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Crítica de Hellblazer: Rise and Fall de Tom Taylor y Darick Robertson (DC Black Label)

Tras unos meses de espera, por fin me llegó el tercer y último número de Hellblazer: Rise and Fall, la reimaginación del mago John Constantine dentro del sello Black Label de DC Comics de Tom Taylor y Darick Robertson, que ha resultado una lectura diferente pero en la que identifico los principales rasgos del personaje.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Un multimillonario cae del cielo y es ensartado horriblemente en la aguja de una iglesia. Curiosamente, las alas de ángel están pegadas a su espalda. Siguen más hasta que, aleluya, está lloviendo empresarios. La detective Aisha Bukhari está perpleja por esto, hasta que la visita su amigo de la infancia, el investigador de lo oculto John Constantine. Hellblazer de DC descubre un vínculo entre la élite que cae y un momento impactante de su juventud malgastada junto a Aisha. ¿Cómo se relacionan estos asesinatos con la primera muerte a manos de John? ¿Cómo involucra esto al cielo y al infierno? Incluso si esto es culpa de John, ¿Constantine se alegrará de dejar caer del cielo a algunos bastardos ricos más, como un Robin Hood vengativo? ¡Es un misterio completamente nuevo de DC Black Label protagonizado por John Constantine en su primera historia escrita por el aclamado escritor Tom Taylor (DCeased) y el artista Darick Robertson (The Boys)!

Comentaba el pasado mes de octubre cuando reseñé el primer número de esta miniserie que John Constantine es para mi como un viejo bastardo amigo de la familia, y sus comics me han acompañado casi desde que tengo uso de razón y afición lectora. Es por esto que la confirmación de este Dream-Team formado por el escritor Tom Taylor (Lobezna, Amistoso Vecino Spiderman, DC Sos) y el histórico dibujante Darick Robertson (Transmetropolitan, The Boys) con el colorista Diego Rodríguez, me alegró muchísimo la existencia.

Esta miniserie Hellblezar: Rise and Fall está editada dentro del sello Black Label de DC Comics, lo que significa que Taylor tiene rienda a suelta para contar la historia que quiera sin tener en cuenta años de continuidad del personaje. He leído algunos comentarios y también en algunos podcasts a gente dudando sobre el objetivo de la línea Black Label, al haberse convertido en un poco un cajón de sastre donde entra casi cualquier comic previo de DC Comics o, en su caso, del difunto sello Vertigo. En mi opinión, la clave en lo referido a los nuevos comics Black Label es que NO buscan publicar obras maestras que marquen un antes y un después (tampoco Alan Moore pensaba en esto mientras escribía Watchmen o La broma asesina) sino obra COMERCIALES que puedan seguir vendiéndose durante años gracias a la calidad de los profesionales a los que contratan. Artistas que cuentan con libertad casi total, lo que a priori pudiera ayudar a potenciar su creatividad.

En este sentido, dentro que este Rise and Fall es un comic que tiene claro su objetivo de entretenimiento y que Taylor no inventa ninguna rueda ni plantea nada especialmente revolucionario con el personaje, creo que es una lectura perfecta para nuevos lectores a los que les suene el personaje de películas o series de televisión y no sepan por donde empezar a leer ya que transmite perfectamente la esencia de John Constantine. Teniendo en cuenta que justo esta semana volvieron los rumores sobre que HBO Max estaría analizando la posibilidad de dar luz verde a una nueva serie de televisión del personaje, parece que DC está creando stock para cuando se estrene hayan tomos en las librerías para que piquemos.

Y es que John Constantine, aparte de otras consideraciones, es un héroe del pueblo que ha tenido que luchar toda su vida en las calles y que si algún enemigo tiene, son los poderosos, los políticos, la nobleza y los snobs a los que busca de derribar de unos pedestales creados por la tradición y años de opresión hacia la gente normal. Frente a la figura del mago sabio y poderoso que mira y cuida desde su atalaya al pueblo y que sabe lo que es mejor para ellos, John vive en el pub y parece empeñado en cometer errores nuevos con cada aventura, lo que al final le convierte en carismáticamente humano.

Su lucha contra Lucifer, y en general contra cualquier que quiera apropiarse de su alma, forma parte importante de su historia, pero también lo es el hecho que para John los Ángeles en muchos momentos son igual de malos que los demonios, al ser unos seres fríos que no se preocupan por la vida de la gente normal que son los que suelen sufrir las consecuencias de la eterna lucha entre el bien y el mal.

Me gusta el punto de vista con el que Taylor escribe esta historia, haciendo que a pesar de una infancia desgraciada, una vida en las calles y su cinismo superficial, John claramente busca ayudar a la gente, quizá en parte para compensar alguno de esos muchos errores que cometió en el pasado, que por supuesto siempre acaban resurgiendo para cobrarse su deuda. HÉROE serían quizá palabras mayores a la hora de calificar a John, pero para mi no hay duda que es una buena persona.

Darick Roberton es un artista perfecto para dibujar a John Constantine. Su estilo transmite un toque cínico y de humor negro que le viene de maravilla al personaje, y además de se un estupendo narrador, no se amilana a la hora de dibujar momentos sangrientos y gores. Sus páginas son 100% Hellblazer y me encantaría que pudiera volver a dibujar al personaje en una nueva miniserie.

Dentro del estupendo apartado artístico, me resulta interesante comentar que los colores de Diego Rodríguez son más luminosos de lo esperado a priori en un comic de Hellblazer y ayudan a transmitir que NO estamos en un comic de terror sino más bien en una aventura sobrenatural (eso si, con algunos elementos sangrientos). Esto puede resultar chocante en un principio y de hecho sería el principal pero que le encuentro al comic, sobre todo pensando en las expectativas de la gente, pero leída la historia de nuevo de un tirón, ayuda a transmitir el tono correcto que la serie necesitaba.

Además, el diseño de Robertson de Lucifer resulta un tanto chocante al alejarlo del clásico demonio infernal al que nos hemos acostumbrado incluso en otras aventuras de Constantine. Sin embargo, de nuevo, resulta perfecto con el concepto de Taylor de convertirle en un ser educado y con sentido del humor (el gag del número dos es antológico), pero con cuernos y con una residencia fijada un pelín por debajo de Londres. La dinámica que ha creado para John y Lucifer me ha parecido super chula e invita a pensar que podemos tener más momentos de gloria con ambos en el futuro.

Aunque como digo este Rise and Fall choca al no ser una historia de terror al uso, Taylor no se corta a la hora de incorporar punkarradas muy típicas de John Constantine como es la frase “los billonarios son la gente más inútil del planeta”, o el propio significado del título del comic. Cuando descubrimos quien “se alza y cae”, el comic adquiere un nuevo significado anti capitalista lleno de humor negro y mala baba que significa la guinda del pastel.

El formato más grande de los comics Black Label sirven para que podamos disfrutar del arte de Darick Robertson en toda su amplitud, justificando para mi el precio de portada. Además, al ser comics de 44 páginas, Taylor no está limitado por las 20 páginas de historia de las grapas normales, lo que permite que cree una historia con un ritmo diferente que desarrolla sus giros y sorpresas a su propio aire.

Lo único malo de este formato Black Label es que los números han salido con una diferencia de dos meses, lo que hizo que la espera se me hiciera un pelín larga. De hecho, no acabo de entender porqué teniendo en cuenta que este comic tiene tan sólo 3 números, DC no esperó a publicarlo hasta que los autores no lo hubieran finalizado, sacándolo mensualmente. No acabo de recordar si es que en Octubre hubo algún tipo de efemérides del personaje que les forzara a empezar a publicarlo ese mes, pero dado que ya no llegaban a tener el tomo recopilatorio para navidades, casi hubiera preferido que hubieran tardado dos meses en publicarlo.

El pero que le veo a este comic es que tras unos años en los que John Constantine fue incorporado al universo DC superheróico y vivió unas aventuras bastante intrascendentes y sin demasiado interés, la noticia de este Rise and Fall invitaba a ilusionarse ante una historia quizá más ¿trascendente? respecto a lo que habiamos tenido en el pasado reciente. En realidad, Taylor solo pretendía hacer una buena historia de Hellblazer sin ninguna pretensión más allá del entretenimiento, con todo lo bueno y lo malo que eso tiene en función de las expectativas con las que llegáramos cada uno de los lectores de este comic.

En todo caso, dentro de su ligereza, me gusta que Taylor a pesar de punkarradas puntuales, plantee una historia casi desde un punto positivo y optimista. Suena raro leer una historia de John Constantine con final feliz (más o menos), pero justo por eso me ha gustado bastante, ya que creo que lo fácil para un guionista de Hellblazer, es hacer un comic super dramático en el que los amigos de John pagan el precio de sus errores y él acaba solo y desgraciado. Este es otro elemento que me gusta de Taylor, al saber escribir historias con el feeling de lo que debe ser un buen comic de John Constantine a los que le suma detalles chulos e interesantes que hacen que no parezca un refrito que ya hemos leído en innumerables ocasiones.

En resumen, me ha gustado el comic y no me importaría que Taylor y Robertson volvieran a reunirse en el futuro para una nueva historia. Dentro de su simplicidad y falta de pretensiones, creo que es una buena historia que satisfará a los lectores veteranos y también a las nuevas generaciones.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Hellblazer: Rise and Fall 1, de Tom Taylor y Darick Robertson

John Constantine es como un viejo bastardo amigo de la familia. Por eso me llena de alegría leer a Tom Taylor y Darick Robertson reimaginando al personaje dentro del sello Black Label en el comic Hellblazar: Rise and Fall, primer número de una miniserie de tres ejemplares, que he podido leer recientemente.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Un multimillonario cae del cielo y es ensartado horriblemente en la aguja de una iglesia. Curiosamente, las alas de ángel están pegadas a su espalda. Siguen más hasta que, aleluya, está lloviendo empresarios. La detective Aisha Bukhari está perpleja por esto, hasta que la visita su amigo de la infancia, el investigador de lo oculto John Constantine. Hellblazer de DC descubre un vínculo entre la élite que cae y un momento impactante de su juventud malgastada junto a Aisha. ¿Cómo se relacionan estos asesinatos con la primera muerte en manos de John? ¿Cómo involucra esto al cielo y al infierno? Incluso si esto es culpa de John, ¿Constantine se alegrará de dejar caer del cielo a algunos bastardos ricos más, como un Robin Hood vengativo? ¡Es un misterio completamente nuevo de DC Black Label protagonizado por John Constantine en su primera historia escrita por el aclamado escritor Tom Taylor (DCeased) y el artista Darick Robertson (The Boys)!

Este comic lo tiene todo. Uno de mis personajes favoritos de siempre, John Constantine, el escritor Tom Taylor, que de momento convierte en oro todo lo que toca (Lobezna, Amistoso Vecino Spiderman, DC Sos) y el histórico dibujante Darick Robertson (Transmetropolitan, The Boys). Todo ello combinado en la batidora del sello Black Label, que permite a los autores crear con (casi) total libertad sin tener que preocuparse de la problemática “continuidad”.

Un primer hecho al que tuve que acostumbrarme fue por tanto darme cuenta que este comic no continúa de ninguna manera la histórica serie de Hellblazer dentro del sello Vertigo, publicada durante 300 números y 25 años en Estados Unidos. Estamos ante una historia totalmente nueva que utiliza los elementos más icónicos del personaje, pero en la que hay cambios respecto a dichos comics que para mi son como oro en paño.

El formato más grande de los comics Black Label sirven para que podamos disfrutar del arte de Darick Robertson con colores de Diego Rodríguez. Robertson tiene un estilo limpio de dibujo que siempre narra perfectamente la historia sin “achantarse” a la hora de reflejar en la página momentos gores o sangrientos. Además, su estilo de dibujo y atención al detalle transmite un tono cínico o descreido a sus viñetas que le funciona perfectamente al personaje.

Además, al tratarse de un comic de 44 páginas, Tom Taylor tiene rienda suelta para construir su historia sin las limitaciones de los cliffhangers cada 20 páginas de los comics actuales. Aunque para Taylor y Black Label esta es la primera historia de John Constantine en esta iteración del personaje, el personaje en este primer número tiene el feeling correcto de lo que un comic de Hellblazer debe tener.

Este primer número muestra el mundo de John Constantine y como los hechos del pasado siempre vuelven y ofrece un más que estupendo arranque de una historia que como siempre con Taylor no va a inventar ninguna rueda, pero va a ser un entretenimiento más que consistente.

Hellblazer: Rise and Fall es un estupendo inicio para esta historia, y me alegra por poder leer de nuevo al bastardo de John Constantine. Ya tengo ganas de leer la segunda parte, ya os contaré qué tal.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¿Sois fans de John Constantine como yo? ¿Tenéis ganas de leer este comic? Espero vuestros comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

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Crítica de The Boys temporada 2 (prime Video)

The Boys, la serie de Amazon Prime inspirada en el comic over-the-top de Garth Ennis y Darick Robertson, se ha convertido en su segunda temporada en la serie más vista de la historia del canal de streaming, manteniendo las señas de identidad que la convirtieron el año pasado en un fenómeno televisivo.

PUNTUACIÓN: 8/10

Tras los sucesos de la primera temporada The Boys se convierten en fugitivos buscados, con Butcher acusado del asesinato de Stillwell. Al esconderse juntos, Hughie, MM, Frenchie y Kimiko descubren que un terrorista superpoderoso con habilidades telequinéticas ha llegado a los Estados Unidos y anda suelto, por lo que intentarán atraparlo. Por su parte, el poder de Homelander sobre Vought se ve desafiado cuando el CEO Stan Edgar hace que una nueva heroína, Stormfront, se una a los Siete sin su aprobación.

The Boys ha sido desarrollada por Eric Kripke para Prime Video basada en el cómic del mismo nombre de Garth Ennis y Darick Robertson, que sigue al equipo homónimo de vigilantes en su lucha contra los individuos con superpoderes que abusan de sus habilidades. Hay que decir que Kripke esta temporada se ha alejado aún más del comic original, marcando una historia que busca criticar más que al género de super héroes como hacía el comic de Ennis y Robertson, a la sociedad actual americana controlada por grandes empresas.

Los ocho episodios de The Boys han estado dirigidos por Phil Sgriccia, Steve Boyum, Liz Friedlander, Fred Toye, Batan Silva, Sarah Boyd, Stefan Schwartz y Alex Grave. Eric Kripke escribió el primer episodio, contando como guionistas de los siguientes a Rebecca Sonnenshine y Craig Rosenberg (2 episodios cada uno), Michael Saltzman, Ellie Monahan y Anslem Richardson.

En los papeles protagonistas, volvemos a tener a Karl Urban como Billy Butcher, como el líder de The Boys y un antiguo agente del SAS, Antony Starr como John / Homelander, el desequilibrado líder de The Seven, Jack Quaid como Hughie Campbell, Erin Moriarty como Annie January / Starlight, Dominique McElligott como Maggie Shaw / Queen Maeve, Jessie T. Usher como Reggie Franklin / A-Train, Laz Alonso como Marvin T. Milk (MM) segundo al cargo en el equipo de Butcher, Chace Crawford como Kevin / The Deep, Tomer Capon como Serge / Frenchie y Karen Fukuhara como Kimiko Miyashiro, una miembro muda y salvaje de The Boys con mayor fuerza y curación regenerativa.

Las nuevas incorporaciones a esta segunda temporada son Aya Cash como Stormfront, una celebridad de internet y miembro de los Siete con habilidades electrocinéticas que será la gran portagonista de la temporada, Giancarlo Esposito como Stan Edgar, el CEO de Vought que hará lo que sea para mantener la compañía a flote, Shantel VanSanten como Becca Butcher, la esposa del Butcher que desapareció ocho años y Cameron Crovetti como Ryan Butcher, el hijo de Becca y Homelander.

Lo mejor de esta temporada es la crítica tan bestia que hacen no tanto al mundo de los superhéroes, sino a la sociedad de consumo actual. Cuando dirigen la mirada hacia lo políticamente correcto, el (mal)uso de las redes sociales y los medios de comunicación, las cuotas de mujeres y de minorías raciales que deben tenerse en cuenta a la hora de incorporara a un nuevo miembro en The Seven o la Iglesia de la Cienciología, la serie muestra momentos brillantes.

En esta temporada, tienen ocasión hasta de atizarle a Zack Snyder, al asistir al rodaje de una película dedicada a The Seven, que muestra también momentos divertidísimos.

En general, todo lo referido a la forma en que se trabaja en Vought, teniendo siempre en cuenta las encuestas de opinión y los trending-topics de redes sociales, me parece que ofrece momentos divertidísimos. Y es esta parte de farsa y crítica in-your-face a estos elementos risibles de la sociedad americana los que hacían que valiera la pena ver estos episodios.

Homelander y Stormfront son los grandes protagonistas de esta temporada. Si Homelander nos parecía desequilibrado, cuando conocemos el origen y habilidades de esta nueva heroína nos parecerá como si hasta ahora estuviéramos viendo a las hermanitas de la caridad. Stormfront simboliza no solo el primer héroe realmente malvado de la serie, Homelander claramente no lo es, sino que sirve de crítica a la historia de los Estados Unidos que tras la 2ª Guerra Mundial acogió a científicos nazis para beneficio propio, y que han envenenado cual Hydra en Winter Soldier muchos estratos de la sociedad americana. “A la gente le gusta lo que digo, es sólo que nazi es una palabra tan fuerte”, es una frase que refleja este sentimiento que divide a la sociedad americana en dos en la actualidad.

El nivel de gore y violencia explícita de esta temporada no disminuye, y hay algunas muertes super sangrientas y chungas que impactan por la forma que en nos las muestran en pantalla. The Boys sigue encontrando en el shock un poderosos aliado, y no veo que vayan a renunciar a una de sus señas de identidad. En ese sentido, es estos momentos en que Netflix nos castiga con sucedáneos descafeinados de comics de culto como Locke and Key entre otras muchas, resulta refrescante poder disfrutar de una serie que se enorgullece de su calificación por edades de +18.

Frente a este punto fuerte que son Homelander (que grande la interpretación de Antony Starr), y Stormfront, veo sin embargo que toda la parte de The Boys sufre durante la temporada porque no hacen demasiadas cosas interesantes. Excepto quizá Kimiko que me gustó algo más, MM, Frenchie o Hughie me parecen muy poco aprovechados, aunque están presentes en todos los episodios.

Sin entrar en spoilers, viendo el final de la temporada, casi me pareció que los dos tipos duros de la serie, Butcher y Homelander, han quedado algo diluidos y sus personajes han perdido fuerza, aunque estoy seguro que aun les quedan muchos momentos de gloria que ofrecer en próximas temporadas.

En estos momentos de polarización de la sociedad americana y con una campaña electoral en marcha, el mensaje nada sutil de “Fuck Nazis” que vemos al final me parece un elemento contado a brocha gorda que, a pesar del disfrute del momento, no me pareció bien rodado.

No es casualidad que sean 3 mujeres las que protagonicen esta escena mientras los hombres miran, ni que ellas sean, a pesar de sus problemas, los personajes positivos de la historia mientras que los hombres sobrehumanos sean ridículos (The Deep y A-Train), casi no aparezcan (Black Noir), estén llenos de traumas (Lamplighter) o sufran como Homelander por culpa de una niñez sin padre ni madre que le dieran valores como el amor y la empatía.

Aunque esta segunda temporada de The Boys ha sido super entretenida, debo decir también que empiezo a verle las costuras narrativas, y cómo están alargando tramas sin interés como la de The Deep con la iglesia de la Cienciología, o muchos aspectos de la vida del grupo de Butcher en los que no acaba de avanzar tampoco la historia

Dicho esto, me ha sorprendido para bien la forma en que esta temporada cierra varias de las líneas argumentales. The Boys ha sido renovada para una tercera temporada y es un exitazo para Prime Video, pero casi parece que los guionistas no las tenían todas consigo y pensaron por si acaso un final que diera una buena sensación de cierre a nivel general. En todo caso, al mismo tiempo las cuestiones que quedan abiertas está claro que van a seguir dando mucho juego. Y, de momento, yo estaré ahí para verlo.

Comparto el trailer de esta temporada:

The Boys sigue siendo super punkie, sangriento y divertido, aunque le empiezo a ver las costuras. En todo caso, me ha gustado mucho esta segunda temporada y acudiré a mi cita de 2021 cuando se estrene la tercera.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de The Boys temporada 1 (Amazon Prime)

La primera temporada de The Boys estrenada en Amazon Prime es un estupendo entretenimiento over-the-top que supera en algunos aspectos el comic original de Garth Ennis y Darick Robertson.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

La serie tiene lugar en un mundo en el que los superhéroes representan el lado oscuro de la celebridad y la fama. Un grupo de vigilantes que se hacen llamar “The Boys” decide hacer todo lo posible por frenar a los superhéroes que están perjudicando a la sociedad, independientemente de los riesgos que ello conlleva.

La serie ha sido creada por Evan Goldberg, Seth Rogen y Eric Kripke, basada en el comic over-the-top de Garth Ennis y Darick Robertson, que actúan como productores ejecutivos de la serie.

Garth Ennis odia a muerte a los superhéroes. El genial escritor inglés de comics como Hellblazer, Preacher o Punisher Max nunca tuvo reparos en admitirlo, comentando además como la obsesión del mercado americano por este género impedía que otros comics diferentes de gran calidad  encontraran su espacio en el saturado mercado de las librerías especializadas.

En 2006 la editorial Dynamite empezó a publicar el comic The Boys, en la que Ennis se unía al dibujante Darick Robertson (Transmetropolitan) para dar rienda suelta a su contraataque. Un comic muy muy bestia con momentos de salvajismo muy por encima de cualquier cosa publicada por Marvel o DC. En esta serie los seres superpoderosos son parodias de personajes muy conocidos, en especial la Liga de la Justicia de DC, y son personajes patéticos, junkies de la adrenalina que causan más destrucción que ayuda real.

The Boys era sobre todo una farsa, y servía para que Ennis y Roberton se rieran de todo lo que nos les gusta de estos personajes y el género en general, además de criticar a la sociedad de consumo controlada por grandes corporaciones. Y como farsa que es, los personajes son meros clichés sin personalidad, interés o profundidad, que servían tan sólo para ofrecer un entretenimiento políticamente incorrecto y over-the-top.

Para esto, el estilo de dibujo de Robertson aportaba el toque perfecto de farsa y momentos sucios y violentos que la historia de Ennis necesitaba.

La serie recién estrenada por Amazon Prime cuenta como a partir de un suceso dramático que cambiará para siempre la vida de Hugh “Hughie” Campbell (Jack Quaid), al morir su novia por culpa del super velocista A-Train, este será reclutado por Billy Butcher (Karl Urban) para que se una a un grupo que quiere revelar al público la verdad sobre los Supers: Que son un fraude que causan más víctimas por los daños colaterales que la ayuda real que proporcionan.

Hughie es el típico chaval penoso que hará de nuestros ojos en este nuevo mundo. Butcher es un inglés violento y malhablado que está obsesionado por una pérdida de su pasado. El grupo de Butcher lo forman Frenchie (Tomer Kapon), un mercenario francés experto en armamento y comunicaciones, y Marvin Mother´s Milk – MM (Laz Alonso), que trabaja en la reeducación social de convictos y jóvenes.

The Seven es el mayor grupo de Supers de los Estados Unidos, y cuenta con la protección de la Corporación Vought, una de las mayores empresas del mundo que les ha convertido en celebridades con seguidores por todo el mundo. El grupo está formado por los siguientes miembros.

  • John/Homelander (Antony Starr) es una versión de Superman, el único Super realmente indestructible y Super poderoso. Aunque parece ser el americano perfecto, hay una sombra que parece indicar que esconde más de un oscuro secreto.
  • Queen Maeve (Dominique McElligott), ex-novia de Homelander, es una versión de Wonder Woman que está quemada tras años formando parte de The Seven, hasta el punto de haber olvidado quién era y qué quería defender.
  • A-Train (Jessie Usher) es el velocista del grupo (y una mala copia de Flash), está obsesionado con seguir siendo a toda costa el hombre más rápido de la tierra. Al matar a la novia de Hughie pondrá en marcha toda la acción.
  • Kevin/The Deep (Chace Crawford) es una versión penosa de Aquaman, Rey de los 7 mares. Un asqueroso.
  • Translucent (Alex Hassell) es un hombre invisible que aprovecha su invisibilidad para ser un pervertido sexual.
  • Black Noir (Nathan Mitchell) es una especie de Batman vestido todo de negro que no habla durante toda la temporada.
  • Y tras la jubilación de Lamp Lighter, imagino a una versión de Green Lantern, la corporación Vought incorpora al grupo a la joven e inocente Starlight /  Annie January (Erin Moriarty), cuyos sueños serán destrozados en su primer día de trabajo por culpa de The Deep. Starlight también nos servirá de ojos a los espectadores para saber como son en realidad The Seven, y se hará amiga de Hughie por casualidad.

Además de todo este casting, destaca la presencia en la serie de Elisabeth Shue como Madelyn Stillwell, vice presidenta de Vought International y el verdadero poder en la sombra.

Como comentaba al principio, la serie acierta en dar personalidades a todos los miembros de The Seven, mostrándoles a algunos como personas que sufren ante la presión de la fama, como le pasa a Queen Maeve o A-Train. Esto me parece acertado ya que para el comic estaba bien que estos personajes fueran tan solo una farsa a quien patear, pero no hubiera funcionado en televisión. Otros, como Traslucent, son tíos asquerosos y mola ver como son machacados, así que en este especto tenemos un poco de todo.

Unido a esto, hay varios momentos de violencia extrema super heavy que mola poder ver en televisión, con algunos puntazos macarras que están super bien y vienen directamente inspirados de los comics.

El gran acierto de The Boys son Antony Starr como Homelander y Karl Urban com Butcher. Ambos se comen la pantalla y su carisma es indiscutible. Starr dota de unos matices peligrosos a Homelander y desde el primer fotograma ves que su imagen pública no se corresponde con la realidad. Y Urban es el perfecto inglés quemado con la vida, malhablado enfadado por todo, que contrasta con todos los demás personajes.

Tanto Hughie como Starlight lo hacen también muy bien y cumplen con sus papeles de chavales inocentes que sufren un golpe de realidad. Me ha gustado que Hughie tenga más recursos y corazón que en los comics, en los que era sólo un tío penoso que no dejaba de meter la pata, utilizado a modo de desahogo cómico. Creo que también es un acierto convertirle en el protagonista por méritos propios, al igual que hacer que Starlight se sobreponga al golpe sufrido al comienzo de la serie y se levante para convertirse en la heroina que siempre soñó ser.

La duración de 8 episodios de la serie es perfecta y la verdad es que la acción avanza un montón en esta primera temporada, sobre todo teniendo en cuenta que los primeros arcos de los comics eran solo punkarradas bestias sin más. Además, el giro final y el cliffhanger con el que nos dejan para la segunda temporada (que ya ha sido confirmada) es super chulo.

Si tengo que decir algo menos bueno, aunque intentan que los superpoderes luzcan bien en pantalla y se ve que hay un buen presupuesto detrás de esta producción, estos cantan casi siempre y se les nota totalmente televisivos. Dado que lo importante es lo que pasa y no como  sucede, esto ha sido un pero pequeñito al que no le doy demasiada importancia.

De igual forma, entiendo que puede haber gente que haya leído el comic (cuatro gatos entre los que me encuentro), que se puedan molestar por los cambios -importantes- que hay en la serie y porque no sea una traslación literal.

Yo no estoy en ese grupo, y entiendo que estos cambios mejoran y hacen más visible una serie de televisión que tiene que ir al grano, pero es justo comentar que esa posibilidad existe, aunque no afectará al 99% de los espectadores potenciales de esta serie.

Y además, teniendo en cuenta que Ennis y Robertson ejercen funciones de productores, entiendo que conocen y aceptan estos cambios, así que ¿por qué no habriamos de hacerlo los espectadores? Y en todo caso, esta serie no afecta el comic, quien quiera ver salvajismo y odio puro hacia los superhéroes, sigue teniendo el comic para hacerlo, y diría que esta serie de Amazon va a generar un nuevo interés que hará que sus ventas aumenten exponencialmente.

Comparto el trailer de esta primera temporada:

The Boys es super entretenida, tiene momentos muy punkies y en algunos aspectos incluso mejora el comic original. Creo que es una buena serie para todos aquellos que busquen una historia diferente con superhéroes en ella.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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Crítica de Happy! de Netflix

Netflix me ha sorprendido gratamente al estrenar Happy! punkarrada over-the-top basada en el comic de Grant Morrison y Darick Robertson, una serie super entretenida que escapa de la dictadura de lo políticamente correcto.

PUNTUACIÓN: 7/10

Nick Sax (Christopher Meloni) es un expolicía alcohólico que se ha convertido en sicario y que vive sus días con drogas y cinismo. Después de ser disparado y dado por muerto, revive y empieza a ver un unicornio azul llamado Happy (con la voz de Patton Oswald), que le pide que le ayude a rescatar a una niña secuestrada.

Esta serie está basado en el tebeo de Grant Morrison y Darick Robertson editado por Image Comics, en que el escritor escocés nos deleitaba con una oscura historia ambientada en Navidad, en la que un bala perdida tendrá que luchar para recordar lo que significaba ser un buen hombre, antes de que el destino le alcance y le haga pagar por sus pecados. Para esta historia, el feeling sucio del dibujo de Darick Robertson (Transmetropolitan, The Boys) resultó perfecto. Que mis palabras no os engañen, Robertson es un gran narrador que sabe contar perfectamente sus historias, pero sus personajes siempre tienen un toque psicótico y desequilibrado que transmiten mal rollo, y parece que de entre las diferentes opciones narrativas a su disposición, siempre acaba usando las más escabrosas. Lo cual no es para nada malo y ayuda a romper con lo políticamente correcto.

A la hora de adaptar esta historia, solo había una opción si los productores querían acertar: abrazar el over-the-top y proponer una historia lo más brutal y desquiciada posible. Me alegra poder afirmar que aciertan de principio a fin.

El hecho de que el propio Morrison ejerza labores de productor junto a Brian Taylor (Gamer, Crank) ya indicaba que esta serie estaba tomando el camino correcto. Taylor dirige junto a David Petrarca todos los episodios de esta primera temporada, en los que destaca la fotografía de Gonzalo Amat y unos perfectos efectos especiales que integran al unicornio happy! en el mundo real.

Sexo, drogas y rock-n-roll, junto a un Christopher Melloni que lo da todo en su interpretación del ex-policía Nick Sax, aportando el justo toque de locura y no tomarse muy en serio a si mismo que la historia necesitaba.

Además, la violencia tan bestia y exagerada ayuda a transmitir la sensación de estar viendo una farsa, exagerando los comportamientos “normales” aceptados por nuestra sociedad.

Si tuviera que ponerle un pero a Happy! es un problema que ya han sufrido otras adaptaciones comiqueras. Mola mucho toda la parte que adapta la historia original de Morrison, centrada en el secuestro de la niña y los descerebrados intentos de Sax para rescatarla. Pero la serie de televisión añade una segunda trama centrada en la familia mafiosa de los Scaramuchi, que sirve para criticar las historias de gangsters, los reality-shows y en general la hipocresía y estupidez de la sociedad actual que sigue como borregos a cretinos que se convierten en “líderes” de opinión. Esta crítica es muy evidente y poco sutil, y lo que es peor, es algo que se nota que alarga innecesariamente la serie y que no mola tanto como la trama central.

En todo caso, debo decir que los ocho episodios de esta primera temporada en ningún momento se me hicieron lentos o aburridos y, muy al revés, consiguieron que pasara unos ratos super entretenidos, con un tipo de diversión y entretenimiento que no disfrutaba desde Ash vs Evil Dead.

Comparto el trailer de esta serie:

Happy! entra dentro del placer culpable, esas series políticamente incorrectas que no dejaría que viera mi hijo pequeño pero que consigue que sonría de oreja a oreja durante su visionado. Una serie que te recomiendo si te gusta las historias over-the-top.

PUNTUACIÓN: 7/10