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Crítica de Los tigres de Alberto Rodríguez

Gracias a la Fiesta del Cine he visto Los tigres, la película dirigida por Alberto Rodríguez y protagonizada por Antonio de la Torre y Bárbara Lennie.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Antonio y Estrella son hermanos. Su padre era buzo, como ellos. Llevan toda la vida en el mar. Antonio es «el Tigre», un buzo imbatible, el compañero que todos quieren ahí abajo, cuando en unos segundos te juegas la vida y lo haces todos los días. Estrella asiste a su hermano en la barcaza en la que trabajan. Ella le mantiene unido a tierra, fuera del agua Antonio es un auténtico desastre. Ha vivido siempre el hoy, sin pensar nunca en el mañana, y su situación económica es delicada. Antonio tiene un accidente y le comunican que sus días de buceo van a acabar pronto. El futuro se les presenta oscuro y complicado. Una situación que puede cambiar cuando dan con un alijo de cocaína escondido en el casco de un petrolero. Antonio no ve otra posibilidad, su hermana Estrella no lo ve claro. Como siempre.

Alberto Rodríguez Librero (Sevilla, 1971) es un director y guionista de cine español. Ha escrito y dirigido películas como La isla mínima, ganadora de 10 premios Goya y El hombre de las mil caras con la que obtuvo el premio Goya al mejor guion adaptado. En su filmografía encontramos, El factor Pilgrim (2000), El traje (2002), 7 vírgenes (2005), After (2009), Grupo 7 (2012), La isla mínima (2014), El hombre de las mil caras (2016) y Modelo 77 (2022).

Rodríguez escribe el guión junto a Rafael Cobos. La película de 109 minutos de duración cuenta localizaciones en Huelva y también se rodó en los estudios Ciudad de la Luz de Alicante. La fotografía corre a cuenta de Pau Esteve Birba, el montaje de José M. G. Moyano y la música de Julio de la Rosa.

Antonio de la Torre y Bárbara Lennie interpretan a los hermanos Antonio y Estrella. Unos hermamos marcados por el mar debido a la influencia que su padre, también buzo, tuvo en ambos. Joaquín Núñez, José Miguel Manzano Bazalo «Skone», Silvia Acosta y César Vicente completarían el reparto.

Los tigres es una película producida por Movistar+ que ha tenido ayudas económicas de todo el mundo, desde la Junta de Andalucía a la Diputación de Huelva. Y la verdad es que si algo tiene bueno la película es que se nota que el presupuesto está. Empezando por el rodaje de las escenas submarinas y los planos con drones y alrededor de barcos petrolíferos en la bahía de Huelva. Como espectador, agradezco que una película española plantee una ambientación compleja nada habitual como es el mundo de los buzos profesionales.

Sin embargo, lamento tener que decir que Los tigres me ha parecido una película totalmente fallida. Fallida empezando por un guion muy flojo que no tiene elementos realmente interesantes ni permite a los actores lucirse en ningún momento. Y que no acaba de saber qué quiere ser, si un thriller o un drama familiar. Si Alberto Rodríguez y Rafael Cobos querían hacer un thriller, habría que concluir que no saben plantear nada remotamente parecido. Por ese lado, la trama del robo de droga es la nada más absoluta, seguido por una conclusión ridícula. Y si el foco es el drama familiar, es que no hay apenas nada a lo que agarrarse que resulte mínimamente interesante. Desde luego, los actores no pudieron.

El segundo elemento fallido me ha parecido la dirección de Rodríguez, que parece más interesado en rodar con vocación documental que en plantear imágenes y escenas que resulten atractivas para el espectador visual o narrativamente. Si Rodríguez no sabe escribir thrillers, tampoco sabe transformar su guion en imágenes. Porque hay una nula sensación de tensión sobre nada de lo que sucede. Ni cuando Antonio sufre un desvanecimiento que puede acabar con su carrera de buzo o descubre la droga en la bodega del barco, todo es mostrado de la forma más plana y carente de interés imaginable. Tampoco el bastante evidente drama que ha sufrido Estrella toda su vida ante un padre y un hermano que han hecho toda la vida lo que les ha dado la gana y nunca la escucharon, ni cuenta estaba enferma. Todo se resuelve de la forma menos interesante posible desde un punto de vista dramático.

Tengo que reconocer que entré al cine sin saber casi nada de la película, aprovechando el descuento de la Fiesta del Cine. Cuando terminó la película y me dejó tan decepcionado, lo primero que pensé era que esto lo había rodado un director novel o el director de fotografía de alguien conocido que hacía el salto a la dirección. Cuando he caído quien es Alberto Rodríguez y la filmografía que tiene me he quedado muerto. Para mal, claro.

Creo que Antonio de la Torre y Bárbara Lennie son buenos actores, y creo hacen lo que pueden con un guion muy flojo. Pero al mismo tiempo, les he visto demasiado de una única nota. Ni cuando parece que están alegre, obviamente muy poco tiempo en la película, transmiten estarlo en realidad. Y ambos están siempre con cara de mala leche y/o concentrados. Tampoco me han transmitido demasiado ellos.

Comentaba lo llamativo que es tener una historia de buzos con varias escenas submarinas. Pero otro aspecto que me ha parecido llamativo es que en la mayoría de escenas en realidad no se les ve la cara, con lo que parte de la gracia que es ver a los actores realizando estas escenas se pierde. De hecho, diría que las escenas al lado de los barcos son momentos rodados por buzos profesionales, dejando a las escenas en piscina los planos en los que probablemente hayan estado de la Torre y Lennie bajo el agua. Obviamente que ellos no realicen todas las escenas no es el motivo por el que la película no funciona, pero al mismo tiempo es un elemento que tampoco suma.

Dentro de la dirección aburrida, parece que Rodríguez elige siempre el plano menos interesante, más simple y carente de interés. Hay planos de drones de la Bahía de Huelva y la petroquímica, pero son los mismos planos que veríamos en un documental o en un spot publicitario. Me parece super llamativo lo floja que me ha parecido la película. Menudo chasco.

Comparto el trailer de la película:

Me sabe mal tener que decirlo, pero lo mejor de Los tigres fue ver la película a precio reducido. Vaya chasco.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

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Crítica de The Starbreaker Supremacy (Green Lantern 25-27 + Green Lantern Corps 7-9)

The Starbreaker Supremacy es el evento que culmina el último año de historias de la franquicia de Green Lantern y Green Lantern Corps. Unos comics creados por los guionistas Jeremy Adams y Morgan Hampton y los dibujantes Xermánico, Fernando Pasarín y V Ken Marion.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

¡Empieza THE STARBREAKER SUPREMACY! 

El cosmos tiembla cuando una antigua fuerza regresa para devorar las estrellas. Solo el poder combinado de los Green Lanterns puede hacer frente al ascenso de Starbreaker.

En este explosivo evento crossover, el Cuerpo de Green Lantern se enfrenta a una de sus amenazas más aterradoras hasta la fecha: Starbreaker, el vampiro cósmico que se alimenta de la energía de mundos enteros. Mientras Hal Jordan, John Stewart y el Cuerpo se unen para detener la destrucción, las alianzas se ponen a prueba y hay que hacer sacrificios. Este crossover se ha publicado en Green Lantern #25-27 y Green Lantern Corps #7-9 (2025), y ofrece una ópera espacial de alto riesgo, impresionantes imágenes y la voluntad inquebrantable de los Lanterns ante la aniquilación cósmica.

Jeremy Adams está dando un ejemplo de narración comiquera y espectáculo superheróico en los dos años que lleva escribiendo Green Lantern. Su éxito comercial provocó la ampliación de la franquicia con la nueva etapa de Green Lantern Corps, que está guionizando junto a Morgan Hampton. Este crossover The Starbreaker Supremacy es la culminación al último año de historias, abriendo como no puede ser de otra manera una nueva etapa en la que incluso nos ha presentado al siguiente gran enemigo de los Corps.

Uno de los aspectos más positivos que para mi tienen los comics de Adams es su capacidad para crear historias super épicas con mucha emoción y momentos para el lucimiento de numerosos personajes, en una duración siempre ajustada. The Starbreaker Supremacy tiene una extensión de seis grapas USA que me parece perfecta en todos los aspectos. De hecho, estaba pensando que con todo lo que pasa en estas páginas, este evento podría haberse alargado un poco más para que todo respirara un poco mejor. Tengo claro que esto en manos de otros escritores menos capaces (o en Marvel) hubiera provocado un mega evento con decenas de spin-ofs. Sin embargo, ese pensamiento fue momentáneo y fugaz, porque en realidad agradezco un montón la capacidad de Adams de ir al grano, condensando toda la épica comiquera en las páginas que lo ha hecho.

Hal Jordan tiene por supuesto un papel fundamental, pero es una pasada ver a John Stewart y Kyle Rayner con la importancia que merecen. El reparto de roles me parece super acertado, algo que se amplía con el resto de colores del espectro, que también se unirán en la lucha contra Starbreaker. Estos comics son pura aventura superheróica, y no quiero entrar en determinados detalles para no arruinar la experiencia a quien siga esta colección con la edición española de Panini. Pero si quiero recalcar lo chulísimos que son estos comics.

En el apartado gráfico, voy a empezar por lo único que NO me ha gustado de este evento, que son las horribles portadas conectadas que V Ken Marion ha dibujado para Green Lantern 26 y Green Lantern Corps 7 por un lado, y Green Lantern 27 y Green Lantern Corps 8, portadas que pueden ver en esta reseña. Se que es un tema totalmente subjetivo, pero no me gustan nada, me parecen feísimas. Mira que hay que hay portadistas e ilustradores super guapos, pero que justo hayan elegido a Marion es una decisión incomprensible. De hecho, no hay más que ver las portadas de Green Lantern 25 (Xermánico) y Green Lantern Corps 9 (Fernando Pasarín) para que pueda apreciarse la enorme diferencia de iconicidad y potencia visual.

Por lo demás, llevo meses destacando el impresionante trabajo de Xermánico en Green Lantern. La gran sorpresa ha sido la calidad de Fernando Pasarín, que me sorprendió para muy bien en las páginas de Green Lantern Corps. Tenerles a ambos dibujando el evento es un plus maravilloso, y ayudan a que la potencia de la historia se traslade a la página impresa.

V Ken Marion dibuja las páginas interiores de Green Lantern 26, y se nota mucho la diferencia. Pero tengo que decir que sus páginas interiores me molestaron mucho menos de lo que lo hicieron sus portadas. Quitando este pequeño lunar, el dibujo de The Starbreaker Supremacy me ha gustado mucho. Espero que Pasarín y Xermánico se puedan mantener dibujando esta colección durante mucho tiempo.

The Starbreaker Supremacy es un nuevo ejemplo del gran momento creativo que está viviendo DC Comics. Estamos en un momento en que todo lo que compro me está flipando, pero da gusto leer comics tan entretenidos y bien escritos como los de Jeremy Adams. En la DC Comics actual parece que mucho protagonismo lo tienen gente como Mark Waid, Scott Snyder o Joshua Williamson, pero en realidad creo que Adams es el gran tapado de la actualidad comiquera. Adams vino de la animación televisiva, y diría que es probable que cobre más allí que en DC, pero espero y confío que le podamos disfrutar mucho tiempo en la colección de Green Lantern.

Comparto las primeras páginas del número 25 de Green Lantern que arranca este evento:

Green Lantern y Green Lantern Corps están siendo unos comics guapísimos que recomiendo completamente. Con este nivel, me veo comprando comics de los Corps durante mucho tiempo. Y yo encantado.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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Crítica de Una casa llena de dinamita, de Kathryn Bigelow (Netflix)

Dentro de la morralla, Netflix a veces sorprende con películas y series que se salen de lo normal. Es junto el caso de Una casa llena de dinamita, la última película de Kathryn Bigelow (Point Break, Strange days, The hurt locker, Zero Dark Thirty, Detroit) que acaba de estrenarse esta semana.

PUNTUACIÓN: 5/10

Cuando un misil sin identificar el origen es lanzado contra Estados Unidos, la Casa Blanca comienza una carrera contrarreloj para determinar quién es el responsable y cómo actuar en respuesta.

Kathryn Ann Bigelow (San Carlos, California, 1951) es una directora, productora y guionista de cine estadounidense. Bigelow debutó como directora con la película sobre moteros The Loveless (1981). Saltó a la fama dirigiendo los thrillers Near Dark (1987), Blue Steel (1990), y ese clásico del cine de acción que es Point Break (1991). A estas películas siguieron Strange Days (1995), K-19: The Widowmaker (2002) y The Hurt Locker (2008), la película con la que Bigelow se convirtió en la primera mujer en ganar el Óscar a la mejor dirección. Desde entonces, ha dirigido Zero Dark Thirty (2012) y Detroit (2017).

Una casa llena de dinamita está escrita por Noah Oppenheim, y cuenta con fotografía de Barry Ackroyd, montaje de Kirk Baxter y música de Volker Bertelmann. La película tiene 112 minutos de duración.

En el reparto tenemos a Idris Elba como el presidente de los Estados Unidos, Rebecca Ferguson como la capitana Olivia Walker, una oficial superior de la Sala de Situación de la Casa Blanca, Gabriel Basso como el asesor adjunto de Seguridad Nacional Jake Baerington, Jared Harris como el secretario de Defensa Reid Baker, Tracy Letts como el general Anthony Brady, oficial superior de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en el Comando Estratégico de los Estados Unidos (STRATCOM), Anthony Ramos como el comandante Daniel González, comandante de Fort Greely, una base militar responsable de detectar amenazas entrantes y destruirlas con misiles interceptores terrestres. Moses Ingram como Cathy Rogers, funcionaria de la FEMA en la Oficina de Programas de Continuidad Nacional; Jonah Hauer-King como el capitán de corbeta Robert Reeves, asesor de estrategia de represalias y ayudante militar presidencial; Greta Lee como Ana Park, oficial de inteligencia nacional de la NSA para Corea del Norte, y Jason Clarke como el almirante Mark Miller, alto funcionario de la Sala de Situación en comunicación con el presidente.

Es curioso cómo funcionan el mundo del cine. Nos pasamos años con películas mainstream con narrativa lineal convencional, y en muy pocas semanas se han estrenado tres películas que juegan con una narrativa no lineal poco convencional. La primera fue Weapons, de Zack Cregger, la semana pasada vi La vida de Chuck de Mike Flanagan y justo a continuación nos llega a Netflix Una casa llena de dinamita de Kathryn Bigelow.

La película plantea la premisa novedosa de ver el punto de vista de varios personajes a partir de un lanzamiento de un misil nuclear contra los Estados Unidos, volviendo atrás en el tiempo para ver durante los 3 actos de la película como viven varias personas esos minutos dramáticos. De forma que llegaremos a ver varios diálogos claves desde 3 puntos de vista diferentes.

Y no quiero esperar más. La película me parece totalmente fallida. Si, hay un grupo tremendo de actores mirando preocupados hacia varias pantallas, y lo cierto es que lo hacen de maravilla. Y Kathryn Bigelow plantea un curioso ejercicio de tensión a partir de un hecho dramático tremendo: Que un misil nuclear se dirige hacia Estados Unidos y las defensas antiaéreas fallan en destruirlo. Ante la inminente destrucción de Chicago que no puede ser evitada, la maquinaria militar inicia los protocolos de extracción del personal esencial, y se plantean un contraataque nuclear ¿Contra quién?

Bigelow plantea todas las trampas narrativas imaginables para aumentar la tensión y la incertidumbre. Empezando porque se lanza un misil nuclear contra los Estados Unidos y los americanos no saben desde donde se ha lanzado. Y por tanto y más importante, contra quien contraatacar con toda la potencia de su arsenal nuclear. Que alguien haya hackeado los satélites militares para que no detectaran el lanzamiento indica un grado de preparación y de amenaza bestial, que creo invalida la posibilidad de un error, siendo algo planeado de forma premeditada por un pais con recursos, nunca un grupo terrorista radical aislado. Pero queda claro que lo único que se busca es generar la situación imposible, no plantear hacer nada plausible sobre el grado de peligrosidad de los enemigos de los Estados Unidos..

Si, es verdad que la posición del Presidente de los Estados Unidos, estupendamente interpretado por Idris Elba, es imposible. Porque tiene que tomar una decisión que puede provocar la destrucción de toda la vida del planeta Tierra si decide lanzar un ataque masivo ¿contra quien? Una decisión para la que no tiene los datos correctos, pero que es inevitable porque un ataque de esa escala contra los Estados Unidos no puede quedar sin respuesta. Con todo lo que ello implica. De los 3 actos de la película, el tercero desde el punto de vista del Presidente es el actoralmente hablando el mejor de la película gracias a la interpretación de Idris Elba. Y porque nos hace ver no tanto el drama del misil nuclear que ya vimos en los 2 actos precedentes, sino lo complicado que es su situación. Una situación que se agudiza debido a que cuando empieza esta crisis, el Presidente no está en el Despacho Oval, sino en un acto en mitad de la nada. Lo que va a dificultar las comunicaciones y su acceso a una información clave que no tiene. Pero que no le va a impedir tomar la decisión de ataque, aunque nos quedemos sin saber el alcance del mismo.

Lo malo de Una casa llena de dinamita es que Bigelow parece plantear varias críticas al mundo real. Pero es todo tan ambiguo que en mi opinión no funcionan. Por supuesto, la primera crítica viene provocada desde el propio título, que viene a decir que cuando existe un armamento nuclear tan enorme en el planeta, es inevitable que alguien encienda una cerilla y arda todo. Pero, ¿la crítica es hacia los Estados Unidos o hacia todas las naciones nucleares? Si fuera el segundo caso sería algo razonable, pero dado que sólo vemos el punto de vista de lo Estados Unidos, la crítica parece que se hace hacia la administración americana, lo cual es absurdo. Hay un corto diálogo de un asesor de la Casa Blanca con un ministro ruso que sugiere que ellos son inocentes y no lanzaron el misil, pero todo queda en la duda.

En este momento, si la crítica es hacia el gobierno de los Estados Unidos, es absurda. Porque reconociendo que la realidad es la que es y hay demasiadas armas nucleares, la respuesta correcta sería evitar que ningún nuevo jugador consiga convertirse en una potencia nuclear. Por lo tanto, las acciones contra Irán o Corea del Norte estarían plenamente justificadas. Pensar que los Estados Unidos deberían eliminar su arsenal nuclear sin que lo hagan los demás es ridícula. Otra idea que nos da a entender la película es que la idea de «destrucción nuclear mutua» de la Guerra Fría podía ser correcta en su momento, pero en estos momentos con tantos jugadores (enemigos) potenciales, ha dejado de tener sentido. Podría ser una idea interesante para un documental, pero en medio de todas las situaciones simplistas del guion de la película, queda como una más.

La película hace otra trampa, al hacer que los 2 misiles lanzados para destruir el misil nuclear fallen. Y entonces la película plantea un golpe en los morros hacia la falsa sensación de seguridad de los Estados Unidos, afirmando que en las pruebas realizadas, sólo un 61% de los misiles aciertan (es tirar una moneda a ver qué sale, dicho literalmente). Luego se comenta que «Se quiere detener una bala con una bala» para destacar lo absurdo de la estrategia de defensa americana. Y no se si el dato del 61% es correcto, la verdad. Pero viendo como Israel ha defendido con éxito su país de misiles enemigos con la misma estrategia de «detener una bala con una bala», benditos misiles Patriot, no se si me creo lo que me muestra Bigelow. Por supuesto, la acepto sin problemas para crear un drama en una película de ficción, pero me chirria si se piensa en esta película como una muestra de como es del mundo real.

Bigelow comete la trampa definitiva con el final abierto que plantea, dejando una sensación de haber visto una escena alargada que es apenas una anécdota, sin contexto previo ni un final aceptable. Y acepto que como ejercicio de tensión Bigelow sabe plantear situaciones muy potentes, apoyada en un reparto hace maravillas pensando que está el 90% mirando a una pantalla. A todo esto, esta producción parece un quién es quien del nuevo Hollywood, con montones de caras conocidas en papeles pequeños de apenas dos frases. El reparto no es el problema. En realidad, creo que todos lo hacen muy bien.

Analizando la película globalmente, el problema que se me planteó mientras la estaba viendo es que en el primer acto si tenemos un notable ejercicio de tensión cuando descubrimos toda la historia: La detección del misil dirigiéndose a los Estados Unidos, el fallo de las contramedidas, la posible destrucción de Chicago y la decisión del Presidente de contraatacar. Las reacciones emocionales de todo el reparto me gustan mucho. Pero cuando empieza el segundo arco, la tensión se pierde cuando empezamos a ver los mismos hechos desde otros puntos de vista repitiendo diálogos una segunda vez. Si, esto muestra lo complejo que la toma de decisiones y la cantidad de actores tienen un papel en una crisis de esta naturaleza. Pero la tensión se perdió completamente, y ni siquiera las buenas interpretaciones del reparto o el ritmo de Bigelow consiguieron recuperarlo.

En el tercer acto con el punto de vista del Presidente de los Estados Unidos, Idris Elba lo hace muy bien, pero hemos visto en los 2 actos precedentes que el Presidente SI va a lanzar un ataque, por lo que por curioso que sea el mecanismo burocrático y la complejidad de tener que tomar estas decisiones claves en su coche o en un helicóptero, el final de la película no me funciona en absoluto. Se que el muy obvio mensaje de Bigelow es que da igual a quien ataquen o la intensidad del mismo, en el momento en que los EE.UU. lancen un ataque sea el que sea el mundo se va a la mierda. Pero como ejercicio narrativo que me cuenta una historia con principio y final, la película me ha fallado completamente.

Otro aspecto super positivo es el diseño de producción de la película. No he encontrado el dato del presupuesto de la película, pero estamos ante una super producción absoluta. Entiendo que no han rodado en la Casa Blanca, pero las imágenes de Washington son estupendas, y las imágenes del helicóptero del presidente, los B-52 y todas las medidas de seguridad lucen completamente reales. Además, al tener varias localizaciones, la sensación de historia coral se consigue completamente.

El chasco que me llevado con Una casa llena de dinamita ha sido tremendo. No lo puedo expresar de otra manera.

Comparto el trailer de la película:

Me he llevado un buen chasco con Una casa llena de dinamita, a pesar de la habilidad de Bigelow para crear tensión, el concepto y la ejecución me parece completamente fallido.

PUNTUACIÓN: 5/10

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Crítica de Black Phone 2 de Scott Derrickson

Me gustó mucho Black Phone, la película de Scott Derrickson con Ethan Hawke. Tener al equipo de vuelta incluyendo el guionista C. Robert Cargill hizo que el visionado de Black Phone 2 fuera obligado.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Secuela de «Black Phone». El Raptor quiere vengarse de Finn desde la tumba y escoge como objetivo a Gwen, su hermana pequeña. Gwen, una adolescente de 15 años con mucho carácter, empieza a recibir llamadas de un teléfono negro en sueños, acompañadas de inquietantes visiones de algo o alguien acechando a tres chicos en el campamento de invierno de Alpine Lake. Decidida a resolver el misterio y a acabar con el tormento de su hermano, Gwen convence a Finn para ir al campamento durante una tormenta de nieve. Juntos, los dos hermanos deberán enfrentarse a un asesino aún más poderoso desde la muerte. (FILMAFFINITY)

Scott Derrickson (Denver, 1966) es un director y guionista conocido en el mainstream tras dirigir la primera película de Doctor Strange (2016) para Marvel Studios. En realidad su sensibilidad le ha hecho conectar principalmente con el terror, estando la mayoría de sus películas conectadas a este género: Hellraiser: Inferno (2000), El exorcismo de Emily Rose (2005), Ultimatum a la Tierra (2008), Sinister (2012), Líbranos del mal (2014).

Tras abandonar Doctor Strange in the multiverse of madness (Sam Raimi, 2022) debido a las típicas diferencias creativas, Derrickson volvió por sus fueros con Black Phone (2022), película basada en una historia de Joe Hill (Locke & Key) que escribió junto a su colaborador habitual, el escritor C. Robert Cargill. Antes de esta secuela, Derrickson estrenó en Apple TV The Gorge , película protagonizada por Anya Taylor-Joy y Milles Teller.

The phone 2 es una película de terror de 114 minutos de duración que cuenta con guion de Derrickson y C. Robert Cargill. La fotografía es de Pär M. Ekberg, el montaje de Louise Ford y la música de Atticus Derrickson (hijo del director). Su presupuesto ha sido de 30 millones de dólares, superior a otras producciones similares de Blumhouse, su productora. Viendo que recaudó en USA 26 millones durante su primer fin de semana de estreno, parece claro que va a ser rentable.

En el reparto encontramos a Mason Thames como Finney, el único superviviente conocido del Grabber; Madeleine McGraw como Gwen, la hermana menor de Finney; Ethan Hawke como el Grabber, un asesino en serie que fue asesinado anteriormente por Finney; Demián Bichir como Armando, el supervisor del campamento Alpine Lake, y Jeremy Davies como Terrence, el padre de Finney y Gwen.

Me gusta mucho Scott Derrickson como director. Y sus colaboraciones con el escritor C. Robert Cargill ha sido siempre una gozada de ver. En el caso de Black Phone, Derrickson y Cargill adaptaban una historia de Joe Hill que era una película «pequeña» rodada casi en su totalidad en un espacio cerrado, el sótano del asesino en serie Grabber en el que había dejado al joven Finney, el niño que había secuestrado y al que estaba claro que acabaría matando.

Para esta Black Phone 2, Derrickson y Cargill han partido del clásico «bigger, badder, more spectacular» que se espera de las secuelas de películas de éxito. En lugar de un sótano oscuro, la acción se traslada a un campamento al lado de un lago helado en medio de la mayor helada que se recuerda. Esto ya es un cambio sustancial, pero no el mayor. Porque lo que más me ha gustado de esta película es que los creadores se han atrevido a hacer una película diferente a la primera. Por supuesto, el hecho que el asesino de la primera hubiera muerto complicaba las cosas, pero montones de películas de terror simplemente han optado por presentar a otro asesino en serie. Por suerte, Black Phone 2 no es el tipo de película.

Black Phone 2 cambia el mundo real por el mundo de los sueño como el campo de batalla. Grabber está muerto, pero en la primera película ya descubrimos que «muerto es sólo una palabra». Finney, el protagonista de la primera película, ha crecido pero sigue traumatizado por los sucesos de la primera película. Para no parecer débil no deja de meterse en peleas (que gana), muchas veces con la excusa de proteger a Gwen, su hermana ahora adolescente. Gwen se va a convertir en la gran protagonista de la película, al descubrir que posee los poderes de su madre, que aparentemente se suicidó debido a las visiones que tenía del más allá.

En sus sueños, Gwen ve a unos niños asesinados hace años en el campamento Alpine Lake, pidiendo su ayuda. También escucha a su madre, que fue monitora de ese campamento cuando los crímenes tuvieron lugar. Unos crímenes que van a estar conectado con Grabber, el asesino interpretado por Ethan Hawke en la primera película. En cierto sentido, esta película tiene muchas similitudes con Pesadilla en Elm Street 3: Dream Warriors, en el que los sucesos que suceden en el mundo onírico tiene consecuencias en el mundo real. Y es una historia que me ha gustado mucho.

Viendo Black Phone 2 me daba cuenta de lo buen director que es Scott Derrickson. Otro de los hallazgos visuales de la película es que Derrickson hace que la imagen en el mundo de los sueños sea como si estuviéramos viendo una película antigua, con poca definición y muchísimo grano, consiguiendo que parezcan películas distintas. Imagino que una gran parte de los 30 millones del presupuesto de la película fueron a los efectos visuales creados en post-producción para crear este efecto. Visualmente la película tiene momentazos increíbles, aparte de varias escenas super perturbadoras cuando vemos algunas de las muertes provocadas por Grabber en el pasado.

Otro elemento muy interesante es que aunque la película es muy diferente a la primera, argumentalmente es una perfecta continuación de la primera, continuando y explicando de forma super orgánica aspectos clave de la historia de la familia de Finney y Gwen. Las sorpresas están bien distribuidas a lo largo de la película. Una película que dura casi 2 horas y nunca se hace larga, y que consiguió mantenerme super implicado con los personajes todo el grupo.

En lo referido al reparto, me han gustado mucho el trabajo de los dos protagonistas Mason Thames y Madeleine McGraw como los hermanos Finney y Gwen. Ambos consiguieron que me importaran mientras intentan luchar contra los miedos que les acosan. El drama que sufre Gwen y las cosas que descubre en el mundo de los sueños son super impactantes. No pude ver la película en versión original, así que no puedo comentar demasiado el trabajo de Ethan Hawke más allá de confirmar que está, aunque siempre con la máscara y mucho maquillaje y prótesis. Por poner un pero a un película que me ha gustado mucho, tendría que decir que el resto del reparto tienen muy poca importancia más allá de estar ahí.

Como digo, Black Phone me ha gustado mucho, creo que prácticamente todo lo que plantean lo hacen bien. Por supuesto, veré seguro la próxima película que haga Scott Derrickson. Dicho esto, lo cierto es que me ha gustado pero no me ha flipado. Igual hay un par de momentos con diálogos expositivos demasiado largos, aunque acierten en la parte emocional. Al mismo tiempo, hay un par de momentos en que Gwen es herida de gravedad en el mundo de los sueños, con heridas abiertas en el mundo real, que luego no tuvieron una consecuencia más adelante en la película, cuando debería haber provocado que llevara el brazo en cabestrillo. Son detalles muy pequeños, y ciertamente no me molestaron durante la película ni me la han arruinado de ninguna manera, pero son pequeñas cosas que igual influyeron en la valoración general.

De igual manera, el climax me parece narrativamente perfecto, pero al mismo tiempo sorprende un poco que nos avisen de la debilidad de Grabber y que al final sea exactamente eso lo que le derrota sin ningún giro posterior. Y me gustan mucho los guiones que son lógicos, pero al mismo tiempo igual el climax debería haber tenido algún highlight más potente.

En todo caso, Black Phone 2 me ha gustado mucho, y sin duda la recomiendo.

Comparto el trailer de la película:

Da gusto ver a un director atreverse a llevar una franquicia cinematográfica por un camino diferente al visto en la primera película. Black Phone 2 me ha gustado mucho.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de La vida de Chuck de Mike Flanagan

Tenía ganas de ver La vida de Chuck, la película de Mike Flanagan adaptando un relato de Stephen King que está protagonizada entre otros por Tom Hiddleston.

PUNTUACIÓN: 8/10

Basado en el relato de Stephen King, cuenta tres historias relacionadas con el personaje Charles Krantz, en orden inverso: desde su muerte por un tumor cerebral a los 39 años hasta su infancia en una casa supuestamente encantada.

Mike Flanagan es uno de los grandes nombres del terror en televisión y un especialista en la obra de Stephen King, al que ha adaptado en numerosas ocasiones. Para televisión creó, escribió, produjo y fue showrunner de las series de terror de Netflix La maldición de Hill House (2018), La maldición de Bly Manor (2020), Misa de medianoche (2021), El club de medianoche (2022) y La caída de la casa Usher (2023). Para el cine hizo lo propio con Absentia (2011), Oculus (2013), Hush, Before I Wake, Ouija: Origin of Evil (todas de 2016), Gerald’s Game (2017) y Doctor Sleep (2019).

Flanagan adapta la novela del mismo nombre de Stephen King. Como en otras ocasiones, Flanagan produce y ha realizado el montaje de esta película de 111 minutos de duración, que cuenta además con fotografía de Eben Bolter y música de The Newton Brothers.

Como su nombre indica, en esta película conoceremos la vida de Chuck, que está interpretado por Tom Hiddleston en su edad adulta. Jacob Tremblay, Benjamin Pajak y Cody Flanagan también interpretan a Chuck en diferentes etapas de su vida.

Chiwetel Ejiofor como Marty Anderson, un profesor de instituto y exmarido de Felicia (Karen Gillan), una enfermera que se enfrenta al fin del mundo; Mark Hamill como Albie Krantz, abuelo de Chuck que también es contable; Mia Sara como Sarah Krantz, la abuela de Chuck que inspira el amor de Chuck por la danza, Nick Offerman como el narrador, Carl Lumbly como Sam Yarborough, un anciano dueño de una funeralia, Annalise Basso como Janice Halliday, una joven que se recupera de una ruptura sentimental y que se convierte brevemente en la pareja de baile de Chuck y Taylor Gordon como Taylor Franck, una percusionista callejera y artista callejera, completarían el reparto en sus papeles principales.

Flanagan guarda pequeños papeles para Kate Siegel, Samantha Sloyan, Rahul Kohli y Carla Gugino, habituales de su filmografía. La actriz mito del cine de terror Heather Langenkamp (Pesadilla en Elm Street), David Dastmalchian , Harvey Guillén y Matthew Lillard completan el reparto.

Más que una historia convencional, lo primero a destacar es que La vida de Chuck es un cuento. Tener a un narrador con la voz de Nick Offerman como voz neutra que nos acompaña a lo largo de todo el relato es una primera clave que hace que no haya demasiadas dudas al respecto. También me ha parecido muy curioso encontrarme una película de estructura poco habitual. Digo esto porque hace nada vi Weapons de Craig Zeggler, una buena película que se apoya en una narración fragmentada divida en varios capítulos cada uno de los cuales está dedicada a ver el punto de vista de uno de los personajes. En el caso de La vida de Chuck tenemos una historia en 3 partes contada en orden cronológico inverso. La primera parte presenta de forma brillante un argumento de terror existencial que plantea un misterio que tendrá que ser aclarado a lo largo de los otros dos capítulos. Unos capítulos ahora sí protagonizados por Chuck Krantz.

Mike Flanagan es un director brillante y un estupendo guionista. Cuando terminé de ver la película y pude pensar en ella en su totalidad, me encantó lo claro que tenía el mensaje humanista que pretendía transmitir, consiguiendo que la película me dejara con buen sabor de boca. Dentro que no me flipó, cosa que luego comentaré. Técnicamente, la película es también de 10, con un montaje, una música y una producción perfectas que transmiten de forma modélica lo que Flanagan quería mostrar al público.

En lo referido a la dirección de actores, lo primero a destacar es que el reparto me parece que está increíble. Chiwetel Ejiofo, Karen Gillan, Mark Hamill y Mia Sara están increíbles dentro de lo pequeños que son sus papeles, demostrando lo buenísimos actores que son y lo bien que están en facetas dramáticas. Dentro del trabajo de actores de Flanagan, me encanta que todos los secundarios tengan una escena para lucirse actoralmente. Desde sus amigos con los que trabaja en todas sus series a los más inesperados como Matthew Lillard o la actriz Heather Langenkamp. En la parte actoral, están todos de 10. Y lo mismo los jóvenes actores que interpretan a Chuck de niño y adolescente.

Con Tom Hiddleston me pasa algo curioso. Creo que lo hace muy bien, pero su participación destaca sobre todo por un baile increíble de un montón de minutos junto a Annalise Basso, que me gustó mucho. Aunque el baile también se me hizo un pelín largo, las cosas como son. Sin embargo, y reconociendo lo difícil que es que unos actores bailen tanto rato y tan bien, por la parte actoral la participación de Hiddleston se me hizo muy corta. Pensando que él es el gran reclamo en el poster de la película, que aparezca apenas un tercio del metraje me supo a muy poco.

La historia busca plantear una historia humanista que destaque la importancia de intentar vivir la vida de la mejor forma posible ahora, sin dejarnos nada para el futuro porque no sabes si te vas a morir mañana. Sin embargo, en muchos momentos hay un sentimiento melancólico, al ver la infancia y adolescencia de un niño al que en su edad adulta hemos visto morir previamente. Una muerte extraña al estar conectada con el misterio del primer acto, que en ese momento no sabes qué es pero opaca este drama.

Comentaba que los tres actos de la película están contados en orden inverso cronológicamente. «Gracias, Chuck», es el tercer acto pero es el primero que vemos. «Músicos callejeros para siempre», con el baile de Tom Hiddleston, es el segundo. Y «Yo contengo multitudes», una referencia a una frase del poema «Song of myself» de Walt Whitman que es la clave de la película, es el primer acto, pero lo vemos el último. Un primer acto en el que veremos la infancia de Chuck en la que aprenderá las claves de la vida.

Cuando el Chuck niño descubre lo que significa de esta frase «Yo contengo multitudes» y de alguna manera se descubre el pastel que aclara el enigmático primer arco, la película de alguna manera se me desinfló. Y es que todo el primer arco fue un gran truco un poco tramposo para llamar nuestra atención de algo que no era de lo que iba la película en realidad. Tras esta respuesta aún queda otro misterio que el joven Chuck tiene que descubrir y que no hará hasta justo el final de la película: Lo que hay en el ático de casa de sus abuelos que aterrorizó a su abuelo cuando lo vio hace un montón de años. Esto es un elemento que conecta con el elemento fantástico que tan bien ha utilizado Stephen King en sus historias.

Mi problema principal con La vida de Chuck es que el tono de cuento y la figura del narrador en off hizo que toda la película me resultara demasiado plana. Aunque hay buenos momentos actorales, al final son una parte del engranaje planteado por Stephen King en su novela. Y no llegó a emocionarme en ningún momento. Y es curioso que intelectualmente entienda que todo en la película funciona de maravilla, hasta el punto que no le pueda poner ni un pero. Pero al mismo tiempo la frialdad del conjunto impidió que existiera esta conexión emocional.

Por otro lado, dentro de ser una historia «bonita», cuando pienso en la vida que llevó Chuck después de descubrir lo que descubre de joven con 17 años, de alguna manera pienso que no ha cumplido el propósito que vivir una vida plena, pensando lo aburrida que es su vida en el segundo acto antes del baile. Igual sobreanalizo las cosas y le doy vueltas a algo que no toca, pero me supo mal no haber salido del cine flipado con la película de Mike Flanagan.

En todo caso, creo que es una buena película que en realidad si consigue dejarte con un buen sabor de boca, así que ni tan mal.

Comparto el trailer de la película:

Me ha gustado La vida de Chuck, pero aún sabiendo que es una película estupenda bajo todo punto de vista, no me ha llegado.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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