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Crítica de Star Wars Tripulación perdida episodio 4 (Disney+)

Star Wars Tripulación perdida ha llegado a su ecuador con un estupendo cuarto episodio dirigido por Los Daniels (Todo a la vez en todas partes).

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Episodio 4. No recuerdo ningún At Attin.

Nuestros héroes se enfrentan a una sorpresa en un entorno familar.

Los showrunners Christopher Ford y Jon Watts escriben este episodio de 39 minutos de duración que ha sido dirigido por Daniel Kwan y Daniel Scheinert, más conocidos como Los Daniels, ganadores de los Oscars a Mejor Películas, Mejor Director y Mejor Guion Original por Todo a la vez en todas partes.

En el reparto tenemos a Jude Law como Jod Na Nawood, un prisionero con un pasado oculto que cree que su encanto le permitirá escapar de los problema que se va encontrando. Ravi Cabot-Conyers es Wim, un joven humano que tiene sueños de aventura lejos de su perfecto y aburrido planeta At Attin. El resto de jóvenes perdidos son Ryan Kiera Armstrong como Fern, una joven demasiado lista para su propio bien, Kyriana Kratter como KB, amiga de Fern que lleva un visor cibernético conectado a un implante conectado a su cabeza y Robert Timothy Smith como la voz de Neel, un joven alienígena no identificado con aspecto de elefante y amigo de Wim. Además, Nick Frost hace la voz de SM-33, el decrépito droide primer oficial de la Onyx Cinder. En este episodio conoceremos a Hala Finley como Hayna, una niña soldado del clan Troika en At Achrann.

Tripulación perdida es un éxito rotundo de Lucasfilm – Disney+. Y su estreno en fechas prenavideñas creo que le sienta muy bien a esta serie de protagonistas juveniles viviendo aventuras espaciales. Con este cuarto episodio la serie alcanza el ecuador, y aparte del elemento de entretenimiento puro, queda claro que llegar al hogar de los chavales, el planeta At Attin, va a ser más complicado de lo que creyeron en un primer momento.

La llegada de los chavales a un planeta muy similar y al mismo tiempo diferente a At Attin añade una capa de misterio sobre la existencia de estos planetas hermanos considerados las joyas de la Antigua República. Si At Attin es un mundo utópico donde la vida es pacífica y predecible, At Achrann es un mundo fallido con las mismas infraestructuras que su planeta gemelo pero donde parece que la sociedad cayó en la guerra y la barbarie. Más adelante vemos como existen más planetas dentro de este sistema, lo cual plantea la duda. ¿Quién es el Supervisor, el misterioso dirigente de At Attin? ¿Es una especie de Alto Evolucionador que juega con la evolución de los planetas buscando crear la sociedad perfecta? En el episodio anterior, la experta en mapas Kh’ymm les dijo que excepto At Attin, todos los planetas que formaban las Joyas de la Antigua República habían sido destruidos. En este episodio descubrimos que la realidad es más compleja, porque At Achrann cayó (aparentemente) por culpa de una guerra civil. ¿Qué pasó con el resto de planeta?¿Habrá tiempo de visitarlos?

Otro misterio es la identidad del fallecido capitán de la nave Onix Cinder que los chavales encontraron enterrada en At Attin. Una de las sorpresas del episodio es conocer que el capitán de la nave no sólo conocía la ubicación de At Attin, sino que la ocultó porque sí ha escondido su tesoro allí. No sólo eso, dio instrucciones a SM-33 para que destruyera a todo aquel que preguntara por dicho planeta. ¿Cuál es su relación con el Supervisor de At Attin? ¿Fue asesinado a manos del Supervisor, y por eso su nave estaba enterrada en el subsuelo del planeta? El giro loquísimo sería que este pirata hubiera asesinado al Supervisor y se hubiera apropiado del planeta, que sería una explicación a por qué At Attin sigue oculto décadas después de la caída del Imperio. En todo caso, el feeling a la Isla del Tesoro al que aludo desde su estreno ha vuelto a quedar de manifiesto en este episodio.

Pero la serie no triunfa por estos misterios, que por otro lado están perfectamente dosificados en la trama. La clave son los chavales protagonistas, que son todo corazón y me han enganchado emocionalmente desde el minuto uno. Dentro del lógico reparto de protagonismo, en este episodio brilla Neel, el chaval con cara de elefante al que no le gustan las aventuras y es el más asustadizo del grupo. Su gran corazón es el centro emocional del episodio, gracias a la conexión que crea con Hayna, una niña soldado del clan Troika en At Achrann. Neel le explica que la guerra no es el estado normal de ningún planeta, y que se puede aspirar a una vida pacífica. La forma en que actúa para ayudar a sus amigos a pesar del miedo eleva a Neel y nos muestra un clásico del género de aventuras: que el viaje cambia a los protagonistas y forja entre ellos unos lazos que no existían al comienzo.

Otro momento que me gusta mucho es cuando Fern se da cuenta que unos chavales como ellos son insignificantes en medio de una guerra. Y hace falta que Wim, a quien ella no deja de menospreciar, muestre fe en ella, que se de cuenta de la clave la pérdida de memoria de SM-33. Aparte de lo guays que son los protagonistas, las dinámicas que Christopher Ford y Jon Watts han creado para los chavales me parece que son super acertadas. A menudo me quejo de la falta de calidad de los guiones y de los guionistas de muchas series, por ejemplo La Franquicia de Max, pero Watts y Ford me parecen unos creadores estupendos que demuestran conocer el mundo de Star Wars en el que está ambientada esta historia. Y sobre todo, han creado a unos protagonistas maravillosos que son todo corazón. Incluso KB, que es la analítica del grupo.

En este contexto, me parece interesante como Jod Na Nawood, el personaje interpretado por Jude Law, se eche a un lado en este episodio, literalmente, y deje todo el protagonismo a los chicos. Y esto es otra clave que resalta lo chula que es la serie, porque incluso sin él lo que nos cuenta la serie sigue siendo interesante y gracias a los chavales me tuvo enganchado todo el raro.

Visualmente Tripulación perdida me parece una gozada. Que At Achrann comparta espacios con At Attin sin duda abarata el coste de la producción. Y nos da momentos impactantes como ver el barrio residencial de los suburbios destruido, o la zona de la escuela de los chavales ocupado por tiendas de campaña donde malviven los miembros del clan Troika. Intelectualmente se que Tripulación perdida se ha rodado en el Domo LED Digital de ILM, pero en realidad no acabo de ver nunca el punto de unión entre los decorados físicos y los fondos digitales. Claramente, la tecnología trabaja a una velocidad vertiginosa. Y el resultado va a favor del disfrute del espectador.

Como siempre, el tono familiar para todos los públicos funciona de maravilla. Me funciona a mi, pero también le funciona a mi hijo, con el que veo la serie. Tripulación perdida me parece una gozada que da gusto poder compartir y ver en familia. Esto también es puro Star Wars.

Comparto el trailer de esta serie:

Estoy disfrutando muchísimo viendo con mi hijo Star Wars Tripulación perdida. Y la diversión va a continuar en las próximas semanas.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de La Franquicia (Max)

Tenía cierta curiosidad con La franquicia, la comedia estrenada en Max que contaba con Sam Mendes de productor ejecutivo y que planteaba una sátira contra el mundo de las franquicias de superhéroes. Y no me ha gustado.

PUNTUACIÓN: 4/10

Serie de TV (2024-). 1 temporada. 8 episodios. El equipo de una franquicia de películas poco querida lucha por su lugar en un universo cinematográfico salvaje y rebelde. La serie arroja luz sobre el caos secreto dentro del mundo del cine de superhéroes y plantea la pregunta: ¿cómo se hace exactamente la salchicha cinematográfica? Porque cada cagada tiene una historia de origen.

La Franquicia es una comedia satírica creada por Jon Brown, y producida ejecutivamente por Brown, Armando Iannucci y Sam Mendes. Mendes dirige el primero de los ocho episodios que tiene esta serie, siendo el resto de directores Liza Johnson, Tom George y Kevin Bray. Aparte del creador Joe Brown, la serie tiene como guionistas a Tony Roche, Rachel Axler, Dillon Mapletoft, Keith Akushie, Marina Hyd y, Juli Weiner.

En el reparto tenemos a Himesh Patel interpreta a Daniel Kumar, el sobrecargado primer ayudante de dirección que hace malabarismos con las caóticas exigencias de la película, tratando de mantener el proyecto en marcha mientras en secreto le importa el género de superhéroes más de lo que admite. Aya Cash como Anita, la ambiciosa nueva productora y ex de Daniel, centrada en utilizar el proyecto como trampolín hacia películas más prestigiosas. Jessica Hynes como Steph, una devota supervisora de guiones y firme partidaria de la «visión» del director, incluso cuando conduce al absurdo en el plató. Lolly Adefope en el papel de Dagmara «Dag» Nwaeze, la astuta tercera ayudante de dirección, que se da cuenta de las pretensiones de la industria.

Billy Magnussen como Adam Randolph, el acomplejado actor principal de Tecto, Darren Goldstein como Pat Shannon, un descarado representante del estudio que impone sus intereses, a menudo haciendo descarrilar la producción con directivas de última hora, Isaac Powell como Bryson, el agotado intermediario del jefe del estudio, Shane, encargado de transmitir extravagantes directrices al plató. Richard E. Grant como Peter Fairchild, un experimentado actor británico que interpreta a «Eye», aportando tanto desdén como estilo teatral a su papel, y Daniel Brühl como Eric Bouchard, el director intelectual con un ego inflado y un sinfín de retoques, no apto para el sistema de los estudios de superproducción, completarían el reparto en sus papeles principales.

La franquicia es una serie de HBO Max que planteaba una mirada ácida hacia las producciones de películas de superhéroes. Y en concreto, hacia el mundo de las franquicias cinematográficas con universos compartidos por personajes que cada uno tiene su propia película. Por supuesto, leyendo estas líneas, uno pensaría que estábamos ante la enésima crítica hacia Marvel Studios por parte de uno de sus competidores. Sin embargo, el primer problema que tiene La Franquicia es que nada de lo que nos cuenta esta serie tiene que ver con nada que haya pasado en realidad en una producción de Marvel. Lo más parecido que hemos visto a choques de egos entre productores y personajes que aparecen o desaparecen de una película fue la polémica por la no-aparición de Superman en Shazam y que si lo hiciera en Black Adam, algo que sucedió como método de presión por parte de The Rock para hacerse con el control de las películas de DC Comics, cosa que no llegó a suceder al elegir Warner a James Gunn y Peter Safran.

A nivel meta, incluso podría tener gracia que una serie de HBO buscara reirse de Marvel cuando en realidad estuviera criticando cosas que pasaron en su propia casa. Pero incluso eso no llega a pasar nunca porque los guionistas no transmiten verdad en nada de lo que escriben, es todo una locura ridícula que ni tiene gracia ni en realidad transmite que esto se inspira o busca criticar cosas que sucedieron realmente, aunque exageradas al máximo. Por ejemplo, Alan Taylor, el director de Thor: El mundo oscuro que en los últimos años ha trabajo en Juego de Tronos y la Casa del Dragón de HBO, seguro tendrá historias de terror (para él como creativo) sobre cómo Marvel Studios cambió el tono y el final de su película, aumentando la acción. Pero nada de eso se ve en la serie. Mientras veía The Franchise me tenían todo el tiempo pensando que esto era obra de gente sin demasiado talento que habla de oídas de algo que no conocen ni han vivido. Y esto es una invitación demasiado clara que que esta serie descarrile. Cosa que es justo lo que sucede.

En realidad, historias de terror durante un rodaje de una película hay para parar un tren. Empezando por el rodaje de la mítica Apocalypse Now de Francis Ford Coppola. Y que podría aplicarse a la infinidad de rodajes en los que ha habido un choque de egos entre el director y el protagonista, o entre los actores principales de una super producción. O entre los productores y el director. Las combinaciones son casi infinitas. Pensando en la industria del cine en su conjunto y no únicamente en el cine de superhéroes, hay montones de situaciones super conocidas (y otras no tanto) que el creador y los guionistas de la serie podrían haber cogido de inspiración para alguna escena de esta supuesta comedia. Pero nada de eso sucede, teniendo en su lugar una sucesión de escenas sin gracia protagonizadas por gente lamentable incluso a pesar de estar explotada por productores sin escrúpulos.

Tiene narices que en una «comedia» de estas características, sólo una escena me pareció realmente divertida, la voladura del puente durante el rodaje en exteriores. Todo lo demás han sido situaciones que igual podían estar bien en el papel pero cuya ejecución es siempre fallida. Cuando una comedia no hace gracia, la puntuación sólo puede ser suspenso.

Parte del problema de La Franquicia es que todos los personajes son despreciables. Incluso la gente normal explotada por los productores asqueroso son corderos que en realidad no hacen más que seguir al rebaño mientras piensan como aprovecharse de la situación en su beneficio para ascender en la empresa. Podría decirse que Daniel Kumar, el primer ayudante de dirección, y Dagmara «Dag» Nwaeze, la recién llegada tercera ayudante de dirección, harían un poco el papel de la persona normal metida en el infierno de la producción. Pero a medida que avanza la serie vemos que ellos son igual de lamentables y egoístas que todos los demás. Y puedo entender que en una farsa se exageran todas las cualidades, en este caso las malas. Pero es imposible conectar con este grupo de gente lamentable. Y esto es también un problema clave para que la serie no funcione.

La franquicia no me ha gustado, no me ha hecho gracia y la encuentro super tramposa, intentando sacar partido de aquello que dice criticar. En muchos aspectos, esta serie es un engranaje más de aquello que dice criticar, pero en lugar de mirar todo lo malo que ha hecho su propia casa matriz, busca engañarnos pensando que es algo de los demás. Lamentable.

Comparto el trailer de esta serie:

La Franquicia comete el peor pecado que puede cometer una comedia, que es no ser nunca graciosa. Ni se siente como una crítica a nada que haya pasado realmente en el mundo del entretenimiento.

PUNTUACIÓN: 4/10

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Crítica de Star Wars Tripulación perdida episodio 3 (Disney+)

El tercer episodio de Star Wars Tripulación perdida en Disney+ confirma que su creador Jon Watts ha entendido lo que es Star Wars para crear una estupenda historia que gustará a toda la familia.

PUNTUACIÓN: 8/10

Episodio 3. Muy interesante, como problema de astronavegación.

Un misterioso desconocido se ofrece a ayudar a nuestros héroes.

Jon Watts (director de la trilogía de Spiderman de Tom Holland) y Christopher Ford son los creadores y showrunners de Star Wars Tripulación perdida, y escriben el guion de este tercer episodio que ha sido dirigido por Davod Lowery, director de Green Knight , A ghost story o Peter y el Dragón. y que ya dirigió el segundo episodio. La serie de Lucasfilms ha sido rodada en el Domo digital de The Mandalorian, y su música ha sido creada por Mick Giacchino, el hijo de MICHAEL Giacchino. Este tercer episodios ha tenido una duración de 40 minutos, incluyendo los títulos de crédito y el resumen inicial.

En el reparto tenemos a Jude Law como Jod Na Nawood, un prisionero con un pasado oculto que cree que su encanto le permitirá escapar de los problema que se va encontrando. Ravi Cabot-Conyers es Wim, un joven humano que tiene sueños de aventura lejos de su perfecto y aburrido planeta At Attin. El resto de jóvenes perdidos son Ryan Kiera Armstrong como Fern, una joven demasiado lista para su propio bien, Kyriana Kratter como KB, amiga de Fern que lleva un visor cibernético conectado a un implante conectado a su cabeza y Robert Timothy Smith como la voz de Neel, un joven alienígena no identificado con aspecto de elefante y amigo de Wim. Además, Nick Frost hace la voz de SM-33, el decrépito droide primer oficial de la Onyx Cinder.

En mi reseña de los dos primeros episodios de Star Wars Tripulación perdida ya comenté que aparte del obvio «Goonies en el espacio», la serie me transmitía unas excelentes vibraciones que me recordaron a las historias de piratas y en concreto a La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson. En este tercer episodio se confirma que el personaje de Jod Na Nawood interpretado por Jude Law tiene una conexión clarísima con John Silver, el capitán pirata de la novela de Stevenson. Un capitán que se ofrece a llevar a los niños a su planeta natal de At Attin, pero no por el altruismo de su corazón sino por la expectativa de encontrar un tesoro oculto allí, el Santo Grial de los piratas del mundo de Star Wars.

Jude Law es un actorazo y en Tripulación perdida transmite todo su carisma, entendiendo y abrazando el tono ligero para todos los públicos de la serie. En este episodio se confirma que Jod Na Nawood es en realidad el Capitán Silvo que lideraba a los piratas en el principio de la serie y sufrió un motín cuando un ataque a una nave carguera no consiguió ningún botín. Además, Silvo / Jod Na tiene también el sobrenombre de «Crimson Jack», y tiene precio a su cabeza en la Nueva República. Pero a pesar de todo se intuye que Jod Na, como John Silver antes que él, tiene buen corazón y puede que llegue a encariñarse con los crios. Si bien esto no le impedirá hacer alguna jugada chunga a lo largo de la serie. La ambigüedad del personaje me parece que puede ser lo mejor de la serie, y de momento tuvimos varios momentos super divertidos en el episodio, como cuando tiene que volver al puerto a rescatar a SM-33, y cómo el robot averiado le cala en seguida y no se fía de él.

Como en el arranque de la serie, me gustan mucho los chavales. Me encanta cómo Wim y Neel confían automáticamente en su salvador, sobre todo ante la posibilidad de que sea un Jedi. El contraste lo ponen Fern y KB que desconfían de alguien que parece un pirata, se comporta como un pirata y estaba en un puerto pirata. Blanco y en botella. Los diálogos de los niños con Jod Na nos da momentos maravillosos, como cuando le preguntan por qué no escapó de la prisión antes si podría haberlo hecho en cualquier momento. O la forma en que en realidad no sabemos como Jod Na consiguió la llave pero Fern nos da varias posibilidades para que los espectadores elijamos la que más nos guste. Al final, aunque no lleguen a confiar en él, no tienen otra opción si quieren volver a casa, así que desconfianza que existe puede ser la fuente de conflictos y momentos super chulos a medida que avance la serie.

Me gusta mucho que los creadores de Tripulación perdida entienden la naturaleza episódica de la narrativa televisiva, y nos ofrecen un entretenimiento estupendo que además se siente como un capítulo satisfactorio dentro de lo que va a ser este viaje. La huida del puerto pirata nos da un momento super espectacular que luce increíble y es 100% Star Wars. Como también lo es Kh’ymm, la experta en mapas estelares a la que Jod Na acude para pedirle ayuda para encontrar el planeta de los críos, que es un muppet con forma de buho y es también 100% Star Wars. Como The Mandalorian, me encanta que una serie entienda y abrace lo que George Lucas creó con Star Wars, que está ligado a la existencia de múltiples seres alienígenas de formas diversas. Sin importar lo absurdo o irreal que pueda parecer a priori. Un tono Star Wars que por ejemplo Andor no tiene.

Narrativamente, el episodio tiene acción y espectáculo, pero también da algunas claves que se intuyeron en el arranque de la serie, como que Attin es una de las Joyas de la Antigua República. Unos planetas repletos de maravillas que fueron ocultados para su protección, pero que fueron encontrados y destruidos todos excepto Attin, que se ha convertido en un tema de cuentos infantiles, rumores y conversaciones de piratas en la barra de un bar. Otro elemento que creo que puede ser interesante es la identidad del Supervisor de At Attin, la misteriosa persona que se supone dirige el planeta. Y que me da que no existe (o falleció) y el planeta está controlado con robots que siguen ciegamente una programación que se quedó obsoleta tras la caída del Imperio, aunque ellos no lo sepan. A todo esto, está el propio tesoro de At Attin, que en realidad nadie sabe lo que es y que puede ser una fuente de frustración para Jod Na cuando finalmente lo encuentren. Hay un montón de misterios por descubrir, y creo que llegar a At Attin va a ser más complicado de lo que los niños imaginan. Pero seguro será super entretenido.

El corazón de Tripulación perdida está en el sitio correcto, y sumando el feeling 100% Star Wars a unos personajes entrañables maravillosos y una historia divertida y disfrutable por toda la familia, tenemos una serie que para mi está acertando en todo lo que nos ha propuesto hasta ahora. Y que estoy seguro que voy a disfrutar durante las 5 semanas en que se emita.

Comparto el trailer de esta serie:

Tripulación perdida va a ser LA SERIE para toda la familia de estas navidades. Puro Star Wars y pura diversión.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Solo asesinatos en el edificio temporada 4 (Disney+)

Solo asesinatos en el edificio es lo más parecido que existe a una zona de confort televisiva. Y en esta cuarta temporada me ha gustado mucho el homenaje que la serie ha hecho con el mundo del cine.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Charles, Oliver y Mabel se enfrentan a las consecuencias impactantes del final de la tercera temporada, que involucran a la enigmática Sazz Pataki, la doble y amiga de Charles. Su búsqueda de respuestas los lleva a Los Ángeles, donde un estudio de Hollywood está produciendo una película basada en su propio podcast.

Sin embargo, al regresar a Nueva York, el trío se adentra en una nueva y emocionante investigación dentro del Arconia, explorando las vidas complicadas y los oscuros secretos de los residentes de la Torre Oeste.

El genial Steve Martin creó la serie con John Hoffman para 20th Television Studios (antes 20th Century Fox). Esta cuarta temporada ha contado con 10 episodios, igual que en temporadas anteriores. Hoffman dirige los dos primeros episodios además de escribir la serie.El resto de directores, a razón de dos episodios cada uno, son Chris Koch, Jessica Yu, Shari Springer Berman y Robert Pulcini, y Jamie Babbit.

Steve Martin interpreta a Charles-Haden Savage, un actor semiretirado que fue la estrella de la popular serie televisiva de detectives de los años 90 Brazzos. Vive en el 14C del Arconia. Martin Short es Oliver Putnam, un director de Broadway con problemas económicos que concibe la idea del podcast y se convierte en su director. Vive en el 10D del Arconia. Selena Gomez como Mabel Mora, una joven que vive en el 12E del Arconia, un apartamento que está renovando para su tía y que fue amiga de la víctima de asesinato de la primera temporada, Tim Kono.

Meryl Streep como Loretta Durkin, una actriz en apuros e interés amoroso de Oliver vuelve en esta cuarta temporada, al igual que Paul Rudd, aunque en su caso interpretando a otro papel: Glen Stubbins, el antiguo doble de Ben Glenroy de origen irlandés: Las sorpresas son los actores elegidos para interpretar a los protagonistas en la película que se está rodando, que son Zach Galifianakis haciendo una versión ficticia de sí mismo para el papel de Oliver, Eugene Levy en el papel de Charles y Eva Longoria en el papel de Mabel.

Comentaba sobre la zona de confort televisiva que para mi es Solo asesinatos en el edificio. Y la verdad es que Charles, Mabel y Oliver son casi de la familia llegados a este punto. La serie como siempre continúa justo en el momento en que terminó la temporada anterior, con el asesinato de Sazz Pataki, la amiga y doble de Charles. La duda que quedó era saber si el asesino estaba buscando a Charles o si era ella la víctima.

Por empezar al revés, dentro que la serie funciona de maravilla, creo que la parte más floja de la temporada es la investigación del asesinato, que queda casi en segundo frente al importante aumento de personajes que tenemos en estos episodios. Sin embargo, lo que es menos bueno se compensa completamente con el humor de los nuevos personajes. Por un lado, el reparto de la película, que ofrece momentos super chulos mientras los actores intentan conocer a los protagonistas de cara a interpretarles en la película. Y también me han gustado los nuevos inquilinos del edificio que conoceremos en esta temporada, que ofrece el elemento freak que tan bien le va a la serie.

Me gusta mucho además el homenaje que la serie hace al mundo del cine, empezando por la locura que se vive en los rodajes. También la parte del mundo de los stunts da para momentos emocionantes. Y por supuesto, la locura de los guionistas a los que exigen cambios de todo tipo a cual más loco y absurdo. Además, hay sobre todo un cameo de un director famosos que me ha flipado un montón.

Me parece curioso que Mabel sea la protagonista que menor papel tenga en la serie, con un Charles traumatizado por la muerte de su amiga Sazz y Oliver más loco de lo habitual pensando que su novia Loretta le va a abandonar debido a su éxito en Hollywood. Y mira que la serie siempre ha sido muy obvio en la distribución de protagonismo, pero en esta temporada ha sido muy evidente esta descompensación en contra de Mabel. Y hablaba que la investigación ha sido menos interesante que en temporadas anteriores, pero quizá eso es porque se han planteado semillas para varios misterios alrededor del Arconia que parece que por fin van a ser resueltos en la quinta temporada, que no se si será la última.

Dicho esto, lo cierto es que cuando algo no está roto no hace falta arreglarlo. Y creo que Solo asesinatos en el edificio es una máquina tan bien engrasada que casi parece que incluso con el piloto automático va a entretener a su público. Y no creo que esta temporada vaya con el piloto automático, al haber un montón de momentos emocionantes y darnos una buena evolución de los protagonistas. He disfrutado mucho con Solo asesinatos en el edificio, y hay tantos misterios que descubrir que tengo claro que la próxima temporada va a ser también genial.

Comparto el trailer de esta cuarta temporada de Sólo asesinatos en el edificio:

Sólo asesinatos en el edificio sigue disfrutando de una salud de hierro. Disfrute total.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Reflexiones de Domingo 24/2024: ¿2024 ha sido un buen año audiovisual?

¡Feliz Domingo! Hace unos días, mientras grababa el último podcast de El Colmo dedicado a la mejor serie de 2024, Arcane: League of Legends, el director del programa Daniel Padilla nos preguntó a los contertulios si creíamos que 2024 había sido un buen año para el cine o televisión. La pregunta me dejó un poco descolocado, y estuve pensando en ella desde entonces.

La respuesta más rápida a esa pregunta sería que aunque en 2024 he disfrutado numerosas películas a lo largo del año, pero no he encontrado esos PELICULONES que disfruto todos los años. Y lo mismo para las series: Arcane me parece la mejor serie del año, pero dentro de haber disfrutado varias series, excepto Arcane ninguna me dejó con la sensación de haberme volado la cabeza.

Empezando con el CINE, en 2024 he ido al cine 44 veces, lo que significa que voy a las salas comerciales 4 veces al mes. Haber ido tantas veces al cine ya indica que se estrenan muchísimas películas que me llaman lo bastante la atención lo suficiente como para pagar por verlas en el cine. De hecho, a pesar de estar muy contento con la calidad de imagen y sonido de mi televisión, sigo creyendo que la mejor manera de disfrutar del cine es la experiencia inmersiva que se produce en una sala comercial.

Pero viendo las películas de 2024, me parece que el primer gran debe de este año es la ausencia de películas de superhéroes, Star Wars o de franquicias del entretenimiento que me hagan flipar. No, no conecté demasiado con Deadpool y Lobezno, aunque si aprecio las cosas buenas que también tenía. Y es que la huelga de guionistas provocó el retraso de numerosas producciones a 2025, por ejemplo la última película de Misión Imposible o varias de Marvel Studios. Y por supuesto, la falta de Star Wars, que ni está ni se la espera, o Avatar, que nos hará esperar aún un año más.

Aunque a final de mes publicaré las típicas listas de «LO MEJOR DEL AÑO» de comic, cine y televisión, pensando en las películas que vi este año, empezando por el mainstream y las franquicias, he visto mucho notable, pero probablemente ningún sobresaliente. Me gustó mucho Twisters sobre todo por verla en el increíble formato 4DX. Y ver la nueva película de Godzilla y Kong: El nuevo imperio también estuvo muy bien. Pero Furiosa quedó bastante por debajo de Mad Max: Fury Road sobre todo por su naturaleza derivativa y falta de sorpresa ante un final que tenía que enlazar con lo visto en la anterior película de George Miller. También El Reino del planeta de los simios estando bien se quedó muy por debajo de las películas de Matt Reeves. Dune Parte Dos comparte los problemas de su primera parte, y otras como Del revés 2, Gladiator 2 o Cazafantasmas: Imperio helado estando bien no dejan de sonar a la misma melodía que ya conocemos.

Dentro del cine fuera de las franquicias, me gustó mucho Anora de Sean Baker, y Horizon parte 1 de Kevin Costner, que hubiera merecido mejor suerte que la que ha tenido con el descalabro comercial de su western épico. Sin embargo, no conecté con Kinds of kindness de Yorgos Lanthimos como sí lo hice con Pobres Criaturas, películón absoluto, en lo visual y con un mensaje super potente. Longlegs de Osgood Perkins o Megalópolis de Francis Ford Copola o La sustancia de Coralie Fargeatno me gustaron como me hubiera gustado. Por suerte, Clint Eastwood sigue siendo un seguro de vida como vimos en Jurado nº2.

Como digo, muchas películas me han gustado este 2024, pero ninguna superó la sorpresa y la maravilla que disfruté con Pobres Criaturas, y creo que vi esa película en enero. Que ninguna haya igualado a la película de Lanthimos explica quizá la sensación que tengo que al año cinematográfico le ha faltado algo más potente.

En lo referido a la TELEVISIÓN, quizá lo primero a destacar es la edad de oro que estamos disfrutando los amantes de la animación. Al éxito de Arcane hay que sumar el estreno de series estupendas como Invencible, X-Men ´97, Hit-Monkey, La leyenda de Vox Machina o Star Wars: The Bad Batch. Creo que el nivel de las series de animación es estupendo, aunque también tendría que destacar la decepción que tuve con la animación de Batman: Caped Crusader. Cada vez más autores están entendiendo las posibilidades expresivas y dramáticas que se pueden conseguir con la animación, y me alegra que los espectadores abracemos y celebremos estas series. Desde este punto de vista, 2024 ha sido un años extraordinario para la animación televisiva.

En imagen real, dentro que disfruté mucho con Fallout, igual a 2024 le ha faltado el subidón que me dan series como The Mandalorian o The last of us. Y tuvimos series estupendas como Masters of the Air, Monach: Legacy of monsters o For all mankind en Apple TV. También comedias criminales como The Gentlemen o dramas históricos como Shōgun. Historias inclasificables como El simpatizante. Pero creo que me falta LA SERIAZA de 2024 en imagen real.

Sin embargo, quizá la decepción vino por parte de las franquicias, con el mal sabor de boca que dejó Echo de Marvel Studios y con una Agatha ¿Quien sino? que no llegué a acabarla. Decir que la segunda temporada de Los Anillos de Poder estuvo mejor que la primera en realidad no es decir gran cosa pensando en el desastre anterior. Y pensando en HBO, dentro que me gustó House of the Dragon, no dejo de pensar que debería haber estado mejor y que sigue siendo un trailer de lo que está por venir, sin llegar casi nunca a mostrar el espectáculo que se supone a una serie ambientada en el mundo de Juego de Tronos. Además, no comparto el entusiasmo general con The Penguin, dentro que si reconozco el sobresaliente trabajo de su pareja protagonista. En Netflix, Cobra Kai ha quemado completamente su interesante premisa inicial y debería haberse acabado mucho antes.

Como todos los años, siempre pueden encontrarse series de televisión muy chulas, y me alegro mucho de la buena salud que el streaming ha dado a la animación. Pero dentro de los muchos notables, me faltó haber disfrutado de más sobresalientes.

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