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Crítica de El Gambito de Dama de Scott Frank (Netflix)

El Gambito de Dama es la última gran serie estrenada en Netflix. La serie creada, escrita y dirigida por Scott Frank basada en la novela de Walter Tevis ambientada en el mundo del ajedrez de los años 60 cuenta con una impresionante Anya Taylor-Joy como la problemática protagonista.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Miniserie de 7 episodios. Kentucky, años 60. En plena Guerra Fría, la joven Beth Harmon (Anya Taylor-Joy) es una huérfana con una aptitud prodigiosa para el ajedrez que lucha contra la adicción mientras trata de convertirse en la mejor jugadora del mundo.

Scott Frank es un escritor estadounidense con un currículum muy interesante, con guiones en películas como Malice, (Harold Becker, 1993), Get shorty (Berry Sonnenfeld, 1995) o Minority Report (Steven Spielberg, 2002). Ha sido nominado en dos ocasiones a los Premios Óscar en la categoría de mejor guion adaptado por sus guiones de Out of Sight (La maravillosa película de Steven Soderbergh de 1998) y Logan (James Mangold, 2017).

En 2014 dió el salto a la dirección con la estupenda Caminando entre las tumbas protagonizada por Liam Neeson, y en 2017 creó, escribió y dirigió Godless, estupendo western estrenado también en Netflix. El gambito de Dama es su segunda serie con Netflix, creada junto a Allan Scott, y en este caso adapta la famosa novela de ficción escrita por Walter Tevis, publicada en 1983. Scott Frank escribe y dirige los 7 episodios de que consta esta serie. Para ello ha contado con la fotografía de Steven Meizler, montaje de Michelle Tesoro y música de Carlos Rafael Rivera.


El principal reclamo de esta serie es la alucinante interpretación de Anya Taylor-Joy como Beth Harmon, una joven super dotada que intentará convertirse en la mejor jugadora de ajedrez, un deporte dominado por los hombres, en plena guerra fría, y que tendrá que enfrentarse a sus problemas con las drogas, el alcohol y el trauma provocado por la muerte de su madre cuando era una niña.

Anya Taylor-Joy realiza un tour-de-force interpretativo de los que marcan una carrera. Beth es inteligente, educada pero asocial, al no estar interesada por otra cosa que no sea el ajedrez. Taylor-Joy transmite inteligencia, personalidad y saber lo que quiere, pero a la vez muestra una parte de fragilidad y dolor por un pasado que no ha acabado de aceptar. Su adicción a las drogas resultado de su paso por el orfanato y una adolescencia un tanto desestructurada con una familia adoptiva la mete en una espiral autodestructiva.

Y además de todo esto, Taylor-Joy transmite una belleza magnética en pantalla, del tipo que no te permite dejar de mirarla. A mis años queda un poco viejuno hablar de “crush”, pero me declaro totalmente rendido ante su belleza. En este sentido, hay que decir que la ambientación de los años 60 ayuda también a mostrar a Beth en un momento histórico que fue clave para el diseño, la moda y los avances sociales, y que hace que aparezca siempre bellísima.

Aunque Taylor-Joy tiene en la actualidad 24 años, interpreta a Beth desde los 13 años, recién entrada en la pubertad, hasta los casi 20 en que termina la serie, en ese momento 1968. Las escenas de Beth de niña con 9 años cuando es llevada al orfanato están interpretadas por Isla Johnson, mientras que la Beth de 5 años es Annabeth Kelly.

Aunque Anya Taylor-Joy monopoliza casi completamente la serie, debo decir que el resto del reparto me parece que están también super acertados. Bill Camp interpreta al señor Shaibel, el conseje del Orfanato Femenino Methuen que la enseña a jugar a ajedrez. En el orfanato, su única amiga es Jolene (Moses Ingram de adulta) hasta que finalmente es adoptada por Alma Wheatley (Marielle Heller), una ama de casa que sufrirá el abandono de su marido Allston (Patrick Kennedy). Pero también conoceremos a la madre fallecida Alice (Chloe Pirrie) que sufrió problemas mentales.

Dentro del mundo del ajedrez, Beth conocerá en su Kentucky natal a su primer rival y luego amigo Harry Beltik (Harry Melling), a Townes (Jacob Fortune-Lloyd) su primer interés romántico no correspondido, y a Benny Watts (Thomas Brodie-Sangster), un joven prodigio que es el mejor jugador de Estados Unidos cuando Beth irrumpe en el mundo del ajedrez. El gran “rival” de Beth en esta serie es el gran maestro ruso Vasily Borgov (Marcin Dorociński), el mejor jugador del mundo con el que se encontrará en varios torneos.

El Gambito de Dama es una serie excelente bajo cualquier punto de vista que merece mucho la pena. Hay veces en que el hype está totalmente justificado, y este es uno de esos casos. Como ya he comentado, la interpretación de Anya Taylor-Joy es maravillosa y de esas que marcan una carrera, pero lo cierto es que toda la producción me parece de diez.

Hay que reconocer que para el medio audiovisual, los años 60 son super agradecidos. Las mujeres, la ropa, los vehículos, etc… todo parece que tenga más glamour en esos años. En ese aspecto, todo luce de maravilla, pero hay además un diseño de producción estupendo, con una enormes sets que entiendo han estado rodados en localizaciones originales que permiten unos largos travellings mientras acompañamos a Beth en los diferentes torneos a través de hoteles maravillosos. Hay veces que una serie o película transmite una idea de “barato”, no es el caso de esta serie. Al contrario, el sobresaliente diseño de producción, la fotografía, vestuario, música, etc… da idea de una producción de promer nivel de calidad cinematográfica, que ha tenido a su disposición todo lo que ha necesitado.

Además, a pesar de los grandes espacios, las perfectas localizaciones y el feeling clásico, Scott Frank da en la diana porque pone en el centro de todo la psicología de Beth y su forma de enfrentarse al mundo, con lo que la empatía es automática. Este núcleo emocional se construye también con un ritmo pausado (que no lento) y una estupenda evolución de la historia, transmitiendo un gusto evidente por una narrativa de inspiración clásica.

Otro elemento a destacar es la dificultad de mostrar de forma interesante el mundo del ajedrez, que es el deporte menos visual del mundo, y que Frank consigue que sea interesante incluso para gente que no lo haya jugado en su vida. Creo que es también un gran mérito en su haber, mostrando que no es sólo un buen escritor, sino un interesante director del que estar pendiente de sus próximos trabajos. La forma en que equilibra el melodrama con la tensión de la competición y el entrenamiento obligatorio, siempre con Anya Taylor-Joy en el centro del huracán, me ha parecido maravilloso.

Ya véis que no se me ocurre nada malo que decir sobre El Gambito de Dama. Me parece también un acierto la forma en que amolda la duración de cada episodio a las necesidades narrativas, moviéndose los episodios entre los 46 minutos del tercer episodio y los 67 del séptimo y último. Además, también me han acertado mucho mucho el final, que me parece que de nuevo acierta en la diana. Creo que es una serie super redonda, y aunque habría opción a hacer una continuación, no se si lo mejor sería dejarlo ahora que están en lo más alto. Aparte del hecho que entiendo que la novela termina en este mismo punto. En todo caso, si eso significa volver a ver a Anya Taylor-Joy en la cúspide de su belleza, ¿donde hay que firmar?

Comparto el trailer de esta serie:

El Gambito de Dama es la siguiente gran serie de Netflix tras The Haunting of Bly Manor, y te la recomiendo completamente.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Y vosotros, ¿ya habéis visto esta serie, qué os ha parecido? Espero vuestros comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de El juicio de los 7 de Chicago de Aaron Sorkin (Netflix)

El Aaron Sorkin más reivindicativo vuelve a las pantallas gracias a Netflix, que acaba de estrenar su drama inspirado en hechos reales El juicio de los 7 de Chicago, que se va directa a las nominaciones de los Oscars. Ya adelanto que la crítica va a ser muy positiva.

PUNTUACIÓN: 8/10

En 1969 se celebró uno de los juicios más mediáticos de la Historia de Estados Unidos, en el que siete individuos fueron juzgados tras ser acusados de conspirar en contra de la seguridad nacional. Este hecho traería una serie de conflictos sociales (manifestaciones, movimientos ciudadanos) que pasarían a la posteridad en una época de grandes cambios en todos los niveles del pueblo norteamericano. (FILMAFFINITY)

Aaron Sorkin (La red Social, Molly´s Game, El ala oeste de la Casa Blanca) comenta que empezó a trabajar en una historia basada en los disturbios de Chicago de 1968 en 2006, a petición de Steven Spielberg. A lo largo de los años, una huelga de guionistas, problemas de agenda y presupuestarios que obligaron a abandonar a Spielberg la dirección fueron retrasando este proyecto, hasta que Paramount dio luz verde a la producción en 2018 ya con Sorkin dirigiendo su propio guión, que fue rodado durante 2019 en localizaciones de Chicago y Nueva Jersey.

Aunque esta película sobre El juicio de los 7 de Chicago tenía todas las papeletas para encabezar las nominaciones para los Oscars es esta año debido a la naturaleza social y política de la historia, la pandemia del COVID paralizó su estreno en salas comerciales, por lo que finalmente Paramount decidió vender a Netflix los derechos de distribución de la película, para que pudiera ser estrenada a nivel mundial. Para Paramount, esta venta significó un control de daños, dado que vendió por 55 millones una película que le había costado 35 de producir, consiguiendo un importante beneficio dadas las circunstancias.

Sorkin a la hora de plantear cómo contar los disturbios que tuvieron lugar en Chicago de 1968 durante la celebración en la ciudad de la convención Demócrata, planteó desde el principio el enfoque del drama judicial que mostrara gota a gota lo que había sucedido, con el añadido de dar la máxima relevancia al desastroso juicio que puso en riesgo las libertades civiles en los Estados Unidos.

La película de 130 minutos es un prodigio de síntesis tratándose de un tema complejo como este, que muestra gran parte de los problemas estructurales de la sociedad americana de esa época: El racismo de la sociedad puesta en marcha desde las estructuras del estado, el rechazo a la Guerra de Vietnam, el auge de los movimientos sociales y la lucha que las estructuras políticas levantaron contra estos movimientos.

La película cuenta con fotografía de Phedon Papamichael, montaje de Alan Baumgarten y música de Daniel Pemberton que nos traslada perfectamente a estos convulsos años 60.

El otro gran valor de la película es su increíble reparto coral, en el que destacan Mark Rylance como el abogado defensor William Kunstler, Joseph Gordon-Levitt como el fiscal Richard Schultz, Eddie Redmayne y Sacha Baron Cohen como los activistas Tom Hayden y Abbie Hoffman, y Yahya Abdul-Mateen II como el líder de los Panteras Negras Bobby Seale, involucrado en el juicio por motivos raciales cuando no tuvo nada que ver en los hechos.

Junto a estos actores, quiero destacar al siempre competente Frank Langella como el Juez Julius Hoffman que juzgó el caso y, aunque tiene un pequeñísimo papel, es una pasada ver a Michael Keaton como el antiguo Fiscal General del Estado Ramsey Clark.

Entrando ya en materia, si Aaron Sorkin quería transmitir con el El juicio de los 7 de Chicago la idea que cuando el Gobierno deja de trabajar por los ciudadanos, los hombres libres están en su derecho y casi hasta en la obligación moral de enfrentarse a la injusticia, la película es un éxito brutal. Algo claramente trasladable al mundo real y a la presidencia de Donald Trump.

La película, como toda buena obra política que se precie, arranca poniéndonos en situación mostrando los principales hechos que afectaron a los Estados Unidos durante los años 60 tras el asesinato de John F. Kennedy en 1963. La decisión del presidente Lyndon B. Johnson de ampliar el reclutamiento de jóvenes para ir a luchar en Vietnam, llegando a enviar a zonas de combate a más de 30.000 soldados al mes. También la lucha de Martin Luther King y su posterior asesinato en 1968, así como el asesinato de Bobby Kennedy cuando se postulaba a candidato demócrata a Presidente de los Estados Unidos también en 1968. Todo ello muestra unos Estados Unidos que eran un polvorín social a punto de estallar. Y estalló ese verano de 1968 en Chicago por culpa de una actuación criminal por parte de la policia y la guardia nacional contra los manifestantes que protestaban pacíficamente.

Más allá de los hechos y la brutalidad policial, la película impacta por la forma en que los poderes públicos aplastan los derechos civiles de los ciudadanos encausados para servir de chivos expiatorios ante unos hechos gravísimos que fueron provocados por la policía y un alcalde que tomó todas las decisiones equivocadas que podía tomar. El papel del juez Hoffman nos muestra además lo fácil que era (¿es?) para el gobierno y los jueces amigos aplastar a la gente corriente, lo que hace que me hiele la sangre. Unido a esto, el racismo en el gobierno americano reflejado en todo lo que le pasa al líder de los Panteras Negras Bobby Seale en la película es buena muestra de ello.

Este es quizá el único punto débil de esta historia. Sorkin nos cuenta al final de la película que aún hoy la labor del juez Hoffman en este juicio se estudia en las facultades de derecho como ejemplo de persona no preparada para el cargo y de actuaciones arbitrarias rayando lo ilegal. No se hasta qué punto lo que nos cuentan pasó realmente, pero si todo lo que muestran es así, ¡madre mía de mi vida! Frank Langella creo que hace un gran papel, pero la historia le obliga a interpretar a un anciano tan desequilibrado que en parte no llego a creerme que algo así llegara a pasar en la vida real.

Que Sacha Baron Cohen se sale en la película no es noticia, hace años que me gusta más su faceta dramática frente a la locura de sus Borat y similares. Junto a él, la calidad de Mark Rylance es otro elemento clave de la película, y hace que cada escena suya brille de forma espectacular. En general todo el reparto está super bien, y encuentro super interesante el contraste entre el “happy flower” interpretado por Baron Cohen con el serio estudiante universitario interpretado por Eddie Redmayne. Su personaje tiene un aire prepotente que no se si es fruto de una buena actuación de Redmayne o que él es así es la vida real, pero trasmite de maravilla la “superioridad moral” de los universitarios.

Sorkin entrega un guión super sólido, lo cual no es noticia. Me parece super curioso comprobar cómo los mejores diálogos de Sorkin no están durante la celebración del juicio, sino en las disputas dialécticas de los acusados entre si. Y en este sentido, dentro que los 130 minutos pasan en un suspiro, me ha gustado más la labor del Sorkin escritor frente al director que tiene que trasladar a imágenes la palabra escrita.

El juicio de los 7 de Chicago me parece una película notable que saca la vena más política y reivindicativa de Sorkin, apoyado por el (nada) sorprendente resultado del juicio en la vida real, que significó un escándalo más sumado a unos hechos terribles de por si.

Comparto el trailer de la película:

El juicio de los 7 de Chicago es un éxito total para Aaron Sorkin que gracias a su estreno en Netflix va a conseguir una difusión extraordinaria en estas semanas previas a la celebración de las elecciones en los Estados Unidos.

PUNTUACIÓN: 8/10

¿Ya viste la película, qué te pareció? Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

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Crítica de The Haunting of Bly Manor de Mike Flanagan (Netflix)

Mike Flanagan lo ha vuelto ha conseguir. Su nueva serie para Netflix The Haunting of Bly Manor es una notable serie más drama que historia de terror, con unos personajes maravillosos que te atrapan desde el primer fotograma.

PUNTUACIÓN: 8/10

Morir no equivale a desaparecer. En este romance gótico, una ‘au pair’ se adentra en un abismo de escalofriantes secretos.
9 episodios. Continuación de «La maldición de Hill House» al estilo de «American Horror Story» o «Channel Zero», es decir, contando con nuevos personajes y una historia diferente. En esta ocasión, se basa en el clásico de Henry James «Otra vuelta de tuerca» (The Turn of the Screw), cuya mejor adaptación al cine, «Suspense» (1961), es uno de los grandes clásicos del cine de terror. (FILMAFFINITY)

The Haunting of Bly Manor es una serie de televisión creada por Mike Flanagan para Netflix, y basada libremente en el trabajo de Henry James, en particular su novela de 1898 The Turn of the Screw. Más que una historia de terror, estamos ante un drama con toques sobrenaturales con toques de historia de amor gótica.

Además de ser el creador de la serie, Mike Flanagan ha escrito y dirigido el primer episodio, además de montar la serie junto a Brian Jeremiah Smith. Los 8 episodios restantes han sido dirigidos por Ciarán Foy (2 episodios), Liam Gavin (2), Yolanda Ramke & Ben Howling (2), Axelle Carolyn y E. L. Katz, y cuentan con guiones de James Flanagan, Diane Ademu-John, Laurie Penny, Angela LaManna, Rebecca Leigh Klingel, The Clarkson Twins, Leah Fong, Julia Bicknell.

La serie cuenta con fotografía de James Kniest y Maxime Alexandre y música de The Newton Brothers.

Aunque Netflix ha vendido The Haunting of Bly Manor como la segunda temporada de la antología The Haunting, realmente estamos ante una historia totalmente nueva que no tiene nada que ver con Hill House, más allá del hecho de estar ambientadas ambas en “casas encantadas”.

Lo que sí resulta interesante es que Mike Flanagan ha contado para Bly Manor con prácticamente con el mismo equipo técnico de Hill House, incluyendo a los actores Victoria Pedretti, Oliver Jackson-Cohen, Henry Thomas, Kate Siegel y Carla Gugino, que participan interpretando a personajes diferentes.

El reparto es uno de los grandes aciertos de Bly Manor. Victoria Pedretti es la gran protagonista como la “Au-pair” Danielle «Dani» Clayton, que llega a Bly manor contratada por Henry Wingrave (interpretado por Henry Thomas) para que cuide y eduque a sus dos sobrinos Flora (Amelie Bea Smith) y Miles (Benjamin Evan Ainsworth), huérfanos que viven en Bly Manor y cuya anterior cuidadora Rebecca Jessel (Tahirah Sharif) también murió recientemente en misteriosas circunstancias.

En Bly Manor Dani conocerá a los trabajadores de la mansión, el cocinero Owen Sharma (Rahul Kohli, la encargada Hannah Grose (T’Nia Miller) y la jardinera Jamie (Amelia Eve). Durante la serie conoceremos al antiguo ayudante de Henry Wingrave Peter Quint (Oliver Jackson-Cohen), que mantuvo un romance secreto con Rebecca antes de su muerte.

Por último, destacar que toda la serie está contada a modo de cuento o historia por una narradora interpretada por Carla Gugino.

Ya entrando en materia, quizá lo primero a mencionar y que merece poner encima de la mesa para quitárnoslo de enmedio cuanto antes es que Bly Manor es menos brillante que Hill House. Esto realmente no implica nada negativo, dado que Hill House era maravillosa. Bly Manor no tiene un capítulo 6 con esos hipnóticos planos secuencia ni una tensión creciente como cuando descubrimos la identidad de la fantasma del cuello roto.

Sin embargo, Flanagan construye de nuevo una historia centrada en los personajes que forma un puzzle complejo en el que varias relaciones de amor forman el núcleo emocional de la serie. Unas relaciones son tóxicas pero hay también amor verdadero, y nos transmiten un montón de sentimientos alrededor de unos personajes excelentemente escritos.

Como comentaba al comienzo, más que una historia de terror, Bly Manor es un drama con toques sobrenaturales, y Flanagan entiende que las personas reales no somos perfectas, por lo que sus protagonistas tampoco lo son. Y por eso empatizamos con ellos instantáneamente. Aunque el ritmo es pausado, los episodios nos trasladan a diferentes momentos temporales con gran fluidez, mientras conocemos los secretos ocultos de los protagonistas y de la casa en la que vivieron.

Todo el reparto está de 10 y son sus interpretaciones los que crean el vínculo emocional con el espectador. Sin embargo, si tuviera que destacar a alguien, además de la maravillosa Victoria Pedretti, sería a los niños Amelie Bea Smith y Benjamin Evan Ainsworth que interpretan a Flora y Miles. Dos niños que transmiten indefensión pero a la vez un toque de mal rollo y que algo no está bien con ellos.

Como es habitual, Netflix ha estrenado la serie completa de un tirón. Y aunque me ha tenido super enganchado, me he obligado a ver sólo un episodio al día para alargar el disfrute. Esto creo que le viene muy bien a la serie, que además rompe de forma totalmente pensada el ritmo narrativo en el episodio 8 para rompernos a continuación el corazón en el noveno y último episodio, que me ha parecido maravilloso y super emocionante.

Quizá el único pero que se me ocurre es que si alguien se acerca a esta serie pensando que es una historia de sustos, se va a ver sin duda decepcionado y se va a aburrir. Además, el ritmo pausado también exige cierto esfuerzo e implicación en el espectador. En todo caso, si llegan hasta el capítulo 5, ya no podrán dejar de ver la serie.

Comparto el trailer de esta serie:

The Haunting of Bly Manor me ha parecido un éxito sin paliativos y confirma a Mike Flanagan como una de las voces más inteligentes del actual panorama televisivo y cinematográfico. Una serie de visionado obligado, la recomiendo sin duda.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Peaky Blinders Temporada 5 (Netflix)

Y llegó el día que Peaky Blinders bajó el nivel. Cierto es que la cuarta temporada me parece insuperable, pero eso no quita que la quinta y de momento última temporada que acabo de ver en Netflix me haya parecido la menos buena hasta ahora, aunque igual de entretenida y carismática.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Octubre de 1929. El crack de Wall Street destruye las inversiones de la familia Shelby en Estados Unidos. Mientras, en Inglaterra, la banda escocesa de los Billy Boys busca arrebatar el control del crimen de los Shelby, mientras Tommy en la Cámara de los Comunes conocerá a Oswald Mosley, político que busca crear un nuevo partido Fascista y Reino Unido y amenaza la estabilidad del pais.

La quinta temporada se emitió entre agosto y septiembre de 2019, y es de momento la última en emitirse, aunque su creador Steven Knight ha expresado su intención de rodar dos temporadas más, que nos lleven hasta los albores de la Segunda Guerra Mundial en 1940. Los seis episodios de esta temporada han sido dirigidos por Anthony Byrne y escritos por el propio Knight.

En esta quinta temporada, volvemos a encontrarnos con los miembros de la familia Shelby, encabezados por un espectacular Cillian Murphy como Tommy. Junto a él, tenemos a Helen McCrory como la tía de Tommy, Elizabeth “Polly” Gray, Paul Anderson como Arthur Shelby, Jr., el hermano mayor de Tommy, Sophie Rundle como Ada Thorne (antes Shelby), la única hermana de la familia, Finn Cole como Michael Gray, el hijo de Polly, Harry Kirton como Finn Shelby, el pequeño de los hermanos y Aidan Gillen como Aberama Gold.

En esta quinta temporada tenemos las incorporaciones de Sam Claflin como Oswald Mosley, un político británico fundador de la Unión Británica de Fascistas, que se va a convertir en el gran enemigo de Tommy. Brian Gleeson como Jimmy McCavern, líder de la banda escocesa de los Billy Boys aliado de Mosley que buscará destruir el imperio de los Shelby y la siempre espectacular Anya Taylor-Joy como Gina Gray, la esposa americana de Michael, completan los principales personajes de esta serie, que se caracteriza por otro lado por su sensación coral.

Ya he comentado en otras ocasiones que aparte del extraordinario reparto encabezado por Cillian Murphy, lo que más me gusta de Peaky Blinders es la espectacular recreación histórica del mundo criminal de Birmingham y en general de la propia Inglaterra. En este sentido, ahora que asistimos al final de la década de 1920, está genial ver como la serie se enfrenta a hechos históricos como el Crack de Wall Street de 1929 y el alzamiento del fascismo que nos acabó conduciendo a la segunda Guerra Mundial.

Ahora que Tommy es un respetable hombre de negocios y político, estas circunstancias van a dinamitar su ordenada existencia de los últimos tiempos, tras enfrentarse a la vendetta de la familia Changretta. Y esto llega e un momento en el que los excesos de toda una vida parecen estar pasándole factura a Tommy. Frente a la cuarta temporada que marca el punto alto de la serie, en esta nueva hay una sensación que Tommy Shelby se ha convertido en su peor enemigo.

Hablando de la cuarta temporada, está claro que si la has visto (como yo), es imposible que no quieras ver este nuevo capítulo de la historia. Y dado que Tommy, Polly, Arthur, Ada o Michael son ya casi como de la familia, sus desventuras y problemas interesan y hacen que estés implicado con ellos desde el minuto uno. En ese sentido, Peaky Blinders T5 es super entretenida y ofrece un más que buen entretenimiento.

Otro elemento destacable es que la serie muestre justo ahora el nacimiento del fascismo en Reino Unido en 1929, precisamente tras el crack de la bolsa que arruinó a muchas familias, sobre todo en Estados unidos, pero también en U.K. Esto tiene una correlación indudable con el surgimiento de los populismos en Europa tras la crisis financiera de 2008, y da un poco de miedo comprobar como los frentismos que se crearon en Europa en 1930 que desembocaron en la 2ª Guerra Mundial se están viendo casi copiados en la actualidad.

Además, dado que estoy enamorado de Anya Taylor-Joy desde que la conocí en Múltiple y en La Bruja, descubrirla en esta quinta temporada me ha encantado, aún reconociendo que interpreta un papel muy pequeño y secundario.

En lo menos bueno, aunque la temporada es super entretenida y sus 6 episodios me siguen pareciendo la duración perfecta, me parece que esta tanda sufre porque no tenemos el carisma de un Adrien Brody o un Tom Hardy como antagonista. Sam Claflin como el político Oswald Mosley me parece que está correcto sin más, cumpliendo su función, pero no llega a dar una réplica a la altura de Cillian Murphy.

Sin embargo, el gran problema de esta temporada es que no es una historia completa como fueron las anteriores. Cierto que normalmente Steven Knight nos dejaba con un giro final que nos dejaba un poco rotos, sin ir más lejos con el final de la primera temporada, pero globalmente podía decirse que el núcleo de la historia quedaba cerrado. Esto no pasa ahora, hasta el punto que tras el sexto episodio, la historia, TODA, queda completamente colgada, hasta el punto que me sentí hasta un poco estafado con el final planteado.

Dicho esto, debo reconocer el control del ritmo y la tensión narrativa que nos ofrece Steven Knight en estos capítulos. Una vez pasado el shock del crack bursátil del primer episodio, los siguientes episodios me estaban pareciendo un poco intrascendentes, pero ha resultado que es porque se estaba guardando un último episodio repleto de giros, sorpresas, traiciones y un cliffhanger monumental, siendo de largo el mejor de toda la temporada. En ese sentido, la sensación de intrascendencia ha resultado estara provocada porque Knight estaba construyendo narrativamente, pero no para esta quinta temporada, sino de cara a la sexta.

Que estas líneas no os confundan, cuando se estrene la nueva temporada yo estaré el primero en la cola (metafórica) para verla, pero que me siga encantando Peaky Blinders no significa que no vea que esta quinta temporada se me haya quedado demasiado corta, lo cual es la primera vez que me pasa.

Comparto el trailer de este temporada:

La 5ª temporada de Peaky Blinders está por debajo de las anteriores pero sigue siendo un estupendo entretenimiento. Y ahora, solo nos queda esperar noticias sobre cuando se estrenará la sexta, que entiendo no será hasta 2021 como pronto.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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Crítica de Enola Homes de Harry Bradbeer (Netflix)

Netflix acaba de estrenar Enola Holmes, dirigida por el director británico Harry Bradbeer y que cuenta como principal atractivo el carisma de sus protagonistas Millie Bobby Brown y Henry Cavill. Una película fresca y entretenida aunque inocua y rápidamente olvidable.

PUNTUACIÓN: 6/10

Cuando Enola, la hermana adolescente de Sherlock Holmes, descubre que su madre ha desaparecido, no duda en emprender su búsqueda. Tendrá que emplear todas sus dotes detectivescas para que su famoso hermano no dé con ella y para desentrañar la conspiración en torno a un misterioso y joven lord.

Enola Holmes ha sido dirigida por el director británico Harry Bradbeer, conocido principalmente por su trabajo en series como Killing Eve o Fleabag. El guión es de Jack Thorne adaptando la novela de Nancy Springer. La película cuenta con fotografía de Giles Nuttgens, montaje de Adam Bosman y música Daniel Pemberton.

La película cuenta con el gran reclamo de su pareja protagonista. Millie Bobby Brown, que alcanzó la fama con Stranger things, interpreta a la joven de 16 años Enola Holmes, mientras que el potente (en el sentido más ámplio del término) Henry Cavill hace de su hermano Sherlock Holmes. Del resto del reparto destacaría a Sam Clafin como Mycroft Holmes, Helena Bonham Carter como Eudoria, la madre de todos y una mujer adelantada a su tiempo y alejada de los convencionalismos de la época, y Louis Partridge como el joven Vizconde Tewkesbury, que intenta escapar de su familia.

Empezando por los elementos positivos de la película, hay que reconocer que Enola Homes es entretenida y aunque dura 125 minutos no se hace larga. Enola Holmes se apoya completamente en el carisma y la frescura de Millie Bobby Brown, que además de ser la narradora de la historia rompe repetidamente la cuarta pared para hablarnos directamente a nosotros, los espectadores. Esto claramente busca crear una complicidad, como si viéramos a una joven amiga, y la verdad es que funciona.

La película está ambientada en la Inglaterra victoriana, una época en la que los convencionalismos sociales encorsetaban en todos los sentidos a la mujer, cuyo único objetivo en la vida era casarse y tener niños. En este ambiente opresivo, Enola Holmes ofrece un mensaje feminista alejado de algunos panfletos infumables que hemos sufrido últimamente en la televisión, resaltando la importancia de que cada uno tenemos que buscar nuestro propio camino sin tener en cuenta lo que la sociedad espera de nosotros. En este sentido, ver a Enola hacerlo transmite un mensaje positivo para los más jóvenes.

Millie Bobby Brown transmite carisma, frescura y empatía en cada fotograma, y su elección como protagonista es un enorme acierto de casting. Si la idea es que las niñas y adolescentes se vean reflejadas en ella, el éxito es total. También veo que los productores han sido muy listos con el resto del reparto, ya que para contentar a ese mismo público femenino tenemos a Henry Cavill por un lado, pura potencia y poderío físico en pantalla, y el joven Louis Partridge como el interés romántico de Enola que sin duda será del agrado de las adolescentes.

Helena Bonham Carter hace de ella misma y ofrece el elemento rebelde y disfuncional que romperá el ordenado mundo de Enola con su desaparición, mientras que Sam Clafin como Mycroft Holmes ejemplifica todos los vicios sociales de la época victoriana, poniendo la reputación, el decoro y el orden social por encima de todo lo demás.

Aunque la película es entretenida, el principal problema es lo inocua que resulta, de forma que se olvida con la misma facilidad que se ve. Enola Holmes se construye a partir de la empatía hacia la protagonista, utilizando para ello el recurso de romper la cuarta pared y que nos hable a los espectadores, pero el problema es que aunque este “artificio” narrativo es llamativo, lo que hace Enola durante estas dos horas resulta muy poco interesante.

La historia se pone en marcha a partir de la desaparición de su madre, lo que provoca que ella salga a buscarla, pero luego el guión vira hacia un misterio alrededor de la figura del también fugado Vizconde Tewkesbury, la excusa para que Enola practique sus dotes detectivescas, pero que resulta ser un bluf. Globalmente, excepto por la frescura que Millie Bobby Brown aporta a su interpretación, a la película le falta punch por todas partes.

Comentaba al principio que el director británico Harry Bradbeer es principalmente conocido por su trabajo en televisión. Y lo cierto es que lamentablemente se nota. De hecho, aunque la producción intenta mostrar un par de momentos de grandes paisajes, los momentos en Londres recuerdan una serie televisiva con uno o dos únicos sets donde rodar todas las escenas. Además, la dirección no tiene nada interesante narrativamente, aparte de caer en detalles videocliperos vacíos como la forma en que muestran las pistas que Enola va siguiendo.

Sobre el guión, hay un elemento que odio en una película, y es cuando repiten cosas ya mostradas como si los espectadores no entendiéramos lo que está pasando o no tuviéramos memoria. Pues esto pasa constantemente en la película, llegando hasta casi el sonrojo con por ejemplo el entrenamiento de Enola en artes marciales, que es repetido cada vez que Enola se ve envuelta en un problema.

Comentaba antes que Henry Cavill es todo POTENCIA en la película, consiguiendo en varios momentos que dudara de mi heterosexualidad. Lo malo es que aparte de posar y aparecer guapísimo en pantalla, realmente su personaje no hace nada de interés en todo el metraje. Eso mismo podría decirse, aplicando en este caso el elemento freak, a las apariciones de Helena Bonham Carter en pantalla, con el añadido que la película sugiere un elemento terrorista que nunca acaba de llevar a ningún lado.

En todo caso, creo que Enola Holmes ofrece un correcto entretenimiento y que el carisma de Millie Bobby Brown hace que la película rompa la racha de películas montoneras con la que Netflix nos ha castigado en las últimas semanas, pero no me atrevería a calificarla de notable. Perfecta para verla un jueves por la noche en casa y poco más. Tan correcta como olvidable.

Comparto el trailer de la película:

Enola Holmes ofrece un correcto entretenimiento para toda la familia, pero no es para tirar cohetes. Dentro de un par de semanas, pensaré en la película y tendré que esforzarme en recordar que si que la vi, aunque no las tendré todas conmigo.

PUNTUACIÓN: 6/10

 

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