Crítica de Caballero Luna vol. 4 de Jed MacKay, Federico Sabbatini y Alessandro Cappuccio (Marvel Comics – Panini)

Cuarto volumen de Caballero Luna publicado por Panini, con el equipo creativo habitual formado por Jed MacKay, Alessandro Cappuccio y Federico Sabbatini, con color de Rachelle Rosenberg, un comic que no levanta el pie del acelerador con su planteamiento de grapas autoconclusivas dentro de una trama mayor.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¡Sueños y pesadillas! El Caballero Luna se enfrenta a un salvaje asesinato. La sangre se extiende por las calles a medida que los asesinos se abren camino a través de sus antiguos aliados. ¿Podrá salvar a esos viejos amigos que ahora se han alejado? Además, un siniestro Flautista de Hamelin, Tigra acecha en la jungla del asfalto, llega Veneno necesitado de ayuda y regresa un viejo enemigo… ¡Morfeo!

Este cuarto volumen contiene Moon Knight 19-24 USA.

Jed MacKay continúa con su exitosa historia de Caballero Luna. Tras enfrentarse a Vampiros de Chinatown y al Hombre-Lobo en el volumen anterior, las amenazas no dan un segundo de respiro a nuestro protagonista. Una de las características que más me gustan del estilo de MacKay es su cualidad de ofrecernos unas grapas siempre excelentes que nos ofrecen una historia autoconclusiva satisfactoria que además construye una narrativa mayor. Lo que era el estilo Marvel de los años 70 y 80, vamos. En este volumen tenemos una clave importante, al conocer que Khonshu resucita a sus Puños de la Venganza, pero al estar atrapado en la actualidad si muere Marc Spector (o cualquiera de sus personalidades), no podrá revivir y su muerte será definitiva.

Me gusta mucho que este volumen tengamos números centrados en algunos secundarios como Reese, la vampira aliada de Caballero Luna, o Tigra, cuya historia es para mi la mejor de este volumen. Y además de la aparición de Blade, otra de las grapas cuenta con Veneno de invitado especial, en su versión de Dylan Brock, el hijo de Eddie. Por cierto, el encarcelado Zodiaco también tendrá su grapa, lo que ayuda a formar un tapiz de historias entrecruzadas que hace que la colección resulte super interesante.

Por la parte de los villanos, además de Zodiaco tenemos de todos los colores: Es Fantasma del teléfono, el retorno con truco del Hombre de Medianoche, Sidney Sarnak, especialista en control mental sónico y Morfeo, cuya habilidad de entrar en los sueños de los demás le dará a Caballero Luna aquello que más ansía. Dentro que son unos comics super disfrutones, si tengo que decir algo menos bueno sería que estas grapas son una historia (varias en realidad) de transición, preparando al villano en la sombra que ha movido los hilos de los villanos de este tomo. En tomos anteriores hubo siempre una sensación de historia cerrada que no tenemos en este arco, aunque como todo lo que nos cuenta MacKay me resulta interesante, no tengo en realidad ningún pero al respecto.

En el apartado artístico, ya me he acostumbrado a leer un comic con dos dibujantes que se van alternando. En este volumen, Federico Sabbatini dibuja los números 19 y 24, mientras que Alessandro Cappuccio dibuja los números 20 a 23. Además, Ray-Anthony Height dibuja la historia de complemento del número 20 ambientada en los años 70 con Blade de invitado especial. En el color tenemos en todas las grapas a Rachelle Rosenberg.

Los dibujos «mundanos» de personajes hablando, etc… me parecen correctos, pero la sensación onírica que este comic transmite en las apariciones del Caballero Luna me parecen una pasada, y ayudan a que el comic tenga una personalidad alucinante. Algo que no tienen la mayoría de comics de la Marvel actual, en la que se busca ante todo dibujos funcionales e intercambiables. No es el caso de esta colección, y es algo que celebro enormemente.

Por cierto, lo que no me gusta nada son las portadas de Stephen Segovia. Excepto justo la del número 24 que ilustra el tomo de Panini, el resto son tremendamente aburridas y si fuerza ninguna. Y no cabe duda que el editor no tiene el mismo criterio que yo, porque lleva dos años en la colección y no parece que esté disgustado del desempeño de Segovia. Para gustos, colores. Pero a mi no me gusta nada.

Tras cuatro volúmenes de Caballero Luna, hay varias tramas abiertas que mantienen mi interés y quiero saber cómo terminan. Además, como comentaba los personajes secundarios me interesan casi igual que Marc Spector, lo que es otro de los puntos fuertes del comic.

Comparto las primeras páginas de Moon Knight 19 USA:

Caballero Luna es uno de los comics más disfrutables de la Marvel actual, lo recomiendo completamente.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Nightwing 106-109 de Tom Taylor y Stephen Byrne (DC Comics)

Sin Bruno Redondo al dibujo Nightwing no mola ni la mitad. Esto se hace palpable en el último arco de la colección The crew of the crossed, que se ha desarrollado en los números 106 a 109 con guion de Tom Taylor, dibujo del artista invitado Stephen Byrne, y color de Adriano Lucas.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

¡NIGHTWING SE VUELVE MARINO!

Navega por alta mar con Nightwing y Batgirl mientras atraviesan el océano en busca de la sociedad secreta The Hold que se remonta a cuando se fundó Blüdhaven. Ya vimos en Nightwing #99 que la cámara acorazada de esta sociedad tenía varias cajas fuertes… y aquí descubriremos que una tenía el nombre de Nightwing.

Nightwing se ha convertido en un comic de 40 páginas (con anuncions) con veinte páginas de historia principal más una historia de complemento de 8 páginas.

Mi primera crítica a Nightwing viene precisamente de la decisión de DC de añadir 8 páginas de historia para justificar el aumento de precio de este comic, que ha pasado de costar 3.99 US$ a 4.99 $ desde el número 101 USA. Y esta subida no sería importante si las historias de complemento fueran interesantes, cosa que no sucede. En los números 106 a 108 tenemos una historia en tres partes con guion de Michael W. Conrad, dibujo de Serg Acuña y color de Ivan Plascencia que es super chorra con un dibujo flojísimo con el que no he conectado nada. En el número 109 Tom Taylor escribe una historia que sirve de prólogo dentro de esta colección al evento Beast World que tiene dibujo de Sami Basri y color de Adriano Lucas. Y a pesar de estar Taylor, esta historia no evita tener cierta sensación de intrascendencia, sumado a otro dibujante poco interesante.

En todo caso, los problemas siempre surgen cuando algo empieza a no funcionar. Si la colección de Nightwing me flipara como hace un año, este aumento de precio no sería en absoluto un problema. Dicho esto, lo de las historias de complemento es una castaña que nunca funciona, y me molesta un poco que DC insista en este tipo de iniciativas.

Aprovecho para destacar las alucinantes portadas de Bruno Redondo para este arco, que acompañan este artículo. Redondo nos regala imágenes potentísimas que conectan la iconicidad de Nightwing con el mundo de los piratas que es el eje de la historia de este arco. Redondo como narrador es un dibujante brillante, pero brilla aún más desde el punto de vista artístico como creador de imágenes que venden el comic. ¡Qué bueno eres, Bruno!

El problema es que Redondo ya no es el dibujante de Nightwing y se limita a dibujar únicamente las portadas. En las últimas 9 grapas redondo sólo ha dibujado una, el chulísimo número 105 contado desde el punto de vista de Dick Grayson. Rise of the Underworld, el arco de los números 101-104 con los Titanes de invitados especiales en que se enfrentaron a Grinning Man y Neron tuvo dibujo de Travis Moore, este arco pirata ha sido dibujado por Stephen Byrne y los próximos números con el tie-in de Beast World (de momento los números 110-112) tendrán a Sami Basri de dibujante, que no me ha gustado nada en la historia de complemento del número 109. Y la diferencia es abismal.

Stephen Byrne no es un mal dibujante, pero tampoco es alguien especialmente bueno. Entra en la cada vez más numerosa categoría de dibujantes «correctos» que pueblan los comics de Marvel y DC, gente que cumple plazos de entrega y plasman en imágenes la historia de los guionistas de forma funcional y sobre todo, sin personalidad. Y si algo tenía el comic de Nightwing hasta ahora con Redondo, era personalidad.

Excepto casos puntuales, Marvel y DC han optado por dejar en segundo plano a los artistas resaltando su naturaleza intercambiable, como si diera igual que un comic lo dibuje Redondo o cualquier otro artista. Y este arco es una buena prueba de ello. Taylor plantea en todas las grapas momentazos para que el dibujante se luzca, pero cuando Redondo provocaba WHOA!! en cada página, Byrne ofrece unas escenas de acción rutinarias con planos que no ofrecen ninguna brillantez visual. En este sentido, hay un par de páginas con splash-pages fija en la que Nightwing se va moviendo por la imagen, algo en lo que Redondo es un maestro, que en manos de Byrne nos ofrece momentos sin chispa ninguna.

Pero no es sólo en la parte espectacular y en la acción donde flojea Byrne, porque en lo relativo a las caracterizaciones dibuja a Nightwing y a Bea Bennett, la coprotagonista del arco, siempre con la misma expresión. Da igual si un personaje es acuchillado, está contento o enfadado, la falta de emociones reales es otro problema de un dibujo que he encontrado bastante flojo. Sobre todo, pensando en de donde veniamos con el artista castellano manchego.

Por supuesto, en un comic la historia es importante, pero es el dibujante el que hace que el conjunto tenga el salto de calidad. Y Tom Taylor sigue escribiendo a Dick con la empatía y humanidad como el año pasado. Pero el comic no es lo mismo. Y no lo es precisamente porque Nightwing ha perdido la personalidad de Bruno Redondo, que para mi era igual de importante que el guion de Taylor.

En lo referente a la historia, más allá de la trama pirata, Taylor utiliza este arco para recuperar a una secundaria de la etapa anterior a él, Bea Bennett, que fue pareja de Dick cuando estaba amnésico tras recibir un tiro en la cabeza. (Si, eso pasó. Aunque a veces queramos mirar hacia otro lado y hacer como si no existió). Me gusta la forma en que Taylor construye el mundo de Dick y en este caso incorpora elementos pasados incluso cuando provienen de comics que no son demasiado buenos. Tras este arco, imagino que Bea Bennett se convertirá en secundario recurrente de la colección, que en ningún caso amenaza a Barbara Gordon como interés romántico de Dick.

Dicho esto, Taylor destaca por las caracterizaciones, pero sus guiones en la parte de historia superheroica siempre han sido un poco chof. Hasta ahora, que pasaran pocas cosas interesantes se «perdonaba» porque Redondo molaba 1000, pero en el momento en que el dibujo flojea es cuando te das cuenta que el guion tampoco es que sea ninguna genialidad. Con Redondo Nightwing era el mejor comic de DC, algo que dejó de ser cuando empezó a publicarse World´s Finest de Mark Waid y Dan Mora. Pero ahora que el dibujo es montonero, esa valoración se traslada también a la historia.

Sin Bruno Redondo Nightwing es un comic más, ha perdido toda la iconicidad, personalidad y salto de calidad inicial. Aunque en realidad no le encuentro problemas importante, la historia de Taylor no pasa de correcta. Si tenemos en cuenta esto, la subida de precios por unas historias de complemento sacacuartos y que el próximo arco es un tie-in del evento Beast World de Titans que no compro, se me plantea el momento perfecto para dejar de comprar esta colección. Hemos tenido 20 números estupendos de Nightwing, pero el desgaste se ha hecho más que evidente a lo largo de este 2023. Una pena.

Comparto las primeras páginas de este número:

Sin Bruno Redondo Nightwing es un comic más. Uno que voy a dejar de comprar. Qué pena.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Aquaman y el reino perdido de James Wan

Aquaman de James Wan es de largo mi película favorita de la última hornada de películas inspiradas en los personajes de DC Comics. Es por esto que tenía muchas ganas de ver esta segunda parte, Aquaman y el reino perdido, sobre todo al seguir James Wan de director.

PUNTUACIÓN: 7/10

Al no poder derrotar a Aquaman la primera vez, Black Manta, todavía impulsado por la necesidad de vengar la muerte de su padre, no se detendrá ante nada para derrotar a Aquaman de una vez por todas. Esta vez Black Manta es más formidable que nunca y ejerce el poder del mítico Tridente Negro, que desata una fuerza antigua y malévola. Para derrotarlo, Aquaman recurrirá a su hermano encarcelado Orm, el ex rey de la Atlántida, para forjar una alianza improbable. Juntos, deben dejar de lado sus diferencias para proteger su reino y salvar a la familia de Aquaman, y al mundo, de una destrucción irreversible. (FILMAFFINITY)

La película fue dirigida por James Wan a partir de un guion de David Leslie Johnson-McGoldrick, colaborador habitual de Wan, que parte de una historia de Wan, Johnson-McGoldrick, Jason Momoa y Thomas Pa’a Sibbett. la película de 124 minutos de duración cuenta con un presupuesto de 200 millones y fotografía de Don Burgess, montaje de Kirk Morri y música de Rupert Gregson-Williams. Debido a los cambios en la dirección de Warner en lo referido a los personajes de DC Comics, el montaje final de la película ha sufrido numerosos cambios, al tratarse de la última película del DCEU, antes del reinicio que lideran James Gunn y Peter Safran.

Jason Momoa repite su papel protagonista como Arthur Curry / Aquaman. al igual que Patrick Wilson como Orm Marius, hermanastro atlante de Arthur, Amber Heard como Mera, la esposa de Arthur y madre de su hijo Arthur Jr, Yahya Abdul-Mateen II como David Kane / Black Manta. Dolph Lundgren como Nereus, rey de Xebel y padre de Mera, Temuera Morrison como Tom Curry, padre de Arthur y Nicole Kidman como Atlanna: La madre de Arthur y Orm y la antigua reina de Atlantis. El nuevo personaje de esta película es Randall Park como el doctor Stephen Shin, un biólogo marino obsesionado con encontrar Atlantis que trabaja para Black Manta.

Hay un término que me molesta mucho aplicado al mundo del entretenimiento, y es el de «innecesario». En redes sociales se crean narrativas tóxicas que perjudican a los estrenos en cine, y en el caso de Aquaman y el reino perdido además de innecesario se han inventado una nueva, y es la que opina que al ser la última película del DCEU, no merece la pena verse dado que esta película no va a tener continuación en el futuro, sea cual sea ese futuro. Y es una opinión perversa y muy dañina, dado que el objetivo de cualquier película es y siempre ha sido ofrecer un buen entretenimiento con principio y final sin pensar en nada más que lo que la película es. Y es este sentido, esta película cumple sin duda con su objetivo.

Me encanta James Wan y creo que aún está por llegar el día en que haga una película mala. Porque Aquaman y el reino perdido es una película super entretenida. Wan se ha especializado en el terror, pero en lo referido a la aventura pura, su habilidad como narrador nos ofrece unos momentazos alucinantes, unos planos increíbles y una imaginación genial a la hora de crear seres y sets donde tiene lugar la acción.

La película ofrece la misma premisa de la primera Aquaman, al presentar un problema que obliga a Aquaman a vivir una aventura por múltiples localizaciones a cual más exótica. La novedad es que Orm, el villano de la primera película y hermano de Arthur, se convertirá en involuntario compañero de aventuras, sirviendo esta película de rehabilitación al hacer las paces los hermanos, lo que es un elemento super satisfactorio de la película que me ha gustado mucho.

Si tengo un problema con la película, es el propio Jason Momoa. Esto no es un problema achacable a James Wan, dado que el casting del actor vino marcado desde BvS de Zack Snyder. Momoa creo que fue un error de casting tremendo al intentar resaltar la faceta de tío duro «bad-ass» frente a una caracterización fiel del personaje de los comics. Y en esta película Momoa no es tan gracioso como él se cree que es, forzando unos momentos de humor que no acaban de funcionar casi nunca y rompen el tono. Aparte, al tocar Momoa el guion hace que su personaje navegue entre su papel de padre que hará lo que sea por proteger a su hijo, el de un Rey aburrido que no consigue realizar cambios reales en Atlantis, el de aventurero gracioso que duda entre ser un héroe de acción y un chistoso. Y son muchas facetas que en dos horas es complicado unir adecuadamente.

Aparte, Momoa hace unos años era un tío duro cachas, algo que recuerdo de la primera película con sus múltiples escenas descamisado. En esta segunda película siempre lleva ropa y su papada cervecera me da la sensación que en su vida real se está divirtiendo a lo grande. Me da la sensación que Momoa se está convirtiendo en un Vin Diesel, alguien que intenta parecer duro cuando su cuerpo ya no le apoya. Los trajes que lleva parecen más armadura rígida que marca músculos que ya no están en la realidad, y esa es una sensación que tuve en numerosos momentos viendo la película.

En realidad, viendo Aquaman y el reino perdido, me reafirma en algo que ya pensé en la primera película, y es que Patrick Wilson hubiera sido el casting perfecto para Aquaman, aparte de por su parecido físico al personaje de los comics DC, porque es mucho mejor actor que Momoa. La parte de buddy-movie está bastante bien, aunque como digo que Aquaman haga bromas a costa de su hermano son detalles que no molan nada. Excepto la escena de la cucaracha, esa si está bien. En todo caso, Wilson y el resto de casting cumplen con lo que la película pide de ellos.

La película tiene numerosos momentos de voz en off que me sugieren las múltiples reescrituras que sufrió la película, al contar algún personaje los elementos de la trama necesarios para desarrollar la historia. Sin embargo, estas escenas no impiden que la película se disfrute. Un elemento que muestra estos cambios es el papel mínimo que le ha quedado para Mera, interpretada por Amber Heard, actriz envuelta en el juicio de Johnny Depp, que prácticamente ha desaparecido de la película.

En la parte del villano, Yahya Abdul-Mateen II como David Kane / Black Manta creo que lo hace bastante bien. Un villano que cumple bastante bien con su función y que ante su ansia de venganza no le importa ver el mundo arder, sobre todo al dejarse poseer por un poder ancestral que le dará unas habilidades sobrenaturales que sobrepasan a las de Aquaman. La parte del villano me gusta, empezando porque la película emplea bastante tiempo en que conozcamos su plan, algo que ayuda a que la amenaza sea más importante y funcione.

El diseño de producción y los efectos especiales me parece que están super bien. Por ponerle un pero, el reino perdido del título a veces se parece demasiado más de la cuenta a Mordor. Además, en la parte final la película cae con el vicio que han sufrido las películas de Warner, al acabar con un villano de CGI que no puede imponer al ser la primera vez que aparece en pantalla. Hechas estas apreciaciones, la verdad es que me encantan las diferentes localizaciones de la película, y el efecto subacuático me parece una pasada. Cuando estás viendo la película se justifica el presupuesto que ha tenido la película.

Aquaman y el reino perdido no inventa ninguna rueda pero ofrece un entretenimiento más que digno que merece verse en una pantalla que proyecte bien la película. Me lo he pasado de maravilla viéndola, aún reconociendo el problema que le veo a Jason Momoa como protagonista. En todo caso, la aventura está genial y ofrece un final satisfactorio a esta serie de películas. No se le puede pedir más a una película de este tipo, lo que me da me vale.

Por desgracia, por un motivo o por otro, la sensación es que la película va a fracasar en taquilla, no interesando al gran público. o pensaba que la primera película había gustado a nivel general, pero parece que los cinco años transcurridos han provocado que esta película y su protagonista han restado el interés que pudiera haber. Y es una pena, porque como película de aventuras a mi me funciona completamente. Queda la opción que el público familiar acabe yendo aprovechando la temporada navideña, unas fechas muy propicias para ir al cine. Pero parece difícil que Warner recupere su inversión, siendo la cuarta película de Warner de este 2023 que fracasa, tras Shazam 2, Flash y Blue Beetle. Le deseo suerte a James Gunn y Peter Safran, les queda muchísimo trabajo para recuperar la ilusión del gran público por los personajes de DC Comics.

Comparto el trailer de la película:

Aquaman y el reino perdido es pura aventura y puro espectáculo. Es una pena la mala elección de Momoa, porque la película podría haber sido un éxito brutal. En todo caso, yo la he disfrutado.

PUNTUACIÓN: 7/10

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¡Saludos a todos!

Feliz Navidad desde Stars-my-destination

¡Feliz Navidad a todos! Parece que fue ayer cuando celebrábamos la anterior Navidad, y llegamos al final de 2023. Estas fechas son para estar con los seres queridos y disfrutar de la compañía y los buenos deseos que se comparten durante estas fechas. Y si cae algún regalo o auto-regalo, pues mejor que mejor.

Mi yo utilitarista quería aprovechar este post para reflexionar sobre el estado del mundo del comic, pero me doy cuenta que no es adecuado para el día de hoy. Ya habrán más días para tratar temas corrientes. Hoy en realidad no es día para estar en las redes sociales, sino para disfrutar de la compañía en el mundo real. Así que os voy a dejar un video navideño para desearte que pases un día genial.

Un abrazo muy grande a todos.

¡FELIZ NAVIDAD!

Crítica de Godzilla Minus One de Takashi Yamazaki

Poder ver en pantalla grande una película japonesa de Godzilla era algo demasiado bonito para dejarlo escapar. Así que me fui con mi hijo a ver Godzilla Minus One, película escrita y dirigida por Takashi Yamazaki.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

Japón, desolado tras el fin de la segunda guerra mundial, entra en crisis tras la aparencia de un monstruo atómico. (FILMAFFINITY)

Godzilla Menos Uno es una película japonesa dirigida, escrita y con efectos visuales de Takashi Yamazaki. Producida por Toho Studios y Robot Communications y distribuida por Toho, es la 37ª película de la franquicia Godzilla. La película de 125 minutos de duración tiene fotografía de Kōzō Shibasaki, montaje de Ryūji Miyajima y música de Naoki Satō.

Está protagonizada por Ryunosuke Kamiki como Kōichi Shikishima, un antiguo piloto kamikaze que vive con el remordimiento de no haber muerto en la guerra. Minami Hamabe es Noriko Ōishi, una joven que se convierte en madre adoptiva de Akiko, una bebé huérfana, que acaba ciendo acogida por Shikishima. Yuki Yamada es Shirō Mizushima, joven tripulante a bordo del Shinsei Maru, un barco de madera busca minas en el que se enrolará Shikishima. Munetaka Aoki es Sōsaku Tachibana, antiguo técnico del Servicio Aéreo de la Armada, Hidetaka Yoshioka interpreta a Kenji Noda, antiguo ingeniero de armamento naval que también trabaja en el Shinsei Maru, Sakura Ando es Sumiko Ōta, vecina de Shikishima, y Kuranosuke Sasaki hace de Yōji Akitsu, capitán del Shinsei Maru.

Me gustan las últimas películas americanas de Godzilla, y disfruté mucho viendo Godzilla vs Kong con mi hijo, aceptando la idea que han convertido a Godzilla en el mecanismo de defensa de la Tierra contra amenazas monstruosas. Casi un héroe, vamos. Pero dentro de eso, tengo que reconocer que ver una película en la que se vuelve al concepto de monstruo salvaje y amenazador que puede destruir a la civilización es mucho mejor. Godzilla Minus One es una vuelta a los orígenes, y me ha parecido un triunfo de principio a fin.

Las apariciones de Godzilla son todas espectaculares. La primera al principio de la película me flipó y casi convierte la historia en una película de terror. Los combates marinos son estupendos, transmitiendo la idea de estar ante un monstruo imparable ante el que nada puede hacerse. El momento de la persecución del barco de Shikishima tiene una tensión brutal. Y el ataque de Tokio es una escena increíble en la que en algunos momentos parecía que se hacía un homenaje a las películas clásicas en la que un actor con un traje de Godzilla se movía entre maquetas de edificios hechas de cartón y madera. Pero rodado de forma increíble en la que te duele ver morir a toda esa gente. El diseño de Godzilla le convierte en un monstruo imponente y amenazante, y creo que es uno de los éxitos de la película.

Pero quizá el gran éxito de Godzilla Minus One que lo eleva de la media son los estupendos personajes humanos. Empezando por el protagonista, Kōichi Shikishima, un piloto kamikaze que se negó a morir y que se considera un cobarde, amplificado por la primera escena de la película. Al principio esa cobardía hace que no conectes con él, pero verle luego como hace lo correcto a pesar de creer que no merece seguir con vida me parece una evolución tremenda para el personaje. El climax enfrentando sus miedos me parece de lo mejor que he visto este año en una película.

El resto de secundarios me gustan mucho también. Noriko, una joven que acoge a un bebé cuyos padres murieron porque alguien tiene que hacerlo. O los tripulantes del barco buscaminas Shinsei Maru en el que trabaja Shikishima. En especial Kenji Noda, el ingeniero que inventará el plan para luchar y derrotar a Godzilla. El gran problema de las películas americanas siempre ha sido el factor humano, y en Godzilla Minus One se convierte en uno de sus principales éxitos. Por cierto, que en una película japonesa se critique abiertamente al gobierno y al ejército japonés y se les acuse de los problemas del país me parece un elemento de crítica sorprendente que me gustó mucho. La idea de la gente corriente uniéndose contra Godzilla es estupenda. Si es que prácticamente todo lo hacen bien.

El guion me parece estupendo. La idea de volver al pasado y situar la película justo tras la Segunda Guerra Mundial añade un elemento retro que consigue que conectemos con los protagonistas. Y que justo en ese momento en que Japón se encuentra en su peor momento sea cuando ataque Godzilla añade tensión y sensación de amenaza, al no tener Japón suficiente potencia de fuego para derrotarle. Que se le derrote con inteligencia y no tanto con artillería me parece una idea genial también. Dentro de una historia muy acertada, la forma en que el drama golpea a los protagonistas me parece estupendo también, con una muerte que me impactó muchísimo.

El diseño de producción me parece también una pasada. Empezando por la creación del Japón destruido tras la guerra, que luce espectacular en la película. Comentaba antes la sensación de «caja de galletas» en el ataque de Godzilla a Tokio. Pero en realidad es sólo una sensación, porque la escena con la escala de destrucción es tremenda. El momento en que Godzilla coge el tren en el que va Noriko, o cuando carga su rayo de energía resultan terroríficos.

El directo Takashi Yamazaki realiza un trabajo espectacular. Los planos de cámera a pie de calle para ver el tamaño y la monstruosidad de Godzilla funcionan siempre y añaden una tensión brutal, y los generales de destrucción lucen impresionantes gracias a un uso brillante de los efectos especiales y el CGI. De hecho, la película tiene un presupuesto ridículo sobre todo comparado con el de los blockbusters americanos, pero la verdad es que luce increíble de principio a fin. Sin duda puede mirar de tu a tu a películas de 200 millones de presupuesto contando con una fracción de ese dinero.

Y si a todo esto le sumamos un climax estupendo con una forma imaginativa de matar a Godzilla, y un giro final para dar un final feliz a la historia, tenemos un éxito brutal de principio a fin. Bueno, dentro que en la mejor tradición de las películas japonesas, en realidad Godzilla no está muerto y se está regenerando. Aunque no estoy seguro y no lo he mirado, diría que el Minus One hace referencia que esta película sería una precuela además de un reboot de la primera película clásica de Godzilla, al terminar la acción en 1947, mientras que las películas antiguas estaban ambientadas en los años 50. Podría estar equivocado, pero si es como digo la verdad es que tiene todo el sentido.

Por cierto, se me ha olvidado comentar la estupenda música de Naoki Satō, que aparte de realizar una buena partitura estoy también seguro al 99% que utiliza el tema clásico de Godzilla cuando ataca Tokio, lo que sería un elemento más que conecta con la idea de historia antigua y elemento retro, algo que le va perfecto a la historia.

Además, ver la película en versión original en japonés creo que también ha sido un plus. Oír la voz gutural de los actores me parece un acierto y posiblemente hizo que entrara aún más en la historia. Hasta en eso creo que Godzilla Minus One acierta. En serio, dentro del género de monstruos, esta película de Godzilla me parece un peliculón. Pero no solo, ya que como historia de redención y de la humanidad uniéndose para combatir a un enemigo más grande que la vida, la película es un éxito total.

Comparto el trailer de la película:

Godzilla Minus One es un peliculón, me ha encantado. No puedo recomendarla más. Si te gustan las películas de monstruos, no te la puedes perder.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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