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Crítica de El triángulo de la tristeza de Ruben Östlund

Triangle of sadness del director sueco Ruben Östlund ha sido una de las sorpresas de los Oscars de este año, al ser nominada a mejor película, dirección y guion original, además de ganar la Palma de Oro del Festival de Cannes. Esto me animó a verla aprovechando su estreno esta semana.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Tras la Semana de la moda, Carl y Yaya, pareja de modelos e influencers, son invitados a un yate en un crucero de lujo. Mientras que la tripulación brinda todas las atenciones necesarias a los ricos invitados, el capitán se niega a salir de su cabina, a pesar de la llegada inminente de la célebre cena de gala. Los eventos toman un giro inesperado y el equilibrio de poder se invierte cuando se levanta una tormenta que pone en peligro el confort de los pasajeros.

Ruben Östlund (1974) es un cineasta sueco conocido por sus películas de comedia negra satíricas Fuerza mayor (2014), The Square (2017) y Triángulo de tristeza (2022), todas ellas con críticas mayoritariamente positivas y premiadas en el Festival de Cannes, incluida la Palma de Oro para las dos últimas. Triangle of sadness es su primera película rodada en inglés y ha conseguido una aclamación casi total.

Triangle of sadness es una coproducción entre Suecia-Francia-Reino Unido-Alemania. La película de 147 minutos de duración cuenta con fotografía Fredrik Wenzel, montaje por Ruben Östlund y Mikel Cee Karlsson, y música de Mikkel Maltha y Leslie Ming.

El reparto de la película está formado por Harris Dickinson como Carl y Charlbi Dean como Yaya, la pareja de jóvenes influencers y modelos que entran en la calificación de personajes «ostiables». El resto de personajes pasajeros o tripulantes del yate de lujo son Dolly de Leon como Abigail, Zlatko Burić como Dimitry, Iris Berben como Therese, Vicki Berlin como Paula, Henrik Dorsin como Jarmo, Jean-Christophe Folly como Nelson, Amanda Walker como Clementine, Oliver Ford Davies como Winston, Sunnyi Melles como Vera y Woody Harrelson como el capitán

Me ha gustado Triangle of sadness, pero sin más. El primer elemento que ya indica por donde van a ir los tiros es titular esta comedia negra con la referencia al término utilizado por los cirujanos plásticos para la arruga de preocupación que se forma entre las cejas, que se puede arreglar con botox en 15 minutos. Y es que Ruben Östlund tira contra todo en los larguísimos 145 minutos de película, empezando por la dictadura de la apariencia y lo vacíos que son los actores del mundo de la moda en el que englobo a los influencers e instagramers, representados en la película por la joven pareja formada por el modelo Carl y la instagramer Yaya.

La película está dividida en tres partes. La primera «Carl & Yaya» muestra a esta pareja egoísta y sin valores morales. Una crítica brutal hacia muchas jóvenes que de boquilla dicen ser super independientes y feministas, pero en el fondo aspiran a casarse con un hombre rico y ser su mujer trofeo, consiguiendo así satisfacer todos sus caprichos. Pero no es mucho mejor Carl, que expresa todo el rato que el dinero le da igual, pero es lo único que le interesa. El mordaz retrato de esta pareja unida sólo por conveniencia es muestra de algunos males de nuestra sociedad actual más pendiente de lo superficial que de lo verdaderamente importante.

En la segunda parte «El Yate» encontramos el grueso de una crítica brutal contra el mundo de los super ricos y en general, a las desigualdades del capitalismo. La forma en que la tripulación tiene que aguantar los caprichos más ridículos de los invitados, y lo vacía que es su vida en general permite al director ofrecer un montón de momentos bastantes divertidos, no de carcajada pero si lo suficiente para mantenerte intrigado durante prácticamente todo el reparto. En este apartado hay que resaltar a Woody Harrelson, cuya participación es apenas un cameo en una escena buenísima, que sirve también de crítica hacia todos los comunistas de salón que demuestran un gran conocimiento de la teoría pero no están dispuestos a abandonar sus privilegios.

En la tercera parte, «La Isla», los roles se invierten mostrando la inevitable destrucción del capitalismo cuando el pueblo llano se de cuenta que ellos son los verdaderamente poderosos porque son ellos los que saben cazar, pescar, cocinar y hacer fuego y sin ellos los ricos no son nada. Pero incluso esto acaba siendo un espejismo porque la fuerza de la sociedad capitalista es demasiado fuerte para dejarse vencer. El hecho de dejar el final abierto lo considero una genialidad, aunque al mismo tiempo también creo que es el recurso fácil. Un final que me recordó en cierto sentido a Parásitos cuando los pobres luchaban entre ellos por las migajas de ver quien conseguía quedarse el puesto de sirviente de los ricos.

Frente a la primera parte con unos diálogos bordeando lo ridículos que son Carl y Yaya, un ejemplo de vacuidad y egoísmo ridículamente celosos de cualquiera que pase por delante de ellos, la película cambia en la segunda parte para convertirse en un super over-the-top resaltando el tono de farsa de la historia, con unos gagas escatológicos que sorprenden en una película ganadora del Festival de Cannes. Y que reconozco que más allá de la sorpresa no me han hecho demasiada gracia.

No puedo evitar comentar que este mismo tipo de humor hecho por Jim Carrey tengo claro que sería calificado como una obscenidad sin gracia, pero si lo hace un director sueco la cosa se convierte en una genialidad. Con el agravante que la película estaba dejando clarísima su crítica bestial con el modo de vida de los ricos a costa de las personas normales trabajadoras, no necesitaba esto gags de caca-pedo-pis para resaltarlos.

El personaje de Carl sirve para romper muchas de las convenciones sociales en lo relativo al género en la tercera parte, pero resulta patético y ostiable en cada cosa que hace. La escena en la que él y dos personas más se comen de forma egoísta unos palitos salados a sabiendas que posiblemente es toda la comida que tienen y se la comen igualmente sin racionar nada ni pensar en los demás, es otro momento muy potente de la película. Sobre todo por la metáfora que significa de la sociedad de consumo actual en la que a la gente les da igual todo lo que no sea ellos y sus deseos egoístas del presente.

Como digo, la película tiene muchísima chica cuando piensas en todo lo que nos han contado y lo planteas como una metáfora de la sociedad. Por ejemplo, cuando una anciana rica fuerza a los tripulantes a «divertirse» tirándose por un trampolín a pesar de estar trabajando y sin pensar en lo que ellos querrían hacer. Lo que me recuerda a los trabajos digitales que pretenden que estés conectado las 24 horas del día. Y como esa, hay un montón más.

Como digo, la película me ha gustado, pero vuelvo a encontrarme una película ridículamente larga que sobrepasa todos los límites. Comentaba más arriba que a pesar de ver la película a las 22.00 h. en el cine no me ha aburrido y creo que no se me hizo demasiado larga. Pero estamos ante un nuevo caso de película con 10-15 minutos menos. La capacidad de síntesis de los directores actuales parece que ya no es un requisito esencial exigido por los productores, como era hasta hace ¿8-10 años?

Este detalle de la duración y los gags escatologicos no me han dejado disfrutar de la película como me hubiera gustado, pero entiendo que tiene un montón elementos super interesantes, a pesar de no conectar con el continente de la historia. En todo caso, no me arrepiento de haber visto esta película.

Comparto el trailer de la película:

Triangle of Sadness es una película curiosa que me ha mantenido divertido a través de su largo metraje, pero que al menos a mi no me va a dejar poso.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de El Menú de Mark Mylod

No sabía que esperar de El menú, pero aparte del carismático reparto formado por Ralph Fiennes, Anya Taylor-Joy y Nicholas Hoult, saber que estaba dirigida por el productor de Succession Mark Mylod me animó a verla. Lo que no esperaba era encontrarme con una de las mejores películas del año.

PUNTUACIÓN: 9/10

Una joven pareja viaja a uno de los destinos más exclusivos del mundo para cenar en un restaurante que ofrece una experiencia culinaria única. Sin embargo, el chef (Fiennes) ha preparado un ingrediente secreto que tendrá un resultado sorprendente en los dos enamorados.

Mark Mylod es un director de cine y televisión británico y productor ejecutivo. Es conocido por su trabajo en las series de televisión Succession y Shameless, de las que ha sido productor ejecutivo. La película cuenta con un guion escrito por Seth Reiss y Will Tracy a partir de una historia de Tracy inspirada en la experiencia que vivió cuando cenó en el restaurante Cornelius Sjømatrestaurant durante su luna de miel. La película de 107 minutos de duración cuenta con fotografía de Peter Deming, montaje de Christopher Tellefsen y música de Colin Stetson.

La película destaca por su potente trio protagonista formado por Ralph Fiennes, Anya Taylor-Joy y Nicholas Hoult. Fiennes interpreta a Julian Slowik, un célebre chef y propietario del restaurante Hawthorne, mientras que Anya Taylor-Joy y Nicholas Hoult interpretan a los dos últimos comensales de su restaurante a los que les espera una experiencia única. Junto a ellos, Hong Chau, Janet McTeer, John Leguizamo y Reed Birney completarían el reparto en sus papeles principales.

Como decía, no sabía nada de The Menu más allá de la sinopsis a nivel general, pero siendo una película del productor de Succession, imaginaba que habría mucho humor negro y algo de crítica social. O al revés, mucha crítica social y algo de humor negro, en función de lo que fuera realmente la película. Además, Fiennes y Taylor-Joy son actores que hasta ahora han sabido elegir siempre proyectos interesantes, lo que ayudaba a la sensación que esta película había que verla en el cine.

Lo sorprendente es que me he encontrado un guion prácticamente perfecto que construye una historia que engancha desde el primer fotograma y te tiene enganchado hasta el final. Y en el que Fiennes y Taylor-Joy están increíbles en sus papeles protagonistas, con un carisma, una química en pantalla y una personalidad que se sale de la escala. Puestos a reconocerlo todo, si Taylor-Joy es guapa, verla maravillosa en traje de fiesta durante todo el metraje es una de las muchas guindas que tiene el pastel que es esta película.

No solo sólo la pareja protagonista, creo que todo el reparto está muy bien, cada uno con el papel que tiene que interpretar. Unido a esto, la producción es super acertada desde todos los puntos de vista. La duración de 107 minutos resulta perfecta para lo que nos quieren contar, y para ser una película contada casi completamente en una única localización, el ritmo me parece el adecuado, ya que están pasando cosas interesantes todo el rato que consiguen mantener la atención del espectador de principio a fin.

Dado que The Menu es una película que se construye a partir del giro, en esta sección no quiero comentar nada más que invitaros a ver la película en el cine. A ser posible, intentad no sabed nada de la historia, disfrutarla como yo lo hice. Es tan chulo cuando una historia te sorprende y te entretiene, y sabe crear un final perfecto como el que nos da esta película. De verdad, no os la podéis perder.

A partir de aquí voy a entrar a comentar aspectos clave de la trama CON SPOILERS, sigue leyendo bajo tu responsabilidad.

The Menu me ha flipado muchísimo, sobre todo por la crítica tan bestia que hace al mundo de la alta cocina y todo los personajes que revolotean a su alrededor. El papel de Ralph Fiennes como el perturbado chef Julian Slowik es excelente, y muestra la locura de un mundo en el que el postureo domina y donde parece que se han olvidado en satisfacer al comensal en pos de agrandar el ego del chef. Salía del cine pensando lo poco que va a gustar esta película a determinados ámbitos culinarios de nuestro país, y me encanta.

Hay tanta crítica hacia este mundo desde todos sus puntos de vista que me ha volado la cabeza. Empezando por la visita a las instalaciones para enseñar que todo es natural y ecológico y en todos los casos ha sido recolectado / pescado ese mismo día para el menú que se va a servir esa noche. También al mostrar a los miembros de la cocina como unos zombies miembros de una secta que viven en estado de semiesclavitud, lo cual me recordó la polémica con ¿Jordi Cruz? y cómo los grandes restaurantes de lujo cobran un pastizal mientras se nutren del trabajo de becarios a los que pagan una miseria (o directamente no pagan) para sacar adelante sus restaurantes.

El papel de Anya Taylor-Joy como la persona normal que ve que el emperador está desnudo y que lo que presenta el restaurante es una tomadura de pelo me ha encantado. Y como es lo suficientemente valiente para decirle a la cara al chef que un menú que te deja con hambre y que es tan frío con su propuesta «conceptual» que se ha olvidado de lo que tendría que ser lo principal, satisfacer a los comensales, es una bofetada en la cara a todos los chefs estrella que buscan protagonizar las portadas de los periódicos y aparecer en los principales programas de cocina que pueblan la parrilla televisiva.

La película no deja títere con cabeza en su crítica a otros aspectos alrededor del mundo de la cocina. Empezando por el personaje interpretado por Nicholas Hoult de forma brillante, el fan zombie de estos chefs que se cree un gran conocedor del mundo de la cocina cuando no sabe ni freir un huevo frito, que para mi es una alucinante critica a los instagramers e influencers actuales. «El gran cáncer de esta era que está matando este mundo» dice de ellos el chef Slowik, más o menos. Me moría de risa con él, y como él sigue embelesado por la comida y por chef incluso cuando empiezan a matar a gente a su alrededor.

Los guionistas disparan con bala hacia la crítica culinaria que es todo pretenciosidad, inventándose cosas que no están en el plato, y el palmero que la acompaña que no sabe nada y cuando ella dice algo automáticamente la da la razón afirmando que él también lo había notado. También para los ricos que pagan y van a cenar al restaurante muchas veces por el postureo pero no saben apreciar los platos que se les sirven, ni los recuerdan minutos después de habérselos comido. Por supuesto, hay una crítica especial para los nuevos ricos de las empresas tecnológicas y para un actor cuyos mejores años ya pasaron pero que sigue creyendo ser lo más, junto a su ayudante hija de padres ricos que roba a su jefe. Las críticas a los consumidores de estos restaurantes de lujo me parece brillante, casi al mismo nivel que la que hacen al mundo de los restaurantes de lujo y sus chefs estrella.

Y por supuesto, el giro cuando se descubre que el chef enloquecido por este mundo de postureo plantea el menú conceptual definitivo que incluye asesinar a los comensales al final me ha parecido maravilloso. Que para los guionistas este mundo de platos fríos sin alma consumido por gente sin conocimientos ni corazón para disfrutarlos que sólo busca presumir solo merece arder en una llama purificadora es la guinda del pastel. No sólo eso, sino que los propios comensales aceptan su destino porque saben que en el fondo lo merecen.

El final con una Anya Taylor-Joy recordándole a Ralph Fiennes que el verdadero placer de la cocina está en preparar con cariño algo tan sencillo como una cheeseburguer que sea apreciado y disfrutado por el cliente, y que la película termine con ella viendo el mundo arder desde la distancia comiéndosela me parece una potente declaración de intenciones y un final redondo a una historia casi perfecta.

Por cierto, ahora recuerdo la estupenda The Bear estrenada en Disney+. Y aparte de recomendaros también esa serie, no cabe duda que el mundo de la cocina está de moda, y están surgiendo numerosas películas y series ambientadas en este mundo. En este sentido, me parece curioso como en ambas historias hay una crítica hacia el exigente mundo de la alta cocina y como de alguna manera la cocina «de verdad» que hace feliz a la gente y es más satisfactoria es la que se encuentra a pie de calle.

Volviendo a The Menu, qué satisfacción tan grande me ha dado una película que me ha sorprendido, con la que he conectado inmediatamente con su humor negro, y que me parece perfecta en todo lo que plantea hasta alcanzar su brillante final. Ojalá hubiera muchas más películas como esta en la cartelera, no puedo más que recomendarla a todo el mundo.

Comparto el trailer de la película:

The menu es una de las mejores películas del año, un guion increíble y unas interpretaciones a la altura. No os la podéis perder.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Giant Days vol. 6 de John Allison y Max Sarin (Fandogamia)

Llevaba varios meses de parón, pero he disfrutado un montón con la lectura del sexto volumen de Giant Days, el comic de John Allison dibujado por Max Sarin, con entintado de Liz Fleming y color de Whitney Cogar, publicado por Fandogamia.

PUNTUACIÓN: 7/10

Empieza el segundo año y Daisy, Susan y Esther han llevado su amistad a un nuevo nivel al mudarse a su propia casa fuera del campus, pero la entrega de llaves viene acompañada de nuevas responsabilidades. La aparición indeseada de pretendientes, un robo y el hecho de que Susan viva a solo unas manzanas de distancia de su exnovio McGraw han hecho parecer buenos los viejos dormitorios. Las chicas se llevarán una dosis de realidad cuando aprendan que los adultos hacen más que pagar el alquiler…

Escrito por John Allison e ilustrado por las artistas Max Sarin y Liz Fleming, se os da la bienvenida al segundo año de universidad en el volumen 6 de Giant Days, con los dos PREMIAZOS EISNER que se han llevado por el camino durante 2019 a MEJOR SERIE REGULAR y MEJOR CÓMIC DE HUMOR.

Este sexto volumen contiene los números 21 a 24 USA.

Giant days es un comic fantástico. Las peripecias de Susan, Esther y Daisy mientras estudian en la universidad de Sheffield me parecen una delicia. Más aún, me hacen sentir como si yo también estuviera allí con ellas viviendo estas aventuras, casi como si volviera a tener 19 años. La mezcla de slice of life con comedia, no de carcajadas sino de situaciones realmente divertidas, ofrece unas historias que son un amor y que te dejan siempre con buen sabor de boca. Es genial leer unas aventuras con este feel-good y esta personalidad, en este caso mientras las chicas descubren el maravilloso mundo de las casas de alquiler frente a la vida en la residencia de estudiantes.

Junto a la historia de Allison, tengo muy claro que una parte fundamental del éxito de Giant Days es el maravilloso dibujo de Max Sarin con entintado de Liz Fleming y color de Whitney Cogar. De hecho, la diferencia respecto al segundo volumen que no lo dibujó ella es notable. Sarin domina el elemento cartoon y consigue crear a unas chicas que son un amor siendo cada una super diferente a las demás. Sus figuras tienen una personalidad bestial, no sólo las caras, sino también las manos y su mecánica corporal que las hace reconocibles incluso sin ver la cara del personaje que en ese momento está en la viñeta. La verdad es que estoy disfrutando un montón con este comic y con el apartado artístico.

Por ponerle un pero a un comic que me gusta mucho, encuentro que las peripecias de este sexto volumen son menos divertidas que las de los volúmenes anteriores. Está guay conocer al padre de Susan o a la novia de Esther, pero de alguna manera al tratarse de los números 21 a 24 de esta colección, es normal que el comic haya perdido cierta frescura respecto a los primeros tomos. Dentro que es un comic que me gusta mucho y me deja siempre con una sonrisa en la cara.

Comparto las primeras páginas de este comic:

Giant Days tiene la enorme virtud de alegrarme el espíritu con cada nuevo volumen que leo. Una gozada que espero seguir leyendo a medida que vayamos comprando los siguientes volúmenes.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Mira cómo corren, de Tom George

He vuelto al cine para ver Mira cómo corren, divertidísimo whodunnit del director Tom George que realiza además un buenísimo comentario metatextual sobre las obras de ficción.

PUNTUACIÓN: 8/10

Un desesperado productor de cine de Hollywood se propone convertir en película una popular obra de teatro. Cuando miembros de la producción son asesinados, el cansado inspector Stoppard y la agente novata Stalker se encontrarán en medio de una intrigante novela policíaca.

Tom George es un director de series de televisión inglés que realiza su opera prima con esta comedia de misterio realizada a partir de un guion de Mark Chappell, escritor y guionista de comedias que ha escrito numerosas series de televisión británicas. La película de 98 minutos cuenta con fotografía de Jamie Ramsay, montaje de Gary Dollner y Peter Lambert y música de Daniel Pemberton.

Mira como corren tiene un reparto genial entre los que destacan unos geniales Sam Rockwell y Saoirse Ronan como el inspector Stoppard y la agente Stalker, los policías que investigan la muerte de Leo Köpernick (Adrien Brody), un director de cine estadounidense que iba a dirigir una versión cinematográfica de La ratonera de Agatha Christie. Ruth Wilson, Reece Shearsmith, Harris Dickinson, Charlie Cooper y David Oyelowo completan el reparto de sus papeles principales.

Ya conocía la vena cómica de Sam Rockwell y Adrien Brody, pero el gran descubrimiento de Mira cómo corren es la estupendísima interpretación de Saoirse Ronan como una policía novata que tiene demasiado entusiasmo y ganas de resolver su primer asesinato. La película funciona de maravilla como whudunit, pero también como historia con mucho humor mientras se van cubriendo los tópicos de este género.

Pero lo que más positivamente me ha sorprendido de la película, porque que el reparto lo iba a hacer bien lo daba por descontado, es un guion super consciente que busca resaltar y en parte subvertir precisamente estos tópicos que todos damos por supuesto antes de entrar a ver una película de este tipo. Además, dentro de este metalenguaje, creo que hay un sentido homenaje a la figura de Agatha Christie, que es un personaje dentro de esta intriga, jugando con los cambios que se producen a la hora de representar una historia en diferentes medios en los que los cambios son inevitable y casi obligatorios para adaptarlo a las nuevas generaciones de espectadores.

Otro tema muy positivo de la película es su duración, que sabe a lo que juega y va directa al grano sin necesidad de alargar innecesariamente la trama. En estos momentos en que la fórmula de los grandes estudios de competir contra el streaming es estrenar películas cada vez más largas que exceden los 150 minutos de duración, resulta refrescarse poder ver en el cine una película que en menos de 100 minutos te cuenten una historia con presentación, nudo y desenlace satisfactorios.

En medio de la enorme oferta que hay disponible, creo que esta película está pasando injustamente desapercibida. De hecho, si yo la vi fue gracias a la recomendación de mi amigo Marcos en Twitter, y hay que agradecer que alguien conocido te hable bien de una película de estas características que a pesar del genial reparto ha tenido una promoción nula. Comentaba el otro día en Twitter que la principal amenaza para las salas comerciales es la enorme oferta de contenidos de calidad disponible actualmente en streaming. ¿Quién pagará por ver una película de terror en el cine teniendo Barbaric en Disney+? Prime y Netflix han estrenado también Argentina 1985 o Sin novedad en el frente, estupendas películas cada una en su genero, que están disponibles en casa para el público cinéfilo. Es por eso que ahora mismo es más importante que nunca recomendar y hablar en positivo de aquellas obras que nos gusten, para intentar generar un boca a oreja positivo que anime a más público a volver a las salas comerciales.

No comento más cosas de la película ya que por su propia naturaleza, lo mejor es que la veas sabiendo lo menos posible para que los habituales giros y sorpresas típicas de este género te sorprendan. Lo único es resaltar que a veces es suficiente con poder disfrutar de una película bien dirigida con un guion inteligente interpretada por buenos actores. Esto es cine.

Comparto el trailer de la película:

Mira como corren me ha parecido una película super entretenida y recomendable, que me ha justificado más que de sobra el precio de la entrada.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Giant Days vol. 5 de John Allison y Max Sarin (Fandogamia)

Quinto volumen de Giant Days, el comic editado por Fandogamia a medio camino entre la comedia y el slice of life creado por John Allison y con dibujos de Max Sarin y color de Liz Fleming.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Su primer año en la universidad ya está llegando a su final y Daisy, Susan y Esther le dicen adiós a Catterick Hall para siempre. Literalmente, para siempre. Va a ser demolido y reutilizado como dormitorio de lujo el próximo semestre. Pero así, como una puerta se cierra, otra se abre y, entre líos amorosos de fin de semestre, festivales musicales y mudarse a su primera casa juntas, las experiencias vitales no han hecho más  que empezar.

Escrito por John Allison e ilustrado por las artistas Max Sarin y Liz Fleming, el volumen 5 de Giant Days finaliza el primer año con estilo, recogiendo los números 17-20 de esta serie ganadora de dos premios Eisner en las categorías de Mejor Serie Regular y Mejor Cómic de Humor.

Me cuesta ponerme con los tomos de Giant Days, pero cuando los termino siempre me dejan con una sonrisa en la cara y una sensación super satisfactoria. En este quinto volumen asistimos al final del primer curso de universidad para nuestras protagonistas, cerrando un capítulo en sus vidas. La verdad es que me he reído con todas las situaciones que se plantean, empezando por la trama de falsificación de tesis, la excursión botánica o la actividad de arqueología, todas estas peripecias son super divertidas. Luego asistimos a un verano genial con la asistencia a un festival musical que tiene también momentos estupendos, permitiendo a las chicas coger aire ante el comienzo de un nuevo curso en el que su primera actividad será tener que buscar piso.

La parte de la vida universitaria de las protagonista aún enfatizadas por las situaciones humorísticas tienen un feeling a vivencias reales, y la sensación es que John Allison o su círculo de amistades vivieron situaciones similares. De hecho, por lo que mis amigos que se fueron de Erasmus me contaron en su día, muchas de las situaciones son totalmente idénticas, por lo que entiendo el éxito que está teniendo el comic y como tanta gente se ve representado por él.

Allison plantea unas situaciones super divertidas, pero diría que la All-Star de Giant Days es la maravillosa Max Sarin en el dibujo, con la colaboración de Liz Fleming al color. Sarin hace que todo tenga una frescura genial y las protagonistas son todo corazón y nos enamoran en cada viñeta. El estilo cartoon de Sarin permite enfatizar las expresiones faciales de los personajes de forma que todo es aún más divertido, pero además domina las expresión corporales de los personajes, ayudando a que los gags funcionen prácticamente siempre y la lectura sea estupenda.

Leer este quinto volumen me ha hecho querer seguir leyendo más Giant Days. Por suerte, mi hermano ya me ha traído el sexto volumen, así que el disfrute va a ser total.

Comparto las primeras páginas del comic:

Giant Days se mantiene super divertido en este quinto volumen y me ha dejado con la sonrisa en la boca. No se le puede pedir más.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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