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Crítica de 100% Marvel HC. Alien 1 de Phillips Kennedy Johnson y Salvador Larroca (Marvel Comics – Panini)

Tras la lectura del primer volumen de Predator de su nueva etapa en Marvel Comics, me he venido arriba y me animé también con el comic de Alien que Panini publicó el año pasado, obra del escritor Phillip Kennedy Johnson, dibujos del valenciano Salvador Larroca y color de Guru-eFX. Y no me ha gustado.

PUNTUACIÓN: 4/10

¡Alien, el gran icono del cine de terror, llega Marvel, de la mano de Phillip Kennedy Johnson (Superman) y Salvador Larroca (El Invencible Iron Man)! ¡Gabriel Cruz entregó su vida a la Corporación Weyland-Yutani y, por culpa de un ataque alienígena al que sobrevivió a duras penas, a punto estuvo de entregarla literalmente! Cruz, que se jubiló recientemente, está intentando retomar su relación con su hijo, al que abandonó, con la ayuda de un amigo; un androide modelo Bishop. Pero su regreso a la vida civil va a ser complicado, ¡puesto que va a toparse de nuevo con los mortíferos xenomorfos! 

Este volumen en tapa dura de Panini incluye Alien 1-6 USA.

Phillip Kennedy Johnson (Iowa, 1978) es uno de los escritores on-fire de la última hornada. Militar y músico además de escritor, fue nominado al Premio Eisner. Su trabajo en la industria del cómic se ha publicado en editoriales como BOOM! Studios, Archaia, Scout Comics, IDW Publishing, Aftershock, Marvel y DC Comics. Entre sus creaciones destaca las series The Last God, publicada bajo el sello Black Label de DC, Last Sons of America, Warlords of Appalachia, Smoketown y 007:, entre otras. En los últimos tiempos ha compaginado etapas en SUPERMAN y Action Comics en DC Comics con este trabajo de Alien en Marvel.

Salvador Larroca (Valencia, 1964) es uno de los dibujantes españoles más veteranos trabajando para Marvel Comics. Como Carlos Pacheco, empezó su carrera profesional trabajando para Marvel U.K., publicando en 1992 Dark Angel y Death´s Head. Tras dar el salto a Estados Unidos, dibujó unos números de Flash tras los de Carlos Pacheco, entrando a trabajar para Marvel justo a continuación, en 1994. A partir de una etapa larga en Ghost Rider, consiguió una merecida fama de dibujante cumplidor con las fechas de entrega que podía sacar a los editores de más de un problema. En estos casi 30 años en nómina de Marvel, Larroca ha dibujado prácticamente a todos los personajes de la editorial, destacando la colección Xtreme X-Men con Chris Claremont, donde experimentó con un lápiz sin entintado, los 4 Fantásticos también con Claremont, Newuniversal con Warren Ellis o su trabajo en Iron Man con Matt Fraction, que le valió un Eisner en 2009. En los últimos años Larroca fue también dibujante en la colección de Darth Vader durante dos años, dentro del sello de Star Wars.

Entrando a valorar el comic, un primer elemento a destacar es que el comic de Predator que leí hace unos días situaba la continuidad tras lo sucedido en todas películas, por supuesto las dos películas clásicas pero también Predators (Nimród Antal, 2010) o The Predator (Shane Black, 2018). No pasa lo mismo en este comic de Alien, que marca la línea tras Aliens El Regreso (James Cameron, 1986), obviando las posteriores.

Dentro de la valoración, tengo que decir que la historia de Phillip Kennedy Johnson gana al ser leída en tomo. De hecho, estamos ante una historia más pensada para ser leída en este formato, dado que sobre todo en la dos primeras grapas no hay grandes momentos que te dejen con ganas más. Johnson plantea una historia correcta que discurre por tropos esperables del universo Alien. Cruz, un veterano militar con un trauma del pasado, intentará acercarse a un hijo al que hace años no ve. tras su jubilación Por desgracia, su hijo forma parte de un grupo radical que aprovecha las claves robadas de Cruz para entrar en el laboratorio de alta seguridad donde trabajaba. Esto por supuesto provocará el surgimiento de los Alien y una misión de rescate en la que Cruz intentará salvar a su hijo antes que la estación espacial sea destruida, mientras que a empresa Weyland-Yutani quiere recuperar el objeto de la investigación.

La historia no es ningún dechado de originalidad, pero si construye bien el misterio alrededor del trauma del pasado de Cruz. Tiene además una sorpresa en lo referido a un androide presente en la estación espacial, así como una muestra de la avaricia de la empresa para los que el objetivo vale las vidas que sean necesarias. Desde el primer momento el comic transmite que tiene el feeling adecuado que se espera en una historia de Alien. Creo que todo está razonablemente bien planteado. Y aunque no hay alardes ni enamora en ningún momento, en manos de otro dibujante hubiéramos tenido un comic entretenido con momentos impactantes y un final lógico casi inevitable bien ejecutado.

El problema de este comic es el dibujo de Salvador Larroca. Comentaba al principio que Larroca es un profesional super valorado en Marvel al que si le piden si puede entregar una grapa de 20 páginas en 5 días te dice que si y te las «dibuja». Todo editor de una empresa grande necesita solucionadores como Larroca, y en ese sentido entiendo que sus últimos encargos en Darth Vader y este de Alien son premios a su lealtad y a su dedicación de casi 30 años. Aparte de una fuente importante de ingresos con los royalties que debe cobrar por las ventas de los tomos.

Pero Larroca se ha convertido en un artista ilegible desde que decidió su estilo actual supuestamente hiper-realista copiando de frames de películas que arregla ligeramente con el photoshop, para que parezca un trabajo propio y no tracing. En este comic, Larroca copia la cara de Lance Henriksen (Bishop), pero cada vez que aparece me da un repelús tremendo. Tengo claro que Cruz y el resto de personajes están «inspirados» de actores o modelos con presencia en redes sociales, aunque no les pueda situar exactamente. Fruto de este efecto copión, tenemos algunas escenas planteadas con todas las viñetas con el mismo punto de vista, en el que los personajes hablan y se mueven, que son lo contrario a «dinámicas». Además, hay también un exceso de primeros planos de las caras de los personajes, o planos medios, que me muestran a un artista con pocas ganas de trabajar, pensando que con dibujar la cara es suficiente para hacer atractiva la historia. (Spoiler: no lo es).

Esto ya es problemático, pero no sería insalvable para disfrutar del comic si no fuera que el supuesto hiperrealismo mal entendido de Larroca provoca que el comic sea una sucesión de imágenes mal conectadas con las siguientes que provoca una sensación de acción estática y ninguna tensión o progresión dramática. Es posible que el color de guru-eFX tampoco ayude, pero en los dibujos de Larroca no hay tampoco ni el más mínimo rastro de tono de terror, ni siquiera la intención de crear momentos perturbadores. Hablando del cine, en las películas tenemos imágenes en movimiento que crean el dinamismo, el ritmo, las coreografías de acción, etc… Pero el comic tiene que plantear en una imagen el momento más icónico que mejor transmita todas esas cosas, cosa que no vas a conseguir usando de plantilla una imagen de otro medio que no funciona fuera del contexto audiovisual.

Comentaba en la reseña de Big Game 5 de Mark Millar y Pepe Larraz que el comic es ante todo un medio visual en el que la historia se cuenta en imágenes. Los buenos artistas transmiten emoción, tensión y todo el rango de emociones imaginable a partir de sus dibujos, la composición de página y el intento del artista de contar la historia de la mejor y más atractiva forma posible. Viendo los dibujos de Larroca, en serio que todo lo que me transmitía era la sensación de «trabajo de encargo» y que a Larroca le daba igual dibujar esto o cualquier otra cosa mientras le paguen, con una pasividad y una falta de interés que me llegó para mal.

Las portadas de este comic son obra de In-Hyuk Lee. Y aunque estás ilustraciones son resultonas, tampoco diría que son especialmente atractivas. Cumplen, pero sin enamorar tampoco.

Un tomo de Panini de seis grapas USA normalmente me lo leo de una sentada. Aparte que este Alien no es un tratado filosófico, tenemos una historia planteada desde la acción con xenomorfos con toques de terror psicológico en la historia de Johnson, que no consigue reflejar Larroca en sus páginas. Pues tuve que dejar el comic a mitad el primer día porque me estaba quedando dormido, y lo acabé a duras penas de leerlo al día siguiente, al ser todo lo contrario a atractivo o interesante. De hecho, tuve que hacer un esfuerzo para obligarme a leerlo y terminarlo, porque la sensación que me produjo este comic es de fail total por culpa del dibujo de Larroca.

Antes de empezar a leer este comic, aún recordando que Larroca lo dibujaba, me plantee que si este primer volumen me gustaba, seguiría con los dos volúmenes siguientes que ha publicado Panini. Tras el suplicio de este comic, intentaré mantenerme lo más alejado posible de cualquier comic que dibuje Larroca. Por supuesto, ni hablar de leer nada más de Alien, pensando que el valenciano también dibuja el segundo tomo. No cabe duda que no es para mi. Que lo disfruten sus fans.

Comparto las primeras páginas del comic:

Tener a Salvador Larroca en el dibujo hace que sea imposible disfrutar del comic en cuestión, algo que este volumen de Alien me ha recordado con dolorosa intensidad.

PUNTUACIÓN: 4/10

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Crítica de Tokyo Vice temporada 1 (HBO Max)

Aprovechando mi mes de suscripción a HBO Max aproveché para disfrutar de Tokyo Vice, serie inspirada en hechos reales que desnuda los bajos fondos de la yakuza japonesa y que viene avalada con la producción y dirección de Michael Mann.

PUNTUACIÓN: 8/10

8 episodios. Finales de los años 90. Jake Adelstein es un joven periodista norteamericano que trabaja para un importante periódico de Tokio. Bajo la supervisión de un veterano detective de la policía de la ciudad, Jake comienza a investigar el oscuro mundo de la Yakuza, la peligrosa mafia japonesa controlada por algunos de los criminales más poderosos del país. (FILMAFFINITY)

Tokyo Vice es una serie de televisión creada por J.T. Rogers basada en el libro de 2009 Tokyo Vice: An American Reporter on the Police Beat in Japan, de Jake Adelstein. Se estrenó el 7 de abril de 2022 en HBO Max y fue renovada por una segunda temporada que acaba de terminar su rodaje en Japón recientemente. El genial Michael Mann, productor ejecutivo de la serie, dirigió el episodio piloto, dejando la dirección de los otro siete episodios a Josef Kubota Wladyka (4 episodios), Hikari (2) y Alan Poul. además de J.T. Rogers escribiendo los guiones del primer y último episodio, el equipo de guionistas de la serie incluye a Karl Taro Greenfeld, Arthur Phillips, Naomi Iizuka, Adam Stein, Jessica Brickman y Brad Caleb Kane

Ansel Elgort (Baby driver, West Side Story) interpreta al protagonista Jake Adelstein, un periodista estadounidense de Missouri que se traslada a Tokio. Cuanto más se queda, más se adentra en la corrupción de los bajos fondos de Tokio, donde nadie es lo que parece. Ken Watanabe como Hiroto Katagiri, detective de la división de crimen organizado. Es una figura paterna para Adelstein que le ayuda a atravesar la delgada y a menudo precaria línea que separa la ley del crimen organizado. Rachel Keller como Samantha Porter, una expatriada americana residente en Tokio que se gana la vida trabajando en el Onyx Club del distrito de Kabukicho. Sus clientes varían desde asalariados a clientes de alto standing y yakuza. Hideaki Itō como Jin Miyamoto, un detective de la brigada antivicio que es el primer contacto de Jake en el departamento de policía.

Show Kasamatsu es Sato, un ejecutor del clan yakuza Chihara-kai que cobra dinero por protección y es el encargado de Samantha en el Club Onyx. Rinko Kikuchi como Emi Maruyama, la supervisora de Adelstein, una mezcla de varios colegas y supervisores que trabajaron con Adelstein en la vida real durante su carrera. Ella Rumpf como Polina, una inmigrante de Europa del Este, y azafata del Onyx Club con Samantha. Una mujer de buen corazón, pero ingenua, que llegó a Tokio para trabajar como modelo, pero se vio arrastrada a los bajos fondos de Kabukicho. Tomohisa Yamashita esAkira, el novio de Polina que trabaja en un club de alterne.

La cultura japonesa es algo que siempre me ha apasionado. Tener a Michael Mann en una serie de periodistas ambientada en el Japón de los años 90 mostrando los entresijos de la lucha y las relaciones entre la policía y la yakuza convertía esta serie en un visionado obligado. De hecho, como me pasó hace unas semanas con el disfrute de Warrior, casi parece que los productores pensaban en mi a la hora de producir esta serie, dado que conecta completamente con mis gustos.

Recuerdo leer hace más de 20 años que Japón era uno de los países más seguros del mundo donde casi no existían los asesinatos y la policía casi siempre detenía a los criminales. Luego descubres que la policía evitaba declarar como asesinato casi ninguna muerte para evitar investigaciones complejas, ves lo fácil que es conseguir unas estadísticas tan favorables. Y si a eso sumamos que la yakuza cedía chivos expiatorios para los casos más graves que no podían ser ocultados debajo de la alfombra, va quedando un panorama bastante desolador de una sociedad super racista y machista en las que las conexiones económicas y políticas estaban manchadas por la implicación de la yakuza, que estaba presente en casi todos los ámbitos de la sociedad.

La serie hace algo de primero de narrativa pero que funciona a las mil maravillas, al convertir a un gaijin, Jake Adelstein, en nuestros ojos mientras entra en el complejo mundo japonés. Adelstein era(es) un joven americano que viajó a Japón para conocer el idioma y la cultura y decidió quedarse, consiguiendo aprobar unas exigentes oposiciones para el puesto de aprendiz de periodista en un periódico de Tokyo. Ya desde la experiencia en el trabajo descubriremos el racismo imperante en la cultura japonesa y como empezando desde lo más pequeño va entrando poco a poco en un mundo de gran complejidad que no acaba de entender. En este aprendizaje, Jake conocerá a dos policías de formas de ser muy diferentes, primero el detective Jin Miyamoto ( Hideaki Itō) y después al detective Hiroto Katagiri, interpretado por el archiconocido Ken Watanabe.

Aunque Adelstein es el gran protagonista, en cierto sentido la serie plantea tres tramas principales, sumando a la de Jake en el periódico y trabajando en la calle la vida de Samantha Porter como señorita de compañía de un club de alterne, cuya ocupación es mantener entretenidos a los clientes para que hagan más gasto de alcohol en el club. Samantha resalta a su vez el machismo de la sociedad mientras intenta salir adelante con la vista puesta en su sueño, crear su propio club y ser ella su propia jefa. Además, también conoceremos a Sato, un joven yakuza que también está aprendiendo el oficio, y que aunque parece ser un chaval con cierta decencia, se verá metido en este mundo y paso a paso irá creciendo en fechorías criminales.

Con estos tres personajes principales tenemos un tapiz que se va construyendo alrededor de clanes yakuzas enfrentados, policías corruptos, clubes de alterne masculinos y femeninos, periódicos a los que no les interesa hacer quedar mal a nadie y empresas prestamistas que ganan más si los tenedores del préstamo se suicidan en lugar de seguir pagándolo. Estos ocho episodios me han dado justo lo que esperaba, y me encanta. De hecho, creí haber leído que esta serie sólo tenía una temporada, por lo que me llevé un gran susto al llegar al final de la temporada. Por suerte, justo a continuación descubrí que la segunda temporada acaba de ser rodada en Tokio, por lo que confío que su estreno será durante 2024.

Un elemento que me gusta mucho es que aunque la producción puede decirse que es occidental, la serie ha sido rodada prácticamente toda en japonés, lo que ayuda a darle una mayor verosimilitud y realismo. En este sentido, es una pasada ve a Ansel Elgort no solo hablando, sino también escribiendo en japonés. Al estar rodada en localizaciones japonesas la serie luce espectacular y me flipa. Otro elemento que me ha gustado de la historia es que Jake empieza teniendo una vida bastante monótona y sin sobresaltos mientras empieza a aprender el oficio en el periódico, aumentando el peligro y la complejidad a medida que avanza la serie.

Todo lo que plantea Tokyo Vice me funciona a las mil maravillas. Imagino que hay elementos dramatizados que no sucedieron así en la vida real, pero como representación estilizada de la realidad me parece una pasada. Dentro del amor por la cultura japonesa, me vuela la cabeza la cultura del alcohol que existe en Japón, y cómo estamos ante sociedades casi alcoholizadas. Además, frente a la visión romántica de Japón como tierra de samuráis y honor existe la realidad de una sociedad super racista en la que la mujer sigue estando super infravalorada. Este contraste es algo que se aprecia también en la serie, y me gusta que la serie lo muestra pero sin intención moralizante, sino simplemente para mostrar esta sociedad de la forma más realista y honesta posible.

De cara a 2024 seguro volveré a suscribirme a HBO Max un mes o dos. Por ejemplo cuando se estrene la segunda temporada de La Casa del Dragón. Espero que para entonces se haya estrenado la continuación de Tokyo Vice, porque no me lo pienso perder.

Comparto el trailer de esta primera temporada:

He disfrutado muchísimo con esta primera temporada de Tokyo Vice. A ver si podemos disfrutar de la segunda en 2024.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Noche de paz de John Woo

El maestro del cine de acción John Woo ha vuelto al cine comercial americano con Noche de paz, película con la interesante premisa de tener a un protagonista (Joel Kinnaman) y una película sin diálogos.

PUNTUACIÓN: 7/10

Nochebuena. Un padre atormentado (Joel Kinnaman) es testigo de la muerte de su hijo cuando éste queda atrapado en un fuego cruzado entre bandas. Roto de dolor y sin voz, debido a una herida profunda que afecta sus cuerdas vocales, decidirá someterse a un estricto entrenamiento para vengar su muerte.

John Woo (Cantón, China, 1946) es un director clave en la revolución estética y visual del cine de acción de los años 90. Sus película hongkonesas A Better Tomorrow (1986), The Killer (1989) y Hard boiled (1992) entre otras marcaron un antes y un después en el cine comercial de acción. Woo aplicó la lógica del cine de artes marciales en películas de pistoleros y asesinos, creando momentos rompedores nunca antes vistos. Matrix de las hermanas Wachowski o más recientemente la saga de John Wick no se explican sin la influencia de director afincado en Hong Kong.

Woo dió el salto a Estados Unidos con suerte dispar, empezando por Blanco humano (1993), película para lucimiento de Jean Claude Van-Damme en la que empezó a conocer el significado del concepto de «interferencia de los productores». Broken arrow (1996), Face/Off (1997), y sobre todo Misión Imposible 2 (2000) convirtieron a Woo en un conocido del gran público. Sin embargo, los fracasos de Windtalkers (2002) y Paycheck (2003) hicieron que Woo volviera al cine asiático, dirigiendo entre otras la épica película El acantilado rojo Partes 1 y 2 (2008-2009). Noche de paz, (Silent night en el original), marca el retorno de Woo al cine comercial americano.

Noche de paz es una película de 104 minutos producida por Lionsgate, productores de la saga de John Wick, con un presupuesto orientativo de 40 millones, que ha sido rodada en México D.F. La película cuenta con guion de Robert Archer Lynn, fotografía de Sharone Meir, montaje de Zach Staenberg y música de Marco Beltrami. El principal atractivo de la película es, además de volver a disfrutar de una película de Woo, su premisa de una película sin diálogos, lo que puede ser una genialidad o la clave de un fracaso.

Joel Kinnaman es el gran protagonista de la película, interpretando a Brian Godluck, un padre que tras la muerte de su hijo buscará venganza. Un argumento 100% Punisher. Scott Mescudi como el detective Dennis Vassel, Harold Torres como Playa y Catalina Sandino Moreno como Saya Godluck completarían el reparto en sus papeles principales.

Plantear una película sin diálogos es o una premisa genial para ver algo diferente en el género de la acción, o una idea fallida que no funciona en pantalla. Y me alegra poder decir que la película SI funciona y nos da un entretenimiento estupendo para todos los fans del cine de acción. El primer éxito está en las estupendas interpretaciones de Joel Kinnaman y Catalina Sandino Moreno como el joven matrimonio traumatizado por la muerte de su hijo por culpa de las bandas de (se supone) Los Ángeles. Dada la limitación que provoca la premisa, Noche de Paz se apoya en una perfecta expresividad de ambos, que transmiten todo el dolor que sienten sin necesidad de articularlo con palabras.

La película plantea una historia relativamente trillada de muerte de un familiar, recuperación del protagonista, entrenamiento y misión de venganza. Sin embargo, el montaje ayuda a cambiar en parte la percepción, amplificando la sensación de frenesí primero y de cuenta atrás inevitable en la parte final. Kinnaman se convierte en un omnipresente protagonista y gracias a su carisma y a su buen trabajo la película sale adelante y merece ser vista, aparte del hecho de tener a John Woo dirigiendo.

Porque hablamos de John Woo. Y eso provocó que mis expectativas estuvieran por todo lo alto. Y en realidad, tengo que decir que aunque la película está bien igual ese hype ha jugado en mi contra. En primer lugar porque hay menos escenas de acción de las que pensaba que habrían. Y frente a las clásicas flipadas a cámara lenta de Woo que yo esperaba, me he encontrado con una acción JohnWickizada, por decirlo de alguna manera, con tiroteos en primerísimo plano casi cuerpo a cuerpo en escaleras que ascienden. Y hay varios momentazos super chulos, pero a la vez está muy «pegada a la tierra», frente a las flipadas más locas a las que Woo nos acostumbró durante tantos años.

Si tengo que poner un pero, diría que esta sensación igual no tan buena vino porque la sala donde vi la película en los Cines Cinesa de Castellón no la proyectó bien, al verse todo excesivamente oscuro. Como si la bombilla de proyección estuviera excesivamente usada y hubiera perdido potencia. El no acabar de ver bien lo que estaba pasando, como si hubiera un velo sobre la pantalla, seguro fue un bajón. Pero dentro de que esto es así, también es cierto que la planificación de planos sobre todo en los tiroteos evita planos excesivamente generales, metiendo la cámara en medio de la acción, de forma que hay mucho frenesí pero igual la acción se resiente un poco.

Comentaba antes sobre que la historia era una típica venganza made in Punisher. Pero en realidad este personaje NO es el puto amo, sino una persona normal que en un año tiene que recuperarse de sus graves heridas iniciales, ponerse en forma y aprender el oficio de asesino, algo en lo que desde el primer momento ves que no es lo suyo, al cometer errores que a la larga pueden resultar mortales. Esta idea que este hombre no es para nada un John Wick en realidad es algo que agradezco, porque es también lo que hace que esta película tenga cosas diferentes además de la propia premisa silenciosa. Por cierto, Noche de Paz se une a la gran tradición de películas navideñas de acción.

En la sala en la que estuve el viernes casi no había público el viernes, a lo que hay que sumar que Noche de Paz sólo se ha estrenado en uno de los dos cines de Castellón. Eso me sugiere que la recaudación de la película va a ser bastante floja. Una pena, porque me parece un pecado que John Woo estrene una película y los amantes del cine de acción no vayan en masa al cine a verla. Igual es que la promoción ha sido mínima y mucha gente ni se enteró que esta película se ha estrenado. Aunque reconozco que no me ha volado la cabeza, creo que es una buena película y la recomiendo.

Comparto el trailer de la película:

Noche de paz es una buena premisa que hará disfrutar a los amantes del cine de acción. Siempre claro, que entren en la premisa y se animen a verla, cosa que parece que no ha pasado. Espero que en el streming encuentre una segunda vida que parece que no va a tener en las salas de cine.

PUNTUACIÓN:7/10

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Crítica de Batman Off-World 1 (de 6) de Jason Aaron y Dough Mahnke (DC Comics)

Tenía cierta curiosidad por leer Batman Off-World, el primer comic de Jason Aaron en DC Comics, que plantea una historia diferente para el Caballero Oscuro al sacarle fuera de su zona de confort de Gotham, con dibujo del veterano Dough Mahnke, entintado de Jaime Mendoza y color de David Baron. Hoy comparto mis impresiones de la lectura de la primera grapa de esta historia en seis partes.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Una noche rutinaria en Gotham City para un joven Batman resulta ser cualquier cosa menos rutinaria cuando el luchador contra el crimen se enfrenta a un tipo de enemigo al que nunca antes se había enfrentado: ¡uno de más allá de las estrellas! Un universo de posibles amenazas alienígenas lleva a Batman a tomar una arriesgada decisión: aventurarse solo en los confines del cosmos por primera vez, ¡donde el Caballero Oscuro se enfrentará a la lucha de su vida!

Jason Aaron, guionista superestrella, nos ofrece su primera historia de Batman, en colaboración con Doug Mahnke, artista de gran éxito, en un relato único y brutal.

«Me enamoré de los cómics gracias a DC», explica Aaron a IGN. «Los primeros libros que mi joven e imberbe yo cogió de la estantería de un supermercado fueron los New Teen Titans, World’s Finest y Batman. Libros que abrieron la puerta a un universo de historias que literalmente cambiarían el curso de mi vida. Así que es un gran honor y una gran emoción que por fin pueda hacer mi debut como escritor de DC, con una historia de Batman que lleva a un joven Caballero Oscuro en su primer viaje a los lejanos y maravillosos confines del cosmos de DC».

Aparte de una historia corta de Lobezno, el primer comic publicado de Jason Aaron fue el estupendo The Other Side, una historia ambientada en la guerra de Vietnam contada bajo el punto de vista de un soldado americano y de uno norcoreano. Aunque el comic fue editado por DC Comics, en realidad estaba dentro de su sello Vertigo, al igual que esa maravilla que es Scalped. Así que DC Comics y Aaron tienen razón al vender que estamos ante el primer trabajo superheróico de Aaron para ellos tras casi más de 10 años trabajando en exclusiva para Marvel en lo referido a comics de encargo. Y la verdad es que la primera impresión cuando anunciaron la sinopsis fue de extrañeza, al plantear Aaron un comic en el que saca a Batman de su típico escenario de Gotham para lanzarle al espacio por un motivo no aclarado. En positivo, siempre está bien que un autor piense en la forma de contar algo diferente con un personaje que ha tenido cientos (miles) de aventuras en sus 85 años de vida y que a veces parece que ya se ha contado todo lo que se podía contar del personaje sin repetirse una y otra vez. Por otro lado, viendo el vaso medio vacío, estaba por ver si «diferente» era sinónimo de «mejor», o si estábamos ante una idea fallida.

En el apartado gráfico, el comic luce estupendo gracias al buen hacer del dibujante Dough Mahnke, con entintado de Jaime Mendoza y color de David Baron. Mahnke es un veterano con amplísima experiencia en DC, y su representación de razas alienígenas siempre ha sido excelente, con unos seres que transmiten una buena sensación de peligro. Además, es un artista que sabe crear momentos super potentes, como podemos disfrutar en esta primera grapa con las presentaciones de Batman y de Ione de Tamarán. Además, su estilo de dibujo añade un toque «macarra» que clave el espíritu de la historia de Aaron y le va perfecto a este comic. Mahnke ya había dibujado a Batman en otras ocasiones, y desde la primera página queda claro que el dibujo de este comic va a ser uno de los pluses que animen a la compra y la lectura de esta serie.

En lo referido a la historia de Aaron, lo primero a comentar es que esta grapa me deja la sensación que se trata de una colección que será mejor leída de un tirón cuando salga el tomo. Aaron sitúa Off-World en un momento pasado en el que Bruce Wayne lleva apenas un año como Batman, por lo que podemos decir que se encuentra aún en formación, no siendo el puto-amo que es en la actualidad. Aunque estoy seguro que todo quedará perfectamente justificado al final, en esta primera grapa no han llegado a quedar claro los motivos por los que Batman decide viajar al espacio y en concreto a esa nave, dentro que por supuesto hablamos de convertirse en aún más duro de lo que es, dado que se sugiere que ha tenido problemas con un alien llegado a Gotham. Además, tampoco diría que el cliffhanger haya sido demasiado potente, y no me ha dejado con la necesidad de saber cómo continúa la historia. Y como digo, no tengo duda que la lectura me gustará cuando esté completa, pero este arranque diría que ha sido correcto sin más.

Aaron plantea una buena voz en off de Batman en la que expone que los aliens no saben quien es y por tanto no le temen… aún. Para ser la primera vez que escribe al personaje, diría que Aaron ha sabido encontrar la voz adecuada para Bruce Wayne / Batman, y creo que nos tiene guardados para próximos meses numerosos momentazos para Batman a medida que se endurezca en esa nave prisión. Sin embargo, dentro que no puede decir que nada esté mal en este comic, no consiguió quitarme la sensación de historia «extraña» que no se siente con el feeling que se espera en un comic de Batman.

Aaron comenta que busca recuperar las sensaciones que tenía de niño leyendo Batman. Él nació en 1973, por lo que puede decirse que es de mi quinta. Pero me queda la duda de si esos comics eran de los años 70 con Len Wein, Dennis O’Neil, Gerry Conway, Neal Adams, Marshall Rogers, José-Luis García López, etc… con lo que yo crecí, o hablamos de los comic previos de los años 50-60, donde las historias eran más extravagantes, por buscar un calificativo adecuado. Y con este primer número diría que busca actualizar precisamente esas historias más antiguas que con ojos de 2023 probablemente han envejecido realmente mal. Le deseo suerte, aunque como comentaba antes creo que me merece más la pena esperarme y leer la historia de un tirón. De hecho, no siendo mal comic, que no me deje la necesidad de leer el comic mes a mes si es sin duda una decepción pensando que Aaron es uno de mis guionistas favoritos.

Comparto algunas páginas del comic:

Batman: Off-World no es un mal comic bajo ningún punto de vista, pero me deja la sensación que será mejor leerlo cuando esté completo, frente a la lectura mensual grapa a grapa.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de La edad de oro de James Robinson y Paul Smith (Ediciones Zinco)

Gracias a mi amigo Marcos del podcast Tomando un chiriflús he recuperado los comics básicos del genial dibujante Paul Smith, empezando con La edad de oro, el maravilloso comic de 1993-94 realizado con el escritor James Robinson y el color de Richard Ory, que yo tengo en la primera edición española publicada por Ediciones Zinco en 1994

PUNTUACIÓN: 8.5/10

En la Edad de Oro de la década de 1940 surgieron extraordinarios hombres y mujeres con unas habilidades excepcionales, dispuestos a defender la retaguardia, y sus máscaras y trajes fueron un faro de esperanza para una nación atribulada. Flash, Green Lantern, Hawkman, Starman, el Átomo, Liberty Belle y muchos otros… esos superhéroes contestaron a la llamada a las armas de América, formando la Sociedad de la Justicia de América.

Pero la guerra terminó, y la necesidad de héroes terminó con ella. A medida que menguaba su importancia, estos campeones intentaron regresar a sus vidas, pero se encontraron con que eran vistos con sospecha y miedo, incluso por su propio Gobierno. Un nuevo héroe llamado Dynaman ha capturado la atención del público, apoyado por políticos que quieren promover los ideales fascistas del gobierno de la era McCarthy. Pero cuando queda claro que la agenda y los orígenes de Dynaman son más oscuros de lo que nadie podía haber imaginado, solo los justicieros de la Edad de Oro podrán detenerle.

Los aclamados creadores James Robinson (Starman) y Paul Smith (The Uncanny X-Men, Nexus) hacen historia y redefinen una era en esta historia clásica dentro del sello Elseworld (Otros Mundos). La edad de oro es una miniserie de cuatro números editada en el formato prestigio de 48 páginas por tomo.

James Dale Robinson (Mánchester, 1963) es uno de los grandes escritores de la década de los 90. Robinson debutó como escritor en 1989 con la novela gráfica London’s Dark, ilustrada por Paul Johnson. Colaboró en diversas antologías, como «Grendel: Devil’s Whisper», antes de llegar al mercado estadounidense con varias series de Terminator para Dark Horse. Entre 1993-94, Robinson escribió la serie limitada The Golden Age para DC Comics con dibujo de Paul Smith, que, a pesar de ser una historia de Elseworlds, estableció gran parte de la historia que más tarde utilizaría en su obra más conocida, Starman, co-creada junto a Tony Harris. En 1997, el trabajo de Robinson en este título le valió un premio Eisner a la «Mejor historia seriada». Además de Starman, en esa época Robinson colaboró en Batman: Legends of the Dark Knight, en una miniserie de Vigilante y el spin-of The Sandman, Witchcraft, para Vertigo.

En Image, Robinson escribió una breve pero estupenda etapa en Wildcats (1994-95) que amplió la mitología del equipo y lanzó la serie de creación propia Leave It to Chance (1996-2002) con el artista Paul Smith, que les valió otros dos premios Eisner en 1997, a la «Mejor serie nueva» y al «Mejor título para lectores más jóvenes». En Marvel trabajó como guionista en varios títulos de Marvel, como Cable y Generation X. En 1999, Robinson y su compañero David S. Goyer encabezaron el regreso del equipo de superhéroes de la Edad de Oro, la Sociedad de la Justicia de América, al Universo DC.

Robinson escribió el guion para la película directa a vídeo Firearm (1993), basado en el cómic creado por él publicado por Malibu. A finales de los 90, Robinson y David S. Goyer escribieron un borrador no utilizado para la entonces inminente película Freddy contra Jason. El trabajo más conocido de Robinson como guionista es la adaptación de 2003 de The League of Extraordinary Gentlemen, que causó una enorme controversia entre los fans de la obra original por los numerosos cambios que se realizaron. Tras varios años alejado de los comics, Robinson volvió a la industria en 2006, trabajando en numerosos comics de DC y Marvel, pero sin el brillo de sus primeros trabajos.

Paul Smith (Kansas City, 1953) comenzó su carrera como dibujante de animación en la película de Ralph Bakshi El Señor de los Anillos. A principios de la década de 1980 colaboró en diversos títulos de Marvel Comics, como Marvel Fanfare #4 (septiembre de 1982). Se convirtió en el dibujante regular de Doctor Strange a partir del número 56 (diciembre de 1982), pero lo abandonó tras sólo dos números para poder trabajar en The Uncanny X-Men. Su etapa en la serie duró desde el número 165 al 175, diseñando el look punk para Tormenta, que debutó en Uncanny X-Men 173 (octubre de 1983). Unos meses después de abandonar The Uncanny X-Men, Smith volvió como dibujante regular de Doctor Strange. Trabajó en esa serie desde el número 65 hasta el 73, dibujando siete de esos números. Smith trabajó brevemente en el spin-off de X-Men X-Factor. Otros de sus trabajos son The Golden Age (1993) y el cómic para jóvenes Leave It to Chance (1996-2002), ambos en colaboración con el escritor James Robinson. Smith también ha colaborado en varios títulos de First Comics, como American Flagg, Nexus y GrimJack.

Muchas cosas interesantes que comentar de La edad de oro. En la actualidad hay bastante unanimidad sobre que es uno de los mejores comics editados por la DC Comics de los años 90. Pero en ese momento de los años 90, James Robinson era un novato con muy poca experiencia previa en el mainstream americano. Es verdad que la novela gráfica London’s Dark recibió buenas críticas y las miniseries de Terminator en Dark Horse son super entretenidas, pero de alguna manera DC estaba apostando por un escritor poco o nada conocido. Por contra, Paul Smith era un dibujante super estrella en Estados Unidos tras su etapa en Patrulla-X que hubiera podido dibujar lo que hubiera querido en DC. Que decidiera unirse a Robinson para crear este Elseworlds fuera de continuidad resultó una feliz coincidencia para los lectores.

La edad de oro es un comic Elseworlds, sello de DC planteado para permitir contar historias fuera de la continuidad, dando mayor a los autores. Gotham by Gaslight (1989) de Brian Augustyn y dibujado por Mike Mignola, que presentaba una versión de la Edad Victoriana del superhéroe a la caza de Jack el Destripador, fue el primer comic considerado Elseworlds, aunque en realidad en ese momento no existía esa denominación. De hecho, fue el éxito de este comic lo que llevó a la creación del sello Elseworlds, pasando este título a ser declarado retroactivamente la primera historia Elseworlds. El primer comic en llevar el logotipo de Elseworlds fue Batman: Holy Terror en 1991, escrito por Alan Brennert e ilustrado por Norm Breyfogle, y ese mismo año también se publicó Batman: Red Blood de Doug Moench y Kelley Jones.

Tras unos primeros años dominados por Batman, La edad de oro cambió lo que hasta ese momento era la línea Elseworlds. En lugar de contar una historia alternativa del héroe en cuestión ambientada en una situación diferente a la habitual, La Edad de oro es una narración de una versión alternativo del pasado del Universo DC y el nacimiento de la Silver Age. De hecho, si no fuera por las numerosas muertes que tendremos en estas páginas, el comic podría perfectamente haber estado en continuidad. La edad de oro es un comic maravilloso que tuvo una gran influencia en la DC de la segunda década de los 90 y primeros 2000, por ejemplo por el retorno de la JSA a la continuidad de DC, realizada por el propio Robinson con David Goyer, a los que se les unió un joven Geoff Johns. Sin embargo, diría que en la última década ha quedado un tanto opacado no tanto por la indudable calidad de este comic, sino por el éxito arrollador que DC: La Nueva Frontera de Darwyn Cooke cosechó entre el fandom y la crítica comiquera, con una historia que es de alguna manera idéntica, al contar otra versión de la Golden Age.

James Robinson plantea la historia para realizar una crítica hacia el McCarthismo y la caza de brujas que se produjo en los años 50, aunque curiosamente esta historia está ambientada en los años previos, casi como si Robinson realice una precuela de esos hechos históricos además de contar una historia de superhéroes.

Robinson plantea una historia con mucho texto que implica una lectura interesante y larga. Esa podría ser una importante diferencia respecto a comics editados en los últimos años. En La edad dorada Robinson utiliza la voz en off como narrador de la historia, empezando por la explicación del periodo justo tras finalizar la 2ª Guerra Mundial. Junto a esto, el comic alterna otros narradores, como la voz de los noticieros que informaban de las últimas noticias, así como los pensamientos de algunos de los protagonistas. En especial Johnny Chambers, el antiguo velocista Johnny Quick, un cineasta que empieza la historia intentando terminar un documental sobre la desaparición de los héroes, y que nos dará otros detalles fundamentales, como el motivo real por el que los superhéroes no participaron en la guerra. Chambers es de alguna manera el hilo conductor de la historia, aunque en otros momentos estemos en la cabeza de Ted Knight (Starman), Rex Tyler (Hourman) y, sobre todo, Paul Kirk (Manhunter), el héroe amnésico cuya persecución iniciará de alguna manera el thriller y nos mostrará que algo anda mal en la teórica utopía que los los Estados Unidos de posguerra. Que estos tres héroes tengan problemas mentales también es otro elemento que resalta que estamos ante personas de carne, hueso y debilidades. Un detalle muy deudor de Watchmen, en mi opinión.

Junto a Manhunter, el comic narra el ascenso de Tex Thompson, antes conocido como el Americommando y Mr. America, que regresa de Europa como héroe de guerra y aprovecha su fama para iniciar una carrera política que le lleva ser elegido senador. Su ascenso al poder le llevará a formar su propio grupo de superseres que llene el hueco dejado por la retirada de la JSA y la All-Star Squadron. El grupo de Thompson estará formado por Robotman, que es cada vez más robot y menos hombre, el Átomo y Johnny Thunder, jóvenes que buscan un lugar al que pertenecer. Además, Dan el Dyna-Mite (Daniel Dunbar), aceptará ser sometido a unos experimentos que le convertirán en un superhombre a nivel de Superman (que no aparece en este comic tras ser reiniciado por John Byrne en 1986 y establecer que no estuvo presente en los años 40-50). La sensación que Thompson esconde un oscuro secreto es algo que nos acompaña en todo el comic, hasta que conocemos este secreto y su conexión con la amnesia de Manhunter en las últimas páginas del tercer número, que prepara el terreno para el climax final del último número.

Al ser una historia crepuscular de la JSA y el All-star Aquadron, por estas páginas aparecerán muchos superhéroes, de los cuales los que tienen relevancia son Linterna Verde (Alan Scott) y Liberty Belle, que se convertirá en la inesperada y justa protagonista en el climax final. Junto a ellos, Tarántula, el Capitán Triunfo (Lance Gallant), Bob Daley alias Fatman, Hawkman, el Capitán Cometa, Human Bomb, Sportsmaster, Doll Man, Red Bee y el Doctor Mid-Nite también estará presentes, aunque algunos de ellos sean apenas cameos en el climax final.

Releyendo el comic me queda la sensación de historia bien hilada que se construye a fuego lento sin apenas escenas de acción en los tres primeros números, nada que ver con lo que se espera de un comic de super-héroes. Este ritmo pausado sin cliffhangers potentes en los primeros números son elementos que también marcan que estamos en un comic creado hace 30 años, cosa que a mi no me ha desagradado, pero a la vez tampoco me ha flipado. En este sentido, tener números prestigio con 45 páginas cada uno permitió a Robinson plantear este ritmo diferente al de las grapas tradicionales, no estando constreñido con la obligación de plantear una escena de acción cada 15-20 páginas, al poder contar la historia como él prefiriera.

Un aspecto que con ojos actuales no me acaba de funcionar sería el papel que Robinson plantea para algunos personajes, por ejemplo para Ted Knight, que es más bien muy escaso. Al ser un Elseworlds fuera de continuidad, Robinson tenía vía libre para hacer lo que quisiera. En el climax final el villano realiza una masacre antes de ser detenido, matando a numerosos héroes que prácticamente no habían aparecido y por tanto no han creado ningún vínculo emocional con el lector (otra cosa es la conexión que cada lector tuviera con ellos), siendo poco menos que carne de cañón. Carter Hall (Hawkman) al menos acababa de aparecer en el tercer número, pero resulta super insuficiente para que funcione o impacte como debería. Este sería mi principal problema con la historia de Robinson, dentro que es un comic que disfruto mucho siempre que lo leo. Y cuyo final positivo deja una sensación satisfactoria estupenda, al plantear el final de una época y el comienzo de la siguiente (la Silver Age), que tendrá sus propios héroes.

Si la historia está bien, lo que sigue luciendo espectacular es el dibujo de Paul Smith, con el color de Richard Ory. El estilo minimalista de Smith es perfecto para este comic que por la propia premisa y protagonistas debe tener un feeling retro. Al igual que Darwyn Cooke en La última frontera, Paul Smith parece que ha nacido para dibujar a estos personajes y este momento temporal post Segunda Guerra Mundial. Los edificios, vehículos, trajes, etc,,, todo luce casi salido de un documental de la época. De hecho, el color de Ory ayuda a diferenciar claramente los diferentes elementos, consiguiendo que la lectura sea fluida y nunca te pierdas a pesar de la gran cantidad de personajes que van entrando y saliendo en la historia, dada la naturaleza coral planteada por Robinson.

En un momento en el que el comic de superhéroes estaba plagado de líneas cinéticas y colores por ordenador super impactantes, leer La edad de oro fue y sigue siendo un remanso de paz. Smith es un narrador extraordinario, y es un maestro colocando siempre las líneas justas para mostrar la acción de la forma más clara y elegante posible. Ni una más ni una menos. De igual forma, los colores planos de alguna manera ayudan también a transmitir el tono atemporal que necesitaba el comic, de forma que gráficamente el comic sigue luciendo una pasada.

El trabajo de Smith de caracterización de los héroes, aunque apenas llevan sus uniformes, me parece soberbio. Son de hecho la versión más icónica y reconocible. Pero incluso mejor está a la hora de dibujar a las personas debajo del antifaz, con protagonistas reconocibles de principio a fin que transmiten el dolor emocional que sientes en su interior. Y aunque como decía el comic evita las peleas de «pijameo», el climax final con el combate de todos los héroes contra el villano está super bien planteada, con varios momentos super impactantes.

En muchas ocasiones he comentado que un mal dibujo arruina un buen comic. En el caso de La edad de oro, el arte de Smith eleva aún más el estupendo guion de Robinson, haciendo que un comic notable se convierta en clásico.

En resumen, La edad de oro es uno de esos comics que todo fan de los comics de DC Comics debería leer al menos una vez en la vida. Y desde luego, tenerlo en casa, sea en la edición que sea.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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