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Crítica de Biblioteca Marvel: La Patrulla-X vol. 4 de Stan Lee, Roy Thomas y Werner Roth (Marvel Comics – Panini)

El cuarto volumen de la Biblioteca Marvel: La Patrulla-X trae la novedad de la sustitución de Stan Lee en los guiones, que da paso a un jovencísimo Roy Thomas como guionista de la serie, manteniéndose Werner Roth en el dibujo con Dick Ayers en el entintado.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO DURILLO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. El regreso de Magneto precede al debut de El Mímico, el único superhombre capaz de imitar los poderes de todos los miembros de La Patrulla-X. En este tomo descubrirás también el origen del Profesor Xavier, en la primera de las historias escritas por Roy Thomas después de sustituir a Stan Lee. ¡Es el comienzo de una nueva era para los mutantes de Marvel! Contiene los correos de lectores de la edición original. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este volumen recopìla los números 18-23 USA, publicados en 1966.

Las seis grapas que componen este cuarto volumen de la Biblioteca Marvel de La Patrulla-X se dividen en una primera grapa, el número 18 USA, para cerrar la trama de Magneto que nos dejó el cliffhanger del volumen aterior, un número suelto con la presentación de Mímico, un villano que puede copiar las habilidades del grupo (nº 19), y dos historias de dos números de extensión. La primera contra Lucifer (nos. 20 y 21), el villano que dejó inválido a Charles Xavier, y la segunda (nos. 22 y 23) reutilizando al Conde Nefaria, al que vimos en Los Vengadores y que también se enfrentó a Iron Man en Tales of Suspense.

Es importante destacar que Roy Thomas se convirtió en guionista de la serie a partir del nº 20 USA, sustituyendo al maestro Stan Lee. Y aunque era novato como guionista de Marvel, Thomas tenía 26 años en 1966, mostrándose en seguida digno de la confianza de Lee. Estos primeros números puede decirse que son continuistas, al usar Thomas a villanos ya inventados por Lee, en lugar de arriesgarse a crear personajes nuevos. Thomas se muestra como un buen conocedor de todo el universo Marvel, porque Lucifer es un villano de los mutantes, pero Nefaria y sus esbirros el Hombre Planta, Espantapájaros, Puercoespín, Anguila y Unicornio habían aparecido en otras cabeceras.

Thomas mantiene el melodrama de folletín con la no-relación entre Scott Summer y Jean Grey. Los monólogos interiores de ambos son continuistas respecto a lo visto hasta ahora, pero resultan un tanto ridículos vistos hoy en día, al llorar por las esquinas Scott porque ama a Jean pero no hace nada al respecto, al sentir que es un peligro para los demás. Al menos Jean si es proactiva, teniendo en cuenta que también afirma estar enamorada de él (no se sabe muy bien por qué), y le invita a cenar junto a ella y Ángel. Chafándole la fiesta a Warren, todo hay que decirlo. Hablando de Scott, resulta penoso verle abandonar el grupo un número por el miedo que tiene a hacer daño a alguien con sus poderes, para volver en ese mismo número y que nadie le pregunte nada. O que Xavier les de vacaciones y él se alquile una habitación en un hotel cercano porque no tiene donde ir o con quien.

Las historias de estas grapas son hijas de su tiempo, pero hay que reconocer que han envejecido tremendamente mal. Por ejemplo, en el número 20, primero del arco de Lucifer, en la primera mitad nos encontramos con que Mole y Unus, el Intocable se visten de X-Men para robar varios bancos. Y aunque los héroes evitan que se lleven el botín del segundo, en realidad escapan sin ser detenidos tras robar el primer banco con éxito. Pero es más, la reputación de la Patrulla-X queda muy dañada tras estos robos y no se ha hecho nada para repararla, al menos que se vea en la página.

Otro elemento que ha envejecido tremendamente mal son los poderes cambiantes de Charles Xavier y los villanos, y las tecnologías imposibles que justifican algunas de las situaciones. Entiendo que esto es también fruto de su tiempo, pero resulta lamentable ver a Magneto hipnotizar a los padres de Warren con su «atracción magnética», o que Nefaria envíe a Washington una imágenes sólidas de la Patrulla-X para incriminarles en sus crímenes. Y qué decir de su cúpula que cubre Washington y mantiene encerrada a la ciudad, un plan maléfico pensado para robar al gobierno… 100 millones de dólares. Que estos comics de Marvel fueran considerados «profundos» en los años 60 o incluso dirigidos a universitarios y no sólo a niños resulta un poco risible.

La mayoría de finales de estos comics resultan demasiado facilonas que llegan a resultar un poco ridículas, repitiendo Deus-Ex-Machina como que Magneto huya por la llegada de El Extraño, que Mímico crea que la máquina de su padre le aumentará los poderes mientras que Xavier sabe (vete tú a saber cómo) que se los va a quitar, o que el Jefe Supremo de la raza alienígena a la que pertenece Lucifer le destierre porque la Patrulla-X destruye a sus robots guardaespaldas (en serio). Y qué decir sobre el plan de Nefaria para robar dinero al gobierno. O que Xavier se saque de la manga una tecnología que le permite andar porque si. Incluso sabiendo el tipo de comics que son, tengo que reconocer que han envejecido tremendamente mal.

Por no decir sólo cosas negativos, en positivo tengo que decir que me gustan las caracterización de Scott, Jean, Bobby, Warren y Hank. Hablando de las Bibliotecas Marvel de Los 4 Fantásticos, Los Vengadores o incluso Nick Furia , he comentado que no me gustan nada los diálogos de Stan Lee por la forma en que convierten a los héroes en personas maleducadas y bordes con sus compañeros. Sin embargo, esta sensación no la he tenido jamás en los comics de La Patrulla-X, Stan Lee primero y Roy Thomas ahora han usado bien el elemento juvenil creando personalidades positivas que invitan a que los lectores nos podamos identificar con un personaje u otro. Sólo Scott es más pesimista y deprimente por el miedo que tiene a dañar a algún amigo con sus poderes, pero el resto transmiten un positivismo que me gusta mucho.

Otra de las constantes de estos comics es el protagonismo excesivo de Charles Xavier, que acaba siendo en muchos momentos quien salva la situación. De hecho, si me pongo a pensarlo, da las claves para derrotar a Mímico y a Lucifer, y ejecuta él mismo el plan para derrotar a Nefaria usando la misma tecnología de imágenes sólidas (si, es ridículo) que usó antes el villano. En 1966 Xavier es un héroe benigno que ayuda a la humanidad, y de alguna manera conecta con la idea de los héroes «científicos» que presentó Marvel en todas sus colecciones, un héroe que usa su inteligencia para vencer al mal. Esto sumado al elemento de ser el mentor de los jóvenes X-Men creo que es la clave que explica que en estos comics el papel principal está reservado a Xavier.

Gran parte del problema de estos comics añejos lo tengo en el dibujo de Werner Roth con entintado de Dick Ayer. Roth era un dibujante de amplísima experiencia en los años 50 y 60 que trabajó con el propio Stan Lee en los comic de romance o western. Cuando se planteó que empezara a dibujar comics de superhéroes de Marvel, Stan Lee pensó que la forma en que Roth se acostumbrara al tipo de narración de los nuevos comics de la editorial fue que Jack Kirby abocetara los comics y Roth los terminara, algo que vimos en el volumen anterior.

En estos comics Roth ya es artista completo, y siendo anatómicamente correcto, le falta toda la fuerza y el dinamismo que Kirby imprimía a sus páginas. Correcto es la palabra que más veces me viene a la cabeza cuando pienso en el dibujo de estos comics, aunque en este caso, resulta un antónimo respecto a otros calificativos que debería tener un comic de superhéroes, como «emocionante» o «potente». De hecho, algunas apariciones de los esbirros de Nefaria resultan un poco ridículas, casi como si llevaran disfraces de Halloween poco favorecedores.

Hay que reconocerle a Roth la dificultad que tenían estos comics al estar protagonizados por un grupo numeroso de héroes que había que colocar en las viñetas, consiguiendo que todo se entienda bien a pesar de la sensación de melé que hay en algunos momentos. Pero globalmente, esta sensación de corrección no es una buena noticia. Algo que se suma a las historias envejecidas contenidas en este volumen.

Cuando empecé la colección de la Biblioteca Marvel sabía de la naturaleza añeja de estos comics publicados hace 60 años. Pero mi afán completista pesó más que el atractivo de estos comics con ojos de 2024. Tenía ganas de comprar y poseer estos comics clásicos y no me arrepiento de estas compras.

Sin embargo, viendo este volumen me entra una duda sobre hasta cuando comprar la colección. Porque la mítica etapa de Neal Adams empezó en el número 55 USA. Y antes, Jim Steranko dibujó los números 50-51 USA que fueron super rompedores en su momento. Los comics de Steranko calculo que no se publicarán hasta el noveno volumen de esta colección, y los de Adams en el décimo. Esto significa que quedan 4 volúmenes con el actual equipo de un Roy Thomas novato con el correcto y muy poco emocionante Werner Roth en el dibujo. Tenía ganas de comprar estos comics hasta enlazarlo con la etapa de Claremont, para poder decir que poseo todos los comics clásicos de la Patrulla-X. Pero ahora que estoy en ello, no se si mi afán coleccionista vale tanto la pena.

Esta duda que tengo hoy me va a obligar a reflexionar sobre el alcance del coleccionismo. Tengo hasta agosto para pensarlo, dado que es cuando se publicará el quinto volumen.

Comparto las primeras páginas de este volumen, pertenecientes al número 18 USA:

Se lo que hay cuando compro la Biblioteca Marvel, pero tengo este cuarto volumen de La Patrulla-X se me ha hecho bola cuando lo leía.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO DURILLO

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Crítica de Furia Max: Mis guerras perdidas de Garth Ennis y Goran Parlov (Marvel Comics – Panini)

Descubrir que Garth Ennis ha vuelto a Marvel para publicar una nueva historia de Punisher Max conectada con el Nick Furia Max me hizo volver a la serie original de 2011-12 (2013 en España), realizada en colaboración con Goran Parlov y color de Lee Loughridge. Furia Max: Mis guerras perdidas es un repaso cínico y triste a la historia de las guerras en que Estados Unidos de metió en la segunda mitad del siglo XX.

PUNTUACIÓN: 8/10

¡Nueva serie! Garth Ennis, el aclamado autor de la mejor etapa de Punisher, se alía con su viejo compañero de batalla Goran Parlov para mostrarte su perspectiva de una figura clave dentro del Universo Marvel. En las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, Nick Furia se lanza de pleno a cualquier batalla que le ofrezcan. Pero el mundo de los superhéroes está cambiando las cosas. La guerra del futuro será diferente a cualquier otra y necesitará de un Furia diferente. ¡Aquí descubrirás la manera en que el Sargento Furia llegó a convertirse en el mayor espía que haya conocido jamás la historia!

Las guerras de Nick Furia le llevan a una sucia misión en Vietnam, donde se cruzará en el camino de Frank Castle antes de convertirse en El Castigador. Furia debe asesinar a un general del Viet-Cong, pero cuando sea capturado junto a Castle y descubra el punto de vista de éste, tal vez verá las cosas de otra forma. Y por si fuera poco, en este volumen Furia se encuentra con una de las más brutales creaciones de Garth Ennis para su etapa en MAX Punisher: ¡¡Barracuda está aquí, tan bestia como siempre!!

Fury Max: Mis guerras perdidas es una serie completa recopilada en dos tomos 100% Max, que publican Fury Max 1-13 USA. Estos tomos fueron publicados en España en 2013.

Garth Ennis (Irlanda del Norte, 1970) comenzó su carrera en la industria británica, trabajando en Crisis, 2000AD y Judge Dredd Megazine, para la que escribió Judge Dredd, Strontium Dogs, y True Faith entre otros.

En 1991, Ennis se hizo cargo de la serie de terror Hellblazer, del sello Vertigo de DC Comics, junto a Steve Dillon. Escribieron la serie hasta 1994, cuando la abandonaron para crear Predicador, que duró de 1995 a 2000 y es considerada la obra cumbre de Ennis junto a su Punisher Max. De 1993 a 1995, Ennis trabajó con el dibujante John McCrea en otro título de DC, The Demon, durante el cual el dúo introdujo al asesino a sueldo superpoderoso Tommy Monaghan, un personaje que Ennis y McCrea utilizarían en el propio título del personaje, Hitman. Hitman contó con 60 números, publicados entre 1996 y 2001. Otros proyectos de DC Comics escritos por Ennis incluyen Bloody Mary para el sello Helix con Carlos Ezquerra; un arco en The Authority y Midnighter para el sello Wildstorm; Unknown Soldier, con la que este Furia Max comparte numerosos elementos, Goddess y Pride & Joy se publicaron todas en el sello Vertigo.

El primer trabajo de Ennis para Marvel fue Punisher Kills the Marvel Universe, en 1995. Tras el final de Hitman, Ennis recibió una nueva oferta para escribir Punisher en Marvel, comic en el que volvió a colaborar con Stev Dillon. Ennis relanzó The Punisher bajo el sello MAX de Marvel, lo que permitió historias más oscuras y violentas. Su serie de 60 números a la que hay que añadir varias miniseries y especiales se considera la obra cumbre del personaje.

Dentro de los comics de creación propia es conocido sobre todo por The Boys junto a Darrick Robertson, además de por sus numerosos cómics bélicos, como War Stories, Battlefields, Out Of The Blue, The Stringbags y Sara.

Goran Parlov es un dibujante de cómics croata nacido en Pula (Croacia) en 1967. Se licenció en la Academia de Bellas Artes de Zagreb en 1991. Comenzó a dibujar cómics profesionalmente en los años 90, tras trasladarse a Italia. Su primer trabajo publicado fue en la revista Ken Parker Magazine. En 1993, Parlov se incorporó a Bonelli, donde empezó ilustrando la serie Nick Raider, y más tarde pasó a Magico Vento. A principios de la década de 2000 comenzó a trabajar para el mercado estadounidense, primero en Vertigo, donde terminó la serie Outlaw Nation de Jamie Delano para Goran Sudžuka. Posteriormente hizo un arco de relleno en Y: The Last Man, y más tarde empezó a trabajar para Marvel, donde sobre todo destaca su colaboración con Garth Ennis en Punisher MAX y Punisher Max: The Platoon. También ha trabajado con Mark Millar en su sello Millarworld, primero en Starlight, uno de los mejores comics de Millar que es un precioso homenaje a Flash Gordon, y luego en un arco de Hit-Girl.

Cuando leí esta miniserie hace 10 años la verdad es que no conecté con la clave que Ennis planteaba para este Nick Furia Max. Porque frente a la versión heroica de Furia en los comics para todos los públicos de Marvel, como agente primero y director de S.H.I.E.L.D. después, esta versión adulta en el sello MAX presenta a un yonki de la guerra que es el único sitio donde está a gusto y que hará lo que sea para ser destinado a otro conflicto armado, sea el que sea. Los Estados Unidos en la 2ª Guerra Mundial se colocaron en el centro moral de la geo-política mundial tras combatir a los nazis, a los fascistas italianos y a los japoneses. Pero a este Furia le da igual a quien combate con tal de tener él su dosis de violencia y adrenalina. Esta mirada cínica y probablemente atinada de como debe ser por dentro una persona que no quiera vivir en el mundo real y que sólo se siente vivo en medio del conflicto, es algo que no me gustó en su momento, pero en esta relectura en la que sabía lo que había lo he disfrutado un montón, una vez he alejado esta obra de las versiones previas, que son obviamente otra cosa.

Si este Nick Furia sale mal parado en este comic, peor lo tiene la política exterior de los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX. Ennis hace una crítica brutal ante las atrocidades sin control que cometieron por todo el mundo en unos tiempos en los que parecía que cualquier cosa valía con tal de detener el avance del comunismo. Más que una novela en 13 partes, Ennis plantea esta serie como un comic clásico en la que presenta 4 arcos de tres números cada uno, situados en 4 momentos y lugares diferentes del planeta que explican la inmoralidad de la política exterior americana: Indochina, Cuba, Vietnam y Nicaragua. Es curioso que quizá en la primera misión aún podía haber duda sobre la moralidad o no de la política americana, pero a medida que pasa el tiempo se aprecia como hombre mediocres egoístas controlaban las operaciones militares, y sólo pensaban en su interés y en el de sus socios. Algo en lo que normalmente los soldados de a pie pagaban el precio, claro. Los personajes como el Senador McCuskey es un ejemplo perfecto de cómo el camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones.

El personaje de Nick Furia sale super mal parado de este comic, pero es curioso que Frank Castle tampoco es que quede mucho mejor en el tercer arco ambientado en Vietnam. En su misión descubren información sensible que podría haber acabado la guerra para el ejército americano, sacando a la luz el tráfico de drogas ejecutado por el ejército y la CIA. La respuesta de ambos es destruirla para poder seguir con sus guerras particulares sin que nadie amenace sus «chiringuitos» violentos. Vaya ostia en toda la cara para los lectores. Dentro de esta visión nihilista y super deprimente de la historia americana hay que colocar a dos secundarios de la serie, el agente de la CIA Hatherly que acompaña a Furia y que empieza siendo un boy-scout en toda regla, abandonando antes de convertirse en alguien como Fury, o la ayudante del senador McCuskey Shirley que folla con Furia durante años (eso no es amor), y que muestra una degradación similar a todo lo que la rodea.

En este contexto, resulta muy interesante descubrir que quizá el personaje más honorable sea el General Giap del Viet Cong, dentro que tiene claro que la única forma de ser libre sea cometer todas las atrocidades que sean capaces con tal de forzar la retirada de los americanos, cosa que finalmente sucedió. Ennis diría que tiene un respeto enorme por el Vietcong, unas hormigas luchando con palos y cuchillos contra la industria de guerra más poderosa del planeta y que les dejó llenos de vergüenza. Que haya seguido utilizando a Giap en obras porteriores como Punisher: The Platoon o la actual Punisher: Get Fury me sugiere el juego que le da tener a una persona honorable dentro de los que se suponen son los malos, el Viet Cong. Otra buena idea de Ennis.

Una gran parte del éxito del comic lo tiene el apartado artístico. Me encanta Goran Parlov, su presencia en cualquier comic asegura una calidad gráfica maravillosa. En Furia Max está acompañado por un super profesional Lee Loughridge en el color, ofreciendo el complemento perfecto para el lápiz de Parlov. Parlov destaca por una narrativa impecable que siempre muestra la acción de la forma más clara posible. En esta miniserie también hay que destacar la perfección en que recrea los diferentes pasajes históricos, con unos vehículos, armas y localizaciones que se sienten perfectas. Además, Parlov diría que añade un ligero toque cartoon en el diseño de personajes como McCuskey, que ayuda a transmitir la naturaleza cínica de la historia que ha creado Ennis.

El apartado artístico sin duda suma y añade valor a añadido a una historia de Garth Ennis que entiendo que sabía no sería del agrado de una parte del público americano. Ennis se muestra como un escritor consumado, añadiendo montones de detalles de historia real que aportan credibilidad a las partes ficticias, cosa que potencia el elemento de crítica feroz contra lo que hace años se denominó el «complejo político-industrial-militar» que controla Estados Unidos. El hecho que el comic sea contado por el propio Furia a modo de flashback me parece otro detalle super interesante, porque da pie a que Ennis pueda escribir las historias de Furia que quiera. O de Frank Castle Max, como acaba de verse en USA con la serie recién publicada. Bueno, todas las que le dejen hacer los editores de Marvel, que durante bastantes años parecía que no estaban por la labor.

Si estás esperando una historia de héroes y de lucha del bien contra el mal, mejor que no te acerques a este comic. Sin embargo, si quieres un relato sin concesiones con todos los grises de un mundo sin esperanza, creo que puedes disfrutar de este comic: Furia Max: Mis guerras perdidas.

Comparto las primeras páginas del comic:

Furia Max es un comic con el Ennis más cínico y crítico hacia la historia militar de los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX. Un relato duro pero certero que pone el dedo en la llaga de forma magistral.

PUNTUACIÓN: 8/10

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Crítica de Biblioteca Marvel: Los Vengadores vol. 5 de Stan Lee y Don Heck (Marvel Comics – Panini)

Quinto volumen de la Biblioteca Marvel Los Vengadores de Stan Lee y Don Heck, en la que tenemos como hecho principal el retorno al grupo de Avispa y de Hank Pym en su nueva identidad de Goliat, una pareja que aumenta el drama folletinesco de la colección.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. Llega el Doctor Muerte. ¿Qué pueden hacer Los Vengadores contra el peor enemigo de Los 4 Fantásticos? La Avispa vuelve a casa, pero… ¡Attuma la ha atrapado! Pero también ha llegado el momento de que Hank Pym se una de nuevo a Los Vengadores, y ahora responde por el nombre de Goliat. Contiene los correos de lectores de la edición original. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!

Este quinto volumen de la Biblioteca Marvel Los Vengadores recopila The Avengers 25-30 USA, publicados originalmente en 1966.

Los comics de Marvel de los años 60 no daban un segundo de respiro a los protagonistas. Digo esto porque aunque pasaba un mes para los lectores, Stan Lee plantea el comienzo de este comic inmediatamente después del final de la historia de Kang que cerró el cuarto volumen. Este volumen empieza con un combate contra el Doctor Muerte, un argumento que confirma la idea de universo compartido que significa la gran aportación de Stan Lee al género, al enfrentar a Los Vengadores contra el villano de otra colección, Los 4 Fantásticos.

En realidad, con ojos de 2024 este comic muestra los elementos tontos que peor han envejecido de estos comics, con un plan del Doctor Muerte realmente ridículo: Como los 4F me vencieron, voy a pelear (derrotar) a Los Vengadores para así infundir el miedo en sus corazones. ¡Pero si los héroes ya te vencieron! ¿Por qué tendrían que temerte? Esta chorrada viene acompañada por otra ridiculez recurrente en los comics de la época, que es la tecnología que Stan Lee se inventa para que Muerte espíe a los Vengadores en su propia casa. Una tecnología que podría haber sido utilizada para descubrir la identidad de Iron Man o Thor, por ejemplo, pero siempre se limita a los usos más inocuos. Como digo, esto no es un problema de esta grapa concreta, sino del elemento viejuno de la Marvel de los años 60. Y se lo que hay cuando leo estos comics, así que no me supone un problema durante la lectura. En positivo, aunque Muerte se muestra como un rey benigno para sus súbditos en Latveria, Lee añade un elemento que si me gusta, que es que Los Vengadores ataquen a Muerte para que abra la cúpula y un niño tullido pueda ir al médico a que le trate su condición. Ese elemento heroico si me gusta.

Tras esta historia unitaria, la colección plantea una historia en dos partes que marca el retorno de Hank Pym y Janet Van Dyne a la colección, al continuarse en Los Vengadores una historia publicada en el Tales to Astonish 78 USA. Bueno, en realidad es la Avispa la que más aparece en este número 26 USA, al ser apresada por Attuma cuando iba a avisar a sus compañeros del ataque inminente del señor de la guerra atlante. En este número y los siguientes tenemos otro elemento que es radicalmente diferente a los comics actuales y que me gusta, que entronca con la idea de Stan Lee de «héroes con problemas». Me gusta la idea de ver a la Avispa teniendo que descansar en medio de un vuelo largo, porque es algo razonable, igual que cuando nos vamos a correr y a la media hora tenemos que parar.

El elemento de drama y un poco de folletín lo provoca Hank Pym por estas mismas limitaciones. Para evitar el desequilibrio celular que provocan los crecimientos y decrecimientos en su cuerpo, Pym tiene que permanecer al menos 15 minutos en el mismo estado en el que se transforma. Un Pym que abandonó su identidad del Hombre Hormiga y que en este momento era el Hombre Gigante, jugando con sus poderes invirtiéndolos para tener más fuerza bruta. En este volumen Pym pasará a llamarse Goliat, inaugurando unos cambios de identidad que se convirtieron en icónicos dentro de la historia del grupo.

El drama un poco barato lo provoca el hecho que tras varios cambios demasiado seguidos, Pym quedará «atascado» en una altura intermedia de 3 metros. Estaba leyendo el comic y cuando leí que el doctor al que llaman afirma que Pym quedará atrapado en esta forma para siempre ya que de intentar reducir de tamaño el stress le mataría, no pude evitar reirme, al pensar en lo absurdo que es que un doctor normal sepa algo de deterioro celular provocado por súbitos agrandamientos y encogimientos. Pero es otra de las situaciones que los lectores de los 60 entiendo que ni se planteaban. Aparte, Lee plantea esta subtrama para reforzar el elemento dramático del comic, algo que veo sobre actuado y exagerado.

Stan Lee buscó alternar el protagonismo de estos números de Los Vengadores, aunque el Capitán América siempre está en el centro de la acción. Tras el número del Doctor Muerte en que la Bruja Escarlata y Mercurio son engañados para visitar Latveria por la (falsa) idea que unos familiares lejanos vivían allí, en el arco de Attuma tenemos a la Avispa en el comienzo del número 26, aunque luego desaparece para que la acción se centre en el trío protagonista formado por Capi, Wanda y Pietro. En el número 27 USA Ojo de Halcón recupera protagonismo junto a Mercurio, protagonizando un combate de naves submarinas.

El número 28 USA supone ahora si el retorno de Hank Pym a los Vengadores, un comic que sirve de presentación de El Coleccionista, pero en una versión inicial alejada del origen cósmico que conocimos una década después. El Coleccionista tiene prisionera a Avispa, como no, lo que provocará que los héroes tengan que ir en su ayuda en esta aventura autoconclusiva. Por cierto, otra de las «chorradas» de Lee es ver cómo la Avispa desapareció en el número 26 USA, conociendo ahora que no se sabe cómo la Avispa escapó de la nave de Attuma para llegar a Nueva York y ser secuestrada en la mansión de los Vengadores por el Escarabajo, al que vimos pelear en el número 27 contra Ojo de Halcón. Un porque si tras otro sobre los que casi mejor no pensar mucho.

En los números 29 y 30 USA tenemos a Ojo de Halcón como protagonista inicial, al asistir el retorno de la Viuda Negra, que tenía una relación sentimental con Clint antes que los comunistas se la llevaran de vuelta a Rusia y la lavaron el cerebro. Junto a la Viuda Negra, en estos números tenemos el retorno del Espadachín (antiguo maestro de Clint Burton en el circo) y a un renacido Power Man. Este trío forman un grupo de villanos un tanto heterogéneo, y de alguna manera refuerzan la idea que el grupo de 4 Vengadores que había protagonizado las últimas aventuras se queda muy corto en poder puro. De hecho, Ojo de Halcón exige luchar sólo contra ellos en el número 30, a lo que el Capitán América acepta de forma increíble (otra locura), derrotándoles gracias a la Viuda Negra, que gracias a su amor por Clint ha recuperado la memoria. Este final muestra que eran un grupo de villanos de segunda o tercera división, aunque mola ver a Ojo de Halcón en un rol más heroico.

El Hombre Gigante adquiere el protagonismo debido a su búsqueda de un remedio a la condición física que sufre desde el final del número 28, en el que queda anclado en un cuerpo de 3 metros de alto. El drama de no tener un tamaño normal, algo exagerado por los textos de Lee, marca el número 29. Tras esto, en el 30 Pym se marcha a Sudamérica para buscar a un científico que le ayude, para encontrarse con una civilización subterránea perdida. El cliffhanger resultante tendrá que ser resuelto en el próximo volumen.

Hablando de las caracterizaciones, seguimos con uno de los aspectos que peor han envejecido de estos comics. Clint es un gilipollas integral, se me hace difícil pensar que en este momento alguien creyera que es el mejor Vengador. La escena en la que Steve Rogers explica el funcionamiento del comunicador sin que él haga caso, llegando a producirse una situación en la que no sabe utilizarlo en un momento de necesidad, es penoso. Por no hablar que en el número 26 no acompaña a sus compañeros porque no ve su anillo comunicador porque está de juerga. Penoso todo. Incluso pensando que Stan Lee añade a los comentarios imbéciles un monólogo interior en el que se da cuenta que se está comportando como un niñato estúpido, el personaje de Clint Burton no sale bien parado de estos números.

Aunque Steve Rogers es el jefe absoluto del grupo, sus diálogos tampoco le dejan en buen lugar, al mostrar a una persona engreída que trata con muy poca educación a sus compañeros. Fruto del machismo de la época, Wanda no deja de pensar en varias ocasiones que es la Vengadora menos capaz. Hasta el punto que ella y Pietro deciden abandonar el grupo temporalmente hasta que descubran que les está pasando a sus poderes, que muestran una disminución notable. Algo que conecta con la idea de «héroes con problemas» que comentaba antes.

Por cierto, mientras escribo estas líneas he caído de la discriminación que sufre Avispa en el cajetín superior izquierdo de las portadas, que a partir del número 29 USA incluyen a Goliat pero omiten a Janet. Una falta que es inadmisible.

En el apartado artístico, Estoy cogiéndole el gusto al dibujo de Don Heck, con entintado de Frank Ray. Y obviamente Heck está muy lejos de la fuerza y el dinamismo de Jack Kirby, pero resulta un dibujante estupendo centrado en la narrativa, planteando una acción que siempre se entiende, y unos personajes que se muestran super icónicos en cada imagen que plantea. No diría que Heck es un gran dibujante, pero si que es un profesional sólido que fue capaz de crear comics que en el apartado gráfico creo que aguantan perfectamente el paso del tiempo. Desde luego, el dibujo aguanta mucho mejor la lectura que los textos de Lee, que esos sí se convierten en un engorro en muchos momentos.

Por cierto, viendo las portadas que han acompañado esta reseña, compruebo que Jack Kirby continúa dibujando las portadas de la colección. De todos los números excepto en el 29 USA, que está dibujada por Don Heck con Frank Giacoia. Estas serán las últimas portadas de Kirby en la colección, dado que Don Heck ya se encargará de realizarlas en los siguientes números, algo que de alguna manera me indica que para Lee Heck ya era lo suficientemente bueno para aguantar por si sólo la colección sin ayudas de Kirby.

En resumen, la Biblioteca Marvel me está ofreciendo la posibilidad de leer por primera vez algunas de estas aventuras. Y por supuesto, de comprar y poseer unos comics que son historia viva del comic de superhéroes americano. Por esos motivos, sigo satisfecho de comprar estos comics en el formato perfecto para ser leídos, algo que hace que la satisfacción sea doble.

Comparto las primeras páginas del número 26 USA, gracias a las páginas de muestra en la web de Panini. Aunque el color de estas páginas digitales creo que se les ha ido un poco, no reflejando el de la página impresa:

Biblioteca Marvel Los Vengadores me está permitiendo poseer algunas aventuras clásicas que no había leído hasta ahora. Y me siento muy satisfecho por ello, a pesar del elemento viejuno de estos comics.

PUNTUACIÓN: CLÁSICO ABSOLUTO

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Crítica de El Increíble Hulk 6-8 de Philip Kennedy Johnson y Nic Klein (Marvel Comics – Panini)

Tercer arco de la nueva etapa de El Increíble Hulk de Philip Kennedy Johnson, en este caso con el retorno de Nic Klein en el dibujo, acompañado por Matt Wilson en el color.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¡El ataque del Motorista Fantasma zombi! El viaje de Bruce y Charlie los ha conducido a un pueblo de Texas azotado por monstruosidades, donde Hulk debe dar un paso al frente. Pero allí también ha despertado de su sueño eterno un Espíritu de la Venganza.

Hace una semanas comentando sobre esta colección con mi hermano Fernando, me comentaba que en su momento no compramos Hellboy porque la idea de una amenaza sobrenatural combatida a OSTIAS no conectó con nosotros. Y los primeros arcos del Hulk de Philip Kennedy Johnson habían sido precisamente eso, al llegar Banner a un sitio y tras chocar con la amenaza de turno, la muele a palos sin contemplaciones. Sin embargo, tengo que decir que este arco a mi si me ha gustado.

Parte del éxito del comic viene del invitado especial, un Motorista Fantasma de nueva creación diferente a los protagonistas clásicos. En relación a este nuevo personaje salido de la 2ª Guerra Mundial, si pienso mal en realidad es un añadido super gratuito que sale de la nada y diría que casi contradice todo el lore del Motorista Fantasma. Pero reconozco que estaba en modo «lectura ligera» y me lo pasé genial con su combate contra Hulk. El comic en realidad repite los clichés de las buddy-movies, al tener unas muertes en el desierto de Texas y este Motorista Fantasma, defensor de unos inmigrantes mexicanos, confunde a Hulk con el verdadero asesino, provocando un primer combate entre ellos super guapo, que llevará al definitivo cuando estos dos seres descubran al verdadero asesino, Jinni Dagaal, el Diablo de la Guerra. Kennedy Johnson no inventa ninguna rueda, pero utiliza bien las herramientas a su disposición. Además, otro detalle que hace que esta historia esté chula es su extensión de 3 grapas USA, en contraste con las anteriores historias de 2 números en la que todo tuvo que ir más a saco. Por unas cosas o por otras, el resultado son unos comics que han cubierto más que de sobre el objetivo de entretenimiento.

El dibujo de Nic Klein con color de Matt Wilson es el principal reclamo de este comic. Klein me flipa con el body-horror que plantea en cada transformación de Banner a Hulk, creando imágenes super perturbadoras alucinantes. En estos número Klein además se colorea a sí mismo en unas páginas situadas en el interior de la psique de Banner/Hulk, usando un estilo como de acuarela que queda super bien y es super diferente a las páginas «normales» coloreadas por Matt Wilson situadas en el mundo físico, resaltando el hecho de estar en planos diferentes.

Mola mucho también el diseño de Klein de este nuevo/viejo Motorista Fantasma de la 2ª Guerra Mundial de nueva creación, y el Diablo de la Guerra Jinni Dagaal tiene una escala de Kaiju que plantea a priori una amenaza a la altura de Hulk. El dibujo para mi está a un nivel superior que hace que sólo por él ya se justifica la compra independientemente de la historia. Así de buenos son Klein y Wilson.

Me gusta mucho esta nueva etapa de Hulk de Nic Klein. Y digo esto porque las historias de Philip Kennedy Johnson molan mucho menos cuando otro dibujante menos potente le sustituye, por ejemplo Travis Foreman en el arco anterior. Ahora, a esperar con qué nos vamos a encontrar el mes que viene, si será Klein o hay movimiento.

Comparto las primeras páginas del sexto número:

El increíble Hulk de Philip Kennedy Johnson y Nic Klein me sigue pareciendo un comic entretenidísimo en el que el dibujo proporciona el plus de calidad que me deja con ganas de seguir comprando la colección.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Ascensión de Potencias de X 1 (de 5) de Kieron Gillen y R.B. Silva (Marvel Comics – Panini)

Empieza el final de la Era de Krakoa. Y tras Caída de Dinastía de X, hoy quiero compartir mis impresiones de Ascensión de Potencias de X, la segunda miniserie realizada por Kieron Gillen con dibujo de R.B. Silva y color de David Curiel

PUNTUACIÓN: 6.5/10

¡Krakoa ha sido derrotada! Hace diez años, los mutantes fueron derrotados. Ahora, mientras la victoriosa Orchis reclama su premio, Nimrod y la Centinela Omega descubren su verdadero plan. Lo único que se interpone en su camino es La Patrulla-X. Aquí empieza una historia más allá del tiempo y del espacio, con la ascensión de las Potencias de X. ¡Aquí empieza el fin de La Era de Krakoa!

La era de Krakoa empezó con Dinastía de X y Potencias de X. Y para su conclusión, Marvel ha preparado dos series espejo que recuerden las sensaciones que nos dieron en su momento. Ayer hablé de Caída de Dinastía de X, la serie ambientada en el presente de la Caída de X. Y hoy me voy a centrar en Ascensión de Potencias de X, la colección hermana que se enfrentará a las amenazas hacia los mutantes provenientes del continuo espacio-tiempo.

Ayer comentaba sobre Caída de Dinastía de X que el dibujo de Lucas Werneck me había parecido flojete. Por suerte, Ascensión de Potencias de X es todo lo contrario gracias a unos R.B. Silva y David Curiel en modo TOP. Luego comentaré alguna cosa menos buena, pero el comic luce super épico y espectacular, justificando sólo por el apartado grafico la compra de este comic. El género delos superhéroes debe aspirar a dibujos como los de este comic, con personajes reconocibles a pesar de los cambios temporales y acción increíble. Silva igual no ha recibido el empujón mediático de nuestro Pepe Larraz, pero es un super clase que asegura un nivel altísimo donde sea que trabaje.

En lo referido a la historia es cuando empiezan los peros. Empezando con un Kieron Gillen que en lo referido a los superhéroes se ha especializado en escribir sobre temas que no me llaman la atención contando sus historias de formas que no me interesan. Algo que aplicado a los mutantes se hace patente en el uso que ha hecho de Mister Siniestro, que probablemente sea el villano que más odio y menos me gusta de cualquier universo superheroico.

El elemento más sorprendente y original que Jonathan Hickman incorporó a su era de Krakoa fue Moira MacTaggert y su habilidad de reencarnarse y volver a vivir hasta un máximo de 10 vidas recordando lo vivido. Hickman conectó esto con el lore mutante del viaje en el tiempo y los futuros apocalípticos, llevándolo todo un paso más allá en Potencias de X. Y aunque no leí los comics en cuestión, Gillen cogió la premisa de Moira y la dio un giro al descubrir Mister Siniestro su importancia y clonarla para empezar a jugar con el espacio tiempo para hacerse él con el control absoluto. Puestos a encargarle a alguien de la oficina X la realización de esta miniserie, reconozco que tiene todo el sentido que sea Gillen quien la escriba.

Y viendo el desarrollo de este primer número con una historia principal ambientada +10 años en el futuro, a pesar de ser un comic super bien dibujado, la historia sufre de falta de intensidad dado que los integrantes de esa Patrulla-X está claro desde el minuto uno que han sido creados para morir, más o menos como pasó al comienzo de Potencias de X. El paralelismo es más que evidente. Y la verdad es que los rediseños de los personajes de Silva molan mucho, por ejemplo esa Kamala Khan convertida en la Capitán Krakoa de esa era. Pero es volver al problema de Días de Futuro Pasado multiplicado por X. Y me encanta el dibujo de Silva, ojo, pero a la historia le falta poso, de momento, para que pueda adquirir la categoría de COMICAZO.

En positivo, tengo que reconocer que el plan de Xavier para salvar la realidad y evitar el dominio del futuro de Siniestro o de las IAs de Nimrod o la Centinela Omega nos deja con un giro que está muy bien. Pero me queda la duda de cómo van a solucionar el hecho que Siniestro tiene innumerables clones de Moira en su poder, aparte del material genético para seguir creando más, por lo que no tengo claro cómo van a poder solucionarlo todo en tan sólo 4 grapas.

En positivo, tengo que reconocer que tengo ganas de leer esta serie y ver cómo solucionan todo. O al menos, cómo devuelven los juguetes más o menos en el estado en el que se los encontraron para la llegada de la nueva etapa From the ashes dirigida por Tom Brevoort. Así que el mes que viene ya os diré si la cosa mejora.

Comparto las primeras páginas del comic:

Ascensión de potencias de X parece que puede ser una locura de viajes temporales. Al menos, el dibujo de R.B. Silva está claro que va a ser super TOP, lo que puede ayudar al disfrute del comic. A ver qué tal estará el segundo el mes que vienen os comento.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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