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Crítica de El juicio de los 7 de Chicago de Aaron Sorkin (Netflix)

El Aaron Sorkin más reivindicativo vuelve a las pantallas gracias a Netflix, que acaba de estrenar su drama inspirado en hechos reales El juicio de los 7 de Chicago, que se va directa a las nominaciones de los Oscars. Ya adelanto que la crítica va a ser muy positiva.

PUNTUACIÓN: 8/10

En 1969 se celebró uno de los juicios más mediáticos de la Historia de Estados Unidos, en el que siete individuos fueron juzgados tras ser acusados de conspirar en contra de la seguridad nacional. Este hecho traería una serie de conflictos sociales (manifestaciones, movimientos ciudadanos) que pasarían a la posteridad en una época de grandes cambios en todos los niveles del pueblo norteamericano. (FILMAFFINITY)

Aaron Sorkin (La red Social, Molly´s Game, El ala oeste de la Casa Blanca) comenta que empezó a trabajar en una historia basada en los disturbios de Chicago de 1968 en 2006, a petición de Steven Spielberg. A lo largo de los años, una huelga de guionistas, problemas de agenda y presupuestarios que obligaron a abandonar a Spielberg la dirección fueron retrasando este proyecto, hasta que Paramount dio luz verde a la producción en 2018 ya con Sorkin dirigiendo su propio guión, que fue rodado durante 2019 en localizaciones de Chicago y Nueva Jersey.

Aunque esta película sobre El juicio de los 7 de Chicago tenía todas las papeletas para encabezar las nominaciones para los Oscars es esta año debido a la naturaleza social y política de la historia, la pandemia del COVID paralizó su estreno en salas comerciales, por lo que finalmente Paramount decidió vender a Netflix los derechos de distribución de la película, para que pudiera ser estrenada a nivel mundial. Para Paramount, esta venta significó un control de daños, dado que vendió por 55 millones una película que le había costado 35 de producir, consiguiendo un importante beneficio dadas las circunstancias.

Sorkin a la hora de plantear cómo contar los disturbios que tuvieron lugar en Chicago de 1968 durante la celebración en la ciudad de la convención Demócrata, planteó desde el principio el enfoque del drama judicial que mostrara gota a gota lo que había sucedido, con el añadido de dar la máxima relevancia al desastroso juicio que puso en riesgo las libertades civiles en los Estados Unidos.

La película de 130 minutos es un prodigio de síntesis tratándose de un tema complejo como este, que muestra gran parte de los problemas estructurales de la sociedad americana de esa época: El racismo de la sociedad puesta en marcha desde las estructuras del estado, el rechazo a la Guerra de Vietnam, el auge de los movimientos sociales y la lucha que las estructuras políticas levantaron contra estos movimientos.

La película cuenta con fotografía de Phedon Papamichael, montaje de Alan Baumgarten y música de Daniel Pemberton que nos traslada perfectamente a estos convulsos años 60.

El otro gran valor de la película es su increíble reparto coral, en el que destacan Mark Rylance como el abogado defensor William Kunstler, Joseph Gordon-Levitt como el fiscal Richard Schultz, Eddie Redmayne y Sacha Baron Cohen como los activistas Tom Hayden y Abbie Hoffman, y Yahya Abdul-Mateen II como el líder de los Panteras Negras Bobby Seale, involucrado en el juicio por motivos raciales cuando no tuvo nada que ver en los hechos.

Junto a estos actores, quiero destacar al siempre competente Frank Langella como el Juez Julius Hoffman que juzgó el caso y, aunque tiene un pequeñísimo papel, es una pasada ver a Michael Keaton como el antiguo Fiscal General del Estado Ramsey Clark.

Entrando ya en materia, si Aaron Sorkin quería transmitir con el El juicio de los 7 de Chicago la idea que cuando el Gobierno deja de trabajar por los ciudadanos, los hombres libres están en su derecho y casi hasta en la obligación moral de enfrentarse a la injusticia, la película es un éxito brutal. Algo claramente trasladable al mundo real y a la presidencia de Donald Trump.

La película, como toda buena obra política que se precie, arranca poniéndonos en situación mostrando los principales hechos que afectaron a los Estados Unidos durante los años 60 tras el asesinato de John F. Kennedy en 1963. La decisión del presidente Lyndon B. Johnson de ampliar el reclutamiento de jóvenes para ir a luchar en Vietnam, llegando a enviar a zonas de combate a más de 30.000 soldados al mes. También la lucha de Martin Luther King y su posterior asesinato en 1968, así como el asesinato de Bobby Kennedy cuando se postulaba a candidato demócrata a Presidente de los Estados Unidos también en 1968. Todo ello muestra unos Estados Unidos que eran un polvorín social a punto de estallar. Y estalló ese verano de 1968 en Chicago por culpa de una actuación criminal por parte de la policia y la guardia nacional contra los manifestantes que protestaban pacíficamente.

Más allá de los hechos y la brutalidad policial, la película impacta por la forma en que los poderes públicos aplastan los derechos civiles de los ciudadanos encausados para servir de chivos expiatorios ante unos hechos gravísimos que fueron provocados por la policía y un alcalde que tomó todas las decisiones equivocadas que podía tomar. El papel del juez Hoffman nos muestra además lo fácil que era (¿es?) para el gobierno y los jueces amigos aplastar a la gente corriente, lo que hace que me hiele la sangre. Unido a esto, el racismo en el gobierno americano reflejado en todo lo que le pasa al líder de los Panteras Negras Bobby Seale en la película es buena muestra de ello.

Este es quizá el único punto débil de esta historia. Sorkin nos cuenta al final de la película que aún hoy la labor del juez Hoffman en este juicio se estudia en las facultades de derecho como ejemplo de persona no preparada para el cargo y de actuaciones arbitrarias rayando lo ilegal. No se hasta qué punto lo que nos cuentan pasó realmente, pero si todo lo que muestran es así, ¡madre mía de mi vida! Frank Langella creo que hace un gran papel, pero la historia le obliga a interpretar a un anciano tan desequilibrado que en parte no llego a creerme que algo así llegara a pasar en la vida real.

Que Sacha Baron Cohen se sale en la película no es noticia, hace años que me gusta más su faceta dramática frente a la locura de sus Borat y similares. Junto a él, la calidad de Mark Rylance es otro elemento clave de la película, y hace que cada escena suya brille de forma espectacular. En general todo el reparto está super bien, y encuentro super interesante el contraste entre el “happy flower” interpretado por Baron Cohen con el serio estudiante universitario interpretado por Eddie Redmayne. Su personaje tiene un aire prepotente que no se si es fruto de una buena actuación de Redmayne o que él es así es la vida real, pero trasmite de maravilla la “superioridad moral” de los universitarios.

Sorkin entrega un guión super sólido, lo cual no es noticia. Me parece super curioso comprobar cómo los mejores diálogos de Sorkin no están durante la celebración del juicio, sino en las disputas dialécticas de los acusados entre si. Y en este sentido, dentro que los 130 minutos pasan en un suspiro, me ha gustado más la labor del Sorkin escritor frente al director que tiene que trasladar a imágenes la palabra escrita.

El juicio de los 7 de Chicago me parece una película notable que saca la vena más política y reivindicativa de Sorkin, apoyado por el (nada) sorprendente resultado del juicio en la vida real, que significó un escándalo más sumado a unos hechos terribles de por si.

Comparto el trailer de la película:

El juicio de los 7 de Chicago es un éxito total para Aaron Sorkin que gracias a su estreno en Netflix va a conseguir una difusión extraordinaria en estas semanas previas a la celebración de las elecciones en los Estados Unidos.

PUNTUACIÓN: 8/10

¿Ya viste la película, qué te pareció? Espero vuestras opiniones en la zona de comentarios. Y si te gustó este artículo, te invito a que lo compartas en redes sociales, y que te suscribas al blog para que te lleguen las notificaciones de las próximas publicaciones.

¡Saludos a todos!

Crítica de Rifkin´s Festival de Woody Allen

A sus 84 años, Woody Allen mantiene una envidiable madurez creativa. Rifkin´s Festival, su última película rodada en San Sebastián, repite algunos de los temas recurrentes de su filmografía pero consigue ser un estupendo entretenimiento.

PUNTUACIÓN: 7/10

Narra la historia de un matrimonio estadounidense que acude al Festival de San Sebastián. La pareja queda prendada de la ciudad, así como de la belleza y encanto de España y la fantasía del mundo del cine. Ella tiene un affaire con un aclamado director de cine francés y él se enamora de una bella médico española residente en la ciudad. (FILMAFFINITY)

Woody Allen escribe el guión de esta película, que cuenta con el maestro Vittorio Storaro como director de fotografía. La película tiene música de Stephane Wrembel y montaje de Alisa Lepselter. La película dura 95 minutos justos que cuentan la historia de forma precisa y certera.

Dado que Allen ya no aparece en pantalla, Wallace Shawn interpreta a Mort Rifkin, un antiguo profesor de cine que abandonó su profesión para escribir la siguiente Gran Novela Americana, que parece que nunca va a llegar. Rifkin sería la versión de Allen en la película, una persona irónica que no conecta con el cine que se hace en la actualidad ni con nada en general, y viaja a San Sebastián acompañando a su mujer Sue (Gina Gershon), una publicista de Hollywood que está en plena campaña de promoción de la última película de Phillipe (Louis Garrel), el último genio del cine europeo, que es todo presunción y juventud. Creyendo que su mujer le engaña y sitiéndose fuera de lugar, sus paseos por la ciudad la llevarán hasta la consulta de la doctora Jo Rojas (Elena Anaya), una atractiva profesional que sufre por un matrimonio desgraciado.

Rifkin´s Festival es una película ligera que no es la mejor de la filmografía de Allen, pero creo que acierta en prácticamente todo lo que pretende. Por un lado y principalmente, es un más que buen entretenimiento mientras Allen repite sus temas fetiches: Las relaciones entre hombres y mujeres mientras se pregunta por el sentido de la vida, y si podemos ser felices a pesar que nuestra vida esté vacía.

Además, la visión que Mort tiene de Phillipe, un pretencioso director de cine francés que trata de forma infantil temas complejos, y que aunque es adorado por la crítica «seria» de los festivales se encuentra a mucha distancia de los maestros del cine, me parece una crítica brillante por parte de Allen hacia la gran mayoría de los pretenciosos autores actuales, a los que ve como niños jugando con las herramientas de los mayores. El sentido del humor mordaz de Mort ofrece momentos divertidos en esta historia que mezcla la comedia y el drama, aunque de forma ligera.

De igual forma, tampoco es que Mort se libre de la crítica de Allen, al ser mostrado como un arrogante y pomposo cascarrabias cuyo tiempo pasó y que se pasó más tiempo imaginando algo que jamás iba a cumplir en lugar de disfrutar de la vida. No se si esta parte es una crítica de Allen a si mismo, pero verle preguntarse por el sentido de la vida y como se puede ser feliz aún en siendo un anciano sin un objetivo claro en la vida me pareció una muestra de mucha inteligencia y reflexión por su parte.

Allen aprovecha la película y el ambientarla en un festival de cine para rendir homenaje a algunos de sus directores favoritos de la historia del cine, recreando algunas de las escenas más famosas de Orson Welles, Luis Buñuel, François Truffaut y Jean-Luc Goddard entre otros. Esta muestra de cinefilia de Allen creo que hará las delicias de mucha gente y me ha parecido un detalle muy chulo.

Además, dado que la película está producida en parte por Mediapro, Rifkin´s Festival es el mejor publirreportaje publicitario que San Sebastián pueda tener jamás, con la cámara de Allen mostrando la ciudad siempre en su momento más bello. Este detalle creo que no es baladí, ya que los personajes repiten numerosas veces durante la película lo bella que es la ciudad, de forma que no queda duda que Allen plantea mostrar la ciudad desde la óptica más positiva posible.

Si tuviera que comentar algo menos bueno, lo cierto es que en parte diría que su intrascendencia, más allá del objetivo de entretenimiento, y algún detalle menor como pensar que el anciano Wallace Shawn pudiera pensar que tenía alguna oportunidad con Elena Anaya, dado que teniendo en cuenta la diferencia de edad podría ser su padre. En todo caso, estos detalles no evitaron que disfrutara de la película.

Comparto el trailer de la película:

Rifkin´s Festival no es la mejor película de Woody Allen ni falta que le hace. La película hará las delicias de sus fans con su humor blanco y sus imágenes de postal de una ciudad encantadora como es San Sebastián. Ojalá siga cumpliendo a nuestra cita anual en los cines.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de En realidad, nunca estuviste aquí, de Lynne Ramsay (Prime Video)

Tenía curiosidad por ver En realidad, nunca estuviste aquí de Lynne Ramsay, la película de 2017 con la que Joaquin Phoenix ganó el premio a Mejor Actor del festival de Cannes de ese año. Gracias a Prime Video he podido saciar mi curiosidad y la conclusión en que la película entraría en la categoría “Sin más”.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Joe (Joaquin Phoenix), ex marine y antiguo veterano de guerra, es un tipo solitario que dedica su tiempo a intentar salvar a mujeres que son explotadas sexualmente. No se permite ni amigos ni amantes y se gana la vida rescatando jóvenes de las garras de los tratantes de blancas. Un día recibe la llamada de un político porque su hija ha sido secuestrada. (FILMAFFINITY)

La película fue mostrada con un montaje inacabado en el Festival de Cannes de 2017 donde ganó los premios al Mejor Guión (Lynne Ramsay) y Mejor Actor (Joaquin Phoenix).

Lynne Ramsay (Glasgow, 1969) es una directora y guionista escocesa, conocida por dirigir las películas Ratcatcher, Morvern Callar, We Need to Talk About Kevin y You Were Never Really Here, que significó su consagración internacional.

En realidad, nunca estuviste aquí cuenta con un guión de la propia Ramsay adaptando la novela del mismo título del escritor Jonathan Ames. Ramsay contó con Thomas Townend como director de fotografía, montaje de Joe Bini y música de Jonny Greenwood. Tras su paso por Cannes, Amazon Studios adquirió los derechos de distribución de la película en Estados Unidos, mientras que Studio Canal (Canal +) la distribuyó en Reino Unido y en el resto de Europa.

Joaquin Phoenix es el gran protagonista de la película con su presencia y carisma presente en pantalla el 99% del tiempo. Phoenix construye un interesante veterano de guerra con graves problemas psicológicos y unas peligrosas tendencias suicidas.

Junto a Phoenix, encontramos a Ekaterina Samsonov como la niña Nina Votto que se encuentra prisionera de una mafia de trata de blancas, Alex Manette como su padre el senador Albert Votto que destapa el escándalo, John Doman como John McCleary, el conseguidor de Joe, Judith Roberts como la madre de Joe y Alessandro Nivola como el gobernador Williams.

En realidad, nunca estuviste aquí es una de esas películas que no vi en su día y que ahora que la tenía disponible gracias a Prime Video siempre me daba pereza verla. Y tras animarme a verla, dentro que está bien y me ha gustado, flipo con los premios que ha recibido. De hecho, hasta puedo entender el de Joaquim Phoenix, pero dar el premio a Mejor guión a una historia que es una repetición de una historia super trillada como son la figura de los vengadores justicieros que rescatan a gente en peligro.

Empezando por lo positivo, Joaquim Phoenix está notable como un traumatizado rescatador de niños. Su presencia siempre transmite que estamos ante un hombre peligroso y Ramsay consigue plasmar en imágenes la sensación que Joe es como una bomba a punto de explotar, creando una tensión constante al no saber cómo va a actuar. La cámara sigue a Phoenix el 99% del tiempo y éste construye un personaje con evidentes reminiscencias a Taxi Driver. El uso de flashbacks de apenas segundos insertados mediante un buen montaje en la acción principal, servirá para que conozcamos los traumas que Joe vivió en su infancia y juventud que le han marcado y le han convertido en lo que es hoy. Y el uso por su parte únicamente de un martillo, no una pistola o arma de fuego, deja claro desde el primer momento que este hombre no está muy bien.

Ramsay utiliza primeros planos continuos para intentar meternos dentro de la cabeza de Joe, con resultados más o menos buenos, y alterna para las escenas violencia el uso de cámaras de seguridad y otros elementos más explícitos que hacen que más que verse, la violencia se intuya durante muchas partes de la película. Además, el uso de la música y de una edición de sonido repleta de sonidos extraños transmiten la sensación de entrar en un mundo perturbador.

Hay películas que son más ejercicio de estilo de su director/a que una historia interesante, y ésta sería la definición perfecta de En realidad, nunca estuviste aquí y la labor de su directora Lynne Ramsay. La película ejemplifica el triunfo de lo visual sobre la narrativa, ofreciendo un catálogo de imágenes poderosas construida sobre una base super endeble.

El único hecho distintivo que diferencia esta película de cientos de películas similares de vigilantes justicieros (p.ej. Equalizer me viene inmediatamente a la cabeza), es el empeño de la directora de hacer una película de acción que no lo parezca. Para mi, estando bien se queda muy lejos de ser un peliculón. De hecho, debo mencionar para mal que a pesar de ser una película de tan sólo 95 minutos se me hizo larga en varios momentos por el nulo avance de la trama y lo trillado de la historia, que hemos visto innumerables veces en otras películas.

Comentaba antes que Joaquin Phoenix lo hace muy bien y su presencia y carisma es lo que mantiene viva la película. Dicho esto, y partiendo que lo que construye Phoenix en pantalla me parece irreprochable, veo que el personaje de Joe es monotemático, no hay matices, siendo un vengador vengativo traumatizado el 99% del tiempo. Lo cual en parte me muestra sólo una faceta de Phoenix como artista.

Hacer una película de acción desde un punto de vista ¿intimista? no me dio la sensación de que fuera mejor que lo ya existente. Y creo que este es un nuevo ejemplo de que diferente NO es mejor, de forma que parece que es precisamente el empeño de alejarse del cine del acción lo que hizo que gustara tanto a críticos «serios» que, en su mayoría, desprecian y machacan este tipo de cine.

En resumen, no me sabe mal haber visto la película, pero para mi es un “sin más” de libro, una película que no me deja con ganas de volver a verla ni voy a recordar dentro de unas semanas.

Comparto el trailer de la película:

En realidad, nunca estuviste aquí es una de esas película que aunque buenas, no acabas de entender el motivo de la aclamación de la crítica, y cuyo visionado me ha dejado bastante frío.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

 

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Crítica de Enola Homes de Harry Bradbeer (Netflix)

Netflix acaba de estrenar Enola Holmes, dirigida por el director británico Harry Bradbeer y que cuenta como principal atractivo el carisma de sus protagonistas Millie Bobby Brown y Henry Cavill. Una película fresca y entretenida aunque inocua y rápidamente olvidable.

PUNTUACIÓN: 6/10

Cuando Enola, la hermana adolescente de Sherlock Holmes, descubre que su madre ha desaparecido, no duda en emprender su búsqueda. Tendrá que emplear todas sus dotes detectivescas para que su famoso hermano no dé con ella y para desentrañar la conspiración en torno a un misterioso y joven lord.

Enola Holmes ha sido dirigida por el director británico Harry Bradbeer, conocido principalmente por su trabajo en series como Killing Eve o Fleabag. El guión es de Jack Thorne adaptando la novela de Nancy Springer. La película cuenta con fotografía de Giles Nuttgens, montaje de Adam Bosman y música Daniel Pemberton.

La película cuenta con el gran reclamo de su pareja protagonista. Millie Bobby Brown, que alcanzó la fama con Stranger things, interpreta a la joven de 16 años Enola Holmes, mientras que el potente (en el sentido más ámplio del término) Henry Cavill hace de su hermano Sherlock Holmes. Del resto del reparto destacaría a Sam Clafin como Mycroft Holmes, Helena Bonham Carter como Eudoria, la madre de todos y una mujer adelantada a su tiempo y alejada de los convencionalismos de la época, y Louis Partridge como el joven Vizconde Tewkesbury, que intenta escapar de su familia.

Empezando por los elementos positivos de la película, hay que reconocer que Enola Homes es entretenida y aunque dura 125 minutos no se hace larga. Enola Holmes se apoya completamente en el carisma y la frescura de Millie Bobby Brown, que además de ser la narradora de la historia rompe repetidamente la cuarta pared para hablarnos directamente a nosotros, los espectadores. Esto claramente busca crear una complicidad, como si viéramos a una joven amiga, y la verdad es que funciona.

La película está ambientada en la Inglaterra victoriana, una época en la que los convencionalismos sociales encorsetaban en todos los sentidos a la mujer, cuyo único objetivo en la vida era casarse y tener niños. En este ambiente opresivo, Enola Holmes ofrece un mensaje feminista alejado de algunos panfletos infumables que hemos sufrido últimamente en la televisión, resaltando la importancia de que cada uno tenemos que buscar nuestro propio camino sin tener en cuenta lo que la sociedad espera de nosotros. En este sentido, ver a Enola hacerlo transmite un mensaje positivo para los más jóvenes.

Millie Bobby Brown transmite carisma, frescura y empatía en cada fotograma, y su elección como protagonista es un enorme acierto de casting. Si la idea es que las niñas y adolescentes se vean reflejadas en ella, el éxito es total. También veo que los productores han sido muy listos con el resto del reparto, ya que para contentar a ese mismo público femenino tenemos a Henry Cavill por un lado, pura potencia y poderío físico en pantalla, y el joven Louis Partridge como el interés romántico de Enola que sin duda será del agrado de las adolescentes.

Helena Bonham Carter hace de ella misma y ofrece el elemento rebelde y disfuncional que romperá el ordenado mundo de Enola con su desaparición, mientras que Sam Clafin como Mycroft Holmes ejemplifica todos los vicios sociales de la época victoriana, poniendo la reputación, el decoro y el orden social por encima de todo lo demás.

Aunque la película es entretenida, el principal problema es lo inocua que resulta, de forma que se olvida con la misma facilidad que se ve. Enola Holmes se construye a partir de la empatía hacia la protagonista, utilizando para ello el recurso de romper la cuarta pared y que nos hable a los espectadores, pero el problema es que aunque este “artificio” narrativo es llamativo, lo que hace Enola durante estas dos horas resulta muy poco interesante.

La historia se pone en marcha a partir de la desaparición de su madre, lo que provoca que ella salga a buscarla, pero luego el guión vira hacia un misterio alrededor de la figura del también fugado Vizconde Tewkesbury, la excusa para que Enola practique sus dotes detectivescas, pero que resulta ser un bluf. Globalmente, excepto por la frescura que Millie Bobby Brown aporta a su interpretación, a la película le falta punch por todas partes.

Comentaba al principio que el director británico Harry Bradbeer es principalmente conocido por su trabajo en televisión. Y lo cierto es que lamentablemente se nota. De hecho, aunque la producción intenta mostrar un par de momentos de grandes paisajes, los momentos en Londres recuerdan una serie televisiva con uno o dos únicos sets donde rodar todas las escenas. Además, la dirección no tiene nada interesante narrativamente, aparte de caer en detalles videocliperos vacíos como la forma en que muestran las pistas que Enola va siguiendo.

Sobre el guión, hay un elemento que odio en una película, y es cuando repiten cosas ya mostradas como si los espectadores no entendiéramos lo que está pasando o no tuviéramos memoria. Pues esto pasa constantemente en la película, llegando hasta casi el sonrojo con por ejemplo el entrenamiento de Enola en artes marciales, que es repetido cada vez que Enola se ve envuelta en un problema.

Comentaba antes que Henry Cavill es todo POTENCIA en la película, consiguiendo en varios momentos que dudara de mi heterosexualidad. Lo malo es que aparte de posar y aparecer guapísimo en pantalla, realmente su personaje no hace nada de interés en todo el metraje. Eso mismo podría decirse, aplicando en este caso el elemento freak, a las apariciones de Helena Bonham Carter en pantalla, con el añadido que la película sugiere un elemento terrorista que nunca acaba de llevar a ningún lado.

En todo caso, creo que Enola Holmes ofrece un correcto entretenimiento y que el carisma de Millie Bobby Brown hace que la película rompa la racha de películas montoneras con la que Netflix nos ha castigado en las últimas semanas, pero no me atrevería a calificarla de notable. Perfecta para verla un jueves por la noche en casa y poco más. Tan correcta como olvidable.

Comparto el trailer de la película:

Enola Holmes ofrece un correcto entretenimiento para toda la familia, pero no es para tirar cohetes. Dentro de un par de semanas, pensaré en la película y tendré que esforzarme en recordar que si que la vi, aunque no las tendré todas conmigo.

PUNTUACIÓN: 6/10

 

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Crítica de El diablo a todas horas de Antonio Campos (Netflix)

El director Antonio Campos adapta para Netflix la novela El diablo a todas horas del escritor americano Donald Roy Pollock, un drama en la américa rural tras la segunda Guerra Mundial con un reparto coral muy interesante.

PUNTUACIÓN: 6/10

Desesperado por salvar a su mujer, Willard Russell (Bill Skarsgård) convierte sus oraciones en un sacrificio. Las acciones de Russel llevan a su hijo Arvin (Tom Holland) a pasar de ser un niño que sufre abusos en el instituto a convertirse en un hombre que sabe cuándo y cómo ha de pasar a la acción. Los acontecimientos que se dan lugar en Knockemstiff (Ohio) desatan una tormenta de fe, violencia y redención que se desarrolla a lo largo de dos décadas. Basada en la novela homónima de Donald Roy Pollock.

Antonio Campos es un director americano de origen brasileño. Previamente a esta película había dirigido Afterschool (2008), Simon Killer (2012) y Christine (2016). Para esta adaptación cinematográfica de la novela de Donald Roy Pollock, además dirigir ha escrito el guión junto a su hermano Paulo.

El diablo a todas horas es un drama rural de 138 minutos que cuenta con dirección de fotografía a cargo de Lol Crawley, montaje de Sofía Subercaseaux y música de Danny Bensi y Saunder Jurriaans. Además, a modo de curiosidad, el propio Donald Roy Pollock puso su voz para hacer de narrador de la historia.

El reparto coral de El diablo a todas horas está encabezado por Tom Holland como Arvin Russell, un adolescente que sufrió un drama familiar en su niñez, y Robert Pattinson como el Pastor Teagardin del pueblo de Coal Creek, en la Ohio rural.

Otros protagonistas son Bill Skarsgård como Willard Russell y Haley Bennett como Charlotte Russell, los padres de Arvin. Willard y Charlotte se conocen en la localidad de Meade, donde también se conocerán Carl Henderson (Jason Clarke), un fotografo en paro y su futura mujer Sandy (Riley Keough), que trabajaba en el mismo restaurante que Charlotte. Carl y Sandy se convertirán en asesinos en serie por la zona, mientras el hermano de Sandy, el Sheriff corrupto Lee Bodecker (Sebastian Stan) mirará hacia otro lado.

Tras morir la familia de Helen Hatton (Mia Wasikowska) en un incendio, irá a vivir con Emma Russell (Kristin Griffith), madre de Willard y abuela de Arvin. La hija de Helen Lenora (Eliza Scanlen) se convertíra en hermana adoptiva de Arvin cuando ambos niños pierdan a sus padres y tengan que vivir con Emma.

Como puede apreciarse, la historia es bastante compleja y coral, y he intentado ofrecer los datos esenciales de los principales personajes a grandes rasgos, evitando spoilear aspectos importantes de la trama, para no fastidiaros el visionado en caso que la vayáis a ver aprovechando que está disponible en Netflix.

El diablo a todas horas es una correctísima película cuyo principal problema es que intenta ser demasiado fiel a la hora de trasladar a imágenes la historia de Donald Roy Pollock, olvidándose de un elemento esencial como es plantear una tensión dramática o que los personajes transmitan emoción o empatía al espectador. Es por esto que la película me ha parecido correcta en todo pero sin nada destacable.

Tom Holland realiza un buenísimo trabajo como un hijo torturado por su pasado que decide tomar las riendas de su destino. Su seria y estoica interpretación es perfecta para alejarse de los clichés que intentan encasillarle en el Peter Parker para el universo Marvel, un héroe puro en aventuras para toda la familia repletas de humor. Holland es un niño criado con una férrea educación religiosa con un padre que le enseña a cobrarse el ojo por ojo, no a poner la otra mejilla, y los dramas que vivirá le provocará un profundo sentimiento antireligioso. En todo caso, aunque veo bien a Holland y para mi es lo mejor de la película, también hay que destacar que su personaje es todo frialdad y, al igual que el resto del reparto, no consiguen transmitir una emoción genuina.

La figura de Robert Pattinson como el Pastor Teagardin sirve para confirmar el elemento clave de la película y entiendo que de la novela, que es la nefasta influencia que la religión ha provocado en la sociedad americana. No es sólo que los curas / evangelistas sean figuras criminales que han provocado un daño profundo en generaciones enteras de creyentes, sino que además la fe ciega de la gente común les convertía en presa fácil de depredadores amparados bajo el cristianismo, que ademán acaban sufriendo una profunda frustración cuando la fe no provea las soluciones materiales ante las injusticias de la vida.

Pattison, al igual que todo el reparto, realiza un buen trabajo y hay que aplaudir su empeño en abordar personajes complejos e incluso negativos. Si embargo, todas las interpretaciones y en general la película pecan de ser muy planos, todo provocado por un equivocado enfoque, creo yo, del director Antonio Campos. Aunque hay momentos muy duros durante la película con el destino de varios personajes, no llegan a impactar como deberían en el espectador debido a una realización plana e impersonal.

Otro elemento que juega en contra de la película es que al tratarse de una historia coral en la Ohio rural narrada a lo largo de varias décadas, Holland, que para mi es lo mejor de la película, tarda más de 45 minutos en aparecer, lo cual lastra también algo el visionado.

Dado que la película se ha estrenado en Netflix, no hay problema en animarse a verla, aunque entiendo que es una pena que el director Antonio Campos no aproveche la truculenta novela de Donald Roy Pollock y el maravilloso casting que ha reunido para firmar una mejor película.

Comparto el trailer de la película:

El diablo a todas horas es una correcta película que sin embargo se me queda corta por la falta de tensión o emoción. Una buena muestra de lo difícil que es hacer una película “buena” debido a los numerosos elementos que intervienen, de forma que en este caso “ser fiel a la novela” no fue suficiente.

PUNTUACIÓN: 6/10

 

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