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Reflexiones de Domingo 25/2023: Sobre el estado de las grapas en España

La polémica por la subida de precios anunciada por Panini a partir de Enero de 2024 ha provocado que muchos lectores expresaran su hartazgo por la situación de las grapas Marvel en España. A esto hay que sumar las dudas que cada cierto tiempo aparecen sobre la viabilidad del formato, por ejemplo tras la decisión de ECC de reducir a la mínima expresión las grapas de DC Comics en España, al apostar claramente por el formato tomo. Estas noticias hacen que reflexione sobre el estado de las grapas y lo que suponen para mi afición comiquera, empezando por cómo me aficioné a comic de superhéroes.

Empecé a leer comics de superhéroes de Marvel y DC Comics hace más de 40 años, pero fue con las ediciones de Forum y Zinco con las que se afianzó una afición que mantengo hasta nuestros días. Que es seguir mensualmente las aventuras de mis personajes favoritos del mundo del comic. O más exactamente, de mis universos de ficción favoritos. El atractivo del comic de superhéroes se explica por numerosos factores, empezando por poder disfrutar de una fantasía escapista en la que personajes heroicos viven aventuras en las que el bien triunfa frente al mal.

El gran aporte de Stan Lee, Jack Kirby y Steve Ditko fue crear al héroe con problemas, personajes con problemas reales e incluso minusvalías a las que debían enfrentarse antes incluso de empezar a hacer el bien, que ayudaban a generar empatía en el lector y que nos preocupáramos por ellos. Peter Parker y sus problemas económicos, Matt Murdock y su ceguera, Ben Grimm con su apariencia monstruosa, etc… Cuando sumamos a la empatía la continuidad, la sensación de poder ver la vida de los personajes a lo largo del tiempo, viendo a Peter Parker pasar del instituto a la universidad, pasando de soltero a casado por el camino, nos dio un tipo de entretenimiento que no existía en ese momento en el mainstream. Un mundo en el que James Bond vivía aventuras más o menos intercambiables y las series de televisión se planteaban como «el caso de la semana» ofreciendo una fórmula que se repetía sin fin. Los comics resultaron revolucionarios en ese aspecto, y lo siguen siendo incluso cuando algunas editoriales (ejem, DC, ejem) han puesto en duda la conveniencia y la propia existencia de la continuidad.

Tan importante como las luchas de héroes contra villanos era conocer la vida privada de los protagonistas, y a la aventura pura se unió el toque de folletín y melodrama que Stan Lee tan bien conocía al haber escrito centenares de comics de romance en los años 50. La fórmula del bien contra el mal era lo normal, pero ver a los protagonistas tener citas, empezar y terminar relaciones sentimentales y sufrir con el héroe cuando perdía a la chica por llegar tarde a una cita al tener que salvar a alguien en peligro de un villano, significó la perfección de la fórmula, el pegamento que mantuvo pegados a esta afición a varias generaciones de lectores.

Los comics de superhéroes de los años 70 y 80 con los que me aficioné tuvieron además a los que subjetivamente pueden ser catalogados como los mejores dibujantes de la historia del medio, algo que ayudó aún más a que estas aventuras lucieran de forma increíble en la páginas. John Byrne, George Pérez, Frank Miller, John Romita Jr., Jim Starlin, Paul Smith, Walter Simonson, John Buscema, Alan Davis, Dave Gibbons, Barry Windsor-Smith… Algunos de estos artistas eran autores completos, realizando la doble tarea del guion y el dibujo, y ofrecían un tipo de historias con una escala imposible de ver en cualquier otro medio. La sensación de acción más-grande-que-la-vida con el destino del mundo (e incluso el universo) en juego era algo que sólo podías disfrutar en los comics (bueno, y en Star Wars a partir de 1977), y cuando esta acción era narrada por alguno de estos dibujantes, el resultado era magia pura.

A todas estas maravillas había que sumar lo que era la guinda del pastel, al tener estas aventuras por un precio más que asequible de las grapas que te permitía poder comprar múltiples colecciones a la vez. De hecho, estar en contacto todos los meses con tus personajes favoritos fue clave para afianzar el vínculo que se generó entre lectores y personajes y editoriales.

Aunque durante los 80 compraba mucho de Forum y Zinco, en los 90 se produjo el primer cambio cataclísmico en mi afición. Por un lado, la expansión sacacuartos de Marvel y DC hizo imposible comprar todas las colecciones (aunque en realidad nunca compré el 100% de los comics que se publicaban), por lo que llegó la necesidad de seleccionar qué comprar y qué dejar en el quiosco. A eso se añadió otra clave que me ha movido desde entonces. No era lo mismo leer la Patrulla X de Chris Claremont que la que Scott Lobdell, ni tenia nada que ver ver al Capitán América dibujado por John Byrne que por Paul Neary o Kieron Dwyer. Mi afición siempre ha sido LEER las aventuras, y hubo un momento que entendí que era mejor comprar las series realizadas por mis autores favoritos, fueran cuales fuesen, que comprar por completismo unos comics realizado por profesionales mediocres que me daban unas aventuras que no me gustaban, ya fuera por el dibujo, el guion o la unión de las dos cosas. Y respeto máximo para los coleccionistas completistas, como gasten su dinero me parece perfecto. Simplemente, ese no es mi hobby.

Hace 3 décadas que sigo más a autores que a personajes. Excepto la colección de Los Vengadores, creo que he dejado en algún momento todas las colecciones que compraba, incluido Spiderman y mis amados mutantes, que han tenido etapas realmente ilegibles. De hecho, ahora que lo pienso diría que también dejé de comprar alguna etapa de Los Vengadores, el reinicio de Heroes Reborn de Liefeld o los comics de Chuck Austen previos a la llegada de Bendis, por ejemplo, aunque hablamos de etapas cortas de apenas un año.

En los años 90 hice el cambio de la grapa española a la grapa USA gracias a la llegada del Previews a algunas librerías de Valencia, lo que me permitía estar al día de la actualidad americana, frente al margen que existía en las ediciones españolas que en algunos casos podía ser de AÑOS. Durante 20 años me mantuve comprando todos los meses más de 30 grapas mensuales de todas las editoriales americanas. Porque a las clásicas Marvel y DC se sumaron Image, Dark Horse, Malibú y alguna editorial más.

En 2016 decidí abandonar la compra de grapas USA. Esta decisión vino provocada sobre todo por el mal servicio de mi librero de entonces, que me perdía todos los mes un par de grapas sin darme ninguna solución, haciendo insostenible la compra y el mantenimiento de mi afición en este formato. Unos meses antes aproveché el evento de DC Convergencia (dos meses en abril-mayo de 2015 llenos de fill-ins destinados a cubrir el trasladó de las oficinas de DC de Nueva York a Burbank – California) para dejar de comprar DC debido a la caída en picado de la calidad media en sus series a partir del reboot de los Nuevos 52.

En lo relativo a las grapas Marvel, realicé este salto aprovechando el final de las Secret Wars de Jonathan Hickman y Esad Ribic que provocaron un reinicio del universo Marvel. En ese momento, el salto entre la edición de Panini y la americana era de pocos meses, y hay que reconocer que en ese momento las grapas de Panini eran realmente económicas, nada que ver con los precios que tenemos en la actualidad.

En lo referido a las editoriales independientes, opté por pasarme de las grapas USA al tomo USA, dado que su compra era relativamente sencilla y sin quebraderos de cabeza, y no tenía nunca claro qué colecciones iban a ser publicadas en España, con cuanta diferencia respecto al original, y en qué formato y a qué precio. En ese sentido, el formato Trade Paperback en tapa blanda por ejemplo de Image me parece perfecto para la compra y disfrute de estos comics y de autores TOPs para mi como Robert Kirkman, Rick Remender, Greg Rucka, Ed Brubaker y todos sus artistas asociados.

Al poco de empezar a comprar las grapas de Panini se produjo la primera gran subida de precios de la editorial. Unas subidas que ya se han convertido en habituales con el paso de los años con el compresible enfado de los aficionados. Pero, con un precio u otro, sigo pensando, y se que nado contracorriente, que la grapa sigue siendo el mejor formato para seguir disfrutando de estas aventurasEmpezando por el elemento principal, y es que quiero tener mi dosis de mis personajes favoritos todos los meses, mientras que si los leyera en tomo, lo normal es que pasen mínimo de 6 a 8 meses entre un tomo y el siguiente. Sobre todo Batman tiene múltiples colecciones y por tanto podrían publicarse tomos casi todos los meses . Pero cualquier otro personaje, Nightwing, Thor, Daredevil, etc… con una única grapa mensual, obligatoriamente me dejarían muchos meses de espera entre un tomo y el siguiente, lo cual es muchísimo tiempo para mi. En series como Daredevil ya lo hemos vivido, y el tiempo entre tomos era exageradamente largo, a veces de casi un año. No es sorprendente que en cuanto pudo, Panini volvió a publicar el personaje en grapa, porque en mi opinión en los largos meses entre la salida de un tomo y el siguiente se produce una desconexión entre el héroe y el lector.  Me encanta la actual colección de Caballero Luna de Jed MacKay y Alessandro Cappuccio (entre otros), pero cada vez que compro un tomo tengo que repasar lo que pasó en el anterior porque no lo recuerdo. Algo que nunca me pasara en las numerosas grapas que compro mensualmente.

Está claro que la afición comiquera es un hobby caro, no es sólo un tema de las grapas. No es algo de ahora, los tomos también tienen unos precios prohibitivos en cuanto las editoriales optan por ediciones en tapa dura, que son cada vez más frecuentes. Dicho esto, se me plantea otra duda económica importante que pone en duda que la grapa sea más cara que otros formatos. Con 50 €uros compro todos los meses +/- 10-12 grapas de Panini, con lo que tengo 12 historias diferentes de 12 personajes y grupos diferentes. Si empleara esos mismos 50 €uros para comprar tomos que sustituyeran a las grapas, en los formatos de Panini de tapa blando o tapa dura apenas me llegaría para comprar 2-3 tomos. Si pongo en la balanza 12 historias, aunque sea en dosis pequeñas, frente a 2-3 arcos completos que me obligan a dejar sin leer todo lo demás, creo que no me compensan los tomos, al perderme un montón de cosas que estarían pasando en el resto de colecciones. Aventuras que no quiero perderme.

Una de las polémicas de hace unos días ha sido la noticia del desproporcionado aumento de los tomos de la Biblioteca Marvel, que van a pasar de 12.00 €uros en 2023 a 13.90 €uros en 2024, un incremento de más del 15%. Una polémica sobre el precio de estos tomos, no de las grapas. Una tomadura de pelo si pensamos que se trata de comics antiguos que ya han sido reeditados en múltiples ediciones anteriores por parte de Panini. Mi queja en Twitter (¿X?) consiguió que un tuit mío tuviera la difusión que no había tenido ninguna publicación mía en meses en esa red social, porque no cabe duda que la gente está calentita con este tema. Sin embargo, a pesar de todo, sigo pensando en la grapa como unidad de medida y como contenedor de historias, a pesar que Marvel plantee sus historias para que sean recopiladas en tomo, lo que afecta al disfrute de algunas colecciones.

Hay otro elemento que quiero comentar, y es sobre las nuevas generaciones y el manga. Por un motivo que no acabo de entender no dejo de leer comentarios y escuchar opiniones en podcasts que ven normal que muchos chavales vayan todos los meses a comprar su manga a la librería, pero a la vez niegan que precisamente esos mismos lectores jóvenes puedan aficionarse a Marvel o DC con grapas que les obliguen a ir a la misma librería todos los meses. Y entiendo que el manga por 10-12 €uros te dan 200 páginas de historia (en blanco y negro), frente a los 3 €uros por apenas 20 páginas de historia de las grapas USA. Pero no todos los mangas son como los de Urasawa en los que pasan muchas cosas, he leído mangas en los que a lo largo de 2-3 volúmenes han contado una única escena de acción, o un partido de baloncesto o tenis, en los que realmente la historia no ha avanzado tampoco casi nada. Frente a comics de Bendis o King que son insufribles leídos mes a mes, también hay lecturas de grapa que resultan super satisfactorias, como estamos viendo en los comics de Jed MacKay o de Jason Aaron. Comics que justifican más que de sobra su lectura mensual en el formato grapa.

Un problema que SI tiene el comics de superhéroes es que los continuos reinicios y cambios de equipos creativos hacen complicado que un nuevo lector sepa por donde empezar a disfrutar de la afición. (Aunque en realidad todos empezamos a leer con una grapa suelta que estaba a mitad de la historia). ¿Por donde empiezo a leer Spiderman? Ciertamente los primeros comics de Lee y Ditko han envejecido muy mal para los nuevos lectores. Y en lugar de esta etapa original, ¿recomiendo la etapa de Roger Stern y John Romita Jr de los 80? ¿La de J. Michael Straczynski de nuevo con Romita Jr de 2000? ¿O mejor las últimas de Nick Spencer o la actual de Zeb Wells? Y qué decir de la influyente etapa de Dan Slott tras el mefistazo. Hay demasiadas etapas buena y malas, lo que puede resultar demasiado confuso. Aparte que no existe correlación entre las historias de las películas y las de los comics, siendo en muchos momentos casi hasta opuestas.

En lo que también tiene todas las de perder las grapas es en lo referido a los cambios de hábitos de consumo. Si el modelo de Netflix y el binge-watching y los maratones son el modelo que se está imponiendo para ver televisión y ocio en general, no hay duda que leer 20 páginas de una historia y tener que esperar 5 meses en saber el final no resulta nada atractivo. En este sentido sí veo que las grapas están perdiendo la batalla frente a los nuevos modos de consumo, y por eso desde hace años los comics de Batman o Spiderman son quincenales, para que al menos los lectores no tengan que esperar tanto tiempo entre un número y el siguiente.

En este momento tengo que aclarar que esto que digo de las grapas sería de aplicación para el UNIVERSO MARVEL. Como comentaba antes, DC cometió el pecado de echarme y hacer que me diera cuenta que podía pasar sin comprar sus comics. Y aunque he disfrutado de algunos comics puntuales como Nightwing de Tom Taylor y Bruno Redondo (cuando dibuja), el Batman de Marc Silvestri o Batman – Superman World´s Finest de Mark Waid y Dan Mora, pero sigo desenganchado de su universo y sin ganas de volver. Además, la apuesta por los comics Black Label fuera de continuidad es cada vez más fácil poder comprar alguna colección de algún autor que me gusta sin tener que preocuparte de una continuidad inexistente. Tampoco tengo necesidad de comprar el indy en grapa, empezando por el problema del Previews que comentaba antes, por lo que la mayoría de colecciones las compro y disfruto en formato tomo. Aunque alguna colección si que he picado en grapa, como el disfrute de Big Time de Mark Millar y Pepe Larraz, Conan The Barbarian de Jim Zub y Roberto de la Torre o los comics de Daniel Warren Johnson. En ese sentido, resulta sintomático que nada que haya publicado Marvel en los últimos meses y casi años tenga en mi el impacto de los últimos comics de Daniel Warren Johnson, Mark Millar, Robert Kirkman Ed Brubaker y sus artistas colaboradores. Marvel tiene a los personajes, pero la calidad de estos autores está a años luz de lo que está publicando la Casa de las Ideas.

No soy coleccionista completista, pero tras 40 años comprando y leyendo reconozco que si que me gusta la familiaridad del universo Marvel, y me gusta estar al día de lo que pasa (a grandes rasgos) gracias a la lectura de sus principales eventos. No tengo problema en dejar de comprar una grapa o varias, por ejemplo los mutantes de Krakoa tienen sus días contados, pero no me veo ahora mismo dejando de comprar los comics Marvel en su conjunto. Dicho esto, la alarmante pérdida de calidad (o al menos, comics que no conectan con mis gustos) ha provocado que lleve meses comprando apenas 8-9 grapas Marvel mensualmente. Cada vez compro menos comics Marvel y las oportunidades que sigo dando a nuevas series y autores no siempre están saliendo bien. Si la disminución de compras se mantiene, igual no tengo que decidir dejar de comprar Marvel porque mes a mes la afición irá muriendo por falta de comics que me apelen a mi como comprador.

En ese sentido, la compra en tomos si tiene una ventaja a la grapa, dado que te permite tener una idea más ajustada de lo que te espera, al poder leer críticas y comentarios de lectores amigos que han leído esos comics, frente al salto de fe que los lectores de grapa tenemos que hacer a la hora de empezar a comprar una nueva colección. Algo que decidimos basados únicamente en el marketing con el que Marvel / Panini te vende una colección que puede pintar bien pero acabar siendo un desastre infumable. Y que esto pase una vez es normal, pero si se acumulan las lecturas insatisfactorias, que es lo que está pasando en los últimos años, reduces las oportunidades que le das a nuevas series. Sin embargo, cuando sale un tomo puedes ir poco más a lo seguro, y aunque el desembolso sea mayor lo normal es acertar más veces.

El baile de dibujantes y no poder tener al mismo artista en todo un arco es uno de los grandes pecados de la Marvel actual, unido a la contratación de guionistas mediocres que no han demostrado en colecciones indys que tienen calidad suficiente para guionizar comics Marvel, sino que parece que han sido contratados para cubrir una cuota de «diversidad». Marvel piensa con razón, por las ventas de sus grapas, que los artistas son intercambiables y que los lectores nos comemos con patatas cualquier cosa mientras tenga «Spiderman» en portada. No se dan cuenta que los grandes comics siempre han sido los que combinan una gran historia con un arte sobresaliente. El problema de los dibujantes mediocres y los cambios artísticos me parece un cáncer en la Marvel actual. Como lo es que están alienando a sus compradores actuales y pasados, los que mantuvimos abierto el chiringuito con nuestro dinero, buscando un nuevo público «diverso» que creo que no existe, al menos en el canal de las librerías de comic. Publicando comics infumables de autores que fallan una y otra vez sin que los editores hagan nada para mejorar la situación.

En lo referido a Panini, aparte de la pasada de sus subidas de precio, su decisión de publicar grapas dobles incluyendo en una cabecera popular otra serie diferente que ellos saben que no tiene el mismo tirón comercial me parece un segundo sacacuartos vergonzoso que ha hecho que no comprara colecciones como Inmortal X-Men y que ahora ha conseguido que deje de comprar Patrulla-X. Estas decisiones muestran a una editorial que NO cuida a sus lectores y que debe pensar que vamos a seguir comprando lo que sea que publiquen. Cosa que se está demostrando que no es el caso, si cada vez menos compradores compramos las grapas mensuales.

Por cierto, que las ventas no son las que deberían se aprecia en la decisión de Panini de publicar en enero dos números 1 de dos etapas que empiezan ese mes a precios reducidos: el Capitán América de J. Michael Straczynski y Jesús Saiz y Daredevil de Saladin Ahmed y Aaron Kuder, con unos precios gancho de 2.00 €uros y 2.50 €uros respectivamente. Estos precios son muy inferiores a los normales, pero no tengo claro que vayan a funcionar dado que todos sabemos que el segundo número ya tendrá el precio normal de la grapa. En ese sentido, IMAGE le lleva un montón de ventaja a Panini en lo relativo a promocionar sus colecciones, al vender el primer tomo de sus colecciones (no la primera grapa) a un precio de 9.95 US$, pasando ya el segundo al precio normal de 17-18 dólares. Si Panini hubiera planteado publicar todo el primer arco a precio reducido, igual me planteaba comprar alguna colección pero sólo una grapa a precio reducido no es suficiente para engancharme.

Quiero ver el vaso medio lleno y confiar que las nuevas colecciones Marvel de 2024 van a conseguir devolverme la ilusión, por ejemplo con el final de la Era de Krakoa. Pero desde luego ni Marvel ni Panini tienen un cheque en blanco, sólo compraré lo que realmente pinte interesante y se ajuste a mis gustos.

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Crítica de Big Game 4 de Mark Millar y Pepe Larraz (Image Comics)

Big Game de Mark Millar y Pepe Larraz está siendo uno de los comics más entretenidos de este 2023 y este cuarto número mantiene el nivel de sorpresas y momentos impactantes.

PUNTUACIÓN: 9/10

Los crononautas pueden estar muertos, pero Hit-Girl puede usar su tecnología de viaje en el tiempo para volver al mundo de Empress. Este es, literalmente, el libro más loco y brillante que hay ahora mismo. El cómic evento de 2023 y una visita obligada para cualquiera que ame los libros de Millarworld, ¡ya que todos y cada uno de los personajes están aquí para divertirse!

La capacidad de Mark Millar de condensar en apenas 22 páginas una historia apasionante con diálogos interesantes, un ritmo endiablado y sorpresas impactantes me parece fenomenal. De hecho, hay pocos, muy pocos escritores dentro del mainstream que se acercan al nivel de calidad y entretenimiento que Millar ofrece a los lectores cada mes. Porque esa es otra, Millar entiende como nadie el medio y la necesidad de ofrecer comics excelentes que siempre consiguen volarte la cabeza y cumplen con la primera obligación de una grapa, que es dejarte con ganas de querer comprar la siguiente.

Las cosas pintaban mal para los héroes del Millarworld por el ataque de Nemesis, pero la huida de Hit-Girl usando uno de los trajes de los Crononautas en el número anterior aún ha complicado más las cosas, al terminar en el reino del Rey Morax (Empress) hace 65 millones de años. Un villano aún mayor que William Gibson, el líder de la Fraternidad al que conocimos en Wanted, y que ve en la máquina del tiempo de Mindy la posibilidad de reinar a través de todo el continuo temporal.

A esto le sumamos que cuando pensaba que tendriamos todo un número ambientado en el mundo de Empress, pero cronológicamente ANTES de la serie de Millar y Sturat Immonem, Millar me ha vuelto a sorprender con un sopapo en toda la cara cuando vemos que los planes de Gibson y Nemesis de acabar con todos los héroes siguen su curso con más muertes directas y dolorosas. La breve aparición de The Magic Order nos cuenta que ningún imperio es eterno y que la hora de La Fraternidad puede estar llegando a su fin, pero la solución puede ser aún peor. El final del comic con el cliffhanger que nos ha dejado Millar es antológico.

Comics como Big Game justifican mi amor a los comics y su capacidad de ofrecer una acción más grande que la vida que ningún otro medio puede recrear. De hecho, el aumento de escala que acabo de disfrutar en este cuarto número de alguna manera justifica aún más el calificativo de EVENTO y el propio título de la colección. Porque cada vez todo es más grande, espectacular y peligroso.

A la potente historia de Millar hay que sumar un sobresaliente dibujo de Pepe Larraz con color de Giovanna Niro, que consigue dejarme anonadado ante la fuerza de sus imágenes. Larraz tenía en este número una difícil comparación al entrar al mundo de Empress creado por Stuart Immonem, pero su representación de Morax, la princesa, su esposa la Reina y el capitán Havelock me resulta una pasada.

Millar ofrece una historia super chula, pero es Larraz el que tiene que convertirla en una narración secuencial, y el resultado es sobresaliente, no lo puedo calificar de otra manera. El ritmo que se imprime en la página, la tensión que se respira en todo el comic, las perspectivas que plantea para contar la historia, todo es éxito de Larraz, gracias a un. También quiero destacar el notable color de Giovanna Niro que consigue enfatizar las ya excelentes imágenes del dibujante madrileño.

Se supone que el final tiene que ser positivo y los héroes acabarán venciendo. El climax final va a ser un número doble, pero hay tantos frentes abiertos que pensar que Millar va a cerrar la historia en una única grapa es otro motivo de flipar ante lo que Millar nos está dando en Big Game. Duke McQueen (protagonista de Starlight , el homenaje de Millar y Groan Parlov a los comics de Flash Gordon y Adam Strange) comentó que ha pedido ayuda a sus amigos en otra galaxia, por lo que no es para nada descartables que tengamos una llegada de los jinetes de Rohan de La dos torres en el climax del próximo mes, provocando un combate a tres bandas entre dos ejércitos de villanos y otro de héroes. Además, tengo claro que Hit-Girl va a ser clave en la resolución de la historia y la derrota de la Fraternidad, probablemente robando el traje de Crononautas que ahora está en manos del ejército de Morax, y posiblemente realizando un viaje al pasado para cambiar algún elemento clave, reiniciando de alguna manera el Millarworld. 

Esto último es especulación, pero qué bonito es poder disfrutar de un comic que te deja siempre en lo más alto. Gracias a comics como Big Game me enamoré a esta afición, y seguiré comprando comics mientras existan historias con esta escala y ambición.

Comparto las primeras páginas del comic:

Big Game está siendo un escándalo, y de la forma más inesperada y entretenida nos ha situado en las puertas del climax final. Qué ganas de leer el final.

PUNTUACIÓN: 9/10

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Crítica de Biblioteca Marvel Los Cuatro Fantásticos vol. 8 de Stan Lee y Jack Kirby (Marvel Comics – Panini)

Octavo volumen de la Biblioteca Marvel Los Cuatro Fantásticos con unos Stan Lee y Jack Kirby en plenitud y con una Marvel en crecimiento que ya es consciente de su éxito.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Tenía que pasar, tarde o temprano: La Primera Familia es derrotada por Los 4 Terribles, en un volumen lleno de grandes impactos: el encuentro con Daredevil que sólo podría titularse «¡Y un ciego los guiará!», y en que regresa el Doctor Muerte para «La batalla por el Edificio Baxter». A continuación, vuelven Los Terribles, pero ahora cuentan con un quinto miembro… ¡y no te creerás quién es! Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este octavo volumen incluye Fantastic Four 37-42 USA, publicados originalmente en 1965.

Estamos en 1965 y Marvel se encontraba en su cuarto año desde el nacimiento del Universo Marvel en 1961 con Los 4 Fantásticos 1 USA. Editorialmente empezaron algunos problemas, por ejemplo en mi reseña de la Biblioteca Marvel Los Vengadores vol. 3 comenté que el ya mítico cambio de alineación vino provocado por los quebraderos de cabeza que tenía Lee como editor para cuadrar las tramas de esa colección con las de las colecciones individuales de los diferentes héroes. Aunque Stan Lee y los dueños de Marvel con John Goodman a la cabeza ya sabían que tenían un éxito importante en sus manos, seguían con la limitación de 9 colecciones que podían producir mensualmente, dado que la imprenta, con conexiones con DC, imponía el máximo de colecciones mensuales que les imprimían cada mes.

Estas limitaciones no ocultaban que las ventas eran cada vez mejores y los lectores se mostraban fieles a su cita mensual con la editorial, de la que esta colección de Los 4 Fantásticos era su comic emblema. Fruto de este éxito y buscando consolidarlo, la editorial lanzó su primer club de fans, la Merry Marching Marvel Society (MMMS), que era promocionado en todas las colecciones durante estos meses. Leyendo las cartas de los lectores quedaba claro que la idea que por ejemplo planteaba DC que no era necesario mantener ningún tipo de continuidad porque los niños cada 4-5 años crecían y dejaban de comprar y leer dejando paso a la siguiente generación de lectores y por tanto casi podían volver a imprimir las mismas historias sin que hubiera ningún problema era completamente errónea y no se ajustaba a los gustos de los consumidores de los 60.

En los 36 números previos de Los 4 Fantásticos Stan Lee sólo planteó en una ocasión una historia con continuará, ajustando sus argumentos a la idea de tener una historia completa y autoconclusiva en cada número que daba la información suficiente para que cualquier lector que cogiera esa grapa por primera vez pudiera entenderlo todo sin problema. Sin embargo, en este octavo volumen de la Biblioteca Marvel asistimos a un cambio de paradigma que afectaría a todo su línea editorial. Con motivo del número 40 de los 4F, que consideraron que era un número redondo importante, Lee y Kirby plantearon una historia en dos partes desarrollada en los números 39 y 40 que tenía a Daredevil de invitado especial en una historia en la que se enfrentaron de nuevo al Doctor Muerte. Pero esto no se quedó ahí, dado que justo a continuación Los 4 Terribles serán los villanos elegidos para una historia en tres partes desarrollada en los números 41 a 43, cuyo final no tendremos hasta el próximo volumen. Esto indica que Marvel confiaban en la fidelidad de los lectores, permitiendo además empezar a desarrollar tramas más complejas que las que permitía las historia autoconclusivas. Aunque por supuesto seguirán existiendo este tipor de historias, la creación de arcos de varios episodios permitirá además crear cliffhangers que se convertirán en señas de identidad del género superheroíco.

En este octavo volumen de Los Cuatro Fantásticos tenemos recopiladas seis grapas USA. Y en ninguna encontramos a nuevos personajes, dado que Lee y Kirby nos presentan un viaje de los héroes al mundo de los Skrulls (número 37), un primer enfrentamiento con los 4 Terribles (nº 38) y las historias que comentaba antes con el Doctor Muerte y Daredevil (nos. 39 y 40) y de nuevo los 4 Terribles en los números 41 y 42. Si le quitamos el elemento histórico, con ojos de 2023 hay un montón de elementos super tontos y hasta mal planteados. Empezando por la pseudo-ciencia con la que Lee justifica que los 4F puedan viajar al planeta de los Skrulls, elemento que eso si le permite a Kirby lucirse con la creación de un collage fotográfico espectacular para representar el espacio.

El machismo en la representación de la mujer sigue presente en cada uno de los personajes femeninos que aparecen en el comic. Y en general en cualquier comic Marvel de la época. Empezando por la princesa Skrull enamorada no se sabe bien por qué de un general ruin y cruel, o la actitud descerebrada de Sue ante su boda con Reed, cuyas recriminaciones a su futura mujer dan mucha vergüenza ajena. O el hecho que sea la dama en peligro que precisa ser rescatada casi en cada aventura.

Otro elemento cuestionable de estas grapas es que Lee repite sin ningún pudor dos veces casi seguidas el mismo truco de hacer que los 4F pierdan sus poderes, primero contra los Skrulls y luego durante el ataque del Doctor Muerte, a consecuencia de la aventura previa contra los 4 Temibles. Aunque Lee tuvo para muchas cosas una imaginación desbordante, también hay que reconocerle su actitud cómoda de editor. De hecho, queda claro que desde la creación de los 4 Terribles Lee les quería utilizar de archivillanos recurrentes contra los que enfrentar a los 4F una y otra vez, para tener que evitar la cansada tarea de imaginar personaje nuevos. Aprovechar el control mental de la Cosa para provocar una lucha entre miembros de la Primera Familia es también otro elemento recurrente de estas aventuras.

En la parte del dibujo, la principal novedad vino en la parte del entintado, dado que Chic Stone, el entintador hasta la fecha, fue sustituido por Frank Ray en el número 39. A partir del número 40, el entintado pasó a realizarlo ya de forma oficial Vince Colletta, un nombre asociado para bien y para mal a la Marvel de los años 60 y 70. Y en lo relativo a estos primeros números, se nota que Colletta no le tiene cogido el toque a los personajes, porque numerosas viñetas por ejemplo de la Cosa quedan raras, al igual que algunos primeros planos con las caras de los protagonistas.

A pesar de esto, Kirby se encuentra en su salsa en Los 4 Fantásticos, realizando como siempre unas coreografías de acción muy chulas y dinámicas, y siguiendo con su investigación del uso del collage fotográfico, algo que volvió a realizar en los números 37 y 39, logrando unas páginas super espectaculares. Dentro que como digo algunas caras quedan raras a lo largo de estas aventuras, estos comics sudan la esencia de lo que se supone que es el Universo Marvel, marcando el standard de calidad de los comics de esos años, con un Kirby trabajando a gran nivel.

Sigo encantado con la lectura de la Biblioteca Marvel. Y en nada podré disfrutar de dos importantes hitos de la colección, al tener en el volumen próximo la boda de Reed y Sue, y dentro de dos asistiremos a la presentación de Silver Surfer y Galactus. Excelsior!!

Comparto las primeras páginas del comic:

La Biblioteca Marvel Los Cuatro Fantásticos me está dando un nivel de diversión estupendo, asumiendo la antigüedad y los elementos viejunos de estos comics de 1965.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO

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Crítica de Doctor Extraño 2-4 de Jed MacKay, Pasqual Ferry y Andy MacDonald

Tras el fantástico reinicio de la colección de Doctor Extraño a cargo de Jed MacKay y Pasqual Ferry, hoy analizo los números 2 a 4 de la edición de Panini, con dibujo de Ferry y Andy MacDonald.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡Una interminable enfermedad del sueño ha afectado a los niños de Bleecker Street! Solo puede haber un culpable detrás de este ataque. El Doctor Extraño y Clea deben viajar a la Dimensión del Sueño para enfrentarse a su viejo enemigo, Pesadilla. Pero no todo es lo que parece.

¡Un día con Dormammu! A Stephen Extraño no le faltan enemigos, pero ninguno más temible que el señor de la Dimensión Oscura. Después de que una secta consiga llevarlo hasta Nueva York, el Hechicero Supremo tendrá que arriesgarlo todo para vencer a su más peligroso antagonista. 

Te presentamos a Wong, agente de DAMN (Departamento de Alquimia, Magia y Necromancia). Wong y Pandora Peters están reconvirtiendo SHIELD en una organización mística. ¿Su primera misión? Encontrar un asesino en serie paranormal que destruye y devora magos, además de suponer un peligro para el Doctor Extraño.

Estas tres grapas de Panini incluyen Doctor Strange 2-4 USA.

Jed MacKay es probablemente el mejor escritor de Marvel ahora mismo, con permiso de Jonathan Hickman. En lo referido a esta colección de Doctor Extraño, lo primero a resaltar es que tiene mucho mérito el concepto de crear historias autoconclusivas que cuenten una historia satisfactoria en cada grapa y que sirvan en la parte de Stephen Extraño y Clea de revisar los principales mitos y lore del personaje. En el primer número MacKay planteó «una semana en la vida de los protagonistas» para situar a Stephen y Clea dentro del Universo Marvel tras la resurrección del primero. Para el segundo MacKay provoca un viaje al reino de Pesadilla, el primer villano de Extraño, mientras que en el tercero aprovecha una reunión de Stephen y Dormamuu para hacer un «greatest-hits» de enfrentamientos entre ambos.

Estas primeras aventuras me resultan super «reader-friendly». Por supuesto si eres fan del personaje y has leído estos comics disfrutas mucho con estos comics, pero creo que en cualquier caso son super accesibles para un lector que los coja por primera vez y no supiera nada del personaje más allá de verle en las películas del MCU (por ejemplo). Esto es otro elemento más difícil de lo que parece, porque esta cualidad se une a que estas aventuras son super entretenidas y siempre te dejan con ganas de más.

A las aventuras de Stephen y Clea MacKay añade un plus en el cuarto número, al continuar las aventuras de Wong y Pandores Peters mientras reconstruyen DAMN, el Departamento de Alquimia, Magia y Necromancia, como ya vimos en la historia corta del primer número. Tener a Wong y Pandora viviendo sus propias aventuras permite a MacKay ampliar la escala de la magia en el Universo Marvel, recordando a los lectores que no está confinada la ciudad de Nueva York. Para este número MacKay repite la estructura de «una semana en la vida», al ver un montón de aventuras a lo largo de esta grapa mientras la pareja realiza sus investigaciones.

En el apartado artístico, Pasqual Ferry es un dibujante fantástico que está recuperando el feeling onírico y sobrenatural de las primeras historias de Steve Ditko. Ferry está acompañado en el color de Matt Hollingsworth en el número 2 y Heather Moore en el tres, y ofrece un trabajo estratosférico mientras nos muestra su versión del reino de Pesadilla o de Dormamuu, posiblemente el más peligroso de los archivillanos de Stephen Extraño. Cuanto más extraño y perturbador es algo, más original se muestra Ferry a la hora de representarlo en la página. Su diseño de página facilita mucho la lectura y sus splash-pages resultan alucinantes, la verdad es que no se le puede pedir más al dibujante de Doctor Extraño.

El primer número de la colección incluyó una historia corta de Wong y Pandora Peters reconstruyendo DAMN. Con muy buen criterio, los editores de Marvel decidieron que Andy MacDonald, el artista de esa historia, realizara el dibujo del cuarto número protagonizado por ellos. Si la opción para que Ferry descanse es esa me parece correcta, teniendo en cuenta que al ser las grapas autoconclusivas, en cierto sentido puedes colocar las aventuras de Damn cuando más interese. Y la verdad es que MacDonald, con color de K.J. Díaz, tiene un dibujo muy diferente respecto a Ferry, pero su estilo detallista me ha gustado mucho también. Si Ferry se mantiene con las aventuras de Stephen y Clea y MacDonald las de DAMN durante el próximo año, yo estaría encantado.

Por cierto, si el interior del comic tiene un dibujo estupendo, qué decir de las imperiales portadas de Alex Ross, que me parecen una barbaridad. Ross se encuentra en una plenitud creativa alucinante, y sus portadones son la guinda del pastel de unos comics que no pueden ser más recomendables.

Si no habías comprado antes el comic de Doctor Extraño, esta nueva colección resulta el momento perfecto para hacerlo.

Comparto las primeras páginas del número 2:

Doctor Extraño nos está ofreciendo un entretenimiento de primer nivel, mostrando a un Jed MacKay on-fire y apoyado de un acabado artístico sobresaliente.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Ultimate Invasion 1 (de 4) de Jonathan Hickman y Bryan Hitch (Marvel Comics – Panini

Ultimate Invasion es la serie de cuatro números en la que Jonathan Hickman y Bryan Hitch van a contarlos la creación de un nuevo Universo Ultimate. Comento mis sensaciones de un primer número que no me ha impresionado.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

¡Comienza la transformación del Universo Marvel! Jonathan Hickman, el destructor del Universo Ultimate, se une a Bryan Hitch, uno de sus más señalados creadores. ¿Su plan? Destruir, o quizás reconstruir, el Universo Marvel, con Miles Morales en el centro de todo. ¡Ni te imaginas lo que tienen preparado!

«[Revisitar la idea de Ultimate Comics] no podía ser replicar o revisar lo que Bryan hizo en el ULTIMATES original: crear una versión simplificada y modernizada que con el tiempo se convertiría en la columna vertebral del MCU. Y desde luego no podía ser lo que yo hice, que era un capítulo final de un universo preexistente», explicó Hickman a Entertainment Weekly.

«También pensamos que la idea misma de Ultimate Comics necesitaba ser invertida de lo que era el universo original – queríamos que esto fuera algo que realmente sólo pudiera existir en el espacio del cómic: una nueva forma de pensar y disfrutar de una nueva versión del Universo Marvel. Estoy bastante contento de decir que parece que hemos logrado esas cosas y estamos muy emocionados de que todo el mundo pueda leerlo.»

El Universo Ultimate nació en 2000 y tuvo una primera década sobresaliente con comics que marcaron la norma a seguir por el resto del sector, como The Ultimates de Mark Millar y el propio Bryan Hitch y Ultimate Spiderman de Brian Michael Bendis y Mark Bagley. Sin embargo, con el cambio de autores la línea editorial fue perdiendo interés hasta desaparecer en 2015 aprovechando las Secret Wars de Jonathan Hickman y Esad Ribic. Conociendo el interés por el revival y la nostalgia del actual Editor en Jefe de Marvel C.B. Cebulski, era inevitable que el Universo Ultimate volviera tarde o temprano. La clave era encontrar el momento y los autores adecuados. Parece que recuperar a Jonathan Hickman y a Bryan Hitch para esta re-creación de un universo Ultimate era una decisión evidente, casi la única posible.

Este primer número de Ultimate Invasion es una grapa doble con 46 páginas de historia, incluyendo los títulos de crédito y las típicas páginas de texto de Hickman. Ahora que ya me hice con él ya puedo valorarlo en profundidad, cosa que voy a hacer CON SPOILERS.

El comic arranca con esta página con un mensaje de gran contenido metatextual: «Los buenos artistas copian«. Según tu impresión del comic puedes pensar que esta afirmación de Hickman es una genialidad o una tomadura de pelo. Si eres de los de la segunda opción, te puede parecer que Hickman pone la venda antes de la herida al plantear un comic que arranca con una escena copiada de The Dark Knight de Christopher Nolan, cambiando el robo al banco por el asalto de Control de Daños para que El Hacedor se fugue. Seguido por un plan maestro de El Hacedor para recrear el Universo Ultimate que si le quitamos todas las ínfulas de autoimportancia de Hickman se resume, por lo visto hasta ahora, con que El Hacedor quiere viajar al pasado del Universo 616 para cambiarlo y así conseguir la Tierra Ultimate que él desea. Un argumento que no puede estar más trillado en los comics Marvel.

Si, los lectores de comic sabemos que en realidad ya no hay historias originales y lo que tenemos es el reciclaje y la combinación con más o menos acierto de elementos ya existentes. Pero eso es una cosa y otra llegar a este comic pensando leer los famosos high-concepts de Hickman y encontrarnos de momento con un reciclaje de ideas bastante vistas en el medio comiquero. Puedo entender que este mensaje le rompa la cabeza a algún lector, pero en mi caso lo que me ha transmitido ha sido que Hickman buscaba protegerse de posibles críticas ante una evidencia demasiado clara.

Es verdad que me ha decepcionado este primer número de Ultimate Invasion, pero confío que Hickman si consiga sorprenderme en los próximos números. Sobre todo porque el principal elemento con el que Marvel y Panini han promocionado este comic es conocer cómo se va a crear este nuevo universo Ultimate, y de momento sólo hemos visto la huida de El hacedor y el inicio de su plan, con múltiples preguntas aún por responder. Empezando por la principal relativa al viaje al pasado de El Hacedor en el que impide que Peter Parker sea picado por la araña radiactiva, que es si ha viajado al pasado del universo 616 tradicional, o si el añadido del 0 a la denominación «6160» indica que es el pasado de otro universo alternativo. Un universo, por tanto, más fácilmente alterable sin que los héroes del universo Marvel puedan impedirlo.

Un elemento interesante de este Ultimate Invasion es que Hickman vuelve al concepto de los Illuminati que tan buenos resultados le dio en su comic New Avengers. Que sean ellos lo que aparentemente van a intentar evitar los planes de El Hacedor me resulta una idea potente que puede dar mucho juego. Dicho esto, no tengo claro si no hay un problema en continuidad, porque diría que Rayo Negro estaba muerto, aparte que Charles Xavier no parece que vaya a tener tiempo de reuniones cuando la sociedad de Krakoa está a punto de ser destruida. Dado que no compré los últimos comics de los Inhumanos, voy a pensar en positivo y confiaré que la aparición de Rayo Negro o del resto de Illuminati no comporta ninguna incoherencia.

Lo que si me ha parecido incoherente y me ha molestado es que Reed Richards afirme ante la pregunta del El hacedor que de poder volver al momento post-Secret Wars en el que reinició el Universo, borraría de la existencia a El Hacedor, la versión de Reed Richards del universo 1610. Recordando el comic de New Avengers y por qué no decirlo, la propia etapa previa de Hickman en Cuatro Fantásticos, esto es algo que Richards nunca haría, porque significaría que de facto Richards está matando a otra persona, aunque sea una versión oscura suya. Hickman ha caído en uno de sus grandes problemas como guionista, que es plantear que los personajes no se comporten según su naturaleza icónica para forzar que la historia transcurra por donde él quiere. En relación a esto de Reed Richards, reconozco que me ha tocado la moral. Mucho.

En el caso de este primer número de Ultimate Invasion, dentro que es un comic entretenido que te deja con ganas de más con un gran dibujo de Hitch, me da la sensación que al ser una comic-evento corto de tan sólo 4 números, Marvel confiaba que el reclamo del «nacimiento del nuevo Universo Ultimate» sería suficiente para mantener interesado a los lectores a pesar que este arranque no ha sido especialmente memorable o rompedor en nada. Y no puedo decir que estén equivocados, porque yo sigo con curiosidad por saber como van a reiniciar el universo Ultimate y pienso comprar los tres números restantes.

Bryan Hitch, con sus colaboradores habituales Andrew Currie en el entintado y Alex Sinclair en el color realiza un trabajo excelente, confirmando una vez más que se encuentra en un momento de plenitud creativa increíble. Por la propia estructura del comic, Hitch puede lucirse con la escena inicial de 16 páginas con la fuga de El Hacedor de su prisión, con unos diseños de los black-ops estupendos y una fluidez narrativa en la escena de acción realmente notable.

Por ponerle un pero, en los últimos tiempos Hitch siempre tiene alguna viñeta en la que alguna cara queda rara, y en este comic no es una excepción, por ejemplo con Reed Richards o su alter-edo de la dimensión Ultimate El Hacedor. O el caso de Pantera Negra que le hace una forma rara a la cara de T´Challa. Tras años sufriendo un perfeccionismo imposible para el mundo del comic mainstream, Hitch aprendió a entregar sus páginas aún sabiendo que igual no estaban al 100% de nivel de perfección anterior, (igual es un 90%), pero estas dos o tres caras raras se compensan más que de sobra teniendo a Hitch manteniendo un ritmo mensual desde hace varios años.

En realidad, no le puedo poner un pero a un dibujo de Hitch. En lo referido al ámbito superheróico en el que se engloba este comic, hay muy pocos artistas que pueden conseguir el nivel de calidad artística que tenemos en este comic.

Y aunque el arranque de la historia no me ha impresionado, más bien lo contrario, tengo esperanzas que Hickman se haya guardado más de un as en la manga y consiga sorprenderme, empezando por el objeto que El hacedor robó del Edificio Baxter, que debería ser la máquina del tiempo del Doctor Muerte pero igual no. Al ser tan sólo cuatro números, la acción va a transcurrir a toda velocidad y no debería dar un segundo de respiro. Espero que el segundo número mejore lo visto hasta ahora.

Comparto algunas páginas de este comic:

Ultimate Invasion ha conseguido llamar mi atención y quiero saber cómo va a plantear Hickman el reinicio del Universo Ultimate, pero este arranque no me ha resultado ni mucho menos sobresaliente.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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