Crítica de Marvel Comics. La historia jamás contada de Sean Howe (Es Pop Ediciones)

Tenía muchas muchas ganas de hacerme con Marvel Comics. La historia jamás contada de Sean Howe, dado que en su momento hace más de una década me perdí la edición que publicó Panini. Y la verdad es que la espera ha merecido la pena.

PUNTUACIÓN: 9/10

Hoy día resulta difícil no toparse con la marca Marvel. La gran popularidad de sus personajes, sus películas y su ubicuo merchandising la han convertido en uno de los mayores referentes de la actual cultura de masas. Cuesta creer que todo empezara como un entretenimiento barato para críos realizado por artistas marginados que no tenían otro modo de expresar sus historias. Trabajando desde una diminuta oficina en la Avenida Madison a primeros de los años sesenta, una editorial al borde de la quiebra presentó en rápida sucesión a una serie de personajes de coloridos disfraces que no tardaron en distinguirse por su frescura, sus defectos humanos, su épica y su sentido del humor: los Cuatro Fantásticos, Spiderman, el increíble Hulk, los Vengadores, Iron Man, Thor, la Patrulla-X, Daredevil… estos superhéroes conquistaron los corazones de los lectores y estimularon la imaginación de artistas pop, famosos intelectuales y radicales universitarios. En el transcurso de medio siglo, el Universo Marvel acabaría convirtiéndose en la ficción narrativa más elaborada de la historia y serviría como mitología moderna para millones de lectores.

Con Marvel Comics: la historia jamás contada, Sean Howe reivindica las vidas, triunfos y fracasos de las personas que lo hicieron posible. Basado en más de cien entrevistas originales con los principales protagonistas, describe una historia de imaginaciones desbocadas, amistades y enemistades, peleas a puñetazo limpio y extrañas alianzas, pero también es la crónica de cómo una sucesión de empresarios levantó un imperio multimillonario a costa de un grupo de artistas que buscaban la libertad trabajando en un medio hasta entonces despreciado.

Esta nueva presentación del libro contiene numerosas revisiones posteriores a la publicación original realizadas por el autor para su inclusión en la versión en rústica aparecida en Estados Unidos, así como un nuevo cuadernillo con 55 imágenes en color completamente exclusivo para esta edición.

«Esta historia de Marvel remeda de manera hilarante, conmovedora y compulsivamente legible mi trama favorita: cómo un grupo de chiflados cambió el mundo. O, parafraseando a Little Richard: «Consiguieron lo que querían, pero perdieron lo que tenían». Que además todo sea cierto es la guinda del pastel».
— Jonathan Lethem, autor de Huérfanos de Brooklyn

«De chaval nunca tuve un solo tebeo. Marvel Comics me ha hecho desear que hubiera tres mil guardados en el sótano de mis padres. Meticulosamente documentado y hábilmente estructurado, supone una exploración histórica, una labor de amor y un ejemplo real del modo en que los rincones más extraños de la contracultura pueden acabar a veces convertidos en cultura mayoritaria».
— Chuck Klosterman, autor de Fargo Rock City

«Una crónica minuciosa de la trágica historia de amor entre una larga ristra de apasionados y talentosos devotos de los superhéroes y la empresa que jamás les devolvió ese cariño. Como bien dijo el legendario Jack Kirby, los cómics te partirán el corazón. Puede que este libro también lo haga. Indispensable».
— Laura Hudson, The Los Angeles Times

«Trepidante, divertida, minuciosa y trufada de anécdotas. Una lectura esencial si eres aficionado a los cómics. Si no lo eres, únicamente te resultará fascinante».
— GQ

Sean Howe es un periodista y escritor estadounidense. Además de haber trabajado como redactor de Entertainment Weekly y en la prestigiosa empresa de edición videográfica The Criterion Collection, sus colaboraciones han aparecido también en publicaciones como The New York TimesThe Los Angeles Times MagazineRolling StoneBookforum y Wired, entre muchas otras. En 2004 editó la antología de ensayos sobre historieta Give Our Regards to the Atomsmashers!: Writers on Comics, y también dirigió y diseñó para la editorial Soft Skull la serie Deep Focus sobre libros de cine (entre ellos, un volumen sobre El justiciero de la ciudad escrito por Christopher Sorrentino y otro sobre Están vivos por Jonathan Lethem). En 2012 publicó su primer título como autor, Marvel Comics: la historia jamás contada, con el que en 2013 ganó el premio Eisner al Mejor Libro sobre Historieta. Su segundo ensayo, Agents of Chaos: Thomas King Forçade, High Times, and the Paranoid End of the 1970s, con el que entró en la lista de los más vendidos del New York Times, es una biografía del fundador de la célebre revista para porretas al mismo tiempo que un amplio retrato de la contracultura de los setenta. Howe reside al norte del estado de Nueva York y mantiene un blog en el que ha seguido publicando numerosos contenidos relacionados con su libro sobre Marvel: www.tumblr.com/seanhowe

Marvel Comics. La historia jamás contada de Sean Howe es el libro de cabecera para todos aquellos que quieran saber cómo se crearon los comics Marvel. Poder leer por fin este libro ha sido una maravilla que he disfrutado muchísimo. Mientras leía este libro, con su enorme apartado de fuentes bibliográficas y entrevistas con los protagonistas, me doy cuenta de donde han conseguido sus fuentes de información otros libros y artículos que leí antes de este libro, pero que claramente se escribieron teniendo en cuenta esta increíble fuente de información. De hecho, hay podcasts que me gustan mucho, como el de Sala de Peligro, que realiza una estupenda labor de difusión de la historia del comic de superhéroes, que tengo claro que han tenido este libro como su libro de cabecera para la preparación de varios de sus monográficos. Lo cual no es una crítica, al contrario, sino una muestra de la importancia del trabajo de Sean Howe.

Lo primero que me ha llamado de la atención de la lectura de este libro es lo gran narrador que es Sean Howe, contando una historia cronológica con decenas de protagonistas, consiguiendo que se entienda sin ser nunca confuso, independientemente de si el lector conoce los comics Marvel o no. Su narración es super amena y consigue que la atención no decaiga nunca, ofreciendo un libro super entretenido de leer. Howe plantea una suerte de diario de una época, de varias en realidad, ofreciendo constantemente declaraciones de protagonistas de cada uno de los sucesos, lo que hace que la lectura se enriquezca enormemente.

Había leído artículos y escuchado podcasts sobre los primeros años del Marvel Comics, pero lo que más me sorprende de este libro es el hecho que en realidad el mítico Bullpen era una falsedad creada por Lee en los correos de los lectores para dar una imagen bucólica y utópica a los lectores sobre algo que nunca existió. Sobre todo pensando que Jack Kirby y Steve Ditko, los creadores de todo junto a Stan Lee, en realidad trabajaban en sus casas y en los últimos tiempos antes de sus marchas de Marvel sólo acudían a las oficinas para entregar los trabajos y cobrar los cheques. Howe plantea una visión entiendo que bastante neutra sobre la espinosa cuestión de la creación de los personajes. Algo que en mi opinión sólo puede considerarse como conjunta. Aunque queda claro que con el éxito del Universo Marvel y el aumento del trabajo, el Lee editor se desentendió del guion más allá de conversaciones con los dibujantes, limitándose luego a dialogar los comics que le habían entregado. Sin embargo, declaraciones de Jack Kirby recogidas en este libro apropiándose de la creación de Spiderman, en la que pruebas publicadas por Ditko demostraban no tuvo nada que ver, muestran también el elemento del narrador no fiable, ya sea por un problema de memoria o por mala fe. Excepto Ditko que se desentendió de su obra en Marvel durante años, tengo claro que ni Lee era el demonio, ni Kirby un ángel, teniendo ambos (aunque más Lee) cosas que no son especialmente nobles.

La narración de la creación de los comics Marvel en realidad empieza en los años 30 con Martin Goodman y la creación de los primeros comics de Timely entre los que encontramos a Namor, la Antorcha Humana y el Capitán América. La forma en que nos cuenta la travesía por el desierto de los años 40 y 50 refleja un mundo editorial que nunca trató bien a sus creadores. En realidad, estos artistas y escritores eran gente asustada ante la posibilidad de perder su único sustento económico. La contratación de un joven Stanley Lieber en Timely al ser el sobrino de la mujer de Goodman y su trabajo a lo largo de esos años malos en super enriquecedor y explica muchos de los sucesos que sucedieron años después. La inesperada explosión de los comics Marvel en los años 60 pilló a todos por sorpresa, incluidos a sus propios autores, que veteranos como eran del mundo editorial no creían que este nuevo género recuperado de los superhéroes fuera a durar más allá de unos pocos años. Que los comics Marvel se hayan convertido en la mitología del siglo 20 y un imperio de miles de millones de dólares es un milagro y una casualidad a partes iguales. Un éxito que fue dejando por el camino a multitud de profesionales a los que la maquinaria empresarial aplastó.

En otros libros esta parte primigenia y la de los años 60 ya la había leído. Probablemente este sea el motivo por el que la parte que más he disfrutado de esta libro haya sido la de los años 70 y primeros 80. Unos años y unos comics que en realidad son los que menos conozco. Los problemas provocados por el crecimiento, la llegada de Roy Thomas, Denny O´Neil, Steve Englehart, Len Wein, Jim Starlin y tantos otros provocó la evolución de Marvel. La crisis de ventas de los 70, la búsqueda de nuevos géneros como las artes marciales o el blaxploitation, y las locuras de unos autores consumidores de drogas me han flipado. Que tantos comics se editaran en esos años en esas condiciones me parece un pequeño milagro. Aunque al mismo tiempo, la falta de profesionalidad y la forma en que muchísimos comics no cumplían con sus fechas de entrega y las pérdidas que eso provocaban en Marvel resaltan que estábamos en un medio casi amateur que no conseguía mantener la mínima periodicidad exigible.

Los intentos de creación de un sindicato de autores, unido a las traiciones de gente como el propio Jack Kirby a las pretensiones de derechos de otros autores como Joe Simon, nos muestran un medio que nunca fue unitario, sino que estaba compuesta por personas egoístas que sólo miraban por sus intereses. El primero de todos, por supuesto, fue el propio Stan Lee. La parte de salseo que tiene este libro, mostrando los desencuentros entre autores y editores, y de los editores con os dueños de Marvel (que fue cambiando de manos en numerosas ocasiones y es una parte esencial de la historia) me parece que es de lo mejor del libro, descontando por supuesto la propia narración cronológica de los principales eventos que vivió la editorial y sus trabajadores.

Teniendo en cuenta todos los sinsabores que sufrieron muchos de los creadores de los comics Marvel, parece un milagro que se llegaran a crear unos comics que ofrecían una realidad idealizada que invitara a sus lectores a convertirnos en nuestra mejor versión desde un punto de vista moral. Sobre todo cuando vemos las envidias, los nepotismos y favoritismos por razones no creativas a lo largo de toda la vida de la editorial. Por no hablar del ansia de ordeñar a los fans lectores explotando a los personajes hasta convertirlos en fuentes de ingresos antes que personajes que merecían tener una historia que los lectores quisiéramos comprar. Fruto de esto tenemos la aparición del canal de las librerías especializadas, que fueron casi aniquiladas por las prácticas especulativas de Marvel de los 90, con errores catastróficos como la compra de la distribuidora Heroes World con la que los dueños de Marvel querían dominar todo el proceso de venta para ganar más y arruinar a sus competidores. Si un sector ha sufrido como pocos los estragos del capitalismo salvaje, ese ha sido el mundo del comic, y es algo que se ve en esta historia de Marvel Comics.

Leyendo este libro resulta especialmente doloroso comprobar que Marvel Comics no parece haber aprendido nada y sigue en 2024 con prácticas especulativas tendentes a conseguir cash en el corto plazo gracias a portadas alternativas y reinicios continuos. Unas políticas super dañinas que están causando un daño irreparable en el medio y largo plazo para una generación de lectores que cada vez lo tenemos más difícil para continuar nuestra afición comiquera y que a la vez resulta una barrera en entrada insalvable para posibles nuevos lectores que nunca saben cual es el punto por el que deben empezar a leer comics. Unos nuevos lectores que, en realidad es muy probable que NO exista en el agonizante canal de distribución de las librerías especializadas, que casi 30 años después de su implosión de los años 90 sigue siendo el principal canal de ventas para Marvel y en general para la industria mainstream.

Marvel Comics. La historia jamás contada se va a convertir en mi libro de cabecera sobre la historia de Marvel. Hay otros libros interesantes que he comprado a lo largo de los años, pero esta fantástica edición que ha preparado Es Pop Ediciones, incluyendo un nuevo capítulo centrado en el siglo XXI, me ha parecido una pasada. A destacar también la estupenda lámina de Albert Monteys que me llegó con mi ejemplar, que me ha encantado también.

Si eres un fan de los comics Marvel y te gusta conocer el proceso de creación, este libro es una compra obligada.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Robot Salvaje de Chris Sanders

La última película de Dreamworks Animation Robot Salvaje, escrita y dirigida por Chris Sanders, es una fantástica historia para todas las edades que celebra la maternidad y la familia.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El épico viaje de un robot -la unidad 7134 de Roz, ‘Roz’ para abreviar- que naufraga en una isla deshabitada y debe aprender a adaptarse al duro entorno, entablando gradualmente relaciones con los animales de la isla y convirtiéndose en padre adoptivo de un pequeño ganso huérfano.

Christopher Michael Sanders (Colorado Springs, 1962) es un cineasta, animador y actor de doblaje estadounidense. Entre sus películas destacan Lilo y Stitch (2002) y Cómo entrenar a tu dragón (2010), ambas coescritas y dirigidas con Dean DeBlois Otras películas dirigidas por él son Los Croods (2013) con Kirk DeMicco y La llamada de lo salvaje (2020). Creó el personaje de Stitch en 1985, escribió la historia de la película y puso voz a Stitch en casi todas sus apariciones en los medios.

Sanders escribe el guion además de dirigir la película, adaptando El robot salvaje de Peter Brown, un libro que conoció gracias a su hija pequeña. La fotografía es de Chris Stover, el montaje de Mary Blee y la música de Kris Bowers, su primer trabajo para una película de animación. La película de 102 minutos de duración Y 80 millones de presupuesto es la última película animada íntegramente por DreamWorks, ya que el estudio empezará a externalizar diferentes aspectos de la animación en sus próximas películas.

Robot Salvaje cuenta en la versión original con las voces de Lupita Nyong’o como ROZZUM unidad 7134 («Roz»), un robot abandonado que aprenderá a adaptarse al nuevo entorno. Pedro Pascal es Fink, un travieso zorro rojo que es el primer animal al que Roz ayuda y con el que entabla amistad, Kit Connor pone la voz a Brightbill, un ganso canadiense huérfano criado por Roz. Catherine O’Hara es Pinktail, una zarigüeya que da a Roz algunos consejos sobre la crianza de Brightbill. Mark Hammill, Ving Rhames, Bill Nighy, Matt Berry y Stephanie Hsu también participan en esta película de animación.

Me ha gustado mucho Robot Salvaje. Me parece una película maravillosa con una temática universal y un guion brillante que consigue que pueda gustar a todo tipo de público. Robot Salvaje es cine para todos los públicos en el sentido más positivo y amplio del término. Un calificativo que en muchos casos se cree que se refiere a que una película sea «infantil», cuando hablamos de historias que apelan a público adulto, a niños pequeños pero también a jóvenes y/o adolescentes. Sanders describió el libro como «engañosamente sencillo» y «emocionalmente complejo», y es algo que ha sabido transmitir a la película, consiguiendo un gran éxito.

Robot Salvaje es un canto a la familia, y cómo a veces esta se forma de las formas más inesperadas con los miembros más diversos, no necesariamente por motivos de consanguineidad. Esta temática hace que la película pueda funcionar entre familias tradicionales y también en familias modernas. Pero en realidad hay muchísimas películas que son un canto a la familia, más o menos tradicional. Encanto de Disney o Coco de Pixar me vienen automáticamente a la cabeza. El elemento distintivo de Robot Salvaje es que es una celebración de la MATERNIDAD. Y me parece un tema muy importante que va contracorriente frente a todas las modas que se intentan vender. En la música, la moda y la cultura se vende que ser madre es una idea trasnochada, mientras se propugna un individualismo salvaje en que prima el egoísmo más absoluto. Para algunos propagandistas y seguidores de la progresía cultural y política, lo primero es el disfrute y el placer de la mujer, ser independiente y pensar sólo en ti mismo es lo cool y lo moderno. Y ser madre es dejarse atrapar en las redes del patriarcado y la sociedad machista que esclaviza a la mujer. Ver una película en la que un robot aprende a ser madre y el concepto de sacrificarse por los demás es una idea universal que nunca pasará de moda, a pesar de lo que pueda escocer a los sectores que comentaba antes.

El éxito de Robot Salvaje es primero y principal consecuencia de un guion perfecto que enlaza muchos elementos de forma aparentemente sencilla resaltando la emoción y una historia positiva a pesar de tener la muerte acechando en todo momento. Emoción por el sacrificio que las madres hacen sin pensar por sus hijos, y por la idea de que es importante ayudar a nuestros vecinos si tenemos la ocasión de hacerlo. De nuevo, yendo contra corriente. Todo ello unido de un ecosistema de animales que ofrecen momentos super divertidos y una historia de aprendizaje y superación del hijo de Roz, un ganso pequeño que todo el mundo cree que no podrá realizar la migración y morirá en la isla, algo que Roz hará todo lo posible por contrarrestar. Otro elemento importante de Robot Salvaje es la idea que la amabilidad puede ser una habilidad de supervivencia que une a gente diferente.

El otro gran éxito de la película es su animación. O en realidad es el primer éxito, porque si la historia triunfa es precisamente por el original estilo de animación, que parece inspirarse en las películas clásicas de Disney o incluso algunas de las primeras películas de Miyazaki. En lugar de plantear un fotorealismo como haría Pixar, los creadores eligieron un estilo que resaltara el elemento de obra de arte pintada a mano, pensando que encajaría mejor con la sencillez de las ideas claves de la película, y su ambientación en medio de la naturaleza. Esta filosofía se aprecia muchísimo sobre todo en el cielo y en el bosque donde tiene lugar la película, que parecen cuadros maravillosos. Visualmente, Robot salvaje tiene momentos increiles que son bellos por si mismos y que al mismo tiempo amplifican la emoción de la historia.

El otro triunfo de la película es el propio personaje de Roz. La robot tiene un diseño de formas redondeadas que parece que hubiera sido creado por un niño, aunque en realidad tiene un montón trabajo para conseguir que sea un diseño icónico que sea recordado. A pesar de tener una cara sin facciones, transmite un montón de emoción gracias a una animación increíble y el sobresaliente trabajo de las actrices protagonistas: Lupita Nyong’o en la versión original y Vero López en la versión doblada al castellano. Las actrices transmiten la confusión inicial al no haber nadie que quiera su ayuda y ser atacada por los animales del bosque. A medida que excede su programación, Roz va aprendiendo y forjando lazos con su familia, aprendiendo lo que significa ser una madre. Además, su naturaleza altruista hace que se preocupe incluso por los animales que la rechazaron inicialmente, construyendo a una protagonista memorable.

Junto a una animación increíble y una protagonista maravillosa, la película plantea una historia episódica que consigue mantener el interés en todo momento. En ese sentido, la historia tiene montones de hallazgos narrativos, como la forma en que la película empieza siendo un monólogo de Roz mientras intenta buscar una tarea que cumplir en un bosque repleto de animales que temen al extraño recién llegado. La forma en que nos muestran como Roz aprende el idioma de los animales me parece brillante, como también lo es ver que el bosque es un lugar peligroso en el que incluso el robot puede acabar destruido por los elementos o el ataque de animales salvajes. Tras esto, tenemos una parte de entrenamiento del hijo de Roz, y tras su marcha en la migración asistiremos al problema que se plantea en la isla con una brutal ventisca invernal. Luego llega el momento tecnológico y la amenaza del mundo moderno, al llamar Roz a la humanidad para volver al mundo «civilizado», para descubrir que se ha convertido en una anomalía que debe ser destruida.

La naturaleza episódica me ha gustado mucho. Aparte de resaltar el paso del tiempo, plantea la complejidad de que la vida se abra camino en un mundo duro y a menudo cruel. Que en todo momento consiga mantener un tono positivo, que no oculta la existencia de la muerte, me parece otro de los éxitos de una película que me ha gustado muchísimo. Y si a esto le sumamos un final agridulce pero super redondo, tenemos una de las películas más satisfactorias de este 2024.

Robot salvaje es la película para todos los públicos de esta temporada. Me alegra muchísimo que esté funcionando tan bien en taquilla y que el público abrace este tipo de historias y, sobre todo, una animación que se sale de los cánones del realismo marca de la casa Disney / Pixar. Si podéis, no lo dudéis. Os va a encantar.

Comparto el trailer de la película:

Robot Salvaje es una maravilla que gustará a toda la familia. Super recomendable.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Damn them all vol. 2 de Simon Spurrier y Charlie Adlard (Boom Studios)

Damn them all, el comic de Simon Spurrier y Charlie Adlard, con color de Sofie Dogson, publicado por Boom Studios, termina en su segundo volumen. Un comic de temática criminal sobrenatural con el que no conecté en el primer volumen y que proponía una renovación del concepto de John Constantine y en general los antihéroes británicos que nos defienden frente a las fuerzas sobrenaturales.

PUNTUACIÓN: 5/10

Deshacer la condena del más allá no será tarea fácil, y Ellie «Bloody El» Hawthorne, antiheroína ocultista a sueldo, tendrá que intentar todo lo que pueda… y el cadáver de su tío ocultista puede ser la clave. Sin embargo, con giros inesperados e infernales en el género del atraco, el cuerpo del difunto tío de Bloody El es un premio febrilmente buscado por sus enemigos. Y por si el plato de Ellie no estuviera lo suficientemente lleno, un amor que se creía perdido en el pasado regresa, cambiando las cosas para siempre.

Las apuestas del atraco eran infernalmente altas, ya que Theo descubre que un poderoso demonio de su colección ha desaparecido, y sólo Ellie puede recuperarlo. Él tiene algo que Bloody El necesita desesperadamente, algo que ella no puede dejar pasar si quiere deshacer los crímenes ocultistas de Alfie. Pero ambos planean traicionar al otro… ¿quién saldrá victorioso?

Charlie Adlard, artista sin parangón de The Walking Dead, continúa su diabólico trabajo en equipo con el guionista de Hellblazer, Simon Spurrier, ¡llevando a Bloody El a nuevos y demoníacos niveles de problemas!

Este segundo volumen de Damn Them All recopila los números 7-12 USA, publicados por Boom Studios.

El año pasado compré en Londres el primer volumen de Damn them all y la verdad es que me llevé un chasco importante. De hecho, no tenía planeado comprar este comic, pero descubrir que la historia finalizaba en este segundo tomo fue lo que le animó a comprarlo, para así poder conocer el final de la historia y no quedarme con un tomo «colgado». Y empecé este comic con una mentalidad positiva confiando que las sensaciones fueran mejores. Cosa que no ha pasado, al confirmarse (como en realidad no podía ser de otra forma) las sensaciones negativas iniciales.

El principal problema que he encontrado en este Damn them all es que Spurrier convierte este comic casi en una novela ilustrada con unos textos exageradisímamente largos. Es que nos pega una chapa tremenda que borra cualquier posibilidad de entretenimiento o disfrute de este comic. Incluso ahogando algunas buenas ideas que puede tener, como la forma en que se representa cuando un ser sobrenatural entra en contacto con el mundo «real». O momentos como el asalto al parlamento británico, que creo que es muy potente, al igual que el intento de posesión que sufre Ellie, la protagonista. Hay buenas ideas en este comic y detalles que si que valoro y me parecen muy chulos, pero globalmente han quedado empañados por la turra que nos pega Spurrier.

Una de las señas visuales de este comic es que en muchos momentos la página se corta para dejar un espacio para los textos con la voz en off de un personaje u otro, que sirven para contarnos sus puntos de vista. Y son los textos son los que de verdad presentan al lector este Londres en el que lo sobrenatural se combina con las organizaciones mafiosas, quedando el arte como un compañero subordinado, cuando debería ser al revés, que fuera el dibujo el que contara la historia. Otro ejemplo de la sobre explotación es cuando en varios momentos que podrían haber sido muy potentes, Spurrier opta porque la protagonista nos cuente a modo de flashback lo que ha pasado y como ha matado a quien ha matado. De forma que se pierde mucha parte de la gracia y del misterio.

La tradición británica comiquera ha sido siempre bastante antisistema y anti-stablishment. Podría hablar largo y tendido de John Constantine, pero hay muchísimos ejemplos de gente como Alan Moore, Peter Milligan, Pat Mills y tantos y tantos otros. Es por esto que la idea de unos ángeles como seres aterradores y en cierto sentido los verdaderos villanos de la función, por encima incluso de los teóricos demonios, que buscan el control del mundo ahogando la variedad y la originalidad, no creo que sea una idea realmente innovadora o rompedora. Tampoco la parte de tener a unos demonios confinados en monedas y cuyo poseedor puede controlarles. Si bien en realidad esto no es un problema si la ejecución en entretenida, cosa que no ha conseguido Spurrier. Igual estoy siendo un poco exagerado con esta apreciación, pero he leído en inglés un montón de comics de Spurrier y jamás tuve sensación de que me estaba pegando un tostón expositivo detrás de otro.

El dibujante Charlie Adlard (famoso por The Walking Dead) no es espectacular, pero sin duda si es eficaz, mostrándose con un estupendo narrador que sabe contar las historias de la forma más sencilla y clara posible. Pero por lo que comentaba sobre el guion de Spurrier, en Damn them all no tiene demasiados momentos para su lucimiento, quedando muy constreñido por los larguísimos textos que incluso se comen secciones enteras de la página. Adlard realiza un buen diseño de personajes que los convierte en reconocibles y transmite sus personalidades, y no se arruga en los momentos sangrientos que nos ofrece el comic, pero globalmente su buen desempeño queda condicionado por el rollo que nos pega Spurrier de inicio a fin.

Tengo que comentar también sobre el color de Sofie Dodgson, que recibe ayuda de Daniel Silva de Carvalho. Una clave de esta historia es que la llegada de un demonio al plano terrenal provoca una alteración de la realidad. Esto se consigue mediante unos colores luminosos que además provocan que las figuras «normales» aparezcan difuminadas en la viñeta. Como idea creo que aporta una forma novedosa de presentar en un comic a seres sobrenaturales, pero como con todo en este comic más allá de la sorpresa inicial esta herramienta no ayuda a que la lectura sea sencilla o satisfactoria. Por lo demás, si exceptuamos estos momentos sobrenaturales, el color de Dodgson presenta una paleta de tonos apagados que tampoco ayuda a que el dibujo de Adlard destaque, quedando todo el conjunto bastante plano y apagado.

Reconozco que me ha quedado una reseña bastante negativa. Y como comentaba al comienzo, en realidad no es tanto que Damn them all me parezca que sea un mal comic sino que no he conectado con casi ninguna de las decisiones creativas que se han tomado para la creación de Damn them all, empezando por la engorrosa historia de Spurrier y sobre todo la comparación con John Constantine, algo en que tampoco sale bien parado este comic.

Eso si, Adlard creo que hace un buen trabajo dentro de todas las limitaciones a las que se enfrenta. Igual soy sólo yo, igual resulta que este comic le vuela la cabeza a mucha gente y se convierte en el favorito del fandom, pero de alguna manera no creo que esto vaya a suceder.

Comparto las primeras páginas del número 7 USA que abre este volumen:

Damn them all me ha dado una turra importante, no he podido conectar en ningún momento con este comic. Una lástima.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Crítica de DC All In Special 1 (DC Comics)

Tras meses de hype, ya tenemos entre nosotros el especial DC All In de Scott Snyder, Joshua Williamson, Wes Craig y Daniel Sempere, que sirve de plataforma de lanzamiento del nuevo Absolute Universe de DC Comics.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Tras los acontecimientos de Poder Absoluto, los héroes del núcleo del Universo DC han luchado contra las profundas divisiones del mundo que les rodea para dar paso a una nueva era de unidad.

Y justo a tiempo, porque Darkseid ha regresado. Superman reúne a todos los superhéroes de DC en la Tierra para mantener la línea contra una versión muy diferente del Señor de Apokolips mientras levantan nuestras defensas cósmicas y se preparan para la guerra. Y cuando lleguen los primeros golpes, las ondas de choque se extenderán por todas las series principales de DC, sacudiendo la naturaleza de sus realidades hasta sus cimientos.

Pero una amenaza mayor se cierne en el horizonte del Universo Absoluto. Aquí, los mayores iconos de DC llegan a la mayoría de edad con menos ventajas, mientras se enfrentan a una oposición mayor que nunca y conservan el heroísmo inmutable que sigue inspirando y entreteniendo a los fans. Pero, ¿pueden realmente proteger la luz que brilla en su interior cuando el mundo en el que viven se precipita hacia un terrible destino?

Este especial de 64 páginas es un flip-book con dos historias diferentes, la primera parte ALPHA protagonizada por Superman y los héroes de la Tierra realizado por Scott Snyder, Joshua Williamson, Daniel Sempere y Alejandro Sánchez, y una segunda OMEGA protagonizada por Darkseid obra de Snyder y Williamson, y dibujada por Wes Craig y Mike Spicer. Además, en la parte central tenemos una doble splash page que conecta ambas historias y ha sido dibujada por Dan Mora y Tamra Bonvillain.

El final de Absolute Power (publicado el mismo día que este especial) trajo consigo un hecho muy destacado para la continuidad de DC Comics. Tras meses con los héroes separados y desbandados, la amenaza de Amanda Waller y su Trinidad del Mal ha servido para que Superman, Batman y Wonder Woman se dieran cuenta que la humanidad necesita a la Justice League (Liga de la Justicia). Necesita a un grupo con lo mejor de lo mejor que controle y sea capaz de enfrentarse a amenazas a nivel global. Nightwing y sus Titanes hicieron lo que pudieron para llevar el vacío dejado por la desaparición de la Justice League, por ejemplo en el evento Beast World, pero es una evidencia que la JL es más necesaria que nunca.

En la primera parte de este flip-book especial, Scott Snyder y Joshua Williams nos cuentan la primera reunión de la nueva Justice League Unlimited, cuya colección mesual realizará Mark Waid y Dan Mora y que es compra obligada. La idea de un grupo masivo que albergue a TODOS los héroes que lo deseen. La clave es ser capaces de monitorizar el planeta para conocer las amenazas antes que se conviertan en irreversibles e incontrolables, ya sean mágicas o tecnológicas. En la segunda parte del comic, mientras la JLU se forma, Darkseid está planteando sus propios planes, unos planes que entrarán en conflicto con los héroes y que acabarán provocando el nacimiento del nuevo universo Absolute, un mundo donde el mal domina y los renovados héroes Absolute Batman, Absolute Superman y Absolute Wonder Woman no tendrán la mayoría de colchones que les protegieron en sus orígenes, lo que les llevará a unas historias más complejas que con suerte conseguirán captar la atención de l os lectores.

DC ALL IN es una puerta de entrada, y creo que consigue cumplir su función de forma modélica. Las dos historias de la Liga de la Justicia y Darkseid resaltan con su planteamiento de «luz contra oscuridad» y me han gustado mucho. Además, que ambas historias acaban convergiendo en una última página super espectacular idéntica para ambas historia me parece una idea estupenda y un ejemplo de buena escritura. En el pasado no he conectado con el estilo de escritura de Scott Snyder, pero en este especial tengo que decir que su trabajo en colaboración con Joshua Williamson me parece notable.

En relación al universo DC tradicional, tener un comic de Waid y Mora ya era compra obligada antes de saber la premisa que hemos conocido en estas páginas, pero debo decir que esta presentación me ha dejado con ganas de más. De hecho, mi compra mensual de DC en grapa USA va a aumentar de forma inmediata. En lo referido al Universo Absolute, en principio sólo pensaba comprar el Absolute Superman de Jason Aaron y Rafa Sandoval, pero reconozco que este especial me ha dejado con ganas de al menos leer los arranques de Batman y Wonder Woman. Y reconozco que estoy con ganas que me gusten y me «obliguen» a comprar también sus colecciones.

Uno de los grandes aciertos del comic es tener a unos dibujantes de primer nivel. Daniel Sempere está on-fire en DC en los últimos tiempos. Su historia de la Justice League tiene una luminosidad genial, y su lápiz cuenta la historia de forma notable, siempre pensado en la narrativa y en que se vea todo de la mejor forma posible. La sorpresa del DC All In es tener al genial Wes Craig dibujando la historia de Darkseid. Craig ha realizado su labor en el mundo independiente, trabajando con Rick Remender en la estupenda Deadly Class, y más reciente en su comic de creación propia Kaya. Verle dibujar Apokolips y el mundo de Darkseid es una pasada, con un mundo de sombra y oscuridad que conecta muy bien con los puntos fuertes de Craig como dibujante y con su sensibilidad artística.

Creo que el Especial DC ALL IN acierta en lo que plantea. Entre otros motivos que la marcha de Darkseid del continuo del universo DC «tradicional» al ir al mundo Absolute va a provocar unas repercusiones que tendrán que ser enfrentadas por el nuevo grupo recién reformado. Los comics de este tipo tienen que provocar que los lectores queramos entrar en estas propuestas, y en mi caso lo han conseguido. Bien por DC.

Comparto las primeras páginas de ambas historias:

ALPHA

OMEGA

El especial DC All In plantea un atractivo punto y aparte en la continuidad de DC para poder enganchar a nuevos y antiguos lectores para volver a picar sus colecciones. Conmigo, lo han conseguido.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Absolute Power 4 de Mark Waid y Dan Mora (DC Comics)

Último número del mega evento Absolute Power de Mark Waid y Dan Mora, con colores de Alejandro Sánchez, que ha ofrecido un entretenimiento de primer nivel mientras prepara los cambios que veremos a partir del especial DC All In que se ha publica al mismo tiempo.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Mientras los últimos combatientes de la resistencia luchan con uñas y dientes en la sangrienta isla de Gamorra, Batman y Superman se encuentran enfrentados. Mientras tanto, Amanda Waller ha llegado demasiado lejos como para rendirse ahora, ¡y está llamando a refuerzos de todo el Multiverso! El futuro del Universo DC está en juego, y después de esto, ¡las cosas nunca volverán a ser como antes!

El evento Absolute Power de DC Comics ha sido una clase magistral en la que Mark Waid nos ha recordado a los lectores (y, por qué no decirlo, a los editores de DC Comics) cómo tendrían que ser los comics de superhéroes. Waid me ha volado la cabeza con la épica que ha planteado a lo largo de estos cuatro números, planteando unas apuestas del juego imposibles que sin embargo han sido derribadas gracias al heroísmo de unos personajes en la cúspide de su carisma, poder y personalidad.

A lo largo de este evento los combates han sido siempre a vida o muerte, y en este climax final me gusta mucho cómo plantea una solución coral en la que muchos personajes tienen su momento de protagonismo. En este sentido, me gusta mucho que en realidad Waid ha dejado un poco en la retaguardia a Batman, Superman y Wonder Woman (aunque obviamente aparecen y tienen su importancia), para hacer que Nightwing, Jon Kent, Flash, Green Lantern e incluso ¡Green Arrow!! sean claves. Aparte, otra de las claves de Waid es que además de los «heavy-hitters» de DC, también da su momento de gloria a personajes menos conocidos y sin duda secundarios como Dreamer (Wait, ¿no estaba muerta?) o Air Wave.

Y hablando del climax, una de las claves del comic era ver cómo se las iban a apañar para derrotar a los Amazos mejorados que habían robado los poderes de los héroes. La resolución es sencilla pero lógica dentro de los confines de los tropos del género, y hace que Dan Mora tenga oportunidad de lucirse de forma alucinante. También la traición de Green Arrow es explicada de forma satisfactoria, aunque como todo en este comic, contado a toda velocidad, dado que no hay ni un segundo que perder. Quizá el único elemento menos bueno del comic del comic es que el final del tercer número, aparte de todos los problemas que ya tenían los héroes, anticipaba un combate contra versiones malvadas de los héroes provenientes del multiverso que habían sido convocados por Amanda Waller. Y este combate no llega a producirse. En realidad Waid consigue que el cierre de esta amenaza sea también satisfactoria, con el plus de provocar un cambio que afectará a los próximos meses de historias dentro del universo DC. Así que todo bien en realidad. Tengo claro que no era el momento para ese combate, pero Waid se encargará de que lleguemos a verlo en el futuro.

Si el guion de Waid ha sido increíble, el verdadero MVP de Absolute Power ha sido el costaricense Dan Mora, con Alejandro Sánchez en el color, ofreciendo un comic sobresaliente en el que cada viñeta conseguía contar la historia de la forma más clara posible, sumando además la épica y la espectacularidad que un evento de estas características necesita para triunfar. Y Oh, boy!! El triunfo es absoluto. Gracias a Mora, me veo leyendo esta una y otra vez. O no necesariamente leyendo el comic, porque las páginas luces increíbles y ya cuentan la historia sin necesidad de textos. La fuerza de las imágenes de Mora, sus atractivos planos, el carisma de los personajes en sus versiones más icónicas y unas splash-pages masivas rebosantes de personajes con momentos «más grandes que la vida» confirman que Mora ahora mismo es el mejor dibujante de superhéroes actual, con el plus de tener a un artista que actualmente puede mantener no solo un ritmo mensual, sino incluso dibujar dos comics al mes, recordando los mejores tiempos de John Byrne.

Absolute Power ha sido un triunfo. El mejor equipo creativo del género superheróico nos ofrece una conclusión que no sólo es satisfactoria, sino que también promete cosas emocionantes para el futuro del Universo DC, lo cual es la guinda del pastel. Porque ese es otro factor clave en el que el comic acierta, dado que aparte de una historia espectacular en si misma, las consecuencias del evento lanzan al universo DC a una nueva etapa que a mi como lector me apetece leer. Por un lado tenemos el especial DC All In, que va a lanzar el nuevo universo Absolute de DC, empezando por el Absolute Batman de Scott Snyder y Nick Pitarra. Pero en el universo DC tradicional, los sucesos de este evento van a provocar, entre otras consecuencias, una nueva reunión de la Liga de la Justicia. Un comic realizado por Waid y Mora y que se va a convertir en lectura obligada. Y probablemente, el comic que más disfrute leyéndolo mes a mes.

Tras años de travesía por el desierto, parece que los buenos tiempos están volviendo a DC Comics. O al menos, parece que vuelven a ofrecer comics que le pueda apetecer leer a un lector veterano como yo. Y no puedo estar más contento por ello. En todo caso, aparte de otras consideraciones más generales de DC, lo cierto es que estamos en un momento en que Waid y Mora están on-fire, y se hace obligatoria la compra de cualquier cosa que publiquen.

Comparto las primeras páginas del comic:

Absolute Power ha sido bestial. Ojalá todos los eventos superheróicos fueran así.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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