Trollhunters termina su historia por la puerta grande en la tercera temporada que ha estrenado recientemente Netflix. La serie, creada por Guillermo del Toro es un estupendo entretenimiento para toda la familia, especialmente para los más pequeños.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Esta serie de animación se basa en el libro obra de Guillermo del Toro y Daniel Kraus. Del Toro ha realizado labores de productor ejecutivo en lo relativo a diseño de personajes y ambientación, realizando Marc Guggenheim la labor de productor y showrunner.
Esta tercera temporada lleva el sobrenombre de «Tales of Arcadia» ya que aunque la historia de Jim Lake y su lucha contra Gunmar llegue a su fin, se abre la puerta a nuevas historias fantásticas ambientadas en el mundo de Arcadia.
Y es que esta tercera temporada es sin duda un satisfactorio climax final que reúne a todos las piezas en una última pelea final con el destino del mundo en juego.
Por el lado de los buenos, tenemos al protagonista Jim Lake, junto a Claire Nuñez y «Toby» Domzalski, los trolls Blinky y AAARRRGGHH, junto a los antiguos villanos cambiantes Walter Strickland y Nomura, a los que se unirá MERLIN, el mago mitológico.
Pero es que en el lado de los malos, no solo Gunmar ha conseguido controlar el Mercado de los Troles, es que consigue resucitar a Angor Rot gracias a MORGANA, la malvada bruja hecha prisionera hace siglos y que quiere liberar la noche eterna sobre la Tierra.
Comparto el trailer de este última y satisfactoria temporada.
Trollhunters es una excelente serie familiar en el mejor sentido del término. Los niños alucinan con la historia, los monstruos, la tensión y las sorpresas, y los padres disfrutamos también con una serie que no nos toma por tontos. Sin duda, una de las mejores series de animación de los últimos tiempos.
Gracias a mi suscripción a HBO pude ver una serie que todo el mundo ponía muy bien, «The night of», obra de los guionistas Steven Zaillian (colaborador de Steven Spielberg) y Richard Price (The Wire), dos autores de la máxima garantía. Y la verdad es que es una serie super interesante.
PUNTUACIÓN: 8/10
Esta miniserie de ocho episodios sigue los pasos del joven estudiante de origen pakistaní Nazir Khan (Riz Ahmed), cuya vida se convertirá en una pesadilla cuando tras despertarse después de una noche de fiesta perfecta se encuentra en medio de una escena de un crimen, en la que todas las pruebas le apuntan a él. Pero, ¿realmente lo hizo él o es inocente?
Esta serie realmente no está basada en hechos reales, sino que se inspira en una serie de la BBC, «Criminal Justice», escrita por Stephen Moffat, en la que cada capítulo se centraba en mostrar el camino de personas diferentes por el mundo judicial británico.
Steven Zaillian y Richard Price no buscaban crear la típica serie procedimental sobre la investigación de un asesinato, sino que este crimen sirve de punto de partida para mostrar el complejo mundo actual post-11S, lleno prejuicios religiosos y culturales. La historia examina la investigación policial, los procedimientos legales, el sistema de justicia penal y la vida en la prisión de la isla de Rikers donde los acusados esperan ser enjuiciados.
Los grandes protagonistas de esta serie son el acusado Nazir Khan (Riz Ahmed) que tendrá que cambiar su tranquila vida en Nueva York por el laberíntico mundo judicial. El otro gran protagonista es el abogado neoyorquino John Stone (John Turturro) encargado de defender a Nasir y que consigue el encargo de forma casual, al ser el típico picapleitos de poca monta que se recorre las comisarías buscando clientes.
Junto a ellos, otros personajes importantes de esta serie son el detective Dennis Box (Bill Camp), un veterano policía a punto de jubilarse que sospecha que el caso pueda ser más complejo a pesar de que todas las pruebas apunten a Naz. Freddy Knight (Michael Kenneth Williams) es un recluso veterano de Ricker´s que domina el mundo carcelario y al que Naz ha llamado la atención y con el que tendrá que contar si quiere sobrevivir.
El guión de Zaillian, Price y Peter Moffat huye de lo trillado y de darnos soluciones morales fáciles, mostrando que a veces lo legal no evita que se comentan injusticias y gente inocente acabe sufriendo. Además, nadie es 100% bueno o malo, empezando por Naz o John Stone, y son sus decisiones erróneas las que van a marcar para siempre sus vidas.
Al coger Naz el taxi de su padre para salir de marcha, acaba convertido en un prueba de la acusación de forma que sus padres se encuentran sin forma de ganarse la vida. Y por si fuera poco, su origen pakistani hace que sufran el rechazo y el boicott de sus vecinos, sufriendo varios episodios de acoso y violencia.
Me gustó especialmente la forma en que nos muestran la vida en la cárcel de Naz y cómo poco a poco pasa de ser un novato que teme por su vida a un recluso totalmente institucionalizado. Naz ayudará a pasar droga y a que se comentan delitos, y acabará enganchado a la droga, siendo un personaje muy interesante y complejo. Aunque aparenta ser inocente y se comporta con gran tranquilidad, en el fondo de su alma también existe la oscuridad.
Y por encima de todos está un inconmensurable John Turturro. Un papel espectacular de un perdedor solitario que no está acostumbrado a conocer buenas personas, dada su forma de ganarse la vida y que él mismo no suele mostrar ningún escrúpulo para conseguir lo que quiere. Stone es ridiculizado por otros abogados o policías dado que sufre de problemas dermatológicos en toda su piel, en especial los pies, además de múltiples alergias. Y él, como buen perdedor amoral, sólo busca sobrevivir un día más sin importar cómo conseguirlo, a la vez que intenta conseguir algún tipo de contacto humano. Una interpretación excepcional.
La vida real es monótona y aburrida. Ejemplos claros son el detective Dennis Box (Bill Camp) o el recluso Freddy Knight (Michael Kenneth Williams). Cada uno debe vivir en un mundo cerrado que dicta sus normas. Box es un buen policía, pero para la fiscalía, la explicación sencilla es la buena, dado que tampoco tienen presupuesto y los crímenes se acumulan si no se resuelven de forma rápida. Y de igual forma, Knight sabe que en la cárcel da igual si eres culpable o inocente, ya que debes hacer lo que sea para sobrevivir. E incluso en estas condiciones, uno puede acabar acostumbrándose a la vida en la cárcel e intentar tener una vida «normal», intentando de alguna manera ser feliz.
No se me ocurre nada negativo que comentar de esta serie, que incluso en su resolución huye de maniqueismos sencillos, de forma que incluso el único personaje bueno y puro acaba sufriendo las consecuencias de un error cometido sin mala intención. Sin duda, una serie muy muy recomendable.
Comparto el trailer de esta serie:
The night of es un buen ejemplo de televisión de calidad, que sorprende a la vez que provoca una reflexión al espectador sobre el mundo en el que vivimos. Una historia totalmente recomendable.
Netflix me ha sorprendido gratamente al estrenar Happy! punkarrada over-the-top basada en el comic de Grant Morrison y Darick Robertson, una serie super entretenida que escapa de la dictadura de lo políticamente correcto.
PUNTUACIÓN: 7/10
Nick Sax (Christopher Meloni) es un expolicía alcohólico que se ha convertido en sicario y que vive sus días con drogas y cinismo. Después de ser disparado y dado por muerto, revive y empieza a ver un unicornio azul llamado Happy (con la voz de Patton Oswald), que le pide que le ayude a rescatar a una niña secuestrada.
Esta serie está basado en el tebeo de Grant Morrison y Darick Robertson editado por Image Comics, en que el escritor escocés nos deleitaba con una oscura historia ambientada en Navidad, en la que un bala perdida tendrá que luchar para recordar lo que significaba ser un buen hombre, antes de que el destino le alcance y le haga pagar por sus pecados. Para esta historia, el feeling sucio del dibujo de Darick Robertson (Transmetropolitan, The Boys) resultó perfecto. Que mis palabras no os engañen, Robertson es un gran narrador que sabe contar perfectamente sus historias, pero sus personajes siempre tienen un toque psicótico y desequilibrado que transmiten mal rollo, y parece que de entre las diferentes opciones narrativas a su disposición, siempre acaba usando las más escabrosas. Lo cual no es para nada malo y ayuda a romper con lo políticamente correcto.
A la hora de adaptar esta historia, solo había una opción si los productores querían acertar: abrazar el over-the-top y proponer una historia lo más brutal y desquiciada posible. Me alegra poder afirmar que aciertan de principio a fin.
El hecho de que el propio Morrison ejerza labores de productor junto a Brian Taylor (Gamer, Crank) ya indicaba que esta serie estaba tomando el camino correcto. Taylor dirige junto a David Petrarca todos los episodios de esta primera temporada, en los que destaca la fotografía de Gonzalo Amat y unos perfectos efectos especiales que integran al unicornio happy! en el mundo real.
Sexo, drogas y rock-n-roll, junto a un Christopher Melloni que lo da todo en su interpretación del ex-policía Nick Sax, aportando el justo toque de locura y no tomarse muy en serio a si mismo que la historia necesitaba.
Además, la violencia tan bestia y exagerada ayuda a transmitir la sensación de estar viendo una farsa, exagerando los comportamientos «normales» aceptados por nuestra sociedad.
Si tuviera que ponerle un pero a Happy! es un problema que ya han sufrido otras adaptaciones comiqueras. Mola mucho toda la parte que adapta la historia original de Morrison, centrada en el secuestro de la niña y los descerebrados intentos de Sax para rescatarla. Pero la serie de televisión añade una segunda trama centrada en la familia mafiosa de los Scaramuchi, que sirve para criticar las historias de gangsters, los reality-shows y en general la hipocresía y estupidez de la sociedad actual que sigue como borregos a cretinos que se convierten en «líderes» de opinión. Esta crítica es muy evidente y poco sutil, y lo que es peor, es algo que se nota que alarga innecesariamente la serie y que no mola tanto como la trama central.
En todo caso, debo decir que los ocho episodios de esta primera temporada en ningún momento se me hicieron lentos o aburridos y, muy al revés, consiguieron que pasara unos ratos super entretenidos, con un tipo de diversión y entretenimiento que no disfrutaba desde Ash vs Evil Dead.
Comparto el trailer de esta serie:
Happy! entra dentro del placer culpable, esas series políticamente incorrectas que no dejaría que viera mi hijo pequeño pero que consigue que sonría de oreja a oreja durante su visionado. Una serie que te recomiendo si te gusta las historias over-the-top.
Wormwood, estrenada en España por Netflix, es una interesante mezcla de documental y película de ficción que ha sido realizada por el director Errol Morris y que nos cuenta la búsqueda durante varias décadas de un hijo por conseguir respuestas sobre la muerte de su padre.
PUNTUACIÓN 7/10
Wormwood es una serie de seis episodios que explora los límites del conocimiento sobre el pasado y los caminos que recorremos en busca de la verdad. Está contada a través de entrevistas con Eric Olson, hijo de Frank Olson, un científico estadounidense de guerra biológica y empleado de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), quien murió en circunstancias misteriosas en 1953.
Murió al arrojarse desde la ventana de una habitación de hotel en la ciudad de Nueva York, nueve días después de que Olson recibiera una dosis de LSD por parte de su supervisor de la CIA, como parte de un proyecto de investigación para analizar las consecuencias del uso de drogas, conocido como Proyecto MKUltra. Su muerte fue inicialmente considerada como accidental, pero las investigaciones posteriores han planteado dudas sobre la versión oficial y llegó a plantearse si incluso el gobierno americano pudo encubrir un presunto asesinato.
Errol Morris ha dirigido esta mezcla de documental y drama, a partir de un guión de Steven Hathaway yMolly Rokosz, inspirado en los hechos reales que sufrió la familia Olson, una muerte que seis décadas después aún persigue a su hijo hasta el punto de no haberle permitido tener una vida normal.
Morris es conocido por su documental de 1988 The Thin Blue Line, uno de los más influyentes documentales jamás realizados, que contó la historia de Randall Dale Adams, un hombre condenado y sentenciado a muerte por un asesinato que no cometió. El caso de Adams fue revisado y fue liberado de prisión después del estreno del documental. En 2003, su película documental The Fog of War: Eleven Lessons from the Life of Robert S. McNamara ganó el Oscar a la Mejor Película Documental. Esta obra se centró en la figura del exsecretario de Defensa de los Estados Unidos, Robert S. McNamara, y sus observaciones sobre la naturaleza de la guerra moderna y la dificultad de tomar decisiones en medio del conflicto. Algo que vimos, de forma lateral, en la notable película «Los papeles del Pentágono» de Steven Spielberg estrenada hace unos pocos meses.
El título Wormwood (ajenjo) es una alusión a un versículo de la Biblia sobre una estrella que hace que todo se vuelva amargo, una alusión a las armas biológicas, y el efecto de la búsqueda de una resolución de Eric Olson sobre la muerte de su padre durante 60 años. Según el director de este ¿docudrama? Errol Morris, «lo que Wormwood intenta hacer es contar una historia sobre cómo sabemos lo que sabemos y cuán confiable es ese conocimiento.»
Dos cosas me han interesado de Wormwood durante su visionado. En primer lugar, su propia estructura, basada en una larga entrevista a Eric Olson, que nos cuenta su historia de forma cronológica. Desde los días previos a la muerte de su padre, cómo reaccionaron ante su «accidente», así como sus gestiones para intentar averiguar la verdad ante unos hechos que no cuadraban, que llegaron hasta el Congreso de los Estados Unidos. Y todo lo que vino después, todo ello contado con imágenes de archivo reales de la época. De esta forma, los espectadores vamos conociendo los cambios en la versión oficial de la forma en que Eric y su familia fueron conociéndola con el paso de los años.
Pero además, Morris realiza una recreación de los hechos a modo de historia dramática. Para esta dramatización de los hechos probados y de las especulaciones posteriores, el actor Peter Sarsgaard interpreta al padre de Eric, Frank Olson. La hábil mezcla entre la entrevista y la recreación consigue amplificar la sensación de incertidumbre y el drama que sin duda vivió la familia. Wormwood es un documental seriado de 6 episodios, y emplea técnicas cinematográficas para mantener la atención del espectador, como el empleo de cliffhangers al final de cada episodio.
La evolución de la familia Olson sirve de metáfora de la evolución de la mentalidad de la sociedad americana. Si en los años 50 creyeron completamente la versión que SU gobierno les dio de la muerte de su padre, esto cambió en los 70 y 80 cuando entendieron que ese gobierno no era de fiar, y que en nombre de la democracia y de la lucha contra el comunismo, se justificaron acciones inmorales y delictivas. Y a medida que se fueron desclasificando más documentos, conocemos en la actualidad que la inmundicia moral de la administración americana era más profunda de lo que nadie pudo imaginar.
El visionado de Wormwood me ha resultado muy interesante, aunque tengo que reconocer que en algunos momentos de 2-3 episodios me ha costado mantener los ojos abiertos, dado que vi la serie en horario de madrugada. En todo caso, aunque al final del capítulo tres me preguntaba qué más podrían contar, ya que parecía que ya habían mostrado todos los detalles, lo cierto es que sólo estábamos empezando a caer en el agujero de conejo.
Comparto el trailer de esta serie:
No soy un gran espectador de documentales, pero Wormwood me ha interesado. Hasta el punto de que intentaré recuperar los anteriores trabajos del director Errol Morris.
Collateral es una interesante serie de la BBC que he podido disfrutar gracias a mi suscripción a Netflix y que os quiero recomendar esta semana.
PUNTUACIÓN: 7/10
Miniserie de 4 episodios, explora las consecuencias de un tiroteo que ocasiona la muerte de un repartidor de pizza. La detective Kip Glaspie (Carey Mulligan) se niega a aceptar el asesinato como un acto de violencia al azar, y está decidida a descubrir si hay una verdad más oscura detrás.
Creada por el guionista David Hare y dirigida por S.J. Carkson, Collateral busca provocar la reflexión sobre el estado actual del Reino Unido en relación con los inmigrantes y los refugiados que llegan al pais, mediante la presentación de una compleja red de personajes que de alguna manera están conectados con la historia.
La gran protagonista es Carey Mulligan, que interpreta a la embaraza detective Kip Glaspie, que tiene la firme convicción de llegar hasta el final cueste lo que cueste. Su carisma domina la serie, aunque todo el reparto cumple perfectamente lo que la historia pedía de ellos. Nathaniel Martello-White es el compañero de Kip, es detective Nathan Bilk, y Jeany Spark la capitán del ejército Sandrine Shaw, veterana de guerra que sufre Síndom de Stress Post-Traumático. Nicola Walker es la reverendo Jane Oliver, que mantiene una relación homosexual prohibida con una emigrante ilegal testigo del asesinato. John Simm es David Mars, un portavoz en el parlamento de la oposición, cuya ex-mujer, interpretada por Billie Piper ha sido también testigo del crimen.
Lo mejor de la serie es su sorprendente premisa, y la forma en que un suceso aparentemente aislado afecta la vida de muchas personas que no tenían nada que ver con la víctima. Y al mismo tiempo, la forma en que una aparente serie procedimental muta hacia un alegato a favor de la acogida de las personas que solicitan asilo político y que llegan de los paises árabes buscando una vida mejor, a la vez que denuncia el racismo existente en la sociedad actual británica.
Quizá lo menos bueno es que aunque el final es correcto, quizá el desenlace de los arcos de varios personajes caen en convencionalismos que rompen las expectativas que se habían creado, convirtiendo situaciones interesantes en argumentos de usar y descartar.
En todo caso, dado que son sólo 4 episodios, creo que es un buen producto televisivo que no aburre y mantiene el interés.
Comparto el trailer de esta serie:
Collateral es una buena serie que pone de relieve que las series británicas tienen siempre una sensibilidad diferenciada respecto a las series americanas, y que en parte sirven de desintoxicación para productos más convencionales.
PUNTUACIÓN: 7/10
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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