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Crítica de Borat, siguiente película documental de Jason Woliner (Prime Video)

Justo a tiempo para la campaña electoral de Estados Unidos, Sacha Baron Cohen ha preparado un nuevo viaje de Borat desde Kazajistán para reirse de la parte republicana de la sociedad americana, que ha sido estrenado de forma online por Prime Video.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

Catorce años después de su primera aventura, el cuarto mejor periodista de Kazajistán vuelve a Estados Unidos, pero esta vez viaja con su hija, para ofrecerla a Mike Pence como regalo del pais.


La película, cuyo largo título original es “Borat Subsequent Moviefilm: Delivery of Prodigious Bribe to American Regime for Make Benefit Once Glorious Nation of Kazakhstan” está dirigida por Jason Woliner, que cuenta con Luke Geissbuhler como director de fotografía, montaje de Craig Alpert y música de Erran Baron Cohen, que entiendo es el hermano de Sacha.


Viendo lo títulos de crédito aluciné al descubrir que esta película mezcla de falso documental tiene ¡8 guionistas! El propio Sacha Baron Cohen, Anthony Hines, Dan Swimer, Peter Baynham, Erica Rivinoja, Dan Mazer, Jena Friedman, Lee Kern. ¿En serio han necesitado a 8 personas para escribir esta película de apenas 90 minutos, si quitamos los títulos de créditos finales.


La película, producida por Four by Two Films y Oak Springs Productions, fue rodada prácticamente en su totalidad en 2020. Aunque en Wikipedia aparece que la película tuvo un presupuesto de 20 millones de dólares, leí también que Amazon Studios pagó 70 millones por los derechos de distribución a nivel mundial a través de su plataforma Prime Video, lo cual significaría que Sacha Baron Cohen ha hecho un negocio redondo.


El gran descubrimiento de la película es la actriz de origen búlgaro Maria Bakalova, que interpreta a la hija de Borat, Tutar Sagdiyev, en algunos momentos haciéndose pasar por una niña de 15 años a pesar de tener 24 en la vida real, que ofrece momentos divertidos y uno en concreto premeditadamente asqueroso, que sin embargo, acaba siendo la escena más divertida de la película.


Entrando ya en materia, tengo que reconocer que no me gustó la primera Borat. El principal gancho de dicha película que han intentado replicar era que bajo la excusa de rodar un documental sobre las costumbres americanas para la televisión de Kazajistán, Sacha Baron Cohen se comportaba de forma grosera, machista y racista ante un grupo de personas que en muchos casos no se escandalizaba y en ocasiones hasta se mostraban de acuerdo con sus comportamientos. Esto permitía a Cohen realizar una mordaz crítica de la sociedad americana de 2006.


En 2020, Cohen ha utilizado esta técnica para atacar muy claramente al segmento de la sociedad americana que vota a Trump, el republicano “redneck”. Reconozco que la película tiene varios momentos brillantes como el baile de debutantes o el mitin en un parque en el que Borat canta una canción racista que es coreada por el público asistente, y creo hay que ser valiente para montar una broma así ante un público armado al que igual la broma no les hace gracia. Pero globalmente termino el visionado sintiendo que me he tragado un panfleto político de la peor calaña.


Hay bromas que en 2006 al menos llamaban la atención por lo políticamente incorrectas que eran, por ejemplo todo lo relativo al antisemitismo de Borat, su machismo o mostrar Kazajistán como un pais casi medieval. Sin embargo, globalmente en Borat 2 al menos a mi no me funcionan quizá porque se trata de bromas repetitivas y de un tipo de humor que tras el estreno de la primera película se ha visto imitado hasta la saciedad.


Otra cosa que le llamó la atención de esta corta película es precisamente que es una película con una historia, no un falso documental que es como recuerdo la primera. Si la memoria no me engaña, en la primera película Borat simplemente iba de un sitio a otro entrevistando a gente y aparte de un pequeño argumento con un compañero de viaje (o algo así), no había más hilo conductor que el mostrar diferentes tipos de americanos para hacer una radiografía de la sociedad americana.


En Borat 2 hay una narrativa clara del viaje de Borat y Tutar mientras la niña aprende las costumbres americanas y evoluciona hasta convertirse en una persona adulta que quiere ser libre y no tener que aguantar el machismo de Borat y su pais. Este viaje está adornado con los momentos de falso documental como los que mencionaba antes (buenísimos, esos si), pero sinceramente la sensación que me deja es que el 80% del metraje es película con guión y sólo el 20% es falso documental con gente que no saben que son víctimas de una parodia. Por ejemplo, todo lo relativo a la cuidadora afroamericana que enseña a Tutar a pensar por si misma y no creer las mentiras de su padre es demasiado perfecto y conveniente para que la historia avance, es imposible que eso sea un falso documental. Si realmente el porcentaje fuera mayor del 20%, tendría que quitarme el sombrero, pero no es esa la sensación con la que me quedo, que si tuve viendo la primera película.


Y luego está lo del exalcalde de Nueva York Giuliani. Me parece fuertísimo que un personaje público como él caiga en la trampa de Cohen bajo la excusa de hacer una entrevista con un medio extranjero, y sinceramente pienso que lo que vemos de Giuliani no es un hecho aislado sino que muchos políticos no perderán ocasión en tener sexo con alguien que se lo proponga. Dicho esto, no se si Giuliani está casado, soltero, viudo o separado, y me da completamente igual. Tampoco se si es un defensor de la familia tradicional y esta escena muestra su hipocresía cuando no pierde ocasión de “echar una canita al aire” en cuanto le surge la oportunidad, cosa que tampoco descarto. No es extraño ver a defensores de la moral que no se aplican el cuento a ellos mismos en su vida privada, y en hipocresía creo que a los americanos no hay quien les gane.


Sin embargo, la escena realmente muestra a una mujer mayor de edad tirándole los trastos a un anciano, y Giuliani acepta el ofrecimiento. Cohen en la película corta el momento escabroso apareciendo en la habitación con una broma diciendo algo así como “ten sexo conmigo, que mi hija tiene 15 años y es una niña”, pero en la realidad la actriz Maria Bakalova tiene 24 años y se ha presentado como una periodista vestida como una profesional mayor de edad, por lo que el mensaje que es menor de edad no se corresponde con la realidad de lo que estaba pasando en la habitación. Al menos, hasta donde han mostrado en la película. De forma que si una mujer adulta se ofrece de forma consentida sin dinero de por medio a tener sexo con un anciano, no acabo de ver dónde está el problema.

En todo caso, no hay duda que esta escena le ha proporcionado un montón de publicidad gratuita a Cohen, que ha conseguido un gran éxito de audiencia con este Borat 2. Aunque Prime no da datos de audiencia, oficialmente así ha calificado la audiencia de su primer fin de semana, “un gran éxito”. Además, colocar su estreno en medio de la campaña electoral también a servido para conseguir un mayor empuje mediático y publicitario a la película, de forma que hay que felicitar a los responsables de marketing por el buen ojo comercial que han mostrado con el momento de su estreno.

En todo caso, más allá de hacer que un público convencido se ría a costa de los del otro lado, nunca he entendido como tanta gente supuestamente inteligente piensa que la forma de convencer a millones de personas que votaron a Trump en 2016 de que cambien su voto es insultarles y reirte de ellos en su cara. No le acabo de ver la lógica, la verdad, aunque también tengo claro que no creo que ningún republicano vaya a ver la película de forma voluntaria.

Comparto el trailer de la película:

Borat, siguiente película documental es una sátira para los ya convencidos, que ha perdido toda la fuerza y el impacto que causó con su primera película. Habrá gente que desde la superioridad moral europea la verá para confirmar cómo “nosotros” somos más listos que “ellos”, pero yo al menos hubiera preferido que Cohen hubiera disparado a ambos lados para hacerla más interesante como retrato demográfico. Está claro que ese no era el objeto de esta película.

PUNTUACIÓN: 5.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de Coherence de James Ward Byrkit (Prime Video)

Gracias a Prime Video estoy descubriendo un montón de películas interesantes que no llegaron a estrenarse en salas comerciales. Coherence, la opera prima del director James Ward Byrkit es un estupendo ejemplo de ciencia ficción “científica” que saca el máximo partido a su mínimo presupuesto y a su casi una única localización.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

En Finlandia, en 1923, el paso de un cometa hizo que los habitantes de un pueblo quedaran completamente desorientados; incluso una mujer llegó a llamar a la policía denunciando que el hombre que estaba en su casa no era su marido. Décadas más tarde, un grupo de amigos recuerda este caso mientras cenan, brindan y se preparan para ver pasar un cometa… (FILMAFFINITY)

Coherence, opera prima del director James Ward Byrkit , es una película estadounidense de ciencia ficción estrenada a finales de 2013 en el el Festival de Cine Fantástico de Austin, donde ganó el Premio New Wave al Mejor Argumento. En el festival de Sitges de 2014 ganó los Premios del Jurado de Carnet Jove a la Mejor Producción y de Mejor Argumento, entre otros premios internacionales que consiguió durante su paso por festivales.

El director James Ward Byrkit escribió el guión junto a Alex Manugian, a partir de la premisa de rodar la película sin un guión definitivo, solo con un tratamiento de los elementos claves que debían suceder en cada momento. El rodaje fue planteado desde la improvisación de los actores, a los que solo daban pequeñas instrucciones sobre sus personajes para amplificar las sorpresas que iban a ir viviendo, de forma que sus reacciones ante las cámara fueran aún más realistas.

La película contó con fotografía de Nic Sadler y Arlene Muller, con montaje de Lance Pereira y música de Kristin Øhrn Dyrud. El gran desafío de la película fue conseguir transmitir una tensión creciente en un prácticamente una única localización en la que los personajes pasarán el 90% de los 89 minutos que tiene la película.

Coherence cuenta con 8 actores que protagonizan la cinta de forma coral: Emily Baldoni es Emily, Maury Sterling es Kevin, Nicholas Brendon es Mike, Elizabeth Gracen es Beth, Alex Manugian es Amir, Lauren Maher es Laurie, Hugo Armstrong es Hugh y Lorene Scafaria es Lee.

Cuando el director James Ward Byrkit planteaba la posibilidad de rodar una película barata de bajo prsupuesto junto a su amigo y guionista Alex Manugian, decidieron utilizar la paradoja de Schrödinger como base para su película.

Erwin Schrödinger planteó en 1935 un sistema que se encuentra formado por una caja cerrada y opaca que contiene un gato en su interior, una botella de gas venenoso y un dispositivo, el cual contiene una sola partícula radiactiva con una probabilidad del 50% de desintegrarse en un tiempo dado, de manera que si la partícula se desintegra, el veneno se libera y el gato muere. Hasta aquí todo es lógico. Al finalizar el experimento veremos al gato vivo o muerto. Y hay un 50% de probabilidades de que suceda una cosa o la otra.

Pero la física cuántica desafía nuestro sentido común. Teniendo en cuenta que el electrón es al mismo tiempo onda y partícula, la probabilidad de que el dispositivo active y el gato esté muerto es del 50%, y la probabilidad de que el dispositivo no se haya activado y el gato esté vivo tiene el mismo valor. Según los principios de la mecánica cuántica, la descripción correcta del sistema en ese momento será el resultado de la superposición de los estados “vivo” y “muerto”, por lo que hasta que se abra la caja para comprobar el estado del gato, éste estará vivo o muerto. De ahí la denominación de “paradoja”.

La decoherencia cuántica es el término aceptado y utilizado en mecánica cuántica para explicar cómo un estado cuántico entrelazado puede dar lugar a un estado físico clásico (no entrelazado). En otras palabras cómo un sistema físico, bajo ciertas condiciones específicas, deja de exhibir efectos cuánticos y pasa a exhibir un comportamiento típicamente clásico, sin los efectos contraintuitivos típicos de la mecánica cuántica. El título de «Coherence» sin duda alude a este término, dándole la vuelta a su significado.

Este experimento de Schrödinger y las leyes de la física cuántica permitieron numerosas interpretaciones a esta paradoja. Por ejemplo, Hugh Everett planteó en 1957 la interpretación de los “otros mundos”, según la cual cada uno de los resultados sucederían realmente, pero cada uno de ellos en un universo diferente. La equivalencia a los universos alternativos de los comics de toda la vida. Y es precisamente esta interpretación de la paradoja la que utilizan James Ward Byrkit y Alex Manugian como base para su historia.

No quiero comentar nada más sobre la teoría científica y su influencia en el argumento porque entro en territorio spoiler. En lo positivo, esta premisa es super interesante, y la forma en que los personajes van dándose cuenta que algo raro ha pasado tras el paso del cometa está muy bien planteada y amplifica la sensación de paranoia de los protagonistas, y de nosotros los espectadores.

Byrkit saca el máximo partido a sus limitaciones presupuestarias, potenciando la sensación de tensión creciente. Además, su duración de 89 minutos es perfecta, aunque hay que reconocer que la historia realmente no daba más de sí.

El planteamiento es complejo, pero la narración de Byrkit está planteada para enfatizar esta sensación de que nos estamos perdiendo algo importante, dada la ambigüedad en la forma en que nos cuentan la historia y los giros que van sucediéndose. De igual forma, dentro de este tipo de narración, el final que nos plantean es coherente (valga la redundancia) con lo que acabamos de vivir.

En este sentido, el reparto están todos super correctos y transmiten muy bien la sensación de no saber qué está pasando o cómo van a salir de esta.

Sin embargo, dentro que todo es interesante y está contado de forma relativamente compleja e intencionadamente ambigua, el gran pero de la película, en mi opinión, es que a partir de paradoja del gato amplificada exponencialmente, con las posibilidades que eso abre, al final la regla fundamental de la película es que no hay reglas y todo vale. Lo cual me pareció un super tramposo, la verdad. No le quito mérito a la película dado su bajo presupuesto y lo original de la propuesta, aunque no quita que la resolución de la película me haya parecido un bajón, como si no hubieran sabido plantear una resolución más «coherente».

Comparto el trailer de la película:

Coherencia es una interesante ciencia ficción de bajo presupuesto que me molesta un poco que a partir de su interesante premisa acabe siendo un «por que si».

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de The Boys temporada 2 (prime Video)

The Boys, la serie de Amazon Prime inspirada en el comic over-the-top de Garth Ennis y Darick Robertson, se ha convertido en su segunda temporada en la serie más vista de la historia del canal de streaming, manteniendo las señas de identidad que la convirtieron el año pasado en un fenómeno televisivo.

PUNTUACIÓN: 8/10

Tras los sucesos de la primera temporada The Boys se convierten en fugitivos buscados, con Butcher acusado del asesinato de Stillwell. Al esconderse juntos, Hughie, MM, Frenchie y Kimiko descubren que un terrorista superpoderoso con habilidades telequinéticas ha llegado a los Estados Unidos y anda suelto, por lo que intentarán atraparlo. Por su parte, el poder de Homelander sobre Vought se ve desafiado cuando el CEO Stan Edgar hace que una nueva heroína, Stormfront, se una a los Siete sin su aprobación.

The Boys ha sido desarrollada por Eric Kripke para Prime Video basada en el cómic del mismo nombre de Garth Ennis y Darick Robertson, que sigue al equipo homónimo de vigilantes en su lucha contra los individuos con superpoderes que abusan de sus habilidades. Hay que decir que Kripke esta temporada se ha alejado aún más del comic original, marcando una historia que busca criticar más que al género de super héroes como hacía el comic de Ennis y Robertson, a la sociedad actual americana controlada por grandes empresas.

Los ocho episodios de The Boys han estado dirigidos por Phil Sgriccia, Steve Boyum, Liz Friedlander, Fred Toye, Batan Silva, Sarah Boyd, Stefan Schwartz y Alex Grave. Eric Kripke escribió el primer episodio, contando como guionistas de los siguientes a Rebecca Sonnenshine y Craig Rosenberg (2 episodios cada uno), Michael Saltzman, Ellie Monahan y Anslem Richardson.

En los papeles protagonistas, volvemos a tener a Karl Urban como Billy Butcher, como el líder de The Boys y un antiguo agente del SAS, Antony Starr como John / Homelander, el desequilibrado líder de The Seven, Jack Quaid como Hughie Campbell, Erin Moriarty como Annie January / Starlight, Dominique McElligott como Maggie Shaw / Queen Maeve, Jessie T. Usher como Reggie Franklin / A-Train, Laz Alonso como Marvin T. Milk (MM) segundo al cargo en el equipo de Butcher, Chace Crawford como Kevin / The Deep, Tomer Capon como Serge / Frenchie y Karen Fukuhara como Kimiko Miyashiro, una miembro muda y salvaje de The Boys con mayor fuerza y curación regenerativa.

Las nuevas incorporaciones a esta segunda temporada son Aya Cash como Stormfront, una celebridad de internet y miembro de los Siete con habilidades electrocinéticas que será la gran portagonista de la temporada, Giancarlo Esposito como Stan Edgar, el CEO de Vought que hará lo que sea para mantener la compañía a flote, Shantel VanSanten como Becca Butcher, la esposa del Butcher que desapareció ocho años y Cameron Crovetti como Ryan Butcher, el hijo de Becca y Homelander.

Lo mejor de esta temporada es la crítica tan bestia que hacen no tanto al mundo de los superhéroes, sino a la sociedad de consumo actual. Cuando dirigen la mirada hacia lo políticamente correcto, el (mal)uso de las redes sociales y los medios de comunicación, las cuotas de mujeres y de minorías raciales que deben tenerse en cuenta a la hora de incorporara a un nuevo miembro en The Seven o la Iglesia de la Cienciología, la serie muestra momentos brillantes.

En esta temporada, tienen ocasión hasta de atizarle a Zack Snyder, al asistir al rodaje de una película dedicada a The Seven, que muestra también momentos divertidísimos.

En general, todo lo referido a la forma en que se trabaja en Vought, teniendo siempre en cuenta las encuestas de opinión y los trending-topics de redes sociales, me parece que ofrece momentos divertidísimos. Y es esta parte de farsa y crítica in-your-face a estos elementos risibles de la sociedad americana los que hacían que valiera la pena ver estos episodios.

Homelander y Stormfront son los grandes protagonistas de esta temporada. Si Homelander nos parecía desequilibrado, cuando conocemos el origen y habilidades de esta nueva heroína nos parecerá como si hasta ahora estuviéramos viendo a las hermanitas de la caridad. Stormfront simboliza no solo el primer héroe realmente malvado de la serie, Homelander claramente no lo es, sino que sirve de crítica a la historia de los Estados Unidos que tras la 2ª Guerra Mundial acogió a científicos nazis para beneficio propio, y que han envenenado cual Hydra en Winter Soldier muchos estratos de la sociedad americana. «A la gente le gusta lo que digo, es sólo que nazi es una palabra tan fuerte», es una frase que refleja este sentimiento que divide a la sociedad americana en dos en la actualidad.

El nivel de gore y violencia explícita de esta temporada no disminuye, y hay algunas muertes super sangrientas y chungas que impactan por la forma que en nos las muestran en pantalla. The Boys sigue encontrando en el shock un poderosos aliado, y no veo que vayan a renunciar a una de sus señas de identidad. En ese sentido, es estos momentos en que Netflix nos castiga con sucedáneos descafeinados de comics de culto como Locke and Key entre otras muchas, resulta refrescante poder disfrutar de una serie que se enorgullece de su calificación por edades de +18.

Frente a este punto fuerte que son Homelander (que grande la interpretación de Antony Starr), y Stormfront, veo sin embargo que toda la parte de The Boys sufre durante la temporada porque no hacen demasiadas cosas interesantes. Excepto quizá Kimiko que me gustó algo más, MM, Frenchie o Hughie me parecen muy poco aprovechados, aunque están presentes en todos los episodios.

Sin entrar en spoilers, viendo el final de la temporada, casi me pareció que los dos tipos duros de la serie, Butcher y Homelander, han quedado algo diluidos y sus personajes han perdido fuerza, aunque estoy seguro que aun les quedan muchos momentos de gloria que ofrecer en próximas temporadas.

En estos momentos de polarización de la sociedad americana y con una campaña electoral en marcha, el mensaje nada sutil de «Fuck Nazis» que vemos al final me parece un elemento contado a brocha gorda que, a pesar del disfrute del momento, no me pareció bien rodado.

No es casualidad que sean 3 mujeres las que protagonicen esta escena mientras los hombres miran, ni que ellas sean, a pesar de sus problemas, los personajes positivos de la historia mientras que los hombres sobrehumanos sean ridículos (The Deep y A-Train), casi no aparezcan (Black Noir), estén llenos de traumas (Lamplighter) o sufran como Homelander por culpa de una niñez sin padre ni madre que le dieran valores como el amor y la empatía.

Aunque esta segunda temporada de The Boys ha sido super entretenida, debo decir también que empiezo a verle las costuras narrativas, y cómo están alargando tramas sin interés como la de The Deep con la iglesia de la Cienciología, o muchos aspectos de la vida del grupo de Butcher en los que no acaba de avanzar tampoco la historia

Dicho esto, me ha sorprendido para bien la forma en que esta temporada cierra varias de las líneas argumentales. The Boys ha sido renovada para una tercera temporada y es un exitazo para Prime Video, pero casi parece que los guionistas no las tenían todas consigo y pensaron por si acaso un final que diera una buena sensación de cierre a nivel general. En todo caso, al mismo tiempo las cuestiones que quedan abiertas está claro que van a seguir dando mucho juego. Y, de momento, yo estaré ahí para verlo.

Comparto el trailer de esta temporada:

The Boys sigue siendo super punkie, sangriento y divertido, aunque le empiezo a ver las costuras. En todo caso, me ha gustado mucho esta segunda temporada y acudiré a mi cita de 2021 cuando se estrene la tercera.

PUNTUACIÓN: 8/10

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¡Saludos a todos!

Crítica de En realidad, nunca estuviste aquí, de Lynne Ramsay (Prime Video)

Tenía curiosidad por ver En realidad, nunca estuviste aquí de Lynne Ramsay, la película de 2017 con la que Joaquin Phoenix ganó el premio a Mejor Actor del festival de Cannes de ese año. Gracias a Prime Video he podido saciar mi curiosidad y la conclusión en que la película entraría en la categoría “Sin más”.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Joe (Joaquin Phoenix), ex marine y antiguo veterano de guerra, es un tipo solitario que dedica su tiempo a intentar salvar a mujeres que son explotadas sexualmente. No se permite ni amigos ni amantes y se gana la vida rescatando jóvenes de las garras de los tratantes de blancas. Un día recibe la llamada de un político porque su hija ha sido secuestrada. (FILMAFFINITY)

La película fue mostrada con un montaje inacabado en el Festival de Cannes de 2017 donde ganó los premios al Mejor Guión (Lynne Ramsay) y Mejor Actor (Joaquin Phoenix).

Lynne Ramsay (Glasgow, 1969) es una directora y guionista escocesa, conocida por dirigir las películas Ratcatcher, Morvern Callar, We Need to Talk About Kevin y You Were Never Really Here, que significó su consagración internacional.

En realidad, nunca estuviste aquí cuenta con un guión de la propia Ramsay adaptando la novela del mismo título del escritor Jonathan Ames. Ramsay contó con Thomas Townend como director de fotografía, montaje de Joe Bini y música de Jonny Greenwood. Tras su paso por Cannes, Amazon Studios adquirió los derechos de distribución de la película en Estados Unidos, mientras que Studio Canal (Canal +) la distribuyó en Reino Unido y en el resto de Europa.

Joaquin Phoenix es el gran protagonista de la película con su presencia y carisma presente en pantalla el 99% del tiempo. Phoenix construye un interesante veterano de guerra con graves problemas psicológicos y unas peligrosas tendencias suicidas.

Junto a Phoenix, encontramos a Ekaterina Samsonov como la niña Nina Votto que se encuentra prisionera de una mafia de trata de blancas, Alex Manette como su padre el senador Albert Votto que destapa el escándalo, John Doman como John McCleary, el conseguidor de Joe, Judith Roberts como la madre de Joe y Alessandro Nivola como el gobernador Williams.

En realidad, nunca estuviste aquí es una de esas películas que no vi en su día y que ahora que la tenía disponible gracias a Prime Video siempre me daba pereza verla. Y tras animarme a verla, dentro que está bien y me ha gustado, flipo con los premios que ha recibido. De hecho, hasta puedo entender el de Joaquim Phoenix, pero dar el premio a Mejor guión a una historia que es una repetición de una historia super trillada como son la figura de los vengadores justicieros que rescatan a gente en peligro.

Empezando por lo positivo, Joaquim Phoenix está notable como un traumatizado rescatador de niños. Su presencia siempre transmite que estamos ante un hombre peligroso y Ramsay consigue plasmar en imágenes la sensación que Joe es como una bomba a punto de explotar, creando una tensión constante al no saber cómo va a actuar. La cámara sigue a Phoenix el 99% del tiempo y éste construye un personaje con evidentes reminiscencias a Taxi Driver. El uso de flashbacks de apenas segundos insertados mediante un buen montaje en la acción principal, servirá para que conozcamos los traumas que Joe vivió en su infancia y juventud que le han marcado y le han convertido en lo que es hoy. Y el uso por su parte únicamente de un martillo, no una pistola o arma de fuego, deja claro desde el primer momento que este hombre no está muy bien.

Ramsay utiliza primeros planos continuos para intentar meternos dentro de la cabeza de Joe, con resultados más o menos buenos, y alterna para las escenas violencia el uso de cámaras de seguridad y otros elementos más explícitos que hacen que más que verse, la violencia se intuya durante muchas partes de la película. Además, el uso de la música y de una edición de sonido repleta de sonidos extraños transmiten la sensación de entrar en un mundo perturbador.

Hay películas que son más ejercicio de estilo de su director/a que una historia interesante, y ésta sería la definición perfecta de En realidad, nunca estuviste aquí y la labor de su directora Lynne Ramsay. La película ejemplifica el triunfo de lo visual sobre la narrativa, ofreciendo un catálogo de imágenes poderosas construida sobre una base super endeble.

El único hecho distintivo que diferencia esta película de cientos de películas similares de vigilantes justicieros (p.ej. Equalizer me viene inmediatamente a la cabeza), es el empeño de la directora de hacer una película de acción que no lo parezca. Para mi, estando bien se queda muy lejos de ser un peliculón. De hecho, debo mencionar para mal que a pesar de ser una película de tan sólo 95 minutos se me hizo larga en varios momentos por el nulo avance de la trama y lo trillado de la historia, que hemos visto innumerables veces en otras películas.

Comentaba antes que Joaquin Phoenix lo hace muy bien y su presencia y carisma es lo que mantiene viva la película. Dicho esto, y partiendo que lo que construye Phoenix en pantalla me parece irreprochable, veo que el personaje de Joe es monotemático, no hay matices, siendo un vengador vengativo traumatizado el 99% del tiempo. Lo cual en parte me muestra sólo una faceta de Phoenix como artista.

Hacer una película de acción desde un punto de vista ¿intimista? no me dio la sensación de que fuera mejor que lo ya existente. Y creo que este es un nuevo ejemplo de que diferente NO es mejor, de forma que parece que es precisamente el empeño de alejarse del cine del acción lo que hizo que gustara tanto a críticos «serios» que, en su mayoría, desprecian y machacan este tipo de cine.

En resumen, no me sabe mal haber visto la película, pero para mi es un “sin más” de libro, una película que no me deja con ganas de volver a verla ni voy a recordar dentro de unas semanas.

Comparto el trailer de la película:

En realidad, nunca estuviste aquí es una de esas película que aunque buenas, no acabas de entender el motivo de la aclamación de la crítica, y cuyo visionado me ha dejado bastante frío.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

 

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Crítica de Battlestar Galactica temporada 3 (Prime Video)

La tercera temporada de Battlestar Galactica disponible en Prime Video es de largo la mejor hasta la fecha. La serie creada por Ronald D. Moore ha elevado el nivel de calidad y pone el listón muy alto de cara a la cuarta y última temporada.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Tras el enorme cliffhanger al final de la segunda temporada, esta tercera arranca con las consecuencias de la ocupación Cylon de New Caprica, y durante los 19 episodios de esta temporada van a pasar un montón de cosas. El canal Sci-Fi estrenó esta tercera temporada en octubre de 2006, terminando su emisión en marzo de 2007.

Ronald D. Moore y David Eick repitieron como productores ejecutivos, Moore escribió el episodio piloto, que fue dividido en dos: Ocupación / Precipicio, mientras que Eick escribió sólo uno. El resto de escritores de esta temporada fueron: El también productor Mark Verheiden escribió 4 episodios, al igual que Bradley Thompson & David Weddle. Anne Cofell Saunders (2), Michael Angeli (3), Michael Taylor (3) y Jane Espenson (2) escribieron el resto.

En la dirección tenemos a Michael Rymer, (7 episodios), Sergio Mimica-Gezzan (el episodio piloto), Robert Young (2), Félix Enríquez Alcalá (2), Jean de Segonzac (1), Bill Eagles (1), Michael Nankin (2), Edward James Olmos (1), Rod Hardy (1) y Wayne Rose (1).

A estas alturas de la serie no hay nuevas incorporaciones en el reparto, repitiendo los habituales Edward James Olmos (Comandante Adama), Mary McDonnell (Presidenta Laura Roslin), Katee Sackhoff (Kara «Starbuck» Thrace), Jamie Bamber (Lee «Apollo» Adama), James Callis (Gaius Baltar), Tricia Helfer (Número 6) Grace Park (Número 8, Sharon «Athena» Agathon), Michael Hogan (Coronel Saul Tigh), Aaron Douglas (Jefe de Mantenimiento Galen Tyrol), Tahmoh Penikett (Karl «Helo» Agathon, marido de Sharon), Nicki Clyne (Cally Henderson Tyrol, esposa de Galen), Kandyse McClure (Anastasia Dualla, esposa de Apollo), Alessandro Juliani (Felix Gaeta), Donnelly Rhodes (Doctor Sherman Cottle), Callum Keith Rennie (Múmero 2, Leoben Conoy), Lucy Lawless (Número 3, D’Anna Biers). Dean Stockwell (Número 1, John Cavil), Matthew Bennett (Número 5, Aaron Doral), Rick Worthy (Número 4, Simon), Michael Trucco (Samuel T. Anders, marido de Starbuck) y Richard Hatch (Tom Zarek).

Tengo que reconocer que cuantos más episodios de Battlestar Galactica veo, más me gusta todo. Lo que más me gusta es que aún siendo una ciencia ficción de temática espacial, está planteada desde los personajes, construyendo unas personas complejas que fallan y se equivocan casi tanto como aciertan, pero que intentan mantener la humanidad aún en las situaciones más extremas. Un buen ejemplo de esto son los personajes de Adama y la Presidenta Roslin, que aún con la mejor de las intenciones se muestran demasiado intransigentes y con un temperamento explosivo (en el caso de Adama), algo que no es lo más deseable en la persona al mando. Unido a esto, me gusta que Ronald D. Moore y los guionistas enfrenten a todos los personajes a cuestiones morales en los que no hay una solución fácil en blanco y negro, al estar todo presentado en diferentes tonos de grises.

Otro elemento muy chulo es la construcción de unos Cylones humanos que tienen los mismos sentimientos y dudas que los seres humanos “normales”. Además, su propia fe y la creencia en la existencia de un Dios Verdadero que les tiene preparado un destino aporta un toque religioso y de fe a una historia que en principio era sólo de ciencia ficción, el clásico humanos buenos contra robots malos. Porque por un lado los humanos no son tan buenos para empezar, mientras que los Cylones son mejores y tienen más sentimientos que lo que los humanos quieren pensar.

La tercera temporada de Battlestar Galactica me ha encantado además porque pasan un montón de cosas y el statu-quo cambia (de nuevo) completamente. Además de la historia general de la búsqueda de la Tierra mientras son perseguidos por los Cylons, creo que me han gustado incluso más los episodios individuales centrados en algunos de los personajes. Por ejemplo, 3×14 “The Woman King”, en el que Helo investiga un aumento de muertes dentro de una secta que no acepta los tratamientos médicos, o 3×16 “Dirty Hands” en el que el Jefe Tyrol desafía a Adama con una huelga cuando descubre las condiciones laborales y de vida de algunos trabajadores de la flota. Hay un montón de momentos super emocionantes en esta temporada, y lo mejor es que casi todos los personajes tienen su momento durante la serie.

Emocionalmente, Galactica está construida alrededor del triángulo formado por Adama, su hijo Apollo y Starbuck. La relación amorosa entre estos últimos a pesar de estar ambos casados con Dualla y Anders respectivamente marca gran parte de la temporada, además de descubrir que Starbuck tiene un destino importante reservado para ella, si sobrevive para contarlo, mientras que Apollo se debate por un conflicto interno entre lo que se espera de él y lo que su corazón le pide.

Además de Starbuck, Gaius Baltar tiene también su parte de figura mesiánica, primero para los Cylons y luego para una parte de la sociedad humana, y ambos sirven para afianzar la parte religiosa y filosófica de la serie, que estoy seguro que va a jugar un papel fundamental en la resolución de la historia.

Una parte importante de la trama de la primera y segunda temporadas se construía a partir de la paranoia de no saber quien era un Cylon. Desde el principio se supo que habían 12 modelos diferentes, y poco a poco fuimos conociendo a 7. Sin embargo, la identidad de los “Final 5” era un misterio incluso para los Cylons, de forma que saber su identidad y saber qué papel van a jugar en el destino al que aspiran los seres robóticos también plantea cuestiones interesantes a lo largo de esta tercera parte. De hecho, el descubrimientos de algunas de estas identidades ha provocado u shock bestial.

Quizá, por ponerle un pero, encuentro realmente cargantes las interpretaciones de Katee Sackhoff (Kara «Starbuck» Thrace) y James Callis (Gaius Baltar). El caso es especialmente sangrante con Starbuck que realmente su papel esta temporada es estar borracha (más que de costumbre) y llorar por las esquinas. Entiendo que Cackhoff interpreta lo que la piden, pero me parece demasiado over-the-top en todo momentos y más que lástima, me provoca incluso rechazo. Diferente es el caso de James Callis, al que le veo 100% metido en la piel de Baltar, pero con su cara aluciada la mayor parte del tiempo no me lo creo ni empatizo con su función de Mesías de ambos bandos.

En todo caso, Battlestar Galactica me parece una super seriaza que nos está enseñando que no hay una forma única e inalterable de ser “humano”, algo que cada vez veo más claro que es una metáfora de las diferencias raciales y la lucha para eliminar las desigualdades y la discriminación racial, algo que lamentablemente aún existe en los Estados Unidos y que está de triste actualidad.

Comparto el trailer de esta tercera temporada:

Battlestar Galactica se ha ganado a base de calidad su fama como una de las mejores series de ciencia ficción de la historia de la televisión. Esta tercera temporada ha subido el listón muy alto y espero que la conclusión en la próxima temporada esté a la altura. En todo caso, estoy disfrutando muchísimo el camino recorrido.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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