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Crítica de Aliens vs Avengers 1-4 de Jonathan Hickman y Esad Ribic (Marvel Comics)

En Septiembre de 2024 leí el primer número de la miniserie Aliens vs Avengers de Jonathan Hickman, Esad Ribic y el colorista Ive Svorcina. Nueve meses después pude leer el cuarto y último número.

PUNTUACIÓN: 7/10

¡LOS ALIENS Y LOS VENGADORES SE ENFRENTAN!

Todo ha llevado a esto: ¡Los Xenomorfos llegan a la Tierra! El organismo perfecto se encuentra con un planeta de superhumanos. ¿Quién será el primero en caer? ¡Los legendarios colaboradores Jonathan Hickman y Esad Ribić se sueltan en esta epopeya en cuatro partes imperdible tanto para los fans de Marvel como para los de Alien!

Cuando leí el primer número hace 9 meses, reconozco que una de las cosas que me hizo entrar en la historia de Hickman fue saber que estábamos en un What if? fuera de la continuidad normal del Universo Marvel. Tener una historia de aliens y que no muriera ningún personaje podría parecer imposible, y Hickman no se anda con chiquitas.

Una historia casi esperable de aliens implicaría una incursión de una reina en territorio marvelita, similar a lo que vimos en el ya clásico WildC.A.T.s/Aliens de Warren Ellis, con el que el escritor inglés aprovechó para cargarse a Stormwatch dejando el camino abierto para la creación de The Authority. Desde cierto punto de vista, la historia de Ellis era «pequeña» y contenida. Sin embargo, Hickman siendo Hickman plantea una historia con la destrucción de todo el multiverso Marvel. Es todo lo contrario a contenido que se pueda imaginar.

Me llama mucho la atención de este comic que Hickman plantee una historia tan poco «reader-friendly». Es imprescindible hacer visto las ultimas películas de Ridley Scott y conocer a los Arquitectos y a los robots que se rebelan contra sus creadores humanos para entender qué está pasando. Y al mismo tiempo, en un mundo futuro en el que los héroes del universo Marvel son ancianos, tampoco plantea una explicación que haga más sencillo el «quien es quien» dentro de la colección. De hecho, aunque el comic por motivos de marketing se ha llamado «Alien vs Avengers», el título más correcto hubiera sido «Alien vs Universo Marvel» debido a la importancia en la historia de Miles Morales, Bruce Banner o los mutantes de Krakoa. (Un inciso curioso, porque aunque la Era de Krakoa hace más de un año que terminó en el Universo Marvel 616, para Hickman «su» isla de Krakoa y sus mutantes siguen vivos en esta historia. Al menos, al comienzo, luego ya veremos). Pensando que el objetivo de Marvel es vender este tomo en FNACs y en general en librería generalistas a un publico no comiquero, me da que estos lectores ocasionales se vayan a ver completamente perdidos cuando empiecen a leer este comic. Empezando por no saber quien es esa mujer llamada Valeria que viste de blanco y parece tener una conexión con los 4 Fantásticos.

Hickman se pone en modo cósmico y pone el destino del multiverso en juego por la amenaza de los aliens pero sobre todo, de los seres superiores que les han lanzado contra los mundos habitados de la vertiente galáctica del Universo Marvel. Y lamento decir que a pesar de la batalla final en la superficie de Marte, el comic no deja una sensación de historia cerrada de forma satisfactoria, sino de ser un primer capítulo de una historia que no creo que vaya a publicarse. Reconozco que no he conectado con la forma de terminar la historia Hickman. Lo cual empieza a ser una constante, dicho no para bien. En ese sentido, que uno de los personajes que menos me gustan del Universo Marvel como es Mister Siniestro tenga un papel clave en este climax final, puede explicar el hecho que no haya conectado con lo que pasaba.

El comic es el que es y hay aceptarlo, pero en realidad no me acabo e creer la premisa de que 4 reinas podrían destruir el planeta Tierra y aniquilar a todos sus habitantes, superhéroes incluidos. Es necesaria una gran suspensión de credulidad para entrar en la historia, y a pesar de la forma en que la plantea Hickman, a mí no me funciona. Porque solo Doctor Muerte y Doctor Extraño ya serían suficientes para detener una infestación alien. Por no hablar del uso de arsenal nuclear para arrasar los nidos de las reinas alien.

Dejando a un lado este detalle, es muy llamativo el tono nihilista y sin esperanza de Hickman. Incluso con la llegada de los wakandianos cuando lo hacen. Hickman hace que varios héroes aparezcan en la historia únicamente para morir, una vez han cumplido su parte en el engranaje narrativo. Esto es super característico de Hickman. Eso lo vemos con Valeria Richards, con Bruce Banner e incluso con Tony Stark. Incluso en el caso de un T’Challa mostrado como el «puto amo», es difícil llegar a conectar o empatizar con ninguno de los protagonistas, y diría que es porque Hickman no quiere que lo hagas.

El apartado artístico viene de la mano del dibujante Esad Ribic y su colaborador habitual Ive Svorcina en el color. Ribic tiene manga ancha para ponerse en el modo más épico posible con cada una de las muertes de los héroes clásicos del Universo Marvel, así como con las apariciones de personajes creados por Ridley Scott en sus últimas películas, como son los arquitectos que dieron comienzo a las vida en la Tierra y crearon a los Aliens (según la continuidad cinematográfica).

El color de Svorcina es súper característico y separa a este comic de la estética esperable de un comic Marvel, consiguiendo que luzca como algo especial. El color ayuda a transmitir una sensación atemporal en un comic que en realidad es un What if? ambientado en un futuro indeterminado.

Sin embargo, tengo que reconocer que no he conectado en muchos momentos con el dibujo de Ribic. Tengo claro que globalmente realiza un buen trabajo. Su estilo genera imágenes super potentes pero también demasiado estáticas en la mayoría de los casos. Esta parte es conocida. Lo que me ha sorprendido para mal es que en este What if? situado en el futuro del Universo Marvel, todos los protagonistas aparecen FEOS. Y que sean ancianos no es una excusa, podría haber dibujado personas mayores y que parecieran poderosos e icónicos. Pero con la excepción de Black Panther, todos los demás personajes aparecen con una luz muy poco favorecedora. Y es algo que me deja bastante perplejo, la verdad.

La idea de la reina alien evolucionada con los poderes de los mutantes de Krakoa por la acción de Mr. Siniestro, parece una continuación lógica de algunas de su tramas mutantes, y en este caso si creo que el diseño de Ribic es super acertado. Sin embargo el combate del climax final sufre por culpa de unas imágenes demasiado estáticas.

Como digo, no siendo mal dibujo, se me queda un pequeño debe pensando que pensaba que este comic me iba a gustar más de lo que lo ha hecho.

Por supuesto, una parte importante del disfrute o no de este comic viene condicionado por su lamentable periodicidad en la edición ISA. Ya fue malo que Marvel publicara este comic semanas después del estreno de la estupenda Alien: Romulus de Fede Álvarez. Eso seguro que restó venta de montones de posibles clientes potenciales que después de ver la película se pasaron a comprar comics de Aliens a precios razonables, aparte de los Omnibuses recopilatorios, y no tuvieran este comic a la venta.

Los cuatro números de esta miniserie se publicaron a final de agosto de 2024 el primero, el segundo a principio de noviembre (con dos meses de diferencia). En febrero de 2025 salió el tercero (tres meses de diferencia), y el último número se acaba de publicar en junio, con CUATRO meses de diferencia respecto al anterior. Esta periodicidad es demencial, y no me extrañaría que más de uno haya dejada colgada la serie al no saber cuando salía el siguiente número.

Y como comentaba en mi reseña del primer número, esto no es culpa de Esad Ribic, sino de un staff editorial que no ha hecho su trabajo correctamente. Marvel tendría que haber trabajado con la suficiente antelación para haber garantizado que Ribic tenía tiempo para entregar su mejor trabajo y después plantear su solicitación para que esta miniserie se publicara mensualmente. Que no haya sido así es un desastre editorial alucinante. Y no se si Marvel estaba desesperada por sus bajas ventas y forzaron la salida del primer número para facturar lo que fuera, pero al final la salida a trompicones de esta miniserie a acabado perjudicando a los lectores del comic.

Entiendo que para los que compren el comic en tomo, creo que Panini va a optar por esta opción en España, no van a tener este problema, al leerlo todo de un tirón. Pero para todos los que compramos grapas USA, entiendo que la sensación no será todo lo buena que debería haber sido. Y es una pena.

Este comic de Alien vs Avengers me deja la sensación que no siendo mal comic, debería haberme gustado mucho más de lo que lo ha hecho. Por supuesto debido a su periodicidad, pero también por el what if? planteado por Hickman al que le ha acompañado un Ribic no especialmente entonado.

Comparto las primeras páginas del primer número:

Aliens vs Avengers es un buen comic una vez entras en la premisa de historia fuera de continuidad. Sin embargo, reconozco y lamento no haber conectado con la propuesta gráfica de Ribic o la historia de Hickman.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Vatican City de Mark Millar y Per Berg (Dark Horse)

Vatican City es el último comic de Mark Millar en Dark Horse. Una miniserie de 3 números con una historia directa al grano con dibujo de Per Berg que reseño a continuación.

PUNTUACIÓN: 4/10

La nueva serie del autor superventas del New York Times, Mark Millar. El mundo ha sido invadido por un apocalipsis vampírico, todos los hombres, mujeres y niños han muerto excepto los dos mil turistas que se encuentran a salvo tras los muros y reliquias sagradas de la Ciudad del Vaticano. Pero cuando los vampiros se reúnen por millones en el exterior, ¿Cuánto tiempo podrán resistir? Porque los monstruos pueden esperar eternamente.

Mark Millar vuelve por sus fueros con una historia que se vende sola simplemente leyendo el argumento. Cuando Netflix compró Millarworld y contrató a Millar fue precisamente para que creara conceptos potentes como éste que es perfecto para un blockbuster palomitero. La parte de los comics ciertamente era secundaria. Una cosa que me parece curiosa del argumento publicado es que en realidad los vampiros no arrasan con todo el mundo, sino sólo con occidente. Que Rusia, China y los países asiáticos sigan con vida es una diferencia fundamental, sobre todo pensando en el final de la historia.

Vatican City es una miniserie de 3 números que empieza a tope y no levanta el pie del acelerador hasta su impactante final. Millar tiene claro que esto es una idea para un blockbuster y no pretende alargar la historia más de la cuenta. Durante el comic tendremos sorpresas impactantes, algún que otro puntazo y sobre todo una situación de humor que cambia toda la historia al plantear el último giro super loco del comic.

Millar no pretende dar profundidad a nada, dado que la importancia es el blockbuster. Dicho esto, tenemos como protagonista a Guido Cavelti, un piloto suizo que acude a una entrevista de trabajo en el Vaticano para formar parte de la Guardia Suiza del Papa. Cuando los vampiros ataquen el mundo, quedará aislado dentro del Vaticano junto a los que en ese momento se encontraban allí. Ante el horror de la situación tomará la iniciativa para intentar proteger a la gente e intentar impedir los planes de los vampiros, que pasan por excavar por debajo del terreno sagrado. Su ánimo de ayudar y proteger a dos niños huérfanos le convierte en un héroe puro alejado de los personajes amorales que suelen aparecer en los comics de Millar.

Dentro de estar ante un blockbuster palomitero, tengo que destacar para mal la poca chicha y nulo carisma que tienen los vampiros en general y el líder de los vampiros en particular. Estos vampiros son más una ola que arrasa con todo que individuos peligrosos, algo potenciado por por un deficiente apartado artístico, sobre el que comentaré a continuación. Dicho esto, me gusta la mala leche que tiene Millar en el climax del comic, y cómo los niños piensan que ha pasado una cosa cuando la realidad es otra. Como blockbuster de consumo rápido, creo que la idea de Millar cumple con su objetivo de entretenimiento y nos deja con un final estupendo.

Desde hace mucho tiempo sigo la Newsletter de Millar, en la que da información muy interesante sobre sus comics y su creación. Y como decía antes, Millar siempre ha expresado que Netflix le contrató para que desarrollara historias para películas y series de la cadena. Que luego Millar haga comics de esos conceptos es algo que es ADEMÁS del desarrollo audiovisual. De esa forma Millar creó The Magic Order, King of Spies y Space Bandits, entre otros. Primero el tratamiento audiovisual, luego el comic.

Millar ha comentado también en innumerables ocasiones que el trato con Netflix en la parte comiquera es que Millar quería que sus comics tuvieran un aspecto impresionante, por lo que Netflix tenía que invertir para poder contratar a los mejores artistas del medio. Así llegaron los Travis Charest, Frank Quitely, Oliver Coipel, Matteo Scalera, Jorge Jiménez y Pepe Larraz, entre otros. Y es cierto que durante unos años, los comics del Millarworld han sido de los mejor dibujados del medio, superando con mucho a la media de los comics de Marvel o DC.

He hecho esta introducción al apartado artístico porque la triste realidad es que parece que esto de lo que Millar siempre ha estado muy orgulloso parece que ha cambiado. La sensación que tengo es que tras Big Game con Pepe Larraz, Netflix ha reducido su presupuesto y Millar ya no puede contratar a lo mejor de lo mejor. Y eso se nota. Pasó en la miniserie Nemesis: Rogues´ Gallery dibujada por el italiano Valerio Giangiordano y lamentablemente se nota muchísimo más en Vatican City con un dibujo lamentable del dibujante Per Berg.

No había leído ningún comic previo de Per Berg. Y si puedo, no volveré a hacerlo, porque su dibujo en Vatican City no me ha gustado nada. No me ha gustado su sensación de leer viñetas que son bocetos a medio terminar, no me ha gustado su nula narrativa y tampoco unos diseños de personajes lamentables que los hace casi indistinguibles. Y lo peor de todo, no me ha gustado la sensación amateur que transmite todo este comic. Los comics de Millarworld tenían el mejor dibujo del mercado. Ya no. Y eso es un problemón no tanto para este comic, que al final es una miniserie de apenas 3 números. Sino por lo que eso supone para el futuro de este sello.

El dibujo de Berg arruina completamente el comic. Un comic que con Jorge Jiménez o John Romita Jr. hubiera molado mil se convierte en un dolor de cabeza ininteligible por culpa de un dibujo que no está al nivel que se espera de un comic de primer nivel. De hecho, que Millar contrate a Berg sólo se explica desde una disminución bestial de su presupuesto para comics. Millar sigue vendiendo que tiene un montón de proyectos de nuevos comics que anunciará en breve, pero como tengan dibujantes con un nivel similar al de Berg, los va a comprar Rita la Cantaora.

Comparto las primeras páginas del comic:

Vatican City sufre por tener un dibujo que no está al nivel que nos acostumbra el Millarworld. Algo que me preocupa de cara a los próximos comics del escritor escocés.

PUNTUACIÓN: 4/10

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Crítica de Conan El Cimmerio 8: El pueblo del círculo negro de Sylvain Runberg y Park Jae Kwang (Planeta Cómic)

Octavo volumen de Conan El Cimmerio, los comics editados por Planeta cómic de la adaptación que está publicando Glénat de los relatos originales de Robert E. Howard. En este volumen tenemos El pueblo del círculo negro, obra de Sylvain Runberg y Park Jae Kwang, con color de Ooshima Hiroyuki.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

La adaptación francobelga de las aventuras del mítico personaje de E. Howard.

En el reino de Vendhya, el rey acaba de morir abatido por los hechizos de los profetas negros de Yimsha. Su hermana, Yasmina, decide vengarlo y para ello contacta con Conan, entonces jefe de los guerreros afghulis. Sin embargo, Conan tiene otros planes en mente: la princesa creía que podía utilizar al cimmerio, pero es más bien ella quien servirá a sus intereses…

Sylvain Runberg y el Jae Kwang adaptan una de las historias más ambiciosas y complejas de Robert E. Howard. Una aventura donde batallas épicas, brujería y conspiraciones se mezclan en un Oriente fantástico, místico y angustioso.

El pueblo del círculo negro es uno de los relatos más largos de Robert E. Howard. El creador de Conan terminó de escribir esta historia en 1934, siendo publicado casi inmediatamente. Este relato se explica a partir de los estudios de Howard de las culturas asiáticas, y pueden verse clarísimas conexiones con las montañas de Afganistán, por ejemplo, o culturas como la mongol o hasta la cosaca (esta es europea, lo se).

El relato destaca por dos aspectos principales. Por un lado el rechazo de Conan hacia la magia negra, cuyos practicantes son los villanos absolutos de este relato. Además, Howard presenta a uno de los personajes femeninos más memorables, la princesa de Vendhya Yasmina, que busca a Conan para que la ayude a vengar la muerte de su hermano el Rey a manos de los profetas negros de Yimsha. Yasmina busca a Conan aunque él lidera a un grupo de guerreros afghulis. Y es una mujer fuerte que sabe lo que quiere y no admite un no por respuesta. Yasmina está en las antípodas del arquetipo de mujer bella y débil que necesita ser salvada. Aunque en realidad si acabe prisionera del líder de los hechiceros y Conan acuda a su rescate. Incluso rechazará las proposiciones de Conan, que es otra persona poco acostumbrado a que le digan que no.

Para la adaptación de este relato de Howard al comic de la edición de Glénat, el guionista Sylvain Runberg plantea una narración con extensísimos bocadillos de texto que han hecho que tardara bastante en leerme el comic completamente. La historia se sitúa en un ubicación fronteriza con múltiples naciones y complejas relaciones político – militares, y se agradece la información. La prosa de Runberg añade lirismo a la historia, aunque no se si coge elementos literales de los textos originales. Además, me gusta la complejidad de personajes secundarios como la ayudante de Yasmina que se enamora de un hechicero al que convence para intentar gobernar ellos la nación. Con la cantidad de personajes y ejércitos enfrentados, me parece que esta historia de Howard es de las más interesantes y complejas que he leído en mucho tiempo.

Todo eso está muy bien. Por eso es una lástima que el dibujo de Sylvain Runberg y Park Jae Kwang, con color de Ooshima Hiroyuki, empañe toda la lectura debido a su inadecuado estilo manga. Conan y manga deberían ser conceptos antagónicos, pero Glénat ha buscado a un artista super diferente a todo lo anterior. Y para mi no me funciona en ningún momento. No me gusta nada la idea de llenar la página de líneas cinéticas en los momentos de combates. Y aunque aparentemente Park Jae Kwang tiene un estilo super detallado que llena cada viñeta de información, no siempre interesante o pertinente, hay que sumar que las caras las dibuja casi como si fueran bocetos muy poco detallados. Me sabe fatal, pero el comic se va al traste por culpa de un dibujo que en mi opinión no funciona en ningún problema

Tenía muchas ganas de leer El pueblo del círculo negro, pero ha resultado un embrollo mayúsculo. Que lástima.

Comparto las primeras páginas del comic:

El estilo casi manga del dibujante no me ha permitido disfrutar de esta historia de Conan a pesar que la historia de Robert E. Howard si me parece super interesante. Una pena.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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Crítica de Patrulla-X 8 y 9 de Jed MacKay y Netho Díaz (Marvel Comics – Panini)

Panini ha publicado este mes de junio 2 números de la Patrulla-X de Jed MacKay con 3 grapas USA, de cara a coordinarse ante la publicación el próximo mes del crossover Fuga de X.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¡El día después de «Asalto a Graymalkin»! Después de los acontecimientos del crossover, los miembros de La Patrulla-X se han convertido en fugitivos, y ONE sabe dónde encontrarlos. Sus escuadrones se dirigen a La Fábrica y no pararán hasta que todos vuelvan a Graymalkin como prisioneros. A no ser que…

Esta grapa doble contiene X-Men 10-11 USA.

El número 10 USA que abre esta grapa causó bastante revuelo en USA cuando se publicó. En este número de consecuencias del arco Asalto a Graymalkin, el gobierno americano quiere detener a Cíclope y su grupo para encarcelarlos por atacar a la prisión de la doctora Corina Ellis. Sin embargo, Cíclope hace tiempo que no pone la otra mejilla y tiene sus propios planes que compartirá con el agente Lundqvist de ONE. Si algo le pasa a Cíclope, los mutantes omega más poderosos lanzarán un ataque sin precedentes contra Estados Unidos en lo que significa poner en marcha la premisa de Destrucción Mutua Asegurada que fue la clave de las relaciones entre la OTAN y el bloque comunista durante la Guerra Fría. Aunque todos tenían arsenales nucleares, la posibilidad de un ataque era impensable porque implicaría la guerra nuclear y la destrucción del planeta. Eso mismo plantea Cíclope con su amenaza directa al gobierno de los Estados Unidos. Dejarnos en paz o Fénix / Juggernaut / Magneto / Xorn y más harán que lamenten haberles atacado.

De alguna manera, ver a Cíclope actuando como lo haría un bully es una idea un poco controvertida, siendo generosos. Sin embargo, después del pasado reciente de la raza mutante y lo que ha sufrido por culpa de Orchis y los racistas gobiernos humanos de la Tierra, lo raro es que haya tardado tanto tiempo en empezar a devolver los golpes, sin importar a quien se golpee. Entendiendo la polémica, a mi me gusta que Cíclope sea capaz de todo para proteger a los mutantes. Aunque obviamente esta acción no puede quedar sin respuesta, lo que es parte del salseo de leer la franquicia mutante..

Esta aventura sirve además de presentación de los nuevos INFERNALES, un grupo de black-ops formado por Rey Confusión, Fantomex, Bum-Bum, Locus y Jesse Confusión que siguiendo instrucciones de Cíclope va a destruir instalaciones de inteligencia de Estados Unidos como parte del chantaje de Cíclope al gobierno americano. Habrá que ver qué recorrido tiene este grupo, pero la idea de que Ciclope tiene otro grupo de ataque encubierto que sustituya a X-Force, me parece interesante y lógico .

Mientras una horda de los peores asesinos de la galaxia cae sobre La Patrulla-X, la ayuda llega de la más inesperada de las direcciones: desde el otro lado de la frontera. Alpha Flight vuelve a la acción. ¿A qué precio? ¿Podrán los héroes de Canadá cambiar el rumbo de la batalla?

Esta grapa contiene X-Men 12 USA.

Tras un número super intenso, las grapas 11 y 12 USA con una aventura en dos partes mucho más ligera que trae el regreso de Corsario (el padre de Cíclope) a la Tierra. Y que trae a un Acanti controlado por un grupo de piraas cazarrecompensas pegado en sus talones. La sorpresa de quien es la presa que buscan estos cazarrecompensas está chula, como lo es que estos alienígenas vengan preparados para detener a los mutantes con los que saben que van a enfrentarse. Este detalle parece nimio, pero es fundamental y me flipa como tantos comics (sus guionistas, en realidad) no tengan en cuenta esto cuando hay que planificar un ataque de un villano. Como siempre, sin inventar nada especial, Jed MacKay se las apaña para añadir elementos super chulos en sus historias.

El otro elemento más destacado de este arco es el retorno de Alpha Flight. El grupo canadiense fue encarcelado durante la Era de Krakoa por ayudar a mutantes fugitivos. A pesar de lo injusto de este hecho, siguen detenidos y ahora tienen que servir al gobierno de Canadá para ver reducida sus condenas. Guardián, Puck, Marrina y Ave Nevada vuelven a la acción controlados por la agente Arsenault del Departamento H, que lleva el traje de Vindicadora mientras Heather Hudson sigue hospitalizada. Por su parte, Shaman se ha negado a usar sus habilidades para el gobierno y se comporta como un objetor en la cárcel. Da un poco de pena ver lo desaprovechado que ha estado Alpha Flight en los últimos años, y me gusta mucho que MacKay les recupere aunque sea para esta historia corta.

En el apartado artístico tenemos a Netho Díaz dibujando estas 3 grapas. Pensando en los cambios de dibujantes con los que nos castiga Marvel últimamente, esto es una buenísima noticia. (Buff, con qué poco me conformo). El dibujo de Díaz viene con entintado de Sean Parsons y color de Fer Sifuentes-Sujo, y dentro de no ser un dibujante TOP, creo que sabe narrar bastante bien la acción, transmitiendo aceptablemente también las emociones extremas que sientes los personajes. Por ejemplo, en el primer número con la conversación entre Cíclope y el agente Lundqvist. Diaz es un dibujante con oficio que no diría que enamora, pero es eficaz y consigue que terminara la lectura con buenas sensaciones. En realidad, con eso me conformo, ya me va bien.

Tras estos 3 números, el mes que viene nos encontramos con un nuevo crossover, en este caso de toda la línea editorial mutante: Fuga de X. La huida de Charles Xavier de la cárcel de Graymalkin afecta a todos sus alumnos, aunque por las últimas noticias venidas de Estados Unidos relativos a la nueva colección que Jonathan Hickman va a comenzar en breve, de alguna manera me he spoileado el final de este evento. Espero que la historia merezca la pena y el incluir 7/8 grapas USA no sea el último sacacuartos marvelita.

Panini va a publicar este evento mutante unificando todos los números en las grapas de las colecciones mensuales, lo que me parece una buena noticia. Voy a comprar este evento, y luego tendré que plantearme a ver qué hago con la franquicia mutante. De momento no tengo queja de esta colección, aunque la colección hermana de Imposible Patrulla-X de Gail Simone si me parece que es más flojita. Puedo seguir comprando el comic de Jed MacKay, pero a sabiendas que cada pocos meses tendré que comerme cruces y eventos que igual me interesan poco o nada. Si entras en los mutantes, ya sabes a lo que vienes.

Pero hasta que ese día llegue, reconozco que me está gustando esta nueva etapa de Patrulla-X.

Comparto las primeras páginas del número X USA:

Patrulla-X de Jed MacKay me está pareciendo un comic super entretenido que estoy disfrutando bastante. De lo poco potable de la Marvel actual.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Reflexiones de Domingo 13/2025: Los 10 mandamientos para escribir un buen comic de Chuck Dixon

¡Feliz Domingo! En uno de los últimos podcast de Es la hora de las tortas, como siempre super recomendable, recuperaron los 10 mandamientos de Chuck Dixon para escribir un buen comic, lo que me hizo pensar en ello y en por qué muchos de los comics actuales parece que están escritos al revés de lo que sugieren estas reglas.

Charles «Chuck» Dixon (Filadelfia, 1954) es uno de los grandes guionistas mainstream de los años 90. Sus primeros trabajos publicados en Comico o First Comics son de 1984, lo que significa que entró en el medio siendo ya adulto. Larry Hama le contrató para escribir algunas historias cortas para Savage Sword of Conan, a lo que siguió más trabajo de forma regular en Conan y en Savage Tales. En 1986, empezó a trabajar para Eclipse Comics, escribiendo Airboy, a lo que siguió en 1987 las miniseries Strike! con el artista Tom Lyle y Valkyrie con Paul Gulacy. Comenzó a trabajar en la serie Alien Legion de Carl Potts para el sello Epic Comics de Marvel, tras lo que llegó la adaptación de tres números de El Hobbit de J. R. R. Tolkien para Eclipse con el artista David Wenzel entre 1989 y 1990. En Marvel escribió Marc Spector: Moon Knight antes de convertirse en el guionista fijo de The Punisher War Journal y, más tarde, de otros títulos de Punisher en los años 90.

El trabajo de Dixon llamó la atención de DC y el mítico editor Dennis O’Neil le pidió a él y a Tom Lyle que realizaran la primera miniserie de Robin protagonizada por Tim Drake. El éxito de este comic y sus dos secuelas, The Joker’s Wild (1991) y Cry of the Huntress (1992), permitió el lanzamiento de la serie regular de Robin que Dixon escribió durante 100 números. Dixon fue el guionista de Batman más prolífico de DC en la década de 1990. Fue el guionista de Detective Comics desde el #644 (mayo de 1992) hasta el #738 (noviembre de 1999), participando en las principales historias de Batman de esa época: Knightfall, KnightsEnd, Contagion, Legacy, Cataclysm y No Man’s Land, entre otras. Dixon es el creador de Bane y de Stephanie Brown, y cimentó la idea de Batfamilia ampliada más allá de Batman y Robin, que ahora es tan habitual en la línea editorial de DC. Además de escribir Robin y Detective Comics, escribió los primeros 70 números de Nightwing, la colección de Batgirl, y creó el concepto de Birds of Prey.

El «Fall-from-grace» de Dixon sucedió a partir de unas declaraciones incendiarias de Dixon contra Marvel. La editorial decidió publicar en 2003 dentro del sello para adultos Max el comic The Rawhide Kid: Slaps Leather. En él, el escritor Ron Zimmerman convertía en gay a uno de los personajes favoritos de Dixon de su niñez, lo que provocó el mosqueo increíble del escritor. Marvel le despidió tras una agria polémica destapada en las redes sociales. Y si, tengo claro que legalmente no puede hablarse de «despido», ya que al ser un escritor de encargo en realidad simplemente dejaron de darle trabajo. Pero la realidad es que alguien que había tenido trabajo y sueldo estable en Marvel durante varios años dejó de tenerlo.

Años más tarde, el escritor afirmó que DC también le había puesto en una Lista Negra por sus opiniones conservadoras. Afirmó que algunos editores de DC eran gays y se habían sentido insultados por sus declaraciones, hasta el punto de forzar su no contratación en adelante. Tras negarse a retractarse, Dixon dejó de facto de trabajar para las 2 grandes, lo que provocó que sus opiniones se hayan vuelto cada vez más extremistas con el paso de los años contra ambas. Algo hasta cierto punto normal si pensamos en qué trabajador habla bien de una empresa tras un despido que entiende que es injusto y traumático. En los últimos años, además de trabajar con editoriales pequeñas de comics, Dixon ha escrito varias novelas. Sin ir más lejos, la última película de David Ayer y Jason Statham A working man es una adaptación de una de sus novelas. Así que igual puede decirse que a Dixon, que actualmente tiene 71 años, no le está yendo tan mal, aunque seguro que le escuece no poder escribir a personajes icónicos de su carrera como Batman o Punisher.

Dixon publicó en su web hace un montón de años sus reglas para escribir un buen comic, se entiende que de superhéroes. O en general, cualquier historia de acción, noir y/o de aventura. Unas reglas que analizaron en el podcast de Es la hora de las tortas y que por su interés comparto a continuación:

Los diez mandamientos del guion de cómics

Estas son las reglas que yo sigo. No te harán ganar un premio Eisner ni te conseguirán una entrevista en Comics Journal, pero te ayudarán a escribir cómics de calidad y de gran tirada que harán que los lectores vuelvan a por más..

EMPIEZA FUERTE.

Pon en marcha tu historia.

SÓLO EL DIÁLOGO ESENCIAL.

Sólo lo necesario para transmitir la idea.

AL MENOS TRES ESCENAS DE ACCIÓN POR HISTORIA.

Pueden ser acciones mayores o menores, pero tiene que haber algo visual y en movimiento en tu historia.

RECUERDA QUE ALGUIEN TIENE QUE DIBUJAR LO QUE ESCRIBES.

Apiádate del dibujante. No le hagas dibujar algo difícil una y otra vez.

ENCUENTRA ALGO QUE TE GUSTE DE CADA PERSONAJE.

Incluso el Dr. Doom tiene sus cosas buenas.

ENCUENTRA ALGO QUE ODIAR DE CADA PERSONAJE.

Incluso Batman puede ser irritante o Robin egocéntrico.

EVITA LA REDUNDANCIA, NO DESCRIBAS LO QUE EL LECTOR PUEDE VER.

Si tu personaje va en moto cruzando un puente no hay razón para indicarlo por escrito.

CADA CÓMIC ES EL PRIMER CÓMIC DE ALGUIEN.

Mantén una narración sencilla, básica y fácil de seguir.

EL ÚLTIMO PANEL DE CADA PÁGINA DEBE HACER QUE EL LECTOR PASE A LA PÁGINA SIGUIENTE.

Algo emocionante o misterioso en ese último panel. «¡Eres TÚ!»

NO TE HAGAS EL LISTILLO.

La gente no paga un buen dinero para que presumas de tus títulos universitarios. Quieren una buena historia de ritmo rápido. Cuéntala y quítate de en medio.

Una vez lees este decálogo, te das cuenta que Dixon es ante todo un guionistas de comics que conoce perfectamente su oficio y que ha reflexionado sobre él para poder ofrecer el mejor trabajo posible dentro del género al que se adscribe. Que se trata del comic de superhéroes / aventura. Por supuesto, seguro que pueden haber otras opciones narrativas y estructurales que ayuden a escribir un buen comic, pero se agradece que Dixon expusiera su punto de vista.

En cuanto a la estructura de un buen comic, El punto 1) «empezar fuerte» es algo que se ha convertido en norma en la narrativa audiovisual, en películas o series de televisión. De hecho, Michael Bay opina algo similar. Aunque en realidad, que algo empiece fuerte no significa obligatoriamente que hablemos de acción o explosiones. Sin ir más lejos, el comienzo de Up de Pixar y cómo nos rompe el corazón en los primeros minutos sería precisamente esto. En el mundo actual, es vital llamar la atención del espectador y del lector de la forma que sea, para que quiera seguir leyendo. Y por supuesto, para que quiera volver el mes siguiente para comprar la próxima grapa de esta colección. Algo a lo que alude también en el punto 9) creando historias que te obliguen a girar la página para saber como sigue. Dentro de la propia grapa o dejándote con ganas de comprar la siguiente.

Me gusta la parte en que Dixon entiende que el comic es ante todo un medio visual en el que es la imagen la que tiene que contar la historia. Esto se refleja en los apartados 2) Solo diálogo esencial y 7) Evita de redundancia, no narrando algo que el lector puede ver en la imagen. El punto 4) Recuerda que alguien tiene que dibujar lo que escribes, me parece que está pensado en guionistas que se nota que no tienen ni idea de comics, como por ejemplo en Ta-Nehisi Coates en Black Panther, cuyo primer año en la colección era completamente ilegible. Y por contra, Alan Moore es un maestro creador de demasiadas obras maestras como para resumirlas aquí, con un estilo que podría calificarse de «denso de leer». Pero Moore cambió su estilo en Tom Strong cuando se trataba de contar una historia de aventuras con un feeling clásico. Es lo bueno de conocer el medio en que trabajar, puedes modificar lo que te interesa cuando la historia lo requiera. El problema es cuando eres un autor con una única faceta o que directamente no dominas tu oficio.

Los puntos 5) y 6) sobre pensar en cosas que te gusten y que odies de todos los personajes antes de escribir sobre ellos se puede resumir en un único punto, que sería «Conoce a los personajes que escribes«. Algo tan obvio, y sin embargo que cada vez es menor habitual de ver. Sobre esto lo primero que me viene a la cabeza son los comics de Jonathan Hickman en los que cambia las caracterizaciones de los protagonistas para que se ajusten a la historia que él quiere contar, convirtiéndolos en engranajes desnaturalizados de un mecanismo complejo con el que no consigo conectar. Y al menos Hickman tiene una historia que contar, pero hay tanto autor mediocre e incapaz que se cree que puede hacer cualquier cosa con los personajes porque su historia es «importante», que asusta y un poco enfada comprobar lo bajo que han caído los estándares de contratación de Marvel y DC en los últimos años.

El apartado 8) Cada comic es el primer comic de alguien y el 2) Tres escenas de acción por número aluden a aspectos clave para la comprensión y disfrute del comic de superhéroes. Por un lado, la acción es intrínseca al género. Y no se si un comic tiene que tener 1,2,3 o 5 escenas de acción, pero TIENE QUE TENER ACCIÓN. Algo que también se olvida más a menudo de lo que debería. El otro aspecto de crear historias que sean «reader-friendly» para los lectores me vuela la cabeza ver como tantos escritores no saben ni plantean. Me encantan los escritores que consiguen que todas las grapas sean una lectura satisfactoria incluso aunque formen parte de una narrativa o arco mayor. Mark Waid o Robert Kirkman son maestros de esto. Sin embargo, Brian Michael Bendis desde los primeros 2000 y más recientemente un montón de nuevos escritores, me viene a la cabeza Al Ewing, por ejemplo, se han olvidado de esta faceta de plantear que los comics sean «reader-friendly». Comics hablando de comics que ya no interesaban la primera vez que se publicaron es la forma más rápida de echarme de colecciones como El Inmortal Thor.

Cuando leo el punto 10) No te hagas el listillo, no puedo dejar de pensar en autores tipo Tom King en el que todo lo que hacen parece que quieren transmitir justo lo contrario. Que es super inteligente y nos mira a los lectores desde una atalaya superior, nunca a nuestra altura. Algo que piensa él, no yo. Y que es uno de varios motivos por qué no me trago la obra de King de los últimos 5 años o más.

Dixon escribe comics mainstream de superhéroes / aventuras, y para este tipo de historias está dirigido este decálogo. Obviamente si eres un autor que estás escribiendo un comic biográfico, probablemente no vas a seguir estas reglas, aparte que igual no sabías ni que existían. Y lo mismo para un comic de naturaleza romántica o humorístico.

Pero lo que más me llama la atención es como tantos y tantos comics modernos no plantean nada ni remotamente parecido. Tras leer este decálogo empecé a pensar en comics lamentables de escritoras como Vita Ayala, por ejemplo en sus Nuevos Mutantes Krakoanos. Y pensando en el aburrimiento de la historia, sus diálogos ridículos y alargados y la falta de interés de unas historias pobladas por personajes que no se comportaban y hablaban de forma reconocible, empecé a pensar que el problema es que estos escritores/as no tienen ni idea del género en el que han sido contratadas. Desde luego, no saben cómo escribir algo interesante en este marco narrativo.

Mencionaba antes a Alan Moore. Él es una leyenda del medio que conoce los clichés y las estructuras de este tipo de historias. Y como las conoce, cuando le interesa elige utilizar estas estructuras o no hacerlo. Por eso es el maestro que es. Pero lo que me flipa es ver a tantos escritores actuales que no conocen el medio en que trabajan. Y me recuerdan a los malos estudiantes de arte que creen que no tienen que conocer/dibujar anatomía porque quieren ser abstractos, cuando conocer las bases es lo que te permitirá romperlas llegado el momento. Buff, hay tantos escritores malos en el medio de los superhérores que en realidad me hace pensar que el problema es de unos editores inútiles más centrados en trasmitir ideología que en crear comics que los lectores queramos comprar.

Dentro del terrible erial que son los comics de Marvel actuales, en seguida destaca cualquiera que simplemente haga un buen trabajo creando un comic que los lectores queramos leer con personajes reconocibles. Hablo por supuesto de Jed MacKay, cuya principal virtud es la de no inventar nada, simplemente concentrarse en crear buenos comics de superhéroes que tengan el entretenimiento del lector como principal valor, sin pretender nunca colarnos un panfleto de supuestos temas «importantes».

En general me ha gustado este decálogo de reglas para escribir un buen comic. Podría ponerse un pero en la parte que habla correctamente de conocer a los personajes y crear historias con 3 escenas de acción que te hagan querer pasar la página, lo cual me parece correcto, pero no entra a comentar nada sobre el CONFLICTO que tiene que plantearse que haga interesante la lucha del héroe contra el villano. Las apuestas del juego son otro elemento consustancial al género, y quizá estas reglas quedan un poco cojas sin este elemento esencial. Porque sin él, lo que tenemos son peleas vacías de alguna manera repetitivas, como cuando Punisher mata a un mafioso al principio de un comic. Si no sabemos qué busca Frank Castle, el tiroteo acabaría perdiendo fuerza e interés.

Siguiendo el razonamiento de estas líneas, yo hubiera añadido otro punto a modo de conclusión: ESCRIBE HISTORIAS QUE LOS LECTORES QUIERAN COMPRAR. Y de nuevo hago un inciso, porque el comic es un medio expresivo que permite contar todo tipo de historias. Un autor que realiza un comic autobiográfico a lo mejor lo usa a modo de catarsis que le ayude a afrontar un trauma previo. Y seguro que pueden crearse obras muy destacables en los que la comercialidad no es un factor en su creación. Pero estamos hablando de comic de superhéroes. No hay nada más mainstream que eso. Cuando hablo de esto NO hablo de «dar al lector sólo lo que pide», lo que provocaría una sensación de repetición y estancamiento. Pero creo que los lectores queremos buenas historias de personajes reconocibles con fuertes valores morales envueltos en situaciones más-grandes-que-la-vida, o al menos con el destino del mundo en juego, que tengan clara su factor de entretenimiento.

Cuando hablo de entretenimiento puedo disfrutar de Conan The Barbarian, que en cierto sentido es una variación de una fórmula que se repite cíclicamente, pero también de Murder Falcon de Daniel Warren Johnson que empieza como una historia de Kaijus y su corazón atrapa al lector y hace estallar cualquier expectativa previa. No hay un patrón único, me flipa el terror de Lemire y Sorrentino, pero también del sentido de la aventura de Mark Waid y Dan Mora. O el elemento freak de Grant Morrison. O la dureza del Punisher Max de Garth Ennis. Y lo que seguro no me gusta son los panfletos infumables creados por autores mediocres que se creen con el derecho de sermonearme desde un púlpito.

Ojalá las editoriales vuelvan a publicar comics que los lectores queramos leer.

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