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Crítica de Borat, siguiente película documental de Jason Woliner (Prime Video)

Justo a tiempo para la campaña electoral de Estados Unidos, Sacha Baron Cohen ha preparado un nuevo viaje de Borat desde Kazajistán para reirse de la parte republicana de la sociedad americana, que ha sido estrenado de forma online por Prime Video.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Catorce años después de su primera aventura, el cuarto mejor periodista de Kazajistán vuelve a Estados Unidos, pero esta vez viaja con su hija, para ofrecerla a Mike Pence como regalo del pais.


La película, cuyo largo título original es “Borat Subsequent Moviefilm: Delivery of Prodigious Bribe to American Regime for Make Benefit Once Glorious Nation of Kazakhstan” está dirigida por Jason Woliner, que cuenta con Luke Geissbuhler como director de fotografía, montaje de Craig Alpert y música de Erran Baron Cohen, que entiendo es el hermano de Sacha.


Viendo lo títulos de crédito aluciné al descubrir que esta película mezcla de falso documental tiene ¡8 guionistas! El propio Sacha Baron Cohen, Anthony Hines, Dan Swimer, Peter Baynham, Erica Rivinoja, Dan Mazer, Jena Friedman, Lee Kern. ¿En serio han necesitado a 8 personas para escribir esta película de apenas 90 minutos, si quitamos los títulos de créditos finales.


La película, producida por Four by Two Films y Oak Springs Productions, fue rodada prácticamente en su totalidad en 2020. Aunque en Wikipedia aparece que la película tuvo un presupuesto de 20 millones de dólares, leí también que Amazon Studios pagó 70 millones por los derechos de distribución a nivel mundial a través de su plataforma Prime Video, lo cual significaría que Sacha Baron Cohen ha hecho un negocio redondo.


El gran descubrimiento de la película es la actriz de origen búlgaro Maria Bakalova, que interpreta a la hija de Borat, Tutar Sagdiyev, en algunos momentos haciéndose pasar por una niña de 15 años a pesar de tener 24 en la vida real, que ofrece momentos divertidos y uno en concreto premeditadamente asqueroso, que sin embargo, acaba siendo la escena más divertida de la película.


Entrando ya en materia, tengo que reconocer que no me gustó la primera Borat. El principal gancho de dicha película que han intentado replicar era que bajo la excusa de rodar un documental sobre las costumbres americanas para la televisión de Kazajistán, Sacha Baron Cohen se comportaba de forma grosera, machista y racista ante un grupo de personas que en muchos casos no se escandalizaba y en ocasiones hasta se mostraban de acuerdo con sus comportamientos. Esto permitía a Cohen realizar una mordaz crítica de la sociedad americana de 2006.


En 2020, Cohen ha utilizado esta técnica para atacar muy claramente al segmento de la sociedad americana que vota a Trump, el republicano “redneck”. Reconozco que la película tiene varios momentos brillantes como el baile de debutantes o el mitin en un parque en el que Borat canta una canción racista que es coreada por el público asistente, y creo hay que ser valiente para montar una broma así ante un público armado al que igual la broma no les hace gracia. Pero globalmente termino el visionado sintiendo que me he tragado un panfleto político de la peor calaña.


Hay bromas que en 2006 al menos llamaban la atención por lo políticamente incorrectas que eran, por ejemplo todo lo relativo al antisemitismo de Borat, su machismo o mostrar Kazajistán como un pais casi medieval. Sin embargo, globalmente en Borat 2 al menos a mi no me funcionan quizá porque se trata de bromas repetitivas y de un tipo de humor que tras el estreno de la primera película se ha visto imitado hasta la saciedad.


Otra cosa que le llamó la atención de esta corta película es precisamente que es una película con una historia, no un falso documental que es como recuerdo la primera. Si la memoria no me engaña, en la primera película Borat simplemente iba de un sitio a otro entrevistando a gente y aparte de un pequeño argumento con un compañero de viaje (o algo así), no había más hilo conductor que el mostrar diferentes tipos de americanos para hacer una radiografía de la sociedad americana.


En Borat 2 hay una narrativa clara del viaje de Borat y Tutar mientras la niña aprende las costumbres americanas y evoluciona hasta convertirse en una persona adulta que quiere ser libre y no tener que aguantar el machismo de Borat y su pais. Este viaje está adornado con los momentos de falso documental como los que mencionaba antes (buenísimos, esos si), pero sinceramente la sensación que me deja es que el 80% del metraje es película con guión y sólo el 20% es falso documental con gente que no saben que son víctimas de una parodia. Por ejemplo, todo lo relativo a la cuidadora afroamericana que enseña a Tutar a pensar por si misma y no creer las mentiras de su padre es demasiado perfecto y conveniente para que la historia avance, es imposible que eso sea un falso documental. Si realmente el porcentaje fuera mayor del 20%, tendría que quitarme el sombrero, pero no es esa la sensación con la que me quedo, que si tuve viendo la primera película.


Y luego está lo del exalcalde de Nueva York Giuliani. Me parece fuertísimo que un personaje público como él caiga en la trampa de Cohen bajo la excusa de hacer una entrevista con un medio extranjero, y sinceramente pienso que lo que vemos de Giuliani no es un hecho aislado sino que muchos políticos no perderán ocasión en tener sexo con alguien que se lo proponga. Dicho esto, no se si Giuliani está casado, soltero, viudo o separado, y me da completamente igual. Tampoco se si es un defensor de la familia tradicional y esta escena muestra su hipocresía cuando no pierde ocasión de “echar una canita al aire” en cuanto le surge la oportunidad, cosa que tampoco descarto. No es extraño ver a defensores de la moral que no se aplican el cuento a ellos mismos en su vida privada, y en hipocresía creo que a los americanos no hay quien les gane.


Sin embargo, la escena realmente muestra a una mujer mayor de edad tirándole los trastos a un anciano, y Giuliani acepta el ofrecimiento. Cohen en la película corta el momento escabroso apareciendo en la habitación con una broma diciendo algo así como “ten sexo conmigo, que mi hija tiene 15 años y es una niña”, pero en la realidad la actriz Maria Bakalova tiene 24 años y se ha presentado como una periodista vestida como una profesional mayor de edad, por lo que el mensaje que es menor de edad no se corresponde con la realidad de lo que estaba pasando en la habitación. Al menos, hasta donde han mostrado en la película. De forma que si una mujer adulta se ofrece de forma consentida sin dinero de por medio a tener sexo con un anciano, no acabo de ver dónde está el problema.

En todo caso, no hay duda que esta escena le ha proporcionado un montón de publicidad gratuita a Cohen, que ha conseguido un gran éxito de audiencia con este Borat 2. Aunque Prime no da datos de audiencia, oficialmente así ha calificado la audiencia de su primer fin de semana, “un gran éxito”. Además, colocar su estreno en medio de la campaña electoral también a servido para conseguir un mayor empuje mediático y publicitario a la película, de forma que hay que felicitar a los responsables de marketing por el buen ojo comercial que han mostrado con el momento de su estreno.

En todo caso, más allá de hacer que un público convencido se ría a costa de los del otro lado, nunca he entendido como tanta gente supuestamente inteligente piensa que la forma de convencer a millones de personas que votaron a Trump en 2016 de que cambien su voto es insultarles y reirte de ellos en su cara. No le acabo de ver la lógica, la verdad, aunque también tengo claro que no creo que ningún republicano vaya a ver la película de forma voluntaria.

Comparto el trailer de la película:

Borat, siguiente película documental es una sátira para los ya convencidos, que ha perdido toda la fuerza y el impacto que causó con su primera película. Habrá gente que desde la superioridad moral europea la verá para confirmar cómo “nosotros” somos más listos que “ellos”, pero yo al menos hubiera preferido que Cohen hubiera disparado a ambos lados para hacerla más interesante como retrato demográfico. Está claro que ese no era el objeto de esta película.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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Crítica de Lo que hacemos en las sombras temporada 1 (HBO)

La primera temporada de Lo que hacemos en las sombras es una espectacular comedia absurda que hará las delicias de los fans del género de vampiros que busquen un giro diferente. La serie producida por FX Networks y estrenada en España por HBO, ha sido creada por Jemaine Clement adaptando el concepto de la película del mismo nombre dirigida por Taika Waititi en 2014.

PUNTUACIÓN: 8/10

What We Do in the Shadows (Lo que hacemos en las sombras) es una comedia con toques de terror planteada como falso documental en el que seguimos la vida de tres vampiros que viven en Staten Island (Nueva York) y su familiar Guillermo, el sirviente humano que se ocupa de sus necesidades mundanas.

La serie ha sido creada y producida, por Jemaine Clement, actor, escritor y productor de la película de 2014 realizada junto a Taika Waititi (Thor Ragnarok), que también ejerce de productor y ha dirigido tres episodios de esta primera temporada. La serie está también producido por  Paul Simms, Scott Rudin, Garrett Basch, Eli Bush, Joanne Toll y Hartley Gorenstein. La serie cuenta con D.J. Stipsen como director de fotografía, y música de Mark Mothersbaugh.

Los protagonistas son Nandor the Relentless (Kayvan Novak), un vampiro de más de 700 años que proviene del imperio Otomano y que se autodenomina líder del grupo. Junto a Nandor conoceremos a su familiar Guillermo (Harvey Guillen), su sirviente humano que lleva 10 años de servicio y que sueña con ser convertido en vampiro, cosa que no parece que vaya a suceder. Junto a ellos viven en la casa Nadja (Natasia Demetriou), una vampira rumana que convirtió en vampiro a Laszlo Cravensworth (Matt Berry), un antiguo noble inglés.

Estos son el nucleo duro de la familia, que comparten casa con Colin Robinson (Mark Proksch) un Vampiro de Energía. A diferencia de los vampiros normales, Colin puede caminar por el día y tiene un trabajo normal, y se alimenta de las energías de humanos y vampiros aburriéndolos o enfureciéndolos. Gracias a que paga el alquiler le dejar vivir con ellos, aunque intentan evitarle en todo momento.

Lo que hacemos en las sombras me ha flipado y es una de las mejores comedias que he visto en los últimos tiempos. Y eso que otras comedias como El Método Kominski o Russian Doll también me han gustado bastante. Pero este falso documental ha tocado todas las teclas de las cosas frikis raras que me gustan.

El uso del falso documental es perfecto para mostrar a unos personajes patéticos que nos hablan directamente a nosotros los espectadores, generando unas situaciones superdivertidas en todo lo referido a la vida cotidiana de los vampiros.

He visto la serie en V.O. y me han flipado todos los actores. Empezando por el fuerte acento de Nandor y Nadja, así como el inglés académico de Lazlo. Mención aparte para Colin Robinson cuya necesidad de aburrirnos para alimentarse de nuestras emociones crea unas situaciones divertidísimas. Y sobre todos ellos, me ha encantado Guillermo (Harvey Guillen), el único humano que intenta mostrar ante la cámara que su vida al servicio de Nandor es una pasada cuando él en realidad se da cuenta que todo es una mierda y que su vida es penosa.

Todos los episodios son super divertidos y juegan con destruir las convenciones alrededor de los vampiros. Empezando por la ubicación en la nada glamurosa Staten Island, frente a otros vampiros que viven en Manhattan, o la existencia de vampiros con otras habilidades. Me lo he pasado genial con todos los episodios, pero tengo que destacar el episodio 7, en el que hay un juicio y que contiene las meta-referencias al lore vampírico más divertidas que recuerdo.

Los que hacemos en las sombras son 10 episodios de una duración de entre 20 y 25 minutos, que resulta la píldora perfecta de diversión para cada día. Me alegra descubrir que la cadena FX ya ha confirmado una segunda temporada, que promete un montón de diversión, empezando por la sorpresa final de esta temporada sobre el árbol genealógico de Guillermo.

Una serie super divertida de la que no se me ocurre nada malo, todo ha sido diversión a costa de estos vampiros entrañables y asesinos.

Comparto el trailer de esta primera temporada:

Lo que hacemos en las sombras en la comedia del año. Me ha encantado de forma increíble y ha hecho que no parara de reir. Si te gustas las historias freaks, esta serie te va a encantar.

PUNTUACIÓN: 8/10

 

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