Esta semana ECC Ediciones ha puesto a la venta el sexto y último número de Batman: El detective, la serie de Tom Taylor con dibujo de Andy Kubert, con entintado de Sandra Hope y color de Brad Anderson, por lo que es buen momento de compartir mis impresiones del comic ahora que pude leerlo en su totalidad.
PUNTUACIÓN: 7/10
Nueva miniserie! ¡Nuevos villanos! ¡Nuevos aliados! ¡Una emocionante aventura del Caballero Oscuro narrada por los creadores superestrella Tom Taylor y Andy Kubert! Una terrible tragedia ocurrida en el Reino Unido pone en alerta al Caballero Oscuro. ¡Batman viaja al otro lado del Atlántico para investigar! Lejos de Gotham City, el Caballero Oscuro se enfrentará con la ayuda de nuevos aliados a un complicado caso y a adversarios nunca vistos.
Estoy disfrutando cosa fina la actual etapa de Nightwing de Tom Taylor, y en general todos sus trabajos para DC Comics recientes me están resultando super chulos. Así que cuando se anunció que iba a hacer su primera miniserie de Batman en solitario, no tenía duda que iba a pillar este comic. Y dentro que está comic está bien y todo está correctamente ejecutado, ahora que he podido leerlo en su totalidad lamento tener que decir que Taylor no ha conseguido crear una historia todo lo potente que yo esperaba.
DC Comics da a Taylor total libertad para crear su historia, así que el primer elemento llamativo de este comic fue comprobar que estábamos ante una historia fuera de continuidad protagonizada por un Batman veterano rozando la madurez. Cansado y herido tras décadas de lucha aparentemente sin fruto en un mundo que sigue lleno de peligros y en el que Bruce Wayne parece estar más sólo que nunca. La caracterización de este Batman en espíritu la encontré muy cercana al comienzo de The Dark Knight Returns de Frank Miller, lo cual no puede ser malo para empezar.
Dentro que la historia está fuera de continuidad, me gusta mucho de El Detective (y resalta lo listo que es Taylor), cómo aprovecha numerosos elementos de la rica historia de Batman para construir sobre ellos su historia y conseguir que a pesar de ser diferente en cierto sentido, los lectores podamos sentir la suficiente empatía hacia este Batman un poco quemado. Empezando por la figura de Henri Ducard, el ladrón francés que enseñó su oficio a un joven Bruce Wayne, al que vimos sin ir más lejos en el Batman y Robin de Peter Tomasi y Patrick Gleason. Y recuperando además un concepto del Batman Inc. de Grant Morrison, al estar en un mundo en el que Batman cuenta con numerosos aliados por todo el mundo dentro de las fuerzas del orden y de los héroes enmascarados internacionales. Esto hace que aunque Taylor nos presente a unas nuevas Knight y Squire británicas, recordemos al primer Caballero de Morrison, con lo que la sensación de legado tan normal en DC está más que conseguido.
Me gusta que Taylor saque a Batman de su zona de confort en Gotham al plantear una historia internacional viajando por varias capitales europeas. Y sobre todo, me gusta la idea central de Taylor que todas las acciones tienen consecuencias, incluida la decisión de Batman de NO MATAR, haciendo que en cierto sentido las acciones de sus archienemigos sean responsabilidad suya. En este sentido, la figura de Equilibrio, la villana que busca venganza por un trauma de su pasado del que culpa a Batman por una asociación de ideas enloquecida, presenta una idea original para un villano de Batman, cosa que agradezco mucho. Lástima que aparte de ser un concepto interesante y estar todo correctamente planteado y resuelto, Taylor no acabe de acertar con la historia ni sobre todo con la villana, su plan y la sensación de amenaza de ella y de sus esbirros.
Andy Kubert con entintado de Sandra Hope a partir del segundo número y color de Brad Anderson me parece que también están correctos, pero tampoco me han enamorado. Es una opinión muy personal, pero me gusta mucho más el dibujo de su hermano Adam y sus atractivas composiciones de páginas. Y queda mal que lo diga, pero nunca he encajado con sus personajes encorvados con chepa y sus figuras que siempre parecen las mismas, tanto hombres como especialmente las mujeres. Sacar a Batman de los callejones oscuros de Gotham narrativamente puede permitirnos leer una historia que se aleje de los caminos miles de veces transitados, pero a Kubert le sienta fatal, porque el interior de un hospital o un avión o la campiña inglesa no son espacios en los que Kubert pueda lucirse como en comics suyos previos como el Superman: Up in the Sky junto a Tom King.
El hecho de no acabar de acertar Taylor con el antagonista de Batman en esta historia y que el estilo de Kubert no sea santo de mi devoción han impedido que disfrute de este comic como me hubiera gustado, pero tengo que decir que la lectura mes a mes ha sido super entretenida, con unos cliffhangers y sorpresas estupendos que me muestran a un Taylor con buenas ideas que no ha perdido el toque.
Dentro del enorme exceso de oferta que ECC Ediciones edita todos los meses de Batman, este El Detective no será un comic memorable ni uno que posiblemente recordemos dentro de 15 años, pero si ha cumplido de sobra el objetivo de entretenimento con un protagonista con el que he conectado.
Comparto las primeras páginas del comic:
Batman: El Detective no va a pasar a la posteridad como el mejor trabajo de Tom Taylor, pero leído mes a mes ha supuesto un más que correcto entretenimiento que ha saciado mi sed del Hombre Murciélago en este momento en que no compro sus series regulares.
PUNTUACIÓN: 7/10
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Muy contento con The Batman de Matt Reeves, tiene mucho mérito mostrarnos con éxito una nueva visión del personaje que se siente fresca y original y a la vez es fiel al espíritu de los comics. Hay mucha tela que cortar, pero voy a intentar transmitir mis impresiones de la película SIN spoilers.
PUNTUACIÓN: 8/10
En el segundo año de su lucha contra el crimen, Batman investiga la corrupción que recorre Gotham City y cómo conduce hasta su propia familia, mientras se enfrenta a un asesino conocido como Enigma.
Matthew George «Matt» Reeves (Nueva York, 1966) es un director, guionista y productor de cine estadounidense. Comenzó a hacer películas con tan solo ocho años, dirigiendo a sus amigos con una cámara doméstica. A los trece años, se hizo amigo de J. J. Abrams, con quien filmó varios cortos. Asistió a la Universidad del Sur de California y allí produjo el film estudiantil Mr. Petrified Forest, por el que consiguió un agente, además de colaborar con el guion de lo que finalmente fue Alerta máxima 2. Tras graduarse, coescribió The Pallbearer, que acabaría por convertirse en su debut como director. Junto con Abrams creó la serie televisiva Felicity, de la que dirigió numerosos episodios, incluido el piloto. Reeves ha participado ocasionalmente en episodios de otras series, entre ellas Homicide: Life n the Street y Relativity. En 2008 dirigió la película de monstruos Cloverfield, producida por Abrams. También escribió y dirigió Let Me In (2010), remake de la película sueca. Tras esto dirigió las dos exitosas películas de la última trilogía de El Planeta de los Simios, El amanecer del planeta de los simios (2014) y La guerra del planeta de los simios (2017), en la que además de dirigir escribió también el guión. Tras la devacle de BvS y Justice League, y al comprobar que Ben Affleck no conseguía levantar su película de Batman, fue llamado para tomar el control de esta nueva versión del Hombre Murciélago en un mundo propio sin conexiones con otros héroes de DC Comics.
Reeves escribe el guión de The Batman junto a Peter Craig. Uno de los grandes hallazgos de la historia es que se siente 100% respetuosa con la versión comiquera del personaje, con numerosas fuentes directas de inspiración como The Long Halloween de Loeb y Sale, Batman: Ego de Darwyn Cooke, las etapas de Grant Morrison, Scott Snyder y Greg Capullo, Tom King, e incluso el Batman Tierra Uno de Geoff Johns y Gary Frank, etc… pero a la vez consigue formar su propio mundo con su propia sensibilidad.
Para esta larga película de casi tres horas, Reeves colabora con el gran Michael Giacchino, que entrega una banda sonora que ya forma parte de la historia del personaje. Craig Fraser es el director de fotografía y ya había trabajado con Reeves en Let me in. William Hoy y Tyler Nelson se encargan del montaje. La película cuenta con un presupuesto de 200 millones de dólares y fue rodada en Reino Unido y Chicago. El parón provocado por el COVID probablemente le vino bien a Reeves, ya que aunque no cambió el guión, sí le permitió centrarse en aspectos de tono que necesitaba la historia. A destacar además que Reeves ha utilizado The Dome de The Mandalorian para rodar en él varias de las escenas claves de la película.
The Batman cuenta con un potentísimo reparto en el que destaca sobre todos un excelente Robert Pattinson como Bruce Wayne / Batman, que sobre todo su voz en la versión original me ha impresionado y me ha cerrado la boca ante mis críticas a priori al no verle como Bruce Wayne. Junto a Pattison encontramos en los papeles principales a Zoë Kravitz como Selina Kyle / Catwoman, Paul Dano como Edward Nashton / Riddler, Jeffrey Wright como James Gordon, John Turturro como Carmine Falcone, Andy Serkis como Alfred Pennyworth y Colin Farrell como Oswald «Oz» Cobblepot / Pingüino.
Empezando a valorar The Batman, lo primero y principal es que me ha gustado mucho, empezando por lo fiel que se siente al espíritu de una parte de los comics de Batman que se centran en su faceta de detective, algo que hasta ahora no habiamos visto bien realizado en las diferentes versiones cinematográficas del personaje. Tiene mucho mérito por parte de Reeves que siendo la décima película en imagen real en la que Batman aparece, se sienta nueva y fresca, con cosas interesantes que contar ampliando la mitología del Caballero Oscuro de forma que resulte original.
Visualmente la película es de 10, y nos deja momentos y fotogramas que ya quedan para la historia del personaje. Me resulta curioso que dentro de la aproximación «realista» que Reeves supuestamente ha empleado para la historia, la iluminación super saturada de color en algunos momentos que me encanta, pero es todo menos realista, dando un feeling super estilizado y alejado de las versiones previas del personaje. La aparición de Batman de entre las sombras me alucina todas las veces, al igual que la presentación del Batmóvil, que tiene un montaje de sonido alucinante. También me gusta esta versión de Gotham nocturna siempre lloviendo con un toque decadente y corrupto que mancha todo lo que toca.
Robert Pattison ya he comentado que me ha cerrado la boca con su estupendo trabajo. Reconozco que le sigo viendo un poco raro como un joven Bruce Wayne, pero la verdad es que no puedo más que quitarme el sombrero por su interpretación. Tiene la presencia y la sensación de amenaza, y además su voz es alucinante, mucho mejor que el grito gutural ininteligible en algunos momentos de Christian Bale. Pattison tenía un encargo muy complicado porque las comparaciones son inevitables, y diría que sale con nota de la película. Aprovecho para comentar que el traje de Batman lo veo una mejora dentro de las diferentes versiones armadura, sobre todo comparado con el de la trilogía de Nolan, pero no mejora la versión de Snyder, con un cuello y una máscara que no me acaban de funcionar.
También me gusta mucho el Gordon de Jeffrey Wright y sobre todo, poder verle tantos minutos en pantalla y la química que comparte con Batman. En cierto sentido, que trabajen juntos de la forma que lo hacen me recordó, dentro de las diferencias, al Batman Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli, entre otros motivos por el novedoso uso de la voz en off de Batman, un recurso narrativo en desuso que demuestra ser super efectivo en la película. Y aunque casi no tiene minutos, me gusta Andy Serkis como Alfred, destacando que tiene una importancia capital en la historia y en la evolución emocional que sufrirá Bruce.
Por el lado de los villanos, Paul Dano está genial como Enigma, dentro que no es rival físicamente para Batman, su voz tiene también un registro alucinante que aporta verdadera sensación de amenaza y frikismo (en el mal sentido que debe tener un villano de Batman), que me ha encantado. Solo puedo calificar de alucinante el cambio físico de Colin Farrell para interpretar a Pingüino, dentro que tiene una importancia más secundaria, tengo claro que el personaje puede dar mucho juego en próximas películas y va a crecer en importancia. Junto a ellos, John Turturro está perfecto como Carmine Falcone. En el lado de los villanos, Reeves y Peter Craig han armado un universo complejo con posibilidades inmensas que estoy deseando que sigan desarrollando.
Otro elemento fundamental de este Año Dos de Batman como el Caballero Oscuro de Gotham es que las cosas empiecen ya en marcha. Agradezco un montón que no se detengan en mostrarnos como fue la muerte de los padres de Bruce o su entrenamiento. Que los criminales se refieran a él como VENGANZA en la película, de hecho es la primera frase de diálogo de Pattison en la película «I´m vengeance», un prodigio de narrativa que establece el marco en el que nos movemos, es otro acierto que transmite que en el año que lleva luchando contra el crimen la gente, todo el mundo, le teme. Y eso a Bruce le vale, ya que piensa siempre lo peor de todo el mundo y se ha contagiado de la visión nihilista y desesperanzada de Gotham. Aunque Riddler si dirije sus cartas con los acertijos a Batman, que no se le llame por su nombre hasta muy adelante en la película, prácticamente en el climax final, también me parece narrativamente muy interesante.
The Batman juega la baza de la amenaza intelectual más que física, además de sacar a la luz el cáncer oculto que es la corrupción que lleva asolando Gotham durante décadas. En este sentido, me gusta que Reeves use el esqueleto de The Long Halloween en lo referido a unos asesinatos con unas pistas que hay que resolver pero de alguna manera use la idea central de El Tribunal de los Buhos, todo ello mezclado y formando una historia única para la película. El viaje de Bruce Wayne en la película y lo que aprende y el cambio que ejerce en él me gusta mucho y creo que es de largo lo mejor de la película. Algo que, de nuevo, veo un elemento totalmente comiquero que Reeves ha hecho suyo y lo ha llevado a su terreno.
Para ser casi tres horas de película y teniendo en cuenta todo lo que nos cuenta, la verdad es que el visionado lo disfruté un montón. Reconozco que hay un momento tras la revelación de los secretos del pasado de los Wayne en que empecé a pensar que la película tenía que empezar a despegar, pero globalmente estoy muy satisfecho de la película. Estoy leyendo muchas quejan es internet por la excesiva duración, y siendo larga para mi no es motivo de queja.
La película es además fiel a los comics en el sentido que Batman no se adelanta a nada, sólo puede actuar / reaccionar después del delito y enfrentarse a las consecuencias de los actos de un villano. Esto también me recuerda a Se7en de Fincher, con la que comparte un elemento de desesperanza y desolación ya que los policías realmente no llegan nunca a detener los planes del villano interpretado por Kevin Spacey, cosa que tiene una correlación en la película de Reeves. Pero frente a la película de Fincher, me gusta el final en el que Batman entiende que tiene que ser más y nos deja con la promesa de algo mejor. Ya digo que narrativa y emocionalmente la película me ha enganchado, incluso aunque en algunos momentos no haya conectado con la ejecución de algunos elementos.
Dentro que la película me ha gustado, también hay elementos cinematográficos en los que creo que The Batman no acierta tanto. Empezando porque aunque visualmente la película es increíble, me fallan las escenas de acción. Entiendo la aproximación del Batman brutal que puede acabar la pelea en un golpe pero da tres para acojonar al resto de criminales, pero no me gusta que a pesar de llevar armadura acepte recibir disparos de la forma en que lo hace durante toda la película, cosa que marca las coreografías o la falta de ellas durante la película. Esto es todo menos «realista», porque incluso con kevlar sientes la coz del disparo en tu pecho, y dejar que te hieran a sabiendas es de tontos, la verdad, lo que no me cuadra con la inteligencia que le supongo a Bruce Wayne. La parte de detective está muy bien, la de «luchador contra el crimen», no tanto. O reconozco que no respecto a la imagen que tengo yo del personaje.
La película rompe completamente la estructura de tres actos cinematográficos y abraza, entiendo que debido a la duración y la complejidad de la historia, una estructura de comic o novela con capítulos diferenciados, mientras Batman investiga los diferentes asesinatos y asimila los conocimientos que va consiguiendo sobre el funcionamiento de Gotham y quien manda realmente en ella. Esto en si mismo no es un problema, de hecho lo encuentro una refrescante novedad que parece demostrar que los tres actos cada vez están más en desuso en el mundo de los grandes blockbusters palomiteros. Sin embargo, lo que esta decisión creativa provoca es que la película falle a la hora de plantear y trasmitir tensión, presentando una historia plana que estando bien o muy bien en todo, no construye una tensión creciente que nos lleve a un brillante climax final.
Por este tipo de narración en capítulos, Reeves parece que se ve obligado a colocar escenas de acción de vez en cuando como si fuera una obligación para que el público no nos aburramos. Por ejemplo, la persecución en coche vista en el trailer mola un montón pero narrativamente rompe en dos la historia hasta ese momento. Y ya digo que la película me ha gustado mucho, pero el ritmo a trompicones provocó como comentaba antes que hubieran dos momentos en los que no miré el reloj pero si pensé que la historia necesitaba un push porque parecía que se estaba estancando. En cuanto a ritmo, no en cuanto a historia, que creo que está muy bien hilada en todo.
Unido a lo anterior, me gusta mucho el viaje de Batman y lo que aprende en esta película, pero el climax final de la película me falla completamente en lo referido a la parte de la acción y la última amenaza a la que tiene que enfrentarse, que es algo super gratuito que no aporta la amenaza ni la tensión que debería estando en el momento clave de la película. En este sentido, también creo que el final tiene un exceso de epílogos, incluido un cameo que no esperaba ver tan pronto, que alargan una película ya de por si larga. Dentro que como digo la película me ha gustado, diría que cinematográficamente The Dark Knight es muy muy superior, aunque este The Batman nos muestre una versión más fiel del personaje en una película en la que él se siente el protagonista y no queda eclipsado por los villanos.
Por cierto, comentaba antes que el reparto me ha gustado mucho, y quizá te habrás dado cuenta que he valorado a todo el mundo en positivo o muy positivo, con una excepción. Y es que no me ha gustado nada Zoë Kravitz como Selina Kyle. Y me resulta curioso que a priori Pattison no me encajara y luego él lo hizo genial mientras que la hija de Lenny ha decepcionado. Parto que es una mujer guapísima y como su padre, la cámara la adora. Sin embargo, su interpretación es muy floja, parece una instagramer más pendiente de salir cool en pantalla que de interpretar, y no me creo su relación con Batman porque ella no me transmite nada. Además, su baja estatura no ayuda a que haya química entre los dos, teniendo que emplear dobles en unas escenas de acción muy pobres en las que hay además elementos digitales no muy bien resueltos para algunas de las acrobacias imposibles. En mi opinión toda la parte de Selina me parece lo más flojo de largo de la película.
Y luego hay detalles ciertamente menores como que todos los corruptos de Gotham sean hombres blancos, al igual que los esbirros de los diferentes villanos como el hombre que al final le dice a Batman que «my name is vengeance», mientras que las personas que tienen que limpiar la ciudad del crimen, la nueva alcaldesa y James Gordon, sean afroamericanos (y una mujer), que están puestos ahí con una intencionalidad política muy clara conectando con las últimas teorías woke. Que no molesta, pero que se nota que no es casual.
A pesar de las últimas líneas, realmente The Batman me ha gustado mucho. Se nota que Reeves ha pensado mucho en cómo hacer su película de Batman, y nos obsequia con momentos de gran cine que son 100% comiqueros y a la vez transmiten una sensibilidad neo-noir muy marcada que funciona a las mil maravillas. Todo en The Batman está milimétricamente planificado y tiene su razón de ser, y me gusta que el director confíe en su audiencia y sepa que vamos a aceptar a este Batman más investigador que aventurero.
Estaré encantado de que Reeves pueda desarrollar su propia trilogía, porque este Batman de Robert Pattison promete que puede darnos muchas alegrías con una versión del Caballero Oscuro que se va a recordar.
Comparto el trailer de la película:
The Batman es una notable película que da nueva vida al personaje y que invita al optimismo de cara a los próximos años.
PUNTUACIÓN: 8/10
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Hoy toca repasar Batman: Tierra Uno, la serie de tres novelas gráficas de DC Comics en la que la editorial dio libertad total a Geoff Johns y Gary Frank para reimaginar los mitos de Batman, aprovechando que ECC Ediciones publicó hace un par de meses su tercer y último volumen.
PUNTUACIÓN: 6,5/10
Batman no es un héroe.
Es solo un hombre.
Fallible, vulnerable y enojado.
En una Gotham City donde amigos y enemigos son indistinguibles, el camino de Bruce Wayne para convertirse en el Caballero Oscuro está plagado de más obstáculos que nunca. Centrado en castigar a los verdaderos asesinos de sus padres y a la policía corrupta que les permitió salir libres, la sed de venganza de Bruce Wayne alimenta su loca cruzada y nadie, ni siquiera Alfred, puede detenerlo.
En la tradición del Superman: Earth One, número uno en ventas del New York Times, el escritor Geoff Johns y el artista Gary Frank re-imaginan una nueva mitología para el Caballero de la Noche, donde lo familiar ya no es lo esperado en esta serie de novelas gráficas originales de DC Comics.
La línea Tierra Uno es una línea de novelas gráficas autónomas destinadas a contar los orígenes de los principales personajes de DC Comics para una nueva generación de lectores. El hecho de lanzar este sello como novelas gráficas y no como grapas tradicionales mostraba además el interés de DC de ofrecer contenidos al canal de las librerías tradicionales que demandan de obras en este formato y que podían significar una mina de oro para DC en caso de funcionar entre lectores no fans del género de superhéroes.
La línea Tierra Uno fue inaugurada en 2010 con Superman: Tierra Uno, serie de tres novelas gráficas de J. Michael Straczynski con dibujos de Shane Davis (Vol. 1 y 2, de 2012) y Ardian Syaf (vol. 3, en 2015). Además del Wonder Woman: Tierra Uno de Grant Morrison y Yanick Paquette (2016, 2018 y 2021), la línea ha publicado también dos novelas gráficas de Teen Titans a cargo de Jeff Lemire con Terry Dodson (Vol. 1, 2014) y Andrew T. MacDonald (Vol. 2, 2016) y otras dos de Green Lantern, obra de Gabriel Hardman y Corinna Bechko y publicadas en 2018 y 2020.
En lo referido a este Batman: Tierra Uno, el anuncio de que Geoff Johns y Gary Frank iban a hacerse cargo de recontar el origen de Batman para las nuevas generaciones parecía un win-win de libro, sumando el amplio conocimiento del universo DC de Johns con el maravillosos estilo de dibujo de Frank. De hecho, la pareja ya triunfó con su Superman: Origen Secreto en 2009-10, lo que invitaba a pensar que podían dar también en la diana con Batman. Sin embargo, la cosa no acabó de cuadrar, con una recepción de la crítica más bien tibia y unas ventas que imagino tampoco debieron ser lo que DC esperaba. Esto hizo que aunque la primera novela gráfica se publicara en 2012, hubiera que esperar 3 años, hasta 2015, para que se publicara la segunda novela gráfica y casi 6 años para que la tercera y última novela gráfica haya visto la luz este 2021. Los compromisos de Johns en Warner produciendo las películas y series de televisión de DC Comics, pero también otros comics como Doomsday Clock de Johns y Frank o Batman: Three Jokers de Johns y Jason Fabok no cabe duda que tuvieron prioridad para DC Comics, lo que fue retrasando el final de la historia que hemos tenido este año.
Ahora que pude leer entero este Batman: Tierra Uno, no hay duda que Geoff Johns había pensado largo y tendido sobre la figura de Batman y cómo sería la existencia de una figura así en el mundo real. El punto de partida de esta historia es el “realismo”, y no tengo claro si planteaba estas novelas gráficas a modo de storyboards para un hipotético reboot de la franquicia cinematográfica de Christopher Nolan, The Dark Knight Rises se estrenó el mismo año 2012 que salió el primer volumen, o directamente es que Batman Begins influyó completamente en la forma en que Johns se aproximó a esta obra, tratando de trasladar el feeling cinematográfico de esa historia de origen realista al mundo del comic. Y esto es lo mejor y lo peor de la historia, sinceramente.
Por un lado, resulta super interesante ver a un Bruce Wayne un tanto gilipollas que no deja de equivocarse y ser apaleado mientras se inicia en el mundo del vigilantismo callejero, y que tendrá que aprender además toda la parte de detective que inicialmente ni se había planteado. Me gusta ver que inicialmente se mueve con un equipo muy limitado que va mejorando a medida que va descubriendo las cosas que necesita y quien puede proporcionárselas. Y también que Alfred sea un militar experto que va a entrenar y a ayudar a Bruce pero con cero experiencia como mayordomo, porque lo lógico es que sea o una cosa o la otra, pero no las dos no como vimos en los últimos años del Alfred en continuidad.
La creación del ecosistema de Gotham es otro elemento que Johns construye poco a poco y lo va haciendo crecer de forma orgánica, dando una vuelta de tuerca a la figura de James Gordon o Harvey Bullock que me gusta bastante. A pesar de los cambios que se plantean a nivel general, Gotham sigue siendo un foco de crimen y corrupción en el que los criminales campan a sus anchas e incluso ocupan el Ayuntamiento. Esto crea dos niveles de enemigos para Bruce / Batman, por un lado los rateros y mafiosos a nivel de calle, al que hay que sumar el sistémico de los poderosos que controlan la ciudad. Y además, está la búsqueda del asesino de Thomas y Martha Wayne.
Las tres novelas gráficas de Batman: Tierra Uno cuentan con 140 páginas la primera y 160 las dos siguientes. El formato ayuda a que la historia tenga un ritmo diferente al del comic-book mensual, haciendo que la lectura de cada volumen se haga de una sentada y resulte muy entretenida. Hay que reconocer que aunque Johns plantea una realidad muy pensada que ofrece una más que correcta historia de origen del Hombre Murciélago de este mundo alternativo, gran parte de la gracia al menos para mi ha estado en ir descubriendo los cambios respecto al canon original. Y lo malo es que Tierra Uno sale perdiendo prácticamente en cualquier comparación a su contrapartida en continuidad. Que sería lógico si pensamos en el Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli o El largo Halloween de Jeph Loeb y Tim Sale, pero es que sale perdiendo respecto a casi todo, exceptuando tal vez la horrenda etapa de Scott Snyder. Incluyendo además la versión cinematrográfica de Nolan, estrenada pocos años antes.
Empezando por unos villanos que resultan ser un bluff importante en todos los casos. Voy a evitar dar detalles del tercer volumen dado que se ha editado más recientemente, pero hablamos que los volúmenes uno y dos llevan en circulación seis años, tiempo más que suficiente para que quien quisiera leerlos lo hubiera hecho. Agradezco que en este origen Johns haya evitado a Joker, un personaje que en los últimos años está demasiado manoseado, pero lo cierto es que ni Oswald Cobbepot ni Edward Nigma están a la altura y se ven lastrados de la premisa de “realismo” inicial que les quita de un plumazo la sensación de peligro. Por otro lado, dentro de la sorpresa inicial que plantean los hermanos Dent en esta historia, realmente no mejoran el canon existente y su historia es un tanto intrascendentes. Lamentablemente, ojo. Esto hace que globalmente la historia no sea mala, pero le falta el intangible del carisma, de la personalidad, que parece que se pierdan cuando el foco está en el “realismo”.
En el apartado artístico, tengo sentimientos encontrados. No descubro nada si digo que Gary Frank es uno de los grandes nombres del comic mainstream de superhéroes, con una perfecta narrativa y una ortodoxia en cuanto a su narrativa y la perfección anatómica de sus personajes fuera de toda duda. En Tierra Uno acompañan a Frank Jon Sibal en el entintado y Brad Anderson, que forman un potente equipo artístico se mire como se mire. Tras 30 años dibujando comics al más alto nivel, no seré yo el que diga que un comic suyo no está bien.
Y sin embargo, su extremo naturalismo y la obsesión del planteamiento realista del comic acaban siendo un problema, empezando por el luminoso y casi poco apropiado color que aplica Brad Anderson, que evita la oscuridad nocturna y la ambientación gótica que tenemos tan asociada al personaje. La historia está bien contada y se lee de forma super fluida, pero evita tantos aspectos icónicos que entiendo que se desechan por la obsesión del realismo (sin ir más lejos el verle desplazarse entre edificios), que no quedan prácticamente momentos de lucimiento para el dibujo de Frank.
Por otro lado, el dibujo de Frank ya digo que es narrativamente intachable, pero sus diseños son totalmente fallidos, empezando por los diferentes trajes de Batman con su símbolo de murciélago en el pecho, o la forma de su máscara, que en la mayoría de los casos queda rara. Además, el rediseño que hace del traje de Catwoman puede ser de largo el peor que recuerdo nunca del personaje. Incluso peor que el traje sexualizado de Jim Balent, entre otros. También en el apartado artístico, me da pena tener que decir que no mejora lo existente en continuidad.
Por estos motivos, me sabe mal decirlo, pero la sensación que me queda tras la lectura de este Batman Tierra Uno es de proyecto fallido, seguro no desde el punto de vista de las ventas, pero sin duda si desde el creativo o del resultado final.
Batman: Tierra Uno se queda como una historia correcta que no acaba de explotar con el carisma y la aventura que los lectores veteranos deseábamos, y que globalmente te deja la sensación que no mejora el standard previo. Entretenido pero sin más, en este caso no me ha terminado de cuadrar.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
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ECC ha empezado este mes la publicación de Batman: El detective, miniserie de seis números de Tom Taylor y Andy Kubert, con color de Brad Anderson. Comento mis impresiones del primer número.
PUNTUCIÓN: 7/10
¡Nueva miniserie! ¡Nuevos villanos! ¡Nuevos aliados! ¡Una emocionante aventura del Caballero Oscuro narrada por los creadores superestrella Tom Taylor y Andy Kubert! Una terrible tragedia ocurrida en el Reino Unido pone en alerta al Caballero Oscuro. ¡Batman viaja al otro lado del Atlántico para investigar! Lejos de Gotham City, el Caballero Oscuro se enfrentará con la ayuda de nuevos aliados a un complicado caso y a adversarios nunca vistos.
Estoy disfrutando cosa fina la actual etapa de Nightwing de Tom Taylor, y en general todos sus trabajos para DC Comics recientes me están resultando super chulos. Cuando se anunció que iba a hacer su primera miniserie de Batman en solitario, no había duda que iba a pillar este comic. Y dentro que está bien y todo está correctamente ejecutado… no puedo decir que me haya volado la cabeza.
La primera sorpresa de esta grapa es ver que estamos ante una historia fuera de continuidad con un Batman / Bruce Wayne aparentemente más mayor y cascado de lo que estamos acostumbrados. Poder jugar fuera de continuidad permite a Taylor jugar con los juguetes que prefiera y estoy seguro que nos tiene preparadas más de una sorpresa impactante a lo largo de los 6 números de esta miniserie. Pero al mismo tiempo, de momento esta premisa de Batman alejado de Gotham viajando por el mundo no me parece mal, pero no ha acabado de explotar en este arranque, ni tampoco lo hacen los villanos con trajes blancos casi opuestos al de Batman.
Andy Kubert con color de Brad Anderson me parece que también están correctos, pero tampoco enamoran. Es una opinión muy personal, pero me gusta mucho más el dibujo de su hermano Adam y sus atractivas composiciones de páginas. Me suena injusto hasta a mi mientras lo escribo, pero nunca he encajado con sus personajes encorvados con chepa y sus figuras que siempre parecen las mismas. Y en este caso, sacar a Batman de los callejones oscuros de Gotham narrativamente puede permitirnos leer una historia que se aleje de los caminos miles de veces transitados, pero para Kubert le sienta fatal, porque el interior de un hospital o un avión o la campiña inglesa no son espacios en los que Kubert pueda lucirse como en comics suyos previos como el Superman: Up in the Sky junto a Tom King.
Nightwing, Escuadrón Suicida o DCSos: Planeta muerto me habían gustado mucho desde su arranque, por eso me extraña que este Batman: El detective no tenga un arranque igual de potente. También es cierto que estamos ante una miniserie de tan sólo seis números, por lo que entiendo que Taylor tiene que ir a saco con la historia y según lo que quiera contar, igual las páginas y el espacio se le echaron encima. Es decir, que no dudo ni por un momento que la parte del entretenimiento lo vamos a tener más que cubierta con este comic que ha empezado a editar ECC Ediciones en España.
Comparto algunas páginas de este comic.
Correcto arranque para este Batman: El Detective, pero tengo que reconocer que esperaba más de este comic. Taylor y Kubert tienen 5 meses para hacerme cambiar de opinión, estoy seguro que nos espera una buena historia.
PUNTUACIÓN: 7/10
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Hoy voy a probar algo distinto en el blog. En lugar de realizar la típica reseña al uso, quiero compartir mis impresiones a nivel general del final de la etapa de Tom King en Batman, que finalizó hace unos meses en el número 85 USA (nº 43 ECC Ediciones).
PUNTUACIÓN: 5/10
ARTÍCULO CON SPOILERS.
Hace dos años y medio de mi última entrada sobre el Batman de Tom King. En ese momento, me quedé justo a continuación de su polémica boda con Catwoman, con el maravilloso arco Días Fríos con Lee Weeks publicado en el número 27 de ECC Ediciones (nos. 51-53 USA). Y en ese artículo ya comentaba que King nos había dado lo mejor y lo peor en esos números, con números sueltos brillantes pero una gran historia río que aunque se notaba de gran ambición, empezaba a flaquear.
Gracias a mi amigo Félix he podido leer las 16 grapas de ECC que completan la etapa de King en Batman, a falta de la miniserie Batman & Catwoman que aún se está publicando, correspondientes a los números 28 a 43 españoles, en los que se incluyen los números 54 a 85 USA y varios especiales. Un primer elemento a resaltar es este precisamente, que teniendo un amigo que me podría dejar las grapas de Batman en cualquier momento, yo dejé de comprar Batman tras el final de la decepcionante etapa de Snyder y Capullo, durante todos estos meses no sentí la necesidad o la curiosidad de leer estos comics, dado que cada vez conecto menos con el estilo y la narrativa de King.
Ahora que encontré la tranquilidad mental para afrontar esta larga etapa, me he decidido a leer de un tirón estas 32 grapas USA, en el convencimiento que la experiencia mejoraría frente a la lectura mensual fraccionada.
En estos 35 números hemos tenido varios arcos narrativos. Tras un número unitario centrado en la relación de Bruce Wayne y Dick Grayson dibujado por el genial Matt Wagner (número 54 USA), King nos plantea Bestias de carga (55-57 USA), un arco dibujado por Tony Daniel en el que KGBestia hiere gravemente a Nightwing y Batman empieza a entrever que SI hay una mente maestra que ha estado manejando los hilos de sus últimas desgracias. Estos cuatro números son ilustrativos de la inteligencia de Tom King y su dominio del ritmo narrativo y el drama, al presentar un número centrado en Dick para que recordemos (por si hiciera falta) lo mucho que nos gusta el personaje previo a que le pegue un tiro en la cabeza y le haga perder la memoria, quitándole de en medio para lo que estaba por venir.
Tras este shock para Batman, Alas de tiranía se desarrolla en los números 58 a 60, con dibujos de los maravillosos Mikel Janin y Jorge Fornés. Un arco en el que King analiza la relación de Batman y el Pingüino, mientras éste intenta compartir la información clave clave que posee sobre el dominio de Bane de Arkham y como ha puesto un plan para destruir a Batman, como ya vimos en el epílogo del número 50 de la boda.
Hasta este momento, estos 4 comics españoles me estaban gustando, dentro del ritmo pausado de King y los enormes monólogos que acompañan las páginas que empezaban a hacérseme bola.El primer gran problema de esta etapa viene del siguiente arco: Pesadillas (61-63, 66-69 USA), publicados en los números 32, 34 y 35 de ECC. Y es que en medio de este arco, y como ejemplo de una cuestionable planificación de DC, se publicó en los números 64-65 USA de Batman y Flash en crossover El Precio, que continúa la reunión de estos personajes que inauguró “La chapa”, unos números con guiones de Joshua Williamson.
Volviendo a Pesadillas, tras el anticlimático final de Alas de tiranía, Bane y el Batman de Flashpoint Thomas Wayne de una realidad alternativa han vencido a Batman ¡fuera de plano! y le mantienen en Arkham sedado. Durante los larguísimos 7 números de este arco, Batman tendrá que darse cuenta que está durmiendo y viviendo situaciones que no son reales, pero a la vez le permitirán enfrentarse con sus demonios internos, como lo que provocó que Selina Kyle le abandonara antes de la boda. Estos siete números están maravillosamente dibujados por Travis Moore, Mitch Gerads, Mikel Janin, Jorge Fornés, Lee Weeks, Amanda Conner y varios artista y Yanick Paquette. Pero se me hicieron eternos con una verborrea que hacía que los comics se hicieran antipáticos de leer, con una trama que claramente King había alargado en demasía.
Tras despertarse del sueño, Batman inicia el que hubiera sido el contraataque contra Bane y Thomas Wayne, de no ser porque es barrido del mapa de forma humillante, lo que nos lleva a La caída y los caídos (70-74 USA, 36-38 ECC), un arco centrado en la relación entre Bruce y Thomas Wayne, en el que el Batman Flashpoint intenta modelar a Bruce a su imagen y semejanza, mientras veremos la diferencia entre las vidas que vivieron estos Waynes tan diferentes y a la vez, tan parecidos. Con los estupendos dibujos de Mikel Janin y Jorge Fornés, a pesar del enfrentamiento final entre ambos, al final de este arco tenemos a un Bruce Wayne roto que no representa una amenaza para Bane.
Esto nos lleva a Ciudad de Bane, el larguísimo arco final de Tom King en Batman, desarrollado en 11 largos números (números 75-85 USA, 38-43 ECC). Con dibujos de Tony Daniel (2), Mitch Gerads, John Romita Jr (2), Mikel Janin (2), Clay Mann (2) y Jorge Fornés, a pesar de la calidad individual de cada dibujante, el resultado final es un batiburrillo a la que le falta la más mínima consistencia.
Mientras Thomas Wayne se llevó al desierto a Bruce, Bane se ha hecho con el control de Gotham gracias a un ejército de supervillanos que han derrotado a todas las fuerzas del orden y a los miembros de la Bat-Familia. Y para que Bruce pueda volver, antes tendrá que recomponerse física y emocionalmente. La llegada de Selina en el momento justo permitirá a la pareja recomponer su relación, pasar página del dolor que provocó su ruptura recordando que son almas gemelas destinadas a compartir un amor eterno mientras sigan con vida, y poner en marcha una jugada maestra preparada por Bruce antes incluso de su caída que derrote a Bane. Sin embargo, la victoria final de Batman frente a Bane y Thomas Wayne quedará empañada por la muerte de Alfred, uno de los personajes más queridos por los fans de Batman, lo que hace que se abra una nueva situación inédita en los 40 años que llevo leyendo las aventuras del Caballero Oscuro en continuidad.
En lo positivo, hay que agradecer las ganas de King de contar una historia diferente de Batman, y la ambición ante su idea de hacer una gran historia río de 100 números, que finalmente fueron recortados y se quedaron en 85. Toda la etapa de King está planteada para desmontar la frase clave que Joker le dijo a Catwoman y que provocó que le abandonara en el altar: “Él no puede ser feliz. Y seguir siendo Batman.” Tras un calvario a manos de Bane y Thomas Wayne, Bruce aceptará que SI puede ser feliz con Selina y seguir siendo Batman y defendiendo a los ciudadanos de Gotham. Esta clave, permitir que Bruce sea feliz, rompe una dinámica de ¿40 años? en el que DC impuso el Batman oscuro y afligido probablemente a partir de The Dark Returns y Batman: Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli, cosa que por ejemplo no pasaba en los 70 durante las etapas de Denny O Neil y Marshall Rogers.
La relación de Bruce y Selina es un amor maduro y sereno que me parece una de las grandes historias de DC de los últimos años. Una relación que ha estado tan bien contada y en la que hemos conocido tan bien la psicología de Bruce y Selina que hace que recuerde con vergüenza ajena anteriores representaciones de esta relación como el penoso Catwoman 1 de 2011, en el reinicio de los Nuevos 52, en el que convirtieron a Selina en un pedazo de carne sexualizada que visto ahora da mucha grima. Pensando en las estúpidas normas que la DC de Dan Didio impuso durante el reinicio de 2011 de los Nuevos 52 con restricciones a que los héroes se casaran o tuvieran hijos porque eso les haría parecer mayores ante las nuevas generaciones de lectores, me alegra que DC se haya atrevido a quitarse complejos y permitiera a King contar esta historia. Demostrándose una vez más que no hay malas historias (o personajes), sino autores y editores mediocres que no saben qué hacer con ellos.
La historia de King se siente como una única historia río en la que todo parece previsto de antemano y todos los secundarios tienen su importancia. Un ejemplo de esto es el detalle de la kriptonita metálica presentada en unas páginas de complemento en un Batman: Secret Files que muchos meses después va a ser el mcguffin que solucione el problema de Gotham Girl con sus poderes. Como ese ejemplo los hay a montones, con escenas sueltas que parece no pintan nada cuando se publicaron inicialmente que luego conectan y sirven para construir y dar un nuevo significado más adelante. Debido a la extensión, creo que no me equivoco si digo que esta etapa de Batman va a ser el trabajo más complejo que King ha realizado como escritor.
También debo reconocer que a veces es mejor apuntar al sol y quemarse como Icaro a pasar inadvertido. En este sentido, no dudo que King prefiere mantenerse en el escaparte mediático pudiendo escribir los comics que elija en cada momento a costa de generar polémica y división de opiniones entre los fans del Hombre Murciélago. Pero incluso a pesar de no conectar con la forma en que nos ha contado esta historia, no dudo que seguro King tiene un público fiel que agradece sus ticks y su narrativa super descomprimida.
También dentro de lo positivo, Batman es el comic más vendido de DC de largo de los últimos 20 años, así que no hay duda que los dibujantes van a ser unos fuera de serie. Y en este sentido, poder disfrutar de los españoles Mikel Janin y Jorge Fornés, o John Romita Jr y Lee Weeks, ha sido una pasada. Tony Daniel menos, las cosas como son. Aunque igual que digo esto, la falta de consistencia artística de esta etapa, publicada en Estados Unidos de forma quincenal, también acaba siendo un pero que hace que no disfrute de estos comics como me hubiera gustado.
Y hasta aquí, lo positivo. Realmente me gusta mucho la relación de Bruce y Selina, y reconozco la complejidad de la propuesta de King. Pero la ejecución me ha parecido lamentable. Empezando obviamente por la duración. 85 números para esta historia han sido demasiados, de hecho es quedarme muy corto. King simboliza actualmente lo peor del decompressing storytelling, contando en una grapa la nada y haciendo que arcos de 5 o 6 números te dejen siempre con la sensación que eso mismo podría haberse contado mejor con la mitad de páginas.
Que la historia tenía problemas narrativos queda claro desde el momento que DC cortó por lo sano y no dejó llegar a King hasta la mágica y soñada cifra de 100 comics como guionista de Batman, algo que King afirmaba que quería conseguir una y otra vez en las entrevistas de la época. Incluso Mikel Janin comentaba en un Salón del Comic de Barcelona que estaba seguro que King llegaría hasta el número 100 y le había contado sus planes para llegar hasta ahí. Incluso siendo Batman, el comic más vendido de DC Comics, entiendo que la editorial vio que el alargamiento excesivo estaba perjudicando las ventas de sus serie estrella por lo que optó por acortar los plazos y forzar el final anticipado.
Hay una corriente de opinión que dice que dado que los comics son un hobby caro (lo es), las grapas deben ser densas para que al menos nos cueste leer el comic un rato. Entiendo el sentido de esta opinión, porque es realmente frustrante leer un comic (¿he oído Bendis?) y comprobar que contiene dos escenas que se leen literalmente en tres minutos. Pero eso es una cosa y otra es el pomposo y sobrecargado estilo literario de King que convierte las páginas de los comics casi en historias ilustradas, empleando numerosas splash-pages para poner larguísimos diálogos en voz en off de personajes que no están en la escena y cuentan una historia diferente a lo que estamos viendo en imágenes. Algo que incluso sabiendo que al final todo adquiere sentido, convierte la experiencia de lectura en desagradable.
King estuvo tan concentrado con la complejidad general y en conseguir que todo cuadrara que se olvidó de lo principal que debe ser un comic de superhéroes: ENTRETENIDO. Y lamentablemente, un montón de grapas se convierten en un coñazo. Literalmente. Como digo, me gusta la relación de Bruce y Selina. Pero no son necesarios dos comics enteros de ellos hablando y dándole vueltas a los mismos temas redundantes para mostrarla a los lectores. Pensaba que la experiencia lectora mejoraría si leía todos estos comics de un tirón, pero es justo lo contrario. Esta sobrecarga de Tom King hizo que aún le viera más claramente todas sus costuras narrativas y todos los momentos alargados que alguien debería haberle hecho ver que se podrían haber contado mejor si fueran más cortos.
Pero más allá del continente o del estilo de King como escritor, el problema es que la historia en si, una vez la has leído de un tirón y piensas en ella, es ridícula hasta decir basta, haciendo que la suspensión de credulidad salte por los aires en numerosos momentos. El comic se caracteriza por estar repleto de personajes inteligentísimos que maquinan sus planes con meses de adelanto sin equivocarse nunca en nada. Empezando por un Bane que ¿se deja derrotar en «Yo soy Bane» para que Batman le encarcele en Arkham para así hacerse con el control de Gotham desde dentro? Ridículo. O qué decir de Batman, que descubrimos que empezó a planear su contra-ataque ya contando con ser derrotado en primer lugar y que esa derrota le permitiría aprender los conocimientos para derrotarles más adelante. En serio, es que este comic es así todo el rato con todos los personajes. Thomas Wayne también es así, lo que al final resulta cargante, redundante y muy poco entretenido.
Y qué decir de Alfred. Su muerte me ha dolido, porque es un personaje que me ha acompañado toda la vida. Pero peor es descubrir que él también planeaba por adelantado y se deja matar porque sabe que con su muerte Batman podrá salir victorioso frente a Bane y Thomas Wayne y si estuviera vivo sería un elemento de chantaje que provocaría la muerte de Bruce. Es emocionante la despedida en la que vemos una vez más que Alfred quiere a Bruce como si fuera su hijo. Porque lo es. Pero la forma en que nos cuentan su sacrificio me pareció patética. Y aparte del shock que esta muerte provoca, ¿realmente era necesario matar a Alfred? Sinceramente, me pareció algo de cara a la galería, como si King estuviera desesperado por intentar que se le recuerde por algo importante, la relación de Bruce y Selina no debe serlo, y para lograrlo acudiera al shock que la muerte de Alfred sabía que iba a provocar. Aunque obviamente algo así no puede hacerse sin el beneplácito de los editores, así que en este caso la responsabilidad es compartida, no sólo de King.
Inicié el artículo reconociendo que cada vez conecto menos con al forma de hacer historias de Tom King. Sin embargo, también es cierto que empecé a leer estos comic confiando que me gustaran. Cosa que no llegó a suceder. Pero si realmente hubiera pensado de antemano que no me iban a gustar os aseguro que no hubiera comenzado, desde luego tengo cosas mejores en emplear mi tiempo de ocio que leyendo 30 y tantas grapas que no me gustan. Dicho esto, una vez llegué hasta el comienzo de Ciudad de Bane, ahí si leía los comics por obligación, porque para entonces ya me habían perdido.
Porque esa es otra, Ciudad de Bane, el gran climax a 74 comics previos, al final es un bluf detrás de otro que se desinfla hasta niveles terribles, terminando la etapa de King en su momento más flojo. A pesar de los intentos de generar interés con cada una de las grapas y sus cliffhangers, el arco de 11 números se me hizo eterno y, a la vez, los finales a cada uno de los arcos, decepcionante.
Una vez acabada la etapa de King en Batman, y tras comprobar que su Mister Milagro me dejaba frío, comprenderéis que no tenga prisa en leer Rorschach o Strange Adventures. Aunque tampoco descarto hacerlo cuando tenga el estado mental adecuado.
En todo caso, no puedo más que exponer una vez más mi decepción ante esta larguísima y estirada etapa de Tom King en Batman. De hecho, esta larguísima extensión creo que a la larga también va a jugar en su contra y va a desanimar a muchos lectores a empezar a leerla en tomo. Aunque por supuesto puedo equivocarme, se me hace muy difícil imaginar un futuro en que alguien califique esta etapa como una de las ¿5/10 mejores? etapas del personaje.
PUNTUACIÓN: 5/10
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