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Crítica de Ice Cream Man vol. 11 de W. Maxwell Prince y Martín Morazzo (Image Comics)

Ya tenemos cuatro nuevas historias en Ice Cream Man, el indescriptible comic del escritor W. Maxwell Prince, el artista Martín Morazzo y Chris O´Halloran en el color. Como siempre, una experiencia única en el mainstream americano.

PUNTUACIÓN: 8/10

¿Qué es exactamente el «terror»? Me temo que aquí no encontrarás las respuestas. (Espera… ¿ME TEMO? ¡No, qué va! Aunque… hay cuatro historias más del Ice Cream Man en este undécimo volumen… y esas cosas siempre me dejan un poco ATORMENTADO, por así decirlo. Quizás SÍ que tengo miedo. Quiero decir, hay una historia de espías de Graham Greene con un espantoso monstruo bovino; una historia de una casa encantada llena de microfichas; una entrada especial con estrellas que incluye historias de una página de escritores como GRANT MORRISON, PATTON OSWALT, MATT FRACTION, KELLY SUE DECONNICK y muchos más. Ah, y no me olvido: ¡la evaluación del rendimiento de Craig! ¡Uf! ¿Sabes qué? Retiro lo dicho: estoy totalmente, inequívocamente horrorizado. Y sí, tal vez no sé exactamente lo que eso significa, pero mira los pelos de mis brazos… ¡están erizados! ¡Disfrútalo!

Este volumen 11 recopila ICE CREAM MAN #40-44 USA.

W. Maxwell Prince escribe en Brooklyn y vive con su esposa, su hija y dos gatos llamados Mischief y Mayhem. Es autor de ONE WEEK IN THE LIBRARY (Image), The Electric Sublime (IDW) y Judas: The Last Days (ibíd.). Cuando no está escribiendo, intenta plasmar toda la experiencia humana en forma de gráficos.

El artista argentino Martín Morazzo hizo su gran debut en los cómics estadounidenses con la saga de ciencia ficción ambiental de 2012, Great Pacific, la primera serie de Image Comics que co-creó con Joe Harris. Desde entonces, Martín ha co-creado Snowfall, una epopeya de ciencia ficción, nuevamente con Joe Harris e Image Comics, y la elegante serie de aventuras criminales, The Electric Sublime, con el escritor W. Maxwell Prince en IDW Publishing. Ice Cream Man, su nueva colaboración con W. Maxwell Prince, está siendo publicada por Image Comics. She Could Fly, una miniserie con el escritor Christopher Cantwell, co-creador y showrunner de Halt and Catch Fire de AMC, y la editora Karen Berger, también está siendo publicada por Berger Books, una editorial de Dark Horse Comics.

Ice Cream Man es un tortazo de nihilismo y desesperanza para los lectores que estamos enganchados a esta antología de historias indescriptibles que nos muestran lo peor de la sociedad y las pesadillas que acosan a la gente corriente. Uno de las mejores cosas que tiene este comic es su capacidad de sorprender con cada historia. Aunque el tono y el drama existencial predomina en las historias de W. Maxwell Prince, en realidad cada historia es super diferente entre si.

Por ejemplo, en el número 41 tenemos la versión de W.M. Prince de las historias de espías tipo James Bond. Y en muchos aspectos, es como si David Cronenberg hiciera una película de Bond, porque la historia no tiene demasiado sentido. Por cierto, no me ha resultado inesperado que en medio de un nuevo drama existencial Prince presenta una visión idealizada de La Habana. Para sorpresa de nadie, la capital de la Cuba comunista es un lugar maravilloso que lucha por la malvada influencia de los Estados Unidos. Con todo, la locura de este comic me ha resultado super entretenida. Dentro del elemento hililista del conjunto, claro.

El número 42 es otra declaración de intenciones por parte de de W.M. Prince. Horror House plantea «quizá deberiamos hablar de lo que DE VERDAD asusta». Prince plantea una historia que realmente no deje lugar a la duda sobre su posicionamiento político. Y el caso es que creo que no había ninguna duda que el escritor se encuentra a la izquierda del partido demócrata. Algo que no me supone ningún problema, dado que lo importante es la calidad de su trabajo artístico, que me gusta mucho. Pero resulta llamativo que haya leído una historia que plantea que lo que cuente un comic como este nuna puede ser aterrador cuando en el mundo real el cambio climático va a destruir el planeta y Trump es presidente de los Estados Unidos. Planteamientos apoyados por recortes de periódicos reales con noticias publicadas en los USA.

Y digo que es llamativo porque hace apenas unos días salió la noticia que Bill Gates rechaza la visión apocalíptica del Cambio Climático que se ha extendido (en gran parte gracias a él) durante la última década de forma errónea. El mundo NO se va a destruir en este siglo, y sería bueno que el foco cambiara a mejorar la vida de la gente que vivimos ahora. En lugar de buscar convertirnos a todos más pobres para de alguna manera «proteger el planeta». Y conectando esta noticia con Ice Cream Man, tenía claro que W.M. Prince es uno de esos activistas de izquierda que viven asustados por todo pensando que su vida va a acabar porque la civilización occidental está condenada a desaparecer.

Con todo, este número 42 me parece una historia bien planteada y resuelta, con múltiples sorpresas a lo largo de sus 20 páginas. Me ha gustado bastante, la verdad.

El número 43 USA es otro de los regalos narrativos que Ice Cream Man ofrece a sus lectores cada poco tiempo. En el volumen 10 tuvimos la histórica «Descompresión de un accidente» en dos partes. Este número se titula «Historias de terror de una página» y deja claro lo que vamos a encontrarnos. Aparte de W. Maxwell Prince en el guion de algunas páginas y que Martín Morazzo dibuja la mayoría de páginas, Ice Cream Man ha invitado a GRANT MORRISON, PATTON OSWALT, GEOFF JOHNS, KELLY SUE DeCONNICK, JEFF LEMIRE, MATT FRACTION, ZOE THOROGOOD, DENIZ CAMP Y CARLO BARBIERI para que plantean pequeñas historias de terror. Incluso el rotulista Good Old Neon escribe una página de la historia que no necesita dibujos.

Y lo cierto es que estos guionistas invitados ayudan a que el comic tenga historias muy llamativa que ayudan a añadir un sabor especial para un comic que no deja de ofrecer historias sorprendentes y super llamativas.

Por último, el número 44 nos muestra una «Evaluación del rendimiento» en una gran empresa. Otro comic excelente que resalta el sinsentido que existe en las grandes empresas, con normas absurdas y una burocracia que anula al ser humano. Esta comic es un ejemplo perfecto del tipo de historias deprimentes, nihilistas y sin esperanza en los que los personajes muestran lo peor de la condición humana en medio de una sociedad que solo busca su autodestrucción. A pesar de lo que acabo de decir, en realidad tengo que decir que este número me ha gustado mucho.

El dibujo de Martín Morazzo y Chris O´Halloran me parece que está tan acertados como siempre. Nadie como ellos transmiten el drama existencial de estas historias y a unos personajes perdidos, sin esperanza y desamparados ante unos elementos que parece que juegan con ellos. Las expresiones faciales y corporales adquieren una cualidad casi kafkianas en estas páginas, complementando perfectamente a las historias de Prince. Y por si fuera poco, Morazzo se sale en cada uno de los desafíos narrativos que le sugiera el guionista, o tal vez es él el que le sugiere ideas visuales que luego desarrollan hasta tener clara la historia, lo veo como una posibilidad. Pero ya sea una u otra opción, la verdad es que acaban formando una dupla perfecta para el tipo de historias que se plantean en esta antología.

Hay que ir con cuidado con Ice Cream Man y dejar varios meses entre un volumen y el siguiente. O de lo contrario, la sobredosis de desesperanza puede provocarnos una crisis nerviosa o algo peor. Hecha la broma, la verdad es que este comic me da algo que no leo en ningún otro sitio, justificando de sobra su compra. Si buscas comics con historias diferentes, Ice Cream Man sin duda lo es. Eso si, prepárate a leer este comic con el estado mental adecuado.

PUNTUACIÓN:8/10

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Crítica de Predator: Badlands de Dan Trachtenberg

Me gustó mucho Predator: La presa, así que tener la oportunidad de ver la siguiente película en imagen real de Dan Trachtenberg en la franquicia Predator: Badlands, era de visionado obligado en pantalla grande.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

Un joven Predator marginado de su clan encuentra un improbable aliado en su viaje en busca del adversario definitivo.

Dan Trachtenberg (1981) es un director de cine y presentador de podcasts estadounidense. Dirigió en 2016 la brillante 10 Cloverfield Lane, que le valió una nominación al Premio del Gremio de Directores de América por Dirección Destacada de un director nobel. Trachtenberg fue uno de los tres presentadores del podcast The Totally Rad Show y fue copresentador del podcast Geekdrome. También dirigió episodios del podcast Ctrl+Alt+Chicken. También el director del cortometraje de 2011 Portal: No Escape, de un episodio de Black Mirror titulado «Playtest» y del episodio piloto de The Boys. En 2021, dirigió el episodio de estreno de la serie de Peacock The Lost Symbol, donde también hace funciones de productor ejecutivo. El éxito volvió a alcanzar a Trachtenberg en 2022 con el estreno en 2022 en Disney+ de la entretenidísima Predator: La presa , que dio un nuevo impulso a la franquicia de Predator. A modo de previa de esta película Disney+ estrenó este verano la película de animación Predator: Asesino de asesinos, que me parece un buen añadido a la franquicia de Depredador.

Además de producirla, Trachtenberg creó la idea de esta película junto a Patrick Aison, que escribió el guión definitivo. La película de 107 minutos de duración y un presupuesto cercano a los 100 millones de presupuesto ha contado con fotografía de Jeff Cutter, montaje de Stefan Grube y David Trachtenberg, y música de Sarah Schachner y Benjamin Wallfisch.

En el reparto tenemos a Elle Fanning interpreta a Thia, una sintética dañada de la Corporación Weyland-Yutani que se alía con Dek (Dimitrius Schuster-Koloamatangi), un joven depredador marginado por ser pequeño.

Predator: Badlands me ha parecido una película super entretenida. Uno de los principales éxitos de la película empieza con la propia premisa, al hacer que un joven Predator (la raza se llama Yautja, pero se me hace raro utilizarlo) se encuentre de cacería en el planeta Genna, en el que todos los seres que lo habitan son igual de peligrosos que él o más. Encontrándose en la cima me la pirámide de depredadores el Kalisk, un ser que generaciones enteras de predators han intentado cazar y han muerto en el intento, hasta el punto que el planeta ha sido renombrado por los Yuatja como «Death Planet». Estamos tan acostumbrados a ver a un predator cazando a gente a lo largo de la historia que este cambio es interesante y coloca a la película en territorio inexplorado.

Dan Trachtenberg plantea además una ampliación tremenda de lo que conocemos de la cultura Yautja, al conocer los motivos que impulsan a Dek a cazar a este ser invencible. De alguna manera y para sorpresa de nadie los Yautja tienen ideas similares a las de los espartanos que descartaban a los recién nacidos que mostraban deformidades al nacer. Y esto provoca un arranque super potente para la película, con una intensidad que en realidad no baja en ningún momento.

Predator: Badlands tiene una duración perfecta de 100 minutos, que sirve para que tengamos mucha acción, sorpresas y traiciones y un climax que me parece estupendo. La conexión que hace Trachtenberg de Predator con el mundo de alien a través de la corporación Weylan Yutami me parece también super acertada. También hay que decir que esta película tiene un estupendo sabor a la serie B, entre otros motivos no teniendo inconveniente de añadir algún que otro elemento «tonto » a la historia, por ejemplo en lo referido al cuerpo de la sintética Thia. Detalles que por otro lado no impiden en absoluto el disfrute de la película.

Me ha gustado Elle Fanning como la sintética Thia. Un papel que viene con sorpresa incorporada. El predator Dek se la encuentra sin piernas tras haber sido atacada por el Kalisk, y convencerá al predator que su conocimiento del planeta y sus habitantes puede serle útil, cosa que se confirmará más adelante. Thia es una sintética dañada que tiene gracia en sus apreciaciones y la forma en que intenta llegar a Dek. Su papel, y sobre todo la sorpresa de la película, son otro de los grandes éxitos de la propuesta planteada por Trachtenberg.

Dimitrius Schuster-Koloamatangi interpreta al Yautja Dek, pero con todo el maquillaje y las prótesis no se le llega a ver, aunque hay que decir que hace una interpretación muy atlética que conecta con lo que se espera de un predator. Aunque no vaya a ser nunca un papel de premio, creo que realiza un trabajo estupendo transmitiendo lo que el personaje alienígena tenía que transmitir en cada momento.

La película tiene un presupuesto de 100 milones de dólares, y la verdad es que hay muchísimo trabajo de efectos especiales con la creación de los distintos reinos alienígenas repletos de hábitats y series peligrosos. El visionado de la película tuvo un gran problema, que comento a continuación, pero visualmente diría que la película luce genial y hará las delicias para todos los amantes de la ciencia ficción. Como digo, la película me ha gustado mucho.

Dentro del disfrute general, si algo menos bueno tengo que comentar es la propia premisa y algunas inconsistencias en la forma en que vemos la sociedad yautja. Por ejemplo, choca un poco que tras ver durante montones de películas que los predators son los principales asesinos de la galaxia por encima de los aliens, resulta que exista un planeta que no se atrevan a pisar. La sociedad Yautja también tiene alguna cosa que no aguanta un análisis demasiado intenso, dentro que como en realidad no hemos visto casi nada de esta sociedad, Trachtenberg tenía via libre para plantear lo que quisiera. En todo caso, estos son detalles menores que como digo no me han impedido disfrutar de la película.

Lamentablemente, tuvimos un problema tremendo con el visionado de la película en los cines Ocines de Castellón. La sala vende una experiencia «Premium» y sus entradas son más caras que las del resto de cines cercanos. Pero su Sala 3 proyectó la película tan oscura, entiendo que debido a que su bombilla ha perdido potencia, por lo que bastantes partes de la película no pudimos verlas en condiciones.

En Disney+ ofrecen un avance de 5 minutos de la película, y la diferencia de lo que vimos en la tele de casa o en el móvil con lo que nos encontramos en los Ocines fue abismal. Y ya no es que la película se viera super oscura, que también, es que entiendo que debido a la falta de intensidad, las imágenes no tenían profundidad ni contraste, con lo que no se distinguían las texturas ni se veían los colores que si vimos en casa cuando volvimos frustrados del cine.

Mi hermano puso una hoja de reclamación, pero me parece lamentable que los cines sepan que están proyectando mal una película y lo hagan igualmente porque el público en general no nos vamos a quejar. De hecho un empleado si reconoció que la película no se había proyecto bien, pero luego bajó la cabeza cuando su jefa le dijo que todo estaba correcto.

Predator: Badlands creo que es una película que hubiera disfrutado muchísimo si la hubiera podido ver en condiciones. De hecho, de alguna manera me siento estafado porque me han hurtado la posibilidad de ver correctamente una película que tenía muchas ganas de ver.

Hablamos del problema de la falta de público en los cines y como la afición cinéfila parece estar herida de muerta. Y una parte está claro que es debido a los cambios en las modas y en la forma en que consumimos el ocio en la actualidad, siempre a través de smartphones. Pero una parte del problema también viene de ir al cine y no tener una buena experiencia, ya sea por la gente maleducada que habla durante la película o enciendo el móvil. Y sin duda porque muchas salas proyectan las películas de forma inadecuada. En mi caso, tengo claro que no voy a volver a pisar la sala 3 de estos cines, y ya veremos si esto no aumenta al cine en su conjunto.

Ya está bastante fastidiado el mundo real como para encima ni nos dejen ver una película en paz. ¡Qué desastre!

Comparto el trailer de la película:

Predator: Badlands me parece una serie B super entretenida. Lástima que la deficiencia de la pantalla donde la vi me privó de disfrutarla en condiciones.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de El Increíble Hulk 25-26 de Phillip Kennedy Johnson y Kev Walker (Marvel Comics – Panini)

La actual etapa de El Increíble Hulk de Phillip Kennedy Johnson se acerca al final, pero antes hemos tenido dos números dibujados por Kev Walker con color de Matthew Wilson, que ponen al Gigante Verde en el precipicio.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

¿El final para Hulk y Charlie? Mientras mutados por la energía gamma desaparecen a lo largo de todo el mundo, el Soldado de Invierno busca a Bruce Banner para que responda algunas preguntas… pero sólo ha podido encontrar a Hulk. Charlie es la única persona que puede llegar a comunicarse con Banner… y lo que encuentra cambiará su relación con Hulk para siempre. 

¿Héroe o monstruo? Hulk ha encontrado la soledad que ansiaba. No más enemigos, no más compañeros, no más Banner. Pero su paz se verá interrumpida por alguien en peligro. Hulk se pregunta si Charlie tenía razón. ¿Podría volver a ser un héroe? 

Estas dos grapas de Panini incluyen The Incredible Hulk 26-27 USA.

La actual etapa de Phillip Kennedy Johnson en El Increíble Hulk nos está ofreciendo una de cal y otra de arena constantemente. Por supuesto, un parte importante de esta apreciación viene por el baile de dibujantes, al alternarse el super estrella Nic Klein con dibujantes inferiores como Danny Earls, que me han dejado mal sabor de boca en todos los comics que ha dibujado. Pero PKJ tampoco está libre de pecado, porque ha alternado historia geniales de terror con otras en que parecía que la etapa no iba a ningún sitio. Como ejemplo, la grapa anterior con el nuevo combate entre Thor y Hulk aprovechando el especial número 25 USA.

Sin embargo, en estas dos grapas me alegra que tanto la historia de PKJ como el dibujo de Kev Walker me han gustado mucho. Puestos a desear, ¡ojalá se quedara Walker como sustituto oficial de Nic Klein en los números que no llegue a dibujar!

Estas dos grapas cuentan sendas historias autoconclusivas. En la primera Bucky Barnes busca a Hulk / Banner para avisarle que alguien está secuestrando a seres mutados Gamma. Además, avisa a Charlie, la amiga de Hulk que le acompaña desde el comienzo de esta etapa, que Hulk sin Banner es peligroso y que lo mejor que puede hacer es marcharse en cuanto vea algo que no le guste, o que rompa la ilusión que tiene que Hulk está intentando ser un «héroe».

En la segunda historia tenemos una historia de terror clásica que conecta con el universo cinematográfico de M. Night Shyamalan. En ambos casos he conectado con la historia de Phillip Kennedy Johnson, y me ha generado las emociones que se suponen a este tipo de historias. Igual que digo que no siempre conecto con PKJ, en este caso si lo hecho.

Tengo que reconocer que me gusta Kev Walker. Nunca será un super estrella, pero en esta tipo de historias de grises Walker siempre ha hecho un gran trabajo. Además, me gusta el Hulk de Walker. Reconozco que el de Klein me gusta más, pero Walker captura perfectamente la naturaleza bestial y peligrosa del Hulk actual, un Hulk sin Banner. Otra cosa en la que Walker acierta especialmente es con su representación de niños, Charlie en el número 25 de Panini y Petey en el segundo. El contraste entre los niños inocentes y la naturaleza bestial de Hulk me parece un éxito absoluto.

Si Walker y Klein se alternaran en los dibujos de El Increíble Hulk, yo sería feliz. Esperemos a ver qué va a plantear PKJ para el final de este volumen de El Increíble Hulk. Un final que llegará en el número 30 USA, dentro de 3 meses. Por lo pronto, estas dos grapas han ayudado a que recupere la fe por esta colección.

Comparto las primeras páginas del número 26 USA:

El Increíble Hulk se dirige hacia un cambio radical que veremos en los próximos meses. De momento, estas últimas dos grapas publicadas por Panini han salido cara gracias al buen trabajo de Kev Walker.

PUNTUACIÓN: 7.5/10

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Crítica de Imperial 2 de Jonathan Hickman, Iban Coello y Federico Vicentini (Marvel Comics – Panini)

Segundo número de Imperial, la miniserie de 4 números con la que Marvel Comics le ha dado las llaves de su franquicia galáctica a Jonathan Hickman para que la rehaga a su gusto. Un comic con dibujos de Iban Coello y Federico Vicentini.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

Las consecuencias del misterioso asesinato de los gobernantes de los imperios galácticos encienden la llama de la guerra. Mientras el conflicto se intensifica, Nova y Starlord se apresuran a descubrir quién está detrás de cada uno de estos actos malvados: ¡un viaje que los lleva al Imperio Intergaláctico de Wakanda!

Imperial es un comic de 40 páginas con 32 páginas de historia, porque hace tiempo quedó claro que las 20 páginas de una grapa normal no le llegan a Jonathan Hickman para nada. Si recordáis mi reseña del primer número de esta miniserie, estaba bastante molesto con la forma en que Hickman se meaba en la continuidad de Marvel Comics, inventándose y cambiando sobre la marcha aquellas cosas que no le interesaban o que prefería que fueran diferentes a como eran en realidad. Así yo también creo una nueva franquicia comiquera.

Tengo que reconocer que este segundo número me ha gustado bastante más que el primero. Dentro que la trampa de la premisa y no puede desaparecer, empezando por la aparición imposible de Hulk, al menos este comic ha sido más directo y la premisa más sencilla. La guerra estalla contra Wakanda al creerles todos culpables de los asesinatos del número anterior. Lo lógico sería comunicar las pruebas contra ellos, pero para qué si mola más empezar una guerra abierta de todos contra ellos. La guerra se desarrolla en varios frentes, pero todo se mueve de forma clara y entendible, consiguiendo que el comic sea super dinámico. Y como Marvel convirtió hace años a los wakandeses en los putos amos, tienen listo el contrataque justo para derrotar a todos sus enemigos. O al menos, hasta que aparece el tercer jugador, el verdadero villano que ha querido que esta guerra empiece para llevar a cabo sus planes sin oposición.

Por un lado creo que el giro de este comic no puede ser más comiquero y más Marvel. Eso es un punto positivo. Aunque para lo listo que Marvel vende que es Hickman para justificar la importancia de sus comics, resulta muy ridículo que en un imperio galáctico poblado entre otros por multiformes no demasiado de fiar, empezando por los skrulls pero no sólo por ellos, las naves de los diferentes imperios no tengan detectores de ADN que eviten la infiltración de impostores, asesinos o traidores. Pero claro, entonces no hay comic. Como comic de aventuras ligero, esta segunda grapa me parece correcta, pero no creo que sea ninguna maravilla. Y desde luego, no creo que Hickman vaya a resolver nada más allá de presentar al villano en la sombra y plantear un status-quo más peligroso de lo habitual, aunque en realidad el universo Marvel siempre lo ha sido.

Teniendo en cuenta lo que pasa en esta grapa, me parece curioso la nula importancia del Emperador Hulkling y su marido en esta colección. Pensando que es el regente del Imperio Kree-Skrull en ejercicio. Viendo la portada del número 3 veo que por fin les veremos, pero me da que no cuadran con lo que Hickman ha planeado. Veremos si me equivoco. Lo que no es sorpresa es que en esta grapa no se haga ni mención a Hulka. De hecho, creo que no va a volver a aparecer en este comic, dado que ya se ha quedado varada en Sakaar, donde vivirá sus próximas aventuras intentando recrear la magia de Planet Hulk. Esto no se si es bueno o malo, pero es un ejemplo más del estilo de Hickman de «no cuento nada y lo dejo todo abierto porque ya verás que el próximo comic estará mejor que este».

En la parte gráfica, Iban Coello y Federico Vicentini se reparten el dibujo, todo ello coloreado por Federico Blee. Si no me equivoco, Coello se encarga de las partes de Nova, Starlord, los Hulks y los Black Panther, mientras que Vicentini dibuja la parte de los Shi´Ar. Y como en el primer número, tengo que decir que me gusta muchísimo más el dibujo de Coello, su narrativa es muchísimo más clara y legible que la de Vicentini. Me fastidia que Marvel nos siga castigando con esta política de dividir una grapa entre varios dibujantes. Porque hablamos de una serie de ¡4 números!! Con un poco de planificación no hubiera sido tan complicado que Coello dibujara toda la serie. Pero, claro, para eso hay que querer. Y Marvel no está por la labor. Porque como todo el mundo sabe, los dibujantes son secundarios e intercambiables. ¿Quién compra comics por los dibujos? Desde luego, los clientes de Marvel, no. Con todo, reconozco que Vicentini no es mal dibujante, aunque a mi me gusta menos, por lo que el dibujo no es un problema grande.

Imperial 2 es un comic de acción prácticamente en su totalidad, que se lee en un suspiro. Y cuyo cliffhanger te deja con ganas de saber cómo va a continuar Hickman la historia. Pero se me queda muy lejos de ser una colección para el recuerdo, más allá del hecho objetivo de ser la serie que lanzó una nueva continuidad en la parte espacial de Marvel.

Comparto las primeras páginas del comic:

Este segundo número de Imperial me ha gustado más de lo que esperaba. A ver qué tal estará el tercero, donde parece que se descubrirá la identidad de los conspiradores en la sombra que han orquestado todo.

PUNTUACIÓN: 6.5/10

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Crítica de Invincible Universe: Battle Beast 1-6 de Robert Kirkman y Ryan Ottley (Image Comics)

El primer arco de Invincible Universe: Battle Beast de Robert Kirkman, Ryan Ottley y Annalisa Leoni me ha parecido fantástico. ¡Qué alegría volver en los comics al mundo de Invencible!

PUNTUACIÓN: 8.5/10

ESTRENO DE LA SERIE ¡LA MEJOR NUEVA SERIE (NO DEL TODO) DE SUPERHÉROES DEL UNIVERSO!

Maldito con una sed insaciable de violencia, BATTLE BEAST busca por todo el universo al único guerrero más poderoso que él… y una muerte gloriosa, su única recompensa. Pero incluso en un universo de poderosos Viltrumitas como Invencible y Omni-Man, parece que nadie podrá detener al guerrero más mortífero de la galaxia… a menos que haga lo impensable.

Las superestrellas ROBERT KIRKMAN y RYAN OTTLEY presentan la historia de INVINCIBLE más demandada de todos los tiempos, revelando la historia secreta de Battle Beast, que es perfecta tanto para los fans de toda la vida (¡sin spoilers!) como para los nuevos lectores.

Hace unos meses reseñé el primer número de esta nueva colección Invincible Universe: Battle Beast de Robert Kirkman, Ryan Ottley y Annalisa Leoni. Ahora que ya he podido leer el primer arco completo de la colección, las sensaciones no pueden ser más positivas.

Amo a Robert Kirkman y a Ryan Ottley por lo que me regalaron con el comic de Invincible, como ellos decían «el mejor comic de superhéroes de la Galaxia». Y ver su regreso a este universo me ha parecido una pasada. Si, tengo claro que en parte seguro que esta colección ha nacido a partir del éxito de la serie de animación de Invincible estrenada en Prime Video. Pero eso no creo que sea algo negativo en absoluto, dado que Kirkman y Ottley se están dando a si mismo de más historias que utilizar en la serie de animación, si así lo deciden.

Lo que está claro es que la jugada les ha salido bien, porque Kirkman ha comentado en la página del correo que este comic es el más exitoso de toda su carrera. Desde un punto de vista comercial, me parece flipante la forma en que el sello Skybound de Kirkman está acumulando éxito tras éxito de ventas en sus últimos lanzamientos. Me alegro un montón, porque flipo por la capacidad de Kirkman (y Skybound) de publicar comics que me interesen y me flipen, siendo siempre un dinero bien empleado.

Dentro que Battle Beast no es ciencia nuclear compleja, me ha sorprendido la forma en que Kirkman plantea esta historia protagonizada por uno de los personajes secundarios más atípicos del comic de Invencible.

Battle Beast en realidad es Thokk, un guerrero del planeta Dornn consumido por la ira, que abandonó su planeta antes de destruirlo y busca enemigos lo bastante fuertes para enfrentarse a ellos. Y con suerte, capaces de matarle, dado que está cansado y sólo concibe la muerte como la única forma de acabar con la maldición que sufre. Y es una maldición, dado que vive cada momento de su vida intentando frenar esa ira que le lleva a desear destruir a cualquier ser vivo que se cruce en su camino. Lo que parecía un Super-Sayan ha adquirido una nueva dimensión cuando descubrimos el drama que sufre.

Los diálogos de Thokk con la I.A. de la nave de la que se ha apropiado para sus viajes, y que quiere ver muerto a Battle Beast por matar a sus anteriores dueños, me parecen geniales. También me gustan los secundarios que está presentando, empezando con el Príncipe Salaka, heredero del Imperio Fantanian, que pedirá a Thokk que no le coma (importante, primera prioridad), y si eso luego le ayude a destruir a Juggernaut, una monstruo super poderosa que se ha apoderado del planeta de Salaka y se está a punto de extinguir su raza.

Dicho esto, que quede claro que esto no es un comic que analiza las complejidades del trauma o de la enfermedad mental, es un comic que plantea una excusa que permita a Ryan Ottley dibujar ostias como panes mientras seres más grandes que la vida se enfrentan en combates super gores y sangrientos. Y en eso, Ottley es el mejor.

Battle Beast es un despliegue visual alucinante. Ottley dibuja como nunca, y se nota que Kirkman le ha dado lo que a él más le apetecia dibujar. El factor de entretenimiento de Battle Beast se sale sale de la escala, y creo que Ottley tiene claro lo que sus fans queremos ver en un comic dibujado por él. El comic tiene varios momentos hiper violentos, para los que el color de Annalisa Leoni ayuda a plantear el tono perfecto que necesitaba este tipo de historia.

Colossus y su hermana Juggernaut de Emsiu sin duda son enemigos a la altura de Thokk (se me hace raro llamarle así y no Battle Beast). La fluidez narrativa que Ottley plantea en este comic es otro de sus puntos fuertes. Y que hace que el comic se lea en un suspiro. La historia de Kirkman es correcta, pero se agradece ver a un guionista que sabe cuando echarse a un lado para que su socio dibujante se luzca. Ya lo hico con Skinbreaker junto a David Finch y ahora vuelve a hacerlo con Ottley.

Desde luego, debe ser genial ser Kirkman ahora mismo y ver el grupo de artistas super estrella con los que está trabajando ahora mismo. Pero eso es éxito y mérito propio al 100%. Y es algo que nace del convencimiento que lo más importante de un comic siembre es el dibujo, que es lo que tiene que plasmar la historia en la página impresa. Llevamos tanto tiempo a dibujantes sin personalidad, secundarios e intercambiables en Marvel, que es un placer leer comics como este Battle Beast que demuestra ser todo lo contrario.

Fruto de este compromiso por ofrecer el mejor comic posible, Kirkman ha anunciado que el comic se toma un descanso con el final de este primer volumen. Un primer volumen sólo desde el punto de vista de su recopilación en tomo, porque la historia ha quedado completamente abierta. Ottley necesitaba un descanso, o tenía otros encargos, de forma que Invincible Universe: Battle Beast no volverá hasta marzo de 2026. Y me parece perfecto que se tomen el descanso que necesiten para seguir ofreciendo el nivel de calidad que han mostrado hasta ahora. Un descanso que en todo caso es de unos pocos meses, no hablamos de los años que Brian K. Vaughan y Fiona Staples se tomaron en Saga. 5 meses no son nada.

Por cierto, si el comic arrancó con la continuación de una escena que leímos hace años en Invincible, la guinda del pastel ha estado con el final del sexto número, en el que el imperio Viltrumita se ha fijado en el planeta Fantanian donde actualmente se encuentra Battle Beast peleando contra Juggernaut. Lo que anticipa la posible aparición de los villanos de Invencible deja el comic en un momento apasionante.

Aunque ya lo he dicho, me flipa la forma en que Kirkman y sus colaboradores crean comics que parecen escritos para mi y que me flipan en todos los aspectos. No se si es por tener una edad similar, aunque comparto la edad con muchos guionistas y no escriben sobre cosas que me interesen. Sea por el motivo que sea, lo importante es que Kirkman se encuentra en un momento de plenitud creativo alucinante. Y encima, va y se rodea de Ottley, David Finch o Dan Mora, entre otros. Manteniendo este nivel, Skybound tiene en mi a un comprador encantado de gastarme mi dinero en sus productos.

Comparto las primeras páginas del primer número:

Invincible Universe: Battle Beast ha sido una pasada. Ganazas de que llegue marzo para que Kirkman y Ottley continúen la historia.

PUNTUACIÓN: 8.5/10

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