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Crítica de Doctor Extraño 12 de Jed MacKay, Danilo Beyruth y Pasqual Ferry (Marvel Comics Panini)

El Doctor Extraño de Jed MacKay es el comic Marvel que más estoy disfrutando en los últimos meses. Y aunque su pase a formato trimestral fue un bajón, poder leer tres grapas USA dibujadas por Danilo Bayruth y Pasqual Ferry es un placer condimentado con el estupendo precio de lanzamiento.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡Nuevo formato trimestral, mejor y más económico, con precio especial de lanzamiento! ¡Una iniciativa que forma parte de Panini Back to Basics! Un juego de rol inteligente ha transformado Nueva York en un mundo de fantasía. Para salvar vidas y revertir el hechizo, el Doctor Extraño debe reunir de nuevo a Los Defensores Secretos. ¡Con La Gata Negra, Supervisor y Luna de Cazador! Además, las aventuras de Bats, el perro fantasma detective, en un relato formidable. 

Este número de Doctor Extraño contiene los números Doctor Strange 12-14 USA, todos ellos guionizados por Jed MacKay.

El primer número incluido en la nueva grapa triple de Panini es Historia de fantasmas, con dibujo de Danilo S. Beyruth con color de K.J. Diaz. Beyruth dibujó el número anterior de la colección y me parece un buen dibujante, sin la imaginación desbordante de Pasqual Ferry pero cumplidor. En concreto en este número me ha gustado bastante, sobre todo porque el comic está protagonizado por el perro fantasma Bats, que está acompañado por una pareja de serpientes fantasmas, destacando Beyruth con la forma en que dibuja a estos animales y como consigue transmitir las sensaciones perfectas en cada momento.

De esta grapa autonclusiva me gusta mucho que parece la típica historia un poco de relleno y sin repercusiones, pero el GIRO que imprime MacKay al final lo cambia todo y sugiere que la vida de Stephen Extraño no va a tener un segundo de respiro en los próximos meses. Un villano que sirve además para recordar al lector el gran conocimiento que tiene MacKay de la historia del Doctor Extraño, al ser un personaje creado por Roy Thomas en 1989. Por lo demás, MacKay a diferencia de escritores como (coff, coff) Jonathan Hickman, consigue que la grapa de 20 páginas ofrezca una lectura satisfactoria en si misma que te deja con ganas de más. Una historia sencilla que no busca crear ninguna rueda sino utilizar correctamente a los personajes a su disposición. Además, los toques de humor que añade MacKay en sus diálogos y la complicidad entre Stephen y Clea me encantan, y son la guinda a una historia que acierta en todo.

A continuación tenemos Cobolorum es una historia en dos partes con dibujo de Pasqual Ferry y color de Heather Moore. Y como ha pasado en números anteriores, MacKay plantea una historia que permite el lucimiento artístico de nuestro compatriota Pasqual Ferry. Cobolorum es un juego de rol demoniaco capaz de cambiar la realidad cuando alguien juega, un poco como Jumanji para entendernos. Para devolver a Nueva York a su estado normal y salvar a los niños que empezaron de jugar, Stephen tiene que entrar al juego.

Y para ello, debe formar su propio equipo de jugadores: Un mago (él), un sacerdote (Luna del Cazador, el personaje creado en Caballero Luna, escrita por MacKay), la ladrona (Gata Negra, que también escribió MacKay) y la sorpresa de la identidad del Luchador, eligiendo Extraño a El Supervisor (Tony Masters), el supervillano con el poder de copiar las habilidades de otros héroes y villanos. Incluir a un villano es un acierto total, y en palabras de Extraño le ha elegido porque el Luchador es el personaje que en las partidas de rol suele acabar muriendo, por lo que si alguien tiene que hacerlo, prefiere que no sea un amigo. Lo que tiene sentido en la historia permite unos momentos super divertidas cada vez que Extraño dice «amigos, y sr. Masters», lo cual no es la continuación de un estilo que me encantan.

Como buen comic Marvel, el cliffhanger con la identidad del villano en la sombra que ha activado todo está genial, al igual como la forma en que todos los personajes tienen su función en el desenlace y justifican su presencia en el comic. El comic es super entretenido, y tiene el plus de ver una narrativa muy de los años 70 y 80 de Marvel, al abrirse una trama en el número 12 que parece quedarse inactiva (¿Donde estará Bats?) que imagino que golpeará duro a Stephen Extraño en el próximo número, en el que empezará el crossover de la colección con el evento Caza Sangrienta que también escribe MacKay.

Si el comic es una gozada, qué decir de las portadacas de Alex Ross. Ross está es un momento de plenitud creativa increíble, y todas sus portadas me flipan, pero el juego que hace en estas tres portadas son dignas de análisis. En la primera Historia de fantasmas, sugiere un tranquilo día en el parque que no tiene nada que ver con el oscuro tono de investigación que Bats lleva a cabo en la mansión de Extraño.

En el arco siguiente Cobolorum Ross parece dibujar la misma imagen con el grupo de héroes (y el Supervisor) en la misma posición, la primera en Nueva York y la segunda con los personajes dentro del mundo del juego de rol. Lo interesante es que en Nueva York los personajes están en una posición defensiva porque sienten peligro, mientras que en la segunda están tan tranquilos en el mundo del juego, lo que de nuevo supone una inversión de la situaciones que van a vivir en el interior.

Doctor Extraño me parece el comic perfecto y el ideal al que deberían aspirar todos los comics Marvel. Gran historia, personajes reconocibles y un buen dibujo. No se le puede pedir más. Lástima el formato trimestral de Panini, pero peor sería que la colección se hubiera cancelado. Así que tomemos los aciertos cuando los encontramos, que con Marvel no son tan frecuentes como me gustaría.

Comparto las primeras páginas del comic:

Doctor Extraño me encanta. Y la llegada de Caza Sangrienta sugiere que las cosas se van a poner piliagudas para el Hechicero Supremo.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de El Increíble Hulk 9-11 de Phillip Kennedy Johnson y Danny Earls (Marvel Comics – Panini)

Me gustan las historias que Phillip Kennedy Johnson está creando en su etapa en El Increíble Hulk, con un terror y unos monstruos asentados en el folk y la mitología. Sin embargo, el desastroso dibujo de Denny Earls han hecho que estos comics sean ilegibles. Lo que me faltaba.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

Charlotte congelada.

El deambular de Hulk y Charlie les conduce hasta un poblado sobrenatural, azotado por un asesino en serie. Pero no se trata de un asesino convencional, y Hulk necesitará la ayuda de un detective diferente si quiere acabar con él.

Phillip Kennedy Johnson me parece un escritor muy interesante que ha sabido encontrarle el punto que necesita Hulk para que sus historias funcionen. Por ejemplo, a pesar de que el over-the-top inicial resultó divertido, Donny Cates no supo encontrar ese punto, y por eso su etapa no funcionó, aparte de su accidente que le obligó a abandonar la escritura. El pitch es que con un Banner y un Hulk cada vez más enfrentados, la Progenitora que domina a los monstruos del Universo Marvel obliga a Bruce y a su acompañante Charlie a moverse por toda la geometría de los Estados Unidos escapando de estas amenazas sobrenaturales. Esto les lleva hasta Nueva Orleans para este arco de tres números en que conoceremos a Nephele, consorte de Lucifer Lucero del Alba y la más hermosa de los Nefilim, que fue arrastrada a la Tierra tras la caída de Lucifer. Nephele es un mito de Nueva Orleans, una asesina en serie que desde hace más de un siglo se dedica a matar jóvenes víctimas para sacarles sus almas y dejarlas almacenadas en figuras diminutas. Este arco ofrece otra muestra del folk-terror creado a partir de mitos y leyendas, religiosas o no, lo que hace que su ambientación tenga un toque onírico que me funciona,

En la segunda historia contenida en el número 11 de Panini, que incluye la nueva historia del Giant-Size Hulk 2024, Hulk se encontrará con Parches Jack, el supervisor sobrenatural de los trenes que se encarga que todos los polizones paguen su billete. El combate resultante y la destrucción están a la altura de lo que se espera de un comic de Hulk. Hablando con mi hermano Fernando sobre este comic, me comentaba que la idea de «vencer a ostias a amenazas sobrenaturales» es algo que ya en Hellboy no nos funcionaba (de hecho, es el motivo por el que no compramos el comic de Mignola y otros). Sin embargo, no se por qué, pero de momento las historia de Johnson me funcionan de formas que Mignola nunca consiguió.

El problema gravísimo es este arco es el lamentable dibujo de Danny Earls. En el Spot-On Julián Clemente comenta que Earls es un jugador de futbol británico que llegó a debutar en la Premier y que jugó durante muchos años en Estados Unidos. Tras volver a su casa en Inglaterra decidió volcarse con su otra vocación, dibujar comics, consiguiendo cierta notoriedad tras ser alabado por Gail Simone. Esto le consiguió sus primeros encargos en Marvel, entre los que tenemos este arco de tres números.

Matthew Wilson en el color no puede hacer milagros, porque los lápices de Earls parecen los de un niño de 10 años que no acaba de saber dibujar figuras de forma profesional, con figuras anatómicamente horrendas que además parece como si estuvieran a medio terminar. Aparte de unos dibujos básicos e insatisfactorios, su narrativa me parece terrible también, haciendo que todo luzca acartonado y estático. Además de todo esto, quizá lo menos malo sean las imágenes de las personas «normales», en cuanto se pone a dibujar elementos sobrenaturales, empezando por el mismo Hulk, sus imágenes son aún peores. Earls no sabe dibujar a Hulk, pero aquí le tenemos cobrando por haber dibujado tres grapas del personaje.

Me quedo muerto pensando en que un editor vio las páginas de prueba de Earls y le gustaron lo bastante como para pagarle. Me he encontrado con muchos artistas mediocres y sin personalidad en Marvel y DC en los últimos años. Pero Earls está a otro nivel, puede ser el peor dibujante que he visto en un comic Marvel seguro de los últimos 10 años. Terrible.

Fijaros como será la cosa que tras sufrir estos comics lamentables de Earls, tener a Andrea Brocardo dibujando la historia de Giant-Size Hulk, con color de K.J. Díaz, me pareció como si tuviera a George Pérez o John Byrne en su mejor momento. La realidad es que Brocardo está bien, pero es la comparación lo que hizo casi elevarle a los altares. Cuando en realidad estamos ante otro comic que está bien sin más.

El comic es ante todo un medio que cuenta historias con imágenes. Y si estas imágenes no están a la altura, el resultado final solo puede ser suspenso. Y seguro que Earls es una bellísima persona, pero su mediocridad y falta de calidad no le dan para ser un dibujante profesional de comics mainstream de superhéroes. El palo que me han pegado estos comics me ha parecido tremendo. Ojalá no tenga que leer otro comic dibujado por este artista. Desde luego, si puedo evitarlo no. Y mucho menos pagar por ello, como hice con estos comics.

Comparto las primeras páginas del número 9 USA, que curiosamente son las páginas «buenas» de este arco. Y si estas páginas son las mejores, imaginad el resto:

Con dibujos como el de Danny Earls resulta imposible comprar un comic mainstream. Por suerte, el mes que viene vuelve Nic Klein, pero qué desastre estos tres últimos números.

PUNTUACIÓN: 4.5/10

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Crítica de D.I.O.S.E.S. 7 de Jonathan Hickman y Valerio Schiti (Marvel Comics – Panini)

D.I.O.S.E.S. de Jonathan Hickman y Valerio Schiti, con color de Marte Gracia, se acerca al final. Comparto mis impresiones de este séptimo y penúltimo número centrado en Dimitri, el compañero de Wyn.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Dimitri es un huérfano que nació en el Cosmódromo. En alguna parte está lo que ha estado buscando toda su vida. El camino de entrada es el camino de paso. Todo lo que tienes que hacer es escuchar la señal.

Llegados al séptimo número de D.I.O.S.E.S., está claro que no se le puede pedir a este comic que sea algo que no es. Sin embargo, refleja para bien y para mal lo que es el estilo de escritura de Jonathan Hickman y sus tics recurrentes. Cosas que pueden volarle la cabeza a algunos lectores pero que provocan desconexión a otra parte de fandom.

Pero antes de todo, tengo que quitarme el sombrero antes Valerio Schiti y Marte Gracia. Luego entro en la historia, pero el dibujo super dinámico de Schiti y el color espectacular de Gracia hacen que el comic sea un manjar para los sentidos. Los posibles problemas del comic son sobre la historia de Hickman, Schiti está a un nivel de super estrella en que merece la pena leer todo lo que haga. Sus composiciones de página, la forma en que hace que conversaciones que no apartan nada resultan interesantes, la fluidez narrativa y la maravilla que son sus escenas de acción hacen que este comic destaque sobre todo por su acabado artístico.

El «problema» de este comic no es el dibujo, claro, sino la historia de Hickman a la que sólo le falta un número para su finalización. Y más que «problema», el gráfico de Hickman que comparto a continuación y que aparece en este número explica los problemas que tengo con Hickman. Con la escritura de Hickman a nivel general, y con la premisa y ejecución de este comic.

En este séptimo número protagonizado por Dimitri tenemos el origen del ayudante de Wyn. Descubrimos que sus padres eran cosmonautas rusos que desaparecieron hace décadas, y todo lo que ha hecho Dimitri en su vida, incluso unirse al Orden Natural de Todo, estuvo motivado con su lucha para encontrarlos. A lo largo de la miniserie Dimitri estuvo dejando balizas en las diferentes localizaciones que visitaba. Hasta este comic parecía que era un plan del Orden Natural de todo, pero en este comic descubrimos que Dimitri tenía su propia agenda. Esto en si ya debería ser problemático, pensando en que el Orden parece ser una «organización» super poderosa. Pero en realidad, el problema es que toda la aventura parece una excusa para lo que parece que es más interesante para Hickman: El cuadro en el que nos explica que la realidad del Universo Marvel se construye dentro de un cuadrado creado dentro de las coordenadas Ciencia-Magia, Bien-Mal, Nacimiento-Muerte. Esto Hickman lo llama «el eje de poder».

Los padres de Dimitri desaparecieron en 1963 cuando era un niño de ¿8-10 años? Desde luego, Dimitri se conserva bien pensando que tiene casi 70 años. La búsqueda de sus padres le obliga a abrir un portal a un lugar fuera de la realidad conocida. Y dentro que la aventura está chula, dentro que la madre de Dimitri aparece de la nada, a todo el conjunto le falta tensión ya que no sabemos qué son estos seres habitantes de esta otra realidad. Aparte, la historia resulta anticlimática con el rescate de la madre de Dimitri sólo para verla morir cuando su cuerpo recibe de golpe los 60 años en que estuvieron perdidos. Además, la historia tiene un no final, dado que Dimitri desaparece para buscar a su padre, quedando la historia inconclusa. Así que dentro de un comic con un dibujo super chulo, tenemos una historia donde alguien viaja a un sitio para encontrarse con algo no explicado, para volver a viajar una segunda vez sin saber lo que ha sucedido. Y como pasa con Hickman, sumado a la premisa del octavo número, esto parece que va a quedarse colgado hasta otro momento. Que no será en esta serie que aún no se sabe si va a tener continuación. Plantear un comic supuestamente inteligente que sólo plantea preguntas sin responder nada en realidad es más fácil de lo que parece. Y seguro es más tramposo.

Aparte, Marvel vendió este comic con la premisa de ver a Jonathan Hickman reinventar la cosmología del Universo Marvel. Para ello creó dos facciones, los Poderes Fácticos y el Orden Natural de Todo. Wyn es el avatar de los primeros mientras que Aiko y Dmitri pertenecen a los segundos. Pero tras 7 números nunca hemos llegado a saber exactamente qué es el Orden Natural de Todo, de donde surge su poder y cual es la diferencia que tienen con los Poderes Fácticos. De momento, sabemos que alargan la vida de sus adeptos, pero poco más. De hecho, no dejo de leer en el prólogo de cada grapa lo de «una alianza incómoda entre ciencia y magia» para definir la relación entre estos poderes pero al final queda como una frase vacía sin interés dado que Hickman no se ha molestado en responderla. A estas alturas del comic, y sobre todo con la certeza que es una pregunta que Hickman no se ha planteado responder para empezar, es casi insultante para el lector.

Esta nueva cosmogonía se suponía que tenía que sustituir a la anterior, pero diría que los conceptos de Hickman no han cuajado. Si lo hubiera hecho esta miniserie no hubiera tenido tan sólo 8 números, o tras su finalización Marvel ya habría anunciado su continuación futura, cosa que de momento no ha hecho. Así que Hickman ha vuelto a colar a los lectores un comic con montones de conceptos ambiguos cuyo desenlace no está claro donde se va a producir. Por otro lado, puesto en la balanza, sigo quedándome completamente con Stephen Extraño como ser más poderoso del ámbito mágico de Marvel. Y no se si veo a Jed MacKay usando los conceptos de Hickman para sus estupendas aventuras.

D.I.O.S.E.S. no ha conseguido conectar con mis gustos, a pesar del estupendo dibujo de Schiti y Gracia. Una pena. Y sin embargo, aún confío que Hickman sea capaz de darnos un final a la altura. Aunque en realidad, creo que va a ser un final tan anticlimático como ha sido la serie en general.

Comparto las primeras páginas del comic:

D.I.O.S.E.S. no es un mal comic, y desde luego está super bien dibujado. Pero los ticks de Hickman impiden que sea uno notable.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Biblioteca Marvel. Los Vengadores vol. 6 de Stan Lee, Roy Thomas y Don Heck (Marvel Comics – Panini)

Sexto volumen de la Biblioteca Marvel. Los Vengadores marcado por el cambio en los guiones de la colección, al sustituir Roy Thomas a Stan Lee, iniciando una etapa que se alargó más de cinco años. Unos comics que cuentan con dibujo del clásico y poco atractivo Don Heck.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO POCO POTENTE

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Mercurio y La Bruja Escarlata abandonan Los Vengadores después del regreso de Hank Pym, como Goliat, y La Avispa. ¿Será suficiente para hacer frente al odio puro de Los Hijos de la Serpiente? Te presentamos una nueva amenaza: El Láser Viviente. Además: Stan Lee cede el testigo a Roy Thomas. Contiene los correos de lectores de la edición original y la cronología que lo sitúa todo en contexto. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Esta volumen contiene The Avengers 31-36 USA, publicados en 1966 y 1967.

Tras la marcha de Jack Kirby, la segunda revolución llegó a los Vengadores con el fichaje como Roy Thomas, que se convirtió en el guionista oficial de la colección en el número 35,publicado en diciembre de 1966. Resulta curioso que la llegada de Thomas se produce en mitad de una historia de dos partes, teniendo que cerrar la historia iniciada por Lee en el número 34. Un Lee que se mantenía como editor de la colección y en general de toda la línea editorial de Marvel Comics.

Este sexto volumen de la Biblioteca Marvel Los Vengadores se compone de varias historias de dos números de duración. El número 31 termina la aventura de Goliat en Sudamérica que se inició en el volumen anterior, en la que la búsqueda de un remedio al problema físico que sufre y que le mantiene anclado en un tamaño de 3 metros de altura le lleva a descubrir una civilización subterránea en la que dos bandos se disputan el control de una llama que proporciona un poder enorme al quien lo posea. Los números 32 y 33 es una aventura en el que los Vengadores se enfrentan a la organización racista Los Hijos dela Serpiente, en los números 34 y 35 tenemos la presentación de El Láser Viviente, y en el número 36 empieza una historia que enfrenta a los héroes contra una raza alienígena de Ixar, que llegan a la Tierra con un ejército de robots super poderosos. Una aventura cuyo final leeremos en el próximo volumen.

En lo relativo a las historias, me parece curioso que Lee se muestre muy cómodo con una alineaciones de tan sólo 4 miembros. Si con el primer gran cambio del grupo del número 16 USA Los Vengadores era el Capitán América, Ojo de Halcón, Bruja Escarlata y Mercurio, el retorno al grupo de Goliat (la nueva identidad de Hank Pym) y Avispa provocó que Wanda y Pietro se marcharan a Europa para intentar encontrar la forma de recuperar sus poderes. Aquí hay que hacer un inciso ante lo ridículo que se ve con ojos de 2024 que dos mutantes (¿O no lo son? El cacao que tiene Marvel montado es importante) piensen en irse a Europa ya que «el aire de nuestra tierra natal nos dio nuestras habilidades sobrehumanas…» y solo allí creen que podrán recuperar sus poderes.

La marcha de Wanda y Pietro provoca una nueva alineación de 4 miembros, una en la que Goliat es mostrado como la voz cantante del grupo, muy por encima del Capitán América. De hecho, sorprende que en el arco de los Hijos de la Serpiente Steve es hecho prisionero durante casi toda la historia, teniendo que hacer Hank el discurso motivacional contra el racismo. Esto ahora sería impensable, pero el caso es que el Hombre Hormiga fue uno de los primeros superhéroes de Marvel, y es normal que para Lee Hank Pym tuviera que dar un paso adelante en el liderazgo del grupo. Algo similar pasa en la aventura siguiente, en la que de nuevo el Capitán América es hecho prisionero por Láser Viviente, en este caso junto a Ojo de Halcón y Avispa, teniendo que ser Hank el que acuda a rescatarles en el número siguiente.

Además del protagonismo de Goliat en el lado superheróico, Hank Pym también es protagonista en el lado humano. En estos comics se presenta a Bill Foster, un científico de color que ayudará a Hank a descubrir la forma de volver al tamaño normal, un Foster que en el futuro se convertirá en Goliat II. Esta presentación es también historia de Los Vengadores, y refuerza el papel central que Lee planteó para Hank en esta tanda de episodios. El retorno de Wanda y Pietro en el número 36 anticipa un cambio en estas dinámicas, como también lo es tener a la Viuda Negra de secundaria en los números 32 y 33 y su vuelta en este número 36, lo que anticipa que el grupo podría crecer hasta los 7 miembros o más.

En lo relativo a las historias de Lee tenemos montones de detalles que han envejecido fatal, como que la historia de Láser Viviente se plantea al ver el villano a Janet y quedarse enamorado de ella, como antes se enamoró de una amiga de Janet a la que acosaba. O que un robot a las órdenes de Ixar se pueda hacer pasar por Wanda en el número 36, cuyo plan sea raptar a superhéroes para que luchen por él en una guerra intergaláctica. En positivo, tener a Natasha Romanoff acompañando de alguna manera a Janet me gusta. Y cuando Wanda se reincorpore al grupo podemos encontrarnos con 3 mujeres en el grupo, una cifra inédita en ninguna otra colección de Marvel. El cambio de guionista y la llegada de Roy Thomas no provoca que estas chorradas de guion disminuyan, hasta el punto que tener de editor a Lee provocó que casi no se notara su ausencia.

He comentado en reseñas anteriores lo mucho que se notó el cambio del dibujo en esta colección de Los Vengadores, y lo poco atractivo que se ven estos comics comparado con cualquier cosa que hiciera Jack Kirby en esa época. Pero aparte del aspecto viejuno y el poco dinamismo, del dibujo de Don Heck, que se entinta a si mismo en todos los números excepto el nº 31 entintado por Frank Giacola, en este volumen me ha llamado la atención para mal lo terribles que son sus diseños de los nuevos villanos que conocemos en este volumen. Por un lado tenemos a los Hijos de la Serpiente, que son una organización racista que no queda claro si llevan un saco a modo uniforme y que tipo de máscara terrible se les ha ocurrido utilizar. O como pueden ver algo con ella. Tampoco el diseño del Laser Viviente me ha gustado nada. Hasta ahora Heck utilizaba conceptos y personajes creados por Kirby, pero cuando llega la hora de mostrar su creatividad con nuevos personajes, quedan muy en evidencia sus carencias en este aspecto.

La lectura de este volumen ha sido un poco pesada porque aunque Heck dibuja unas correctas anatomías, su dibujo no transmite emoción ni estar ante una historia más-grande-que-la-vida. Todo se ve excesivamente mundano y correcto, pero no tiene la espectacularidad que se le espera a un comic de superhéroes. En general Heck tiene una composición de página adecuada, pero en varias viñetas algunas caras de héroes y villanos están un poco desdibujadas, aparte que es difícil diferenciar a Steve Rogers, Clint Burton o Hank Pym dado que les dibuja a todos igual. Otro detalle negativo es que Hack parece no saber cómo dibujar al afroamericano Bill Foster, al que casi siempre le saca en viñetas pequeñas o de perfil, algo que me llamó mucho la atención y me parece muy evidente.

Por cierto, otro detalle curioso del dibujo de Don Heck es el fallo que comete en la portada del número 33 USA, que ha sido elegida como portada de este volumen de la Biblioteca Marvel Los Vengadores, al colocar en la portada a una Bruja Escarlata que NO aparece en el comic, dejando fuera de la misma a Avispa, que sí protagoniza el comic con el Capitán América, Ojo de Halcón y Goliat.

Leyendo este sexto volumen de Los Vengadores tengo claro que la colección necesitaba un revulsivo en su apartado gráfico que le devolviera parte de la emoción y fuerza perdidas. Por suerte, en el próximo volumen tendremos la llegada de John Buscema, que me dará la calidad gráfica que estoy demandando a esta colección y que por ejemplo en este volumen siento que no me han dado.

En todo caso, tener en mi posesión y poder leer por primera vez algunos comics que nunca tuve me compensa los aspectos que peor han envejecido de estos comics. Y de aquí a nada podré decir que ya me habré hecho con los 50 primeros números de este comic clásico de Marvel Comics.

Comparto las primeras páginas del comic:

La Biblioteca Marvel. Los Vengadores llega a un nuevo cambio con la llegada de Roy Thomas, que durará para una etapa de varios años como guionista de la colección superando a Stan Lee. Lástima que el dibujo me parezca tan flojo.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO POCO ATRACTIVO

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Crítica de El viaje del Superhéroe de Patrick McDonnell (Marvel Arts – Panini)

Me regalaron hace años dos tomos con las tiras de prensa de Mutts de Patrick McDonnell. Así que descubrir que este autor es fan absoluto de los comics Marvel y que había realizado El viaje del Superhéroe, una novela gráfica para Abrams planteada como una carta de amor al comic de superhéroes, lo convirtió en una compra segura.

PUNTUACIÓN: 5/10

El segundo volumen de la línea Marvel Arts de Abrams presenta a Patrick McDonnell, el genial creador de Mutts, en una mirada diferente al Universo Marvel. Una carta de amor a La Casa de las Ideas que sintetiza la sensibilidad inspiradora de su autor. Utilizando el Universo Marvel como avatares, McDonnell reflexiona sobre cómo los cómics cambiaron su vida y lo inspiraron a convertirse en dibujante, inculcándole una sensibilidad moral que transmite a lo largo de su trabajo y su vida. Visualmente impactante, El viaje del superhéroe incorpora viñetas de cómics clásicos de Marvel como un tributo de McDonnell a sus héroes (Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko y los demás creadores de la factoría) junto con citas inspiradoras de Eckhart Tolle, Thoreau y otros, presentando una aventura como ninguna que hayas leído.

Patrick McDonnell (Nueva Jersey, 1956) es dibujante, autor y dramaturgo. Es el creador de la tira cómica diaria Mutts, que sigue las aventuras de un perro y un gato, publicada desde 1994. Antes de crear Mutts, fue un prolífico ilustrador de revistas, y ha ganado ocho veces el premio Harvey a la mejor tira cómica, además de recibir cuatro premios de la National Cartoonists Society.

Me regalaron Mutts hace años y lo releo cada cierto tiempo porque me gusta mucho. Este fue el principal factor que justificó la compra de esta novela gráfica de 112 páginas, cuya edición en tapa dura con sobrecubierta de Panini me parece fantástica. Creo que este comic va a ser muy vendido y regalable por parte de los lectores que puedan verlo en una librería generalista o FNAC, que es el público objetivo de las obras editadas por Abrams Comic Arts. Por cierto, esta es la segunda novela gráfica de Abrams que publica Panini en España tras esa maravilla que es Los Cuatro Fantásticos. Círculo cerrado de Alex Ross.

Patrick McDonnell realiza un interesante ejercicio narrativo y nostálgico al insertar en el comic numerosas viñetas (y hasta páginas enteras) de comics clásicos de la editorial, incluyendo los textos originales de Stan Lee. Estas páginas están realizadas por figuras históricas de Marvel como Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko, Don Heck y Vince Colleta. Pensando que llevo un año y pico comprando la Biblioteca Marvel de Panini, de alguna manera este comic me ha parecido un complemento ideal a la experiencia lectora de los últimos meses, porque la mayoría de imágenes, en concreto las de Los 4 Fantásticos y Los Vengadores, las he leído recientemente. Aparte de ver estas viñetas de comics de los años 60, el viaje de Reed Richards por otras dimensiones y llegando a la de los comics de romance femenino que también publicaba Marvel en esos años me parece otro detalle super curioso que ayuda a dar a esta historia una sensación «viejuna» en ocasiones. En otros momentos cambio el viejuno por atemporal, pero no siempre. Creo que tiene mérito ensamblar una historia propia utilizando casi a modo de puzzle multitud de imágenes clásicas, incluso cuando no he conectado con el resultado final.

Hay dos ideas principales que McDonnell quiere transmitir con este comic, en mi opinión. Por un lado, hay un clarísimo homenaje al Universo Marvel de los años 60, unos comics que le enamoraron de niño y cuyo impacto busca recrear colocando estas viñetas originales de los comics de los años 60. Por otro lado, creo que MacDonnell pretende decirle al lector que la fórmula para ser feliz reside en recrear la alegría por la vida y el sense of wonder que sentimos cuando fuimos niños y abrimos un comic Marvel por primera vez. Frente a los comics con temas adultos importantes que pueblan las librerías, la idea que el AMOR es la fuerza más poderosa que existe y que tenemos que luchar por ella me parece una idea potentísima, dentro de su simplicidad. En este sentido, el trabajo de McDonnell en las tiras de prensa le obliga por la propia limitación de las tiras a presentar mensajes sencillos, algo que entiendo ha aplicado a una obra larga como esta.

McDonnell cuenta con la colaboración de su hermano Robert en el color de sus páginas, y comenta que no realizó bocetos previos sino que dibujó directamente porque buscaba recrear el feeling infantil como cuando empezó a dibujar comics siendo niño. El resultado es super curioso, porque frente a las primeras páginas del comic, que podéis ver abajo que si están más elaboradas (por decirlo de alguna manera), el 90% del comic si parece estar dibujado por un niño pequeño. Y esto genera una sensación extraña, única y no siempre positiva. Única por la parte del homenaje a su niñez y lo que los comics Marvel le hicieron sentir, algo que tengo claro que es una decisión consciente y meditada por McDonnell a la hora de realizar este comic. La parte extraña es también esa, porque aunque sea algo buscado, el comic parece dibujado por un niño de 9-10 años, no es lo que te esperas de una tapa dura que cuesta casi 30 euros.

El caso es que llegué con muchas ganas de que me gustara El viaje del Superhéroe. Pero el resultado final me ha dejado frío. Por un lado por este detalle del dibujo. Incluso entendiendo intelectualmente que la intención de McDonnell se transmite en la página, ver dibujos «de niño» casi con calidad amateur no me ha llegado. Igual soy un viejo descreído que no cree en el poder del amor, o vete su a saber. Pero más allá del interesante elemento gráfico, no he sentido leyendo este comic lo que se supone que debía sentir. O lo que McDonnell quería que los lectores sintieran. Y como digo, entiendo lo que quiere conseguir, pero no me ha emocionado.

Peor incluso que el dibujo he encontrado la inserción en el comic en casi cada uno de los diálogos del Vigilante, protagonista del comic junto a Reed Richards, de frases filosóficas y citas inspiradoras de autores como Eckhart Tolle, Thoreau y otros. Y esto si que no me ha funcionado en absoluto, al no ser intercambios reales entre dos personajes que se comunican, sino una filosofía de Hacendado colocada de forma forzada que me ha matado completamente. Y aparte que compendio de frases inspiradoras me parecen totalmente fallidas, estos no-diálogos suman una segunda vertiente negativa, y es que me han enseñado la trampa, el intentar que parezca que un niño ha realizado este comic cuando lo ha realizado un adulto que ha meditado cada una de las imágenes y textos que incluye. Estas frases de galletas de restaurante chino me han resultado de largo lo peor del comic, y el principal motivo de la desconexión que he tenido.

Otro elemento que posiblemente haya condicionado mi NO conexión con este comic es el hecho que yo me aficioné al Universo Marvel con los comics de los 70 y 80 de gente como John Byrne, George Pérez, Chris Claremont, Jim Shooter o Frank Miller. Incluso cuando era niño los comics de Lee y Kirby de los 60 ya me parecían «viejunos» y anticuados. Aunque ahora esté comprando la Biblioteca Marvel y esté redescubriendo de alguna manera estos clásicos, no tengo ninguna conexión emocional con estos comics. Podría entender que algún lector más veterano que yo que compró los comics de Vertice lea este comic y termine casi llorando de emoción. Pero seguro no es mi caso.

Y esto me lleva a una cosa que he comentado antes. Creo sinceramente que este El viaje del superhéroe tiene muchas opciones para que ser un superventas en FNAC y similares, lo veo un comic super «regalable». Pero a la vez, puedo equivocarme pero este comic no creo que pueda gustarle en absoluto a un niño pequeño. Empezando por el elemento viejuno de los comics de los 60 con los recargados diálogos de Lee, que son una de las cosas que peor han envejecido. Y es muy posible que lectores no comiqueros compradores en FNAC vean este comic y lo compren para ellos o para regalo, pero el aspecto viejuno unido al dibujo «infantil» puede ser una losa insalvable. El hecho de ser una carta de amor a los comics Marvel de los años 60 puede limitar el público que pueda conectar con esta obra, lo cual me parece otro detalle curioso de este comic.

Y la verdad es que apreciando los elementos positivos que tiene este comic, me sabe muy mal no haber conectado con esta propuesta de Patrick McDonnell. Desde luego, NO recomendaría a nadie que se comprara este comic a no ser que lo ojee ampliamente y tenga claro lo que va a comprar. Porque no cabe duda que igual yo no lo tenía.

Comparto las primera páginas de esta novela gráfica que son los que yo vi en su momento y que en realidad no reflejan lo que el comic es en realidad en lo referido al dibujo infantil:

El viaje del Superhéroe de Patrick McDonnell es un experimento interesante en la parte del homenaje a los comics Marvel, pero reconozco que no he conectado demasiado con las citas filosóficas de mercadillo ni con un dibujo que mi hijo podría hacer mejor, incluso siendo esa la intención del autor. En todo caso, es una lectura distinta a todo que entiendo que si entras en el rollo, pueda emocionar a algún lector veterano.

PUNTUACIÓN: 5/10

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