Crítica de Miracleman: The Silver Age de Neil Gaiman y Mark Buckingham (Marvel Comics)

Marvel por fin ha terminado de publicar Miracleman: The Silver Age de Neil Gaiman y Mark Buckingham, con colores de Jordie Bellaire. Una miniserie que quedó inédita desde los años 90 y que la Casa de las Ideas también ha querido que los lectores actuales hayamos tenido que sufrir para verla finalizada. Hoy comento mis impresiones de esta colección, una opinión sin duda condicionada por la periodicidad con que han salido las 7 grapas de esta miniserie.

PUNTUACIÓN: 6/10

Comienza «La Edad de Plata», la historia inacabada de Neil Gaiman y Mark Buckingham. Young Miracleman, el miembro perdido de la familia Miracleman, ha vuelto. Sus últimos recuerdos eran de un mundo de alegría e inocencia de 1963. Ahora se encuentra en el siglo XXI, donde sus mejores amigos se han convertido en dioses y monstruos. Remasterizado con nuevas e impresionantes ilustraciones de Mark Buckingham. Incluye material originalmente presentado en MIRACLEMAN nº 23 y 24, publicados originalmente por Eclipse en 1993-94, además de contenido extra.

Marvel Man, luego transformado en Miracleman cuando el comic fue publicado en Estados Unidos, es uno de los comics más influyentes de los años 80 que sin embargo muy poca gente leyó. Aunque fue creado en 1954 por el guionista y dibujante Mick Anglo para el mercado británico, no fue hasta 1982 en que Alan Moore escribió su etapa histórica dibujada por Garry Leach y Alan Davis. La editorial americana Eclipse empezó a publicar estos comics publicados inicialmente en la revista inglesa Warrior, que incluían entre otros elementos algunas de las escenas de matanzas más impactantes de la historia del comic. O un nacimiento mostrado de forma explícita sin tapujos.

Tras finalizar la etapa de Moore en el número 16, Eclipse contrató a Neil Gaiman para continuar la historia, algo lógico teniendo en cuenta la amistad de éste con Moore. Gaiman planteó tres arcos de seis números que denominó The Golden Age, The Silver Age y The Dark Age que cerraría su historia. The Golden Age se publicó en los números 17-23 de la colección entre 1990 y 1991, a lo que seguiría una miniserie de 3 números tituladas Apocrypha realizada por varios autores. El segundo arco The Silver Age quedó inconcluso tras publicarse tan sólo dos números, números 24 y 25, al declararse en quiebra Eclipse en 1994, y entrar los derechos del personaje en un conflicto legal que duró años en resolverse a favor de Gaiman. Que a su vez, cedió a Marvel tras ayudarle la editorial a pagar una disputa legal por la propiedad del personaje de Angela creado en el comic de Spawn.

Casi 30 años después, Marvel ha publicado de The Silver Age empezando por los dos números de Eclipse, aunque Mark Buckingham ha vuelto a dibujar estos números en su totalidad, como bien puede apreciarse en los extras que Marvel incluye en esta edición. Y es que puestos a terminar la historia, está claro que quedaría raro leer un comic que contuviera dos números con el estilo del Buckingham de hace 25 años mientras que los 5 restantes fueran con su estilo y narrativa actual. Y la verdad es que la «remasterización» le sienta muy muy bien al comic. Buckingham aprovecha la oportunidad ofrecida por Marvel para crear momentos más espectaculares y una narrativa más fluida, aprovechando las posibilidades de la doble página abierta como unidad narrativa. El nuevo dibujo supera ampliamente a los originales de los años 90 y ayudan a que la lectura de The Silver Age sea un placer. Además, me resulta muy interesante la decisión del color de Jordie Bellaire, que aporta una sensación de anacronismo a la obra, al plantear colores planos casi como si el comic se hubiera coloreado en los años 90 antes del surgimiento del coloreado digital que en este. El apartado gráfico me parece estupendo y posiblemente lo mejor de este comic

Marvel ha planteado esta edición con unos extras super interesantes centrados en el dibujo de Buckingham. En sus tres primeras grapas tenemos los lápices originales de 1993/94, incluyendo los del número 3 que no llegó a publicarse. En el cuarto número nos muestran, aunque en media página y muy pequeñas, las 7 páginas que había empezado a planificar y nunca llegó a dibujar debido a la bancarrota de Eclipse. Además, tenemos numerosas páginas que nos muestran los lápices que Buckingham ha creado para esta nueva edición. Estos extras me parecen super interesantes y creo que harán las delicias de todos los amantes del buen arte comiquero.

Dentro que me gusta el dibujo de Buckingham con Jordie Bellaire, tengo que ponerle un pero si pensamos en la locura que ha supuesto la periodicidad de la edición de Marvel. Y es que en realidad el dibujo tampoco es tan bueno, detallado o bello. Es un buen comic, sin duda, pero no justifican los 4 meses de parón que tuvimos entre la publicación del 5º número y el sexto, o entre el sexto y el séptimo. Cuando cojo un comic de J.H. Williams, por ejemplo, o de Marcos Martín, veo el resultado final y entiendo los meses de espera entre una grapa y la siguiente porque el dibujo me vuela la cabeza. Sin embargo, veo este comic y veo un buen comic, desde luego no uno extraordinario.

Esto me lleva a mi principal motivo de queja, (aparte de la historia sobre lo que luego comentaré), en realidad es la periodicidad que Marvel ha planteado para este comic. A continuación, indico las fechas en que se publicaron cada una de sus grapas y el contenido de las mismas, a lo que hay que añadir los extras que antes comentaba.

N.ºPublicaciónPáginas historiaComplemento
1OCTUBRE 202228no
2NOVIEMBRE 202224no
3DICIEMBRE 202226no
4FEBRERO 20231612 páginas
5MAYO 20231611 páginas
6SEPTIEMBRE 202322no
7ENERO 202426no

Compré los dos primeros números de esta miniserie en el puente de la Constitución de Diciembre de 2022. Tras casi 30 años oyendo hablar de esta miniserie, pensar que podría leerla por fin resultó una pasada. Y no he terminado de leer la serie hasta los últimos días de Enero de 2024. 13 meses para publicar las 5 grapas pendientes. En estos meses, la emoción o incluso el interés han ido decreciendo paulativamente a medida que las salidas de las diferentes grapas se iba demorando. Y sobre todo, con el contenido de las mismas.

Los tres primeros números remasterizados, los primeros 2 publicados por Eclipse más el tercero que estaba hecho pero nunca vio la luz, tienen en la edición de Marvel 28, 24 y 26 páginas de historia. Los problemas llegaron a partir del cuarto número, en el que nos encontramos 16 páginas de historia con 12 páginas de complemento con un reprint de una historia antigua que se siente como un relleno absurdo sacacuartos que justifique las páginas de la grapa y con ello el precio de portada. El mal feeling continuó con el quinto número. Porque aparte de los tres meses de espera, el bajón fue doble al comprobar que, de nuevo, Marvel nos colaba 16 páginas de historia con 11 añadidas con otro reprint. Teniendo en cuenta que la miniserie de los 90 estaba prevista que tuviera 6 números y la historia es la misma, lo que supongo que sucedió es que Gaiman y Buckingham debieron pensar que narrativamente quedaría mejor si añadían algunas páginas adicionales a la parte central de la historia. Y Marvel pensó que en lugar de publicar un cuarto número de 32 páginas de historia, sería mejor dividirlo en dos, alargando la colección hasta las 7 entregas.

Esto es suposición, pero veo que los números 6 y 7 ya vuelven a tener una extensión normal de una grapa, con 22 y 26 páginas respectivamente. Además, dentro de no tener unos cliffhangers de vida o muerte, por decirlo de alguna manera, en general sí hay unos buenos finales en todos los números excepto en el cuarto, que es justo el que aparentemente se desdobló. El cliffhanger es flojo porque no estaba pensado que hubiera uno ahí para empezar.

La «estafa» del sacacuartos que Marvel se ha sacado de la manga conecta con lo que de verdad me molesta de esta edición, y es que Marvel no solicitara la serie una vez la colección estuviera completa y tuvieran asegurada la salida mensual de todas las grapas. En realidad, si estos comics se hubieran publicado mensualmente y en abril-mayo de 2023 se hubiera completado su publicación, estoy seguro que no le estaría poniendo estos reparos. Los 4 meses de espera entre números me parece una pasada inaceptable.

Escuchando podcasts y entrevistas a autores de comic he descubierto que esto que parece tan obvio, no empezar a publicar una miniserie hasta que los autores no la hayan terminado (sobre todo pensando que hablamos de un comic antiguo no conectado con ninguna continuidad del Universo Marvel), resulta que no siempre es posible ni es tan fácil de cumplir. Igual Marvel necesitaba publicar algo en 2022 para poder justificar algún pago de royalties a Gaiman y Buckingham ya realizado, y esto obligó a empezarla estando a mitad. Aún a sabiendo que la salida de los siguientes números estaba en el aire.

Al mismo tiempo, en un mundo ideal los artistas y escritores deberían poder desarrollar su trabajo sin estar presionados por plazos de entrega, de forma que su creatividad podría volar libre de ataduras. Pero en el mundo real cuando alguien tiene todo el tiempo del mundo y ninguna presión acaba no realizando el trabajo, entre otros motivos porque se centre en otros encargos que sí estén sujetos a un plazo de ejecución. En varias entrevistas he escuchado a editores e incluso artistas comentar que son plazos de entrega son imprescindibles, sobre todo en el mainstream. Porque obliga a empezar y, sobre todo, a terminar los comics.

Comentaba al comienzo que me gusta el dibujo de Buckingham, pero que en ningún caso se justifican los 4 meses de espera entre números. Pero en realidad no tengo claro que estas demoras injustificables sean achacables a Buckingham, un artista que durante más de 25 años ha trabajado en infinidad de colecciones mensuales como Shade, The Changing Man, Hellblazer o Fábulas. De hecho, se me hace difícil pensar que pueda tardar tres meses en dibujar 16 páginas de una grapa. A no ser, claro, que esté al mismo tiempo trabajando en otras cosas. O que en realidad el retraso lo provocara Gaiman no entregando los guiones a tiempo. Algo que ya pasó en otro de los últimos comics de Gaiman, la miniserie Sandman Obertura con J.H. Williams III y Dave Stewart. En los años 90 igual la historia de Miracleman le interesaba mucho a Gaiman, pero 30 años después es hasta normal que esté a otras cosas que le atraigan más y no encontrara el momento de sentarse a escribir para terminar este comic. Empezando porque al final Miracleman es un trabajo de encargo y seguro gana mucho más con sus novelas o con la producción de las series de televisión de Good Omens en Prime y Sandman en Netflix.

Y hablando de Neil Gaiman, es interesante recordar que esta historia fue escrita por un Gaiman primerizo que aunque ya llevaba algún tiempo escribiendo Sandman no era es escritor super estrella que es ahora. En ciertos aspectos, me parece interesante comprobar que al igual que en Sandman, el teórico protagonista Miracleman es un secundario en su propio comic al convertirse The Silver Age en el contenedor donde poder contar otra historia que le interesa más. De hecho, esto no es nuevo, ya que en la miniserie Apocrypha publicada por Eclipse ya empleó esta misma técnica para contar historias de personas de todo el mundo.

La resurrección de Young Miracleman en un mundo que no reconoce como suyo con unos familiares convertidos en dioses vivientes en la tierra es el punto de partida para The Silver Age. A partir de ahí el joven Dickie Dauntless inicia un viaje para descubrir su origen real, al ser sus recuerdos una mentira implantada por el villano Doctor Gargunza. Lo que plantea Gaiman en estas páginas es una historia correcta bien desarrollada que quizá se siente demasiado obvia y evidente si has leído los comics previos y sabes de donde vienen los personajes. Porque al final Dickie descubre que fue abusado sexualmente de niño cuando vivía en la casa de acogida, al venderle sus tutores a ricos depravados. Un drama tremendo que conecta con los abusos que Johnny Bates (Kid Miracleman) sufrió en su identidad humana y que desencadenó su transformación que provocó la masacre de Londres en la etapa de Alan Moore.

Comentaba que Miracleman se convierte en el secundario de su propio comic. Pero es mucho más, porque en The Golden Age es un Dios en teoría omnipotente que en realidad es un pelele sin criterio propio que se deja influir por los demás. De hecho, se muestra tan altivo que parece muy alejado de la raza humana que se supone defiende y protege, hasta el punto de parecer antipático. Pero mucho peor es lo de Miraclewoman, que es directamente una estúpida caprichosa cuyo mal juicio hacia Young Miracleman provoca todo el conflicto. De hecho, llego incluso a pensar si no es mal juicio, sino que está aburrida y plantea algo que sabe va a provocar un problema como forma de entretenerse, lo cual es obviamente algo mucho peor.

El giro de The Golden Age sucede cuando Miraclewoman opina que Young Miracleman no se adapta al nuevo mundo porque está enamorado de su mentor y es un homosexual reprimido. Y la forma de hacer que se enfrente a esta realidad es hacer que Miracleman le bese sin avisarle. Esta mala idea obviamente sale mal y lanza a Dickie a un viaje a ninguna parte que acabará convirtiéndose en una búsqueda de sus orígenes. El momento en el sexto número en el que Meta-Maid, la compañera de viaje de Dickie, le pregunta si le puede dar un beso es un momento super bonito y emocionante, al ser la primera vez que alguien le pidió permiso para hacerlo, cosa que ninguno de los violadores hizo nunca. Y que explica el shock que le supuso a Dickie cuando Miracleman le dio un beso sin permiso. No es un tema de ser un beso entre dos hombres, sino que hace que recuerde todas las violaciones sufridas cuyo recuerdo estaba reprimido en su psique.

La serie presenta una idea rompedora en los años 90, al mostrar a los «hijos» superpoderosos de Miracleman como jóvenes nada heroicos que se dedican a una vida ociosa y edonista. El comic arranca con dos jóvenes jugando a luchar contra un «supervillano» destruyendo una ciudad. Y Meta-Maid nos muestra que su vida antes de conocer a Dickie es una sucesión de fiestas de alcohol y sexo. Dickie conoce a Richard Williams, la única persona que renunció a sus poderes al convertirse en un ser superpoderoso que no tenía ninguna función ni objetivo en el mundo. Esto sugiere que en esta teórica utopía las cosas no son tan perfectas como podría parecer, a pesar de haberse eliminado el hambre y la pobreza del mundo. Porque una sociedad con personas sin objetivos puede ser un ejemplo de unos cimientos que igual no son tan sólidos como podrían creer.

La portada del número 7 anticipaba un combate entre Miracleman y Young Miracleman como gran final de esta miniserie. Y en realidad no es una sorpresa que ese combate no llegue a producirse al ser Gaiman poco dado a batallas, optando por finales más pausados. Dicho esto, no se puede negar que este final resulta super anticlimático y ayude a la sensación decepcionante que me dejó el comic. El beso de Miracleman ha creado una distancia insalvable con Dickie que ya no tiene solución. Pero el diálogo en el que Young Miracleman explica su motivación me ha parecido super gratuito, al no aceptar una utopía simplemente por haber sido creada por Miracleman.

La sorpresa final en el que la psique de Johnny Bates sigue presente en la mente de Dickie es un giro que parece planteado para dejarte con ganas de más comics de Miracleman, pero en mi caso diría que no me ha acabado de funcionar. The Silver Age ha sido una historia correcta bien dibujada, pero no he conectado con este mundo a pesar de ser Dickie Dauntless un personaje interesante aunque dentro del cliché.

Miracleman: The Silver Age es un comic que había provocado unas expectativas imposiblemente altas de satisfacer, al plantearse la posibilidad de leer una historia inconclusa desde hace más de 25 años calificada como «mítica» que continuaba el histórico comic de Alan Moore. Lo digo porque soy el primero que siento que es injusto estar decepcionado con que un comic esté «bien sin más», cuando en realidad Gaiman y Buckingham solo buscaban crear un buen comic, no uno que parece que tenga que marcar un antes y un después en la historia del medio. Pero aunque lo entiendo intelectualmente, no puedo evitar que emocionalmente el comic me haya dejado así.

También hay que decir que en realidad fue Marvel la que vendió la colección como un comic histórico que todo lector debía leer si o si. En publicidad se generan muchas hipérboles, pero no es como si todo fuera una película que los lectores nos hemos montado en la cabeza. Marvel sin duda tiene una responsabilidad en crear este hype que acabó en frustración al no ser capaz de publicar las grapas de forma razonable.

Me doy cuenta que si Panini publica este comic en un tomo en España los lectores no van a sentir estas apreciaciones que he sentido con la lectura individual en grapa. Y es más que posible que pueda gustaros mucho. Pero en mi caso, la experiencia se vio lastrada por estos aspectos que he desgranado en esta entrada. Y ahora que me llegó el séptimo número, volví a leerle la serie de un tirón y la sensación que me dejó ha sido un «pues bueno, sin más».

Aparte del final anticlimático marca de la casa Gaiman, el comic me ha generado otra gran duda, dado que se indica que estos sucesos van a continuar en la siguiente miniserie, The Dark Age, que se supone que cerrará la historia. Teniendo en cuenta que Marvel solicitó por primera vez The Silver Age en ¡2017! y tardó cinco años en que el comic viera la luz, no tengo claro el tiempo que pueden tardar Gaiman, Buckingham y Bellaire en ponerse con este comic. Si es que llegan a hacerlo, al ser una historia que ya no les pone. Quiero ser positivo y pensar que The Dark Age llegará a publicarse, pero confío que cuando lo haga Marvel hará las cosas bien y no la solicitará hasta que no esté completa. Lo que nos puede llevar a varios años de espera para un comic con el que en realidad no he llegado a conectar.

Comparto las primeras páginas del comic:

Precisamente por ser un comic sólo correcto, Miracleman: The Silver Age ha sido una importante decepción.

PUNTUACIÓN: 6/10

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Crítica de Cuando acecha la maldad de Demián Rugna

Descubrir que la película argentina Cuando acecha la maldad del director Demián Rugna había ganado el premio a Mejor Película del pasado festival de Sitges me animó a verla.

PUNTUACIÓN: 7/10

En un pueblo remoto, dos hermanos descubren a un hombre infectado por fuerzas malignas que está a punto de dar a luz a un demonio. Desesperados por evitar la entrada del Mal a su pacífico mundo, los hermanos descubrirán la terrible verdad: es demasiado tarde. (FILMAFFINITY)

Demián Rugna (1979) es un director y guionista de cine argentino especializado en el terror. En 2005, y tras realizar numerosos cortometrajes dentro del género, escribe el guion original de la película La muerte sabe tu nombre. En 2007 dirige su primer largometraje, basado en uno de sus cortometrajes homónimos La última entrada. En 2008 escribió el guion original de Ellos quieren mis ojos. Su segunda película como director fue ¡Malditos Sean!, coescrita y codirigida con Fabián Forte, fue estrenada comercialmente en salas nacionales en el año 2013. En 2016 y 2017 se estrenaron No sabés con quién estás hablando y Aterrados. En 2022 Rugna participa en el proyecto Hispanos satánicos, una antología de relatos de terror de varios directores latinoamericanos, con su relato titulado Yo también lo vi.

En 2021, el guión de Cuando acecha la maldad ganó el segundo premio en el Sitges Pitchbox, un evento internacional organizado por Filmarket Hub y el 56º Festival de Cine de Sitges. La película está producida por Shudder y La Puerta Roja. Rugna escribe el guion de esta película de 100 minutos de duración, que cuenta con fotografía de Mariano Suárez, montaje de Lionel Cornistein y música de Pablo Fuu. Como comentaba al comienzo, la película ganó el premio a Mejor Película en el pasado festival de Sitges.

En el reparto encontramos a Ezequiel Rodríguez y Demián Salomón como los hermanos Pedro y Jaime «Jimi» Yazurlo, Silvina Sabater como Mirtha, Luis Ziembrowski como Armando Ruiz, Marcelo Michinaux como Santino Yazurlo, Emilio Vodanovich como Jair Yazurlo, Virginia Garófalo como Sabrina, Paula Rubinsztein como Sara, Lucrecia Nirón Talazac como Vicky e Isabel Quinteros como María Elena Gómez.

Para comentar los aspectos positivos y negativos tengo que comentar CON SPOILERS. Seguid leyendo bajo vuestra responsabilidad.

Cuando acecha la maldad me parece una película super interesante que muestra el terror de posesiones infernales desde una óptica argentina que me ha parecido muy original. Empezando por la idea que un poseído va a acabar dando a luz a un demonio físico en la Tierra (con forma de niño), algo que no recuerdo haber visto en el cine de terror americano recientemente. Otra idea original es que no se puede matar a un poseído por medios convencionales porque eso solo ayuda a extender más rápidamente el mal por todos lados, algo que resultará una de las claves de la película.

También me gusta que la clave de la película. No es que acabe mal, sino que los protagonistas acaban descubriendo que no tenían ninguna oportunidad para empezar. Los finales negativos no son tan habituales en el género de terror, dejando si acaso un final ambiguo con susto final para dejar claro que la amenaza que pensábamos vencida en realidad no lo estaba. (Y así se deja abierta la posibilidad de una secuela). La idea de la inevitabilidad de la victoria del mal me gusta mucho, y consiguen que el final de la película sea bastante redondo.

La película consigue transmitir una atmósfera malsana perfecta, empezando por el gordo y supurante Uriel, un hombre poseído desde hace años que es una pústula pringosa asquerosa convertida en una mole de pus y enfermedad. Además, la película tiene dos muertes super impactantes en su primera mitad que me dejaron muy tocado. El suicidio de la mujer embarazada clavándose ella misma un hacha en la cabeza es un momento muy heavy, pero mucho más duro resulta el ataque del perro a la niña pequeña.

Aunque ahora comento las cosas que no me han gustado, en general creo que Cuando acecha la maldad es una película de terror bastante meritoria. Dicho esto, que esta película ganara el premio de Sitges a mejor película me sugiere que el nivel el año pasado debió ser bastante bajo.

Dentro que la película me ha gustado a nivel general, hay varios aspectos con los que no he conectado. Empezando porque el acento argentino se me hizo muy complicado de entender, con varias escenas en que no tenía ni idea lo que estaban comentando, aunque obviamente el sentido general de la acción estaba clara.

He comentado que me gusta la premisa que parece desprenderse sobre que estaban condenados desde el principio, pero en realidad estamos ante un caso de «gente tonta haciendo tonterías». Incluso entendiendo que los personajes están sometidos a mucha tensión, vemos que los hermanos protagonistas, sobre todo Pedro el mayor, no dejan de tomar todas las decisiones erróneas posibles todo el rato. De forma que en realidad sí hubieran podido vencer, entendiendo esa victoria como impedir el nacimiento del demonio. Aunque el mal si se ha extendido por la comarca, y ese elemento está ambiguo toda la película. Empezando por el traslado del poseído con la furgoneta, que se supone es el detonante de la extensión del mal. O la visita de Pedro a casa de su ex-mujer. Y así todo el rato.

Hay otro elemento que no me ha cuadrado y es que en realidad todo es un «porque si» detrás de otro. Algunos realmente groseros, como cuando el enfermo super gordo Uriel desaparece del maletero porque patatas. En esta película todo vale en lo referido a la forma en que la maldad demoniaca se extiende. Porque a veces parece que el mal posee a una persona concreta por contacto y durante ese momento sólo puede actuar en él, pero la posesión de la cabra por ejemplo lo desmiente. O ver a los niños en la escena final en la escuela poseídos todos a la vez. La película opta por el «porque si» y es algo que me molesta un poco. Por ejemplo cuando dicen que el niño autista puede crear una cárcel para el demonio debido a su mente particular, pero luego le utiliza sin problemas y hace que se comporte como un niño normal. Todo el rato dice una cosa y la contraria, y no me gusta cuando la historia no es coherente con las normas que ha marcado previamente.

Y tampoco me queda claro cual es el plan de los protagonistas. A nivel general está claro que es impedir el nacimiento del demonio, claro. Pero la ejecución la encuentro bastante deficiente, conectando además con la idea de «gente tonta haciendo tonterías» que comentaba antes. Aparte que Uriel está vivo y se suponía que la muerte era lo que provocaba la expansión del mal. Si hubieran impedido el nacimiento del demonio, ¿Qué hubiera pasado con todos los poseídos? Es algo que queda tan ambiguo que no se si lo llegaron a pensar siquiera.

Tengo que comentar además que el final no acaba de ser tan impactante como las dos muertes que comentaba antes, con un moñeco que no funciona en el climax final. Que los mejores (peores) momentos de la película estén en la primera mitad tampoco ayuda a que el visionado me dejara con las mejores sensaciones.

En todo caso, la película tiene una duración de 100 minutos, y en realidad me tuvieron en tensión todo el rato y me ha hecho pasar un buen mal rato. No creo que sea una mala película incluso pensando en los elementos que no me han funcionado.

Comparto el trailer de la película:

Cuando acecha la maldad me ha parecido interesante dentro que muchas cosas no tienen sentido. Pero no me arrepiento de haberla visto.

PUNTUACIÓN: 7/10

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Crítica de Agente de la Ley: Bass Reeves (SkyShowtime)

En los últimos tiempos parece que SkyShowtime se ha convertido en la casa oficiosa del western moderno. Hoy analizo Agente de la ley: Bass Reeves, la serie protagonizada por David Oyelowo que ha sido producida por Taylor Sheridan.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

El legendario agente de la ley Bass Reeves, uno de los mayores héroes de la frontera y el primer ayudante del sheriff negro al oeste del río Misisipi en la historia de Estados Unidos. (FILMAFFINITY)

Agentes de la Ley: Bass Reeves es una serie creada por Chad Feehan que se basa en los libros Follow the Angels, Follow the Doves: The Bass Reeves Trilogy, Book One and Hell on the Border: The Bass Reeves Trilogy, Book Two de Sidney Thompson. La serie de ocho episodios ha sido dirigida por Christina Alexandra Voros, que ha dirigido cinco episodios, y Damian Marcano, que se ha encargado de los otros tres. Los guiones son del propio Feehan junto a Jewel Coronel, Jacob Forma, Ning Zhou, J. Todd Scott, Terence Anthony, Jacob Forman y K.C. Scott. La serie cuenta con la producción de Taylor Sheridan y David Oyelowo. El tema principal de la serie es de Chanda Dancy.

David Oyelowo es el gran protagonista de la serie interpretando a Bass Reeves, un oficial de ley federal del «Territorio Indio» con base en Fort Smith, Arkansas, que capturó a más de 3.000 de los criminales más peligrosos. Lauren E. Banks es Jennie Reeves, la esposa de Bass, Demi Singleton interpreta a Sally Reeves, la hija mayor de Bass. Otros actores son Forrest Goodluck como Billy Crow, un joven Cherokee que trabaja con Bass, Barry Pepper como Esau Pierce, líder del 1er Rifle Montado Cherokee, Dennis Quaid como Sherrill Lynn, un ayudante del alguacil de EE.UU. qie le da la primera oportunidad a Bass, Grantham Coleman es Edwin Jones, un afroamericano extremadamente persuasivo que tiene una visión clara y una promesa para el futuro, para aquellos que escuchen, y Donald Sutherland como Isaac Parker, el juez del juzgado de Fort Smith, conocido como el «Juez de la horca».

A partir del éxito de las series de Taylor Sheridan empezando por Yellowstone, no cabe duda que Paramount, la casa matriz de SkyShowtime, ha encontrado un filón con el western y se ha dado cuenta que hay muchos espectadores deseosos de disfrutar nuevas historias de este género. Es por esto que esta serie centrada en Bass Reeves tiene el añadido de «Hombres de Ley / Lawmen», al plantear el concepto como una antología que abre la puerta a nuevas series protagonizadas por diferentes figuras históricas del salvaje oestes.

Entrando ya en materia, Bass Reeves es una correcta serie de 8 episodios que estando siempre bien no ha conseguido enamorarme. Y eso que Bass Reeves fue una figura histórica apasionante, al tratarse de un esclavo que llegó a luchar por el Sur en la Guerra Civil siguiendo a su señor y que tras escapar consiguió tras muchas vicisitudes crearse una nueva vida en Arkansas, convirtiéndose en el primer ayudante del sheriff negro al oeste del río Misisipi. Ya digo que en realidad no puedo decir que haya visto nada malo en la serie, y cada episodio lo veía con interés. Pero tampoco nada especialmente bueno que dejara con un ¡WHOA! tras ver algún episodio.

Incluso teniendo a actorazos como Dennis Quaid o Donald Sutherland, las cosas que van pasando te dejan con la sensación que podrían haberse contado mejor de otra manera. O al menos, sacar más partido a estos actores. Igual es un tema de intentar ser tan fieles a la historia real que el resultado no deja ser mundano. Por ejemplo, ver a Reeves llegar a un pueblo para atrapar a un fugado y conseguirlo sin disparar un tiro. Puede ser realista, pero acaba siendo poco interesante.

David Oyelowo me parece un actorazo, y tiene una presencia bestial. Parece haber nacido para ser un héroe de western. Aparte de su porte, su voz escuchada en la V.O. tiene una gravedad que me encanta. También me gusta la fuerza de Lauren E. Banks interpretando a Jennie Reeves, la esposa de Bass. Una mujer fuerte que fue esclava de joven y ya libre crió prácticamente sola a sus 5 hijos mientras Bass estaba fuera atrapando criminales por todo el estado.

La serie plantea dos narrativas, la principal con Bass mientras hace su trabajo de Marshall acompañado por sus diferentes compañeros. Un trabajo que va minando su vida familiar al tener que ausentarse durante largos periodos de tiempo, y en el que se va sugiriendo el racismo dominante, primero de forma sutil y luego más claramente. Porque Reeves no deja de recibir encargos para detener a personas de color, incluso señoras mayores, que han cometido diferentes delitos contra los blancos. Pero nadie investiga ni se preocupa por los crímenes que sufren los negros, crímenes que terminan impunes. Resulta interesante ver que Bass se debate entre su deber como Marshall y el comentarios que otros negros le hacen sobre que se ha convertido en un Tío Tom al servicio de su nuevo señor, un juez blanco. Un trabajo en el que le dicen a quien tiene que detener y él simplemente ejecuta.

Esto Reeves no lo percibe hasta bien entrada la serie, cuando descubre la leyenda de Mr. Sundown, un blanco que se lleva a negros de sus casas y que nunca más volvieron a verse. Esta trama conecta con la figura de Esau Pierce (interpretado por Barry Pepper), un militar sureño que Bass conoció durante la guerra y con el que se irá encontrando en diferentes momentos de su vida. El enfrentamiento entre Reeves y Pierce será el climax de la serie, con un tiroteo que como todo en la serie está únicamente bien.

Una crítica que se puede hacer a la serie es que por un lado los creativos plantearon un realismo total que provocan que la serie tenga pocos picos interesantes. Pero luego se inventan toda la trama de Mr. Sundown para poder darle al personaje una cualidad de «liberador de esclavos negros» que nunca tuvo en la vida real. O al menos, no está documentado. Y por eso la serie hace que un negro liberado verbalice que «eres un héroe, pero nadie puede saberlo». Como digo, con el actual revisionismo histórico los actos de Reeves podían dejarle en mal lugar frente a la comunidad afroamericana, y la historia ha navegado para evitarlo. Y como digo con una historia que no puedo decir que esté mal. Pero tampoco especialmente bien.

La segunda trama gira en torno a la vida de Jennie, la mujer de Bass, en la granja. Una trama con su hija mayor Sally conociendo a un joven afroamericano para disgusto de su madre. Y en la que a falta de aspectos interesantes se plantea una nueva vertiende del racismo existente, aunque a una escala menor a la que tiene que enfrentarse Bass. Además, hay un elemento de un «predicador» que intenta convencer a los afroamericanos para que se marchen de esas tierras para formar una sociedad sólo de negros en otro estado, cosa que queda inconclusa de mala manera al verbalizarse que Jennie y su amiga Esme afirman que hay que buscar una vida mejor aquí y ahora, no dejarlo todo por unas promesas de futuro inciertas.

El trailer de la serie (o al menos la sección «Coming up next» al final de un episodio) mostraba un enfrentamiento de Jennie en su granja ante un KKK primigenio, que llevaban tiempo acosando primero a Sally y luego a ellos. Parecía que iba a ser un gran climax de esta trama, pero inexplicablemente ha sido quitada del montaje final de la serie. Esto provoca que toda esta narrativa se sienta inconclusa, lo cual es una sensación bastante mala si pensamos que Bass Reeves es una historia de una única temporada.

Aunque esta parte queda inconcluso, los creadores han buscado una forma para que al menos la historia de Bass se sienta cerrada de forma satisfactoria, al volver a casa y prometer a su mujer que se centrará sólo en su familia. Dado que tampoco incluyen la típica cortinilla con datos reales de Bass, indicando por ejemplo la fecha de su muerte, me genera la duda si no habrán decidido en el último momento dejar cosas abiertas de cara a una posible segunda temporada. Y por eso han optado por quitar la parte del KKK, para dejar cosas interesantes para el futuro. En principio NO es lo que habían anunciado, pero han dejado todo tan abierto que me ha dejado con una sensación rara. Rara y no satisfactoria.

Comparto el trailer de esta serie:

Agentes de la Ley: Bass Reeves es un buen western que quizá ha resultado demasiado correcto en todo. Not bad, pero tampoco especialmente notable. En todo caso, reconozco que ha saciado mi sed por este tipo de historias. Así que, misión cumplida.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de The Sacrificers 1-6 de Rick Remender y Max Fiumara (Image Comics)

Tenía muchas ganas de leer el nuevo comic de Rick Remender, The Sacrificers cuenta con dibujo de Max Fiumara y color de Dave McCaig, dentro del sello Giant Generator de Remender, una potente historia de fantasía con numerosos elementos de crítica social.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

El mañana es un armonioso paraíso gracias a cinco familias que hacen que todo sea perfecto… por el precio de un hijo por hogar. Ahora, cuando llega el vencimiento de esa factura, un hijo del que se espera que lo dé todo por una familia que nunca le quiso y una hija acomodada decidida a destruir la utopía deben unirse para poner fin al reinado antinaturalmente prolongado de una generación.

El escritor superventas del New York Times RICK REMENDER (LOW, DEADLY CLASS, Uncanny X-Force) une sus fuerzas a las de la superestrella MAX FIUMARA (Amazing Spider-Man, Four Eyes, Lucifer) para llevarles a través del oscuro mundo de ciencia ficción de LOS SACRIFICADORES (The Sacrificers).

Rick Remender empezó en la industria de la animación en proyectos como el gigante de hierro o Anastasia, mientras hacía cómics en su tiempo libre. A mediados de la década de 2000 empezó a publicar cómics en Image e IDW como Fear Agent o Night Mary. Sus guiones en estas series independientes le abrieron las puertas de Marvel Comics hasta convertirlo en puntal de la editorial en series como Capitán AméricaImposibles X-Force o Imposibles Vengadores. Actualmente ha vuelto a dirigir sus esfuerzos en la creación de series independientes como Ciencia OscuraClase Letal o Low cosechando un gran éxito.

Fuera del mundo del cómic ha seguido trabajando en proyectos de videojuegos como en los guiones de Dead Space o Bulletstorm, y en el diseño de CDs de bandas como Lagwagon o NOFX.

Nacido en Buenos Aires, Argentina, Max Fiumara ha trabajado en comics desde el 2002, para editoriales como Avatar Press, Marvel, DC y Dark Horse. En títulos como Amazing Spiderman, Hulk Smash Avengers, o Namor. También en una participación con Warren Ellis en BlackGas. En el 2008 co-creó Four Eyes con Joe Kelly, publicado por Image Comics. Desde el 2012 trabaja junto a Mike Mignola en AIDP y la serie regular Abe Sapien, junto a su hermano Sebastián.

Una sed de venganza justificada fue el último comic de Remender que leí, a principio del año pasado. Y The Sacrificers es un cambio importante a todos los niveles, porque si el comic de André Lima Araújo era un comic de acción hongkonera con una historia directa sin añadidos ni subtextos, en The Sacrificers Remender plantea una historia de fantasía oscura con metáforas interesantes y abundante crítica social. La premisa me parece super potente, al presentar un mundo poblado de animales antropomórficos en la que el Dios SOL provee del sustento imprescindible para la vida. Este aparente paraíso tiene un gran pero, al tener que sacrificar todas las familias a su hijo mayor cada cierto tiempo como ofrenda a sus dioses.

Por lo visto en este primer arco, The Sacrificers va a seguir a dos personajes principales de dos ámbitos sociales totalmente diferentes. En una granja de seres pájaro, Pigeon, el hijo mayor es maltratado por su padre y alejado de la familia para que el resto de la familia no le coja cariño, dado que va a ser entregado en sacrificio. La escena inicial de maltrato es tremenda, y muestra el cáncer de base de una sociedad que acepta enviar a su muerte a sus hijos por el «bien común». Su viaje hasta alcanzar ese destino y o que hará a continuación parece que va a ser el hilo conductor de la serie.

Luego está Soluna, la hija del Dios Sol Rokos y la diosa Luna, que es una joven privilegiada que vive en el palacio celestial y está acostumbrada a salirse con la suya. Soluna quiere participar en la fiesta anual de los dioses donde se recibirán las ofrendas, al creer ella ser lo bastante mayor. Su padre, sin embargo, tiene una opinión diferente, mientras lidia con discursiones con su amante sobre su mujer, antes de ponerse a su trabajo diario de dar luz a este mundo.

Una cosa muy chula de Remender es que en la introducción nos cuenta que es un fan absoluto de David Lynch. Y aparte de su filmografía, a Remender le gusta cómo Lynch no explica el significado de su obra, dejando a la interpretación del espectador el análisis de los cada uno haya entendido. Remender afirma querer plantear eso mismo en sus comics y me parece que el éxito de este comic es monumental.

The Sacrificers plantea en su primer arco una metáfora muy bestia contra las religiones, al mostrarnos que la gente común necesita al Sol, pero en realidad los dioses también necesitan a sus fieles para sobrevivir. De hecho, podría decirse que sin ellos, los Dioses no existirían, por lo que la dependencia en mayor en un sentido que no es el que podría esperarse a priori. Esta metáfora tiene todo el alcance que queramos darle, y puede afectar sólo a las religiones o ampliarla a los líderes políticos mesiánicos que exigen sumisión al votante afirmando trabajar por su bienestar cuando en realidad se alimentan de ellos como parásitos. O la marea de influencers y líderes de opinión de las redes sociales. Incluso entrarían aquí los grandes magnates de los negocios y las empresas tipo Mark Zuckerberg, Tim Cook y todos los que se nos ocurran. La forma en que Remender muestra a estos dioses como seres egoistas que en realidad están asustados por la muerte y harán lo que sea para evitarla me parece excelente.

La historia en este primer arco de 6 grapas me ha tenido atrapado de principio a fin. Remender tiene una forma de contar sus historias con muchísima emoción, con lo que el consigue enganchar al lector al conectar con el pobre protagonista camino del matadero. Otra cosa en la que es un maestro es en dar pequeños rayos de esperanza que son luego aniquilados de forma cruel. En The Sacrificers la expresión «los ricos exprimen a los trabajadores» adquiere una nueva dimensión, ofreciendo uno de muchos momentos super impactantes. Me ha gustado mucho este comic, y el giro con el que termina este primer arco me parece antológico. Si una cosa está clara, es que Remender no ha perdido su toque.

Por supuesto, si The Sacrificers es el éxito que es es gracias al apartado artístico formado por el dibujante Max Fiumara y el colorista Dave McCaig. No me sonaba haber leído ningún comic de Fiumara, pero me parece un dibujante fantástico. El primer éxito es tener unos personajes que son animales antropomórficos que transmiten un montón de emoción y sentimientos, como vemos con los seres pájaros a los que pertenece Pigeon. Los diferentes seres son todos reconocibles, a lo que hay que añadir su capacidad de dibujar desde la granja más pobre hasta los palacios más ricos y espectaculares. Además de un buen diseño de personajes, Fiumara resulta ser un gran narrador, planteando las diferentes viñetas desde puntos de vista atractivos a la vista, contando la historia de forma interesante, añadiendo a la vez toda su personalidad.

El color de McCaig me parece también fantástico, con una paleta de color super amplia capaz de resaltar los palacios más luminosos del Dios Sol o las cárceles más grises y sin esperanza. McCaig es un veterano que ha trabajado con casi todo el mundo, y gracias a él el comic resulta aún más atractivo y espectacular.

El sexto número que cierra el primer arco se publicó a primeros de enero, y Remender comenta que la serie va a tener un parón de dos meses hasta marzo para que Fiumara tenga un respiro. Esto me parece super bien, y confío que Remender cuide a su dibujante, para que mantenga el nivel de calidad tan espectacular que nos ha ofrecido en este arco inaugural.

El cliffhanger de este primer volumen me ha volado la cabeza. Y no soy de especular, pero la sensación es que puestos a elegir, Pigeon va a optar por destruir este mundo corrupto, al no tener salvación posible. Mientras que a Solima la espera un calvario que la hará sentir en sus carnes lo que es la dura vida de la gente corriente, una gente que para ella sólo eran hormigas a sus pies.

Otra duda que se me plantea el final de este arco es saber la duración de esta serie. Tengo claro que Remender puede alargar sus comics todo lo que quiera, como tuvimos en Black Science y Deadly Class. Sin embargo, sus últimas obras como la antes mencionada Una sed de venganza justificada, Death or Glory o The scumbag han sido series cortas con historias cerradas que no han superado los 15 números. Por un lado, entiendo que el mercado no garantiza la supervivencia de comics de larga duración por lo que los autores prefieren plantear historias de duración más ajustada. Pero también hay que tener en cuenta que Remender puede escribir varios comics a la vez, pero un artista tiene que invertir todo su tiempo en un único concepto, y podría acabar cansándose al cabo de unos años. Por este motivo, la opción de un comic corto que pueda tener 3/4 tomos softcover y un tomaco en tapa dura parece la opción más probable.

Dicho esto, The Sacrificers puede tener la duración que quiera, porque yo la compraré encantado. Este tipo de comics muestran toda la habilidad de Remender como narrador, y con un dibujo TOP, es imposible resistirse. De hecho, ¡qué bonito es tener un comic en que dibujo y guion son satisfactorios!!

Comparto las primeras páginas del comic:

The Sacrificers ha empezado de la mejor forma posible, con esa mezcla de acción y crítica social para quien quiera verla. Me declaro muy fan de Remender, Fiumara y McCaig.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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