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Crítica de The Haunting of Bly Manor de Mike Flanagan (Netflix)

Mike Flanagan lo ha vuelto ha conseguir. Su nueva serie para Netflix The Haunting of Bly Manor es una notable serie más drama que historia de terror, con unos personajes maravillosos que te atrapan desde el primer fotograma.

PUNTUACIÓN: 8/10

Morir no equivale a desaparecer. En este romance gótico, una ‘au pair’ se adentra en un abismo de escalofriantes secretos.
9 episodios. Continuación de «La maldición de Hill House» al estilo de «American Horror Story» o «Channel Zero», es decir, contando con nuevos personajes y una historia diferente. En esta ocasión, se basa en el clásico de Henry James «Otra vuelta de tuerca» (The Turn of the Screw), cuya mejor adaptación al cine, «Suspense» (1961), es uno de los grandes clásicos del cine de terror. (FILMAFFINITY)

The Haunting of Bly Manor es una serie de televisión creada por Mike Flanagan para Netflix, y basada libremente en el trabajo de Henry James, en particular su novela de 1898 The Turn of the Screw. Más que una historia de terror, estamos ante un drama con toques sobrenaturales con toques de historia de amor gótica.

Además de ser el creador de la serie, Mike Flanagan ha escrito y dirigido el primer episodio, además de montar la serie junto a Brian Jeremiah Smith. Los 8 episodios restantes han sido dirigidos por Ciarán Foy (2 episodios), Liam Gavin (2), Yolanda Ramke & Ben Howling (2), Axelle Carolyn y E. L. Katz, y cuentan con guiones de James Flanagan, Diane Ademu-John, Laurie Penny, Angela LaManna, Rebecca Leigh Klingel, The Clarkson Twins, Leah Fong, Julia Bicknell.

La serie cuenta con fotografía de James Kniest y Maxime Alexandre y música de The Newton Brothers.

Aunque Netflix ha vendido The Haunting of Bly Manor como la segunda temporada de la antología The Haunting, realmente estamos ante una historia totalmente nueva que no tiene nada que ver con Hill House, más allá del hecho de estar ambientadas ambas en “casas encantadas”.

Lo que sí resulta interesante es que Mike Flanagan ha contado para Bly Manor con prácticamente con el mismo equipo técnico de Hill House, incluyendo a los actores Victoria Pedretti, Oliver Jackson-Cohen, Henry Thomas, Kate Siegel y Carla Gugino, que participan interpretando a personajes diferentes.

El reparto es uno de los grandes aciertos de Bly Manor. Victoria Pedretti es la gran protagonista como la “Au-pair” Danielle «Dani» Clayton, que llega a Bly manor contratada por Henry Wingrave (interpretado por Henry Thomas) para que cuide y eduque a sus dos sobrinos Flora (Amelie Bea Smith) y Miles (Benjamin Evan Ainsworth), huérfanos que viven en Bly Manor y cuya anterior cuidadora Rebecca Jessel (Tahirah Sharif) también murió recientemente en misteriosas circunstancias.

En Bly Manor Dani conocerá a los trabajadores de la mansión, el cocinero Owen Sharma (Rahul Kohli, la encargada Hannah Grose (T’Nia Miller) y la jardinera Jamie (Amelia Eve). Durante la serie conoceremos al antiguo ayudante de Henry Wingrave Peter Quint (Oliver Jackson-Cohen), que mantuvo un romance secreto con Rebecca antes de su muerte.

Por último, destacar que toda la serie está contada a modo de cuento o historia por una narradora interpretada por Carla Gugino.

Ya entrando en materia, quizá lo primero a mencionar y que merece poner encima de la mesa para quitárnoslo de enmedio cuanto antes es que Bly Manor es menos brillante que Hill House. Esto realmente no implica nada negativo, dado que Hill House era maravillosa. Bly Manor no tiene un capítulo 6 con esos hipnóticos planos secuencia ni una tensión creciente como cuando descubrimos la identidad de la fantasma del cuello roto.

Sin embargo, Flanagan construye de nuevo una historia centrada en los personajes que forma un puzzle complejo en el que varias relaciones de amor forman el núcleo emocional de la serie. Unas relaciones son tóxicas pero hay también amor verdadero, y nos transmiten un montón de sentimientos alrededor de unos personajes excelentemente escritos.

Como comentaba al comienzo, más que una historia de terror, Bly Manor es un drama con toques sobrenaturales, y Flanagan entiende que las personas reales no somos perfectas, por lo que sus protagonistas tampoco lo son. Y por eso empatizamos con ellos instantáneamente. Aunque el ritmo es pausado, los episodios nos trasladan a diferentes momentos temporales con gran fluidez, mientras conocemos los secretos ocultos de los protagonistas y de la casa en la que vivieron.

Todo el reparto está de 10 y son sus interpretaciones los que crean el vínculo emocional con el espectador. Sin embargo, si tuviera que destacar a alguien, además de la maravillosa Victoria Pedretti, sería a los niños Amelie Bea Smith y Benjamin Evan Ainsworth que interpretan a Flora y Miles. Dos niños que transmiten indefensión pero a la vez un toque de mal rollo y que algo no está bien con ellos.

Como es habitual, Netflix ha estrenado la serie completa de un tirón. Y aunque me ha tenido super enganchado, me he obligado a ver sólo un episodio al día para alargar el disfrute. Esto creo que le viene muy bien a la serie, que además rompe de forma totalmente pensada el ritmo narrativo en el episodio 8 para rompernos a continuación el corazón en el noveno y último episodio, que me ha parecido maravilloso y super emocionante.

Quizá el único pero que se me ocurre es que si alguien se acerca a esta serie pensando que es una historia de sustos, se va a ver sin duda decepcionado y se va a aburrir. Además, el ritmo pausado también exige cierto esfuerzo e implicación en el espectador. En todo caso, si llegan hasta el capítulo 5, ya no podrán dejar de ver la serie.

Comparto el trailer de esta serie:

The Haunting of Bly Manor me ha parecido un éxito sin paliativos y confirma a Mike Flanagan como una de las voces más inteligentes del actual panorama televisivo y cinematográfico. Una serie de visionado obligado, la recomiendo sin duda.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Peaky Blinders Temporada 5 (Netflix)

Y llegó el día que Peaky Blinders bajó el nivel. Cierto es que la cuarta temporada me parece insuperable, pero eso no quita que la quinta y de momento última temporada que acabo de ver en Netflix me haya parecido la menos buena hasta ahora, aunque igual de entretenida y carismática.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Octubre de 1929. El crack de Wall Street destruye las inversiones de la familia Shelby en Estados Unidos. Mientras, en Inglaterra, la banda escocesa de los Billy Boys busca arrebatar el control del crimen de los Shelby, mientras Tommy en la Cámara de los Comunes conocerá a Oswald Mosley, político que busca crear un nuevo partido Fascista y Reino Unido y amenaza la estabilidad del pais.

La quinta temporada se emitió entre agosto y septiembre de 2019, y es de momento la última en emitirse, aunque su creador Steven Knight ha expresado su intención de rodar dos temporadas más, que nos lleven hasta los albores de la Segunda Guerra Mundial en 1940. Los seis episodios de esta temporada han sido dirigidos por Anthony Byrne y escritos por el propio Knight.

En esta quinta temporada, volvemos a encontrarnos con los miembros de la familia Shelby, encabezados por un espectacular Cillian Murphy como Tommy. Junto a él, tenemos a Helen McCrory como la tía de Tommy, Elizabeth “Polly” Gray, Paul Anderson como Arthur Shelby, Jr., el hermano mayor de Tommy, Sophie Rundle como Ada Thorne (antes Shelby), la única hermana de la familia, Finn Cole como Michael Gray, el hijo de Polly, Harry Kirton como Finn Shelby, el pequeño de los hermanos y Aidan Gillen como Aberama Gold.

En esta quinta temporada tenemos las incorporaciones de Sam Claflin como Oswald Mosley, un político británico fundador de la Unión Británica de Fascistas, que se va a convertir en el gran enemigo de Tommy. Brian Gleeson como Jimmy McCavern, líder de la banda escocesa de los Billy Boys aliado de Mosley que buscará destruir el imperio de los Shelby y la siempre espectacular Anya Taylor-Joy como Gina Gray, la esposa americana de Michael, completan los principales personajes de esta serie, que se caracteriza por otro lado por su sensación coral.

Ya he comentado en otras ocasiones que aparte del extraordinario reparto encabezado por Cillian Murphy, lo que más me gusta de Peaky Blinders es la espectacular recreación histórica del mundo criminal de Birmingham y en general de la propia Inglaterra. En este sentido, ahora que asistimos al final de la década de 1920, está genial ver como la serie se enfrenta a hechos históricos como el Crack de Wall Street de 1929 y el alzamiento del fascismo que nos acabó conduciendo a la segunda Guerra Mundial.

Ahora que Tommy es un respetable hombre de negocios y político, estas circunstancias van a dinamitar su ordenada existencia de los últimos tiempos, tras enfrentarse a la vendetta de la familia Changretta. Y esto llega e un momento en el que los excesos de toda una vida parecen estar pasándole factura a Tommy. Frente a la cuarta temporada que marca el punto alto de la serie, en esta nueva hay una sensación que Tommy Shelby se ha convertido en su peor enemigo.

Hablando de la cuarta temporada, está claro que si la has visto (como yo), es imposible que no quieras ver este nuevo capítulo de la historia. Y dado que Tommy, Polly, Arthur, Ada o Michael son ya casi como de la familia, sus desventuras y problemas interesan y hacen que estés implicado con ellos desde el minuto uno. En ese sentido, Peaky Blinders T5 es super entretenida y ofrece un más que buen entretenimiento.

Otro elemento destacable es que la serie muestre justo ahora el nacimiento del fascismo en Reino Unido en 1929, precisamente tras el crack de la bolsa que arruinó a muchas familias, sobre todo en Estados unidos, pero también en U.K. Esto tiene una correlación indudable con el surgimiento de los populismos en Europa tras la crisis financiera de 2008, y da un poco de miedo comprobar como los frentismos que se crearon en Europa en 1930 que desembocaron en la 2ª Guerra Mundial se están viendo casi copiados en la actualidad.

Además, dado que estoy enamorado de Anya Taylor-Joy desde que la conocí en Múltiple y en La Bruja, descubrirla en esta quinta temporada me ha encantado, aún reconociendo que interpreta un papel muy pequeño y secundario.

En lo menos bueno, aunque la temporada es super entretenida y sus 6 episodios me siguen pareciendo la duración perfecta, me parece que esta tanda sufre porque no tenemos el carisma de un Adrien Brody o un Tom Hardy como antagonista. Sam Claflin como el político Oswald Mosley me parece que está correcto sin más, cumpliendo su función, pero no llega a dar una réplica a la altura de Cillian Murphy.

Sin embargo, el gran problema de esta temporada es que no es una historia completa como fueron las anteriores. Cierto que normalmente Steven Knight nos dejaba con un giro final que nos dejaba un poco rotos, sin ir más lejos con el final de la primera temporada, pero globalmente podía decirse que el núcleo de la historia quedaba cerrado. Esto no pasa ahora, hasta el punto que tras el sexto episodio, la historia, TODA, queda completamente colgada, hasta el punto que me sentí hasta un poco estafado con el final planteado.

Dicho esto, debo reconocer el control del ritmo y la tensión narrativa que nos ofrece Steven Knight en estos capítulos. Una vez pasado el shock del crack bursátil del primer episodio, los siguientes episodios me estaban pareciendo un poco intrascendentes, pero ha resultado que es porque se estaba guardando un último episodio repleto de giros, sorpresas, traiciones y un cliffhanger monumental, siendo de largo el mejor de toda la temporada. En ese sentido, la sensación de intrascendencia ha resultado estara provocada porque Knight estaba construyendo narrativamente, pero no para esta quinta temporada, sino de cara a la sexta.

Que estas líneas no os confundan, cuando se estrene la nueva temporada yo estaré el primero en la cola (metafórica) para verla, pero que me siga encantando Peaky Blinders no significa que no vea que esta quinta temporada se me haya quedado demasiado corta, lo cual es la primera vez que me pasa.

Comparto el trailer de este temporada:

La 5ª temporada de Peaky Blinders está por debajo de las anteriores pero sigue siendo un estupendo entretenimiento. Y ahora, solo nos queda esperar noticias sobre cuando se estrenará la sexta, que entiendo no será hasta 2021 como pronto.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de Enola Homes de Harry Bradbeer (Netflix)

Netflix acaba de estrenar Enola Holmes, dirigida por el director británico Harry Bradbeer y que cuenta como principal atractivo el carisma de sus protagonistas Millie Bobby Brown y Henry Cavill. Una película fresca y entretenida aunque inocua y rápidamente olvidable.

PUNTUACIÓN: 6/10

Cuando Enola, la hermana adolescente de Sherlock Holmes, descubre que su madre ha desaparecido, no duda en emprender su búsqueda. Tendrá que emplear todas sus dotes detectivescas para que su famoso hermano no dé con ella y para desentrañar la conspiración en torno a un misterioso y joven lord.

Enola Holmes ha sido dirigida por el director británico Harry Bradbeer, conocido principalmente por su trabajo en series como Killing Eve o Fleabag. El guión es de Jack Thorne adaptando la novela de Nancy Springer. La película cuenta con fotografía de Giles Nuttgens, montaje de Adam Bosman y música Daniel Pemberton.

La película cuenta con el gran reclamo de su pareja protagonista. Millie Bobby Brown, que alcanzó la fama con Stranger things, interpreta a la joven de 16 años Enola Holmes, mientras que el potente (en el sentido más ámplio del término) Henry Cavill hace de su hermano Sherlock Holmes. Del resto del reparto destacaría a Sam Clafin como Mycroft Holmes, Helena Bonham Carter como Eudoria, la madre de todos y una mujer adelantada a su tiempo y alejada de los convencionalismos de la época, y Louis Partridge como el joven Vizconde Tewkesbury, que intenta escapar de su familia.

Empezando por los elementos positivos de la película, hay que reconocer que Enola Homes es entretenida y aunque dura 125 minutos no se hace larga. Enola Holmes se apoya completamente en el carisma y la frescura de Millie Bobby Brown, que además de ser la narradora de la historia rompe repetidamente la cuarta pared para hablarnos directamente a nosotros, los espectadores. Esto claramente busca crear una complicidad, como si viéramos a una joven amiga, y la verdad es que funciona.

La película está ambientada en la Inglaterra victoriana, una época en la que los convencionalismos sociales encorsetaban en todos los sentidos a la mujer, cuyo único objetivo en la vida era casarse y tener niños. En este ambiente opresivo, Enola Holmes ofrece un mensaje feminista alejado de algunos panfletos infumables que hemos sufrido últimamente en la televisión, resaltando la importancia de que cada uno tenemos que buscar nuestro propio camino sin tener en cuenta lo que la sociedad espera de nosotros. En este sentido, ver a Enola hacerlo transmite un mensaje positivo para los más jóvenes.

Millie Bobby Brown transmite carisma, frescura y empatía en cada fotograma, y su elección como protagonista es un enorme acierto de casting. Si la idea es que las niñas y adolescentes se vean reflejadas en ella, el éxito es total. También veo que los productores han sido muy listos con el resto del reparto, ya que para contentar a ese mismo público femenino tenemos a Henry Cavill por un lado, pura potencia y poderío físico en pantalla, y el joven Louis Partridge como el interés romántico de Enola que sin duda será del agrado de las adolescentes.

Helena Bonham Carter hace de ella misma y ofrece el elemento rebelde y disfuncional que romperá el ordenado mundo de Enola con su desaparición, mientras que Sam Clafin como Mycroft Holmes ejemplifica todos los vicios sociales de la época victoriana, poniendo la reputación, el decoro y el orden social por encima de todo lo demás.

Aunque la película es entretenida, el principal problema es lo inocua que resulta, de forma que se olvida con la misma facilidad que se ve. Enola Holmes se construye a partir de la empatía hacia la protagonista, utilizando para ello el recurso de romper la cuarta pared y que nos hable a los espectadores, pero el problema es que aunque este “artificio” narrativo es llamativo, lo que hace Enola durante estas dos horas resulta muy poco interesante.

La historia se pone en marcha a partir de la desaparición de su madre, lo que provoca que ella salga a buscarla, pero luego el guión vira hacia un misterio alrededor de la figura del también fugado Vizconde Tewkesbury, la excusa para que Enola practique sus dotes detectivescas, pero que resulta ser un bluf. Globalmente, excepto por la frescura que Millie Bobby Brown aporta a su interpretación, a la película le falta punch por todas partes.

Comentaba al principio que el director británico Harry Bradbeer es principalmente conocido por su trabajo en televisión. Y lo cierto es que lamentablemente se nota. De hecho, aunque la producción intenta mostrar un par de momentos de grandes paisajes, los momentos en Londres recuerdan una serie televisiva con uno o dos únicos sets donde rodar todas las escenas. Además, la dirección no tiene nada interesante narrativamente, aparte de caer en detalles videocliperos vacíos como la forma en que muestran las pistas que Enola va siguiendo.

Sobre el guión, hay un elemento que odio en una película, y es cuando repiten cosas ya mostradas como si los espectadores no entendiéramos lo que está pasando o no tuviéramos memoria. Pues esto pasa constantemente en la película, llegando hasta casi el sonrojo con por ejemplo el entrenamiento de Enola en artes marciales, que es repetido cada vez que Enola se ve envuelta en un problema.

Comentaba antes que Henry Cavill es todo POTENCIA en la película, consiguiendo en varios momentos que dudara de mi heterosexualidad. Lo malo es que aparte de posar y aparecer guapísimo en pantalla, realmente su personaje no hace nada de interés en todo el metraje. Eso mismo podría decirse, aplicando en este caso el elemento freak, a las apariciones de Helena Bonham Carter en pantalla, con el añadido que la película sugiere un elemento terrorista que nunca acaba de llevar a ningún lado.

En todo caso, creo que Enola Holmes ofrece un correcto entretenimiento y que el carisma de Millie Bobby Brown hace que la película rompa la racha de películas montoneras con la que Netflix nos ha castigado en las últimas semanas, pero no me atrevería a calificarla de notable. Perfecta para verla un jueves por la noche en casa y poco más. Tan correcta como olvidable.

Comparto el trailer de la película:

Enola Holmes ofrece un correcto entretenimiento para toda la familia, pero no es para tirar cohetes. Dentro de un par de semanas, pensaré en la película y tendré que esforzarme en recordar que si que la vi, aunque no las tendré todas conmigo.

PUNTUACIÓN: 6/10

 

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¡Saludos a todos!

Crítica de The Babysitter: Killer Queen de McG (NETFLIX)

The Babysitter fue una de las sorpresas de Netflix nos regaló en 2017, una divertida serie B que ofreció un estupendo entretenimiento sin complejos lleno de gore y puntazos over-the-top. Tres años después nos llega esta secuela que lamentablemente no sabe estar a la altura de su predecesora.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Dos años después de derrotar a la secta satánica liderada por la niñera Bee, Cole trata de olvidar su pasado para centrarse así en sobrevivir al instituto. Cuando viejos enemigos regresan, Cole no tendrá más remedio que volver a enfrentarse a las fuerzas del mal. (FILMAFFINITY)

McG (Los Ángeles de Charlie 1 y 2, Terminator Salvation) vuelve a dirigir esta secuela de su divertida The Babysitter, estrenada también en Netflix. Dan Lagana escribe el guión basado en los personajes creados por Brian Duffield, a partir de una historia suya junto a Brad Morris, Jimmy Warden y el propio McG.

La película cuenta con fotografía de Scott Henriksen, montaje de Martin Bernfeld y Música de Bear McCready.

La película está protagonizada por Judah Lewis como Cole, el joven chaval de la primera película que ha crecido y tiene muchos problemas en el instituto al no conseguir que le creyeran sobre lo que pasó en la primera parte. Repite también papel Emily Alyn Lind como Melanie, la vecina de Cole que es su única amiga del intituto y le invitará a una fiesta de fin de semana. El único personaje nuevo de importancia es Jenna Ortega como Phoebe, una nueva estudiante con aspecto de ser una troublemaker que llega al instituto y se verá metida en todo el meollo.

Aunque parezca mentira, repiten en la película Samara Weaving como Bee, la Babysitter del infierno de la primera parte, junto a sus compañeros de crímenes, Robbie Amell como Max, Hana Mae Lee como Sonya y Bella Thorne como Allison.

McG describió esta The Babysitter: Killer Queen como inspirada en Fausto, pero con bromas ridículas como si fuera una película de Mel Brooks, lo cual no tendría nada de malo si se hiciera bien. Y no voy a alargarlo más de la cuenta, esta película no es buena. No es buena ni como entretenimiento descerebrado.

La primera película partía de una premisa simple que fue desarrollada de forma muy chula, como un montón de puntazos, mucha sangre y un sentido del humor negro que encajaba muy bien con el tono que se quería transmitir. Sin embargo, esta continuación juega a romper con la mayoría de elementos que funcionaron en dicha película sin ofrecer nada mejor, creando un festival de auto referencias chuscas y unos giros ridículos hasta decir basta.

De hecho, los primeros 20 minutos de película, justo hasta el primer giro, sí consiguen recuperar el feeling y toques de humor de la primera película, pero acaban yéndose al traste por el deficiente guión y una puesta en escena chusquera. La primera película jugaba muy bien construyendo al tensión de forma que el climax de sangre y muerte fue una chulada y la guinda de un pastel bien realizado. Sin embargo, esta Killer Queen sufre desde el primer momento de «secuelitis», intentando ser más divertida, más over-the-top, más sangrienta pero sin crear ningún ancla emocional que haya que nos interesa nada de los que está pasando. Además, los momentos aún más sangrientos que la anterior fracasan, además de por todo lo anterior, por un CGI infame que canta a la legua.

Además, durante el visionado hay varios momentos de bromas privadas que sólo les hacen gracia a ellos que hacen aún más difícil conectar con la historia, como unas escenas de baile a mitad de película o el traje de pana que Cole lleva al instituto (inspirado en el cine de Wes Anderson) que solo sirve para crear una referencia vacía que no aporta nada y rompe la idea inicial de la película sobre que Cole era un chaval normal que se ve metido en una situación anormal.

The Babysitter: Killer Queen es una mala película bajo casi cualquier punto de vista. De hecho, su estreno en Netflix la va a permitir alcanzar un público mucho más ámplio del que merecería, y se une a la montaña de películas y series montoneras de usar y tirar del canal de streaming, que sigue más empeñado en inundarnos de contenidos, aunque estos no sean de demasiada calidad.

Comparto el trailer de la película:

The Babysitter: Killer Queen es una película muy, muy floja que cuesta de disfrutar incluso apagando el cerebro y poniéndolo en modo “entretenimiento descerebrado”. Netflix lleva una racha terrible, o quizá soy yo que no acabo de seleccionar correctamente qué ver.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

 

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Crítica de El diablo a todas horas de Antonio Campos (Netflix)

El director Antonio Campos adapta para Netflix la novela El diablo a todas horas del escritor americano Donald Roy Pollock, un drama en la américa rural tras la segunda Guerra Mundial con un reparto coral muy interesante.

PUNTUACIÓN: 6/10

Desesperado por salvar a su mujer, Willard Russell (Bill Skarsgård) convierte sus oraciones en un sacrificio. Las acciones de Russel llevan a su hijo Arvin (Tom Holland) a pasar de ser un niño que sufre abusos en el instituto a convertirse en un hombre que sabe cuándo y cómo ha de pasar a la acción. Los acontecimientos que se dan lugar en Knockemstiff (Ohio) desatan una tormenta de fe, violencia y redención que se desarrolla a lo largo de dos décadas. Basada en la novela homónima de Donald Roy Pollock.

Antonio Campos es un director americano de origen brasileño. Previamente a esta película había dirigido Afterschool (2008), Simon Killer (2012) y Christine (2016). Para esta adaptación cinematográfica de la novela de Donald Roy Pollock, además dirigir ha escrito el guión junto a su hermano Paulo.

El diablo a todas horas es un drama rural de 138 minutos que cuenta con dirección de fotografía a cargo de Lol Crawley, montaje de Sofía Subercaseaux y música de Danny Bensi y Saunder Jurriaans. Además, a modo de curiosidad, el propio Donald Roy Pollock puso su voz para hacer de narrador de la historia.

El reparto coral de El diablo a todas horas está encabezado por Tom Holland como Arvin Russell, un adolescente que sufrió un drama familiar en su niñez, y Robert Pattinson como el Pastor Teagardin del pueblo de Coal Creek, en la Ohio rural.

Otros protagonistas son Bill Skarsgård como Willard Russell y Haley Bennett como Charlotte Russell, los padres de Arvin. Willard y Charlotte se conocen en la localidad de Meade, donde también se conocerán Carl Henderson (Jason Clarke), un fotografo en paro y su futura mujer Sandy (Riley Keough), que trabajaba en el mismo restaurante que Charlotte. Carl y Sandy se convertirán en asesinos en serie por la zona, mientras el hermano de Sandy, el Sheriff corrupto Lee Bodecker (Sebastian Stan) mirará hacia otro lado.

Tras morir la familia de Helen Hatton (Mia Wasikowska) en un incendio, irá a vivir con Emma Russell (Kristin Griffith), madre de Willard y abuela de Arvin. La hija de Helen Lenora (Eliza Scanlen) se convertíra en hermana adoptiva de Arvin cuando ambos niños pierdan a sus padres y tengan que vivir con Emma.

Como puede apreciarse, la historia es bastante compleja y coral, y he intentado ofrecer los datos esenciales de los principales personajes a grandes rasgos, evitando spoilear aspectos importantes de la trama, para no fastidiaros el visionado en caso que la vayáis a ver aprovechando que está disponible en Netflix.

El diablo a todas horas es una correctísima película cuyo principal problema es que intenta ser demasiado fiel a la hora de trasladar a imágenes la historia de Donald Roy Pollock, olvidándose de un elemento esencial como es plantear una tensión dramática o que los personajes transmitan emoción o empatía al espectador. Es por esto que la película me ha parecido correcta en todo pero sin nada destacable.

Tom Holland realiza un buenísimo trabajo como un hijo torturado por su pasado que decide tomar las riendas de su destino. Su seria y estoica interpretación es perfecta para alejarse de los clichés que intentan encasillarle en el Peter Parker para el universo Marvel, un héroe puro en aventuras para toda la familia repletas de humor. Holland es un niño criado con una férrea educación religiosa con un padre que le enseña a cobrarse el ojo por ojo, no a poner la otra mejilla, y los dramas que vivirá le provocará un profundo sentimiento antireligioso. En todo caso, aunque veo bien a Holland y para mi es lo mejor de la película, también hay que destacar que su personaje es todo frialdad y, al igual que el resto del reparto, no consiguen transmitir una emoción genuina.

La figura de Robert Pattinson como el Pastor Teagardin sirve para confirmar el elemento clave de la película y entiendo que de la novela, que es la nefasta influencia que la religión ha provocado en la sociedad americana. No es sólo que los curas / evangelistas sean figuras criminales que han provocado un daño profundo en generaciones enteras de creyentes, sino que además la fe ciega de la gente común les convertía en presa fácil de depredadores amparados bajo el cristianismo, que ademán acaban sufriendo una profunda frustración cuando la fe no provea las soluciones materiales ante las injusticias de la vida.

Pattison, al igual que todo el reparto, realiza un buen trabajo y hay que aplaudir su empeño en abordar personajes complejos e incluso negativos. Si embargo, todas las interpretaciones y en general la película pecan de ser muy planos, todo provocado por un equivocado enfoque, creo yo, del director Antonio Campos. Aunque hay momentos muy duros durante la película con el destino de varios personajes, no llegan a impactar como deberían en el espectador debido a una realización plana e impersonal.

Otro elemento que juega en contra de la película es que al tratarse de una historia coral en la Ohio rural narrada a lo largo de varias décadas, Holland, que para mi es lo mejor de la película, tarda más de 45 minutos en aparecer, lo cual lastra también algo el visionado.

Dado que la película se ha estrenado en Netflix, no hay problema en animarse a verla, aunque entiendo que es una pena que el director Antonio Campos no aproveche la truculenta novela de Donald Roy Pollock y el maravilloso casting que ha reunido para firmar una mejor película.

Comparto el trailer de la película:

El diablo a todas horas es una correcta película que sin embargo se me queda corta por la falta de tensión o emoción. Una buena muestra de lo difícil que es hacer una película “buena” debido a los numerosos elementos que intervienen, de forma que en este caso “ser fiel a la novela” no fue suficiente.

PUNTUACIÓN: 6/10

 

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