El cine de zombies está disfrutando de una edad de oro gracias a las plataformas digitales. Mientras espero al estreno de Península (la secuela de la exitosa Train to Busan), gracias a Netflix he podido ver una nueva propuesta coreana, #Vivo de Il Cho, película montonera que ha saciado mi sed de zombies coreanos.
PUNTUACIÓN: 5/10
La rápida propagación de una infección desconocida provoca el caos absoluto en una ciudad. Sin embargo, un ciudadano que vive completamente solo logra permanecer al margen de ella. Esta es su historia.
#Vivo es una producción coreana para Netflix, dirigida por Il Cho, que escribe además el guión junto con Matt Naylor. La película de 98 minutos cuenta con una fotografía de Son Won-ho y está protagonizada por Yoo Ah-in y Park Shin-hye.
Por ir al grano, tenía ganas de ver una película de zombies, pero esta #Vivo me ha parecido super montonera en el mal sentido. En primer lugar, el protagonista interpretado por Yoo Ah-in es un joven gamer que parece que no da palo al agua y que por lo poco que cuentan solo está pendiente de jugar a videojuegos en línea. Entra completamente en la categoría de personaje “ostiable”, no mostrando hasta pasada una hora ni una solo cualidad positiva, y si está vivo es completamente por casualidad al estar en casa al estallar el brote zombie en la ciudad. Da tanta pena que cuando conoce al personaje interpretado por Park Shin-hye, una chica que también ha sobrevivido en el bloque de viviendas enfrente al suyo, ella repetidamente le pregunta con razón si sufre alguna discapacidad mental. Que si está tonto, vamos. Porque lo parece.
El guión parece querer hacer una ligera crítica hacia la juventud actual cada vez con menos aptitudes sociales, más interesada en el postureo que en el mundo real, algo que puede verse en el lamentable protagonista que pide a la gente que se suscriban a su canal en medio de un apocalipsis zombie, pero esto es algo mostrado muy de pasada.
Además, aunque la puesta en escena es bastante dinámica teniendo en cuenta que está rodada en unas pocas localizaciones, la historia tiene numerosas lagunas, como la propia supervivencia de los protagonistas sin comida durante ¿20 días?, que los zombies arranquen a correr sin explicación lógica y una carrera entre zombies absurda e imposible que hizo que mi credulidad saltara por los aires. Esta escena en principio debería haber sido el climax de la película pero es tan imposible que es una locura, además que después aún tenemos 20 minutos más de historia.
La película me ha parecido barata, con una única localización en un bloque de viviendas. Hay un par de momentos chulos de ataques zombies, además de la propia transformación en no-muerto, mostrada con unos contorsionismos físicos que consiguen dar un mal rollo total. Pero globalmente me ha aburrido y se me ha hecho larga, a pesar de durar poco más de 90 minutos.
En resumen, dado que #Vivo está disponible en Netflix, si te gustan los zombies puedes verla en casa un día flojo que no sepas que ver, pero sirve para aumentar la cuota de productos montoneros disponibles en la plataforma online.
Comparto el trailer de la película:
#Vivo es la última propuesta de usar y tirar de Netflix, un entretenimiento más o menos correcto que olvidas con la misma rapidez que la viste. Solo para los muy fans del género zombie.
PUNTUACIÓN: 5/10
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Calibre es una de esas pequeñas joyas ocultas dentro del enorme catálogo de Netflix que dentro de su simplicidad, me ha alegrado descubrir.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Durante un fin de semana de caza en los highland escoceses, dos viejos amigos se encuentran, tras un dramático incidente, en una trágica situación que pondrá en peligro sus vidas. (FILMAFFINITY)
Calibre es la opera prima de Matt Palmer, que escribió y dirigió y que ganó el premio a Mejor Película Británica del pasado festival de cine de Edimburgo de 2018. La película cuenta con una fotografía naturalista de Márk Gyõri, montaje de Chris Wyatt y música de Anne Nikitin.
Está protagonizada por Jack Lowden yMartin McCann como Vaughn y Marcus, dos amigos desde los tiempos del reformatorio que deciden irse a las tierras altas escocesas a disfrutar de unas vacaciones de caza. Junto a ellos, tenemos a los habitantes del pueblo, interpretados por Tony Curran, Ian Pirie, George Anton, Kate Bracken, Cal Macaninch, Cameron Jack, Kitty Lovett y Therese Bradley.
Calibre entraría en la categoría de thriller con un accidente que provoca una situación inevitablemente mortífera. Pero lo que más me ha gustado es cómo dentro de su aparente simplicidad, todo está rodado de forma tremendamente directa e inmersiva, haciendo que el espectador conectemos con el dilema moral al que se enfrentan Vaughn y Marcus. Jack Lowden yMartin McCann que creo que hacen un estupendo trabajo y transmiten de maravilla las difeencias entre estos amigos de la infancia. Como en el buen género negro, tenemos a unos protagonistas que hagan lo que hagan se dirigen al desastre y esta inevitabilidad no le resta interés al conjunto, sino todo lo contrario.
Además de los elementos de thriller, el guión toca aunque sea de pasada con el drama de los pueblos pequeños alejados de los grandes centros económicos que se ven abocados a la desaparición al haber sido abandonados por todos, creando unos personajes que entiendes que en medio de una situación límite puedan actuar como lo hacen.
A pesar de la simplicidad de la premisa de Calibre, creo que todo está realizado con mucha inteligencia y destreza, sobre todo teniendo en cuenta que es la primera película como director de Matt Palmer, con un guión que construye de maravilla la tensión ante lo que les va pasando a estos amigos en sus mortíferas vacaciones.
Comparto el trailer de la película:
Calibre es un estupendo thriller que merece la pena ser descubierto por todos los suscriptores de Netflix.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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Descubrí recientemente la estupenda novela Orígenes Secretos de David Galán Galindo, y la disfruté tanto que no pude evitar el visionado de su adaptación cinematográfica, que ha escrito y dirigido el propio Galán. ¿Qué tal fue es la película? ¿Sorpresa positiva o el último ejemplo de película montonera de Netflix? Vamos a averiguarlo.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
Madrid 2019. Un asesino en serie está sembrando el caos. Personas anónimas están siendo asesinadas imitando las primeras apariciones de los súper héroes más conocidos. Cosme es el mejor detective de su comisaría, y está a punto de jubilarse contra su voluntad. David es su relevo, y es joven e impulsivo. Ambos tendrán la misión de encajar las piezas en un juego del que desconocen las reglas. En su aventura contarán con la ayuda de Jorge Elías, hijo de Cosme, entrañable friki y dueño de una tienda de cómics y de Norma, jefa de ambos y amante del manga y del cosplay. Dicen que algunas veces hay que ponerse el traje y salir a hacer de este mundo un lugar mejor. Puede que esta sea una de ellas.
David Galán Galindo (Ávila, 1982) es director de cine y guionista de televisión. “Orígenes Secretos” es una novela negra en la que no renuncia a su universo personal y su pasión por los cómics de superhéroes, y que también es su ópera prima cinematográfica con un elenco impresionante. En los últimos años ha compaginado el cine (algunos de sus cortos, como “Curvas”, “Push Up”, “Hostiable”… se encuentran entre los más conocidos y premiados recientemente) con su trabajo como guionista de televisión. Asimismo, ha escrito para webs y fanzines, y ha participado en dos compilaciones de temática zombi.
Para la adaptación cinematográfica de Orígenes Secretos, Galán ha contado con la colaboración de Fernando Navarro en el guión, con fotografía de Rita Noriega, montaje de Leire Alonso y Martí Roca, y música de Federico Jusid.
La película cuenta con un buen casting que traslada a imagen real a los geniales personajes de la novela. Javier Rey es el detective novato David Valentín, que se va a enfrentar a al caso de su vida… si consigue sobrevivir. Brays Efe es Jorge Elías Galiardo, el hijo friki del detective Cosme Galiardo (Antonio Resines) a punto de retirarse. Verónica Echegui interpreta a Norma, la Comisaria Jefa y amante del cosplay.
Comentaba en la crítica de la novela que conocí a David Galán en el podcast de Sala de Peligro dedicado a Kingdom Come , que me mostró a una persona que parecía super majo, con un gran conocimiento comiquero y con unos comentarios sobre el comic de Mark Waid y Alex Ross con los que me sentía muy identificado. Gracias a ese podcast que dejé de lado mis reticencias iniciales y le dí una oportunidad primero a la novela y ahora a la película, que en condiciones normales probablemente no hubiera visto.
En primer lugar, tengo que dar las gracias porque una película como Orígenes secretos haya llegado a realizarse. David Galán traslada perfectamente a imágenes el espíritu de su novela, y ya era hora poder ver una película que trate con respeto el mundo de los superhéroes y a sus aficionados en España, que hasta el momento éramos únicamente carne de burlas y cachondeo por el público y autores «serios». David Galán destila en 90 minutos su amor hacia el género y hacia la cultura friki y se nota que para él Orígenes secretos es algo muy personal y sale desde el corazón. Sólo por esto ya merece la pena ver la película.
La película tiene también el acierto de saber moverse entre un thriller tipo Se7en en el que dos policías investigan unos asesinatos complejos con otros momentos más ligeros en los que nos metemos en el mundillo friki de Madrid y Jorge Elías (Brays Efe) nos regala detalles de comics históricos de superhéroes. Orígenes secretos ha caminado con acierto durante todo el metraje por esta fina línea y sorprendentemente, en su mayoría acierta en la puesta en escena y el visionado no chirría.
Como fan de los comics de superhéroes, es una gozada ver todos los detalles comiqueros de la película, las bromas a costa de autores (Bendis), los easter-eggs ocultos como son todos los nombres de personajes y lo bien que David Galán los incorpora a la trama, consiguiendo que todo fluya orgánicamente y no se sienta un pegote puesto porque si que entorpece la trama principal. Incluso mi mujer, alejada del mundillo, me comentó al final que la historia está chula y la vió original. En ese sentido, todo bien.
Además, la película acierta porque añade elementos visuales que eran imposibles de mostrar en la novela, como son los homenajes a Dany Elfman en la banda sonora de Federico Jusid y en general al Batman de Tim Burton. Además, la escena inicial del cartero seguro traerá una sonrisa a todos los fans de las películas de Marvel Studios y por supuesto, de los comics.
Todo el diseño de producción en general lo veo muy acertado y consigue evitar la sensación de cutre que me temía que la película pudiera tener por falta de presupuesto. La tienda de comics mola mucho y me creo en todo momentos las escenas de los crímenes o la comisaría de policía, así que diría que globalmente hay que darles la enhorabuena, excepto por un detalle clave que luego comentaré.
En lo referido al reparto, he visto muy por encima del resto a Antonio Resines y a Ernesto Alterio. Cada vez que ellos aparecen en pantalla, la película pega un salto de calidad importante. Y aunque tiene un papel pequeño que apenas es un cameo, he disfrutado muchísimo con Leonardo Sbaraglia homenajeando a Alan Moore.
La verdadera sorpresa positiva de la película para mi es Brays Efe como Jorge Elías. Su personaje te lo crees en todo momento y diría que el alma de la película. Brays creo que lo hace genial, empezando por su voz, y ejemplifica para bien o para mal el friki que llevamos dentro. Escuché a David Galán comentar en varios podcasts que Jorge Elías realmente es él, y veo muy valiente por su parte mostrar de forma tan descarnada las miserias que a veces nos rodean y que entiendo que él ha vivido en primera persona.
En lo negativo, no me acaba de encajar la actuación de Javier Rey como el protagonista David Valentín. Sin entrar en spoilers, le veo excedido en todo momento, pero sobre todo a partir de un momento a mitad de película en que hace las paces con Jorge Elías, no tiene sentido que a continuación siga tratándole a patadas y con malos molos. Lamentablemente, excepto en la escena en la que lee el informe de su pasado en que creo que está muy bien y transmite el sentimiento que la escena nacesitaba, en general no me ha funcionado su interpretación como debería, teniendo en cuenta que es el protagonista.
Mucho peor es sin embargo lo de Verónica Echegui. En su descargo hay que decir que lo tenía difícil ya que su personaje en la película en realidad son dos en la novela, Patri la cosplayer y Norma la jefa de policía, pero me parece que está fatal y no encuentra el tono en ningún momento, siendo a la vez el recurso cómico y la tía dura over-the-top que puede enfrentarse con todo. Entiendo la necesidad de síntesis a la que se enfrentó David Galán a la hora de trasladar a un guión su novela, ayudado por Fernando Navarro, pero el personaje de Norma es lo único que para mi no funciona en ningún momento en la película.
A pesar de lo mucho bueno que tiene la película, me da rabia que el clímax no funcione precisamente en el momento en que estamos dando el salto del thriller al género de superhéroes. Por un lado tenemos una muy deficiente escena de acción que rompe las buenas sensaciones de todo lo visto hasta ese momento, y lamento decir que el traje de Vértice tampoco lo han conseguido clavar en movimiento, e incluso llega a parecer un poco cutre, dicho desde el máximo respeto, confirmando la dificultad de trasladar a cine el género de superhéroes. Hay 75 minutos muy buenos y un final que me dejó con la miel en los labios,¡Qué lástima!! Dicho esto, aunque visualmente no me funcione este climax, emocionalmente sí lo hace gracias a la interpretación de Antonio Resines, que como comentaba antes, eleva todos los momentos en los que participa.
En todo caso, estoy encantado que una película como Orígines secretos haya podido estrenarse en Netflix y deseo que sea un éxito, ojalá en todo el mundo, que abra las puertas a más producciones de este tipo que traten con respeto al género de superhéroes y a sus aficionados. Un respeto que en España nunca hemos tenido, o al menos no se ha reflejado en obras audiovisuales.
A continuación, voy a comentar otros detalles que he encontrado problemáticos CON SPOILERS. Os aviso a todos aquellos que aún no hayáis visto la película, y en todo caso, invito a todos los fans de los comics para que le déis una oportunidad a la película, creo que en general vais a salir contentos.
Empezando por la propia historia, he leído a todo el mundo, incluido el propio Galán, comentar que Orígenes secretos es «Se7en con superhéroes», pero ya leyendo la novela vi muy claro que para mi Orígenes secretos es en realidad El Protegido de M. Night Shyamalan ambientada en España, con un villano encarnado por Ernesto Alterio que busca crear a «su» superhéroe. Shyamalan conseguía explicar de maravilla las motivaciones del personaje interpretado por Samuel L. Jackson, pero David Galán no lo consigue, ni en la novela ni en la película. De hecho, no es que no lo consiga, es que ni siquiera lo intenta. Dado que la novela era una lectura rápida y ligera, fue un detalle al que no le di demasiada importancia, pero en la película no saber la motivación del villano hace que la historia se quede coja, a pesar de la buena interpretación de Ernesto Alterio.
Por otro lado, veo respeto de David Galán en la forma en que muestra la cultura friki de Madrid y se nota que habla desde su propia experiencia, desde el corazón. Como comentaba antes, el personaje de Jorge Elías es él en realidad, así que por un lado no tengo problema en que muestre detalles casi autobiográficos, y es valiente la forma en que se muestra de esta forma tan poco favorecedora. También me gusta el gag en el que David Valentín en la tienda de comics llama frikis (¿perdedores?) a los allí presentes, cuando hay jueces, dentistas, policías y empresarios de éxito. De hecho, el propio Jorge Elías es el dueño de la tienda, lo que indica que ha tenido éxito en su vida haciendo lo que le gusta. Mola el mensaje del gag sobre que los frikis realmente hemos ganado, y me reí a continuación con el siguiente gag que refuerza esto, cuando David aprende lo cara que es nuestra afición comiquera, de forma que solo alguien con buen poder adquisitivo puede mantenerla. (Inciso, en este momento mi mujer me torció un poco la cara, pensando todo el dinero que me gasto en comics). Todo eso mola.
Sin embargo, me parece que la película mantiene el feo estereotipo que nos rodea a los fans de los comics, sobre que somos todos gordos, descuidados y con pintas de ser un poco stalkers. En la escena que comentaba antes en la tienda tenemos a una juez bajita y gordita, a Carlos Areces como un calvo gordo que piratea a pesar de estar forrado, y a varios personajes al fondo que son desgarbados y 100% estereotipados.
Además, tenemos al propio Jorge Elías, que es el corazón de la película, mostrado con graves problemas de higiene personal y de sociabilidad. Entiendo que como buena buddy-movie, hay que acentuar hasta el extremo las diferencias de los protagonistas para que el contraste entre ambos ofrezca buenos momentos cinematográficos, y en este sentido la película acierta completamente.
Como comentaba en mi crítica de la novela, no dudo que esto que refleja David sea una realidad en las tiendas de Madrid, pero dado que estás creando una obra con la esperanza que sea vista por millones de espectadores de todo el mundo, hubiera sido genial mostrar a alguien desde una perspectiva más positiva, resaltando que todo tipo de personas, no solo los frikis (en este caso dicho no de forma positiva), pueden disfrutar de este genial entretenimiento que son los comics. Soy super fan de los comics y no me vi reflejado en ninguno de los personajes que aparecen en las escenas de la tienda, y pensando en el público no friki que va a ver la película, no creo que Orígenes secretos ayude a romper los estereotipos que llevamos a nuestras espaldas. Aunque igual estoy poniendo una carga imposible e injusta en una película que realmente solo busca ofrecer 90 minutos de entretenimiento en el espectador, cosa que consigue.
E igual que digo esto, creo que la escena en la que vemos a un niño y una niña disfrazados de Lobezno y Capitán América mola mucho y si muestra que los superhéroes pueden ser, son, para todo el mundo.
En todo caso, a pesar de estos elementos, Orígenes secretos me ha gustado mucho y he terminado contento por haberla visto, por lo que no puedo más que darme por satisfecho y recomendar su visionado.
Comparto el trailer de la película:
Orígenes Secretos es un sueño hecho realidad para mi, que esta película se haya rodado en España lo considero un milagro, y me gustaría que Netflix tuviera un gran éxito con su emisión, para que puedan hacerse más obras con el respeto y el cariño que David Galán muestra.
PUNTUACIÓN: 7.5/10
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Tras más de dos meses tras la apertura de los cines tras el estado de alarma provocado por el COVID, y más de cinco meses desde mi último visionado en salas comerciales, tenía ganas de volver a ver una película en pantalla grande, y qué mejor que la última propuesta del director Christopher Nolan, TENET. Sin embargo, lamento tener que decir que el resultado no ha sido todo lo satisfactorio que me hubiera gustado.
(Crítica SIN spoilers)
PUNTUACIÓN: 5/10
Armado de solo una palabra –Tenet– el protagonista de esta historia deberá pelear por la supervivencia del mundo entero en una misión que lo lleva a viajar a través del oscuro mundo del espionaje internacional que desdoblará en algo más allá del tiempo lineal. (FILMAFFINITY)
Christopher Nolan vuelve a escribir y dirigir su última película, creando una historia de ciencia ficción y toques de thriller de espionaje que convierte esta película en una historia de difícil clasificación.
TENET cuenta con fotografía de Hoyte van Hoytema, colaborador habitual de Nolan en películas como Interstellar o Dunquerke, montaje de Jennifer Lame, vestuario de Jeffrey Kurland y música de Ludwig Göransson (Fruitvale Station, Creed, Black Panther).
La película está interpretada por el actor en alza John David Washington (Blackkklansman), Robert Pattison (The Batman), Elizabeth Debicki (Guardianes de la Galaxia Vol. 2), Dimple Kapadia, Aaron Taylor-Johnson (Kick-Ass, Vengadores, la Era de Ultrón), Clémence Poésy y los veteranos Michael Caine y Kenneth Branagh.
Tenet es la última confirmación de que el clásico «más grande, más alto, más efectos especiales» que tantas veces hemos leído referido a secuelas de películas de acción y que explica los problemas de estas producciones (Spiderman 3, Transformers 3, o incluso The Dark Knight Rises del propio Nolan) no garantiza que tu película vaya a ser MEJOR, más bien al contrario.
Por empezar en lo positivo, aún pensando que estamos ante la película más floja de toda la filmografía de Christopher Nolan, creo que merece verse en pantalla grande. Nolan es un director de una fuerte personalidad, y en lo suyo es único, para bien y para mal. En ese sentido, Tenet es una propuesta diferente a todo lo visto en los últimos años, únicamente similar en algunos aspectos a otras películas de su propia filmografía.
Además, Warner dió a Nolan entre 200 / 225 millones de dólares para producir la película y este gran presupuesto se ve sin duda reflejado en pantalla. Tenet técnicamente es irreprochable, y cuenta con una fotografía perfecta, unos acertados efectos visuales y unos enormes sets que crean unas escenas espectaculares.
Aunque Nolan no consigue plantear tensión dramática en los momentos clave, dichas escenas técnicamente me han flipado y tengo ganas de escuchar los comentarios del blu.ray y ver los extras para saber cómo las ha rodado, dado que hay un montón de momentos que entrañan una complejidad extraordinaria. Como persona interesada en como se crea la magia del cine, Tenet está repleta de momentazos visualmente asombrosos que me han roto la cabeza.
Sin embargo, Christopher Nolan no es un cineasta. Es un relojero. Y como sólo busca la perfección del engranaje que crea en cada una de sus películas, y es ahí donde para él debe estar el foco (y los espectadores lo sabemos, ya lo vimos por ejemplo en Interstellar o Dunkerque), por muy increíble que sea técnicamente todo, provoca indiferencia en el espectador dado que no hay tensión, ni sorpresa ni podemos empatizar con los personajes. NO porque no queramos, sino porque diría que a Nolan estos aspectos que no le interesan.
Hay numerosos elementos que flojean en Tenet, empezando por el guión que Nolan ha escrito en solitario. En anteriores película Nolan colaboraba con su hermano Jonathan, y casi parece que él le ayudaba a pulir y mejorar la historia y, sobre todo, los diálogos. Porque en Tenet tenemos una primera hora repleta de diálogos expositivos sin fin que se hacen bastante insufribles, y que se sostienen únicamente por la sorpresa cuando los espectadores descubrimos de qué va TENET, sumado a la apabullante escena inicial de acción.
Otro elemento destacado de Tenet es que Nolan plantea la película de la forma más complicada para dificultar la comprensión del espectador. No sólo es que hay escenas confusas por el uso de múltiples personajes vestidos iguales que hacen difícil saber quién es quién, cosa que sucede no una sino varias veces, sino que a la vez hace que pasen muchas cosas super «locas» todo el rato, que en teoría debería provocar que los espectadores quedemos hipnotizados por los fuegos artificiales que tenemos ante nosotros. (spoiler: no lo consigue). Sin embargo, sin un ancla emocional, si no nos preocupamos por los personajes, es imposible empatizar con nada de lo que nos está contando y, por tanto, nos está robando toda sensación de amenaza, peligro o climax interesante.
Dada la naturaleza de engranaje de relojería, no creo que haya ningún fallo de guión y seguro que Nolan es capaz de explicar las pequeñas inconsistencias que van pasando durante los 150 minutos de duración. Sin embargo, hay varios mcguffins de libro que están puestos literalmente porque sí para provocar que una parte de la trama avance que luego son desechados sin más, además de situaciones al límite de hacer saltar mi suspensión de credulidad. Y eso que soy un gran fan de la ciencia ficción y no me sorprende ni dudo del concepto clave sobre el que se asienta la historia. No es que no entienda lo que pasa, sí que lo he hecho, es que está contado de forma deficiente, en mi opinión.
Fruto de este guión y de la falta de una tensión dramática al necesitar que todo cuadre y ser esta la principal obsesión del director, hay dos momentos importantes que se supone que deben generar sorpresa más adelante en el espectador, que no puedo revelar por los spoilers, que son sin embargo evidentes y se ven venir a la legua. Por tanto, al confirmarse la no-sorpresa, estas escenas carecen de potencia ni afecta lo que ello supone para los personajes. Y encima, el monumental climax final fracasa por culpa no sólo por la falta de sorpresa o ser super confuso, sino porque es una enorme escena de acción planteada como un castillo de fuegos artificiales sin chispa en la que te da igual todo lo que está pasando porque estás viendo el engranaje que lo sustenta, no el peligro que entraña para los personajes. Peligro inexistente, todo sea dicho.
Comentaba antes que Nolan ha caído en el viejo problema del cine comercial de intentar ofrecer un espectáculo «más grande, más alto, más efectos especiales». En este sentido, casi parece que Nolan estaba tan quemado con los comentarios sobre que no sabe rodar acción que ha planteado darnos el mayor espectáculo del año fuera como fuese.
Además, casi como una película de Bond, incluso diría que Nolan primero tuvo las localizaciones o la idea de lo que quería hacer en las principales escenas de acción, y luego hizo que el guión le cuadrara para llegar a dichos momentos. Esta elección narrativa no tiene nada de malo si se hace bien (Misión Imposible: Fallout) y consiguen que nos preocupemos por los personajes, pero aquí eso no llega a suceder nunca. Además, en lo referido a estas escenas de acción, lo cierto es que no están bien rodadas y son confusas, probablemente a propósito, por lo que la sensación de que «no sabe rodar acción» diría que va a seguir vigente, al menos hasta su próxima película.
Lo que nos lleva al reparto de la película. Creo que todos están correctos partiendo que Nolan no tengo claro que les deje lucirse en ningún momento. Al ser estos personajes parte del engranaje, cuesta conocer de forma conveniente la motivación de sus acciones, más allá de «soy el bueno» o que el malo quiere ver el mundo arder. En este sentido, causa un poco de reparo que en mi opinión el mejor actor en pantalla no sea John David Washington, sino Robert Pattison, gracias a la naturaleza ambigua que aporta a su personaje.
El hijo de Denzel Washington es un actor de gran belleza física y presencia, pero creo que le falta muchísimo carisma para un papel protagonista como este, cosa que sí tuvimos en Inception con Leonardo DiCaprio, en Interstellar con Matthew McConaughey, en The Prestige, en Memento, en Imsomnia… Su interpretación se encuentra caracterizada por un estoicismo que ofrece demasiada frialdad a la película, y aunque no dudo que eso es lo que Nolan le pidió que hiciera, globalmente diría que le falta punch por todos lados.
También me causa perplejidad el papel que Nolan plantea para Elizabeth Debicki, dado que es exactamente el mismo personaje que interpretó hace unos años en la estupenda serie The night manager, una mujer objeto que vive atrapada por un tiránico marido, que en la serie de TV estuvo interpretado por Hugh Laurie y que aquí realiza Kenneth Branagh, al que encuentro un poco desfasado y over-the-top. Debicki está guapísima y consigue en parte que empaticemos con su situación, pero se encuentra también bastante desaprovechada y lamentablemente el climax de su personaje es una escena que resulta bastante risible y hasta ridícula.
Otro elemento que tampoco me ha gustado de Tenet es la música de Ludwig Göransson, que plantea unos «bocinazos» constantes que me alteraron durante el visionado. Creo lamentablemente que su B.S.O. está muy por debajo de las de Hans Zimmer y no consigue crear ninguna melodía para el recuerdo. Además, no sólo es la música, ya que toda la edición de sonido de la película está planteada para atronar al espectador y intentar provocar unas sensaciones de tensión que las imágenes no transmitían.
Reconozco que me está quedando una crítica muy negativa, y lo cierto es que para nada me considero que un hater del director. De hecho, a pesar de todo sigo pagando para ver sus películas en pantalla grande, que es donde pienso que deben verse.
Pero creo que una película debe contar una historia que provoque una emoción en el espectador, que haga que empaticemos con los protagonistas y nos divirtamos o suframos con ellos. Si esto no sucede, acepto que técnicamente hay escenas que son una barbaridad, la mayoría de hecho, pero encuentro que sin la necesaria tensión dramática casi sería mejor colocar Tenet en un museo para que admiremos su complejidad estructural, porque narrativamente me ha parecido una montaña rusa vacía. Es más, como historia se me derrumba como un castillo de naipes precisamente por la falta de un ancla emocional con lo que está pasando alrededor de unos personajes sin chispa.
No hay nada malo en que Nolan haya realizado una película que ofrezca un entretenimiento de explosiones vacías para un espectador que solo busca dejarse llevar en el cine. Sin embargo, sorprende que siendo probablemente la película más grande y espectacular de Nolan, vaya a acabar siendo la peor de toda su filmografía.
Entiendo que Tenet ejemplifica de maravilla que tener libertad total no significa automáticamente firmar una buena película, y probablemente hubiera sido deseable que alguien le hubiera forzado a Nolan a buscar mejores soluciones a los problemas que he ido comentando a lo largo de este artículo.
En todo caso, está en tu mano salir de dudas y crearte tu propio criterio, acercándote a una sala comercial que te ofrezca tranquilidad en lo referido a las medidas de higiene y distanciamiento establecidas por el COVID. Espero que a pesar de todo lo anterior, TENET consiga atraer al público de vuelva a las salas de cine y sirva para aliviar un poco la complicada situación que están viviendo en los últimos meses.
Comparto el trailer de la película:
TENET es la película más floja de toda la filmografía de Christopher Nolan. Una película que no consigue enganchar emocionalmente y que estoy seguro que va a generar una considerable polémica.
PUNTUACIÓN: 5/10
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La tercera película de S. Craig Zahler tras las notables Bone Tomahawk y Brawl in cell block 99 es un espectacular ejercicio de género negro crepuscular con un modélico Mel Gibson como un policía al borde de su jubilación.
PUNTUACIÓN: 8/10
Dos policías, un veterano del cuerpo (Gibson) y su joven compañero (Vaughn), son suspendidos cuando un vídeo de sus duras tácticas de detención de delincuentes se convierte en la noticia del día en los medios de comunicación. Ambos con problemas personales que podrían solucionarse con dinero, deciden aprovechar su condición de civiles para hacer algo al margen de la ley.
Dragged across concrete (arrastrado por el hormigón) es un interesante e ilustrativo título que sirve para resaltar el tema y el tono de lo que vamos a ver. Su director y guionista S. Craig Zahler, que también realiza la música junto a Jeff Herriott, muestra una gran lucidez y creatividad en esta su tercera película. Si Bone Tomahawk me pareció un interesante ejercicio de estilo para llamar a las puertas de los festivales y Brawl in cell block 99 una estupenda serie B que sabía en qué liga jugaba y se enorgullecía de ello sacando el máximo partido en lo relativo a su violencia over-the-top, Dragged across concrete me ha traído a un autor mucho más comedido y maduro que pone la historia por encima del efectismo.
La película cuenta con fotografía de Benji Bakshi y montaje de Greg D´Auria, y tiene una duración de 153 minutos, que aunque a mi me ha gustado y no se me ha hecho larga, reconozco que quizá con 10 o 15 minutos la experiencia hubiera mejorado.
Mel Gigson y Vince Vaughn son los grandes protagonistas de la película, y una vez más muestra su imponente presencia en pantalla. Iba a poner que también son el principal «reclamo comercial», aunque dado el acoso y los intentos de cancelación que Gibson lleva sufriendo en los últimos años, aunque creo que Gibson está enorme en la película probablemente tenerle de protagonista pudo jugar en su contra comercialmente. De hecho, a pesar de un interesante presupuesto de 15 millones, la película solo se estrenó en cines de forma limitada en marzo de 2018 en Estados Unidos, llegando a VOD tan solo un mes después.
Gibson interpreta al detective Brett Ridgeman, un veterano policía que no ha sabido ascender en el cuerpo porque prefiere el trabajo de calle y detener a los malos. Aunque se encuentra al borde de la jubilación, se encuentra que con su ridículo salario no puede costear el traslado de su familia a un barrio mejor, tras sufrir su hija adolescente Sara (Jordyn Ashley Olson) varios acosos en el barrio y con una mujer Melanie (Laurie Holden) ex-policía que tuvo que abandonar el cuerpo probablemente tras ser herida de bala.
El personaje de Ridgeman, un veterano que consigue resultados aunque sus métodos no son del agrado de los nuevos jefes, quedando de alguna manera obsoleto, es una metáfora de todos los tipos duros del cine de los 80 y 90 que ya no tienen sitio en el nuevo cine comercial, y en concreto del propio Gibson, que a pesar de seguir siendo un actor increíble, no le perdonan que insultara a los judíos que controlan los grandes estudios.
S. Craig Zahler realiza también un interesante análisis de algunos de los clichés del négro negro y los muestra con una luz que me ha parecido muy interesante. Tras suspender el jefe de policía Calvert (Don Johnson) al detective Brett Ridgeman (Gibson) y a su joven compañero Anthony Lurasetti (Vince Vaughn) por ser grabados mientras hacían un arresto, a pesar de pillar a un narco con las manos en la masa de un alijo de drogas, estos se encuentran en la tesitura de tener que hacer durante sus 2 semanas de suspensión un último golpe para conseguir algo de dinero para la jubilación y traslado de Gibson, y para que Vaughn le pueda pedir en matrimonio a su novia. NO se trata de robar ellos a nadie honrado, sino quitarle el dinero a un criminal, lo que les sitúa, dentro de su amoralidad, en un gris colocado más en la zona de luz que la de oscuridad.
Gibson y Vaughn ya habían trabajado juntos en la notable Hacksaw Ridge, aunque Gibson sólo dirigió, mientras que Vaughn protagonizó Brawl in cell block 99 de S. Craig Zahler, y se nota la química y complicidad que todos comparten, formando un equipo perfectamente engrasado. En la película, vemos la total ausencia de glamour mientras que ambos realizan un seguimiento de un criminal interpretado por Thomas Kretschmann, con la intención de robarle el botín. Las horas pasan lentas sin nada interesante que hacer o decir,con una monotonía cansina pero necesaria para llevar a cabo su plan, y esa parte me gusta al romper algunos mitos del género.
Junto a la pareja protagonista, tenemos en la película a Tory Kittles como Henry Johns, un ex-convicto que a pesar de intentar alejarse del mundo del crimen se verá envuelto al tener que cuidar de un hermano parapléjico y una madre alcohólica. Michael Jai White es Biscuit, amigo de Henry que ha cuidado de su familia pero ahora necesita algo de él, y completa el reparto Jennifer Carpenter como Kelly Summer, una madre primeriza que debe separarse por primera vez de su hija recién nacida para volver a su trabajo en un banco de la ciudad.
El buen género negro de perdedores es el que te presenta unos personajes en rumbo de colisión con la vida a los que no puedes dejar de mirar a pesar que sabes que su historia no puede acabar bien. Eso es justo lo que tenemos en la película, que está construida a fuego lento y que incluso durante el climax hay una intencionada falta de espectacularidad, manteniendo todos los elementos muy pegados a la realidad del asfalto. De nuevo, le metáfora del título.
Gibson como «héroe» crepuscular me parece que está fantástico en el papel, mostrando una obsesión con los porcentajes que indican que habla para parecer más listo de lo que es en realidad, que no sabe en qué se está metiendo y que las cosas son más grandes que lo que él puede ya manejar. El personaje de Vaughn aparte de su presencia constante me parece que aporta menos a la trama porque diría que S. Craig Zahler busca poner el foco en el personaje de Gibson, alguien que no entiende que su momento ha pasado y que debería echarse a un lado si no quiere verse atropellado en la carretera.
Creo que la película hace además una crítica hacia los «buenistas» de salón que dan lecciones morales desde su mansión alejada de la vida real a gente que sufre día a día los crímenes que acosan la sociedad americana. Esto lo vemos en un diálogo de la mujer de Gibson, cuando dice «jamás pensé que este barrio me iba a convertir en racista», ante el quinto ataque sufrido por su hija al bajar del autobús escolar, en contraste con el Jefe de Policía que le dice a Gibson que le falta «empatía» hacia los criminales. Sé que han acusado a la película de racista, pero me parece que reflejar la realidad no puede ser jamás racista, además que siempre en mucho peor no querer enfrentarse a los problemas y envolverse en papel burbuja para que nada te incomode.
Dentro del ritmo lento de Zahler, me llama la atención como guarda tiempo para detenerse en cada personaje secundario para darles cierta profundidad y humanidad, de forma que el espectador nos preocupemos un poco por ellos, a pesar de que algunos claramente son carne de cañón. Entiendo que puede haber espectadores que entiendan que estos momentos no aportan nada a la trama principal, pero a mi me han gustado y me han trasmitido un intento de Zahler de dotar a la película de una personalidad propia.
Conecto en este momento con el que para mi es el principal problema, que es su duración. A pesar de verla en VO en sesión de medianoche, a mi no se me hizo larga y me mantuvo super entretenido. Dicho esto, reconozco que probablemente si en lugar de 153 minutos hubiera durado 140, la película no hubiera cambiado y su ritmo hubiera sido mejor.
Además, hay una escena super sangrienta en la que buscan una llave al final de la película que no pega nada con lo visto hasta ese momento y que me pareció que molestaba más que otra cosa. Una escena que me recordó el momentazo de Bone Tomahawk, un shock pensado para llamar la atención del público de festivales, que sin embargo aquí no me aporta nada.
En todo caso, me ha gustado este Dragged across concrete y voy a seguir muy pendiente de la carrera de S. Craig Zahler, aunque sus películas no lleguen al circuito comercial en España.
Comparto el trailer de la película:
Dragged across concrete es una estupenda película de género negro con un toque de metatextualidad con la que he conectado desde el minuto uno y que recomiendo a todos los fans del noir.
PUNTUACIÓN: 8/10
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