrecido un estupendo entretenimiento. Ojalá la audiencia sea buena y tengamos más experimentos similares en el futuro.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de La Calle del Terror Parte 2: 1978, de Leigh Janiak (Netflix)

Tras el disfrute la semana pasada con la primera parte de La Calle del Terror, esta semana viajamos a 1978 para conocer más detalles de la maldición que asola Shadyside y tal vez la forma de acabar con ella. Esta serie de películas dirigidas por Leigh Janiak y estrenadas en Netflix basadas en los libros de R.L. Stine me parecen una idea super exitosa muy bien ejecutada.

PUNTUACIÓN: 7/10

En 1978, la oleada de asesinatos que arrasa el campamento Nightwing, en la ciudad maldita de Shadyside, convierte el veraneo en una macabra lucha por la supervivencia.

La trilogía de películas basadas en los libros de R.L. Stine, estrenadas en Netflix continúa con esta segunda parte ambientada en 1978. La calle del Terror es una serie de películas de terror adolescente estadounidense dirigida por Leigh Janiak, con un guión coescrito por Phil Graziadei y Janiak, a partir de una historia original de Kyle Killen, Graziadei y Janiak. En esta segunda parte volvemos a encontrar la fotografía de Caleb Heymann, el montaje de Rachel Goodlett Katz y la música de Marco Beltrami y Anna Drubich

En esta segunda parte tenemos de protagonistas principales a Sadie Sink (Stranger Things) como una joven Ziggy Berman que sobrevivió a la matanza ocurrida en el campamento Nightwing en 1978, mientras que Gillian Jacobs (Community) interpreta a la Ziggy adulta del presente de 1994 que cuenta la historia a los jóvenes que sobrevivieron a la noche de terror contada en la primera película.

Junto a ellos encontramos a Ted Sutherland como un adolescente Nick Goode de 1978 que crecerá para convertirse en el Sheriff de Sunnydale (interpretado por Ashley Zukerman) en 1994, a Emily Rudd como Cindy Berman, que encontrará en 1978 las claves que pueden acabar con la maldición de la bruja de Sarah Fier, mientras que McCabe Slye interpreta a Tommy Slater, el novio de Cindy.

Si la primera película nos transportó de forma modélica a los años 90 para una película de terror adolescente, esta segunda parte ambientada en 1978 hace lo propio y realiza un estupendo homenaje a los slashers de esa época (en la que incluyo los primeros años 80) ambientados en campamentos juveniles y/o espacios en medio de la naturaleza en el que unos jóvenes se topaban con más de lo que podían imaginar y no todos vivirían para contarlo.

Como en la primera parte, la película incluye todos los tópicos del género, empezando con que todos aquellos que se drogan o tienen sexo en pantalla acaban muertos por el joven poseído por la maldición de la bruja Sarah Fier. O los chulitos de campamento que se meten con los débiles que en parte acabarán pagando el precio de sus pecados. También tenemos a una protagonista inadaptada (Sadie Sink), enfrentada con una hermana con la que comparte un trauma que una asume y la otra no. La relación entre estas hermanas es el núcleo emocional de la historia y a mi me funciona, creo que gracias a la empatía que me transmiten las actrices Sadie Sink y Emily Rudd, que comparten una buena química entre ellas en pantalla y te crees que son hermanas que en el fondo se quieren pero no pueden evitar discutir todo el rato.

La Calle del Terror 1978 tiene varias muertes super gores que están genial, con hachazos en el cabeza mostrados en primer plano, y unas muertes finales que no por esperadas dejan de ser menos potentes. En general, aunque la película vuelve a ser un contenedor de clichés del género de terror, a mi me funciona de principio a fin y ha conseguido que pasara un rato estupendo. Si te gusta el terror y quieres pasar un buen/mal rato sin mayor pretensión, creo que esta Calle del Terror es un éxito pensado para ti (y para mi)

Entro a partir de ahora en terreno de SPOILERS, ¡estáis advertidos!

Aunque inicialmente yo pensaba que el experimento de Fear Street iban a ser tres películas independientes contando historias historias de terror diferentes con un hilo conector común, no es para nada el caso, ya que esta segunda parte continúa justo al final de la primera, con la adulta Ziggy contando a los niños de 1994 lo que la pasó a ella en el pasado y, con suerte, encontrar la clave para detener a la bruja y acabar con su maldición. Sin embargo, estoy convencido que la tercera película (1666, que se estrenara esta semana) se guarda todavía muchas sorpresas, porque las cosas no son como nos han contado hasta ahora.

Y es que la premisa de dos pueblos vecinos, Sunnydale donde todos son ricos y felices y Shadyside donde son pobres y sus habitantes sufren cada ciertos años el ataque de un serial killer, lo que me sugiere es que los habitantes de Sunnydale firmaron un pacto con el demonio en 1666, de forma que ellos son felices y ricos a costa que sus vecinos paguen el precio en sangre para el demonio. Algo que se confirma al ver que el asesino va únicamente a por los chavales de Shadyside y deja con vida a los de Sunnydale, como vemos con el adolescente Nick Goode o el otro monitor que se acuesta con una de las chicas de Shadyside y a ella la mata pero a él no, confirmando que es una maldición dirigida, no son muertes aleatorias. Es por esto que no creo que Sarah Fier fuera alguien malvado, sino una joven que se intentó oponer a este pacto demoniaco, y acabó pagando el precio. Además, haber encontrado los nombres de los serial killers en el altar en la cueva sugiere que alguna persona de Sunnydale controla la maldición o al menos sabe de su existencia, por lo que los jóvenes creo que van a tener que enfrentarse, además de a monstruos, a personas que intentarán evitar que acaben que la maldición, que provocaría que Sunnydale perdería sus privilegios conseguidos con la sangre de sus vecinos.

Si esto se confirma, aunque sea en parte, lo que me muestra es un buen guión muy bien construido que va más allá de los clichés y los homenajes al género de terror, que puede convertir a esta Calle del Terror en un clásico televisivo que gracias a Netflix podremos ver una y otra vez con nuestros hijos adolescentes.

Comparto el trailer de esta Calle del Terror parte 2: 1978.

La Calle del Terror continúa el éxito narrativo de la primera parte y nos promete un montón de sorpresas para una tercera parte que seguro no me pienso perder.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de F9 de Justin Lin

F9, la novena película de la serie Fast & Furious, 10 si sumamos el spin-of de Hobbs and Shaw, vuelve con las pilas cargadas gracias al director Justin Lin y un reparto que viene con ganas de ofrecer un espectáculo genial al espectador. Y lo consiguen.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Dom Toretto (Vin Diesel) lleva una vida tranquila con Letty y su hijo, el pequeño Brian, pero saben que el peligro siempre acecha. Esta vez, esa amenaza obligará a Dom a enfrentarse a los pecados de su pasado si quiere salvar a quienes más quiere. El equipo se vuelve a reunir para impedir un complot a escala mundial, liderado por uno de los asesinos más peligrosos y mejor conductor a los que se han enfrentado; un hombre que además es el hermano desaparecido de Dom, Jakob (John Cena). Novena entrega de la famosa franquicia. (FILMAFFINITY)

Justin Lin vuelve a la dirección de la franquicia Fast & Furious tras encargarse de las partes cuatro, cinco y seis. Y aunque sigo pensando que fue James Wan el que nos ha dado la mejor película de la serie, la séptima, desde luego mejora exponencialmente al decepcionante F. Gary Grey de la octava parte. Lin colabora también en el guión en colaboración con Daniel Casey, contando con Stephen F. Windon como director de fotografía, Greg D´Auria, Dylan Highsmith y Kelly Matsumoto en el montaje y música del habitual Brian Tyler.

F9 tiene una duración de 145 minutos y un presupuesto de 225 millones de dólares. En el momento que escribo este post, en medio del fin de semana de estreno en España pero habiéndose estrenado en Estados Unidos y China la semana pasada, la película ya ha recaudado 500 millones en todo el mundo, lo que indica que tenemos el primer gran éxito de taquilla post-Covid o durante-Convid o como lo queramos llamar. Al menos, hasta el Estreno de Viuda Negra la semana que viene.

A los habituales Vin Diesel ( Dominic «Dom» Toretto), Michelle Rodriguez (Letty Ortiz), Tyrese Gibson (Roman Pierce), Ludacris (Tej Parker) Nathalie Emmanuel (Ramsey) y los secundarios Kurt Russell (Sr. Nadie), Hellen Mirren («Queenie» Shaw, la madre de Owen y Deckard) y Charlize Theron como la villana Cipher de la octava película, en esta novena parte tenemos a John Cena como Jacob Toretto, el hermano perdido de Don convertido en villano, y el retorno de Jordana Brewster (Mia Toretto, la hermana de Dom y Jacob) y sobre todo, de Sung Kang como Han, al que creímos muerto al final de la sexta película. 

Empezando en la valoración de F9, solo recordar que la octava película dirigida por F. Gary Gray no acabó de funcionarme y me mostraba unos síntomas claros de agotamiento de la fórmula. En parte esta sensación viene del hecho de lo imposible que resulta ver a unos macarras de Los Angeles o Miami haciendo misiones de super espionaje… con coches tuneados. La suspensión de credulidad tiene un límite, y F&F parecía que lo estaba empezando a cruzar.

Sin embargo, el dotar a la historia de F9 de una apuesta personal para Dom al mostrarnos elementos de su adolescencia y como la muerte de su padre durante una carrera les cambió para siempre a él y a su hermano Jacob (John Cena), me parece un acierto total que consigue que de nuevo nos interese la historia que nos están contando. Una en la que los coches del grupo «cometen» unas locuras esperables y super divertidas.

Echo de a La Roca y a Jason Statham, sobre todo porque su ausencia nos quita las escenas de acción over-the-top a las que nos habían acostumbrado, limitándose la película a los stunts de los vehículos excepto en dos momentos puntuales. Pero esta ausencia es normal teniendo en cuenta que ambos tuvieron su propia película en 2019, justo antes de la película. En todo caso, es justo indicar que la película suple esta falta de carisma con toques de humor y unas escenas de acción loquísimas que en la sala en la que la vi hizo que el público nos carcajeáramos de pura diversión en varias ocasiones.

El hecho diferencial de esta franquicia de Fast & Furious es que los productores y directores saben que todo es una flipada increíble e imposible, pero nos lo muestran igual porque confían en la complicidad del espectador y nuestras ganas de disfrutar. El personaje de Roman suele resultarme cargante y el humor a su costa no me suele funcionar, pero no se porqué en esta F9 la cosa cambió y consiguió que me riera bien a gusto en varias ocasiones. De hecho, su teoría de que son «inmortales» porque las cosas que hacen son imposibles y deberían haber muerto hace tiempo me parece un momento super definitorio de la franquicia, no sólo por el cachondeo que genera en sus amigos, sino porque a nivel meta, Roman tiene razón: estos personajes ya forman parte de la historia del cine (mal que les pese a los «culturillas») y dentro de 20 años cuando los actores estén retirados, habrá gente que seguirá viendo estas películas y disfrutando con ellas. Si, Roman, puedes estar seguro que eres inmortal.

Curiosamente, para ser una película de dos horas y media de película, que pasan volando, F9 tiene menos sets de acción que lo esperado, de hecho, son sólo el inicial en la jungla, la persecución en Edimburgo y el climax final en Tbilisi. Y ya. Tres escenotas repletas de momentazos y WTF?! a mansalba, pero casi diría que son pocas, en realidad. Sin embargo, esto queda bien maquillado por el desarrollo de los personajes y los detalles de la relación de Dom y su hermano Jacob.

F9 sabe en qué liga juega y ofrece al espectador un entretenimiento más que digno. Y creo que va a ser uno de los grandes estrenos veraniegos junto a Viuda Negra y, espero, The Suicide Squad de James Gunn. Sin embargo, puestos a comentar los elementos menos buenos para mi, hay varios elementos de los que hablar. El primero es el propio Vin Diesel. El actor, ya con 53 años, es terrible como siempre lo ha sido, con unas nulas nulísimas dotes de interpretación. Y eso no es nuevo, claro, nunca supo actuar. Pero ahora sin la Roca o Statham para cubrirle un poco, la película adolece de falta de carisma por todos lado. Máxime cuando teniendo a John Cena en pantalla, el guión tampoco le da margen de hacer cosas chulas en pantalla que nos hagan que nos creamos que el personaje es el tío duro que sabemos que es el actor. Tras las públicas desavenencias que Diesel tuvo con La Roca y Statham, parece como si en su papel de productor evitara a propósito que nadie le hiciera sombra.

Y esto tiene dos problemas. El primero, que a pesar de que intentan que Toretto sea el p&%$ amo en pantalla, realmente es que no te lo crees (nunca lo hice) porque Diesel físicamente nunca dió la talla, pero es que ahora se nota que está mayor. Y por otro lado, boicotear al villano de la película hace que todo parezca random total, esbirros a los que aporrear o coches que destruir sin más, provocando una preocupante falta de amenaza hacia nuestros protagonistas.

El otro problema viene provocado por el trailer, que te spoilea los principales WTF?! de la película, lo cual me parece una tomadura de pelo. Y más cuando diría que los espectadores acudiriamos igual al cine no nos los hubieran mostrado estas escenas. De hecho, casi esperaba que a modo Endgame se hubieran guardado algo muy loco para el climax, pero no, ahí tienes el mega transporte acorazado. Esto si me parece un desastre, qué queréis que os diga.

En todo caso, F9 hizo que mi hijo y yo pasáramos un rato estupendo, así que no tengo dudas que volveremos al cine a ver la próxima F10, supongo que ya en 2023. Aunque F9 estuvo genial, sí creo que Diesel y el resto de productores deben plantearse en serio cerrar esta franquicia antes de caer en la locura y la repetición. Un cierre que si las crónicas no están equivocadas, sucederá en F11. Ahí es nada.

Comparto el trailer de la película:

F9 ofrece lo que se espera de ella y nos da un chute de diversión en vena. A veces no hay que pedirle nada más al cine.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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