Tras su cruce con Lobezno, las cosas vuelven a la normalidad para el Motorista Fantasma. Pero normalidad no significa tranquilidad, como descubriremos en el Annual 2023 del personaje, con guiones del habitual Benjamin Percy, con dibujos de Danny Kim y color de Jim Campbell, que Panini ha publicado este mes de febrero.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
¡Feliz Halloween, Espíritu de la Venganza! Halloween en una noche para los monstruos, y El Encapuchado es uno de esos monstruos. ¿Podrán el Motorista Fantasma y Elsa Bloodstone, su invitada especial, detener los planes de este villano o estaremos ante el último Halloween? No te pierdas un número que señala el futuro del Motorista Fantasma.
Esta grapa de Panini incluye Ghost Rider Annual 1 2023 USA.
Benjamin Percy se lo debe de estar pasando genial con esta etapa de Motorista Fantasma. Sin embargo, parece evidente que es consciente que las ventas están flojeando y la colección necesita un empujón a ver su puede aumentar ventas. Tras un evento con Lobezno (por cierto, si Lobezno no consigue aumentar las ventas nada lo hará), en este Annual tenemos invitados por partida doble, al aparecer la cazadora de monstruos Elsa Bloodstone y el villano El Encapuchado, que disfrutó de bastante protagonismo en la etapa de Brian Michael Bendis en Los Vengadores y Nuevos Vengadores.
El comic se mueve por todos los caminos esperables, con la presentación de la amenaza, unión de los héroes, llegada a la ciudad embrujada y combate final. En realidad todo funciona adecuadamente, si bien me parece que Percy vuelve a quedarse sin páginas y acaba planteando un final un poco abrupto y anticlimático. Y aunque este final me ha parecido un poco chof, leyendo la actualidad americana he descubierto que El Encapuchado está destinado a jugar un papel importante en el futuro del Motorista Fantasma. Algo que hace que este Annual quede como una historia descafeinada y decepcionante porque esa teórica importancia futura no llega a verse. Aunque sí tengo cierta curiosidad con saber por donde van a ir los tiros.
El dibujo de Danny Kim con color de Jim Campbell me ha parecido correcto, dentro de ser flojete. En las partes demoniacas y sangrientas igual disfruto más del apartado gráfico, pero no acabo de conectar con la versión de Elsa Bloodstone o con la narrativa de Kim en los momentos más tranquilos. No puedo decir que sea un mal dibujo, pero tampoco tiene elementos especialmente destacables.
Si Panini no se equivocó hace unos meses, nos acercamos al final de la actual etapa de Benjamin Percy en Motorista Fantasma, cuyo final está previsto en el número 21 USA (número 13 de la edición de Panini). Más que lamentarme por ello, me alegro que esta colección exista y haya conseguido durar hasta donde lo ha hecho. Por cierto, este final tal vez de Johnny Blaze no significa que sea el final del Motorista Fantasma, porque parece que Marvel tiene planes para él, quien sabe si con otro piloto a los mandos. Así que espero que no sea un final, sino un hasta pronto. Habrá que estar atentos a las noticias que lleguen de USA.
Comparto las primeras páginas del comic:
Estoy disfrutando de la actual etapa de Motorista Fantasma, incluso aunque tenga números más flojetes como este annual, a pesar de su posible importancia de cara al futuro del personaje.
PUNTUACIÓN: 6.5/10
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Philip Kennedy Johnson ha devuelto a El Increíble Hulk a la senda del terror, y hoy toca comentar los números 2 a 5 de la colección publicada por Panini, con dos arcos de dos números dibujados por Nic Klein y Travis Foreman, y color de Matt Wilson.
PUNTUACIÓN: 7/10
Cada criatura primordial y terrorífica ha puesto sus ojos en el Gigante de Jade. Mientras, Banner debe pasar por un pueblo abandonado, pero por la noche, el término «ciudad fantasma» adquiere un nuevo significado.
Y en la segunda historia, ¡Contra el Hombre-Cosa! Una sensual aparición en los pantanos brumosos está atrayendo a las víctimas a la perdición. ¿Cuál es la conexión de esta misteriosa criatura con el Hombre-Cosa? ¡Rabia contra empatía! ¡Los dos Goliats Esmeralda llegan a las manos, y ni siquiera Hulk es inmune al ácido mortal del Hombre-Cosa!
Philip Kennedy Johnson apuntaba maneras en el primer número de esta colección. Y tras leer estas dos historias contenidas en las siguientes 4 grapas USA (y también de Panini), ya no estamos ante una promesa sino una brillante realidad. Johnson además de escritor y militar en la reserva es músico, y me gusta mucho el uso de la música en la primera historia, creando una canción que se convierte en la narradora de la historia. Este elemento aporta una dosis de novedad que agradecí mucho mientras leía estos comics. Su premisa de hacer que la villana de esta etapa sea la primogénita de la Madre de los Horrores, un ser con la capacidad de llamar a los monstruos del Universo Marvel para que se unan en la cacería de Hulk, es una idea que ya está dando sus frutos y nos está dando unos comics que tienen el ADN perfecto de lo que se espera de una historia de Hulk.
Dentro que me han gustado estos comics, por comentar algo menos bueno, quizá el formato de historias contadas en dos grapas están en el límite de lo interesante, sintiendo por ejemplo que el primer arco en la ciudad fantasma habría molado mucho más si la historia se hubiera desarrollado en tres o cuatro números. Porque en el formato en que lo leí, la historia tiene que ir al grano sin posibilidad de giros. Banner y Charlie llegan al pueblo, descubren lo que vive abajo, luchan y gana Hulk de forma sangrienta. Directo y al grano. También es verdad que hay que agradecer que las traman no se alarguen innecesariamente, pero en este caso me quedo con que podría haber sido un sobresaliente y no lo ha sido.
El primer arco está dibujado por Nic Klein con color de Matt Wilson. Como ya pasó en Inmortal Hulk de Al Ewing y Joe Bennet, una parte fundamental del éxito del comic viene de saber transmitir el terror que suponen las transformaciones de humano a monstruo, enlazando este comic al body-horror de Cronenberg y directores similares. Klein y Wilson consiguen crear una atmósfera malsana a lo largo del comic, con unos momentos realmente perturbadores con un monstruo oculto en el subsuelo de inspiración claramente lovecraftiana. Aparte del ENORME Hulk que tenemos en estas páginas, me gusta mucho su representación de un Banner diminuto que recuerda al apelativo de «puny Banner» que Hulk le dedicaba hace décadas, y le dibuja como alguien acosado por una pesadilla que sabe que es más fuerte que él y que va a controlar su existencia convirtiéndola en un infierno.
Travis Foreman con Matt Wilson se encarga de la segunda historia en la que Hulk visitará los pantanos del Hombre-Cosa. Foreman es un artista con un estilo super particular con el que no suelo conectar nada. Recuerdo por ejemplo con mal sabor de boca los fill-in que realizó en la colección de Puño de Hierro hace un montón de años. Sus dibujos en muchos momentos parecen bocetos sin terminar, y sus figuras tienen unos escorzos que resultan en algunos momentos raros y poco naturales. Dicho esto, la verdad es que para el dibujo de monstruos y la temática de terror planteada por Johnson la verdad es que su estilo encaja a la perfección. En positivo, el monstruo oculto en el pantano tiene una forma alejada de cualquier cosa antropomórfica que me ha gustado bastante.
Dentro de lo malo que es el cambio de dibujantes, porque obviamente prefiero a Klein frente a Foreman, al menos me queda el consuelo de que Marvel lo ha hecho bien al hacer que cada artista dibujara un arco completo, de forma que la lectura de estas historias han su propia personalidad.
Con esta vuelta a los orígenes, El Increíble Hulk apunta que nos va a dar muchos meses de entretenimiento gracias a estas historias de corte perturbador. Y yo lo agradezco.
Comparto las primeras páginas del número 2 USA:
Me gusta el retorno de El Increíble Hulk a la senda del terror planteado por Philip Kennedy Johnson. Y ahora, ganazas de que Nic Klein vuelva al dibujo el mes que viene.
PUNTUACIÓN: 7/10
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Tras crear un nuevo universo Ultimate en Ultimate Invasion, Marvel ha encargado a Jonathan llega la transformación del panteón sobrenatural del Univeso Marvel en D.I.O.S.E.S., miniserie de 8 números que cuenta con dibujo de Valerio Schiti y color de Marte Gracia y que Panini ha empezado a publicar este mes de febrero.
PUNTUACIÓN: 7/10
Jonathan Hickman reinventa la cosmología del Universo Marvel. La distensión infinita entre el orden natural de las cosas y los poderes que las controlan se acerca a su fin. Viejos conocidos se reencuentran durante un evento de Babilonia. El León de Lobos hace las peores fiestas. No mires debajo de la mesa. Hay un centavo de John Wilkes Booth en el suelo.
D.I.O.S.E.S. es un comic de 64 páginas que Panini ha lanzado con un precio de lanzamiento de 3.50 €uros, lo que invita a probar qué se cuece en la vertiente cósmica de Marvel.
El primer número de D.I.O.S.E.S. es un comic de acción super entretenido que sin embargo me deja perplejo pensando que este comic se supone que está destinado a reinventar la cosmología del Universo Marvel, según podemos leer en la sinopsis y en la publicidad con que Marvel ha vendido la serie.
D.I.O.S.E.S. está protagonizado por Ser Raddwyn, Señor de las Tierras Altas, Raiz del Árbol del Mundo, Sal de la Tierra y Avatar de los Poderes Fácticos. Wyn es un ser de más de 1000 años de edad que está un poco quemado. Por las conversaciones que tiene descubrimos que además de los Poderes Fácticos existen otras deidades llamadas Orden Natural de Todo. Qué son y qué función tienen dentro de la cosmología de Marvel, o más concretamente, qué función van a tener de cara al futuro, es algo que tras leer este comic se mantiene en la incertidumbre más absoluta.
A Wyn le acompaña Dimitri, un aprendiz encadenado del Orden Natural de Todo, y en esta presentación conocemos que tuvo un desengaño amoroso con su ex-mujer Aiko, una científica / maga convertida en una Centivar del Orden Natural de Todo. Aparte de una aventura de presentación casi a modo de James Bond, en esta presentación veremos como los principales héroes mágicos y científicos se unen para evitar un «Suceso Babilonia» que va a poner en riesgo toda la realidad. Una amenaza que obviamente será resuelto por Wyn, alguien conocido por todos que se resiste a considerarse “bueno” o “malo”. De momento, el único poder que ha mostrado por Wyn es el del alineamiento cósmico, dado que parece que las cosas tienden a suceder como necesita en cada momento.
Como no puede ser de otra forma, Hickman cuenta los hechos de forma fragmentada saltando atrás y adelante en el tiempo. Y por supuesto da la sensación que hay un montón de información clave que Hickman ha decidido ocultar hasta el momento que él considere más adecuado. D.I.O.S.E.S. me ha gustado mucho más que Ultimate Invasion, pero no diría que super redondo. De hecho, por lo visto únicamente en esta grapa no acaba de quedar claro que Wyn vaya a ser un personaje con un carisma al nivel de Doctor Extraño, aunque imagino que los planes de Marvel es hacerle más poderoso que Stephen. O no, vete tú a saber.
Uno de los puntos fuertes de D.I.O.S.E.S. es el apartado gráfico. Valerio Schiti con Marte Gracia en el color son unos fuera de serie y ayudan a que el comic tenga la escala y la espectacularidad que se espera de una historia vendida como IMPORTANTE por parte de Marvel. Las escenas de acción son visualmente arrolladoras, consiguiendo que este comic entre por los ojos y luzca genial. Por decir algo menos bueno, dentro que Schiti me gusta, en general dibuja todas las caras iguales y creo que le falta expresividad a todo. Por ejemplo, en las seis páginas de conversación entre Wyn y Akiko, se supone que debería verse cierta duda en la cara de ella pensando que le va a abandonar (y algo más), pero simplemente viendo las viñetas no sabes si están enfadados, tristes, alegres o enamorados. Todas las caras son iguales. Por detalles como estos creo que Schiti es un buen dibujante de acción, pero aún tiene que mejorar bastante en la parte de la expresividad.
En todo caso, como me pasó con Ultimate Invasion, en que sólo por el dibujo de Bryan Hitch merecía la pena la lectura, el trabajo de Schiti en D.I.O.S.E.S. me vende completamente la serie independientemente del guion de Hickman.
Otro tema interesante es la portada de Mateus Manhanini, un artista que no conocía de nada aunque supongo que vendrá de la ilustración de fantasía, posiblemente portadas de libros y similares. O no. Lo cierto es que la imagen en si es una imagen que sería bastante normal para Doctor Extraño, pero el estilo pintado de Manhanini consigue darle una personalidad diferente a lo que se espera en un comic Marvel.
El comienzo de D.I.O.S.E.S. no me ha volado la cabeza. Y desde luego de momento no me justifica la sustitución del panteón sobrenatural del Universo Marvel por lo que sea que nos está presentando en este comic. De momento tiene mi voto de confianza, y dada la naturaleza fragmentada de la narrativa de Hickman tengo claro que tendré que comprar toda la miniserie para poder valorarla en su justa medida. Espero eso sí que me deje con mejor sabor de boca comparado con la decepcionante Ultimate Invasion.
Comparto las primeras páginas del comic:
El arranque de D.I.O.S.E.S. me ha parecido curioso, pero aún no veo ni un personaje carismático ni por donde van a venir los cambios del panteón de seres sobrenaturales. En todo caso, si tengo ganas de ver cómo continúa la historia.
PUNTUACIÓN: 7/10
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Cuarto volumen de la Biblioteca Marvel: Los Vengadores de Stan Lee y Don Heck con comics que creo estoy leyendo por primera vez.
PUNTUACIÓN: CLÁSICO ENVEJECIDO
Es más que un cómic: es una máquina del tiempo. El grupo presidido por el Capitán América asiste a la llegada de El Espadachín. ¿Se trata de un aliado o un enemigo? Un viejo aliado del Barón Zemo encuentra una nueva fuente de poder. Nada de eso será comparable a cuando Kang el Conquistador ataque de nuevo. Contiene los correos de lectores de la edición original. ¡Biblioteca Marvel, como siempre y mejor que nunca! ¡No puedes perderte esta edición histórica!
Este cuarto volumen recopila The Avengers vol. 1 #19-24 USA, publicados originalmente en 1965, aunque el número 24 USA tiene una fecha de portada de enero de 1966.
Desde que empecé a comprar la Biblioteca Marvel de Panini he reconocido que mi interés en estos comics es más a modo enciclopédico e histórico que por lo mucho que me puedan gustar unos comics que cuando los descubrí en los años 80 ya me parecían que palidecían y habían envejecido mal comparado con los Claremont, Wolfman, Byrne, Pérez o Miller. La verdad es que tenía ganas de poseer las primeras aventuras de colecciones míticas para mi como Los 4 Fantásticos, La Patrulla-X o esta colección de Los Vengadores. Es casi un ahora o nunca, si no los compraba ya con este formato perfecto para ser leído, es más que probable que nunca lo hiciera.
He hecho esta introducción porque quiero que entendáis que tengo claro que estos comics son hijos de su tiempo y en muchos aspectos su interés en más histórico y emocional como fan que soy de los comics Marvel. Sabía a lo que me exponía cuando empecé esta colección. Pero ha sido con este cuarto volumen de Los Vengadores la primera vez que siento que estos comics han envejecido tremendamente mal. En el volumen anterior tuvimos el mítico cambio de guardia con la marcha de los Vengadores originales y la llegada de Ojo de Halcón, la Bruja Escarlata y Mercurio. El Avengers #16 es un comic IMPORTANTE. De hecho, la historia del grupo no se explica sin ese comic en el que marcó que las alineaciones eran móviles y los héroes entraban y salían según la conveniencia del Bullpen editorial. Por este motivo, comprar el volumen 3 era algo obligatorio.
Pero llegamos a este cuarto volumen de Los Vengadores y ahora sí he sentido leyendo estos comics lo mal que han envejecido los guiones de Stan Lee, con el agravante de tener a Don Heck dibujando, no a Jack Kirby. Y la diferencia en abismal. Aparte que la alineación de 4 héroes puede ser la más floja de la historia del grupo, con unas dinámicas de personajes que me han llegado incluso a molestar mientras leía estas páginas.
En las 6 grapas USA incluidas en este volumen tenemos tres historias de dos números cada una, con la presentación de El Espadachín (con el Mandarín de invitado especial) en los números 19-20, el nuevo Hombre Maravilla (Erik Josten, un antiguo esbirro de Zemo) con la Encantadora y un cameo del Circo del Mal (números 21-22) y un nuevo ataque de Kang para los dos últimos números, 23 y 24 USA.
Lo que peor llevo con estos comics es la caracterización de los héroes. Una cosa es que los personajes se lancen pullas entre si, que entra dentro del ADN de los comics Marvel. Y otra que Ojo de Halcón sea gilipollas el 100% del tiempo y Steve Rogers un borde maleducado y chulesco. Unas actitudes que les despojan de las cualidades heroicas que se les supone. Estas caracterizaciones super bordes no son únicas de estos comics, porque Reed Richards peca de lo mismo en las aventuras de los 4 Fantásticos de estas mismas fechas. Pero lo que tenemos en estas páginas es un exceso. Sobre todo porque cuando Clint no pelea con el Capi lo hace con Mercurio a ver quien la tiene más grande y merece ser el nuevo líder del grupo sustituyendo al anciano Rogers. Un Rogers que está medio depresivo y bordeando la enfermedad mental porque ha escrito una carta a Nick Furia para que le admita en SHIELD y no le ha respondido. En la parte de las caracterizaciones, lo he encontrado prácticamente todo mal.
Por supuesto, que Wanda pudiera ser la líder era una imposibilidad que ni siquiera ella contempla, a pesar que sus poderes la convierten en un miembro valiosa del grupo. Porque está limitada a comparsa que se encuentra a la sombra de su hermano y en general de cualquier hombre que pase por ahí. Escenas como verla llorar en el número 23 tras abandonar el grupo Steve porque le gustaba verle hacer gimnasia es un momento de vergüenza ajena demasiado habitual en los comics de esos años.
Stan Lee plantea los elementos folletinescos habituales, convirtiendo a El Espadachín es el maestro que enseñó a Clint Burton a usar su arco en el circo antes de descubrir que era un ladrón, y a pesar de ser un villano tiene cierto sentido del honor. Eric Josten se enamora de la Encantadora y hará lo que sea que le pida, mientras la Encantadora pone en marcha un plan para desacreditar a los héroes. Y Kang en medio de una campaña de conquista se enamora de la princesa Ravonna de un mundo futuro y está dispuesto a perderlo todo por su amor. ¿WTF? Entiendo el elemento histórico de estos comics, pero lo de Kang visto con ojos de 2024 resulta ridículo.
La historia y los diálogos de Lee han envejecido fatal. Hay elementos que son en parte entendibles pensando la naturaleza de historias para niños de los comics Marvel, aunque luego Lee afirmara que sus aspiraciones eran de captar a lectores juveniles y universitarios. Y son cosas como que Los Vengadores estén luchando contra el Espadachín en la mansión y cuando este escapa tras unos segundos de apagón y Mercurio se ofrece a buscarle, el Capitán América dice «Demasiado tarde, ya habrá huido». ¡Pero si estará en la habitación contigua, y estás hablando con un velocista!!! Se que estos son convencionalismos del pijameo, pero la ejecución es tan mediocre (de nuevo, con ojos de 2024) que estos comics me parece tontísimos. O todo lo referido al plan de la Encantadora para desacreditar a los Vengadores de la segunda historia. Tontísima. Luego tenemos elementos de pseudo ciencia-ficción como una tecnología que roba una carta de la mesa de Nick Furia que en su momento sería super modernos, pero cuya no-ciencia absurda genera perplejidad.
Aparte de todo lo anterior, está el elefante en la cacharrería. Y es que en realidad las aventuras del Capi, Ojo de Halcón, Mercurio y la Bruja Escarlata no acaban de funcionar. La disminución de poder hace que Lee plantee unos vilanos más bien flojos, y a las interacciones les falta el carisma de personajes como Thor o Iron Man, provocando que la lectura de estos comics sea decepcionante.
El veterano Don Heck dibuja los seis números de este cuarto volumen de la Biblioteca Marvel Los Vengadores. A Heck le acompañan en el entintado Dick Ayers (números 19 y 24), Wally Wood (20-22) y John Romita (23). Heck resulta tan correcto como aburrido, mostrando otra faceta en que estos comics tampoco han envejecido nada bien. Nunca he sido fan de Jack Kirby, pero cuando leo comics de dibujantes coetáneos como es Heck, que en 1965 era un artista veterano de 36 años, es cuando te das cuenta el gigante que era Kirby y lo rompedor que debió sentirse en la época. Los combates de Heck son bastante montoneros, sin la gracia ni las fluidas coreografías de Kirby. Y diría que trabajar con el modo Marvel con Lee planteando un plot que Heck tenía que trasladar a imágenes no era lo ideal para un dibujante mucho menos imaginativo.
Otra cosa que he notado es cómo todos los personajes están dibujados iguales. Ojo de Halcón lleva siempre la máscara, pero en las breves ocasiones del número 19 en que se la quita en las páginas de su origen, parece un clon de Steve Rogers, rubio cachas sin ningún elemento característico propio. Cuando Heck dibuja a la princesa Ravonna, parece la hermana gemela de Wanda.
El dibujo es clave para el disfrute de un comic y tener un dibujo tan correcto, dicho sin una connotación positiva, no ayuda a que la experiencia sea satisfactoria. Y entiendo que parte del problema nace de las historias de Lee que también son flojas con esta nueva alineación, pero sumado todo hace que el conjunto haya sido decepcionante.
De hecho, la lectura de este cuarto volumen me ha hecho replantearme qué hacer con esta Biblioteca Marvel. Y me genera una duda importante, porque Roy Thomas no llega hasta el número 35 USA, y John Buscema no lo hace hasta el 41 USA. Y en realidad también tenía ganas de comprar la etapa de Thomas y Buscema, que es una de las más celebradas del grupo y tampoco llegué a comprar nunca. Lo malo es que eso dignifica que tendré que «tragar» con al menos dos volúmenes más como el actual, que tengo que reconocer que no me ha gustado. Supongo que tendré que ponerme más que nunca en modo coleccionista.
Comparto las primeras páginas de este volumen, con la llegada del Espadachín:
La Biblioteca Marvel de Los Vengadores nos ofrece unos comics un poco lastrados por el correcto dibujo de Don Heck y por todos los elementos de la historia y los diálogos de Stan Lee que no han envejecido demasiado bien.
PUNTUACIÓN: CLÁSICO ENVEJECIDO
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Tras la marcha de Bryan Hitch de Veneno, toca repasar mis impresiones de los últimos números de Veneno de Al Ewing, con dibujos de CAFU, Ramón F. Bachs, Sergio Dávila, y otros artistas, que han supuesto una nueva vuelta de tuerca al viaje de Eddie Brock y su hijo Dylan como Veneno.
PUNTUACIÓN: 7/10
¡Locura y más allá! Eddie Brock se ha enfrentado con muchos monstruos en su vida, pero ninguno tan terrible como el que ha nacido de su propia rabia: Locura. En este número, contempla el regreso de Locura al Jardín del Tiempo y en qué se convierte Eddie tras «Red Oscura».
Los números 17 a 23 de Panini incluyen Venom 17-25 USA, más las páginas correspondientes a Veneno del especial Free Comic-Book Day 2023: Spiderman/Venom One-Shot.
Tras Bryan Hitch, el artista español CAFU (Carlos Alberto Fernández Urbano) se convirtió en artista oficioso de la colección con el color de Frank D´Armata, que colorea toda la serie. CAFU ha dibujado los números 17, 18, 20, 21 (con Pere Pérez) y algunas páginas del número 25 USA, además del especial del Día del Comic Gratis.
Además de CAFU, Rogê Antonio dibuja el número 19 USA, Ramón F. Bachs el 22, Ken Lashey con Bachs dibujan el 23, Sergio Dávila con entintado de Sean Parsons el 24 y en el especial 25 tenemos además de a CAFU a Sergio Dávila con Sean Parsons, Ken Lashey y Julius Ohta.
Junto a esto, comentar también que Al Ewing guioniza todos estos números excepto el 23 USA que cuenta con guion de Torunn Grønbekk, que se encargará de guionizar la nueva etapa que empezará a partir del 26 USA con una nueva portadora del simbionte Veneno.
Veneno de Al Ewing parece un comic salido de la Marvel de los 70-80. Y pensando que toda su trama discurre con Eddie a través del tiempo, igual no es una idea tan descabellada. Y digo esto porque frente a la tendencia del comic mainstream actual de agrupar sus historias en arcos más o menos cerrados que ofrezcan una lectura satisfactoria en tomo, Al Ewing sigue con su historia río en la que no hay puntos en inicio (más allá del obvio, el primer número de su reinicio) y, sobre todo, no se le ve un final a la vista. En lo relativo a las colecciones de Marvel y DC que sigo, suelo esperarme a tener un arco completo para reseñarla, pero en el caso de Veneno he tardado mucho en decidir a hacer este artículo precisamente porque en estos meses no me encontraba nunca ese cierre de arco que me diera la oportunidad de hacerlo. Tener el especial 25 USA este mes en la edición de Panini me ha dado por fin ese momento.
A esto se le añade la complejidad de tener a dos protagonistas, que Ewing soluciona dividiendo el comic en dos. Unas grapas están centradas en la epopeya de Eddie a través del tiempo para recuperar su cuerpo y con ello su vida, intentando derrotar a su versión oscura futura Meridius, mientras que en otras grapas diferentes intercaladas su hijo Dylan sigue con sus aventuras en Nueva York en el presente, captando amigos para que se unan a su lucha, como es el caso del nieto de Norman Osborn.
Esta narración está resultando muy exigente para el lector. O al menos, para mi. Porque en las 9 grapas USA publicadas por Panini, además de la historia del Día del Comic Gratis, nos hemos encontrado con una distribución de 2 grapas para Eddie (números 17-18 USA) con el renacimiento de Eddie tras el cruce con Red Oscura, la siguiente (no. 19) centrada en Dylan contra Duende Dorado y la presentación de Flexo, otras 2 con Eddie (20-21) en las que controla a su versión oscura y enfadada de Locura, dos con Dylan (22-23) siguiendo con Flexo y una historia con Toxina con guion de Torunn Grønbekk, y las dos últimas (24-25) centradas por Eddie buscando apoderarse de la máquina del tiempo del Doctor Muerte para ir al futuro a enfrentarse a Meridius.
Esta distribución quizá es lo menos bueno de una historia que en todo caso se nota muy pensada por Ewing. Porque aunque deberían ser igual de importantes, en realidad la historia que me interesa es la de Eddie, de forma que las grapas intercaladas de Dylan aparte de estar peor dibujadas y tener muchísimo menos interés, provocan que se pare la narración de la historia principal. Hasta el punto que cuando volviamos tras una grapa de Dylan con Eddie me tenía que volver a leer lo anterior porque me encontraba despistado por lo contado hasta ese momento. Y diría que esto mismo lo siente también Panini al agrupar en una única grapa española (nº 21) dos grapas USA con dos historias de Dylan (nos. 22 y 23), para no parar dos meses la historia de Eddie. Y tengo claro que para Ewing sus dos protagonistas son importantes en su historia, y cuando llegue la convergencia de ambos resultará fundamental haber leído el viaje de Dylan igual que el de Eddie. Pero en mi caso me está provocando una dificultad inesperada para seguir esta colección, porque como digo el interés y el disfrute no es el mismo cuando protagoniza Eddie que cuando lo hace Dylan. Nada que ver.
En la parte de Eddie Ewing plantea soluciones narrativas alucinantes, como el momento en el limbo en que la acción se desdobla en dos realidades diferentes con dos finales diferentes para Eddie, una de las cuales conectando con el cruce de hace unos meses con Thor, mientras que la otra provoca el renacimiento de la consciencia de Eddie. Ver a Ewing jugando con la realidad y el tiempo me está resultando superchulo. Sin embargo, aparte del menor interés de Dylan, ver que Torunn Grønbekk parece que ha sido contratada para escribir estas historias resulta un bajón tremendo. Porque tras haberla leído en Jane Foster: Valquiria, Thor y Jane Foster y El Poderoso Thor veo a una escritora bastante mediocre, que a pesar de sus conocimientos en cultura nórdica cuenta sus historias de una forma que no las hace interesantes.
Otro tema es el apartado artístico. Que Bryan Hitch dibujara 16 grapas consecutivas de Veneno fue un hito alucinante. Sin embargo, tras la marcha de Hitch Marvel ha recaído en sus vicios actuales, iniciando un baile de dibujantes que me parece lamentable. Empezando por lo positivo, me gusta mucho CAFU, su narrativa y personalidad ayudan a que los comics protagonizados por Eddie molen mucho, trasladando las locuras de guion de Ewing a imágenes de forma modélica. Intentando mirar en positivo la situación, que Marvel dejara a CAFU el arco de Eddie y a otros artistas el de Dylan no es mala idea en principio. Sin embargo, al final tenemos que en 9 grapas USA CAFU sólo ha dibujado 4 grapas USA, más el especial del Día del Comic Gratis y algunas páginas del especial 25 USA. Muy poca producción. De hecho, me resisto a pensar que CAFU no pueda mantener un ritmo mensual de publicación ni 3 meses seguidos, de forma que estos cambios de dibujantes son cosa de Marvel, no del artista en cuestión. Aparte que tras dibujar el 21 USA, tendría que haber dibujado el 24 USA que volvía a estar protagonizado por Eddie, y sin embargo lo dibuja Sergio Dávila, que es muuuuuuy inferior. Luego en realidad no se puede decir que CAFU sea el artista «oficial» de Eddie Brock, es uno más de los diferentes artistas de paso que han pasado por esta cabecera. De hecho, compruebo en la solicitación que las próximas tres grapas las dibuja Julius Ohta, de forma que sus páginas en el especial 25 USA han servido de presentación en esta colección.
Y aquí viene lo negativo, porque Rogê Antonio, Ramón F. Bachs, Ken Lashey, Sergio Dávila con entintado de Sean Parsons y Julius Ohta dibujan el resto de números e historias de esta etapa. Y me gusta el estilo de Ramón F. Bachs, pero los demás artistas están a un nivel muy inferior al de CAFU. En especial, Ken Lashey es terrible. Y todo lo chulo que tenía la lectura inicial de esta colección con su consistencia artística se ha convertido en un sin-dios en el que no sabes lo que te espera en la siguiente grapa. Lo cual es la realidad actual en Marvel, pero no deja de ser un bajón que hace que la lectura no sea tan satisfactoria como antes.
Marvel ha decidido que Bryan Hitch siga realizando las portadas de Veneno, que he acompañado al artículo. Y dentro que las portadas me parecen modélicas y en general me gustan, en realidad me generan cierto rechazo. Porque Marvel intenta transmitir una consistencia artística que en realidad no existe en el interior. Y además, porque el Eddie Brock de Cafu tiene un feeling diferente al de Hitch, y sin embargo Marvel de alguna manera le desmerece al seguir anclados en lo que de facto es el pasado del personaje que no va a volver a páginas interiores. De hecho, no me sorprende que la portada del 25 USA (nº23 de Panini) sea la última de Hitch. (Por cierto, por eso mismo, que Cafu vaya a hacer las portadas de los números de Grønbekk y Ohta me genera la misma duda que estas de Hitch).
En general el Veneno de Al Ewing me gusta. Pero se me plantea un importante dilema de cara a los próximos meses. Y es que compruebo que Torunn Grønbekk se va a encargar de guionizar las tres próximas grapas USA, con dibujo de Julius Ohta, con una historia de Dylan que servirá de presentación de la Viuda Negra como la nueva Veneno. Y por lo visto hasta ahora ya digo que no conecto nada con Grønbekk, no creo que esta historia sea nada del otro mundo como ya no lo fue el número 23 USA. ¿Qué hago? ¿Me salto estas tres grapas y vuelvo para el 29 USA en el que Ewing y CAFU vuelven para seguir contando la historia de Eddie enfrentado a Meridius en el Jardín del Tiempo? La duda está ahí, aparte del problema de comprobar que tras las dos grapas de Ewing y CAFU empieza un crossover de Veneno y Matanza de nuevo con guion de Grønbekk y dibujo del terrible Lashey. Si empezamos con eventos mal vamos, la verdad.
Me resisto a no ver cómo cierra Ewing su historia. Eso me interesa. Pero la idea de comerme un montón de comics mediocres de Grønbekk con otros personajes que no sean Eddie me reconcome también. No tengo claro qué voy a hacer, pero que entre dentro de las posibilidades dejar de comprar Veneno ya muestra el problema que ha surgido en los últimos meses. Y ahora mismo no tengo respuesta.
Comparto las primeras páginas del número 17 de Panini:
Veneno de Al Ewing es un buen comic cuando tenemos a Eddie Brock de protagonista y cuando lo dibuja CAFU. Pero cae muchos enteros cuando la historia se centra en Dylan. Y sobre todo cuando no guioniza Ewing.
PUNTUACIÓN: 7/10
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¡Saludos a todos!
Repaso a mi Sci-fi favorito: comics, películas, TV y libros
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