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Crítica de True Detective Temporada 3, de Nick Pizzolatto (HBO)

Nick Pizzolato vuelve a la senda del éxito con la tercera temporada de True Detective, estrenada por HBO, con un nuevo caso que ha resultado interesante al no ofrecer lo que se esperaba, y que cuenta con un espectacular Mahershala Ali de protagonista.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Esta tercera temporada se centra en un macabro caso de niños dasaparecidos en Arkansas y en la investigación del caso a los largo de 35 años, durante tres períodos de tiempo diferentes. Mahershala Ali desempeña el papel principal del detective Wayne Hays, un veterano de la guerra de Vietnam de pocas palabras que se obsesiona con el caso, mientras que Stephen Dorff interpreta a su compañero el detective Roland West. El reparto se completa con Carmen Elojo como Amelia Reardon, una profesora de los niños desaparecidos que empezará una relación con Hays, Scoot McNairy como Tom Purcell, el padre de los niños que sufre una gran pérdida y cuyo destino quedará conectado con el de los detectives, y Ray Fisher como Wayne Hays, el hijo de Wayne y que también es detective de policía y que cuida de su anciano padre aquejado de un principio de demencia senil.

Nick Pizzolatto es el showrunner y escritor de esta temporada, ayudado eso si por David Milch en el 4º episodio y Graham Gordy en el 6º. Esta temporada marce además su debut en la dirección, al encargarse de los episodios centrales de la temporada, dividiendo el resto de episodios entre Jeremy Saulnier (Green Room), que realiza los tres primeros y Daniel Sackheim (The Walking Dead, Jack Ryan, The Americans) los tres últimos.

Soy uno de los pocos a los que le gustó la segunda temporada de True detective, aunque entiendo los motivos por lo que mayoritariamente no funcionó. Pero cuando incluso el jefe HBO sale a pedir perdón por no cumplir con las expectativas, no hay duda que era obligado un retorno a los orígenes. Y Nick Pizzolatto parece que captó el mensaje, de forma que en esta tercera temporada vuelve en apariencia a contar una investigación criminal en la América profunda que se alarga durante años, alternando los diferentes momentos temporales. En este aspecto, las similitudes con la primera temporada son más que evidentes, pero Pizzolatto se guarda su as en la manga. Y es que, aunque las señales indican que esto va a ir en una dirección, realmente la historia que quiere contar es otra muy diferente.

En este momento, quiero destacar la enorme interpretación de Mahershala Ali, que acaba de ganar su segundo Oscar y va directo hacia su primer Emmy. Wayne Hays es un caramelo muy goloso para un buen actor, y Ali saca oro con su interpretación. Es interesante además como Wayne no es la misma persona durante la serie, y que gracias a la extraordinaria interpretación ves como evoluciona no solo físicamente, gracias al maquillaje, sino psicológicamente, pasando de un policía obsesionado en los 80 por el caso, a una persona frustrada en los 90 por lo haber podido resolverlo, para finalmente mostrar a un anciano que lucha por recordar quien fue y qué le motivaba a continuar.

Solo por Ali merece la pena ver esta temporada, aunque me ha sorprendido también la actuación de Stephen Dorff. Aunque su personaje es más sobrio y por tanto no tiene tantos momentos de lucimiento, tiene varias escenas que consiguieron llegarme emocionalmente. También muy bien Carmen Elojo y Scoot McNairy.

Si tengo que comentar algo no tan bueno de esta temporada, diría que su ritmo es quizá demasiado lento y obliga al espectador a poner interés por su parte para que los episodios enganchen. Esto es debido, en parte, a que el misterio de la desaparición de los niños no es tan interesante como debería, dejando claro la sorpresa de pizzolatto, y es que el foco de esta temporada no va de eso.

Fruto de esto, el último episodio en el que se dan las claves finales es quizá el más flojo de la temporada, forzando situaciones para que los personajes encuentren las respuestas que han estado buscando durante décadas.

A partir de ahora comienzan los spoilers. Si te gustó la primera temporada de True detective, te recomiendo que pares de leer y la des una oportunidad, avisándote eso sí que no alcanza el mismo nivel de excelencia. Y vuelve luego terminar de leer mis impresiones.

Como comentaba, los espectadores pensábamos que Pizzolatto iba a mostrarnos otro crimen envuelto en misterios, conspiración y misticismo, cuando en realidad esto va de un ex-marine que sirvió en Vietnam en reconocimiento que sigue perdido cuando vuelva a casa y debe luchar durante varias décadas por encontrarse a si mismo. Entiendo ahora que Pizzolatto haya cogido las riendas de la serie y prácticamente haya escrito todo él mismo, para conseguir que todo fuera como él deseaba.

Hay un crimen y un encubrimiento que no son fruto de una oscura conspiración, sino de algo mucho más triste y mundano. Y en esto hay una conexión indudable entre estos hechos y el deterioro mental de Hays fruto de la enfermedad.

Pizzolatto juega al despista dejando pistas falsas para que los espectadores pensáramos que tenía que haber un giro final, pero este no llega porque para él lo importante es el personaje de Hays. Algo que para mi es la gran revelación de la temporada. En este aspecto, si la temporada es un éxito es gracias a la increíble actuación de Ali. Si el actor hubiera sido otro, no estoy seguro que el resultado hubiera sido tan bueno, y quizá estaría diciendo cosas menos elogiosas.

En este aspecto, entiendo que los espectadores que acudieran por el misterio puedan acabar decepcionados. Y hay que reconocer que la narración fragmentada complica el visionado y lo vuelve mas exigente para recordar donde estaba cada personaje. Aunque también sirve para disimular los problemas de ritmo de unos episodios en los que realmente no hay un puzzle o misterio a resolver, solo vemos la forma en que va a ser ocultado primero y desvelado después, y como esto afecta a un obsesionado Hays.

Comparto el trailer de esta tercera temporada:

Aunque no llega al nivel de excelencia de la primera temporada, este nuevo caso de True Detective me ha gustado bastante, sin ser perfecto, por la forma en que Pizzolatto ha ofrecido algo que no esperaba. Un buen ejemplo televisivo que espero tange continuidad en los próximos años.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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Godless de Scott Frank, el western llega a Netflix

Godless es un notable western recién estrenado en Netflix que ha sido creado por el guionista y director Scott Frank y que contado con Steven Soderberg como productor ejecutivo. Toda una garantía que ha dado sus frutos.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Scott Frank es un veterano profesional de gran experiencia. Como escritor cuenta con películas como Logan (James Mangold, 2017), Minority Report (Steven Spielberg, 2002) o Out of sight (Steven Soderberh, 1998). Como director ha dirigido entre otras The Lookout (2007) y la super entretenida Caminando entre las tumbas, que ya recomendé en 2014.

Con semejante curriculum, Frank ha demostrado una gran versatilidad y un gusto por la narración de corte clásico. Y tras escribir historias de detectives, noir, ciencia ficción o incluso super-héroes, resulta que su proyecto soñado era un western que escribió en 2002-03 sobre un grupo de mujeres que viven solas en el pueblo de La Belle, Nuevo México.

Los hombres de La Belle murieron casi en su totalidad en un accidente en la mina del pueblo. Roy Goode (Jack O´Connell), es un pistolero que ha escapado con el botín del último asalto de la banda del temido Frank Griffin (Jeff Daniel), un criminal que está aterrorizando todo el territorio. Goode era como un hijo para Griffin, que hará lo que sea por atraparle, y matará a todo el que ayude a Goode en su huida.

Alice Fletcher (Michelle Dockery) es una viuda que saca adelante su granja y a su hijo con la única ayuda de su suegra Iyovi (Tanto Cardinal), una india Paiute. Alice ha enviudado en dos ocasiones, y las mujeres de La Belle la consideran la fuente de todas las desgracias que sufre el pueblo.

En La Belle las mujeres creen estar casi desprotegidas porque su cobarde y veterano Sheriff Bill McNue (Scoot McNairy) pasa cada vez más tiempo fuera del pueblo, buscando quizá su salud perdida. Y ante esta situación, es la hermana de Bill, Mary Agnes (Merritt Wever), y el joven e inexperto ayudante del Sheriff Whitey Winn (Thomas Brodie-Sangster) los que tienen que dar un paso adelante para defender el pueblo.

Todos estos personajes y algunoz más son los protagonistas de esta historia coral que busca claramente romper algunos tópicos del género del western.

Para que un western triunfe, son imprescindibles los paisajes sin fin, las bellas puestas de sol y los héroes crepusculares. Godless tiene todo y más, gracias a una excelente factura técnica, de la que destaco la fotografía de Steven Meizler y el montaje de Michelle Tesoro. Otro descubrimiento de esta serie es la emocionante música de Carlos Rafael Rivera. Todo ello sirve para dar a una serie de 2017 un feeling atemporal que creo que hará que la sigamos viendo y disfrutando durante muchos años.

Pero la clave para que Godless triunfe donde otras muchas no lo consiguieron es gracias a los personajes y a las interpretaciones de todo el reparto. Personajes que se sienten reales y que luchan para salir adelante en una tierra que como el título indica no tiene un Dios que proteja a los justos y a los buenos de espíritu.

En este sentido, me han gustado mucho los tres protagonistas principales, Jeff Daniels haciendo el papel de villano, Jack O´Connell y Michelle Dockery. Rodeados de un buen casting consiguen que sus escenas sean las que transmitan mayor credibilidad.

Otro elemento interesante de la serie es el propio pueblo de La Belle. Una propuesta más políticamente correcta podría haber convertido el pueblo en un paraíso de moral e inteligencia, pero la realidad es que sus habitantes tienen los mismos prejuicios y comenten los mismos errores que los hombres. Repudian a una mujer sin motivo real, perjudican el vecino pueblo de Blackdom habitado por personas de color, y miran mal a los que son diferentes. Los buenos actos son realizados por personas, independientemente de su sexo, su raza o su orientación sexual. Y si al final consiguen sobrevivir será gracias a trabajar todas unidas, evitando las envidias y los intereses particulares.

Solo tengo un problema con Godless, y es su final. Y eso que es emocionante y cierra de manera lógica las diferentes tramas. Pero es quizá demasiado bonito y esperaba algún giro que no llegó a producirse. Eso es bueno en el sentido que nos ahorra locuras finales, pero ha hecho que me dejara la sensación de haber visto una serie notable que le faltó muy poco para ser algo más.

Dicho esto, Godless es efectivamente una serie notable que tiene además la duración perfecta. Se nota que Scott Frank es antes de nada escritor, porque la historia fluye perfectamente durante sus siete episodios y deja que cada personaje pueda contar su parte de la historia a su propio ritmo. La ventaja de estrenarse en Netflix, además de poder verse de un tirón, es que cada episodio puede tener una duración distinta, de forma que no es necesario alargar innecesariamente un capítulo porque deben “ocuparse” obligatoriamente 60 minutos, como a veces me ha parecido en series como Luke Cage o Preacher, por compararlo con otras series que no consegui acabar de ver. De esta forma, Godless cuenta con episodios entre los 40 y los 80 minutos.

Comparto el teaser de esta serie, que da un buen feeling de lo que vamos a ver sin spoilear nada importante:

Godless es un notable western. Si te gusta el género, y en general la buena televisión bien escrita, excelente interpretada y con una perfecta factura técnica, no te la puedes perder.

PUNTUACIÓN: 7.5/10